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17 de octubre de 2025

Nuestra Señora del Auxilio de Granada

 


Del sitio Catholic.net:

 Singular es el patrocinio de Maria Santisima en las luchas de los cristanos españoles por la reconquista de su patria, que comienza en Covadonga y acaba ocho siglos despues en Granada.

El primer acto del recien elegido caudillo fue el de consagrar a la Madre de Dios sus menguadas huestes, encomendándole la protección de sus empresas. Para más obligarla en su favor la nombró capitana de sus ejércitos, y seguro de su auxilio se aprestó a enfrentarse al poderoso enemigo que avanzaba por el valle con más de cien mil soldados aguerridos.

Asi comenzó la reconquista, con una milagrosa victoria conseguida por la especial intercesión de María Santísima que buscó en Pelayo al hijo escogido que con su fe, piedad, constancia y valor debía servir de cuna a la monarquía de España.

La toma de Granada por los Reyes Católicos, que acaeció el 2 de enero de 1492 como respuesta a un voto de los piadosos monarcas a la Inmaculada Concepción de María.

Rendida la ciudad de Baza, antemural de Granada, Fernando e Isabel, deseosos de ver libre a toda su patria, celosos de que fuera adorado un solo Dios y honrada la Virgen Maria por todos los españoles, tomando la imagen de Nuestra Señora de las Victorias de la ciudad de Málaga, se dirigieron resueltos sobre la capital del reino moro.

El ejercito español se componía de cuarenta mil soldados y diez mil Caballeros, número insignificante para sitiar una ciudad de tan grandes dimensiones y que encerraba en su interior a más de doscientos mil habitantes; mas su verdadera fuerza no residía en su número, sino en el estandarte de la cruz, por el cual combatía, y la imagen de la Madre de Dios, bajo cuyo patrocinio entraba en los combates. No en vano el rey Don Fernando llevaba adornada su armadura con la imagen de la Inmaculada Concepción, la defensa de cuyo sublime misterio con tanto entusiasmo había sido tomada por los reyes de la Corona de Aragón. Haciendo gala de su absoluta confianza en la Madre de Dios, la piadosa Isabel persuadió a su esposo de retirarse durante nueve días al venerado monasterio de Guadalupe, para interesar más vivamente a la Virgen María en su empresa.

Mucho tiempo hacía que la ciudad estaba sitiada sin lograr los cristianos apoderarse de ella, y los ánimos comenzaban a decaer. En esta situación, Doña Isabel propuso a su esposo prometer en voto solemne a la Madre de Dios consagrar a su Inmaculada Concepción la principal mezquita de Granada si, superadas las grandes dificultades, la capital caía en su poder. La propuesta fue muy del agrado del rey y el dia 1° de enero de 1492 los reales esposos, delante de sus tropas y ante el Cardenal Arzobispo de Toledo Don Pedro Gonzalez de Mendoza, hicieron público y solemne voto de consagrar a la Madre de Dios la gran mezquita de Granada.

Con gran prontitud oyó Maria Inmaculada los votos de sus católicos reyes, pues cuando nadie lo esperaba, al dia siguiente, se presentó una embajada del rey moro al campamento cristiano a entregar a Fernando e Isabel las llaves de la ciudad y pactar las cláusulas de capitulación.

Poco después, el Cardenal de Toledo clavaba el estandarte de la Cruz y de María en la almena más alta del minarete de la mezquita que iba a consagrarse a la Inmaculada Concepción, mientras el Gran Maestre de la Orden de Santiago enarbolaba su estandarte en las demás torres. Los Reyes Católicos no quisieron entrar en la ciudad hasta tanto la mezquita no se hallara purificada y en disposición de consagrarse a la Purísima Concepción de María, lo que sucedió el día de los Santos Reyes, en cuya fecha el ejército y los monarcas penetraron en la ciudad cantando el Te Deum y dirigiéndose ante todo a cumplir el voto que hicieron el día primero de año.

¿Tenía alguna trascendencia este hecho? Pues sí, aparte de la conquista territorial, se ganaba para la cristiandad el único vestigio islámico en Europa occidental, de forma que se contraponía a la conquista de Constantinopla, hoy Estambul en 1453. Por eso no puede sorprendernos que la noticia se divulgara rápidamente por toda Europa, celebrándose con grandes fiestas.

