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14 de junio de 2026

La colaboración de Nuestra Señora en la obra de la Salvación

 

Traducido del sitio Enciclopedia Mariana:

El santo papa Juan Pablo II explicó, durante una de sus audiencias, el papel del Concilio Vaticano II en el desarrollo de la doctrina mariana:

"El Concilio Vaticano II puso de relieve la colaboración de María en la obra de la salvación de la humanidad, en profunda y constante armonía con su divino Hijo. De ello se deriva su maternidad espiritual universal: asociada a Cristo en la obra de la Redención, María se convierte en Madre de los hombres que renacen a una nueva vida. La misión maternal universal de María se ejerce de manera particular con respecto a la Iglesia. Ella guía su fe hacia una acogida cada vez más profunda de la Palabra de Dios, sostiene su esperanza, anima su caridad y su comunión fraterna y fomenta su dinamismo apostólico. La maternidad espiritual de María, que alcanzó toda su dimensión después de la Asunción, se prolonga hasta el fin del mundo. El Padre celestial ha querido unir su intercesión maternal a la intercesión sacerdotal del Redentor, en beneficio de los que están en peligro o en necesidad".

3 de febrero de 2026

Nuestra Señora Mater Populis Fidelis

 


Del sitio Vaticano News:

La Virgen María, de pie junto a la cruz, recibió una misión maternal que ejerce cuidando con amor materno a los hermanos de su Hijo. Su corazón de madre, transfigurado por su plena participación en la gloria divina, ama profundamente a cada uno de sus hijos y busca los caminos para acercar el consuelo de su cercanía y el poder de su intercesión maternal. La devoción mariana es la respuesta humana a este desbordante amor materno. Como el discípulo amado, el cristiano recibe a María y la lleva entre sus cosas más íntimas.

Mater Populi Fidelis quiere ser –según afirmó el cardenal Fernandez en su presentación a los medios– un canto a la devoción popular mariana. Para captar esta intención de sus redactores, es útil leer el texto a la luz de los seis párrafos de la Presentación que lo precede. Allí se explica el contexto en el que hay que interpretar esta Nota doctrinal dedicada a clarificar el uso de algunos títulos marianos relativos a la maternidad de María respecto a los creyentes. Considera a la devoción mariana como un tesoro de la Iglesia y la ve expresada sobre todo en la piedad del Pueblo Fiel de Dios, especialmente en los pobres, que en el rostro de María encuentran la ternura y el amor de Dios y en Ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. También el último punto del documento llama a contemplar la piedad mariana popular que suscita la cercanía de María y cita las bellas palabras con que la Conferencia de Aparecida expresa el hondo valor teologal de esta experiencia. Quiere contemplarla, no para corregirla, sino para valorarla, admirarla y alentarla, ya que expresa la confianza en Dios que el Espíritu Santo suscita.

Sin embargo, la necesidad de clarificar algunos títulos marianos nace de la actividad de grupos cuya devoción mariana no expresa las mismas características de la devoción popular, sino que proponen un determinado desarrollo dogmático que por su falta de armonía puede confundir la fe de los fieles sencillos. Las propuestas de estos grupos, muy activos en las redes y algunos con cierta beligerancia, muchas veces expresan un maximalismo mariológico bajo el cual puede leerse una eclesiología preconciliar.

Para interpretar adecuadamente Mater Populi Fidelis es necesario reconocer esta diversidad de sujetos: la piedad popular mariana y la devoción de grupos eclesiales que no expresan bien la armonía del mensaje cristiano. El documento llama a apreciar la piedad popular mariana, que tanto valora la presencia de María en la vida cristiana. De hecho, si contemplamos estos dos milenios de misión maternal de María vemos que siempre estuvo rodeada de un halo de exuberancia afectiva. De Maria nunquam satis dice la famosa expresión atribuida a San Bernardo. El cardenal Newman, recientemente nombrado doctor de la Iglesia, explicaba que la devoción mariana toca los afectos más profundos del corazón humano y despierta energías que no son fáciles de controlar. Además, el amor verdadero comporta cierta tendencia a la exageración: “para hablar con franqueza, yo no daría mucho por un amor que nunca exagerara” (Carta a Pusey, Ed. Encuentro, 103). En el ámbito de los sentimientos y las pasiones la vida no conoce límites precisos. El Papa Francisco es consciente de eso cuando explica que “las cosas bonitas que la Iglesia y los santos dicen de María… son expresiones de amor como un hijo a la madre… el amor siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor” (Audiencia general, 24 de marzo de 2021).

Pero no todos los desbordes nacen del mismo cauce. Hay un maximalismo mariano que poco tiene que ver con la vitalidad de la piedad popular. Por ejemplo, no es lo mismo el título Reina del Cielo en los labios de un creyente sencillo en un santuario que esa expresión en el contexto de quienes insisten en la devoción a Cristo Rey como un signo de la vocación de la Iglesia a ser rectora de los destinos de la humanidad. Se trata de grupos que conjugan su admiración a María con posturas que no terminan de recibir la eclesiología del Concilio Vaticano II y que muestran poca sensibilidad frente a la necesidad de encontrar formulaciones doctrinales que sean significativas en los tiempos actuales. En el peor de los casos, la exaltación de María se vuelve caldo de cultivo de los clericalismos.

Sobre el título Corredentora el documento reconoce que se ha usado con naturalidad durante siglos, pero considera que en el contexto actual su uso resulta inoportuno porque, si no se lo explica adecuadamente, puede dar la idea de una acción de María de algún modo independiente de la de Cristo. No sería un verdadero honor a la Madre presentarla desplazando al Hijo de su lugar exclusivo. Esto no niega la incomparable participación de María en la obra redentora del Hijo. Sólo pide que se evite esa expresión por las resonancias confusas que ofrece. Como afirmó en una entrevista Joseph Ratzinger: “una intención correcta se expresa con un vocablo erróneo” (Dios y el mundo, Sudamericana, 2005, 288). Es llamativo la cantidad de veces que el documento usa la expresión “la cooperación de María en la obra de la redención”. Puede pensarse que intenta rescatar con una terminología más adecuada lo que puede haber de válido en el título Corredentora.

También sostiene que el título de Mediadora debe usarse con prudencia, considerando siempre que se trata de una mediación participada de la única mediación de Cristo (cf. n.28). Más reservas presenta al título Mediadora de todas las gracias, aclarando que la maternidad de María en el orden de la gracia debe entenderse como dispositiva y que cualquier lenguaje sobre su ‘mediación’ en la gracia debe entenderse en analogía remota con Cristo y su mediación única” (n.53).

Esta Nota doctrinal, que por llevar la firma del Papa pertenece al magisterio ordinario de la Iglesia, también puede ser entendida como un capítulo más de la profunda reformulación que afecta a la mariología desde el Concilio Vaticano II. Es sabido que en el aula conciliar colisionaron dos posturas contrapuestas que se resolvieron aceptablemente en el capítulo VIII de Lumen Gentium al presentar a María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Si bien la mariología del Concilio es ampliamente admitida, hay tópicos que se siguen discutiendo y requieren una mayor maduración para ofrecer una formulación a la altura de estos tiempos. Uno de ellos es el influjo salvífico de María en la vida de los creyentes, al que se lo suele denominar maternidad espiritual o –especialmente desde Redemptoris Matermediación materna.

