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9 de enero de 2025

Nuestra Señora de los Dolores de El Topo

Del blog Ciudad Religiosa:

Es una iglesia colonial que se construyó en el Siglo XVII. Consagrado a Nuestra Señora de los Dolores del Topo iniciado en 1683, actualmente ostenta denominación de Santuario y se venera la Virgen del Milagro al cuidado de la Comunidad de la Inmaculada Concepción, monjas de clausura instaladas en ese lugar en 1880. 

Quienes llevaron la milagrosa imagen en óleo sobre lienzo de autor anónimo del siglo XVI, renovada a mediados del Siglo XVII, en el convento original de las concepcionistas que fuera fundado en la ciudad en 1599.

El cuadro de la Virgen de los Dolores de El Topo, corresponde a la veneración que se hizo a esta imagen en El Topo, cerca a Muzo, es la patrona de los canónigos de Bogotá.

Este Templo tiene una sola nave rectangular, de testero plano. El techo está cubierto con numerosos adornos de flores y hojas de madera dorada.

Destacamos la restauración que hizo en la segunda mitad del Siglo XX, el reverendo padre Ernesto Reyes Sarmiento.

4 de octubre de 2024

Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa

 Del sitio Aleteia:

En el lugar más alto de la ciudad de Cartagena de Indias se encuentra un convento, un hermoso claustro y la capilla de la Virgen de la Candelaria, patrona espiritual de los cartageneros.

 Un cerro desde el que se divisa Cartagena alberga en su cima un convento, un claustro y la capilla en honor de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa. Se trata del Cerro de la Popa, visita obligada de los turistas que llegan a esta ciudad colombiana.

Desde sus 150 metros de altura se pueden apreciar los contrastes que tiene Cartagena: la riqueza patrimonial del centro histórico, la permanente actividad de su puerto, el pujante sector industrial, los barrios modernos con altos edificios pero también los extensos sectores marginados con altos índices de pobreza.

 Los historiadores cuentan que el cerro fue descubierto hacia 1510 por navegantes que, al entrar por la bahía de Cartagena, la compararon con la popa invertida de una galera (antigua embarcación de vela) y lo llamaron la Popa de la Galera.

Allí se asentaban principalmente indígenas y esclavos, como lo relata el historiador español Enrique Marco Dorta: " Estaba poblado de algunas estancias, texares y pesquerías y otras haciendas de vecinos que las labraban con sus esclavos e indios".

Ambos, africanos e indígenas, realizaban allí sus prácticas religiosas y culturales ancestrales y eso fue lo que encontraron los españoles al llegar. Se cuenta que rendían culto a un demonio llamado Busiraco que tenía forma de macho cabrío y estaba elaborado en oro macizo, por eso uno de los primeros misioneros católicos en llegar lugar lo arrojó por uno de los costados del cerro, lugar que aún hoy se sigue llamando el Salto del Cabrón.

De ser escenario de culto al demonio, el Cerro de la Popa pasó a ser lugar de adoración a Dios y veneración a la Virgen cuando, a principios del siglo XVII, se levantó una sencilla capilla de madera y palmas a cargo de los Agustinos Descalzos Recoletos.

Los cronistas dicen que uno de los religiosos de esa comunidad, que vivían en la región Andina colombiana, concretamente en el Desierto de la Candelaria (Ráquira, Boyacá), tuvo una manifestación sobrenatural en la que una voz le dijo que fuera a Cartagena y fundara un convento de la orden, en el lugar más alto de la ciudad.

Se trataba de fray Alonso de la Cruz Paredes, quien fue nombrado superior del convento y continuó el impulso que fray Vicente Mallol le había dado a la construcción, financiada por vecinos de buena voluntad.

Unos años después, el prior de los agustinos derribó la iglesia que había y levantó una más resistente, de cal y canto, con una hospedería para los viajeros y devotos y un mirador donde permanecía encendido un farol para guiar a las armadas que llegaban o salían de Cartagena.

Para Moisés Álvarez Marín, director del Museo Histórico Cartagena de Indias, el Cerro de la Popa tiene gran importancia para Cartagena: “Es parte de su patrimonio ambiental porque es la mayor reserva natural dentro de la ciudad y allí se desarrollan especies nativas de flora y fauna. Por otro lado, pertenece al inventario patrimonial material de la ciudad porque en su cima se instaló parte de la estrategia militar de la defensa de la plaza, fue un sitio estratégico para defender a Cartagena.

Desde entonces, en la cima se venera a la Virgen de la Candelaria de la Popa, devoción que dio lugar a la Fiesta de la Candelaria, una antigua tradición de los pueblos del Caribe, como lo explica Álvarez Marín, director del Museo Histórico Cartagena de Indias: “El cerro también es portador de una de las tradiciones culturales más antiguas de los pueblos del caribe colombiano, como lo es la tradición de la Fiesta de la Candelaria, que se remonta a principios del siglo XVII y se mantiene viva en nuestros días. Tiene un origen eminentemente religioso pero su desarrollo da origen a muchas de las manifestaciones culturales que hoy forman parte de Cartagena y de los pueblos del caribe: comidas, juegos, costumbres y, sobre todo, en la creación literaria y artística”.

Otro de los hechos milagrosos que rodean esta devoción tiene que ver con la imagen de la Virgen que actualmente se venera, la cual fue donada por una señora que luego desapareció sin que nadie supiera de ella. La imagen fue instalada en la capilla y desde entonces suceden una serie de milagros y favores atribuidos a ella.

La fiesta de la Virgen de la Candelaria es el 2 de febrero según el calendario litúrgico, fecha en la que se recuerda la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén, 40 días después de su nacimiento, y la purificación de la Virgen María, hecho que se representa con luces o candelas.

Los habitantes de Cartagena empiezan a rendirle homenaje desde el 24 de enero con el rezo de la novena y durante esos días organizan romerías desde las primeras horas de la madrugada, para ir a visitar a la virgencita del cerro y seguir pidiendo sus favores.

A lo largo de su existencia, el convento de La Popa sufrió ataques y destrucciones, especialmente en la época de la Independencia cuando fue convertido en cuartel militar, luego de la expulsión de la comunidad agustina, y atacado durante varios enfrentamientos.

La edificación debió ser reconstruida y restaurada en más de una ocasión y en 1961 recibió nuevamente a los Agustinos Recoletos Descalzos quienes siguen teniendo bajo su dirección este lugar, apacible y calmado, desde el que la virgen morena de la Candelaria protege a los cartageneros.

9 de agosto de 2024

Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín

Del sitio Semana:

Julio Betancur tiene 76 años, y más de media vida dedicada a sus funciones de mayordomo. No de una lujosa finca ni de una hacienda, sino en el significado más antiguo de la palabra. Según la Real Academia de la Lengua Española, se le decía mayordomo a cada uno de los individuos de ciertas cofradías religiosas. Él es el mayordomo de La Candelaria.  

El cuadro de La Candelaria llegó a tierras paisas cuando no se sabía lo que era ser paisa. Fue a mediados del siglo XVII, cuando la reina Ana María de Austria gobernaba España, pues su hijo el rey Carlos II era apenas un niño para dirigir el imperio. La reina, ayudando a las tareas evangelizadoras que la Iglesia tenía en América, envió el retablo de la Virgen como un regalo a la Villa de Medellín, que crecía en fieles.

La Virgen de la Candelaria —o de las candelas, como se le decía por la época— era un devoción de los marineros europeos, que se encomendaban a ella para enfrentar los misterios del mar. Así, pasó de los barcos a las calles de una villa hoy convertida en una gran ciudad. El cuadro se mantiene expuesto en altar de la iglesia de la Candelaria, en el centro de Medellín, donde cada día unas 4.000 personas, hombres, mujeres, ricos y pobres, reciben el evangelio y la comunión. Al lado de la iglesia, por donde pasa el metro, y entre vendedores ambulantes de cachivaches, pornografía, y las mujeres de oficio, los fieles dicen que la Virgen es milagrosa.

