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22 de mayo de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora (Australia)

 


Traducido del sitio Aleteia:

Australia tiene una larga historia de devoción a la Santísima Virgen, que comenzó con los católicos irlandeses enviados allí por el Imperio Británico.

El catolicismo en Australia tiene una historia muy interesante. Australia fue inicialmente una colonia penal del Imperio Británico, y muchos católicos irlandeses fueron enviados allí, pero se les privó de cualquier sustento espiritual.

Según la Sociedad Misionera de San Columbano, "la incipiente Iglesia en Australia tenía una razón especial para recurrir a María. En sus inicios no se envió ningún sacerdote a la colonia y no se permitió celebrar misa, salvo durante un breve periodo de un año hasta 1820. En aquellos primeros tiempos, fue en gran medida el rosario lo que mantuvo viva la fe".

En 1820 se concedió cierta libertad a la Iglesia católica y en 1821 se consagró una catedral en Sídney en honor a la Virgen María.

Poco antes de que esto ocurriera, el papa Pío VII fue detenido y se convirtió en prisionero de Napoleón. Fue liberado en 1814 y regresó a Roma. En 1815, el papa Pío VII "instituyó para los Estados Pontificios la fiesta de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, que se celebraría el 24 de mayo, aniversario de su primer regreso".

Este título de María se remonta incluso más allá de esta invocación, como explica la Enciclopedia Católica: La invocación Auxilium Christianorum (Ayuda de los Cristianos) se originó en el siglo XVI. En 1576 Bernardino Cirillo, arcipreste de Loreto, publicó en Macerreta dos letanías de la Santísima Virgen, que, según él, se utilizaban en Loreto... Esta segunda forma contiene la invocación Auxilium Christianorum. Es posible que los guerreros, que al regresar de Lepanto (7 de octubre de 1571) visitaron el santuario de Loreto, saludaran allí por primera vez a la Santísima Virgen con este nuevo título; sin embargo, es más probable que se trate solo de una variación de la invocación más antigua Advocata Christianorum, que se encuentra en una letanía de 1524.  

Australia fue la primera nación en elegir a "Santa María Auxiliadora" como su principal patrona en 1844. El 24 de mayo se convirtió entonces en la "fiesta patronal" de Australia y sigue siendo una solemnidad, aunque también se puede celebrar el domingo más cercano.

Desde entonces, la catedral de Sídney también ha adoptado el título de Madre Inmaculada de Dios, Auxiliadora de los Cristianos.

24 - mayo - 2019

17 de febrero de 2026

Nuestra Señora de Butarque

 


Del sitio Leganés Activo:

Nuestra Señora de Butarque es la patrona de Leganés y una de las figuras más queridas de la ciudad. Su historia combina tradición, fe y leyenda, transmitida de generación en generación y profundamente arraigada en la identidad local.

Cuenta la tradición que en el año 1117, un molinero conocido como El Cristiano salió de su casa para llevar agua a un árbol cercano donde abrevaran sus ovejas. Mientras realizaba esta tarea, vio una figura morena alzarse sobre las ruinas del antiguo poblado de Butarque. Sorprendido, cayó de rodillas y escuchó cómo la imagen le decía: "Quiero un templo y un altar".

El molinero tomó la imagen y la llevó a su casa. El domingo siguiente, acudió a la Parroquia de San Salvador para relatar lo sucedido al párroco, que a su vez informó a las autoridades. El Consejo de Legamar decidió llevar la imagen a la parroquia para que pudiera ser venerada, pero al día siguiente había desaparecido.

Al amanecer, la Virgen reapareció en la puerta del molinero y volvió a pedirle un templo y un altar. Emocionado, comunicó el hecho al Consejo, que dedecidió construir la capilla que hoy conocemos como la Ermita Nuestra Señora de Butarque.

Juan de Austria, hijo natural de Carlos I de España y conocido en su infancia en Leganés como Jeromín, fue un gran devoto de la Virgen de Butarque. En 1571, siendo comandante en jefe de la Liga Santa contra el Imperio otomano, llevó su imagen durante la batalla de Lepanto. Tras la victoria, la Virgen recibió por primera vez en la historia el título de capitán general de los Ejércitos, distinción que más tarde también recibirían la Virgen del Pilar de Zaragoza y la Virgen de Guadalupe de Extremadura.

La ermita, construida en 1536, se encontraba en sus orígenes apartada del núcleo urbano. La posterior edificación del Edificio de Sabatini a su espalda y el crecimiento de la ciudad la integraron en el paisaje urbano.

De autor desconocido, presenta un pórtico con columnas y una portada principal de ladrillo toledano. En el interior, su única nave desemboca en la capilla de la Virgen, accesible por una pequeña escalera. Durante siglos, el templo acogió actos funerarios del cementerio anexo, construido tras prohibirse los enterramientos en iglesias.

La prohibición de enterrar en el interior del templo tuvo una excepción: los Duques de Tamames. Propietarios de amplias tierras en el sur de Madrid, financiaron en 1900 la ampliación de la ermita, añadiendo un ensanche lateral con ábside donde descansan sus tumbas de mármol de Carrara, junto a cinco escudos heráldicos de la familia.

El templo ha sufrido varias reformas, la última en 2007, dirigida por el arquitecto José Félix Vicente. En ellas se rehabilitaron la cúpula y las paredes, se colocó un nuevo suelo de mármol y granito y se recuperaron un muro y una hornacina que habían estado tapiados durante años.

La intervención culminó con un retablo de bronce de 8×5 metros, obra de Luis Arencibia y donado por el Ayuntamiento de Leganés, que sustituyó al destruido en el incendio del 30 de diciembre de 1969. La pieza representa los mundos terrenal y celestial, separados por edificios históricos como las iglesias de El Salvador y San Nicasio, así como la propia ermita, junto a figuras representativas de Leganés.

 

7 de noviembre de 2025

El asedio a Malta: La victoria a través de la esperanza en Nuestra Señora

 


Del sitio Aleteia:

 La fe del pueblo maltés y su devoción inquebrantable a la Virgen transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza.

En 1565, Malta tuvo que enfrentarse a su Goliat: el poderoso Imperio Otomano lanzó un asedio masivo contra el pequeño archipiélago. Decidieron conquistar la legendaria encrucijada mediterránea. Y aun así, contra todo pronóstico, los malteses y los Caballeros de San Juan salieron victoriosos, un resultado atribuido no solo a la estrategia militar, sino a la fe inquebrantable y a la intervención divina.

