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12 de febrero de 2026

Nuestra Señora Inmaculada Concepción de Granada (La Conchita)


Adaptado del sitio Muéstrame tu Rostro:

Cada diciembre, cuando los vientos alisios anuncian el fin de la estación lluviosa, la ciudad colonial de Granada, conocida como la "Gran Sultana", se transforma. Sus calles empedradas, flanqueadas por coloridas fachadas de adobe y teja, se convierten en el escenario de una de las manifestaciones de fe más profundas y visualmente impactantes de Nicaragua. El aire se impregna del aroma a incienso y flores de pascua, el eco de los cantos marianos resuena entre los muros históricos y una atmósfera de solemne devoción envuelve a la comunidad. Este fervor tiene un epicentro claro, un corazón que late con fuerza en el pecho de cada granadino: la veneración a la Inmaculada Concepción de María, encarnada en una imagen legendaria y querida, popularmente conocida como "La Conchita".

Resguardada en el altar mayor de la imponente Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, "La Conchita" no es solo una escultura religiosa; es la patrona de la Diócesis de Granada, un faro espiritual y un símbolo tangible de la identidad cultural de la ciudad. Su presencia trasciende los muros del templo, convirtiéndose en el eje de una tradición centenaria que, si bien se enmarca en la celebración nacional de "La Purísima", adquiere en Granada matices únicos y distintivos. Durante el novenario que precede a la gran fiesta del 8 de diciembre, la imagen recorre las principales avenidas en procesiones diarias, un acto que moviliza a barrios enteros en una demostración de fe comunitaria, donde los altares efímeros adornan las calles y las familias se congregan para recibir su bendición.

Toda gran devoción se cimienta en una historia fundacional, un relato que trasciende el tiempo y se instala en el imaginario colectivo como una verdad revelada. Para los habitantes de Granada, ese relato es la milagrosa llegada de su patrona, una narrativa cargada de misterio y simbolismo divino que explica el origen del profundo vínculo entre la ciudad y su "Conchita". La leyenda, transmitida oralmente de generación en generación y recopilada por historiadores, no es una simple anécdota; es la piedra angular sobre la que se construye una fe que ha perdurado por más de tres siglos.

La historia nos transporta a una mañana del 7 de diciembre de 1721. En las orillas del vasto Lago Cocibolca, también conocido como el Gran Lago de Nicaragua, un grupo de mujeres se afanaba en sus labores diarias de lavado de ropa al final de la histórica calle La Calzada. Su rutina fue interrumpida por un objeto inusual que flotaba en las aguas: un gran cajón de madera, cerrado y de procedencia desconocida. Movidas por la curiosidad, intentaron acercarse para recuperarlo, pero, según cuenta la leyenda, ocurrió un hecho inexplicable. Cada vez que se aproximaban, el cajón se alejaba misteriosamente, como si tuviera voluntad propia y se negara a ser tocado por ellas. Asustadas y convencidas de estar ante un suceso sobrenatural, corrieron a avisar a los frailes franciscanos del Convento de San Francisco, el centro religioso de la ciudad en aquella época.

Los frailes, encabezados según algunas versiones por Fray Toribio de Benavente y Paredes, acudieron al lugar acompañados por una creciente multitud de curiosos. Al llegar a la orilla, presenciaron el mismo fenómeno: el cajón se mantenía esquivo. Sin embargo, cuando los propios religiosos decidieron introducirse en el agua, el comportamiento del objeto cambió radicalmente. Ante el asombro de todos los presentes, el cajón, que antes se resistía, se entregó dócilmente a las manos de los frailes. Este acto fue interpretado de inmediato como una señal divina, una elección deliberada que confería al hallazgo un carácter sagrado y destinado. La noticia se esparció como la pólvora por toda Granada, y la expectación por conocer el contenido del misterioso cofre era inmensa.

