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16 de julio de 2023

Nuestra Señora del Carmen y los regalos que trajo al mundo

 Del sitio Gaudium Press: 

Era el 16 de julio de 1251, y el superior de los carmelitas, Simón Stock, pedía a la Virgen auxilio para resolver no pequeños problemas de su comunidad. La confianza del santo no solo consiguió que la Virgen lo atendiera, sino que ella misma quiso traspasar la muralla del cielo, para aparecerse y decirle: “Hijo amadísimo, recibe el Escapulario de tu Orden, señal especial de mi amistad fraterna, privilegio para ti y todos los carmelitas. Aquellos que mueran con este Escapulario no padecerán el fuego del Infierno. Es señal de salvación, amparo y protección en los peligros, y alianza de paz para siempre”. 

Era pues, un mensaje para él, para la orden carmelita, y para todos los que a ella se afilian usando el escapulario. Usar el escapulario con devoción, haciendo que este sea un vínculo que nos une con Nuestra Señora, es el boleto hacia el cielo, aunque antes debamos pasar por las dolorosas y regenerantes llamas del purgatorio. De hecho, decía San Claudio de La Colombière que “no basta decir que el Escapulario es una señal de salvación. Yo sustento que no hay otro que haga nuestra predestinación tan segura”.

Cuántas veces la Virgen del Carmen ha intercedido por sus devotos, por intermedio del escapulario, es algo de lo que ya se perdió la cuenta.

Cuenta Mons. Marcos Barbosa en su obra “El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen” que un caballero inglés, bien impío, aún en el trance de la muerte daba todos los signos de condenación gritando: “¡Quiero el infierno y al diablo!”. Locura total.

Fue avisado entonces el fraile Simón Stock que en un exceso de su caridad caminó hasta donde estaba ese insensato bribón, y le extendió el escapulario sobre su cuerpo. Entonces se operó unos de los mayores milagros que pueden ocurrir, que son los de esas conversiones. Al final pidió los sacramentos. Parecería que ese fue un hecho permitido y querido por Dios para demostrar la fuerza de este sacramental por entonces mero retoño, hoy árbol frondoso.

En estos tiempos de descreencia, si hay muchos que no creen en el infierno, pues los hay más que no creen en el purgatorio. No obstante, este sí que existe y le tiene sin cuidado que no crean en él, ni en su fuego purificador terrible que prepara al cielo, pero que es un tormento muy similar al del infierno. Pero para todos los de esta Iglesia purgante, también hay un regalo de la Virgen del Carmen, y es que según una reconocida tradición, la propia Madre de Dios se apareció al Papa Juan XXII, diciendo que liberaría del purgatorio el primer sábado después de su muerte, a todos los que portasen devotamente el Escapulario.

Pero sigamos con Mons. Barbosa, contando signos con los que Dios ha querido resaltar ante los hombres la importancia del escapulario: En Santo André, Brasil, una niña de 5 años cayó dentro de un pozo de 20 metros de profundidad. Una hora después, fue encontrada flotando sobre el agua, con el Escapulario al cuello. La familia, naturalmente, atribuyó el hecho a la protección de la Madre del Carmelo.

Este otro es contado por el fraile carmelita Juan Fernández Martín, en su libro “Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen”: Una niña francesa ve un día morir a su padre, y se va con su madre a París. La chica, para sostener el hogar pues su madre es bien anciana, monta un taller. Pero la madre cae enferma de cáncer, y no solo consume su vida sino también las pocas economías que había en ese hogar. La muchacha se desespera, y un día coge muchos carbones y llena con ellos el brasero para morir asfixiada.

Temprano llega a la casa una amiga que la encuentra como muerta, grita, avisa. Pasaba por ‘casualidad’ un famoso médico, el Dr. Recamier que examina y dice: – No señores, no; no debe estar muerta esta mujer; lleva puesto el santo escapulario, y ningún suicida logra morir, aunque en ello se empeñe, cuando lleva consigo este objeto.