Este extraordinario triunfo el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es uno de los testimonios más significativos del poder de la oración, la gratitud y la devoción a Nuestra Señora en la historia cristiana.

El 18 de mayo de 1565, una armada otomana de más de 200 navíos de guerra con 30 mil soldados llegó a las costas de Malta. Los defensores de la isla, una combinación de los Caballeros de San Juan y combatientes malteses de todas las clases sociales, sólo sumaban 6 mil hombres. Los invasores estaban decididos a aplastar el pequeño bastión cristiano que servía de baluarte a la cristiandad occidental.

El asedio fue brutal, con bombardeos incesantes y feroces asaltos. Las ciudades de Birgu y Senglea soportaron el mayor peso del ataque, con sus fortificaciones bajo el constante fuego otomano. A pesar de la escasez de recursos y el poder abrumador de sus adversarios, los defensores se mantuvieron firmes, fortificados por su fe.

Durante todo el asedio, los malteses y los Caballeros recurrieron constantemente a la oración, encomendando su causa a la Santísima Virgen María. El Gran Maestre Jean Parisot de la Valette rezaba fervientemente ante el icono damasquinado de Nuestra Señora de Damasco, pidiendo su intercesión. Los defensores sabían que su supervivencia no dependía únicamente del esfuerzo humano, sino de la ayuda divina.

Sus plegarias fueron escuchadas. El 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, las fuerzas otomanas abandonaron inesperadamente el asedio. Los malteses y sus aliados habían vencido. El Gran Maestre de la Valette, abrumado por la gratitud, depositó su espada y su sombrero en los escalones del altar de la iglesia de Nuestra Señora de Damasco, dedicando la victoria a la Santísima Virgen.

La victoria se celebró como un milagro mariano, y los malteses empezaron a honrar a María como "Nuestra Señora de la Victoria" (Il-Madonna tal-Vitorja). Para conmemorar su intercesión, La Valette fundó una nueva ciudad, La Valeta, y se aseguró de que su primer edificio fuera una iglesia dedicada a la Natividad de María. Del mismo modo, las ciudades de Birgu y Senglea adoptaron nuevos títulos, Città Vittoriosa (Ciudad Victoriosa) y Città Invicta (Ciudad Invicta), respectivamente, como testimonio de su milagroso triunfo.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria no se limitó a Malta. Pronto se extendió desde el archipiélago a todo el Mediterráneo. De hecho, solo seis años más tarde, el 7 de octubre de 1571, se produjo otra milagrosa intervención mariana en la batalla de Lepanto, una victoria considerada imposible de no haber sido por el triunfo maltés, que inspiró a la Liga Santa, ampliamente superada en número, liderada por los Estados Pontificios y las fuerzas cristianas aliadas. En ella, la Liga derrotó a la flota otomana después de que el Papa san Pío V llamara al rezo universal del Rosario. En agradecimiento, el Papa instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, originalmente llamada Nuestra Señora de la Victoria.

La devoción mariana de Malta se profundizó a lo largo de los siglos, con numerosas iglesias y santuarios dedicados a la Natividad de María, incluido el Santuario Mariano Nacional de Mellieħa, que forma parte de la Red Mariana Europea. La veneración maltesa de María como protectora e intercesora ha seguido siendo una fuente de esperanza en momentos de peligro. De hecho, Malta es conocida por sus singulares peregrinaciones marianas. Por ejemplo, el Camino Mariæ Melitensis. La ruta de 60 kilómetros (37 millas) desde Castrum Maris hasta Mellieha, creada por XirCammini en colaboración con VisitMalta, ha entretejido algunos de los hitos más significativos de la rica devoción mariana de Malta. La información para ayudar al peregrino y obtener la credencial del camino está disponible en el sitio web dedicado o en el sitio web genérico de XirCammini.

El Gran Asedio de 1565 fue más que una victoria militar: fue un triunfo espiritual. La fe del pueblo maltés y su inquebrantable devoción a Nuestra Señora transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza. Su gratitud a Dios y a María se expresó no sólo en sus oraciones y exvotos, sino también en su compromiso de construir una ciudad, numerosas iglesias y una cultura que honrara a su Madre Celestial.

Mientras meditamos sobre los acontecimientos de 1565 y posteriores, recordamos las palabras de san Pío V, el "Papa del Rosario": "El Rosario es un arma contra los males del mundo actual". Era cierto entonces, y sigue siéndolo ahora. Las victorias de Malta a través de la fe son un testimonio del poder de la oración y del amor imperecedero de Nuestra Señora de la Victoria.

12 de junio de 2025

Nuestra Señora de las Victorias de Melilla


 Del sitio Wikipedia:

 Nuestra Señora de la Victoria es una imagen escultórica de la Virgen María, en su advocación de la Victoria, que recibe veneración en la iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla, España, ciudad de la que es patrona.

Según cuentan las crónicas, pocos años después de la batalla de Lepanto, la imagen de la Virgen de la Victoria llegó a Melilla en un barco procedente de Sanlúcar de Barrameda. Aparentemente la talla iba a ser enviada a las colonias españolas de América, pero un temporal impidió que el barco que transportaba la imagen se alejara hacia el Nuevo Mundo. Por esta razón la imagen se quedó en la ciudad de Melilla en torno al año 1571, ​ aunque hay historiadores que adelantan su llegada a la ciudad al año 1497. Es probable que la llegada de esta advocación a Melilla esté relacionada con la presencia de los frailes mínimos como sucede en el caso de la Virgen de la Victoria de Málaga.

Estuvo desde principios del siglo XVI en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en la actual Plaza de Armas, transformada en ermita en 1551. En 1720 la imagen es trasladada a la Real y Pontificia Iglesia de la Purísima Concepción mientras se reconstruía la ermita, al estar en un lugar inadecuado para la defensa de la Plaza Real y la Pontificia Iglesia de la Purísima Concepción. Se sabe que la imagen melillense ha tenido varias ubicaciones y en 1741, al ser finalmente demolida la ermita, se traslada defínitivamente a la Iglesia de la Purísima Concepción.​ Tampoco se descarta que hubiera una imagen anterior a la actual.

