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6 de enero de 2026

La procesión perdida de Nuestra Señora de los Reyes Magos

 

Del sitio Gente de Paz:

El tráfico de esclavos negros fue tan habitual que durante los siglos XVI y XV comenzaron a proliferar distintas hermandades que solo admitían gente de color entre sus filas. Pero con el paso de los siglos tan solo algunas permanecen en la actualidad aunque si bien es cierto que con diversas modificaciones, como la inclusión en la nómina de hermanos independientemente de su raza.

Con la Reconquista menguó el mercado de esclavos árabes pero tras el descubrimiento de América el tráfico con las colonias de ultramar originó un crecimiento que se tradujo en una mayor diversidad. Llegaban mulatos, mestizos, que se mezclaban con negros africanos. En un principio con Sevilla como puerta a España y después Cádiz. Es por ello que las hermandades que acogían negros fueron más numerosas en el sur de la península que en otra región del país.

Hoy en día la más conocida es la sevillana hermandad de los Negritos, que efectúa su estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo. Y aunque la titular mariana posee la advocación "de los Ángeles", en sus orígenes tomó otra muy distinta. "Nuestra Señora de los Reyes" fue intitulada hasta que en torno al siglo XVI cambia su nombre. Al contrario que la patrona de Sevilla y su archidiócesis, hacía referencia a los Reyes Magos. Con María como protectora de todas las razas -y en los tres sabios de oriente se recogían las hasta entonces conocidas- la Iglesia encontraba el camino para que los negros tuvieran su espacio.

En el Alto Guadalquivir destacaron Úbeda y Baeza, que llegaron a contar con hasta tres corporaciones fundadas por negro. No muy lejos de allí, en Jaén, fue fundada en 1600 la hermandad de Nuestra Señora de los Reyes y San Benedicto de Palermo, aunque con el tiempo fue conocida como la cofradía de la Virgen de los Reyes. La advocación mariana recordaba a los tres reyes que se postraron ante Jesús tras conocer su nacimiento. Por su parte, Benedicto -más conocido como Benito de Palermo, el Moro o el Negro- fue un monje siciliano nacido en 1524, beatificado por Benedicto XIV en 1743 y canonizado por Pío VII en 1807, considerado patrón de los negros.

La hermandad, fundada por Juan Cobo, quien permaneció al frente como hermano mayor y en 1611 marcha a Granada, estuvo compuesta por gente de color y celebró su primera función en 1600 en la iglesia de San Juan. Tan solo dos años después su crecimiento fue tal que se trasladó a la iglesia de San Ildefonso. Con nuevas imágenes e insignias, comenzaba un floreciente periodo dentro de la corta historia de la corporación contando con el obispo Sancho Dávila y Toledo como protector de la misma.

El día 6 de enero se celebraba la fiesta en su honor. La Virgen de los Reyes portaba una gran corona dorada y tenía la curiosidad de que tenía brazos articulados -algo inusual en la época-. Sostenía al Niño en brazos y se encontraba rodeada por los tres Reyes Magos, portando cada uno de ellos sus atributos. La celebración debió gozar de gran solemnidad pues asistían los cantores de San Andrés, que por aquella época eran lo más requeridos en las grandes celebraciones de la capital del Santo Reino. Antes de la procesión, danzaban ante las imágenes.

Después, comenzaba la procesión con las imágenes. Los danzantes abrían el cortejo presidido por un estandarte de tafetán. El prioste portaba un cetro dorado mientras que los dos alcaldes que lo acompañaban llevaban dos de color negro. La música cerraba el desfile de una jornada que comenzaba con cohetes y el repique de campanas anunciando el gran día y que concluía cuando las imágenes regresaban a su sede canónica. La procesión volvía a reproducirse el día del Corpus.

