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18 de mayo de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora de Turín (Basílica)

 


Del sitio Don Bosco Norte:

María Auxiliadora se presenta como benefactora de los cristianos y en especial como inspiradora de toda la obra salesiana en el mundo. Don Bosco eligió esta advocación por varios motivos, entre ellos el carácter misional de la Congregación Salesiana: todos los que formamos parte de esta familia debemos ser auxiliadores para los demás. Buenos cristianos y honestos ciudadanos, que hagan de este mundo un lugar mejor. Ese era el mensaje de las buenas noches en el oratorio de Valdocco y María era la maestra que guiaba toda acción generosa en favor de los otros.

Fue Ella la que le dijo a Don Bosco, con solo 9 años, "deberás encargarte de mis hijos" y algún tiempo después, a María Mazzarello, "ellas también son mis hijas". La Madre se preocupa y es previsora; no desampara a sus pequeños, sino que les provee lo necesario antes de que se lo pidan. Don Bosco ha llegado a entablar una relación muy cercana a la Virgen y confía plenamente en Ella. Sigue su modelo, guarda todo en el corazón, lo comprenderá "a su tiempo".

Según la tradición, la edificación del templo de María Auxiliadora comenzó el 27 de abril de 1865 con unas pocas monedas, tres o cuatro, en un momento económicamente complicado. La Revolución Francesa ponía en el centro al ser humano y su capacidad racional, por lo que las autoridades civiles habían comenzado un proceso de laicización que incluía, por ejemplo, la supresión de las órdenes religiosas. Esta situación complejizaba la posibilidad de recaudar fondos. Ante la dura realidad, Don Bosco insistía: "Si es la Virgen quien quiere esta Iglesia, Ella ya pensará cómo pagarla».

La convicción del santo partía de un sueño-visión que tuvo alrededor de 1860. En él, la Virgen le decía que deseaba ser honrada bajo el nombre de "Auxiliadora" y para ello pedía la construcción de un templo en Turín. Años atrás, Don Bosco les había contado a sus chicos sobre la aparición de un globo luminoso, como de fuego, que indicaba el lugar donde la Virgen quería quedarse. José Buzzeti le preguntó en 1887: "¿No será la cúpula de María Auxiliadora iluminada"?

Lo cierto es que el arquitecto Antonio Spezia recibió un primer pago de más o menos cuarenta céntimos. Después, fueron apareciendo generosas e inesperadas donaciones de turinenses y al cabo de 3 años la Iglesia estuvo terminada. A las 10.30 del 9 de junio de 1868 el arzobispo de Turín Monseñor Alejandro Riccardi celebró la primera misa. Al finalizar, Don Bosco presidió la segunda y se estima que habían 1200 jóvenes presentes.

"Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", decía Don Bosco. Testificaba lo que había experimentado en carne propia: "propaguen la devoción a María Auxiliadora. Confíen en Ella y verán lo que son los milagros".

La fachada del edificio conserva el estilo neo renacentista de la segunda mitad del siglo XIX, está sostenida por cuatro columnas y cuenta con una gran inscripción al frente: "María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros". El arquitecto había diseñado un templo en forma de cruz latina, sin demasiados ornamentos pero siguiendo las instrucciones del sacerdote Bosco: que fuera de tal magnitud que pudiese acoger a un gran número de fieles y rindiese "el honor debido la Augusta Reina del Cielo” .

En 1911 fue declarada Basílica menor y en 1938 renovada y ampliada. Actualmente, cuenta con cuatro capilla dedicadas a Don Bosco, María Mazzarello, Domingo Savio y San José. Esta última es la única que conserva el estilo querido por Bosco: puede verse una imagen del niño Jesús ofreciendo rosas rojas y blancas – símbolos de las gracias de Dios - a San José, que las deja caer sobre la Basílica. En las demás, se encuentran las reliquias de estos y otros santos de la Familia Salesiana.

El corazón de la Basílica es el retablo del altar mayor, donde se encuentra el cuadro de María Auxiliadora, de más de 7 mts. de alto por 4 de ancho, pintado por Tomás Andrés Lorenzone a pedido de Don Bosco. Él mismo describe sobre el cuadro: 

"Se presenta a la vista como una aparición de María Auxiliadora de la siguiente manera: la Virgen campea en un mar de luces y majestad, puesta sobre un trono de nubes. La cubre un manto sostenido por un grupo de ángeles […] Con la derecha sostiene el cetro, que es símbolo de su poder, como aludiendo a las palabras dichas por Ella en el Evangelio: 'Hizo por mí obras grandes el que es todopoderoso.' En la mano izquierda sostiene al Niño, que tiene los brazos abiertos, ofreciendo así sus dones y su misericordia a todo el que recurra a su augusta Madre. En la cabeza tiene la diadema, es decir, la corona con la que es proclamada Reina de cielo y tierra.

De la parte de arriba sale un rayo de luz celestial, que, desde el ojo de Dios, va a posarse en la cabeza de María. En él están escritas estas palabras: 'El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.' Por la parte superior del otro lado bajan otros rayos, que parten de la paloma (Espíritu Santo) y van a posarse también en la cabeza de María, teniendo en medio estas palabras: 'Ave, gratia plena` […]

Más abajo están los santos Apóstoles y los evangelistas; san Lucas y san Marcos en tamaño un poco mayor que el natural. […] Finalmente, en el fondo del cuadro aparece la ciudad de Turín con otros devotos, que agradecen a la Virgen los favores recibidos y le suplican que siga mostrándose Madre de misericordia en los graves peligros de la vida presente".

San Juan Bosco
citado en Escalante
2018
 p.34

9 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles

 

Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Evangelio del Día:

Pentecostés es la palabra griega que significa "cincuentena". Este día cincuenta que celebraba el pueblo judío, se contaba a partir del día que habían inmolado el cordero pascual; y eso era porque, cincuenta días después de la salida de Egipto, la Ley fue dada sobre la cumbre ardiente del monte Sinaí. De igual manera, en el Nuevo Testamento, cincuenta días después de la Pascua de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se les apareció en forma de lenguas de fuego. La Ley fue dada en el monte Sinaí, el Espíritu en el monte Sión; la Ley en la cima del monte, el Espíritu en el Cenáculo.

"Todos los discípulos estaba juntos el día de Pentecostés. De repente, un ruido del cielo"... Tal como lo dice un salmo: "el correr de las acequias alegra la ciudad de Dios" (Salmos 45,5). Un gran ruido acompaña la llegada de aquel que venía a enseñar a los fieles. Fijaos como eso está de acuerdo con lo que leemos en el Éxodo: "Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar" (19,6). El primer día fue la encarnación de Cristo; el segundo día, su Pasión; el tercer día el envío del Espíritu Santo. Llega ese día: se oye el trueno, hay un gran ruido, brillan los relámpagos –los milagros de los apóstoles-; un nube espesa –la compunción del corazón y la penitencia- cubre la montaña, el pueblo de Jerusalén (Hch 2,37-38). (...)

"Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas de fuego". Unas lenguas, las de la serpiente, de Eva y Adán, habían hecho entrar la muerte en este mundo. (...) Por eso el Espíritu aparece en forma de lenguas, oponiendo lenguas a lenguas, curando a través del fuego el veneno mortal. (...) "Y empezaron a hablar". Este es el signo de la plenitud; el vaso lleno hasta rebosar; el fuego que no se puede contener... Estas diversas lenguas son las diferentes lecciones que nos ha dejado Cristo, como son la humildad, la pobreza, la paciencia, la obediencia. Hablamos estas diversas lenguas cuando damos ejemplo de estas virtudes al prójimo. La palabra es viva cuando hablan las obras. ¡Hagamos hablar a las obras! 


