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9 de febrero de 2026

Icono de la Madre de Dios Glinskaya (Nacimiento de Nuestra Señora)


Traducido del sitio Deva Maria:

 Este icono, "NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA", apareció milagrosamente a principios del siglo XVI ante unos apicultores que estaban instalando colmenas en el bosque. 

En 1648, en el lugar de la aparición del icono, se fundó el monasterio de Glinsk, que recibió su nombre de los benefactores del monasterio, la familia de boyardos Glinski, propietarios de los terrenos circundantes. 

El icono de la Madre de Dios se hizo famoso por sus múltiples curaciones. Lamentablemente, en la actualidad, el milagroso icono de la Madre de Dios se ha perdido. 

En el antiguo icono de la Madre de Dios hay tres imágenes separadas entre sí por contornos especiales: el justo Joaquín, la justa Ana y la sirvienta que sostiene en sus brazos a la Virgen María. En las listas modernas, estas imágenes no están separadas, pero una característica distintiva de todos los tipos de iconos de Glinsk es la imagen de Dios Sabaoth en la parte superior. 

La ermita de la Santa Natividad de la Virgen María de Glinsk, tras décadas de olvido y ruina, fue devuelta a la Iglesia en 1994. Se encuentra en Ucrania (diócesis de Konotop): pueblo de Sosnovka, distrito de Glukhov (cerca de la frontera de Ucrania con Rusia).

8 de diciembre de 2025

Preservada del pecado desde el instante de su concepción


 Traducido del sitio Nomidis:

Desde tiempos inmemoriales, las Iglesias orientales celebran la pureza original de María con la fiesta de la "Concepción de la Santa Madre de Dios" o, más exactamente, la fiesta de la concepción de María en el seno de Santa Ana

Los latinos la adoptaron progresivamente a partir del siglo X, pero San Bernardo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino seguían siendo reacios a aceptar esta "Inmaculada Concepción". San Juan Duns Escoto fue el primero en hacerla triunfar y en imponerse en la Sorbona de París

Los Papas intervinieron muchas veces a lo largo de los siglos para acallar esta disputa, hasta que Pío IX la definió como dogma de fe en 1854: "Desde el primer momento de su concepción, por gracia y privilegio únicos de Dios Todopoderoso, la Santísima Virgen María fue preservada del pecado original"

Al igual que el primer día de la Creación, cuando Adán y Eva salieron de las manos del Creador, la madre de su Hijo estaba allí, una minúscula célula humana con un alma toda santa. Así, Ella "se convirtió en la gloria de nuestra naturaleza pecadora".

23 de noviembre de 2025

Nuestra Señora de Guadalupe en la renovada Notre Dame de París


Del sitio Aleteia:

La catedral de Notre Dame de París está totalmente restaurada y abierta para los fieles de todo el mundo. Entre sus 29 capillas, se encuentra una especialmente cercana a México: la capilla de la Virgen de Guadalupe. Conócela.

Con el replique de las campanas, la procesión de más de 100 estandartes y la bendición del altar, entre muchos otro ritos, la catedral de Notre Dame de París quedó inaugurada y lista para recibir a fieles y turistas que, después de cinco años de trabajos de restauración, podrán volver a ingresar para rezar y maravillarse con su belleza.

Además del coro y la nave, los visitantes podrán conocer las 29 capillas que pretenden evangelizar en todos los niveles. Algunas de estas capillas fueron rebautizadas, como la que ahora está dedicada a santo Tomás de Aquino (antes a santa Ana), o la capilla de san Vicente de Paúl (antes de san José).

Sin embargo, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe permanece presente en este recinto histórico.

En 1938, el episcopado mexicano pidió permiso al Papa Pio XII para coronar a la Guadalupana en la catedral de París; sin embargo, el inicio de la segunda guerra mundial retrasó su llegada hasta el 26 de abril de 1949, cuando la Virgen de Guadalupe por fin fue coronada en la capilla construida en su honor.

La réplica enviada era exacta, con las mismas dimensiones que el ayate de Juan Diego. Durante el incendio de 2019, sorprendentemente, no presentó ningún daño.

La capilla se encuentra en la nave sur, a un costado de la capilla de la Virgen de Czestochowa. Y será aquí en donde la comunidad de hispanos celebre cada 12 de diciembre, como lo hacían antes del devastador incendio.

Es tradición que los fieles se reúnan para la celebración de la Misa y para las tradicionales mañanitas con mariachi.

La edición francesa de Aleteia reportó que la catedral propone una ruta de peregrinación que comienza por la nave izquierda. De esta forma, el visitante puede ver que “Dios promete, desde el principio, la reconciliación y la recuperación de la humanidad después del pecado original”.

La nave norte fue rebautizada como “Callejón de la Promesa” y cada capilla recibió una figura del Antiguo Testamento. El recorrido inicia por la capilla de Noé, que recuerda el primer anuncio de salvación de toda la creación; y termina con la capilla dedicada a Elías, que anuncia finalmente la inminencia de la venida del Mesías y la reconciliación definitiva.

La nave sur también fue renombrada; ahora tiene el nombre de “Avenida Pentecostés” y cuenta con siete capillas asociadas a los dones del Espíritu Santo. Además, siendo la catedral de la diócesis de París, estas capillas llevan ahora el nombre de un gran número de santos parisinos.

 11 - diciembre - 2024

8 de septiembre de 2025

¿Dónde nació Nuestra Señora?

 

Del sitio Aleteia:

Para entender la escasez de informaciones sobre la vida de Nuestra Señora en los primeros siglos conviene tener en cuenta las particularidades de aquella época.

El mundo pagano, por efecto de la decadencia en que se encontraba, era politeísta, o sea, los hombres adoraban simultáneamente a varios dioses. Los paganos no consideraban ilógico que existieran varias divinidades o que estas fueran imperfectas.

Incluso consideraban normal que los dioses dieran ejemplo de devastación moral, siendo, por ejemplo, adúlteros, ladrones o borrachos.

Obviamente no todos los dioses eran representados por esos vicios. Pero el hecho de que hubiera varios en esas condiciones dificultaba que los paganos entendieran la noción católica del verdadero y único Dios, de perfección infinita.

Por eso la Iglesia primitiva tuvo mucho cuidado al representar a Nuestra Señora como Madre de Dios, porque aquellos pueblos, con fuerte influencia del paganismo, rápidamente tenderían a transformarla en una diosa.

Aunque nunca se ocultó la importancia fundamental de la Virgen Santísima en la historia de la salvación, fue sólo tras la caída del imperio romano de Occidente y de la sucesiva cristianización de los pueblos cuando la Iglesia empezó a colocar a Nuestra Señora en la evidencia que le compete, exaltando sus maravillas. Y con ello hizo un bien indescriptible.

Es fácil comprender por qué en ese largo periodo, de cerca de 400 años, muchas informaciones relativas a la Virgen María se perdieran y otras se hallaran en fuentes no totalmente confiables.

A pesar de ello, la Tradición de la Iglesia conservó fielmente esos atributos de María que eran necesarios para la integridad de la fe de los católicos.

Lo esencial se transmitió y para un Hijo que ama a su Madre cualquier dato relativo a ella es importante.

Entre los datos sobre los que permanece un velo de misterio está el lugar en el que nació Nuestra Señora.

Tres ciudades se disputan la honra de haber sido el lugar de nacimiento de la Madre de Dios.

