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12 de mayo de 2025

Nuestra Señora de la Santa Cruz de Jerusalén

 

Del sitio Puntadas Marianas:

La Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén (en latín, Basilica Sanctae Crucis in Hierusalem y en italiano, Basilica di Santa Croce in Gerusalemme) es una de las siete iglesias de Roma, que los peregrinos tenían que visitar a pie en un día. Fue construida en el lugar donde se encontraban los palacios de Helena de Constantinopla, la madre de Constantino I el Grande. 

La iglesia se encuentra a menos de un kilómetro al este de la de Archibasílica de San Juan de Letrán. Fue construida en el lugar que ocupaba un palacio fechado en el siglo III que había sido el hogar de los últimos emperadores. Una sala de este edificio, de 21,8 m de largo y 36,5 m de ancho, fue adaptada en el 350 para la construcción de la iglesia.

Bajo el papado de Lucio II en el siglo XII, la iglesia fue restaurada y más tarde dotada de una torre, como demostración de poder. Durante el Renacimiento y el Barroco, se realizaron otras modificaciones, que desfiguraron completamente el aspecto original de la iglesia. La restauración barroca fue encargada por el papa Benedicto XIV a Domenico Gregorini y Pietro Passalacqua (1740-1758), autores de la fachada y atrio de forma ovalada, como una de las últimas derivaciones de la arquitectura de Borromini, antes del advenimiento del Neoclasicismo. Actualmente parte de los frescos originales del antiguo edificio se conservan en el Museo de la basílica.

 A comienzos del siglo XII hasta el siglo XVI existía anexo a la iglesia un monasterio de la Orden de los Cartujos. Junto al convento y adosado a los muros del anfiteatro Castrense, el papa Sixto IV reconstruyó en 1476 el Oratorio de Santa Maria del Buon Aiuto, que originariamente estaba a medio camino entre las iglesias de la Santa Cruz y San Juan. El pueblo la denominó Santa Maria de Spazzolaria por el hecho de que el sacristán cobraba limosnas para la iglesia, costumbre que aún se mantiene.

La Basílica de la Santa Cruz (a menudo citada en la Edad Media, simplemente como de Jerusalén), fue declarada con el título presbiteral por el papa Gregorio I. Del 13 de marzo de 1910, la iglesia de Santa Cruz se instituyó como parroquia, creada por el papa Pío X.

La iglesia contiene reliquias tradicionalmente ligadas a la Crucifixión de Jesús. Entre estas se encuentran partes de la Vera Cruz, la cruz de uno de los dos ladrones, la esponja empapada en vinagre, la corona de espinas, clavos, y la inscripción del INRI. Estas reliquias, según la tradición, fueron traídas por santa Helena después de su viaje a Tierra Santa.

Su autenticidad no es segura. Las reliquias se conservan en el santuario "de la Cruz", que se encuentra dentro de la sacristía de la basílica. Varios fragmentos más de la Cruz se conservan en iglesias de todo el mundo. De los cuatro clavos sagrados de la Crucifixión, los otros tres están, según la tradición, uno en la Corona de Hierro en Monza, uno suspendido sobre el altar mayor de la catedral de Milán y uno, de tradición más dudosa, en la catedral de Colle di Val d'Elsa, en la provincia de Siena.

En el interior de la iglesia se encuentra la capilla de Santa Elena, cuyo pavimento fue cubierto con tierra proveniente de Tierra Santa. Debido a esta circunstancia recibió la iglesia su nombre particular de Jerusalén. Los peregrinos en la Edad Media consideraban a esta capilla no apta para el acceso a las mujeres, prohibición que también se aplicaba a la capilla del Sancta Sanctorum de los edificios de Letrán.

Durante un tiempo, en la capilla se conservaron tres paneles que constituían un retablo, ejecutado en 1601 por el pintor Peter Paul Rubens, recién llegado a Roma de Mantua. Hoy en día, las dos pinturas, que representan Santa Helena y la Vera-cruz y la Pasión de Cristo se encuentran en la catedral de Nuestra Señora de Grasse, Francia, mientras que se desconoce el paradero de la tercera.


