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18 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de la Luz de Cuenca


 Del sitio Catholic.net:

 La devoción a la Virgen de la Luz es antiquísima en la ciudad de Cuenca. Del origen y vicisitudes de esta advocación existe una tradición que se mezcla entre la leyenda y la historia.

Cuenta la historia que a lo largo del siglo XII, los cristianos llegan en sus correrías hasta las mismas murallas de Cuenca, sin posibilidades, en principio de apoderarse de ella, ya que era inexpugnable y la idea no muy clara de su conquista hace retroceder ésta hasta finales de dicho siglo. Pero cuando el rey de Castilla, Alfonso VIII decide ir a su conquista nos encontramos ya en el año 1177. Para ello cuenta con el inestimable apoyo del Alfonso II de Aragón, la recién fundada Orden Militar de Santiago y la Orden de los Templarios.

Se cuenta que la aparición de la Virgen de la Luz al rey de Castilla Alfonso VIII, tuvo lugar en sueños; parece que la Virgen había pedido al rey que iniciase la reconquista de la ciudad, pues Ella estaría de su parte prestándole una importante ayuda para que rompiese aquel cerco de rocas. De tal manera que Alfonso VIII tomó la decisión de rodear Cuenca distribuyendo sus fuerzas estratégicamente. Para ello le pone sitio el día 6 de enero de 1177, festividad de los reyes magos. El rey Alfonso VIII pone cerco a la ciudad colocando a su ejército de tal manera que nadie pueda entrar ni salir de ella sin ser controlado por él.

El campamento principal lo mandó instalar en el llamado Campo de San Francisco, donde hoy se encuentra emplazada la Parroquia de San Esteban y la Diputación Provincial. Ordena situar a sus fuerzas de tal manera que no puedan recibir ayuda del exterior ni ninguna clase de víveres, el hambre podría ser su gran aliado ante tan difícil empresa.

Se montan guardias a corta distancia a fin de que no puedan ser sorprendidos, permitiendo sólo la salida de los rebaños de los cristianos que vivían en el interior de la ciudad. De varios rebaños que salieron sólo permitieron regresase uno de ellos, ya que no querían sirviesen las ovejas de los mismo de avituallamiento del enemigo que dominaba y ocupaba la ciudad. Como permitían los cristianos que algunos rebaños de ovejas pastasen en el espacio del actual Recreo Peral y la Puerta de San Juan (entonces Puerta de Aljaraz), fue motivo por el cual un día cuando un grupo de soldados cristianos vigilaban aquella parte del río divisaron como unos asnos y ovejas remontaban el terreno y desaparecían poco después. Con toda rapidez fueron en su busca, pero cuando llegaron al lugar por donde habían desaparecido observaron que había un fuerte portón de madera herméticamente cerrado, por lo que decidieron regresar al campamento y contar al rey lo que habían visto.

Enterado el rey decide que un grupo de hombres expertos estudiase el lugar durante algunos días controlando todo lo que por allí ocurra a cada momento. Sin perdida de tiempo manda a sus mejores hombres con la misión de coger a un pastor cristiano que pase diariamente por aquella puerta y les explique qué deben hacer para pasar por aquel portón y tomar la ciudad. El rey presentía que hallarían la formula, pues tenía plena confianza de lo que la Virgen le prometió en sus sueños. Cuando varios pastores regresaban a la ciudad con las ovejas fueron sorprendidos sin que los vigilantes de las almenas se diesen cuenta del hecho y en la refriega matan a dos de ellos. Cuando se acercaron al tercero (Martín Alhaja) se puso de rodillas gritando que era cristiano y que había recibido un mensaje de la Virgen para ayudarles a entrar en la ciudad. Les indicó que les ayudaría a pasar mezclados entre las ovejas y pasarían la vigilancia del encargado de su custodia por tratarse de un hombre ciego. Con la mayor rapidez fue informado el rey mandando suficientes hombres para que esa misma noche la soldadesca se apoderase de la ciudad.

Se hizo tal como había dicho el pastor, puesto que él se encargó de distraer al ciego, mientras hablaban iba tocando este las ovejas y no se percató de la hábil entrada que hicieron un buen numero de soldados cristianos, ya que se cubrieron con pieles de ovejas que mataron. Una vez dentro se lanzaron sobre los centinelas a los que mataron sin apenas darse cuenta de lo ocurrido. A una señal irrumpieron los soldados que esperaban junto al río y poco a poco pasó parte del ejército, iniciándose combates a lo largo de toda la noche. Cuando al día siguiente el sol inundaba con sus rayos la ciudad ya no era árabe sino cristiana. Era ese el día 21 de septiembre, festividad de San Mateo, cuando el rey Alfonso VIII recibía las llaves de aquella ciudad llamada Cuenca y que había sido calificada de inexpugnable.

Como había prometido aquel joven rey dio inmediatamente la orden de comenzar la ermita, puesto que se habían hecho ya las zanjas y elegido la piedra que se utilizaría. En poco tiempo se levantó siendo bautizada con el nombre de Santuario de la Virgen de la Luz, debido a que un pastor cristiano había visto una luz cuando pasaba de noche por el puente y al acercarse vio a la Virgen con un candil en la mano. También se ha conocido este Santuario con el nombre de la Virgen del Puente.

Y cuenta otra historia que aquella primera noche que el rey durmió en Cuenca tuvo, en sus sueños, una revelación en la que se le indicaba que en una hoquedad que había un poco más abajo del puente musulmán, los primitivos cristianos habían escondido una imagen de la Virgen. Sólo sería preciso efectuar unas excavaciones no muy profundas y rápidamente hallarían la imagen de aquella Virgen. Dio orden para que un grupo de soldados buscasen en el lugar soñado encontrando una preciosa talla de la que sería después denominada Virgen de la Luz, ordenando construir una ermita para recordar el suceso muy cerca de donde fue encontrada.

Es una historia larga y rica en detalles, en nombres, en fechas y en documentos. Los favores recibidos en la ciudad por su mediación, especialmente en el siglo XVIII, fueron muchos, como así consta en documentos de diversas épocas.

Se cuenta que allá por el año 1345 unos frailes llamado "Antoneros" fundaron una especie de convento-hospital en el cual se curaban aquella serie de enfermedades terriblemente peligrosas de la Edad Media, destacando entre todas ellas, el "Fuego Sacro", que algo más tarde recibiría el nombre de "mal francés". Esta congregación hospitalaria de frailes hizo mucho bien a los enfermos, tenían a San Antón como patrono, y precisamente a esta circunstancia se debe esta duplicidad de nombre referido a esta parroquia denominada Virgen de la Luz y San Antonio Abad (San Antón). Las apariciones de la Virgen fueron varias a lo largo de los nueve meses de asedio, motivo por el cual el rey vigiló muy de cerca el levantamiento de aquella ermita cuya construcción primitiva en el siglo XIII ha ido desapareciendo en el transcurso del tiempo debido a las reformas efectuadas, pues la Parroquia es de estilo barroco, quedando aún su portada plateresca.

El santuario actual, construido en 1760, queda a muy corta distancia de donde debió de estar la primitiva ermita. Por su situación junto al puente sobre el río Júcar se le ha conocido también como ermita del Puente, y por ser la sede patronal muchos la conocen hoy como ermita de la Virgen de la Luz.

La venerada imagen fue coronada canónicamente el día 1 de junio de 1950, por el nuncio de S. S. Mons. Cocognani, siendo obispo de la diócesis D. Inocencio Rodríguez Diez. Fue un acontecimiento religioso-festivo de carácter provincial sin precedentes, en el que estuvieron presentes 83 imágenes patronales llegadas de otros tantos pueblos de la provincia.