San Antonio de Padua

18 de abril de 2026

Meditando el Rosario: Quinto misterio doloroso: Crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo


Del sitio María, Luz Divina

Ahora -ya es de noche- dice Jesús (a María Valtorta):

-Has visto cuánto cuesta ser Salvadores. Lo has visto en mí y María. Has tenido conocimiento de nuestras torturas.

Has visto qué generosidad, heroísmo, paciencia, mansedumbre, constancia y fortaleza las hemos sufrido por la caridad de salvaros.

Todos aquellos que quieran, que pidan al Señor Dios hacer ellos 'salvadores', deben pensar que Yo y María somos el modelo que ésas son las torturas que hay que compartir para salvar: la cruz, las espinas, los clavos, los azotes no serán materiales. Serán otros, con otra forma y naturaleza; pero igualmente dolorosos e inmoladores. Y sólo inmolándose en medio de estos dolores se puede ser salvador. 

Es misión austera, la más austera de todas. Una misión respecto a la cual la vida del monje o de la religiosa de la más severa regla es como una flor comparada con un montón de espinas. Porque ésta es no regla de Orden humana, sino Regla de un sacerdocio y un rito de ingreso en el estado monacal divinos, cuyo Fundador soy Yo. Yo soy el que consagra y acoge -en mi Regla, en mi Orden-a los elegidos para ella. Y soy el que les impone el hábito (el mío): el Dolor total llevado hasta el sacrificio. 

Has visto mis sufrimientos, dirigidos a hacer reparación por vuestras culpas. Nada en mi Cuerpo ha estado exento de ellos, porque nada en el hombre está exento de culpas, y todas las partes de vuestro yo físico y moral -ese yo que Dios os ha dado con una perfección de obra divina y que vosotros habéis degradado con la culpa del progenitor y con vuestras tendencias al mal, con vuestra voluntad mala-son instrumentos de los que os servís para cumplir el pecado.

Pero Yo he venido para cancelar los efectos del pecado con mi Sangre y mi dolor, lavando en ellos cada una de vuestras partes físicas y morales, para purificarlas y fortalecerlas contra las tendencias culpables. 

Mis Manos fueron heridas y aprisionadas, después de haberse cansado llevando la Cruz, para reparar por todos los delitos cometidos con la mano del hombre. Desde los verdaderos actos de sujetar y usar un arma contra un hermano, haciéndoos así Caínes, hasta de robar o escribir acusaciones falsas o llevar a cabo actos contrarios al respeto de vuestro cuerpo o del cuerpo ajeno, o de estar ociosos en una holgazanería que es terreno propicio para vuestros vicios. Por las ilícitas libertades de vuestras manos, he dejado crucificar las mías, clavándolas al madero, privándolas de todo movimiento más que lícito y necesario.

Los Pies de vuestro Salvador, después de haberse fatigado y herido en las piedras de mi camino de Pasión, fueron traspasados, inmovilizados, para hacer reparación por todo el mal que vosotros hacéis con los pies, haciendo de ellos el medio para ir a vuestros delitos, hurtos, fornicaciones. He marcado las calles, las plazas, las casas, las escaleras de Jerusalén, para purificar todas las calles, las plazas, las escaleras, las casas de la tierra, de todo el mal que dentro y fuera de ellas había nacido, todo lo que había sido sembrado y sería sembrado, en los siglos pasados y en los futuros, por vuestra mala voluntad obediente a las instigaciones de Satanás

Mi Carne se manchó, recibió contusiones y heridas, para castigar en mí todo el culto exagerado, la idolatría, que vosotros ofrecéis a esta carne y a la de quien amáis, por capricho sensual o incluso por afecto, que en sí no es reprobable, pero que lo hacéis reprobable al amar a un padre, a un cónyuge, a un hijo o a un hermano, más que a Dios.

No. Por encima de cualquier amor y vínculo terrenos está, debe estar, el amor al Señor Dios vuestro. Ninguno, ningún otro afecto de ser superior a éste. Amad a los vuestros en Dios, no por encima de Dios. Amad con todo vuestro ser a Dios. Ello no absorberá vuestro amor hasta el punto de haceros indiferentes para con los vuestros; antes al contrario, la perfección tomada de Dios -quien ama a Dios tiene en sí a Dios y, teniendo a Dios, tiene la Perfección-alimentará vuestro amor hacia ellos.

Yo hice de mi Carne una llaga para extraer de las vuestras el veneno de la sensualidad, del no pudor, del no respeto, de la ambición y admiración por la carne destinada a volver al polvo. No es dando culto a la carne como se lleva la carne a la belleza; antes bien, es con el desapego de ella con lo que se le da la Belleza eterna en el Cielo de Dios. Mi Cabeza fue torturada con mil torturas (golpes, sol, gritos, espinas) para hacer reparación por las culpas de vuestra mente. Soberbia, impaciencia, insoportabilidad, falta de aguante, pululan en vuestro cerebro como terreno fungífero. Yo hice de él un órgano torturado, cerrado dentro de un arca decorada con sangre, para hacer reparación por todo lo que brota de vuestro pensamiento.

Has visto la única corona que Yo he querido: una corona que sólo un loco o un torturado pueden llevar. Ninguno, que sea sano de mente (humanamente hablando) y que esté en posesión de su libertad, se impone. Pero a mí me consideraban loco, y loco, sobrenaturalmente, divinamente loco lo era, queriendo morir por vosotros -que no me amáis o que me amáis tan poco-, queriendo morir para vencer al Mal en vosotros, sabiendo que lo amáis más que a Dios. Y estuve a merced del hombre; y prisionero del hombre, condenado suyo. Yo, Dios, condenado por el hombre.

¡Cuántas impaciencias tenéis, por naderías; cuántas incompatibilidades, por bagatelas; cuántas exasperaciones, por simples malestares! Mirad a vuestro Salvador. Meditad en lo exasperante que debían ser esas punzadas continuas en nuevos sitios, esos enredos en los mechones del cabello, ese desplazamiento continuo sin posibilitar mover la cabeza, apoyarla, en ningún modo que no produjera tormento. 

Pensad en lo que debieron significar para mi Cabeza torturada, dolorida, febril, los gritos de la muchedumbre, los golpes en la cabeza, el sol abrasador. Reflexionad en el dolor que debía tener en mi pobre cerebro, que había ido a la agonía del Viernes convertido ya por entero en un dolor por el esfuerzo sufrido durante la noche del Jueves; en mi pobre cerebro al que le subía la fiebre de todo el Cuerpo lacerado y de las intoxicaciones provocadas por las torturas. 

Y, en la Cabeza, también los ojos tuvieron su parte, y la boca, y la nariz y la lengua. Para hacer reparación por vuestras miradas tan amantes de ver lo malo y tan olvidadas de buscar a Dios; para hacer reparación por las demasiadas y demasiado embusteras y sucias y lujuriosas palabras que decís en vez de usar los labios para orar, para enseñar, para confortar. Y recibieron su tortura la nariz y la lengua para hacer reparación por vuestra avidez gustativa y por vuestra sensualidad olfativa, por las cuales cometéis imperfecciones que son terreno para más graves culpas, y cometéis pecados con la avidez de alimentos superfluos sin tener piedad de los que tienen hambre, de alimentos que os podéis permitir, muchas veces recurriendo a medios ilícitos de ganancia.

