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18 de enero de 2023

Nuestra Señora de Buenos Aires

Del sitio Iglesias de Buenos Aires:

Nuestra Señora de Buenos Aires tiene su templo desde 1932 en el barrio de Caballito en Gaona y Espinosa. Sin embargo su historia se proyecta muchos siglos atrás.

Sabemos que bajo su advocación Pedro de Mendoza fundó el 2 de febrero de 1536, el primer asentamiento de la que sería la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo hay una historia que pocos conocen. Es que Mendoza quería llamarla Ciudad de la Santísima Trinidad a secas. La tripulación eran, en su mayoría, sardos y querían que la llamase Ciudad de la Virgen de Bonaria. Esta advocación mariana es la patrona de Cerdeña.

Se produjo entonces el primer conflicto europeo en nuestras tierras. Esa vez triunfo la mayoría y se la denominó: Puerto de Nuestra Señora de Buenos Aires.

Con el conquistador llegaron dos religiosos mercedarios que traían la imagen de Nuestra Señora. Esa orden es la guardiana del Santuario de Bonaria en la isla de Cerdeña. En su honor los Padres Mercedarios levantaron en la ciudad el templo que conocemos. Juan de Garay, al fundar la ciudad, el 11 de junio de 1580, la bautizó con el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad en el puerto de Santa María del Buen Ayre.

La advocación de Nuestra Señora de Buenos Aires tiene su origen en Cagliari, Capital de la isla de Sardegna (Cerdeña) Italia. De allí la tomaron los marinos españoles llevándola a su patria. Y luego desde la Península al Río de la Plata, como dijimos con la expedición de Pedro de Mendoza.

En 1218, un caballero Catalán, Pedro de Nolasco (hoy santo), fundó por indicación de la Santa Virgen María, la Orden de la Merced, para redimir cautivos de los sarracenos.


15 de enero de 2022

Nuestra Señora de los Buenos Aires

 Del sitio Iglesias de Buenos Aires (sitio registrado de Miguel Cabrera):

El 9 de septiembre de 1893, Celina Bustamante de Beláustegui donó un gran terreno en Caballito para que los Mercedarios construyeran su escuela e iglesia. Cincuenta años antes, la orden había sido despojada de la Basílica Nuestra Señora de la Merced y monasterio San Ramón en el casco histórico por medio de un decreto confiscatorio emitido por Rivadavia que también los obligaba a disolver la orden y unirse al clero secular o emigrar a las provincias. Sin techo y en la más absoluta pobreza, los hermanos se mudaron a la por aquel entonces área rural donde debían caminar una distancia diaria considerable para asistir a los servicios religiosos en la Iglesia »vecina» del Buen Pastor, unas veinte cuadras al norte.

Dice Fray José Brunet en su obra “Santa Maria del Buenos Aires” que, la Basílica de Buenos Aires, cuyas torres alcanzan los 75 metros de altura, es un proyecto del arquitecto salesiano Ernesto Vespígnani (el mismo que construyo Maria Auxiliadora) quien adoptó los planos del Ingeniero Conde Carlos Copi para la iglesia del Sagrado Corazón de María de la ciudad de Turín

A la muerte de Vespígnani, lo sucedió el padre Francisco Martínez, también salesiano. Los primitivos constructores Murnie y Costa fueron reemplazados por Pini y Costa. 

Este templo tuvo 3 antecesores en este mismo lugar. El primero, un modesto oratorio dedicado por los padres cordobeses Osan y Torres a San Pedro Nolasco, fundador de los mercedarios y bendecido por Monseñor Federico Ameiros el 17 de noviembre de 1893. 

El 10 de marzo de 1894, en la esquina de la calle Gauna, hoy Gaona, y otra calle proyectada, hoy Espinosa, Monseñor Antonio Espinosa bendijo la piedra fundamental de una capilla que se inauguro el 10 de agosto del mismo año 1894 y en la que en 1895 se celebró por primera vez en Buenos Aires a Nuestra Señora de Bonaria. Hoy es una de las aulas del colegio contiguo. El 21 de septiembre de 1897 se pasó a otra capilla construida por Nicolás González y bendecida por Monseñor Espinosa. 