En el ábside se encuentran unos frescos con las leyendas de la Vera Cruz, atribuidos recientemente a Antoniazzo Romano y Marco Palmesano. Especial atención merece también, el extraordinario mosaico realizado por Melozzo da Forli, que decora la bóveda de la capilla de Santa Elena. También cabe destacar el monumento funerario al cardenal español, nacido en León, Francisco de Quiñones, realizado por Jacopo Sansovino en 1536. En una urna de basalto del altar mayor se conserva el cuerpo de San Cesáreo, diácono y mártir, y San Anastasio.

La reestructuración del siglo XVIII condujo a una renovación total del interior, que estaba decorado con tres pinturas de gran formato en la bóveda por el molfetés Corrado Giaquinto, uno de los artistas más celebrados de la época (1743). 

Otro tesoro es un icono en mosaico del siglo XIV, hoy en el Museo de la Basílica, encargo del papa Gregorio I. Está rodeado por un marco de madera, muy grande, que deja poco espacio para el icono.

En el área del anfiteatro Castrense, durante siglos perteneciente a la basílica y a su monasterio, fue reconstruido y diseñado en el 2004 por el arquitecto Paul Pejrone, como huerta-jardín del monasterio, por iniciativa de los Amigos de Santa Cruz de Jerusalén. Los paseos circulares son los ejes principales que consisten en dos caminos perpendiculares bajo pérgolas, que se reúnen en el centro en un estanque.

Los cultivos están dispuestos de forma clara y ordenada, con verduras, hierbas aromáticas, frutales y flores, con un gran respeto por la tradición de los cultivos locales. La impresión general es de equilibrio y serenidad, tanto más sorprendente porque el sitio está en el centro de una zona de denso tráfico.

22 de diciembre de 2023

Nuestra Señora de Constantinopla (Italia)

Del sitio Un Paso al Día:

Alrededor de 1528, en medio de la peste, la Virgen de Constantinopla apareció a una anciana, pidiéndole que se erigiera un templo allí.

 Donde había estado su imagen pintada en un muro de una iglesia sepultada.

La celebre imagen original fue considerada durante parte del Imperio Romano como la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente. Los emperadores la portaban a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de "Odigitria".

Para comprender esta aparición mariana es necesario partir de lejos y precisamente de la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente, de Constantino el Grande, a caballo del Bósforo y del Corno de Oro, sobre el lugar de la antigua Bizancio.

La ciudad tenía un culto particular por la Madre de Dios la Virgen Theotokos, del cual no era extraña la madre de Constantino, la emperatriz Elena.

En el siglo V había en Constantinopla tres basiliquetas marianas. La imagen venerada en una de ellas, en Odeghi, representaba a la Virgen con el niño en brazos.

La denominación Odigitria, de odos, "vía", significa "palabra que indica el camino".

Y el nombre deriva del hecho que los soldados (odigoi) se llegaban a este monasterio a rezar, igual que a otro de la vía de la ciudad imperial, Iglesia que era llamada popularmente “de la guía”, y que conservaba una imagen similar, venerada como obra del evangelista Lucas.

Sucesivamente adquirió un significado personal a causa de la posición del brazo de María que indica al Hijo como la vía "camino, verdad y vida".

Esta celebre imagen fue considerada la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente.

Los emperadores comenzaron a portarla a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de "Odigitria".

Para el incremento del culto en Constantinopla contribuyó la emperatriz Pulcheria que desarrolló una devoción particular a la Madre de Dios los días martes.

Esto porque la definición dogmática de la Divina Maternidad parece que sucedió el martes, por eso, en los sucesivo se traslada a Pentecostés, que por intercesión de la Madonna, el pueblo de Constantinopla habría tenido una victoria sobre los persas que habían sitiado la ciudad.

El tipo iconográfico de Santa María de Constantinopla, muestra la ciudad de las torres y los muros llenos de llamas, lo que algunos historiadores describieron como un imponente incendio, como consecuencia de un ataque sarraceno.

"El año 1528 fue muy infeliz para toda Italia, particularmente para nuestro Reino de Nápoles porque cayeron tres flagelos de DIOS: guerra, peste y hambre".

"Los napolitanos, presas del pánico, organizaban procesiones de penitencia, y el virrey invitó al pueblo a reunirse a orar en la Iglesia".

Contemporáneamente en el 1528, el vizconde de Lautrec, informado de la dificultad de Nápoles concerniente al hambre y a la sed, marchó sobre Nápoles.

Pero la peste hizo un verdadero exterminio de la tropa de Lautrec.

Los restos fueron entregados a la armada francesa el 8 septiembre de 1528, día de la Natividad de María.

