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8 de octubre de 2025

Nuestra Señora del Buen Remedio - Remedio de todas las aflicciones

 

Adaptado del sitio Gaudium Press:

Bajo la hermosa advocación de Madre del Buen Remedio, que la Iglesia celebra el día ocho de este mes, (hoy), la Santísima Virgen se nos presenta como dispensadora de los auxilios sobrenaturales y materiales que nosotros, insuficientes y miserables como somos, necesitamos en medio de las penurias de este valle de lágrimas.

Pero ¿por qué "buen remedio"?

De hecho, el término remedio — que deriva del sustantivo latino remedium, así como del verbo remediare— denota una solución o lenitivo para cualquier tipo de necesidad. Aunque, efectivamente, se emplea mucho para designar una sustancia utilizada para sanar enfermedades físicas, también se refiere a todo aquello que puede prevenir, aliviar o eliminar un mal, incluso moral o espiritual.

Por otra parte, es razonable que los remedios le sean dispensados a un enfermo en proporción a las molestias que le afectan, ya que nadie busca curarse de una grave dolencia valiéndose de simples analgésicos, y mucho menos toma medicamentos fuertes y de uso restringido para el tratamiento de una indisposición.

Entonces, nos preguntamos: ¿qué "buen remedio" es ése que nos ofrece la Virgen? ¿Y qué tipo de mal pretende combatir?

Debido a la transgresión de nuestros primeros padres, el género humano fue afectado por la peor de las enfermedades: el pecado. Como canta un hermoso himno gregoriano dedicado a la Madre de Dios, estaba el universo "entero en amargura, entero en dolor, entero en peligro", pues "el enemigo lo dominaba todo"; sin embargo, por la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo, "se le dio al mundo moribundo un remedio no humano, sino divino". El P. Jourdain afirma también que la Virgen María trajo a la tierra a Aquel que puede curar completamente el peor de los males: "Dio a luz al autor de la salvación. El remedio todopoderoso, el único capaz de devolver la salud y la vida a la humanidad, vino de María".

Pues bien, si María nos ha dado este remedio supremo, ¿por qué no hemos de esperar de Ella todos los demás "remedios" que necesitamos? Como Madre extremosa, no podía concedernos grandes dádivas sobrenaturales sin estar atenta también a nuestras pequeñas carencias materiales. Esas mismas carencias, por cierto, están estrechamente relacionadas con el origen y desarrollo de la devoción a Nuestra Señora del Buen Remedio.

La Europa del siglo xii fue testigo de la interminable y encarnizada lucha entre católicos y mahometanos que, iniciada en la península ibérica en el siglo viii, se prolongó por un tiempo indefinido. Durante siglos de enfrentamientos, muchos cristianos de España, del sur de Francia y de Sicilia fueron hechos prisioneros y desterrados al norte de África y a Oriente Medio.

Estos hijos de la Iglesia, condenados a la más terrible esclavitud, estaban alejados de cualquier esperanza de rescate. No obstante, la Providencia divina no tardaría en enviarles, a través de un alma elegida, la solución a su cruel callejón sin salida.

De ascendencia franco-española, Juan de Mata probablemente naciera en el año 1160. Aunque sus datos biográficos se hayan perdido en la noche de los tiempos y, por tanto, sean inciertos, se cree que de joven presenció los malos tratos infligidos por los musulmanes a los cristianos en el puerto de la ciudad francesa de Marsella y, desde entonces, un fuerte deseo de trabajar en favor de esos desafortunados se apoderó de su espíritu, llevándolo a consagrarse a Dios. Tras estudiar Teología en París, fue ordenado sacerdote en torno a los 33 años.

Cuenta una antigua tradición que, durante la elevación de la hostia consagrada, en su primera misa, el santo tuvo una impresionante visión: se le apareció el Salvador, vestido con una túnica blanca sobre la que se dibujaba una hermosa cruz azul y roja, sosteniendo con sus manos a dos prisioneros cristianos. Manifestó su deseo de que fueran rescatados y, para ello, le pidió al recién ordenado sacerdote que fundara una orden religiosa en favor de la redención de los cautivos. Después de esta gracia, Juan de Mata decidió dedicar su vida para el cumplimiento de esa petición divina. Con la ayuda de un monje francés, San Félix de Valois, fundó la Orden de la Santísima Trinidad, aprobada por el papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198.

