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15 de junio de 2026

Nuestra Señora de la Misericordia de Vedano al Lambro

 

Traducido del sitio Maria di Nazareth:

El Santuario se encuentra en la calle del mismo nombre, Via della Misericordia, en el punto donde la calle marca el límite entre los municipios de Vedano al Lambro, Biassono y Lissone. La pequeña iglesia, posteriormente declarada Santuario de la Virgen de la Misericordia, data de la época de la famosa peste de Manzoni. Además de la antigua nave principal, el templo se amplía, a la derecha, con una pequeña nave lateral construida posteriormente.
Y a esa terrible plaga se refiere el fresco del presbiterio, realizado por Luigi Tagliaferri: la tradición nos cuenta que durante la epidemia, que se cobró tantas víctimas, muchas familias de los alrededores de Vedano, para evitar el contagio letal con los apestados, se alejaban de los centros afectados en busca de zonas más saludables.

Al llegar al lugar donde ahora se encuentra la pequeña iglesia, se les apareció la Virgen, quien invitó a todos a regresar a sus hogares, asegurándoles que la peste había cesado y que ya no tenían nada que temer.

Y así fue. Luigi Tagliaferri se inspiró en este acontecimiento para pintar la extraordinaria y histórica visión: en el centro, sobre un fondo de telas drapeadas sujetas a un árbol, aparece la Virgen movida a la misericordia, sentada sobre un montón de nubes y con el celestial Niño Jesús bendiciendo en su regazo. A los lados, grupos de fieles (hombres, mujeres y niños, de rodillas o de pie) contemplan, invocan y piden protección a la Virgen, quien, movida a la piedad, les asegura que el azote ha cesado y los invita a regresar a sus hogares.

La presencia coral de tantos fieles dirigidos a la Virgen tiene como telón de fondo un paisaje campestre que, a la derecha, incorpora la pequeña aldea habitada, donde se erigió la pequeña iglesia y donde tuvo lugar la milagrosa aparición.

Es difícil establecer el origen de la devoción hacia la Virgen de la Misericordia. La tradición popular cuenta que, en tiempos de pestilencia, mucha gente, huyendo de la matanza que causaba la terrible enfermedad, se acampó en medio de los bosques. Pero allí también los alcanzó el flagelo, por lo que, sin saber a quién recurrir, devotos como eran, se dirigieron fervientemente a la Virgen. 

Y la Virgen se les apareció sobre un árbol, llevando al Niño en brazos, en un gesto bondadoso y consolador. La peste desapareció de inmediato.    

Sin embargo, antes de regresar a sus hogares, con piedras, erigieron un rudimentario tabernáculo. Luego construyeron una capillita (el actual espacio del altar), con una pintura que recordaba el hecho. En la primera mitad del siglo XVI, la capillita rural fue ampliada, pero se dejó abierta e incompleta. Por orden de San Carlos (1579), fue completada y mejorada. Luego, durante un largo período de tiempo, no hay noticias. 

En 1913, el Santuario fue objeto de importantes obras. Se elevó toda la iglesia, se renovaron los cimientos, se modificaron las ventanas, se decoró el exterior, se construyó un pequeño campanario, se colocaron tres campanas (actualmente hay una sola) y se renovó todo el piso. Llegó la Gran Guerra y la devoción a la Virgen aumentó. Aún hoy la afluencia de gente es numerosa, especialmente el día de la fiesta que se celebra el domingo de Pentecostés.

En 1896, dado que el estado de la pintura de la Virgen se había deteriorado, se tuvo que pensar en retocarla. Se llamó al pintor L. Tagliaferri, quien, aunque mantuvo la forma tradicional de la escena de la Aparición, se esforzó por hacerla más viva y más expresiva del significado de la "Virgen de la Misericordia". Además, en el Santuario hay siete lienzos que ilustran las siete obras de misericordia corporales. Son obras de P. Rossi (1884).

La fiesta de la "Virgen de la Misericordia" se celebra en la solemnidad de Pentecostés. Es una tradición. Se extiende también al lunes siguiente. Una pesca benéfica, atracciones, puestos... completan el evento.

25 de mayo de 2026

Fiesta de Nuestra Señora, Madre de la Iglesia


Traducido del sitio Aleteia:

Desde 2018, esta fiesta figura en el calendario. Como memoria del lunes después de Pentecostés, debe tener prioridad en la mayoría de los casos.

La nueva memoria obligatoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, se celebra en la forma ordinaria del rito romano desde 2018.

La nueva fiesta fue insertada en el Calendario Universal para la Iglesia latina a principios de ese año por el papa Francisco, en un decreto fechado el 11 de febrero, 160 aniversario de la aparición de María en Lourdes.

La nueva fiesta se celebra el lunes siguiente a Pentecostés.

Una notificación del Vaticano de 2018, firmada por el cardenal Robert Sarah, entonces prefecto de la Congregación para la Liturgia Divina, señala que sigue existiendo una excepción, de acuerdo con las rúbricas del Misal Romano:"Cuando el lunes o el martes después de Pentecostés sean días en los que los fieles estén obligados o acostumbrados a asistir a misa, se puede repetir la misa del domingo de Pentecostés o se puede celebrar una misa del Espíritu Santo".

No obstante, el documento insiste en que "en igualdad de condiciones, se debe preferir la memoria obligatoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia".

Dado que Pentecostés es una fiesta móvil, vinculada a la celebración de la Pascua, es posible que la nueva memoria coincida con otra memoria de un santo o beato; y cuando esto ocurra, tendrá prioridad la fiesta de María, Madre de la Iglesia.

27 - marzo - 2018

17 de mayo de 2026

¿Estuvo presente Nuestra Señora en la Ascensión de Jesús?

 


Traducido del sitio Aleteia:

La Biblia no dice exactamente quién estaba allí, pero es muy posible que María estuviera presente en la ascensión de su hijo, Jesús.

El primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles continúa la historia de la vida de Jesús y comienza con su ascensión al cielo. Sin embargo, no queda claro de inmediato quién estaba allí, y muchos se han preguntado si María, su madre, estuvo presente en la ascensión de Jesús.

La Biblia nos da algunas pistas.

En primer lugar, se puede deducir con seguridad que los apóstoles estaban allí y fueron testigos de la ascensión.

Cuando entraron en la ciudad, se dirigieron al aposento alto donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hijo de Santiago

Los apóstoles originales (excepto Judas) estaban allí y fueron del Monte de los Olivos al "aposento alto".

Inmediatamente después de este versículo aparece una posible pista que sitúa a María también en la ascensión de Jesús.

Todos ellos se dedicaban de común acuerdo a la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús. 

A los apóstoles se unieron algunas mujeres, entre ellas la Virgen María, en el aposento alto.

No hay ningún versículo claro que diga: "María estaba en la ascensión de su Hijo", pero es una tradición piadosa que Ella estuviera allí, y los artistas suelen pintar la escena con María en medio de los apóstoles, mirando a su hijo. Esto presagia el evento de Pentecostés, donde la Biblia sí afirma que María estaba allí.