Mis entrañas no quedaron exentas de sufrimiento. Ninguna de ellas. Sofocación y tos para los pulmones, los cuales, por la bárbara flagelación recibida, estaban contusos, y edemáticos por la postura en la cruz; congoja y dolor en el corazón, que había sido desplazado y estaba enfermo, por causa de la cruel flagelación, y del dolor moral que había precedido a ésta, por el esfuerzo de la subida bajo la pesada carga del madero y por la anemia consiguiente a toda la sangre que ya había vertido. El hígado congestionado, el bazo congestionado, los riñones contusos y congestionados.

Has visto la corona de moratones que estaba alrededor mis riñones. Vuestros científicos, para dar una prueba para vuestra incredulidad respecto a esa prueba de mis padecimientos que es la Sábana Santa (se conserva y venera en Turín: para los escritos valtortianos, es auténtica), explican que la sangre, el sudor cadavérico y la urea de un cuerpo ultrafatigado pudieron, mezclándose con los ungüentos, producir esa pintura natural de mi Cuerpo extinto y torturado.

Mejor sería creer sin tener necesidad de tantas pruebas para creer. Mejor sería decir: "Esto es obra de Dios" y bendecir a Dios, que os ha concedido disponer de la prueba irrefutable de mi Crucifixión y de las torturas que la precedieron. 

Pero, dado que, ahora, no sabéis ya creer con la sencillez de los niños, sino que tenéis necesidad de pruebas científicas ­pobre fe vuestra que sin el apoyo y el acicate de la ciencia no sabe mantenerse en pie y caminar-, sabed que las atroces contusiones de mis riñones fueron el agente químico más potente en el milagro de la Sábana Santa. Mis riñones, casi rotos por los azotes, ya no pudieron trabajar.

 Como los de los que han ardido en una llamarada, no fueron capaces de filtrar, y la urea se acumuló y se esparció en mi sangre, en cuerpo, produciendo los sufrimientos de la intoxicación urémica y el reactivo que, rezumando de mi cadáver, fijó la imagen en la tela. Pero los que de entre vosotros son médicos, o los que de entre vosotros están enfermos de uremia, pueden comprender qué sufrimientos debieron producirme las toxinas urémicas, tan abundantes como para ser capaces de producir una huella indeleble.

La sed. ¡Qué tortura, la sed! Y, a pesar de todo, ya has visto que no hubo ni siquiera uno, de entre tantos, que supiera en aquellas horas darme una gota de agua. Desde después de la Cena, no tuve ninguna confortación. Y la fiebre, el sol, el calor, el polvo, el desangramiento, producían mucha sed a vuestro Salvador.

Has visto que rechacé el vino mirrado. No quería atenuaciones de mi sufrimiento. Cuando nos hemos ofrecido como víctimas, tenemos que serlo sin transacciones piadosas, sin arreglos, sin atenuaciones. Es necesario beber el cáliz como se nos da. Saborear el vinagre y la hiel, hasta la hez. No el vino con añadido de drogas que produce una mitigación del dolor.

¡Oh, muy severo es el sino victimal! ¡Pero, bienaventurado el que lo elige como suyo! 

Esto respecto al sufrimiento de tu Jesús en su Cuerpo inocente. Y no te hablo de las torturas de mi sentimiento hacia mi Madre y hacia su dolor. Se requería ese dolor. Pero para mí fue la congoja más cruel. ¡Sólo el Padre sabe lo que sufrió su Verbo en el espíritu, en lo moral y en lo físico! Y la presencia de mi Madre, aunque fue la cosa más deseada por mi corazón, que tenía necesidad de esa confortación en la soledad infinita que lo rodeaba, infinita, soledad procedente de Dios y de los hombres, fue tortura.

Ella debía estar allí, ángel de carne, para impedir el asalto de la desesperación, de la misma forma que el ángel espiritual la había impedido en el Getsemaní; debía estar allí para unir mi Dolor con el suyo para vuestra Redención; debía estar allí para recibir la investidura de Madre del género humano. Pero verla morir a cada uno de mis estremecimientos fue mi mayor dolor. Ni siquiera la traición, ni siquiera el saber que mi Sacrificio sería inútil para muchos – esos dos dolores que pocas horas antes me habían parecido tan grandes que me habían hecho sudar sangre-, eran comparables a éste. 

Pero tú has visto lo grande que fue María en aquella hora. La congoja no le impidió ser mucho más fuerte que Judit. Ésta mató (Judit 13). María se dejó matar a través de su Hijo. Y ni imprecó ni odió. Oró, amó, obedeció. Siempre Madre, hasta el punto de pensar, en medio esas torturas, que su Jesús tenía necesidad de su velo virginal para cubrir sus carnes inocentes, para defensa de su pudor, supo al mismo tiempo ser Hija del Padre de los Cielos y obedecer a la tremenda voluntad del Padre en aquella hora. No imprecó, no se rebeló; ni contra Dios ni contra los hombres: a éstos los perdonó; a Aquél le dijo 'Fiat`. También después la has oído: '¡Padre, te amo, y Tú nos has amado!'. Recuerda y proclama que Dios la ha amado y le renueva su acto de amor. ¡En aquella hora! Después de que el Padre la había traspasado y privado de su razón de ser. Lo ama. 

No dice: 'Ya no te amo por haber descargado tu mano sobre mí'. Lo ama. Y no se aflige por el propio dolor, sino por el que sufre su Hijo. No grita por el propio corazón quebrantado, sino por mi corazón traspasado. De esto pide razón al Padre, no del propio dolor. Pide razón al Padre en nombre del Hijo de ambos. 

Ella es auténticamente la Esposa de Dios. Ella es auténticamente la que concibió por unión con Dios. Sabe que a su Hijo no lo engendró un contacto humano, sino que fue solamente Fuego que descendió del Cielo para entrar en su seno inmaculado y depositar en él el Germen divino, la Carne del Hombre-Dios, del Dios-Hombre, del Redentor del mundo. Ella lo sabe, y como Esposa y Madre pide razón de esa herida. Las otras debían producirse. Pero ésta, cuando todo estaba cumplido, ¿por qué? 

¡Pobre Mamá! Hubo un porqué que tu dolor no te ha permitido leer en mi herida. Y ese porqué fue el que los hombres vieran el Corazón de Dios. Tú lo has visto, María. Y no lo olvidarás nunca.

Pero ya ves que María, a pesar de no ver en ese momento las razones sobrenaturales de esa herida, enseguida piensa que no me ha hecho daño, y por ella bendice a Dios. No se preocupa del mucho daño que esa herida le haya hecho a Ella; no me ha hecho daño a mí, y eso le basta y le sirve para bendecir a Dios, a ese Dios que la inmola. Lo único que pide es un poco de confortación para no morir. Es necesaria para la naciente Iglesia de la que ha sido creada Madre pocas horas antes.

La Iglesia, como un recién nacido, necesita cuidado y leche maternos. María dará esto a la Iglesia sosteniendo a los apóstoles, hablándoles del Salvador, orando por la Iglesia. ¿Pero cómo podría hacerlo si expirara esa noche? La Iglesia, a la que le quedan pocos días para estar ya sin quien es su Cabeza, se quedaría huérfana del todo si además expirara la Madre. Y la suerte de los recién nacidos huérfanos es siempre precaria.

