Mostrando entradas con la etiqueta Clemente VIII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clemente VIII. Mostrar todas las entradas

24 de febrero de 2023

Nuestra Señora de Villaviciosa

 

Del sitio Virgen de Villaviciosa:

La tradición nos habla del hallazgo de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Villaviciosa en el Alentejo portugués, concretamente en Vila Viçosa. Cuéntase que unos trabajadores estaban dedicándose a replobar los hermosos viñedos de la zona, descubrieron una caja de plomo, de cortas dimensiones, enterrada desde remota época. Tras la apertura de la citada caja, todos pudieron contemplar en su interior una bella imagen de la Virgen. Comenzaron a darle culto solemnemente primero en la iglesia del pueblo y después en un pequeño santuario que en su honor edificaron en el mismo viñedo donde apareciera.

Su fama se extendió a todas partes y la sencilla y celebre ermita portuguesa, fue visitada por gente de muy diversas clases. Transcurridos los años, el mismo pueblo que de manera elocuente demostró su acendrado amor a la Reina del cielo, fue poco a poco abandonando la ermita hasta el punto de extinguir prácticamente el culto a la Santísima Virgen aparecida.

Por su asiduidad y fervor, un pobre vaquero castellano llamado Hernando, llevado por el intenso afecto que sentía, tomó la imagen y, metiéndola con el mayor respeto en el interior de su zurrón, emprendió el camino de Córdoba. Tras detenerse en la sierra cordobesa llamada de las Gamonosas en la amplia concavidad del tronco de un frondoso alcornoque encontró el nuevo lugar de culto para la imagen.

Este fue el primer altar y el más antiguo retablo que la imagen de la Virgen de Villaviciosa ha tenido en Córdoba. En este lugar, con el paso del tiempo, se construyó un santuario en su honor y un laborioso pueblo, levantado en su proximidad, fruto de las gentes y aldeas enteras que alrededor de la Virgen trasladaron su hogar y que recibió el nombre de la Virgen venida de Vila Viçosa: Villaviciosa, que ya en edad moderna, concretamente en 1775, Carlos III otorgó el título de villa como Villaviciosa de Córdoba. Este pueblo fundado, por tanto, asumió el mismo nombre de su Madre y Señora quien traduciendo el topónimo portugués al castellano se denominó como la Virgen de Villaviciosa, una imagen que Córdoba atesora como la imagen de gloria más antiguas de la capital.

Cuenta la leyenda que un numeroso cortejo de caballeros portugueses lograron encontrar el paradero del vaquero y lo que codiciosamente buscaban: la desaparecida imagen de la Virgen. A pesar de no hacer resistencia, lo apresaron con grandes precauciones y emprendieron el viaje de regreso. Hernando fue encarcelado y procesado siendo condenado a pena de muerte en la horca. Hernando imploró siempre a la Virgen bendita de Villaviciosa y llegada la mañana de la ejecución, el calabozo estaba desierto. Hernando, milagrosamente había sido liberado de la cárcel y la milagrosa imagen restituida al alcornoque de la sierra cordobesa.

Los portugueses, recorrieron de nuevo el camino y, llegando a las Gamonosas, descubrieron a Hernando, que delante de la Virgen entonaba sus cantos pastoriles, burlando a la justicia portuguesa. Maniatado, tomaron camino de regreso hacia Portugal, con la imagen bendita. Tras varios días caminando sin por las ya conocidas sendas, comprobaron que, después de tan largo recorrido estaban en el mismo lugar de partida.

Tomando por milagro lo sucedido determinaron, que la sagrada imagen de la Virgen de Villaviciosa no quería abandonar aquel altar de la sierra cordobesa. Disculpándose una y mil veces del apenado vaquero, entregáronle sus armas, caballos, alhajas, etc., para que con el producto de su venta comenzase a labrar un pequeño templo. Tan grande fue la expansión de la devoción a la citada imagen que la ciudad de Córdoba tomó por suya la causa, prendiendo la gran llama de la devoción a la Virgen de Villaviciosa.

La primera vicisitud de la imagen de Nuestra Señora de Villaviciosa ocurre cuando un pastor antequerano, en la primera mitad del siglo XVI, enamorado de la singular Señora y atraído por la encantadora tradición de Hernando, decide seguirle en sus pasos, cogiendo la imagen nuevamente de la ermita de la sierra cordobesa y trasladándola en su zurrón a su tierra de Antequera. Allí hizo entrega de la venerada imagen, sin darle cuenta de su hurto, al venerable padre y amigo suyo Fray Martín de las Cruces, el cual la colocó en el altar mayor de su convento y le dio el mismo nombre de Nuestra Señora de los Remedios que poseía el convento.

