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3 de diciembre de 2025

Nuestra Señora del Cuello Largo


Del sitio Artes Velata:

Francesco Mazzola (1503-1540), conocido como Parmigianino por su ciudad natal, es sin duda uno de los artistas más originales del manierismo italiano. A través de sus Vírgenes, creó un nuevo canon de belleza femenina ideal e irreal; liberó la materia de una referencia demasiado rigurosa a la verosimilitud naturalista, a la constitución natural de los tejidos, el cabello, los miembros y la piel. El cuerpo excesivamente esbelto, el cuello alargado similar al de un cisne, la cabeza pequeña y afilada, las manos diáfanas, la carne suave y rosada de la Virgen de cuello largo se presentan como el resultado de su investigación.

La obra fue encargada por Elena Baiardi para su capilla en la Iglesia de los Siervos en Parma y pintada alrededor de 1535. Quedó parcialmente inacabada en el estudio del pintor debido a su prematura muerte, y no llegó a su destino hasta 1542. La figura de María domina el primer plano; detrás de ella, un fuste de columna sin capitel es el único elemento completado por el artista de lo que debería haber sido un templo monumental (quizás el Templo de Salomón, lugar de sabiduría); el espacio que la rodea es simbólico y misterioso y la Virgen aparece hermética, abstracta, inalcanzable, vestida con ropas que parecen impalpables, aislada en su belleza.

El sistema perspectivo es ambiguo y resulta difícil comprender la entidad de las distancias, por lo que no se puede decir cuán alto es realmente el delgado San Jerónimo con cartela (a la derecha), que ópticamente resulta muy cercano al grupo en primer plano y, por lo tanto, microscópico.

En un cuadro tan sofisticado en cuanto a contenido y resultados formales, la curiosa elección iconográfica es precisa: la columna, símbolo de pureza incorruptible y, por tanto, de la Inmaculada Concepción, remite directamente a la Virgen, y también el cuello de María, según la simbología medieval, presenta una analogía formal precisamente con la columna. De hecho, la columna es uno de los principales atributos marianos. Su simbolismo tiene su origen en el Antiguo Testamento: en el Cantar de los Cantares, de hecho, el cuello de la "esposa" se compara precisamente con una columna. Este pasaje se retoma en un himno medieval que dice: "Tu cuello es como una columna, torre de marfil". Sin embargo, en la obra de Parmigianino, el tema de la columna se amplía y todo el cuerpo insiste en esta comparación.

La preciosa ánfora ovalada que sostiene uno de los ángeles apiñados asimétricamente a la izquierda es, por otra parte, símbolo de la Virgen, considerada el "vaso mísitico" en el que tuvo lugar la concepción, es decir, el inicio del proceso que llevaría a Cristo a la cruz. De hecho, el Niño, representado como en una Piedad, duerme abandonado en el regazo de su madre, probablemente prefigurando su futura muerte, mientras que en la superficie convexa de la ánfora se refleja milagrosamente en la imagen de su futura crucifixión.

9 - Julio - 2020  

8 de septiembre de 2025

¿Dónde nació Nuestra Señora?

 

Del sitio Aleteia:

Para entender la escasez de informaciones sobre la vida de Nuestra Señora en los primeros siglos conviene tener en cuenta las particularidades de aquella época.

El mundo pagano, por efecto de la decadencia en que se encontraba, era politeísta, o sea, los hombres adoraban simultáneamente a varios dioses. Los paganos no consideraban ilógico que existieran varias divinidades o que estas fueran imperfectas.

Incluso consideraban normal que los dioses dieran ejemplo de devastación moral, siendo, por ejemplo, adúlteros, ladrones o borrachos.

Obviamente no todos los dioses eran representados por esos vicios. Pero el hecho de que hubiera varios en esas condiciones dificultaba que los paganos entendieran la noción católica del verdadero y único Dios, de perfección infinita.

Por eso la Iglesia primitiva tuvo mucho cuidado al representar a Nuestra Señora como Madre de Dios, porque aquellos pueblos, con fuerte influencia del paganismo, rápidamente tenderían a transformarla en una diosa.

Aunque nunca se ocultó la importancia fundamental de la Virgen Santísima en la historia de la salvación, fue sólo tras la caída del imperio romano de Occidente y de la sucesiva cristianización de los pueblos cuando la Iglesia empezó a colocar a Nuestra Señora en la evidencia que le compete, exaltando sus maravillas. Y con ello hizo un bien indescriptible.

Es fácil comprender por qué en ese largo periodo, de cerca de 400 años, muchas informaciones relativas a la Virgen María se perdieran y otras se hallaran en fuentes no totalmente confiables.

A pesar de ello, la Tradición de la Iglesia conservó fielmente esos atributos de María que eran necesarios para la integridad de la fe de los católicos.

Lo esencial se transmitió y para un Hijo que ama a su Madre cualquier dato relativo a ella es importante.

Entre los datos sobre los que permanece un velo de misterio está el lugar en el que nació Nuestra Señora.

Tres ciudades se disputan la honra de haber sido el lugar de nacimiento de la Madre de Dios.

La primera es Belén. Esa tradición se debe al hecho de que Nuestra Señora es de estirpe real, de la casa de David.

Siendo Belén la ciudad de David, fue esa la razón por la que san José y la Virgen Santísima, ambos descendientes del profeta rey, se dirigieron a esa localidad en ocasión del censo romano que ordenaba que todos se registraran en el lugar originario de sus familias.

Por eso el niño Jesús nació en Belén y es aclamado, en el Evangelio, como hijo de David.

