Dedicado a María Santísima y a sus distintas advocaciones en el mundo, para que todos conozcan la historia de cada una de las Fiestas de Nuestra Reina del Cielo
Las novenas derivan su eficacia de la primera novena realizada en la historia de la Iglesia: la que hicieron los Apóstoles por orden de Cristo entre la Ascensión y Pentecostés. “permanezcan en la ciudad hasta que sean revestidos de poder desde lo alto” (Lc 24,49). El décimo día fue Pentecostés, cuando “fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2,4).
Las novenas a María Desatanudos son muy poderosas. Llegaron numerosos testimonios, por correo o a través del sitio oficial de María Desatanudos, que prueban, tanto de que las peticiones eran escuchadas como también, a menudo, de que eran escuchadas con gran rapidez.
Si uno se pregunta acerca de esta extraordinaria eficacia, es posible encontrar varias respuestas: tomar la decisión de realizar una novena es reconocer la propia impotencia si no se cuenta con la ayuda sobrenatural. Esto representa un paso hacia la humildad, la cual abre a la vida espiritual.
Además, la novena comienza, desde el primer día, con un acto de contrición y recomienda el sacramento de la Reconciliación, el cual permite a quien reza asumir su parte de responsabilidad en el nudo que pide desatar.
Las meditaciones diarias también están dirigidas a las diferentes advocaciones de la Virgen María: "Nueva Eva y Virgen Purísima" (primer día), "Llena de Gracia y Señora del Amor Bello" (segundo día), "Sierva del Señor y Señora de la Santa Esperanza” (tercer día), etc.; para terminar el octavo día con la advocación “Mediadora de Todas las Graciasy Madre de Dios” y, el noveno día, con la de “Madre de Dios y Madre Nuestra” (advocación preferente de la Virgen María).
Finalmente, la novena es parte de la tradición de rezar el Rosario. En nueve días, la persona que reza la novena tiene tiempo de contemplar dos veces los veinte misterios del Rosario, ya que la novena propone rezar cinco misterios cada día, en la tradición del Rosario.
Isabelle Rolland,
De un “miracle conjugal” à une dévotion universelle
(De un ‘milagro conyugal’ a una devoción universal).
MDN 2022
Del autor: Según varios países la Fiesta se celebra el 15 de agosto, el 28 de septiembre o el 8 de diciembre
La
devoción a la Virgen Natividad de Acos, se sostiene en su aparición
milagrosa entre los matorrales cerca al sector de Albana Pata, donde se
halló una piedra que contenía su imagen llevando en los brazos al Niño
Jesús.
En ese lugar, se edificó la capilla en su honor, hasta donde
llegan los fieles para venerar su imagen, solicitándole favores,
necesidades y darle gracias por los beneficios recibidos, convirtiéndose
en intermediaria entre el mundo cotidiano-natural y el
sobrenatural-sagrado, configurando su mundo simbólico.
Las celebraciones de los residentes de Acos en honor a
su Santa Patrona, se reflejan en las costumbres y tradiciones que se
ponen de manifiesto los días de fiesta, que están a cargo de los
Carguyoq o Mayordomos centrales, responsables de mantener
vigentes, las tradicionales comparsas como los Alzados, K’achampa,
Qanchi, Majeño, que fortalecen su identidad cultural, que le son
inherentes como parte de la cultura del pueblo y que son transmitidas
generacionalmente.
La Festividad es celebrada del 7 al 12 de setiembre en Acos. En ella subsisten jerarquías, rituales, espacios y tiempos, que dan cuenta de su vigencia y expresan los valores que sus portadores le asignan.
Del sitio Ayuntamiento de Cintruénigo:La devoción del pueblo de Cintruénigo a la Virgen de la Paz viene de
tiempo inmemorial. En los papeles más viejos de la Villa aparecen
muestras de ella y mencionan además su antigüedad. Novena, Misa solemne y
procesión no han faltado nunca en honor de Nuestra Señora desde que hay
memoria, como tampoco ha faltado, sin merma de la anterior y unida a
ella, la fiesta: hoguera, música, fuegos y toros. Y no es de extrañar
que aparezcan juntas devoción y fiesta en un pueblo que lleva lo más
profundo de su alma como parte de su esencia la fe y la alegría.La
festividad de la Virgen de la Paz a la que me refiero en las primeras
líneas, ha estado limitada durante siglos a la celebración del 24 de
enero. Lo de septiembre es cosa algo más reciente, si por reciente
entendemos alrededor de ciento setenta años.
Las fiestas que se celebraban antes del siglo XIX eran fiestas de
días sueltos, algunas de carácter fijo y otras, como queda dicho, por
motivos y en momentos diversos. Pero el origen de estas fiestas grandes
que celebramos en septiembre lo podemos situar en la primera o segunda
década del siglo XIX.