Sin embargo, ya al comienzo de su labor misionera tuvo que enfrentarse a un gran desafío material: ¿de dónde sacaría los medios económicos para el rescate de los cautivos? Los infieles sólo aceptaban liberar a los presos a cambio de cuantiosas sumas de dinero, pero éste, como dice el proverbio, "no crece en los árboles"

Se dice que en el año 1202, en Valencia, el santo fundador se sentía profundamente angustiado por la escasez de recursos e imploraba al Cielo una intervención. Fue entonces cuando se le apareció la propia Virgen María y le entregó una bolsa llena de monedas, con las que pudo rescatar a muchos prisioneros. El hecho se repitió ocho años más tarde en la ciudad de Túnez.

Ahora bien, el fundador no fue el único que recibió la visita de María. En la madrugada del 8 de septiembre de 1212, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, mientras los rayos del alba penetraban lenta y majestuosamente a través de los vitrales de la capilla del convento y los religiosos cantaban el oficio divino, la Santísima Virgen se le apareció a San Félix de Valois revestida con el hábito trinitario y rodeada de cohortes angélicas. Le entregó el escapulario de la orden, expresando su deseo de que fuera impuesto a los cautivos rescatados.

Debido a estas apariciones, Nuestra Señora del Buen Remedio es retratada con dos emblemas principales: la bolsa de monedas y el escapulario con una cruz, cuyos colores simbolizan la Santísima Trinidad: el blanco, base y principio de todos los colores, representa al Padre, que es ingénito; el azul, color de la carne humana magullada, alude al Hijo, herido en su humanidad durante la Pasión; y el rojo, figura del fuego divino que todo lo consume, hace referencia al Espíritu Santo.

En 1688 la Orden de la Santísima Trinidad proclamó a Nuestra Señora, Madre del Buen Remedio, como patrona suya. Casi tres siglos después, recibiría estatus oficial en la Iglesia mediante la carta apostólica Sacrarium Trinitatis, del papa Juan XXIII.

Fuera de los muros del convento de Marsella, donde por primera vez se veneró a la Virgen bajo ese título, enseguida se multiplicaron las representaciones. Una de las más difundidas es la que se encuentra hoy en la basílica de San Crisógono, de Roma, santuario confiado al cuidado de los trinitarios por el papa Pío IX en 1847. El autor del fresco, Giovanni Battista Conti, terminó la pintura de estilo neobizantino en 1944, en agradecimiento a la Santísima Virgen por haber preservado a Roma de los flagelos de la Segunda Guerra Mundial.

En Brasil, se puede venerar una copia de ese piadoso retrato en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, de Caieiras (São Paulo). Situada en un lugar destacado, a la derecha del presbiterio, la imagen evoca los orígenes de la gran devoción de los Heraldos del Evangelio a esta advocación mariana.

Crisis espirituales, problemas familiares, enfermedades, dificultades económicas… ¿Quién está exento de los males de esta vida?

Como la más atenta de las Madres y verdadera Médica celestial, María Santísima nos acompaña siempre con su mirada tierna y compasiva, y está dispuesta a socorrernos en todo momento. Si jamás se ha oído decir que alguien acudió a Ella y quedó desamparado, ¡no seremos nosotros los primeros!

He aquí la lección que nos da Nuestra Señora del Buen Remedio. Así, cuando la Providencia nos visite con el sufrimiento, recordemos que basta con invocarla con filial confianza y obtendremos todo lo que necesitamos. Y si Ella no puede librarnos del dolor, estará a nuestro lado consolándonos y dispensándonos gracias abundantes para cargar nuestra cruz con fidelidad.