Pronto llegaría la decadencia a la hermandad. Para su renacer fue vital la presencia de Cristóbal de Porras, franciscano que pretendió una nueva etapa de esplendor. Pero se topo con el fundador de la corporación, Juan Cobo, quien no había dejado su cargo a pesar de su traslado a Granada. Finalmente, en un cabildo celebrado el 20 de junio de 1627 Cristóbal de Porras que al frente como gobernador, admitiéndose seis hermanos nuevos. Se abría un nuevo periodo que se traduce en la recuperación de la fiesta y la adquisición de telas para las imágenes.  Con el paso del tiempo las referencias se van difuminando y entra en un período de inactividad del que tristemente no se recuperaría nunca.

Las hermandades de negros dieron el salto al nuevo continente. La devoción a San Benito de Palermo y a la Virgen de los Reyes Magos se extendió rápidamente América. Lima, México, Santo Domingo son tan solo algunos ejemplos. Las reglas fueron imitadas y María apareció como Madre de todos los hombres. E incluso a pesar de la distancia y los cambios, las modificaciones no impidieron la estrecha vinculación de algunas devociones mundialmente conocidas con la advocación de Nuestra Señora de los Reyes Magos. Es el caso de la Virgen de Guadalupe, que se muestra con los tres Juanes -indio, mestizo y blanco- o la Caridad del Cobre, ante tres pescadores -negro, mulato y blanco-. La aparición de estos a sus plantas recuerda inevitablemente a una advocación que a pesar del arraigo con el que contó terminó quedando en el olvido.

15 de agosto de 2025

¿Qué es la Asunción de Nuestra Señora?

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

-¿Qué se celebra en la Asunción?

La Asunción, también llamada Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María), es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950.

-¿En qué fechas tiene lugar?

La fiesta de la Asunción en la Iglesia Católica tiene lugar cada año el día 15 de agosto. Es una fiesta fija en el calendario, por lo que siempre se celebra en esta fecha, sin importar el día de la semana en la que caiga.

-¿Cuál es su trasfondo histórico?

Las primeras referencias oficiales a la Asunción de la Virgen datan del siglo IV, cuando se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María. Fue en el siglo VII cuando esta fiesta pasó a llamarse la Dormición o Asunción.

La doctrina de la Asunción de María se cree que comenzó a ser desarrollada en el siglo XII, cuando aparece el tratado "Ad Interrogata", atribuido a san Agustín, en el cual se aceptaba la asunción corporal de María. Tiempo después, Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos declararían estar de acuerdo con este texto.

Sin embargo, el gran empujón para que esta fiesta se convirtiera poco a poco en lo que es hoy en día se lo dio el Papa San Pío V, en el siglo XVI. Fue en ese tiempo cuando reformó el Breviario, donde eliminó frases en las que se dudaba de la Asunción de María y las sustituyó por otras que defendían su elevación corporal. Fue otro Papa, Benedicto XIV, el que fomentaría en el pueblo cristiano la piedad a la fiesta de la Asunción.

-¿Cuándo y cómo se aprueba el dogma de la Asunción?

Ya desde el año 1849 habían llegado hasta Roma las primeras peticiones de obispos solicitando que se reconociera la Asunción como parte de la doctrina católica. Sin embargo, tuvo que pasar casi un siglo para que el Papa Pío XII consultara sobre esta cuestión al episcopado, por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). El resultado fue casi unánime, los obispos apoyaban que se declarara dogma la Asunción de la Virgen María.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que el Papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Texto de la Constitución apostólica Munificentissimus Deus:

«Por eso, después de que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".

-¿Qué dice la Biblia y otras fuentes cristianas sobre la Asunción?

Aunque la Biblia no habla explícitamente de la Asunción de la Virgen, ni de su muerte física, hay elementos claros que la defienden. Un ejemplo es el salmo 131, 8: "Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación". Como defiende San Alberto Magno, estas palabras fueron dichas figuradamente de María, quien es el arca de la santificación.

Otro pasaje que confirma la Asunción de la Virgen es el Apocalipsis de San Juan: "Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Y, en una segunda cita: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas".

Los teólogos también consideran muy vinculado con la Asunción este pasaje del Cantar de los Cantares: "¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?". En la Biblia aparecen más asunciones, además de la de la Virgen, como las de Elías o Enoc.