Dios nunca defrauda una justa oración y conforta a los hijos suyos que en Él esperan. María lo experimenta en el consuelo de la Verónica. Ella, la pobre Mamá, había imprimido en sus ojos la efigie de mi Rostro apagado. No podía resistir verlo. No es su Jesús ese Jesús envejecido, hinchado, con esos ojos cerrados que ya no la miran, con esa boca torcida que ni le habla ni le sonríe. El de la Verónica es un rostro de Jesús vivo; doliente, herido, pero todavía vivo. Su mirada la mira, su boca parece decirle: '¡Mamá!'. Su sonrisa la saluda todavía.

¡Oh, María! Busca a Jesús en tu dolor. Él vendrá siempre y te mirará, te llamará, te sonreirá. Compartiremos el dolor, ¡pero estaremos unidos!

Juan, oh pequeño Juan, compartió con María y Jesús el dolor. Sé siempre como Juan. También en esto. Ya te lo he dicho: 'No serás grande por las contemplaciones y los dictados -esto es mío-, sino por tu amor; y el amor más alto está en compartir el dolor'. Esto proporciona la manera de intuir hasta los más pequeños deseos de Dios y hacerlos realidad a pesar de todos los obstáculos.

Mira con qué viva y delicada sensibilidad Juan actúa desde la noche del Jueves hasta la del Viernes. Y pasada esa noche. Pero, observémoslo en aquellas horas. Un momento de desconcierto. Una hora de pesantez. Pero, una vez superado el sueño con la agitación de la captura, y esa agitación con el amor, viene, trayéndose tras sí a Pedro, para que el Maestro sienta confortación al ver a la Cabeza de los apóstoles y al Predilecto de entre los Apóstoles.

Y luego piensa en la Madre, a quien algún cruel puede gritar que su Hijo ha sido capturado. Y va donde Ella. No sabe que María ya vive la congoja del Hijo y que, mientras los apóstoles dormían, Ella velaba y oraba, agonizando con su Hijo. Él no lo sabe. Y va donde Ella y la prepara para la noticia.

Y luego hace de enlace entre la casa de Caifás y el Pretorio, entre la casa de Caifás y el palacio de Herodes, y otra vez va de la casa de Caifás al Pretorio. Hacer eso esa mañana, cruzando por entre la muchedumbre ebria de odio, con un atuendo que lo delata como galileo, no es una cosa cómoda. Pero el amor lo sostiene, y Juan no piensa en sí mismo, sino en los dolores de Jesús y de la Madre. Podría ser apedreado por ser seguidor del Nazareno. No importa. Desafía todo. Los otros han huido, están escondidos: la prudencia y el miedo los guían. A él lo guía el amor, y se queda y se muestra. Es un hombre puro. El amor prospera en la pureza.

Y si su piedad y su buen sentido de lugareño lo inducen a mantener a María alejada de la multitud y del Pretorio -no sabe que María participa de todas las torturas de su Hijo padeciéndolas espiritualmente-, cuando juzga que ha llegado la hora en que Jesús necesita a su Madre y que no es lícito tener más tiempo a la Madre separada del Hijo, la lleva a Él, la sostiene, la defiende. 

¿Qué es ese puñado de personas fieles (un hombre solo, indefenso, joven, sin autoridad, a la cabeza de unas pocas mujeres) contra toda una muchedumbre embrutecida? Nada. Un montoncito de hojas que el viento puede desparramar. Una barquichuela en un océano borrascoso que puede sumergirla. No importa. El amor es su fuerza y su vela. Éste es su arma, y con éste protege a la Mujer y a las mujeres hasta el final.

Juan poseyó el amor de compasión como nadie más en el mundo, excepción hecha de mi Madre. Juan es el príncipe de los que aman con este amor. Es tu maestro en esto. Sigue el ejemplo que te da de pureza y caridad, y serás grande.

Y, dado que preveo las observaciones de los demasiados Tomases (incrédulos) y de los demasiados escribas de ahora sobre una frase de este dictado, que parece contrastar con el sorbo de agua ofrecido por Longinos... -¡oh, cómo gozarían los negadores de lo sobrenatural, los racionalistas de la perfección al revés, si pudieran encontrar una fisura en el magnífico complejo de esta obra de bondad divina y sacrificio tuyo, pequeño Juan, para poder, haciendo palanca en esa fisura con el pico de su mortífero racionalismo, provocar el derrumbamiento de todo!-previniendo a éstos, digo y explico.

Aquel pobre sorbo de agua -una gota en el incendio de la fiebre y en la sequedad de las venas vaciadas-tomado por amor a un alma a la que había que persuadir de amor para llevarla a la Verdad, tomado con suma fatiga en medio del jadeo agudo que me estrangulaba la respiración y obstaculizaba la deglución -tan quebrantado estaba por los atroces azotes-no proporcionó más alivio que el sobrenatural. 

Desde el punto de vista de la carne no fue nada, por no decir un tormento... Ríos habrían sido necesarios para mi sed de entonces... Y no podía beber por el jadeo del dolor precordial. Y tú sabes lo que es este dolor... Ríos habrían sido necesarios después... y no me fueron dados. Y tampoco hubiera podido aceptarlos por el sofoco cada vez más fuerte. ¡Pero cuánto alivio habrían procurado a mi Corazón si me hubieran sido ofrecidos! Era de amor de lo que moría. De amor no dado. La piedad es amor. Y en Israel no hubo piedad. 

Cuando contempláis, vosotros los buenos, o analizáis, vosotros los escépticos, aquel 'sorbo', dadle su justo nombre: 'piedad', no bebida. Puede, por tanto, decirse, sin incurrir por ello en falsedad, que 'desde la Cena no recibí alivio'. De toda la masa que me circundaba, no hubo ni uno que me procurase alivio, considerando que el vino drogado no quise sorberlo. Recibí vinagre y burlas. Recibí traiciones y golpes. Eso es lo que recibí. Nada más. 

María Valtorta
El Evangelio como me fuera revelado

 

3 de abril de 2026

Señora Nuestra, ¿cómo fue esa noche para tí?

 

Traducido del sitio Catholic 365:

 María, ¿cómo fue la noche anterior a la muerte de Jesús para ti, su Madre? Probablemente también celebraste la cena de Pascua, tal vez con tu familia, mientras tu Hijo la celebraba con sus apóstoles, sus futuros sacerdotes. No estoy seguro de si los hombres, las mujeres y los niños solían celebrar juntos. Pero es probable que estuvieras entre tus seres queridos.

Tengo que creer que Jesús te dijo que había llegado su hora y que al día siguiente sufriría su pasión y muerte. Tengo que creer que Dios Padre y tu Esposo, el Espíritu Santo, te iluminaron en esto en la medida necesaria para tu participación. Tenías que estar más en sintonía con la Trinidad que cualquier otro ser humano, dado tu papel sagrado en la Encarnación y la maternidad de Dios.

María, tú participaste en la pasión y muerte reales de Jesús. Por lo que he leído, sentiste dentro de ti lo que tu Hijo estaba pasando y, creo, por amor total a la humanidad. Por horrible que debió de ser, tú quisiste la pasión y muerte de Jesús, su gran sacrificio, tal y como Él lo quiso, para la salvación y redención de nuestras almas, de mi alma.

