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8 de junio de 2026

Nuestra Señora de Carolle


 Del sitio Madre de Dios y Madre Nuestra:

 Existen antiguos santuarios marianos que aún se pueden ver en lugares de toda Europa, aunque no es nada como lo que solía ser en la Edad Media, cuando estos santuarios eran numerosos y de diversa índole.

Según la tradición, el día 3 de julio en el año 1418, un soldado suizo cometió un sacrilegio en una estatua de la Santísima Virgen conocida como Nuestra Señora de la Carolle, o Nuestra Señora de Carole. La imagen estaba ubicada en la esquina de la Rue aux Ours, que fue construido en el Siglo XIII, y terminó en el hospital de San Juan, que ya no existe. La Rue aux Ours es ahora una calle corta que comienza en la calle Rue Saint-Martin y termina en el Boulevard Sebastopol, en París, Francia.

Se dice que el soldado suizo vino sobre el altar de la Santísima Virgen, después de haber dejado una taberna. Probablemente estaba alcoholizado cuando él sacó su espada y repetidamente golpeó la estatua de la Santísima Virgen con el arma sin razón alguna. La estatua de Nuestra Señora de Carole comenzó a sangrar profusamente, como si fueran de carne y hueso, y herida por los golpes.

Los ciudadanos que habían observado el sacrilegio se indignaron, y siguieron al soldado mientras huía de la escena de su crimen. El hombre fue finalmente capturado y detenido, y luego llevado ante el Canciller, donde fue condenado a muerte por la indignación.

En recuerdo de este incidente, y en expiación por el crimen, había un festival popular que tuvo lugar en la Rue aux Ours cada año. Hubo fuegos artificiales, y una figura de cera que representa el miserable sacrílego que había golpeado a la imagen de la Santísima Virgen fue incendiada. Esta fiesta continuó hasta que la Revolución Francesa la suspendió.

18 de mayo de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora de Turín (Basílica)

 


Del sitio Don Bosco Norte:

María Auxiliadora se presenta como benefactora de los cristianos y en especial como inspiradora de toda la obra salesiana en el mundo. Don Bosco eligió esta advocación por varios motivos, entre ellos el carácter misional de la Congregación Salesiana: todos los que formamos parte de esta familia debemos ser auxiliadores para los demás. Buenos cristianos y honestos ciudadanos, que hagan de este mundo un lugar mejor. Ese era el mensaje de las buenas noches en el oratorio de Valdocco y María era la maestra que guiaba toda acción generosa en favor de los otros.

Fue Ella la que le dijo a Don Bosco, con solo 9 años, "deberás encargarte de mis hijos" y algún tiempo después, a María Mazzarello, "ellas también son mis hijas". La Madre se preocupa y es previsora; no desampara a sus pequeños, sino que les provee lo necesario antes de que se lo pidan. Don Bosco ha llegado a entablar una relación muy cercana a la Virgen y confía plenamente en Ella. Sigue su modelo, guarda todo en el corazón, lo comprenderá "a su tiempo".

Según la tradición, la edificación del templo de María Auxiliadora comenzó el 27 de abril de 1865 con unas pocas monedas, tres o cuatro, en un momento económicamente complicado. La Revolución Francesa ponía en el centro al ser humano y su capacidad racional, por lo que las autoridades civiles habían comenzado un proceso de laicización que incluía, por ejemplo, la supresión de las órdenes religiosas. Esta situación complejizaba la posibilidad de recaudar fondos. Ante la dura realidad, Don Bosco insistía: "Si es la Virgen quien quiere esta Iglesia, Ella ya pensará cómo pagarla».

La convicción del santo partía de un sueño-visión que tuvo alrededor de 1860. En él, la Virgen le decía que deseaba ser honrada bajo el nombre de "Auxiliadora" y para ello pedía la construcción de un templo en Turín. Años atrás, Don Bosco les había contado a sus chicos sobre la aparición de un globo luminoso, como de fuego, que indicaba el lugar donde la Virgen quería quedarse. José Buzzeti le preguntó en 1887: "¿No será la cúpula de María Auxiliadora iluminada"?

Lo cierto es que el arquitecto Antonio Spezia recibió un primer pago de más o menos cuarenta céntimos. Después, fueron apareciendo generosas e inesperadas donaciones de turinenses y al cabo de 3 años la Iglesia estuvo terminada. A las 10.30 del 9 de junio de 1868 el arzobispo de Turín Monseñor Alejandro Riccardi celebró la primera misa. Al finalizar, Don Bosco presidió la segunda y se estima que habían 1200 jóvenes presentes.

"Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", decía Don Bosco. Testificaba lo que había experimentado en carne propia: "propaguen la devoción a María Auxiliadora. Confíen en Ella y verán lo que son los milagros".

La fachada del edificio conserva el estilo neo renacentista de la segunda mitad del siglo XIX, está sostenida por cuatro columnas y cuenta con una gran inscripción al frente: "María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros". El arquitecto había diseñado un templo en forma de cruz latina, sin demasiados ornamentos pero siguiendo las instrucciones del sacerdote Bosco: que fuera de tal magnitud que pudiese acoger a un gran número de fieles y rindiese "el honor debido la Augusta Reina del Cielo” .

En 1911 fue declarada Basílica menor y en 1938 renovada y ampliada. Actualmente, cuenta con cuatro capilla dedicadas a Don Bosco, María Mazzarello, Domingo Savio y San José. Esta última es la única que conserva el estilo querido por Bosco: puede verse una imagen del niño Jesús ofreciendo rosas rojas y blancas – símbolos de las gracias de Dios - a San José, que las deja caer sobre la Basílica. En las demás, se encuentran las reliquias de estos y otros santos de la Familia Salesiana.

El corazón de la Basílica es el retablo del altar mayor, donde se encuentra el cuadro de María Auxiliadora, de más de 7 mts. de alto por 4 de ancho, pintado por Tomás Andrés Lorenzone a pedido de Don Bosco. Él mismo describe sobre el cuadro: 

"Se presenta a la vista como una aparición de María Auxiliadora de la siguiente manera: la Virgen campea en un mar de luces y majestad, puesta sobre un trono de nubes. La cubre un manto sostenido por un grupo de ángeles […] Con la derecha sostiene el cetro, que es símbolo de su poder, como aludiendo a las palabras dichas por Ella en el Evangelio: 'Hizo por mí obras grandes el que es todopoderoso.' En la mano izquierda sostiene al Niño, que tiene los brazos abiertos, ofreciendo así sus dones y su misericordia a todo el que recurra a su augusta Madre. En la cabeza tiene la diadema, es decir, la corona con la que es proclamada Reina de cielo y tierra.

De la parte de arriba sale un rayo de luz celestial, que, desde el ojo de Dios, va a posarse en la cabeza de María. En él están escritas estas palabras: 'El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.' Por la parte superior del otro lado bajan otros rayos, que parten de la paloma (Espíritu Santo) y van a posarse también en la cabeza de María, teniendo en medio estas palabras: 'Ave, gratia plena` […]

Más abajo están los santos Apóstoles y los evangelistas; san Lucas y san Marcos en tamaño un poco mayor que el natural. […] Finalmente, en el fondo del cuadro aparece la ciudad de Turín con otros devotos, que agradecen a la Virgen los favores recibidos y le suplican que siga mostrándose Madre de misericordia en los graves peligros de la vida presente".

San Juan Bosco
citado en Escalante
2018
 p.34

16 de abril de 2026

La Señora de Blanco, padre José Charminade y su protección de la policía revolucionaria

 


Del sitio María de Nazaret:

La policía revolucionaria, que perseguía a los sacerdotes que se habían negado a jurar lealtad al nuevo régimen, se topó un día con el padre José Chaminade y lo reconoció. Este logró escapar y corrió por delante de ellos para alejarse.

Al pasar por una casa donde era bienvenido, entró y se unió a la familia reunida alrededor de la chimenea.