La noticia de la Toma de Granada fue celebrada con festejos en toda Europa: en Roma se celebró una procesión de acción de gracias del colegio cardenalicio; en Nápoles se representaron dramas alegóricos de Jacopo Sannazaro, en los que Mahoma huía del león castellano; en la Catedral de San Pablo de Londres, Enrique VII hizo leer una elogiosa proclama: “Este hecho acaba de ser consumado gracias a la valentía y a la devoción de Fernando e Isabel, soberanos de España que, para su eterna honra, han recuperado el grande y rico reino de Granada y tomado a los infieles la poderosa capital mora, de la cual los musulmanes eran dueños desde hacía siglos”.

Precisamente a raíz de la conquista de Granada el papa Alejandro VIII en 1496 concedió a los monarcas españoles el título de Católicos Reyes.

Precisamente tres meses después se fundaba la Cofradía del Rosario de Granada, como un elemento primordial en la nueva evangelización del reino granadino.

Este día desde 1492 se ha celebrado en la Iglesia de Granada con el titulo de Ntra. Sra. Auxilio de los Cristianos, como acción de gracias y para poner bajo la protección de la Virgen el reino Granadino.

Un dato curioso es que hasta hace pocos años, a las tres de la tarde, las campanas de la catedral daban un toque para recordar la hora en que entraron los Reyes Católicos en Granada.

Asi terminó por intercesión de María la dominación agarena en España.

18 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de la Luz de Cuenca


 Del sitio Catholic.net:

 La devoción a la Virgen de la Luz es antiquísima en la ciudad de Cuenca. Del origen y vicisitudes de esta advocación existe una tradición que se mezcla entre la leyenda y la historia.

Cuenta la historia que a lo largo del siglo XII, los cristianos llegan en sus correrías hasta las mismas murallas de Cuenca, sin posibilidades, en principio de apoderarse de ella, ya que era inexpugnable y la idea no muy clara de su conquista hace retroceder ésta hasta finales de dicho siglo. Pero cuando el rey de Castilla, Alfonso VIII decide ir a su conquista nos encontramos ya en el año 1177. Para ello cuenta con el inestimable apoyo del Alfonso II de Aragón, la recién fundada Orden Militar de Santiago y la Orden de los Templarios.

Se cuenta que la aparición de la Virgen de la Luz al rey de Castilla Alfonso VIII, tuvo lugar en sueños; parece que la Virgen había pedido al rey que iniciase la reconquista de la ciudad, pues Ella estaría de su parte prestándole una importante ayuda para que rompiese aquel cerco de rocas. De tal manera que Alfonso VIII tomó la decisión de rodear Cuenca distribuyendo sus fuerzas estratégicamente. Para ello le pone sitio el día 6 de enero de 1177, festividad de los reyes magos. El rey Alfonso VIII pone cerco a la ciudad colocando a su ejército de tal manera que nadie pueda entrar ni salir de ella sin ser controlado por él.

El campamento principal lo mandó instalar en el llamado Campo de San Francisco, donde hoy se encuentra emplazada la Parroquia de San Esteban y la Diputación Provincial. Ordena situar a sus fuerzas de tal manera que no puedan recibir ayuda del exterior ni ninguna clase de víveres, el hambre podría ser su gran aliado ante tan difícil empresa.

Se montan guardias a corta distancia a fin de que no puedan ser sorprendidos, permitiendo sólo la salida de los rebaños de los cristianos que vivían en el interior de la ciudad. De varios rebaños que salieron sólo permitieron regresase uno de ellos, ya que no querían sirviesen las ovejas de los mismo de avituallamiento del enemigo que dominaba y ocupaba la ciudad. Como permitían los cristianos que algunos rebaños de ovejas pastasen en el espacio del actual Recreo Peral y la Puerta de San Juan (entonces Puerta de Aljaraz), fue motivo por el cual un día cuando un grupo de soldados cristianos vigilaban aquella parte del río divisaron como unos asnos y ovejas remontaban el terreno y desaparecían poco después. Con toda rapidez fueron en su busca, pero cuando llegaron al lugar por donde habían desaparecido observaron que había un fuerte portón de madera herméticamente cerrado, por lo que decidieron regresar al campamento y contar al rey lo que habían visto.