La primera es Belén. Esa tradición se debe al hecho de que Nuestra Señora es de estirpe real, de la casa de David.

Siendo Belén la ciudad de David, fue esa la razón por la que san José y la Virgen Santísima, ambos descendientes del profeta rey, se dirigieron a esa localidad en ocasión del censo romano que ordenaba que todos se registraran en el lugar originario de sus familias.

Por eso el niño Jesús nació en Belén y es aclamado, en el Evangelio, como hijo de David.

El principal argumento de los que sustentan la tesis de que Nuestra Señora nació en Belén se basa en un documento titulado De Nativitate Sanctae Mariae [“Sobre el nacimiento de Santa María“], incluido en la continuación de las obras de san Jerónimo.

Hay una tradición, en paralelo, que señala la pequeña localidad de Séforis, localizada a pocos kilómetros al norte de Belén, como lugar de nacimiento de la Virgen María.

Esa opinión tiene como base que, ya en la época del emperador Constantino, a principios del siglo IV, se construyó una iglesia en la localidad para celebrar a san Joaquín y santa Ana, padres de Nuestra Señora, que residían allí.

San Epifanio menciona este santuario. Los defensores de otras hipótesis señalan que el hecho de que los padres de la Virgen residieran allí no indica necesariamente que Nuestra Señora hubiera nacido en esa localidad.

La hipótesis que congrega el mayor número de adeptos es la de que María nació en Jerusalén.

San Sofronio, patriarca de Jerusalén (634-638) escribió en el año 603 que esa es la ciudad natal de María Santísima. San Juan Damasceno defiende la misma postura.

Valdis Grinsteins

26 de julio de 2025

Su misericordia se extiende de generación en generación


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Gracias, Madre, gracias por elegirnos y cuidarnos desde el cielo

María, sueño de Dios y esperanza de tus padres, 
que con fe, servicio y ternura criaste a Jesús de la mano de José
Mujer santa, 
que dos milenios después nos sigues mostrando cómo ser familia, 
cómo preservar los lazos de amor. 
Te damos gracias, porque bajo tu manto siempre se siente el calor del hogar.    
 
Ahí tienes a tu hijo”, 
te dijo Cristo desde la cruz. 
Mientras cargaba tus penas y las del mundo entero, 
te regaló a su amigo y, en él, 
multiplicó los hijos que te invitó a guiar de generación en generación. 
En su infinita misericordia, pensó más allá, 
en las vidas que venían. 
Y tú, con el corazón partido, una vez más, diste tu Sí. 

Gracias, Madre, gracias por elegirnos y cuidarnos desde el cielo.

Amén

14 de julio de 2025

Nuestra Señora de la Natividad (Basílica)


Del sitio Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora Aparecida:

El título de Nuestra Señora de la Natividad tiene su origen en una celebración que se celebró por primera vez como fiesta de la Basílica "Sanctae Mariae ubi nata est" - Santa María donde está -, conocida hoy como la Basílica dedicada a Santa Ana en Palestina. Una tradición oriental afirma que la basílica se construyó en el lugar donde vivían Joaquín y Ana, los padres de la Virgen María.

Fue el Papa Sergio (687-701) quien introdujo la fiesta de la Natividad en Roma en el siglo VII. Las iglesias bizantinas también celebraron el nacimiento de la Santísima Virgen María en el mismo siglo. En el calendario tridentino, la fiesta se incluyó el 8 de septiembre y se mantiene en esa fecha hasta nuestros días. 

Según relatos históricos, la parroquia de Cacheu (Guinea-Bissau) ha tenido muchos nombres con advocaciones marianas. La iglesia era una propiedad familiar, donada por D. Honorário Barreto, que la cedió a los cristianos con la condición de que se convirtiera en parroquia, lo que ocurrió cuando era gobernador de la ciudad, entre 1847 y 1855. En 1854, la parroquia de Cacheu pasó a llamarse Parroquia de Nuestra Señora de la Natividad...

Con la llegada de los misioneros y la creciente adhesión al catolicismo, en 1984 la parroquia de Cacheu fue elegida por el primer obispo de Guinea-Bissau, Don Settimio Artur Ferrazzeta, como sede de la primera peregrinación mariana, por ser la iglesia más antigua de Guinea-Bissau. La parroquia se celebra el 8 de septiembre. Pero la peregrinación tiene lugar todos los años el 8 de diciembre, con la presencia de numerosos peregrinos de las parroquias de las diócesis de Bissau y Bafatá y de personas de los países vecinos.
 

Hna. Rosiane Fernandes, cifa

24 de abril de 2025

Nuestra Señora de Nazaret de Plancoët

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Los fenómenos extraordinarios comenzaron en mayo de 1644. La viuda de Yvon Bertin, Olive Blandin, del pueblo de la Massonnais, en Corseul, de 66 años, conducía su rebaño cerca de la fuente de Ruellan. Cuatro veces, hacia las diez de la mañana, oyó una voz quejumbrosa. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie. Se le ocurrió una idea: su hija, recientemente fallecida, sufría en el purgatorio y pedía oraciones. Sin vacilar, se arrodilla junto al camino y ruega al Señor que se apiade del alma de su pobre hija.

Volvió a Plancoët y contó lo que le había sucedido. Inmediatamente, las habladurías se disparan. François Billy, comerciante de Haut-Plancoët, cuenta que el 26 de julio de 1643, fiesta de Santa Ana, al pasar junto a la fuente de Ruellan, se detuvo para dar de beber a su caballo y le quitó la brida cuando, de repente, oyó una voz fuerte -una voz femenina- que se quejaba. Una mirada a su alrededor le convenció de que estaba solo en aquella esquina del camino. Se alejó, angustiado, sin comprender el origen de la queja.

Nicolas Le Marchand, de Dinan, cuenta que el año anterior, en noviembre de 1642, cuando regresaba de una feria celebrada en la ciudad de Matignon, se percató de un fenómeno similar. Al pasar junto a la fuente de Ruellan al amanecer, desenganchó su caballo para darle de beber, pero no consiguió que bebiera. Le apretó la cabeza para inclinarlo hacia el agua y le hundió la boca en la pila de piedra, pero fue en vano: el animal se negó y cayó de rodillas. Molesto, su amo le dio un latigazo seco. ¡Un castigo inútil! El animal no se movió, mientras un conmovedor aullido se elevaba de la fuente, enviando ondas expansivas al corazón de Nicolas Le Marchand.

Cuenta la leyenda que, hace muchos años, una estatua de la Virgen María cayó en la fuente de Ruellan, una fuente profunda y fangosa en la que abundaban las plantas acuáticas. Atrevidos y eficaces, los tres hijos de un ferretero de Bas-Plancoët, llamados Alain, Jacques y Jean Faguet, de 21, 19 y 17 años respectivamente, decidieron averiguarlo por sí mismos. Al día siguiente de la fiesta del Santo Rosario, el lunes 3 de octubre de 1644, Alain y Jacques comenzaron la tarea, pero tras trabajar hasta las dos o tres de la tarde, el mayor se desanimó. Más tenaz, el menor encontró la primera pieza de la estatua. Llamó a su hermano, que ya se había marchado, y le pasó el cuerpo de la estatua. Juan no tardó en unirse a ellos, y Santiago pasó a sus dos hermanos el trozo en el que destacaban las cabezas de la Virgen y el Niño Jesús. 