El Catecismo de la Iglesia afirma en su número 966 lo siguiente sobre la Asunción de la Virgen: «Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte».

-¿Qué importancia tiene para los cristianos la Asunción?

Durante el rezo del Ángelus del día de la Asunción del año 2018 el Papa Francisco dijo lo siguiente: "El cuerpo de la Madre ha sido preservado de la corrupción, como el del Hijo. Este día la Iglesia invita a contemplar este misterio que nos muestra que Dios quiere salvar al hombre por completo, alma y cuerpo. La asunción de María, criatura humana, nos da la confirmación de nuestro destino glorioso. La resurrección de la carne es un elemento propio de la revelación cristiana, una piedra angular de nuestra fe. La realidad estupenda de la Asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solo con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. Nuestro destino, en el día de la resurrección, será similar al de nuestra Madre celeste".

-¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

La fiesta de la Asunción es un motivo de celebración religioso y popular en todo el orbe católico. Son innumerables las ciudades y pueblos donde procesionan con María y le ofrecen todo tipo de homenajes. En este día la Virgen María se viste bajo distintos títulos y advocaciones en todo el mundo. En España destaca la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid y de la Virgen de Begoña en Bilbao. La Asunción es también la fiesta principal de Elche, con su célebre Misterio.

Dándole nombre a la capital de Paraguay, la Asunción es una fiesta muy importante para toda América. En la región de Yucatán, en México, sus habitantes salen a las calles para celebrar a La Pobre de Dios. En Guatemala, pasean una aparatosa plataforma con la Virgen por los alrededores de la catedral. Mientras que en Ohio (EE.UU) se organizan todo tipo de entretenimientos, comidas y música por las calles.

Ya en Europa, en Malta sus habitantes terminan el día de la fiesta de la Virgen de Mosta con un espectáculo de fuegos artificiales. En Francia, la celebración de la Asunción cuenta diferentes procesiones.

9 de junio de 2025

Nuestra Señora, Madre de Dios

Adaptado del sitio Fundación Cari Filii:

Hoy la Iglesia universal celebra la Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia. Una festividad instituida por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2018, a través de un decreto firmado por el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah, y el Arzobispo Arthur Roche.

Aunque la festividad hunde sus raíces materialmente en los primeros siglos de la Iglesia y teóricamente fue enunciada por Pablo VI durante el Concilio Vaticano II, su escaso recorrido de siete años como festividad litúrgica oficial hace que se sea poco conocida por el común de los fieles.

En el documento que decretaba su celebración, Sarah menciona que la comprensión de María como Madre de la Iglesia ya se daba en el "sentir eclesial" de tiempos de San Agustín y León Magno.

"El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia", detalla el decreto.

La celebración se explica desde que María, junto a la cruz, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres como hijos para regenerar a la vida divina", al mismo tiempo que Cristo eligió en Juan "a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial".

Ya desde entonces aparecieron a lo largo de los siglos expresiones similares al título de esta fiesta, como Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también "Madre de la Iglesia", como mencionaban Benedicto XIV o León XIII.

Una de las veneraciones textuales de la bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia fue realizada por Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, cuando se refirió a María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título".

Los pasos hacia la declaración formal de esta festividad se aceleraron cuando la Sede Apostólica propuso una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, en el Año Santo de la Redención (1975), que fue incluida posteriormente en el Misal Romano.

Pocos años después concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980), publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986) y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían.

El último paso al respecto lo dio Francisco al considerar que la promoción de esta devoción podía "incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana". De este modo, estableció que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, fuese inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y celebrada cada año.

Una celebración que pretende ayudar a recordar que "el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Para ello, se estableció que dicha celebración apareciese en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas.

Días después de la publicación del decreto, la misma Congregación emitió una notificación donde mencionaba algunas directrices para la celebración de dicha memoria. Entre ellas, se hablaba de:

1º Las Misas del lunes y el martes de Pentecostés o las Misas votivas del Espíritu Santo

La primera, concierne la rúbrica que se lee en el Misal Romano después de los formularios de la Misa de Pentecostés, referida a las misas del lunes y martes después de Pentecostés, en que numerosos fieles asisten a misa y señala que “puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo” (Misal Romano). La notificación de la Congregación para el Culto Divino señala que “sigue siendo válida, porque no deroga la precedencia de los días litúrgicos que, por su celebración , son regulados únicamente por la Tabla de los días litúrgicos” (cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, n. 59).