2 de agosto de 2024

Nuestra Señora de los Remedios de Cholula

 Del sitio El Sol de Puebla:

El Santuario de la Virgen de los Remedios está ubicado en la cima de la Gran Pirámide de Cholula, de acuerdo con los historiadores, este templo es uno de los más antiguos, pues su construcción data del año 1594, en ese entonces era una pequeña capilla, pero tras un fuerte sismo en 1864, sufrió varios daños, y 10 años después fue reparada.

El recinto está dedicado a la Santa Patrona de este pueblo mágico, los investigadores señalan que fue traída por los españoles con la intención encomendar su travesía, a quien le pedían por la lluvias y temporales, además, se le consideró protectora de los conquistadores y abogada de los indígenas, desde ese momento ha sido venerada.

En cuanto a su diseño arquitectónico, el interior es: “de estilo barroco republicano con altares de madera y yeso y decoración dorada en bóvedas y muros. La cúpula peraltada esta forrada en su exterior de azuleo de talavera; en su interior está decorada con pinturas alegóricas y las pechinas llevan a los 4 doctores de la iglesia”, explica el gobierno de la localidad.

En su exterior hay una emblemática cruz en el centro. Desde el atrio se puede observar la fachada hecha bajo la corriente neoclásica; en esta parte existe una gran vista del valle cholulteca y los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl.

Este recinto se caracteriza por ser una muestra de multiculturalidad; los historiadores indican que todo comenzó en la época prehispánica, la región de Cholula fue habitada por diferentes civilizaciones, que aprovecharon la elevación natural de un predio para construir templos ceremoniales.

En algún momento este lugar fue ocupado por los Toltecas, para más tarde desaparecer, luego llegaron los Cholultecas, un pueblo que le rendía tributo a los mexicas, y era enemigo de los tlaxcaltecas, en este espacio levantaron un templo para adorar a Tlaloc, ‘El Dios de la Lluvia, esto se mantuvo por mucho tiempo.

Ante los primeros ataques de los españoles, los Cholultecas fueron advertidos por los aztecas, de esta manera, crearon un plan estratégico para detenerlos y atacarlos, no obstante, sus intenciones llegaron a los oídos de Malinche, que le contó a Hernán Cortés, y con la ayuda de los tlaxcaltecas, pudieron emboscar a sus enemigos y realizar la ‘masacre de Cholula’.

Fue así, que en la punta de la pirámide, los miembros de la corona construyeron un templo dedicado a la Virgen de los Remedios en 1594, esta imagen fue de las primeras en ser veneradas en Nueva España. Se menciona que la trajo un soldado europeo llamado Juan Rodríguez Villafuerte en el año 1519.

Desde entonces fue replicada y distribuida, formó parte de los ‘cultos de sustitución’, un suceso en el que los franciscanos cambiaron las imágenes de los indígenas, para que adoptaran sus dogmas, luego de la Independencia, este centro siguió siendo uno de los más importantes para los católicos, pues su origen proviene de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos.

En cuanto a las leyendas sobre su creación, una de las primeras versiones dice que un labrador fue a trabajar al campo, cuando detrás de él vio un pozo que al fondo tenía una pequeña muñeca, la sacó para llevársela a su hija, sin embargo, al llegar a su casa, la figura ya no estaba con él, y cuando volvió al agujero vio que ahí seguía.

Esta situación se repitió varias veces, entonces le dijo a un sacerdote, quien les comentó que se trataba de la imagen de una Virgen, y de esta forma le construyeron una pequeña capilla para que tuviera un lugar digno.

La fiesta principal se realiza cada 8 de septiembre, aunque, todo inicia desde unos días antes, en la noche del 31 de agosto los creyentes suben al atrio de la Gran Pirámide para que a las 2 de la mañana del primero de septiembre canten 'Las mañanitas', en cuanto amanece, sacan a la Virgen para oficiar la primera misa.