Cavando más hondo, Santiago se fijó en la tercera pieza que había en el fondo de la fuente, el pedestal (o base), que parecía demasiado pesado para levantarlo y que dejó en la pila. Juntos, los tres hermanos lavaron las dos piezas que habían sacado del agua y las colocaron en la ladera de un campo llamado Surset-Jacques, contra un roble perteneciente al Sieur de Laudren Le Roy. Al amanecer del día siguiente, en una muestra espontánea de piedad, los peregrinos acudieron a la humilde estatua para rezar y hacer ofrendas. Luego, inclinándose con respeto, beben devotamente el agua clara de la fuente limpia, donde parece reflejarse la sonrisa de María. Un detalle conmovedor: Jacques Faguet vio a una joven despojarse de una bonita cinta que halagaba su coquetería y depositarla como ofrenda a los pies de la Virgen.

La estatua de granito gris tiene esculturas a ambos lados: a un lado, el descendimiento de Nuestro Señor de la Cruz; al otro, Nuestra Señora sosteniendo a su hijo en brazos. Junto al Niño Jesús, los investigadores observaron una figura grabada que no pudieron identificar (tal vez San Juan Evangelista).

Ese mismo día, Guillaume Huet, comerciante de la calle de l'Abbaye, enfermo de hidropesía desde hacía seis meses y confinado en cama desde Pentecostés por el médico Lossandière, de Dinan, hace voto a la Virgen y promete ir a la fuente de Ruellan a visitar la estatua que habían encontrado los hermanos Faguet. Hasta entonces, los remedios proporcionados por Picot, boticario de Dinan, no le habían hecho efecto. Desde finales de septiembre, ni siquiera ha podido levantarse de la cama. En cuanto invocó la estatua milagrosa, sintió tal alivio que se levantó enseguida. Lleno de gratitud, al día siguiente volvió a la estatua, caminando feliz y completamente curado. Se encontró con los tres hermanos cerca de su milagroso hallazgo. Juntos decidieron construirle un oratorio rústico, hecho temporalmente de tablas.

Los signos asombrosos en torno a la estatua se multiplicaron, empezando por la luz, atestiguada por cientos de testigos. Fue el caso de Jean Lhostellier, de 38 años, que pasó poco después de medianoche por la rue de l'Abbaye y subió la colina en dirección a Dinan. Al acercarse a la frondosa capilla, apareció una luz brillante, similar a la de una antorcha encendida. Después, la luz desapareció. El fenómeno le sorprendió. Sin embargo, continuó su camino, impresionado por esta visión. Al día siguiente, de regreso de Dinan, pasó por el mismo lugar y sólo vio personas arrodilladas piadosamente ante la estatua.

El 18 de octubre de 1644, fiesta de San Lucas Evangelista, un pequeño grupo abandonó las alturas de Créhen tres horas antes del amanecer. Se trataba de un labrador, Yvon Merdrignac, un zapatero, Jean Girard, un fabricante de medias, Guillaume Bouexière, y su esposa, Jeanne Besrée, del pueblo de La Chesnelaye, y un tal Yves Gillebert que se había unido a ellos con su hija. Se acercaron a la capilla dos horas antes del amanecer, en plena noche. ¡Oh, sorpresa! En medio del camino vieron a una hermosa dama luminosa vestida toda de blanco. Cuando llegaron, la alta dama había desaparecido y el camino estaba desierto. Los seis se arrodillaron ante la estatua de granito y, después de rezar largo rato, entraron en una cabaña que había al otro lado del camino para desayunar al abrigo del aire de la mañana. Mientras comían, vieron brillar un largo relámpago sobre la santa imagen, sin que se oyera ningún trueno.

El rumor público de la peregrinación se difundió rápidamente todas estas noticias por la región, y la devoción popular creció aún más rápidamente a medida que se multiplicaban los sucesos maravillosos en torno a la estatua recién descubierta. El número de peregrinos crecía día a día. Al principio, llegaban a ser doscientos o trescientos en un solo día. Pronto, a medida que crecía su número, se hizo más difícil calcular. En un día cualquiera, podía haber hasta dos mil. Todo el país temblaba. Sir Julien Gévezé, rector de Corseul, informa de todos estos acontecimientos a su obispo, Mons. Achille du Harlay de Sancy, que gobernaba entonces la diócesis de Saint-Malo, y le pide que defina una línea de actuación.

El obispo decidió investigar a fondo estos hechos extraordinarios y se puso manos a la obra de inmediato. Constituyó un tribunal y lo envió al lugar para examinar esta cruz, partida en tres pedazos, con la Virgen María y el Niño Jesús en una cara y el Descendimiento de la Cruz en la otra, y para interrogar a los testigos de los extraordinarios acontecimientos y curaciones que habían precedido, acompañado y seguido al descubrimiento de esta estatua. La comisión de investigación se desplazó al lugar y constató escrupulosamente el número de exvotos que, colocados a los pies de la estatua, daban testimonio de gracias recibidas, entre ellas un gran número de curaciones: "Sesenta y cuatro velas de cera blanca y amarilla ardiendo, ciento cincuenta rosarios colgados de las paredes, dos cruces de oro, tres cruces de plata, pendientes, votos de cera que representaban brazos y piernas, y cuerpos de hombres, mujeres y niños, muletas, dos cuadros de la Santísima Virgen, una estatua de alabastro de Santa Catalina, una campana, e incluso objetos como ollas de barro blanco, un plato de peltre, un espejo, un sombrero gris, dos manteles de tela, cuatro servilletas, tocados y collares".

La devoción popular no se ha agotado desde entonces.

Arnaud Dumouch
licenciado en Ciencias Religiosas
abate Henri Ganty 

12 de enero de 2025

¿Puede Nuestra Señora ayudarte a amar más a Jesús en la Eucaristía?


Del sitio Relevant Radio:

Patrick Conley charla con el padre Tim Wyciskalla. Comienza la conversación con un dato histórico sobre la Edad Media, en la que los gremios (precursores de los sindicatos modernos) veneraban a un santo patrón relacionado con su oficio. Sorprendentemente, no era San José el santo al que acudían los carpinteros, a pesar de su conocida experiencia en la carpintería, sino Santa Ana, la madre de María. ¿Por qué? Porque Santa Ana representaba el pináculo de la artesanía en la creación del mejor "tabernáculo": María misma.

Esto enlaza con la idea de que María es el tabernáculo original. Ella llevó a Jesús en su interior durante nueve meses y lo presentó al mundo. El P. Tim señala que cada celebración eucarística se hace eco de la presencia de María, junto a Jesús desde su encarnación hasta la cruz. Su papel es fundamental, no como una distracción, sino como un profundo realce de nuestra devoción eucarística.

Mientras la Iglesia anticipa un renacimiento eucarístico, el Padre sostiene que la devoción mariana está intrínsecamente ligada a nuestra fe eucarística, reforzando e intensificando nuestra atención a la presencia de Cristo. La historia del gremio de carpinteros, contada por el P. Tim, nos recuerda hasta qué punto María influye en nuestras prácticas sacramentales, guiando y enriqueciendo nuestro camino hacia Cristo.

Así que recordemos invitar a María a nuestros corazones y oraciones, especialmente durante los momentos de adoración eucarística, permitiéndole alimentar nuestra devoción a su Hijo, asegurando que nuestros encuentros espirituales no sólo se profundicen, sino que se transformen verdaderamente.