El 4 de agosto de 1918 se colocó y bendijo la piedra fundamental en la esquina de la avenida Gaona y Espinosa y el 24 de septiembre se descubrió la imagen catalana de mármol de Nuestra Señora de la Merced a efectos de conmemorar los 700 años de la orden mercedaria en presencia de un representante papal. Fue inaugurada el 3 de diciembre 1932 y restaurada a principios de la década de 1990.  

Su estilo es el neogótico o lombardo del norte de Italia. Un importante rosetón pentagonal sobre la fachada y a ambos lados de ellas; y las bases de las 2 torres campanarios (una de ellas tiene un reloj de 1928), de planta cuadrangular colocadas diametralmente a los ejes del edificio envuelven el majestuoso atrio con 2 puertas centrales. Esas notables torres están espléndidamente decoradas con terrazas de celda campanaria en forma de templete circular con recortes y calados con catorce estatuas de santos mercedarios.

En esas macizas puertas de bronce construidas por la firma Piana & Gatuzzo, se rinde homenaje, con esculturas en relieve, a Juan Díaz de Solís, Pedro de Mendoza, Cristóbal Colon y Juan de Garay. En su interior, podemos admirar un baldaquino de diecinueve metros de granito rosado alemán con capiteles de bronce coronado por doce ángeles es obra de Quintino Piana. Fue presentado en 1926 con el Altar Mayor de mármol italiano decorado con mosaicos venecianos que pone de manifiesto la excelencia de la firma Cadenazzi.

En el altar mayor encontramos las imágenes de Nuestra Señora de la Merced y Nuestra Señora de los Buenos Aires, ubicada sobre una embarcación.Esa estatua fue realizada por la firma parisina Barelli y fue bendecida el 25 de abril de 1897 y colocada en el Altar el 14 de mayo con la celebración de las fiestas patronales El Templo tiene una longitud de 80 metros de largo y por su estructura tiene una particular luminosidad. 

La pila bautismal fue esculpida conforme el diseño del padre José Márquez, alma mater del emprendimiento, quien imaginó »un ángel que es todo poesía entre ramos de azucenas y coronas de rosas para el bautisterio, lleva corona de laurel y hay un niño sonriente a sus pies». La estatua en mármol de Carrara fue llevada a cabo en forma más que fidedigna. Otro ángel con una paloma a sus pies se yergue sobre una pila de agua bendita decorada con querubines en el vestíbulo. Juan Crai, escultor argentino, fue uno de los artesanos que trabajó con la dirección de Alejandro Canabó en la maravillosa obra de escultura y revestimientos. Especialmente encantadores son las estatuas de los acólitos con el hábito mercedario para ofrendas esparcidos por toda la basílica.  

Las once campanas genovesas para los campanarios de setenta y cinco metros -uno de los cuales contiene el reloj-se colocaron en 1928. Coronadas por estilizadas agujas con cruces, las notables torres están espléndidamente decoradas con terrazas de celda campanaria en forma de templete circular con recortes y calados con catorce estatuas de santos mercedarios. La impresionante basílica de ochenta metros de largo y treinta y dos de ancho es de cemento armado. 

En la planta alta se encuentra el Camarín de la «Virgen Generala», Nuestra Señora de la Merced ante la cual Manuel Belgrano le entregó el bastón de mando tras la batalla de Tucumán. La imagen de la Virgen de la Merced que se utilizó en torno al 24 de octubre (un mes después de la batalla) era la «procesional», no la del altar. Es común y razonable que exista una imagen portante para los actos públicos. La que nos interesa estaba en guarda en la familia «camarera» (eso era también común en siglos pasados) que se ocupaba no solo de guardarla y rendirle culto, sino de mantenerla en condiciones para cuando le fuese requerida. 

Tras la batalla de Tucumán seguramente muchas veces fue y volvió a la iglesia (hoy Basílica) con motivo de las celebraciones del 24 de septiembre. Sin embargo, parece que esa costumbre se fue perdiendo y a principios del siglo XX, los descendientes de aquella familia camarera se enteraron que los Mercedarios se habían radicado nuevamente en Buenos Aires, y quisieron devolver la imagen; la ofrecieron a la Orden y dos religiosos de la comunidad porteña viajaron a Tucumán y en tren, trajeron la imagen histórica en 1913.

Entre tanto, estaba apenas iniciada la construcción de la Basílica se reservó para ella el Camarín, originariamente destinado a la Virgen de Buenos Aires, titular del templo. Claro que el bastón de mando de Belgrano no estaba en casa de la familia camarera, sino en la iglesia Nuestra Señora de la Merced de Tucumán, y por eso en el Camarín esta solamente una réplica de ese elemento histórico.