Nápoles fue liberada del enemigo externo, pero continuaba presa del terrible enemigo interno; la peste que no cesaba de provocar muerte y luto.

La epidemia perduraba y atacó con mayor violencia en el mes de marzo. Pero sorpresivamente, el flagelo dio señales de desaparecer.

El periodista Rosso lo atribuyó a la intervención de la Madonna, como el fin de asedio, así quedó purificado de aquella peste:

"En el mes de junio del año 1529, el tercer día de Pascua Rosada (martes de Pentecostés), fue encontrada al lado del muro de la ciudad de Nápoles una imagen de la Madonna Santísima Madre de Dios, por revelación de una viejecita, que habitaba vecino a ella, a la cual le fue prometido por la Madre de DIOS el fin de la peste, como sucedió en efecto. Y por consiguiente la Ciudad de Nápoles dio principio a la edificación de una Iglesia dedicada a la Imagen, con lo titulo de Madonna de Constantinopla, y se espera, que la proteja de dicho morbo que pueda venir en tiempos futuros. Y no solamente la Madonna de Constantinopla liberó Nápoles de la peste, sino también de la guerra…".

La Virgen dijo a la viejecita: "Alégrate, oh Hija, porque se ha aplacado la ira de mi Divino Hijo; lleva esta buena nueva a todos los ciudadanos afligidos. Dirás, de parte mía, que en honor a la gracia que vino acá a la tierra, encontrarán una pintura mía oculta debajo de las ruinas de una antigua capilla. Aquí deseo que, en honor de Mi Hijo Jesús y a Mi Nombre, sea edificada una Iglesia, donde honrándome me haré conocer como la piadosa abogada".

La viejecita fue creída rápidamente porque la ciudad estaba al extremo de sus fuerza por la peste. Efectuada la excavación, se encontraron los restos de una antigua Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la imagen mariana. La Iglesia fue rápidamente re edificada y consagrada el 15 de agosto del mismo año.

La imagen de la Virgen es de inspiración claramente bizantina: el fresco fue puesto sobre una tabla de mármol de un manierista napolitano a fines del 1400.

La Virgen es representada a medio busto, sobre una nube, en el acto de llevar sobre la diestra al Niño Jesús, que lo tiene sobre su pecho.Usa una blusa roja y un manto azul que envuelve toda la cabeza de cabellos rubios. Detrás en lo alto, dos ángeles tienen sostenida una cortina verde que da fondo a la Virgen y a dos personajes que la flanquean: San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

Debajo, dos ángeles en el acto de llevar la nube que divide la visión celeste del panorama de la ciudad de Constantinopla presa de las llamas, sobre la cual dos pequeños ángeles tiran agua desde dos ánforas.

Engenio Caracciolo, historiador napolitano del 1600, se refiere con seriedad documentaria, que la Iglesia de Santa María de Constantinopla en Nápoles era "de grandísima devoción y no solo el día de su festividad, sino todos los martes del año concurría todo Nápoles, y buena parte de esa gente se abstenía de comer carne. La fiesta principal del titulo con grandísima solemnidad si celebra el primer martes después de Pentecostés con extraordinaria concurrencia de pueblo".

12 de junio de 2023

Nuestra Señora de Gibilmanna

Del sitio Mary, The Inmaculate:

El santuario está situado en medio de bosques de robles y castaños, a 800 metros de altitud. El propio nombre indica su ubicación (Gebel, montaña) asociada a la ya desaparecida producción de maná. La imagen de Nuestra Señora de origen oriental se veneraba en un antiguo monasterio fundado por San Gregorio Magno.

Fiesta de Nuestra Señora de Gibilmanna, patrona de la diócesis de Cefalú (PA), el primer domingo de septiembre. Las festividades tienen lugar en el hermoso Santuario de Gibilmanna, que durante esos días intensifica su papel de Madre y Señora, atrayendo a peregrinos y devotos de todas partes. 

En este Santuario, el Crucifijo habló a un monje diciéndole: "Aquí reina mi madre... acude a ella en busca de gracias". En el interior del santuario se guarda la imagen de Nuestra Señora, bajo la cual arde incesantemente una lámpara. Cada año, uno de los municipios de la diócesis ofrece a la Virgen el aceite que alimenta la lámpara.