28 de diciembre de 2024

Oración a la Sagrada Familia por Nuestro Hogar

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Santa María, guía a nuestras familias para hacer camino en la caridad. Que el amor desinteresado mueva nuestras manos y esté presente en todas nuestras palabras.

Madre, te pedimos que, como en el hogar de Nazaret, cada uno se sienta profundamente amado por Dios y por las personas a su alrededor. Que los pequeños aprendan buenos valores de sus mayores; y los adultos, a ser como niños.

Virgencita que creciste bajo el manto de ternura de San Joaquín y Santa Ana, intercede para que la fe se transmita de generación en generación.

Hoy, como Iglesia, rezamos para no perder de vista a Jesús, José y María. Que la Sagrada Familia fortalezca nuestros vínculos y sea siempre nuestro modelo a seguir. 

Amén.

23 de noviembre de 2024

Oración Por la Presentación de Nuestra Señora en el Templo

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

María en el Templo. Toda tu belleza y tu gracia del alma y del cuerpo, eran para el Señor. 

Todo en ti, dulce Virgen María estaba orientado hacia la Santísima Humanidad de Jesucristo, el verdadero Templo de Dios.

Tu presentación en el Templo por tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, nos muestra tu pertenencia exclusiva a Dios, la completa consagración de tu alma y de tu cuerpo al misterio de la salvación; y nos enseña a responder con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre.

María, hiciste que en torno tuyo floreciera el amor a Dios y lo llevaste a cabo sin ser notada, porque tus obras eran cotidianas, cosas pequeñas llenas de amor.  

Que aprendamos a servir a Dios y a nuestros hermanos, como tú, en la sencillez, y con amor.

Como tú te ofreciste a Dios en el Templo con prontitud y por entero, santa niña María, así nosotros queremos presentarnos a ti y te rogamos que nos lleves de la mano y nos ofrezcas al Señor. 

Enséñanos, Madre, a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo con firmeza y delicadeza en cada momento de nuestra vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

8 de septiembre de 2024

Con la Natividad de Nuestra Señora se ha creado un Cielo en la tierra

 Del sitio Enciclopedia Mariana:

Los evangelistas no nos dicen dónde nació María. Solo sabemos que estaba emparentada con Isabel que vivía en Judea. Por tanto, no es imposible que ella misma fuera originaria de Jerusalén, como dice una antigua tradición de la que encontramos huellas en el evangelio apócrifo de Santiago, que nos habla de los padres de la Virgen, Joaquín y Ana.

Había una casa en Jerusalén llamada "la Casa de Ana" cerca del estanque de Betsaida. Cerca de esta casa se erigió una iglesia cuya inauguración tuvo lugar el 8 de septiembre. Al principio fue la Basílica de la Natividad de María y, más tarde, en el siglo XII, se convirtió en la Iglesia de Santa Ana.

El aniversario de esta consagración se conmemoraba cada año. La festividad se extendió a Constantinopla en el siglo V y luego a Occidente. Posteriormente, se le añadió la festividad de su concepción, nueve meses antes, de ahí la fecha del 8 de diciembre.

La Natividad de María es una de las grandes festividades del año litúrgico bizantino, porque inaugura la economía de la salvación y la entrada de la Palabra de Dios en la historia de los hombres: “Este día es el preludio de la alegría universal. En este día comenzaron a soplar los vientos de la salvación” (liturgia bizantina).

Fue en la Basílica de la Natividad de María donde san Juan Damasceno, padre y doctor de la Iglesia (†749), proclamó: “Venid todos: ¡celebremos con alegría la alegría del mundo entero! Hoy, de la naturaleza terrenal, se ha formado un Cielo en la tierra. ¡Hoy es el comienzo de la salvación para el mundo!”.

18 de agosto de 2024

Las confidencias de Nuestra Señora en el templo

Del sitio Un Minuto con María:

Santa Isabel, religiosa benedictina del monasterio de Schoenau (Alemania), recibió de la Virgen la siguiente revelación. El relato es de san Buenaventura:

"Cuando mi padre y mi madre me dejaron en el Templo, formulé en mi corazón la resolución de tomar a Dios como mi padre y a menudo me preguntaba qué podía hacer para complacerlo. Además, hice voto de guardar mi virginidad, de no poseer nada en la tierra y puse toda mi voluntad en manos de Dios".

Su madre santa Ana, por su parte, dice: "De todos los preceptos divinos, el que tenía constantemente ante mis ojos era el del amor: “amarás al Señor tu Dios”. Iba a la medianoche al altar del Templo para pedir la gracia de cumplir los preceptos de la Ley. Luego, suspirando después del nacimiento de la Madre del Redentor, rogué a Dios que me conservara mis ojos para poder verla, mi lengua para poder alabarla, mis manos y mis pies para poder servirla, y mis rodillas para poder adorar en su seno al Hijo único de Dios".

Y cuando la religiosa le dijo a la Virgen: "Pero, mi Soberana, ¿no estabas llena de gracia y de virtud?", esta le respondió: “Debes saber que me consideraba la creatura más vil y más indigna de la gracia divina, por eso nunca dejé de pedir virtudes y gracia”.


28 de julio de 2024

Nuestra Señora, Canal de gracias del Espíritu Santo

Del sitio Heraldos del Evangelio:

María Santísima estaba predestinada desde toda la eternidad a ser la madre de Dios. Y por eso mismo, en el momento en que fue concebida en el seno de Santa Ana, no sólo fue preservada de la mancha original, sino que recibió la plenitud del Espíritu Santo en un grado superior al de todos los ángeles y santos juntos.

Sin embargo, en el momento en que dijo sí a las palabras del Ángel y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, esta plenitud alcanzó una cima inimaginable. No podía haber mayor dignidad entre las simples criaturas que ser elevada a Madre de Dios, participando en el plan hipostático. Por medio de Ella fue posible la Obra de la Redención, porque Dios así lo quiso. Su grandeza exigía una perfección digna, en cierto modo, del Creador. De ahí las palabras de un santo: "Sólo Dios puede conceder el cúmulo de gracias depositado en la Divina Madre el día de la Encarnación" (San Bernardino de Siena).

La santidad de María -un prodigio- creció en cada momento de su vida, especialmente en los momentos cruciales de la vida de su Hijo, la Pasión y la Resurrección de Jesús.

Qué admirables virtudes practicó María a lo largo de la dolorosa Pasión del Redentor. Ella, la mejor de todas las madres, amando con todo el ardor de su Corazón Inmaculado al mejor de todos los hijos, al que concibió por obra del Espíritu Santo, al que engendró maternalmente en el tiempo y en la carne, al que amamantó y cuidó con tanta solicitud, y al que, en unión con el Padre Celestial, estuvo dispuesta a ofrecer por la humanidad pecadora. Pero ella no se limitó a mirar desde lejos. Siguió valientemente la Vía Dolorosa y permaneció junto a la Cruz de Jesús. ¡Cuánta fuerza, cuánta virtud, cuánta santidad no necesitaba esta alma!

Quizás un momento aún más cruel estaba por llegar: después de la sepultura del cuerpo de Jesús, qué vacío debió sentir. Su Hijo ya no estaba en el mundo. Mucha gente sabe lo que es perder a un hijo y puede imaginar mejor lo que María debió sufrir en aquella ocasión. Sin embargo, su fe inquebrantable en la Resurrección sostuvo por sí sola a la Iglesia naciente durante tres largos días.

