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7 de diciembre de 2025

En el "si" de Nuestra Señora lo humano y lo divino se encuentran

 

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Este 8 de diciembre, (2024), solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, II Domingo de Adviento, en sus palabras previas a la oración del ángelus, el Santo Padre invitó a que imitemos a María Inmaculada porque, “en ella no hay nada que ofrezca resistencia a su voluntad, nada que se oponga a la verdad y a la caridad”.

Mientras se acerca la apertura de la Puerta Santa del Jubileo, abramos las puertas del corazón y de la mente al Señor, Él nació de María Inmaculada e imploremos la intercesión de María”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución previa a la oración mariana del ángelus de este II Domingo de Adviento, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y después de haber celebrado la Santa Misa con los nuevos Cardenales en la Basílica de San Pedro.

Al comentar el Evangelio que la liturgia propone para la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Santo Padre indicó que, este texto bíblico nos relata uno de los momentos más importantes en la historia de la humanidad: la Anunciación, cuando el “” de María al Arcángel Gabriel permitió la Encarnación del Hijo de Dios.

“Es una escena que suscita la mayor maravilla y emoción porque Dios, el Altísimo, el Omnipotente, por medio del Ángel dialoga con una joven de Nazaret, pidiéndole que colabore en su plan de salvación”.

Asimismo, el Pontífice señaló que, como en la escena de la creación de Adán pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, donde el dedo del Padre celestial roza el dedo del hombre; así también aquí, lo humano y lo divino se encuentran, al inicio de nuestra Redención, en el instante bendito en el que la Virgen María pronuncia su “”.

“Una mujer de un pequeño pueblo de periferia es llamada para siempre al centro de la historia: de su respuesta depende el destino de la humanidad, que puede volver a sonreír y a esperar, porque su destino ha sido puesto en buenas manos”.

Por lo tanto, indicó el Papa Francisco, la Virgen María, como la saluda el Arcángel Gabriel, es la "llena de gracia", la Inmaculada, enteramente al servicio de la Palabra de Dios, siempre con el Señor, al que se encomienda completamente.

“En Ella no hay nada que ofrezca resistencia a su voluntad, nada que se oponga a la verdad y a la caridad. He aquí su bienaventuranza, que cantarán todas las generaciones. Alegrémonos también nosotros, porque la Inmaculada nos ha dado a Jesús, nuestra salvación”.

Y en nuestro tiempo, agitado por guerras y concentrado en el esfuerzo de poseer y dominar, el Santo Padre invitó a hacernos las siguientes preguntas que nos ayudaran a profundizar en este misterio.

“¿Dónde pongo mi esperanza? ¿En la fuerza, en el dinero, en los amigos poderosos, o en la misericordia infinita de Dios? Y frente a los falsos modelos relucientes que circulan en los medios y en internet, ¿dónde busco mi felicidad? ¿Dónde está el tesoro de mi corazón? ¿Está en el hecho de que Dios me ama gratuitamente, que su amor siempre me precede y está listo para perdonarme cuando regreso arrepentido a Él? ¿O me engaño tratando de afirmar a toda costa mi yo y mi voluntad?”

Finalmente, el Papa Francisco dijo que, mientras se acerca la apertura de la Puerta Santa del Jubileo, abramos las puertas del corazón y de la mente al Señor Jesús, nacido de María Inmaculada e imploremos la intercesión de la Madre para que Él venga a habitar en nuestra vida.

31 de agosto de 2025

Nunca estamos solos Dios y María nos protegen

 

Del sitio Aleteia:

Meditando sobre la Anunciación a la Virgen María, el papa Francisco señaló que las palabras del ángel "alegraos" y "no tengas miedo" son también un mensaje para nosotros.

Durante la audiencia general del 22 de enero de 2025, el Papa Francisco advirtió a quienes, por miedo, van "a la bruja" para que les "lea la mano", instándoles en cambio a caminar "sin miedo" con Jesús. También presentó a la Virgen María como modelo de confianza, recordando el momento en que aceptó "la misión más grande" jamás confiada a un ser humano.

