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30 de diciembre de 2023

El árbol que protegió a Nuestra Señora y a la Sagrada Familia

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

El domingo 18 de septiembre de 2022 concluyeron las reformas previstas por el ministerio de antigüedades en el distrito egipcio de Matariya (El Cairo), donde según diversas tradiciones se encuentra el llamado árbol de la Virgen María.

Hasta ese domingo, un jardín amurallado albergaba un antiguo sicomoro que, según la tradición, sería el descendiente directo del árbol que hizo las veces de refugio para la Sagrada Familia en plena persecución: durante su huida a Egipto para salvar a Jesús de Herodes, María y José se asentaron en un campamento cercano a El Cairo donde habría bañado al Santo Niño bajo las ramas de un sicomoro: según la tradición, el tronco del sicomoro habría abierto su corteza de forma milagrosa permitiendo a la familia esconderse en su interior.

Dos milenios más tarde, el descendiente directo del árbol situado en Matariya vuelve a ser una de las grandes metas de miles de turistas. Sucede después de que las autoridades hayan concluido las reformas de modernización y conservación de la zona para promocionar el turismo religioso y cultural en torno al viaje de la Sagrada Familia.

Tras la remodelación, el espacio cuenta con un centro de turistas y visitantes acompañado de puestos de información.

Según recoge The National, la preservación del linaje del "árbol de la Virgen" ha sido una constante durante siglos, pues el que se considera que fue el sicomoro donde descansaron Jesús, María y José murió a mediados del siglo XVII, en 1656. Fue entonces cuando un grupo de franciscanos presentes en la región trasplantaron a base de ramas al "hijo" de este árbol protector que nuevamente se marchitó y cuyos restos aún se muestran al público.

El que podría ser considerado un "nieto" del primer árbol creció en el patio de la iglesia de la Santísima Virgen María, cercana al espacio relativo al árbol, según la funcionaria del ministerio de antigüedades Mai Fouad. Explica que una cuarta generación del mismo árbol creció desde hace medio siglo en el lugar original donde se cree que descansó la Sagrada Familia, siendo ahora un sicomoro de unos diez metros que sigue dando frutos.

Asmaa Abdelaziz, uno de los responsables del emplazamiento, se refiere al árbol de la Virgen como "un sicomoro muy antiguo que data de hace dos mil años y bajo el que la familia sagrada halló refugio durante su escapada a Egipto".

El jardín que rodea actualmente el árbol ha sufrido continuadas renovaciones durante las dos últimas décadas, destacando una galería con tres pinturas -una de ellas de la Sagrada Familia bajo el árbol donde se aprecia el obelisco del faraón egipcio Senusret I y una cueva que habría refugiado a la Sagrada Familia, en la que San José es representado como un hombre joven.

Actualmente, el emplazamiento conocido como "el árbol de la Virgen María" dispone de atracciones turísticas y arqueológicas y un complejo que relaciona el mismo árbol con un pozo, las galerías y varias cuencas de agua de piedra. Un centro de visitantes relata la historia del viaje de la Sagrada Familia en Egipto, y un pequeño museo exhibe íconos y otros artefactos junto con fotografías de otros lugares que podrían haber sido visitados por la Sagrada Familia, como las pirámides egipcias de Giza.

Según la tradición y convicción popular de los miles de peregrinos que visitan el enclave, otro de los sucesos ocurridos en el árbol habría tenido lugar durante la campaña egipcia de Napoleón, donde algunos de los soldados habrían hecho uso de esta higuera para curarse de una grave dolencia en la piel que se extendió entre las filas francesas. Uno de los sacerdotes que custodiaban el árbol frotó la savia sobre las llagas de los uniformados, sanando estos por completo: "Tallaron sus nombres en el árbol para conmemorar el milagro y todavía se pueden ver rastros de ellos allí", expresó Mai Fuad.

Las diversas tradiciones encuentran su origen en el Evangelio de San Mateo, que relata cómo la aparición del ángel del Señor a San José para que este huyese a Egipto con Jesús y María: "El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes […]. Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: `Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño´. Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret" (Mt. 2, 13-23).

La literatura apócrifa aquí descrita relata que la estancia de la Sagrada Familia en Egipto habría durado "un año", si bien podría haber sido realmente de hasta cuatro.

El también apócrifo llamado Pseudo Mateo relata la historia que con más intensidad se ha grabado en la retina de la tradición cristiana y relacionada con tal viaje, aquélla que dice: "Aconteció que al tercer día de camino [hacia Egipto], María se sintió fatigada por la canícula del desierto. Y viendo una palmera le dijo a José: `Quisiera descansar un poco a la sombra de ella´. José a toda prisa la condujo hasta la palmera y la hizo descender del jumento. Y cuando María se sentó, miró hacia la copa de la palmera y la vio llena de frutos, y le dijo a José: `Me gustaría, si fuera posible, tomar algún fruto de esta palmera´. Mas José le respondió: «Me admira el que digas esto, viendo lo alta que está la palmera, y el que pienses comer de sus frutos. A mi me admira más la escasez de agua, pues ya se acabó la que llevábamos en los odres y no queda más para saciarnos nosotros y abrevar los jumentos".

