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17 de septiembre de 2023

El Escapulario Negro de Nuestra Señora de los Dolores

Del sitio Los Dolores de María Santísima:

Durante la Edad Media era común para los cristianos devotos unirse a las órdenes religiosas, en forma auxiliar,  algunas de estas asociaciones a veces fueron llamadas Órdenes Terceras o Terciarias porque se basaban en la Tercera Regla de las  mismas Órdenes. Aunque estas personas estaban autorizadas para usar el “hábito terciario”, sin haber hecho los respectivos votos religiosos, su vestimenta tenía variantes en el velo, cruz pectoral y sobre todo en el escapulario. Con el tiempo, este quedó siendo el único distintivo autorizado para los terciarios. 

Convertirse en miembro de una congregación era considerado muy importante, sobre todo a nivel espiritual, porque los terciarios participaban de las obras y méritos espirituales de toda la orden, o sea, de las misas, indulgencias, penitencias y oraciones de los miembros de la Primera (frailes) y Segunda Orden (monjas). Aportaciones económicas, de servicio, caritativas podían ser la aportación de los terciarios a la Orden, aunque sabemos que sus méritos espirituales no serían menos.

En el siglo XI el escapulario monástico se fue transformando paulatinamente y reduciendo visiblemente, y pasó de ser de una prenda del hábito a un pequeño objeto sacramental, para expresar la devoción de individuos que no fueran miembros de cierta orden, pero que deseaban alguna afiliación con ella. Esta transformación se dio sobre todo por comodidad y acercamiento a todo el mundo. Por ejemplo, los nobles, eclesiásticos no podían usar un escapulario enorme sobre las ropas, pero sí un pequeño “scapulae” junto al cuerpo. En 1280 ya existía  la costumbre de imponer escapularios a seglares que no podían pertenecer a la Primera o Segunda Orden, a benefactores o fundadores de monasterios que eran casados.

Ya comienza a existir el escapulario tal y como hoy lo conocemos: dos rectángulos de tela unidos por una cinta o cordón. Así, aunque aún más grande que los modernos.  Estos escapularios grandes son utilizados aún por miembros de la “Tercera Orden” (hoy llamadas Órdenes Seglares) de franciscanos, carmelitas, servitas, trinitarios y dominicos en ocasiones especiales. Para ganar las indulgencias asociadas a cada Orden, los miembros deben usar esta prenda constantemente, pero en 1883, León XIII permitió ganarlas si se usaba una pieza de menor tamaño. Una vez más y por los mismos motivos, el escapulario se reduce. El fin: no ser un objeto obstructivo.

Al extenderse la costumbre se hace necesaria la identificación y diferenciación, así que, al menos, los Mercedarios, los Trinitarios, los Carmelitas y los Servitas añaden el escudo de la Orden al Escapulario y comienzan a vestir a sus  advocaciones marianas propias con el hábito de la Orden y el escapulario.

 Estando históricamente aprobado que el hábito negro y el escapulario de los Siervos de María fue dado por la mismísima Virgen a los siete santos fundadores de la orden. en el monte Senario, Nuestra Señora se volvió a aparecer a los siete fundadores, mostrándoles un hábito negro y recomendando que lo llevasen en memoria de la Pasión de su Hijo. Les dio también las reglas de San Agustín, que debían seguir, fundando así una nueva orden religiosa. En memoria de esa aparición, que tuvo lugar el Viernes Santo del año 1239. 

Hacia la mitad del siglo XV se empezó a reforzar el sentido que tiene el escapulario de ser el hábito negro original de la orden, estando esta idea también en la bula del Papa Inocencio VIII . El escapulario negro también se le conoce el del hábito del dolor pues recuerda el luto y el dolor de la Virgen por la pasión del Señor. María Santísima promete su ayuda en la vida y su protección y asistencia en la muerte para todos los que lleven su escapulario y le tengan devoción a sus dolores.