El principal argumento de los que sustentan la tesis de que Nuestra Señora nació en Belén se basa en un documento titulado De Nativitate Sanctae Mariae [“Sobre el nacimiento de Santa María“], incluido en la continuación de las obras de san Jerónimo.

Hay una tradición, en paralelo, que señala la pequeña localidad de Séforis, localizada a pocos kilómetros al norte de Belén, como lugar de nacimiento de la Virgen María.

Esa opinión tiene como base que, ya en la época del emperador Constantino, a principios del siglo IV, se construyó una iglesia en la localidad para celebrar a san Joaquín y santa Ana, padres de Nuestra Señora, que residían allí.

San Epifanio menciona este santuario. Los defensores de otras hipótesis señalan que el hecho de que los padres de la Virgen residieran allí no indica necesariamente que Nuestra Señora hubiera nacido en esa localidad.

La hipótesis que congrega el mayor número de adeptos es la de que María nació en Jerusalén.

San Sofronio, patriarca de Jerusalén (634-638) escribió en el año 603 que esa es la ciudad natal de María Santísima. San Juan Damasceno defiende la misma postura.

Valdis Grinsteins

24 de diciembre de 2023

San José jamás dudó de la fidelidad de Nuestra Señora

Del sitio Gaudium Press:

Ya es bien sabido que San José y la Virgen habían decidido vivir en castidad perfecta, como hermanos.

Dice la Escritura que cuando Ella alega su virginidad al ángel Gabriel (“¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”), ya estaba “desposada con un hombre llamado José, de la casa de David”. Si los dos esposos, que ya estaban unidos en vínculo jurídico, no hubieran hecho promesa de castidad perfecta, no se explicarían las palabras de Nuestra Señora al Ángel, pues estas lo que quieren decir es que la Pura y sin mancha no conoce ni conocerá varón –ni siquiera su ya entonces esposo– con cuyo concurso procrearía un hijo, algo que tampoco podía decidir Ella sola sino en concierto con José.

Pero el tema de estas líneas es la “duda” de San José, resumida en San Mateo, lectura evangélica que escuchamos en la liturgia:

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo»”. (Mt 1, 18-20)

Rápidamente –y este es el camino de autores de la talla de San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y San Agustín– algunos interpretan estos textos defendiendo “la tesis de que San José se inquietó porque, al no haber mantenido relación alguna con María Santísima, sospechó que había concebido de otro hombre”.

Sin embargo, como bien muestra Mons. João Clá en varias de sus obras, no son pocos los autores, de la talla de Suárez, San Jerónimo y él mismo, que defienden una tesis bien diversa, la cual eleva aún más a los ojos de sus devotos la figura del patriarca San José.

¿San José, dudar de la fidelidad a Dios y a él de Aquella que todos los días percibía más como un ángel que como una criatura humana? ¿De aquella que día tras día contemplaba en su resplandor Inmaculado, y en quien ya había depositado la confianza de su propia castidad? Algo no cuadra…

Si San José hubiera dudado de la fidelidad de Nuestra Señora, afirma San Jerónimo, él “no sería el varón justo del que habla San Mateo, pues ocultando lo que consideraba un crimen, habría cometido una falta que podría haber sido hasta grave”: San José no denunciando, podría estarse convirtiendo en cómplice de un delito, y esto no condice con la santidad de San José.

De hecho, Ella “le dio tales muestras de una virtud fuera de lo común, y se reveló tan angélica y extraordinaria, que si hubiese aventurado cualquier sospecha sobre Ella, habría cometido un juicio temerario inaceptable”. 

Realmente, el juicio de San José sobre todas las cosas, y por tanto también sobre María Santísima, no era el de un hombre común, ni siquiera el del más inteligente de los hombres, sino el del mayor de los meros varones concebidos de mujer.

No había gracia que Dios le hubiese dado a un santo que no le haya dado a San José, y por esto San José, que fue “concebido en gracia” –es decir libre de la mancha original– y que “gozaba del carisma de discernimiento de los espíritus y del don de sabiduría con una plenitud inigualable”, con los cuales “penetró a fondo en el alma de su virginal Esposa”, no tuvo la “menor vacilación respecto a la total inocencia de esta Dama Virginal” y “manifestó una fe inquebrantable ante lo incomprensible, por lo que una hipótesis como ésta [la infidelidad de la Virgen] jamás se configuró en su mente. Él confiaba en su angélica Esposa, y, en consecuencia, estaba seguro de que no había ocurrido absolutamente nada que permitiera poner en duda la pureza virginal de María Santísima”, expresa Mons. João Clá.

Como afirma el reputado Jourdain, “bien sabía él [San José] cuán admirable era la virtud de María, y a pesar de la evidencia exterior de los hechos, no podía creer que Ella fuera culpable”.

Pero entonces, ¿por qué quería huir?

Porque en su espíritu sí se fue formando con el pasar de los días al lado de su Inmaculada Esposa la certeza de que la Virgen sería la Madre del Mesías, de que en Ella se cumplía la profecía de Isaías: “la virgen está encinta y da a luz un hijo” (7, 14). Y entonces, José “se sintió asaltado por la convicción de no ser digno de permanecer junto a Ella. ¿Quizá la elección del esposo de la Virgen Purísima no fue perfecta, y debería haber sido llamado otro para ocupar su lugar? El matrimonio, no obstante, en todo era válido y no había vuelta atrás. ¿Qué pensar? Se configuraba por entero una noción que había ido tomando cuerpo desde el momento en que había conocido a la Santísima Virgen: la de no estar a su altura. Su Esposa iba a dar a luz a un Hijo por acción exclusiva de Dios, y él sobraba en aquel conjunto”, dice Mons. João Clá.