Los días de fiesta, multitud de peregrinos acuden al santuario para honrar a la Madre de Dios, dulcemente representada en la imagen que todos conocemos como la "MADONNA DI GIBILMANNA". El cortejo de la procesión con el simulacro de la Virgen está formado por las cofradías, el clero, las autoridades civiles y militares, la banda de música y los numerosos fieles llegados de las distintas localidades de la diócesis. 

Después de la procesión, en la gran plaza cercana al Santuario, tiene lugar la Solemne Celebración Eucarística con la ofrenda de los dones y del aceite. Al final de la función, la Lámpara se coloca sobre el altar y se enciende; después se lleva en procesión al interior del Santuario y se deposita a los pies de la imagen de la Virgen.

Gibilmanna es una aldea de Cefalú situada en las laderas del Pizzo Sant'Angelo, a 795 metros de altitud, dentro del Parque de las Madonie. En la localidad se encuentran el Santuario de Gibilmanna, el Museo Fra Giammaria da Tusa, con una biblioteca anexa, y el monasterio benedictino fundado por San Gregorio Magno y una pequeña iglesia dedicada a San Miguel Arcángel.

En 1785, se instaló el altar de la capilla de la Virgen, obra del palermitano Baldassarre Pampilonia, destinado a una capilla de la catedral de Palermo, pero que nunca llegó a colocarse. El altar incluye estatuas de mármol de San Juan Bautista, obra de Scipione Casella, y Santa Elena, de Fazio Gagini

El pórtico que preveía la iglesia se derrumbó y la fachada de la iglesia se reconstruyó en estilo neogótico en 1907. El patio de la iglesia se adornó en 1927, en lugar de la anterior cruz de hierro, con un monumento dedicado a San Francisco (obra de Francesco Garufi sobre un diseño del arquitecto Misuraca), donado por el Cav. Dr. Gaetano Saeli. 

En 1954 el Papa Pío XII declaró a María Santísima de Gibilmanna patrona de la diócesis y de la ciudad de Cefalú. En 1958 se inauguró en el convento el Seminario Seráfico. En los últimos años se han realizado otros cambios: la estatua de San Francisco se ha trasladado al lado derecho de la plaza, se han renovado los patios interiores y el antiguo establo se ha convertido en museo.

1 de marzo de 2023

Nuestra Señora de Jabal al Tayr

Del sitio Religión en Libertad:

La iglesia de la Virgen María de Yabal al-Tayr ("colina de los pájaros") se fundó hacia el año 328 d.C. a instancias de la reina Helena, madre del emperador Constantino, y es uno de los santuarios más queridos y frecuentados por los cristianos coptos. El lugar de culto originario, excavado en la roca, acoge celebraciones litúrgicas sólo tres veces al año, con motivo de tres solemnidades del calendario litúrgico copto.

Según la tradición local, tras llegar cerca de la ciudad de Samalut, la Sagrada Familia cruzó el Nilo hacia el este, justo donde se encuentra actualmente el monasterio, y se instaló en la cueva que está incorporada a la antigua iglesia. La “Colina de los Pájaros”, donde se levanta el monasterio, también se conoce como “Colina de la Palma porque, según una tradición local, mientras el niño Jesús con María y José estaban cerca de la colina, un gran fragmento de roca se desprendió de ella, amenazando con aplastarles. Entonces el Señor Jesús extendió su mano, deteniendo la roca que rodaba, y la palma de su mano quedó impresa en esa roca.

En el monasterio de Jabal al Tayr se puede experimentar, a lo largo de todo el año, la devoción a la Madre de Jesús, muy extendida también entre los creyentes musulmanes, que peregrinan al santuario para rezar e invocar las gracias, especialmente en agosto, durante los 15 días de fiesta que preceden y siguen a la solemnidad litúrgica de la Dormición de María.

15 de marzo de 2022

Nuestra Señora en Aracoeli

Del sitio En Roma.com:

Paseando por Roma en una tarde de domingo, atrae mi atención una gran escalinata entre la mole del monumento a Víctor Manuel II y los amplios escalones que llevan a plaza del Campidoglio.

