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8 de septiembre de 2025

¿Dónde nació Nuestra Señora?

 

Del sitio Aleteia:

Para entender la escasez de informaciones sobre la vida de Nuestra Señora en los primeros siglos conviene tener en cuenta las particularidades de aquella época.

El mundo pagano, por efecto de la decadencia en que se encontraba, era politeísta, o sea, los hombres adoraban simultáneamente a varios dioses. Los paganos no consideraban ilógico que existieran varias divinidades o que estas fueran imperfectas.

Incluso consideraban normal que los dioses dieran ejemplo de devastación moral, siendo, por ejemplo, adúlteros, ladrones o borrachos.

Obviamente no todos los dioses eran representados por esos vicios. Pero el hecho de que hubiera varios en esas condiciones dificultaba que los paganos entendieran la noción católica del verdadero y único Dios, de perfección infinita.

Por eso la Iglesia primitiva tuvo mucho cuidado al representar a Nuestra Señora como Madre de Dios, porque aquellos pueblos, con fuerte influencia del paganismo, rápidamente tenderían a transformarla en una diosa.

Aunque nunca se ocultó la importancia fundamental de la Virgen Santísima en la historia de la salvación, fue sólo tras la caída del imperio romano de Occidente y de la sucesiva cristianización de los pueblos cuando la Iglesia empezó a colocar a Nuestra Señora en la evidencia que le compete, exaltando sus maravillas. Y con ello hizo un bien indescriptible.

Es fácil comprender por qué en ese largo periodo, de cerca de 400 años, muchas informaciones relativas a la Virgen María se perdieran y otras se hallaran en fuentes no totalmente confiables.

A pesar de ello, la Tradición de la Iglesia conservó fielmente esos atributos de María que eran necesarios para la integridad de la fe de los católicos.

Lo esencial se transmitió y para un Hijo que ama a su Madre cualquier dato relativo a ella es importante.

Entre los datos sobre los que permanece un velo de misterio está el lugar en el que nació Nuestra Señora.

Tres ciudades se disputan la honra de haber sido el lugar de nacimiento de la Madre de Dios.

La primera es Belén. Esa tradición se debe al hecho de que Nuestra Señora es de estirpe real, de la casa de David.

Siendo Belén la ciudad de David, fue esa la razón por la que san José y la Virgen Santísima, ambos descendientes del profeta rey, se dirigieron a esa localidad en ocasión del censo romano que ordenaba que todos se registraran en el lugar originario de sus familias.

Por eso el niño Jesús nació en Belén y es aclamado, en el Evangelio, como hijo de David.

El principal argumento de los que sustentan la tesis de que Nuestra Señora nació en Belén se basa en un documento titulado De Nativitate Sanctae Mariae [“Sobre el nacimiento de Santa María“], incluido en la continuación de las obras de san Jerónimo.

Hay una tradición, en paralelo, que señala la pequeña localidad de Séforis, localizada a pocos kilómetros al norte de Belén, como lugar de nacimiento de la Virgen María.

Esa opinión tiene como base que, ya en la época del emperador Constantino, a principios del siglo IV, se construyó una iglesia en la localidad para celebrar a san Joaquín y santa Ana, padres de Nuestra Señora, que residían allí.

San Epifanio menciona este santuario. Los defensores de otras hipótesis señalan que el hecho de que los padres de la Virgen residieran allí no indica necesariamente que Nuestra Señora hubiera nacido en esa localidad.

La hipótesis que congrega el mayor número de adeptos es la de que María nació en Jerusalén.

San Sofronio, patriarca de Jerusalén (634-638) escribió en el año 603 que esa es la ciudad natal de María Santísima. San Juan Damasceno defiende la misma postura.

Valdis Grinsteins

16 de marzo de 2024

Oración para Sanar la Relación con Nuestra Señora

Del sitio Píldoras de Fe:

Si te cuesta pedir a María su intercesión, tal vez quieras hacer esta oración especial para sanar la relación con ella que puede ayudarte a recuperar ese vínculo de amor maternal que puede conducirte de nuevo al amor de Dios.