Como su Santa Esposa, a pesar de las evidencias, permanecía en silencio, pues sabía que Dios quería probar la confianza de su virginal esposo, éste juzgaba que había en este silencio una señal de que el Altísimo, que para San José era representado por Ella, no lo quería allí”, continúa.

Lo mismo afirma Jourdain, que representa así “una corriente de autores”: “la inquietud de José se originó por su humildad: según ellos [los diversos autores], José quería apartarse de María porque se juzgaba indigno de vivir en compañía de una Virgen tan santa. Él reconocía en Aquella que había tomado por esposa, a la mujer anunciada por los profetas, la Virgen que Dios había escogido para ser la Madre de su Hijo único. Y creía que no le estaba permitido habitar junto a Ella”.

Que San José no tuvo sospecha de la Virgen, lo afirma también un exégeta como el P. Salmerón, quien expresa que “el Ángel le dijo a José: ‘No temas recibir a María por Esposa’. Y no: ‘No sospeches’. Esto es lo que le habría dicho si José, en su espíritu, hubiera sospechado de adulterio. Por el contrario, lleno de temor reverencial, no tuvo ninguna sospecha al aceptar a su Esposa”.

Es también Salmerón quien afirma que “muchos opinan que el santo humilde José no desconocía el misterio de la concepción del Hijo de Dios, sino que a causa de su modestia se consideraba indigno de tanto honor y del consorcio con la Virgen, en razón del honor y reverencia debidas a Ella, así como por deber de justicia. Cuando el Verbo se encarnó, pensó en dejarla, recordando lo que a Moisés le había sido dicho: ‘No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado’ (Éx 3)”.

La duda fue pues, en su dignidad. Duda totalmente disipada por el Ángel, quien tras manifestarle el misterio de la Encarnación, enseguida reconoció su autoridad paterna al ordenarle que fuera él quien le diera nombre al Hijo de Dios hecho carne.

Saúl Castiblanco

10 de septiembre de 2023

La devoción de repetir mil veces el nombre más popular de Nuestra Señora


 Del sitio Cari Filii:

El 12 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta del Dulce Nombre de María. En España, y casi seguro en Hispanoamérica en general, María es el nombre de mujer más común, y más si se tienen en cuenta todas sus variantes.

Entre algunas carmelitas francesas nació una devoción que consiste en repetir en oración mil veces el nombre de la Virgen en esta fecha, y también en otras fechas señaladas.

Esta devoción llegó a las carmelitas de la India. En Monasterio carmelita de Prem Jyot (Luz del Amor) en la India, fundado en 1983 en un edificio construido por el jesuita español padre Carsi, rezan así en este día mariano, y también tres días después, en la fiesta de la Virgen de los Dolores (15 de septiembre).

"Las carmelitas rezamos por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, por sus intenciones y por la Iglesia Universal, en India y en Asia”, explica la priora. Repetir el nombre de María, aseguran, "provoca un inmenso gozo y nos acerca más a la Virgen. Ella es Madre, ella es nuestra Hermana y Reina".

En España, según datos del INE, hay 6,1 millones de mujeres que tienen el nombre de María incorporado a su nombre (María del Carmen, María del Mar). Las que se llaman simplemente María son 580.000: es el nombre femenino más común en España.

También los varones incorporan a María a su nombre. En España hay 200.000 José Marías, 10.000 Juan Marías, 9.000 Luis Marías, 3.500 Antonio Marías…

Muchas españolas que se llaman María celebran su santo el 15 de agosto, pero otras muchas lo hacen en este día del Dulce Nombre.

En países de lengua portuguesa, muchas niñas que nacen en esta fecha (o en otras) reciben el nombre de Dulce, en honor al Dulce Nombre de María.

San Lucas escribe en su Evangelio de la mujer que iba a ser Madre de Dios: "Su nombre era María". María es la adaptación al latín (y al español y lenguas latinas) del nombre hebreo, común entre mujeres, "Miriam".

Autores divulgativos acuden a biblistas para analizar lingüísticamente el nombre de María. Para San Jerónimo (M 1.23.780) significaría "Iluminadora". En idioma arameo significaría: "Señora" o "Princesa" (Bover). En hebreo significaría "Hermosa" (Banderhewer). El erudito Zorell considera que primero se usaría el nombre en egipcio y significaría "La preferida de Yahvé" (Exodo 15, 20). Mar o Myr significaría "hija preferida", y el -"ya" o "yam" se referiría a Yah, Yahvé, el Dios de Israel. Tanto el hebreo como el arameo como el egipcio son lenguas semíticas emparentadas.

Una canción para el Dulce Nombre de  María


 

24 de diciembre de 2022

Calvino defendió la Virginidad de Nuestra Señora

 

Del sitio Cari Filli:

Muchos protestantes tratan de disminuir al máximo la relevancia de María en la fe cristiana, pero los primeros teólogos protestantes, como Lutero y Calvino, sí admitían muchos de los rasgos importantes y especialísimos de la Virgen.

De las enseñanzas de Lutero sobre la Virgen, CariFilii ya recogió una importante selección aquí. Ahora, apoyándonos en un análisis de Dave Armstrong, es el momento de repasar las de Calvino.

Dave Armstrong es un veterano autor de apologética católica. Fue un joven misionero protestante en la universidad pero en 1991 entró en plena comunión con la Iglesia Católica, y desde 2001 se dedica a tiempo completo a la apologética y evangelización católica. Su web Biblical Evidence for Catholicism acumula miles de páginas de argumentaciones, debates y temas bíblicos y éticos.