"Entonces el niño Jesús, que plácidamente reposaba en el regazo de su madre, dijo a la palmera: `Agáchate árbol, y con tus frutos da algún refrigerio a mi madre´. Y a estas palabras inclinó la palmera su penacho hasta las plantas de María, pudiendo así recoger todo el fruto que necesitaban para saciarse" (PsMt. 20, 1-2).

5 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Diametta

Del sitio Roman Catholic Saints: 

 El santuario de Nuestra Señora de Damietta está en Egipto. Esta iglesia fue consagrada en honor de la Santísima Virgen, en el año 1220, por Pelagio, para contrarrestar la falta de fe en Ella y para expiar algunas blasfemias lanzadas contra Ella. La imagen es milagrosa.La ciudad de Damietta, situada en la desembocadura de una de las rías del Nilo, fue tomada por los musulmanes en el siglo VIII. Luego defendieron con éxito la ciudad fortificada contra los griegos, quienes en repetidas ocasiones intentaron recuperarla. También sobrevivieron a los asaltos del rey Amaurio I de Jerusalén. 

 Damietta finalmente fue recuperada por el caballero Juan de Brienne en el año 1219, después de un difícil asedio que duró más de un año. La mezquita se convirtió en una iglesia en honor de la Santísima Virgen por el rey de Jerusalén y se convirtió en su legado.  

Fue aquí donde San Francisco de Asís se detuvo antes de ir a hablar con el Sultán en un esfuerzo por convertirlo. Desafortunadamente, los cristianos no retuvieron a Damietta por mucho tiempo, ya que en el año 1221 los cruzados fueron derrotados y obligados a abandonar a Damietta.

 En el año 1249, el rey San Luis IX de Francia fue como cruzado a Tierra Santa, decidido a tomar Damietta y conservarla. Los cruzados en ese momento creían que Egipto era la clave para mantener el control de la región, pero se levantó una tormenta antes de que pudieran hacer tierra. Cuando el Rey finalmente llegó a la costa cerca de Damietta, solo tenía un tercio de sus compañeros con él, ya que el resto de los barcos habían sido dispersados ​​en todas direcciones. 

El ejército del sultán estaba esperando en la playa, el oro en su armadura brillaba a la luz de la mañana. Sus ejércitos eran tan grandes, y su entusiasmo por disputar el desembarco era tan evidente, que algunos de los caballeros franceses se preguntaban si era prudente proceder. El rey Luis hizo desplegar el Oriflama, y luego atacó galantemente. El coraje de los caballeros compensó con creces su falta de soldados, y pronto el enemigo fue rechazado. En poco tiempo se pudo ver el estandarte real francés sobre la torre más alta de Damietta. La mezquita de El-Fatah fue consagrada como iglesia y se instaló un obispo. 

 El hecho de que el rey Luis pretendiera que la conquista fuera permanente se demuestra por la dotación que había preparado para la iglesia catedral de Damietta.En el año 1259, el rey Luis decidió llevar sus fuerzas a El Cairo. Sus líneas de suministro se cortaron y sus hombres comenzaron a sucumbir a varias enfermedades, por lo que se decidió retirarse a Damietta. El rey se quedó en la retaguardia, y aunque luchó bien, fue abrumado y capturado. Como parte del rescate por él y sus hombres, San Luis se vio obligado a renunciar a Damietta y una gran cantidad de oro. 

Los árabes intentaron hacer que San Luis jurara que mantendría su palabra sobre el tratado que había acordado. Si debía romper su juramento, se le exigió que aceptara que eso significaba que se consideraba un reprobado que negaba a Dios y a Nuestra Señora, que se separaba de la comunión de los santos, renunciaba a la ley de Dios y escupía y pisoteaba la Cruz, signo de la redención del hombre. San Luis se negó a prestar semejante juramento, y ninguna amenaza de maltrato, tortura o muerte podría hacerle aceptar el juramento blasfemo. "Preferiría morir como un verdadero cristiano que vivir bajo la ira del Todopoderoso", respondió con calma a sus amenazas.Sin embargo, finalmente se pagó el rescate, y San Luis, con su reina y cerca de 6.000 de sus hombres, abandonaron Egipto y se embarcó para Acre. Cuando más tarde al Sultán supo que San Luis IX estaba planeando regresar, mandó destruir Damietta, dejando solo la mezquita de El-Fatah.