La historia la cuenta Julio, el mayordomo. Un hombre soltero, que aparenta diez años menos de los que tiene, que trabajó como sociólogo, pero que nunca ha perdido la fe. “Mi papá era empresario del carbón y también fue político. Me inculcó la fe, pues también era muy devoto”. Cuenta que el primer templo para la Virgen de la Candelaria fue construido por el padre Juan Gómez de Ureña, párroco de San Lorenzo de Aburrá, donde atendía a los indígenas, y en la Candelaria, como coadjutor de Antioquia, recibía a los que no eran indígenas y moraban en la villa: a los mestizos, a los blancos.

Celebrar a la Virgen de la Candelaria es una tradición que en Medellín ocupa las calles del centro cada 2 de febrero. Existen documentos históricos que reseñan que en 1630 existía la Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria, cofradía que desde ese año comenzó a celebrar las fiestas de la Virgen. El ejercicio ha sido el mismo aún después de 400 años: pasear el cuadro donde la Virgen con su cara aniñada y su Jesucristo rollizo. Después de su uso, tuvo una primera restauración en 1819.

Julio Betancur conserva su archivo en carteras, en sobres de manila, ordenado con escrúpulo de mayordomo, porque los mayordomos consideran su objeto de cuidado como algo más preciado que la vida. “Estas fotografías que hay aquí son las que tomé en la última restauración que se le hizo a este lienzo. Esto es un óleo sobre madera. Es una tela que a su vez está pegada de la madera para poder soportar estas joyas. Todo esto es oro. Este es exactamente el cuadro con su marialuisa en plata”. Las fotos muestran unas manos que bordean el cuadro, son las de él y las de monseñor Armando Santamaría —que hasta hace un par de años era el párroco de la Candelaria y es director de los hogares San José—, y el cuadro guarda un lienzo de un metro por ochenta centímetros, las joyas refulgen de oro.

Esta pintura se trata del misterio de la purificación, pero aquí en su momento la llamaron Virgen de las candelas, porque ella lleva en la mano un cirio. Esta es la presentación de la Virgen en el templo. Las mujeres judías, 40 días después de haber dado a luz al hijo, lo tenían que presentar en el templo para que, según la Ley judía, se purificaran. Esta Virgen no se ha aparecido en ningún lado”.

Por más de 300 años el lienzo era solo pintura, un óleo, pero en 1950 se montó en un bastidor de madera porque el papa Pio XII le concedió a la Virgen de la Candelaria, por bula papal, la coronación canónica. Fue coronada el 15 de agosto de 1950.

Para hacer esa coronación" –dice el mayordomo-, "no podían colocar un lienzo sino que lo tenían que fijar a una tabla, que en este caso es de comino, para que pudiera soportar la corona. La bula es la autorización que le da el papa al arzobispo o a un nuncio, que en ese caso fue un enviado directo desde Roma, para que corone a la Virgen. La coronación fue en el atrio de la Basílica Metropolitana. Eso fue un evento grandísimo. Y unas mujeres de alta sociedad recolectaron para conseguir el oro que se le puso al óleo”.

Pero las joyas son mucha tentación y el domingo 29 de noviembre de 1981, el párroco Manuel José Betancur se encontró con un lienzo recortado a cuchillo y sin oro ni plata, el cuadro había sido profanado por ladrones que había permanecido toda la noche en la iglesia.  “En ese momento yo ya tenía algo de la mayordomía, pero todavía no era en propiedad. Me llamó el párroco y me dijo ‘Julito, tengo que contarle algo muy horrible’, yo salí para la iglesia y ahí me encontré con algo dantesco, era horrible en lo que habían convertido ese lienzo. Yo sabía que el presidente Belisario Betancur había montado un taller de restauración de arte en el convento Santa Clara, pues buscamos la manera y embalamos la obra para allá. Yo mismo viajé”.

Pasados los meses el lienzo volvió como si lo hubiera restaurado el mismo pintor que lo creó en el siglo XVII, sin embargo, se necesitó conseguir de nuevo las joyas, que se fabricaron con base en los modelos originales que desde 1950 están guardados en el Banco de la República. Joyas de la mejor calidad, de la más alta belleza, dice Betancur. Nunca más ha sido profanado, pero en 2006 fue sometido a una restauración porque en la tela estaba creciendo un hongo, a causa de los rayos solares. Pero esas tragedias, algunas pequeñas, algunas grandes, no las conocen los fieles, a quienes solo les importa el poder milagroso de La Candelaria.

4 de abril de 2024

Nuestra Señora de la Candelaria de Mangangué

Adaptado del blog Soy Fiel Devoto de la Virgen de la Candelaria:

En el nicho principal  del altar mayor de la Iglesia de su nombre, se encuentra y venera la bendita imagen de la Candelaria. Es un cuadro que mide un metro y 46 centímetros, de largo, por uno y cuatro de ancho, enmarcado en un precioso marco antiguo sobre dorado, de doce centímetros de ancho; pero este no se ve, porque lo cubre otro marco sobrepuesto de pura plata repujada, de veinte centímetros de ancho. 

El origen y la descripción de la pintura lo expresa el obispo Peredo:
"N"  Monrroy, pacificador de los indios que habitan el cerro del Corcovado, interiorizado en dicho río Cauca, su primer encomendero, después de haberlos reducido a población en el sitio de Magangué, colocó en una pequeña Ermita esta  divina Señora que trajo de España, y mantenía en singular devoción, por los portentos que a su protección debía, tanto en la reducción de los indios, cuando  en el demás resto de su vida, y durante a la cual le celebra anualmente su fiesta, en el día de la Purificación, donde concurren multitud  de personas de varias partes  reconociendo su piedad. 

El lienzo estaba maltratado  y sus colores muy apagados, demanera que determinó mandarlo una vez a Cartagena a retocar, y así dispuso una fiesta con mas suntuosidad que otras veces, invitando para ello muchas personas del partido y villa de Mompox

Pero llegada la víspera, a hora de la fiesta y presentes todos, sin saber como, se desprendió el cuadro de su sitio y cayó en tierra de improviso. Pensando que se hizo pedazos, se halló la novedad que el nuevo color de su retoque ya no estaba, pareciendo que nadie  había puesto mano para su restauración, quedando en su antigua vejez y colores opacos que se conservan hasta hoy.

El lienzo es al modo que se pintan comúnmente las imágenes de la Candelaria. Al lado derecho, se figura de manera de un risco, sobre el cual se mira otra imagen pequeña, en todo semejante a la mayor, y al pie de dicho risco dos figuras de niños pequeños, vestidos de rosado con toallas blancas terciadas por los hombros, y ambos con coronas de Rey en las cabezas, sin que haya tenido nunca otros signos mas que los que en el día existen y quedan referidos.

Esta pintada la Soberana y Reina, sobre un lienzo algo basto; los colores de todo el vestimento no muy finas, mas la de su Divino Rostro tan superiores, que deleitaba mirarlas, de tal suerte, que vista de hito en hito por perpicaz que sea la vista se deslumbra, y siendo al parecer primero, algo trigueño  se versicolora por instantes  de manera que a los ojos del mas lince se hace imperceptible. Mas parece obra milagrosa que cosa natural que el que se mantenga,mayormente, cuando en el mismo estado la conocieron siempre los antiguos y modernos; siendo no menos de admirar que faltando algunos pedazos en los extremos de donde se sostiene el marco se observa la falta desde cerca, pero alejado a alguna distancia, se divisa integro, como si tal defecto no tuviera. 