La aparición de este documento magisterial demuestra la actualidad del tema y la necesidad de que los teólogos trabajen en explicar de un modo culturalmente adecuado la participación de la Virgen en la única mediación histórico-salvífica de Cristo. Esta necesidad fue claramente presentada por la Pontificia Academia Mariana Internacional a principios del siglo XXI en su carta a los cultivadores de la mariología, que expone una propuesta en favor de la mediación mariana. Allí se explica que no se trata de regresar al enfoque preconciliar, ya superado, sino de avanzar en el camino del Concilio como hizo San Juan Pablo II en Redemptoris Mater y escuchando atentamente al sensus fidei fidelium (cf. La Madre del Signore… n.52).

Esta es la huella en la que es conveniente leer a Mater Populi Fidelis. No quiere ser un documento que obstaculice la devoción a María. Por el contrario, reconoce que Ella está como Madre en el corazón del Pueblo Fiel y quiere custodiar esa presencia de posibles instrumentalizaciones. Su intención es ofrecer un marco doctrinal para profundizar en el conocimiento del lugar único y singular de la Virgen en la salvación de la humanidad contemplando la piedad popular mariana que, como enseñó Francisco, siempre será “un lugar teológico al que debemos prestar atención” (Evangelii Gaudium 126). Clarificado el uso de estos títulos marianos, queda para los teólogos el desafío de formular la mariología vivida por el pueblo sencillo, que ama a la Madre y se siente amado por Ella, la ve siempre junto al Hijo trabajando con amor materno por la salvación, y “lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (Evangelii Gaudium 285). 

Enrique Ciro Bianchi
Profesor de mariología
Facultad de Teología de Buenos Aires

28 de octubre de 2025

Nuestra Señora de la Pureza

 

Adaptado del sitio Catholic Net:

La Pureza de Nuestra Señora, Nuestra Señora de la Pureza, Virgen de la Pureza o la Pureza de María, es una advocación de la Iglesia católica que tiene sus raíces en la Orden de los Teatinos y que luego fue adquirida por otras congregaciones religiosas como la Congregación de la Pureza de María.

Su festividad como patrona de los Teatinos y a nivel de la Iglesia Católica universal se celebra el 8 de mayo; pero su fiesta figuraba en los Misales anteriores al Concilio Vaticano II el 16 de octubre. Y, con el Concilio Vaticano II, se les pidió a los Teatinos festejarla el 8 de mayo, dentro la Pentecostés Pascual, como atestigua el ”Misal Propio de los Teatinos”, aprobado después de Vaticano II.

Los Teatinos festejan a su Patrona, “Madonna della Purità”, Santa María de la Puridad, la “Mater Purissima” de las letanías lauretanas.

Pero todo comienza con un cuadro de María que fue donado a la Orden teatina por un tal Diego de la familia napolitana Bernardo de Mendoza, a la iglesia de San Pablo el Mayor; el cuadro hasta ese momento no tenía un nombre. Diego consultó a su confesor, el padre José Caracciolo, ilustrado hombre de la Orden teatina quien estimó justo pedirle a la misma Virgen del Cielo le revelara con cuál nombre le gustaría ser invocada. Para lo cual, Caracciolo estimó cosa buena decorar la imagen con el hermoso nombre de Pureza, título aprobado por Diego y los padres teatinos. Entonces, con júbilo se comenzó a llamar el cuadro: Virgen de la Pureza.

Una copia de la espléndida imagen mariana fue enviada, este mismo año de 1646, por Don Diego Bernaldo de Mendoza, al entonces Prepósito General de la Orden, Reverendísimo Padre Gregorio Carafa, quien, a sus expensas, mandó colocarla en la hoy Basílica de Sant’Andrea della Valle. La capilla, entonces dedicada a la Sagrada Familia, quedó así, desde el 1º de febrero de 1647, intitulada a Nuestra Señora de la Pureza.

En 1956, en la basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles, donde se encuentran los restos mortales de san Cayetano, fundador de la Orden teatina, se descubrió que en el fondo del cuadro estaban presentes algunas letras posiblemente cubiertas por las diversas restauraciones. Por encargo del padre March, General de los teatinos se descubrió el nombre del autor del cuadro: Luis Morales, pintor español llamado "El Divino"; además de las palabras "Du unu fit aliut no amictitur", es decir, "Mientras se hace una cosa no se pierde la otra", cuya interpretación maridó lógica el que se interpretara como "Mientras en su vientre generaba al Hijo de Dios, quedaba integra su virginidad".

La devoción a la Virgen de la Pureza se difundió rápidamente en Nápoles, al grado que los padres teatinos de la iglesia de San Pablo la eligieron protectora de la casa Teatina. En 1647 fue elegido como nuevo superior el padre Juan de los Duques de Guastala. Al mismo tiempo que fue tomada la siguiente decisión: Que la mencionada Virgen María bajo el título de la Pureza, fuera la Patrona y Protectora de toda la Orden Teatina.

Desde entonces, en su honor, se han levantado altares y capillas en todas las iglesias teatinas del mundo. Gracias al celo iluminado del Prepósito General P. D. Antonio March (1903-1988), muchas iglesias teatinas de hoy pudieron contar con una imagen de Ntra. Sra. de la Pureza. A ella fue dedicada la Provincia teatina de USA.

Cristina Huete García

21 de agosto de 2025

Nuestra Señora, victoriosa de todas las herejías

 

Del sitio Enciclopedia Mariana:

Cuando yo era un joven teólogo, antes e incluso durante las sesiones del Concilio, como sucedió y seguirá sucediendo hoy a muchos, albergaba algunas reservas sobre ciertas fórmulas antiguas, como, por ejemplo, el famoso “De Maria nunquam satis” (“Sobre María, nunca podremos decir lo suficiente”). Me parecía algo exagerado.

También tenía dificultad para comprender el verdadero significado de otra expresión célebre (repetida en la Iglesia desde los primeros siglos, cuando —después de un memorable debate— el Concilio de Éfeso del año 431 proclamó a María Theotokos, Madre de Dios), es decir, la expresión que nos dice que María es “victoriosa ante todas las herejías”.

Solo hoy —en este período de confusión en el que todo tipo de desviaciones heréticas parecen llamar a la puerta de la fe auténtica—comprendo que no se trataba de una exageración de los devotos, sino de verdades más válidas que nunca.

Card. Ratzinger (papa Benedicto XVI)
citado por Vittorio Messori
Entretiens sur la Foi
 (“Conversaciones sobre la fe”)
Fayard
1985


 


29 de junio de 2025

Viajando con Nuestra Señora en el Año Jubilar 2025

Traducido del sitio Catholic 365:

2025 es el Año Jubilar, siguiendo la tradición de la Iglesia de celebrar uno cada veinticinco años. En el documento que declara este año jubilar, Spes Non Confundit, el papa Francisco exhorta a todos a que este año sea "un momento de auténtico encuentro personal con el Señor Jesús, 'la puerta' (cf. Juan 10, 7.9) de nuestra salvación, a quien la Iglesia tiene el encargo de proclamar siempre, en todas partes y a todos como nuestra 'esperanza' (1 Timoteo 1, 1)". El jubileo, pues, es y debe ser sobre Jesucristo. Es un tiempo para construir y/o profundizar la relación con Jesucristo, la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo de Dios y el hijo de María. El año jubilar es, pues, un año "de esperanza... Jesús, nuestra esperanza".

Esto se hace eco de las palabras del papa Benedicto XVI, quien expresó tan bellamente lo que significa ser cristiano. Escribió: Ser cristiano no es el resultado de una elección ética de una idea elevada, sino el encuentro con un acontecimiento, una persona que da a la vida un nuevo horizonte y una dirección decisiva (Deus Caritas Est). El año jubilar es, por tanto, un año de encuentro con Jesucristo. Ser cristiano es ser un pueblo pascual.