5 de mayo de 2023

Nuestra Señora del Piratello

Del sitio Auxiliadora, Madre mía:

El día 27 de marzo 1483, el peregrino Esteban Mangellida Cremona se dirigía a Loreto; en un momento, se detiene delante de un lugar a lo largo de los pilares de la Via Emilia, en el cruce con el camino que desciende de Montecatone. En el interior del nicho encuentra la imagen pintada de la Virgen con el Niño en sus brazos. Mientras que el peregrino reza al pie de la columna, siente que alguien lo llama por su nombre, y nota que la voz sale del nicho clara y distinta.

Levantó la mirada hacia la Virgen María, el peregrino ve a dos velas de cera blanca que iluminan de repente de la floración en las inmediaciones arbusto instante rosas frescas y perfumadas, a pesar de que el clima no ayudaba.

Nuestra Señora invita al peregrino a demostrar a la gente de Ímola su deseo de construir allí con ellos una Capilla, donde podía recibir la devoción de la ciudad. El gobernador y su esposa Caterina Sforza confían la custodia de la imagen a los Hermanos Franciscanos de la Tercera Orden Regular. El Papa Inocencio VIII dio permiso para construir la iglesia y el convento 27 de enero 1489 y la San Jeremías Lambertenghi de Como fue el creador y primer superior de los frailes. El Santuario, un excelente trabajo de arte del siglo XV, que fue posteriormente elevado al título de Basílica Menor por el Papa Pío XII en noviembre de 1954.

La Iglesia de Piratello está formado por una base rectangular, de estilo renacentista y de unos 250 metros cuadrados. El techo de la Basílica está en posición vertical en el medio de dos grandes pilastras dóricas y está dividida en cinco compartimentos .

En el centro del altar se encuentra la bella imagen de Nuestra Señora de Piratello, un trabajo fino de un artista desconocido del siglo XV. Es un fresco (42 a 32 cm.), encerrado en una caja de madera abierta por delante. El soporte de la pintura está hecha de un fragmento de ladrillo (tal vez la parte plana de una teja romana) en que se colocó, como base de preparación para la pintura, una capa de cal.

El Santuario cuenta sus más de quinientos años de historia a través de sus muchas pequeñas joyas arquitectónicas y decorativas.

En 1817 el Ayuntamiento de Imola decidió que el cementerio se colocara junto al Santuario. Las obras comenzaron en 1820 y el día 29 de octubre de 1821, el cardenal Antonio Rusconi bendijo la obra terminada.

El hermoso patio al aire libre del Santuario cuenta con un Campanil alto, majestuoso y elegante. Equipado con grandes ventanales combinado, la primera parte fue construida en 1500 con la Iglesia primitiva y parte de la primera mitad de 1500. Las dos campanas, fundidas in situ por Vincenzo Paroloro utilizando estaño y otros metales de desecho comprados por los Frailes Franciscanos de la Piratello, se izaron en el campanario 07 de marzo 1492.

En 1875, entonces, para darse cuenta de las nuevas campanas (los seis actuales), las dos campanas antiguas, gloriosa e histórica, y una tercera que se añaden en un período posterior, se fusionaron para reutilizar el material. La Torre de la Campana, en la actualidad 35 metros de altura, con un fino campanario, se hace accesible por una escalera de madera.

28 de febrero de 2023

El anillo de bodas de Nuestra Señora

Del sitio Reliquiosamente:

Se encuentra en Perugia (Umbría, Italia) desde 1473 y está tallado en piedra de cuarzo calcedonio, pero ya desde el siglo X se encontraba en Chiusi (Toscana, Italia), procedente de Jerusalén. Según la tradición, la Virgen lo habría entregado al apóstol Juan antes de morir. Mucho tiempo después, no sabemos cómo, llegó a manos de un comerciante de Jerusalén que lo vendió a un orfebre de Chiusi.

La leyenda de cómo llegó el anillo a Chiusi está contenida en un códice del siglo XI, conservado en la Biblioteca Angélica de Roma, descubierto por el padre Juan Crisóstomo Trombelli quien la transcribió en el año 1765 en su obra ‘Mariae sanctissimae vita ac gesta cultusque illi adhibitus’.