Si lo piensas bien, ¿no querría Jesús despedirse por última vez de su Madre? Tiene sentido desde el punto de vista lógico, y también podemos encontrar algún apoyo en la Biblia.

Pensar en la escena de esta manera añade emoción a la partida de Jesús, que debió de ser difícil de soportar para todos, especialmente para María, que meditaba todas estas cosas en su corazón.

Por último, la ascensión de Jesús también presagia la asunción de María, en la que Jesús llevaría a su madre de la tierra al cielo. Tendría sentido que María pudiera presenciar este acontecimiento y así anticipar lo que le sucedería al final de su vida terrenal.

 16 - mayo - 2021

9 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles

 

Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Evangelio del Día:

Pentecostés es la palabra griega que significa "cincuentena". Este día cincuenta que celebraba el pueblo judío, se contaba a partir del día que habían inmolado el cordero pascual; y eso era porque, cincuenta días después de la salida de Egipto, la Ley fue dada sobre la cumbre ardiente del monte Sinaí. De igual manera, en el Nuevo Testamento, cincuenta días después de la Pascua de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se les apareció en forma de lenguas de fuego. La Ley fue dada en el monte Sinaí, el Espíritu en el monte Sión; la Ley en la cima del monte, el Espíritu en el Cenáculo.

"Todos los discípulos estaba juntos el día de Pentecostés. De repente, un ruido del cielo"... Tal como lo dice un salmo: "el correr de las acequias alegra la ciudad de Dios" (Salmos 45,5). Un gran ruido acompaña la llegada de aquel que venía a enseñar a los fieles. Fijaos como eso está de acuerdo con lo que leemos en el Éxodo: "Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar" (19,6). El primer día fue la encarnación de Cristo; el segundo día, su Pasión; el tercer día el envío del Espíritu Santo. Llega ese día: se oye el trueno, hay un gran ruido, brillan los relámpagos –los milagros de los apóstoles-; un nube espesa –la compunción del corazón y la penitencia- cubre la montaña, el pueblo de Jerusalén (Hch 2,37-38). (...)

"Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas de fuego". Unas lenguas, las de la serpiente, de Eva y Adán, habían hecho entrar la muerte en este mundo. (...) Por eso el Espíritu aparece en forma de lenguas, oponiendo lenguas a lenguas, curando a través del fuego el veneno mortal. (...) "Y empezaron a hablar". Este es el signo de la plenitud; el vaso lleno hasta rebosar; el fuego que no se puede contener... Estas diversas lenguas son las diferentes lecciones que nos ha dejado Cristo, como son la humildad, la pobreza, la paciencia, la obediencia. Hablamos estas diversas lenguas cuando damos ejemplo de estas virtudes al prójimo. La palabra es viva cuando hablan las obras. ¡Hagamos hablar a las obras! 


San Antonio de Padua

1 de abril de 2026

Nuestra Señora de la Paz de La Seca


 Del sitio Cofradías Sacramentales, de Gloria y Devocionales de Valladolid:

Señala el corresponsal del diario Libertad en un artículo publicado el 30 de mayo de 1950: “Hace unos cuantos siglos que esta preciosa imagen de la Virgen fue encontrada en el campo, a unos kilómetros del término municipal de La Seca, precisamente el lunes de Pentecostés. Según la tradición, debió ser escondida para evitar fuera profanada por las huestes morunas, y su hallazgo fue verificado por los vecinos de este pueblo, a la que adjudicaron el título emotivo de “Virgen de la Paz”. Desde aquella fecha viene siendo objeto de la veneración por parte del vecindario de distintas generaciones, y aunque su festividad es el 24 de enero, todos los años se conmemora la feliz aparición con una especial función religiosa, plena de místico fervor, a la que se denomina en este día la “Paz de Mayo”. […]”.

En la actualidad se siguen manteniendo las dos principales celebraciones en su honor: el 24 de enero y el último fin de semana de mayo.

Existió una ermita en su honor, donde moró la venerada imagen por siglos, enclavada en el Monte de La Paz, Monte de La Teja (Fuente de la Teja), o según otros llamado Monte Inestoso. Durante la Guerra de la Independencia y para evitar su profanación al estar en un paraje aislado, se toma la decisión de trasladarla primero a la Ermita del Cristo del Humilladero (actual cementerio) y posteriormente a una capilla propia en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Al finalizar la contienda se funda una cofradía en su honor el 4 de octubre de 1814 quedando definitivamente aprobada dos años más tarde, en 1816. En recuerdo de ello, en 2016 se cumplió el 200 aniversario de la fundación de la Cofradía de Nuestra Señora de La Paz presidiendo los actos Mons. Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y Cardenal con el título de Santa María in Vallicella.

Es una talla en madera del siglo XVI y policromada en el XVIII. Representa a María, en pie, con el Niño Jesús en su brazo izquierdo mientras en la mano derecha sujeta el atributo propio de su advocación. En otros tiempos se la revestía completamente con vestiduras de tela natural que posteriormente fueron retiradas aunque en ocasiones recientes ha lucido manto. Destaca el juego de corona y sobrecorona así como la ráfaga que porta la imagen. También hay constancia que en tiempos pasados llevaba la luna a los pies.

Hay además una imagen vicaria, de vestir, que preside los cultos de mayo.

Como ultima curiosidad en cuanto relacionada con esta imagen, existe otra copia de la de vestir (la de los cultos de mayo) que en la solemnidad del Corpus Christi de 2023 presidió el altar que levantó la Muy Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de La Piedad en la Plaza Mayor.

5 de diciembre de 2025

Nuestra Señora Madre del Buen Pastor


Traducido del sitio Aleteia:

 El sábado anterior al Domingo del Buen Pastor es un día especial para honrar a María, Madre del Buen Pastor, y era una fiesta muy popular en ciertas partes del mundo.

Los domingos posteriores al Domingo de Pascua tienen diversos temas, como el Domingo de la Divina Misericordia y el Domingo del Buen Pastor.

Las lecturas del Domingo del Buen Pastor (cuarto domingo de Pascua) siempre han incluido un pasaje del Evangelio según San Juan en el que Jesús se refiere a sí mismo como el Buen Pastor: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas".

A veces se utilizan otros versículos de ese capítulo, pero el "tema" general de las lecturas es que Jesús es el "Buen Pastor".

Históricamente, el sábado anterior al Domingo del Buen Pastor estaba dedicado a Nuestra Señora, Madre del Buen Pastor.

Esta devoción nos llega de los franciscanos capuchinos de España en el siglo XVIII.

Los capuchinos de Canadá Central tienen una extensa historia de esta devoción en su sitio web (su providencia se llama María, Madre del Buen Pastor). Todo comenzó con un fraile en particular que representó a María de esta manera: "En el año 1703, fray Isidoro de Sevilla, un gran predicador popular, tuvo la inspiración de acompañar su misión con un estandarte con una representación particular de la Virgen María: vestida con las humildes ropas de una pastora, sentada en una roca, bajo un árbol, con un sombrero de ala ancha y rodeada de algunos corderos". 