Sin embargo, a pesar de las insistencias médicas de Recamier, el cuerpo estaba yerto, no reaccionaba, por lo que se decidió al uso de medidas extremas que hoy tal vez le hubieran valido un proceso en un comité de ética: Pidió dos palos y comenzó a golpear el cuerpo de la chica, particularmente la región abdominal. Después de unos minutos la vida comenzó a regresar al cuerpo. La joven llegó a ser superiora de las Hermanitas de los Pobres.

Un día en Puerto Rico, por vuelta de 1923, unos jóvenes realizaron una parodia en la que una chica de apellido Domínguez hacía el papel de joven princesa, mientras que el joven Pietri haciendo de cura, insultaba a la princesa porque esta no le daba dinero: “Te vas a condenar, eres mala católica”, decía el actor presbítero.

La ‘princesa’ para garantizar al ‘cura’ su catolicidad, le muestra el escapulario que portaba en su cuello, pero entonces el ‘cura’ Pietri se lo arranca y amenaza con lanzarlo al suelo mientras decía: “Esto es una tontería, una por…”, pero no alcanza a terminar la frase…

El brazo se le había paralizado. Al final, tiene que ser sacado del sitio tieso, paralítico y medio idiota. Varios asistentes atestiguan el hecho.

Lo cierto es que ahí esta Ella, la Virgen del Carmen, casi que suplicante para recibir nuestros pedidos, especialmente el que no nos abandone, que nos auxilie con su gracia, con su afecto materno.

28 de abril de 2020

Campaña "Un millón de Rosarios"


Las Hermanitas de los Pobres, una comunidad religiosa dedicada de manera especial al servicio caritativo a los ancianos, lanzó en Estados Unidos una campaña para reanimar la fe de los católicos y emplear la oración como la mejor herramienta para superar la pandemia de coronavirus. La iniciativa hace referencia al Mensaje de Fátima y recuerda las promesas de la Santísima Virgen asociadas al rezo del Santo Rosario.
Durante la Revolución de los Claveles en 1974, Nuestra Señora le dijo a la Hermana Lucía (una de las videntes de las apariciones en Fátima, Portugal): ‘Cuando un millón de familias oren el Rosario, la revolución terminará'”, recordó la presentación oficial de la campaña de oración. “¿Qué pasaría si un millón de familias unieran sus manos AHORA para orar el Rosario por una cura para el coronavirus?”.
Las religiosas pidieron a los fieles unirse a esta campaña para poner fin a la pandemia, asumiendo un compromiso familiar o individual para “implorar a Nuestra Señora para intercerder en nombre de toda la humanidad en este momento de crisis”. La iniciativa surgió de una consulta hecha por la Madre General de la congregación, Madre María del Monte Auxiliadora, sobre la forma de unir la oración por el fin de la pandemia.
En su diálogo con las diferentes provincias, la Madre General pidió contactar a las familias para crear una cadena de Rosarios familiares. “Ella ve la pandemia del coronavirus como una ‘situación de guerra’, la cual no puede ser ganada por los medios humanos solamente, sino sólo a través de la oración”, relató a Aleteia la Hna. Mary Richards.
“¿Lograremos involucrar a un millón de familias? Sólo Dios lo sabe. Pero si ponemos todo nuestro corazón en esto, Nuestra Señora verá nuestra buena voluntad”, comentó la Hna. Richards. “Probemos esto de una manera muy humilde y dejemos el resto en manos de nuestra Madre Inmaculada”.
El registro de las personas que se unen a la iniciativa puede hacerse en la página web de las Hermanitas de los Pobres.

27 de enero de 2020

Nuestra Señora María Bambina

Del sitio Nuestra Gran Reinita:

En italiano "Maria Bambina" significa "Bebé María". Aunque la Niñez Santa de la Virgen, bajo la imagen de Nuestra Señora como una niña, es honrada en México, Polonia e Italia. Relativamente pocos católicos en los Estados Unidos y el resto de América Latina saben de esta devoción. Varios santos, inclusive San Juan Eudes, José de Cupertino y el Padre San Pío de Pietrelchina adoraron contemplar a Nuestra Madre Santísima como un bebé. 

La amada imagen de Maria Bambina se venera en el Convento de las Hermanas de la Caridad en Milán, Italia.