En la Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, la Iglesia recuerda solemnemente la primera manifestación de la redención con la aparición de la Madre de nuestro Salvador. Al igual que también en la Fiesta de la Inmaculada Concepción

Un sermón de San Sofronio, obispo siglo VII, señala que, a través de María, la bendición del Padre ha brillado sobre toda la humanidad: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".

¿Qué alegría podría superar esto, oh Virgen Madre? ¿Qué gracia podría superar aquella que Dios te ha concedido solo a ti? ¿Cuál gracia podría imaginarse cómo más deslumbrante o más deliciosa?

Ante el milagro que presenciamos en ti, todo lo demás palidece; todo lo demás es inferior en comparación con la gracia que te ha sido dada. Todo lo demás, incluso aquello que parece aún más deseable, debe tomar el segundo lugar. En efecto, María es la "nueva Eva" predicho en Génesis, cuya simiente (Cristo) aplastará la cabeza de la serpiente.

Entonces no dejes de acudir a esta oración para sanar la relación con María y llevarte al encuentro glorioso de la fuente del divino amor.

Oración especial a la Virgen María.

María, madre mía del cielo, quisiera confiar completamente en tu cariño y en tu compañía. 

Pero hay muchas cosas dentro de mí que no me dejan amarte con profundidad. 

A veces siento que no vale la pena dedicarte mi tiempo o depositar mi confianza en tus brazos de madre.

Otras veces hay dentro de mí una resistencia a tu amor, como si le tuviera miedo a tu ternura, como si pudieras absorberme o asfixiarme. 

Y otras veces me quedo confundido ante una imagen tuya, como si fueras fría o distante.

Ayúdame a sanar esa desconfianza y esa frialdad.

Quizás alguna vez no pude descubrirte a mi lado cuando más necesitaba tu ayuda, no recibí lo que te pedí, y entonces cerré mi corazón herido. 

Por eso te ruego María, que me ayudes a sanar cada vez más esta relación contigo.

Es bello poder confiar en una madre, hablar de nuestro cariño, y recibir su amor materno que fortalece y anima. 

Pero hay dentro de mí algunas perturbaciones afectivas que yo no puedo sanar.

Ayúdame Madre, intercede ante el Espíritu Santo, que llena tu corazón inmaculado. 

Pídele que sane esa falsa imagen que tengo de ti y que me haga reconocer tu verdadero rostro de madre, pura belleza, vida, paz y alegría.

Muéstrame que en tu amor no hay egoísmo, posesividad, debilidades ni peligros. 

Ayúdame a experimentar ese amor que me deja libre, que me alienta, que me sostiene, que me hace descansar.

Pídele al Espíritu Santo que toque mi interior y lo sane, porque quizás hay cosas que curar en la relación con mi madre de la tierra, porque mi trato con ella no fue siempre feliz y lleno de confianza. 

Y ahora traslado a mi relación contigo esas carencias de mi experiencia como hijo.

Pero, aunque a veces escapo de ti, yo sé que te necesito, que necesito reposar un poco en tu regazo, que me hace falta tu ternura inmensa de mujer.

Tómame con tu paciencia y tu delicadeza de madre y atráeme con dulzura, para que pueda experimentar tu ayuda cuando más te necesite. 

Engéndrame, fórmame de nuevo en tu seno por el poder del Espíritu Santo. 

Déjame desarrollarme en tu interior y dame a luz.

Quiero nacer de ti con alegría y comenzar de nuevo, para tomar conciencia de tu preciosa maternidad y vivir con más fortaleza y confianza. 

Tómame en tus brazos, y enséñame a liberarme de todas mis resistencias. 

Gracias, Madre, porque siempre me estás esperando. 

Amén.

"Para mejorar tu relación con María. Fundamentos Bíblicos, advocaciones y oraciones. 
Capitulo 6: Oraciones para sanar y mejorar nuestra relación con María"
Víctor Manuel Fernández