Es desde 1631 que la Virgen de la Victoria es considerada patrona de Melilla, a raíz de un intento de secuestro de la imagen realizado por unos rifeños que, al no poder llevársela, en 1721 le cortaron tres dedos, para robarle sus anillos, junto con sus otras joyas. Aunque no se reconoció oficialmente tal patronazgo hasta un siglo más tarde. Fue el 3 de febrero de 1756 cuando el rey Fernando VI de España ratificó el patronazgo de la Virgen de la Victoria sobre la ciudad de Melilla.​

En 1947 se autoriza que sea coronada canónicamente la imagen de Nuestra Señora de la Victoria, realizándose dicho acto en 1948 por Balbino Santos Olivera (obispo de Málaga), con bula de Pío XII.

En 1998, por acuerdo unánime del Pleno de la Ciudad Autónoma se le otorga el título de "Alcaldesa Honoraria perpetua de Melilla". El 26 de diciembre de 1936, se aprueban los estatutos de su cofradía, la cual se remonta a 1663. En 1991 la Casa Real Española le otorga a la cofradía el título y la distinción de Real.

Tras sufrir el terremoto del 25 de enero de 2015, la Iglesia de la Purísima Concepción, queda en mal estado y la imagen es trasladada a la Iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, donde permanece a la espera que abra al público, tras la restauración iniciada en mayo de 2016 y finalizada el 18 de abril de 2017.

La festividad de la Virgen de la Victoria es el 8 de septiembre. Durante estos días, la imagen de la Virgen es solemnemente trasladada en procesión desde su templo hasta la Iglesia del Sagrado Corazón, templo mayor de la ciudad y sede del Arciprestazgo de Melilla.​

En este lugar se realiza una novena. Tras esto el día principal del 8 de septiembre se realiza la solemne eucaristía con presencia de las principales autoridades de la ciudad y la posterior procesión de regreso a la Iglesia de la Purísima Concepción.

2 de junio de 2025

Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

Del sitio Muéstrame tu Rostro:

 Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto es una advocación mariana con una rica historia ligada a la batalla de Lepanto, un enfrentamiento naval que tuvo lugar en 1571. La batalla enfrentó a la Liga Santa Católica, liderada por Don Juan de Austria, contra la flota del Imperio Otomano, comandada por Ali Pachá. La Liga Santa, compuesta por países como España, los Estados Pontificios, la República de Venecia y otros, se enfrentó a una flota otomana mucho más numerosa.

La batalla fue un momento crucial en la lucha contra la expansión otomana en Europa. Ante la superioridad numérica de los otomanos, el Papa Pío V instó a todos los cristianos a rezar el Rosario pidiendo la intercesión de la Virgen María. La victoria de la Liga Santa en Lepanto fue atribuida ampliamente al poder de la oración y la protección de la Virgen María, quien fue invocada bajo el título de Nuestra Señora de la Victoria.

La victoria en Lepanto fue un punto de inflexión en la expansión otomana en Europa, demostrando que los turcos podían ser derrotados. La batalla resultó en la pérdida de la mayoría de las naves otomanas y una gran cantidad de hombres. Muchos historiadores consideran a Lepanto como una de las batallas navales más decisivas de la historia, después de la Batalla de Actium en el 31 a.C.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto no se limita a ese momento histórico. También se recuerda en otras ocasiones, como la batalla de Petenwardein en 1716, donde nuevamente se invocó su intercesión para obtener la victoria sobre las fuerzas turcas.

La figura de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto representa la fe católica en la protección celestial en tiempos de conflicto y adversidad. Su devoción continúa siendo relevante para los católicos como símbolo de esperanza y fortaleza en la lucha contra el mal y la persecución.

 Óscar Úbeda

7 de octubre de 2024

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario: la "victoriosa" mujer que traía una poderosa arma "contra herejes y analfabetos"

 Del sitio Fundación Cari Filii:

La Iglesia celebra cada 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y por ello todo este mes está dedicado a la celebración del Santo Rosario. Fue durante la batalla de Lepanto, en 1571, cuando el Papa San Pío V pidió a los cristianos que rezaran el rosario, y como consecuencia la batalla fue ganada por las fuerzas cristianas.

Atribuyendo la victoria a la oración a la Santísima Virgen, se instituyó una nueva fiesta: Nuestra Señora de la Victoria, que pasó luego a ser la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Pero, ¿cómo se convirtió este rezo en la devoción católica más popular?

Según se cuenta, la Virgen se apareció con un rosario en las manos en julio de 1200 a Santo Domingo de Guzmán, instruyéndole a usarlo como ayuda contra la herejía albigense que se extendía a principios del siglo XIII. A la par, los monjes y laicos, que no sabían leer, rezaban 150 padrenuestros, contando con un collar de cuerdas, en lugar de recitar los salmos para el Oficio Divino.

La devoción mariana aumentó en el siglo XII y finalmente se sustituyeron los padrenuestros por los avemarías. En el siglo XIV, las 150 oraciones fueron divididas por el fraile dominico Henry Kalkar; se quedaron en 15 y cada una meditaba sobre un evento de las vidas de Jesús y María.

Fue otro dominico, Alanus de Rupe, el que, en el siglo XV, los dividió en diferentes misterios de la historia de la salvación: gozosos, dolorosos, y glorioso. El fraile formó así el "Salterio de la Santísima Virgen" y el Papa San Pío V, en 1569, en la bula Consueverunt Romani Pontifices, aprobó oficialmente el rosario tal como lo conocemos hoy.

Ya en el siglo XIX, el Papa León XIII animó a los católicos a utilizar más esta devoción y escribió 12 encíclicas sobre el rosario. Otro Papa devoto de esta oración fue San Juan Pablo II, quien escribió la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (El Rosario de la Virgen María) en 2002 y añadió los misterios luminosos al rosario.

6 de octubre de 2024

El secuestro de Nuestra Señora del Rosario

Del sitio Gaudium Press:

Reporta Javier García Herrería en Cari Filii la Historia de la Virgen del Rosario que participó en la batalla de Lepanto, en 1571, donde las huestes cristianas que se encontraban en minoría de fuerzas derrotaron a la flota turca, salvando la Cristiandad y apagando el ímpetu del avance musulmán.

San Pío V, el Papa de la época y alma de esa que era una verdadera cruzada, había dado disposiciones muy específicas para preservar la moral cristiana de las tropas: todos los soldados debían recibir confesión, Eucaristía y rezar el Rosario justamente antes de la batalla; cualquier soldado cuyo comportamiento pudiera ofender a Dios debía ser apartado de la lucha; y, por último, las naves debían portar emblemas religiosos. Los que quedaron en tierra también tenían trabajo: las naciones cristianas debían rezar también el Rosario y realizar ayunos.