A la 1 de la tarde se lleva a cabo la misa solemne, en la que participan mayordomos y fiscales, a lo largo de esta semana se hacen varias actividades que incluyen danzas. También coincide con la fiesta de la regional, por ese motivo, estos días hay una gran mezcla social y comercial, pues se colocan juegos mecánicos, puestos de comida, y se realiza el tradicional trueque.

En la tarde del 8 de septiembre se hace la quema de panzones que hasta hace 40 años se fabricaban de mazorca para representar el cambio del ciclo en el cultivo. Un día después, la ‘Virgen baja’ para visitar diferentes templos de San Andrés y San Pedro Cholula, en donde los religiosas le rezan para que ‘remedie’ sus problemas.

19 de julio de 2024

Nuestra Señora de Lourdes de Euclid

Del sitio National Catholic Register:

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia tiene una conexión con un santuario de Lourdes en Ohio; 64 años después de que Nuestra Señora se apareciera por primera vez a Santa Bernadette, el Santuario Nacional y Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en Euclid, Ohio, tuvo sus comienzos. En 1922, en peregrinación a Lourdes, a 3.986 millas de Euclid, la madre superiora de las Hermanas del Buen Pastor se inspiró para construir una réplica de la gruta en el terreno donado a la congregación a 10 millas al este de Cleveland.

El 30 de mayo, Domingo de la Trinidad, las monjas prometieron a Dios que construirían el santuario. Cuatro años más tarde, en 1926, de nuevo el Domingo de la Trinidad, el arzobispo de Cleveland Joseph Schrembs dedicó el santuario de Euclid. Dos años más tarde, la gruta fue nombrada santuario nacional americano. En 1952, las Hermanas de la Santísima Trinidad -las Trinitarias- se hicieron cargo del santuario.

En Francia, un sacerdote dominico preguntó a las hermanas si podían ayudar con los peregrinos de habla inglesa. "Como agradecimiento, les dio reliquias que trajeron de vuelta", recuerda la hermana Phyllis Ann, actual administradora del santuario, al Register. Una de ellas es un trozo de la roca sobre la que estaba Nuestra Señora cuando se apareció a Santa Bernadette. "Ahí es donde se ven los trozos de piedra sobre los que fluye el agua en la Gruta; también hay uno incrustado en un trozo de mármol en el lateral para que la gente pueda realmente poner sus manos sobre él". Cerca de la estatua de la Inmaculada Concepción, las astillas de la piedra de Lourdes están incrustadas en un libro de mármol esculpido que parece un antiguo libro de comunión. Y un tercer trozo de la piedra de Lourdes "está en la tienda de regalos", junto con "un trocito del hueso del hombro de Santa Bernadette".

"Se nos considera un satélite de Nuestra Señora de Lourdes en Francia", explicó la hermana Phyllis Ann.

"Aquí hubo una aparición de María. Es parte de la historia que a lo largo de los años ha quedado relegada u olvidada", añadió, antes de relatar la anécdota. "Esto era una granja de uvas propiedad de la familia Harms, muy buenos católicos. Julia Harms estaba casada con el hijo mayor. Y todos los días, ella y sus amigas iban a mediodía a donde está [ahora] la gruta, y rezaban allí el Rosario mientras estaba embarazada. Un día, María se le apareció y le dijo que daría a luz y que el niño viviría, pero que ella, Julia, fallecería. Y he aquí que da a luz a una niña. Antes de dar a luz, le cuenta a su marido lo de la aparición y le promete que si la familia se desprende alguna vez de esta propiedad, será para un fin religioso dedicado a María". Dos semanas después de dar a luz, la señora Harms falleció.

En 1919, cuando las Hermanas del Buen Pastor trajeron a la granja a las chicas que cuidaban en Cleveland para recoger uvas, la superiora consideró que era un buen lugar para que las jóvenes vivieran en medio de la paz del aire libre, lejos de la ciudad. Obtuvo la propiedad de la familia Harms, y fue dedicada a Nuestra Señora de Lourdes.

Por alguna razón largamente olvidada, las hermanas no pudieron seguir supervisando el santuario; pero, providencialmente, las Trinitarias llegaron a Estados Unidos para enseñar a los inmigrantes italianos. Ellas administran el santuario desde 1952.

