Mostrando entradas con la etiqueta Orden de San Juan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orden de San Juan. Mostrar todas las entradas

10 de enero de 2023

Nuestra Señora de Salz

 Del blog La Paúl ¡¡Existe!!:

Zuera, una de las villas más antiguas, ilustres, populosas y ricas de Aragón, fue fundada seguramente por los romanos con el nombre de Zufaria. Fue reconquistada de los árabes por Alfonso I el Batallador en 1117 o 18. Los reyes de Aragón la distinguieron con privilegios y distinciones singulares. Don Pedro III celebró cortes en su recinto según testimonio de Zurita. 

Es villa rica, situada en medio de fértiles vegas en las orillas del río Gállego, con un término municipal extensísimo, rico en pastos, en bosques y en buenas tierras de pan llevar. 

Sus habitantes han sido en los pasados tiempos, bellos y fuertes ejemplares de la incomparable raza aragonesa, y ejemplo de sus grades virtudes de nobleza, lealtad, hidalguía, valor, franqueza y tenacidad; de estas cualidades raciales dieron los vecinos de Zuera brillantes pruebas en el curso de nuestra historia en las guerras sostenidas por el honor, la grandeza y la independencia de la patria, y en el cultivo de las letras y de las artes. 

Fue tierra fértil siempre, no solo en los frutos de la naturaleza, sino en las flores y frutos mas dulces y fragantes del espíritu, de la inspiración y del heroísmo; cuenta Zuera entre sus hijos predilectos, muchos hombres célebres, letrados, guerreros, artistas. 

Pero tiene Zuera otras glorias más grandes. En el orden religioso ostenta en su historia hechos prodigiosos y extraordinarios favores del cielo. Posee la insigne reliquia del brazo derecho de obispo San Licer, que Dios le concedió milagrosamente, y una celebre y milagrosa estampa de la Purísima, donde está el acta del acuerdo tomado con juramento por el concejo y vecinos de la villa en el año 1619, de defender el misterio de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen

Esta estampa ha resistido y vencido milagrosamente las pruebas del fuego y del agua. En 1621, una niña la arrojó al fuego y las llamas la respetaron. En la noche del 21 de abril de 1889 fue robada con el marco y pie de plata, rica alhaja del siglo XVII, en que esta colocada la estampa y arrojada al río Gállego, a un pozo de cinco metros de profundidad y no se hundió ni fue arrastrada por la corriente de las aguas.

Pero su tesoro más rico y el acontecimiento más prodigioso y consolador de su historia fue la aparición de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Salz.

A la distancia, hacia el Norte, de unos diez o doce kilómetros de Zuera, en la orilla del río Gállego, según tradición, hubo un pueblo o aldea llamada Salz o Salcey, por la abundancia de sauces que había en sus alrededores, como hoy los hay en las riberas de este río. Este pequeño pueblo desapareció hace muchos siglos, antes tal vez de la reconquista de Zuera por el Batallador. 

En el mismo sitio donde estaba este pueblo, los reyes de Aragón construyeron un castillo o pequeña fortaleza. Este castillo, que es actualmente el santuario de la Virgen del Salz, estaba construido sobre una eminencia que se levanta ochenta o cien metros sobre el río Gállego. En aquella época todos los montes que rodean el santuario estaban poblados de umbrosos y numerosos bosques de pinos; aun existen hoy en los alrededores del santuario algunos bellos y corpulentos ejemplares, y es triste y doloroso que la codicia, el instinto de destrucción de pueblos incultos y la apatía, cuando no la complicidad de las autoridades, hayan talado estos bosques, fuente inagotable de riqueza y ornamento el más hermoso de nuestras tierras.

Desde ese monte donde estuvo el castillo y ahora está el santuario, se descubre un amplio y magnífico panorama: al Norte, las llanuras del Somontano de Huesca y las sierras que se escalonan hasta el Pirineo; al Este, la ancha vega del Gállego, los campos jugosos de los Monegros hasta las sierras de Alcubierre; hacia el Sur, se ven brillar las torres de Zaragoza y las huertas del Ebro.

Este castillo del Salz fue donado por el príncipe Don Ramón Berenguer, esposo de la reina Doña Petronila, en el año 1141, a la poderosa Orden de los Caballeros Templarios.