Subiendo los numerosos y fatigosos escalones me doy cuenta de que cada uno me permite tener una vista de Roma más completa, más fascinante. Poco a poco llego hasta el punto más alto de la colina Capitolina y pienso en la historia de todo esto: los palacios, lo que hay a mi alrededor, las simples escaleras…

El mármol bajo mis pies es el mismo con el que se construyó el templo de Serapis en el Quirinale. Fue traído hasta aquí para construir una escalinata que fuera un voto a la virgen. Una ofrenda para que ella hiciera terminar el largo período de pestilencia que asolaba toda Europa en el siglo XIII. El significado de la escalinata, sin embargo, cambió con el tiempo. Llegó a ser un lugar supersticioso en el que la gente pasaba las noches para soñar los números de la lotería. Hoy la vemos, en cambio, llena de turistas haciendo fotos o descansando un poco antes de entrar en la maravillosa iglesia en estilo gótico romano.

La basílica de Santa María en Aracoeli nace en el siglo VI en el lugar donde antiguamente estaba el templo de Juno Moneta: el Arx. Así se llama la otra altura que forma la colina Capitolina.

Los Mirabilia Urbis Romae (antiguas guías medievales sobre la ciudad) nos ilustran el origen legendario de una primera costrucción de un altar o ara en este lugar.

En ella se nos cuenta que la Sibila Tiburtina, llamada por el emperador Octaviano Augusto, le anunció que llegaría desde el cielo un rey humano que gobernará por mucho tiempo y juzgaría el mundo. Es más, Octaviano Augusto habría tenido una visión de una mujer junto a un altar con un niño en brazos, imagen asociada en la época medieval a la Virgen con Jesús. El emperador se arrodilló en adoración e hizo construir cerca de su habitación un altar para aquel “señor del cielo”. De aquí derivaría el nombre de Ara Coeli: “altar del cielo”. Es una relectura de la historia que hace que Santa Maria in Capitolio pase a Santa Maria in Aracoeli. Sería, curiosamente, el primer edificio ‘cristiano’ antes de Cristo.

La Basílica fue famosa en la historia de Roma también por otro particular. En el interior de la iglesia se conserva una de las imágenes más veneradas por el pueblo romano: el Santo Niño. Se trata de una escultura del niño Jesús en madera de olivo del huerto de Getsemaní en Jerusalén. Pero su prestigio no dependía sólo del material de construcción, sino tambien de los preciosos ex voto que cubrían la estatua. Se decía que la imagen tenía poderes milagrosos. Y digo tenía porque en 1994 fue robada y hasta el momento no se ha recuperado. Actualmente podemos ver una reproducción.

La variedad y la maravilla de la basilica esta en la mezcla de particulares. Los elementos arquitectonicos, las leyendas y representaciones  que constituyen su historia. Una historia tan rica que se convierte en arte. Y así, queda inmortalada por ejemplo en los frescos dedicados a San Bernardino de Siena o en la tumba de Santa Elena. Entrar en la Capilla Bufalini es un triunfo de colores y formas gracias al Pinturicchio. 

Palabras que crean historias, historias que crean arte. De la palabra ‘Arx’ a Arce – Arceli y luego a imaginarlo con la forma latina de Ara Coeli. El poder de las palabras y de la imaginación capaces de crear historia apoyándose en bases de piedra que se remontan a Augusto.

En la época medieval Santa María en Aracoeli fue protgonista de los decenios de lucha entre Güelfos y Guibelinos. La colina era un emblema, ya que el Campidoglio llegó a ser el lugar físico de la experiencia comunal de la ciudad. Era una iglesia que, al principio miraba hacia el palacio Senatorio.

Más tarde, con el pontífice Inocencio VI, la iglesia pasó a los franciscanos y fue reestructurada. Fue, de hecho, en este período cuando adquirió su actual estilo gótico romano. Además, cambió su orientación. El edificio pasó a mirar hacia el Campo Marzio y el Vaticano. Un signo de dónde estaba ahora el poder de la Roma pontificia.

Con esta reestructuración la basílica se transformó en una de las iglesias más importantes para el pueblo romano. Por su posición, cerca del Ayuntamiento, llegó a ser uno de los centros políticos y espirituales de la sociedad romana. Un lugar privilegiado para ser sede de numerosos eventos históricos en los que se mostraba el poder de Roma. En ella, por ejemplo, Marco Antonio Colonna celebró el gran triunfo de Lepanto. Fue como si todo el Mediterráneo dependiese nuevamente de la Ciudad Eterna.