En el Evangelio de Juan, Cristo declaró: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí". Es evidente que Jesucristo es el Camino hacia el Padre. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el camino hacia Jesucristo? Muchos no se plantean esta pregunta. Nuestra fe nos enseña que los sacramentos son el camino obvio hacia Cristo. A través de estos canales de gracia instituidos por el mismo Cristo, nos encontramos con Él. El más destacado de estos sacramentos es la Eucaristía, que es la fuente y la cumbre de nuestra vida cristiana. Encontramos a Cristo en cada misa. En el sacerdote que actúa en la persona de Cristo. Lo encontramos en y a través de su Palabra proclamada en las lecturas. Recordemos: Esta es la Palabra del Señor y el Evangelio del Señor. Por supuesto, lo encontramos en la Sagrada Comunión. Incluso en el pueblo de Dios reunido: donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy en medio de ellos. 

El mismo Cristo dijo: "Todo lo que hagáis al más pequeño de estos, me lo hacéis a mí". En Spes Non Confundit Nº 10-15, el papa Francisco enumera algunas de estas formas en las que podemos encontrarnos con Jesús: a) los presos; b) los enfermos en casa o en el hospital; c) los jóvenes; d) los migrantes; e) los ancianos, que a menudo se sienten solos y abandonados; f) los pobres, que a menudo carecen de lo esencial para vivir. 

Llegamos a Cristo a través de María, su madre. Durante este año jubilar, una forma de encontrar a Jesús es encontrar a María. Esto se expresa maravillosamente en las expresiones teológicamente ricas: A través de María a Jesús y María Stella Maris - Llévanos a Cristo. Se puede sentir la inquietud de los escépticos marianos. Si el jubileo tiene como objetivo el encuentro con Jesús, ¿por qué se propone el camino con María? No es un año mariano. ¿Por qué introducir a María en todo?

La razón es simple: existe un vínculo intrínseco entre Jesús y María, entre el hijo y la madre. Es una verdad muy simple y un hecho de las relaciones humanas que los hijos y sus madres suelen estar muy unidos. En algunas culturas africanas tradicionales, donde el gobernante tradicional, el Fon/Jefe, ejerce el poder, la Reina Madre ocupa una posición destacada, especialmente en las sociedades matrilineales. En cierto sentido negativo, el dominio de las suegras, bendición o maldición de muchos matrimonios, aclara este punto.

Nadie explica este punto de manera más hermosa que el santo papa Juan Pablo II, quien albergaba dudas sobre la intensidad de la devoción a María. Escribió: Empecé a cuestionar mi devoción a María, creyendo que si se volvía demasiado grande, podría terminar comprometiendo la supremacía del culto debido a Jesús. Aprendió de San Luis de Montfort, quien escribió que toda verdadera piedad mariana era cristocéntrica, o centrada en Cristo: toda verdadera devoción a María nos señalaba necesariamente a Cristo y, a través de Cristo, que es tanto Hijo de Dios como hijo de María, al misterio de Dios mismo. En lugar de ser un obstáculo para el encuentro con Cristo vivo, María es un vehículo privilegiado para encontrarse con Cristo el Señor.

El papa Francisco, a través de sus homilías para la solemnidad de María, Madre de Dios, que se celebra el 1 de enero de cada año (de 2014 a 2024), ofrece una perspectiva sobre la que basar esta propuesta. En 2015, destacó la inseparabilidad de Cristo y María. "Existe una relación muy estrecha entre ellos, como la que existe entre todo hijo y su madre. La carne de Cristo (caro) —que, como dice Tertuliano, es el eje (cardo) de nuestra salvación— se formó en el seno de María (cf. Salmo 139, 13). Esta inseparabilidad también queda clara por el hecho de que María, elegida de antemano para ser la Madre del Redentor, participó íntimamente en toda su misión, permaneciendo al lado de su hijo hasta el final en el Calvario. Francisco proclama en voz alta: Jesús no puede entenderse sin María."

El Concilio Vaticano II nos enseñó que cuando se honra a la madre, el hijo es debidamente conocido, amado y glorificado. Por lo tanto, al buscar encontrar a Jesucristo en el Año Jubilar a través de María, conoceremos, amaremos y glorificaremos a Jesús.

Cristo mismo nos señala, o más bien nos deja con su madre y a su madre con nosotros. Y en esa famosa frase del milagro en las bodas de Caná, María nos señala a su hijo, Cristo: Haced lo que él os diga. Estos dos pasajes, que solo se encuentran en el Evangelio de Juan, establecen para nosotros la razón de ser de invocar a María para que nos acompañe en nuestro camino. Afirmar una relación personal directa que pasa por alto o elude a María es, en el mejor de los casos, reduccionista y delirante. Si tu camino hacia Cristo no se cruza con María, entonces está claro que vas por el camino equivocado. Cristo vino a través de María para que podamos llegar a Él a través de ella.

Encontramos una increíble riqueza de recursos en la carta apostólica del papa Juan Pablo II de 2002, Rosarium Virginis Mariae, donde ofrece una base apasionada para el rosario. La imagen del rosario como escuela de María es muy poderosa y contiene la esencia de lo que logra la devoción a María. En el capítulo uno de ese documento "imprescindible", Juan Pablo II invita a todos a inscribirse en la escuela de María. Es una escuela de contemplación en la que, por ejemplo, cuando rezamos el rosario, contemplamos el rostro de Cristo en unión con su Santísima Madre y en su escuela. El santo papa Juan Pablo II afirma que "María es un modelo de contemplación, ya que, de manera única, el rostro de Jesús pertenece a María. Fue en su seno donde Cristo se formó, recibiendo de ella una semejanza humana que apunta a una cercanía espiritual aún mayor. Nadie se ha dedicado a la contemplación del rostro de Cristo con tanta fidelidad como María".

María atesoraba estas cosas y las guardaba en su corazón es un versículo que se repite dos veces en el Evangelio (Lucas 2, 19 y 51). Los recuerdos de María son preciosos e inestimables. Ella estuvo allí desde los comienzos ocultos en el seno materno, pasando por su vida, hasta la tumba y la resurrección. ¿Quién mejor que María para enseñarnos sobre Jesucristo? Y como señaló San Juan Pablo II: "Entre las criaturas, nadie conoce a Cristo mejor que María; nadie puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio mejor que su Madre" (14). Aprendemos de María, la mejor maestra sobre Cristo. 

Cuando viajamos con María, estamos rezando a Cristo, dice Juan Pablo II. El papa Francisco presenta el Año Jubilar como una peregrinación. Encontramos a Cristo en y a través de una peregrinación. El jubileo es una peregrinación de esperanza. Es un año de viaje. Los Evangelios retratan a María como una viajera. Después de la anunciación, María partió apresuradamente para visitar a su prima Isabel. Ella lleva a Cristo a Isabel. Luego viaja a Belén para el censo, donde da a luz a Cristo. A continuación, huye a Egipto llevando a su bebé recién nacido, Jesús, y regresa a casa. Viaja a Jerusalén y lleva a Cristo al templo. Recordemos la Presentación. Luego, durante las fiestas religiosas anuales, María y José llevaban a Jesús al templo y, durante una de ellas, se perdió y más tarde fue encontrado. Ella viajó con su hijo al Calvario. Es desde esta cruz que Cristo ofrece a su Madre al cuidado de su amado apóstol Juan y ofrece a Juan a la protección maternal de María. En su homilía de 2014, el papa Francisco resume esto diciendo que María siempre ha estado presente en los corazones, la piedad y la peregrinación de fe del pueblo cristiano. La Iglesia viaja a través del tiempo... y en este viaje sigue el camino ya recorrido por la Virgen María. (Redemptoris Mater, 3). Nuestro camino de fe es el mismo que el de María, por lo que sentimos que ella está especialmente cerca de nosotros. En lo que respecta a la fe, eje de la vida cristiana, la Madre de Dios compartió nuestra condición.