En torno a esta representación de María se desarrolló una piadosa devoción que se extendió primero por España y más tarde por América Latina: "La devoción a la 'Pastora de las almas', que popularmente se conoció como la 'Divina Pastora', se expandió rápidamente con la creación de muchos grupos de fieles vinculados a ella en toda España. Se les conoció como el Rebaño de María"

Con el tiempo, se desarrollaron incluso textos litúrgicos para esta fiesta especial, utilizados por los capuchinos en la misa y en la liturgia de las horas.

Hasta el día de hoy, todas las misiones capuchinas del mundo están confiadas a María, Madre del Buen Pastor: "Confiamos esta gran empresa a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre del Buen Pastor, que dio a luz a Cristo, luz y salvación de todas las naciones, y que, en la mañana de Pentecostés, cubierta por la sombra del Espíritu Santo, presidió en oración los albores de la evangelización

Aunque esta fiesta no se celebra en el calendario universal de la Iglesia católica (aunque algunos países de habla hispana tienen diversas tradiciones y procesiones relacionadas con esta devoción), el sábado anterior al Domingo del Buen Pastor no suele tener una fiesta concreta y se podría celebrar entonces una misa votiva en honor a la Santísima Madre. También se podrían elegir textos de la Liturgia de las Horas en honor a María.

Sea cual sea la forma en que se celebre la fiesta, puede ser un día para recordar a María y su papel como Madre del Buen Pastor.

11 - abril -2024

8 de noviembre de 2025

Acuerdate Señora de decirle al Señor cosas buenas de nosotros

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

 María, Madre del Redentor y Mediadora de todas las Gracias
ya durante tu vida terrena, comenzaste a ejercer tu poder intercesor 
como en las bodas de Caná, o en Pentecostés
Ahora desde el cielo, lo sigues ejercitando con plenitud. 
 
Madre, recurrimos confiadamente a ti en todos los momentos de nuestra vida. 
Te rogamos que hables a Jesús en favor nuestro. 
Tú que eres refugio y amparo de nuestras alma, 
encomiéndalas al Amor Misericordioso.
 
Tú nos conoces mejor que nosotros mismos, 
ves todo lo que vivimos y necesitamos: 
nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras dificultades, 
los peligros que corremos, nuestras angustias. 
En todas nuestras pruebas, 
te rogamos que nos des el consuelo y 
la fuerza para poder descansar en seguridad y alegría 
bajo la protección de la mejor de todas las madres.

María, Madre del Redentor y Mediadora de todas las Gracias, ruega por nosotros.

Amén

16 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de Linarejos


Del sitio Amigos de Lolo:

Hay siempre en la historia de los pueblos hechos y circunstancias que calan tan íntimamente en lo más hondo de su sensibilidad, que, adueñándose de su corazón, le infunden una manera de ser tan característica y peculiar, que a lo largo de los días se le ha de conocer por este rasgo íntimo y a la vez diferencial de los restantes pueblos.

Así, cuando Fernando III el Santo derrama, en sus galopadas por tierras andaluzas, la paz y la seguridad sobre sus reinos amenazados, muchos de sus súbditos se agrupan en torno al castillo de Linares, y surge una nueva ciudad, segura y trabajadora para la corona gloriosa de Castilla. Pero el hecho vital, el matiz que desde entonces le ha de dar su razón de ser a la nueva ciudad, no brota entre lanzas erguidas, muros almenados ni alaridos de victoria, sino en un apartado lentisco, ribazo intransitable de la sierra, silente y quedo, y en su manifestación campea la fe y la humilde sencillez de sus protagonistas.

En aquella época (5 de agosto de 1227), la imagen de Nuestra Señora de las Nieves fue aparecida a un viandante que, procedente de los campos de Albentosa, se detuvo un momento a descansar a la sombra de unos lentiscos, en el paraje conocido en aquel tiempo por Fuentes de Linarejos. Los cristianos que había entonces avecindados en este pueblo, al tener conocimiento del milagroso hallazgo de la imagen, la trasladaron a su iglesia parroquial, poseídos del mayor entusiasmo. Al día siguiente no la hallaron en el altar, donde la habían depositado, y sí entre los lentiscos, por lo que vinieron en levantar una capilla en tal paraje, interpretando de este modo un supuesto deseo de Nuestra Señora.

¡Y qué ardiente y vivo era este deseo de la Señora! Porque Ella quería, sobre un dosel de jaras y lentiscos, con el perfume fragante que destilaban los montes, alzar su trono en la falda de la serranía, para desde allí velar el sueño de la ciudad, recostada, y derramar la lluvia de sus bendiciones sobre los campos sedientos: la Virgen quería ser campesina. Pero si Ella se iba al campo, ¿quién iba a consolar a sus hijos, que tenían ya las almas cautivas en la mirada dulce de la Señora?

Sí, sería campesina; porque, si no podían vivir en torno suyo, Ella encendería en sus corazones su nuevo milagro, el de la fe y el amor, que haría de ellos que disgregaran las rocas y abriesen el breñal para prolongar la ciudad en busca de Linarejos y enlazarla, finalmente, con espléndida avenida, sobre la que resbalaría el desfile incontenible de almas en busca de su Madre; desfile que aún hoy, al cabo de los siglos, se conserva intermitente y vivo. Se cumplió, pues, su deseo, y a la sombra de las frondas y con el canto alegre de las aves la ermita recordaba a todos los caminantes la aparición de la Madre de Dios, a quien el pueblo empezó a llamar cariñosamente “la Virgen de Linarejos”.

Al mismo tiempo, en Linares prendió una sed que no se apagaba más que en las fuentes de Linarejos y, al aliviarla la Virgencita con el agua mansa y salutífera de su amor, se iba coronando con un rosario de oraciones y de almas, mientras dejaba un poso tal de agradecimiento y sumisión entre los linarenses, que a su costa, y pese a su penuria -pueblo de jornaleros mineros-, la Virgen empezó a tener el digno encuadre de su santuario y hasta el recamado de adornos y joyas, que, desde su trono, agradecía con el cendal de su sonrisa, nimbada de luz y de cariño y con el caudal desbordante de sus milagros.

Sí, milagros fruto de la fe; porque el corazón inmenso de María nunca se deja arrebatar la primacía de la generosidad, máxime cuando Ella se abre camino por la vía expeditiva de la fe. Si ésta es la que traslada los montes, también es el dardo de amor que en derechura nos lleva a las entrañas de María y las mueve a la dádiva milagrosa. El que tenga el corazón atribulado por la pena y el dolor, que suba el sendero de Linarejos, rebosante de fe: que a los pies de la Señora verá cómo se diluyen sus torturas entre las brumas del atardecer. Por esto todos los prodigios de la Virgen de Linarejos van presididos por este sello inconfundible.

Cuenta la tradición, y las crónicas corroboran, que “por la época de su aparición, cuando sólo tenía una ermita muy pobre y pequeña, pasaba por sus inmediaciones un arriero, perdido el camino y turbado con la horrible oscuridad de una noche tempestuosa, cuando discurrió entre las matas una luz, y creyendo fuese albergue de pastores, se dirigió a ella en solicitud de algún auxilio; quedó pasmado al ver a la Virgen, en cuyo obsequio ardía una lamparita, y encomendándose a su protección y lleno de fe, alargó la vara que tenía y la Virgen le premió haciendo que se encendiera y produjese tanta iluminación como si fuera un hacha embreada, con cuyo auxilio pudo llegar a Linares”.