Y ¿cómo nacieron? Pues parece ser que unos cuantos
años antes de 1823 un grupo de labradores de Cintruénigo tuvo la
iniciativa de recoger por las eras limosna de grano durante la época de
la trilla y con los beneficios obtenidos de esta colecta sufragaron los
gastos de una función solemne de acción de gracias a la Virgen de la Paz
por los favores recibidos, por primera vez no lo sabemos.
¿Pudo ser el
año de 1814 en que terminó la guerra de la Independencia contra los franceses? No sería ésta mala ocasión para darle gracias a la Virgen de
la Paz; los años anteriores habían sido malos, levas forzosas y requisas
de cosechas habían ensombrecido la vida de éste y de muchos pueblos y
el final de aquello bien merecía que los cirboneros mostraran de nuevo
su fe y su alegría.
El hecho es que lo bueno hace costumbre y los
labradores siguieron con la suya en los años siguientes hasta que el 14
de agosto de 1823 se reúne el Ayuntamiento en sesión plenaria presidido
por el alcalde Don Sebastián de Leoz y dice “es costumbre desde hace
algunos años que las gentes de esta Villa manifiesten su devoción a la
Virgen de la Paz y que celebre una función solemne, después de recogidas
las mieses, en acción de gracias a dicha Señora y cuyo costo se suple
de lo que producen las limosnas que se recogen al tiempo de la
recolección”…..”y con el fin de que no falte en lo sucesivo tal devoción
y para que se perpetúen los favores por este pueblo de la dicha Señora,
se acuerda que dicha función sea popular y que se celebre como hasta
aquí en uno de los domingos del mes de septiembre y que si no se
recaudase lo suficiente se suplirá el déficit de las rentas de la Villa y
pare que recaude y custodie las ofertas de los fieles se nombra a Juan
Manuel Pérez por los años que lo lleva haciendo a satisfacción y
confianza”. En una palabra, el Ayuntamiento toma cartas en el asunto y
hace oficial una costumbre popular. Y, como se ve, de las distintas
tradiciones que componen hoy nuestras fiestas, la primera en nacer fue
la de la colecta para la Virgen de la Paz.
Al año siguiente se firma un acuerdo entre el Ayuntamiento y la
Parroquia en el que queda establecido a perpetuidad que la función de
gracias se celebre el 8 de septiembre y el Obispo de Tarazona lo
aprueba.
Todavía era pronto para que el Ayuntamiento editara programas y se
formara cola en la plaza para recogerlos el primer día de la novena: por
eso no sabemos exactamente cómo evolucionaron las cosas año tras años,
pero hay noticias sueltas que nos dan una idea, como por ejemplo, es
escándalo que se armó la noche del 7 de septiembre de 1834 cuando el
pueblo exigía al alcalde Don Tomás de Navascués, con voces destempladas y
griterío, que se trajera y se corriera al día siguiente un toro
ensogado. Ese año el Ayuntamiento había pospuesto las fiestas porque
todavía daba coletazos la epidemia de cólera que asoló y diezmó a la
población durante el mes de agosto, y se temía que se reprodujera.
¡Menuda papeleta para el alcalde el tener que decidir entre el cólera
morbo y la cólera del vecindario! Pero esto nos demuestra dos cosas: que
la celebración ya tenía arraigo y que es también tradición antigua de
nuestras fiestas eso de armarle bronca a la Autoridad pidiéndole otro
encierro.
Entre pitos y flautas llegamos a los años 40 de otro siglo y nos
encontramos con que hay novena, hoguera el día 7, Misa solemne y
procesión el 8, fuegos y dos o tres novilladas, todo ello amenizado por
la banda de música. Es decir, lo esencial de nuestro actual programa
estaba establecido ya hace ciento cincuenta años.
Las novilladas las
organizaba el Santo Hospital, que era por aquel entonces la empresa de
la plaza y con los beneficios que obtenía, que rondaban los 1.600
reales, atendía a una buena parte de los gastos anuales que ocasionaba
la atención a los enfermos pobres del pueblo y algunos transeúntes
indigentes. El Hospital era propietario de los maderos con los que se
cerraba la plaza del Ayuntamiento, que era donde se hacían las corridas:
había días que se vendían más de dos mil entradas, además de lo que se
cobraba por los balcones de las casas que daban a la plaza.
Concretamente los de la actual casa de la Parroquia o casa de la
Marquesa costaban 72 reales el grande del primer piso, 36 cada uno de
los pequeños y 12 los del segundo piso. No debían ser pocas las
molestias que ocasionaba a los vecinos ver convertidas sus casas en
palcos de plaza de toros, hasta tal punto que alguno ofreció una buena
limosna al Hospital a condición de que no hubiera novilladas.