El sacerdote se sentó junto a un niño pequeño y se unió a la conversación. Los policías que lo seguían entraron en la casa. Sabían que estaba allí; lo habían visto entrar, pero no podían verlo. Registraron todas las habitaciones, pasando una y otra vez a su alrededor, pero no pudieron encontrarlo. "Ya no está aquí", se dijeron, y se marcharon para continuar su búsqueda infructuosa en otro lugar.

Tan pronto como salieron a la calle, los miembros de la familia se abalanzaron sobre el sacerdote: "¡Oh, padre! ¿Cómo es que no se lo llevaron? ¡Lo tenían justo ahí, delante de ellos, al alcance de la mano!".

Entonces el niño pequeño que estaba sentado junto al "sacerdote refractario*", uno de esos queridos inocentes a quienes Dios a veces permite ver lo invisible, les dijo a todos: "No pudieron ver al sacerdote, porque la hermosa señora de blanco que entró al mismo tiempo que ellos se paró frente a él todo el tiempo para ocultarlo".

La policía no había visto a la "Señora". Ciertamente no merecían tal gracia. Pero la Señora había hecho invisible para ellos a aquel a quien protegía. Gracias a múltiples disfraces, infinitas precauciones y, sobre todo, al cuidado protector de la Virgen Inmaculada, el padre Chaminade escapó así de la muerte en numerosas ocasiones. Sin embargo, no pudo evitar el exilio algún tiempo después.

* Se llamaba "refractario" a un sacerdote que se negaba a firmar un juramento de lealtad a la Constitución Civil del Clero, que le exigía anteponer el Estado al Papa; por lo tanto, tenía que esconderse de las autoridades.

Le Bon père Chaminade
Geneviève Veuillot
 1909-1991

25 de enero de 2026

San Francisco de Sales y Nuestra Señora de la Buena Liberación

 

Del sitio Aleteia:

La Virgen María intervino para que san Francisco de Sales se liberara de una terrible obsesión que le hacía dudar y le quitaba la paz espiritual

¿Sabías que en su temprana juventud, el doctor del amor divino estuvo muy cerca de ser abrumado hasta el punto de la desesperación por el sentimiento de su indignidad? Una de las imágenes parisinas más famosas de la Virgen lo libró de esta tentación. 

San Francisco de Sales nació en Thorens el 21 de agosto de 1567 en esa Saboya a caballo entre los Alpes de habla francesa cuyos soberanos también reinaban en el Piamonte italiano. Pertenecía a una familia de la nobleza. 

Siendo muy joven, mientras su padre elaboraba para él ambiciosos planes de futuro, soñaba con entregarse a Dios. 

A los 11 años, Francisco fue tonsurado. Esa ceremonia, aunque estaba ligada al clero, no le obligaba a abrazar el sacerdocio. Solo le otorgaba el título de abad y la posibilidad, muy ventajosa, de recibir beneficios eclesiásticos. No era esta la idea de Francisco que, a partir de entonces, se sintió Iglesia y pensaba solo en el servicio a Dios. 

Poco después, sus padres lo enviaron a continuar sus estudios a París, al colegio de Clermont, el actual Lycée Louis-le-Grand. Allí los jesuitas formaban a la élite católica francesa. 

Rápidamente se dieron cuenta de que el estudiante era brillante y de una virtud superior a su edad que hacía que sus compañeros lo apodaran "el Ángel". 

Sin embargo, fue precisamente esa virtud y esa inteligencia las que fueron, al amanecer de su 18º cumpleaños, violentamente puestas a prueba en una crisis espiritual de rara violencia.

La Iglesia emergió, no sin dificultades, especialmente en Francia, de las terribles perturbaciones nacidas de la Reforma y de las guerras de religión. 

La recuperación deseada por el Concilio de Trento, clausurado en 1563, se hizo paulatinamente a través de la catolicidad. Pero, a pesar de todo ello, un punto de teología planeaba sobre la mente de la gente. Era una cuestión nacida de una mala interpretación de san Agustín que ya había nutrido el pensamiento protestante, como alimentó el jansenismo: el tema de la gracia y la predestinación. 

¿Están algunos, a pesar de sus esfuerzos y de una vida edificante, destinados igualmente a ser condenados mientras otros que habrán "pecado fuertemente", en palabras de Lutero, se salvarán porque Dios habría destinado antes a algunas de sus criaturas al infierno? Esto parece absurdo e indignante. Pero apoyado en la inmensa autoridad agustiniana, estaba en el centro de los debates sobre la salvación. Y provocaba respuestas contradictorias y disputas infinitas, hasta el punto de que Roma acabó por prohibir discutir.

Una duda abominable lo atormenta: ¿y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna?

Francisco de Sales, estudiante brillante, seguía esos debates, conocía las tesis y las antítesis de los mismos. Las defendían personas de tanto valor, que en ese año 1586 ya no sabía dónde estaba, ni lo que debía pensar, ni qué creer...

Una duda abominable- de la que ya no somos capaces, porque la gravedad del asunto se nos escapa hoy- lo atormentaba: ¿Y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna? ¿Y si, por alguna desgracia irremediable, él fuera uno de ellos? ¿Qué hay que hacer ? ¿Por qué pelear? ¿Por qué creer?

Francisco ya no dormía, no comía, tan obsesionado y desesperado estaba por esa posibilidad. Primero, como buen intelectual, buscó respuestas en los libros, pero solo lo confundieron más. Y su desesperación no hizo más que crecer. 

Las peores ideas empezaron a obsesionarlo cuando, casi por casualidad, empujó la puerta de una iglesia (luego demolida durante el Terror) cerca de su casa. Era la iglesia de Saint-Étienne-des-Grès. La tradición afirma que fue fundada por san Dionisio, primer obispo de París. Lo que la hacía famosa era que en ella se veneraba a una antigua Virgen negra: Nuestra Señora de la Buena Liberación. Ella es conocida por asegurar a las mujeres embarazadas un parto feliz, su supervivencia y la de su hijo.

La verdad es que la imagen es casi inquietante por lo poco agraciada que es. Pero los parisinos no se fijan en este detalle y se agolpan a sus pies, confiando en su milagrosa intercesión. 

El joven señor de Sales ciertamente no se veía afectado por estos poderes taumatúrgicos, pero eso no le impedía ir a menudo a orar frente a Nuestra Señora de la Buena Liberación. Fue frente a ella donde, unos meses antes, hizo un voto perpetuo de castidad y virginidad.

Eso fue antes de esa horrible crisis que lo dejaron jadeando. 

¿Por qué se arrastró como un moribundo, en sentido espiritual, hasta su altar? Porque en el fondo de su ser, una voz le susurraba que María era la única, lejos de todos los discursos secantes de los intelectuales, capaz de iluminarlo y arrancarlo de sus tormentos íntimos. Desplomado ante ella, llorando, el joven murmuró una oración admirable, un grito de un alma abrumada de amor a Cristo que trataba, en un último esfuerzo, de arrancarse la duda:

"Oh Señor, si no debo llegar a verte, no permitas, al menos, que jamás te maldiga ni te blasfeme! ¡Y si no puedo amarte en la otra vida, porque nadie te alaba en el infierno, que al menos aproveche para amarte todos los momentos de mi corta existencia aquí abajo!"

En ese momento, el manto de angustia que oprimía su alma desapareció de repente. Nuestra Señora de la Buena Liberación había liberado a Francisco de Sales. Desde entonces, pudo, hasta su último suspiro, dedicarse a su servicio y al de su Hijo. 

23 - enero - 2025

1 de diciembre de 2025

Nuestra Señora de Guingamp

 


Traducido del sitio Ouest France:

Martes, 8 de septiembre de 1857: el fervor religioso alcanza su punto álgido en los alrededores de la iglesia (que pasó a llamarse Basílica de Nuestra Señora del Buen Socorro en 1899), situada en pleno centro de Guingamp. Cuatro obispos (de Saint-Brieuc, Quimper, Coutances y Indiana, en Estados Unidos) presiden un evento atestiguado por numerosos relatos de las gacetas de la época y otras resoluciones municipales.