El cuadro de la Virgen De La Candelaria fue entronizado en la antigua Iglesia Parroquial de su nombre, el 8 de Diciembre de 1772, veinte años antes de la terminacion del templo, el 9 de Octubre de 1972.

24 de noviembre de 2023

Nuestra Señora de los Remedios de Ríohacha

 

Del blog Laboratorio de Redacción

El lunes 14 de mayo de 1663 en una noche de tempestad que azotó las costas guajiras e inundó las calles de Riohacha (La Guajira), destruyendo el sector de los plateros. En medio de la angustia y el miedo los guajiros invocaron el auxilio de su patrona la virgen de Los Remedios. 

Resolvieron sacar en procesión la imagen de la virgen, y al llegar la multitud a la orilla del mar, un fuerte viento arrebató la corona de la imagen  y la arrojo contra las embravecidas olas, entonces las aguas instantáneamente se aquietaron y el mar empezó a retroceder. 

La imagen vino a Riohacha en el siglo XV por equivocación de la reina Isabela la católica, ordenó el envió de la santa a los poblados que se fundaron en las islas orientales y Carlos I, rey de España, cumplió a cabalidad por lo autorizado por su difunta abuela, remitiendo la Inmaculada Concepción a Riohacha y la virgen de Los Remedios para Santa Marta

Al arribar allí la embarcación a mediados del siglo XV se cambiaron los guacales invirtiéndose el destino de las dos imágenes.

A decir verdad esto no tiene lógica, porque inconcebible que la virgen de Los Remedios se despache a una población distinta a Riohacha, sabiendo que su ciudad de origen llevo siempre insertado el nombre de la santa; primero, Santa María de los remedios del Cabo de la Vela y luego Nuestra Señora de Los Remedios del Río del Hacha. 

Los extraordinarios hechos atribuidos a “la mello” contribuyeron al fortalecimiento de su devoción. Desde su instalación en la iglesia riohachera ha protagonizado mucho acontecimientos según el decir de algunos, la patrona daba la espalda al pueblo para prevenir lo de las incursiones de los piratas y de indígenas rebeldes o la ocurrencia de perturbaciones naturales, debido a su talento la sacaban en procesión con el fin de saber si la población peligraba; la metían en una hamaca y se pesaba mucho, era evidencia de una cerca catástrofe. 

Los milagros más asombrosos de la virgen sirvieron a la iglesia para establecer sus fechas conmemorativas y asegurar el culto más antiguo y su creciente respeto.

El dos de febrero es la fecha que representa una atracción para los riohacheros quienes acuden con fe a pagar una promesa, colocarle una “manda” a la santa, o, simplemente, hacer cola para recibir la milagrosa vela, que solo es entregada a los hombres simbolizando la protección celestial contra toda clase de desgracias. 

No se sabe si admirar más a los devotos o a repetido circular de gente amontonada en la plaza central por no caber en la iglesia catedral ubicada a poco metros del parque padilla. Muchas personas vienen de diferentes puntos del departamento a encontrarse con sus familiares amigos y otros a pedir milagros. 

Que decir de los políticos que actualmente aprovechan estas fiestas para hacer sus campañas. En ese ir y venir de gente se observa la manera en que los devotos de la vieja mello van a recibir la misa, pues esto visten con ropa blanca muy elegante. 

Quien también asiste a este importante evento es el ex presidente de la república Álvaro Uribe Vélez y el presidente Juan Manuel Santos

Siglos atrás las festividades de los remedios comenzaban el 20 de enero y finalizaban el 9 de febrero eran fiestas animadas de muchos coloridos y participación comunitaria. 

En los eventos se destacaban corralejas, bailes callejeros, carrera de caballos y un juego curioso llamado estafermo. Consistía en un muñeco, girando sobre un pedestal al cual los jinetes de una carrera deberían herir con una lanza, sin ser tocados unas bolas de la mano derecha de a aquel, sin participar en los actos religiosos, decenas de indígenas acudían a la ciudad integrándose a los actos populares.

Es mi deseo de ayudar a la transmisión del conocimiento y culto de la virgen de la candelaria conocida por los riohacheros como la virgen de los remedios “La Vieja Mello”.

23 de agosto de 2023

Los vestidos de Reina de Nuestra Señora


 Del sitio Gaudium Press:

Muchos vestiditos tienes, 
para cada día del año, 
en Mayo vistes de lino
en Abril vistes de nardo.
 
En Lepanto eras guerrera, 
En Fátima de estrella y manto; 
En Las Lajas naranja y cielo, 
En Sevilla de mariquilla y planto.
 
Tantos vestiditos tienes, 
para expresar tus encantos.
 
En la China estás de seda, 
¡de Emperatriz te queda!; 
 
En Lourdes estás de blanco, 
¡del agua curas al manco! 
 
En Andalucía eres Rocío
en París eres de mármol.
 
Tantos vestiditos tienes, 
para matar el pecado.
 
En Brasil de ébano y oro, 
En el Pilar con cola Torre, 
En Chile Carmen todo el año.
 
Tantos vestiditos tienes, 
que Dios te ha regalado…

7 de mayo de 2023

De las cenizas resurgirá una fe más fuerte

Del sitio Aleteia:

El lunes 10 de octubre de 2022, el padre Miguel Ángel Collazos cumplía un mes como párroco de San Miguel Arcángel, en el municipio de Corinto, al occidente de Colombia. Ese mismo día ocurrió un hecho que hoy repudia la comunidad católica: desconocidos incendiaron la imagen de la Virgen del Carmen en una gruta a orillas de una carretera.

Corinto es un pueblo muy católico, de una fe que se transmite en las familias, y muy devoto de su patrono San Miguel Arcángel y de la Virgen del Carmen. Por esa razón, este nuevo hecho hostil contra la Iglesia católica, el incendio provocado en una pequeña capilla en honor a la Virgen, les genera tristeza y dolor.

"De las cenizas resurgirá un lugar de peregrinación aún más lindo. Nos han destruido una imagen, pero nuestra fe está intacta, pura y fortalecida". Así se pronunció el padre Miguel Ángel a través de Aleteia y anunció que en los próximos días se realizará una manifestación pacífica, porque es muy doloroso ver vulnerado un lugar de culto.

Por la forma como encontraron el lugar, se confirma que fue un incendio planeado, porque violentaron las dos rejas en acero que protegían la imagen, además de destruir los floreros y encender una fogata para quemar a la Virgen del Carmen. Inmediatamente, la Alcaldía del municipio emitió un comunicado de rechazo y las autoridades empezaron a investigar el hecho.

El párroco nos contó que al llegar se encontró con un pueblo muy católico, que vive la fe y vibra con las celebraciones eucarísticas, como expresión de su misma cultura: "Es una zona al norte del departamento del Cauca, donde hay mucha población afrodescendiente y ellos son muy festivos. Además, acostumbran a ir a las misas las familias juntas y los padres reciben a la comunión acompañados de sus hijos pequeños, quienes piden la bendición de sacerdote".

Anteriormente había ocurrido un hecho similar en la misma capilla, en esa ocasión decapitaron la imagen de la Virgen.

"No vamos a condenar ni enjuiciar, somos los primeros en perdonar a quienes lo hayan hecho. Sabemos que fueron personas con ideologías ajenas a nuestro camino de fe", expresó el padre Miguel Ángel al respecto.

La Virgen del Carmen tiene miles de devotos en la zona y precisamente se levantó hace más de 15 años la gruta en ese lugar, a orillas de la carretera, para que estuviera cerca a los conductores, de quienes es patrona. Dentro del fervor religioso se acostumbra a hacer grandes caravanas y celebraciones cada 16 de julio, día que en la iglesia se recuerda esta advocación mariana.