Todo este sufrimiento fue ampliamente recompensado cuando el Espíritu Santo descendió sobre Ella y los Apóstoles se reunieron en el Cenáculo. Una vez más, su plenitud de gracias creció magníficamente. "El día de Pentecostés", dice un gran siervo de Dios, "el Espíritu Santo descendió primero sobre la Divina Madre y luego se difundió entre los Apóstoles en forma de lenguas de fuego". "El Ministerio Apostólico, de hecho, destinado a comunicar la gracia, debía recibir su perfección final a través del canal de Aquel que es su administrador. En cualquier caso, los Apóstoles debieron sin duda la plenitud de la sabiduría y de la santidad que recibieron en aquel gran día a las oraciones de su amado Soberano y a sus propias disposiciones." (P. Louis Bronchain, C.SS.R., Meditaciones para cada día del año).

Con Ella como modelo e intercesora, le pedimos que prepare nuestros corazones para que sean digna morada del Divino Paráclito. Para ello, trabajemos con Ella para unir en nosotros la inocencia con la penitencia, el temor de Dios con la confianza en Él, la humildad con la grandeza de alma y la delicadeza de conciencia con la generosidad del sacrificio. Esforcémonos con María por ascender a Dios a través de los diversos grados del recogimiento, la pureza de corazón y la oración continua.

Según san Ildefonso, así como el fuego penetra en el hierro y lo abrasa, dándole las propiedades propias del fuego mismo, así el Espíritu Santificador tomó posesión del alma de María y le dio sus dones y le concedió el poder de transmitirlos a quien ella quiera; basta que ella se incline ante nosotros para llenarnos del mismo Espíritu. "Todos los dones, virtudes y gracias -dice san Bernardino de Siena- son dispensados por las manos de María a quien Ella quiere, cuando Ella quiere y como Ella quiere". Ella quiere colmarnos de más favores de los que jamás podríamos esperar recibir. Dejemos abiertas las puertas de nuestro corazón para que Ella tome posesión y nos colme de los dones del Espíritu Santo.

Heralded Academics Blog

19 de julio de 2024

Nuestra Señora de Lourdes de Euclid

Del sitio National Catholic Register:

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia tiene una conexión con un santuario de Lourdes en Ohio; 64 años después de que Nuestra Señora se apareciera por primera vez a Santa Bernadette, el Santuario Nacional y Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en Euclid, Ohio, tuvo sus comienzos. En 1922, en peregrinación a Lourdes, a 3.986 millas de Euclid, la madre superiora de las Hermanas del Buen Pastor se inspiró para construir una réplica de la gruta en el terreno donado a la congregación a 10 millas al este de Cleveland.

El 30 de mayo, Domingo de la Trinidad, las monjas prometieron a Dios que construirían el santuario. Cuatro años más tarde, en 1926, de nuevo el Domingo de la Trinidad, el arzobispo de Cleveland Joseph Schrembs dedicó el santuario de Euclid. Dos años más tarde, la gruta fue nombrada santuario nacional americano. En 1952, las Hermanas de la Santísima Trinidad -las Trinitarias- se hicieron cargo del santuario.

En Francia, un sacerdote dominico preguntó a las hermanas si podían ayudar con los peregrinos de habla inglesa. "Como agradecimiento, les dio reliquias que trajeron de vuelta", recuerda la hermana Phyllis Ann, actual administradora del santuario, al Register. Una de ellas es un trozo de la roca sobre la que estaba Nuestra Señora cuando se apareció a Santa Bernadette. "Ahí es donde se ven los trozos de piedra sobre los que fluye el agua en la Gruta; también hay uno incrustado en un trozo de mármol en el lateral para que la gente pueda realmente poner sus manos sobre él". Cerca de la estatua de la Inmaculada Concepción, las astillas de la piedra de Lourdes están incrustadas en un libro de mármol esculpido que parece un antiguo libro de comunión. Y un tercer trozo de la piedra de Lourdes "está en la tienda de regalos", junto con "un trocito del hueso del hombro de Santa Bernadette".

"Se nos considera un satélite de Nuestra Señora de Lourdes en Francia", explicó la hermana Phyllis Ann.

"Aquí hubo una aparición de María. Es parte de la historia que a lo largo de los años ha quedado relegada u olvidada", añadió, antes de relatar la anécdota. "Esto era una granja de uvas propiedad de la familia Harms, muy buenos católicos. Julia Harms estaba casada con el hijo mayor. Y todos los días, ella y sus amigas iban a mediodía a donde está [ahora] la gruta, y rezaban allí el Rosario mientras estaba embarazada. Un día, María se le apareció y le dijo que daría a luz y que el niño viviría, pero que ella, Julia, fallecería. Y he aquí que da a luz a una niña. Antes de dar a luz, le cuenta a su marido lo de la aparición y le promete que si la familia se desprende alguna vez de esta propiedad, será para un fin religioso dedicado a María". Dos semanas después de dar a luz, la señora Harms falleció.

En 1919, cuando las Hermanas del Buen Pastor trajeron a la granja a las chicas que cuidaban en Cleveland para recoger uvas, la superiora consideró que era un buen lugar para que las jóvenes vivieran en medio de la paz del aire libre, lejos de la ciudad. Obtuvo la propiedad de la familia Harms, y fue dedicada a Nuestra Señora de Lourdes.

Por alguna razón largamente olvidada, las hermanas no pudieron seguir supervisando el santuario; pero, providencialmente, las Trinitarias llegaron a Estados Unidos para enseñar a los inmigrantes italianos. Ellas administran el santuario desde 1952.

A lo largo de los años, el trozo de piedra de Lourdes incrustado en mármol a los pies de Nuestra Señora en la gruta, con una corriente constante de agua que fluye sobre él, se ha convertido en algo más que una réplica del manantial curativo de Francia.

La hermana Phyllis Ann establece una conexión local. "La gente dice: '¿Tenéis milagros? Nosotros no los llamamos milagros; los llamamos dones de Dios, bendiciones de Dios". Ella compartió dos; primero, de un hombre que fue voluntario en el santuario hasta los 90 años. Mientras ella era novicia, él le contó cómo, de pequeño, se quedó ciego de un ojo y su madre le llevaba al santuario casi todos los días. Ella le lavaba el ojo con el agua y rezaban. Pero fue en la Misa, cuando el Padre levantó la Hostia y dijo: "Esto es mi Cuerpo", cuando recuperó la vista. Y algunos años después, cuando ella volvió al santuario y él tenía entonces 93 años, le dijo: "Hermana, fui al médico, y el médico me dijo que me voy a quedar ciego a causa de la degeneración macular. Pero aún puedo ver por el ojo que me curaron aquí". Y pudo seguir viendo por el ojo hasta el día de su muerte".

También nos contó cómo una "familia no local vino aquí e hizo una novena" para tener otro hijo. Cuando la esposa fue al médico, la hermana Phyllis Ann contó: "Le dijo: 'Lo siento, pero su hijo no va a sobrevivir'. Tenía el corazón en el lado derecho del cuerpo, no en el izquierdo, y ninguna de las arterias estaba bien conectada". La hermana Phyllis Ann no sabía qué opciones le daban a la mujer, pero insistió: "No, voy a llevar a este niño a término". Cuando el niño nació, el corazón estaba en el lado izquierdo, y todas las arterias y venas estaban correctamente unidas."