Con gran solemnidad, los frailes llevaron el cajón a la parroquia, que hoy es la Santa Iglesia Catedral. Allí, ante la mirada expectante de los feligreses, procedieron a abrirlo. La admiración y la alegría estallaron al descubrir en su interior no una, sino dos imágenes de la Virgen María, ambas talladas con exquisita belleza. El misterio se profundizó y se aclaró al mismo tiempo, pues cada imagen traía consigo su propio destino claramente indicado. Una era la imagen de la Virgen de la Asunción, destinada a la vecina ciudad de Masaya. La otra, la imagen de la Inmaculada Concepción, estaba inequívocamente dirigida a Granada.

Para disipar cualquier duda, la imagen de la Concepción traía prendida en su vestido azul y blanco una estrofa que se ha convertido en un verso sagrado para los granadinos, una promesa y una declaración de intenciones que resuena hasta nuestros días:

"Desde El Castillo he venido
En un cajón embarcada
A la ciudad de Granada
para ser vuestra abogada."

Estrofa tradicional asociada a la imagen

Estas palabras confirmaron su misión: había llegado para ser la defensora y protectora de la ciudad. La escena, como relatan las crónicas populares, fue de un júbilo indescriptible. Se desgranaron rosarios, se elevaron salmos y se cantó con un fervor renovado a la Madre de Dios. Las dos imágenes fueron llevadas en procesión, y mientras "La Conchita" era entronizada en Granada, su compañera de viaje fue llevada a Masaya, donde también se convirtió en un pilar de la fe local, protagonizando sus propios milagros, como el desvío de una corriente de lava del volcán Masaya en 1775.

Los relatos de los milagros atribuidos a la Inmaculada Concepción de Granada son parte fundamental del acervo cultural y religioso de la ciudad. Estas historias, contadas con fervor por abuelos y padres, han cimentado su reputación como refugio seguro ante las catástrofes naturales y las calamidades humanas.

La Erupción del Volcán Cosigüina (1835): Uno de los milagros más recordados ocurrió en 1835, cuando la violenta erupción del volcán Cosigüina, a cientos de kilómetros de distancia, sumió a gran parte de Nicaragua en una oscuridad casi total. Una lluvia de ceniza fina y densa cubrió el cielo durante días, haciendo necesario el uso de lámparas y candelas a plena luz del día. La población, aterrorizada y creyendo que había llegado el fin del mundo, recurrió a su último recurso: la fe. Según relatos transmitidos por generaciones, el obispo organizó una procesión de rogativa. La imagen de "La Conchita" fue sacada de la catedral y llevada por las calles, seguida por el clero y un pueblo que lloraba y rezaba. De repente, en medio de la procesión, una claridad tenue comenzó a filtrarse a través del manto de ceniza. La luz se hizo progresivamente más viva, como un amanecer inesperado, y antes de que la imagen regresara al templo, la lluvia de ceniza había cesado por completo y el sol volvía a brillar. El suceso fue aclamado como una intervención directa y milagrosa de su patrona.

La Plaga de Chapulines: En otra ocasión, una plaga de langostas (chapulines) de una magnitud nunca antes vista amenazó con devastar la región. Nubes de insectos oscurecían el cielo y arrasaban con cada brizna de vegetación, amenazando los cultivos y la subsistencia de la población. El zumbido incesante de los enjambres generaba una atmósfera de tormenta y desesperación. Nuevamente, los granadinos se encomendaron a su Virgen de la Concepción con el mismo fervor sencillo y profundo. La leyenda cuenta que, de manera inexplicable, del sur aparecieron inmensas bandadas de pájaros que se lanzaron sobre las langostas, decapitándolas y cubriendo el suelo con sus restos. La plaga fue erradicada, y el milagro se sumó a la creciente lista de intervenciones divinas de "La Conchita".