Y como un saludo durante sus travesías, los conductores de camiones acostumbran a pitar alegremente al pasar junto a la gruta, en la cual volverán a entronizar la imagen de su Virgen, para que continúen las peregrinaciones y la devoción de un pueblo.

29 de marzo de 2023

Nuestra Señora de los Milagros de Almaguer

Del sitio Auxiliadora Madre Mía

La Virgen de los Milagros de Almaguer es una aparición antigua que se venera en la ciudad y que protagonizó un milagro en el año 2000 que recorrió el mundo.

Almaguer es un lejano pueblo caucano alejado hoy en día de todo lo que es progreso. Quizá lo habitan 22.000 personas. Tiene siglos de existencia. Fue fundado por cédula real el 19 de agosto de 1551.

En sus tiempos de gloria se sacaban cada año más de 30.000 pesos de oro. Las minas de oro y las circunvecinas tenían dos mil indios y negros laborando en ellas que venían por cuadrillas de otros pueblos.

Era el lugar de tránsito de todos los bienes y personas que se dirigían hacia el Ecuador y viceversa, cuando los viajeros querían evitar el paso por el Patía. En el siglo XIX las minas del Cauca producían más de la mitad del oro que se sacaba del Nuevo Reino de Granada.

El 18 de octubre de 1619 una señora muy sencilla y devota de la Virgen, encontró una tablilla rústica y vieja de no más de 3 milímetros de grosor en la iglesia de Almaguer, donde una imagen llamativa se resaltó, allí se apareció la Virgen de Los Milagros. Desde entonces los devotos almguereños celebran los favores de su patrona.

Otro de los sucesos atribuidos a La Milagrosa, fue la salida intacta de su imagen de la embestida guerrilla de marzo de 2000 contra el pequeño pueblo de Almaguer, donde los alzados en armas incursionaron en la Iglesia católica, dinamitaron el altar, la iglesia entera, la casa parroquial y después de sucesivas cargas explosivas, destruyeron decenas de viviendas del casco urbano.

En la quinta y más cruel embestida de la guerrilla contra el pequeño pueblo de Almaguer, enclavado en los Andes colombianos, provincia del Cauca, al suroeste del país, los comunistas violentaron las puertas de la Iglesia católica, dinamitaron el altar, la iglesia entera y la casa parroquial. Luego, sucesivas cargas explosivas destruyeron decenas de viviendas del casco urbano.

Terminado el ataque, los afligidos e indefensos habitantes corrieron hacia las ruinas de la iglesia, verificando con dolor que el antiguo altar de madera, traído por los españoles hace cuatro siglos, estaba completamente destruido junto con el Sagrario y la Eucaristía en él custodiada; sacrilegio que valió posteriormente a los guerrilleros la enérgica excomunión del Arzobispo de Popayán, monseñor Iván Antonio Marín López.

Sin embargo, para indecible asombro de los presentes, la más ilustre y antigua habitante de Almaguer, la piadosa imagen de la Virgen de los Milagros, patrona del pueblo, permanecía intacta entre los escombros. Muchos lloraron de emoción ante una escena que recuerda lo ocurrido en el Calvario. En el auge del poder de las tinieblas, Nuestro Señor Jesucristo consintió que contra Él hiciesen todo, muriendo en la Cruz para redimir al género humano, pero no permitió que su Madre Santísima, que permanecía de pie junto a Él, con las santas mujeres, siquiera fuese tocada.

La prodigiosa protección sobrenatural de la patrona de Almaguer es vista por sus habitantes como un “milagro”, aunque aguardando, claro está, el veredicto de la Iglesia. “Fue algo sublime, algo divino que nos hace renacer la fe para surgir de nuevo”, exclamó el alcalde Fabio Gómez Renjifo, al tiempo que condenaba el atentado “casi satánico” de los guerrilleros.

La fe de los almaguereños, templada en la adversidad y confirmada por ese episodio sobrenatural, los hizo sobreponerse al ataque, ocurrido el 31 de marzo de 2000. Emprendieron con renovado ánimo la reconstrucción del pueblo y se preparan a conmemorar en los próximos días los 450 años de la fundación del pueblo, hecha por cédula real el 19 de agosto de 1551.

En cierto sentido, el vía crucis de la para muchos ignota Almaguer, es una imagen de lo que ocurre con Colombia, dilacerada y semi destruida por crueles narco-guerrilleros comunistas, los cuales, como denunció el Arzobispo de Bogotá, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, “cayeron en la infamia y el cinismo”, participando en un proceso de “paz” basado “en la incoherencia y en la mentira”. El “milagro” de Almaguer debe constituir para Colombia entera un motivo de ánimo, de confianza y de esperanza en el auxilio de la Providencia para la derrota de las guerrillas y el renacer de la nación. La Virgen no abandona a los que de veras creen y confían en Ella.

31 de enero de 2023

Nuestra Señora de la Bahía de Cartagena

Del sitio Publímetro:

Con quince metros de altura, cerca de 20 toneladas de mármol empleadas, un niño en brazos de 4 metros de altura y 600 millones de pesos invertidos, la escultura de la Virgen del Carmen regresó a la Bahía de Cartagena el 6 de junio de 2017 para continuar con una tradición de más de 30 años que había sido interrumpida tras el desplome de la imagen en agosto de 2015.

La emblemática figura, cuyas piezas en mármol blanco italiano cayeron al fondo del agua en una fuerte lluvia fueron recuperadas del fondo marino en una operación coordinada con la Armada Nacional.

El análisis de las piezas de la escultura descartó que un rayo la hubiera destruido como se afirmó por largo tiempo.  El arquitecto restaurador Mateo Santander explicó que se emplearon técnicas que garantizaran las condiciones originales de la figura. La parte inferior, donde se ubican los pies y el vestido, tuvo que ser rearmada en su totalidad pues estaban destruidas. “La imagen está seccionada en tres grandes partes, como piezas independientes que no tuvieron que ser pegadas pues se sostienen por la gravedad”.

La obra de restauración fue posible por las gestiones de monseñor Jorge Enrique Jiménez y el apoyo decidido de la Armada Nacional y de la Fundación Puerto de Cartagena.

Por su parte el almirante Evelio Ramírez, comandante de la Fuerza Naval del Caribe, recordó que el almirante Leonardo Santamaría como director de la Armada Nacional, dio el impulso para que la institución estuviera al servicio de toda la logística que requirió la obra.

Con motivo de la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de julio de 1946, ocurrió en Cartagena una bella procesión. En el sermón de clausura estuvo a cargo del padre Rafael García Herreros, desde los balcones de la actual alcaldía Municipal, cerca de la Plaza de la Inquisición, lanzó la idea de erigir en plena bahía una colosal imagen de Nuestra Señora, la Virgen del Mar.

Se creó una Junta pro-monumento empezó a reunirse cada semana en la sacristía del convento de Santo Domingo, donde entonces funcionaba el Seminario Conciliar.

Por medio de Manuel Mainero, cónsul italiano en Cartagena, y representante de la compañía naviera “Italian Line” se gestionó la elaboración de una imagen de mármol, con la firma U. Luisi Heredi, escultores de Pietra Santa, población de Italia cerca de Pizza.

La inauguración se realizó el 16 de julio de 1958. Ese día una multitud, encabezada por el arzobispo José Ignacio López, cantó alabanzas a la Virgen en una impresionante procesión que salió desde la Catedral y llegó hasta las murallas por la avenida del Arsenal.


11 de enero de 2023

Nuestra Señora del Carmen de Apicalá

 

Del sitio El Nuevo Día:

Carmen de Apicalá tiene uno de los pocos santuarios de la región. Allí, antes de la pandemia y luego de la progresiva reapertura, miles de fieles peregrinan para pedir o agradecer.