Pero, ¿cómo fue para ti la noche anterior a su pasión y muerte? Te imagino pasando una noche en vela, en profunda oración y unión con la Trinidad. Te imagino sufriendo la angustia de tu Hijo junto a Él durante su vigilia de oración en el huerto. También imagino a tu Esposo, el Espíritu Santo, consolándote o enviando a un ángel para que te consolara, te mantuviera fuerte y te ayudara a aceptar totalmente la voluntad del Padre. Te imagino una noche de gran estrés, una noche pasada en gran pasión unida a la de tu Hijo. Te uniste a tu Hijo de una manera mucho más completa que cualquier otra madre humana podría unirse a su hijo enfermo y sufriente. Quizás tu oración y tu sufrimiento esa noche le dieron a tu Hijo una fuerza adicional para la horrible prueba que le esperaba.

Imagino, pero ni siquiera puedo imaginarme remotamente, lo que soportaste esa noche. Mi Santísima Madre, te doy las gracias inmensamente por tu SÍ y por tus sacrificios y pasión unidos por amor total y completo hacia nosotros. Te doy las gracias inmensamente por tu amor y tu trabajo continuos por la redención y la salvación de las almas. Eres verdaderamente la madre más perfecta y amorosa, que nos fue dada como madre por nuestro Hijo mientras estaba colgado en la cruz.

Gracias, mi querida Madre María.

"Mujer, he aquí a tu hijo... He aquí a tu madre". Juan 19:26-27

29 de marzo de 2026

Nuestra Señora, arquetipo de la mujer en la Iglesia

 

Del sitio María de Nazaret:

A pesar de sus orígenes poco conocidos, María de Nazaret es la mujer más famosa de toda la historia. Desde los primeros siglos de la Iglesia, los cristianos han afirmado que Ella dio a luz a Jesús siendo aún virgen, que no tenía pecado y que fue llevada milagrosamente al cielo al final de su vida terrena.

Se le reza en todos los idiomas. Cada día, sacerdotes, religiosos y laicos de todo el mundo se dirigen a Ella a través de Rosarios y, en la Liturgia de las Horas, rezan su Magníficat. Se han escrito innumerables libros y han surgido controversias sobre la relación precisa de María con su Hijo, con Dios Padre, con Dios Espíritu Santo, con todos los cristianos y con toda la creación. Ha sido representada en todos los medios artísticos, de manera realista, magistral, rústica, cruda y simbólica. En su honor se han compuesto innumerables himnos y canciones.

María de Nazaret, que ofreció a Cristo consuelo y sabiduría maternal en cada etapa de su vida terrena —incluidas las horas más oscuras de su pasión y muerte—, es la mujer por excelencia. Sin su libre adhesión a la misión que Dios le confió, la Iglesia no existiría.

Fue elegida para ser —y eligió serlo— la mujer arquetípica de la Iglesia, la única de las "piedras vivas" que Cristo utilizó para construir su Iglesia y en la que Él mismo fue esculpido, como piedra angular de la Iglesia. Ella dio ejemplo de fidelidad, paciencia, perseverancia, esperanza y amor a todos los primeros seguidores de Cristo. Desde el Cielo trae a toda la Iglesia el consuelo y la fortaleza de una madre.

María también jugó un papel decisivo en reunir a muchas otras mujeres entre los primeros discípulos. También ellas se convirtieron a su manera en madres de la Iglesia. En el evangelio de Lucas leemos que cuando Cristo viajó por diferentes ciudades, unas mujeres lo acompañaron junto a los Doce Apóstoles.

Extracto de Women of the Church
Bronwen McShea
Augustine Institute
Ignatius Press
 2024
 cáp. 1

11 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Fátima de Ecuador (Santuario con fisonomía coreana)

 

Adaptado del sitio Aleteia:

Una iglesia de estructura octagonal hecha con aportes de asiáticos católicos en medio de una zona turística y costera del país sudamericano. Ubicado en lo alto de un cerro de la comuna Palmar, provincia ecuatoriana de Santa Elena, Ecuador, el Santuario Virgen de Fátima representa una gran invitación para respirar hondo, encontrar la paz, rezar y deleitarse con una maravillosa panorámica de esa zona costeña ecuatoriana.

Según recuerda una reseña para una tesis de grado publicada en 2008 que hace referencia a la historia de Palmar (ver aquí), en 1888 fue un sacerdote el encargado de darle el nombre a la localidad debido a la cantidad de palmeras del lugar.

La principal actividad que realizaban sus pobladores, algo que se mantiene hasta el día de hoy, era la pesca, en aquel momento artesanal. No en vano, una de sus fiestas religiosas más importantes se celebra el 16 de julio, Día de la Virgen del Carmen, considerada patrona de los pescadores”.

Es sobre este maravilloso mirador natural que se erige esta particular estructura religiosa que homenajea a la Virgen de Fátima, que llama la atención por su forma octagonal y que fue inaugurado en el año 2000.

Detrás de este santuario, quien impulsó su desarrollo, se encuentra el misionero surcoreano Pablo María Kyu Up Choi. En ese sentido, recuerda un reporte publicado en junio de este año en El Telégrafo, la construcción fue posible gracias a los recursos provenientes de la propia comunidad, así como de católicos de Corea del Sur residentes en Ecuador y fuera del país.

Pero este templo, además de su estructura, esconde otros encantos y secretos.

  1. 33 por 33: El templo mide 33 metros de ancho por 33 de largo, algo que simboliza la edad de Cristo al momento de su muerte.

  2. EvangeliosAl ingreso es posible toparse con cuatro columnas que son “ideograma a los cuatro evangelios de la Biblia, (Juan, Lucas, Mateo y Marcos)”, prosigue el reporte de El Telégrafo.

  3. Los 12 apóstoles y las 12 tribus de IsraelAl lado del púlpito es posible visualizar 12 asientos que representan a los apóstoles, mientras que en el techo hay 12 escalinatas que emulan a las tribus de Israel.

  4. Los profetasPor último, otro de los encantos de este templo con fisonomía coreana son las 72 columnas que se perciben en el exterior en una plaza, algo que busca simbolizar a los profetas enviados para anunciar la llegada del Mesías.

  14-  septiembre - 2018

7 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía

 
Extraído del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Misioneras de la Divina Revelación:

La narración más antigua de la institución de la Eucaristía es la que San Pablo hace en la primera carta a los Corintios. Esta narración es parte de un contexto de reprensión por los abusos en contra de la caridad que los corintios hacían respecto a los más pobres e indigentes.

En sus banquetes fraternos que seguían después de la Eucaristía y que tenían la finalidad de recordar las circunstancias históricas en las cuales la Eucaristía había sido instituida o de satisfacer las necesidades de las personas en la comunidad, se asistía a divisiones y a comportamientos faltantes de caridad hacia los más pobres que no tenían nada de comer, mientras que los ricos hacían sus banquetes. 

San Pablo reprende a los Corintios, haciéndoles entender que ese no era el modo justo para disponerse a la Cena del Señor y para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento de vida eterna y escuela de caridad. San Pablo narra lo que sucedió durante la Cena del Señor, recordándoles así a los corintios la razón de sus reuniones: “Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido” (v.23). 

El binomio “recibir-transmitir”, tomado del vocabulario de la tradición rabínica, expresa la fidelidad a un dato recibido: Pablo, ha trasmitido, lo que él primero ha recibido, es decir, “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía'. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: 'Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía'. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva (vv. 23-26). La formula de la consagración del pan: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes" (v. 24) expresa bien el aspecto de sacrificio y de redención del rito eucarístico y la presencia real de Cristo.