Don Alfonso el Batallador, tan afortunado en sus empresas bélicas, siempre coronadas por el triunfo, como desgraciado en su vida familiar y doméstica, no teniendo descendencia directa, legó sus Estados a los Caballeros Templarios. Después de la muerte del Batallador, los Templarios, favorecidos por los reyes aragoneses, tuvieron en Aragón poderosos castillos y fortalezas y cuantiosos y ricos patrimonios y prestaron a la monarquía aragonesa relevantes servicios hasta que fueron extinguidos por el Papa Clemente V, en 1311.

El castillo de Salz fue para los Templarios más que una fortaleza, una casa de retiro y oración; tenía más carácter religioso que bélico.

Las Ordenes militares fueron fruto regalado y exquisito de la doctrina evangélica y una creación genial y sublime de la Iglesia; porque era institución fecunda y gloriosa poner la fuerza armada al servicio de la verdad desarmada; apasionar al soldado por una idea, por una doctrina, por la causa de la humanidad entera; saber unir armónicamente las virtudes pacíficas del Evangelio, con el valor, la audacia y el heroísmo más fuerte; la vida monástica silenciosa y penitente con la vida bulliciosa y libre de los campamentos; el santuario embalsamado con el perfume del incienso y las melodías de los himnos litúrgicos, y el campo de batalla envuelto en el humo de las armas y en el estruendo de los tiros y de las explosiones.

Los profesos de las Ordenes militares eran monjes guerreros, y unían las virtudes del religiosos con las cualidades excelsas del soldado, y fueron el tipo acabado y perfecto del Caballero.

El castillo del Salz fue una casa de oración y de recogimiento donde venían los caballeros templarios, después de sus expediciones militares, a templar su espíritu en el silencio y en la penitencia y a buscar en Dios la fortaleza para futuras empresas.

Esta vida retirada y contemplativa sólo se suspendía alguna vez por breves expediciones militares, urgentes, en defensa de fronteras amenazadas y para proteger de salteadores y ladrones a inermes caminantes y piadosos peregrinos.

Faci dice que los caballeros de este castillo de Zuera pertenecían a la Orden de San Juan, aunque entre paréntesis añade que quizá eran templarios; y asegura que en 1273 el pueblo de Zuera compró el castillo por mil quinientos sueldos a los caballeros de San Juan don Pedro Hugo de Follat, maestre del Hospital y comendador de Mallén, don Blasco, comendador de Calanda y don Fr. Bernardo, capellán mayor. Además, en un cuadro que había en un retablo antiguo del santuario, el caballero a quien se aparece la Virgen está cubierto con el manto negro de los Sanjuanistas. El manto de los caballeros templarios era blanco. Sin embargo, siempre se ha creído que los caballeros poseedores del castillo del Salz eran templarios.

Una tradición constante afirma que la santa imagen de Nuestra Señora del Salz se apareció a uno de los caballeros habitantes del castillo. Entre estos monjes soldados florecía la piedad más fervorosa y muchos eran verdaderos santos de vida austerísima y penitente y de virtudes heroicas. Bajo la armadura de acero de aquellos hombres duros, bravos y fuerte, latía un corazón animado por elevados y nobles sentimientos. En el ejercicio de las armas no buscaban sino la defensa de la Iglesia y de la justicia, al amparo de los débiles y de los oprimidos, la extensión del reino de Cristo, el castigo del crimen y la gloria y servicio a Dios. La guerra era para ellos un acto de religión.

Uno de esos caballeros piadosos y santos bajó un día a la orilla del Gállego y retirado en la umbría grata y apacible de la floresta que embellece sus riberas, estaba en oración, cuando vio con gran sorpresa y admiración iluminarse el bosque con resplandores brillantísimos y con una luz extraordinaria. Buscó con temerosa emoción la causa de esos fenómenos luminosos sorprendentes y vio sobre un sauce una bellísima imagen de la Santísima Virgen, de donde irradiaban los resplandores que iluminaban la floresta. Poseído de fervorosos sentimientos de piedad y de gratitud, y también de asombro, postrado de rodillas adoró la santa imagen y subió presuroso a comunicar a los habitantes del castillo el consolador y portentoso suceso. Bajaron precipitadamente los caballeros, cubiertos con sus mantos y guarnecidos con sus armas, y encontraron la sagrada imagen sobre el sauce; la adoraron postrados en tierra y le rindieron sus armas, y tomándola con toda reverencia el capellán del castillo, y escoltada por los caballeros como guardianes de honor, en vistosa y emocionante procesión la subieron al castillo y la colocaron en la capilla entre cánticos y aclamaciones de gozosa y agradecida devoción.