Desde su mismo nombre, en Carmen de Apicalá todo parece girar en torno a la Virgen del Carmen. La historia popular dice que, al momento de la fundación del municipio, se presentó un peregrino que se ofreció a hacer una imagen de la virgen, el cual, una vez entregado el encargo, desapareció sin cobrar por su trabajo.

Por la belleza de la imagen, todas las personas que se habían reunido sin ser llamados para verla, pidieron premiar al artista porque había hecho un trabajo milagroso. Sin embargo, nunca apareció. No se sabe si fue un ángel o el mismísimo San José de Nazaret”, contó el padre Jesús Ernesto Ramírez, párroco de la basílica de Nuestra Señora del Carmen de Apicalá.

Desde ese momento el desarrollo del municipio ha ido de la mano de la Virgen del Carmen. En casi la totalidad de las viviendas y negocios hay una imagen de la virgen. Las personas se encomiendan a ella y se ven personas pidiendo y agradeciendo por partes iguales.

Ese es el caso de Edward Ávila, propietario de la heladería y restaurante La Morenita. Hace unos años, cuando era conductor de motocarro, le pidió a la virgen que le diera la oportunidad de tener su propio negocio.

Duré más de siete años manejando mototaxi, y siempre le pedía a la virgencita que me permitiera ser independiente. En agradecimiento le puse el nombre de La Morenita en su honor”, dijo.

Su devoción viene desde su infancia y fue su mamá quien se lo inculcó. Edward contó cómo, cuando era niño y cuidaba carros en la plaza de Carmen de Apicalá, le pedía ayuda con sus cosas.

Yo siempre le decía que si me daba lo que tanto le pedía yo le pagaría ayudando a personas necesitadas. Se lo prometí y se lo cumplo cada vez que puedo”, afirmó Edward Ávila.

Al igual que Edward, en casi todas las familias hay una Carmen: “Mi hermana se llama Andrea del Carmen. Puedo decir que en cada familia del Carmen de Apicalá hay por lo menos una Carmen, todo por la devoción que sentimos”.

En Colombia, el 57% de la población se identifica como católica. Esto tiene que ver con la herencia que dejó el proceso de conquista y colonización, en el cual se impuso una cultura europea con su respectiva religión. 

Dentro de las advocaciones de la Santísima Virgen María la más relevante es la Virgen del Carmen que, en Colombia, es patrona de la Policía Nacional, el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea, la Infantería de Marina, los bomberos y de los conductores. Es normal ver en las carreteras del país santuarios en su honor con decenas de velas a su alrededor. Cientos de municipios la tienen como su Santa Patrona.

Ella nos muestra el amor maternal de Dios. A lo largo de la historia la Virgen María se nos ha mostrado vestida de diferentes formas, por eso la conocemos con varios nombres, entre ellos el de la Virgen del Carmen, que toma su nombre en alusión al Monte Carmelo”, agregó el padre Jesús Ernesto Ramírez.

10 de octubre de 2022

Nuestra Señora de los Dolores de Manare

 Del blog Canal LLanero:

Traída en 1712 desde España por el padre misionero Jesuita José Gumilla a la Misión de Betoyes (Arauca), esta hermosa imagen de la Virgen María empezó a venerarse por los llaneros como “La Virgen del Buen Viaje”, ya que al venerarla decían recibir su bendición para salvaguardarse de los peligros que implicaban los largos viajes por las inmensas llanuras. 

La centenaria imagen denominada “de vestir” manos y pies labrados de fina contextura; el resto lo forma un armazón de madera para soporte de las vestiduras y manto de color negro bordado a mano en finos hilos de oro.

Lleva un corazón de gran tamaño, labrado en plata, atravesado por una espada. La advocación de los Dolores proviene de la expresión del corazón adolorido de María que se refleja en su hermoso rostro.

 La prospera fundación misionera de Betoyes tuvo dentro de su población más de dos mil habitantes, y a causa de un gran incendio fue destruida, razón por la cual la bella imagen de “La Virgen del Buen Viaje” fue trasladada a un lugar sobre una meseta conocido como “La Fragua” que volvieron a bautizar como “Manare”, de allí comienza a tomar el nombre de Nuestra Señora de Manare. 

 Trasladada también la población a Manare se construyó un templo, pero perseguidos por las tragedias de los incendios, la iglesia sufrió dos conflagraciones de las cuales se logró salvar la imagen de la Virgen de Manare. 

Después del último incendio se reconstruyó el templo esta vez más sólido y con teja de barro y se impulsó desde Manare la adoración a la bella imagen de la Virgen instituyendo su fiesta el 6 de enero.

Escritos históricos dan testimonio de la gran fe de los devotos, las masivas y solemnes peregrinaciones hacia la iglesia de Manare, donde se hallaba el altar de la Milagrosa Virgen y como si se tratara de un éxodo, cientos y cientos de peregrinos venidos de todos los puntos cardinales del llano e inclusive desde los llanos de Venezuela, llegaban para esa fecha a honrar a la santísima Virgen, a recibir los sacramentos y cumplir sus promesas, como sucede actualmente en Paz de Ariporo

 “El Dedo de Dios Esta Aquí” fue la exclamación de Ezequiel Moreno primer vicario apostólico del Casanare un 6 de enero a finales del siglo XIX, al ver la gran manifestación sincera de fe y fervor de los llaneros por la Virgen de los Dolores de Manare. 

Con el paso de los años el pueblo de Manare fue tomando el nombre de Moreno, ya que allí nació Juan Nepomuceno Moreno un líder y luchador de la guerra de independencia. Más adelante el pueblo pasó a llamarse Moreno Viejo. Este pueblo fue destruido en su totalidad por un voraz incendio provocado en la época de la violencia de los años cincuenta. 

De nuevo un milagro logró salvar la venerada imagen y esta vez un grupo de fieles la trasladó hacia Hato Corozal, permaneciendo allí temporalmente hasta 1953 cuando la población de Moreno Viejo (antiguamente Manare), se trasladó de lugar y construyó un nuevo pueblo donde se ubica hoy Paz de Ariporo. Allí el 18 de marzo de ese año se realizó la ceremonia de entronización de la Virgen a la iglesia del nuevo pueblo. 

 La primera iglesia de Paz de Ariporo fue construida en tapia pisada y techo de palma, pero luego gracias al entusiasmo del pueblo y el empuje de los Padres Agustinos, Isaías Álvarez y Santiago Puerta, construyeron un templo más sólido con estructura de cemento, templo que fue demolido en 2010 para construir otro con un estilo más urbano, más de ciudad que es al que asisten hoy en día los peregrinos. 

 La cultura llanera, manifestada en cantos e himnos, ha sido muy expresiva con la Madre de Manare; se destaca el joropo que compuso el padre Francisco Lucea: " a Paz de Ariporo voy". Como podemos observar, la expresión de la Fe católica Mariana de los llaneros ha sido siempre firme, continua y sólida. 

La tradición de la Iglesia honra con especial devoción a la Virgen Dolorosa recordando los siete dolores que soportó durante toda su vida unida a la de su Hijo Jesucristo. Es por eso que a la Virgen de Manare la honramos ofreciéndole un Septenario en vez de novenario. (Nota: El autor del Septenario es el padre Pedro Fabo, agustino recoleto, quien lo hizo cuando el santuario de la Virgen estaba en la población de Manare).



9 de octubre de 2022

Nuestra Señora del Amor Hermoso de Zipacón

 Del sitio Mi Viaje:

La leyenda de la Virgen del Amor Hermoso dice que ‘si no le da novio, le da esposo’. Esta curiosa promesa lleva a que se aglutinen miles de fieles en el santuario colombiano, que hacen largas procesiones con la esperanza de encontrar un gran amor o de resolver dificultades en sus relaciones amorosas.

