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2 de septiembre de 2025

Nuestra Señora María de Nazaret


Del blog Peregrinaciones:

Hoy, 8 de abril, celebramos litúrgicamente la Fiesta de la Anunciación, una ocasión que nos invita a sumergirnos en la esencia misma del misterio de nuestra fe: Dios hecho hombre. Aunque esta festividad se conmemora el 25 de marzo, este año ha sido excepcionalmente pospuesta debido que el 25 de marzo pasado coincidió en los días de la Semana Santa, en la cual meditamos los profundos misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

En este día especial, queremos dirigir nuestra mirada hacia la majestuosa obra escultórica que adorna la Basílica de la Anunciación en Nazaret, en Tierra Santa: "María de Nazaret". Esta impresionante obra, realizada en 1998 por el talentoso escultor Gregor Mussner, fue concebida como parte de la "Peregrinación Mundial de María", en preparación al Año Santo Jubilar del 2000.

Con una altura de 165 cm y un peso aproximado de 65 kilos, esta escultura de madera de tilo, pintada al óleo, no solo es una obra de arte, sino también un mensaje para nuestra fe.

La escultura representa a la Virgen María en uno de los momentos más trascendentales de la historia: el instante posterior de que recibe el anuncio del Ángel Gabriel que sería la Madre de Cristo. Su juventud y alegría resplandecen en la expresión de su rostro, mientras el movimiento de su pie y sus ropas sugiere una prisa amorosa por acudir en ayuda de su prima Isabel, que también estaba encinta en su vejez como le había anunciado el ángel (Lucas 1,39).

Cada detalle de esta escultura lleva consigo un profundo significado. Las manos de María nos hablan: la izquierda vuelta hacia su pecho, indicando que lleva a Jesús en su seno, ofreciéndolo al mundo con amor materno; la derecha extendida, invitándonos a caminar con Ella en el camino de la fe.

La vestimenta de María refleja con sencillez su triple realeza: Reina del mar (esmeralda), de la tierra (pardo) y del cielo (azul), representadas en los colores de su vestido, capa y manto respectivamente. Esta imagen original de "María de Nazaret" reposa en un nicho frente a la casa-gruta de la Virgen María en la Basílica de la Anunciación, en el corazón mismo de Tierra Santa.

Es importante destacar que esta escultura fue coronada en 1998 por su Santidad Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, en un gesto que simboliza la reverencia y la devoción que millones de fieles depositan en la Madre de Dios. En aquel mismo año, emprendió una peregrinación por 35 países de los 5 continentes, llevando consigo el mensaje de esperanza y amor que María personifica. 

Una réplica más pequeña de la misma escultura preside la procesión de velas de cada sábado en Nazaret, conocida como la Fiaccolata, donde peregrinos y cristianos locales se unen en comunión y oración. Personalmente, como otros peregrinos, he tenido la bendición de llevar la hermosa imagen en andas durante la procesión. Sentir su presencia cercana, su mirada serena y su amor maternal nos llena de consuelo y fortaleza en nuestro caminar de fe.

En este día especial, recordamos con gratitud y reverencia el misterio de la Encarnación: Cristo, el Hijo de Dios, hecho hombre en el seno de María para nuestra salvación. Que la figura de "María de Nazaret" nos inspire a seguir su ejemplo de humildad, obediencia y entrega total a la voluntad de Dios. Que su amor maternal nos acompañe siempre en nuestro camino hacia la plenitud de la vida en Cristo. ¡Feliz Fiesta de la Anunciación!
 

12 de mayo de 2025

Nuestra Señora de la Santa Cruz de Jerusalén

 

Del sitio Puntadas Marianas:

La Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén (en latín, Basilica Sanctae Crucis in Hierusalem y en italiano, Basilica di Santa Croce in Gerusalemme) es una de las siete iglesias de Roma, que los peregrinos tenían que visitar a pie en un día. Fue construida en el lugar donde se encontraban los palacios de Helena de Constantinopla, la madre de Constantino I el Grande. 

La iglesia se encuentra a menos de un kilómetro al este de la de Archibasílica de San Juan de Letrán. Fue construida en el lugar que ocupaba un palacio fechado en el siglo III que había sido el hogar de los últimos emperadores. Una sala de este edificio, de 21,8 m de largo y 36,5 m de ancho, fue adaptada en el 350 para la construcción de la iglesia.