Nuestra peregrinación de fe ha estado indisolublemente ligada a María desde que Jesús, muriendo en la cruz, nos la entregó como Madre, diciendo: "¡He aquí a tu Madre!". (Juan 19, 27). Estas palabras sirven como testamento que lega al mundo una madre. Cuando la fe de los discípulos fue puesta a prueba por las dificultades y las incertidumbres, Jesús los confió a María, que fue la primera en creer y cuya fe nunca fallaría. (Enero de 2014).

Acoger a la Madre en nuestras vidas no es una cuestión de devoción, sino un requisito de la fe: si queremos ser cristianos, debemos ser marianos, es decir, hijos de María. Durante este año jubilar, dediquemos tiempo a caminar con María para encontrar a Cristo.

Y como afirma el papa Francisco en Spes Non Confundit: "La esperanza encuentra su testimonio supremo en la Madre de Dios. En la Santísima Virgen vemos que la esperanza no es un optimismo ingenuo, sino un don de la gracia en medio de las realidades de la vida... Estoy seguro de que todos, especialmente los que sufren y los más necesitados, llegarán a conocer la cercanía de María, la más afectuosa de las madres, que nunca abandona a sus hijos y que, para el pueblo santo de Dios, es 'signo de esperanza segura y consuelo'." [21]
 

 26 - diciembre - 2024

9 de junio de 2025

Nuestra Señora, Madre de Dios

Adaptado del sitio Fundación Cari Filii:

Hoy la Iglesia universal celebra la Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia. Una festividad instituida por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2018, a través de un decreto firmado por el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah, y el Arzobispo Arthur Roche.

Aunque la festividad hunde sus raíces materialmente en los primeros siglos de la Iglesia y teóricamente fue enunciada por Pablo VI durante el Concilio Vaticano II, su escaso recorrido de siete años como festividad litúrgica oficial hace que se sea poco conocida por el común de los fieles.

En el documento que decretaba su celebración, Sarah menciona que la comprensión de María como Madre de la Iglesia ya se daba en el "sentir eclesial" de tiempos de San Agustín y León Magno.

"El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia", detalla el decreto.

La celebración se explica desde que María, junto a la cruz, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres como hijos para regenerar a la vida divina", al mismo tiempo que Cristo eligió en Juan "a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial".

Ya desde entonces aparecieron a lo largo de los siglos expresiones similares al título de esta fiesta, como Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también "Madre de la Iglesia", como mencionaban Benedicto XIV o León XIII.

Una de las veneraciones textuales de la bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia fue realizada por Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, cuando se refirió a María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título".

Los pasos hacia la declaración formal de esta festividad se aceleraron cuando la Sede Apostólica propuso una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, en el Año Santo de la Redención (1975), que fue incluida posteriormente en el Misal Romano.

Pocos años después concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980), publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986) y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían.

El último paso al respecto lo dio Francisco al considerar que la promoción de esta devoción podía "incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana". De este modo, estableció que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, fuese inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y celebrada cada año.

Una celebración que pretende ayudar a recordar que "el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Para ello, se estableció que dicha celebración apareciese en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas.

Días después de la publicación del decreto, la misma Congregación emitió una notificación donde mencionaba algunas directrices para la celebración de dicha memoria. Entre ellas, se hablaba de:

1º Las Misas del lunes y el martes de Pentecostés o las Misas votivas del Espíritu Santo

La primera, concierne la rúbrica que se lee en el Misal Romano después de los formularios de la Misa de Pentecostés, referida a las misas del lunes y martes después de Pentecostés, en que numerosos fieles asisten a misa y señala que “puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo” (Misal Romano). La notificación de la Congregación para el Culto Divino señala que “sigue siendo válida, porque no deroga la precedencia de los días litúrgicos que, por su celebración , son regulados únicamente por la Tabla de los días litúrgicos” (cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, n. 59).

Del mismo modo, la precedencia está ordenada por la normativa para las Misas votivas” las que “de suyo, están prohibidas los días en que coincide una memoria obligatoria, o una feria de Adviento hasta el día 16 de diciembre, o una feria del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la octava de Pascua”. A este respecto la Congregación afirma que “si la utilidad pastoral lo pide, en la celebración con el pueblo puede utilizarse una misa votiva que responda a esa utilidad, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante” (Misal Romano; cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 376).

2º Con igual importancia, preferir la memoria de la Beata Virgen María

Sin embargo, agregaba la nota,  "en igualdad de condiciones, se prefiere la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, cuyos textos van anexos al Decreto, con las lecturas indicadas, consideradas propias, porque iluminan el misterio de la Maternidad espiritual”.

La notificación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señala en este sentido que “en una futura edición del Ordo Lectionum Missae n. 572 bis, la rúbrica indicará expresamente que las lecturas son propias y, por tanto, aunque se trate de una memoria, deben tomarse en lugar de las lecturas del día” (cf. Leccionario, Prenotandos, n. 83).

3º Prevalencia de la memoria de la Beata Virgen María

Finalmente, en el caso de que esta memoria coincida con otra memoria, la indicación de la Congregación es que “se siguen los principios de las normas generales para el Año litúrgico y el Calendario” (cf. Tabla de los días litúrgicos, n. 60). Y recordando “la vinculación de la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia con Pentecostés, al igual que la memoria del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María con la celebración del Sagrado Corazón de Jesús”, la Congregación para el Culto Divino indica que “en caso de coincidencia con otra memoria de un Santo o de un Beato, según la tradición litúrgica de la preeminencia entre personas, prevalece la memoria de la Bienaventurada Virgen María”.

11 de abril de 2025

¿Por qué se celebra dos veces a Nuestra Señora de los Dolores?

En México la tradición hoy festeja a Nuestra Señora de los Dolores.

Del sitio Aleteia:

La Virgen de los Dolores tiene dos fiestas a lo largo del año litúrgico: una en septiembre y otra en Cuaresma, pero ¿Cuál es la razón de esta doble celebración?

Dos veces en el año tenemos la celebración de la Virgen de los Dolores, sin embargo, una fiesta está contemplada en el calendario litúrgico y la otra quedó, mas bien, en la tradición popular. ¿Cuál es la razón?

A partir de la reforma del calendario romano, emanado del Concilio Vaticano II, el Papa San Pablo VI publicó el documento Marialis cultus, donde se destaca el papel de la Santísima Virgen María y "ha permitido incluir de manera más orgánica y con más estrecha cohesión la memoria de la Madre dentro del ciclo anual de los misterios del Hijo" (MC 2).

Encontramos en dicho documento una reafirmación sobre el 15 de septiembre como la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, un día después de la Exaltación de la Santa Cruz. "ocasión propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto con el Hijo exaltado en la Cruz a la Madre que comparte su dolor" (MC 7).

Esta fiesta ya celebraba desde la edad media.

Asociando a la Santísima Virgen con los dolores de su Hijo en la cruz, también se realizaba una celebración en viernes después del Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos.

En el siglo XVII se celebraban dos conmemoraciones de los Siete Dolores de la Virgen y dos papas extendieron esta fiesta a toda la Iglesia: el Papa Benedicto XIII lo hizo con la fiesta del "Viernes de Dolores" en 1472; y el papa Pío VII, en 1814, fijó la celebración en el día 15 de septiembre.

En la actualidad encontramos que la fiesta litúrgica se celebra únicamente el 15 de septiembre, pero ha permanecido la tradición popular de hacer altares dedicados a la Madre Dolorosa el viernes anterior al Viernes Santo. Y, además, aún se conserva la bella costumbre de adornarlos con germinados de trigo y lenteja, colocando naranjas, flores y papel morado.

