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6 de abril de 2025

Nuestra Señora entre los coptos etíopes


Del sitio Enciclopedia Mariana:

Herederos de la teología de san Atanasio y san Cirilo de Alejandría, los coptos siempre han apoyado la maternidad divina de María. Las Theotokies, - composiciones poéticas en honor de la Madre de Dios -,  el oficio mariano del mes de Kiahk, las homilías y las colecciones de milagros dan fe de ello.

Cuando se habla de María Theotokos, los coptos ven su destino como Madre universal. Ella fue Madre en sentido pleno: Madre de Cristo-hombre, Madre de Cristo-Dios, Madre del Cristo místico, Madre de la Iglesia y Madre de cada fiel.

La virginidad perpetua de María es la principal fuente de inspiración de toda su literatura religiosa. Los atributos más utilizados son: “puerta sellada”, “zarza ardiente”, “tierra fértil”, etc. Para los coptos, el privilegio de la virginidad es también una gloria para María: en la tierra se parece a los ángeles y en el cielo merece una gloria mayor que ellos.

María es “superlativa”: grande por su perfección personal y por la función que desempeña siguiendo a Jesús. Su santidad es don de la Santísima Trinidad, pero también la merece por una vida de sacrificio. María dio su “” de forma voluntaria y generosa a lo largo de toda su vida.

Los coptos están profundamente convencidos de la misión mediadora de María y precisan que Ella es intermediaria entre Cristo y las criaturas dignas de la gracia divina. Se ponen bajo su protección las personas, las instituciones y la Iglesia universal. María actúa a favor de los casos desesperados, cura el desaliento, actúa contra las enfermedades y vela en la hora de la muerte.

En cuanto a la "escatología mariana", es decir, todo lo relativo al final de la vida terrena de María y a su vida después de la muerte, los coptos creen que María murió el 21 de tubah (finales de enero) y, como su Hijo, que su cuerpo no sufrió corrupción.

Después de 206 días, y por acción de su Hijo, su cuerpo se reunió con su alma y esta fue llevada al paraíso donde María triunfa, cerca del trono de Dios, con un grado de gloria que sobrepasa todo lo que podamos imaginar. María es la verdadera reina: reina junto al trono de su Hijo y su reino es un reino de misericordia.

La Iglesia copta se sorprendió mucho al saber que la Iglesia Romana no hubiera definido un dogma sino hasta 1950 para lo que ha sido una verdad de fe desde la antigüedad.

Según la tradición, Jesús y María hicieron un pacto. Según ese pacto, Jesús concede el perdón a todo aquel que invoque el nombre de María y celebre su memoria.

Este pacto de misericordia es el nombre de Nuestra Señora, Virgen María Madre de Dios. Cuando se invoca este pacto, tiembla el firmamento y las entrañas de la tierra, hasta sus cimientos en la profundidad de los abismos. Las alas de los ángeles se agitan de miedo como hojas al viento.

Cuando se invoca este nombre, no solo temen las criaturas, sino que además Nuestro Señor y Salvador, su Hijo, que tiene en sus manos la omnipotencia, cuando manda traer ante sí al pecador para pronunciar su juicio, al ver el nombre de la Virgen escrito con los colores de este pacto en su frente, abandona con clemencia la sala del juicio y suspende la sentencia".

9 de noviembre de 2023

Icono de la Madre de Dios Economissa

Del sitio Virgen Peregrina del Barrio San José:

En el año 900, el inacabado gran monasterio (Gran Lavra) en el Monte Athos se quedó sin fondos, y los monjes tuvieron que abandonarlo antes de morir de hambre.

El fundador del monasterio, San Atanasio, fue en busca de ayuda. San Atanasio se alejó en medio de la construcción de la Lavra después de haber sido abandonado por sus monjes porque no había alimentos ni dinero. 

Comenzó a caminar hacia Karyes, con la intención de pedir consejo sobre si pedir o no al emperador los fondos necesarios para completar la construcción. Después de dos horas, vio a una hermosa mujer de pie delante de él que llevaba un velo azul de largo.

Sé de tu dolor”, dijo, “y me gustaría ayudar. ¿A dónde vas?"

San Atanasio explicó todo lo que había sucedido. 

La mujer preguntó: “¿Has abandonado tu monasterio por un pedazo de pan? Vuelve atrás!. Tu tendrás todo lo que necesitan en abundancia, si no abandonan su monasterio.

¿Quién eres?”, Preguntó el santo asombrado.

Yo soy la Madre de su Señor”, respondió ella.

San Atanasio estaba dudoso, ya que tenía miedo de ser engañados por el Maligno, por eso le preguntó cómo podía estar seguro de que sus palabras eran ciertas.

¿Ves a esta roca?”, preguntó ella, señalando hacia el lado de la ruta. “Golpea con tu vara, en nombre de la Santísima Trinidad, y sabrás quien te está hablando. No designen a un administrador para el Monasterio, porque desde este momento en adelante, voy a ser el mayordomo de su monasterio.

San Atanasio hizo lo que le dijo, la roca se abrió y una corriente de agua comenzó a salir de la grieta. Cuando él se volvió hacia la Madre de Dios para pedir perdón por sus dudas, ella había desaparecido.

De regreso al monasterio, San Atanasio encontró todos los almacenes llenos al máximo con comida, vino y aceite. El edificio fue terminado, y pronto el Monasterio se llenó de monjes, una vez más.

Hasta la fecha, la Lavra no tiene un mayordomo. Hay, sin embargo, un monje que sirve como un mayordomo o administrador asistente de la Madre de Dios.

En la fuente de San Atanasio todavía fluye el agua para las curaciones.

18 de octubre de 2018

Nuestra Señora de Etiopía

Del sitio del Grupo Educativo Irakaskuntza Taldea:

La introducción del cristianismo en Etiopía se debe a San Frumencio, que fue enviado como misionero por San Atanasio hacia el año 341. En el siglo V llegaron misioneros de la Iglesia bizantina, pero desde el siglo VI al XII fue una iglesia bastante aislada. En el siglo XIII comenzó el cristianismo a cobrar un nuevo vigor. Desde entonces el pueblo etíope tiene fama bien adquirida de ser un pueblo muy devoto de la Virgen María. Los mismos etíopes -como escribía un misionero jesuita en 1623- «están persuadidos de ser los únicos en conocer los valores de la Madre de Dios y en darle el culto debido (...); y a costa de todos sus bienes, incluso de la propia vida, no profanarían su nombre».

Además de las numerosas fiestas (más de treinta), Nuestra Señora tiene grandísima parte en la devoción popular. Los etíopes tienen tal fe en la intercesión de María, que están seguros de obtenerlo todo por su medio y en su nombre, no sólo por Dios su Hijo, sino también por los hombres sus devotos.

No pocas veces, en la historia de Etiopía, en el nombre y por amor de María se han arreglado discordias, contiendas y rivalidades políticas; se han extinguida odios y se ha restablecido la paz.

Una costumbre que revela el alma mariana del pueblo etíope es la de "marianizar" los nombres propios, es decir, añadir al propio nombre el de María. Las mujeres etíopes tienen a María como particular patrona y protectora de las madres. Las nuevas mamás son llamadas "hijas de María" y a María le piden numerosa prole las mujeres casadas.

A la singular devoción del pueblo etíope a Nuestra Señora y a la particular protección de Nuestra Señora para con el pueblo etíope se debe sin duda el hecho, como puso de relieve Pío XI, de que sea "la única isla de cristianismo en África" y de que, durante quince siglos, a costa de numerosos sacrificios por parte de sus mejores hijos, haya sido el baluarte contra la invasión del islam.