Uno de los más leídos es el de "Las 15 principales creencias católicas de Juan Calvino", el fundador del protestantismo calvinista en el siglo XVI, una tradición que hoy suma a unos 75 millones de fieles organizados en iglesias presbiterianas, congregacionales o reformadas.

Muchos calvinistas actuales critican cosas que Calvino (1509-1564) aceptaba o incluso predicaba, cosas que la Iglesia Católica sigue predicando. Así, Calvino coincidía con el catolicismo en que hay conexión entre la salvación y la Eucaristía; que la anticoncepción es pecado; que la Iglesia de Roma, en la Antigüedad, se adhirió firmemente a la verdad; que Pedro tenía primacía sobre otros apóstoles; que la Comunión debe tomarse al menos semanalmente… y que la Virgen María siempre se mantuvo Virgen. Cuando alguien de tradición calvinista se hace católico y estudia los textos de Calvino, se asombra de que  en muchos textos y sermones defendiera posiciones católicas que los calvinistas posteriores olvidaron, o abandonaron sin tener buena razón para ello.

En el caso de la Virginidad perpetua de María, Dave Armstrong ha analizado algunos textos bien conocidos de Calvino a favor de esta enseñanza tradicional de la Iglesia universal, y ha llamado la atención sobre algunos más, menos conocidos, también en defensa de esta Virginidad. Los ha recogido en un reciente artículo (junio de 2022) en el National Catholic Register.

Primero, Armstrong recuerda la importancia de Calvino, al que considera "probablemente más influyente históricamente que el mismo Lutero". 

Calvino bien conocidos a favor de la Virginidad perpetua de María. Algunos protestantes del siglo XVI ya dudaban de esa virginidad, citando a Helvidio, un autor cristiano del siglo IV que criticaba el celibato y argumentaba que si la Biblia habla de "los hermanos de Jesús" es que María tuvo más hijos.

Pero ya en su época San Jerónimo, que traducía del hebreo y vivía en Tierra Santa, le acusó de ignorante y le respondió que esos «hermanos» eran parientes y primos. Y en el s.XVI Calvino decía lo mismo.

Helvidio desplegó una excesiva ignorancia al concluir que María debió tener muchos hijos porque se menciona a veces a los ‘hermanos’ de Jesús", escribe Calvino en su libro "Una Harmonía sobre los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas" (capítulo 13,55). También en su comentario sobre Juan (7,3) afirma: "Con la palabra ‘hermanos’, los hebreos incluyen a todos los primos y otras relaciones, de cualquier grado de afinidad".

Y en su Harmonía sobre Mateo (1,25), Calvino critica que Helvidio use la palabra "primogénito" aplicada a Jesús como signo de que hubo otros hijos de María. "No es una deducción justa ni bien fundamentada. Se llama a Jesús ‘primogénito’, pero sólo con el propósito de informarnos de que nació de una virgen. Ningún hombre mantendrá obstinadamente este argumento si no es por un extremo apego a discutir".

Armstrong ha buscado más textos de Calvino al respecto, porque ha comprobado que algunos protestantes consideran que es poca evidencia.

Así, en su ‘Harmonía’, cuando comenta Lucas 8,19 ("y su madre y sus hermanos vinieron donde Él"), Calvino señala que los otros dos evangelistas muestran que "la madre de Cristo y sus primos han llegado".

Cuando Calvino comenta Gálatas 1,19 ("no vi otros apóstoles, excepto a Santiago, el hermano del Señor") se apresura a comentar que se trata de Santiago "el hijo de Alfeo" (y no es, pues, un hijo de José y María).

Además, Calvino llama a María, con frecuencia y de forma habitual, "la Virgen", "la Santa Virgen", "la Vierge Marie" en francés y "Beata Virgo" en latín. Lo hace a menudo en su libro más famoso e influyente, "Institutos de la Religión Cristiana". Y en su "Harmonía", 7 veces en su comentario de Mateo (1:18-19, 22-23; 2:16; 5:6), y habla de "la Virgen" o "la Santa Virgen" 25 veces en su comentario sobre Lucas (1:26, 28, 30-32, 34-36, 38-39, 46, 48-49; 2:34-35, 48).

Por último, Armstrong comenta el Sermón 22 de la "Harmonía de los Evangelios" (de 1562, en el Tomo 46 del Corpus Reformatorum, dos años antes de morir Calvino con 54 años), en el que Calvino analiza en francés Mateo 1,22-25. No sólo habla de la virginidad de María, sino de la decisión de José de no mantener relaciones sexuales.

"Ciertamente, se dice que [José] no conoció a la Virgen hasta que ella dio a luz al hijo primogénito de Ella. Con esto, el evangelista quiere señalar que José no llevó a su esposa a vivir con él, sino por obediencia a Dios y para cumplir su deber hacia Él. No era, pues, amor carnal. Pero hay algunos locos que quieren deducir de este pasaje que la Virgen María tuvo más hijos además del Hijo de Dios, después de que José viviera con Ella", escribe Calvino. Y añade: "No le preocupó [a José] quedar privado de mujer. Podría haberse casado con otra, pero no pudo despedir a la mujer con la que se había prometido. Prefirió renunciar a sus valiosos derechos y abstenerse de matrimonio (aunque estaba casado)".

Es decir, Calvino predicaba claramente que María se mantuvo siempre Virgen y no tuvo relaciones sexuales con José, también porque él así lo tenía decidido.