Y lo más bello, al menos en México: la gente sigue obsequiando agua de sabores y nieve, que representan las "lágrimas de la Virgen", precediendo a la Semana Santa.

16 de marzo de 2025

El Papa Francisco sobre Nuestra Señora y la Eucaristía

 


Del sitio Catholic Culture:

Durante el Sínodo de los Obispos de 2005, dedicado a la Sagrada Eucaristía, el cardenal Jorge Mario Bergoglio reflexionó sobre el Santísimo Sacramento y la Santísima Virgen María.

El cardenal Bergoglio no participó en los cuatro sínodos más recientes, dedicados a la nueva evangelización, la Iglesia en Oriente Medio, la Iglesia en África y la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia.

Refiriéndose al documento de trabajo del sínodo de 2005, el cardenal Bergoglio afirmó que "una frase del Instrumentum Laboris (n. 2) dice que 'debemos ver si la ley de la oración corresponde a la ley de la fe”. Debemos considerar lo que el Pueblo de Dios cree y cómo el Pueblo de Dios vive, para que la Eucaristía pueda convertirse cada vez más en la fuente y la cumbre de la vida y la misión de ... la Iglesia'".

El cardenal Bergoglio describió esta declaración como "una riquísima intuición que va a buscar a Cristo en sus más humildes beneficiarios y testigos: en el santo Pueblo fiel de Dios, el pueblo que, en su totalidad, es infalible en el creer." (La afirmación del cardenal es probablemente una referencia a la enseñanza del Concilio Vaticano II de que "el conjunto de los fieles, ungidos como están por el Santo, no pueden equivocarse en materia de creencia").

El Cardenal Bergoglio, citando una exhortación apostólica y dos encíclicas del Papa Juan Pablo II, añadió:  pueblo fiel cree en la Eucaristía como pueblo sacerdotal (cf. Christifideles laici 1, 14). Es una participación cualitativamente constante (cf. CFL 1, 17).

Nuestro pueblo fiel cree como pueblo eucarístico en María. Une su afecto a la Eucaristía y su afecto a la Virgen, nuestra Señora y Madre (cf. Redemptoris Mater III, 44). En la "escuela de María", mujer eucarística, podemos releer contemplativamente los pasajes en los que Juan Pablo II ve a la Virgen como mujer eucarística, y verla no sola sino "en compañía de" (Hechos 1,14) el Pueblo de Dios.

Seguimos aquí esa regla de la tradición por la que, con matices diferentes, "lo que se dice de María se dice del alma de todo cristiano y de toda la Iglesia". (Ecclesia de Eucharistia, 57). Nuestros fieles tienen la verdadera "actitud eucarística" de agradecimiento y de alabanza.

Recordando a María, agradecen ser recordados por Ella, y este memorial de amor es verdaderamente eucarístico. A este respecto, repito lo que afirmaba Juan Pablo II en Ecclesia de Eucharistia, n. 58: "La Eucaristía se nos ha dado para que nuestra vida, como la de María, se convierta completamente en un Magnificat".

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


22 de enero de 2025

Nuestra Señora de la Peregrina

 

Del sitio Pintakasi:

Quienes visiten la iglesia V.O.T (Venerable Orden Terciaria de la Orden Franciscana) en Bustillos, Sampaloc, Manila, dedicada a San Antonio de Padua, se encontrarán con esta singular imagen de María, la de la Inmaculada Concepción, bajo el aspecto de una peregrina. Esta bella imagen es la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Peregrina, que fue uno de los puntos focales de las peregrinaciones durante siglos. Su imagen se atesora y venera con amor en el Santuario de San Antonio - Iglesia V.O.T. en Bustillos, Sampaloc, Manila.

La venerable imagen de la Peregrina recuerda su visita a Santa Isabel para ayudarla en el nacimiento de San Juan Bautista, que implica un largo y tedioso viaje a la región montañosa de Judea. La Peregrina La particularidad de esta advocación mariana es que la cabeza de la Virgen está coronada con doce estrellas, viste atuendo de peregrina, está de pie sobre un globo terráqueo y aplasta bajo sus talones a la serpiente. La Virgen también lleva un sombrero de paja y sostiene un bastón con una calabaza para significar su papel de guía de peregrinos.

El tallista de la imagen es desconocido pero la imagen fue traída por el Reverendo Padre José de Santaella desde Madrid. Salió de Cádiz el 16 de agosto de 1731 a bordo del navío San Antonio el 9 de octubre del mismo año. Durante el viaje y por petición del capitán del barco, se organiza una misión para todos los pasajeros y se saca la imagen y se organizan varios actos de veneración. Gracias a la protección dispensada por la Virgen , los pasajeros salen sanos y salvos del naufragio.

Y en 1794, se construye la Capilla de las Terciarias Franciscanas junto a la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto. Ésta se puso bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peregrina y su imagen se instaló en su altar mayor. Esta capilla se convirtió en escenario de ceremonias religiosas en su honor. La característica de la devoción a Nuestra Señora de la Peregrina era la procesión anual a la que acudían miles de personas. Cabe mencionar que Teodora Alonzo, la madre del héroe nacional filipino José Rizal, era también una ferviente devota de La Peregrina y sus devotos en cierto modo igualan o rivalizan con los de la Virgen de Antipolo de los jesuitas. En 1783, los frailes franciscanos de la provincia de San Gregorio Magno trasladaron el centro de la Tercera Orden de San Francisco de Asís a Sampaloc.

En julio de 1880, la capilla de la Venerable Orden Tercera resultó muy dañada por un terremoto. El Rvdo. P. Pedro Flores, OFM, inició las primeras reparaciones de la capilla. Pero fue bajo el Rev. P. Ramón Cervices, OFM, que se terminó un edificio totalmente nuevo en 1888.

Sin embargo, este santuario a la Santísima Virgen María fue totalmente destruido en la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. En los primeros días de febrero de 1945 - durante la Liberación de Manila, la capilla V.O.T fue destruida por el fuego. Pero gracias a los esfuerzos del Rev. P. José Pamintuan - párroco de Nuestra Señora de Loreto, la imagen de la Peregrina se salvó. Durante un tiempo ocupó un altar provisional en la Residencia Sacerdotal, compartiéndolo con la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Loreto.

Después de la guerra, el Rvdo. P. Mariano Montero, OFM trasladó la imagen y devoción de San Antonio de Padua desde su refugio temporal en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, Santa Ana, Manila a las ruinas de la Capilla V.O.T. en Sampaloc y una vez construido de nuevo el Santuario, fue rededicado a San Antonio de Padua en 1947 por Su Eminencia Rufino Santos, D.D., Arzobispo de Manila. Desde entonces, la devoción a San Antonio de Padua floreció en este nuevo Santuario.

Sin embargo, en lugar de permitir que la antigua imagen se desvaneciera en el olvido, el P. Montero dio a la Peregrina un majestuoso trono en lo alto del nicho de San Antonio en el altar mayor. Ocupó esta exultante posición hasta que el retablo fue demolido en 1973 de acuerdo con los preceptos del Vaticano II. El Rev. P. Francisco Reyes, OFM hizo trasladar la imagen al nicho lateral derecho, cerca del ambón. En 1980, el Rvdo. P. Batazar Obico, OFM, hizo bajar la imagen de la Peregrina e instalar la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Fue el comienzo del doloroso exilio de Nuestra Señora de la Peregrina.