En época anterior, cuando la célebre peste de 1685 produjo en tantos sitios horribles estragos, llegó a la ciudad un apestado, que falleció en una de sus casas. Inmediatamente se organizaron rogativas y la Virgen les preservó del terrible mal.

Más tarde, una sequía sin antecedentes amenazó calcinar los campos y frutos del término; fenómeno parecía flotar una funesta maldición sobre los linarenses, pues en todos los pueblos de alrededor se habían producido precipitaciones, menos en Linares. Así las cosas, se acordó bajar la imagen en procesión de rogativas, y cuando el Ayuntamiento, al frente del pueblo, marchaba hacia el santuario, empezó a llover, y al pie la Virgen de Linarejos en las primeras casas lo hacía torrencialmente, y la gente, calada por el agua y la alegría, no cesaba de bendecir a su Madre misericordiosa.

Y así, el derrame continuado de bondades. Otro día fue el minero salvado milagrosamente en un accidente; y otro, el patriota, en la guerra de la Independencia, que, al invocarla, vio deshecha su cautividad. Y a lo largo, una gotera lenta y continua de gracia, que horadaba los corazones más duros, en los que hacía manar una fuente de gracia superabundante y milagrosa. Los hombres, ante tanto amor, se declararon vencidos por los dones magnánimos de María, que en la sublime pugna por entregarse, llevaba ya sobrada ventaja.

Y si esto fuera poco…

Un día oyeron todos los vecinos un ruido sordo, extraordinario, y vieron nublarse el horizonte, y reparando en este fenómeno, vieron pasar de un extremo a otro de la ciudad multitud de langostas, no quedando en sus siembras insectos tan perniciosos.” Ante tanta salvaguarda, ¿qué hacer si cuando los hombres y los campos demostraban ser como una brizna a merced del viento, Ella los transformaba en roca viva e inmutable? ¿Qué suponían la entrega de las cosechas y la vida si ellas eran, precisamente, las más pródigas de sus dádivas? Las almas había que rendirle. Y el Ayuntamiento y el pueblo subieron a la ermita, y fundidos a sus pies, formularon voto solemne, por el que se comprometían a subir todos los años a celebrar fiesta y culto en su honor, como homenaje y público testimonio de agradecimiento.

Este es el origen del voto que anualmente se formula el día de Pentecostés, coincidiendo con las fiestas, las que se caracterizan por su perfil netamente religioso, con limpios destellos de fe y de caridad.

También anualmente, y rememorando los sucesos de su aparición, se baja procesionalmente su imagen a la ciudad, y después de solemnísima novena, se la vuelve a conducir a su santuario. Su paso es como una estela rauda de emoción que lleva tras de sí el amor más puro de todas las almas.

A lo largo de tantos siglos, la vida de la ciudad se ha deslizado siempre mansa y limpia, con aguas de sus regatos, sin más fin que el de la tarea cotidiana y sin más ilusión -sobrada ilusión- que la de mirarse en los ojos dulces de la Señora que tiene su morada entre las fuentes cristalinas de Linarejos. Así fue siempre, hasta que un día el odio quiso vencer al amor, y una ola de saqueo y vandalismo azotó al santuario con sadismo y crueldad. Fue la dominación marxista, y el odio logró coronarse en su tiranía demoníaca; pero su fulgor fue como el del relámpago, y al final brilló la llama perenne del amor. Hoy, el santuario, restaurado y hasta superado, es un relicario de amor y un joyel de bondades, que señala al mundo un alto ejemplo de fe eterna y fragante. La Virgen, desde su trono, se deja querer y mimar, y como hasta en la barriada lejana que lleva su nombre se la invoca y añora una nueva imagen bajará pronto con ellos para ser alegría en medio de su infortunio.

Pero esta reseña no sería verídica si callásemos un punto capital en la historia mariana de Linares. Hemos dicho que desde un principio la Virgen mostró deseos de ser la Reina y Señora de los campos; pues bien: cuando los hombres emprendieron el nuevo derrotero de la minería, de la que hicieron su oficio, el corazón se le colmó de pena al columbrar las penalidades y amarguras de una vida tan dura, y se constituyó en la Madre y guardiana de los mineros. Camino obligado hacia la mina el de su santuario, cuando el minero, antes de despuntar el alba, dejaba la ciudad dormida, Ella empezó por salirle al paso y su lucecita lejana era una nueva estrella rutilante que allanaba sus tropiezos; después atrajo sus penalidades, que trocaba en alegrías aumentadas; vivió sus inquietudes, les consoló en sus fracasos, y un buen día, dueña y señora de todos los hombres, tuvo a bien coronarse con el título de minera y aceptó la propiedad de una mina, por la que tenía derecho a tal título. Hoy esta opción ha desaparecido; pero la Virgen da perennidad al título, porque sobre su frente ciñe la maravillosa corona y a la vez sutil trabajo de orfebrería, que con la plata extraída de sus minas, con el sudor de sus hijos, se han dignado coronarla los linarenses.

Esta es, en síntesis, la historia de la Virgen de Linarejos, conocida también por el sobrenombre grabado con fuego de cariño en todos los corazones, de Virgencita campesina y minera. Ésta es la que, en frase de un ilustre Obispo, “tiene las manos llenas de gracia y sólo espera para derramarla que sus hijos suban a pedírselo”. ¿Qué tendrá esta Virgen en sus ojos, que siempre que he caído ante Ella rendido por el peso de la amargura, he sentido en lo más íntimo de mi ser el impulso incontenible de su dulce mirada que ha dado a mis cargas la levedad de la brisa y al pan ácimo de mis penas la levadura del amor? ¿Por qué cuando se baja el sendero de Linarejos el aire es más diáfano y la tarde se abre más amplia a la inmensidad?

 Publicado en la revista Reinado Social
número 255

 

9 de junio de 2025

Nuestra Señora, Madre de Dios

Adaptado del sitio Fundación Cari Filii:

Hoy la Iglesia universal celebra la Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia. Una festividad instituida por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2018, a través de un decreto firmado por el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah, y el Arzobispo Arthur Roche.

Aunque la festividad hunde sus raíces materialmente en los primeros siglos de la Iglesia y teóricamente fue enunciada por Pablo VI durante el Concilio Vaticano II, su escaso recorrido de siete años como festividad litúrgica oficial hace que se sea poco conocida por el común de los fieles.

En el documento que decretaba su celebración, Sarah menciona que la comprensión de María como Madre de la Iglesia ya se daba en el "sentir eclesial" de tiempos de San Agustín y León Magno.

"El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia", detalla el decreto.

La celebración se explica desde que María, junto a la cruz, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres como hijos para regenerar a la vida divina", al mismo tiempo que Cristo eligió en Juan "a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial".