Para la tradición ha quedado que fue en este antiquísimo sauce, al pié de la ermita, donde fue la aparición. Ha pasado por malos momentos e incluso cayó en él un rayo, pero hoy en día goza de un saludable aspecto.

Enterado el pueblo de Zuera de esta celestial aparición en su termino municipal, acudieron sus vecinos, presurosos y alegres, a venerar la santa imagen, y desde el momento celebraron en su honor fiestas y cultos solemnes y ofrecieron a los caballeros cuantiosos donativos y sus trabajos para engrandecer la capilla del castillo convertida por la milagrosa imagen en palacio y trono de la Virgen y fuente irresistible de sus gracias y misericordias.

El P. Faci dice que el pueblo llamado Salz o Salcey, que estaba en el sitio que ocupó luego el castillo y ahora el santuario, fue conquistado por Don Alfonso I el Batallador y que a ese pueblo, sin duda a su iglesia parroquial, fue llevada la santa imagen aparecida. "Conquistó, dice, este pueblo el Rey Don Alfonso de Aragón, año 1118, como dice el P. Abarca en la vida de este príncipe ... Después se trasladó la santa imagen al castillo donde estuvo este pueblo dicho y allí se veneró".

Esta afirmación del P. Faci, no es cierta. El castillo se construyó seguramente después de la desaparición del pueblo, y la aparición se realizó a un caballero del castillo. No fue, pues, llevada primero la santa imagen aparecida a la iglesia de ese pueblo que ya no existía, sino a la capilla del castillo.

¿Cuando sucedió la aparición? No se conocen con certeza ni la fecha, ni los detalles de la aparición. Pero hay un dato que nos señala con absoluta seguridad los límites del tiempo en que este prodigioso acontecimiento tuvo lugar. La aparición fue a un caballero del castillo y por consiguiente la aparición sucedió entre los años 1143 y 1256, que fueron los años que los templarios habitaron y poseyeron el castillo del Salz. En la historia de la aparición, que escribió don José San Martín, se considera como fecha la más fundada y probable la del año 1150.

El castillo, con sus posesiones y tierras, fue vendido por los caballeros templarios a la villa de Zuera. Según el P. Faci, la enajenación del castillo fue en el año 1273, pero según el libro del cabreo antiguo de Zuera, que se conservó hasta la guerra de la Independencia, fue en el 1256. Después de la venta, los templarios abandonaron el castillo, trasladándose a otras fortalezas y casas de su Orden.

La villa de Zuera, que desde la aparición consideró a la sagrada imagen como su tesoro más preciado y como su Reina, Madre y Patrona excelsa y amantísima, la ha venerado siempre con fervoroso amor y con un culto constante y solemne, con fiestas, peregrinaciones y visitas frecuentes, y con donaciones, limosnas y cuidado de su templo y santuario.

El castillo, convertido en santuario de Nuestra Señora del Salz, en la serie de siglos ha tenido muchos cambios y transformaciones.

La iglesia fue reformada y embellecida muchas veces, procurando siempre Zuera embellecerla y engrandecerla cuanto podía. La actual ermita, de una nave, con muchas pinturas representando atributos y escenas de la vida de la Virgen, se hizo en los primeros años del siglo XVIII. El retablo mayor, donde está colocada la santa imagen, es de madera tallada y ricamente dorada, y según consta del libro de cuentas de la cofradía de Nuestra Señora del Salz, se hizo por orden del Prior de la Cofradía mosen Pedro Estadilla, devotísimo de la Virgen y muy celoso de su templo y de su culto, por los años 1706 y 1713.

La Santa imagen es de madera, de un metro de altura. En la mano derecha tiene una pequeña esfera terrestre adornada por la piedad de los fieles con pequeños ramos de flores, y con la otra sostiene a su Divino Hijo. El rostro es muy dulce, expresivo y hermoso. Está cubierta con mantos y tocas.