La Virgen de la Luz, es alcaldesa honoraria de la ciudad de Cuenca. Según escribe Francisco Gómez de Travecedo, la imagen de la Virgen está elaborada con piedra negra y lleva un Niño entre sus brazos y un candil o luminaria en la mano derecha. En esto, por cierto, coincide con una tradición medieval muy extendida en otros lares.

Cristina Huete García  

28 de marzo de 2025

Nuestra Señora de la Carrasca

 


Del sitio Patronos de Bordón:

Fue hallada por un pastor en una carrasca en 1212.

La imagen que fue quemada, junto con casullas y otros objetos de la liturgia de la iglesia, durante la guerra civil. Era de estilo románico, sedente, pliegues rectos, no muy alta, unos 50cm., tallada en madera y con el niño sentado de frente en el regazo sobre la rodilla izquierda. La Virgen lleva una manzana y el niño un libro. 

Se cuenta que al hallarla en 1212, los templarios se la llevaron a Castellote pero al día siguiente estaba la imagen sobre la carrasca donde la encontraron. Otra versión, según pintura de la iglesia, dice que La Virgen de la Carrasca hacía que se les volvieran los pies en dirección a Bordón a quienes intentaban llevarla a Castellote, y se cuenta que en los tres sitios que aconteció eso han salido manantiales de agua. 
Uno de estos lugares es "El pocico de Figuera".

La imagen actual fue donada a Bordón por los Srs. Flo años después de acabada la guerra civil.

Su festividad se celebraba el cuarto domingo de septiembre.

22 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Monasterio

Del sitio del Blog de Deiber:

En Portugal, la devoción a Nuestra Señora del Monasterio se remonta al siglo XIV, en la diócesis de Guarda. En aquella época, Nuestra Señora del Monasterio también era conocida como Nuestra Señora del Souto o Nuestra Señora de las Nieves. Su fiesta se celebraba junto con la de la Asunción de Nuestra Señora.

La razón del nombre Nossa Senhora do Mosteiro (Nuestra Señora del Monasterio) se debe a un monasterio que los Templarios mantenían en la prefectura de Almeida, donde se encontraba la capilla. Más tarde, el título de Nuestra Señora del Monasterio apareció también entre los frailes franciscanos de la arquiidiócesis de Braga.

OREMOS:

Nuestra Señora del Monasterio, vela por los que son invocados al servicio del Señor. 

Bendice a los jóvenes que deciden dedicar su vida a Dios. 

Dales ánimo y motivación. 

Vela también, Virgen del Monasterio, por los sacerdotes y monjas que ya están comprometidos en el servicio del Señor en monasterios y comunidades católicas. 

Vela por los que viven enclaustrados en una vida de oración y contemplación. 

Que todo el vigor de sus obras espirituales no se pierda ante la inmediatez y el secularismo de este mundo. 

Vela también, Madre, por las Comunidades Misioneras Católicas y las Congregaciones Religiosas, para que ninguna de ellas pierda su sentido y valor misionero.

Amén

Nuestra Señora del Monasterio, ruega por nosotros.


Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

4 de septiembre de 2023

Nuestra Señora de Pinós

Del sitio Aleteia:

En Cataluña (comarca de Solsonés en la provincia de Lérida) existe un restaurante que trabaja ininterrumpidamente desde su inicio en el año 1542, “El Hostal de Pinós”.

Es de referencia en toda la comarca y de todos los visitantes que atrae con su comida tradicional y su rica historia, además de estar en un punto geográfico privilegiado. Situado a 900 metros por encima del nivel del mar en una colina con vistas a los cuatro vientos.

El restaurante es parte del conjunto monumental del santuario de Pinós, lugar emblemático y con tanta historia ligada a los templarios, los hospitalarios y la Virgen María.

Según una leyenda, fue fundado gracias a la aparición de la Virgen María.

Era el 1505 y desde hacía tiempo la peste azotaba toda la comarca, llevándose la vida de tantas personas.

Una mañana un campesino vecino de Matamargó llamado Bernat Casas iba rumbo a Biosca, en el camino se detiene a rezar en el Santuario de Pinós, edificado por los templarios en el año 1312 y gestionada por la orden religiosa de los hospitalarios.

Mientras estaba en oración, al joven campesino se le aparece la Virgen para preguntarle cómo iba la peste en toda la comarca.

Sorprendido, le responde que la enfermedad parece no tener fin y que la gente por esa causa estaba poco a poco perdiendo la fe.

Entonces Ella le pidió que hiciera construir una iglesia para alabar a Dios y su madre.

El hecho fue confirmado por el Tribunal eclesiástico, la aparición es cien por cien verídica y en el lugar se construye la actual iglesia de Santa Maria de Pinós y al lado el Hostal del Santuario de Pinós, inaugurado el año 1524.

El edificio original de la Iglesia ha sido objeto de diversas obras de ampliación y de remodelación entre las que están las fechadas por la portada en 1642.

Sobre el presbiterio está esculpida la imagen de la Madre de Dios, en la siguiente se ve el escudo de los Hospitalarios, en otra el escudo de los Pinós y una más con el de Ardevol.

En el camarín se encuentra la imagen de la Virgen de Pinós de madera  policromada del siglo XVI. La Virgen María lleva el niño en el brazo izquierdo y en la mano derecha muestra una piña que es el distintivo de Pinós.

La imagen formaba parte de un retablo que se perdió en un incendio en el año 1936.

Encima del altar también se puede observar un fragmento del retablo barroco con la escena de la Aparición de la Virgen.

9 de marzo de 2023

Santa María di Collemaggio (Basílica)

 

Del sitio Abruzzo Turismo:

El complejo arquitectónico al que pertenece la basílica de Collemaggio se levanta en el centro de la ciudad de L'Aquila, entre Porta Bazzano y la terminal del Tratturo Magno que llevaba de L'Aquila a Foggia.

Según la tradición, la construcción del templo fue encargada por el ermitaño Pietro Angelerio da Morrone, que fue coronado papa aquí el 29 de agosto de 1294 con el nombre de Celestino V. Se dice que el santo monje recibió la petición de erigir una iglesia en honor de la Virgen María en el lugar de la propia Virgen, que se le apareció durante una parada en el sitio conocido como "Collemadio" en 1275, mientras el monje se dirigía al Concilio de Lyon en Francia.

Collemaggio, el monumento simbólico de la capital de los Abruzos, engloba una mezcla de estilos diferentes, fruto de las fases de construcción y las restauraciones que ha sufrido a lo largo de los siglos. Hoy se presenta como una gran sala dividida en tres naves. El tejado presenta cerchas de madera a la vista y el suelo, salpicado de lápidas, repite el diseño de la fachada; una sucesión de ventanas góticas recorre las naves laterales.

Hacia la primera mitad del siglo XV se terminó la extraordinaria fachada revestida enteramente de piedra local rosa y blanca, en un juego geométrico que recuerda la "Fuente de los 99 caños" y el Santuario del Santo Rostro de Manoppello. En la parte superior destaca un rosetón muy fino, y en la inferior hay tres portales románicos y otros dos rosetones más pequeños. El rosetón central de la basílica de Collemaggio no tiene igual en los Abruzos. La tracería de hojas de acanto recuerda a los encajes de los Abruzos. 