Bajo el papado de Lucio II en el siglo XII, la iglesia fue restaurada y más tarde dotada de una torre, como demostración de poder. Durante el Renacimiento y el Barroco, se realizaron otras modificaciones, que desfiguraron completamente el aspecto original de la iglesia. La restauración barroca fue encargada por el papa Benedicto XIV a Domenico Gregorini y Pietro Passalacqua (1740-1758), autores de la fachada y atrio de forma ovalada, como una de las últimas derivaciones de la arquitectura de Borromini, antes del advenimiento del Neoclasicismo. Actualmente parte de los frescos originales del antiguo edificio se conservan en el Museo de la basílica.

 A comienzos del siglo XII hasta el siglo XVI existía anexo a la iglesia un monasterio de la Orden de los Cartujos. Junto al convento y adosado a los muros del anfiteatro Castrense, el papa Sixto IV reconstruyó en 1476 el Oratorio de Santa Maria del Buon Aiuto, que originariamente estaba a medio camino entre las iglesias de la Santa Cruz y San Juan. El pueblo la denominó Santa Maria de Spazzolaria por el hecho de que el sacristán cobraba limosnas para la iglesia, costumbre que aún se mantiene.

La Basílica de la Santa Cruz (a menudo citada en la Edad Media, simplemente como de Jerusalén), fue declarada con el título presbiteral por el papa Gregorio I. Del 13 de marzo de 1910, la iglesia de Santa Cruz se instituyó como parroquia, creada por el papa Pío X.

La iglesia contiene reliquias tradicionalmente ligadas a la Crucifixión de Jesús. Entre estas se encuentran partes de la Vera Cruz, la cruz de uno de los dos ladrones, la esponja empapada en vinagre, la corona de espinas, clavos, y la inscripción del INRI. Estas reliquias, según la tradición, fueron traídas por santa Helena después de su viaje a Tierra Santa.

Su autenticidad no es segura. Las reliquias se conservan en el santuario "de la Cruz", que se encuentra dentro de la sacristía de la basílica. Varios fragmentos más de la Cruz se conservan en iglesias de todo el mundo. De los cuatro clavos sagrados de la Crucifixión, los otros tres están, según la tradición, uno en la Corona de Hierro en Monza, uno suspendido sobre el altar mayor de la catedral de Milán y uno, de tradición más dudosa, en la catedral de Colle di Val d'Elsa, en la provincia de Siena.

En el interior de la iglesia se encuentra la capilla de Santa Elena, cuyo pavimento fue cubierto con tierra proveniente de Tierra Santa. Debido a esta circunstancia recibió la iglesia su nombre particular de Jerusalén. Los peregrinos en la Edad Media consideraban a esta capilla no apta para el acceso a las mujeres, prohibición que también se aplicaba a la capilla del Sancta Sanctorum de los edificios de Letrán.

Durante un tiempo, en la capilla se conservaron tres paneles que constituían un retablo, ejecutado en 1601 por el pintor Peter Paul Rubens, recién llegado a Roma de Mantua. Hoy en día, las dos pinturas, que representan Santa Helena y la Vera-cruz y la Pasión de Cristo se encuentran en la catedral de Nuestra Señora de Grasse, Francia, mientras que se desconoce el paradero de la tercera.


En el ábside se encuentran unos frescos con las leyendas de la Vera Cruz, atribuidos recientemente a Antoniazzo Romano y Marco Palmesano. Especial atención merece también, el extraordinario mosaico realizado por Melozzo da Forli, que decora la bóveda de la capilla de Santa Elena. También cabe destacar el monumento funerario al cardenal español, nacido en León, Francisco de Quiñones, realizado por Jacopo Sansovino en 1536. En una urna de basalto del altar mayor se conserva el cuerpo de San Cesáreo, diácono y mártir, y San Anastasio.

La reestructuración del siglo XVIII condujo a una renovación total del interior, que estaba decorado con tres pinturas de gran formato en la bóveda por el molfetés Corrado Giaquinto, uno de los artistas más celebrados de la época (1743). 

Otro tesoro es un icono en mosaico del siglo XIV, hoy en el Museo de la Basílica, encargo del papa Gregorio I. Está rodeado por un marco de madera, muy grande, que deja poco espacio para el icono.