Bajo una lluvia torrencial, 25 000 personas se reunieron para asistir a un fenómeno poco común: la coronación de la Virgen de Guingamp. La multitud se agolpó en las gradas montadas hasta los tejados. Al final de las vísperas, milagrosamente, la lluvia cesó. Una larga y ferviente procesión se pone en marcha hasta la coronación, a cargo de Monseñor Le Mée, obispo de Saint-Brieuc.

La cabeza de la Virgen y la del niño Jesús están coronadas con coronas de oro, bronce y piedras preciosas, ofrecidas por el papa Pío IX. Nuestra Señora del Buen Socorro es la primera virgen de Bretaña en recibir este honor, y una de las primeras de Francia (la primera fue Nuestra Señora de las Victorias, en París, en 1853). Los fieles y el papa le están agradecidos por su protección de la ciudad y de toda Bretaña durante las guerras y las epidemias. El culto a María se remonta al siglo XII en la ciudad, incluso antes de la construcción de la iglesia, en la década de 1340.

Las valiosas coronas se guardan en una caja fuerte, en un banco: "Sería demasiado caro asegurarlas y exponerlas", señala con malicia Patrick Salaün, gran apasionado del patrimonio de Guingamp y autor de obras muy documentadas sobre los edificios religiosos locales.

A pesar de su popularidad, la Virgen de Guingamp, de madera policromada, sigue envueltos en misterio: "No tenemos una historia certificada de esta Virgen Negra", lamenta Patrick Salaün. "Ni siquiera sabemos desde cuándo es negra. Las hipótesis sobre su historia se basan principalmente en numerosos documentos recopilados por el famoso historiador Sigismond Ropartz en el siglo XIX, o en los trabajos de Simone Toulet, profesora de historia en el instituto Pavie, en el siglo XX"

Dada la aleatoriedad de la calidad de algunas fuentes, todo son hipótesis: "Se dice que vino de Marsella, de donde proceden muchas vírgenes negras, hacia el siglo XV. Para otros, proviene de las cruzadas, en el siglo XII, o que la base es una estatua del siglo XVI, pero que la cabeza tiene otro origen... En fin, no se sabe".

Sin embargo, sí se sabe que la historia no la ha respetado: al igual que muchos otros edificios religiosos, la Revolución de 1789 y luego el Terror amenazaron con hacerla desaparecer: la iglesia se utilizó como depósito de municiones y forraje, y la capilla de la Virgen se convirtió en un puesto de guardia. La estatua fue sustituida por una estatua de la diosa Razón. La Virgen fue derribada.

La cabeza se desprende del cuerpo en la caída. Unos años más tarde, hacia 1800, un habitante de Guingamp, que deseaba permanecer en el anonimato, devolvió la cabeza de la Virgen y la de Jesús, que había conservado desde entonces. Entre los escombros, en el fondo de la iglesia, se encontraron dos estatuas, la Virgen y el Niño. Se les devolvieron las cabezas.

Desde entonces, coronada con su corona —una pálida imitación de imitación—, recibe en su capilla a los visitantes de la basílica. Antiguamente vestida con prestigiosos vestidos de novia, las costureras locales le cambian regularmente sus elegantes vestidos bordados. A sus pies, un laberinto que reproduce (a escala reducida) el de la catedral de Chartres, y frente a ella, una vidriera que representa su coronación, el nacimiento de María, la Anunciación, la Visitación y la Ascensión al cielo coronada, así como el escudo del papa Pío IX.

Si bien el misterio sobre su origen permanece, lo que sí permanece es el fervor, más allá del famoso Perdón que se organiza cada verano: "Durante siglos, cientos de miles de fieles han venido a verla. En los años 90 y 2000, se realizaba un recuento del número de visitantes en verano: aún eran más de 900 cada semana".

Fabrice BERNAY.


4 de noviembre de 2025

Icono de Nuestra Señora, Madre de Dios de Iverskaya

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Un día de 1930, Pavlov, un ruso blanco que había huido a París para escapar de los bolcheviques, pasaba por la calle Saint-Honoré y se detuvo, fascinado, ante el escaparate de una tienda de segunda mano. Tardó un momento en darse cuenta de lo que le había llamado la atención: en un rincón del escaparate, desprovisto de sus adornos de oro, plata, perlas y piedras preciosas, que sólo dejaban ver el rostro y las manos, había un gran icono antiguo de María odoghitria ("la que muestra el camino", en griego). La sagrada imagen está sucia y dañada. De repente, tuvo la certeza: ¡se trataba de la Theotokos Iverskaya, patrona de Moscú, desaparecida en 1812 tras el incendio de la ciudad! El camino para devolverla a la veneración de los fieles aún es largo, pero también está sembrado de señales del Cielo.

El icono de la Virgen Iverskaya está oficialmente desaparecido desde finales del verano de 1812, cuando los franceses llegaron a Moscú y la ciudad se incendió. Por supuesto, las autoridades imperiales afirman haber conservado la santa imagen a salvo, pero entonces ¿por qué los monjes del Monte Athos tuvieron que hacer una copia de ella cuando reconstruyeron la capilla? En realidad, nadie sabe si la santa imagen desapareció en las llamas o si fue uno de los objetos robados por las tropas francesas durante el saqueo de Moscú. Lo cierto es que, desde hace más de un siglo, nadie puede decir qué ha sido de ella.

El original puede haberse perdido, pero su copia es bien conocida por los moscovitas, y de hecho por todos los rusos, ya que saludarlo al entrar en la ciudad es un ritual al que casi todo el mundo se adhiere, y porque reproducciones del mismo cuelgan en iconostasios familiares y aparecen en numerosos libros. Así que es fácil reconocerlo, siempre que se tengan antecedentes religiosos o artísticos, como es el caso de Pavlov.

Como casi todos los refugiados rusos en París, huyó de su país sin llevarse nada consigo. Sobreviviendo penosamente en el exilio, a menudo desprovisto incluso de lo estrictamente necesario, no tuvo tiempo de pasearse por los anticuarios, ni mucho menos medios para comprar nada. Pero hay una señal providencial en su improbable parada ante este escaparate, sus ojos atraídos por este icono polvoriento.

Pavlov entra en la tienda, aunque es obvio que no puede ser cliente, y pregunta al vendedor de segunda mano dónde consiguió el icono y cómo llegó a París. Lo que le cuenta el tendero refuerza su certeza de que está ante la imagen auténtica, robada por un oficial francés en 1812, antes de que los rusos tuvieran tiempo de quemar la capilla y llevarse los objetos preciosos.

Este oficial de los ejércitos de la Revolución despreciaba todo lo que tuviera que ver con el cristianismo; si se apoderó del icono y lo salvó de las llamas fue porque el cuadro estaba cubierto de una capa de oro, perlas y piedras preciosas, que sólo dejaba ver los rostros y las manos de la Virgen y el Niño, y tenía la intención de venderlo cuando regresara a Francia. Sin embargo, por razones desconocidas, en lugar de deshacerse posteriormente del icono, el oficial lo conservó, y la imagen permaneció en su familia durante más de un siglo antes de que sus descendientes decidieran venderla.

Es innegable el aspecto milagroso de la supervivencia del icono y el hecho de que reapareciera en ese preciso momento, como para consolar a sus fieles, ante un exiliado ruso que supo identificarlo y que hizo todo lo posible por devolverlo a la veneración ortodoxa.

La historia es lo bastante verosímil como para que Pavlov acuda a la parroquia rusa de París e informe a las autoridades religiosas de que cree haber encontrado la Iverskaya. Abrumado, el metropolita Eulogy consideró inmediatamente la posibilidad de recomprar el icono. Sin embargo, primero pidió consejo a un experto que, tras examinarlo, confirmó la antigüedad de los pigmentos de la pintura y de su soporte de madera. A partir de entonces, salvar la Iverskaya se convirtió en una prioridad para la comunidad rusa en el exilio.

Por desgracia, la llegada del experto puso sobre aviso al anticuario. Al darse cuenta de que tenía en sus manos una obra de arte de gran valor, aceptó venderla por el entonces astronómico precio de 250.000 francos (el equivalente a mil meses de sueldo), dándole un año para reunir el dinero... Desgraciadamente, a pesar de los esfuerzos y la generosidad de todos, la suma necesaria para recomprarlo no se había reunido en el plazo previsto, y el icono tuvo que ser devuelto al tendero, que anunció su intención de subastarlo en breve. Todo parecía perdido.