La gente da aquí innumerables testimonios de curaciones atribuidas al agua de Lourdes. A lo largo de los años que lleva en el santuario, la Hermana Phyllis Ann ha notado un ligero cambio en estos favores. A finales de los años 70, "en aquella época, la mayoría de estas gracias eran físicas", explica. "Ahora, la mayoría de la gente del siglo XXI viene aquí, y dejan pequeños trozos que obtienen de AA", por ejemplo, que atestiguan que están sobrios y han superado el alcoholismo, o de Narcóticos Anónimos, si llevan un año sin consumir drogas. Dejan estas pequeñas fichas incrustadas en las rocas. "Junto con la curación tangible, la mayoría de las veces se trata de una curación espiritual".

Hay un pequeño edificio "donde guardamos las cosas que la gente deja en agradecimiento por las gracias y bendiciones recibidas", explicó. Contó cómo una persona de Honduras dejó una camisetita "porque su hijo había estado enfermo de leucemia, iba a la Clínica Cleveland, y cuando volvieron a casa, el niño no tenía ni rastro de la enfermedad".

Acogiendo a peregrinos de todo el mundo, las misas se celebran al aire libre en la gruta hasta octubre, donde una estatua de Bernadette se arrodilla y mira a la Virgen. Desde 1926, la estatua de mármol blanco italiano de Carrara de María con la proclamación "Yo soy la Inmaculada Concepción" se encuentra aquí. Varias estatuas de mármol de Carrara adornan también el recinto, empezando por el Sagrado Corazón, Santa Ana y San José. La historia de Lourdes se presenta en una serie de vidrieras que bordean la capilla y el oratorio.

Pasada la gruta, un camino sigue el Vía Crucis del santuario alrededor de la ladera boscosa hasta una tumba custodiada por representaciones de ángeles, que alberga una estatua de tamaño natural de Nuestro Señor en reposo. Las estaciones terminan con un relicario de Nuestro Salvador Resucitado en triunfo. A lo largo del camino, se puede rezar el rosario de 15 decenas de cuentas de granito.

La Hermana Phyllis Ann dice que el santuario es "un regalo para mucha gente, incluso no católica. Se sientan en la gruta. Me dicen que se sienten muy tranquilos, muy en paz". 

Reflexionando sobre cómo necesitan más hermanas para hacer el trabajo aquí, subrayó cuántas almas son bendecidas aquí.

"Esto es una joya. Es un lugar de paz y tranquilidad", dijo la hermana Phyllis Ann. "Y la gente viene aquí por esa tranquilidad, esa paz, para alejarse de todo el ruido y las distracciones y adicciones del mundo actual. Algunas personas que entran en la propiedad dicen: 'No sé por qué estoy aquí. Pero este es un lugar hermoso. Y aquí es donde me siento como en casa'" - una bendición habitual en el santuario de María en Lourdes, con sus innumerables bendiciones del Señor.

La Hermana Phyllis Ann también recordó cómo ella, su madre y su abuela iban todos los domingos al santuario cuando era pequeña. Tomaban el transporte público desde Cleveland, subían a pie la colina y, a las 4 en punto, se unían al Rosario y se quedaban para la Bendición, que continúa en el santuario hoy en día. "Sinceramente, creo que fue aquí donde se me dio a conocer mi vocación o donde el Señor me permitió escuchar lo que me decía", afirma la Hermana Phyllis Ann. "Seguí viniendo y nunca me fui".

21 de junio de 2024

Nuestra Señora de Montagnaga

 Del sitio Santuario di Pine:

Un tal Jacobo Moser, piadoso campesino de Montagnaga, a principios del siglo XVIII,  había visitado  en varias oportunidades el Santuario de la Virgen de Caravaggio, y en uno de esos viajes trajo una imagen de la Virgen que exponía sobre un altar de la Iglesia de Montagnaga, dedicada a Santa Ana el 26 de mayo de cada año. El relato de las gracias y de las fiestas de Caravaggio suscitaba en muchos el deseo de visitar el celebre Santuario bergamasco (de la ciudad de Bérgamo). Entre estos se encontraba también una jovencita llamada Domenica Targa (9 de agosto 1669- 24 octubre 1764 ), nacida en un pueblito cercano a Montagnaga llamado Guardia. A ella se le hacia difícil obtener el consenso de sus padres.

Hacia el mediodía del sábado 14 de mayo de 1729, Dominga se hallaba con su rebaño en la cuenca del “Palustel” ( hoy de la Aparición ). Cuando ,todos los animales, como  llenos de espanto, comenzaron a huir desorientados. Dominga, que estaba recitando el rosario.  Exclamó a viva voz: “¡ Jesús, María ayúdenme!" Apenas pronunciadas esta invocación, ve delante de ella a una bellísima Señora vestida de blanco como la nieve. “¿Hija mia, que haces?” le pregunta. “Recito el Rosario", responde Dominga. La Señora la elogió y, después de manifestarle el ardiente deseo de dirigirse a Caravaggio, agregó : “Obedéceme a mi. No vayas a Caravaggio. En cambio, la noche de la Fiesta de la Ascensión ( ese año era el 26 de mayo ) ve a la Iglesia de Santa Ana, donde estará expuesto el cuadro de la Beata Virgen de Caravaggio. Tu arrodíllate en el primer escalón del altar: verás una cosa bellísima "

¡ No se si mis padres me permitan ir hasta Montagnaga a esa hora!" respondió la joven. “No temas, te lo permitiran de seguro”, agrego la bella Señora y desapareció.

Llega el 26 de mayo de 1729, fiesta de la Ascención. Sin excesiva dificultad, Dominga puede participar de la celebración en la iglesia de Montagnaga. Ese día se cantaban también,las  letanías de los santos,para obtener el don de la lluvia. En la invocación “Omnes Sancti Martyres" Dominga Targa se inclinó sobre el lado derecho, y permaneció en esa posición, como abstraída de todo lo que sucedía a su alrededor, hasta que la celebración terminó.  Cuando los sacerdotes, saliendo de la sacristía, la llamaron a la realidad, se lamentó por haber estado poseída por una dulce visión: Veía a la Virgen Santísima con el Niño en brazos, en su mano derecha llevaba el rosario y la invitaba a manifestar su aparición a todas las personas presentes. Naturalmente , hubo muchos escépticos, especialmente entre los del clero. Pero la piadosa joven, antes de volver a casa, fue obligada por una fuerza interior a proclamar por tres veces las maravillas de la Virgen Maria y de su presencia.

Mientras tanto, aun entre las variadas opiniones y comentarios, comenzó a  desarrollarse una particular devoción por la Virgen Santisima de Caravaggio también sobre el altar de la iglesia de Santa Ana en Montagnaga. El ferviente Giacomo Moser hizo preparar por la pintora trentina Elena Zambaiti, un  nuevo y mas grande cuadro de la aparición de la Virgen a la vidente Giovanetta Varoli, testigo de las apariciones que fueron el origen del celebre santuario en el Bergamasco. Es la Sagrada imagen que aun hoy se venera en Montagnaga de Pine, mientras que el canónico Mons. Girolamo conte Bucelleni, hizo reconstruir el altar en la forma en que lo vemos hoy. Todo fue preparado con tanto cuidado y rapidez, que ya el 8 de septiembre del mismo año 1729 se pudo proceder a la bendición del nuevo altar. Había sido predispuesto un rito solemne con la participación del cura pievano (párroco general) de Pine».