Uno de los grandes de esa batalla —al lado de don Juan de Austria, Alejandro Farnesio, Luis de Requesens y Juan Andrea Doria— fue don Álvaro de Bazán, quien siguió escrupulosamente las recomendaciones papales.

Horas antes de embarcar, cargó en su nave una imagen de Nuestra Señora del Rosario, de tamaño natural, que actualmente se encuentra en la iglesia de Santo Domingo de Granada, en un excelente camarín.

Su vestido es una armadura de plata, que recuerda su participación en Lepanto, y también que revela su condición de Capitana General de la Armada española, como ella es.

Un texto del almirante Luis de Córdoba rememora los detalles magníficos del como don Álvaro de Bazán ‘secuestró’ esta imagen del convento de los dominicos de Granada:

"Corría el año de 1571 y las galeras españolas repartidas por los puertos se preparaban para reunirse en Mesina con las demás armadas de la liga cristiana. Una noche en la que la galera capitana de D. Álvaro [de Bazán] se encontraba en Cartagena, ordenó éste de improvisto que sacaran los enseres que había en su cámara, y en su lugar hiciesen un altar. Tomó a treinta hombres de la tripulación, con ellos salió de la galera, y ya en tierra montaron en caballos y desaparecieron".

"Al toque de oración del día siguiente llegaban a las puertas del convento de Santo Domingo de Granada pidiendo D. Álvaro hablar con el prior de aquella orden. En presencia de éste expuso su fin, venía a por la imagen de la Virgen del Rosario, que allí se veneraba, para llevarla en su galera a combatir al Turco". 

"El prior reunió a la comunidad sorprendido por la demanda. Pío V les había ordenado rogar a la Virgen por el triunfo de las armas cristianas, y si la imagen no estaba allí, ¿ante quién hacer las rogativas?".

"A esto contestó el de Bazán: ´Los rezos los oirá la Virgen en donde quiera que esté, más los soldados gustan de ver entre ellos a quien los manda`. ´Si el Santo Padre os manda pedir a la Virgen por nuestro triunfo, él será gustoso en saber que Ella está entre nosotros`". 

"Se tratan algunos puntos y la comunidad consiente. A media noche aquellos treinta rudos soldados de mar, sacaban en secreto a la Virgen de su convento, y en la noche siguiente estaba rodeada de luces en el altar de la cámara de la galera. Nadie supo cómo había ido, y solo los demás hombres de la galera que la recibieron arrodillados en cubierta supieron cómo había llegado. Al día siguiente salían para Mesina, y después a Lepanto".

"La voluntad de Dios hizo que Don Juan de Austria dispusiera a toda la armada cristiana en forma de cruz para la batalla. Seis galeazas y las galeras del de Austria formaban la cabeza y centro de la cruz; las de Andrés Doria, el brazo derecho de la cruz; las de Barbarigo, el brazo izquierdo; y las galeras de don Álvaro, formando la retaguardia, el pie de la cruz. La Virgen estaba al pie de aquella cruz que triunfó sobre la media luna que formaban las galeras de Alí-Bajá. Al volver Don Álvaro a España, después de la batalla, la Virgen que llevaba retornó a su convento de Granada con el mismo y grande secreto".

 José Antonio Palma Fernández
La Virgen del Rosario, Álvaro de Bazán y la Batalla de Lepanto. 
Nuevos hallazgos documentales

 

3 de octubre de 2024

Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

Del sitio Encomienda Mayor de Castilla:

A principios del siglo XIX, el P. Parrondo, en su novena a la Virgen de la Victoria se hacía eco de esta disyuntiva. Decía el religioso franciscano: "Hay fundamentos para creer que la imagen de Nuestra Señora de la Victoria fué traída de Italia por el Sr. Requeséns, o bien sea aquella misma delante de la cual oraba San Pío V cuando se consiguió y tuvo el santo Padre revelación de la victoria, por donación que de ella hicise S. S. al Sr. Requeséns, en premio del ardor y acierto con que S. E. había peleado, o bien alguna de las que en las naves principales llevaba el ejército católico" (D. Parrondo, Novena de Nuestra Señora de la Victoria (Madrid 31944) 8).

El P. Elpidio de Mier, en su memoria sobre el convento fechada en el fatídico 1898, afirmaba lo siguiente: "Reunida en Mesina la flota combinada, recibió don Luis de Requesens una hermosa imagen de la Virgen, ofrecida por Pío V, para la proa del poderoso buque de su mando, que pronto debería ir á la lucha contra las naves otomanas" (Cf. E. de Mier, El Santuario de la Virgen de la Victoria (Santander 1898) 40).

El antiguo rector del convento afirmaba que, en el momento de la batalla, en la proa de la galera de D. Luis de Requesens, se erguía la imagen de la Virgen de San Pío V y ligaba este dado a uno completamente erróneo, a saber, que la nave del Comendador entró la primera en liza con la del turco Alí Pachá (Cf. E. de Mier, El Santuario… 42).

Elpidio de Mier fue un nombre inquieto y polémico (Cf. L. A. Domingo Puertas, "Elpidio De Mier y su ignorada obra sobre el Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto escrita a finales del siglo XIX", en Programa de fiestas, 2013, 30-31). Hay que valorar estas noticias que transmite en el contexto de este libro escrito con fino resentimiento y apoyado en documentos que él dice haber visto en el archivo del convento, pero que no coteja críticamente.

Por su parte, la historiadora Isabel Redondo recoge en su libro Villarejo de Salvanés: una historia viva (Arganda del Rey 1992) la leyenda según la cual dicha imagen iba en la nave de Requesens compartiendo así protagonismo en la batalla con el Cristo de Lepanto (cf. 324). La falta de documentos fidedignos y el tamaño y ornato de la imagen echarían por tierra esta teoría. Lo cierto es que a día de hoy tampoco hay un estudio crítico sobre la presencia de la imagen del Cristo del Lepanto de Barcelona ni de la Virgen del Rosario de Granada, imágenes que a la sazón son también bastante voluminosas.