Primero fue colocada en el rellano de la escalera del campanario. Después, en los confines solitarios del lavadero. Pero fue durante estos años deplorables cuando el hno. Fernando "Popong" Martínez y el hno. Dennis de Jesús, se esforzaron por mantener viva su devoción. Cada 13 de junio, fiesta de San Antonio, contribuían con sus humildes recursos a sacar su imagen en procesión. Pero incluso esto se interrumpió.

Durante el mandato del P. Wilfredo Benito, OFM, como rector del Santuario (2001-2004), resurgió de nuevo el interés por Nuestra Señora de la Peregrina. Con los esfuerzos de sus fieles devotos, lograron convencer a los frailes de trasladar la antigua imagen dentro del convento y se realizaron investigaciones en los archivos de la Universidad de Santo Tomás que impulsaron a la Comunidad de San Antonio OFM a considerar la posibilidad de que la imagen regresara al interior del santuario.

El día más deseado, 8 de diciembre de 2003 - Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Tras 23 años de absurdo exilio, la Virgen de la Peregrina fue entronizada de nuevo en la hornacina lateral derecha. En una ceremonia sencilla pero significativa, la imagen fue llevada al trono en medio del canto de la Salve Regina, tras lo cual fue incensada.

En su homilía durante la Santa Misa, el P. Benito la presentó a los fieles. Narró con elocuencia la historia de su devoción y animó a todos a recurrir a ella.

La fiesta tradicional de Nuestra Señora de la Peregrina se celebra el tercer domingo de Adviento. Es la patrona de los peregrinos, los viajeros, las mujeres embarazadas y las parejas sin hijos, las comadronas, los enfermos y los trabajadores de la salud. Actualmente se están realizando esfuerzos para resucitar la devoción en Honor de Nuestra Señora de la Peregrina. Por lo tanto, rogamos a todos los devotos marianos que recen por el renacimiento de su devoción para que vuelva a ser exaltada como lo fue en los siglos anteriores.

31 de octubre de 2024

Nuestra Señora de Puruarán (no autorizada, herejía,secta)

 

Del sitio Catholic.net:

Nabor Cárdenas, que era cura del pueblo de Puruarán, rechazó los cambios adoptados por el Concilio Vaticano II y en 1973 invitó a sus fieles a crear una congregación basada en las visiones de Gabina Sánchez Romero, quien dijo haber tenido una visión de la Virgen María advirtiendo que la Iglesia católica había perdido la ruta y que el mundo sería destruido antes del año 2000. Aunque la Iglesia católica excomulgó a Cárdenas, su mensaje encontró eco, y muchos llegaron a este rincón que no figura en los mapas. El fundador, además de proclamarse arzobispo, se autobautizó como “Papá Nabor”.

Los problemas llegaron en 1981, cuando murió la vidente, y Papá Nabor se encontró una nueva, María Parteaga, de 16 años. Muchos la rechazaron y en octubre de 1982 los seguidores del fundador incendiaron la capilla de los disidentes y los apedrearon. Nadie murió entonces, pero 680 personas fueron expulsadas.

En 1991 ascendió al poder un nuevo vidente, Agapito Gómez, y las doctrinas se volvieron extrañas. Imitando voces, “don Agapito” decía traer mensajes del más allá, en particular de Lázaro Cárdenas, de John F. Kennedy y otras figuras históricas. Como muchos no creyeron en este argumento, la gente de Papá Nabor expulsó a cientos más.

La secta desalentó el tener hijos, para evitarles el horror de un apocalipsis que sigue sin llegar, según ellos porque la Virgen María tiene piedad de sus creyentes. Y empezaron a construir edificios raros, en un pueblo sin pavimentar. Pero cualquiera que cuestionara las órdenes era expulsado del pueblo.

Las purgas empeoraron a partir de 2004, pero el gobierno del estado envió policías para evitar las expulsiones. Desde entonces ha habido muchos enfrentamientos, sobre todo porque desde 2005 Papa Nabor dejó de aparecer: tenía Parkinson. El 19 de febrero Papá Nabor murió a los 98 años. En septiembre murió el vidente Agapito Gómez. Aún no aparece un sucesor, pero la autoridad civil cree que en cuanto alguien se lance habrá nuevos problemas. Pero el pueblo se está muriendo de viejo, y los jóvenes se han ido a trabajar a otras partes. “La Virgen llora por este lugar”, dijo suspirando la creyente Elinda Goll, que llegó a Nueva Jerusalén en 1985.

¿Qué ocurre tras las murallas de Nueva Jerusalén? Los disidentes creen posible que la gente de don Agapito, el vidente muerto en septiembre, se hayan vinculado al narco. Lo cierto es que los creyentes viven en un ambiente de miedo con justa razón: recientemente fue muerto a tiros el ex alcalde de Turicato, José Vázquez Piedra. Su esposa resultó herida.

En La Ermita, la secta religiosa intensifica sus alabanzas y rosarios. No cesan durante las 24 horas del día, con un sentimiento de victoria por las escuelas derruidas por los seguidores tradicionales del culto instituido por los extintos jerarcas María Salomé y Papá Nabor, a cuya muerte se abrieron las grietas de una fe basada en supuesta comunicación fluida con la Virgen del Rosario que se ha “encarnado en su cuadro” y cuya voluntad sería salvar al mundo, hoy bajo el “dominio maniático del diablo”. Lo escribe Martín Equihua en La Jornada de Michoacán.

En un pequeño libro titulado "La Virgen María en la Tierra", en estos Últimos Tiempos se registra el fundamento y la dinámica del culto de la secta apocalíptica de orientación cristiana. Se trata de una edición que narra las sucesivas revelaciones virginales que le fueron dando sentido a la agrupación y a su misión en este mundo perdido en “el orgullo de las delicias mundanas”, al que sólo los justos y puros de pecado, albergados en La Ermita, podrían salvar.

Como toda secta, la de la ermita ha secuestrado la personalidad de los que viven en ella. Inyectar dosis de miedo, sentimientos de culpa y de amor virginal en los adeptos, así como someterlos a una ritualidad de 24 horas, facilita a Martín de Tours y a su séquito el control de los fieles y por eso, los independientes, turulatos o turbados, son vistos como instrumentos del mismo demonio que combate en la frontera más íntima de la comunidad santa.

Se trata, como decía L. Cosser por los mismos años que apareció la Nueva Jerusalén, de una institución voraz, que exige adhesión plena de sus miembros, por lo que no admite interpretación distinta al dogma impuesto, como la que ofrece el sistema de educación público. La suya, dictada letra a letra por la virgen, no es una forma más, sino la única forma de ver el mundo, y sus miembros, con marros destruyendo escuelas por ejemplo, no son cualquier gente que pueda someterse a procuradurías terrenas, sino la élite poseedora de la verdad y que se irá directa al cielo. Todos los demás, independientes y otros, sólo una especie de desecho humano.

Según sus primeras revelaciones, la Virgen habría informado a Gabina Romero (Mamá Salomé) de que durante los últimos siglos pidió permiso a Dios para bajar a enderezar la Tierra, que se perdía bajo un “plan satánico-masónico”, pero “las peticiones le eran negadas”, hasta que, de tanto insistir, Él dijo: “baja a la tierra y forma tu nueva alianza, el arca, con muchos coros de ángeles”, y ella prometió que bajaría y que “habría de encontrar justos que la acompañaran… y muchos Noés que le ayudaran a tallar el Arca”, y así es que bajó con la esperanza de fundar un pueblo que “la ayudara a salvar el mundo”.