El Pontífice retomó su ciclo de meditaciones para el Jubileo 2025 dedicado a "Jesucristo, nuestra esperanza". Esta vez comentó las palabras de la Anunciación, pronunciadas por el ángel Gabriel para advertir a María de su futura maternidad.

Las primeras palabras del ángel, "Alegraos", son una "invitación a la alegría" y ya habían sido pronunciadas por los profetas del Antiguo Testamento para anunciar la venida del Mesías, dijo el Papa Francisco. Señaló que a continuación el ángel describe a la Virgen como "llena de gracia", signo de que Dios "ya había habitado" en el corazón de María, convirtiéndola en su "obra maestra".

Entonces el ángel Gabriel tranquilizó a la joven diciéndole: "No tengas miedo". Dios "nos lo dice también a nosotros", comentó el Pontífice al dejar su texto. Se dirigió en particular a quienes "van a la bruja" por miedo al futuro para que "es lea la mano". "Por favor", protestó, condenando implícitamente esta práctica, antes de repetir tres veces: "No tengáis miedo". "Nunca estamos solos", prosigue, subrayando la protección de la Virgen María y la presencia constante de Dios como “compañero de viaje”.

En una audiencia general celebrada el pasado mes de septiembre, el Pontífice declaró que el diablo se esconde detrás de la superstición. "Nuestro mundo tecnológico y secularizado está lleno de magos, ocultistas, espiritistas, astrólogos, vendedores de hechizos y amuletos y, por desgracia, de verdaderas sectas satánicas", lamentó.

"El cristiano no cree en supersticiones, como la magia, las cartas, los horóscopos u otras cosas de este tipo", advirtió el 266º Papa durante un Ángelus en julio de 2023. Lamentó que a muchos cristianos se les lean las palmas de las manos.

Continuando con su magisterio, el Papa subrayó hasta qué punto la Virgen se sentiría sobrecogida por el anuncio de esta "maternidad única" y buscaría comprenderla "en lo más profundo de su ser". "Y es allí, en su corazón abierto y sensible, donde escucha la invitación a confiar plenamente en Dios", declaró.

Iluminada "por la confianza" en Dios, la Virgen "emprende así la misión más grande jamás confiada a una mujer, a una criatura humana", concluyó el Papa Francisco, poniendo a María como modelo de escucha y acogida de la Palabra de Dios.

15 de agosto de 2025

¿Qué es la Asunción de Nuestra Señora?

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

-¿Qué se celebra en la Asunción?

La Asunción, también llamada Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María), es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950.

-¿En qué fechas tiene lugar?

La fiesta de la Asunción en la Iglesia Católica tiene lugar cada año el día 15 de agosto. Es una fiesta fija en el calendario, por lo que siempre se celebra en esta fecha, sin importar el día de la semana en la que caiga.

-¿Cuál es su trasfondo histórico?

Las primeras referencias oficiales a la Asunción de la Virgen datan del siglo IV, cuando se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María. Fue en el siglo VII cuando esta fiesta pasó a llamarse la Dormición o Asunción.

La doctrina de la Asunción de María se cree que comenzó a ser desarrollada en el siglo XII, cuando aparece el tratado "Ad Interrogata", atribuido a san Agustín, en el cual se aceptaba la asunción corporal de María. Tiempo después, Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos declararían estar de acuerdo con este texto.

Sin embargo, el gran empujón para que esta fiesta se convirtiera poco a poco en lo que es hoy en día se lo dio el Papa San Pío V, en el siglo XVI. Fue en ese tiempo cuando reformó el Breviario, donde eliminó frases en las que se dudaba de la Asunción de María y las sustituyó por otras que defendían su elevación corporal. Fue otro Papa, Benedicto XIV, el que fomentaría en el pueblo cristiano la piedad a la fiesta de la Asunción.