Con la unidad de Italia la propiedad del convento pasó al estado. Fue un momento dramático. A la hora de construir el Vittoriano (monumento a Víctor Manuel II) se destruyó el claustro y otras construcciones que lo acompañaban como la torre del papa Pablo III. La iglesia, por tanto, quedó escondida a la vista de los peregrinos y viajeros. Sobre todo para los que entraba en Roma desde plaza del Popolo y recorrían via del Corso, la antigua Via Lata.

Testimonios de esta larga y variada historia son las representaciones de personajes. El arte en su arquitectura, estatuas, pinturas y la atmósfera que envuelve este lugar lo siguen convirtiendo en un rincón sagrado y maravilloso. Una de las joyas de la colina capitolina y símbolo de esa Roma que recorre la historia siempre como protagonista.

7 de abril de 2020

Nuestra Señora Salus Populi Romani

Del sitio ACIPrensa:

Es habitual que el Papa Francisco, cada vez que hace un viaje internacional o en alguna ocasión especial, se remita a un momento de oración para pedir la intercesión de la Virgen María representada en el ícono de la Salus Populi Romani, custodiada en la Basílica de Santa María la Mayor.

Según la tradición este ícono fue realizado por San Lucas sobre un trozo de madera de la mesa que se utilizó en la Última Cena o en una mesa construida por Jesús y que la Virgen María guardó tras la crucifixión. Además, la tradición afirma que esta imagen fue descubierta en Jerusalén por Santa Elena y llevada a Roma.

Sin embargo, en un artículo publicado en enero de 2018 en L’Osservatore Romano, el Cardenal Stanislaw Rylko, Arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor, indicó que según estudios más recientes “sería obra de un autor anónimo datada entre los siglos IX y XII”.

Representa a María con el Hijo en brazos, que con una mano bendice y con la otra tiene el libro. Se trata de una Virgen Odigitria, es decir que indica el camino que es el Hijo”, señaló.

El Purpurado afirmó que los rostros de la Virgen y el Niño “son de una belleza fascinante: sus ojos se fijan de modo amoroso y penetrante. En la mano izquierda María tiene un pañuelo, lista para secar las lágrimas de quien llorando se acerca a ella para pedir ayuda. Las letras griegas en el fondo son las abreviaturas de mèter theoù, ‘Madre de Dios’, según la definición del Concilio de Éfeso”.

En 1256 el ícono es colocado en la nave central de la Basílica Santa María la Mayor, y en 1613 en la capilla Paulina, construida por Pablo V, y donde se encuentra actualmente.

El pueblo de Roma se dirigía a la Virgen para presentarle todas sus necesidades, especialmente durante las pestes, calamidades naturales o guerras, cuando era llevada en procesión por las calles de la ciudad. Así, delante de la Salus Populi Romani han encontrado eco los acontecimientos más importantes de la vida religiosa y civil”, afirmó el Cardinal Rylko.

Así, cada año, en el último domingo de enero, se celebra la fiesta de la Traslación de este ícono, en el cual los romanos ven “a su Virgen, la Virgen de Roma, el ícono mariano más amado y honrado”.

El ícono mariano, al que el Papa Francisco le tiene una gran devoción, fue restaurado recientemente y colocado en altar habitual en enero de 2018.

En ese entonces, la directora de los Museos Vaticanos, la doctora Barbara Jatta, explicó que la restauración permitió revelar los delicados colores de los rostros de María y Jesús, así como el brillo de las vestiduras doradas del Niño y la túnica azul de la Madre de Dios.

Además de limpiar la imagen y corregir restauraciones previas, los expertos diseñaron un nuevo marco para el ícono que es más liviano y que permite su traslado con mayor facilidad.

En el proceso de la restauración también intervino una comisión presidida por el Arcipreste de la Basílica de Santa María La Mayor, Cardenal Stanislaw Rylko.

26 de agosto de 2018

Nuestra Señora de Czestochowa

Del sitio Catholicnet:

No se conoce el origen de ésta imagen milagrosa que por muchos siglos ha estado íntimamente relacionada con la historia del pueblo polaco.
Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchó con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vida de su Hijo; muchos de estos hechos fueron plasmados en su Evangelio.

La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto.

El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización. La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.
Cuando los Sarracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Sarracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.

Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene, quien demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.

La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varios dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.

Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa "colina luminosa"). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora. Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes. Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario. Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar.

Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas. Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.

La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haberse tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco. En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.

Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948. Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles. Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.

Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada "la Madona Negra", frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, "Soy morena pero bella". Su oscuridad se atribuye a varias condiciones, de las cuales la edad es la primordial. Otro factor es las pobres condiciones de los lugares donde fue escondida para salvaguardarla; además, infinidad de velas han sido quemadas ante ella, causando que estuviese constantemente rodeada de humo; y ha sido tocada por multitudes.

Sin contar el marco, la imagen es de aproximadamente 19 pulgadas de alto, unas 13 pulgadas de ancho y casi media pulgada de grueso. Hay una tela detrás del cuadro con dibujos y representaciones de su historia y de algunos milagros obtenidos a través de la intercesión de Nuestra Señora.

Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.

La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X.

Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656. Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió, "Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección..." Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de "Reina de Polonia".

En tiempos modernos, el Papa San Juan Pablo II, ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año 1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa. También el Papa tiene una réplica de su querida Virgen de Czestochowa en el altar de su capilla privada donde cada día pasa horas en oración. 

La Virgen de Czestochowa, herida en el cuello y en su rostro por sus enemigos, es una elocuente invitación a entregar nuestras vidas para reparar por tantas injurias que se siguen cometiendo contra nuestra Madre Amadísima.

10 de junio de 2018

Nuestra Señora de San Lucas

Del sitio Aleteia:

San Lucas, el evangelista, tenía como profesión la medicina como podemos encontrar citado en la epístola de su amigo San Pablo (“el querido médico”, Colonenses, 4,14). Pero no solo, también se dice que era pintor, por eso es el patrono de los médicos y pintores. 

Para redactar su evangelio hizo una prolija investigación y entrevistó a los que más estaban cerca de Jesús, sus apóstoles y su Madre, la Virgen María, hasta un exegeta dio como hipótesis que fue Ella misma que dictó el “Magnificat” al evangelista. Solo en su libro podemos encontrar afirmaciones sobre la Virgen muy íntimas como: María, por su parte, guardaba con cuidado todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc 2, 19).

Por esa relación tan cercana a María y su pasión por la pintura, se le atribuye la primera imagen de la Virgen. La tradición cuenta que Lucas la retrató mientras ella relataba con tanto amor todo lo sucedido con su Hijo Jesús.

¿Pero dónde se encuentra esa pintura? En las catacumbas de Priscila en Roma se encuentra una imagen muy antigua de la Santísima Virgen que se atribuye a San Lucas, pero una interpretación más fuerte de la tradición romana es la atribución de la autoría al santo de la muy querida imagen la “Salus Populi Romani”, que habría sido pintada en un trozo de madera de la mesa que se utilizó en la última cena de Jesús con sus apóstoles.

La leyenda dice que la pintura permaneció en Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena que junto con otras reliquias sagradas, como la cruz en la que murió Cristo. La pintura fue trasladada primero a Constantinopla donde reinaba su hijo, el emperador Constantino el Grande y luego trasladada por la propia Santa Elena a Roma, donde fue colocada en la Basílica de Santa María la Mayor considerada como el “primer santuario dedicado a la Virgen María en Occidente”.

Esta imagen fue declarada por San Juan Pablo II en el Jubileo del 2000, la Patrona de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y es adonde se dirige siempre el papa Francisco para pedir o agradecer por cada viaje importante que realiza.

Pero no es la única imagen a la que se le atribuye a San Lucas, también se dice que los siguientes cuadros fueron pintados por él: Ntra. Sra. de Vladimir, Patrona de Rusia, Santa María de Impruneta, Florencia –Italia, Ntra. Sra. de S. Lucas, Boloña, Italia.

¿Cuál es la original? Eso no lo sabemos a ciencia cierta, pero si sabemos que la mejor imagen que san Lucas nos ha dejado de la Virgen María es su detallada descripción en los escritos de su evangelio.

12 de febrero de 2018

Nuestra Señora de Argenteuil

 En torno al año 500, Clodoveo, (o Clovis), era el rey de los francos y no profesaba la fe católica. Pasaban los años mientras su esposa Clotilde oraba por su esposo para que se convierta. Entonces, un día fatídico Clovis estaba comprometido en una batalla desesperada y se veía muy superado. Viéndose ya derrotado, el monarca gritó en voz alta a Dios para que lo ayude, con la promesa de renunciar a sus dioses paganos si le concediera una victoria milagrosa.