¿Cómo sería la imagen de la Victoria en aquella época? ¿Concordaba con las características de una imagen embarcable para una batalla naval o por el contrario era más cercana a los cánones de una imagen de la Curia vaticana? Sabemos que, a finales del siglo XVI, cuando comenzaba a manifestarse la religiosidad barroca de una manera incipiente, muchas tallas de bulto redondo fueron alteradas, cercenadas, revestidas con ropajes señoriales… Quizá la imagen primitiva de la Virgen de la Victoria podría haber sido similar a la Virgen del Palau de Barcelona, también propiedad de Requesens.

El caso es que decididamente Isabel Redondo se inclinaba hace treinta años por la segunda versión: "la teoría más factible es que se trate de la Imagen ante la cual orase el Papa Pío V el rezo del Santo Rosario el mismo día de la batalla pidiendo la intercesión de la Virgen en favor de la flota cristiana, y que luego aquél regalara a Luis de Requesens su vuelta de Lepanto" (p. 324).

Nosotros hemos rescatado un manuscrito de la Biblioteca histórica de la Universidad de Salamanca: "Noticias referentes a D. Luis de Requesens con alusión a dos bulas de Pío V en que se conceden privilegios a la iglesia del Palau de Barcelona y sobre la imagen de Nuestra Sra. de la Victoria de Lepanto de Villarejo de Salvanés (Madrid)", <c. 1573>. Bibl. Marcos, 335-336. En él se habla de la imagen del Palau menor de Barcelona, que comenzó a llamarse de la Victoria desde la batalla. Se menciona también el compromiso de Requesens y del pueblo de Villarejo de construir un convento. Por último, se consigna la primera de las versiones sobre nuestra imagen, aunque sin darle apoyo documental:

"Esto es quanto resulta", dice el amanuense anónimo de Salamanca, "de los papeles que hasta el día se han encontrado, pero las ideas que tenemos sobre la imagen de Ntra. Sra. de la Victoria de Villarejo de Salvanes son que el Papa Sr. Pío V la tenia en su oratorio donde le rebeló la victoria el día que se dio la Batalla naval de Lepanto, que después se la dio a Don Luis de Requesens, quien deseando darle el mayor culto la colocó en la Iglesia del citado Pueblo que hera de su encomienda y trato de fundar quatro capellanías pero después mudo de intención y hizo el conicerto ya indicado que es regular exista en el Archivo de la Villa ó en el del convento y en esta escritura se hara sin duda mencion de la historia de esta Imagen".

Hay que valorar el contenido de escrito teniendo en cuenta que lo que afirma lo hace diciendo que son "las ideas que tenemos" y remitiendo al documento en el que Requesens y el pueblo de Villarejo se comprometían a hacer el convento, donde "se hará sin duda mención de la historia de esta imagen". Por desgracia, dicho documento está perdido (Cf. I. Redondo, Villarejo de Salvanés… 315). Además, el escritor anónimo nos da una noticia interesante: Requesens dejó primeramente en la imagen de la iglesia e intentó instituir cuatro capellanías. ¿Habría tenido lugar esto antes de venir los frailes franciscanos a Villarejo?

12 de marzo de 2023

El Rosario de Nuestra Señora, única arma permitida

Del sitio Arlington Catholic Herald:

Todos los católicos conocemos lo que es el Rosario, ese pequeño collar de 59 piedras que muchos cargamos en el bolsillo, en el cuello u otros que de forma equivocada han colgado en el espejo retrovisor del carro y lo llevan nada más como un adorno. Desafortunadamente, lo tenemos pero no apreciamos su gran valor espiritual, porque desconocemos las gracias que podemos recibir con tan solo recitar con nuestros labios y el corazón esas cincuenta aves marías cada día y meditar de forma pausada los misterios del nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección del Señor.

El Santo Rosario es un arma poderosa contra las asechanzas del mal; es tan poderoso que desarma al demonio y cambia los corazones tibios en corazones ardientes, y enamorados de Jesús nuestro Señor. Cuando lo rezamos con devoción nos vamos configurando con el Señor. Según los testimonios de Sor Lucía, vidente en Fátima, cuando lo rezamos con amor, el cielo se abre y se derraman muchas gracias sobre la persona que lo reza. Por tal razón, es importante el orarlo con amor, desgranar esas aves marías con alegría y entusiasmo, sabiendo que apaleamos y destruimos toda acechanza del demonio.

El demonio es astuto, y sabe lo que le hace daño y le molesta, por ello siembra en nosotros la desidia y la pereza; hace que nos desinteresemos y no lo recemos, o que lo hagamos de manera rutinaria y con una devoción fingida, o sin piedad. En una ocasión, Sor Lucia pregunto a la Virgen, ¿qué pasa si durante el rezo hay una o más personas que no rezan con devoción, no se derraman esas gracias sobre ellas? Y la Madre le contesto: “Las personas que están rezando sin devoción es como si se pusieran un paraguas rechazando las gracias, mientras que aquellos que rezan con devoción las reciben con plenitud”. El Santo Rosario se debe rezar pausadamente, recemos con amor, recordemos que los Misterios son la descripción grafica de la vida de nuestro Señor Jesucristo. 

Muchas personas afirman que esta oración les parece monótona; en lo particular considero que cuando se entiende el porqué se ora de esa forma y se hace con amor no es monótona, sino todo lo contrario, enriquece el alma y el espíritu. Yo comparo esta oración con las actitudes de los enamorados, ellos, no se cansan de decir las mismas palabras, nunca se cansan de decirse cuanto se quieren y entre mas se lo dicen su amor crece más; pues, lo mismo sucede cuando recitamos pausadamente el Ave María muchas veces, con nuestros labios solo ofrecemos una rosa mas a nuestra Madre y ella la lleva a los pies de su hijo y Él nos devuelve su bendición que se transforma en gracia en nuestras vidas.

San Josemaría Escriba decía que: "El Santo Rosario es un arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado" (Camino, 558). Esta confianza al rezar se manifiesta en creer en la poderosa intercesión de la Virgen María ante cualquier problema o dificulta por el cual pasemos. Si vemos la historia como la batalla de Lepanto entre otros, el Rosario era un arma demoledora, ahora al ver el desorden moral en el que vivimos, la Madre la ha convertido en un arma nuclear, así lo afirmaba ella a los videntes en Fátima, ella le ha dado nueva eficacia, hasta tal punto que no hay problema ni cuestión, por más difícil que sea, temporal, o sobre todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o inclusive de la vida de los pueblos y de las naciones, que no puedan ser resueltas por el Rosario. No hay problema, ni cuestión por difícil que sea, que no pueda resolverse por medio de la oración del Santo Rosario. Oremos el Santo Rosario, dejemos de usarlo como un adorno y comencemos a desgastar esas cuentas y a cosechar las gracias y bendiciones reservadas para nosotros. ¿Qué te parece si hacemos una cadena de rosarios y le damos una paliza al demonio?  
 

