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11 de enero de 2026

Nuestra Señora, faro en la noche de nuestra vida

 


Del sitio María de Nazaret:

 Cristo nos dio a la Virgen María como guía. Su nombre significa “Estrella del Mar” (maitines del 12 de septiembre, festividad del Santo Nombre de María). San Agustín nos contará un poco más, en un sermón de la festividad de la Epifanía, sobre el hecho de que María es efectivamente una estrella revelada y dada a nosotros:

"Esta estrella virginal se encontró encerrada en el estrecho espacio de un establo, con el Sol de justicia al que había dado a luz; además, y para darlo a conocer, aparece en Oriente una estrella de nuevo esplendor con el increíble brillo de su luz, advierte a los gentiles sobre la aparición de la estrella que sale de Jacob y, caminando delante de los Magos para indicarles el camino, los lleva a Belén. Así es como el cielo da a conocer el Cielo, como una estrella indica una Estrella, como la luz da testimonio de la luz, como una estrella descubre a una estrella».

Una expresión apreciada y retomada por la Iglesia para alabar y glorificar a María en su liturgia. Hacia el siglo XX se compondría un magnífico himno inspirado en una oración del siglo VI: el “Ave Maris Stella” (Salve, Estrella del Mar). San Luis María Grignon de Montfort dirá también que “para ir a Jesús pasamos por María”. Ella es de hecho nuestra estrella.

Así que tomemos nuestro bastón de peregrinos para imitar a los Reyes Magos lo mejor que podamos. Vayamos en busca de Dios. El camino es largo, la fe, la confianza y el abandono total en Dios son difíciles, especialmente en la sociedad actual. Miremos, oremos a María, a lo largo de este camino Ella es nuestra estrella, la que deshace los nudos, incluso los más resistentes.

 Estrella, luz suave que nos llega desde lo más profundo del cielo. La Virgen María guía nuestro caminar hacia Dios. Vivimos tiempos convulsos, donde el mar parece embravecido. Nuestra confianza, nuestra fe corre el riesgo de flaquear y hacer zozobrar la barca de nuestra alma.

Pero Ella está ahí, María, nuestra Estrella, el faro en la noche de nuestra vida. No es solo la madre que protege, que evita todos los peligros y alivia del esfuerzo a quienes le rezan. Es una Madre que precede a sus hijos y los anima con el ejemplo de sus virtudes, de su fe, de su humildad, de su caridad, para hablar solo de las virtudes teologales tan bien practicadas por los Magos. Ella está con nosotros en esta subida que muchas veces parece ardua y que constituye nuestra vida cristiana.

Los Reyes Magos supieron esperar, renunciar, abandonarse, partir. Advertidos como nosotros, siguieron adelante. Dejaron a un lado su vida social y dieron prioridad a su alma y santificación, quizás incluso sin saberlo. ¡De la noche a la mañana vieron la señal que Dios les envió! ¿Sabremos, a su vez, nosotros escuchar la llamada de Dios, la necesidad de nuestra alma de encontrarlo en nosotros, de asir la gracia que nos ha sido dada?

La misma María con su radiante belleza brillará en cada una de sus apariciones. A menudo utilizará su luz para ser encontrada y reconocida. Llegará incluso a hacer caer una estrella para marcar un lugar donde desea que se le rece, como en Montebourg, donde es invocada bajo el nombre de Nuestra Señora de la Estrella y se convertirá en la Virgen de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. En la calle del Bac de París, la Virgen María dirá que está triste porque algunos de los rayos que nos envía no son luminosos (estos representan las gracias que no le pedimos).

Ella es quien ilumina nuestra vida con esperanza; Ella es nuestra estrella hacia Dios y camino hacia nuestra bienaventurada eternidad. San Juan Bautista de la Salle observará: "No basta navegar con seguridad, hay que llegar a puerto. Esta Estrella del Mar, la Santísima Virgen, os conducirá hasta allí sin dificultad porque Ella lo conoce muy bien".

31 de octubre de 2025

Nuestra Señora de Toda Alegría, primera superiora de la Congregación de La Salle

 

Del sitio Un Minuto con María:

El 10 de mayo de 1684, víspera de la Ascensión, Juan Bautista de la Salle reunió a doce de sus mejores discípulos en Reims (Marne, Francia) y los puso en retiro hasta el domingo de la Trinidad. Era necesario deliberar sobre la conveniencia de entrar en una comunidad y vincularse a ella mediante voto. Finalmente la asamblea se puso de acuerdo con el Fundador y el domingo 28 de mayo todos reunidos hicieron voto de obediencia.

Al día siguiente, tras una larga marcha nocturna, los trece peregrinos llegaron al santuario mariano de Liesse, a unos cuarenta kilómetros al norte de Reims. Acudieron ante Nuestra Señora de Toda Alegría para renovar sus votos, implorar la ayuda de la Madre de Dios y elegirla como primera Superiora de su Instituto. Fue verdaderamente una peregrinación de súplica y acción de gracias. Los discípulos de Juan Bautista de la Salle se pusieron así bajo la protección de Nuestra Señora, proclamada Directora y Reina de sus Escuelas.