Desde la visión católica, nadie pretenderá acudir a Calvino como experto en mariología, pero no hay duda de que el primer protestantismo en el s.XVI, aferrado a los textos bíblicos, aceptaba muchísimas cosas que hoy predica la Iglesia Católica, especialmente sobre María, mientras que con el paso de los años muchos grupos protestantes fueron añadiendo sus propias "doctrinas de hombres" y opiniones que la Tradición cristiana y los grandes teólogos del s.XVI veían claramente que no tenían base doctrinal ni escriturística.

26 de noviembre de 2022

La oración a Nuestra Señora que tiene un poder indescriptible

 Del sitio Patheos:

El Rosario, tal y como lo conocemos hoy, se originó a mediados o finales del siglo XV, aunque la leyenda dice que surgió de Santo Domingo, a principios del siglo XIII, antes de caer en desuso. El Rosario se basaba en tradiciones de oración que utilizaban múltiples repeticiones de la misma oración, al principio el Padre Nuestro, utilizando nudos en una cuerda para llevar la cuenta.

En la Irlanda del siglo IX, los laicos empezaron a utilizar una cuerda de cuentas para llevar la cuenta de los ciento cincuenta padrenuestros que rezaban para reflejar el número de salmos rezados por el clero regular de los conventos en el Oficio Divino; en aquella época se llamaba "Salterio de Nuestra Señora". En una práctica similar en la Iglesia de Oriente, los laicos solían utilizar cuerdas anudadas.

La intención era reflejar los 150 salmos. En los primeros siglos, algunos rezaban 150 padrenuestros, otras 150 avemarías, otras 150 alabanzas a Jesús, otras 150 alabanzas a María. En el siglo XIV, cada repetición de la oración principal iba acompañada de breves meditaciones, con series de 50, de 100 y de 150.

En contra de la creencia popular, el Saludo Angélico no es sólo una aberración occidental.

Casi todas las traducciones orientales al inglés traducen la primera palabra como "Rejoice!" en lugar de "Hail!". San Jerónimo, que tradujo la Vulgata del griego al latín, no era ni mucho menos un sabio lingüístico. La palabra griega "Chaire" significa "Alégrate", al igual que "Ave" significa "Salve". Donde Jerónimo dice "gratia plena", o "lleno de gracia", el griego original tiene la palabra "kerecharitomene", o "favorecido".

En Oriente, las dos frases de Lucas unidas como una sola se utilizaban en una oración regular ya en el siglo V. De hecho, forma parte de la liturgia de Santiago de Jerusalén, de San Marcos de Alejandría, de San Basilio el Grande y de los jacobitas abisinios. Algunos estudiosos y teólogos orientales conjeturan que su uso se remonta al siglo IV, o se remonta a la introducción del Tercer Concilio Ecuménico de Éfeso en el año 431.

Al componer su fórmula para el Sacramento del Bautismo en el año 647, San Severo, Patriarca de Alejandría, incluyó la oración así "La paz sea contigo, María, favorecida, porque el Señor está contigo. Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesucristo. Santa María, Theotokos, ruega por nosotros, pecadores. Amén". Este es el primer caso que se conoce de una petición añadida al final de la Salutación Angélica, pero nunca se difundió en Oriente.

En 1198, la Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de los Cautivos comenzó a rezar el Rosario de la Santísima Trinidad en una coronilla de tres grupos sobre nueve cuentas. La oración en torno a la cual se estructuró la coronilla es el Trisagio.

En 1233, la Orden de los Siervos de María, conocida como los Servitas, instituyó su rosario conocido como el Rosario de los Siete Dolores de Nuestra Señora. La forma se utiliza con una coronilla de siete décadas.

En 1422, la Orden de los Frailes Menores (los franciscanos) estableció el Rosario de las Siete Alegrías de Nuestra Señora, también conocido como la Corona Franciscana. Este rosario se reza con siete decenas de Avemarías, rematadas por un Padre Nuestro y una Doxología Menor, con dos Avemarías más añadidas al final.

En 1851, el Vaticano aprobó la Coronilla de San Miguel, que consta de nueve grupos de tres cuentas pequeñas separadas por una cuenta grande. Las oraciones utilizadas son el Padrenuestro y el Ave María.

En 1912, la Orden de la Visitación instituyó el Rosario de las Cinco Llagas, rezado en una coronilla de cinco decenas pero con oraciones diferentes.

En 1935, las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia instituyeron la Coronilla de la Divina Misericordia, rezada en una coronilla de cinco decenas pero con oraciones especiales.

En 1983, los videntes de Medjugorje, Croacia, introdujeron, o revivieron, una forma conocida como el Rosario de Jesús. Consiste en siete meditaciones de cinco cuentas cada una, antes de las cuales se reza en voz alta el misterio y la intención, seguidas de cinco Padres Nuestros, concluyendo con esta colecta: "Oh Jesús, sé fuerza y protección para nosotros". Al final, se recitan siete Doxologías Menores.

El Rosario es muy apreciado en la Iglesia Católica. El arzobispo Fulton Sheen dijo:  "El rosario es el libro de los ciegos, donde las almas ven y representan el mayor drama de amor que el mundo ha conocido; es el libro de los sencillos, que los inicia en misterios y conocimientos más satisfactorios que la educación de otros hombres; es el libro de los ancianos, cuyos ojos se cierran sobre la sombra de este mundo, y se abren sobre la sustancia del próximo. El poder del rosario es indescriptible."

12 de septiembre de 2022

Dulce Nombre de María

 Del sitio Aciprensa:

El evangelista San Lucas revela el nombre de la doncella que va a ser la Madre de Dios: "Y su nombre era María". El nombre de María, traducido del hebreo "Miriam", significa Doncella, Señora, Princesa.

Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave Maris Stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene relación con "mirra", que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África que produce incienso y perfume (Jesús Marí Ballester).

En el libro "Mes de María" del Padre Eliecer Salesman, se explica que María en el idioma popular significa: "La Iluminadora". (S. Jerónimo M 1.23.780). En el idioma arameo significa: "Señora" o "Princesa" (Bover). El significado científico de María en el idioma hebreo es: "Hermosa" (Banderhewer).

En el idioma egipcio que fue donde primero se utilizó este nombre significa: "La preferida de Yahvé Dios". (Exodo 15, 20). Mar o Myr, en Egipcio significaba la más preferida de las hijas. Y "Ya" o "Yam", significaba: El Dios verdadero -Yahvé-. Así que MAR-YA o MYR-YAM en egipcio significaría: "La Hija preferida de Dios" (Zorell).

Su belleza, amada de Dios, estrella del mar, señora y también el de iluminada. Todo depende de las múltiples interpretaciones que se hagan de las palabras que forman el nombre, tanto en griego como en hebreo.

Incluso hay quien cree que puede significar "mar amargo", por la situación de amargura en que vivía el pueblo de Israel. Recuerda que muchos israelitas ponían a sus hijos los nombres que más expresaran las situaciones sociales y económicas en que vivían.

También es importante destacar que en 1683, el Papa Inocencio XI declaró oficial una fiesta que se realizaba en el centro de España durante muchos años y que es la del "Dulce nombre de María".

Se cuenta que la primera diócesis que celebró oficialmente la fiesta fue la de Cuenca. Pero, la onomástica del "Dulce nombre de María" tiene fecha propia, y es la del 12 de septiembre. Es bueno que sepas que hay muchas "Marías" que celebran su fiesta durante este día y no el 15 de agosto.

7 de agosto de 2022

Nuestra Señora de Hanswijk

 Del sitio frwiki:

En el siglo X, cuando Hanswijk era una aldea de Mechelen, (malinas en español), había un barco en las orillas del Dyle . El barco estaba cargado de mercancías, pero también llevaba una estatua de la Virgen María . A pesar de los esfuerzos de los marineros, fue imposible liberar el barco, hasta que alguien tuvo la idea de llevar la estatua de la Virgen a la orilla. El bote se alejó y pudo continuar su camino. Los habitantes de Hanswijk vieron en ese suceso el deseo de la Santísima Virgen de ser honrada allí.

La estatua fue llevada a una capilla cercana, dedicada a los santos Lamberto y Catalina

Rápidamente la capilla se convirtió en un famoso lugar de peregrinaje entre los creyentes. Fue mencionado en 1263 por Thomas de Cantimpré , un dominicano  de Brabante nativo de Cambrai , maestro en Lovaina

Una epidemia de peste azotó la ciudad de Malinas en 1272. Los habitantes de la aldea de Hanswijk transportaron la estatua de la Virgen a la catedral de San Rombaut. Poco después la plaga fuera vencida. Desde entonces, en reconocimiento a este evento, se ha organizado una procesión todos los años. 

En 1738, se organizó una gran fiesta por los 750 años de devoción a la Virgen María de Hanswijk. Desde entonces, cada 25 años, ha pasado una procesión histórica llamada Cabalgata de Hanswijk

La estatua original desapareció en el siglo XVI. La estatua actual, de 1,45 m de altura, está realizada en nogal. Las trenzas rizadas caen por la espalda y parcialmente por delante de los hombros. La Virgen María sostiene un cetro en su mano derecha, mientras lleva al niño Jesús en su brazo izquierdo. El niño está de pie contra el pecho de su madre y sostiene una manzana en su mano derecha.

La estatua está en buen estado y aún conserva restos de la antigua policromía . En la parte posterior de la estatua hay dos triángulos entrelazados, el símbolo de un artista que ha permanecido en el anonimato hasta el día de hoy. 

La estatua de la Virgen María se lleva todos los años durante la procesión de Hanswijk. Recibió la coronación canónica el 30 de junio de 1876 del cardenal Victor-Auguste Dechamps , en nombre del Papa Pío IX.

La actual iglesia barroca fue construida principalmente entre 1663 y1681 según los planos del arquitecto Lucas Faydherbe . La primera piedra fue colocada en 1663 por el arzobispo Andreas Creusen . La iglesia fue consagrada el 30 de mayo de 1678. La rotonda tiene 15,50 m de diámetro, la cúpula alcanza una altura de 34 m.

La iglesia presenta una interesante combinación entre la longitud y el centro del edificio. La nave se interrumpe después del tercer tramo por una gran rotonda, alrededor de la cual se sitúa el crucero.

Debido a la gran presión que ejercía la cúpula, el arquitecto tuvo que reforzar las columnas portantes. Se conectaron en pares mediante tiradores y anclajes. Para no afectar la decoración interior, se cubrieron con estuco. La deformación de las curvas quedó oculta por decoraciones arquitectónicas.

Bustos de los Padres de la Iglesia Latina adornan los cuatro pórticos. Los bustos de San Ambrosio y San Agustín son obra de Lucas Faydherbe. Los de San Gregorio y San Jerónimo datan de 1729 y son obra del escultor malinois Jan-Frans Boeckstuyns

El arquitecto instaló dos bajorrelieves sobre las columnas de la rotonda. Los bajorrelieves están hechos de yeso y representan a Jesús cayendo bajo la Cruz y la adoración de los pastores. Estas obras fueron dañadas el 1º de mayo de 1944 durante un bombardeo aéreo.