Ya pactado el retorno de la Virgen para “completar la obra de su hijo”, Dios le dijo: “ve a la tierra, María, los ángeles no dejarán de acompañarte… encuentra un lugar entre abrojos y espinas. Irás con los campesinos y los humildes, con los que se despojen de la riqueza… encontrarás muchos hombres endemoniados, (pues) el mundo está convertido en ídolos, en fariseos… 

Los ángeles se regocijaron al oír las palabras de mi Padre Celestial. A los seis días, toda la Corte Celestial a mi diestra, se reunieron (sic) a mis plantas, cantaban himnos, melodías celestiales”. Y los ángeles, para despedirla, le dijeron, a propósito de los cantos y alabanzas: “Así como lo hacemos Madre mía (sic) en el cielo, lo hagan los de la tierra”.

Los ángeles –siempre de acuerdo con el relato del libro citado– pidieron a Dios “todas las gracias” para su enviada, porque “en estos tiempos, en el mundo está triunfando Satanás… y la Tierra está negra de pecado”, y él les habría respondido: “va con los pobres y los campesinos que cultivan los mejores jardines Celestiales”, con el arrepentimiento y la obediencia.

Así, la Virgen anduvo explorando el mundo hasta “la noche serena del nueve de junio de 1973”, cuando fue dejada por Dios para que “salves a tus hijos con violencia porque mi venida al mundo ya está cerca”, y es entonces que se apareció a la campesina Gabina Romero. A partir de aquí el libelo desarrolla una insuperable crónica de la mediación que Gabina, a la postre Mamá Salomé, habría tenido tanto con el sacerdote elegido para encabezar la obra salvífica, como con los primeros creyentes del naciente culto, bajo el mandato de que asumieran como eje purificador “la fe en el Santo Rosario”.

El relato de una Virgen que pide y explica detalles a una campesina que duda, que reclama, que incumple; y esta mujer que se siente incapaz de convencer a nadie, que es tildada de loca y nerviosa, es casi fotográfico: en la primera aparición sólo se oyó su voz en el cruce de dos caminos donde años antes soldados habían asesinado a campesinos que imploraban clemencia. En esa ocasión, Gabina iba despreocupada a encontrarse con su nieto para trabajar la milpa, con azadón terciado y su bule de agua. Al día siguiente, en la segunda visita, vio el rostro más hermoso de una señora hermosísima, la que le pidió que buscara al sacerdote Nabor Cárdenas Mejorada, quien sería el elegido para instalar la fe en el rosario, y de no cumplirse, ambos serían responsables del fin del mundo.

Después, como le pidieron señas a Mamá Salomé, la Virgen estampó su figura en un ayate y le pidió que junto al sacerdote organizara una misa en un cerro para revelar esa señal, y dijo que ese día estaría inundado de azahares. Se organizó la celebración con más de 10.000 personas de Chupio, Pedernales, Petembo, Tavera y “de muchas rancherías más”. Como no hubo azahares se presentaron reclamos, pero la virgen, siempre a través de su primera vidente, habría dicho que ellos, los asistentes, eran los propios azahares. Con quienes creyeron esta versión empezó a organizarse la secta. Después, la figura celestial ordenaría una pintura del “tamaño natural”, a su semejanza, y “se encarnaría en ella para que la vieran diario”.

El resto de mensajes que la Virgen envía desde entonces, siempre a través de sucesivos videntes, rayan en lo ridículo y lo absurdo. Contradictorios, detallistas, simples; y siempre para reforzar el miedo o el valor para acciones como la demolición de escuelas. Papá Nabor, dice el relato que gozaba ya de una cierta autoridad y que “siempre tuvo un gran amor por la niñez y juventud, dejando como recuerdo escuelas parroquiales por donde pasaba”. Valga como ironía del momento.

Como quiera, su liderazgo carismático fue capaz de consolidar y mantener cierta unidad en su grey, pero no pudo heredar carisma, sino que más bien dejó abierta la puerta de la ruptura. Circula en Internet un video sobre el espectáculo grosero en su lecho de muerte, cuando le preguntan sobre su heredero, y donde la cúpula que hoy dirige se burla de sus balbuceos.

20 de octubre de 2024

En el día de la madre celebremos la maternidad espiritual de Nuestra Señora

Del sitio Aleteia:

El Día de la Madre nos invita a pensar no sólo en la que nos dio la vida sino también en la maternidad espiritual de la que gozamos sin cesar: la de María y la de la Iglesia

Por su Fiat, María consiente el misterio de la Encarnación y colabora ya en toda la obra que su Hijo debe realizar. Ella es "Madre", dice el Catecismo de la Iglesia Católica, "allí donde Él es el Salvador". Desde los primeros tiempos, la Santísima Virgen ha sido llamada "Madre de Dios". Su papel en relación con la Iglesia y con toda la humanidad es único: "cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia" (Vaticano II, Lumen gentium § 61).

María, madre de Cristo, es también madre de los miembros de Cristo, es decir, de la Iglesia. Cooperó con su caridad al nacimiento de los fieles en la Iglesia. Este es el fruto de su peregrinación de fe en la que, unida fielmente a su Hijo hasta la Cruz, es finalmente entregada al discípulo como su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26).

La Iglesia también ejerce la maternidad, porque a través de ella recibimos la vida de la fe. "Creemos a la Iglesia como madre de nuestro nuevo nacimiento, y no ‘en’ la Iglesia como si fuera la autora de nuestra salvación" (San Fausto de Riez). Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe. Es ella, por ejemplo, quien nos enseña que Dios puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón. Si no hubiéramos aprendido esto, ¿cuántos argumentarían que Dios es naturalmente conocible?

Édouard Huber

10 de julio de 2024

Nuestra Señora de Ghiaie de Bonate

 Adaptado del sitio Foros de la Virgen:

La parroquia de Ghiaie de Bonate se encuentra en la diócesis de Bergamo a aproximadamente a diez kilómetros del pueblo principal.

El pueblo toma el nombre de Ghiaie de Bonate, debido a que el suelo es del tipo canto rodado, proveniente del río Brembo. Ghiaie de Bonate es un fragmento de Bonate Sopra y de, pequeña parte de Presezzo.

La parroquia, data de fines de 1921, luego de muchas confrontaciones fue reconocida civilmente, el 29 de marzo de 1944 en las vísperas de las apariciones. Es la única parroquia de la diócesis consagrada a la Sagrada Familia.

El pueblo de Torchio es un pequeño poblado que depende de Ghiaie Bonate alojado a las orillas del Río Brembo, entre una extensión de campos y un enorme plantación de coníferas, que dominando el altiplano de la isla, sirvió de anfiteatro para las inmensas muchedumbres que concurrían durante las apariciones.

De hecho, del 13 de mayo al 31 de julio de 1944, en este pequeño pueblito de la Bergamasca, más de tres millones de peregrinos vinieron de todas partes en diferentes tipos de medios. Sin tener en cuenta el gran peligro de la guerra, debido a los continuos bombardeos y a las ráfagas de las ametralladoras que reinaban allí poniendo sus vidas en peligro.

En este pueblito desconocido para el mundo, una tarde de mayo de 1944 el día 13, se le aparecía por primera vez Nuestra Señora a una pequeña niña de 7 años. La aparición en Ghiaie de Bonate se definió como "El epílogo de Fátima".

Adelaide tenía entonces siete años. Nació el 23 Abril de 1937 en el pueblo de Torchio y fue bautizada el 25 de Abril de 1937, por el sacerdote Don Cesare Vitale. Cursó la escuela elemental (Primaria). Era una niña plena de salud y muy vivaz, le gustaba jugar como cualquier niña de su edad.

Nada hizo pronosticar esa tarde del 13 de mayo de 1944 que la Sagrada Familia se le aparecería a esta niña, cuyo nombre no sólo habría cruzado los confines de Italia sino también los de toda Europa. 