Para el sostenimiento y fomento del culto y devoción de la Santísima Virgen hay establecida una Cofradía. Sus constituciones fueron aprobadas en el año 1702 por el arzobispo de Zaragoza, don Antonio Ibáñez de la Riva Herrera. El Papa Clemente XI, en una Bula expedida en Roma en el año 1701, concedió muchas indulgencias plenarias y parciales a los cofrades.

Esta Cofradía ha trabajado con el mayor celo por el sostenimiento del santuario y por el esplendor del culto de la Virgen. Examinando su libro de cuentas se ve que adquirió para la Virgen algunos campos, que recaudaba limosnas en el pueblo, que reparaba y engrandecía el santuario, que construía y sostenía la carretera para subir la empinada cuesta del monte en cuya cumbre está el santuario, que organizaba y sufragaba las fiestas y atendía al engrandecimiento, reparación, muebles y utensilios del santuario y a todas sus necesidades.

El santuario tiene muchas y amplias habitaciones, y es un sitio pintoresco, saludable y ameno y muy adecuado para el recogimiento y el descanso.

La fiesta principal se celebra con romería al santuario el segundo día de la Pascua de Pentecostés. Es costumbre tradicional que el cura del vecino pueblo de La Paúl, de la provincia de Huesca, salga a recibir, revestido con capa, a la procesión de Zuera. En la iglasia de la villa se celebra solemne novenario, y son muchas las personas de Zuera y de los pueblos cercanos que visitan el santuario.

Ha sido este santuario lugar preferido por almas piadosas y amantes de la Virgen, para sus retiros espirituales y para pasar unos días en santo recogimiento y descanso de sus trabajos ordinarios. Entre estas almas escogidas y piadosas descuella el sacerdote don Juan Bonal, cofundador con la M. María Rafols de la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Al santuario de Nuestra Señora del Salz se retiraba para descansar de sus penosas excursiones misioneras y hospitalarias por pueblos y ciudades para recaudar limosnas para el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, y la Virgen le dio el consuelo de morir en el santuario a la sombra de su manto y fortalecido con su bendición en el año 1829. Su cuerpo fue enterrado en un nicho de la cripta del Hospital de Zaragoza, y en 1908 fue trasladado a la iglesia del Noviciado, de las Hermanas de Santa Ana, donde el amor de sus hijas le preparó magnifico mausoleo frente al de la M. Rafols. La Congregación de Santa Ana colocó en la iglesia del santuario una lápida dedicada a la memoria y muerte de tan santo y celoso sacerdote.

En el año 1937, ante el peligro de que el santuario fuese ocupado por los rojos, fue trasladada la santa imagen a la iglesia parroquial de Zuera, en la cual recibió constantemente el homenaje filial y fervoroso de sus fieles hijos. En el año 1938, alejado definitivamente el peligro de la invasión comunista, el día 6 de junio, segundo día de la Pascua de Pentecostés, que es el día tradicional de la romería al santuario y la fiesta principal de la Cofradía, fue trasladada nuevamente a su santuario en procesión solemnísima y emocionante, a la cual concurrieron las autoridades y todo el pueblo de Zuera entre aclamaciones entusiastas e incesantes. En el santuario había una gran muchedumbre de gentes de Zaragoza y de los pueblos comarcanos, y se celebró una fiesta espléndida, en la cual tuve el honor de predicar el sermón. Fue un día memorable y de recuerdo imperecedero, y manifestación de la devoción de Zuera a su Madre y Patrona, que a pesar de la propaganda impía, tenaz y brutal de los años pasados, vive y alienta en el corazón de la ilustre villa aragonesa.

Las gracias y fervores dispensadas por Nuestra Señora del Salz, son innumerables, y algunas prodigiosas y extraordinarias. Siempre Zuera experimentó la protección de su excelsa Patrona en todas sus necesidades. A Ella ha acudido en todas las calamidades públicas y ha hallado siempre el consuelo y el socorro. Todos acuden con gran confianza a cobijarse bajo la sombra de su manto y al abrigo de su protección, y cuando el dolor y la desgracia los visita, a la Virgen del Salz se vuelven en busca de los ojos misericordiosos de la Virgen que son la vida, dulzura y esperanza para sus hijos. Siempre todos los que la invocan encuentran el remedio de sus males, o al menos la resignación y el consuelo en las pruebas amargas de la vida. Es abogada especial para la curación de herniados.