Con respecto a la consagración del cáliz, San Pablo usa una formula diferente a la que usa San Mateo (26,26 ss) y San Marcos (14,22 ss) diciendo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza", poniendo de esta forma el acento en la nueva alianza con la cual Cristo, con su sangre, sustituye la antigua alianza, también esa estipulada con sangre, entre Dios e Israel. Ya sea después de la primera formula, que después de la segunda, a diferencia del Evangelio de San Lucas (22,19 s), San Pablo agrega: "«Hagan esto en memoria mía" (vv. 24.25). de este modo San Pablo subraya que el rito Eucarístico es el memorial de la Ultima Cena que se diferencía del rito sacrifical del cordero del Antiguo Testamento, en el cual se recuerda la liberación de los Hebreos de Egipto. En el Antiguo Testamento el Cordero Pascual era solo el recuerdo simbolico y evocador, mientras que la celebración Eucarística realiza y reproduce el sacrificio de Cristo. Es una memoria no solo evocativa, sino creadora del hecho al cual se refiere.

Juan Pablo II afirma en la enciclica Ecclesia de Eucharistia que en la celebración eucarística el sacrificio redentor de Cristo “se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado… En efecto, "el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio"… el único y definitivo sacrificio redentor de Cristo se actualiza siempre en el tiempo” (n. 12). Si se tratara solo de una presencia simbolica, San Pablo no podria decir que “Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor” (1Cor 11,27). 

Ahora, para que el rito eucarístico sea verdadero memorial, es necesario que quien lo cumple se haya invertido en Cristo mismo de un poder especial de consagración. Las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena: “Hagan esto en memoria mia”, eran dirigidas solo a los apóstoles que en aquel preciso momento fueron ordenados sacerdotes por el mismo Cristo. Es por lo tanto, el sacerdote ministerial quien "cumple el sacrificio Eucarístico en persona de Cristo y lo ofrece a Dios a nombre de todo el pueblo" (Ecclesia de Eucharistia, n. 28). En persona de Cristo significa que el sacerdote, en el momento de la consagración se identifica sacramentalmente “con el Sumo y Eterno Sacerdote, que es el autor y el principal sujeto de su propio sacrificio, en el cual en verdad no puede ser sustituido por ninguno” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). “El ministerio de los sacerdotes, en virtud del sacramento del Orden, en la economía de salvación querida por Cristo, manifiesta que la Eucaristía celebrada por ellos es un don que supera radicalmente la potestad de la asamblea y es insustituible en cualquier caso para unir válidamente la consagración eucarística al sacrificio de la Cruz y a la Última Cena”. El Misterio eucarístico, por lo tanto, “no puede ser celebrado en ninguna comunidad si no es por un sacerdote ordenado” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). Demos gracias al Señor por el “don incomparable” de la Eucaristía y pidámosle que mande santos sacerdotes a la Iglesia para que se perpetúe en los siglos el sacrificio de la Eucaristía.

7 de septiembre de 2025

Nuestra Señora y el fin de los tiempos

 

Del sitio Catholic 365:

Tras la última trompeta y las violentas granizadas apareció una gran señal en el cielo. Así comienza una sección que describe el poder del mal, que se representa como un dragón. Los dragones señalan los poderes seculares del imperio romano y sus agentes.

El signo que aparece en el cielo es una mujer vestida de sol que está encinta. Alrededor de su cabeza hay 12 estrellas, que representan las tribus de Israel, formando una corona alrededor de su cabeza y la luna bajo sus pies. Estos son antiguos símbolos judíos del pueblo elegido de Dios, pero es claramente la Virgen María. Llora con el dolor del parto (tal como se le predijo a Eva después de la caída). El Israel de antaño da paso ahora al nacimiento del Mesías.

Juan continúa describiendo otra señal en el cielo. Se trata de un enorme dragón rojo. Lleva 7 cabezas, con 10 cuernos y 7 diademas. Su cola barre un tercio de las estrellas del cielo, arrojándolas a la tierra hacia la mujer que intenta devorar a su hijo. Pero el niño es arrebatado a Dios y la mujer escapa. Es un gran drama. Entonces estalla la guerra en el cielo entre Miguel y el dragón y sus ángeles. El ejército de Satanás es expulsado del Cielo porque son engañadores y se oponen a Dios.

Sin embargo, Satanás no se da por vencido. Persigue a la mujer, que ha recibido las alas de un águila, que representan la rapidez y el poder. Ahora puede huir del desierto, pero se topa con otra serpiente que arroja un torrente de agua por la boca e intenta ahogarla. La tierra acude en su ayuda absorbiendo toda el agua en su interior y ella se salva. Posteriormente, el dragón se marcha furioso, derrotado de nuevo, prometiendo hacer la guerra a su descendencia. Esto explica en esta alegoría por qué sufrimos tantas tentaciones. Algunos días parece que está ganando. Nosotros, sin embargo, somos hijos de María y ella lucha en nuestro favor.

A esta asombrosa historia le sigue la proclamación de un juicio inminente sobre toda la tierra. Fue la tierra o la naturaleza la que sirvió para salvar a la mujer, pero en nuestro siglo, algunos piensan que la tierra se está rebelando contra la humanidad con incendios, inundaciones, terremotos y tsunamis. Algunos culpan de estos sucesos al cambio climático, mientras que otros dicen que es un ciclo normal de la naturaleza. Personalmente, creo que son actos de Dios para llamar nuestra atención y cambiar nuestras vidas.

Los ataques contra la Iglesia, María y sus hijos no han hecho más que empezar, ya que las bestias continúan sus ataques. La primera bestia emerge del mar con diez cuernos y siete cabezas. En los cuernos hay diademas, coronas enjoyadas y nombres blasfemos. Parecía una cabeza de leopardo con pies de oso y boca de león. Desearía tener la habilidad para ilustrarlo. Ahora el dragón le había dado a esta bestia algo de su propio poder, un trono y gran autoridad. Parece que en una de las 7 cabezas había una herida que había sanado. Trágicamente, el mundo entero siguió a esta bestia y adoró al dragón. Porque el dragón había otorgado tanto poder a las bestias diciendo: "¿Quién puede compararse con las bestias?". La boca de la bestia está llena de orgullosas jactancias y blasfemias contra Dios, Su casa y todo el Cielo. A la bestia incluso se le permitió hacer la guerra contra los Santos. Sus nombres estaban escritos en el Libro de la Vida y pertenecían al Cordero. Estos son los fieles que soportaron el asalto del dragón y fueron destinados a ser muertos por la espada o hechos cautivos. Oramos para que nuestros propios nombres estén en el Libro de la Vida. ¿Ves alguna similitud con nuestra situación política actual?

Cuando la segunda Bestia aparece, emerge de la tierra pero solo tiene dos cuernos como un cordero, pero esto es engañoso porque esta bestia habla como un dragón con autoridad para hacer que los habitantes de la tierra adoren a la Primera bestia cuya herida mortal ha sido sanada.

Parece que las bestias están imitando al Cordero de Dios que fue inmolado y restaurado a la vida conduciendo todas las almas a su Padre. Las bestias realizaron señales y maravillas (imitando al Cordero) haciendo bajar fuego del cielo. Esto también es engaño y decepción. La segunda bestia dice a los habitantes de la tierra que hagan una imagen de la primera bestia (como el becerro de oro). A la misma bestia se le permite insuflar vida en su propia creación (imitando a Dios), para que pudiera hablar y matar a los que no adoraran a la bestia. Todos fueron obligados a llevar la imagen de esta bestia estampada en la frente o en las manos. El rechazo impediría a la gente comprar y vender. Aquí se necesita sabiduría para determinar a quién seguirás, al Cordero o a la bestia. El nombre de la bestia fue calculado igual a 666 (incompletitud, maldad). Algunos profetas modernos afirman que esto ya ha sucedido bajo las restricciones de Covid y esperan que en el futuro, si uno no se vacuna, experimentará restricciones en la compra y venta.

