Del sitio Misioneros Digitales Católicos:
yo creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción pura y sin mancha.
¡Oh, Purísima Virgen!
Así sea
¡Oh, María, concebida sin pecado,
Dedicado a María Santísima y a sus distintas advocaciones en el mundo, para que todos conozcan la historia de cada una de las Fiestas de Nuestra Reina del Cielo
Del sitio Hijas de María Auxiliadora Salesianas:
La Cronohistoria del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en el Capítulo 2 nos narra algo bello y al mismo tiempo curioso.
Nos dice que antes de que el padre Costamagna abandonara Mornés, (él salió con el primer grupo de misioneras), desapareció de la Capilla del Colegio el Cuadro de María Auxiliadora, el mismo que el padre Pestarino se había hecho regalar y bendecir por Don Bosco para esa querida Capilla. Era una de las primeras y pocas reproducciones de la Virgen de Valdocco.
Todas pensaban que el Director (el padre Costamaña) se lo habría llevado para consolarse delante de María Auxiliadora por la pena que le causaba la despedida de Mornés y la comunidad de las hermanas, y esperaban que pronto lo devolviera.
El padre Costamagna, en cambio, se lo entregó a Sor Teresa Mazzarello (que era una de las que formaban el equipo de misioneras), pidiéndole guardarlo hasta la llegada a tierra de América, ya que piensa llevarlo a su nuevo destino y conservarlo como recuerdo de Mornés. ¿Quién es capaz de impedírselo? Por otra parte, también las misioneras se alegran, y custodian el cuadro como un precioso tesoro.
Poco después, mientras todas están en torno a Madre Mazzarello, en esos últimos momentos de despedida, aparece el padre Cagliero con otro hermoso lienzo que representa a María Auxiliadora con un gracioso niño sonriente en sus brazos. "Lo robé de la Sacristía de Valdocco, dice graciosamente, lo robé para ustedes".
"Lo pintó un señor, enfermo de la vista y a punto de quedarse ciego. Recurrió a Don Bosco, el cual, después de guiarle un poco el pincel sobre el lienzo, lo bendijo. En aquel momento, el enfermo se sintió curado y nos ha regalado esta Virgen tan hermosa. ¡Sólo verla da alegría! Don Bosco lo ha bendecido de nuevo y se lo manda a las misioneras. "es para que se lo lleven, y que la Virgen las bendiga y las acompañe en este largo viaje".
Así que las misioneras partieron llevando estos dos cuadros de María Auxiliadora, cuadros por cierto muy significativos. Uno por ser el que se veneraba en la Capilla de Mornés, la primera casa de las Hijas de María Auxiliadora y el segundo, porque representa a María Auxiliadora con un niño particularmente sonriente.
No podemos dudar que María Auxiliadora acompañó a esas hermanas misioneras no sólo en su viaje sino en toda la misión que fueron desempeñando. Los dos cuadros se conservan todavía. El primero en Almagro, Argentina en el Centro de Espiritualidad Misionera y el segundo en Villa Colón (Montevideo), Uruguay.Los invitamos a conocer el segundo cuadro que ciertamente despierta gran simpatía al ver la sonrisa del Jesús Niño.
El obispo de San José, Fabián Antúnez, bendijo la nueva imagen de la "Patrona de los Viñedos" proveniente desde Mendoza (Argentina), uno de los sitios con los mejores vinos de América Latina
"La Virgen de la Carrodilla, garantía del buen vino argentino". Así se titulaba una nota de Esteban Pittaro hace unos años en Aleteia y que daba cuenta de la bendición de los frutos de la vid en la fiesta de la vendimia en la provincia argentina de Mendoza, uno de los sitios de América Latina más elogiados por los buenos vinos.
En efecto, más de la mitad del vino argentino se produce en Mendoza (el cultivo de los parrales para el vino de misa tuvo mucho que ver con ese desarrollo). Debido a todo esto, con el paso de los años, la bendición de la vid y la celebración por cada cosecha (que en esa zona del continente americano suele ser en el mes de febrero) también se fue consolidando.
Pero detrás de esta tradición y celebración también se esconde una advocación nacida en España un tanto especial: La Virgen de la Carrodilla, una pequeña imagen de María con el niño Jesús en brazos y granos de uva en su manto.
Rodríguez, también conocida como Villa Rodríguez, es una localidad uruguaya ubicada en el departamento de San José (a poco menos de 100 kilómetros de la capital, Montevideo).