La cobertura del suelo de la iglesia es notable: se dibuja un laberinto en el suelo debajo de la cúpula. 

El púlpito es el adorno más hermoso de la iglesia. Su construcción se llevó a cabo el 4 de mayo de 1743 por el escultor Malinois Theodoor Verhaegen. Se completó en 1746 y costó la suma de 4000 florines. Alexander-Jozef Rubens, nieto de Peter-Paul Rubens, ofreció 2.994 florines por su realización. 

Al pie del púlpito hay estatuas de tamaño natural de Adán y Eva después de la caída del Paraiso. Yahvé , un anciano con barba se dirige a Adán. Con una mano muestra la serpiente arrastrándose por el suelo y con la otra muestra el medallón del tanque, en el que está representada la Virgen María con el Niño Jesús. Se prometen perdón y liberación. Sobre la caja de resonancia, los ángeles llevan a María al cielo. Un gran árbol con una rama imponente en la que los ángeles llevan una cortina, corona todo el púlpito.

El 18 de mayo de 1985, el  Papa San Juan Pablo II hizo una peregrinación a esta iglesia con motivo de su 65 cumpleaños. 

En 1987, dos años después de la visita del Papa Juan Pablo II, la iglesia fue elevada al rango de basílica.

23 de junio de 2021

Nuestra Señora de Ocotlán

 Del sitio de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y de María:

Durante el año 1541 una devastadora plaga desolaba los pueblos de la zona de Ocotlán, México. El indio Juan Diego, un joven piadoso que servía con los religiosos y cuidaba a los enfermos, subía la ladera occidental del cerro de San Lorenzo y se adentró en un bosque de ocotes (pinos) que había allí junto a una barranca. 

De repente, se le presentó la Virgen Santísima quien con amabilidad le dijo: "Dios te salve, hijo mío, ¿a donde vas?".

Juan Diego quedó sorprendido pero gozoso por aquel encuentro. El amaba mucho a la Virgen y se cuidaba de mantener su altar lleno de flores. Logró decir: "Llevo agua del río para mis enfermos que mueren sin remedio". 

La Madre de Dios le invitó a que le siguiera: "Ven en pos de mi, yo te daré otra agua con que se extinguirá el contagio y sanen, no solo tus parientes, sino cuantos bebieren de ella; porque mi corazón, siempre dispuesto a favorecer a los desvalidos, ya no sufre ver tantas desdichas sin remediarlas".

Juan Diego, que conocía bien la zona, nunca había visto ningún manantial por allí, pero, humildemente siguió a Nuestra Señora hasta una quebrada del cerro donde Ella le mostró la fuente de Agua Santa. "Tomad de esta agua cuanta queráis, seguros de que con el contacto de la mas pequeña gota, sentirán los enfermos no solo alivio sino perfecta salud".

Juan Diego, obediente, llenó su cántaro con el agua milagrosa y siguió su camino a su aldea natal de Xiloxoxtla. Allí suministró el agua a los enfermos de la peste y todos recobraron la salud rápidamente. El suceso se propagó en seguida y llegaron muchas gentes en busca de curación y para escuchar el testimonio de la aparición de la Zoapilzin (Señora), la Virgen María.

La Virgen había ordenado a Juan Diego: "Avisa a los religiosos de mi parte que en este sitio hallarán una imagen mía, que no solo representa mis perfecciones sino que por ella prodigaré mis piedades y clemencias: la que hallada, quiero que sea colocada en la capilla de San Lorenzo".

Los religiosos cuestionaron a Juan Diego y fueron al lugar del suceso. Llegando allí ya de noche, quedaron asombrados por el prodigio que contemplaban: Arboles ardían con grandes llamaradas sin consumirse. De aquí el nombre Ocotlán que procede de dos palabras nahuas: ocotl: (ocote o pino) y tlatla: (arder). Es decir Ocotlán, el ocote que arde.

Llamó sobre todo la atención un gran árbol de ocote al que le pusieron una señal antes de regresar al convento. Al día siguiente, volvieron al lugar y abrieron con hacha abrieron el ocote señalado. Encontraron para su asombro que el corazón de aquel árbol era una preciosa talla de la Inmaculada Virgen María

La multitud jubilosa, junto con los religiosos, llevaron a hombros la Imagen hasta la capilla de San Lorenzo, aproximadamente medio kilómetro arriba, en la cumbre de la colina. La colocaron en el trono que ocupaba el Santo Mártir San Lorenzo

Según se cuenta, el sacristán, enojado de que hubiesen quitado a San Lorenzo, por dos veces sacó a la Virgen Madre del trono para poner a San Lorenzo. Cada vez, de noche, alguien ponía a la Virgen de nuevo en el trono. Por tercera vez el sacristán quitó a la Virgen en favor de San Lorenzo. Esta vez la puso en un baúl sobre el cual se echó a dormir para prevenir que la volviesen a poner en el trono. Cual fue su sorpresa cuando vio que los mismos ángeles vinieron y, de manera prodigiosa, restituyeron la Reina al trono. 

La Virgen quiso quedarse con sus hijos y estamos seguros que San Lorenzo, como todos los santos, están felices de cederle el lugar que bien le corresponde por ser Madre de Dios.

La capilla de San Lorenzo con el tiempo fue remplazada con la preciosísima basílica de Nuestra Señora de Ocotlán. Los cimientos de la actual basílica se pusieron el 13 de enero de 1687. Desde allí la Madre sigue recibiendo a sus hijos para adentrarlos en el corazón de Jesús y de su Iglesia.