Ese mismo año, 1931, otro prelado ortodoxo, el obispo Benjamin Fedchenkov, con fama de santidad, decidió abrir un nuevo lugar de culto, la iglesia de los Tres Santos Doctores. La noticia de que la Iverskaya había sido devuelta al vendedor de segunda mano disgustó al obispo, que lo consideró un sacrilegio. Suplicó a la Virgen María que le ayudara a recuperar la imagen... Aunque no tenía dinero, monseñor Fedtchenkov acudió al anticuario con la esperanza de conseguir una prórroga o una rebaja del precio.

El tendero no quiso. Apenado, el obispo le imploró que le dejara ver el icono por última vez. Aunque afirmaba guardarlo como su tesoro más preciado, el obispo descubrió que el comerciante lo había bajado al sótano y lo había colocado en un rincón oscuro y húmedo, donde lo había puesto ostensiblemente boca abajo, lo que el santo varón analizó como un intento deliberado de profanación y blasfemia. En un intento de enmendarse, cayó de rodillas ante la Virgen y comenzó a llorar a voz en grito, reprochándose su incapacidad para encontrar el dinero.

De repente, Mons. Fedchenkov oyó claramente una voz femenina que le decía: "¿Por qué dudas? ¿Dónde está tu fe?" Estaba seguro de que estas palabras procedían del icono y que María acababa de hablarle a través de él. Monseñor Fedtchenkov es muy piadoso, pero el único milagro que quería era encontrar donantes generosos. No es de los que se inventan dichos milagrosos, sobre todo porque éste no resuelve su problema de dinero...

Sin embargo, parece que el obispo no fue el único que oyó hablar al icono, y que el anticuario también escuchó la misteriosa voz de la mujer. Ahora bien, el Sr. Cohen es judío y no parece tener ninguna simpatía por las creencias cristianas, y mucho menos por las imágenes sagradas que contravienen la prohibición judaica de representación.

Sin embargo, cambió completamente de actitud, bajó el precio a 30.000 francos y aceptó un plan de pago sin intereses ni plazos. Mejor aún, entregó inmediatamente la Iverskaya a monseñor Fedtchenkov y le pidió que se la llevara para colgarla esa misma tarde en la iglesia de los Tres Santos Doctores, donde desde entonces se venera solemnemente. Este giro es inexplicable, a menos que la Virgen interviniera y tocara el corazón del anticuario.

Sólo faltaba encontrar el dinero. Era una tarea difícil, como habían demostrado los vanos esfuerzos del año anterior. A los problemas financieros se añaden las rencillas que minan a la comunidad rusa exiliada, dividida en facciones antagónicas que se destrozan mutuamente en lugar de unirse y trabajar juntas por el interés general. Sin embargo, la recaudación de fondos para la Iverskaya, que no había funcionado en 1930, tuvo un extraño éxito en 1931, y ayudó a reconciliar a toda esta gente en torno a la Theotokos.

En enero de 1932, el icono volvió definitivamente a la devoción de los fieles. Esta oleada de fe, así como las oraciones y sacrificios que la hicieron posible, constituyen, por su fuerza y duración, una prueba en sí misma del carácter milagroso del caso.

Anne Bernet

13 de agosto de 2025

Nuestra Señora de Savigny


Del sitio Apóstoles de Su Amor:

El abad Orsini escribió: "Fundado en Savigny, en la diócesis de Avranches, en Normandía, en honor de la Santísima Virgen, hacia el año 1112, por el bendito Vitalis, ermitaño, quien fue su primer abad."

Sobre el año 1112, en la diócesis de Avranches, el Santísimo Vitalis estableció la fundación de la abadía de Savigny en honor de la Santísima Virgen. Este día se conmemora el acontecimiento.

La abadía fue fundada cerca del pueblo de Savigny, en el norte de Francia, y el Beato Vitalis se convirtió en el primer abad. Al principio fue benedictino, pero pronto se dedicó a los monjes cistercienses. En tan sólo treinta años tuvo más de treinta casas.

Inicialmente, Vitalis había entrado en el bosque de Savigny para convertirse en un ermitaño. Su fama de santidad, sin embargo, atrajo discípulos. Estos discípulos necesitaban refugio de los elementos, y pronto Vitalis encontró que ésa estructura se había convertido en una especie de monasterio que requería una norma de vida.

El Señor de Fougeres concedió la tierra a Vital, el monasterio fue fundado, y el ermitaño se convirtió en el abad. En 1119 el Papa Celestino II tomó la abadía bajo su protección.

Serlo, también conocido como Serlon, fue el tercer abad de Savigny.

Uno de los monjes tenía una devoción profunda y tierna a la Santísima Madre, y un día mientras que estaba diciendo misa en honor a la Virgen, vio la mano de la Virgen haciendo la señal de la cruz sobre el cáliz de la consagración del vino. Al mismo tiempo, un olor delicioso, dulce rodeó el monje. A partir de entonces, con frecuencia él recordó esto.

La presencia de María se vivió con frecuencia en este santuario, en particular durante el Santo Sacrificio de la Misa, y numerosos milagros han sido hechos, oraciones contestadas, y gracias concedidas. Durante el siglo 16 la abadía fue saqueada e incendiada por los calvinistas, pero no fue sino hasta la Revolución Francesa que la abadía se redujo a un montón de ruinas.

La iglesia, sin embargo, fue restaurada en el año 1869 y sirve a la parroquia. 

Nuestra Señora de Savigny, ruega por nosotros.

11 de agosto de 2025

Aparición de Nuestra Señora a Alix Le Clerc y su conversión

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Alix Le Clerc era una hermosa y rica mujer de Lorena que llevaba una vida frívola antes de su conversión. Su conversión se produjo tras una aparición de la Virgen María y un encuentro con el cura de su pueblo, Saint Pierre Fourier. Con él fundó una congregación para llevar a cabo una tarea muy innovadora en la época: educar a niñas pobres. Alix se convirtió en la "Madre Teresa de Jesús". Murió el 9 de enero de 1622 en Nancy, en el monasterio que había fundado en 1617, el primero de su orden. Siguiendo el modelo de Alix, se crearon numerosas escuelas gratuitas para niñas en Lorena y, más tarde, en otros lugares de Francia y del mundo.

Alix no nació "bendecida". Al contrario, comenzó su vida como una mujer de mundo, sin ningún interrogante espiritual.

Se convirtió definitivamente a raíz de una visión de la Virgen María durante una misa, que la confirmó en la vocación de religiosa y maestra que sentía nacer en ella. Tras este acontecimiento, eligió compartir las dificultades de las personas más desfavorecidas de su tiempo y nunca miró atrás.

Su conversión no tuvo nada de ilusoria ni de organizada: por sus elecciones, Alix se atrajo la ira de su círculo social, en particular de su familia, que no la comprendía. No sólo no ganó nada con este cambio, sino que fue objeto de críticas feroces a todos los niveles.

Con la ayuda de San Pedro Fourier, fue fundadora de una congregación religiosa cuyo proyecto caritativo era muy innovador y visionario en la época: dar acceso a una educación gratuita, digna de ese nombre, a las niñas más pobres.

Los fundadores de la Tercera República, algunos de ellos anticlericales, reconocieron unánimemente la labor de Alix. Jules Ferry declaró que su congregación había marcado irrevocablemente "el nacimiento de la enseñanza primaria en Lorena" constituyendo "la partida de nacimiento de la educación femenina en Francia".

La ingeniosa intuición de Alix se vio confirmada por el hecho de que la congregación era extremadamente prolífica. En 1789, contaba con 84 monasterios y 4.000 monjas; 31 seguían en activo en 1897, a pesar del periodo revolucionario anticlerical. En la actualidad, la congregación de Notre-Dame está presente en unos cuarenta países, entre ellos Brasil, Vietnam, Congo, Hong Kong, México, etc.