A lo largo de los años, el trozo de piedra de Lourdes incrustado en mármol a los pies de Nuestra Señora en la gruta, con una corriente constante de agua que fluye sobre él, se ha convertido en algo más que una réplica del manantial curativo de Francia.

La hermana Phyllis Ann establece una conexión local. "La gente dice: '¿Tenéis milagros? Nosotros no los llamamos milagros; los llamamos dones de Dios, bendiciones de Dios". Ella compartió dos; primero, de un hombre que fue voluntario en el santuario hasta los 90 años. Mientras ella era novicia, él le contó cómo, de pequeño, se quedó ciego de un ojo y su madre le llevaba al santuario casi todos los días. Ella le lavaba el ojo con el agua y rezaban. Pero fue en la Misa, cuando el Padre levantó la Hostia y dijo: "Esto es mi Cuerpo", cuando recuperó la vista. Y algunos años después, cuando ella volvió al santuario y él tenía entonces 93 años, le dijo: "Hermana, fui al médico, y el médico me dijo que me voy a quedar ciego a causa de la degeneración macular. Pero aún puedo ver por el ojo que me curaron aquí". Y pudo seguir viendo por el ojo hasta el día de su muerte".

También nos contó cómo una "familia no local vino aquí e hizo una novena" para tener otro hijo. Cuando la esposa fue al médico, la hermana Phyllis Ann contó: "Le dijo: 'Lo siento, pero su hijo no va a sobrevivir'. Tenía el corazón en el lado derecho del cuerpo, no en el izquierdo, y ninguna de las arterias estaba bien conectada". La hermana Phyllis Ann no sabía qué opciones le daban a la mujer, pero insistió: "No, voy a llevar a este niño a término". Cuando el niño nació, el corazón estaba en el lado izquierdo, y todas las arterias y venas estaban correctamente unidas."

La gente da aquí innumerables testimonios de curaciones atribuidas al agua de Lourdes. A lo largo de los años que lleva en el santuario, la Hermana Phyllis Ann ha notado un ligero cambio en estos favores. A finales de los años 70, "en aquella época, la mayoría de estas gracias eran físicas", explica. "Ahora, la mayoría de la gente del siglo XXI viene aquí, y dejan pequeños trozos que obtienen de AA", por ejemplo, que atestiguan que están sobrios y han superado el alcoholismo, o de Narcóticos Anónimos, si llevan un año sin consumir drogas. Dejan estas pequeñas fichas incrustadas en las rocas. "Junto con la curación tangible, la mayoría de las veces se trata de una curación espiritual".

Hay un pequeño edificio "donde guardamos las cosas que la gente deja en agradecimiento por las gracias y bendiciones recibidas", explicó. Contó cómo una persona de Honduras dejó una camisetita "porque su hijo había estado enfermo de leucemia, iba a la Clínica Cleveland, y cuando volvieron a casa, el niño no tenía ni rastro de la enfermedad".

Acogiendo a peregrinos de todo el mundo, las misas se celebran al aire libre en la gruta hasta octubre, donde una estatua de Bernadette se arrodilla y mira a la Virgen. Desde 1926, la estatua de mármol blanco italiano de Carrara de María con la proclamación "Yo soy la Inmaculada Concepción" se encuentra aquí. Varias estatuas de mármol de Carrara adornan también el recinto, empezando por el Sagrado Corazón, Santa Ana y San José. La historia de Lourdes se presenta en una serie de vidrieras que bordean la capilla y el oratorio.

Pasada la gruta, un camino sigue el Vía Crucis del santuario alrededor de la ladera boscosa hasta una tumba custodiada por representaciones de ángeles, que alberga una estatua de tamaño natural de Nuestro Señor en reposo. Las estaciones terminan con un relicario de Nuestro Salvador Resucitado en triunfo. A lo largo del camino, se puede rezar el rosario de 15 decenas de cuentas de granito.