Padre Alexander Díaz

 vicario parroquia en Nuestra Señora de los Ángeles

Woodbridge.


17 de junio de 2022

Nuestra Señora de la Candelaria del Potosí

 Del sitio AciPrensa:

Esta pintura es conmemoración de un portentoso milagro que se produjo en Virreinato del Perú el 19 de octubre de 1603, en el "Cerro Rico" de la Villa Imperial de Potosí.

Cerca de cuatro mil indios mitayos estaban laboreando las minas, cuando una de las galerías colapsó, trayéndose abajo 600 operarios. Quedaron encapsulados en lugar hermético sin luz, agua, alimentos y sin tener posibilidad de ser rescatados con vida. Mientras se producía el colapso de la galería uno de ellos invocó con gran Fe a la Virgen de Copacabana, que es una Virgen Candelaria. "Candelaria" es el nombre que se da a la Fiesta de la Purificación de María

Al instante se hizo la luz en la entrañas de la tierra y la Virgen gloriosa se hizo presente en compañía de ángeles que portaban luminarias que no se consumían. Los autores  afirman que fueron sustentados con la Sagrada Eucaristía repartida por Cristo Mismo.

Por su lado la Villa Imperial de Potosí lloraba la presunta muerte de 600 de sus hijos. Al cabo de 8 días de excavaciones, ubicaron el lugar del siniestro y en lugar de encontrar los cadáveres que venían a extraer para dar cristiana sepultura, encontraron absolutamente ilesos a 600 hombre que parecían estar en medio de un arrobamiento místico. 

La figura de María, Virgen Gloriosa y Bendita, debe ser interpretada así: María, Mater Misericordiae, tuvo entrañas de misericordia al ver a sus hijos atrapados en las entrañas de la tierra, y con diligencia y amor de Madre fue a salvarlos, consolarlos y alimentarlos.

La diligencia de María en este trance histórico y mortal, sugiere consoladoramente, que no nos dejará sin auxilio y sin consuelo cuando estemos en las entrañas del Purgatorio.

Aqui viene aparajeda un pedagogía: La Virgen se ha mostrado igualmente misericordiosa, auxiliadora y milagrosa con esos, sus hijos, que estaban en las entrañas de los bajeles luchando contra el Gran Turco en Lepanto. Igualmente, cuando sacó de las entrañas de las mazmorras musulmanas a cristiandad cautiva, por medio de los religiosos de la Orden de Redentores de Cautivos. Se entiende, también los miles de misoneros que estuvieron en las entrañas de los barcos rumbo a América y Filipinas, Nada niega la Virgen Gloriosa y Bendita al Imperio que se ha constituído Caballero de la Pura y Limpia concepción, al que, en retribución, dispensa todo tipo de mercedes,y entre ellas el descubrimiento del Cerro Rico.

La Luna y el sol son las las aclamaciones más usadas y conocidas de la Virgen: "Electa ut sol", "Pulchra ut luna". La Virgen situada en actitud implorante debajo de la Santísima Trinidad nos indica, siguiendo el decir de los padres de la iglesia, que es "omnipotente en su oración", que a ella nada se le niega; la Luz y la sagrada Eucaristía van a ser administrados por manos de Ángeles a los beneficiarios del Milagro. "Porque si esta Señora se mostró en el cielo señal y milagro portentoso, vencedora del dragón infernal, vestida de los rayos del sol, coronada de las estrellas, y calzada de la luna, no menor señal, ni menos victoriosa se mostró en el suelo de Copacabana revestida de los rayos del Sol Jesús en sus brazos y coronada de las luces de sus milagros y calzada con el resplandor de la luna".

15 de marzo de 2022

Nuestra Señora en Aracoeli

Del sitio En Roma.com:

Paseando por Roma en una tarde de domingo, atrae mi atención una gran escalinata entre la mole del monumento a Víctor Manuel II y los amplios escalones que llevan a plaza del Campidoglio.

Subiendo los numerosos y fatigosos escalones me doy cuenta de que cada uno me permite tener una vista de Roma más completa, más fascinante. Poco a poco llego hasta el punto más alto de la colina Capitolina y pienso en la historia de todo esto: los palacios, lo que hay a mi alrededor, las simples escaleras…

El mármol bajo mis pies es el mismo con el que se construyó el templo de Serapis en el Quirinale. Fue traído hasta aquí para construir una escalinata que fuera un voto a la virgen. Una ofrenda para que ella hiciera terminar el largo período de pestilencia que asolaba toda Europa en el siglo XIII. El significado de la escalinata, sin embargo, cambió con el tiempo. Llegó a ser un lugar supersticioso en el que la gente pasaba las noches para soñar los números de la lotería. Hoy la vemos, en cambio, llena de turistas haciendo fotos o descansando un poco antes de entrar en la maravillosa iglesia en estilo gótico romano.

La basílica de Santa María en Aracoeli nace en el siglo VI en el lugar donde antiguamente estaba el templo de Juno Moneta: el Arx. Así se llama la otra altura que forma la colina Capitolina.

Los Mirabilia Urbis Romae (antiguas guías medievales sobre la ciudad) nos ilustran el origen legendario de una primera costrucción de un altar o ara en este lugar.

En ella se nos cuenta que la Sibila Tiburtina, llamada por el emperador Octaviano Augusto, le anunció que llegaría desde el cielo un rey humano que gobernará por mucho tiempo y juzgaría el mundo. Es más, Octaviano Augusto habría tenido una visión de una mujer junto a un altar con un niño en brazos, imagen asociada en la época medieval a la Virgen con Jesús. El emperador se arrodilló en adoración e hizo construir cerca de su habitación un altar para aquel “señor del cielo”. De aquí derivaría el nombre de Ara Coeli: “altar del cielo”. Es una relectura de la historia que hace que Santa Maria in Capitolio pase a Santa Maria in Aracoeli. Sería, curiosamente, el primer edificio ‘cristiano’ antes de Cristo.