Del mismo modo, la precedencia está ordenada por la normativa para las Misas votivas” las que “de suyo, están prohibidas los días en que coincide una memoria obligatoria, o una feria de Adviento hasta el día 16 de diciembre, o una feria del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la octava de Pascua”. A este respecto la Congregación afirma que “si la utilidad pastoral lo pide, en la celebración con el pueblo puede utilizarse una misa votiva que responda a esa utilidad, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante” (Misal Romano; cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 376).

2º Con igual importancia, preferir la memoria de la Beata Virgen María

Sin embargo, agregaba la nota,  "en igualdad de condiciones, se prefiere la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, cuyos textos van anexos al Decreto, con las lecturas indicadas, consideradas propias, porque iluminan el misterio de la Maternidad espiritual”.

La notificación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señala en este sentido que “en una futura edición del Ordo Lectionum Missae n. 572 bis, la rúbrica indicará expresamente que las lecturas son propias y, por tanto, aunque se trate de una memoria, deben tomarse en lugar de las lecturas del día” (cf. Leccionario, Prenotandos, n. 83).

3º Prevalencia de la memoria de la Beata Virgen María

Finalmente, en el caso de que esta memoria coincida con otra memoria, la indicación de la Congregación es que “se siguen los principios de las normas generales para el Año litúrgico y el Calendario” (cf. Tabla de los días litúrgicos, n. 60). Y recordando “la vinculación de la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia con Pentecostés, al igual que la memoria del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María con la celebración del Sagrado Corazón de Jesús”, la Congregación para el Culto Divino indica que “en caso de coincidencia con otra memoria de un Santo o de un Beato, según la tradición litúrgica de la preeminencia entre personas, prevalece la memoria de la Bienaventurada Virgen María”.

12 de mayo de 2025

Nuestra Señora de la Santa Cruz de Jerusalén

 

Del sitio Puntadas Marianas:

La Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén (en latín, Basilica Sanctae Crucis in Hierusalem y en italiano, Basilica di Santa Croce in Gerusalemme) es una de las siete iglesias de Roma, que los peregrinos tenían que visitar a pie en un día. Fue construida en el lugar donde se encontraban los palacios de Helena de Constantinopla, la madre de Constantino I el Grande. 

La iglesia se encuentra a menos de un kilómetro al este de la de Archibasílica de San Juan de Letrán. Fue construida en el lugar que ocupaba un palacio fechado en el siglo III que había sido el hogar de los últimos emperadores. Una sala de este edificio, de 21,8 m de largo y 36,5 m de ancho, fue adaptada en el 350 para la construcción de la iglesia.

Bajo el papado de Lucio II en el siglo XII, la iglesia fue restaurada y más tarde dotada de una torre, como demostración de poder. Durante el Renacimiento y el Barroco, se realizaron otras modificaciones, que desfiguraron completamente el aspecto original de la iglesia. La restauración barroca fue encargada por el papa Benedicto XIV a Domenico Gregorini y Pietro Passalacqua (1740-1758), autores de la fachada y atrio de forma ovalada, como una de las últimas derivaciones de la arquitectura de Borromini, antes del advenimiento del Neoclasicismo. Actualmente parte de los frescos originales del antiguo edificio se conservan en el Museo de la basílica.

 A comienzos del siglo XII hasta el siglo XVI existía anexo a la iglesia un monasterio de la Orden de los Cartujos. Junto al convento y adosado a los muros del anfiteatro Castrense, el papa Sixto IV reconstruyó en 1476 el Oratorio de Santa Maria del Buon Aiuto, que originariamente estaba a medio camino entre las iglesias de la Santa Cruz y San Juan. El pueblo la denominó Santa Maria de Spazzolaria por el hecho de que el sacristán cobraba limosnas para la iglesia, costumbre que aún se mantiene.