Figuras angelicales, formas retorcidas, motivos vegetales y animales y una Virgen con el Niño mostrando la Bula del Perdón embellecen la entrada principal. En el lado izquierdo de la basílica se encuentra la Puerta Santa, en la que está colocado un escudo con un águila, símbolo de la ciudad. Cada año, del 28 al 29 de agosto por la noche, la puerta se abre para la Perdonanza anual, patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad, durante la cual es atravesada por una multitud continua de fieles dedicados a confesiones, vigilias de oración y celebraciones litúrgicas.

Entre 1969 y 1972, las obras de restauración sacaron a la luz una serie de frescos de altar pintados por Antonio da Atri entre finales del siglo XIV y principios del XV. En las paredes laterales se exponen, entre otras, valiosas pinturas de Karl Ruther (c. 1603-1703) con escenas de la vida de Celestino V. En el interior de la basílica se encuentran los restos de San Pedro Celestino; el mausoleo de mármol, obra maestra del arte renacentista, fue creado por Girolamo da Vicenza en 1517. El lado derecho de la iglesia conduce al claustro, caracterizado por un hermoso pórtico con una fuente monumental en el centro. El antiguo refectorio se ha transformado en la Sala Celestina, bellamente pintada al fresco, con un fresco del siglo XVI de Saturnino Gatti que representa la crucifixión de Jesús.

Tras el terremoto de 2009, la basílica fue objeto de importantes obras de recuperación y restauración, que recibieron un prestigioso galardón: la Comisión Europea y Europa Nostra le concedieron los Premios Europeos del Patrimonio en la categoría de "Conservación".

Entre historia y leyenda: rica en significados simbólicos, para algunos estudiosos, es la conexión entre los rosetones y el suelo de la basílica.  Se crean formas geométricas singulares que se asemejan a un laberinto cuando, durante el solsticio de verano, la luz del sol penetra en el interior a través de los tres rosetones en 6 puntos precisos del suelo donde las baldosas están dispuestas en tres círculos concéntricos. Según algunos, la lectura de los círculos produce una música misteriosa. Michele Proclamato, en su libro "Il segreto delle tre ottave. Dai rosoni di Collemaggio ai cerchi nel grano alla ricerca delle leggi dell'universo" (El secreto de las tres octavas. De las rosetas de Collemaggio a los agroglifos en busca de las leyes del universo), ahondaba en las precisas relaciones numéricas y matemáticas existentes entre las rosetas y las leyes astronómicas: "cada detalle arquitectónico de una roseta indica siempre una medida espacial, mientras que cada vacío arquitectónico en su interior indica un arco de tiempo".  

Se dice que la basílica de Collemaggio se construyó pensando en las estrellas y utilizando parte del tesoro de los templarios, que guardaban en su interior reliquias como las espinas de la corona de Cristo en el calvario y el dedo índice de la mano derecha de San Juan Bautista. Es posible que al propio Pietro Angelerio, en cuya tumba se encuentra el emblema del rey Salomón, símbolo de la sabiduría y del conocimiento iniciático, se le confiara el tesoro tras su encuentro con los templarios en el Concilio de Lyon. 

10 de enero de 2023

Nuestra Señora de Salz

 Del blog La Paúl ¡¡Existe!!:

Zuera, una de las villas más antiguas, ilustres, populosas y ricas de Aragón, fue fundada seguramente por los romanos con el nombre de Zufaria. Fue reconquistada de los árabes por Alfonso I el Batallador en 1117 o 18. Los reyes de Aragón la distinguieron con privilegios y distinciones singulares. Don Pedro III celebró cortes en su recinto según testimonio de Zurita. 

Es villa rica, situada en medio de fértiles vegas en las orillas del río Gállego, con un término municipal extensísimo, rico en pastos, en bosques y en buenas tierras de pan llevar. 

Sus habitantes han sido en los pasados tiempos, bellos y fuertes ejemplares de la incomparable raza aragonesa, y ejemplo de sus grades virtudes de nobleza, lealtad, hidalguía, valor, franqueza y tenacidad; de estas cualidades raciales dieron los vecinos de Zuera brillantes pruebas en el curso de nuestra historia en las guerras sostenidas por el honor, la grandeza y la independencia de la patria, y en el cultivo de las letras y de las artes. 

Fue tierra fértil siempre, no solo en los frutos de la naturaleza, sino en las flores y frutos mas dulces y fragantes del espíritu, de la inspiración y del heroísmo; cuenta Zuera entre sus hijos predilectos, muchos hombres célebres, letrados, guerreros, artistas. 

Pero tiene Zuera otras glorias más grandes. En el orden religioso ostenta en su historia hechos prodigiosos y extraordinarios favores del cielo. Posee la insigne reliquia del brazo derecho de obispo San Licer, que Dios le concedió milagrosamente, y una celebre y milagrosa estampa de la Purísima, donde está el acta del acuerdo tomado con juramento por el concejo y vecinos de la villa en el año 1619, de defender el misterio de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen

Esta estampa ha resistido y vencido milagrosamente las pruebas del fuego y del agua. En 1621, una niña la arrojó al fuego y las llamas la respetaron. En la noche del 21 de abril de 1889 fue robada con el marco y pie de plata, rica alhaja del siglo XVII, en que esta colocada la estampa y arrojada al río Gállego, a un pozo de cinco metros de profundidad y no se hundió ni fue arrastrada por la corriente de las aguas.

Pero su tesoro más rico y el acontecimiento más prodigioso y consolador de su historia fue la aparición de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Salz.

A la distancia, hacia el Norte, de unos diez o doce kilómetros de Zuera, en la orilla del río Gállego, según tradición, hubo un pueblo o aldea llamada Salz o Salcey, por la abundancia de sauces que había en sus alrededores, como hoy los hay en las riberas de este río. Este pequeño pueblo desapareció hace muchos siglos, antes tal vez de la reconquista de Zuera por el Batallador. 

En el mismo sitio donde estaba este pueblo, los reyes de Aragón construyeron un castillo o pequeña fortaleza. Este castillo, que es actualmente el santuario de la Virgen del Salz, estaba construido sobre una eminencia que se levanta ochenta o cien metros sobre el río Gállego. En aquella época todos los montes que rodean el santuario estaban poblados de umbrosos y numerosos bosques de pinos; aun existen hoy en los alrededores del santuario algunos bellos y corpulentos ejemplares, y es triste y doloroso que la codicia, el instinto de destrucción de pueblos incultos y la apatía, cuando no la complicidad de las autoridades, hayan talado estos bosques, fuente inagotable de riqueza y ornamento el más hermoso de nuestras tierras.

Desde ese monte donde estuvo el castillo y ahora está el santuario, se descubre un amplio y magnífico panorama: al Norte, las llanuras del Somontano de Huesca y las sierras que se escalonan hasta el Pirineo; al Este, la ancha vega del Gállego, los campos jugosos de los Monegros hasta las sierras de Alcubierre; hacia el Sur, se ven brillar las torres de Zaragoza y las huertas del Ebro.

Este castillo del Salz fue donado por el príncipe Don Ramón Berenguer, esposo de la reina Doña Petronila, en el año 1141, a la poderosa Orden de los Caballeros Templarios.

Don Alfonso el Batallador, tan afortunado en sus empresas bélicas, siempre coronadas por el triunfo, como desgraciado en su vida familiar y doméstica, no teniendo descendencia directa, legó sus Estados a los Caballeros Templarios. Después de la muerte del Batallador, los Templarios, favorecidos por los reyes aragoneses, tuvieron en Aragón poderosos castillos y fortalezas y cuantiosos y ricos patrimonios y prestaron a la monarquía aragonesa relevantes servicios hasta que fueron extinguidos por el Papa Clemente V, en 1311.