A lo largo de estos años de actividad, Alix estuvo acompañada por un santo, Pedro Fourier, de cuya solidez espiritual y doctrinal, así como de su inagotable compromiso con los más pobres, todos dan fe.

La jerarquía eclesiástica aprobó y apoyó constantemente a Alix y su obra: en 1603, el cardenal Charles de Lorraine dio su aprobación a su congregación "de la Bienaventurada Virgen María", apoyada en 1628 por el papa Urbano VIII. Alix fue beatificada por el Papa Pío XII en 1947, y su proceso de canonización está actualmente en curso.

Tras su muerte, el monasterio de Nancy fue asediado durante tres días ininterrumpidos por multitudes de creyentes de todas las clases sociales, tal fue su estatus de santa en vida.

Varios testigos fidedignos relataron milagros póstumos, entre ellos curaciones inexplicables, y fueron obligados a prestar juramento ante los magistrados. Sus relatos fueron registrados por representantes de la Casa Ducal de Lorena.

El rastro de la tumba de Alix se perdió durante la Revolución Francesa, pero en 1950 su ataúd fue encontrado providencialmente en el sótano de un edificio de Nancy, por unos jóvenes que montaban un local de conciertos. Las reliquias, que habían permanecido ilocalizables durante ciento sesenta años, fueron autentificadas tras una rigurosa investigación histórica y trasladadas a la catedral de Nancy en 2007.

Patrick Sbalchiero 

6 de agosto de 2025

Nuestra Señora del Socorro de San Severo

 


Traducido del sitio Interfaith Mary Page:

 En 1564, la orden de los monjes agustinos trajo esta Virgen Negra a San Severo desde Sicilia. Nadie sabe qué edad tenía en ese momento. Los monjes promovieron el culto a la Virgen Negra, porque habían visto lo beneficioso que era en otras partes de Italia, así como en España. Tenían una devoción especial por ella desde que se decía que la famosa Virgen Negra de Chipiona, España, había sido esculpida por el propio San Agustín por orden de un ángel.

Cuando el monasterio agustino fue disuelto en 1652, el cuidado del santuario pasó a manos de una fraternidad que desde entonces ha mantenido viva la devoción a la Virgen del Socorro.

Ocupando el lugar de las antiguas Grandes Madres de la Tierra, se la considera la protectora de los campos y las cosechas y sostiene un ramo de trigo, aceitunas y rosas (la flor de María) en su mano derecha. Se la invocaba y se la llevaba en procesión por la ciudad cada vez que las cosechas se veían amenazadas por la sequía, las tormentas o las plagas, o cuando se avecinaban otros peligros. Por ejemplo, se le atribuyó el mérito de mantener la paz cuando la Revolución Francesa amenazó con extenderse a Italia.

Mi interpretación de la llamativa diferencia entre la madre negra y el niño blanco se encuentra en la página de Foggia. El niño Jesús original fue sustituido por el actual durante la remodelación barroca de 1760. En realidad, no sabemos de qué color era el Jesús original. No me extrañaría que también fuera blanco, ya que la antigua Virgen Negra agustina de Chipiona, en la que parece inspirarse esta, también sostiene un niño Jesús blanco.

Esta Madre Oscura fue coronada solemnemente en 1937. Como muchas de las coronas de María, esta también está rematada con una paloma, símbolo del Espíritu Santo, su esposo.

Cada tercer domingo y el lunes siguiente de mayo se celebra una gran fiesta de dos días, la Festa del Soccorso, en honor a esta Virgen Negra y a los otros dos santos patronos de la ciudad. Hay procesiones y misas festivas. La Virgen está elaboradamente decorada y entronizada en la catedral. Luego hay juegos y salvas de disparos increíblemente ruidosas, fuegos artificiales y petardos. El ruido es una amplificación de las antiguas formas de exorcizar el mal y celebrar la vida. Ni la Iglesia ni las autoridades civiles están contentas con ello, pero el pueblo ha luchado constantemente por mantener esta tradición.

31 de julio de 2025

Nuestra Señora de La Gorge

 

Del sitio Comblox:

"Un lugar de peregrinación muy antiguo, un curioso oratorio de estilo barroco, cubierto de frescos y dorados renacentistas, en la más pura tradición de la Saboya religiosa...", escribe Roger Frison Roche en Mont-Blanc aux Sept Vallées.

No tenemos datos ciertos sobre el origen de Notre-Dame-de-la-Gorge: se dice que hace 900 años, un ermitaño se habría asentado en este fondo del valle, para recibir y consolar a los viajeros que pasaban por este lugar… El camino conducía al Col du Bonhomme, y desde allí llegamos a Italia. El piadoso ermitaño había organizado un santuario para la "renovación espiritual" de los viajeros. La había dedicado a San Antonio, entonces patrón de los arrieros y guías. Los archivos nos revelan que el pequeño santuario se convertirá en parroquia. El fondo del valle está habitado: en 1338, el "pueblo" de la Garganta tenía treinta "fuegos" (hogares).

Originalmente, el grupo de estatuas colocadas en el nivel superior del retablo ilustraba la Coronación de la Virgen, el decimoquinto misterio del Rosario. María en oración, flanqueada por Cristo y Dios Padre, ocupaba la parte central de la decoración.

Por alguna razón desconocida, el retablo fue desmantelado entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX. ¿Quizás para protegerlo durante el período revolucionario? Cuando la volvimos a colocar, pensamos que estábamos haciendo lo correcto al colocar la estatua del Padre Eterno en el centro de la decoración... ¡Pero la escena perdió su significado principal

Durante mucho tiempo, los historiadores del arte, desconcertados por esta Trinidad de cuatro figuras, hablaron de “osadía teológica”. Fue un poco por casualidad, en 1998, al observar la dirección de los ojos de los querubines colocados debajo de cada estatua, ¡comprendimos el significado principal de esta composición!

La fachada del edificio, protegida por su gran techo volado decorado, es comparable, en una versión ligeramente simplificada, a las de las otras iglesias del valle.

Notamos dos cartuchos estucados con sus inscripciones en latín: a la izquierda, está escrito "Quien ha encontrado a María, encontrará la vida" y a la derecha "Sus bases están establecidas en las montañas santas". Una inscripción final es visible en la banda transversal entre la cornisa y el óculo: “Yo soy la Madre de la Bella Bondad”.

Las estatuas, a izquierda y derecha del retablo mayor, evocan a San Antonio, primer patrón del lugar, ya San Bernardo de Claraval, cantor de la Santísima Virgen. Poco a poco, la iglesia se fue enriqueciendo con otros cinco altares, tres de los cuales con retablos dorados. Ahora han desaparecido, salvo las columnas caladas del altar izquierdo y el magnífico friso en relieve, que representa a los ángeles consolando a las ánimas del Purgatorio. El conjunto floral, coloreado y dorado es característico del estilo barroco. A la izquierda, una estatua de San Francisco de Sales –obispo de Ginebra y gran impulsor de la reforma de la Iglesia Católica– sosteniendo en su mano un corazón inflamado, alude a su “Tratado sobre el Amor de Dios” publicado en Annecy en 1616 .

 

21 de julio de 2025

Nuestra Señora de Marienthal

 


Del sitio Muéstrame tu Rostro:

Marienthal, ubicado aproximadamente a una hora de la ciudad de Haguenau en la región de Alsacia, Francia, es uno de los lugares de peregrinación más célebres de la zona. Desde el siglo XIII, Nuestra Señora de Marienthal ha atraído a peregrinos en busca de consuelo y milagros. Según crónicas antiguas, numerosos milagros han sido concedidos a los creyentes que visitaron la iglesia antigua, destacándose como un lugar de gracia y sanación.

Los relatos mencionan que la Virgen María, en su benevolencia, ofrecía alivio a los afligidos, curaba a los enfermos y otorgaba perdón a los pecadores. Se dice que los cojos y lisiados regresaban a casa curados, dejando sus muletas en la iglesia, mientras que los ciegos recuperaban la vista y los sordos volvían a oír. Las madres obtenían la salud de sus hijos y los jóvenes que habían perdido la paz mental por el pecado encontraban el perdón y la tranquilidad. Incluso los marineros en peligro y los soldados en batalla invocaban la ayuda de la Virgen y nunca lo hacían en vano.