8 de enero de 2022

Nuestra Señora de Bonaira

Del sitio Religión Digital:

Fue el 13 de setiembre de 1907 cuando el papa san Pío X proclamó a la Madonna di Bonaria como patrona principal de Cerdeña. Este santuario recibió la visita del papa san Pablo VI el 24 de abril de 1970, fue visitado también por san Juan Pablo II el 20 de octubre de 1985, por Benedicto XVI el 7 de septiembre de 2008 y por Francisco el 20 de septiembre de 2013. 

El Santuario de Bonaria está situado en la cima del montículo del mismo nombre que domina la ciudad de Cagliari. Cuidan de él todavía hoy los religiosos mercedarios, congregación fundada en Barcelona por san Pedro Nolasco en el año 1218. Su historia queda muy vinculada a la historia religiosa de Cataluña, y más en concreto de Barcelona. El templo es el primer y principal ejemplo de la arquitectura gótico-catalana en Cerdeña. 

La isla pasó al dominio de la Corona catalano-aragonesa por decisión del papa Bonifacio VIII. En 1323 las tropas de Jaime II desembarcaron en un punto cercano a Cagliari, conocido como el Monte del Buen Aire, y conquistaron la isla. Como signo de agradecimiento a Dios construyeron en aquel lugar una iglesia que el rey donó a la Orden de la Merced. El beato fray Carlo Catalano, un noble de Cagliari que había venido a Barcelona para hacer diversas gestiones, ingresó aquí en la Orden Mercedaria y fundó el convento de la Merced, junto al templo. Él profetizó que un hecho prodigioso se produciría después de su muerte.

Según la tradición, tal profecía se cumplió el 25 de marzo de 1370, cuando una nave que llegaba de España fue sorprendida por una gran tempestad. Los marineros decidieron tirar al mar toda la carga, que incluía una pesada caja. La caja llegó al cabo de un tiempo a Cagliari, precisamente bajo el montículo de Bonaria. Los frailes mercedarios del convento, al abrirla, hallaron una preciosa imagen en madera de la Virgen. La devoción a la milagrosa imagen se extendió rápidamente por toda Cerdeña, en especial entre los marineros. 

De Cerdeña pasó esta devoción a Sevilla, donde una imagen con ese título se venera en el palacio de San Telmo y también hay otra en la iglesia parroquial de San Bernardo. Llegada a América, se dice que esta advocación dio nombre a la capital de Argentina, Buenos Aires, de cuya sede ha sido arzobispo el papa Francisco hasta su reciente elección como obispo de Roma.
 

 

21 de junio de 2021

Nuestra Señora del Puig

En Valencia, España. En estas tierras se libró en el año 1237, la  batalla de El Puig, contienda decisiva llevada a cabo por las huestes del rey Jaime I, contra las tropas infieles que se saldaría con la conquista del castillo árabe de Enesa, cuyos restos se encuentran en la colina que hay enfrente del monasterio, y conocida como la "montaña de la Patá". Con esta batalla el camino hacia la reconquista de la ciudad de Valencia quedaba abierto.

Aunque se baraja un posible origen griego, en relación con un supuesto templo griego situado en uno de los cerros de su término municipal, lo cierto es que la primera documentación sobre la localidad procede de la época musulmana. La población fue conquistada por las tropas de Jaime I en el año 1237, y llamada Puig de Cebolla.

En el año 1240 el rey cedió parte de los territorios a Arnau de Cardona. En el año 1349 Pedro el Ceremonioso donó el castillo y la población a Pedro de Jérica, y en el transcurso de la Guerra de los Dos Pedros las tropas castellanas la ocuparon temporalmente.

Durante de Guerra de Sucesión la población apoyó la causa del Archiduque, por lo que sufrieron el castigo de Felipe V al final del conflicto.

El monasterio de Santa María fue mandado construir por Jaime I en el año 1238, para conmemorar la batalla que permitió el asedio de Valencia, y que coincidió con la supuesta aparición en las proximidades de una imagen de la Vírgen conocida como Nuestra Señora del Puig.