-¿Cuándo y cómo se aprueba el dogma de la Asunción?

Ya desde el año 1849 habían llegado hasta Roma las primeras peticiones de obispos solicitando que se reconociera la Asunción como parte de la doctrina católica. Sin embargo, tuvo que pasar casi un siglo para que el Papa Pío XII consultara sobre esta cuestión al episcopado, por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). El resultado fue casi unánime, los obispos apoyaban que se declarara dogma la Asunción de la Virgen María.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que el Papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Texto de la Constitución apostólica Munificentissimus Deus:

«Por eso, después de que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".

-¿Qué dice la Biblia y otras fuentes cristianas sobre la Asunción?

Aunque la Biblia no habla explícitamente de la Asunción de la Virgen, ni de su muerte física, hay elementos claros que la defienden. Un ejemplo es el salmo 131, 8: "Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación". Como defiende San Alberto Magno, estas palabras fueron dichas figuradamente de María, quien es el arca de la santificación.

Otro pasaje que confirma la Asunción de la Virgen es el Apocalipsis de San Juan: "Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Y, en una segunda cita: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas".

Los teólogos también consideran muy vinculado con la Asunción este pasaje del Cantar de los Cantares: "¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?". En la Biblia aparecen más asunciones, además de la de la Virgen, como las de Elías o Enoc.

El Catecismo de la Iglesia afirma en su número 966 lo siguiente sobre la Asunción de la Virgen: «Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte».

-¿Qué importancia tiene para los cristianos la Asunción?

Durante el rezo del Ángelus del día de la Asunción del año 2018 el Papa Francisco dijo lo siguiente: "El cuerpo de la Madre ha sido preservado de la corrupción, como el del Hijo. Este día la Iglesia invita a contemplar este misterio que nos muestra que Dios quiere salvar al hombre por completo, alma y cuerpo. La asunción de María, criatura humana, nos da la confirmación de nuestro destino glorioso. La resurrección de la carne es un elemento propio de la revelación cristiana, una piedra angular de nuestra fe. La realidad estupenda de la Asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solo con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. Nuestro destino, en el día de la resurrección, será similar al de nuestra Madre celeste".

-¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

La fiesta de la Asunción es un motivo de celebración religioso y popular en todo el orbe católico. Son innumerables las ciudades y pueblos donde procesionan con María y le ofrecen todo tipo de homenajes. En este día la Virgen María se viste bajo distintos títulos y advocaciones en todo el mundo. En España destaca la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid y de la Virgen de Begoña en Bilbao. La Asunción es también la fiesta principal de Elche, con su célebre Misterio.

Dándole nombre a la capital de Paraguay, la Asunción es una fiesta muy importante para toda América. En la región de Yucatán, en México, sus habitantes salen a las calles para celebrar a La Pobre de Dios. En Guatemala, pasean una aparatosa plataforma con la Virgen por los alrededores de la catedral. Mientras que en Ohio (EE.UU) se organizan todo tipo de entretenimientos, comidas y música por las calles.

Ya en Europa, en Malta sus habitantes terminan el día de la fiesta de la Virgen de Mosta con un espectáculo de fuegos artificiales. En Francia, la celebración de la Asunción cuenta diferentes procesiones.

18 de junio de 2025

Nuestras Señoras Peregrinas: Un milagro de la Divina Providencia

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Tras la conversión de Edmond Fricoteaux y la instalación de la estatua de Notre Dame de France en Baillet-en-France el 15 de octubre de 1988, de la oración a los pies de la Madre de Dios en Baillet y Lisieux nació el proyecto de enviar imágenes de la Virgen María en peregrinación por toda Francia y después por todo el mundo, en preparación del Gran Jubileo del año 2000. En 1994, se pidió a todos los obispos de Francia que hablaran de esta iniciativa. Treinta de ellos fueron visitados, y sus consejos se incorporaron al proyecto, que finalmente se puso en marcha el 8 de septiembre de 1995, un año antes de que el Papa Juan Pablo II acudiera a Reims para celebrar el 1500 aniversario del bautismo de Clodoveo. A lo largo de un año, 108 estatuas e iconos de la Madre de Dios viajaron de parroquia en parroquia por toda Francia, hasta septiembre de 1996.