En el área del anfiteatro Castrense, durante siglos perteneciente a la basílica y a su monasterio, fue reconstruido y diseñado en el 2004 por el arquitecto Paul Pejrone, como huerta-jardín del monasterio, por iniciativa de los Amigos de Santa Cruz de Jerusalén. Los paseos circulares son los ejes principales que consisten en dos caminos perpendiculares bajo pérgolas, que se reúnen en el centro en un estanque.

Los cultivos están dispuestos de forma clara y ordenada, con verduras, hierbas aromáticas, frutales y flores, con un gran respeto por la tradición de los cultivos locales. La impresión general es de equilibrio y serenidad, tanto más sorprendente porque el sitio está en el centro de una zona de denso tráfico.

8 de septiembre de 2024

Con la Natividad de Nuestra Señora se ha creado un Cielo en la tierra

 Del sitio Enciclopedia Mariana:

Los evangelistas no nos dicen dónde nació María. Solo sabemos que estaba emparentada con Isabel que vivía en Judea. Por tanto, no es imposible que ella misma fuera originaria de Jerusalén, como dice una antigua tradición de la que encontramos huellas en el evangelio apócrifo de Santiago, que nos habla de los padres de la Virgen, Joaquín y Ana.

Había una casa en Jerusalén llamada "la Casa de Ana" cerca del estanque de Betsaida. Cerca de esta casa se erigió una iglesia cuya inauguración tuvo lugar el 8 de septiembre. Al principio fue la Basílica de la Natividad de María y, más tarde, en el siglo XII, se convirtió en la Iglesia de Santa Ana.

El aniversario de esta consagración se conmemoraba cada año. La festividad se extendió a Constantinopla en el siglo V y luego a Occidente. Posteriormente, se le añadió la festividad de su concepción, nueve meses antes, de ahí la fecha del 8 de diciembre.

La Natividad de María es una de las grandes festividades del año litúrgico bizantino, porque inaugura la economía de la salvación y la entrada de la Palabra de Dios en la historia de los hombres: “Este día es el preludio de la alegría universal. En este día comenzaron a soplar los vientos de la salvación” (liturgia bizantina).

Fue en la Basílica de la Natividad de María donde san Juan Damasceno, padre y doctor de la Iglesia (†749), proclamó: “Venid todos: ¡celebremos con alegría la alegría del mundo entero! Hoy, de la naturaleza terrenal, se ha formado un Cielo en la tierra. ¡Hoy es el comienzo de la salvación para el mundo!”.

12 de marzo de 2024

Nuestra Señora de Belén

Del sitio del Blog de Deiber:

Una pareja pobre viajaba a Belén de Judea para el censo exigido por el emperador. Al no encontrar alojamiento en la ciudad, se dirigieron a un establo situado en una cueva. 

Cuando ella estaba a punto de dar a luz, el marido hizo un pesebre con un comedero para cobijar al niño que acababa de nacer. Este Niño era el Hijo de Dios, Jesucristo, y su Madre, María Santísima, Nuestra Señora de Belén.

En recuerdo de este acontecimiento, el emperador Constantino, recién convertido al cristianismo, mandó construir en el año 330 un santuario dedicado a María en la gruta de la Natividad de Nuestro Señor.

16 de noviembre de 2023

La tumba de Nuestra Señora

Del sitio AciPrensa:

Cuenta la tradición que el cuerpo de la Virgen fue llevado en procesión por los apóstoles hasta un sepulcro en Getsemaní, al cual los católicos de rito latino pueden acceder de manera “oficial” una vez al año y celebrar una breve liturgia.

En el monte Sión, en Jerusalén, existe una Basílica llamada de la Dormición, donde se dice que la Virgen vivió junto a la primera iglesia y al final de su vida “durmió” (“dormitio” o dormición). 

Los apóstoles llevaron el cuerpo de María desde allí hasta una tumba en las inmediaciones de Getsemaní.

No obstante, Tomás, el “apóstol incrédulo llegó tarde al entierro y pidió ver el cuerpo de la Madre de Dios para despedirse. Es aquí cuando al abrir la tumba vieron que el cuerpo de María no estaba y los apóstoles respiraron un perfume agradable. La Virgen había sido llevada en cuerpo y alma al cielo.