Reconocida la imagen, a los dos años, por un caballero cordobés, se dio cuenta al Cabildo y al Obispo, y se determinó que se encargase la diligencia de restitución de la imagen a Córdoba por el Deán Don Juan Fernández de Córdoba. Después de vencer no pocas dificultades, la imagen regresó a Córdoba donde, en el Campo de la Verdad, la esperaba el Cabildo Eclesiástico para ofrecerle una gran fiesta con solemne misa de acción de gracias y trasladarla seguidamente a la Iglesia Catedral, en cuyo altar mayor fue colocada.

Este suceso obligo a tomar mejores medidas de seguridad hacia la imagen, por parte del pueblo de Córdoba, de lo que fue fruto el levantamiento de un suntuoso templo, bien dotado, con amplias dependencias y extensas propiedades servido por dos capellanías. Los Cabildos de la ciudad se habían constituido ya patronos del mismo, quedando mutuamente obligados a proceder de acuerdo, siempre que tuviese lugar algún traslado de la sagrada imagen. La Hermandad de la Virgen, fundada años antes, recibe nueva savia y vigor al ser confirmadas sus nuevas constituciones por este tiempo, en 1528. 

Comenzó pues la nueva era que bien pudiera llamarse la edad de oro de la devoción de la Virgen de Villaviciosa, que comprende principalmente los siglos XVI y XVII. Para confirmarlo, basta decir que fueron 22 las veces que la imagen fue traída de su serrana ermita a la ciudad, celebrándose multitud de fiestas y procesiones en su honor, con motivo de públicas calamidades y graves necesidades.

Después del hurto de Antequera, como es Llamado, la primera traída fue en el ario 1529 y la Ultima en 1698, fecha desde la cual la imagen es custodiada por el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, cuya Capilla Mayor preside.

Durante este tiempo de todo ha habido en la historia de tan querida imagen desde la suntuosa capilla que lleva su nombre en la Catedral, hasta el sacrílego robo, en 1711, de todas sus alhajas, entre las que figuraba un magnifico pectoral de esmeraldas regalo del Cardenal Salazar, sustituido por otro del entonces Obispo Trinitario Fray Juan de Bonilla y Vargas.

Grandes y notadas fueron las fiestas hechas en su honor los años 1733, con motivo de una terrible tempestad, y 1755 con motivo de un espantoso terremoto  de Lisboa, con la presencia de ambos cabildos que concurrían a postrarse en acción de gracias ante su patrona, la Virgen de Villaviciosa, quien permanece desde entonces en la Capilla Mayor de la Catedral.

La Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa se funda con anterioridad a 1479 en la Real Parroquia de San Lorenzo Mártir de Córdoba. Sus objetivos son la organización de los cultos anuales a la Virgen en su santuario y en dicho templo para festejar la Natividad de la Santísima Virgen María, así como la organización de los traslados de la imagen de la sierra. Se fusionó con la hermandad de San Juan de Letrán y obtuvo, en 1598, bula del Papa Clemente VIII, agrgándola a la Basílica Mayor de San Juan de Letrán de Roma. Permaneció en dicha ermita hasta 1974 en que se traslada al lugar de su fundación: la parroquia fernandina.

3 de agosto de 2021

Nuestra Señora del Arco

Del sitio Parroquia San Martín de Porres:

Entre los muchos Santuarios que salpican el territorio italiano, dedicado a la Virgen y entre los muchos títulos que se le han atribuido a lo largo de los siglos, hay uno que lo venera bajo el título de Madonna dell'Arco. 

El santuario homónimo y el tributo popular de culto es uno de los tres polos principales de la devoción mariana en Campania: Madonna del Rosario di Pompei, Madonna di Montevergine y Madonna dell'Arco.

El comienzo del culto está relacionado con un episodio que ocurrió a mediados del siglo XV; era un lunes de Pascua, el día del llamado 'Lunes de Pascua', que es el famoso recorrido fuera de la ciudad y cerca de Pomigliano d'Arco, algunos jóvenes jugaban en un campo de "mazo", hoy diríamos cuencos ; en el borde del campo había un quiosco en el que se representaba una imagen de la Virgen con el Niño Jesús, pero más propiamente se pintó bajo un arco de acueducto; de estos arcos salen los nombres de Madonna dell'Arco y Pomigliano d'Arco.

A medida que el juego se desarrollaba, la pelota terminó en contra de un viejo tilo, cuyas ramas cubrían en parte la pared pintada con frescos, el jugador que se había perdido el tiro, en la práctica perdió el juego; en el colmo de la ira, el joven tomó la pelota y maldijo violentamente contra la imagen sagrada, golpeándola en la mejilla que comenzó a sangrar. 

La noticia del milagro se extendió por la zona, llegando al conde de Sarno, un noble local, con la tarea de 'verdugo'; detrás de la furia de la gente, el conde estableció un juicio contra el joven blasfemo, y lo condenó a la horca. 