El día 4 de junio de 1775, en la fiesta de la Cofradía, al subir la cuesta de la ermita un carro cargado, tuvo un anciano de 80 años llamado Juan Francisco Blasco la desgracia de caer, y por dos veces pasaron las ruedas del carro sobre sus piernas y cabeza, y cuando todos acudieron para recoger su cadáver, porque lo creían muerto, se levantó ligero y alegre sin el menor daño ni quebranto. Cuando vió que el carro pasaba sobre su cuerpo, dijo a la Virgen: "Virgen Santisima, quítadme este peso", y la Virgen escuchó su oración.

El 12 de noviembre de 1778, a las siete de la tarde, se incendió la casa de Comedias o teatro de Zaragoza, que estaba lleno de espectadores. Fue un incendio terrible, en el cual perecieron cientos de personas y las principales autoridades y nobles de Zaragoza. El administrador de las Rentas de Tabaco de Aragón que estaba en el teatro, se arrojó por un balcón invocando a la Virgen del Salz, y por su intercesión fue milagrosamente salvado. Para agradecer tan extraordinario beneficio regaló un magnífico manto a la sagrada imagen y construyó en la iglesia del santuario un retablo dedicado a Jesucristo Crucificado.

Estos dos sucesos milagrosos los refiere y da fe de ellos el doctor Licer Mange, vicario de Zuera en aquellos años.

24 de marzo de 2022

Nuestra Señora de tal-Ħerba

Del sitio Malta in 360:

El santuario mariano llamado "tal-Ħerba" en Birkirkara, dedicado a la Natividad de Nuestra Señora, es muy popular en todas las islas maltesas. Muchos emigrantes malteses en diferentes partes del mundo siguen manteniendo en su corazón la devoción a la "Madonna tal-Ħerba".

La capilla de Tal-Ħerba se hizo muy conocida por la curación milagrosa de una persona paralítica que se encontraba en las inmediaciones. La persona escuchó la campana del campanario de la capilla que informa a los habitantes que se celebraría una misa. Con dificultad el paralítico logró llegar a la Capilla; y con gran fe imploró a la Santísima Virgen ser curado. Este afortunado inválido sintió que una nueva fuerza invadía sus miembros. Podía ponerse de pie sin utilizar los andadores. Con lágrimas en los ojos dio gracias a la Virgen por esta extraordinaria gracia.

Personas de toda condición visitaron esta capilla para venerar esta efigie especial. Rezaban con entusiasmo por su intercesión. Los enfermos eran traídos aquí, otros atribulados por las dudas, los dolores, las depresiones y los temores pedían a María su ayuda maternal. Las personas en peligro, en tierra y en los mares, elevaban su mente a la madre celestial para que los mantuviera sanos y salvos. Se mencionan gracias de todo tipo y hay pruebas documentales en el llamado "ex voto".

Evidentemente, la capilla se quedó pequeña para acoger a los numerosos visitantes. Por ello, en el año 1640, la capilla fue ampliada y decorada. La fachada, incluido el pórtico, y el actual campanario están fechados en 1797. Hoy el santuario tiene forma de cruz latina con la cúpula. Se trata de añadidos que se construyeron a principios de los años veinte.

Los Caballeros de la Orden de San Juan hicieron donaciones especiales a la capilla de Tal-Ħerba. El retablo original, que actualmente se conserva en un altar de mármol blanco en la capilla original, fue donado por Chev De Pierre. Romualdo Doz fue el benefactor del frente de plata que cubre la Mensa del altar mayor. Su escudo de armas puede verse en relieve en la plata adornada con terciopelo rojo. De Rohan donó un artístico cáliz de plata y un aspersorio completo para el agua bendita. Wignacourt donó una lámpara de altar de plata colgante. La Vallette ofreció un precioso ramo de ganutillas. En el centro hay dos pequeñas estatuillas que representan a un maltés con una bandera en la mano, sosteniendo a un turco cautivo bajo su pie.

En esta capilla, a través de una puerta que suele mantenerse cerrada, hay una sala cuyas paredes están cubiertas del suelo al techo con ofrendas "ex voto" que conmemoran curaciones milagrosas. La mayoría de los objetos son cuadros, pero también hay restos como escayolas o muletas de bebés y similares. Está claro que, aunque algunos son muy antiguos, otros son definitivamente nuevos, lo que demuestra la continua fe de los devotos en los poderes curativos de Madonna tal-Herba.