Pero siguió habiéndolas, en un sitio o en otro, hasta hoy, con
escasas y tristes interrupciones como cuando nos faltó la paz verdadera y
aunque en las fiestas de nuestros días se hayan añadido innovaciones y
esté la Avenida de Rubio profusamente iluminada, se proyecten películas
de reciente estreno en el Cine Avenida o se dediquen días especiales al
niño y al abuelo, ya sabemos que los abuelos de nuestros abuelos gozaban
con las mismas cosas que nosotros porque, al fin y al cabo, éstas son
las raíces de dónde venimos y por las que somos lo que somos.
El evangelista San Lucas revela el nombre de la doncella que va a ser la
Madre de Dios: "Y su nombre era María". El nombre de María, traducido
del hebreo "Miriam", significa Doncella, Señora, Princesa.
Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave Maris Stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres
letras de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene
relación con "mirra", que proviene de un idioma semita. La mirra es una
hierba de África que produce incienso y perfume (Jesús Marí Ballester).
En el libro "Mes de María" del Padre Eliecer Salesman, se explica que María en el idioma popular significa: "La Iluminadora". (S. Jerónimo M
1.23.780). En el idioma arameo significa: "Señora" o "Princesa" (Bover).
El significado científico de María en el idioma hebreo es: "Hermosa"
(Banderhewer).
En el idioma egipcio que fue donde primero se utilizó este nombre
significa: "La preferida de Yahvé Dios". (Exodo 15, 20). Mar o Myr, en
Egipcio significaba la más preferida de las hijas. Y "Ya" o "Yam",
significaba: El Dios verdadero -Yahvé-. Así que MAR-YA o MYR-YAM en
egipcio significaría: "La Hija preferida de Dios" (Zorell).
Su belleza, amada de Dios, estrella del mar, señora y también el de
iluminada. Todo depende de las múltiples interpretaciones que se hagan
de las palabras que forman el nombre, tanto en griego como en hebreo.
Incluso hay quien cree que puede significar "mar amargo", por la
situación de amargura en que vivía el pueblo de Israel. Recuerda que
muchos israelitas ponían a sus hijos los nombres que más expresaran las
situaciones sociales y económicas en que vivían.
También es importante destacar que en 1683, el Papa Inocencio XI declaró
oficial una fiesta que se realizaba en el centro de España durante
muchos años y que es la del "Dulce nombre de María".
Se cuenta que la primera diócesis que celebró oficialmente la fiesta fue
la de Cuenca. Pero, la onomástica del "Dulce nombre de María" tiene
fecha propia, y es la del 12 de septiembre. Es bueno que sepas que hay
muchas "Marías" que celebran su fiesta durante este día y no el 15 de
agosto.
Como ya es toda una tradición cada 28 de enero, autoridades
religiosas, municipales y miles de fieles, participan en el recorrido
del lugar donde apareció la imagen de la virgen de La Candelaria, hasta
la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, donde es colocada en su nicho.
Cuando la celebración eucarística
termina y cuando en ese momento el recorrido de regreso hacia la parroquia da
inicio, los fieles caminan por tres horas hasta llegar al templo.
Mencionar que con “la bajada de la virgen” se anuncia de manera oficial
el inicio de la feria grande de Cintalapa, donde lo religioso se
fusiona con lo cultural, gastronómico, deportivo, y demás actividades
que le dan más vida a las festividades a la feria de La Candelaria.
La Fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria en la ciudad de
Cintalapa, se remota a los orígenes de esta comunidad, a partir de la
colonización de México, los españoles recién llegados empezaron a
fundar pequeñas fincas en las grandes extensiones de terrenos que les
fueron legados por las autoridades de esa época, trabajando la tierra
con la diversificación de cultivos y crianza de animales para satisfacer
las necesidades de alimentación propias y de los trabajadores.
En uno de estos centros de población llamado “Tlacuatzin” inicia la
tradición de la Virgen de Candelaria, en esa capilla se veneraba a una
Virgen traída por los Frailes Españoles llamada “Virgen de la
Candelaria”, muy milagrosa y con una gran cantidad de devotos.
El
poblado “Tlacuatzin” fue decayendo y finalmente abandonado por sus
pobladores, algunos de los cuales se avecindaron en la llamada en esa
época, Villa de Cintalapa, trayendo con ellos entre otras costumbres, la
devoción a la Virgen de la Candelaria, tradición que fue bien recibida
por los lugareños.
Actualmente la feria anual de la Candelaria,
cuya fecha principal es el dos de febrero, posee un peso económico y
religioso fuerte dentro del flujo social de la ciudad.
Ella nos protege todo el tiempo y como anuncia el título de este blog: Nos cuida con el mismo cariño que cuidó a Jesús. Y así como nos cuida nos da lo que le pedimos para nuestro bien.