Ya desde entonces aparecieron a lo largo de los siglos expresiones similares al título de esta fiesta, como Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también "Madre de la Iglesia", como mencionaban Benedicto XIV o León XIII.

Una de las veneraciones textuales de la bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia fue realizada por Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, cuando se refirió a María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título".

Los pasos hacia la declaración formal de esta festividad se aceleraron cuando la Sede Apostólica propuso una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, en el Año Santo de la Redención (1975), que fue incluida posteriormente en el Misal Romano.

Pocos años después concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980), publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986) y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían.

El último paso al respecto lo dio Francisco al considerar que la promoción de esta devoción podía "incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana". De este modo, estableció que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, fuese inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y celebrada cada año.

Una celebración que pretende ayudar a recordar que "el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Para ello, se estableció que dicha celebración apareciese en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas.

Días después de la publicación del decreto, la misma Congregación emitió una notificación donde mencionaba algunas directrices para la celebración de dicha memoria. Entre ellas, se hablaba de:

1º Las Misas del lunes y el martes de Pentecostés o las Misas votivas del Espíritu Santo

La primera, concierne la rúbrica que se lee en el Misal Romano después de los formularios de la Misa de Pentecostés, referida a las misas del lunes y martes después de Pentecostés, en que numerosos fieles asisten a misa y señala que “puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo” (Misal Romano). La notificación de la Congregación para el Culto Divino señala que “sigue siendo válida, porque no deroga la precedencia de los días litúrgicos que, por su celebración , son regulados únicamente por la Tabla de los días litúrgicos” (cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, n. 59).

Del mismo modo, la precedencia está ordenada por la normativa para las Misas votivas” las que “de suyo, están prohibidas los días en que coincide una memoria obligatoria, o una feria de Adviento hasta el día 16 de diciembre, o una feria del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la octava de Pascua”. A este respecto la Congregación afirma que “si la utilidad pastoral lo pide, en la celebración con el pueblo puede utilizarse una misa votiva que responda a esa utilidad, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante” (Misal Romano; cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 376).

2º Con igual importancia, preferir la memoria de la Beata Virgen María

Sin embargo, agregaba la nota,  "en igualdad de condiciones, se prefiere la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, cuyos textos van anexos al Decreto, con las lecturas indicadas, consideradas propias, porque iluminan el misterio de la Maternidad espiritual”.

La notificación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señala en este sentido que “en una futura edición del Ordo Lectionum Missae n. 572 bis, la rúbrica indicará expresamente que las lecturas son propias y, por tanto, aunque se trate de una memoria, deben tomarse en lugar de las lecturas del día” (cf. Leccionario, Prenotandos, n. 83).

3º Prevalencia de la memoria de la Beata Virgen María

Finalmente, en el caso de que esta memoria coincida con otra memoria, la indicación de la Congregación es que “se siguen los principios de las normas generales para el Año litúrgico y el Calendario” (cf. Tabla de los días litúrgicos, n. 60). Y recordando “la vinculación de la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia con Pentecostés, al igual que la memoria del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María con la celebración del Sagrado Corazón de Jesús”, la Congregación para el Culto Divino indica que “en caso de coincidencia con otra memoria de un Santo o de un Beato, según la tradición litúrgica de la preeminencia entre personas, prevalece la memoria de la Bienaventurada Virgen María”.

8 de junio de 2025

El vínculo eternamente indestructible entre Nuestra Señora y el Espíritu Santo

 

Del sitio Gaudium Press:

María es uno de los medios que utiliza el Espíritu Santo para conducirnos a Jesús”, dijo el Papa Francisco, explicando que la devoción mariana es uno de esos caminos a través de los cuales el Espíritu Santo realiza su obra de santificación en la Iglesia, además de la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración. “Nuestra Señora es la madre que nos lleva de la mano hacia Jesús. María nunca se señala a sí misma: Nuestra Señora señala a Jesús. Ésta es la piedad mariana: a Jesús por las manos de Nuestra Señora”.

Entre María y el Espíritu Santo existe un vínculo único y eternamente indestructible que es la persona de Cristo mismo, “encarnado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María”. El Papa mencionó al evangelista san Lucas, quien evoca la correspondencia entre la venida del Espíritu Santo sobre María en la Anunciación y su venida sobre los discípulos en Pentecostés, utilizando expresiones idénticas en ambos casos.

Con María debemos “aprender a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu, especialmente cuando Él nos sugiere levantarnos rápidamente para ayudar a quienes nos necesitan, como hizo María poco después de que el Ángel la abandonara (cf. Lc 1,39)”. La Madre de Dios es instrumento del Espíritu Santo en su acción santificadora.

María, como primera discípula y figura de la Iglesia, es “una carta escrita con el Espíritu del Dios vivo”. “Todos pueden conocerla y leerla” (2 Corintios 3,2), incluso aquellos que no saben leer libros de teología, aquellos “pequeños” a quienes Jesús les dice que los misterios del Reino, ocultos a los ojos de los sabios, se revelan (cf. Mateo 11, 25)”. Y el apóstol San Pablo definió a la comunidad cristiana como una “carta de Cristo, escrita por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no como la Ley, en tablas de piedra, sino en tablas de carne, es decir, en sus corazones”, dijo Francisco.

La Madre de la Iglesia “se ofrece a Dios como una página en blanco en la que Él puede escribir lo que quiera”. El “” de María –escribió un famoso exégeta– representa “la cúspide de todo comportamiento religioso ante Dios, ya que expresa, del modo más elevado, la disponibilidad pasiva combinada con la disponibilidad activa, el vacío más profundo que va acompañado de la mayor plenitud. Con su ejemplo y su intercesión, María, que dijo ‘sí’ a Dios, “nos anima a decirle también nuestro ‘sí’ cada vez que nos encontramos ante una obediencia que cumplir o una prueba que superar”, subrayó el Papa.

 Audiencia General
13 noviembre 2024

24 de abril de 2025

Nuestra Señora de Nazaret de Plancoët

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Los fenómenos extraordinarios comenzaron en mayo de 1644. La viuda de Yvon Bertin, Olive Blandin, del pueblo de la Massonnais, en Corseul, de 66 años, conducía su rebaño cerca de la fuente de Ruellan. Cuatro veces, hacia las diez de la mañana, oyó una voz quejumbrosa. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie. Se le ocurrió una idea: su hija, recientemente fallecida, sufría en el purgatorio y pedía oraciones. Sin vacilar, se arrodilla junto al camino y ruega al Señor que se apiade del alma de su pobre hija.

Volvió a Plancoët y contó lo que le había sucedido. Inmediatamente, las habladurías se disparan. François Billy, comerciante de Haut-Plancoët, cuenta que el 26 de julio de 1643, fiesta de Santa Ana, al pasar junto a la fuente de Ruellan, se detuvo para dar de beber a su caballo y le quitó la brida cuando, de repente, oyó una voz fuerte -una voz femenina- que se quejaba. Una mirada a su alrededor le convenció de que estaba solo en aquella esquina del camino. Se alejó, angustiado, sin comprender el origen de la queja.