Ya la gente de Montagnaga se encontraba reunida en el templo, y se sentían llegar las invocaciones  del pueblo, que venia procesionalmente desde Baselga, cuando la Santísima Virgen, se le aparece a la vidente, con el Niño en brazos,pero esta vez herido y sangrante, y estaba acompañada por los santos Joaquín, Ana y José. La Virgen misma bendice el cuadro y luego, después de haber pedido a Dominga que por tres veces gritara “Viene  la Santísima,Virgen” aseguro que ese sería el sitio  donde  recibiría las oraciones de sus devotos.

Mostrando luego, las heridas de su divino Hijo, explicó que estas habían sido causadas por los pecados y exhortó a rezar mucho por la conversión de los pecadores. Naturalmente, también esta vez, Dominga Targa encontró escepticismo, especialmente de parte del cura Pievano de Baselga.

La SSma. Virgen, como para consolar a Dominga, se le aparece dos días después , por cuarta vez, en la localidad  llamada “Pralongo“, y la exhortó a narrarle todo a su confesor, Padre Miguel Bernardi, que la ayudaría.

De hecho, fue así. La autoridad diocesana promovió un regular proceso canónico, que duro varios años, y que concluyó con la autorización de celebrar solemnemente la fiesta de la aparición de Maria en Montagnaga el día 26 de mayo.

Con la transcripción del Vicario general capitular de nuestra Diócesis, fechado el 17 de mayo de 1730, el sacerdote Antonio Flamacino, revisor pro sinodal y ecónomo de la Camara Episcopal,fue elegido para examinar los hechos extraordinarios acaecidos en el pequeño pueblo de Montagnaga. El proceso comenzó el 20 de mayo de 1730 en el castillo del Buen Consejo, en Trento, hasta el 23 de mayo, y el 22 de agosto del mismo año fue reenviado a Montagnaga, donde se había trasladado  para tal fin el delegado Flamacino. En Trento, durante el interrogatorio del 22 y el 23 de mayo, la buena pastora narro con lujo de detalles, la historia de las cuatro apariciones donde había sido preferida por la Virgen y que fueron narradas hasta aquí en un compendio luego de valorar los actos originales del proceso: En Montagnaga , donde se continuó el interrogatorio, ella confirmó la exposición hecha en Trento, sin ningún punto de contradicción, Fue que durante el interrogatorio efectuado en Montagnaga, la joven Targa pudo narrar una posterior aparición de la Virgen, acaecida luego de la clausura del proceso de Trento (Quinta aparición), de la cual se hablará brevemente, a continuaciòn, resaltando que este maravilloso nuevo suceso se nos hace conocer por primera vez solo a partir de la revelación de los actos originales del proceso, salidos a la luz al finalizar el año 1893.

La Virgen aparece por última vez a Dominga Targa en la iglesia de Santa Ana en Montagnaga, el 26 de mayo de 1730. Envuelta por una luz refulgente, y rodeada por una multitud de vírgenes,  La Virgen invocó la bendición -el Señor sobre la multitud presente, obró algunas curaciones, manifestó a Dominga su satisfacción, y saludándola amablemente se alejó para siempre.

El siguiente encuentro sucedería en el Cielo, el 24 de octubre del año 1764.

9 de mayo de 2024

8 imágenes hermosas de Nuesra Señora en la Basílica de San Pedro

Del sitio Catholic News Agency:

Para honrar a la Santísima Virgen María, el Vaticano ofrece una peregrinación mariana especial dentro de la Basílica de San Pedro cada sábado por la tarde durante el mes de mayo.

El itinerario mariano lleva a los peregrinos desde la escultura de mármol de la Piedad de Miguel Ángel hasta Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una pintura del siglo XII introducida en la basílica en 1578 en una solemne procesión.

Para quienes no puedan viajar a la Ciudad Eterna, CNA ofrece la siguiente "visita virtual" con fotos de Daniel Ibáñez de ocho bellas imágenes de Nuestra Señora en la Basílica de San Pedro con motivo de la fiesta de María, Madre de la Iglesia.

Virgen Inmaculada

En la Capilla del Coro de la basílica, un gran retablo muestra a María, Virgen Inmaculada, en la gloria del cielo sobre ángeles y santos. El mosaico, basado en una pintura del siglo XVIII del artista italiano Pietro Bianchi, representa a San Juan Crisóstomo, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua venerando a la Santísima Virgen María.

La capilla se encuentra en el lado izquierdo de la basílica, detrás de una verja de hierro diseñada por Gian Lorenzo Bernini. San Juan Crisóstomo está enterrado bajo el altar, que también contiene reliquias de San Francisco y San Antonio.

Cuando el Papa Pío IX declaró la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen María el 8 de diciembre de 1854, hizo añadir una corona de oro al mosaico de María. Posteriormente, el Papa Pío X añadió una corona de diamantes más grande para conmemorar el 50 aniversario de la declaración en 1904.

La pintura original de Bianchi se encuentra en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri de Roma.

Madre de la Iglesia

La basílica contiene un icono de la Virgen María titulado "Mater Ecclesiae", que significa "Madre de la Iglesia".

La imagen original de la Virgen María y el Niño Jesús estaba pintada en una columna de la antigua basílica de San Pedro, construida por el emperador Constantino en el siglo IV. Posteriormente se trasladó a la Basílica de San Pedro, del siglo XVI. Pablo VI honró el icono con el título de "Mater Ecclesiae" tras el Concilio Vaticano II.

El icono aún puede verse sobre uno de los altares laterales de la basílica, en la Capilla de Nuestra Señora de la Columna, que también contiene los restos de San León Magno (440-461).

Un mosaico de la Virgen María con vistas a la plaza de San Pedro se inspiró en la imagen original de la Mater Ecclesiae. El mosaico se instaló tras el atentado contra San Juan Pablo II en 1981.

Cuando bendijo el mosaico, Juan Pablo II rezó "para que todos los que vendrán a esta plaza de San Pedro levanten su mirada hacia ti [María], para dirigir, con sentimientos de filial confianza, sus saludos y sus oraciones."

En 2018, el Papa Francisco añadió la memoria de María, Madre de la Iglesia, al calendario litúrgico del lunes después de Pentecostés.

Madre de los peregrinos

Una pintura restaurada del siglo XVI de la Virgen con su hijo en brazos se encuentra en la Basílica de San Pedro sobre el sarcófago del Papa Gregorio XIV.

La imagen se titula "Mater Peregrinorum", o Madre de los Peregrinos. Se desconoce el artista original, pero los italianos también se refieren a la pintura como la "Madonna di Scossacavalli" porque procede de la iglesia romana de San Giacomo Scossacavalli, que fue demolida en 1937 para crear la actual Via della Conciliazione que conduce a la Basílica de San Pedro.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Una pintura sobre madera del siglo XII titulada Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, también conocida como Nuestra Señora del Socorro, fue trasladada a un altar de la Capilla Gregoriana de San Pedro el 12 de febrero de 1578, con una solemne procesión.

La pintura fue la primera restauración artística completada bajo el pontificado del Papa Francisco durante el Año de la Fe, según un libro publicado por los Caballeros de Colón.

Los restos del doctor de la Iglesia San Gregorio Nacianceno (m. 390) se conservan en una urna bajo el Altar de Nuestra Señora del Socorro en la Capilla Gregoriana, que se encuentra en el lado derecho de la basílica.

Arca de la Alianza

Un colorido retablo de mosaicos de la Presentación de la Virgen María en el Templo ilumina la pared sobre la tumba de San Pío X.