En "El Espejo de la Bienaventurada Virgen María" San Juan de Buenaventura expresa: "Esta tierna Madre está animada de tal deseo de hacer el bien a todos, que se considera ofendida no solo por aquellos que le hacen un insulto formal —pues hay algunos, especialmente entre los apostadores, que forman parte de esas almas perversas que blasfeman con exceso de ira e insultan a esta gentil Soberana—, sino incluso cuando no se le pide ningún favor. Pecan contra ti, oh Reina nuestra, no solo los que te insultan, sino también los que nada te piden".
Por eso en el día de hoy, hagamos con Nuestra Señora lo mismo que hacemos en el cumpleaños de nuestra madre: vayamos a visitarla a cualquier templo que tenga su Imagen y quedémonos con Ella un buen rato. Si somos de rezar el Rosario diariamente delante de Ella en una iglesia sólo o con una comunidad recémoslo con mas fervor y agreguemos cualquier otra oración como puede ser la de Santa Teresa de Jesús que le pedía su protección por el Acordaos o la Oración de San Efrén de Siria o alguna de San Juan Pablo II (Pueden verlas al pie de esta entrada)
Si sólo rezas una decena del Rosario rézale dos y si le rezas un Ave María rézale dos Ave María.
Y antes de salir de la Iglesia no te olvides de cantarle a la "Jefa del Cielo después de Jesús", como dice el niño de 9 años Raphäel Lefèvre, ganador junto con su familia de la 15ª edición de La France a un incroyable talent (Francia tiene un talento increíble) en M6 TV, en diciembre de 2020, el Feliz Cumpleaños.
José Luis Salvia
Oración de Santa Teresa de Jesús
Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a tu protección, implorado tu socorro, o buscado tu intercesión ha sido abandonado. Animado por esta confianza, vuelo a ti, oh Virgen de las vírgenes, mi madre; A ti vengo, delante de ti estoy, pecaminoso y doloroso. Oh, Madre del Verbo Encarnado, no menosprecies mis peticiones, y en tu misericordia escucha y contesta a lo que te pido. Amen.
Oración de San Efrén de Siria
Mi santísima Señora,
Madre de Dios, llena de gracia, tú eres la gloria
de nuestra naturaleza, el canal de todos los bienes,
la reina de todas las cosas después de la Trinidad...,
la mediadora del mundo después del Mediador;
tú eres el puente misterioso que une la tierra
con el cielo, la llave que nos abre las puertas del
paraíso, nuestra abogada, nuestra mediadora.
Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos y acuérdate
de tu misericordia y de tu poder. Madre de Aquel que
es el único misericordioso y bueno, acoge mi
alma en mi miseria y, por tu mediación, hazla
digna de estar un día a la diestra de tu único
Hijo.
Oración de Juan Pablo II a la Inmaculada
1. Ave Maria, gratia plena! Virgen Inmaculada, heme aquí una vez más a tus pies con gran emoción y gratitud. Vuelvo a esta histórica plaza de España en el día solemne de tu fiesta a orar por la amada ciudad de Roma, por la Iglesia y por el mundo entero.
En ti, "más humilde y excelsa que cualquier otra criatura", la gracia divina obtuvo una victoria plena sobre el mal.
Tú, preservada de toda mancha de culpa, eres para nosotros, peregrinos por los caminos del mundo, modelo luminoso de coherencia evangélica y prenda validísima de esperanza segura.
2. Virgen Madre, Salus Populi Romani, vela, te lo suplico, sobre la querida diócesis de Roma: sobre los pastores y los fieles, sobre las parroquias y las comunidades religiosas.
Vela especialmente sobre las familias: que entre los esposos reine siempre el amor, confirmado por el Sacramento; que los hijos caminen por las sendas del bien y de la auténtica libertad; que los ancianos se vean envueltos de atenciones y afecto.
María, suscita en muchos corazones jóvenes respuestas radicales a la "llamada a la misión", tema sobre el que la diócesis está reflexionando en estos años.
Que en Roma, gracias a una intensa pastoral vocacional, surjan nuevas fuerzas juveniles, que se entreguen con entusiasmo al anuncio del Evangelio en la ciudad y en el mundo.
3. Virgen santísima, Reina de los Apóstoles, ayuda a los que, con el estudio y la oración, se preparan para trabajar en las múltiples fronteras de la nueva evangelización.
Hoy te encomiendo, de modo especial, a la comunidad del Pontificio Colegio Urbano, cuya sede histórica se encuentra precisamente frente a esta columna.
Que esa benemérita institución, fundada hace 375 años por el Papa Urbano VIII para la formación de misioneros, continúe eficazmente su servicio eclesial.
Que cuantos sean acogidos en ella, seminaristas, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, estén dispuestos a poner sus energías a disposición de Cristo al servicio del Evangelio hasta los últimos confines de la tierra.
4. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis! Ruega, Madre, por todos nosotros. Ruega por la humanidad que sufre miseria e injusticia, violencia y odio, terror y guerras.
Ayúdanos a contemplar con el santo rosario los misterios de Cristo, que "es nuestra paz", para que todos nos sintamos implicados en un compromiso preciso al servicio de la paz.
Dirige tu mirada de manera particular a la tierra en la que diste a luz a Jesús, tierra que juntos habéis amado y que también hoy sufre una gran prueba.
Ruega por nosotros, Madre de la esperanza. "Danos días de paz, vela sobre nuestro camino. Haz que veamos a tu Hijo colmados de alegría en el cielo".
Amén.
Oración del Papa Juan Pablo II dado el domingo, 8 diciembre del 2002 en la Plaza de España.
Tuxla Chico, es un municipio fronterizo con
Guatemala, conocido por su cultura izapeña, por sus múltiples mosaicos
tradicionales. Es llamado por muchos como la Tierra de Dios o la Tierra
de los Machetes.
Hablar de Tuxtla Chico, es hablar del cacao como la bebida ofrecida a
los dioses, es hablar del pan casero, es citar a Izapa y su historia. Es
fiesta, es colorido, es fe, es religiosidad, es devoción.
El misticismo al mes de febrero, mes de su “Virgen de Candelaria”, es el
mes donde se conjuga el sol y las nubes. Donde los corazones de sus
lugareños se alistan para celebrar su fiesta patronal.
Esta fiesta a su Señora de la Candelaria o Fiesta de la Candelaria es
una celebración popular realizada por los feligreses cristianos, se
vuelca la fe católica, es su tradicional fiesta popular.
La historia nos remonta a que la Virgen de la Candelaria, apareció en
Tenerife (Islas Canarias), al sur oeste de España, a principios del
siglo XV y precisamente aquí en México, en Tuxtla Chico, el 2 de febrero
es día grande.
Durante los festejos de la tradicional
feria de Santa María Candelaria, familias enteras se congregan en las
calles de la ciudad para elaborar a mano alfombras artísticas a base de
aserrín de distintos colores, flores, corozo y cascabillo, elementos
naturales que se conjugan para realizar las populares alfombras.
Narra la historia que en el año de 1994 en la Avenida Aldama, del Barrio de San Miguel entre las calles Bravo y Allende norte, a dos vecinas se
les ocurrió hacer frente a sus domicilios una pequeña alfombra de
aserrín y flores; doña Lesvia Cruz de Herrera y doña Gloria Morales de
Guzmán.
Las alfombras sirven como preámbulo para el paseo de la virgen de María
de Candelaria, la iglesia católica en los últimos años ha introducido
nuevas formas de rendir culto a la Virgen; el día 21 de enero es el
cambio de vestuario a la Virgen de Candelaria que sale a la procesión y
que está cerca del público, la verdadera patrona de Tuxtla Chico.
La virgen permanece en su nicho en la parte principal del altar mayor,
su ropa es del mismo material del que está construida toda la imagen. El
cambio de vestido después de haber sido bendecido por el sacerdote, es
hecho por todas las señoritas que durante el año anterior cumplieron sus
15 años y lo festejaron al pie de la Virgen y el día 22 a las 8 de la
noche hay una procesión de velas, que sale de la iglesia hasta el pocito
donde se dice que apareció, acompañada de música, cohetes y cánticos.
A orillas del río Izapa, prolongación de
la Calle Madero, hay una pequeña vertiente de agua, motivada por la
humedad del río que corre a dos o tres metros de distancia, se dice que
la Virgen de Candelaria se apareció en ese lugar, esa es la historia
contada y transmitida de generación en generación.
La historia de la parroquia de Santa María de Candelaria data desde el
año 1857, cuando fue construida por los padres dominicos después de que
en el año 1700 trajeron de España tres imágenes de vírgenes que llegaron
por el mar y encallaron en Mazatán.
Posteriormente una de las imágenes se quedó en este municipio y las
otras dos fueron enviadas a Tuxtla Chico y a Tacaná, San Marcos, Guatemala, de esta última sólo existe una réplica, pues “dicen” con el
paso del tiempo la original se fue deteriorando hasta desaparecer. A
partir de entonces surgen las primeras peregrinaciones en el pueblo. Y
en los últimos años, peregrinaciones en las que se juntan estas tres
deidades.
Allá por el año de 1945 un grupo de
señoras socias de la congregación del Santísimo Sacramento, encabezados
por la señora Francisca Parra Robles desafiando a las autoridades
federales pues se violaba la ley de cultos, organizó la primera
procesión fuera del templo.