La Basílica de la Santa Cruz (a menudo citada en la Edad Media, simplemente como de Jerusalén), fue declarada con el título presbiteral por el papa Gregorio I. Del 13 de marzo de 1910, la iglesia de Santa Cruz se instituyó como parroquia, creada por el papa Pío X.

La iglesia contiene reliquias tradicionalmente ligadas a la Crucifixión de Jesús. Entre estas se encuentran partes de la Vera Cruz, la cruz de uno de los dos ladrones, la esponja empapada en vinagre, la corona de espinas, clavos, y la inscripción del INRI. Estas reliquias, según la tradición, fueron traídas por santa Helena después de su viaje a Tierra Santa.

Su autenticidad no es segura. Las reliquias se conservan en el santuario "de la Cruz", que se encuentra dentro de la sacristía de la basílica. Varios fragmentos más de la Cruz se conservan en iglesias de todo el mundo. De los cuatro clavos sagrados de la Crucifixión, los otros tres están, según la tradición, uno en la Corona de Hierro en Monza, uno suspendido sobre el altar mayor de la catedral de Milán y uno, de tradición más dudosa, en la catedral de Colle di Val d'Elsa, en la provincia de Siena.

En el interior de la iglesia se encuentra la capilla de Santa Elena, cuyo pavimento fue cubierto con tierra proveniente de Tierra Santa. Debido a esta circunstancia recibió la iglesia su nombre particular de Jerusalén. Los peregrinos en la Edad Media consideraban a esta capilla no apta para el acceso a las mujeres, prohibición que también se aplicaba a la capilla del Sancta Sanctorum de los edificios de Letrán.

Durante un tiempo, en la capilla se conservaron tres paneles que constituían un retablo, ejecutado en 1601 por el pintor Peter Paul Rubens, recién llegado a Roma de Mantua. Hoy en día, las dos pinturas, que representan Santa Helena y la Vera-cruz y la Pasión de Cristo se encuentran en la catedral de Nuestra Señora de Grasse, Francia, mientras que se desconoce el paradero de la tercera.


En el ábside se encuentran unos frescos con las leyendas de la Vera Cruz, atribuidos recientemente a Antoniazzo Romano y Marco Palmesano. Especial atención merece también, el extraordinario mosaico realizado por Melozzo da Forli, que decora la bóveda de la capilla de Santa Elena. También cabe destacar el monumento funerario al cardenal español, nacido en León, Francisco de Quiñones, realizado por Jacopo Sansovino en 1536. En una urna de basalto del altar mayor se conserva el cuerpo de San Cesáreo, diácono y mártir, y San Anastasio.

La reestructuración del siglo XVIII condujo a una renovación total del interior, que estaba decorado con tres pinturas de gran formato en la bóveda por el molfetés Corrado Giaquinto, uno de los artistas más celebrados de la época (1743). 

Otro tesoro es un icono en mosaico del siglo XIV, hoy en el Museo de la Basílica, encargo del papa Gregorio I. Está rodeado por un marco de madera, muy grande, que deja poco espacio para el icono.

En el área del anfiteatro Castrense, durante siglos perteneciente a la basílica y a su monasterio, fue reconstruido y diseñado en el 2004 por el arquitecto Paul Pejrone, como huerta-jardín del monasterio, por iniciativa de los Amigos de Santa Cruz de Jerusalén. Los paseos circulares son los ejes principales que consisten en dos caminos perpendiculares bajo pérgolas, que se reúnen en el centro en un estanque.

Los cultivos están dispuestos de forma clara y ordenada, con verduras, hierbas aromáticas, frutales y flores, con un gran respeto por la tradición de los cultivos locales. La impresión general es de equilibrio y serenidad, tanto más sorprendente porque el sitio está en el centro de una zona de denso tráfico.

20 de noviembre de 2024

Nuestra Señora del Socorro de Cartoceto

Del sitio Collegamento Nazionale Santuari:

En la ladera sur de la colina del Monte Partemio, en Cartoceto, se encuentra el Convento de Santa María del Socorro.