Capilla de la Presentación de San PíoX (m. 1914) en la entrada frontal izquierda de la basílica.

Una joven María está representada en la escalinata del Templo con sus padres, los santos Ana y Joaquín, abuelos de Jesús.

El mosaico, realizado por Pietro Paolo Cristofari en 1728, está basado en una pintura del artista del siglo XVII Giovanni Francesco Romaneli, cuyo original se encuentra en la basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri de Roma.

 

Puerta del Cielo

La puerta central de acceso a la basílica se conservó de la antigua basílica de San Pedro y se conoce como la Puerta de Filarete. Creada por un artista florentino en 1455, la puerta representa a Cristo, la Virgen María y los apóstoles San Pedro y San Pablo.

Según el Padre Agnello Stoia, párroco de la parroquia de la Basílica de San Pedro, la imagen de María del siglo XV en la puerta es un recordatorio del título de María "Puerta del Cielo".

Reina Asunta al Cielo

En la cúpula de la Basílica de San Pedro se pueden ver mosaicos que representan a la Virgen María junto a Cristo Redentor, San Juan Bautista y los apóstoles.

El mosaico de la Virgen María de la Gran Cúpula, realizado en 1610 por Orazio Gentileschi, está basado en dibujos del pintor manierista italiano Giuseppe Cesari.

 

Madre del Redentor

Miguel Ángel Buonarroti esculpió la Piedad a partir de una única losa de mármol de Carrara cuando tenía 24 años. La escultura se inauguró en la Basílica de San Pedro con motivo del Jubileo de 1500.

La conmovedora escultura transmite la fe y la emoción de la Santísima Virgen María mientras acuna en sus brazos el cadáver de su único hijo tras presenciar su crucifixión.

La escultura se encuentra sobre un altar lateral cerca de la entrada principal de la Basílica de San Pedro, donde a veces se oficiaba misa antes de las recientes restricciones. Los visitantes de la basílica sólo pueden ver la Piedad tras un cristal blindado después de que un hombre atacara la escultura con un martillo en mayo de 1972.

La Piedad fue la única obra de arte firmada por Miguel Ángel.

 

15 de marzo de 2024

Nuestra Señora de la Leche a través de Distintos Pintores

 Del sitio Aleteia:

La Edad Media vivió el apogeo de la adoración a la Virgen María. Infinidad de iglesias se erigieron a lo largo y ancho del Viejo Continente en honor a Nuestra Señora. Su representación como Madre de Jesús dándole el pecho al Niño apareció en aquellos siglos en muchos lugares, desde pequeños formatos, en los libros de horas, hasta grandes tablas reservadas para altares o capillas. 

En el Salterio de Amesbury de mediados del siglo XIII, custodiado en Oxford, aparece una hermosa miniatura en tonos azules de la Virgen de la leche

En estilo gótico encontramos distintos ejemplos, como la hermosa tabla gótica que Ambrogio Lorenzetti (1285 – 1348) que se conserva en la Pinacoteca Nacional de Siena. Bernabé de Módena (1328 - 1386), Jacobello del Fiore (1370 – 1439) o Lorenzo Zaragoza (1363 - 1406) realizaron varias tablas recreando a la Virgen de la Leche. 

 
Virgen de la leche, siglo XIV 
Bernabé de Módena
 

Virgen de la leche,
Lorenzo Zaragoza 

 
Virgen de la humildad, 1420
Jacobello de Fiore

Los grandes genios del Renacimiento no se olvidaron de dar su propia imagen de la Virgen de la Leche, también conocida como Virgo Lactans.

Leonardo da Vinci (1452 - 1519) hizo varias representaciones del tema. Una de 1510, que se conserva en la National Gallery de Londres o la más conocida, “Madonna Litta”, que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Esta Virgen recibió el nombre de los Litta, la familia noble de Milán a la que habría pertenecido la obra durante siglos hasta que fue adquirida en el siglo XIX por el zar Alejandro II.

 
Virgen de la Leche
Sandro Botticelli

Conocido como “Retablo de Bardi”, esta hermosa tabla de Sandro Botticelli (1444 - 1510) muestra a la Virgen de la Leche custodiada a ambos lados por Juan el Bautista y Juan Evangelista. El retablo fue un encargo de Giovanni d’Agnolo de Bardi, un banquero florentino, para su capilla familiar en la iglesia del Santo Espíritu de la ciudad del Arno

Fue en la última etapa de su larga carrera que Tiziano (1477 - 1576) realizó una sobria Virgen dando el pecho a Jesús en una sencilla escena intimista. 

 
Virgen de la Leche, 
Tiziano

Entre los pintores flamencos de la época renacentista, destaca Joos van Cleve (1485 - 1541) quien realizó varias pinturas de la Virgen, no solo él sino también artistas de su círculo. Roger van der Weyden (1400 - 1464) también hizo hasta cinco representaciones distintas de la Virgen de la Leche. 

 
Roger van der Weyden, 
Virgen con Niño

Alberto Durero (1471 – 1528) el artista alemán más famoso del Renacimiento, utilizó esta temática para realizar algunos de sus más bellas obras. Una se encuentra en el Kunsthistorisches de Viena y otra en la National Gallery de Londres. 

En un estilo típicamente manierista, El Greco (1541 - 1614) realizó su famosa “Sagrada Familia con Santa Ana”, conservada en el Hospital de Tavera de Toledo. En ella, no solo aparece María y el Niño, ambos están abrazados por el calor de San José y Santa Ana

 
Virgen lactante, 
El Greco

En el Barroco se experimentó una amplia producción artística religiosa con el fin de avalar la Contrarreforma católica. Escenas bíblicas, personajes de la Historia Sagrada y, por supuesto, la recreación de la Virgen de la Leche. 

Una de las pocas mujeres con nombre propio del arte barroco, Artemisia Gentileschi (1593 - 1656), tuvo en la historia del cristianismo una importante fuente de inspiración. Hasta en dos ocasiones convirtió a la Virgen María en una poderosa madre abrazando a su hijo mientras lo alimenta. En una de esas ocasiones, es probable que Artemisia reflejara su propio amor maternal por una madre desaparecida cuando ella era una niña. 

 
Virgen de la Leche, 
Artemisia Gentileschi

Otra mujer, la escultora española Luisa Roldán (1652 - 1706), supo igualmente plasmar la fuerza del amor maternal en distintas piezas, todas impecablemente modeladas.

 
Virgen de la Leche, 
Luisa Roldán

Descanso en la Huida a Egipto” es el título que eligió Francisco de Zurbarán (1598 - 1664) para un lienzo en el que toda la Sagrada Familia aparece representada. En una escena íntima, San José observa con ternura cómo su esposa da el pecho al Niño. No fue la única vez que representó a la Virgen de la Leche. Existe una imagen que se conserva en Moscú donde se muestra todo el talento del genio español. 

 
Virgen de la Leche, 
Zurbarán

Pedro Pablo Rubens (1577 - 1640) hizo una María Lactans siguiendo su propio estilo de mujeres robustas. Fechada a principios del siglo XVII, la luz ilumina con fuerza el cuerpecito del Niño y el pecho con el que le alimenta María. 

 
Virgen de la Leche, 
P. P. Rubens

En una escena que parecía el interior de una casa barroca, Rembrandt van Rijn (1606 – 1669) puso en la piel de una familia de su tiempo la escena sagrada. Imagen que repitió en varios lienzos. 

 
Virgen lactante, 
Rembrandt