El Incendio de Granada (1856): Quizás el milagro más simbólico de su capacidad de resistencia y protección ocurrió durante uno de los episodios más trágicos de la historia de Nicaragua: la Guerra Nacional contra los filibusteros. En 1856, las tropas al mando de William Walker, en su retirada, recibieron la orden de incendiar y destruir por completo la ciudad de Granada. La parroquia, junto con innumerables edificios, fue consumida por las llamas. En medio de ese "mar crepitante de llamas que quemaron los ornamentos, los altares, las imágenes", como lo describen las crónicas, la imagen de la Inmaculada Concepción permaneció milagrosamente intacta. Este hecho no solo fue visto como un milagro de preservación, sino como un símbolo de la indestructibilidad del espíritu de Granada, encarnado en su patrona. Ella sobrevivió al fuego, al igual que la fe y la identidad de su pueblo.

7 de julio de 2025

Nuestra Señora de la Vida (Nicaragua)

 


Del sitio Muéstrame tu Rostro:

La advocación de Nuestra Señora de la Vida, venerada en la Diócesis de Estelí, Nicaragua, es relativamente reciente y posee una historia profundamente ligada a la espiritualidad y a las revelaciones místicas. Esta devoción mariana nace en el año 2000 a través de una serie de visiones que el Pbro. Santiago Aguirre Cerros, Vicario general de la diócesis, experimentó en momentos de oración en presencia del Santísimo Sacramento expuesto en la parroquia Jesús de la Caridad, en el municipio de La Trinidad. La imagen de la Virgen, tal como fue revelada, representa un fuerte simbolismo en favor de la vida y la maternidad.

Según el relato del Pbro. Santiago Aguirre, la Virgen María se le apareció en múltiples ocasiones, siempre mientras oraba ante el Santísimo. En estas visiones, la Virgen se le mostraba como una reina, sentada con el Niño Jesús en sus brazos. Dos mujeres se encontraban arrodilladas frente a ella: una de ellas llevaba un niño en brazos y lo ofrecía a la Santísima Virgen, mientras que la otra mujer, con gesto de tristeza, tenía a su lado un feto. La Virgen, con un gesto de misericordia, extendía su mano hacia la mujer que ofrecía al niño, mientras que el Niño Jesús, vestido de blanco, miraba a esta mujer. La Virgen, vestida con una túnica verde, manto rojo y velo blanco, se presentaba como protectora de la vida y de la maternidad.

Estas revelaciones impactaron profundamente al Pbro. Santiago Aguirre, quien continuó recibiéndolas mientras se encontraba como párroco en la parroquia Señor de los Milagros en el municipio de Ciudad Antigua. Después de haber vivido estas experiencias, decidió compartirlas con Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, obispo de la Diócesis de Estelí, quien lo alentó a materializar la imagen de la Virgen según lo que había visto y a difundir esta nueva advocación mariana.

La devoción a Nuestra Señora de la Vida ha crecido notablemente desde que el Pbro. Santiago comenzó a promoverla. Muchas mujeres que habían sido consideradas estériles atribuyen a la intercesión de la Virgen su capacidad de convertirse en madres. Además, la advocación ha jugado un papel fundamental en la protección de la vida, pues ha ayudado a que muchas mujeres reconsideren la decisión de abortar, sintiendo la cercanía y el apoyo de la Virgen María. De esta manera, numerosos niños han sido salvados gracias a la devoción a Nuestra Señora de la Vida.

Esta advocación fue oficialmente aprobada por el obispo de Estelí el 7 de marzo de 2008, consolidándose así como una advocación mariana importante dentro de la diócesis y más allá. Su festividad se celebra el 30 de mayo, coincidiendo con el Día de la Madre en Nicaragua, lo que subraya su profundo vínculo con la maternidad y la protección de la vida.

La advocación de Nuestra Señora de la Vida ha tenido un impacto muy positivo en la espiritualidad y vida de los fieles de la Diócesis de Estelí. Ha sido un recordatorio constante del valor de la vida desde su concepción y ha brindado consuelo y esperanza a muchas familias que encuentran en María una intercesora y protectora de la vida humana, así como un vínculo seguro para acercarse a Cristo y a la práctica de su palabra.

ORACION

 Oh, Reina Nuestra Señora de la Vida, que todos tus hijos descubramos la grandeza de nuestras vidas y aprendamos a protegerla y a respetarla.