10 de marzo de 2022

Nuestra Señora de Qala

Del sitio Aleteia:

El Santwarju tal-Kunċizzjoni Immakulata tal-Qala es uno de los lugares de culto cristiano más antiguos de las Islas Maltesas.

Es un hecho que uno de los lugares de culto cristiano más antiguos de Malta y Gozo es la capilla dedicada a la Inmaculada Concepción en Qala. Este santuario siempre ha gozado de la veneración de los malteses y gozitanos, que acuden a visitarlo y a rezar a Santa María para que les guarde y proteja de todo mal. A lo largo de la historia, en tiempos de catástrofes naturales, como terremotos, fuertes tormentas, sequías, incursiones de piratas y epidemias, un gran número de personas acudió a la Inmaculada Concepción de Qala en busca de refugio, consuelo y ayuda. La iglesia es tan antigua que nadie puede identificar la fecha exacta de sus comienzos. Algunos estudiosos opinan que la iglesia cristiana se construyó sobre las ruinas de un templo pagano. De hecho, al observar Qala y el yacimiento de tas-Silg uno no puede dejar de ver los paralelismos entre estos dos sitios.

Un punto interesante relacionado con la capital de Gozo, Victoria, es que una tradición centenaria registrada por el historiador gozitano De Soldanis a mediados del siglo XVIII relata cómo los gozitanos, poco después del naufragio de San Pablo en Malta y su eventual conversión al cristianismo, dedicaron su principal templo pagano romano a la Mater Dei (Madre de Dios). El relato no es 100% exacto, pero contiene mucha verdad. Durante la construcción de la actual iglesia catedral de Gozo, en Victoria, entre 1697 y 1711, se desenterraron abundantes restos arqueológicos de un templo dedicado a Juno que databa del año 27 a.C. aproximadamente. La zona había sido el emplazamiento de una iglesia dedicada a Santa Marija -la Asunción de Nuestra Señora- desde tiempos inmemoriales. En 1435, dicha iglesia era la matrice o iglesia mayor de toda la isla de Gozo.

Cuando se trata de la Inmaculada Concepción de Qala, es primordial destacar el antiguo culto sagrado vinculado a este santuario, que tiene su origen en un pasado muy lejano. Este lugar sagrado cumplía con los deberes espirituales del este de Gozo (la "Ogigia" de la Odisea de Homero, donde vivía la ninfa mitológica Calipso), desde donde sale el sol, también venerado como un dios en la antigüedad. Esto explica que siempre haya habido peregrinos y ermitaños vinculados a este santuario. También cabe destacar los restos de un templo neolítico que data de alrededor del 3500 a.C., donde se rendía culto a la "Gran Madre" en una tradición originaria de Europa occidental.

Hechos apócrifos de Pedro y Pablo, San Pablo partió hacia Roma desde "Gaudomelete", es decir, desde Gozo. En el año 317, los gozitanos hicieron una oferta al emperador Constantino para el baptisterio de Letrán. En esta época, Malta formaba parte de la "Ecclesia Africana" con seguidores de San Cosme (discípulo de San Agustín) que habían llegado a Malta desde el norte de África.

El santuario de la Qala se remonta al siglo VI, en la época de los bizantinos (535-870) bajo el mando de Belisario, y por tanto también en la del obispo Juliano de Malta (553-592). También está claro que el santuario de Qala existió durante la época árabe, del 870 al 1222. En 870, los árabes habían conquistado Sicilia y Malta a los bizantinos. Por ello, no es de extrañar que a lo largo de los años varios historiadores hayan escrito sobre la importancia del santuario de Qala. Se dice que cuando los normandos llegaron a Malta en 1091, el conde Roger II, hijo de Roger I de Hauteville, rezó en esta capilla. Los registros también muestran que la fe cristiana permaneció bajo Tankredi (1189-1194), los suevos (los Hohenstauffen -1194), los anguvinos (1266), los aragoneses (1283), los castellanos (1412), y también bajo los señores feudales hasta 1427, y la dinastía de los Habsburgo hasta 1530.