Sin bien no es la localidad de Uruguay más elogiada por sus viñedos y vinos, se encuentra en lo que se considera la zona metropolitana por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI) que incluye a Canelones, el "corazón de los mejores vinos" en el país sudamericano, sitio de América Latina que además es famoso por la uva tinta tannat.
Sin embargo, en esa zona de San José, una de las principales actividades económicas deriva de la vid y desde hace varios años (a pesar de algunas interrupciones hasta 2005) la Fiesta de la Uva y el Vino se ha convertido en uno de sus principales atractivos.
En 2023, esta celebración vinculada a la vid (edición número 27) tuvo lugar entre el 14 y domingo 16 de abril, instancia en la que el obispo de San José, Fabián Antúnez, presidió una misa campal en la plaza de la vitivinicultura de la ciudad de Rodríguez.
Fue ahí que, al finalizar la celebración, tal cual se informó desde la diócesis de San José, Antúnez -curiosamente también de nacionalidad argentina- bendijo la nueva imagen de la Virgen de la Carrodilla, "patrona de los viñedos", que fue traída desde la ciudad de Mendoza, de donde es originaria la devoción.
Es por todo esto, y el gesto de la bendición, que la Virgen de la Carrodilla –como sucede en Mendoza- se podría empezar a considerar de igual modo (o con más fuerza) como garante de buenos vinos en Uruguay (a pesar de que no es una imagen novedosa).
Según se recordó a Aleteia desde la diócesis de San José de Mayo, en base a la respuesta de Pablo Rivero, integrante de la comisión organizadora de la Fiesta de la Uva y el Vino, la llegada de la nueva imagen de la Virgen de la Carrodilla se produjo gracias a gestiones realizadas ante el cónsul uruguayo en Mendoza, Homero Pineda.
En ese sentido, también se indicó que Pineda suele acudir a la fiesta de la vendimia a Uruguay y ese vínculo de alguna manera hizo posible la presencia de nueva imagen de la Virgen en Uruguay, que se presenta inmersa dentro de una barrica.
En cuanto a la primera imagen, que sufrió deterioro con el tiempo, el encargado de llevarla a San José había sido el escribano Carmelo Curbelo.
En una pulpería sobre el Arroyo Espinillo, su dueño Don Manuel Sarambión, devoto de la Virgen de los Dolores, consiguió una imagen y construyó un rancho destinado a oratorio. Muy pronto estancieros de la zona y montaraces fueron levantando un rancherío alrededor del oratorio para poder hospedarse cuando llegaban a rezar..., y así fue surgiendo a partir de 1754 el pueblo.
Pasan 15 años, cuando en 1799 se recibe la orden de Buenos Aires de trasladar la iglesia y el pueblo a la costa del Río San Salvador. Esta mudanza se cumple entre el 22 de setiembre y el 12 de octubre de 1801.
Todo un pueblo se muda nuevamente, en carretas, a caballo y por caminos casi inexistentes.
Cuentan que al frente de esa caravana, iba una carreta llevando la imagen de la Virgen de los Dolores, como patrona y protectora de aquel pueblo. De ahí el nombre de nuestra ciudad.
Esa fue la fundación definitiva de Dolores sobre la margen izquierda del Río San Salvador y toda Dolores rememora ese hecho cada año.
El Presbítero Don José De Luca fue Cura Párroco de Minas desde Noviembre de 1891 hasta abril de 1906. Su espíritu innovador y entusiasta concibió la idea, el año 1900, de colocar una estatua de la Virgen en uno de los cerros que rodean la ciudad. "La imagen se traerá de Montevideo y se colocará sobre una columna de seis metros de alto…"
El 2 de Setiembre decía el periódico local: "La Paz Católica": "La estatua de la Virgen que se pensaba colocar en Arequita, será puesta sobre la cumbre del Verdún. Se proyecta una romería, una gran peregrinación para el día de la inaguración". El mismo diario algunos días después especifica el motivo que inspirador la colocación de la imagen en la cumbre del Cerro Verdún: "Será un cristiano recuerdo del siglo XIX y en los albores del XX, será un homenaje a Cristo Redendor y a su Inmaculada Madre y el primer acto de esta índole que se realiza en la República y que honra mucho a nuestro Departamento" (7.10.1900).