Enterado el rey decide que un grupo de hombres expertos estudiase el lugar durante algunos días controlando todo lo que por allí ocurra a cada momento. Sin perdida de tiempo manda a sus mejores hombres con la misión de coger a un pastor cristiano que pase diariamente por aquella puerta y les explique qué deben hacer para pasar por aquel portón y tomar la ciudad. El rey presentía que hallarían la formula, pues tenía plena confianza de lo que la Virgen le prometió en sus sueños. Cuando varios pastores regresaban a la ciudad con las ovejas fueron sorprendidos sin que los vigilantes de las almenas se diesen cuenta del hecho y en la refriega matan a dos de ellos. Cuando se acercaron al tercero (Martín Alhaja) se puso de rodillas gritando que era cristiano y que había recibido un mensaje de la Virgen para ayudarles a entrar en la ciudad. Les indicó que les ayudaría a pasar mezclados entre las ovejas y pasarían la vigilancia del encargado de su custodia por tratarse de un hombre ciego. Con la mayor rapidez fue informado el rey mandando suficientes hombres para que esa misma noche la soldadesca se apoderase de la ciudad.

Se hizo tal como había dicho el pastor, puesto que él se encargó de distraer al ciego, mientras hablaban iba tocando este las ovejas y no se percató de la hábil entrada que hicieron un buen numero de soldados cristianos, ya que se cubrieron con pieles de ovejas que mataron. Una vez dentro se lanzaron sobre los centinelas a los que mataron sin apenas darse cuenta de lo ocurrido. A una señal irrumpieron los soldados que esperaban junto al río y poco a poco pasó parte del ejército, iniciándose combates a lo largo de toda la noche. Cuando al día siguiente el sol inundaba con sus rayos la ciudad ya no era árabe sino cristiana. Era ese el día 21 de septiembre, festividad de San Mateo, cuando el rey Alfonso VIII recibía las llaves de aquella ciudad llamada Cuenca y que había sido calificada de inexpugnable.

Como había prometido aquel joven rey dio inmediatamente la orden de comenzar la ermita, puesto que se habían hecho ya las zanjas y elegido la piedra que se utilizaría. En poco tiempo se levantó siendo bautizada con el nombre de Santuario de la Virgen de la Luz, debido a que un pastor cristiano había visto una luz cuando pasaba de noche por el puente y al acercarse vio a la Virgen con un candil en la mano. También se ha conocido este Santuario con el nombre de la Virgen del Puente.

Y cuenta otra historia que aquella primera noche que el rey durmió en Cuenca tuvo, en sus sueños, una revelación en la que se le indicaba que en una hoquedad que había un poco más abajo del puente musulmán, los primitivos cristianos habían escondido una imagen de la Virgen. Sólo sería preciso efectuar unas excavaciones no muy profundas y rápidamente hallarían la imagen de aquella Virgen. Dio orden para que un grupo de soldados buscasen en el lugar soñado encontrando una preciosa talla de la que sería después denominada Virgen de la Luz, ordenando construir una ermita para recordar el suceso muy cerca de donde fue encontrada.

Es una historia larga y rica en detalles, en nombres, en fechas y en documentos. Los favores recibidos en la ciudad por su mediación, especialmente en el siglo XVIII, fueron muchos, como así consta en documentos de diversas épocas.

Se cuenta que allá por el año 1345 unos frailes llamado "Antoneros" fundaron una especie de convento-hospital en el cual se curaban aquella serie de enfermedades terriblemente peligrosas de la Edad Media, destacando entre todas ellas, el "Fuego Sacro", que algo más tarde recibiría el nombre de "mal francés". Esta congregación hospitalaria de frailes hizo mucho bien a los enfermos, tenían a San Antón como patrono, y precisamente a esta circunstancia se debe esta duplicidad de nombre referido a esta parroquia denominada Virgen de la Luz y San Antonio Abad (San Antón). Las apariciones de la Virgen fueron varias a lo largo de los nueve meses de asedio, motivo por el cual el rey vigiló muy de cerca el levantamiento de aquella ermita cuya construcción primitiva en el siglo XIII ha ido desapareciendo en el transcurso del tiempo debido a las reformas efectuadas, pues la Parroquia es de estilo barroco, quedando aún su portada plateresca.

El santuario actual, construido en 1760, queda a muy corta distancia de donde debió de estar la primitiva ermita. Por su situación junto al puente sobre el río Júcar se le ha conocido también como ermita del Puente, y por ser la sede patronal muchos la conocen hoy como ermita de la Virgen de la Luz.