La Basílica fue famosa en la historia de Roma también por otro particular. En el interior de la iglesia se conserva una de las imágenes más veneradas por el pueblo romano: el Santo Niño. Se trata de una escultura del niño Jesús en madera de olivo del huerto de Getsemaní en Jerusalén. Pero su prestigio no dependía sólo del material de construcción, sino tambien de los preciosos ex voto que cubrían la estatua. Se decía que la imagen tenía poderes milagrosos. Y digo tenía porque en 1994 fue robada y hasta el momento no se ha recuperado. Actualmente podemos ver una reproducción.

La variedad y la maravilla de la basilica esta en la mezcla de particulares. Los elementos arquitectonicos, las leyendas y representaciones  que constituyen su historia. Una historia tan rica que se convierte en arte. Y así, queda inmortalada por ejemplo en los frescos dedicados a San Bernardino de Siena o en la tumba de Santa Elena. Entrar en la Capilla Bufalini es un triunfo de colores y formas gracias al Pinturicchio. 

Palabras que crean historias, historias que crean arte. De la palabra ‘Arx’ a Arce – Arceli y luego a imaginarlo con la forma latina de Ara Coeli. El poder de las palabras y de la imaginación capaces de crear historia apoyándose en bases de piedra que se remontan a Augusto.

En la época medieval Santa María en Aracoeli fue protgonista de los decenios de lucha entre Güelfos y Guibelinos. La colina era un emblema, ya que el Campidoglio llegó a ser el lugar físico de la experiencia comunal de la ciudad. Era una iglesia que, al principio miraba hacia el palacio Senatorio.

Más tarde, con el pontífice Inocencio VI, la iglesia pasó a los franciscanos y fue reestructurada. Fue, de hecho, en este período cuando adquirió su actual estilo gótico romano. Además, cambió su orientación. El edificio pasó a mirar hacia el Campo Marzio y el Vaticano. Un signo de dónde estaba ahora el poder de la Roma pontificia.

Con esta reestructuración la basílica se transformó en una de las iglesias más importantes para el pueblo romano. Por su posición, cerca del Ayuntamiento, llegó a ser uno de los centros políticos y espirituales de la sociedad romana. Un lugar privilegiado para ser sede de numerosos eventos históricos en los que se mostraba el poder de Roma. En ella, por ejemplo, Marco Antonio Colonna celebró el gran triunfo de Lepanto. Fue como si todo el Mediterráneo dependiese nuevamente de la Ciudad Eterna.

Con la unidad de Italia la propiedad del convento pasó al estado. Fue un momento dramático. A la hora de construir el Vittoriano (monumento a Víctor Manuel II) se destruyó el claustro y otras construcciones que lo acompañaban como la torre del papa Pablo III. La iglesia, por tanto, quedó escondida a la vista de los peregrinos y viajeros. Sobre todo para los que entraba en Roma desde plaza del Popolo y recorrían via del Corso, la antigua Via Lata.

Testimonios de esta larga y variada historia son las representaciones de personajes. El arte en su arquitectura, estatuas, pinturas y la atmósfera que envuelve este lugar lo siguen convirtiendo en un rincón sagrado y maravilloso. Una de las joyas de la colina capitolina y símbolo de esa Roma que recorre la historia siempre como protagonista.

12 de agosto de 2018

Nuestra Señora La Conquistadora


Del sitio Foros de la Virgen:

La imagen de la Virgen María más antigua de los Estados Unidos, fue rescatada milagrosamente del ataque e incendio de los indios a una iglesia de Santa Fe, Nuevo México, en 1680.

Trece años después la imagen y los colonos retomaron la ciudad sin un solo disparo, lo que se atribuye a la intercesión de Nuestra Señora y a Don Diego Vargas. La imagen permaneció exhibida en un altar en el lugar en que Don Diego negociaba con los indios.

La estatua fue tallada en sauce en España con el nombre Nuestra Señora de la Asunción en los inicios del 1600. 

Ella llegó con un grupo de colonos a Santa Fe en 1625 bajo el cuidado de un misionero franciscano, Fray Alonso de Benavides, que instaló la estatua en la Iglesia de la Asunción, la primera capilla en los Estados Unidos para honrar específicamente a María.

Cansado y sudoroso, el buen fraile detiene su cabalgadura para contemplar en silencio el ancho y luminoso valle que el sol de la mañana intenta desplegar ante su vista. Tres meses han pasado desde que salió de la ciudad de México con su flamante nombramiento de custodio de la Orden y delegado del Santo Oficio para el reino y las misiones de Nuevo México.

De mediana edad, pero con juvenil entusiasmo, Fray Alonso de Benavides ha llegado a Santa Fe con la encomienda de animar y apoyar el intenso trabajo evangelizador que los franciscanos han ido desarrollando entre los indios.

Los bueyes que tiran de las carretas han recorrido dos mil millas a través de valles, montañas y desiertos llenos de indios hostiles, siguiendo la mísera y áspera ruta que lleva el pomposo nombre de Camino Real.

Es el invierno del Año de Dios de 1625, y en una de las carretas Fray Alonso ha traído un encargo especial que le han hecho los padres fundadores de la Villa. Cuidadosamente embalada en una fuerte caja de madera viene una hermosa imagen de la Santísima Virgen, una delicada y devota talla en madera de sauce, dorada y policromada, destinada a la Parroquia de la Asunción de Santa Fe, villa y ciudad que desde 1610 es la capital del “Reino de Nuevo México”.

Obra de un taller sevillano, la escultura de la Virgen, de aproximadamente unas 30 pulgadas de alto, tiene un noble porte sereno y suaves ojos azules que miran con dulzura y señorío.

A su llegada fue colocada en una modesta ermita de adobe, donde, según la costumbre del siglo XVII, fue cubierta con lujosas vestiduras, mantos, mantillas, peluca y corona imperial.

Entonces la invocaron como “Nuestra Señora de la Asunción”, pero más tarde se convirtió en “La Inmaculada”, luego “Nuestra Señora de la Paz” y “Nuestra Señora del Rosario”, pero de todos esos títulos y advocaciones, el pueblo de Nuevo México escogió llamarla finalmente “La Conquistadora”.

Dado que existía una Cofradía de la Inmaculada Concepción en Santa Fe, no pasó mucho tiempo antes de que la imagen tuviera un segundo título: Nuestra Señora de la Concepción. El dogma de la Inmaculada Concepción había sido promulgado y hubo gran entusiasmo por esta invocación. Muchos de los franciscanos españoles, incluidos los de Nuevo México, vestían de color azul, en lugar de gris o marrón, para conmemorar los hábitos de la nueva muestra de honor a Nuestra Señora.