El primer poblador del paraje fue un vasco francés de nombre Juan Bautista Berdum, a quien el gobierno de España donó esos campos en el año 1801; por esa razón los vecinos luego llamaron Verdún. En el año 1900 eran propietarios del Cerro Doña María Ariza de Dartavete y su esposo Don Pedro Dartayete. El Padre De Luca les solicitó permiso para colocar una estatua de la Virgen en la cumbre. Doña María Ariza secundó y ayudó la Obra del Verdún, facilitando su casa para dejar la estatua conseguida en Montevideo, hasta su colocación. Prestó además su carreta para subir los materiales para el pedestal…
El mismo día que en la plaza principal de Minas se abrían los cimientos del grandioso monumento a Lavalleja, del Escultor Ferrari… sobre la cumbre del Cerro del Verdún, se colocaban las primeras piedras del sencillo pedestal en honor de María Inmaculada.
En la revista "Industria y Comercio" de Montevideo figuraba lo siguiente: "Uno de los panoramas más hermosos que ofrece la ciudad de Minas, es sin duda alguna la vista del cerro del Verdún. con sus 360 metros de altitud . .. Desde la cima se contempla la más hermosa vista de la ciudad de Minas y las sierras que la circundan. Por iniciativa del Cura Párroco, Don José De Luca, el 19 de Abril próximo se inaugurará una hermosa estatua de la Virgen, sobre un pedestal… La importante iniciativa está llamada a influir muy favorablemente en el progreso moral y material de la capital minuana…” Sin embargo, debido a la gran lluvia del día 19, la inauguración se realizó el domingo 21 de Abril de 1901. Vino una gran peregrinación de Montevideo en tren expreso. Entonces no existían carreteras ni autos.
La peregrinación fue presidida por Mons. Mariano Soler. Después de la Misa campal, el Arzobispo bendijo el pedestal. Asistieron más de 3.000 peregrinos. Desde entonces se siguieron con algunas interrupciones las peregrinaciones hasta nuestros días. El año siguiente el Papa León Xlll concedía a los peregrinos del Verdún la Indulgencia Plenaria: "Habiéndose colocado, según hemos sabido, la imagen de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada en su Concepción, sobre la cumbre del cerro "Verdún" que mira a la ciudad de Minas en la jurisdicción de la Arquidiócesis de Montevideo… Nos, para aumentar la religión de los fieles y salud de las almas, con piadosa caridad, usando los celestes tesoros de la Iglesia concedemos misericordiosamente en el Señor, «indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a todos y a cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos que visitaren dicha imagen en un día del año elegible al arbitrio de cada cual…" (Dado en Roma el 10-12-1902).
El año 1906, Mons. Soler encargó al Arquitecto D. Cayetano Bringas un proyecto de Monumento a la Virgen en la cumbre del Verdún. Proyectó tres grandes pilastrones que representaban las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Iban rematados por ángeles con los símbolos de las virtudes… El todo formaba una pirámide de base triangular, símbolo de la plegaria que asciende y encima, un globo terráqueo de cinco metros, sostenido por tres ángeles cuyas alas abiertas medían siete metros, y la estatua de la Inmaculada de nueve metros de alto. Total altura del monumento: 45 metros…
Al año siguiente del fallecimiento de mons. Soler, el día 4 de Junio de 1907 se colocó la piedra fundamental del Monumento actual. El fallecimiento inesperado del Arzobispo hizo que la obra se detuviera. Pero en el año 1909 se pensó realizar el monumento, tomando como base el citado proyecto reduciéndolo a un tercio. Fue encomendado al ingeniero Dr. Andrés Rius, radicado en Minas. El 18 de Noviembre de 1909 una numerosa peregrinación en tren expreso trajo la estatua actual que mide 3 metros 15 de alto, costó 7000 pesos y fue traída de Francia. Mons. Isasa bendijo la imagen. El 19 de Abril de 1910 se inauguró el Templete actual con una grandiosa fiesta.
Siendo Párroco el Padre Oscar Andrade, la sucesión Dartayete ofreció en venta la parte que ocupa actualmente el camino, adquisición que felizmente se llevó a cabo. El año 1947 por su iniciativa se construyeron las estaciones del Via Crucis, costeado por familias y comercios de Minas.
Una Comisión de homenaje al Padre Olegario María Núñez, el poeta de la Virgen propuso colocar al pie del Calvario, los restos del querido poeta de Minas fallecido el 4 de enero de 1932, se basaba esta decisión en una estrofa de su poesía al Verdún que decía: "Y en un repliegue de tu serrania mi humilde ceniza se estremecerá".