Te Suplicamos Madre que intercedas por todos nosotros, que nos acerquemos a tu Hijo nuestro Señor Jesucristo y que seamos fieles a la fe que recibimos en el Bautismo.

Que en nuestras familias reine el amor y la paz, que todos nos comprometamos a defender la vida 

Amén.

A continuación se reza: Tres ave María, se reza el santo Rosario acompañado de cantos.

 

15 de enero de 2024

Nuestra Señora de la Merced de Matagalpa

Del sitio Diócesis de Matagalpa:

La presencia de la Virgen de la Merced en Matagalpa es gracias a la misión de los Sacerdotes Mercedarios, provenientes de España, quienes posterior a la conquista de Nicaragua llegaban en misiones, primero a la ciudad de León aproximadamente en el año 1528, donde la Virgen es patrona, y luego hacían excursiones al interior del país, pasando hacia el norte, misionando en la actual parroquia de San Ramón, donde dejaron por patrono precisamente a un santo mercedario, seguidamente inculcaron en Matagalpa la devoción a Nuestra Señora de la Merced, a cuya orden ellos pertenecían y así la Virgen fue ganándose el corazón de los matagalpinos y se convirtió como patrona de la ciudad, no hay fecha precisa de ello, sin embargo la imagen de la Virgen de la Merced ubicada en el retablo de Catedral, cerca del Cristo verde, es una de las más antiguas de este templo y se cree fue traída por los misioneros mercedarios.

Desde el año 1998, en la festividad del 24 de septiembre, Nuestra Señora se constituye patrona de toda la Diócesis de Matagalpa, es decir de todo el territorio eclesial, que es conformado por todos los municipios del departamento. En esta ocasión el decreto oficial lo leyó el séptimo Obispo de Matagalpa y actual Cardenal Leopoldo José Brenes Solorzano.

Los festejos tradicionales han iniciado los 15 de septiembre con el saludo y presentación de bandas musicales de los distintos centros de estudios de Matagalpa a Nuestra Señora, luego desde ese día se reza la novena y la imagen peregrina visita Barrios y parroquias de Matagalpa, desde el año 2018 a causa de la situación social que vive el país y luego por la pandemia del COVID-19 en el 2020, más la difícil situación que vive la Iglesia Diocesana en el 2022, la imagen no ha visitado los Barrios ni se ha desarrollado el saludo de bandas y la procesión solemne del 24 de septiembre.

29 de septiembre de 2022

Nuestra Señora de El Hato

 

Del sitio Wikipedia:

Virgen de El Hato es una advocacioón mariana representada en una talla o imagen religiosa de Nuestra Señora, que desde mediados del siglo XIX, luego de la catastrófica erupción del volcán Cosigüina se viene venerando por parte de feligrese, romeriantes y devotos católicos​ en el territorio de la península de Cosigüina, en el municipio de El Viejo, Chinandega, Nicaragua, y más allá de la región centroamericana, en una devoción que nació a finales de 1835, luego de la erupción del volcán Cosiguina, ocurrida el 20 de enero de ese año, cuando el canónigo padre Remigio Salazar adquirió una imagen de la virgen María en uno de sus viajes a Guatemala, y decidió edificar una ermita para instalarla como "protectora" del territorio que había sido afectado por la erupción volcánica.

A finales de 1835, la imagen de la virgen del Hato fue puesta en custodia de la comunidad indígena de El Viejo​ (organizada en cofradía),​ que en tiempos de la colonia española había recibido unas caballerías de tierra, en un sitio de Cosigüina, llamado Santa Rita del Albaradillo, donde construyeron la ermita. Los derechos de estas tierras, habían sido otorgados por el rey Fernando VII de España. El sacerdote Remigio Salazar se dirigió a este sitio de Santa Rita, a 50 kilómetros de El Viejo, acompañado de un grupo de fieles, dando inicio a la "romería de la virgen del Hato” y a la llamada "devoción a la virgen del Hato".