Hugo Tuscia, duque de Toscana se había casado con Judit, una sobrina del emperador Otón III. Un orfebre de Chiusi llamado Ranieri en 985 tuvo la noticia de que un judío romano de vuelta de Oriente había traído consigo diversas joyas y piedras preciosas. La duquesa lo envió a Roma con el encargo de comprar buenas joyas para ella. Y así lo hizo. El judío, para agradecerle la buena venta, regaló al orfebre un anillo de ónix de factura modesta. Raniero inicialmente se creía que se trataba de una burla, pero el judío le dijo que aquél anillo era tan precioso que no habría podido comprarlo ni con todo el dinero del mundo, porque era el anillo con el cual José desposó a María de Nazareth. Su familia lo había pasado de generación en generación y aunque no profesaran el cristianismo, lo habían conservado siempre con mucho respeto. Le dijo que lo guardase en un lugar digno y que le fueran devotos. El orfebre no dio demasiado crédito a las palabras del judío y cuando volvió a Chiusi lo puso en una caja junto con otras cosas y lo olvidó.

Después de unos años murió su único hijo. Pero durante la ceremonia fúnebre se produjo un prodigio: el muchacho abrió los ojos y se puso sentado sobre el ataúd. Contó que llegó a las puertas de paraíso donde vio a la Virgen quien le dijo de volver junto a su padre para convencerle que tenía que creer lo que se le había dicho a propósito del anillo. Y cogió una cajita que había sido colocada en la cabecera del ataúd, la abrió y sacó el anillo. Luego dijo que volvería al cielo pero que el anillo tenía que ser conservado en la iglesia de Santa Mustiola. Y así el anillo fue inmediatamente expuesto a la veneración de los feligreses en dicha iglesia.

Lo cierto es que el anillo estaba custodiado en la iglesia de Santa Mustiola desde el 989, aunque la fecha podría no ser exacta.  Sucesivamente en 1251 fue llevado, por razones de seguridad, porque la iglesia estaba fuera de la muralla, a la catedral de San Secondiano. Otro cambio tuvo lugar en 1420, cuando fue llevado a la iglesia de San Francisco. En el siglo XV el anillo aun se encontraba en Chiusi, a cargo de los frailes franciscanos, pero en 1473 fue robado por uno de los frailes, Winter de Maguncia, de origen alemán, que tal vez quería llevarlo a su país. El fraile alemán estaba muy resentido con los habitantes de Chiusi porque, por lo que parece, le habían acusado injustamente de robar algunos cálices, y por este motivo le habían encerrado en la cárcel durante cuarenta días y fue incluso torturado. Robar la famosa reliquia habría sido su venganza.

Durante su huida de Chiusi, una espesa niebla lo obligó a quedarse en Perugia; pero arrepentido de lo que hizo decidió dejar la reliquia en ese lugar. Se la dio a un amigo, Lucas delle Mine que, a su vez, la entregó a un decenviro de la ciudad, en el Palacio de los Priores.

En cuanto el obispo de Siena descubrió el robo fue inmediatamente a Perugia para protestar pero el magistrado no devolvió el anillo porque consideraba que la llegada a Perugia del mismo había sido un don de la Providencia, por lo que así tenía que ser. Todos los siguientes intentos para recuperar la reliquia fueron inútiles. Se dio inmediata noticia al papa Sixto IV acerca de la llegada del anillo a Perugia y el papa no sólo dio su bendición sino que también autorizó su ostensión oficial.

En cuanto a Fray Winter, fue arrestado, y a pesar de su arrepentimiento, en 1474 fue procesado y condenado a la cárcel.

Durante algunos años el anillo fue conservado en la Capilla de los Decenviros de los Priores y sucesivamente, en cuanto fue terminada la catedral, en 1488, fue confiado a los canónigos de la Compañía de San José y conservado en la misma catedral, dedicada a San Lorenzo, en la Capilla de San José dedicada al Santo Anillo, donde aún hoy se guarda y se venera. El anillo dejó Perugia sólo en una ocasión, cuando el papa Sixto IV consiguió llevarlo a Roma y fue luego devuelto por Inocencio VIII.