En el capítulo 14 encontramos quien está con el Cordero. De pie con él en el Monte Sión hay 144.000 que llevan el nombre del Padre en su frente, frente a los paganos que llevan el nombre o número de la bestia. 144,000 no es una cuenta literal, es el cuadrado de 12 veces 1000. Este número es el cuadrado de 12 Apóstoles y representa a todas las personas que no son contaminadas por la ramera. Los 144.000 son las vírgenes que siguieron al Cordero. Han sido rescatadas por las primicias de la humanidad.

Un ángel proclama las buenas nuevas: "Temed a Dios (tenedle temor) y dadle gloria porque ha llegado su hora para el juicio." Así que ahora los dragones y las bestias recibirán su merecido.

Un segundo ángel anuncia: "Caída es Babilonia, que obligó a las naciones a seguir sus pasiones licenciosas". Es decir, la cultura de la muerte y la inmoralidad ha terminado. Espera, aquí viene un tercer ángel diciendo: "Cualquiera que adore a la bestia o, acepte su marca beberá del vino de la furia de Dios". Serán atormentados por azufre ardiente y su humo se elevará para siempre. No habrá alivio. Yo diría que esto describe el dolor interminable del Infierno.

Surge la pregunta: "¿Qué será de los santos?" Una voz del Cielo proclama: "Bienaventurados (felices) los muertos que mueren en el Señor".  A continuación todo se sumerge en una inmensa nube blanca. El Hijo del Hombre (Cristo) está sentado en la nube llevando su corona y sosteniendo una hoz.  Un ángel le dice: "Usa tu hoz y siega la mies". La siega simboliza la reunión de los elegidos, los santos, en el Cielo y el aplastamiento de las uvas de los impíos.

Pronto seguirá la séptima y última plaga y un ángel más con un cuenco, seguido de la caída de Babilonia.

20 de junio de 2025

"Nuestra Señora de la Cosecha"


Del sitio Noticias Maronitas Wixsite

La Iglesia Maronita según el Libro de los Santos celebra el 15 de mayo de cada año, la fiesta de Nuestra Señora de la Cosecha o Nuestra Señora del Trigo. 

Este día de fiesta tiene varios significados religiosos e históricos, el más importante de los cuales es que los primeros cristianos desde los días de los Apóstoles solían celebrar a la Virgen después de su Asunción al cielo. Era tres veces al año según el apóstol Juan el evangelista.

Primero, a mediados de enero, celebramos la Fiesta de Nuestra Señora de las semillas, a mediados de mayo, la Fiesta de Nuestra Señora de la cosecha y a mediados de agosto será la gran fiesta de Nuestra Señora de las uvas. Los Padres de la Iglesia vieron que estas tres fiestas marianas coinciden con las temporadas agrícolas y también se relacionan con la Eucaristía, donde la Eucaristía esta hecha de harina de trigo y el vino del jugo de uva. De la misma manera, María en sus fiestas es también una intermediaria del Sacramento de la Eucaristía. En cuanto al momento de esta fiesta a mediados de mayo, el Evangelio menciona que los discípulos de Jesús pasaron por los campos el sábado y comenzaron a comer el trigo, que era verde antes de frotarlo con sus manos.

En un sábado, Jesús y sus discípulos mientras atravesaba los campos sembrados, sus discípulos arrancaban y comían algunas espigas, restregándolas entre sus manos. Pero algunos de los fariseos dijeron: "¿Por qué haces lo que no es lícito hacer en sábado?" Y Jesús les respondió: "¿No han leído lo que hizo David cuando tuvo hambre, él y los que estaban con él: cómo entró en la casa de Dios y tomó y comieron el pan sagrado, que no es lícito para nadie más que los sacerdotes para comer, y también se lo dio a los que estaban con él? Y él les dijo: "El Hijo del Hombre es señor de los sábados". (Lucas 6: 1-5)

Es posible que estas fiestas surgieran de fiestas agrícolas anteriores y estén vinculadas con las estaciones naturales de la Tierra. En el pensamiento siríaco, la creación no solo contiene símbolos de Dios, sino que en él se ha colocado en todo para revelar a Dios en su ocultamiento.

Hay una conexión entre estas fiestas y el Misterio de la Eucaristía. Las tres fiestas producen los ingredientes como el pan y el vino y vinculan a la Virgen María con la Eucaristía. Revelan el plan divino de Dios.

Su simbolismo se capta mejor en la celebración de la misa maronita. Mientras se realiza el traslado y presentación de las ofrendas y cantamos:

¡Aleluya!

Yo soy el Pan que del cielo ha bajado,
descendí al mundo para dar la vida,
Dios me mandó
y María es quien me acogió
en su buen vientre 
como fértil tierra a un grano bueno.

Hoy me llevan al altar solemnemente!

¡Aleluya, el Pan de Vida!

11 de marzo de 2025

Nuestra Señora de Cahuzac de Gimont

 


Del sitio Gimont, Portes de Gers:

La iglesia de Cahuzac está declarada Monumento Histórico desde 2017. Según la leyenda, en 1513, un joven pastor descubrió milagrosamente una estatua de la Virgen María en un olmo. Entre 1515 y 1530, el abate Pierre de Bidos construyó allí una capilla, que se convirtió en lugar de peregrinación. El reciente refugio del parque servía para acoger a los peregrinos. Hoy en día se utiliza como sala para asociaciones locales y sigue llevando el nombre de "Abri du Pèlerin" (Refugio del Peregrino).

La cruz del campanario octogonal alcanza una altura de unos 33 metros. El tímpano del portal es de estilo gótico. Una estatua de la Virgen se encuentra debajo de otra estatua de Dios Padre. También hay un escudo de armas. Es el de los BIDOS, familia de dos abades cistercienses, un tío y un sobrino, con el monograma de María a la derecha y el de Jesús a la izquierda. Molduras de flores de lis adornan el tímpano.

Aunque relativamente reciente, la puerta de la iglesia, tallada en roble, representa a los doce apóstoles de Jesús, cada uno con su símbolo respectivo.

En el interior de la capilla, la nave pentagonal mide 18 m de largo, unos 9 m de ancho y 13 m de alto bajo las claves.

La iglesia tiene 7 vidrieras, incluida una central que representa la crucifixión de Cristo, rodeado por la Virgen María y San Juan.

Declarado Monumento Histórico el 1 de julio de 1905, el Retablo de la Piedad presenta una estatua de tamaño natural de la Virgen María con su hijo muerto en el regazo. En la parte superior del retablo, el Padre Eterno levanta los brazos en señal de bendición. También hay un escudo, Mater Pietatis, que significa Madre de la Piedad. El órgano actual, situado en la pared trasera de la iglesia, no está en uso. Es obra de Maurice PUGET 1927-1928. Fue donado por Aimé MOUCHET, médico de Cahuzac fallecido en Gimont en 1942

10 de noviembre de 2024

La verdadera misión de la mujer en la Iglesia

Del sitio Un Minuto con María:

Sin saberlo, cada mujer bautizada tiene una verdadera misión en la Iglesia. ¿Cuál  es su misión? ¡Dar vida! Ella no lo sabe, pero el niño que dio a luz algún día podrá llevar la mitra y sostener el báculo. ¿A quién le deberá el niño esta misión? ¿No es a quien lo dio a luz? A quien lo llevó, lo alimentó, lo cuidó, lo formó, a quien le enseñó, en el silencio de su corazón, a hacer de la Iglesia una verdadera “madre”.