La sentencia se ejecutó de inmediato y el joven fue ahorcado en el tilo cerca del quiosco, pero dos horas más tarde todavía con su cuerpo colgando, se secó bajo la mirada de la multitud aturdida. 

Este milagroso episodio despertó el culto a la Madonna dell'Arco, que se extendió de inmediato por todo el sur de Italia; multitudes de creyentes corrieron al lugar del prodigio, por lo que fue necesario construir una capilla con las ofrendas de los fieles para proteger la imagen sagrada de los elementos. 

Un siglo después del 2 de abril de 1589, tuvo lugar un segundo episodio prodigioso, fue esta vez un lunes después de Pascua, ahora consagrado a la fiesta de la Madonna dell'Arco y una mujer Aurelia Del Prete, que desde la cercana Santa Anastasia, hoy que pertenece a la zona de Madonna dell'Arco, iba a la capilla para agradecer a la Virgen, disolviendo así un voto hecho por su marido, curado por una grave enfermedad ocular.
Mientras avanzaba lentamente entre la multitud de fieles, huyó de un pequeño cerdo que había comprado en la feria, tratando de atraparlo, deslizándose entre las piernas de la gente, tuvo una reacción inconsciente, se presentó frente a la iglesia, lanzó el exvoto de la feria. El marido, lo pisoteó maldiciendo a la imagen sagrada, quién lo había pintado y quién lo veneraba. 

La multitud estaba horrorizada, el marido intentó en vano detenerla, amenazándola con caerse, con quien había profanado el voto a la Virgen; sus palabras fueron proféticas, el desafortunado comenzó a tener dolores atroces en los pies que se hinchaban y oscurecían visiblemente. 

En la noche entre el 20 y el 21 de abril de 1590, la noche del Viernes Santo, "sin más dolor y sin una gota de sangre" salió un pie y durante el día también el otro. Los pies fueron expuestos en una jaula de hierro y todavía hoy son visibles en el Santuario, porque la gran resonancia del evento trajo una gran multitud de peregrinos, devotos, curiosos, que querían verlos; con ellos llegaron las ofertas, se hizo necesario construir una gran iglesia, de la cual fue nombrado rector Giovanni Leonardi por el Papa Clemente VIII

El 1 de mayo de 1593, se colocó la primera piedra del Santuario actual y los siguientes padres se hicieron cargo y todavía son del año siguiente los padres dominicos. El templo fue construido alrededor de la capilla de la Virgen, que también fue restaurada y embellecida con mármol, en 1621; la imagen después de estas obras estaba parcialmente cubierta por un mármol, por lo que durante todo este tiempo y solo la parte superior del fresco, la mitad de la longitud de la Virgen y el Niño, permaneció visible; obras muy recientes han sacado a la luz y venerado a los fieles toda la imagen. 

Varios prodigios se repitieron alrededor de la efigie sagrada, que comenzó a sangrar en 1638 durante varios días, en 1675 se vio rodeada de estrellas, fenómeno que también observó el Papa Benedicto XIII

En sus salas y en las paredes, el Santuario recoge miles de votos ex plata, pero sobre todo miles de tablas votivas pintadas, que representan los milagros recibidos por los postores, que constituyen más allá del testimonio de devoción, una visión histórica muy interesante de los siglos pasado.

El culto a la Madonna dell'Arco se basa en la antigua devoción popular, propagada por asociaciones laicas, diseminadas por toda el área de Campania, pero especialmente napolitana, sus miembros se llaman 'battenti' o 'fujenti', es decir, los que huyen, corren; Las compañías de estos devotos se llaman 'paranze' y tienen una organización con oficinas, presidentes, tesoreros, abanderados y miembros. 

Tienen banderas, labars, visten de blanco, hombres, mujeres y niños, con una banda roja y azul en el hombro, que los caracteriza. Organizan peregrinaciones, generalmente en el lunes del Ángel, que, partiendo de los diversos lugares donde se encuentran, llevan simulacros del tamaño de un hombro para usar treinta, cuarenta hombres y siempre a pie y a la vez, correr muchos kilómetros para converger en el Santuario , muchos están descalzos; en el camino recogemos ofertas para el Santuario, algo que han estado haciendo durante un par de meses antes, recurriendo a grupos con banderas, bandas de música y ropa devocional para los distritos, los barrios y las calles de las ciudades y pueblos. 

Pero si el Santuario con el grandioso convento dominico contiguo es el centro de culto, en muchas calles y rincones de Nápoles y la región de Campania, se han levantado sombreros, santuarios, iglesias dedicadas a la Virgen dell'Arco, cada uno haciéndose cargo de proteger, cuidar y embellecer, para continuar la devoción durante todo el año y cerca de la casa.