La Hermana Phyllis Ann dice que el santuario es "un regalo para mucha gente, incluso no católica. Se sientan en la gruta. Me dicen que se sienten muy tranquilos, muy en paz". 

Reflexionando sobre cómo necesitan más hermanas para hacer el trabajo aquí, subrayó cuántas almas son bendecidas aquí.

"Esto es una joya. Es un lugar de paz y tranquilidad", dijo la hermana Phyllis Ann. "Y la gente viene aquí por esa tranquilidad, esa paz, para alejarse de todo el ruido y las distracciones y adicciones del mundo actual. Algunas personas que entran en la propiedad dicen: 'No sé por qué estoy aquí. Pero este es un lugar hermoso. Y aquí es donde me siento como en casa'" - una bendición habitual en el santuario de María en Lourdes, con sus innumerables bendiciones del Señor.

La Hermana Phyllis Ann también recordó cómo ella, su madre y su abuela iban todos los domingos al santuario cuando era pequeña. Tomaban el transporte público desde Cleveland, subían a pie la colina y, a las 4 en punto, se unían al Rosario y se quedaban para la Bendición, que continúa en el santuario hoy en día. "Sinceramente, creo que fue aquí donde se me dio a conocer mi vocación o donde el Señor me permitió escuchar lo que me decía", afirma la Hermana Phyllis Ann. "Seguí viniendo y nunca me fui".

17 de septiembre de 2023

El Escapulario Negro de Nuestra Señora de los Dolores

Del sitio Los Dolores de María Santísima:

Durante la Edad Media era común para los cristianos devotos unirse a las órdenes religiosas, en forma auxiliar,  algunas de estas asociaciones a veces fueron llamadas Órdenes Terceras o Terciarias porque se basaban en la Tercera Regla de las  mismas Órdenes. Aunque estas personas estaban autorizadas para usar el “hábito terciario”, sin haber hecho los respectivos votos religiosos, su vestimenta tenía variantes en el velo, cruz pectoral y sobre todo en el escapulario. Con el tiempo, este quedó siendo el único distintivo autorizado para los terciarios. 

Convertirse en miembro de una congregación era considerado muy importante, sobre todo a nivel espiritual, porque los terciarios participaban de las obras y méritos espirituales de toda la orden, o sea, de las misas, indulgencias, penitencias y oraciones de los miembros de la Primera (frailes) y Segunda Orden (monjas). Aportaciones económicas, de servicio, caritativas podían ser la aportación de los terciarios a la Orden, aunque sabemos que sus méritos espirituales no serían menos.

En el siglo XI el escapulario monástico se fue transformando paulatinamente y reduciendo visiblemente, y pasó de ser de una prenda del hábito a un pequeño objeto sacramental, para expresar la devoción de individuos que no fueran miembros de cierta orden, pero que deseaban alguna afiliación con ella. Esta transformación se dio sobre todo por comodidad y acercamiento a todo el mundo. Por ejemplo, los nobles, eclesiásticos no podían usar un escapulario enorme sobre las ropas, pero sí un pequeño “scapulae” junto al cuerpo. En 1280 ya existía  la costumbre de imponer escapularios a seglares que no podían pertenecer a la Primera o Segunda Orden, a benefactores o fundadores de monasterios que eran casados.

Ya comienza a existir el escapulario tal y como hoy lo conocemos: dos rectángulos de tela unidos por una cinta o cordón. Así, aunque aún más grande que los modernos.  Estos escapularios grandes son utilizados aún por miembros de la “Tercera Orden” (hoy llamadas Órdenes Seglares) de franciscanos, carmelitas, servitas, trinitarios y dominicos en ocasiones especiales. Para ganar las indulgencias asociadas a cada Orden, los miembros deben usar esta prenda constantemente, pero en 1883, León XIII permitió ganarlas si se usaba una pieza de menor tamaño. Una vez más y por los mismos motivos, el escapulario se reduce. El fin: no ser un objeto obstructivo.