En 1850, la imagen y la ermita se quemaron en un incendio. Los indígenas, preocupados por el suceso, trataron de reponer la imagen de la virgen del Hato, y se le encargó elaborar una nueva imagen al indígena viejano, Etanislao Cantillano, artista de habilidad natural para la escultura, y carpintero de oficio. Los indígenas ayudaron con materiales, y la tradición cuenta que aunque padecía de alcoholismo elaboró una magnífica imagen; como una prueba de ese trabajo, aún se conserva un recibo por 20 pesos, referido al escultor que esculpió la imagen actual de la virgen del Hato, como una réplica de la imagen de la llamada Virgen del Trono, que se encuentra en la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de El Viejo; con la diferencia que la imagen de la virgen del Hato lleva un sombrero ranchero, y la imagen de la virgen del Trono lleva una corona real. 

Luego, con el esfuerzo de la comunidad indígena, se levantó una nueva ermita en el mismo lugar. Para complementar las celebraciones, la comunidad indígena también posee otra ermita en la ciudad de El Viejo, llamada “Casa de la Virgen del Hato,” donde permanece la imagen de la virgen del Hato, desde noviembre hasta abril. Posteriormente, la imagen de la virgen del Hato es llevada a su ermita rural, donde permanece entre abril y noviembre, en el periodo de lluvias y de labores agrícolas, con la finalidad religiosa de ejercer su acción "bienhechora y protectora" en el campo. 

También, la cofradía acordó llevar una imagen de San Antonio de Padua y ubicarla en la ermita entre noviembre y abril, mientras llevan la imagen de la virgen del Hato a El Viejo, luego en abril regresan con la imagen de la virgen del Hato, y llevan la imagen de San Antonio de Padua a El Viejo, acciones que repiten cada año. 

Desde el siglo XIX, se realizan dos romerías: La primera romería es en abril, cuando se acompaña la imagen de la virgen del Hato, desde El Viejo a su ermita rural. La segunda romería es en noviembre, cuando se acompaña a la imagen de la virgen del Hato, a su ermita en El Viejo. De igual manera, en sentido inverso, trasladan la imagen de San Antonio de Padua.

7 de febrero de 2019

Nuestra Señora de Cuapa

Del sitio Aleteia:

Bernardo Martínez estaba experimentando un momento de desesperación en su vida. Vivía en Cuapa, Nicaragua, y era más bien pobre. Había estado también enfermo, y no lograba encontrar trabajo. Bernardo vivía en una pequeña habitación en el fondo de la iglesia y se ocupaba de la limpieza y de una pequeña capilla, donde también hacía de sacristán.

En dos noches de abril de 1980, Bernardo había visto que las luces se habían quedado encendidas. Había reñido a algunas mujeres que iban a rezar, pero ellas negaban haberlo hecho.

El 15 de abril observó una vez más una luz que procedía de la sacristía. Irritado, se dirigió a la capilla para apagar las luces, pero no estaban encendidas. El resplandor tenía otro origen.

Apenas Bernardo entró en la capilla, se dio cuenta de que la luz se concentraba alrededor de la estatua de la Virgen María. Mientras se acercaba lentamente, se dio cuenta de que la misma estatua estaba iluminada.

Emocionado, corrió a contarlo a algunos amigos, pidiéndoles que mantuvieran el secreto. No lo hicieron, y en la ciudad todos empezaron a reírse de Bernardo. Ni siquiera el sacerdote le creía.

El 8 de mayo de 1980, Bernardo fue a pescar. Después de un par de horas volvió a casa.

Mientras volvía, vio dos destellos de luz. Después del segundo vio a una mujer de pie. Asustado, le preguntó quién era, y ella respondió que era la Madre de Jesús.

Bernardo cayó de rodillas y la miró, después le preguntó qué quería. Ella respondió que deseaba que se rezase cada día el Rosario. Bernardo le dijo que iba a reunirse con la gente que rezaba el Rosario en la capilla.