Fue construido hacia 1500 gracias a la intervención del municipio, que asignó 200 florines, y al apoyo de toda la población, que de este modo respondió a la presión de un fraile agustino, un tal Fray Giacomo, que quería difundir una devoción típica de los agustinos de la época: la de Nuestra Señora del Socorro.

Como acudían multitudes de personas, también de los pueblos cercanos, por los milagros que realizaba la venerada imagen pintada entretanto, S. María se convirtió en un centro de profunda religiosidad y en destino de las diversas asociaciones y parroquias de la diócesis de Fano.

Con el paso del tiempo, esta devoción fue decayendo cada vez más y, con la supresión napoleónica de la comunidad de frailes, el propio convento se vio afectado, deteriorándose cada vez más en su estructura y convirtiéndose en casa de reposo para aquellos frailes que habían enseñado en la Casa Generalicia de Pesaro, Rímini y Ancona. En 1743, bajo la presión del general de los agustinos, el padre Agostino Gioia, el papa Benedicto XIV promulgó dos Ordenanzas según las cuales el monasterio debía convertirse en una sucursal del de Pesaro. 

Inmediatamente, aunque por motivos diferentes, el Consejo de la Comunidad de Cartoceto y los magistrados de Fano recurrieron esta medida, ya que deseaban que las rentas de S. María pasaran a los agustinos de Fano. Aunque estas iniciativas no condujeron a la retirada de los dos proyectos de ley, nunca llegaron a ser ejecutables.

De estilo vanviteliano, la iglesia de S. Maria del Soccorso tiene una estructura muy sólida con muros macizos también por razones estáticas, ya que la mezcla de cal y toba molida no tiene mucha fuerza de cohesión.

La iglesia tiene planta rectangular con bóvedas de crucería. En la planta baja se encontraban las oficinas públicas del convento, los refectorios, la bodega y la sala capitular.

Presumiblemente hacia la segunda mitad del siglo XVIII, se reconstruyó el actual complejo del monasterio en el lugar del antiguo edificio, incluida la poderosa y elevada iglesia que fue bendecida por el obispo de Fano en 1783. El monasterio albergaba colonias de helioterapia para niños y niñas pobres y necesitados, y aunque hace tiempo que dejó de ser la sede del Santuario de S. Maria del Soccorso y, por tanto, un destino de peregrinación, el monasterio no ha perdido su atractivo espiritual.

Los padres agustinos, antaño numerosos, siguen acogiendo a grupos de estudio, de formación y, en cualquier caso, a quienes buscan el silencio y la comunión con lo visible y lo invisible.

Entre las pinturas más antiguas bien conservadas se encuentra el fresco de la Madonna del Latte, de 1500, situado en el pasadizo entre la iglesia y el claustro, típica expresión de abundancia y fertilidad; se encontraba en la antigua iglesia como exvoto.

En la capilla lateral de la iglesia hay una Madonna del Soccorso de mediados del siglo XV de la escuela de las Marcas.

También se conservan en el convento dos obras del siglo XVI atribuidas a Bartolomeo Morganti, pintor de Fano que produjo mucho en las distintas iglesias de Cartoceto, donde tenía una casa: una Concepción y una Flagelación.

La iglesia alberga también un órgano de 1805, obra de Sebastiano Vici de Montecarotto.

20 de mayo de 2024

La Celebración de Nuestra Señora como Madre de la Iglesia

Documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos:

La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer (cf. Gálatas 4, 4), la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia. Esto estaba ya de alguna manera presente en el sentir eclesial a partir de las palabras premonitorias de san Agustín y de san León Magno. El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia. Estas consideraciones derivan de la maternidad divina de María y de su íntima unión a la obra del Redentor, culminada en la hora de la cruz.

En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cf. Juan 19, 25), aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial.