La imagen de la Virgen del Amor Hermoso de Colombia se encuentra en el municipio de Zipacón, cerca de Bogotá. Quienes van al lugar deben escalar un cerro hasta llegar a la cima, allí el frío cala los huesos, pero se puede disfrutar de un espectacular paisaje andino.

Dicen que para obtener los favores de la Virgen del Amor Hermoso se deben cumplir algunas condiciones. Los que buscan un amor eterno deben subir solos. Además, durante el camino no pueden tomar atajos y deben orar para que se conceda el milagro. Los que tienen pareja y desean mejorar la relación deben subir juntos, pero no pueden hablar.

Al llegar al santuario te topas con los llamativos homenajes que han dejado los creyentes, en gratitud a la Virgen. Las ofrendas colocadas por los fieles dan testimonio de los milagros. Los mensajes y placas evidencian los favores que han recibido en el amor, la salud, los hijos y la familia.

La historia de la Virgen del Amor Hermoso comenzó con el robo de un cuadro de la Sagrada Familia que estaba en Monguí. Este es un municipio ubicado en el departamento de Boyacá. En su huida, los ladrones escondieron la imagen en Zipacón. Se cuenta que una anciana que recogía leña encontró el cuadro e informó de su hallazgo a los sacerdotes.

Los clérigos reconocieron el lienzo y lo devolvieron a su lugar de origen. Sin embargo, antes de entregarlo hicieron una copia y la pusieron en la iglesia de Zipácón. También hicieron una escultura y la colocaron en el sitio donde la mujer encontró el cuadro. Desde entonces los fieles convirtieron el lugar en un santuario dedicado a la Virgen del Amor Hermoso.

Se tienen indicios de que el santuario ya se frecuenta desde el año 1944, principalmente por mujeres. En su mayoría eran solteras que pedían a la Virgen encontrar un buen amor. Así mismo, otros devotos pedían milagros por las necesidades personales, familiares y de salud.

El santuario de la Virgen del Amor Hermoso, patrona de Zipacón, está en un bello templo colonial. Se trata de la capilla ‘doctrinera’ San Antonio de Padua. Allí se celebran una gran cantidad de matrimonios porque, según dicen los devotos, casarse allí asegura un amor fiel y duradero. Dicen que los matrimonios que se celebran allí son a prueba de divorcio.

Aunque puedes visitar el santuario en cualquier momento del año, el 7 de diciembre se hace una peregrinación especial. En esta fecha los fieles expresan su devoción con palomas, que representan la paz. Igualmente, la muchedumbre enciende velas y antorchas como símbolo de amor. También hay celebraciones los primeros sábados de cada mes y el último domingo del año.

Otra de las temporadas predilectas para visitar este santuario es en Semana Santa. Durante casi todo el año se venera a esta Virgen con romerías que hacen los lugareños, aunque no es raro ver turistas de todo el mundo.

La leyenda dice que un hombre alemán fue uno de los primeros en recibir un milagro de amor en los años 50 y que durante casi 30 años visitó el santuario cada 7 de diciembre para agradecer por el hogar que conformó.

25 de septiembre de 2022

Nuestra Señora de la Visitación de Ancuya

 Del blog Buscando una Identidad Cultural:

Un leve viento se levantaba por entre el valle de Angayan, deslizándose pausadamente por entre frondosos árboles que parándose con firmeza sobre sus propias raíces, apenas se movían dejando caer una que otra de las hojas de sus ramas. El pequeño poblado, caserío de unas cuantas rusticas casas, estaba siendo poco a poco despoblado por parte de los españoles que no se sentían muy seguros en aquel lugar debido al permanente ataque de los indios Abades que de un tiempo acá, quizá cuatro ilustres atrás, habían sido obligados a replegarse a la cordillera para dar paso a los nuevos invasores de las márgenes allende al (río grande de Quillacinga) que con el tiempo se conociera como el Guaitara.

Juan María, síndico de la región, era un indio que para aquel entonces tenía más de cincuenta años, veinte de los cuales estarían en el servicio de los españoles que ante la sumisión que a ellos demostada no tardaron en darle confianza, depositando a su cargo la conservación y el arreglo de la imagen de la Virgen que según todo indica provenía de Sevilla en España, dentro del gran número de imágenes de madera que hiciera traer el rey Carlos V con los padres Mercedarios y Franciscanos para que sean veneradas y contribuyan en la campaña evangelizadora del para aquel entonces Nuevo Reino de Quito.

Justino Mejia y Mejia, la describe así: "La imagen traída de los primeros años del siglo XVI desde España, es de madera incorruptible, mide 1.20 mts. de altura, tiene ropaje propio consistente en túnica carmesí, manto azul rígido, en ademán de andar; su mano izquierda esta en actitud de atraer; la diestra hecha para sostener un cetro. Tiene cuello erguido y de blancura ebúrnea, su cara ovalada, sus mejillas sonrosadas, sus ojos pequeños atrayentes y modestos. Gracias a la generosa piedad de los fieles le han vestido con túnicas lujosas y le han puesto en su mano un cetro y en sus sienes corona de oro".

El Pbro. Luis Alberto Coral Bravo, dice al respecto: "La virgen, por su fisonomía y expresión del rostro, comparada con otras imágenes españolas, no solo es semejante si no idéntica… con toda verdad vino de España como un obsequio de los Reyes Españoles… tal es el caso de las Purísimas Inmaculadas, que se conservan como regalos, en muchas ciudades y poblaciones de America: San Juan Bautista de Pasto, Buesaco, Pupiales, Carlosama, guardan en regular estado, Inmaculadas de fabricación española, en su advocación de la Purísima Concepción".

El Indio Juan María, ha terminado ya de arreglar convenientemente el fardo donde se encuentra la imagen de madera y procede a llevarla del Valle de Angayan a su nuevo sitio en la también nueva población que según determinación de los españoles será en el denominado Valle de Púrpura. La distancia entre uno y otro sitio no es mayor. El Valle de Púrpura es la actual población de Ancuya.

 El nuevo sitio para ubicar la población es una llanura que se levanta sobre las estribaciones de la cordillera, colindante con el río Guaitara, provista de excelente vegetación y localizada de manera estratégica para evitar los ataques de los indios Abades.

La palabra Ancuya es de origen quechua y proviene de las palabras: Ankunervio y Uya-cara, lo cual significaría: Nervio de la cara, haciendo alusión al Cacique de nombre Angayan o Ancuya quien se dice tenia en el rostro un nervio muy prominente que le daba un aspecto feroz.

El indio Juan María, sindico de la imagen de la virgen, la deposito en el nuevo sitio, donde seguramente ya se había construido una pequeña capilla. En tanto la arreglaba recordaba como la salida de la imagen de la virgen en madera, de la antigua población, no había sido fácil, por cuanto un grupo de indios de la comunidad se oponían rotundamente a dejar salir la imagen, considerando que era de ellos y guardaban hacia esta gran respeto y veneración.

El incidente no quedo allí. Los indios resentidos por el hecho en referencia, se reunieron a escondidas para preparar un plan que traería nuevamente la imagen de la Virgen a sus lares. Una noche que se pierde en el camino incierto del año mil quinientos cincuenta y cuatro, cuando todo parecía que había pasado, un grupo de gente proveniente de Aguada o “Pueblo Viejo”, logra llegar sigilosamente, sin que nadie los ve, hasta donde se encuentra la imagen de la Virgen en la nueva población de Ancuya y la regresa hasta la antigua población.

Al despertar el día, grande fue la conmoción cuando el pueblo se enteró que había desaparecido la imagen de la Virgen; de inmediato se designó comisiones para que la busquen en sitios aledaños al poblado, encontrándola en la antigua población, donde nadie respondió por el hecho argumentándose que seguramente la Virgen no quería salir de aquel lugar. Nuevamente fue llevada y ubicada en la capilla de la nueva población.