La venerada imagen fue coronada canónicamente el día 1 de junio de 1950, por el nuncio de S. S. Mons. Cocognani, siendo obispo de la diócesis D. Inocencio Rodríguez Diez. Fue un acontecimiento religioso-festivo de carácter provincial sin precedentes, en el que estuvieron presentes 83 imágenes patronales llegadas de otros tantos pueblos de la provincia.

La Virgen de la Luz, es alcaldesa honoraria de la ciudad de Cuenca. Según escribe Francisco Gómez de Travecedo, la imagen de la Virgen está elaborada con piedra negra y lleva un Niño entre sus brazos y un candil o luminaria en la mano derecha. En esto, por cierto, coincide con una tradición medieval muy extendida en otros lares.

Cristina Huete García  

26 de septiembre de 2022

Nuestra Señora de la Paz del Campo de Criptana

Del sitio Entre dos Amores:

La actual población de Campo de Criptana es el resultado de la unión de otras cuatro más pequeñas: Posadas Viejas, Villajos, Criptana (Chitrana) y el Campo. 

De Posadas Viejas apenas si hay información, salvo que estaba situada en las cercanías del Camino de la Puente, al sur de la actual línea de ferrocarril. Villajos, la más antigua de todas ellas, surgió en tiempos prehistóricos por donde se encuentra la ermita del Cristo de Villajos. El campo se extendía por la ladera meridional de la sierra de los Molinos, en torno al cerro llamado de la Paz. Y muy cerca, donde hoy se alza el santuario de la Virgen de Criptana, estaba Chitrana alrededor de su famoso castillo.

Entre los siglos XIII y XIV hubo una serie de epidemias y pestes que llegaron a diezmar las poblaciones de manera alarmante, tanto que algunas llegaron incluso a desaparecer y a despoblarse. Esto ocurrió con Criptana, Villajos y Posadas. El Campo recogió buena parte de aquellas gentes y desde ese momento se convirtió en una nueva entidad que pasó a llamarse Campo de Criptana.

Dice la tradición que un lunes de Pascua de Resurrección del año 1222, a los pocos años de expulsados los árabes, un labrador de Villajos llamado Alonso Miguel, junto con su mujer, subieron al cerro del castillo de Chitrana, mientras la yunta de mulas descansaba de las faenas de arado en una tierra que dicho matrimonio poseía en la ladera de dicho cerro, sin pensar que iban a ser protagonistas de un portentoso suceso, ya que a la vista de ambos apareció, rodeada de luz singular, la imagen de Nuestra Señora, oculta quizá durante años por temor a un posible sacrilegio.

Otra tradición que de boca en boca se contaba en Criptana, totalmente descartada históricamente, afirmaba que la mujer de Alonso Miguel, de nombre Ana, era muda, y que el marido, postrados los dos ante la contemplación de la Virgen, le suplicaba: "¡Grita, Ana!", y que de aquella exclamación, que pasó a ser realidad, pues Ana recuperó la voz, con el tiempo se derivó el nombre de Criptana

Y una leyenda más, que entronca con las anteriores, y que nos explica cómo se escondió la imagen, afirma que en el año 43 del nacimiento de Cristo, el Apóstol Santiago predicó en el cerro donde hoy se venera la Virgen. De aquí el Apóstol se trasladó a la ciudad de Alternia o del Muro ( hoy Alcázar de San Juan), dejando a sus habitantes cuando se fue, una imagen de María Santísima, que conservaron hasta el año 715, año en que fue ocupada esta ciudad por los musulmanes. Se dice que la ocultaron en una gruta que distaba de la ciudad legua y media por el saliente ( la hoy llamada Cueva de la Laguna), donde quedó en el olvido y sepultada. 

El castillo o fortaleza de Chitrana estaba en el cerro que hoy llamamos de la Virgen y fue construido en tiempo de los árabes. Luego a finales del siglo XII pasó a poder de la Orden de Santiago. Y es muy posible que en él se acondicionara una capilla para dar culto a esta imagen encontrada de Nuestra Señora. 

Sí se sabe que don Juan Pacheco, marqués de Villena y maestre de la Orden de Santiago, era el dueño y señor del castillo en los años de la guerra que enfrentó a los partidarios de Juana La Beltraneja y de Isabel La Católica por el trono de Castilla, y que dio su apoyo a la desgraciada hija y legítima heredera de Enrique IV. Por ello, por desgracia, nuestro antiguo castillo de Chitrana fue arrasado en 1477 y casi cierto que con él también desapareció la imagen de la Virgen. 