María, solícita guía de la Iglesia naciente, inició la propia misión materna ya en el cenáculo, orando con los Apóstoles en espera de la venida del Espíritu Santo (cf. Hechos 1, 14). Con este sentimiento, la piedad cristiana ha honrado a María, en el curso de los siglos, con los títulos, de alguna manera equivalentes, de Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también "Madre de la Iglesia", como aparece en textos de algunos autores espirituales e incluso en el magisterio de Benedicto XIV y León XIII.

De todo esto resulta claro en qué se fundamentó el beato Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, para declarar va la bienaventurada Virgen María "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título". Por lo tanto, la Sede Apostólica, especialmente después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían.

El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año. Esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos.

Por tanto, tal memoria deberá aparecer en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas: los respectivos textos litúrgicos se adjuntan a este decreto y sus traducciones, aprobadas por las Conferencias Episcopales, serán publicadas después de ser confirmadas por este Dicasterio.

Donde la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un día diverso con un grado litúrgico más elevado, según el derecho particular aprobado, puede seguir celebrándose en el futuro del mismo modo.

Sin que obste nada en contrario.

En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 11 de febrero de 2018, memoria de la bienaventurada Virgen María de Lourdes.

Robert Card. Sarah
Prefecto

+ Arthur Roche
Arzobispo Secretario

 

29 de mayo de 2023

Nuestra Señora, Madre de la Iglesia

 

Del sitio Cari Filii:

En Llena de Gracia (fullofgracefilm.com),  una película hermosa y contemplativa de 2015, vemos a los apóstoles llegando de distintas partes del mundo para estar con la Virgen María en sus últimos días terrenales. Todos la saludan llamándola "Madre", como lo hizo su Maestro, el mismo Jesús. Quizá esta película sea la que mejor ha recogido a María como Madre de la Iglesia, a partir de su maternidad adoptiva de los apóstoles.

Desde 2018, por indicación del Papa Francisco, el lunes después de Pentecostés se celebra la fiesta de "María, Madre de la Iglesia". Aunque esta advocación y su simbología vienen de tiempos muy antiguos, y en varios países y regiones ya se celebraba litúrgicamente con grandes honores, el Papa Francisco ha querido que sea una fiesta de la Iglesia universal. San Pedro vuelve de un viaje y saluda a María como madre que lo recibe en el film Llena de Gracia.

El cardenal Sarah, que era Prefecto de Culto Divino en 2018, lo recordaba así en el decreto que lo promulgaba: "La Sede Apostólica, especialmente después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían". 

La motivación del Papa argentino la detallaba también Sarah: "El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año. Esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Con el nuevo decreto de Culto Divino, desde 2018 se establece que esa memoria "deberá aparecer en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas", y detalla que "donde la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un día diverso con un grado litúrgico más elevado, según el derecho particular aprobado, puede seguir celebrándose en el futuro del mismo modo". Pontificio Colegio Maria Mater Ecclesiae en Roma.

A los pies de Jesús sólo había un apóstol, Juan, junto con María. Y Él encarga al apóstol que reciba a María «como algo suyo» o "como de su casa", es decir, como su Madre. "Madre, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre", les dice. Juan, símbolo de la Iglesia, acoge a María como Madre (Juan 19,25). 

María, recuerda Sarah, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial". 

Sarah recordó enseñanzas de antiguos padres de la Iglesia. 

San Agustín (354 – hacia 430) decía que María es "madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia". 

El Papa San León Magno (s.V) dijo que "el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo", es decir, que si María es la que da a luz a Cristo, cabeza de la Iglesia, también da a luz a los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia, los cristianos. 

El título de Madre de la Iglesia lo usaron ya en su magisterio Benedicto XIV (en el siglo XVIII) y León XIII (pontífice de 1878 a 1903, gran impulsor de la Doctrina Social de la Iglesia). 

Así, San Pablo VI se inspiró en todos estos precedentes para declarar en 1964, en la tercera sesión del Concilio Vaticano II, a la bienaventurada Virgen María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título". María como Madre de la Iglesia ligada a Pentecostés, los apóstoles y sus dones.

Después, San Juan Pablo II retoma ese título de Madre de la Iglesia en su su Carta Encíclica Redemptoris Mater de 1987 citando al Concilio Vaticano II. 