Los indios de “Pueblo Viejo” o Aguada, no desistieron de volver a traer a la Virgen, a quien denominaba “su Patrona”, razón por la cual procedieron una vez más a preparar nueva incursión con dicho objetivo. Se perdió nuevamente la imagen de la Virgen de Ancuya. Hecha las averiguaciones, se conoció que esta había sido robada una vez mas por las gentes de Aguada “Pueblo Viejo”, por lo cual también se trazó un plan para hacerla volver al nuevo poblado. Se comisionó a un grupo de gente para que aprovechando las horas de la noche vaya hasta Aguada o “Pueblo Viejo” y traigan a hurtadillas la imagen de la Virgen. Ese ir y venir de la imagen a los dos poblados crea la tradicional leyenda de la Virgen Andariega en un principio, hoy de la Visitación de Ancuya, cuando según la tradición de las gentes del lugar: “Ella mesmo se ha venido porque esta haraposita la Mestiza”. Que diezma a la población y obliga a los naturales a refugiarse a los poblados vecinos. "La Virgen queda para siempre en Ancuya", dice el padre Luis Albero Coral Bravo.

Con el transcurrir del tiempo, la imagen de la Virgen de la Visitación de Ancuya adquiere veneración y respeto por parte de las gentes colindantes con el lugar y se registra un hecho histórico de su devoción cuando en el año de 1971, en el Archivo del Arzobispado de Quito, siendo el Párroco de Ancuya el padre Francisco Javier Ordóñez de Lara, dice Justino Mejia y Mejia, en los bienes que enumera de la Parroquia anota textualmente: “Primeramente $40.000 de una cofradía por ochenta cabezas de ganado, pertenecientes a nuestra señora de la Visitación, Acuia 1791”.

El calendario católico, registra el día 22 de Julio como la visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Hecho que perfectamente encaja con la leyenda o tradición creada a raíz de los acontecimientos en que la imagen de la virgen de Ancuya se “traslada” o esta de “visita” de un lugar a otro, entre Aguada y Ancuya y viceversa, como anteriormente se describe; sin embargo había un problema o inconveniente para adaptar la imagen de la Virgen a la nueva advocación, por cuanto todo parece indicar que primigeneamente se veneraba a Nuestra Señora de las Mercedes, tenía al niño Jesús en su brazo izquierdo, pero, si esta vez advocaba al hecho de la visita a su prima Santa Isabel, no podía tener el niño en su brazo por cuanto se entiende, razón por la cual la imagen del niño Jesús desapareció misteriosamente en el transcurrir del tiempo.

Es de tradición entre las gentes del Guaitara que a partir del año 1901, hizo su aparición sobre las grandes hondonadas y vegas del río, una plaga de langostas que acababa con cuanto cultivo encontraba. Hecho que se repetía frecuentemente dos veces por año. “Todo esfuerzo por detenerlas fracaso, frente a la magnitud del oleaje aterrador, dice el padre Luis Alberto Coral Bravo, y continua: En tal desesperada situación, a la mente de Darío Caicedo, ferviente devoto de María, le vino la idea de hacer fabricar una langosta de oro fino, para colocársela a la imagen, en especial ceremonia. El párroco Pedro Haecker, después de una misa y solemnemente rogativa puso en el manto la presea.

En los siguientes días, sobre el cielo de Ancuya se presentó otra bandada distinta, eran aves desconocidas que en el aire atrapaban las sabandijas y después de decapitarlas, las dejaban caer; luego pasaban la noche en los peñascos del Guaitara para reanudar su tarea en los siguientes días. Corría el año de 1914. Hasta hace poco existían personas de gran responsabilidad que atestiguaban el hecho con juramento”, dice el Padre Coral Bravo.

Por otra parte el mismo sacerdote afirma:”Algo semejante ocurrió también con la plaga el Chinche, arácnido repulsivo, que según los entomólogos, puede durar hasta 70 años; pues tiene la capacidad de remudarse como las serpientes. En atención a la desaparición de esta plaga los habitantes de Ancuya, le ofrendaron también un chinche de oro.

27 de marzo de 2020

Nuestra Señora del Rosario de la Estrella de Tutazá o de los Tiestecitos

Del sitio Aleteia:

Se trata de una hermosa imagen de la Virgen del Rosario venerada desde la Colonia en Tutazá, un pequeño pueblo de Boyacá, y a la que se le atribuyen múltiples milagros La tradición popular, los historiadores y la Iglesia afirman que el 25 de julio de 1819 —en medio de una feroz pero desigual batalla— el Libertador Simón Bolívar invocó a una Virgen cuyo nombre había olvidado y convirtió una derrota a manos del poderoso ejército español en una fenomenal victoria que abrió las puertas a la libertad de seis naciones.

La imagen se denomina Nuestra Señora del Rosario de la Estrella de Tutazá y existe en esa población de no más de 3.000 habitantes desde el siglo XVII. Al parecer, la llevaron algunos misioneros agustinos españoles que la habían adquirido a un escultor de la famosa escuela quiteña. En Tutazá —cuyo nombre en lengua chibcha significa ‘hijo del sol’— la Virgen fue entronizada en una pequeña iglesia doctrinera y, desde entonces, se le atribuye una extraordinaria intercesión.

Según el canónigo Cayo Leónidas Peñuela, Simón Bolívar llegó a la población el domingo 18 de julio de 1819 en búsqueda de víveres y más combatientes para sus diezmadas tropas. Luego de obtener la generosa ayuda de los pobladores —añade el historiador Alfredo Cardona Tobón— Bolívar quedó sorprendido por “la abundante cantidad de ollas, cazuelas, tazas, chorotes, tinajas y demás tiestos de barro cocido que producían los artesanos del caserío”, en ese entonces de mayoría indígena.

Más adelante, anota el periodista Ricardo Cipagauta en entrevista con Aleteia el caraqueño fue al templo, se acercó al altar, oró por largo rato y de rodillas ante la Virgen, se levantó con reverencia y salió hacia su campamento a planear la manera como podía cortar el paso de los ejércitos del rey de España, Fernando VII, que planeaban tomarse a Santa Fe de Bogotá, para reasumir el gobierno del virreinato de la Nueva Granada.

Una semana después de su visita a la Virgen, el general y sus hombres —mal equipados, poco entrenados y hambrientos— se encontraron de frente en el Pantano de Vargas con un ejército superior en unidades, con mejores armas, muy preparado y al mando del brigadier español José María Barreiro. La supremacía de los españoles sobre los criollos era tan evidente que el mismo Barreiro dijo en medio de los combates: “¡Viva España! ¡Ni Dios me quita la victoria!

La batalla era muy desigual y la derrota tan previsible que un pesimista Libertador, al ver que la caballería española destrozaba a sus hombres y ganaba posiciones clave, le ordenó a Juan José Rondón, un militar venezolano al mando de 14 lanceros montados en caballos montaraces, que atacara a su manera a los españoles. Allí, al dar la orden, Bolívar pronunció una de sus sentencias históricas: “¡Coronel Rondón, salve usted la patria!

Diversas fuentes escritas señalan que enseguida Bolívar hizo su invocación a la Virgen que había visitado una semana atrás y de la cual no recordaba nombre, advocación ni el lugar donde la había conocido. Lo único que atinó a decir en ese momento de alta presión fue: “¡Virgen de allá donde hacen los tiestecitos, se nos vino la caballería y perdimos la batalla!

En efecto, lo que parecía una derrota segura, se convirtió en un victoria gloriosa que la historia de Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia conocen como la Batalla del Pantano de Vargas. Dos semanas después —el 7 de agosto de 1819— un Bolívar fortalecido militar y políticamente, derrotó al ejército realista en la célebre Batalla de Boyacá que selló la independencia de estos países y motivó posteriores acciones bélicas en otras naciones.