Al final de este año de oración, las "Vírgenes Peregrinas" debían recorrer el mundo para preparar el Gran Jubileo del año 2000, rezando con María como en un "Nuevo Adviento" según los deseos del Papa Juan Pablo II. Todo parece encajar, ya que el Vaticano ha respondido a una carta en la que se solicitaba la bendición de las estatuas e iconos que se enviarán a los primeros países, proponiendo que lo haga el Papa el sábado 7 de diciembre de 1996, durante el rezo del rosario en el Aula Pablo VI, el primer sábado del mes. Pero en Francia, muchos se mostraron hostiles a la idea, y los organizadores recuerdan en particular una reunión de balance del año de oración en Francia, en la que las opiniones de algunos de los más altos representantes de la Iglesia en Francia fueron muy divergentes.

En vísperas del acontecimiento, en el que participaron 1.500 personas de varios países que portaban 250 estatuas e iconos de la Madre de Dios, los organizadores viajaron a Roma con tres días de antelación y, tras comprobar que la organización estaba en marcha, y al no tener ninguna obligación especial, tuvieron tiempo en la mañana del 6 de diciembre de visitar a una persona que les recomendó Birthe Lejeune, esposa del profesor Jérôme Lejeune: su amiga Christine de Marcellus Vollmer, a quien no conocían y que resultó ser la esposa de Alberto Vollmer, entonces embajador de Venezuela en el Vaticano. La acogida fue muy amistosa, en una magnífica terraza con vistas al casco antiguo de Roma, y cuando se mencionó la noche del 7 de diciembre, Christine tuvo la idea de llamar a su amiga, Gladys Meza Romero, también venezolana, y esposa del suizo Alois Estermann, capitán de la Guardia Suiza en Roma. Gladys y Alois fueron tristemente asesinados menos de dos años después, el 4 de mayo de 1998, en circunstancias poco claras, por un guardia suizo que, al parecer, se había vuelto loco.

La llamada del 6 de diciembre es muy sorprendente, porque cuando Christine Vollmer le cuenta todo esto, Gladys Estermann se queda callada un momento y luego dice: "No puedo no decírtelo, porque eres la esposa de nuestro embajador, pero los franceses y sus estatuas van a ser rechazados. Ya se ha dado la orden a los guardias suizos. Sólo tres o cuatro de nosotros lo sabemos en Roma." Los organizadores, que esperaban cualquier cosa menos esto, se quedaron estupefactos, atónitos e incomprensibles. ¿Qué hacer? Tras unos momentos de reflexión, se decidió llamar a Mons. Paul-Marie Hnilica, cercano al Papa, para pedirle consejo. La suerte quiso que se encontrara en Roma, que estuviera libre y que concertara una cita a primera hora de la tarde, explicando que tenía que reunirse con el Santo Padre esa misma tarde para trabajar en una encíclica. El Papa se puso en contacto increíblemente rápido con este problema inesperado. La noche del 6 de diciembre transcurrió sin novedades, pero los organizadores recibieron ese mismo día una agradable sorpresa: la respuesta por fax de Bartolomé I, Patriarca de Constantinopla, que aceptaba, tras varios meses de espera, recibir a una delegación de "Vírgenes peregrinas" en Estambul, en el Fanar, para una bendición solemne en nombre del mundo ortodoxo. La noticia se comunicó inmediatamente al arzobispo Hnilica y, el 7 de diciembre, los organizadores supieron que el Papa había aceptado finalmente reunirse con ellos en la plaza de San Pedro el 8 de diciembre, para bendecir las estatuas y los iconos justo después del Ángelus del mediodía.