Así, retoma un texto de 1968 conocido como el "Credo del pueblo de Dios": "Creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos".

Y citando a Pablo VI añadió: "El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será siempre la clave para la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia». «María está presente en la Iglesia como Madre de Cristo y, a la vez, como aquella Madre que Cristo, en el misterio de la redención, ha dado al hombre en la persona del apóstol Juan. Por consiguiente, María acoge, con su nueva maternidad en el Espíritu, a todos y a cada uno en la Iglesia, acoge también a todos y a cada uno por medio de la Iglesia. En este sentido María, Madre de la Iglesia, es también su modelo», insiste Juan Pablo II.

27 de marzo de 2023

Nuestra Señora de las Luces

Del sitio Aleteia:

En San Severino, (Marcas, Italia) en los años 1560 y 1584 y durante un cierto período de tiempo, varias personas fueron testigos de un hecho increíble entorno a una imagen de la Virgen María.

Dicha imagen de la Virgen María con el Niño Jesús, fue encargada por una familia pudiente del lugar, para colocarla a la entrada de su finca agrícola.

La obra fue realizada por el entonces renombrado artista local Giangentile Di Lorenzo en el año 1560.

La tradición sostiene que en el mismo año que fue pintada  la imagen, comenzó a resplandecer con una luz milagrosa, de misteriosas pequeñas llamas suspendidas alrededor del retrato.

Por un cierto periodo, pasantes, curiosos, fieles, como así también las religiosas de los conventos cercanos pudieron admirar el evento extraordinario.

Quizás aún más extraordinario fue la reaparición del milagro en la noche del 16 de enero de 1584 hasta abril del mismo año.

A partir de este momento, las monjas clarisas del convento cercano quisieron oportunamente iniciar la construcción de un santuario para proteger la imagen milagrosa y fue denominada Virgen de las luces.

Inicialmente, la congregación de los Padres Filipinos (de san Felipe Neri) fueron los encargados de custodiar el santuario, para luego pasar a ser cuidado primero por los Padres Barnabitas y luego por los monjes cistercienses que custodiaron con celo el santuario y la venerada escultura de la Virgen María.

En el año 1747, el Papa Benedicto XIV hizo coronar la imagen de la Virgen y el Niño con una diadema de oro. Todos serían conscientes de la importancia de la figura pródiga.

El santuario está situado en la colina que domina la ciudad de San Severino, no lejos de donde se encuentra la antigua catedral de la ciudad y no lejos de los monasterios femeninos de las monjas cistercienses y clarisas.

La iglesia tiene un diseño modificado a cruz griega. Está conformada por la nave y cuatro capillas laterales.

En la primera capilla a la derecha se encuentra representado san Carlos Borromeo atribuido a Felice Torelli.

En la siguiente capilla a la derecha, un lienzo representa la Vida de la Virgen, obra de Giovanni Andrea Urbini.

Las capillas de la izquierda fueron decoradas por el pintor Felice Damiani y Vincenzo da Camerino. Entre las representaciones se encuentran la Visitación, el Sueño de San José y el Viaje de María y José a la Casa de Isabel.

También se encuentran los restos del beato Pellegrino da Falerone y Bentivoglio de Bonis da San Severino, ambos entre los primeros discípulos de San Francisco.

En la segunda capilla podemos ver la  Adoración de los Reyes Magos, la Circuncisión y la Adoración de los Pastores.

En el año 2016 debido al terrible terremoto que azotó parte de Las Marcas, la iglesia quedó inutilizable por un tiempo. Actualmente puede ser visitada y está administrada por las Hermanas Misioneras del Amor de Cristo.

Hoy pedimos una oración especial, por las víctimas  y los daños ocasionados por el fuerte aluvión en Las Marcas ocurrido la noche del jueves 15 de septiembre de 2022

Un Ave María en especial por los dos desaparecidos entre el fango Brunella (56 años) y el pequeño Mattia (8 años).

A ti Madre de Luz te los encomendamos