La Iglesia católica ha propiciado desde entonces la devoción y veneración de Nuestra Señora del Rosario de la Estrella de Tutazá. Los fieles la conocen como la Virgen de Tutazá, de la Libertad, pero popularmente la llaman Virgen de los Tiestecitos, para aludir a la olvidadiza invocación del Libertador.

En el pueblo se conserva la capilla doctrinera donde Bolívar conoció a la Virgen. En su entrada, dos estatuas muestran al militar casi de rodillas y a María escuchándolo. En los pedestales, dos placas recuerdan el histórico encuentro, la invocación y la memorable confrontación.

A pocos metros, una iglesia construida en el siglo XVIII y conocida como Santuario de Nuestra Señora de la Libertad, conserva en un retablo colonial de tipo barroco la venerada imagen. Se trata de una figura de madera, con vestido y manto de finas telas. El rostro, las manos y el busto son de yeso con cola. A sus pies tiene una media luna y en la mano derecha lleva un rosario y en la izquierda al Niño Dios.

La devoción a la Virgen de los Tiestecitos convirtió a Tutazá —a 79 kilómetros de Tunja, la capital del departamento de Boyacá— en un importante destino turístico. Los fines de semana son copiosas las romerías de fieles que quieren pedir favores a la Virgen y conocer detalles de esta historia que se ha revivido a propósito del Bicentenario de la Independencia de Colombia que se celebró en 2019.

Sin embargo, los días con mayor presencia de fieles y turistas colombianos y extranjeros son el primer domingo de febrero y el último de octubre, cuando todo el pueblo rinde honores a su patrona.

No obstante, llama la atención que de la costumbre de fabricar los ‘tiestecitos’ de arcilla, mencionados por Bolívar, ya queda muy poco porque, según dicen habitantes de la región, “los jóvenes no ven el trabajo artesanal como una buena fuente de empleo y prefieren otras actividades más lucrativas”.

18 de agosto de 2019

Nuestra Señora de Torcoroma de Ocaña

Del sitio Aleteia:

En Ocaña se afirma que el respeto a esta María Inmaculada va más allá de la devoción cristiana porque identifica a los nacidos en esta ciudad de más de cien mil habitantes, sin importar si son católicos o agnósticos o si tienen dinero o viven en la pobreza total, son pobres de solemnidad.

El diario La Opinión, de Cúcuta, capital de Norte Santander, departamento donde queda Ocaña, resume con claridad esta expresión religiosa y cultural: “La Virgen de Torcoroma es motivo de unión entre los ocañeros, estén donde estén… su aparición el 16 de agosto de 1711, no se discute, se celebra con gran pompa y regocijo y cada año sale en solemne procesión por las principales calles de la ciudad”.

La identidad de la región con su Virgen se debe a los múltiples testimonios que le atribuyen grandes milagros desde los primeros días de su hallazgo y a la curiosa leyenda sobre su aparición. Aunque ciertos documentos afirman que la imagen fue hallada en 1710 y solo se supo públicamente de ella al año siguiente, lo cierto es que fue encontrada por casualidad, en una montaña conocida con el nombre indígena de Torcoroma, a cinco kilómetros de la población.

En ese lugar agreste —aseguran los historiadores locales— vivían los esposos Cristóbal Melo y Pascuala Rodríguez y sus hijos, Felipe y José, todos dedicados a la agricultura, en especial, al cultivo de caña de azúcar y la producción de miel. Justamente en búsqueda de una madera para fabricar un recipiente, los jóvenes hallaron “un árbol de olorosas flores” y al que luego de derribar con hachas, le retiraron su corteza. Al abrir la madera, señalan viejos documentos eclesiásticos, sintieron un aroma especial y en la medida en que retiraban trozos, “observaron en medio de grandes resplandores, una imagen de María santísima, mi Señora, a modo de Concepción”.

La descripción de entonces coincide con la imagen que transcurridos más de tres siglos se venera hoy en Ocaña. Se trata de la Virgen de la Inmaculada Concepción labrada totalmente en madera a medio relieve, con las manos sobre el pecho, el rostro dirigido al cielo, una gran corona y parada sobre una media luna. La imagen no tiene matices ni colores diferentes a la tonalidad original de la madera descrita por sus descubridores.

Cristóbal y su familia conservaron el pequeño fragmento y durante un tiempo le rezaron el rosario. Sin embargo, las noticias del prodigioso hallazgo y las versiones de milagros a campesinos que padecían de lepra y otras enfermedades incurables se propagaron por la región y llegaron a oídos de la jerarquía eclesiástica que envió a un experto para que evaluara los testimonios y examinara a la Virgen.

El enviado de la curia, padre Diego Jácome Morinelli, comprobó que todas las versiones eran ciertas y a los pocos meses autorizó su veneración privada. Al mismo tiempo, en el sitio donde fue derribado el árbol de “olorosas flores”, brotó un manantial cuyas aguas cristalinas, según la creencia popular, tienen poderes curativos y purificadores.

En 1716 la Iglesia permitió que en el lugar de la aparición se levantara una capilla. Cinco años más tarde el obispo de Santa Marta, Antonio de Monroy y Meneses, autorizó su culto y dio el visto bueno para que la Virgen fuera trasladada al templo principal de Ocaña. Pasaron las décadas en las que sucedieron cosas extraordinarias en la vida de lo que hoy es Colombia y la Virgen de Torcoroma permaneció vigente en el imaginario de los católicos. Los levantamientos populares que condujeron a las guerras libertarias ni el cambio de un régimen colonial por uno republicano, ni las sucesivas guerras que desangraron al país, pudieron derribar la fe de los ocañeros.

18 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Chiquinquirá

Del sitio Aci Prensa: 

La palabra Chiquinquirá significa lugar de nieblas y pantanos. Esta ciudad se ubica en el departamento de Boyacá en la región andina del país a más de dos mil metros de altura.

La historia de la imagen se remonta a hace cuatro siglos, cuando don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español Alonso de Narváez que pintara una imagen de la Virgen del Rosario para colocarla en una pequeña capilla.

La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena. Media 44 pulgadas de alto por 49 de ancho.

Alonso de Narváez usó colores al temple, realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y a los lados puso al Apóstol San Andrés y a San Antonio de Padua.

El cuadro fue ubicado en la capilla que tenía don Antonio en Suta. Estuvo allí durante más de una década, pero la capilla tenía el techo de paja, lo que provocó que la humedad deteriorara la pintura hasta dejarla borrosa.

Tras la muerte de Santana, su viuda se trasladó a Chiquinquirá entre los años 1577 y 1578. La imagen fue llevada a ese lugar, pero se encontraba en tan mal estado que fue abandonada en un cuarto, una habitación que un tiempo atrás había sido usada como oratorio.

Al comenzar el año 1586, se estableció en Chiquinquirá, una piadosa mujer, María Ramos, nacida en Sevilla, España.

La señora reparó el viejo oratorio y colgó en el mejor lugar de la capilla la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario.

El día 26 de diciembre de 1586, María salía de la capilla, cuando pasó frente a ella una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo.

En ese momento Isabel gritó a María "mire, mire Señora. Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen aparecía rodeada de vivos resplandores. Sin explicaciones, los colores y su brillo original reaparecieron, mientras que los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.

Con este sorprendente episodio se inició la devoción a la Virgen de Chiquinquirá.

El 9 de julio se celebra la fiesta de esta advocación, que fue proclamada Patronoma de Colombia por el Papa Pío VII en 1829. En 1919 fue coronada canónicamente luego que el Papa Pío X firmara el decreto.

El Santuario de la Patrona de Colombia es visitado como cada año por miles de fieles en especial durante esta fecha. En este recinto se encuentra el lienzo con la imagen, custodiada por los dominicos.

En 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”.