Sobre las ruinas del castillo, a partir del año 1513 empezó la construcción de un santuario y se trajo una imagen de la Virgen para reemplazar a la antigua, al parecer de origen italiano, y que por una vieja estampa se ve que no tenía manto. También desapareció, quizá en un incendio, pues no es la que llegó hasta la Guerra Civil, igualmente perdida. La actual es una réplica que se hizo en 1940, obra del valenciano Federico Zapater, y que es la que veneramos. 

La Virgen de Criptana había sido declarada patrona del pueblo en el ya lejano año de 1547.  

Aquel santuario antiguo de la Virgen de Criptana, erigido bajo los auspicios del comendador de la Orden de Santiago, Martín Fernández Ramírez, y según proyecto de Juan García y Esteban Sánchez, sufrió multitud de destrozos en la Guerra Civil. El actual, reconstruido tras la contienda, tiene planta rectangular, con un pórtico de entrada orientado al mediodía. Su interior se compone de tres naves, con bóvedas vaídas y decoración a base de casetones en la cabecera.  Santuario de la Virgen de Criptana en 1948  Santuario de la Virgen de Criptana.

En su exterior debe destacarse la portada de acceso, un arco de medio punto y columnas de orden toscano. En su interior hay tres naves que se cubren con tramos abovedados, alternando las bóvedas vaídas de la central con las de arista de las laterales.

Según documentos existentes, en el año 1546 hubo una plaga de langosta que no causó mucho daño por lo avanzado de la estación estival, pero sí dejó los campos plagados de huevos que fecundarían al año siguiente, por lo que el Concejo de la villa acordó acudir a la mediación de la Santísima Virgen para que alejara el mal, decretando mediante voto que en adelante y para siempre jamás se dijera una misa solemne en su fiesta costeada por todos los vecinos, y a la que habría de acudir al menos una persona mayor de quince años en representación de cada una de las familias.

Con el correr de los años el voto dejó de cumplirse, y los gastos de la misa empezaron a ser satisfechos por fieles devotos que a ello se ofrecían. No ocurrió así en el año 1803, en el que hubo una gran hambruna en el pueblo y en vísperas de la fiesta no había dinero para tal menester. Es entonces cuando un vecino, Francisco Flores y Díaz de Quirós, se ofreció de por vida, encareciendo a sus descendientes a que lo hicieran también, a sufragar la función religiosa. Y de esta suerte viene sucediéndose desde aquella fecha. Es habitual que miembros de esta familia porten la imagen en algún momento de la procesión que alrededor de la ermita se celebra después de la misa, cediendo después las andas a representantes de los antiguos gremios: carpinteros, pastores, cardaores...   

22 de septiembre de 2022

Nuestra Señora de la Arrábida

 Del sitio LIBERTOS PELA INTERCESSÃO DA MÃE:

Se dice que, hacia 1215, un rico mercader inglés, Hildebrant, abandonó su tierra natal en busca de mayores beneficios que le ofrecía Portugal. Redujo sus posesiones a dinero en efectivo y se embarcó hacia Portugal. Llevaba a bordo, en una cámara especial, una imagen de piedra de Nuestra Señora, de la que era muy devoto y que había pasado de padres a hijos en su familia, siendo considerada la misma que los religiosos de la Orden de San Benito veneraban en el reino de Inglaterra cuando fueron enviados a enseñar. 

Cerca de Lisboa, durante la noche, una tormenta imprevista lo lanzó más allá del cabo Espichel y, frente a la playa de Alportuche, se encontró perdido en el rigor del temporal. Entonces imploró la protección de la Virgen y, en ese momento, una luz muy brillante irrumpió en la oscuridad de la noche, mientras la tormenta amainaba. Hildebrant intentó agradecerle la protección recibida, pero descubrió que la imagen no estaba en el barco. Al amanecer, los marineros desembarcaron y fueron en busca del lugar donde la luz salvadora había brillado en las montañas, y encontraron la imagen que había desaparecido del barco el día anterior. 

Hildebrant resolvió construir una ermita y una casa para él en ese lugar, y prometió dedicar sus días a amar y servir a Nuestra Señora en la montaña donde su protección no había sido invocada en vano. Distribuyó parte de sus bienes a los demás miembros de la tripulación del barco y les pidió que vinieran todos los años en peregrinación a la Serra da Arrábida para visitar el lugar donde había llegado a vivir. A este hecho se atribuye el origen del "rito de los montañeses de Alcântara".