Nicolas Le Marchand, de Dinan, cuenta que el año anterior, en noviembre de 1642, cuando regresaba de una feria celebrada en la ciudad de Matignon, se percató de un fenómeno similar. Al pasar junto a la fuente de Ruellan al amanecer, desenganchó su caballo para darle de beber, pero no consiguió que bebiera. Le apretó la cabeza para inclinarlo hacia el agua y le hundió la boca en la pila de piedra, pero fue en vano: el animal se negó y cayó de rodillas. Molesto, su amo le dio un latigazo seco. ¡Un castigo inútil! El animal no se movió, mientras un conmovedor aullido se elevaba de la fuente, enviando ondas expansivas al corazón de Nicolas Le Marchand.

Cuenta la leyenda que, hace muchos años, una estatua de la Virgen María cayó en la fuente de Ruellan, una fuente profunda y fangosa en la que abundaban las plantas acuáticas. Atrevidos y eficaces, los tres hijos de un ferretero de Bas-Plancoët, llamados Alain, Jacques y Jean Faguet, de 21, 19 y 17 años respectivamente, decidieron averiguarlo por sí mismos. Al día siguiente de la fiesta del Santo Rosario, el lunes 3 de octubre de 1644, Alain y Jacques comenzaron la tarea, pero tras trabajar hasta las dos o tres de la tarde, el mayor se desanimó. Más tenaz, el menor encontró la primera pieza de la estatua. Llamó a su hermano, que ya se había marchado, y le pasó el cuerpo de la estatua. Juan no tardó en unirse a ellos, y Santiago pasó a sus dos hermanos el trozo en el que destacaban las cabezas de la Virgen y el Niño Jesús. 

Cavando más hondo, Santiago se fijó en la tercera pieza que había en el fondo de la fuente, el pedestal (o base), que parecía demasiado pesado para levantarlo y que dejó en la pila. Juntos, los tres hermanos lavaron las dos piezas que habían sacado del agua y las colocaron en la ladera de un campo llamado Surset-Jacques, contra un roble perteneciente al Sieur de Laudren Le Roy. Al amanecer del día siguiente, en una muestra espontánea de piedad, los peregrinos acudieron a la humilde estatua para rezar y hacer ofrendas. Luego, inclinándose con respeto, beben devotamente el agua clara de la fuente limpia, donde parece reflejarse la sonrisa de María. Un detalle conmovedor: Jacques Faguet vio a una joven despojarse de una bonita cinta que halagaba su coquetería y depositarla como ofrenda a los pies de la Virgen.

La estatua de granito gris tiene esculturas a ambos lados: a un lado, el descendimiento de Nuestro Señor de la Cruz; al otro, Nuestra Señora sosteniendo a su hijo en brazos. Junto al Niño Jesús, los investigadores observaron una figura grabada que no pudieron identificar (tal vez San Juan Evangelista).

Ese mismo día, Guillaume Huet, comerciante de la calle de l'Abbaye, enfermo de hidropesía desde hacía seis meses y confinado en cama desde Pentecostés por el médico Lossandière, de Dinan, hace voto a la Virgen y promete ir a la fuente de Ruellan a visitar la estatua que habían encontrado los hermanos Faguet. Hasta entonces, los remedios proporcionados por Picot, boticario de Dinan, no le habían hecho efecto. Desde finales de septiembre, ni siquiera ha podido levantarse de la cama. En cuanto invocó la estatua milagrosa, sintió tal alivio que se levantó enseguida. Lleno de gratitud, al día siguiente volvió a la estatua, caminando feliz y completamente curado. Se encontró con los tres hermanos cerca de su milagroso hallazgo. Juntos decidieron construirle un oratorio rústico, hecho temporalmente de tablas.

Los signos asombrosos en torno a la estatua se multiplicaron, empezando por la luz, atestiguada por cientos de testigos. Fue el caso de Jean Lhostellier, de 38 años, que pasó poco después de medianoche por la rue de l'Abbaye y subió la colina en dirección a Dinan. Al acercarse a la frondosa capilla, apareció una luz brillante, similar a la de una antorcha encendida. Después, la luz desapareció. El fenómeno le sorprendió. Sin embargo, continuó su camino, impresionado por esta visión. Al día siguiente, de regreso de Dinan, pasó por el mismo lugar y sólo vio personas arrodilladas piadosamente ante la estatua.

El 18 de octubre de 1644, fiesta de San Lucas Evangelista, un pequeño grupo abandonó las alturas de Créhen tres horas antes del amanecer. Se trataba de un labrador, Yvon Merdrignac, un zapatero, Jean Girard, un fabricante de medias, Guillaume Bouexière, y su esposa, Jeanne Besrée, del pueblo de La Chesnelaye, y un tal Yves Gillebert que se había unido a ellos con su hija. Se acercaron a la capilla dos horas antes del amanecer, en plena noche. ¡Oh, sorpresa! En medio del camino vieron a una hermosa dama luminosa vestida toda de blanco. Cuando llegaron, la alta dama había desaparecido y el camino estaba desierto. Los seis se arrodillaron ante la estatua de granito y, después de rezar largo rato, entraron en una cabaña que había al otro lado del camino para desayunar al abrigo del aire de la mañana. Mientras comían, vieron brillar un largo relámpago sobre la santa imagen, sin que se oyera ningún trueno.

El rumor público de la peregrinación se difundió rápidamente todas estas noticias por la región, y la devoción popular creció aún más rápidamente a medida que se multiplicaban los sucesos maravillosos en torno a la estatua recién descubierta. El número de peregrinos crecía día a día. Al principio, llegaban a ser doscientos o trescientos en un solo día. Pronto, a medida que crecía su número, se hizo más difícil calcular. En un día cualquiera, podía haber hasta dos mil. Todo el país temblaba. Sir Julien Gévezé, rector de Corseul, informa de todos estos acontecimientos a su obispo, Mons. Achille du Harlay de Sancy, que gobernaba entonces la diócesis de Saint-Malo, y le pide que defina una línea de actuación.

El obispo decidió investigar a fondo estos hechos extraordinarios y se puso manos a la obra de inmediato. Constituyó un tribunal y lo envió al lugar para examinar esta cruz, partida en tres pedazos, con la Virgen María y el Niño Jesús en una cara y el Descendimiento de la Cruz en la otra, y para interrogar a los testigos de los extraordinarios acontecimientos y curaciones que habían precedido, acompañado y seguido al descubrimiento de esta estatua. La comisión de investigación se desplazó al lugar y constató escrupulosamente el número de exvotos que, colocados a los pies de la estatua, daban testimonio de gracias recibidas, entre ellas un gran número de curaciones: "Sesenta y cuatro velas de cera blanca y amarilla ardiendo, ciento cincuenta rosarios colgados de las paredes, dos cruces de oro, tres cruces de plata, pendientes, votos de cera que representaban brazos y piernas, y cuerpos de hombres, mujeres y niños, muletas, dos cuadros de la Santísima Virgen, una estatua de alabastro de Santa Catalina, una campana, e incluso objetos como ollas de barro blanco, un plato de peltre, un espejo, un sombrero gris, dos manteles de tela, cuatro servilletas, tocados y collares".