Posteriormente, esta peregrinación de devoción se convirtió en algo bastante común para el santo hombre; cuando visitó a los Hermanos de Guisa y de Laon, tuvo cuidado de no pasar por Liesse sin presentar sus respetos a su celestial Protectora. Al llegar al pie de Nuestra Señora, le costaba marcharse. A veces permanecía hasta tres horas enteras ante el altar de la Virgen, después de haber celebrado la Misa en su honor.

En la capilla dedicada posteriormente a San Juan Bautista de la Salle, en la nave izquierda de la basílica, un exvoto de mármol recuerda hoy esta consagración de 1684. Desde entonces, los Hermanos mantienen una tierna devoción a Nuestra Señora de Liesse. En 1902, su Superior General, el Hermano Gabriel Marie, curado por Ella de una peligrosa infección pulmonar, mostró su gratitud decorando esta capilla y ofreciendo un vitral que representa la Consagración del Instituto en 1684.

Hermano Genest J. Archer
: Incluido en el Florilegio mariano del Hermano  Albert Pfleger
1981


 

13 de octubre de 2025

Nuestra Señora de la Estrella de Badajoz

 


Del sitio Vidas Santas:

La Iglesia celebra el 30 de marzo esta advocación mariana para significar que María es nuestro “rumbo”, nuestra guía y por ello se la representa como una estrella de ocho puntas.

Para los hebreos el nombre no era un simple apelativo; estaba íntimamente ligado a la persona. Por ello usaban nombres que describirían la personalidad, el carácter; así, era muy usada la expresión "su nombre será tal" cuando se quería designar una misión o carácter especial al niño por nacer. 

María es asimismo conocida como "Estrella de los Mares" o "Estrella del Mar" (Stella Maris). Dicho nombre procede de la interpretación de un pasaje del Antiguo Testamento, del primer Libro de los Reyes 18:41-45.

Siguiendo el ejemplo de María, su humildad, su obediencia, su fe, sus silencios, sus delicadezas de Madre... ese rumbo, esa estela, esa luz, esa estrella que nos guía es ruta segura para nuestro caminar diario, para acercarnos a Ella con la confianza de hijos, tomarla de la mano y que nos lleve, dejándonos llevar... suavemente, dulcemente, por ese amor y enseñanza de madre que no nos equivoca, que quiere y desea lo mejor para nosotros.

En España son muchas las localidades que a lo largo y ancho de nuestra geografía, existen ermitas, iglesias o templos dedicados a Ntra. Sra. de la Estrella y que rememoran una antigua aparición mariana medieval, normalmente a pastores en alguna roca, o árbol. Cada localidad tienen sus propias festividades. También existen numerosas Cofradías y Hermandades puestas bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Estrella.

La propia Congregación de los Hermanos de la Doctrina Cristiana o de La Salle, tienen como patrona de su Instituto a la Virgen de la Estrella, que se ve reflejada en la estrella de su escudo.

13 de enero de 2022

Nuestra Señora de la Estrella

 Del sitio La Salle Chihuahua:

La devoción a la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de la Estrella, tiene su origen en el año 1060, en Montebourg, pequeña población de Normandía, Francia, siendo el protagonista el monje Rogerio, quien habiéndose quedado dormido en la playa y al despertarse se vio solo y desconsolado y, lleno de fe y conformidad con la voluntad de Dios, puso su pena en sus manos, pidiendo en sus oraciones le orientara en su apostolado.

En respuesta a sus oraciones tuvo una revelación donde se le ordenaba que, en el lugar donde viera caer una estrella del cielo, estableciera su morada y construyera ahí una capilla a la Santísima Virgen María. 

Sin perder tiempo y, ayudado por la caridad y fe de la gente de la población, inició pobremente los trabajos de una capilla que, a través del tiempo llegó a ser un gran santuario, adjunto a la Abadía, fundada por el monje Rogerio, cuyos monjes se multiplicaron y fue centro de numerosas peregrinaciones, que dieron a esta Iglesia y a la imagen de la Santísima Virgen, ahí venerada, el nombre de Nuestra Señora de la Estrella.

En el curso de los siglos Normandía se ve asediada por guerras que destruyen la Iglesia y la Abadía, pasando por
etapas de abandono y destrucción así como también de resurgimiento y nueva destrucción, hasta que en 1844 aún en ruinas es entregada a los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Misericordia, para su reconstrucción y centro de apostolado. Esta congregación, en 1935, a punto de extinguirse, solicita su adhesión a la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, fundada por San Juan Bautista De la Salle, cuyas reglas seguían también ellos.

A partir de 1938 la congregación Lasallista recibe a los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Misericordia y, con esta incorporación el Instituto de San Juan Bautista De La Salle toma a su cargo la Abadía y el Santuario y, desde entonces, vela por la conservación y difusión de la veneración y el culto a Nuestra Señora de la Estrella.

En 1960, noveno centenario de la fundación de la Abadía, se llevó a cabo la solemne coronación pontificia de Nuestra Sra. de la Estrella, cuyas coronas obsequiaron los colegios de México, declarándola REINA, MADRE Y PATRONA UNIVERSAL DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS. Los Hermanos Lasallistas consideran este santuario y la imagen de Nuestra Señora de la Estrella como un tesoro de familia y, es una coincidencia providencial que este hecho tenga relación con el signo oficial del Instituto: la estrella, signo del espíritu de fe que lo anima.