Más tarde Hildebrant erigió, allí mismo, un convento de la misma Orden de nuestro Patriarca San Agustín, con permiso del Obispo de Lisboa, que era entonces D. Sueiro Viegas. Sueiro Viegas, que confirmó a D. Bartolomé, compañero de Hildebrant, en el lugar de prior, según consta en una escritura que se conserva en el archivo de la iglesia catedral de la misma ciudad de Lisboa, hecha por los años 1288. El incendio que siguió al terremoto de 1755 destruyó todos los documentos que existían en los archivos de la catedral de Lisboa, impidiendo cualquier prueba de las afirmaciones del autor del Santuario Mariano. 

Hay quienes admiten, todavía, que la institución religiosa fundada por Hildebrant había seguido el ejemplo de lo que San Donato estableció en España, viviendo dispersos por las montañas, en casas humildes, entregándose en plena libertad a la oración y al trabajo. Sin embargo, la congregación estaba sometida al prelado diocesano y seguía las reglas de San Agustín. Sin embargo, no hay ningún documento que apoye esta suposición.

Mientras tanto, Setúbal tuvo un fuero en 1249 y, en 1343, dada la importancia que adquirió la villa, el Maestre de la Orden de Santiago demarcó su propio término. En esta época, Azeitão se hizo conocido por ser el lugar de veraneo preferido por la mejor nobleza del Reino, entre la que se encontraban los infantes D. Constança y D. Pedro, futuros herederos de la Corona. La presencia de la infanta tuvo como consecuencias la construcción de una iglesia en la localidad en el siglo XIV, la separación de los límites de Azeitão de la parroquia de Santa Maria do Castelo de Sesimbra y la concesión de varios privilegios a sus habitantes por los reyes D. Pedro I y D. Fernando.

31 de octubre de 2019

Nuestra Señora de la Peña Canara

Del sitio de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

El legendario santuario de la Virgen de la Peña está junto al pueblo murciano de Canara. Poblado originariamente por mudéjares, pasó a formar parte de la Baylia de Caravaca tras la Reconquista, edificándose entonces sobre la montaña un castillo medieval y una iglesia para rendir culto a Santa María. Probablemente éste sea uno de los primeros templos dedicados a la Virgen en el antiguo Reino de Murcia.

El primitivo santuario, al igual que el de la Santísima Cruz de Caravaca, pasaría a manos de la Orden de Santiago en 1335. De esa época ya consta la existencia de la venerada imagen de la Virgen de la Peña, en torno a la cual se forjaría la leyenda de su aparición a unos labradores dentro de un tronco. La talla, esculpida en madera y revestida con túnicas y mantos regalados por los fieles, representa a María en actitud orante, portando entre sus manos un ramo de rosas. El templo ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de su dilatada historia, fechándose la iglesia actual en el siglo XVII.

Las fiestas de la Virgen se celebran en el mes de agosto. El día 14 "bajan" a la imagen hasta la iglesia del pueblo y el día 21 la "suben" en romería nuevamente a su ermita, traslados muy enraizados en toda la comarca. Los vecinos de la cercana ciudad de Cehegín, especialmente devotos de la Virgen de la Peña, acuden hasta el santuario haciendo un descanso en la ermita de Santa Bárbara, que está a mitad de camino.

24 de octubre de 2019

Nuestra Señora de la Soledad (II)

Del sitio La Santísima Virgen María:

La aparición de la Soledad no sigue el esquema clásico pastoril. No sucede aquí como en muchos lugares, en donde la leyenda y la tradición se entremezclan. Los elegidos fueron hombres, fervientes católicos que se hallaban en Badajoz. El nombre del protagonista humano fue: D. Francisco Tutavila y de Tufo, quien propuso el culto de la Virgen.

Concretamente el 1660, el Capitán General de la plaza militar y Duque de San Germán, reunió en su palacio a algunos caballeros, militares y políticos, quienes deciden encargar una imagen de la Soledad a Barcelona. No encontrando el imaginero deseado, a instancia del promotor lo encuentran en Nápoles. Pronto se construyó su propia ermita. “Se consiguió muy pronto la construcción de casa y Ermita dentro de sus muros de que se dio la más verdadera afectuosa y cordial posesión a su Dueña legitima la Santísima Virgen de la Soledad, que no debió llamarse tal desde aquel momento por la asistencia y continuada Corte que la hacen sus tiernos devotos”.