La iglesia permanecía abierta día y noche para permitir a los peregrinos acceder a la gracia en cualquier momento, lo que también atrajo intentos de robo. Sin embargo, la Virgen María protegía su hogar. En un incidente, un ladrón intentó robar una joya del altar, pero fue inmovilizado por una fuerza sobrenatural hasta que los monjes del monasterio cercano lo encontraron y lo entregaron a las autoridades.

Con la llegada de la herejía de Martín Lutero, los lugares sagrados católicos fueron ridiculizados y atacados. Los peregrinos eran hostigados y Marienthal estaba amenazado con la destrucción. En respuesta, los devotos ocultaron dos pinturas milagrosas y una estatua de la Virgen Dolorosa con el Niño Jesús. La estatua derramó lágrimas durante su traslado, un hecho presenciado por todos los presentes. Las imágenes fueron devueltas a la iglesia una vez que la amenaza inicial pasó, aunque los peregrinos eran menos numerosos debido a la persecución protestante.

En 1569, nuevas persecuciones devastaron Alsacia. Una mujer llamada Hochstatter intentó proteger las imágenes sagradas transportándolas a Haguenau. Aunque la estatua era pesada, una oración ferviente le dio la fuerza para llevarla hasta su destino.

Después de periodos de abandono y persecución, la iglesia de Marienthal fue restaurada por los jesuitas a finales del siglo XVI, reviviendo las antiguas creencias y exterminando la herejía en gran parte de Alsacia. Sin embargo, la Revolución Francesa trajo nuevas dificultades. Los objetos sagrados fueron trasladados a Ottersweier para su protección, y Marienthal fue ocupada por tropas alemanas. En 1803, las imágenes sagradas fueron restauradas a Marienthal en una procesión triunfal, marcando el renacimiento del lugar como sitio de peregrinación. El obispo de Estrasburgo celebró una Misa Pontifical, estableciendo un día de celebración anual que continúa hasta hoy.

Actualmente, Marienthal sigue siendo un destino de peregrinación popular, especialmente en las festividades de Nuestra Señora. Los muros del coro de la iglesia están cubiertos de ofrendas votivas, y los soldados jóvenes de Alsacia y Lorena suelen visitar la iglesia antes de comenzar su servicio militar para pedir la protección de la Virgen. Incluso algunos protestantes, impresionados por los milagros reportados, envían sus nombres en secreto para que otros recen y ofrezcan donaciones en su nombre.

La historia de Nuestra Señora de Marienthal refleja la profunda devoción y la fe persistente de los creyentes a lo largo de los siglos, a pesar de las adversidades y persecuciones. Su legado de milagros y protección divina sigue inspirando a peregrinos de todas partes, demostrando el poder de la fe y la intercesión de la Virgen María.

 

18 de julio de 2025

Nuestra Señora de Ligny

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

Nuestra Señora de Ligny es una advocación cuyo origen se ubica cerca de Bar-le-Duc, en Lorena (Francia) y llegó a ser famosa entre los devotos por los milagros frecuentes que se forjaron allí.

Ligny-en-Barrois es una ciudad francesa, con una población de alrededor de unos 5000 habitantes, situada en el noreste de Francia. Cada año la ciudad celebra a su patrona, Nuestra Señora de las Virtudes, en el quinto domingo después de Pascua. El retrato de la Santísima Virgen ha estado en Ligny desde el año 1459, y el año 2009 marcó su 550 aniversario.

El retrato era conocido originalmente por estar bajo la posesión del Papa Urbano IV, pero después de muchas andanzas, la imagen piadosa fue entregada a los canónigos de la colegiata de Ligny en el año 1459 por Antoine de la Sale, tutor del hijo del Conde Luis I de Luxemburgo.

Durante la guerra entre Francisco I y Carlos V, el conde Antoine de Luxemburgo se alió con el rey de Francia. Ligny fue sitiada, asaltada y destruida el 29 de junio 1544. La Santa Imagen de Nuestra Señora de Ligny fue robada por un soldado imperial, pero recuperada por un trabajador y regresó en gran procesión en 1581. Esta procesión fue encabezada por la condesa Margarita de Saboya. 

También comenzó la devoción al retrato conocido como Nuestra Señora de las Virtudes.

Durante la Revolución Francesa, todas las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas. La iglesia en Ligny fue vendida en 1791 y luego destruida. Durante aquellos difíciles años, sin embargo, el cuadro fue escondido por dos concejales. La pintura fue restituida a su lugar cuando la revolución se calmó. 

En 1814, durante la "Campaña de Francia”, el pueblo de Ligny fue sitiado de nuevo. Un millar de jóvenes soldados defendieron la ciudad con las probabilidades de diez a uno. Su valentía no impidió que el pueblo fuera preso y finalmente saqueado, pero al menos las casas no fueron destruidas a pesar de los mejores esfuerzos de los artilleros prusianos. En una declaración atribuida a Canon Souhaut, se hace constar que: "La protección del cielo sobre la ciudad parecía indiscutible de modo que incluso los prusianos atribuyeron la inutilidad de sus esfuerzos para crear fuego de artillería en la ciudad a la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Ligny".

 

10 de julio de 2025

Nuestra Señora de Brujas

 


Del sitio Muéstrame tu Rostro:

La advocación de Nuestra Señora de Brujas, venerada en la ciudad belga de Brujas, tiene una rica historia que se remonta al siglo XII. En un santuario en Flandes dedicado a María, se conserva un mechón de cabello de la Virgen María, donado por un obispo sirio llamado Mocca. Este santuario también alberga una famosa reliquia de la Santa Sangre, que se convirtió en el centro de numerosas peregrinaciones.

La preciada reliquia de la Santa Sangre fue traída desde Tierra Santa por Thierry de Alsacia a su regreso de la segunda cruzada en 1150. Desde entonces, ha sido objeto de gran devoción, especialmente durante la peregrinación anual que tiene lugar el lunes siguiente al primer domingo de mayo. Nobles flamencos y miles de peregrinos de toda la cristiandad participan en esta procesión. El santuario, dedicado a María por su papel en la entrega de su propia sangre por su Hijo Divino, también es escenario de numerosos milagros atribuidos a la intercesión de la Madre de Dios.

La actual catedral gótica de Notre-Dame en Brujas, construida en 1225, alberga varias reliquias importantes, incluida la Madonna de Brujas, una escultura de mármol de la Virgen y el Niño realizada por Miguel Ángel en 1504. Esta escultura, encargada por los mercaderes flamencos Mouscrom, presenta a la Virgen y al Niño con una solemnidad plástica, similar a una arquitectura. La escultura sufrió varias sustracciones a lo largo de la historia, incluida una durante la Revolución Francesa y otra durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue devuelta a Brujas en ambas ocasiones. La Madonna de Brujas es una obra maestra de Miguel Ángel, que refleja la belleza clásica del rostro de la Virgen y la dinámica energía del Niño Jesús. Se encuentra detrás de un cristal antibalas desde un intento de ataque en 1972 en la Basílica de San Pedro en Roma, lo que limita el acceso del público pero no disminuye su importancia como un tesoro de la fe católica y una expresión sublime del arte renacentista.

17 de junio de 2025

Nuestra Señora de Soissons

 


Del sitio Madre de Dios y Madre Nuestra:

En el año 1128, una plaga afligía a la ciudad de Soissons (Francia). Durante seis días consecutivos, la gente se dirigió al santuario de Nuestra Señora para pedir su ayuda. La Santísima Virgen María se apareció a ellos, acompañado de huestes celestiales de ángeles. Inmediatamente, las personas que presenciaron el milagro y creyeron fueron sanados. El Obispo pidió a todos los que fueron sanados de hacer una novena de gracias y para besar a la zapatilla de la Santísima Virgen guardada en la iglesia. 