El castillo de Salz fue para los Templarios más que una fortaleza, una casa de retiro y oración; tenía más carácter religioso que bélico.

Las Ordenes militares fueron fruto regalado y exquisito de la doctrina evangélica y una creación genial y sublime de la Iglesia; porque era institución fecunda y gloriosa poner la fuerza armada al servicio de la verdad desarmada; apasionar al soldado por una idea, por una doctrina, por la causa de la humanidad entera; saber unir armónicamente las virtudes pacíficas del Evangelio, con el valor, la audacia y el heroísmo más fuerte; la vida monástica silenciosa y penitente con la vida bulliciosa y libre de los campamentos; el santuario embalsamado con el perfume del incienso y las melodías de los himnos litúrgicos, y el campo de batalla envuelto en el humo de las armas y en el estruendo de los tiros y de las explosiones.

Los profesos de las Ordenes militares eran monjes guerreros, y unían las virtudes del religiosos con las cualidades excelsas del soldado, y fueron el tipo acabado y perfecto del Caballero.

El castillo del Salz fue una casa de oración y de recogimiento donde venían los caballeros templarios, después de sus expediciones militares, a templar su espíritu en el silencio y en la penitencia y a buscar en Dios la fortaleza para futuras empresas.

Esta vida retirada y contemplativa sólo se suspendía alguna vez por breves expediciones militares, urgentes, en defensa de fronteras amenazadas y para proteger de salteadores y ladrones a inermes caminantes y piadosos peregrinos.

Faci dice que los caballeros de este castillo de Zuera pertenecían a la Orden de San Juan, aunque entre paréntesis añade que quizá eran templarios; y asegura que en 1273 el pueblo de Zuera compró el castillo por mil quinientos sueldos a los caballeros de San Juan don Pedro Hugo de Follat, maestre del Hospital y comendador de Mallén, don Blasco, comendador de Calanda y don Fr. Bernardo, capellán mayor. Además, en un cuadro que había en un retablo antiguo del santuario, el caballero a quien se aparece la Virgen está cubierto con el manto negro de los Sanjuanistas. El manto de los caballeros templarios era blanco. Sin embargo, siempre se ha creído que los caballeros poseedores del castillo del Salz eran templarios.

Una tradición constante afirma que la santa imagen de Nuestra Señora del Salz se apareció a uno de los caballeros habitantes del castillo. Entre estos monjes soldados florecía la piedad más fervorosa y muchos eran verdaderos santos de vida austerísima y penitente y de virtudes heroicas. Bajo la armadura de acero de aquellos hombres duros, bravos y fuerte, latía un corazón animado por elevados y nobles sentimientos. En el ejercicio de las armas no buscaban sino la defensa de la Iglesia y de la justicia, al amparo de los débiles y de los oprimidos, la extensión del reino de Cristo, el castigo del crimen y la gloria y servicio a Dios. La guerra era para ellos un acto de religión.

Uno de esos caballeros piadosos y santos bajó un día a la orilla del Gállego y retirado en la umbría grata y apacible de la floresta que embellece sus riberas, estaba en oración, cuando vio con gran sorpresa y admiración iluminarse el bosque con resplandores brillantísimos y con una luz extraordinaria. Buscó con temerosa emoción la causa de esos fenómenos luminosos sorprendentes y vio sobre un sauce una bellísima imagen de la Santísima Virgen, de donde irradiaban los resplandores que iluminaban la floresta. Poseído de fervorosos sentimientos de piedad y de gratitud, y también de asombro, postrado de rodillas adoró la santa imagen y subió presuroso a comunicar a los habitantes del castillo el consolador y portentoso suceso. Bajaron precipitadamente los caballeros, cubiertos con sus mantos y guarnecidos con sus armas, y encontraron la sagrada imagen sobre el sauce; la adoraron postrados en tierra y le rindieron sus armas, y tomándola con toda reverencia el capellán del castillo, y escoltada por los caballeros como guardianes de honor, en vistosa y emocionante procesión la subieron al castillo y la colocaron en la capilla entre cánticos y aclamaciones de gozosa y agradecida devoción.

Para la tradición ha quedado que fue en este antiquísimo sauce, al pié de la ermita, donde fue la aparición. Ha pasado por malos momentos e incluso cayó en él un rayo, pero hoy en día goza de un saludable aspecto.

Enterado el pueblo de Zuera de esta celestial aparición en su termino municipal, acudieron sus vecinos, presurosos y alegres, a venerar la santa imagen, y desde el momento celebraron en su honor fiestas y cultos solemnes y ofrecieron a los caballeros cuantiosos donativos y sus trabajos para engrandecer la capilla del castillo convertida por la milagrosa imagen en palacio y trono de la Virgen y fuente irresistible de sus gracias y misericordias.

El P. Faci dice que el pueblo llamado Salz o Salcey, que estaba en el sitio que ocupó luego el castillo y ahora el santuario, fue conquistado por Don Alfonso I el Batallador y que a ese pueblo, sin duda a su iglesia parroquial, fue llevada la santa imagen aparecida. "Conquistó, dice, este pueblo el Rey Don Alfonso de Aragón, año 1118, como dice el P. Abarca en la vida de este príncipe ... Después se trasladó la santa imagen al castillo donde estuvo este pueblo dicho y allí se veneró".

Esta afirmación del P. Faci, no es cierta. El castillo se construyó seguramente después de la desaparición del pueblo, y la aparición se realizó a un caballero del castillo. No fue, pues, llevada primero la santa imagen aparecida a la iglesia de ese pueblo que ya no existía, sino a la capilla del castillo.

¿Cuando sucedió la aparición? No se conocen con certeza ni la fecha, ni los detalles de la aparición. Pero hay un dato que nos señala con absoluta seguridad los límites del tiempo en que este prodigioso acontecimiento tuvo lugar. La aparición fue a un caballero del castillo y por consiguiente la aparición sucedió entre los años 1143 y 1256, que fueron los años que los templarios habitaron y poseyeron el castillo del Salz. En la historia de la aparición, que escribió don José San Martín, se considera como fecha la más fundada y probable la del año 1150.

El castillo, con sus posesiones y tierras, fue vendido por los caballeros templarios a la villa de Zuera. Según el P. Faci, la enajenación del castillo fue en el año 1273, pero según el libro del cabreo antiguo de Zuera, que se conservó hasta la guerra de la Independencia, fue en el 1256. Después de la venta, los templarios abandonaron el castillo, trasladándose a otras fortalezas y casas de su Orden.

La villa de Zuera, que desde la aparición consideró a la sagrada imagen como su tesoro más preciado y como su Reina, Madre y Patrona excelsa y amantísima, la ha venerado siempre con fervoroso amor y con un culto constante y solemne, con fiestas, peregrinaciones y visitas frecuentes, y con donaciones, limosnas y cuidado de su templo y santuario.

El castillo, convertido en santuario de Nuestra Señora del Salz, en la serie de siglos ha tenido muchos cambios y transformaciones.

La iglesia fue reformada y embellecida muchas veces, procurando siempre Zuera embellecerla y engrandecerla cuanto podía. La actual ermita, de una nave, con muchas pinturas representando atributos y escenas de la vida de la Virgen, se hizo en los primeros años del siglo XVIII. El retablo mayor, donde está colocada la santa imagen, es de madera tallada y ricamente dorada, y según consta del libro de cuentas de la cofradía de Nuestra Señora del Salz, se hizo por orden del Prior de la Cofradía mosen Pedro Estadilla, devotísimo de la Virgen y muy celoso de su templo y de su culto, por los años 1706 y 1713.