Todo lo que se necesitó para la transformación fue agregar una luna de plata del pedestal. Al mismo tiempo, la cofradía de Santa Fe decidió adoptar el estilo español a la hora de vestir las sagradas imágenes.

Fue en estos primeros días en que la imagen adoptó un tercer título, la Virgen del Rosario. Los constantes ataques de las tribus itinerantes e inconversos pueblos era resistido por los colonos españoles a su vez con su arma más confiable en tiempos de peligro: el Rosario. Aún estaba fresco en la mente de los católicos el recuerdo de la victoria de la flota española en Lepanto en 1571, cuando la Cofradía del Rosario en Roma paseó por las calles rezando por la victoria sobre los sarracenos que amenazaban a la Europa cristiana.

En 1630, y bajo la constante amenaza de apaches y comanches, los cincuenta padres franciscanos de Santa Fe atendían a más de 60,000 indios, organizados en 90 comunidades indígenas, cada una con su propio templo y escuela de misión. Haciendo frente a la belicosidad creciente de los indios, los primeros colonos de Santa Fe se dieron con fervor al rezo del rosario. Nuestra Señora había enviado ya una advertencia por medio de una muchacha de 10 años que se había recuperado instantáneamente de una enfermedad violenta. En una visión, Nuestra Señora había dicho que la colonia sufriría un ataque y destrucción debido a la carencia de fervor para con sus sacerdotes y la religión.

La terrible hambruna de 1680 provocó un alzamiento general contra los colonizadores. El 12 de agosto de 1680 varias tribus indias realizaron un ataque masivo a Santa Fe, mataron a 21 sacerdotes en ese día, quemaron la ciudad y condujeron fuera a los colonos españoles. La mitad de los franciscanos fueron martirizados en sus puestos de misión; cientos de españoles fueron pasados a cuchillo junto con indios conversos.

Tras dos días de lucha, los españoles tuvieron que abandonar la ciudad que ya comenzaba a arder, y una mujer, cuyo esposo había sido muerto durante la revuelta, entró en la iglesia y desafió las llamas para salvar la imagen de la Virgen.

Debido a los rezos y el esfuerzo sincero de prestar atención a la advertencia de Nuestra Señora, la mayoría de los colonos salvaron sus vidas y milagrosamente rescataron a Nuestra Señora del Rosario de los restos ardientes de la Iglesia, y ella partió con los refugiados a lo que hoy es Juarez, México.

Luego de trece años de guerra se firmó la capitulación y el perdón de los rebeldes, y la imagen de “La Conquistadora” fue la primera en regresar a Santa Fe, a la cabeza de una gran procesión que recorrió las calles de una ciudad totalmente destruida. La Conquistadora esperó trece años para su regreso. En 1691, Don Diego de Vargas fue enviado por el Rey de España para organizar una campaña para el restablecimiento de Santa Fe. Don Diego de Vargas era audaz, intrépido y sinceramente piadoso e hizo votos de devolver a la Conquistadora a su trono legítimo como Patrona y Protectora del reino y de la ciudad de Santa Fe.

El reingreso de los españoles a Santa Fe fue incruento lo que hizo famoso a Don Diego en España y en el nuevo mundo, condujo al ejército de la reconquista bajo de la bandera de Nuestra Señora. Exhibiendo a Nuestra Señora en un altar convenció a los caciques indios y los ganó por la fuerza de su personalidad y presencia. El les dijo que los indios y los españoles podrían vivir en paz juntos bajo la protección de una Madre que los amó todos por igual.

En el plazo de cuatro meses, 23 pueblos de 10 naciones indias habían sido conquistados y se habían convertido 2.000 indios sin la pérdida de una sola vida.

Aunque Don Vargas había prometido crear un “trono” para su dama después de su regreso, no fue hasta 13 años después de su muerte en 1704 que la promesa se hizo realidad. En 1717, la construcción original de adobe de la primera Iglesia de la Asunción se convirtió en una iglesia mayor dedicada a San Francisco, que más tarde se convertiría en el día de hoy la Catedral de San Francisco.

En 1718, la imagen de la Virgen fue trasladada finalmente a la Capilla del Rosario, en el transepto de la nueva catedral dedicada a San Francisco de Asís. Allí permanece, hasta el día de hoy, en lo alto de un hermoso retablo tallado y pintado en 1809 por Pedro Antonio Fresques, el primer “santero” (escultor de santos) nativo de Nuevo México.

Otro deseo de Don Vargas se llevó a cabo ocho años después de su muerte por uno de sus capitanes, el Teniente Gobernador Páez Hurtado, que influyó en que los funcionarios de la ciudad aceptaran la proclamación de una celebración anual que conmemora el reasentamiento pacífico de 1692.

Se estableció en 1712 la primera Fiesta de Santa Fe, que se celebrará con una misa, vísperas, y un sermón. No pasó mucho tiempo antes de que la gente comenzara a llevar a la estatua en procesión desde su capilla en la Iglesia de San Francisco al sitio fuera de la ciudad, donde los colonos habían acampado antes de entrar a Santa Fe. Allí en una ermita de ramas, La Conquistadora fue entronizada durante nueve días, con una misa todos los días durante la novena. Otra procesión trajo la imagen de vuelta a la Iglesia de San Francisco hasta el año siguiente.

La imagen fue solemnemente coronada por el Cardenal Francis Spellman durante el Año Santo Mariano de 1954.

El 26 de junio de 1960, al cumplirse los 350 años de la fundación de la ciudad de Santa Fe, Su Santidad Juan XXIII decretó la coronación papal de la Reina y Patrona de todo Nuevo México, y bendijo personalmente la corona que la Virgen ostenta actualmente.

Con ese gesto, el Santo Padre reconoció el cariño y la devoción de los miles de fieles que han orado ininterrumpidamente ante “Nuestra Señora la Conquistadora”, una imagen que, con sus 380 años, es el signo mariano más antiguo y constantemente venerado en todo lo que hoy día es el territorio de los Estados Unidos de América.

Su corona de oro se tachona con piedras preciosas y su guardarropa ha llegado a ser rico y extenso, creciendo constantemente con los nuevos artículos que son presentados por sus fieles.