Un sirviente rústico de uno de los caballeros de Soissons, un hombre llamado Boso, llegó a la iglesia para la fiesta que iba a seguir después de la novena. Mientras sus compañeros dieron regalos y hablaron de la zapatilla de Nuestra Señora, se burló de la idea y murmuró: "Eres muy tonto para creer que se trata de la zapatilla de la Virgen. Hubiera podrido hace mucho tiempo". Al oír estas palabras de la boca blasfema de Boso, sintió en su oreja un dolor muy intenso. Repentinamente, un tumor apareció y, del temor, quien blasfemaba se cubrió la cara. Ya desesperado, se arrojó delante del altar de María para pedir su ayuda, sintió arrepentimiento por haber ofendido a la Madre de Dios y él sabía que no había nadie más que lo pudiera sanar. 

La abadesa, una mujer llamada Mathilda, tomó la zapatilla e hizo la señal de la cruz sobre la víctima. Inmediatamente comenzó a sanar. El burlador castigado se arrepintió y se entregó al servicio de la Iglesia de Soissons. Muchos otros que padecían enfermedades de todo tipo fueron curados en el santuario. 

La abadía se conviritió en la más grande de Francia, famosa por su rica colección de reliquias, entre ellas el "Lady Slipper". pero todo lo que queda hoy de la abadía es un muro en ruinas, con dos arcos, ya que el resto fue metódicamente arrasada por las manos ávidas de los seguidores de la Revolución Francesa.

 

10 de junio de 2025

Nuestra Señora de la Divina Providencia de Cussanio

 

Del sitio Parroquia San Martín:

Cussanio, un pequeño pueblo agrícola, a tres kilómetros de la ciudad de Fossano, alberga el Santuario dedicado a María, Madre de la Divina Providencia. Su historia se remonta a principios del siglo XVI.

En el campo fértil que rodea las pocas casas, es habitual pastar a su pequeño rebaño la vacuna Bartolomeo Coppa, audioleso. Un día de mayo de 1521 (la tradición lo arregla el 8 de mayo), la Virgen se le aparece en forma de Dama vestida de blanco, con un manto azul. En primer lugar, la Dama restaura milagrosamente el uso del habla y del oído a Bartolomé, y luego le confía la tarea de invitar, en su nombre, a los habitantes de Fossano a cambiar sus vidas, a hacer penitencia por sus pecados, para evitar los castigos del Señor

Los habitantes de Fossa están sorprendidos de escuchar a Bartolomeo hablar correctamente, de repente sanarse, pero se burlan de él y de su mensaje. Decepcionado por su misión fallida, Bartolomeo vuelve a pastar la manada, pero tres días después, cansado se duerme y en sueños aparece nuevamente vestida, esta vez, en rojo con una gran capa azul en los hombros. Lo animó a renovar su mensaje a los Fossaneses y, al verlo hambriento, le ofreció tres panes.

Al despertar, Bartolomeo se da cuenta de que no todo ha sido un sueño; de hecho, junto a la bolsa hay tres panes unidos, similares a los que la Dama le había dado en el sueño. Reforzado por el extraordinario acontecimiento que le sucedió, Bartolomeo vuelve a repetir con coraje la advertencia a sus conciudadanos que, una vez más, no se dan mutuamente.

En el otoño del mismo año, una terrible plaga se extiende por todo el territorio, trayendo consigo no menos de tres mil víctimas. Los habitantes de la zona recuerdan las palabras de Nuestra Señora, que los instó a cambiar sus vidas y hacer penitencia por sus pecados. Las procesiones penitenciales comienzan en el sitio de las apariciones y una pequeña iglesia se construye en los años siguientes en memoria del "milagro de Cussanio". Bartolomeo, en los años restantes de su larga vida, solía rodar en la ciudad y en el campo vestido con una túnica azul, con una bufanda azul similar en el hombro, en memoria de la Virgen que se le apareció con un manto azul.

En 1593, el primer obispo de la nueva diócesis erigida en Fossano, monseñor Camillo Daddeo, visitó la iglesia, la encontró en muy mal estado y ordenó restauraciones adecuadas. Unos años más tarde, el obispo comienza el proceso apostólico para verificar la autenticidad de las apariciones de la Virgen.

El juicio dura de 1604 a 1609 y, afortunadamente, aún se pueden escuchar testigos que han conocido a Bartolomeo Coppa, lo oyeron contar los hechos que había vivido, personas enfermas que habían comido ese pan y fueron sorprendentemente sanados. Una copia manuscrita de los testigos del juicio se guarda en el archivo histórico de la ciudad de Fossano.

La pequeña Iglesia de Cussanio está confiada a los Padres Agustinos de la Congregación de Génova, que de inmediato se comprometen a construir, con la ayuda de los generosos Fossanesi, el Santuario con un convento contiguo. La devoción a la Virgen de Cussanio se extendió rápidamente por los agustinos, no solo en el territorio de Fossano, sino también en la vasta zona de los valles alpinos del área de Cuneo, de la zona de Saluzzo y en la llanura hacia Racconigi y Bra.

Los eventos históricos traen, para el Santuario, momentos gloriosos y períodos de decadencia. La Revolución Francesa, con Napoleón, en 1802 suprime las corporaciones religiosas. Los Padres Agustinos son secularizados y expulsados, el Santuario y el Convento son confiscados. En 1866, las leyes Siccardi del gobierno italiano expropiaron los bienes del Santuario, y el convento fue ocupado por la Oficina de Propiedad del Estado.

El 10 de marzo de 1872, la solemne entrada en la Diócesis de Fossano fue hecha por el obispo Mons. Emiliano Manacorda, querido por el Papa Pío IX y gran amigo de Don Bosco. Habiendo llegado a Cussanio lo antes posible, el obispo se da cuenta del lamentable estado y la miseria en que el convento construido dos siglos antes por los Padres agustinos, el abandono de esa iglesia rural reducida a las paredes, las ruinas cubiertas de soledad. El convento, confiscado por la propiedad estatal, se convirtió en un almacén de paja y herramientas agrícolas, está a punto de ser vendido.

Se dice que debe convertirse en un hospital militar o psiquiátrico. El joven obispo inmediatamente se compromete a hacer que Cussanio se convierta nuevamente en el centro de la devoción mariana, de hecho, un faro de amor para María por la Diócesis y más allá. En vano, las solicitudes de retorno del Convento a la Obra de los Ejercicios Espirituales y al Seminario, citan valientemente al Estado que lo ocupó ilegalmente.

Pero las dificultades legales se multiplican y se prolongan a lo largo de 1873. Un día, más afligido que nunca en lo más profundo de mi corazón, mirando la imagen de Nuestra Señora colgada en la pared de su oficina, como inspirada, Mons. Manacorda exclama:

"Oh Virgen SS., Te confío estas causas; déjame superar estas disputas y haré que tu hogar en Cussanio sea mejor, de hecho te juro que te haré un culto especial allí bajo el título de Madre de la Divina Providencia ...; que si permites que el trabajo de los malvados rinda, no solo el convento no existirá, sino que también tu casa estará desierta".

Con tanta confianza y una promesa tan solemne, ¡Nuestra Señora del cielo tendrá una sonrisa de complacencia! La disputa tuvo un comienzo favorable y en 1874 el Convento regresó a la Obra de los Ejercicios Espirituales y al Seminario. El obispo se prepara de inmediato, con gratitud, para el trabajo de restauración de las estructuras materiales, pero sobre todo para la difusión de la devoción a la Virgen entre los diocesanos y los devotos de Cussanio.

En su continua y ardiente predicación piadosa, no cesa de hablar de las predilecciones de la Virgen por sus fieles y de sus tres actos de providencia materna: la palabra para el silencio, el pan para el hambriento, el saludable llamado a la conversión, sumariamente oculto en la bella y una imagen dedicada de Claret, colocada en el altar central del Santuario.

9 de mayo de 2025

Nuestra Señora de Auvernia

 


Del sitio Muéstrame Tu Rostro:

La aparición de Nuestra Señora a San Bonet, obispo de Clermont en Auvernia, es un relato venerado en la tradición católica. San Bonet, conocido por su profunda devoción a la Virgen María, fue obispo de Clermont durante diez años en el siglo VII. Según la tradición, San Bonet experimentó una aparición celestial mientras rezaba en solitario en la iglesia.