La devoción popular no se ha agotado desde entonces.

Arnaud Dumouch
licenciado en Ciencias Religiosas
abate Henri Ganty 

31 de marzo de 2025

Nuestra Señora de Cardigan o del Cucharón

Del sitio Interfaith Mary

Original aparecida milagrosamente en 1158, quemada en la hoguera en 1538. Actual "reencarnación" esculpida por Sor Concordia Scott (1924 - 2014), escultora escocesa y monja benedictina, en 1986, de unos 3 pies de altura, de bronce. El santuario suele abrir todos los días a las 9 de la mañana.

Nuestra Señora del Cucharón recibió el "honor" especial de ser quemada en la hoguera en 1538, en Chelsea, Londres, junto con todas las demás Madonnas antiguas y famosas de Gran Bretaña.

Como con la mayoría de las demás, gran parte de sus tradiciones e historias fueron destruidas junto con sus santuarios y sus registros. Thomas Cromwell, ministro principal del rey Enrique VIII, fue muy minucioso en su afán por erradicar todas las "supersticiones" católicas. Por eso no sabemos con certeza cuántas de las estatuas quemadas llevaban el título de Madonas Negras. Pero al igual que sus hermanas que figuran en este sitio bajo Inglaterra y Gales (Reino Unido), comparte características típicas de nuestras Madonas Negras. En realidad, ésta, más que las demás, se hace eco de ciertos temas de todo el mundo: Fue encontrada en la naturaleza, acompañada de un milagro, llevada a una iglesia local, pero misteriosamente siguió regresando al lugar de su hallazgo, hasta que sus hijos comprendieron que quería que se le construyera un santuario especial en un entorno natural. Muchas Madonas Negras españolas, francesas, italianas y latinoamericanas cuentan esta misma historia.

La leyenda de esta Dama galesa cuenta que apareció a orillas del río Teifi, en Cardiganshire, en 1158, con una vela encendida en la mano. Era una estatua sencilla, pero hermosa, y su santuario se convirtió inmediatamente en lugar de peregrinación para todo Gales. La iglesia original, St. Mary's, sigue en pie, aunque la nave fue reconstruida en el siglo XIV.

El mejor registro histórico del culto a esta Madonna procede de la mano del obispo Barlow, el hombre encargado de destruirla. Escribe: "la imagen que ahora se encuentra en la iglesia de Cardigan y que se utiliza para una gran peregrinación hasta el día de hoy fue encontrada de pie sobre el río Teifi con su hijo sobre su regazo y la misma vela ardiendo en su mano. Dicha imagen fue llevada a la Iglesia de Cristo de Cardigan y la imagen no quiso quedarse allí sino que fue encontrada tres o cuatro veces en el lugar donde ahora está construida la Iglesia de Nuestra Señora, y la vela ardiendo en su mano que continuó ardiendo por espacio de nueve años sin consumirse, hasta el momento en que se extinguió y nunca volvió a arder. Los peregrinos también solían tomar las gotas de cera del sagrado recipiente que tenían a mano, tocar la estatua y tocar con un paño para impregnarse de la energía sagrada de estos objetos sagrados y comprar figuras de cera (probablemente de la Virgen)".

En el sitio web Catholic Traditions se relata un antiguo ritual que se celebraba en el santuario de la Virgen: "Al canto del gallo, una mujer bajará de la bóveda del coro con una vela que presentará al obispo. Cuando éste la haya recibido, deberá dejar caer un poco de la cera en jarras de agua; que luego dará a los enfermos, y se curarán"

El padre Jason Jones, sacerdote y rector del santuario de Nuestra Señora del Candil en 2010, explica el significado del candil: "La piedad popular asocia la imagen con la fiesta de la Presentación del Señor, la Candelaria. ... La Virgen es la que refleja plenamente la luz de su Hijo glorificado y abraza a cada peregrino en el calor de su amor".

En 1912, monjes franceses exiliados de Bretaña intentaron reavivar la devoción a Nuestra Señora del Cucharón, pero no cuajó del todo. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, fueron reclutados por el ejército, la iglesia se cerró y la devoción decayó.

En 1952, el obispo Petit se enteró de que había existido un santuario en Cardigan y decidió restaurarlo. Encargó una nueva estatua, que fue bendecida en la catedral de Westminster en 1956 y colocada en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Catorce años más tarde, se consagró una nueva iglesia, Our Lady of the Taper, y la estatua se colocó en su lugar actual. Desgraciadamente, la estatua se desgastó, y en 1986 se instaló una nueva estatua -de bronce- en la iglesia, el domingo de Pentecostés, en presencia de 4500 peregrinos.  Fue bendecida en la Catedral Metropolitana de Cardiff y, al igual que su predecesora, recorrió todo Gales antes de ser colocada en la Iglesia actual.

La Iglesia Santuario de Nuestra Señora del Cucharón fue designada Santuario Nacional Galés de Nuestra Señora por el Papa San Juan Pablo II en 1986. Es interesante ver cómo el santuario moderno no adquirió verdadera importancia hasta que la Virgen se oscureció y se colocó en su propia iglesia especial, que se hace eco del tema de la luz y la oscuridad de la Virgen Negra con el candelabro.

26 de marzo de 2025

Nuestra Señora de Csíksomlyó

 

Del sitio Wonders of Transylvania:

 En rumano Șumuleu Ciuc, en alemán Schomlenberg vagy Somlyoer-Berg

La estatua de la Virgen María más famosa de la cuenca de los Cárpatos se encuentra en la Iglesia de Peregrinación de Csíksomlyó, bajo la supervisión de la Orden Franciscana. Representa a la Dama vestida de sol, que tiene la luna y el globo terráqueo bajo los pies y una corona (aureola) de doce estrellas alrededor de la cabeza; en la mano derecha sostiene un cetro y en el brazo izquierdo a su Santo Hijo.

El conjunto de la estatua, de 253 cm de altura, es de madera de arce. La figura de la Virgen mide 191 cm. La escultura no forma parte del mobiliario original del santuario mariano, su origen aún no está claro. La estatua data de la década de 1510 y (muy probablemente) se fabricó en un taller de Transilvania. Es muy probable que la estatua fuera la pieza principal del altar del ala de una iglesia del gótico tardío de un entorno urbano.

Recientemente, la estatua fue estudiada en detalle con escáneres UV y endoscopios, centrándose principalmente en su parte interior hueca y en su superficie. Se demostró que la estatua no está hecha de una sola pieza de madera, sino de varias piezas más pequeñas.

Los primeros documentos que sitúan la estatua en la iglesia de Csíksomlyó datan de 1621, cuando formaba parte del altar secundario. Tras la destrucción tártara de 1661, la iglesia se reorganizó y la estatua se convirtió en la pieza central del nuevo altar mayor.

La estatua de la Santísima Virgen se convirtió en la pieza central del nuevo baldaquino (dosel) del Altar Mayor, construido a mediados del siglo XIX para la nueva Iglesia de Peregrinación. Encima de la Virgen está la representación de Dios como anciano barbudo y sabio, a sus lados San Esteban y San Ladislao. En el nuevo conjunto del altar se omitieron los ángeles que sostenían la corona, que se colocó sobre la cabeza de la Virgen. A lo largo de los siglos, la estatua fue vestida y dorada con joyas ofrecidas por la nobleza católica szekler.