El Padre Andrade, colocó también la piedra fundamental de la primitiva capilla en la falda del cerro: Enero de 1943. En 1957 fue nombrado primer Obispo de Minas, mons. José María Caballero y quiso llevar adelante la idea de mons. Soler. Con el mismo entusiasmo que los anteriores, el Párroco mons. Meny y mons. Caballero, comenzaron a construir el camino de ascensión. Se llevó a cabo la instalación eléctrica y se perforó un pozo artesiano.
Terminada la Obra de reforma de la Catedral, mons. Meny, resolvió retirarse de la Parroquia e irse a vivir al Verdún. Para ello hizo construir una casa habitación junto a la Capilla. De ese modo aseguró la Misa dominical en la Capilla del Cerro del Verdún. Mons. Carlos Mullin, tercer Obispo de Minas, dio un paso gigante en todo lo que se refiere a convertir el Verdún en un centro de oración. Primero hizo construir una nueva Capilla mirando hacia la cumbre del Cerro (1975). Desde ella se contempla a la Virgen mientras se celebra y en caso de grandes peregrinaciones, la cuesta sirve de anfiteatro y al aire libre se puede seguir la Misa. Luego (en 1977) transformó la primitiva Capilla en una casa de Ejercicios Espirituales de dos plantas.
Se perfeccionó la iluminación de la Virgen que como faro brilla todas las noches.
La celebración anual de la fiesta, el 19 de Abril, reúne más de 80 000 peregrinos y con ellos toda la Conferencia Episcopal del Uruguay. Pero a lo largo del año sobre todo los domingos de verano son muchos los peregrinos que suben a la cumbre del Verdún para venerar a la Virgen. Desde el comienzo la festividad se programó para el día 19 de Abril por ser el día del desembarco de los Treinta y tres Orientales, dirigidos por Juan A. Lavalleja (nacido en Minas). La fiesta vincula así la gesta-patria de la independencia (1825) con el patrocinio de la Virgen María.
Por la afluencia ininterrumpida de peregrinos desde 1901, la Conferencia Episcopal Uruguaya, mediante un Decreto del 15 de abril de 2010, erigió el Santuario como Santuario Nacional de Nuestra Señora del Verdún.
Del sitio de la Iglesia Católica de Montevideo:
Como todos los años, en la Expo Prado se realizó la tradicional Misa criolla organizada por la Asociación Rural del Uruguay (ARU). La celebración del domingo 8 de setiembre estuvo presidida por el Card. Daniel Sturla y se realizó en el galpón de eventos, que estaba colmado de personas.
“Para algunos tal vez 'tradición' suena a cosa vieja, pero en cambio en la Iglesia es eso que se va entregando de generación en generación y que reconocemos como el valor que nos viene del pasado, pero que a nosotros nos toca hoy enriquecer... hoy nosotros somos los protagonistas, los que estamos llamados, a su vez, a entregar cosas buenas a las generaciones que siguen, para que ellos tengan la posibilidad de mejorar”, comenzó diciendo el Card. Daniel Sturla en la homilía.
Esto es clave en el sentido de tradición viva, que es la Iglesia. El Card. explicó que todo esto tiene que ver con la matriz de Uruguay, que está unido a los primeros sembrados de los frailes franciscanos en la zona de Soriano, en las primeras misiones, y a la ganadería, que llegó de la mano de Hernando Arias y de las misiones jesuíticas por el norte del Uruguay. Además, en la parroquia de la Inmaculada Concepción en Paso Molino, que tiene 170 años y fue construida por Oribe, los padres jesuitas edificaron el primer molino de Montevideo, por ejemplo.
Este año el Card. Sturla visitó por primera vez la ciudad de Bella Unión, en Artigas, tras las huellas de Jacinto Vera.
“Si él había llegado hasta allí en época de carreta, caballos y sin puentes... ¿cómo yo no iba a llegar a este punto de la República?”, dijo el Car. Sturla, y contó que “allí sucedió una cosa tan hermosa... en una capilla de campaña en Colonia Palma (Artigas) bendije una Virgen que había surgido de la tierra. Un señor que estaba arando con su tractor vio que uno de los terrones tenía una forma rara, su madre lo limpió y vio que era una talla en madera, preciosa, de la Virgen, de la Inmaculada”. Seguramente esta sea una imagen de las misiones jesuíticas, con ese estilo misionero guaraní. “Cuántas cosas buenas podrá traer para nuestro Uruguay la Virgen que brotó de la tierra, desde aquel punto de nuestro territorio... ojalá sea una bendición para todo el Uruguay”, sostuvo el Arzobispo.