La Santa imagen es de madera, de un metro de altura. En la mano derecha tiene una pequeña esfera terrestre adornada por la piedad de los fieles con pequeños ramos de flores, y con la otra sostiene a su Divino Hijo. El rostro es muy dulce, expresivo y hermoso. Está cubierta con mantos y tocas.

Para el sostenimiento y fomento del culto y devoción de la Santísima Virgen hay establecida una Cofradía. Sus constituciones fueron aprobadas en el año 1702 por el arzobispo de Zaragoza, don Antonio Ibáñez de la Riva Herrera. El Papa Clemente XI, en una Bula expedida en Roma en el año 1701, concedió muchas indulgencias plenarias y parciales a los cofrades.

Esta Cofradía ha trabajado con el mayor celo por el sostenimiento del santuario y por el esplendor del culto de la Virgen. Examinando su libro de cuentas se ve que adquirió para la Virgen algunos campos, que recaudaba limosnas en el pueblo, que reparaba y engrandecía el santuario, que construía y sostenía la carretera para subir la empinada cuesta del monte en cuya cumbre está el santuario, que organizaba y sufragaba las fiestas y atendía al engrandecimiento, reparación, muebles y utensilios del santuario y a todas sus necesidades.

El santuario tiene muchas y amplias habitaciones, y es un sitio pintoresco, saludable y ameno y muy adecuado para el recogimiento y el descanso.

La fiesta principal se celebra con romería al santuario el segundo día de la Pascua de Pentecostés. Es costumbre tradicional que el cura del vecino pueblo de La Paúl, de la provincia de Huesca, salga a recibir, revestido con capa, a la procesión de Zuera. En la iglasia de la villa se celebra solemne novenario, y son muchas las personas de Zuera y de los pueblos cercanos que visitan el santuario.

Ha sido este santuario lugar preferido por almas piadosas y amantes de la Virgen, para sus retiros espirituales y para pasar unos días en santo recogimiento y descanso de sus trabajos ordinarios. Entre estas almas escogidas y piadosas descuella el sacerdote don Juan Bonal, cofundador con la M. María Rafols de la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Al santuario de Nuestra Señora del Salz se retiraba para descansar de sus penosas excursiones misioneras y hospitalarias por pueblos y ciudades para recaudar limosnas para el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, y la Virgen le dio el consuelo de morir en el santuario a la sombra de su manto y fortalecido con su bendición en el año 1829. Su cuerpo fue enterrado en un nicho de la cripta del Hospital de Zaragoza, y en 1908 fue trasladado a la iglesia del Noviciado, de las Hermanas de Santa Ana, donde el amor de sus hijas le preparó magnifico mausoleo frente al de la M. Rafols. La Congregación de Santa Ana colocó en la iglesia del santuario una lápida dedicada a la memoria y muerte de tan santo y celoso sacerdote.

En el año 1937, ante el peligro de que el santuario fuese ocupado por los rojos, fue trasladada la santa imagen a la iglesia parroquial de Zuera, en la cual recibió constantemente el homenaje filial y fervoroso de sus fieles hijos. En el año 1938, alejado definitivamente el peligro de la invasión comunista, el día 6 de junio, segundo día de la Pascua de Pentecostés, que es el día tradicional de la romería al santuario y la fiesta principal de la Cofradía, fue trasladada nuevamente a su santuario en procesión solemnísima y emocionante, a la cual concurrieron las autoridades y todo el pueblo de Zuera entre aclamaciones entusiastas e incesantes. En el santuario había una gran muchedumbre de gentes de Zaragoza y de los pueblos comarcanos, y se celebró una fiesta espléndida, en la cual tuve el honor de predicar el sermón. Fue un día memorable y de recuerdo imperecedero, y manifestación de la devoción de Zuera a su Madre y Patrona, que a pesar de la propaganda impía, tenaz y brutal de los años pasados, vive y alienta en el corazón de la ilustre villa aragonesa.

Las gracias y fervores dispensadas por Nuestra Señora del Salz, son innumerables, y algunas prodigiosas y extraordinarias. Siempre Zuera experimentó la protección de su excelsa Patrona en todas sus necesidades. A Ella ha acudido en todas las calamidades públicas y ha hallado siempre el consuelo y el socorro. Todos acuden con gran confianza a cobijarse bajo la sombra de su manto y al abrigo de su protección, y cuando el dolor y la desgracia los visita, a la Virgen del Salz se vuelven en busca de los ojos misericordiosos de la Virgen que son la vida, dulzura y esperanza para sus hijos. Siempre todos los que la invocan encuentran el remedio de sus males, o al menos la resignación y el consuelo en las pruebas amargas de la vida. Es abogada especial para la curación de herniados.

El día 4 de junio de 1775, en la fiesta de la Cofradía, al subir la cuesta de la ermita un carro cargado, tuvo un anciano de 80 años llamado Juan Francisco Blasco la desgracia de caer, y por dos veces pasaron las ruedas del carro sobre sus piernas y cabeza, y cuando todos acudieron para recoger su cadáver, porque lo creían muerto, se levantó ligero y alegre sin el menor daño ni quebranto. Cuando vió que el carro pasaba sobre su cuerpo, dijo a la Virgen: "Virgen Santisima, quítadme este peso", y la Virgen escuchó su oración.

El 12 de noviembre de 1778, a las siete de la tarde, se incendió la casa de Comedias o teatro de Zaragoza, que estaba lleno de espectadores. Fue un incendio terrible, en el cual perecieron cientos de personas y las principales autoridades y nobles de Zaragoza. El administrador de las Rentas de Tabaco de Aragón que estaba en el teatro, se arrojó por un balcón invocando a la Virgen del Salz, y por su intercesión fue milagrosamente salvado. Para agradecer tan extraordinario beneficio regaló un magnífico manto a la sagrada imagen y construyó en la iglesia del santuario un retablo dedicado a Jesucristo Crucificado.

Estos dos sucesos milagrosos los refiere y da fe de ellos el doctor Licer Mange, vicario de Zuera en aquellos años.

8 de noviembre de 2022

Nuestra Señora de Kernitron

 Del sitio Aleteia:

Notre-Dame de Kernitron, en Bretaña, es un lugar con orígenes precristianos y una agitada tradición local donde la Virgen triunfó sobre una leyenda.

Todo son sombras y misterios en torno a este antiguo santuario del pueblo de Lanmeur, en el Finisterre. El lugar está rodeado de trágicas leyendas, y la tradición local sostiene que el día del fin del mundo, que se dice tendrá lugar un domingo de la Trinidad, será el último refugio posible ofrecido a los supervivientes. Kernitron significa, en bretón, "el dominio de la Dama". En general, se cree que esta dama es la Virgen María, Itron Varia, pero, de nuevo, nada es seguro. Algunos sostienen que se trata más bien de una princesa bretona, Trifina de Vannes, cuyo trágico destino está estrechamente ligado a Lanmeur. Pero, como suele ocurrir en estos países de larguísima memoria, las referencias a los mitos de antes del Diluvio, un diluvio, precisamente, en el corazón de nuestra historia, forman parte del relato de Notre-Dame de Kernitron.