Muchos acudían a rezar ante la estatua y los informes de milagros debidos a la intercesión de la Virgen María datan del siglo XVI en adelante. Las placas de mármol a ambos lados de la estatua son también prueba de que las oraciones y deseos se hacen realidad para quienes acuden aquí a pedir "favores" a la Santísima Virgen. Los peregrinos rezan a la Virgen, tras lo cual tocan los pies de la estatua con sus ropas u objetos, para ser bendecidos. La Romería y Misa de Pentecostés es la manifestación más famosa de la veneración a María en la zona (los peregrinos viajan hasta aquí desde todos los países vecinos).

La leyenda más famosa dice que en 1661 la iglesia fue asolada por tártaros y turcos y que le prendieron fuego. Milagrosamente, la estatua permaneció intacta. Es tradición que los tártaros roben los objetos de valor. Uno de los líderes quiso llevarse la estatua, reconociendo su valor, pero al cabo de un tiempo el carro que transportaba la preciosa escultura se volvió tan pesado que ni siquiera ocho bueyes fueron capaces de tirar de él. El líder intentó dañar la estatua "hiriéndola" en la cara y el cuello, pero sus brazos quedaron paralizados.

En 1704, durante los disturbios kuruc-labanc, la estatua fue escoltada a la montaña Nagysomlyó (Șumuleu Mare). En 1758, cuando los tártaros devastaron Moldavia, los franciscanos amurallaron la estatua y los objetos de valor del monasterio y la iglesia. Entre 1916 y 1944, la estatua fue transportada al monasterio franciscano de Kolozsvár (Cluj-Napoca) para preservar y proteger el valioso artefacto durante la guerra. La estatua fue vestida en 1960. Las ropas del Niño Jesús forman parte de la colección del templo.

Es un milagro que la estatua haya sobrevivido tantos siglos y guerras. Y cada promesa, oración, petición a los pies de la Virgen que "se hizo realidad" son maravillas. En mi caso ciertamente lo fue.

 Gyarmati Zsolt

25 de enero de 2025

La iglesia que nació bajo el manto de Nuestra Señora


 Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Madre de Dios

La Iglesia alaba a María como Madre, 
en todos los continentes. 
La descubre en cada sitio, en diferentes virtudes. 
La busca con nombres, la admira entre oraciones. 
 
En la tierra y en el cielo, 
siempre Madre de Dios. 
¡Qué bendición poder encontrarla en cada advocación!
 
Que en cada Ave María tengamos presente que ella es nuestro Pilar
Que al rezar, seamos testigos de un nuevo Pentecostés.
 
nos ayude a frenar la marcha, 
tomar aire y sentir el soplo del Espíritu Santo
que hace nuevas todas las cosas.

Así sea

26 de septiembre de 2024

Nuestra Señora de la Buena Noticia

 Del sitio A12:

La palabra Evangelio, aunque deriva directamente del latín "Evangelium", tiene su origen en un nombre griego que significa "Buena Noticia". Antiguamente, designaba el sacrificio ofrecido con ocasión de la recepción de una buena noticia o el regalo hecho a la persona que la transmitía. Más tarde pasó a designar la buena noticia en sí, que es el sentido de los autores del Nuevo Testamento, para quienes el Evangelio es en esencia la Buena Nueva dada al mundo con la noticia de la salvación de los hombres, traída por Jesús y predicada por los Apóstoles.

El título de Buena Noticia dado a la Madre de Dios es apropiado, porque ella es la "Aurora de Cristo", como dijo Teihard de Chardin: "incluso antes de que Jesús se manifestara como Verbo, María ya vivía la Palabra oculta. Así, la primera predicación de Cristo fue la vida de María, tal como aparece en los relatos evangélicos".

A pesar de la connotación moderna de la Buena Nueva relacionada con la Santísima Virgen como centro del Evangelio, en algunos países, como Francia y Portugal, esta advocación mariana derivaba de otras buenas noticias dadas a la población en apariciones legendarias de la Reina del Cielo.

El santuario de Frouville, por ejemplo, está vinculado a una interesante leyenda. Se cuenta que en 1560, un joven pastor llamado Gulvin o Gudin, que acababa de hacer la primera comunión a la edad de 18 años, estaba muy preocupado por no poder reunirse con sus compañeros para la misa, ya que tenía que conducir su rebaño a los bosques cercanos. Se arrodilló y rezó a la Virgen María, que se le apareció y le dijo: "Dentro de tres días estarás conmigo en el cielo".

El joven contó a su familia su extraordinaria aventura, y tres días después se dieron cuenta de que era verdad. El acontecimiento tuvo una enorme repercusión en la región y un gran número de enfermos acudieron al lugar de la aparición, donde se realizaron varias curaciones y se obtuvieron diversas gracias. El pueblo vio entonces la necesidad de construir allí un santuario, que se hizo realidad gracias a la generosidad del castellano local, el Sr. de Frouville. Hoy en día, son innumerables los peregrinos que acuden allí a lo largo del año, especialmente el lunes de Pentecostés, cuando se celebra solemnemente la misa al aire libre.

En el país franco se veneran otras Damas de la Buena Nueva, como el Chateau l'Eveque, que anunció la heroica acción de Juana de Arco por la liberación de Francia; y el Montaigut, que representa a la Virgen adolescente de pie, sonriente y con las manos juntas como si anunciara al mundo la llegada del Reino de Dios y la Salvación de la humanidad. Es muy venerada por los soldados por su eficaz protección durante la guerra de 1870 y su fiesta se celebra el día de la Natividad.

En Braga, Portugal, en 1512, el arzobispo D. Diogo de Souza inauguró la Rua Nova do Souza y ordenó la construcción de una capilla dedicada a la Virgen María. Al conocer la buena noticia, los vecinos del barrio decidieron mostrar su agradecimiento constituyendo una cofradía para atender al culto de Nuestra Señora de la Buena Nueva.

Tal vez un miembro de esa cofradía fue a Brasil y llevó una imagen de esta Señora a Salvador, ya que existe una antigua escultura barroca de esta patrona en la iglesia de Ajuda, que se dice que perteneció a la antigua "Catedral de Paja", demolida a principios del siglo XX para realizar mejoras en el barrio. Nuestra Señora de la Buena Nueva también es venerada en Boa Nova, en la diócesis de Jequié (BA), y en la parroquia de Vitória da Conquista, sede del Obispado y una de las ciudades más importantes del sur de Bahía.

Nuestra Señora de la Buena Nueva, ¡ruega por nosotros!
 

Oración
Cuando oíste el anuncio del ángel Gabriel 
de que sería la Madre del Salvador, 
no dudaste en decir "" al anuncio de la Buena Nueva del Reino, 
acogiendo y viviendo intensamente el mensaje del Verbo Encarnado, 
nuestro Señor Jesucristo. 
Amén.