Al extenderse la costumbre se hace necesaria la identificación y diferenciación, así que, al menos, los Mercedarios, los Trinitarios, los Carmelitas y los Servitas añaden el escudo de la Orden al Escapulario y comienzan a vestir a sus  advocaciones marianas propias con el hábito de la Orden y el escapulario.

 Estando históricamente aprobado que el hábito negro y el escapulario de los Siervos de María fue dado por la mismísima Virgen a los siete santos fundadores de la orden. en el monte Senario, Nuestra Señora se volvió a aparecer a los siete fundadores, mostrándoles un hábito negro y recomendando que lo llevasen en memoria de la Pasión de su Hijo. Les dio también las reglas de San Agustín, que debían seguir, fundando así una nueva orden religiosa. En memoria de esa aparición, que tuvo lugar el Viernes Santo del año 1239. 

Hacia la mitad del siglo XV se empezó a reforzar el sentido que tiene el escapulario de ser el hábito negro original de la orden, estando esta idea también en la bula del Papa Inocencio VIII . El escapulario negro también se le conoce el del hábito del dolor pues recuerda el luto y el dolor de la Virgen por la pasión del Señor. María Santísima promete su ayuda en la vida y su protección y asistencia en la muerte para todos los que lleven su escapulario y le tengan devoción a sus dolores.

12 de septiembre de 2023

Una gran batalla en el Dulce Nombre de Nuestra Señora

 

Del sitio Infocatólica:

Dulce Nombre de María. ¡Qué tierno suena en español!, mucho más que el formal de Santo Nombre, y es que a las Españas (península y Américas) le debe mucho esta fiesta, que a semejanza del Santo Nombre de Jesús, se celebraba en la octava de la Natividad. Lo judíos ponían el nombre a los ocho días.

La fiesta estuvo desaparecida unos años, en 1969 el "deformador" litúrgico Annibale Bugnini firmaba su acta de defunción: "Se suprime, por estar incluida en la fiesta de su Natividad" (el 8 de septiembre). Que a mí me suena a una macabra antítesis al adagio bernardino "de Maria nunquam satis". (Nunca suficiente de María).

Rescató la memoria San Juan Pablo II con la tercera edición típica del Misal Romano (2002). Nunca lo sabremos, pero no parece descabellado que pesase en el alma del Papa santo la ausencia una advocación también muy ligada a la historia de su pueblo, Polonia.

Y es que la fiesta del Dulce Nombre de María se extendió a toda la Iglesia como decisión de Inocencio XI, en 1683, en reconocimiento a la protección de la Virgen sobre las tropas cristianas que habían liberado Viena del sitío turco, en una de las batallas más trascendentales de la historia de la humanidad.

Los otomanos avanzaban sobre Europa, la coalición católica estaba desunida. El rey francés quería sacar tajada del asunto y apoyaba al turco. Juan (Jan III) Sobieski, rey de Polonia, decidió liderar la coalición, abandonando su patria marchó al mando del ejército. Al llegar a Viena los turcos doblaban a los cristianos. El enviado papal,beato Marco D’Aviano, consiguió unir a todo el ejército bajo el mando del rey polaco.

El 12 de septiembre de 1683, a primerísima hora, D’Aviano celebró misa a la que asistió Jan Sobieski, en las ruinas del convento camaldunense. Al terminar comenzó el ataque contra los turcos, la brutal carga de la caballería polaca con su rey al frente terminó la batalla. En 30 minutos, Sobieski había desecho al ejército turco que batía en retirada. Mandó enviar al papa las nuevas de victoria que comenzaban cambiando las palabras de Julio César por "veni, vidi, Deus vici". (Vine, ví, Dios venció).

Polonia había salvado al mundo. Supongo que también ‘coincidencias de la vida’, fue San Juan Pablo II quien beatificó a Marco D’Aviano en 2003.