Una persona originaria de la ciudad de San Marcos y vecino de la ciudad
de Malacatán, Guatemala, famoso “decorador”, llegó a hacer el carro
alegórico para la Virgen, que consistió en una enorme fruta de
“Granada”, que abría y cerraba sus gajos, mediante un movimiento de
cuerdas.
La oficina Federal de Hacienda fue avisada de lo que se pretendía y
horas antes fue hecha para comparecer ante el titular de la misma don
Pedro Ordóñez, conminándola a que desistiera, haciéndole saber que se
haría acreedora a penas severas incluyendo la cárcel, a lo que ella
respondió que aceptaba la responsabilidad, pero que la cárcel debía ser
muy grande porque la Virgen sería llevada en los hombros por miles de
tuxtlachiquenses.
Fue solamente una amenaza, no llegó a cumplirse. Doña Francisca Parra
Robles, con el mismo señor Armando Robles lo volvieron a hacer dos años
más, en una paloma y en un carruaje. Y de ahí, hasta hoy día, Tuxtla
Chico se vuelve un pueblo lleno de fe y religiosidad.
Hasta la actualidad la tradición se ha transmitido de generación en
generación en donde familias enteras cultivan a través de sus hijos y
nietos estas importantes actividades, por citar a señoras como;
Carmelita de Vidal, Hilda la Parra, Lupita García y la familia Guzmán
Morales continúan con esta importante tradición. En síntesis, la Fiesta
de la Candelaria en Tuxtla Chico es una festividad llena de magia,
colorido y fervor religioso que se debe vivir.
La vida humana se compone de ciclos que se suceden unos a otros. Cada comienzo es a menudo inseguro y frágil, pero la nueva fase se irá consolidando a medida que se desarrolla, hasta llegar a su punto máximo. Una vez alcanzada la plenitud, el ciclo se agota él mismo, anunciando la inminencia del siguiente, en una cadena de desdoblamientos sucesivos.
Así es con el sol todos los días, y así son los años. Cada fin de año transcurre en un contexto de balance, de análisis de lo que quedó atrás. A su vez, cada año que comienza es ocasión de nuevos proyectos y trae consigo nuevas esperanzas, pero también está marcado por lo desconocido, pues el hombre nunca sabe lo que le depara el futuro.
Precisamente por eso, la Iglesia, sabia Maestra de la vida, instituyó la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, el primer día del año. Es, sin duda, una forma de que el hombre le consagre todo lo que quiere realizar a lo largo del año que acaba de comenzar; pero también es un reconocimiento filial de que toda empresa, y por tanto todo año, debe comenzar y terminar con Ella, en Ella y por Ella. ¿Por qué?
Fue en los brazos de María que estuvo Jesús en el momento de su nacimiento, y fue también en sus brazos que fue depositado el Cuerpo de Cristo cuando fue bajado de la Cruz. Así, Dios quiso que el paso de su Unigénito por esta tierra comenzara y terminara en el Corazón Inmaculado de Aquella a quien Él había elegido, desde toda la eternidad, para ser Su perfecta Hija, Madre y Esposa.
Este hecho histórico, sin embargo, no es más que el reflejo terrenal de una realidad mística mucho más elevada. Nuestra Señora, constituida por Dios como Reina del Universo, preside verdaderamente el gobierno que Él ejerce sobre las criaturas. En Ella todo comienza, porque toda iniciativa parte de la gracia, y ésta nos llega siempre por María; también en ella todo termina, pues el fin de las criaturas es dar gloria a Dios, y ésta sólo se torna perfecta cuando pasa por sus purísimas manos.
En consecuencia, María juega, en la vida de todo hombre, el papel de “precursora” y “post-cursora”. Ella prepara con esmero en cada alma el camino para la obra de Cristo y la penetración de su Palabra, como en Caná dispuso todo para el primer milagro del Salvador.
Pero es también la primera evangelista que, habiendo acogido de su Hijo la Divina Palabra, la transmite en forma maternal a todos sus hijos, como la más fiel intérprete del Corazón de Dios.
Con tanta razón, pues, María exclamó: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48). Es verdaderamente dichosa por haber creído en la Palabra de Dios que le fue dirigida, porque en efecto se cumplirá todo lo que el Señor le prometió (cf. Lc 1,45): su triunfo sobre el mal y la implantación de su Reino.
Oh María Inmaculada Asunta al cielo, tú que vives bienaventurada en la visión de Dios: de Dios Padre que te hizo alta criatura, de Dios Hijo que quiso ser generado como hombre por ti y tenerte como madre, de Dios Espíritu Santo que en ti realizó la concepción humana del Salvador.