En aquel momento, la noticia fue recibida con gran alegría: el 8 de diciembre era mucho más hermoso que el 7, y la Plaza de San Pedro era mil veces mejor que el Aula Pablo VI. Más tarde, los organizadores se enteraron de que, durante las apariciones de Montichiari, la Virgen María había pedido que se celebraran oraciones especiales el 8 de diciembre, de las 12.00 a las 13.00 horas, designando este momento como " la hora de gracia para el mundo entero". Precisamente a esa hora se bendijeron en Roma las 250 imágenes de María, pero la ceremonia no transcurrió exactamente como esperaban los organizadores. Alois Estermann señaló que era difícil cambiar la orden dada a la policía italiana de impedir a los peregrinos entrar en la sala, pero confirmó que, al ser la plaza de San Pedro terreno público, nadie podía negarse a entrar el domingo. El Santo Padre Juan Pablo II, de hecho, bendijo las estatuas y los iconos de manera especial al final del rezo del Ángelus, añadiendo una rápida segunda bendición a la habitual: "Bendigo todos los objetos de culto que tenéis con vosotros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén" (ibid. 32 min), ¡pero nada más! Ni una palabra de aliento para el movimiento de las Vírgenes Peregrinas, ¡ni para los 1.500 peregrinos que habían venido especialmente! En aquel momento, fue como una ducha fría, una nueva incomprensión. ¿Por qué tan solo esta bendición?

La explicación llegó unos minutos más tarde. Mons. Hnilica y Wanda Poltawska, otra amiga íntima del Papa, vinieron a reunirse con los organizadores, y Mons. Hnilica explicó todos los acontecimientos de los últimos días. Vio por primera vez al Papa el día 6 por la tarde. No había sido informado de la anulación del 7 de diciembre, decidida por el cardenal Re, a petición de algunos prelados franceses, y expresó su decepción. Fue él quien decidió personalmente resolver el problema reuniéndose en la plaza de San Pedro a las 12 horas del 8 de diciembre. Pero unas horas más tarde, Mons. Hnilica, muy comprometido en la búsqueda de la unidad con los ortodoxos, recibió una copia del fax enviado por el Patriarca de Constantinopla, y dijo que volvió inmediatamente a ver al Santo Padre en la mañana del 7 de diciembre para decirle: "¡Santo Padre, esto es maravilloso! Los dos pulmones de la Iglesia podrán rezar juntos en torno a la Madre de Dios para preparar el gran Jubileo del año 2000. Y el domingo, ¡podrá dar un impulso muy fuerte a todo esto! Pero se dice que el Santo Padre respondió, con lágrimas en los ojos, según el relato de Mons. Hnilica: "...No puedo hacerlo. Los obispos franceses están en contra. Bendeciré las estatuas, pero no puedo hacer más que eso". Al final, las "Vírgenes Peregrinas" fueron bendecidas en Roma, de forma bastante providencial, pero sin el aliento y las palabras que muchos esperaban. Una semana más tarde, en cambio, en Estambul, el Patriarca de Constantinopla, liberado de estas ataduras, declaró durante una recepción muy calurosa: "Bendigo de todo corazón vuestros esfuerzos por llevar el mensaje de Cristo y de su Madre, la Santísima Virgen, al mundo de hoy y especialmente a los jóvenes" (ibid. 32min).

Así fue como este movimiento de oración y de paz se inició en Oriente y Occidente, y se extendió ampliamente durante cuatro años, en 120 países de todo el mundo, generando centenares de miles de vigilias de oración, hasta la "noche de la paz" organizada en el "campo de los pastores" con motivo de la Navidad 2000 en Belén, el 24 de diciembre de 1999. De todo ello nacieron el Centro Internacional María de Nazaret y la Asociación que hoy dirige el proyecto 1.000 Razones para Creer.

Olivier Bonnassies