Durante su visita pastoral en 1575, el legado apostólico, Mons. Pietro Dusina, enviado por el Papa Gregorio XIII para informar sobre el estado de la Iglesia en Malta tras el Concilio de Trento, encontró la iglesia casi en ruinas debido a las frecuentes incursiones de los corsarios berberiscos musulmanes en Gozo. De hecho, la iglesia fue declarada "profanada" y cerrada. Sin embargo, la devoción a Nuestra Señora de Qala continuó, y siempre fue cuestión de tiempo que la iglesia fuera restaurada de nuevo.

En consecuencia, las buenas gentes de Gozo contribuyeron en gran medida y ellos mismos se ofrecieron a restaurar la capilla mariana, construyeron una sacristía contigua y construyeron un parvis delante de esta hermosa capilla. Durante su visita de enero a marzo de 1575, Dusina visitó 430 iglesias y capillas, de las cuales 168 estaban dedicadas a la Santísima Virgen, y 68 de ellas a la Asunción de Nuestra Señora, incluida ésta.

Muchos son los que afirman que la pintura original de la Asunción inspiró al pintor de la Madonna ta' Pinu, (el Santuario Mariano Nacional de la Diócesis de Gozo, conocido en todo el mundo y famoso por sus apariciones y milagros). Durante los siglos XVII y XVIII, las paredes interiores del santuario estaban cubiertas por exvotos y otros símbolos religiosos, la mayoría de ellos de plata u oro. Posteriormente se vendieron para financiar la restauración y redecoración de la propia capilla. En la fachada de los muros exteriores hay grafitos grabados en piedra. Se trata de imágenes de embarcaciones marítimas, cruces y diversas fechas. El hecho de que las embarcaciones sean de todo tipo y de todas las épocas, desde galeones hasta carracas y balandras de vela latina, es prueba suficiente de que fueron grabadas por marineros y sus familias, que eran demasiado pobres para comprar costosas imágenes de exvoto.

El 21 de noviembre de 1615, el obispo maltés Baldassare Caligares, de la Soberana Orden Militar de San Juan de Jerusalén, cambió la advocación de Nuestra Señora de la Asunción por la de la Inmaculada Concepción, también para cumplir un voto que había hecho a la Virgen de difundir la devoción a esta advocación de la Virgen. También el nuevo cuadro titular fue un regalo del propio Galigares, como acción de gracias a Dios por haber sido elevado al episcopado.

Hay varias leyendas relacionadas con esta capilla. Una de ellas es la de San Conrado (San Kurradu o Karrew), que puede ser San Conrado Canfalonieri de Piacenza, que murió en 1351. Esta leyenda dice que un hombre santo llamado Karrew, procedente de otra tierra, vivió en Malta. Llevaba una vida santa como ermitaño en una cueva del Valle de la Miel en Mosta. Algunos pastores de la localidad intentaron tentarlo y hacerlo caer en el pecado. Después de intentarlo varias veces, Karrew trató de corregirlos, pero reaccionaron lanzándole piedras. Por ello, tuvo que abandonar Malta y siguió viviendo como ermitaño en Qala, Gozo, donde murió, siendo enterrado en la cripta de esta iglesia. Al cabo de un tiempo, se corrió la voz de que este santo hombre empezó a realizar milagros con niños enfermos, y esta cripta se convirtió en un lugar de gran devoción. De hecho, también había gente que iba a la cripta a recoger un poco de polvo para curar a los familiares que no podían ir a esta capilla debido a su enfermedad. La devoción a este santo hombre sigue existiendo hasta el día de hoy.

Otro suceso increíble es el del 11 de enero de 1693, cuando las Islas Maltesas sufrieron el mayor terremoto de su historia. Mientras que muchos edificios quedaron completamente destruidos, el Santuario apenas sufrió daños. Así lo demuestran también los documentos relativos a una visita pastoral en 1698.

El 1 de agosto de 1954, centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX, el cuadro fue coronado solemnemente por el obispo de Gozo, mons. Giuseppe Pace. En el 25º aniversario de esta coronación, el 4 de agosto de 1979, se celebró una función solemne y se colocó una preciosa corona estelar alrededor de la cabeza de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

11 de mayo de 2019

Nuestra Señora de la Blanca (I)

Del sitio Mariología:

La antigüedad que a Consuegra se atribuye, siglo y medio entes de Cristo, hace al griego Consaburo su fundador; de ahí que, desde tiempo inmemorial, Plinio el Joven, Antonino y Ptolomeo citan en sus textos a los Consaborenses o Consaborrunses que, desde entonces, mantienen sus nativos con apelativo. 

