4 de abril de 2025

Nuestra Señora de Cap Lihou

Del sitio Ouest France

"Esta estatua es el origen mismo de la iglesia", sonríe Hélène Lassau, presidente de la asociación de amigos de la iglesia de Notre-Dame du Cap-Lihou. Hélène Lassau presenta a los visitantes la estatua de la Virgen de Cap-Lihou durante las visitas guiadas a la iglesia.

Según la leyenda, "en 1113, los pescadores de la roca de Lihou sacaron con sus redes una estatua de madera de la Virgen con el Niño. La recogieron y la colocaron cuidadosamente en un altar en lo alto del cabo, conocido como la Roque de Granville", cuenta Hélène Lassau a los curiosos que han acudido a escuchar la historia de la estatua. Tras la construcción del altar, se erigió una capilla, primero de madera y luego de granito. "En aquella época, muchos peregrinos acudían a la capilla para alabar a la Virgen María", explica.

"Es difícil decir con exactitud cuándo desapareció la estatua de madera", dice la presidente de la asociación. "Suponemos que ocurrió a finales del siglo XIV". Según los historiadores, una estatua tallada en piedra caliza de Caen la sustituyó desde principios del siglo XV.

Esta estatua de la Virgen, que hoy se puede ver en la iglesia, fue sometida a dos fases de restauración: tras la Revolución Francesa, en 1789, y después de la Segunda Guerra Mundial.

Como anécdota, "durante la Revolución Francesa, una mujer lo guardó en su casa durante 10 años, salvándola de la destrucción", explica Hélène Lassau. Después se trasladó al antiguo hospicio de la calle Saint-Sauveur, en Granville, donde adornaba la entrada del edificio. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, se trasladó al antiguo hospital de Le Lude.

Fue descubierta en 1902 por el párroco Gombert de Saint-Pair-sur-Mer. El deán de Granville, el padre Turgot, la reinstaló en la iglesia de Notre-Dame du Cap-Lihou en 1902.

"Mide 1,12 metros y es muy, muy pesada. Hace algunas décadas, durante el Gran Perdón, hacían falta dos o tres pescadores para transportarla con pesadas cuerdas hasta la lonja", exclama Hélène Lassau.

La Virgen del Cabo Lihou está coronada de flores de lis. Lleva al Niño Jesús en la cadera izquierda, jugando con una paloma, símbolo de la Inmaculada Concepción.

"Su rostro es increíblemente dulce", murmura Dominique, una turista de Granville, mientras contempla la cabeza ligeramente inclinada de la estatua. "Es compasiva y cariñosa. Por eso la veneran los pescadores de Granville", explica el guía.

Y si se fija bien, podrá ver incluso que lleva un largo vestido plisado, sujeto por un cinturón, una moda de la que fue pionero Christian Dior, el famoso modisto de Granville.

3 de abril de 2025

Nuestra Señora Madre de la Eucaristía

 

Del sitio Peregrinos de la Eucaristía:

El padre capuchino Miguel de Cosenza, en el siglo XVII, fue el primero en llamar a la Virgen con el nombre de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Posteriormente, san Pedro Julián Eymard (1811-1868), apóstol de la Eucaristía y de María, funda la Congregación de los Sacramentinos el 13 de mayo de 1856, dejando como legado para sus miembros este título mariano y su devoción. Sin embargo, sólo hasta 1921 consiguen la autorización de la santa Sede para celebrar cada año la conmemoración solemne de “Nuestra Señora del Santísimo Sacramento”; y el papa san Juan XXIII codificó este título mariano, el 9 de diciembre de 1962, fecha en que canonizó a este santo fundador.

Por otra parte, recordemos que la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima ocurrió también un 13 de mayo, y meses más tarde, Ella misma pidió, por medio de los santos pastorcitos, que se construyera en aquel lugar una capilla "para la adoración y oración a su Hijo Eucarístico". Estos dos hechos, lejos de ser una coincidencia fortuita, constituyen un maravilloso regalo de la Providencia Divina para darnos a conocer y al mismo tiempo confirmarnos el mensaje Eucarístico de Nuestra Santísima Madre.

En la Anunciación, la Santísima Virgen responde al Ángel: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lucas 1,38); en aquel mismo momento, el Verbo de Dios se encarna en su Seno por obra y gracia del Espíritu Santo. Este Misterio se actualiza en cada celebración de la Santa Misa, donde, una vez pronunciadas por el sacerdote las palabras consagratorias sobre el pan y el vino, el Espíritu Santo desciende y transforma estos dones en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. María es, Madre de Dios, por ende, Madre de la Eucaristía, porque allí Dios mismo se hace presente real y substancialmente.