Esta historia comienza alrededor del siglo V. En esa época, lo que hoy se conoce como Bretaña, una tierra celta que había sido una provincia romana durante más de cuatrocientos años y había sido cristianizada durante casi el mismo tiempo, tuvo un destino desastroso. Como las hordas bárbaras arrasaban el Imperio y la propia Italia ya no era segura, el emperador Valentiniano III -cuya valentía no era su virtud dominante- decidió cortar por lo sano. Para protegerse a sí mismo y a su capital, Rávena, intentó repatriar a las legiones de Bretaña, abandonando la isla.

Los bretones, valientes guerreros organizados en milicias, intentaron defenderse pero, a pesar de su heroísmo, se vieron desbordados por los ataques de Irlanda y Escocia, pero también de Sajonia y otras regiones del norte de Germania. A partir de los años 450, las llegadas masivas de colonos germánicos sucedieron a las incursiones de saqueo, expulsando a los bretones de sus hogares, matando a los que se resistían y tratando de imponer a estos fervientes católicos una brutal vuelta al paganismo. Si algunos huyeron a las montañas de Gales, la mayoría, para salvar su mayor tesoro, su fe, eligió el exilio. Abandonando todo, se embarcaron hacia la Armórica gala (nombre dado en la antigüedad a la parte de la Galia entre el Sena y el Loira que incluye la península de Bretaña) y España. Estas regiones también fueron devastadas durante la gran invasión del invierno del 405, y cuyas poblaciones nativas, masacradas, casi habían desaparecido. Así nacieron las nuevas tierras celtas, la pequeña Bretaña armoricana y Galicia. 

Algunos de estos emigrantes pisaron la costa del norte del Finisterre, y el patricio Aetius, "el último de los romanos", magnífico estadista y general que detuvo el avance de Atila en el 451, les encomendó la vigilancia de esta costa amenazada. Esta porción de Armórica fue rebautizada por los colonos como Domnonea, en honor a su patria perdida.

Poco a poco, descubren ruinas, entre ellas un fuerte militar romano junto a un lugar de culto inmemorial, un complejo termal construido alrededor de un manantial sagrado. Hay muchos manantiales de este tipo en la región, pero éste tiene una extraña peculiaridad: no se conoce su origen. Y lo que es más misterioso, no tiene un caudal claro, lo que ha llevado a los investigadores a preguntarse adónde va el agua. Y lo que es más extraño aún, en determinados momentos, esta agua, con un caudal constante, incluso cuando hace mucho calor, sube inexplicablemente e inunda no sólo su cuenca, sino todo lo que la rodea, antes de desaparecer...

Una tradición explica que esta agua viaja por conductos subterráneos, desde el fondo del océano, y que por eso no se seca. Pero para los celtas la existencia de un manantial marino desbordado en el continente es aterradora. La mitología celta tiene una tradición que el cristianismo no ha erradicado: mientras que en otros lugares muchos creen que el mundo se acabará en una conflagración general, los celtas creen que será sumergido implacablemente por la subida de los mares. Este manantial sería, pues, una de las válvulas destinadas a abrirse en el último día.

¿Qué otra cosa se podía hacer para evitar la catástrofe, o al menos retrasarla, sino rezar? Los bretones lo hicieron y construyeron, sin duda bajo la dirección del futuro San Sansón, el galés fundador del obispado de Dol, un enorme monasterio que dio nombre al lugar: Lann meur, el "gran monasterio". Este lugar de oración desapareció en el siglo IX, durante uno de los sangrientos ataques vikingos que asolaron Bretaña. Nunca se reconstruyó, pero dejó su nombre al pueblo vecino, Lanmeur. La fuente no ha desaparecido. Sólo fue cubierta por la iglesia parroquial de Saint-Mélar y enterrada en su cripta. Esto no aleja la amenaza. Tarde o temprano, cuando suenen las trompetas del Juicio Final, en el Día de la Ira marcado por Dios desde toda la eternidad, la esclusa del océano cederá. 

En una época de angustia, atenazada por los reclamos apocalípticos a medida que se acercaba el año 1000, los aldeanos se dirigieron a la única que podía ayudarlos, María, la suprema abogada. ¿O se trata simplemente de una demostración de piedad mariana típica del gran auge religioso de los siglos XI-XII, que vio cómo Europa se cubría con un "manto blanco de nuevas iglesias"? Lo cierto es que, entre los siglos XI y XV, Lanmeur adquirió un segundo santuario dedicado a la Virgen en este lugar llamado Kernitron. El término capilla es engañoso en cuanto al tamaño y la opulencia del edificio. No se escatimaron gastos para su construcción, incluso se utilizó piedra de Normandía en lugar de materiales locales. Asimismo, hubo que recurrir a un arquitecto de la misma región, ya que el edificio tiene evidentes influencias normandas que son únicas en Bretaña y dan a este conjunto románico su aspecto singular.

¿Quién estaba detrás del proyecto? Los templarios de la comandancia vecina, y luego los benedictinos de la abadía de Saint-Jacut, que continuaron las obras tras la caída de la orden militar, cuando heredaron sus propiedades. ¿Fue para contrarrestar estas influencias "extranjeras", en un momento en el que el ducado bretón luchaba por preservar su independencia, o fue por el resurgimiento de un culto pagano aún no erradicado, que otra figura femenina vino a mezclarse con la de Notre-Dame, si no a sustituirla? Es posible.

Lanmeur, antaño una ciudad importante, cuando la Domnonée era un componente político esencial de un reino bretón en ascenso, estuvo en el centro de varios dramas ligados a las dinastías locales. En primer lugar, el asesinato del joven príncipe Mélar, el mismo que, canonizado por el fervor popular, dio su nombre a la iglesia de la ciudad. Heredero del trono de Cornualles tras la prematura muerte de su padre, Mélar, en 531, siendo aún un niño, fue excluido de la sucesión por su tío.

En interés del país y de la dinastía, se prefiere dejar la corona a un hombre capaz de llevar las armas y de defender los intereses comunes, antes que respetar los derechos de un joven heredero. Por lo general, para evitar cualquier desafío futuro, el adulto mata al niño. Si es de naturaleza sensible, puede contentarse con encerrarlo en un monasterio, pero la experiencia demuestra que un príncipe encerrado contra su voluntad se convierte en un rival peligroso cuando crece. Es mejor matarlo. El oficial encargado de liquidar al pequeño Mélar no tuvo el valor. Sintiendo piedad, por así decirlo, se limitó a cortarle la mano derecha, la que sujeta la espada, y el pie izquierdo, sin el cual el niño ya no podía montar a caballo. Así mutilado, Mélar nunca podría reinar, ya que la fuerza y la prosperidad de todo el país dependen de la integridad física del rey. 

¿Mintió el verdugo y no infligió estas amputaciones rituales al niño? ¿O se benefició Melar, como dice su leyenda, de un milagro que le otorgó una mano y un pie de plata? Sea como fuere, al enterarse de que su sobrino era apto para reclamar la corona, el rey lo hizo asesinar, esta vez definitivamente, en la casa de Lanmeur donde se había refugiado. Y es en la iglesia donde fue enterrado, a petición de otro de sus tíos, Conomor de Cornouaille, deseoso de utilizar este drama para recuperar la corona en su propio beneficio.

Conomor no era un santo. Casado cuatro veces, asesinó a cada una de sus esposas cuando éstas quedaron embarazadas por primera vez, porque un adivino le dijo que tendría un hijo que lo mataría. Esto no impidió que el conde de Vannes, Waroc'h, concediera la mano de su hija, Tryphine, a este asesino en serie. Cuando la joven se quedó embarazada, Conomor la decapitó, pero San Gildas resucitó a la muerta para que pudiera dar a luz a su hijo. Los folcloristas ven en su historia el resurgimiento de las creencias paganas, Trifina encarna la divinidad del amanecer o de la primavera, que atraviesa las tinieblas de la noche y del invierno para volver a la vida, con la ayuda de las cuatro primeras esposas de Conomor, figura arcaica del Mal, que representan los cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra. 