Pero hay relatos que sostienen que aquí Tomás también dudó y la Virgen le bajó del cielo un cinturón para que creyera en la Asunción. Algunos incluso cuentan que por la noche se oyó una música celestial y que la Virgen apareció para decirles: “alégrense, porque yo estaré con ustedes todos los días”.

Sobre la tumba de la Virgen se elevó un templo en el que actualmente solo ofician celebraciones los cristianos ortodoxos, griegos y armenios. Esta es la Iglesia Ortodoxa del Sepulcro de María.

Es preciso mencionar que, en un tiempo de la historia, los frailes menores eran los únicos propietarios del recinto, pero fueron expulsados en 1757.

De acuerdo a la Custodia de Tierra Santa, la fiesta de la Asunción es el único día del año que los llamados cristianos latinos, o católicos que celebran la Misa con el Misal Romano, pueden entrar oficialmente a ver el lugar de la tumba de María y realizar una pequeña liturgia.

En esta fecha, el Custodio de Tierra Santa junto a sus hermanos franciscanos también ingresan al edículo (lugar pequeño) donde está la sagrada roca en la que los apóstoles recostaron el cuerpo de la Virgen, y que se conserva hasta hoy. 

Extraoficialmente, todos los turistas católicos, de rito latino o no, pueden ingresar a ver la Tumba de María. Este es el segundo sepulcro vacío venerado en Jerusalén, el primero es donde Cristo resucitó.

Todos los relatos de lo que sucedió con la Virgen antes y después de la Dormición, y que los católicos creemos se basan en algunos textos apócrifos y en la tradición de la Iglesia.

Lo que todos los católicos creemos, por dogma de fe, es que la Virgen fue asunta (llevada) al cielo en cuerpo y alma y vive allá junto a Cristo, vivo y glorificado.

Abel Camasca

15 de julio de 2018

Nuestra Señora de Molanus

Del sitio Puntadas Marianas:

En el año 1099, los ejércitos cristianos llegaron a Jerusalén, dispuestos a alcanzar su objetivo. Su alegría se volvió casi desesperación, a medida que escaseaban los alimentos y sufrieron mucho con una plaga durante el asedio de la ciudad.

Los líderes de la cruzada llegaron a la conclusión de que no podían ganar sin cortejar a la ayuda divina. Se acordó por todos que debían marchar juntos descalzos por la ciudad cantando las letanías de la Santísima Virgen María. Esto lo hicieron, ya que los Judios lo habían hecho siglos antes en Jericó, mientras oraban, el ayuno y la limosna. Ocho días después, Godofredo de Bouillon fue el primero en romper las paredes y poner un pie en Jerusalén, la cual fue tomada rápidamente.

Los turcos fueron finalmente derrotados después de lo que había sido un largo y difícil asedio terminando la Primera Cruzada con una victoria cristiana. Ahora que la ciudad estaba en manos de los cristianos, los cruzados se decían que deberían tener un rey para el nuevo reino de Jerusalén. Al noble Raimundo de Saint-Gilles se le ofreció la corona, pero él se negó, ya que no parecía adecuado para él para ser nombrado rey en ese lugar santo. A continuación, Robert Courte-Heuse también se negó. Por último, Godofredo de Bouillon, que se había distinguido en la toma de Jerusalén, se decidió a aceptar la corona.

Godofredo de Bouillon fue un buen hombre, el hijo de la Beata Ida de Bouillon, cuyo padre era el duque Godofredo de Lorena, él mismo era un descendiente del beato Carlos el Grande. Aunque Godofredo aceptó ser hecho rey, cuando estaban a punto de coronarlo Rey de Jerusalén, Godofredo hizo a un lado la corona, diciendo: "No puedo llevar una diadema en el lugar donde mi Señor llevaba una corona de espinas." En cambio, como había rezado a Nuestra Señora en Boulogne-sur-mer antes de salir de la Cruzada, se le atribuye a la Santísima Virgen María con la victoria, y simbólicamente dio la corona a la Virgen de Molanus.

Después de la victoria, vestido con vestiduras blancas, los cruzados expresaron en procesión solemne, himnos y oraciones, su gratitud a la Madre de Dios por haberles dado esta singular victoria sobre los enemigos de la Iglesia. La celebración anual en memoria de la victoria se produjo cada 15 de julio con una misa ofrecida a la Virgen de Molanus. Antiguamente la fiesta de este evento se celebró con una doble oficio y octava