Dirijamos ahora nuestra mirada hacia la imagen. En esta preciosa advocación, Nuestra Señora está vestida de blanco, como se presentó a los niños en Fátima (Esta advocación es una profundización del mensaje de Nuestra Señora en Fátima); el borde de su manto está adornado con los signos eucarísticos del trigo y la vid. En su Corazón se encuentra el Cordero de Dios, como se nos presenta el Señor en la Eucaristía, para quitar el pecado del mundo con su Sacrificio. Este signo nos habla también acerca del modo como nuestra Dulce Mamá guardaba cuidadosamente cada Palabra salida de la boca de Dios, meditándola en su Corazón.

La mano izquierda de la Virgen señala su vientre, revelando que la Palabra del Padre se ha encarnado en Ella. Y al hallarse encinta subraya el Misterio de su maternidad Divina. En su mano derecha lleva el Santo Rosario, medio por el cual concede un sinnúmero de gracias, y a la vez, es un llamado incesante a la oración, meditando en los misterios de nuestra fe. Su rostro dulce y puro transmite aquella paz y alegría de vivir en la Voluntad de Dios. Se muestra bajando del cielo –también este detalle coincide con la aparición a los pastorcitos de Fátima–, avanzando de camino a visitar a su prima santa Isabel para ponerse a su servicio.

Todos estos signos visibles, nos hablan acerca de la estrecha unión que María vive con el Señor. En la Anunciación, queda manifiesta su disponibilidad en la acogida de la Voluntad de Dios y su humildad, que reconoce en todo momento la Omnipotencia Divina. En la Pasión del Señor, su silencio interior refleja su profunda confianza y relación con Dios, también la entrega y amor con que cuidó a Jesús nuestro Señor, aun en las circunstancias más adversas, de modo que padecía, sufría y lloraba junto a Jesús su Hijo, en estrecha comunión y sumisión a la Divina Voluntad.

San Juan Pablo II, hijo amante y devotísimo de nuestra Señora, exclamó: "María es testigo particularmente sensible de ese amor que encuentra su expresión sacramental precisamente en la Eucaristía". Y en uno de los mensajes dados al padre Gobbi, la Virgen nos dice: "Yo soy Madre de la Eucaristía. Y, como Madre, Yo estoy siempre al lado de mi Hijo. Lo estuve en esta tierra; lo estoy ahora en el Paraíso, por el privilegio de mi Asunción corporal al Cielo; estoy también donde Jesús está presente, en todos los Tabernáculos de la tierra. […] Mi Corazón Inmaculado, le hace de vivo, palpitante, materno Tabernáculo de amor, de adoración, de gratitud y de perenne reparación."

Así pues, el título "Madre de la Eucaristía", nos recuerda que allí donde está Jesús, está Ella, y donde esté Ella, está Jesús. Por lo tanto, como verdadera Madre, sufre y se conduele al ver la indiferencia e ingratitud con que tratamos a su amado Hijo; así se lo expresó al padre Gobbi: "Con frecuencia Jesús Eucarístico es puesto en un rincón perdido, cuando debe ser colocado en el centro de la Iglesia y en el centro de vuestras reuniones eclesiales, porque la Iglesia es su Templo, que ha sido construido en primer lugar para Él y después para vosotros. Amarga profundamente a mi Corazón de Madre el modo con que Jesús, presente en el Tabernáculo, es tratado en tantas iglesias, donde es arrinconado, como un objeto cualquiera para usar en vuestras reuniones eclesiales".

2 de abril de 2025

Nuestra Señora de la Malena

 

Del sitio Románico Aragonés:

En la celebración del "Día de los Museos" (18-V-2013) ha sido presentada al público en el Museo Diocesano de Huesca la recuperada talla románica procedente de la iglesia de la Malena. La presentación corrió a cargo de Susana Villacampa quien nos deleitó con una magnífica exposición acerca de esta talla y de sus vicisitudes.

La imagen procede de la ruinosa iglesia de "La Malena", fundada en Huesca por el rey Pedro I tras la reconquista de la ciudad en 1096. El templo fue erigido sobre una antigua mezquita y fue parroquial del barrio al que dio nombre. La iglesia fue reformada en los siglos XIV y XVII. Restos de estas épocas se evidencian entre las ruinas actuales en la calle Pedro IV. La iglesia fue demolida en 1931 por amenaza de ruina.

Del rico patrimonio mueble de la iglesia de La Malena se conservan en la ciudad esta talla románica y las tablas del retablo mayor del siglo XVI. Otras piezas se encuentran dispersas en museos y colecciones de Europa y Estados Unidos. (Información tomada del cartel explicativo de la talla).

Hasta llegar a su magnífico estado actual, la talla ha sufrido muchas peripecias. La imagen medieval original fue "reconvertida" en 1945 en "Virgen de Monserrat" para lo cual se oscureció su aspecto, se le añadieron coronas a la Virgen y al Niño y le fue colocado una escenografía posterior evocando los irregulares picos de Monserrat.