En cualquier caso, estos dos dramas, con circunstancias poco claras, han dejado su huella en la memoria local, hasta el punto de que Santa Trifina puede haber eclipsado a Nuestra Señora, la verdadera Reina de Kernitron. Pero no hasta el punto de eclipsar su función protectora. Aunque los fieles ya no acuden a Kernitron en busca de la Virgen para contener las inundaciones del último día, la capilla de Lanmeur siempre atrae a multitudes a su indulto, una peregrinación tradicional bretona, el 15 de agosto.

13 de julio de 2022

Nuestra Señora de los Griegos (Iglesia, Caggiano, Italia)

En homenaje a mi padre Victorio Salvia que cumpliría en el día de hoy 98 años y que nació en el pueblo de Caggiano.

Del sitio Pro locco Caggiano:

La Iglesia de Santa María de los Griegos, (Chiesa di Santa Maria dei Greci),  se remonta, según la tradición local, a mediados del siglo VI, tanto que se considera, en orden cronológico, la primera iglesia de la ciudad; cerrada al culto por los daños del terremoto.

Su planta original en forma de cruz griega atestigua que perteneció a los monjes basilianos y al culto ortodoxo, practicado hasta 1770, año en que se ofició allí el culto latino (y se remodeló la planta para acoger la cruz latina).

El interior alberga nada menos que nueve obras de Peccheneda, entre ellas la famosa "Madonna del Carmine con ángeles y condenados", así como el altar mayor de mármol y un altar de madera dedicado a San Bartolomé.

En el muro exterior izquierdo se encuentra, según la leyenda, la Piedra Sagrada traída por los templarios desde Palestina.

Los antiguos solían tocarla al pasar por ella como señal de buena suerte.
También está enterrado allí Andrea Raguseo "de Venetiis", el último obispo de la diócesis de Satriano, que murió en 1439.

Es abovedada, de casi 20 metros de largo, no más de ocho de ancho y unos diez de alto. Hasta el año 1770 conservó su forma de iglesia griega; a principios del siglo XIX se transformó en una cruz latina. Es el más pequeño, pero tiene la mejor forma.

Junto al campanario estaba el "Cenobio dei Basiliani".

Un historiador desconocido del siglo pasado escribió sobre esta iglesia: "Que ha habido un rito griego en la iglesia de S. Maria di Caggiano es indudable; pero todavía no se sabe si la práctica de este rito, durante un periodo de tiempo determinado, fue exclusiva o combinada con el latín. Se sabe que los emperadores griegos, tras recuperar Italia de los godos, la unieron al Imperio de Oriente en el año 553. La mantuvieron bajo su dominio hasta el año 568, cuando los lombardos se apoderaron de la mayor parte, excluyendo varias ciudades marítimas".

"Mientras tanto, el emperador León Isáurico, a pesar del Pontífice romano, porque éste impugnaba algunos de sus edictos insumisos, separó a los obispos de Calabria y Apulia de la Iglesia romana, agregándolos al Patriarcado de Constantinopla, y, hacia principios del siglo XI, habiéndose establecido los griegos más ampliamente en Calabria y Apulia bajo los emperadores Basilio y Constantino, extendió las fronteras de esas provincias sobre los principados de Benevento y Salerno. La consecuencia de esta expansión del dominio fue que las iglesias de los lugares de dichos principados, que habían pasado bajo el dominio del emperador griego, se agregaron al Patriarcado de Constantinopla, que envió monjes y sacerdotes allí. Pero ningún historiador, que sepamos, ha especificado los límites de las partes invadidas por los griegos, ni la extensión de su dominio en esta zona. Sin embargo, parece que dicho dominio abarcaba Caggiano y el municipio vecino de Polla'.

"Y aquí están las razones":

a) "Que en Caggiano había una iglesia bajo la advocación de Santa María de los Griegos, en la que hasta el año 1570 se utilizaba el rito griego, lo demuestra claramente un juicio existente en los Archivos de la suprimida diócesis de Satriano, recopilado en 1571 contra los sacerdotes griegos de dicha iglesia que eran contumaces con las órdenes del obispo, que les prohibía utilizar el rito griego. Esta iglesia, sin embargo, conserva el nombre de S. Maria dei Greci. Asimismo, en el municipio de Polla, dos iglesias en las que se utilizaba el rito griego siguen llamándose S. Maria dei Greci y S. Nicola dei Greci. Circunstancias como éstas no se dan en los municipios de la parte occidental de Lucania".
b) "S. Maria dei Greci en Caggiano es, según la tradición constante, la primera iglesia que se erigió en el pueblo. Hasta 1770 mantuvo. la verdadera forma de una iglesia griega, que debería haber permanecido así como monumento de la Antigüedad; pero en ese momento fue reformada y reducida a una "cruz latina".
Son importantes las pinturas bajo la bóveda, obra de Guarini; todas las demás, a excepción de San Bartolomé, del mismo artista, no tienen ningún valor.

El altar mayor, de mármol moteado, es hermoso; la balaustrada que divide el presbiterio del resto de la iglesia también es digna de mención. El altar de San Bartolomé, de madera incrustada y pintada, tiene cierto valor artístico.
Todos los demás altares no tienen ningún valor.

Desde el siglo XV hasta los primeros años de este siglo, la iglesia de S. Maria dei Greci fue la sede del Arcediano; de hecho, el clero había fundado allí un beneficio para la dignidad arcedianal de Satriano, con las anualidades de los fondos rústicos que ascendían a 100 liras, siempre que el Arcediano fuera del pueblo.


6 de octubre de 2021

Nuestra Señora de Trapani

Del blog Le Temps:

Cuando las imágenes salían de viaje, parecía un milagro. Así lo relata Wilhelm Gumppenberg, autor del famoso Atlas Marianus (1672-73), una colección de leyendas sobre 1.200 imágenes supuestamente milagrosas de la Virgen María de todo el mundo, que relata las aventuras de muchas de ellas. Lo sobrenatural no estaba tanto en la forma de viajar: la mayoría de las veces las imágenes viajaban embaladas en cajas, en barco o en carro de bueyes, y sólo un pequeño número de ellas utilizaba un medio de transporte tan extraordinario como el vuelo de los ángeles. Además, el mero hecho de que una imagen se pusiera en marcha para llegar al destino elegido era un rasgo taumatúrgico. Porque la actividad del viaje no sólo consistía en desplazarse -ya fuera gracias al propio esfuerzo o a los medios de transporte-, sino también en determinar el punto de partida, las escalas y el destino.

La Virgen de Trapani es una de estas vírgenes vagabundas. La historia de Gumppenberg comienza en 1187 con el asedio de Jerusalén por el ejército del sultán Saladino. Los caballeros templarios apostados en la ciudad santa se ven obligados a huir y a llevar su más preciado tesoro a un lugar seguro. La estatua de mármol de tamaño natural debía ser transportada a Pisa en una caja. Pero el mal tiempo obligó al barco a echar el ancla primero frente a Lampedusa y luego en el puerto siciliano de Trapani. Una vez más, se intentó trasladar la Madonna de la ciudad siciliana a Pisa, pero todos los intentos fracasaron. Cuando la santa imagen fue transportada sin ninguna resistencia a la iglesia del convento de las Carmelitas, fuera de las murallas de la ciudad, ya no cabía duda de que ese lugar, y no otro, había sido elegido por la Santísima Virgen. Todavía hoy se encuentra en la iglesia de la Santissima Annunziata de Trapani, donde derrama sus bendiciones sobre la ciudad, la isla y sus peregrinos. 