En s. XVII es centro mariano de gran devoción en Badajoz, a pesar de las continuas guerras fronterizas con Portugal. Ntra. Sra. De Bótoa y Ntra. Sra. De las Virtudes y Buen Suceso, que se habían incorporado recientemente a la devoción popular pacense, declinan en Ella el patronazgo sobre la ciudad.

Aparte de los méritos personales, D. Francisco fue un ferviente devoto de la Virgen, proveniente de viejos cristianos y no de judíos, moros o conversos.

Otras obras testimoniales prestigian su fe, siendo insigne bienhechor de la Capilla Mayor del colegio de la Compañía de Jesús y del camarín de la Virgen y dorado del retablo del Convento de Santa Ana. Al mismo tiempo su esposa bordó, con sus propias manos, un vestido de terciopelo de color verde y oro enriquecido con una tiara de perlas auténticas para la Señora.

¿Quién era este hombre que vivió con ese amor a la Virgen?

Nacido en Nápoles el 1608, de familia noble, como aparece en el expediente de ingreso en la Orden de Santiago: “Caballero napolitano que guardaba todos los honores, prerrogativas y preeminencias del Sergio del Porto”.

Fueron sus padres Octavio de Tutavila y Porcia del Tufo, ambos napolitanos. Los Tutavilas eran Duques de Sassone, Duques de la Oliva y Duques de Calabritis. Los Tufos tuvieron los títulos de Duques San Cipriano, y Marquesados de San Juan de Celsito, del Tufo, de Martino y de San Cipriano. La abuela paterna del Ducado de San Germán.

La ilustre ascendencia y nobleza del Duque de San Germán le obliga a abandonar su ciudad para rendir a sus Monarcas los servicios que le dictaba su amor a la Patria. No sabemos hasta cuando permaneció en su ciudad natal, pero desde 1623 a los quince años comienza su carrera militar.

Concretamente, el 26 de agosto de 1650 el Rey le concede para sí y sus herederos y sucesores en perpetuo y en feudo la jurisdicción de las primeras y segundas causas criminales de la ciudad de S. Germán en el Reino de Nápoles con el oficio de Maestre y el de Asesor de las causas mixtas y de las segundas civiles que le estaban concedidas por su vida y otras dos con el título de Duque que tenía en tierra de Sazón quedando ejército sobre la dicha tierra.

De su estancia en Badajoz consta desde el 6 de abril del 1649 sus probanzas de pretendiente al Hábito de Santiago, siendo Consejero de Su Majestad, Maestre de Campo General, Gobernador General de las armas del Ejército y provincia de Extremadura. Pronto conseguirá tal alta dignidad, cuando el Sr. Conde de Peñaranda manda que se le expida el título de caballero de la Orden santiaguista al Duque de S. Germán, Maestre de guerra y gobernador del ejército de Extremadura el 22 de septiembre de 1653.

En aquellos tiempos las guerras fronterizas con Portugal ocuparon su quehacer militar. No obstante, fue el promotor de la devoción a la Virgen de la Soledad.

El Rey Felipe IV en un despacho firmado en Aranjuez el 26 de abril el 1664 le nombra virrey y capitán general de Navarra al vacar la plaza por traslado del Marqués de San Román al reino de Valencia. Su traslado se realizó muy pronto. El 23 de mayo siguiente se posesionaba en Pamplona ante D. Alonso de Llanos y Valdés, regente del Consejo real de dicho reino, permaneciendo hasta el año 1668. Hoy la puerta pamplonica de la Taconera exhiben sus escudos de arma, flanqueando a uno de las armas reales de Carlos II.

En noviembre del 1667 fue sustituido en el virreinato de Pamplona por D. Diego Caballero de Illescas y Cabeza de Vaca, sin que en la célula real correspondiente se haga mención de su nuevo destino, si es que lo tuvo.

Finalmente, luchó contra los franceses en Cataluña y en el Rosellón.

Le había sucedido en Extremadura el infante Juan de Austria (II), aquel gran soldado del que dijo un ilustre historiador que “se le puede llamar el último de los españoles, porque en la triste época de la decadencia después de él se extinguió el espíritu guerrero y las tradiciones militares y políticas del siglo de Carlos V”.