Fue entonces que, mirando al cielo, Clovis gritó: "Jesucristo, a quien Clotilde declara ser el Hijo de Dios vivo y que se dice ayudas a los oprimidos, danos la victoria a los que ponemos su esperanza en Ti. Te suplico la gloria de tu ayuda! Si Tú me concedes la victoria sobre estos enemigos, voy a creer en ti y seré bautizado en tu nombre. Porque yo he llamado a mis dioses pero me han demostrado que están muy lejos de mi ayuda y que no tienen el poder para socorrer a los que les sirven. Ahora hago un llamado a Ti, y me largo a creer en Ti para escapar de mis enemigos".

Dios tuvo a bien responder a la petición de Clovis de inmediato, pues apenas había rezado, sus enemigos huyeron del campo. El Rey ganó la batalla y, como él era un hombre de palabra, enmendó su antiguo error y se convirtió a la fe verdadera.

En los Evangelios leemos que, mientras Cristo agonizaba en la Cruz, sus verdugos jugaron dados sobre su túnica. Según una leyenda, la túnica fue encontrada en el siglo IV por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Luego se mantuvo en Constantinopla hasta el siglo VIII.

En el año 800, la emperatriz Irene de Bizancio ofreció a Carlomagno la Santa Túnica en su coronación como emperador de Occidente. El emperador dio entonces la reliquia al convento de Argenteuil, cuando su hija, Theodrade, se convirtió en abadesa.

En el año 850 los normandos saquearon la aldea de Argenteuil, incluyendo la Basílica de San Dennis, pero la túnica estaba escondida en una pared antes de su llegada. Cuando la abadía fue reconstruida en 1003, la reliquia fue restaurada. Se venera hasta el Siglo XVI cuando fue parcialmente quemado por los hugonotes en 1567.

Durante la Revolución francesa, el priorato benedictino fue destruido, y la reliquia luego dado a la iglesia parroquial para su custodia. En 1793, un sacerdote encontró necesario cortarlo en pedazos y enterrarlos en su jardín para protegerlos de la profanación. En 1795, después de que el encarcelamiento de sacerdotes había terminado, la Santa Túnica apareció de nuevo y los diferentes fragmentos se ligan con sutura.

La Santa Túnica se muestra de nuevo en el siglo XIX, y las peregrinaciones reanudó. El 13 de diciembre de 1983, el párroco de San Dennis descubrió la túnica había sido robada. El 2 de febrero de 1984, el Padre Guyard recibió una llamada telefónica de un desconocido con la promesa de devolver el tesoro a la condición de que sus nombres se mantengan en secreto. Esa misma noche, la túnica se encuentra en la Basílica de San Dennis.
La última exposición solemne de la túnica se llevó a cabo durante las vacaciones de Pascua en 1984. En seis días, aproximadamente fueron 80.000 las personas que fueron a ver la túnica.

Las fibras de la túnica son lana y de un tamaño muy regular. Se trata de una tela suave y ligera, el tejido es uniforme y regular con una "Z", trenzado hecho en un telar primitivo. La tela de color marrón oscuro es típico de la ropa en los primeros siglos de la era cristiana. El tejido fue teñido de color marrón con un método ampliamente en la práctica en su día por personas de escasos recursos. La construcción y el teñido muestran la túnica hasta la fecha a partir de la época de Cristo. Es la prenda usada por Cristo después de la Flagelación y en el camino hacia el Calvario cuando Él llevó su cruz. El Sudor y Sangre de Cristo por lo tanto impregnan el tejido. En 1985 se hizo un ensayo mostrando la sangre era de tipo AB, además de hallarse polen común de Palestina en el tejido.

10 de diciembre de 2017

Nuestra Señora de Loreto

En el siglo IV el emperador Constantino y su madre Santa Elena conservaron dentro de los muros de una amplia basílica a la casa de Nazaret en la que vivió la Sagrada Familia

Al caer Palestina en poder de los musulmanes esta casa fue trasladada a países cristianos. Según la leyenda, el trasporte se hizo por el aire a manos de unos ángeles que la condujeron a Dalmacia primero en 1291, y en 1294 a la ribera opuesta del Adriático, en Italia, entre un bosque de laureles de donde recibe el nombre de Loreto. 

En el siglo XIV se levantó allí la basílica que encierra la Santa Casa. Desde entonces Loreto se convirtió en uno de los grandes centros de peregrinaciones del mundo cristiano. En 1920 Benedicto XV proclamó a la Virgen de Loreto "Patrona de la Aviación".