Pero incluso después de que la Virgen se instalara en Trapani, su viaje no terminó. Esta vez no fue la propia Virgen, sino copias fieles, adquiridas como recuerdo por los peregrinos, las que se extenderían por todo el mundo. Hoy en día, se pueden encontrar pequeñas réplicas en alabastro, marfil, coral, madera y terracota en Cerdeña, España, Bélgica, Alemania e incluso Suiza. Éstas dan testimonio de una verdadera industria del recuerdo que se estableció en el siglo XVI en torno a la escultura de la Virgen. 

Desde 1412, Sicilia formaba parte del Virreinato de España, y Trapani desempeñaba un importante papel político como base naval estratégica. Además, gracias a sus importantes ingresos procedentes del comercio de la sal y el coral, la ciudad era una floreciente encrucijada comercial en la zona del Mediterráneo. La ciudad costera es un punto de tránsito diario para soldados, comerciantes y marineros. Muchos de ellos adquirieron una copia de la famosa Madonna, que -según la leyenda- ya había salvado a muchos creyentes del peligro en alta mar.

La Madonna di Trapani era muy popular, incluso entre la nobleza española. Así, la "Trapanitana" tomó caminos que la llevaron a México. Allí, Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla (1640-1649) y virrey temporal de Nueva España, encargó una copia de la estatua para su biblioteca tras su viaje a Nápoles. Un siglo después de la muerte de Palafox, cuando los seguidores se reunían para su canonización, se hicieron otras copias de este ejemplar para los altares de varias iglesias del estado de Michoacán. Además de servir como recuerdos de peregrinación, las copias de las imágenes milagrosas se utilizaban para fundar nuevos lugares de culto.

22 de octubre de 2019

Nuestra Señora de las Maravillas

Del sitio Virgen de las Maravillas:

La historia de la Virgen de las Maravillas de Cehegín se remonta a año 1721 cuando el del Padre franciscano Francisco Moreno Pastor expresó su deseo de buscar una imagen mariana para Cehegín, para que cautivase, conmoviera y enardeciera a las almas que ante Ella se postrasen y así se proclamase madre y protectora de todos los habitantes del municipio.

Don Pedro Antonio Pereti, natural de Cartagena, quien contaba con los medios económicos y los contactos adecuados, fue quien ayudó al franciscano a realizar su deseo y en 1723 logró que su hermano Lorenzo Pereti, capitán de navío mercante, le encargara en Nápoles al escultor Nicolas Fumo, la imagen de una Virgen con el Niño en sus brazos. Cuatro años después del encargo llegó a nuestra tierra la maravillosa imagen de María que hoy tenemos con nosotros e innumerables son los relatos que acompañan su realización y trayecto hasta Cehegín.

Vino en barco hasta Cartagena, arribando el 16 de julio de 1725, y pese a la impetuosa tempestad sufrida durante el viaje, que deterioró la mayor parte de la mercancía, la talla resultó intacta de forma milagrosa y recibió entonces el nombre de Virgen de las Maravillas. El Padre Moreno se hizo cargo de ella llevándola hasta Cehegín, por Lorca, Coy, Avilés y Cañada Lengua. El pueblo salió a recibir a su imagen donde hoy llaman Puente de la Virgen y allí fue recibida con gran entusiasmo.

Se colocó en el Colegio Franciscano el día 25 de julio de aquel año y desde entonces se viene venerando en este convento-santuario, construido a finales del siglo XVI y declarado monumento histórico-artistico nacional como ejemplar genuino del barroco murciano.

Cehegín ya disponía de patrón, San Zenón. El culto a este Santo lo llevaron a la villa posiblemente los Templarios desde Tierra Santa en la Edad Media. Pero la insistencia de los padres franciscanos del Convento de San Esteban hizo posible el hecho de la llegada de la Virgen a Cehegín en 1725.

Cuando la Virgen llegó el 25 de julio del año 1725 se aprovecharon los días de fiesta en honor a San Zenón para que también lo fueran en honor de la Virgen. De esta forma quedaron instaurados el día 9 de septiembre el de Zenón, y el 10 el de la Virgen y así el nombre con el que se invocó a esta imagen de "Maravillas" se celebra en esa fecha, aunque no estuviera acuñado en el santoral.

El culto a la Virgen se impuso rápidamente entre todos los habitantes del municipio y llegó a ser tan venerada como la imagen de la Virgen de la Peña, cuyo santuario se encuentra en Canara. Poco a poco, caló en los corazones de los cehegineros, y el pueblo se volcó con ella y así con el paso del tiempo muchas familias pusieron su nombre a las niñas que nacían en Cehegín.

El 27 de octubre de 1730 se inauguró un precioso Camarín, que costeó todo el pueblo y en 1734 se dotó a la Virgen y el Niño con coronas de plata. No tardó en convertirse en copatrona de la ciudad junto a San Zenón, pero el culto a la Virgen de las Maravillas siguió aumentando a pasos agigantados, hasta que a finales del siglo XIX sólo comienzan a figurar las Fiestas de la Virgen como las únicas en el calendario, olvidándose las de San Zenón.

Rápidamente se nombraron mayordomos para recaudar fondos para las Fiestas de la Virgen. El Concejo ya destinaba partidas cuantiosas para su festividad a mediados del siglo XVIII. Los actos religiosos eran los más importantes y marcaban el comienzo y el fin de las fiestas con los traslados de la Virgen. En estas procesiones los vecinos, además de ir tras la Virgen, preparaban los descansos o altares callejeros.

El culto y la devoción a la Virgen fue en aumento y así la coronación pontificia de la Santísima Virgen de las Maravillas fue el día 10 de septiembre de 1925, por el obispo Vicente Alonso y Salgado, siendo Papa Pío XI. Fue proclamada Patrona de la ciudad de Cehegín en 1927.

Con el paso de las décadas la devoción hacia la Virgen de las Maravillas se acrecienta día a día, y el cariño del pueblo es tan grande que la imagen se libra de ser robada o destruida en tres ocasiones: la primera cuando las tropas napoleónicas saquean la villa durante la Guerra de Independencia en 1812 y la imagen fue trasladada en un viejo arcón y escondida en una finca rural llamada La Jabalina donde permaneció durante 7 días camuflado el arcón de lentiscos dentro de una calera junto a un barranco; la segunda en 1837 cuando las leyes desamortizadoras amenazaban la supervivencia del convento que albergaba la imagen, teniendo que mediar el Ayuntamiento de la ciudad para que no ocurriera tal desgracia; y la tercera, que tuvo lugar durante los años de la Guerra Civil, cuando se aprobó su traslado a Murcia, donde fue catalogada como pieza de incalculable valor y depositada en el Museo Provincial de Bellas Artes. Se reintegró a Cehegín el día 7 de mayo de 1939. La festividad litúrgica se celebra el 10 de septiembre, enmarcada en las fiestas patronales, que tienen lugar del 8 al 14 de dicho mes. En este contexto se han celebrado durante el siglo XX los actos de conmemoración en las Fiestas patronales por el 200, 225, 250 y 275 aniversario de su llegada Cehegín.