El simulacro (la imagen) fue modelada en cera en 1735 por la Hermana Isabel Fornari Chiara (1697-1744), superiora de las Hermanas Pobres de Clara en Todi, Italia. Según la historia, las imágenes de cera de tamaño real tanto del Niño Jesús y de María Infante fueron veneradas ampliamente durante la Contrarreforma (siglo XVI). 

El Obispo Alberico Simonetta trajo la imagen de cera de Maria Bambina a Milán de regreso a su ciudad natal en 1738. Un año después de su muerte las Hermanas Capuchinas del Monasterio de Santa Maria degli Angeli obtenian  el original de María Bambina. Estas hermanas se encargaron de la imagen porque se dedicaban a la educación de los jóvenes y a la enseñanza de la doctrina católica. Las Hermanas Capuchinas pronto se convirtieron en devotas fervientes del misterio de la Natividad de María.

Durante la supresión de las congregaciones religiosas bajo el emperador José II y Napoleón en 1810, la imagen estaba custodiada por la hermana Barbara Viazzoli, la última hermana capuchina que tenía la imagen en mantenimiento. Ella la llevó consigo al ex-convento de los Lateranensi Canonichesse en Via dell 'Annunciato donde algunas hermanas vivían juntas. 

A su muerte se la dio al pastor de la iglesia de San Marco, P. Luigi Bosisio que a su vez la confió a la Madre Teresa Bosio Superiora de las Hermanas de la Caridad en el Hospital Ciceri en 1842. En abril 24 de1876 la imagen de cera fue llevada a su actual ubicación en la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad.

Durante este tiempo, la devoción a María Bambina se limitaba principalmente a las hermanas y novicias de la comunidad religiosa. La imagen fue expuesta por lo general en el noviciado y se trasladaba a la capilla sólo en la Natividad de María (8 de septiembre) y durante la Octava (ocho días de celebraciones que incluyen el día de fiesta y los 7 días siguientes). El tiempo y los acontecimientos dejaron su impronta en la cera. El rostro se veía ya descolorido y poco atractivo, a tal punto que "era más probable para extinguir la devoción que a despertarla". Fue luego retirada del noviciado y fue colocado en el sitio "de los cajones". Cada año, se tomó de la cómoda y llevada a la capilla y disponible solamente en la Natividad de María y durante la Octava. 

A partir del 09 de septiembre de 1884 María Bambina recompensaría a todos por su gran devoción a Ella. La Hermana Josefina Woinovich estaba postrada en cama y con dolores insoportables debido a la parálisis de sus brazos y los pies. En el 8 de septiembre le rogó a la Madre General Nazarí para llevar la imagen de María Bambina a la enfermería y así estar cerca de ella durante la noche. A la mañana siguiente la Madre General se inspiró para llevar a María Bambina, tan vieja, gastada y gris, también a los enfermos y otras hermanas que se encontraban en la enfermería para que pudieran venerar a Nuestra Señora de la imagen. En la enfermería eran unos nuevos devotos. Giulia Macario, que era incapaz de moverse debido a su grave enfermedad. Con ardiente fe, tomó la imagen de la Niña María en sus brazos tiernamente y le rogó a Ella la gracia de recuperar la salud. De inmediato milagrosamente se curó. 

Después de este milagro, el simulacro se mantuvo en veneración en la habitación de la Madre General de Nazarí. El 08 de octubre de 1884, la fiesta de la Maternidad de María, María Bambina, tiene vestido nuevo y se coloca en una cuna hermosa de una manera solemne entre dos candelabros en una habitación del primer piso como su capilla provisional. Estaban las hermanas que se detenían para pasar tiempo en oración en el único banco previsto en esa habitación. 

En los meses siguientes, Sor Crocifissa Mismetti y la hermana Giuseppa Woinovich fueron curadas milagrosamente por intercesión de María Bambina. Muchas gracias y milagros provienen de la devoción a María Bambina. La hermana Woinovich, que originalmente había pedido a la Madre General para que la bebé María la visitara a la enfermería, también se recuperó. Es por eso que a estas Hermanas de la Caridad se las conoce como las Hermanas de María Bambina.