La Virgen sabía que se rezaba el Rosario, porque era el mes de mayo, pero le dijo que quería que se rezase cada día del año.

Según Bernardo había afirmado: “El Señor no aprecia las oraciones que recitamos de manera apresurada o mecánica”. Por esto, le dijo: “Tienen que rezar el Rosario y leer también pasajes de la Biblia, para poder poner en práctica la Palabra de Dios”.

La Virgen se apareció a Bernardo en otras cinco ocasiones, y en otra más se le apareció un ángel.

Bernardo, temiendo ser puesto en ridículo, se guardó para sí estas visiones. Incluso empezó a evitar la zona en que se habían producido, pero no logró permanecer mucho tiempo en silencio.

El 16 de mayo de 1980, pocos días después de la última visión, vio una vez mas dos destellos y se le apareció María. Él lloró y dijo que sentía haberse asustado. Ella le sonrió y le dijo que podía contar todo a la gente.

Bernardo fue donde el sacerdote y le contó todo lo sucedido. Este le pidió que reuniera a los demás habitantes del pueblo. Con el cura al lado, Bernardo habló a todos de las visiones.

Algunos le creyeron, pero la mayor parte seguían escépticos. El sacerdote dijo a Bernardo que si tenía otras visiones, se lo dijera sólo a él.

La noche del 8 de junio de 1980, la Virgen se apareció nuevamente a Bernardo, el cual confesó que le parecía ver dos películas por separado en el cielo. La primera era sobre los primeros cristianos, todos vestidos de blanco, que marchaban hacia el Paraíso, en el segundo los dominicos llevaban grandes rosarios luminosos. Uno de ellos tenía en la mano un gran libro, y todos meditaban en sus palabras. Después cada uno recitaba un Padrenuestro y 10 Avemarías.

Hubo otras apariciones el 8 de julio, el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen) y el 13 de octubre (aniversario de la última aparición de Fátima) de 1980.

Durante la aparición final, la Virgen dijo: “Nicaragua ha sufrido mucho con el terremoto, y seguirá sufriendo si no cambian todos. Si no cambian, apresurarán la llegada de la Tercera Guerra Mundial”.

En 1995, Bernardo Martínez, a los 65 años, fue ordenado sacerdote en la catedral de León, Nicaragua. Falleció en 2000.

En 1991 el obispo de Managua autorizaba una investigación de las apariciones. En 1994 el obispo Robelo les concedió la aprobación a nivel diocesano, afirmando que eran “dignas de fe”.

7 de diciembre de 2017

Nuestra Señora de la Purisima Inmaculada Concepción

Del sitio de la Agencia Católica de Informaciones:
Hace 440 años, en la ciudad de El Viejo, Departamento de Chinandega, llegó por designio de Dios la venerada y milagrosa imagen de la Purísima Concepción de María, hoy Patrona de Nicaragua.

En el año de 1562 a causa de una depresión tropical, Don Lorenzo de Cepeda, quien viajaba hacia Perú, tuvo que hacer escala en el húmedo Puerto de la Posesión, ahora llamado, El Realejo. Entre las cosas que Don Lorenzo traía consigo se destaca una imagen de la Virgen de la Concepción. Don Lorenzo de Cepeda era un hombre muy piadoso. Tenía una hermana que era monja carmelita, a quien hoy se le conoce como Santa Teresa de Avila, Doctora de la Iglesia.

De El Realejo Don Lorenzo de Cepeda se vio forzado a viajar a El Viejo, pueblo cercano, buscando mejor clima y como era muy devoto de la Virgen, se la llevó con él y la depositó en la Parroquia por seguridad y evidente comodidad. Buscaba asistencia de los Frailes Franciscanos quienes habitaban en Chamulpa, hoy El Viejo. Allí tenían su convento y asistencia médica.

Los habitantes de El Viejo, indios y mestizos, fueron atraídos por la belleza de la imagen, y llegaban a la Parroquia a admirar a la “Niña Blanca”. Pronto adquirió prestigio de milagrosa, pero don Lorenzo tenía que partir y a pesar de las protestas y ruegos, empacó su bella imagen y se fue a El Realejo para embarcarse rumbo a Perú.