En el año 1240 el monasterio fue cedido a Pedro Nolasco, Gran Maestre de la Merced. A principios del siglo XIV los Llúria realizaron importantes reformas dotándolo de una estructura típicamente gótica. En los siglos siguientes sufrió numerosas modificaciones y reconstrucciones, que culminaron en el siglo XVIII con una profunda reforma de corte neoclásico.

A partir del año 1835, con la exclaustración, el monasterio tuvo numerosos usos civiles y militares, hasta que en el año 1948 se concedió su usufructo a los mercedarios, y en 1967 su propiedad.

26 de marzo de 2019

Nuestra Señora de Monserrat

Del sitio web Aleteia:

El culto de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino

Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron.

 Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales.

Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino. 

La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. 

A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche.

 En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño "La Moreneta" (La Morenita). La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. 

Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono. 

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues.

La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por supuesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Santísima Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. 

Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.


Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.


Oración a Nuestra Señora de Montserrat
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia,
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas.
Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros
seres queridos y a todos los que se sienten
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.
Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros.


24 de septiembre de 2018

Nuestra Señora de la Merced

En época del dominio árabe de España, muchos cristianos padecieron la esclavitud y vieron en peligro la fidelidad de su fe y comenzaron a dudar. Allí aparece un laico llamado Pedro Nolasco (1182-1256) quien al ver tantos cristianos reducidos a esclavos por defender a Cristo, trata de conseguirles la libertad, ¿de que manera? Pagando con su propio dinero el rescate de muchos de ellos. Pero eran tantos los cristianos reducidos a la esclavitud, que el intento supera las posibilidades. Por tal motivo se retira a la vida contemplativa, se dedica a orar y ayudar al prójimo. En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 se le aparece la Virgen y le manifiesta que el camino no es retirarse, sino el de fundar una Orden que tomara como carisma especial la tarea de liberar a los presos cristianos.

Y así Pedro Nolasco y sus primeros compañeros visten el hábito y dan por fundada la Orden de los Mercedarios. La Orden se definía como: “Orden de la Merced para la redención de los cautivos”. La palabra Merced o Mercedes en el castellano del siglo XIII significa misericordia. Con el tiempo este término pasa a ser nombre propio y quedo Nuestra Señora de las Mercedes.

Santa María de las Mercedes es la la primera advocación mariana que llegó a América, en 1492, en el primer viaje de Cristóbal Colón, de la mano de los Frailes Mercedarios. Desde entonces podemos encontrarla, siempre, en la historia iberoamericana en general, y argentina en particular, acompañando al pueblo, y a los distintos próceres, durante la gesta de la Independencia

El general Manuel Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla. Belgrano se dirigió hacia las andas en que era conducida la Virgen las Mercedes, y haciéndola bajar hasta ponerla a nivel, le entregó el bastón que llevaba, poniéndolo en las manos de la Virgen y proclamó a la Virgen de la Merced como Generala del Ejército.

Las religiosas de Buenos Aires, al tener conocimiento de estos actos de devoción, remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de la Virgen de la Merced para que los distribuyera a las tropas. Antes de partir rumbo a Salta, el batallón de Tucumán se congregó frente al atrio del templo de Merced, donde fueron entregados los escapularios. Tanto los jefes como oficiales y tropas los colocaron sobre sus uniformes.

A partir del año 1812, el culto a Nuestra Señora de las Mercedes adquiere una gran solemnidad y popularidad. En 1813, el Cabildo de Tucumán pide al gobierno eclesiástico la declaración del vicepatronato de Ntra. Sra. de las Mercedes "que se venera en la Iglesia de su religión" y ordena de su parte que los poderes públicos celebren anualmente su fiesta el 24 de septiembre .

Después del 31 de agosto de 1843, es declarada oficialmente Vice Patrona, jurando su día por festivo y disponiendo se celebre cada año una Misa solemne con asistencia del Magistrado y que por la tarde se saque la imagen de la Santísima Virgen en procesión, como prueba de gratitud por los beneficios dispensados.

La imagen de Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán fue coronada solemnemente, en nombre del Papa San Pio X, en 1912, al cumplirse el centenario de la batalla y victoria de Tucumán.

En 1943, el Presidente de la República, General Pedro P. Ramirez, por decreto aprobado el día anterior con sus ministros, dispuso reconocer con el grado de Generala del Ejército Argentino: "la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes, y la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen", imponiéndole la banda y faja que corresponde a los generales de la nación. El gobierno Argentino proclama así, solemnemente, ante el mundo, su religiosidad.