Don Antonio Durán Gudiol hizo que la talla fuese peritada y la respuesta que obtuvo fue que se trataba de la réplica moderna de una Virgen Románica, por lo cual pasó al almacén donde aguardó hasta que Don Antonio Naval Mas hizo que fueran realizada unas catas en la talla que dieron como resultado la confirmación de que debajo de repintes y añadidos subyacía una talla románica original.

Largos años de restauración por parones presupuestarios han dado por fin el fruto que ahora nos muestran orgullosos desde el Museo Diocesano de Huesca.

Desprovista de los aditamentos añadidos y del "disfraz de Moreneta", la Virgen de La Malena se muestra en todo su esplendor pasando a ser la imagen de Huesca más antigua de la Virgen.

Es una "Virgen Trono", cuya misión es de ofrecer asiento al Niño Dios que aparece centrado sobre su regazo y sin que haya contacto entre sus manos y el niño. Porta un pequeño orbe en la mano derecha y el Niño, los Evangelios en la izquierda mientras bendice con la diestra.

A la talla original de madera se le añadió una capa de estuco y sobre la misma se pintó y se añadieron finísimas láminas de plata recubiertas con barnices que al oxidarse con el paso del tiempo han adquirido el tono oscuro actual. En algunas zonas como en la parte posterior del velo de la Virgen, todavía se advierten zonas plateadas.

1 de abril de 2025

Nuestra Señora del Refugio de México

 

Del sitio Catholic Traditions:

Esta pintura es de las manos del artista, José de Paez, 1750, México.

El misionero franciscano Francisco Diego García y Moreno fue el primer Obispo de Baja California. Proclamó a Nuestra Señora del Refugio, como Patrona el 4 de enero de 1843, en la Misión de Santa Clara en Alta California

El texto completo de la declaración del Obispo García Diego está registrado en el Libro de Patentes de la Misión de Santa Clara. Después de citar a los primeros Padres de la Iglesia sobre la práctica y los beneficios espirituales de nombrar santos patronos, el primer obispo de las Californias declaró: "Os hacemos saber que por la presente nombramos a la gran Madre de Dios en su título más precioso, 'del Refugio', la principal patrona de nuestra diócesis.... Con tan gran patrona y protectora, ¿qué no podemos prometernos? ¿Qué puede faltar y a quién debemos temer?».

En 1981, la Conferencia de Obispos Católicos de California solicitó a la Congregación Vaticana para los Sacramentos y el Culto Divino la autorización para celebrar la Fiesta de Nuestra Señora del Refugio el 5 de julio como memoria obligatoria. Esto fue aprobado mediante documento oficial fechado el 15 de enero de 1982 y firmado por el Arzobispo Giuseppe Casoria.

La diócesis de Baja California celebra esta fiesta patronal el 4 de julio.

Las pinturas de Nuestra Señora del Refugio son, con pocas excepciones, bastante similares en diseño y ejecución. Las cabezas del Niño Jesús y de su Madre, María, se inclinan juntas, sin fondo entre ellas. Ambas figuras llevan una corona. Los ojos de María están vueltos hacia el observador, mientras que la mirada del Niño parece dirigirse hacia la izquierda del espectador.

En la iglesia de la Misión de Santa Clara, la pintura de Nuestra Señora del Refugio se encuentra encima de la imagen más grande de Nuestra Señora de Guadalupe, en uno de los nichos laterales del altar, a la izquierda, cuando uno se acerca al santuario. Otra pintura de Eulalio, un nativo americano de la zona, está expuesta en el Museo De Saisset de la Universidad de Santa Clara, cerca de la iglesia de la Misión.

La imagen de arriba es más oscura que la pintura de Eulalio, que tiene un fondo en tono madera. El motivo de la flor es casi el mismo; las dos figuras son casi idénticas en ambas imágenes.

Creo sinceramente que Nuestra Señora o mi Ángel de la Guarda me condujeron a esta imagen. Estando de visita en un local de una iglesia católica tradicional, a la que está adosada un ala moderna, para el rito Novus Ordo, decidí entrar en la nueva sección, algo que normalmente no me interesa hacer, sobre todo porque sabía que se habían eliminado los reclinatorios, etc. Por alguna razón sentí un fuerte impulso de entrar. Inmediatamente pensé que allí había una imagen esperando, ¡y vaya si la había! Este cuadro de Paez estaba en un pequeño cartel publicitario de una exposición de obras del artista, cubierto de texto. Lo habían dejado en la cesta de los"gratuitos". Tardé unas horas en quitar el texto y devolver la imagen a su estado original, ¡gracias a Dios! También pude eliminar las manchas de agua. ¡Qué Virgen y Niño tan exquisitos!