Cuando el barco se hizo a la mar, vino otra tormenta y el velero tuvo que regresar al puerto nicaragüense para evitar un naufragio. De nuevo Don Lorenzo se fue a El Viejo, cargando la sagrada estatua de la Virgen de la Concepción. El pueblo entero se volcó fervoroso a venerar a la Virgen y mestizos, indígenas y españoles interpretaron “que la Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse”. El pueblo entero ejerció una gran presión en Don Lorenzo y éste como fervoroso hijo de María, cedió “a los deseos de la Virgen”, donó la imagen al pueblo de El Viejo y partió hacia su destino original, Perú.

La devoción a la Inmaculada Concepción creció enormemente y hoy es venerada en un bellísimo altar de madera y aujilla de oro donado por sus devotos por gracias concedidas.

La fiesta de la Purisima Inmaculada Concepcion de El Viejo, patrona de Nicaragua es celebrada con gran solemnidad iniciando un novenario el 28 de noviembre con novenas con derroche y alegría a las 6:00 p.m. y por las mañanas misas a las 6:00 a.m. y rezo del Santo Rosario. Las novenas concluyen el 6 de diciembre la cual conlleva a un derroche de pólvora.

El 6 de diciembre es el dia de la “Lavada de la Plata”, que es una ceremonia religiosa con participación popular realizada en el previo Norte de la Basílica y cuyo fin es limpiar las piezas de plata que conforman el Tesoro de la Virgen; estas son limpiadas con un paño impregnadas de agua con limón y bicarbonato, y frotadas hasta quedar limpias. Al terminar la limpieza el devoto entrega una ofrenda a la mayordoma encargada de la actividad.

Luego se lleva a cabo la misa concelebrada por el Obispo de la diócesis y varios sacerdotes de Nicaragua y a continuación la Virgen es bajada de su camarín entre vitoreo de su pueblo el cual hace fila para venerar la milagrosa imagen de la Virgen y pagar sus promesas por los favores recibidos.

También se celebra, entre otras tradiciones, “La Gritería” que se inició hasta en 1857 en la ciudad de León. Es una fiesta religiosa y folklórica. Nació en San Felipe de León. La novena se comenzó en la Iglesia de San Francisco de la misma ciudad. Simultáneamente se celebraba en Granada y en el Viejo, donde existían misiones Franciscanas.

El 7 de diciembre se celebra con alegría en todas las casas de los nicaraguenses La Purísima Inmaculada Concepción. Según la tradición, en la víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción, familiares y amigos acostumbraban visitar las casas donde se estaban preparando altares para la fiesta de la Inmaculada Concepción. Algunos entonaban cantos tradicionales a la Virgen y los dueños de casa brindaban manjares, golosinas y refrescos a los visitantes. A esto se le llama popularmente “La Gorra” o “el Brindis”.

La fiesta de La Purísima es acompañada de cantos, pólvora y brindis de frutas, dulces y refrescos típicos. La gente recorre las calles al anochecer del 7 de Diciembre y se detiene en las casas que tienen altares confeccionados especialmente para ese día. Al acercase a la puerta, gritan “!Quién causa tanta alegría!” y la gente, desde adentro, contesta: “!La Concepción de María!” Con eso se inicia el canto.

Los cantos han sido, son y serán siempre los mismos que se cantaron cuando la Inmaculada llegó al pueblecito de El Viejo en brazos de don Lorenzo de Cepeda. Los nicaragüenses se los saben de memoria, grandes y chicos corean los versos de “Pues Concebida”, “Tu Gloria, Tu Gloria”, “Por eso el Cristianismo”, "Oh Virgen de Concepción”, “Salve Virgen Bella”, “Salve, Salve Cantando a María” , “Dulces Himnos”, y la tradicional “Toda Hermosa Eres María”, que termina con el “Alabado”.