Durante su oración, San Bonet fue interrumpido por voces angelicales que cantaban en armonías celestiales. Al levantar la vista, vio una multitud de ángeles que ingresaban a la iglesia, iluminándola con su resplandor. Junto a ellos estaban muchos santos, que procesionaban detrás de los ángeles. La Reina del Cielo, la Virgen María, estaba sentada en un trono magnífico sostenido por los serafines. La aparición se detuvo ante el altar principal, y la Virgen María misma se dirigió a San Bonet, declarándolo digno de oficiar la Santa Misa. Los santos lo acompañaron al coro, donde lo vistieron con una casulla de maravilloso trabajo traída por la Virgen para esa ocasión. Los ángeles y santos asistieron al obispo durante la misa como acólitos.

Al concluir la ceremonia, la Virgen María, los santos y los ángeles dejaron al obispo solo nuevamente. Dos años después, San Bonet se retiró y se trasladó al monasterio de Manlieu, donde vivió hasta su muerte en el año 710. La casulla, regalo de la Virgen, fue preservada en Clermont hasta el año 1793, cuando fue destruida junto con otras reliquias sagradas durante la Revolución Francesa.

 

4 de abril de 2025

Nuestra Señora de Cap Lihou

Del sitio Ouest France

"Esta estatua es el origen mismo de la iglesia", sonríe Hélène Lassau, presidente de la asociación de amigos de la iglesia de Notre-Dame du Cap-Lihou. Hélène Lassau presenta a los visitantes la estatua de la Virgen de Cap-Lihou durante las visitas guiadas a la iglesia.

Según la leyenda, "en 1113, los pescadores de la roca de Lihou sacaron con sus redes una estatua de madera de la Virgen con el Niño. La recogieron y la colocaron cuidadosamente en un altar en lo alto del cabo, conocido como la Roque de Granville", cuenta Hélène Lassau a los curiosos que han acudido a escuchar la historia de la estatua. Tras la construcción del altar, se erigió una capilla, primero de madera y luego de granito. "En aquella época, muchos peregrinos acudían a la capilla para alabar a la Virgen María", explica.

"Es difícil decir con exactitud cuándo desapareció la estatua de madera", dice la presidente de la asociación. "Suponemos que ocurrió a finales del siglo XIV". Según los historiadores, una estatua tallada en piedra caliza de Caen la sustituyó desde principios del siglo XV.

Esta estatua de la Virgen, que hoy se puede ver en la iglesia, fue sometida a dos fases de restauración: tras la Revolución Francesa, en 1789, y después de la Segunda Guerra Mundial.

Como anécdota, "durante la Revolución Francesa, una mujer lo guardó en su casa durante 10 años, salvándola de la destrucción", explica Hélène Lassau. Después se trasladó al antiguo hospicio de la calle Saint-Sauveur, en Granville, donde adornaba la entrada del edificio. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, se trasladó al antiguo hospital de Le Lude.

Fue descubierta en 1902 por el párroco Gombert de Saint-Pair-sur-Mer. El deán de Granville, el padre Turgot, la reinstaló en la iglesia de Notre-Dame du Cap-Lihou en 1902.

"Mide 1,12 metros y es muy, muy pesada. Hace algunas décadas, durante el Gran Perdón, hacían falta dos o tres pescadores para transportarla con pesadas cuerdas hasta la lonja", exclama Hélène Lassau.

La Virgen del Cabo Lihou está coronada de flores de lis. Lleva al Niño Jesús en la cadera izquierda, jugando con una paloma, símbolo de la Inmaculada Concepción.

"Su rostro es increíblemente dulce", murmura Dominique, una turista de Granville, mientras contempla la cabeza ligeramente inclinada de la estatua. "Es compasiva y cariñosa. Por eso la veneran los pescadores de Granville", explica el guía.

Y si se fija bien, podrá ver incluso que lleva un largo vestido plisado, sujeto por un cinturón, una moda de la que fue pionero Christian Dior, el famoso modisto de Granville.

17 de octubre de 2024

Nuestra Señora de Montaigu

Del sitio Chapelle Notre Dame de Montaigu Bargemon:

 La construcción de la capilla de Notre-Dame de Montaigu comenzó en 1610, pero no se terminó hasta 24 años más tarde, en 1634, lo que supuso un retraso importante porque, en aquella época, eran los habitantes del pueblo quienes aportaban toda la financiación para la construcción.

Está situada en lo alto del pueblo, entre las casas.

La capilla adquirió rápidamente una gran notoriedad a raíz de una serie de milagros realizados por una estatuilla de la Virgen María traída por un sacerdote de Bargemon, el padre Sébastien Gache. Esta estatuilla se fabricó a partir de un roble donde la Virgen se había aparecido en Sichem (Bélgica). Bargemon se convirtió pronto en un importante lugar de peregrinación para los habitantes de la región y de fuera de ella. Las multitudes eran tan numerosas que el rey Luis XIII tuvo que intervenir para organizar las peregrinaciones.

Esta devoción se mantuvo constante a lo largo de los siglos XVII y XVIII, pero la Revolución trajo, como en todas partes, grandes cambios. Se cerró la capilla y se llevaron los objetos de culto, pero afortunadamente, gracias a la diligencia de un bargemonnais, la milagrosa estatuilla escapó a la destrucción y cuando volvió la calma los bargemonnais se alegraron de volver a ver a su Virgen. 

Cada año, el lunes de Pascua, se organiza una peregrinación para que los fieles renueven su devoción a Notre-Dame de Montaigu.

Casi cuatro siglos de existencia han hecho de esta capilla un lugar excepcional donde se han acumulado obras de arte, como pinturas, vidrieras, retablos y estatuas. Los habitantes de Bargemon están muy apegados a ella, y el debilitamiento de la estructura en los últimos años es motivo de preocupación.

14 de octubre de 2024

Nuestra Señora de Cambray

Del sitio Fatimazo por la Paz:

En el año 1472, la estatua en el santuario de Nuestra Señora de Cambray fue dedicada por Peter de Ranchicourt, el Obispo de Arras. La estatua en el santuario es conocida como Nuestra Señora de la Gracia en Cambray, y es una imagen famosa y popular de la Santísima Virgen. Representa a Maria de pie sobre un globo terráqueo, con las manos hacia abajo a los lados para que la gracia caiga de sus dedos sobre sus hijos.

También hay un icono milagroso de la Santísima Virgen sosteniendo a su Divino Infante en un tierno abrazo. Se dice que la imagen llegó a Cambray desde Roma alrededor de 1440, y se le atribuye a San Lucas, el apóstol. Este icono también se conoce como Nuestra Señora de la Gracia, y es considerada la patrona de Cambray. El ícono fue coronado en el año 1894, y se lleva con orgullo a través de las calles de Cambray en procesión en la víspera de la Asunción cada año.

Esta iglesia se construyó por primera vez en honor a Nuestra Señora en el año 524. Esta primera iglesia fue reducida a ruinas por los normandos en el año 882. Unos años más tarde, fue reconstruida por Dossilon, vigésimo primer obispo de Arras, en el año. 890. Después de haber sido quemada nuevamente en los años 1064 y 1148, fue reconstruida más tarde en el mismo siglo. 

Durante la Revolución Francesa, la iglesia fue destruida, aunque se permitió que la iglesia de la abadía se mantuviera en pie porque fue profanada y utilizada como un Templo o Razón por la irracionalidad. La estructura actual se construyó durante los años 1696 a 1703 en el sitio de la antigua iglesia. Esta iglesia también fue dañada por un incendio en 1859, fue restaurada y consagrada en 1894, y fue severamente dañada durante la Primera Guerra Mundial, y nuevamente en la Segunda Guerra Mundial.

La Paix des Dames, o la paz de las mujeres que terminó la guerra entre España y Francia en el año 1529, se firmó en Cambray el 5 de agosto. La catedral es ahora un monumento nacional. Como en muchos de sus santuarios, Nuestra Señora de Cambray también otorgó gracias y favores y respuestas milagrosas a las oraciones de sus devotos.