Del sitio de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:
La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los Jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII. La imagen fue confeccionada en alguna de las fábricas guaraníes que florecían en estas famosas misiones.
Hacia el 1779 la imagen permaneció en la capilla que los padres jesuitas atendían en el pueblo del Pintado y tiempo después, al trasladarse la población entera hacia lo que hoy es la ciudad de Florida, los vecinos llevaron consigo la querida imagen ante la que habían orado sus antepasados.
El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a las guerras de independencia. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen colocaron el futuro de la nueva nación. El 25 de agosto de ese año se proclamó la Independencia Nacional y los constituyentes, después de firmar el acta de la soberanía, volvieron ante la sagrada imagen para colocar la patria naciente bajo su amparo y protección. Desde entonces el pueblo llamó a esta imagen "La Virgen de los Treinta y Tres".
El 25 de agosto de 1975, al cumplirse los 150 años de su independencia, la nación uruguaya declaró oficialmente "Monumento Histórico" a esta imagen de la Virgen y al templo donde se le venera.
La Virgen de los Treinta y Tres mide 36 cm. de alto. Es una talla barroca de la Asunción de la Virgen, cuyas vestiduras parece que se mueven al viento por la abundancia de sus pliegues.
La "Libertadora del Uruguay" porta desde 1857 una corona de oro y piedras preciosas, regalo del segundo jefe de los Treinta y Tres, que luego fuera presidente de la República. Lo desproporcionado del tamaño de esta corona (una extraordinaria obra de orfebrería) ha venido a ser la nota distintiva de esta advocación mariana.
La imagen fue coronada canónicamente en 1961, por concesión de Su Santidad Juan XXIII; quien al año siguiente la proclamó oficialmente "Patrona del Uruguay". La solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación a su santuario desde todos los lugares de la nación.
En el año 1805, el obispo de Buenos Aires de Lue y Riega crea el Curato de Paysandú bajo advocación de San Benito en honor a su propio santo teniendo como limites por el norte hasta el arroyo Dayman, por el este Arroyo Salsipuedes, por el sur el Río Negro y por el oeste el Río Uruguay (es decir el Departamento de Paysandú y Río Negro).
En agosto de 1815, el padre Damasco A. Larrañaga en su diario de viaje comenta su entrevista con el Gral. José Gervasio Artigas en la propia Iglesia que era un rancho de techo pajizo que contaba con un altar y se erigió el primer campanario con tirantes de urunday que estaba ubicado donde hoy es la oficina de Turismo.
Paysandú contaba en ese momento con una población de vecinos que la mayor parte eran indios cristianizados, cinco o seis casas que eran de terrón y paja y un comandante militar.
En el año 1827 el Gral. Fructuoso Rivera reconquista las Misiones Orientales (San Nicolás), y desde allí trajo consigo algunas campanas a lomo de caballería que fue dejando en Capillas o Iglesias que carecían de ellas. En Paysandú, debido a la gran amistad que los unía con el Pbro. Solano García, donó una campana que en su relieve se ven estas inscripciones "Sante Nicolae, Pro Nobis Año 1689". Fue colocada el el humilde campanario de Ñandubay y Coronillo de la Iglesia.
El 25 de agosto de 1860, la primera piedra de un nuevo edificio fue colocada para reemplazar la pequeña iglesia parroquial de paja de San Benito el Moro en Paysandú.
En 1864, cuando casi terminada, la nueva iglesia fue destruida por el fuego de cañón brasileño durante un conflicto regional. Reconstruida en 1870, el edificio neoclásico fue dedicado a la Virgen del Rosario, junto con San Benito el Moro.
En 1882, un incendio destruyó el altar mayor y la imagen de la Virgen del Rosario. La estatua actual fue bendecida el 25 de mayo de 1886.
En 1898, el artista italiano Antonio Buscaglia decoró el interior con pinturas al fresco y temple.
Su magnificencia contribuyó en 1949 a la designación de la iglesia del Papa Pío XII como Basílica Menor.
Después de más de un siglo y ante algunos deterioros, la Basílica histórica fue restaurada en 2012.