¡El Fundador de la Iglesia es Jesucristo! Para fundar la Iglesia, eligió a sus apóstoles y los envió a una misión. ¿Pero a quién confió esta Iglesia? A la única mujer en la que confiaba plenamente. A su propia Madre. Ella fue valiente y fuerte al pie de la cruz, sostenida por el discípulo amado. ¡Todos los demás habían huido temblando de miedo!

¿Y la gente vendrá y nos dirá que las mujeres no tienen lugar en la Iglesia? ¿Qué hacía al pie de la cruz? ¿Solo proclamar su dolor? ¿Cuál es entonces el lugar de la mujer en la Iglesia? ¡El que el mismo Señor le dio, al pie de la cruz!

¡Ella fortaleció a Pedro! ¡Dulcificó a Pablo! Y glorificada en su cuerpo y en su alma, aquella a quien el pecado nunca ha tocado pudo continuar con su verdadera misión: enseñar a la Iglesia a ser Madre. Ésta es la misión de toda mujer, como mujer, ya sea casada o consagrada. Ésta es la misión de la Iglesia, ya sea “comunión” o “institución”.

26 de septiembre de 2024

Nuestra Señora de la Buena Noticia

 Del sitio A12:

La palabra Evangelio, aunque deriva directamente del latín "Evangelium", tiene su origen en un nombre griego que significa "Buena Noticia". Antiguamente, designaba el sacrificio ofrecido con ocasión de la recepción de una buena noticia o el regalo hecho a la persona que la transmitía. Más tarde pasó a designar la buena noticia en sí, que es el sentido de los autores del Nuevo Testamento, para quienes el Evangelio es en esencia la Buena Nueva dada al mundo con la noticia de la salvación de los hombres, traída por Jesús y predicada por los Apóstoles.

El título de Buena Noticia dado a la Madre de Dios es apropiado, porque ella es la "Aurora de Cristo", como dijo Teihard de Chardin: "incluso antes de que Jesús se manifestara como Verbo, María ya vivía la Palabra oculta. Así, la primera predicación de Cristo fue la vida de María, tal como aparece en los relatos evangélicos".

A pesar de la connotación moderna de la Buena Nueva relacionada con la Santísima Virgen como centro del Evangelio, en algunos países, como Francia y Portugal, esta advocación mariana derivaba de otras buenas noticias dadas a la población en apariciones legendarias de la Reina del Cielo.

El santuario de Frouville, por ejemplo, está vinculado a una interesante leyenda. Se cuenta que en 1560, un joven pastor llamado Gulvin o Gudin, que acababa de hacer la primera comunión a la edad de 18 años, estaba muy preocupado por no poder reunirse con sus compañeros para la misa, ya que tenía que conducir su rebaño a los bosques cercanos. Se arrodilló y rezó a la Virgen María, que se le apareció y le dijo: "Dentro de tres días estarás conmigo en el cielo".

El joven contó a su familia su extraordinaria aventura, y tres días después se dieron cuenta de que era verdad. El acontecimiento tuvo una enorme repercusión en la región y un gran número de enfermos acudieron al lugar de la aparición, donde se realizaron varias curaciones y se obtuvieron diversas gracias. El pueblo vio entonces la necesidad de construir allí un santuario, que se hizo realidad gracias a la generosidad del castellano local, el Sr. de Frouville. Hoy en día, son innumerables los peregrinos que acuden allí a lo largo del año, especialmente el lunes de Pentecostés, cuando se celebra solemnemente la misa al aire libre.

En el país franco se veneran otras Damas de la Buena Nueva, como el Chateau l'Eveque, que anunció la heroica acción de Juana de Arco por la liberación de Francia; y el Montaigut, que representa a la Virgen adolescente de pie, sonriente y con las manos juntas como si anunciara al mundo la llegada del Reino de Dios y la Salvación de la humanidad. Es muy venerada por los soldados por su eficaz protección durante la guerra de 1870 y su fiesta se celebra el día de la Natividad.

En Braga, Portugal, en 1512, el arzobispo D. Diogo de Souza inauguró la Rua Nova do Souza y ordenó la construcción de una capilla dedicada a la Virgen María. Al conocer la buena noticia, los vecinos del barrio decidieron mostrar su agradecimiento constituyendo una cofradía para atender al culto de Nuestra Señora de la Buena Nueva.

Tal vez un miembro de esa cofradía fue a Brasil y llevó una imagen de esta Señora a Salvador, ya que existe una antigua escultura barroca de esta patrona en la iglesia de Ajuda, que se dice que perteneció a la antigua "Catedral de Paja", demolida a principios del siglo XX para realizar mejoras en el barrio. Nuestra Señora de la Buena Nueva también es venerada en Boa Nova, en la diócesis de Jequié (BA), y en la parroquia de Vitória da Conquista, sede del Obispado y una de las ciudades más importantes del sur de Bahía.

Nuestra Señora de la Buena Nueva, ¡ruega por nosotros!
 

Oración
Cuando oíste el anuncio del ángel Gabriel 
de que sería la Madre del Salvador, 
no dudaste en decir "" al anuncio de la Buena Nueva del Reino, 
acogiendo y viviendo intensamente el mensaje del Verbo Encarnado, 
nuestro Señor Jesucristo. 
Amén.

8 de abril de 2023

Nuestra Señora y el Sábado Santo

Del sitio Ecclesia:

El Sábado Santo es el tercer día del Triduo Pascual y la Iglesia está de luto en espera junto al sepulcro. Jesús yacía en su tumba para el desconsuelo de los apóstoles que estaban convencidos de que todo había acabado. El día que Jesús muere los apóstoles siguen pensando solamente en su muerte y no recuerdan unas palabras fundamentales del Señor.

Mientras tanto hay una figura que sí sigue recordando las palabras del Señor cuando predecía “Al tercer día resucitaré”. En medio de todo este dolor, la Virgen María no está desesperada. Sufre mucho, pero no ha perdido el rumbo. En su corazón reinan la paz, la fe y la esperanza. Ella sabe que la promesa, que cada palabra de Cristo, se cumplirán.

El día que muere los discípulos piensan que todo ha terminado, pero la Virgen es la única que conserva la fe. María, la Madre de Jesús, conservaba lo que su amado Hijo le había dicho y Ella esperó hasta el tercer día. En silencio ante el misterio de la muerte, pero esperando que Dios actuase para hacer brillar su luz en medio de las tinieblas, esperando que la vida triunfase sobre la muerte.

La Virgen María se mantuvo firme al pie de la cruz, aunque profundamente dolida. En esos momentos, lo único que la sostuvo fue la fe y la esperanza de que se cumplirían las promesas de Dios.

El altar en las Iglesias permanece desnudo hasta la Vigilia Pascual, uno de los principales actos religiosos del año litúrgico. Se vela para expresar que los fieles siguen en la espera, en la vigilancia y en la esperanza de la venida del Señor, del cumplimiento del nuevo y definitivo paso con Él.

El secreto de María está en esa actitud que podemos leer en el Evangelio de San Lucas (2, 16-21): "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón." Lo vemos y lo leemos muchas veces en las Sagradas Escrituras que nos transmite muy pocas palabras de Ella, pero nos presenta muchos silencios.: María siempre presente, acompañando a su Hijo.