 El 16 de enero de 1885, las Hermanas comenzaron a notar una sorprendente transformación en la imagen de María Bambina que pasó de los primeros colores amarillo y gris mate a los cálidos tonos carne, mientras que sus características se estaban volviendo tan hermosas como para que se vea como el rostro de una niña viva. Desde el prefacio de un folleto publicado, uno llega a conocer que la "Madonnina Santa [Madonnina - un significado diminutivo cariñoso, La Pequeña Señora] Madonna se hizo famosa en la ciudad" y que "toda la multitud se acercó al simulacro para venerar la infancia de la Virgen Madre y obtener de Ella gracias extraordinarias.". Esta misma imagen de María Bambina es la venerada hoy en la Casa Madre en Milán. 

El 08 de septiembre 1888 la Madre General Clementina Lachmann lleva a María Bambina a la nueva capilla. La Madre General Nazarí murió en enero 1888 sin ver la terminación de la capilla que tenía en mente. A pesar de que iba a ser un santuario real, al arzobispo de Milán le preocupaba que los peregrinos que visitan la capilla no se adaptaran a las Hermanas "se retiró el estilo de vida". Sin embargo, María Bambina" había deseado con vehemencia a estar dentro de la Casa Madre." La capilla se abre al público todos los días de 9:00 AM a 4:00 PM para la gente que venía de lejos a venerar la imagen. 

El 31 de mayo de 1904 la imagen fue coronada solemnemente por el Cardenal Ferrari y el 09 de septiembre 1909 la Madre Superiora Ghezzi obtuvo a partir de San Pío X, que la indulgencia plenaria se pudiera ganar el 8 de septiembre en todas las capillas de las Hermanas de la Caridad. 

En los años siguientes una Archicofradía de María Bambina y la "Liga de los Inocentes" fueron fundadas. Se convirtió en la costumbre de dar a las parejas recién casadas una pequeña imagen de cera de Maria Bambina como regalo de bodas. La devoción a María Bambina se propagó de la zona de Milán a la totalidad del territorio italiano. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el 24 de octubre de 1942, la Casa Madre fue alcanzada por las bombas incendiarias. En febrero de 1942 la Madre General Reali había llevado la imagen a un lugar seguro en la Via Maggianico. Durante los días del 15 de agosto y 16 de 1943 con el bombardeo constante, el Santuario de la Casa Madre cayó en ruinas. Sin embargo, la destrucción del Santuario no impidió a las hermanas y al pueblo de Milán la celebración de la Fiesta de la Natividad de María sobre las ruinas. 

El 4 de septiembre de 1945, María Bambina regresó a Milán. Después de una celebración de tres días en su honor, en una capilla cerca de la Visitación, donde se instaló provisionalmente una capilla en el hogar para los enfermos, en vía de Mercalli, que funcionaba como una temporal Casa Madre, mientras que la actual Casa Madre estaba en construcción. El 18 de noviembre 1953 fue llevada al Santuario nuevo y el 21 de noviembre de 1953 el nuevo Santuario fue consagrado por el Cardenal Schuster. 

Cada año en la Fiesta de la Natividad de María, las hermanas tocan con pequeñas piezas de algodón a la milagrosa imagen. Estas piezas de algodón se distribuyen como sacramentales a aquellos que tienen una devoción a María Bambina. 

El centro de la devoción a María como una niña se basa actualmente en la capilla interior de la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad situado en Milán, Italia, en Via Santa Sofía 13. Las Hermanas de la Caridad son las guardianes de la imagen de cera milagrosa de María, la infantil. Se puede visitar durante las horas de 08 a.m.-12:30pm y 3:00 PM a 6:30 pm. 

Simplemente mirar a esta imagen encantadora de Nuestra Bendita Madre como un bebé mueve el corazón a una gran ternura para con Nuestra Madre Celestial. Gran cantidad de fieles van al Convento de María Bambina en Milán para llevar sus peticiones a la Niña María. Especialmente, las parejas, que tienen dificultad de concebir, a menudo van allí orar por el regalo de un bebé. Muchos regresan posteriormente al convento con su recién nacido a dar gracias a Maria Bambina por haber respondido a sus oraciones.