Oh María purísima, Oh María dulcísima y bellísima, Oh María, mujer fuerte y reflexiva. Oh María, pobre y dolorosa, María, virgen y madre, mujer humanísima como Eva, más que Eva; cercana a Dios en tu gracia, en tus privilegios, en tus misterios, en tu misión, en tu gloria. Oh María asunta a la gloria de Cristo en la perfección completa y transfigurada de nuestra naturaleza humana. Oh María, puerta del cielo, espejo de la Luz divina, santuario de la Alianza entre Dios y los hombres, deja que nuestras almas vuelen tras de ti deja que se eleven tras tu radiante camino transportadas por una esperanza que el mundo no tiene, la de la dicha eterna. Consuélanos desde el cielo, oh Madre misericordiosa, y por tus caminos de pureza y esperanza guíanos un día al encuentro feliz contigo y con tu divino Hijo nuestro Salvador Jesús. ¡Amén!
La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima
Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada
el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente
fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión letanía,
que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.
El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay
varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente
de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente
griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.
Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario
mariano situado junto a los restos de la piscina Probática, o sea,
de las ovejas. Debajo de la hermosa iglesia románica, levantada
por los cruzados, que aún existe -la Basílica de Santa Ana-
se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas
en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado
como la casa natal de la Virgen.
Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos como el
llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción
expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales
eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.
La fiesta tiene la alegría de un anuncio premesiánico. Es
famosa la homilía que pronunció San Juan Damasceno (675-749)
un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana, de la cual extraemos
algunos párrafos: "¡Ea, pueblos todos, hombres de cualquier raza y lugar, de
cualquier época y condición, celebremos con alegría
la fiesta natalicia del gozo de todo el Universo. Tenemos razones muy
válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio
de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza
de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo. Ésta escuchó
la sentencia divina: parirás con dolor. A María, por el
contrario, se le dijo: Alégrate, llena de gracia! ¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada
toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación
ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella
augusta Madre, la única que fue digna del Creador. ¡Oh felices
entrañas de Joaquín, de las que provino una descendencia
absolutamente sin mancha! ¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco
a poco fue creciendo y desarrollándose una niña completamente
pura, y, después que estuvo formada, fue dada a luz! Hoy emprende
su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio
de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace
presente en el mundo corporalmente. Sirviéndose de Ella, Dios descendió
sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola
condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los
hombres".
Si pensamos por cuántas cosas podemos hoy alegrarnos, cuántas
cosas podemos festejar y por cuántas cosas podemos alabar a Dios;
todos los signos, por muchos y hermosos que sean, nos parecerán
tan sólo un pálido reflejo de las maravillas que el Espíritu
de Dios hizo en la Virgen María, y las que hace en nosotros, las
que puede seguir haciendo... si lo dejamos.
Del sitio www.auxiliadora.com: Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". YaSan Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo. El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al César lo que es del César" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda". El nombre de Auxiliadora se le daba en el año 1030 a la virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre. En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS. El centro de expansión , de este titulo, radicó en Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. En 1618 estallan las guerras de religión conocidas como "guerras de los 30 años". Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la virgen Santísima con el titulo de "María Auxiliadora" y acudieron en peregrinación a una capilla que, con esta denominación se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau ( Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso, los católicos de Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la Santísima Virgen y experimentaron una renovación espiritual. Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su Fe católica y la libertad de sus tierras. Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en le centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del imperio. El Papa Inocencio XI vio entonces en serio peligro la existencia de una Europa cristiana; los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María. La invocación María, ayuda (María hilf), afirma un historiador, recorrió todas las regiones de Alemania y Austria. La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores. Viena quedó liberada. Una vez mas los pueblos experimentaron la ayuda de la virgen María Auxiliadora. El siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios. El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Santísima Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora. Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares. San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo. El mismo Don Bosco ideó la imagen de la Señora: vestida con túnica y manto regios, como reina bellísima, coronada de doce estrellas, con la enseña de su Hijo Jesús en los brazos, atento como Ella a los hombres, y con el poder de Dios en su mano derecha, simbolizado en el cetro. Y con los ojos en dirección a la tierra, a la Iglesia, a la Humanidad. Una Señora dinámica, en pie, dispuesta a auxiliar de inmediato. Esta imagen, reproducida en miles de formas: medallas, estampas, calendarios, llaveros... nos ofrece una compañía cotidiana como una interpelación y un signo de que detrás hay gente amiga. La imagen también se hace peregrina, en pequeñas estatuillas que van de casa en casa, visitando los hogares en su humilde altar ambulante. Esta visita es devuelta el 24 de mayo, acontecimiento anual de características singulares. Todos los templos de María Auxiliadora reciben a muchedumbres de devotos y son escenario de expresiones impregnadas de un profundo sentido religioso, cristiano y popular. Se dan cita, junto a la liturgia más entrañable, procesiones y verbenas, el calor del encuentro y la alegría de la esperanza. Esta fiesta va precedida de la solemne novena y tiene el 24 de cada mes su conmemoración, como un medio más para la continuidad, a través del año, de una vida cristiana que se va haciendo bajo la mirada alentadora de la Madre Auxiliadora.