Mientras el mundo se quemaba entre las llamas del odio, las armas y la guerra esa situación parecía nunca acabar. Nuestra Señora, la Madre de la Unidad y Reina de la Paz, escogió a una muchacha joven y simple de Bonate, Adelaide Roncalli, quién fue la elegida para lanzar los mensajes de Nuestra Señora al mundo.

Ella aparecía durante trece días en dos ciclos; el primero del 13 al 21 de mayo, y el segundo de 28 al 31 de mayo. La Señora le dijo:

"Tú sufrirás mucho, pero no llores, porque después tú vendrás conmigo al paraíso".

"En este valle de verdaderos dolores tú serás una pequeña mártir … "

El 12 de Julio de 1946, negó la retractación que le habían dictado y procedió a reafirmar la veracidad de las apariciones por escrito, pero desgraciadamente no tuvo los resultados esperados. Desde el 30 abril de 1948, el Obispo de Bergamo, Monseñor Bernareggi envió adelante el decreto de "No Consta" prohibiendo todo tipo de devoción a las Apariciones de Nuestra Señora, de Ghiaie de Bonate. 

Movida de aquí y para allá, contra su voluntad, sin saber sus padres de esto fue burlada y calumniada. Adelaide soportó y llevó esta cruz fuera de su casa. A la edad de 15 años, obtuvo del obispo el permiso para entrar en el convento de las Monjas Sacramentinas de Bergamo.

Muerto el obispo, alguien tuvo éxito de resurgir los acontecimientos de 1944, hacerla renunciar al convento y fue obligada a abdicar de sus ideas que la Virgen María había manifestado en ella. Esta renuncia le trajo mucho sufrimiento y una la larga enfermedad. Cualquier adolescente de su edad hubiera salido destruida de una vivencia como la suya, pero Adelaide era fuerte y se reafirmó.

Se cansó de esperar que la puerta del convento se volviera a abrir, y optó por casarse, se fue a vivir a Milán, dónde consagró su vida a su profesión que era la de enfermera cuidando con mucho sacrificio y amor a sus pacientes. Los años pasaron y Adelaide guardaba el silencio impuesto por su superior.

Muchos fueron los testimonios de enfermos recuperados durante y después de las apariciones. Las recuperaciones diferentes eran instantáneas, perfectas e inexplicables. 

Durante ese período, se fundó una oficina especial para las investigaciones de costumbres. En el decreto del obispo se lee: "Con esto nosotros no pensamos excluir que Nuestra Señora, confiadamente invocada por tantos en su buena fe sostuvieran que la aparición en Ghiaie, que podría conceder gracias especiales y no ordinarias recuperaciones, premiando de tal manera la devoción hacia Ella".

Según sólo las afirmaciones, de la gente común, permanecen dos dudas persistentes.

  1. Los tantos pacientes, recuperados inexplicablemente desde el 13 de mayo de 1944 hasta el fin del juicio del obispo el 30 de abril de 1948 porque los enfermos llegados "en buena fe" a Ghiaie de Bonate (no conocían la posición de la Iglesia en merito a las Apariciones), si realmente nada especial pasó en Ghiaie de Bonate, ellos no hubieran soñado acercarse a orar a la Virgen y pedirle gracias en aquel lugar desconocido.
  2. Para todos ellos que, desde 1948 a hoy, no más "que no se evidencia la existencia de la buena fe" (porque al conocimiento del "no consta" y de las prohibiciones del decreto Episcopal), en vez ellos han creído en la inocencia de una niña de siete años, van en peregrinación al lugar de las apariciones y ellos han orado por si solos o en grupo, con o sin la presencia de sacerdotes, han invocado la ayuda de Nuestra Señora de Ghiaie de Bonate o Reina de las Familias.

De ella específicamente se reciben gracias especiales o recuperaciones , como ellos considerar recibir las gracias obtenidas mediante sus ruegos.

En el año 1949, un año después de la publicación del decreto Episcopal, el Papa Pío XII recibió en audiencia privada a la niña Adelaide Roncalli. La cual revelo el secreto a el reservado que la Virgen le había confiado el 17 de mayo 1944 durante la quinta aparición. El Papa, recibiendo a Adelaide, manifestó creer en las apariciones de Ghiaie de Bonate ciertamente. ¿Por otra parte habrían empujado a ese gran pontífice a recibir a la niña , visto el "no consta" en el decreto Episcopal?

En la fecha 8 de julio de 1960, el Papa Juan XXIII envió a una carta a monseñor Jóse Battaglia Obispo de Faenza "Acerca de lo sucedido en 'Ghiaie'".

Carta Reservada del 8 de Julio de 1960:

Estimada Excelencia, nosotros estamos unidos por el buen pensamiento del corazón y la oración.

Referente a lo sucedido en Ghiaie usted entiende que no se debe comenzar desde el vértice, si no desde la base: y no se debe hablar sin conocimiento sin antes haber escuchado pronunciar la última palabra.

Más que lo sustancial se debe tener en cuenta las circunstancias han sido estudiadas.

Lo que merece la pena en "subiecta materia" que es el testimonio de la vidente: y la afirmación que todavía mantiene a los 21 años y en conformidad de la primera afirmación a los 7 años: y retirada por las amenazas, y los miedos del infierno la hechos por alguien.

Me parece justo insistir en aquellas incisivas amenazas recibidas.

Sin embargo Vuestra Señoría , que entiende que no es práctico, ni útil, que el primer paso para una revisión del suscripto dado que espera el "verbum" para la Congregación de los Ritos, o de otro ministerio que a su tiempo "faciat verbun cum S.S." etc.

Perdone la simplicidad de mis palabras.

Y espero que nos encontremos siempre bien "in laetitia et benedictione" aun cuando "dies mali sunt".  Aff. mo Io. XXIII».

El Padre Pío les habría dicho a las personas de Bonate porque habían ido por él a Pietralcina: "¿Pero que cosa viene hacer, aquí, si usted allí tiene en su casa a Nuestra Señora de Bonate?"

En el trigésimo año de las apariciones, el Señor Cortinovis presentó al obispo monseñor Clemente Gaddi una petición acompañada por 7000 firmas de creyentes que manifestaron el deseo de orar, con el consentimiento del obispo en el lugar de las apariciones. Monseñor Gaddi respondió que no podría volver a abrir el caso si en su presencia no había elementos nuevos, serios y graves que permanecieran en vigor las disposiciones de los obispos que el había precedido. Pero agregó que sin embargo no pudo prohibir, ni impedir a personas simples o a los grupos de personas de llegar al lugar para Orar a la Virgen.

Finalmente, valiéndose de la ley de los decretos del Concilio Vaticano II sujeto a la información, Adelaide se siente descargada de las prohibiciones que le habían sido impuestas y se definió por reafirmar solemnemente y oficialmente, delante de notario, la veracidad de las apariciones.

El día 20 de Febrero de 1989 declara cuánto sigue: "Yo Roncalli Adelaide, nacida en la Ghiaie de Bonate Sopra (Bergamo) 23 de abril de 1937, a 45 años de las apariciones, vuelvo para declarar, como ya lo he realizado más de una vez, en ocasiones precedentes. Que se convenzan que tuve las Apariciones de Nuestra Señora en Ghiaie de Bonate desde el 13 al 31 de mayo de 1944, cuando yo tenía siete años. Las historias que he vivido dolorosamente desde entonces, las ofrezco a Dios y la Autoridad legítima de la Iglesia a los que solo pertenece reconocer o no, en cuánto a mí conciencia tranquila y en la posesión más segura de mis facultades mentales yo sostengo que es la verdad."

En la fe Adelaide Roncalli
20 de Febrero 1989. ."