El anillo, de color verde claro translúcido, es de calcedonio aunque anteriormente se creyó que era de ónix. Está custodiado en un precioso relicario, obra de los orfebres de Perugia Bino di Pietro y Federico y Cesarino del Roscetto, y está protegido por dos cajas fuertes, una de madera y otra de hierro, colocadas en una cámara a ocho metros por encima del altar, y protegidas por un frontal de madera. Para abrirlas son necesarias 14 llaves, siete de las cuales se conservan por el Ayuntamiento, cuatro por los canónigos de la Catedral, una por el arzobispo, una por el Noble Colegio del Cambio y una por el Colegio de la Mercancía. El anillo cuelga de una cadenita de oro, en el interior de su relicario, a su vez pegada a una corona de plata dorada con incrustaciones de piedras preciosas.

La reliquia se expone los días 29 y 30 de julio, en ocasión de la fiesta del Santo Anillo, es decir en la memoria litúrgica de la boda de la beata Virgen María y aniversario de la llegada a Perugia de la reliquia, y también el 12 de septiembre, fiesta del Santísimo Nombre de María. La ceremonia es conocida con el nombre de ‘La bajada del Santo Anillo’: después de la apertura de las cajas fuertes el relicario es bajado al nivel del altar de la capilla a través de un procedimiento mecánico con forma de nube plateada, seguido de la solemne ostensión. Últimamente también es retransmitida en directo sobre pantallas gigantes colocadas dentro y fuera de la catedral.

La tradición que atribuye el anillo a la Virgen María no tiene un fundamento real aun cuando el examen gemológico realizado en 2004 determinó que se trata de una pieza oriental del siglo I d.C. y su función podría haber sido la de un anillo-sello.

La fuerte determinación de Perugia de adueñarse de una reliquia tan importante (porque esto tiene todos los elementos para parecerse a un robo por encargo) podía ser la de aprovechar su situación geográfica ya que se hallaba en una zona de paso de los peregrinos que iban de Roma a Asís y viceversa. El anillo habría hecho de Perugia no sólo una ciudad de paso sino también de visitas devocionales con el consiguiente beneficio económico. A partir de 1487 se fundó la Cofradía del Anillo que institucionalizaba la veneración de la reliquia. Esto, junto con la fundación de la Compañía de San José por parte de Fray Bernardino de Feltre contribuyó a la institución del culto de la Sagrada Familia.

Como en los casos del Sacro Cingolo’ de Prato o la Sangre de Cristo de Mantua –con sus doce llaves-,  o las cenizas de San Juan Bautista, nos hallamos frente a una reliquia considerada como un elemento de unión entre el poder laico y religioso, que va más allá de su valor devocional y religioso para convertirse en un símbolo con el que toda la ciudad se identifica. Lo demuestra el hecho que la fiesta del Santo Anillo está incluida en el calendario de los recorridos históricos-artísticos organizados por el Ayuntamiento, que a su vez se enorgullece de haber custodiado inicialmente la reliquia en la capilla de los Decenviri del Palacio Municipal de los Priores.

Nota de José Luis Salvia: La fiesta de los esponsales de María y José se celebra el 23 de enero.

6 de mayo de 2018

Nuestra Señora de los Milagros en Roma

Del sitio Gloria TV:
 
El abad Orsini escribió: "Se cuenta que en el año 1483, un hombre que había perdido su dinero por el juego, después de blasfemar en este cuadro, le dio cuatro puñaladas con una daga, y sangraba copiosamente . El milagro se divulgó por toda la ciudad. Esta imagen se conserva en la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, donde está por verse en el altar mayor, enmarcada en mármol " .
 
La actual iglesia de Nuestra Señora de la Paz o de Santa María Della Pace, en Roma, Italia, sigue en pie. Fue construida por el Papa Sixto IV después que la ciudad de Roma había sido sitiada por el duque de Calabria. El Papa había hecho una promesa que iba a construir una nueva iglesia en Roma en honor a la Virgen para que la paz de alguna manera pudiera ser restablecida entre su Estado Pontificio y las ciudades de Florencia, Milán y Nápoles. La construcción en realidad comenzó en 1482 como un acto de acción de gracias a la Santísima Virgen, pero el trabajo no se completó hasta la época del Papa Inocencio VIII .