Todas las civilizaciones que ocuparon la Hispania sentaron aquí sus vivencias. La época romana, durante varios siglos, tuvo esta zona como asentamiento en sus dominios, tanto que de aquel tiempo aún se conservan vestigios da algunas obras de la época: presa romana, acueducto, castillo, circo romano, puentes y murallas fueron y son testimonios de la importancia que tuvo entonces Consuegra. 

La continuidad da su historia sigue a la par con la de España, hasta situarnos en el siglo XII. El establecimiento, en gran parte del centro de España, de las Órdenes militares hace a Consuegra Capital, Cabeza y Sede del Gran Priorato de la Militar y Soberana Orden do San Juan do Jerusalén, antes de Roda y Malta, con dominio en los Reinos de Castilla y de León, como Castellanía. El carácter de la Orden tanto militar como religiosa hace que el fomento de la religión se imponga en los dominios priorales. Parece ser que allá por el siglo XIII -y así entramos en la referencia mariana sobre la patrona de Consuegra- que, en algún lugar del Castillo que sirvió como Sede Prioral y que aun se conserva restaurado, se acondicionó una ermita; sí hay datos concretos a partir del siglo XVII; hemos conocido los vestigios y parte de los muros que integraban la Capilla, de 19 metros de larga por cuatro de ancha, en la zona sur del Castillo y en la parte más elevada.

El retablo de la ermita tenía como dedicación especial una imagen de la Virgen con la advocación de Ntra. Sra. de la Blanca y así estaba grabado en el frontis de la mesa de altar con esta inscripción “Verdadero retrato de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Blanca en el Castillo extramuros de la Villa de Consuegra”. Así lo hemos conocido en el dibujo que, debajo de la imagen, en el retablo, se ha conservado en una plancha de cobre graba­da. Los habitantes de la entonces Villa subían de continuo a venerar la Virgen, a la que popularmente sobrepusieron el nombre de “Virgen del Castillo”. Hasta entonces no era venerada como Patrona de Consuegra, sólo como “Virgen de la Blanca”, que fue siempre la especial advocación para los Caballeros de la Orden de San Juan. 

La singular predilección que también los vecinos de la Villa ofrecían a la venerada imagen y ante el ambiente creado para que fuese la principal advocación del pueblo hacia la Virgen motivó que el Ayuntamiento al unísono con los Caballeros Sanjuanistas formulasen los trámites ante la Iglesia para que la Virgen de la Blanca o del Castillo fuese proclama­da, mediante Voto Perpetuo, Patrona Principal de la Villa de Consuegra; mas no por eso dejó de ser también, durante algún tiempo, “Virgen del Castillo”. Todo esto fue prevenido mediante una serie de reuniones y consultas a to­dos los estamentos locales, tanto religiosos, conventos, cofradías, etc. Las dos parroquias vecinalmente, la de Santa María y la de San Juan, con todas sus Hermandades, mantuvieron una constante actividad en favor de ello, confirmando y apoyando la propuesta de los Justicias y Regidores de la Villa. 

Durante unos años, ya como Patrona, la imagen de la Virgen, cada año era trasladada desde el Castillo, alternativamente, a cada una de las dos parroquias para celebrar las fiestas patronales y después fue definitivamente trasladada a la parroquia de Santa María, donde recibió culto hasta la “francesada”, cuyas tropas quemaron la Iglesia y en ella la sagrada imagen. 

En 1819 se rehabilitó lo que había sido convento e iglesia de los fran­ciscanos de la provincia de San Antonio, quemada también, y en el altar mayor fue colocada la nueva imagen de la Virgen de la Blanca. Ya en este siglo, la Guerra Civil motivó, con su tragedia, una nueva recuperación de la imagen que, tras su entronización en el retablo mayor, fue declarada por Ayuntamiento, en 1951, además de Patrona como lo era, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de la Ciudad, y el Ayuntamiento Mayordomo Perpetuo. Consuegra había recibido en 1929 el título de Ciudad, por privilegio de S. M. el rey D. Alfonso XIII.