La fachada tiene en el centro a la Virgen Inmaculada, la mujer del Apocalipsis(12:1). La Virgen apoya sus pies sobre tres mundos que San Francisco carga de rodilla. Estos son: los religiosos franciscanos, las clarisas y la orden terciaria de laicos. Alrededor de la Virgen están los siete arcángeles (San Miguel arriba). A la derecha de la puerta principal: San Ambrosio y sobre el: San Jerónimo. A la izquierda de la puerta: San Agustín y sobre el: San Gregorio. Se trata de cuatro doctores teólogos que escribieron inspirados sobre la Virgen. Los 12 Apóstoles aparecen, 3 en cada columna, simbolizando que son ellos los pilares de la Iglesia. También vemos en la fachada muchas frutas: Jesús es fruto del vientre de María Santísima. Todos los que allí entran están llamados a recibir muchos frutos espirituales.
Vale la pena visitar el camarín de la Virgen, repleto de arte religiosa y acceso mas cercano a la Santísima Virgen. En la cúpula está el Espíritu Santo, Jesucristo con sus Apóstoles y los santos.

Las tres promesas de la Virgen María en Ocotlán:

1- "Ven tras de mi, que yo te daré otra agua con que sanen cuantos bebieren de ella y sientan los enfermos no sólo alivio, sino perfecta salud"  

La Virgen nos recuerda las palabras de Jesús a la Samaritana junto al pozo. El agua a que se refiere la Virgen es la misma: Jesús es el agua viva que nos da vida eterna. En el evangelio de San Juan 4:14 leemos: "pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.» El agua que tomamos en el pozo milagroso es un signo del bautismo, por el que llegamos a ser miembros de Cristo y de su Iglesia. Por eso es esencial que abramos el corazón en fe para vivir nuestro bautismo. 

2- "Mi corazón ya no sufre ver tantas desdichas sin remediarlas" La Virgen en muchas apariciones manifiesta su dolor materno por ver a sus hijos, no solo enfermos físicamente, sino, sobre todo, por la condición de pecado. La vemos llorar, por ejemplo, en La Salette y en Fátima. La Virgen coopera con la obra redentora de su Hijo. Ver: "Por que llora la Virgen" 

3-"Hallarán una imagen mía que representa mis perfecciones y por ella prodigaré mis piedades y clemencia". La Virgen María, siendo Inmaculada, no tuvo nunca mancha de pecado. En ella encontramos todas las virtudes en grado de perfección. Quien se acerca a ella recibe las gracias necesarias para la santificación. Así ocurrió a Santa Isabel y a su niño en el vientre, San Juan Bautista. Lucas 1:41 "Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo"

Oremos

Virgen Santísima, Madre de Dios y madre nuestra, 
que en Ocotlán nos visitasteis para traernos la esperanza y la curación.
 
A ti acudimos con nuestras necesidades, 
pero mas que todo porque te amamos y 
porque queremos ser siempre tuyos para que nos lleves a Jesús, 
fuente de vida eterna.

4 de febrero de 2019

Nuestra Señora de Foligno

Del sitio La Guía (Arte):

Rafael (1483 – 1520) es sin ningún género de dudas, una de las figuras pictóricas más destacadas de la historia del arte, durante el Renacimiento italiano ocupó el panorama artístico junto con Leonardo da Vinci y Miguel Ángel formando la conocida como “gran triada” de artistas. Su pintura amable y cercana causó sensación entre los más importantes comitentes de la época, trabajando incluso para el papado.

En esta ocasión nos encontramos ante una de las célebres Madonnas – Virgen con Niño- realizadas por el De Sanzio con motivo del encargo que le realizaría el secretario del papa Julio II, Sigismondo de Conti, quien aparece retratado en el óleo. La obra conmemoraría el milagro de la casa familiar de los Conti que salió ilesa de un fulminante rayo caído durante una tormenta o según otras versiones de un proyectil. Con todo lo que sí parece seguro es que, en torno a 1512 la obra ya se encontraba en el Monasterio de Santa Ana en Foligno aunque en un principio se supone que la obra estaba destinada a la decoración de la capilla funeraria de Sigismondo en Santa Maria de Aracoeli.

La obra está dividida en dos partes: en la zona inferior, la parte terrenal, aparece en la zona de la izquierda el comitente del lienzo de rodillas alzando sus oraciones hacia la Madonna de la parte superior; es presentado ante ésta por San Jerónimo. A la derecha aparece San Juan Bautista de pie, señalando a la Madonna y mirando hacia el espectador llamándonos a la veneración de la Virgen y San Francisco arrodillado en oración. En conjunto de la parte inferior se completa con la presencia de un pequeño angelote que sostiene una cartela.

La zona superior, la celestial, es quizás lo más interesante de todo el lienzo. La virgen se gira paciente para coger al Niño; un Niño regordete que se mueve y juguetea en los brazos de su Madre. Ambos aparecen en majestad, situado delante de un disco solar y sedente en un trono del nubes; el cielo nublado se ha resuelto con una gran maestría en la ambientación pero sobretodo con gran originalidad, ya que las nubes representan las formas de diversos ángeles que rodean a la Virgen y el Niño.

La composición triangular, típica de Rafael en las Madonnas se repite en esta ocasión, pero también se combina con un pequeño semicírculo que conforman los personajes. La gama cromática es apagada, de acuerdo con la ambientación. El tratamiento lumínico es excelente, con gran naturalismo y una ambientación única que preludia un ambiente cargado de tormenta, en alusión a la leyenda de la familia Conti. Precisamente el milagro aparece representado en la zona del fondo del lienzo, con un resplandor que recae sobre la casa.