En el año de 1562 a causa de una depresión tropical, Don Lorenzo de Cepeda, quien viajaba hacia Perú, tuvo que hacer escala en el húmedo Puerto de la Posesión, ahora llamado, El Realejo. Entre las cosas que Don Lorenzo traía consigo se destaca una imagen de la Virgen de la Concepción. Don Lorenzo de Cepeda era un hombre muy piadoso. Tenía una hermana que era monja carmelita, a quien hoy se le conoce como Santa Teresa de Avila, Doctora de la Iglesia.
De El Realejo Don Lorenzo de Cepeda se vio forzado a viajar a El Viejo, pueblo cercano, buscando mejor clima y como era muy devoto de la Virgen, se la llevó con él y la depositó en la Parroquia por seguridad y evidente comodidad. Buscaba asistencia de los Frailes Franciscanos quienes habitaban en Chamulpa, hoy El Viejo. Allí tenían su convento y asistencia médica.
Los habitantes de El Viejo, indios y mestizos, fueron atraídos por la belleza de la imagen, y llegaban a la Parroquia a admirar a la “Niña Blanca”. Pronto adquirió prestigio de milagrosa, pero don Lorenzo tenía que partir y a pesar de las protestas y ruegos, empacó su bella imagen y se fue a El Realejo para embarcarse rumbo a Perú.
Cuando el barco se hizo a la mar, vino otra tormenta y el velero tuvo que regresar al puerto nicaragüense para evitar un naufragio. De nuevo Don Lorenzo se fue a El Viejo, cargando la sagrada estatua de la Virgen de la Concepción. El pueblo entero se volcó fervoroso a venerar a la Virgen y mestizos, indígenas y españoles interpretaron “que la Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse”. El pueblo entero ejerció una gran presión en Don Lorenzo y éste como fervoroso hijo de María, cedió “a los deseos de la Virgen”, donó la imagen al pueblo de El Viejo y partió hacia su destino original, Perú.
La devoción a la Inmaculada Concepción creció enormemente y hoy es venerada en un bellísimo altar de madera y aujilla de oro donado por sus devotos por gracias concedidas.
La fiesta de la Purisima Inmaculada Concepcion de El Viejo, patrona de Nicaragua es celebrada con gran solemnidad iniciando un novenario el 28 de noviembre con novenas con derroche y alegría a las 6:00 p.m. y por las mañanas misas a las 6:00 a.m. y rezo del Santo Rosario. Las novenas concluyen el 6 de diciembre la cual conlleva a un derroche de pólvora.
El 6 de diciembre es el dia de la “Lavada de la Plata”, que es una ceremonia religiosa con participación popular realizada en el previo Norte de la Basílica y cuyo fin es limpiar las piezas de plata que conforman el Tesoro de la Virgen; estas son limpiadas con un paño impregnadas de agua con limón y bicarbonato, y frotadas hasta quedar limpias. Al terminar la limpieza el devoto entrega una ofrenda a la mayordoma encargada de la actividad.
Luego se lleva a cabo la misa concelebrada por el Obispo de la diócesis y varios sacerdotes de Nicaragua y a continuación la Virgen es bajada de su camarín entre vitoreo de su pueblo el cual hace fila para venerar la milagrosa imagen de la Virgen y pagar sus promesas por los favores recibidos.
También se celebra, entre otras tradiciones, “La Gritería” que se inició hasta en 1857 en la ciudad de León. Es una fiesta religiosa y folklórica. Nació en San Felipe de León. La novena se comenzó en la Iglesia de San Francisco de la misma ciudad. Simultáneamente se celebraba en Granada y en el Viejo, donde existían misiones Franciscanas.
El 7 de diciembre se celebra con alegría en todas las casas de los nicaraguenses La Purísima Inmaculada Concepción. Según la tradición, en la víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción, familiares y amigos acostumbraban visitar las casas donde se estaban preparando altares para la fiesta de la Inmaculada Concepción. Algunos entonaban cantos tradicionales a la Virgen y los dueños de casa brindaban manjares, golosinas y refrescos a los visitantes. A esto se le llama popularmente “La Gorra” o “el Brindis”.
La fiesta de La Purísima es acompañada de cantos, pólvora y brindis de frutas, dulces y refrescos típicos. La gente recorre las calles al anochecer del 7 de Diciembre y se detiene en las casas que tienen altares confeccionados especialmente para ese día. Al acercase a la puerta, gritan “!Quién causa tanta alegría!” y la gente, desde adentro, contesta: “!La Concepción de María!” Con eso se inicia el canto.