Está bien, todo esto es emotivo y bonito, pero ¿cuál es la relación con el Dulce Nombre de María? Otra ‘coincidencia’: simplemente que el papa Inocencio XI era terciario trinitario; pero para conocer esta parte de la historia nos tenemos que remontar 170 años a una pequeña capilla de la catedral de Cuenca. Allí, en 1513, se celebra litúrgicamente, con bula de León X, el Santo Nombre de María por primera vez, advocación que había difundido especialmente San Bernardino de Siena y que contaba con larga tradición de Padres de la Iglesia y santos, como San Lorenzo de Brindisi que llega a afirmar: "Sería equivocado pensar que este nombre glorioso de María no está lleno de misterios o que no está divinamente inspirado, como lo estuvieron los de Jesús y Juan Bautista"

El asunto de la bula leonina está discutido, pero es el argumento que se utilizó para que la fiesta saltase de Cuenca al mundo. Ya con el tridentino Missale Romanum de 1570 aprobado, el canónigo conquense Juan del Pozo Palomino obtuvo bula de Sixto V en 1587 para celebrarla. Comienza entonces el baile de fechas, y para que no coincida con la octava de la Natividad (el día 15 de septiembre) se fija el 17. Durante aquellos años el prior del convento de los Trinitarios de Cuenca era un desconocido San Simón de Rojas, tan mariano que sus paisanos le llamaban el Padre Ave María, pues siempre empezaba así sus homilías y dicen que fueron sus primeras palabras de niño.

Simón de Rojas desempeñó un papel destacado tiempo después en la corte española, amigo y confesor de reyes, reinas y príncipes. Predicador popular, fundador de la Congregación de los Esclavos del Dulcísimo Nombre de María para el servicio de pobres y enfermos de Madrid. Y de este modo la devoción al Dulce Nombre de María quedó incorporada a la Orden Trinitaria y a España.

Cuando el rey Felipe III le ofreció lo que quisiese como agradecimiento a servicios prestados, pidió a Felipe III que se tramitara en Roma la extensión de la fiesta del Dulce Nombre de María, lo que no se materializó hasta 1622, ya bajo el reinado de Felipe IV.

A la muerte de San Simón, tomó el relevo Leonor de Guzmán, Marquesa de Monterrey, para extender la fiesta que ya celebraba toda la Orden Trinitaria a las diócesis de las Españas y aunque se le denegó, a la estela de la petición, ya con Urbano VIII, obtuvieron permiso los dominicos, franciscanos, agustinos, carmelitas, mercedarios, jesuitas y mínimos. También las diócesis de Sevilla, Lima, León en Nicaragua, Cartagena de Indias, Panamá, Puerto Rico, Arequipa y Santiago de Cuba; la mayoría de los obispos eran trinitarios.En 1671, a petición de la Corona, el Papa, por fin, otorga que pueda celebrarse en todas las Españas y se concede indulgencia plenaria a cuantas personas participaran en la celebración de la misa en dicha fiesta del Nombre de María.

Así que, en estas estábamos cuando llega 1683 y el papa es un trinitario que tan hondamente tenía arraigada la devoción, y en acción de acción de gracias cambió la fecha del 17 al 12 y la hizo extensible a toda la Cristiandad.

El resto de la historia ya la conocéis. Lo dejo acá que bien largo me ha quedado, no sin antes felicitar a todas las que lleváis por nombre su Dulce Nombre y aprovechar para recitar el "Proprio" tan oportuno para estos tiempos:

Concede, quaesumus, Omnipotens Deus: ut fideles tui, sub qui Sanctissimae Virginis Mariae Nomine et protectione laetantur; eius pia intercessione un cunctis Malis liberentur in Terris, et ad gaudia aeterna pervenire mereantur en caelis.

Concede, te suplicamos, Dios Todopoderoso: que tus fieles, bajo los cuales se regocije el Nombre y protección de la Santísima Virgen María; que por su piadosa intercesión sean librados de todos los males de la tierra, y merezcan alcanzar los gozos eternos en el cielo.

24 de febrero de 2023

Nuestra Señora de Villaviciosa

 

Del sitio Virgen de Villaviciosa:

La tradición nos habla del hallazgo de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Villaviciosa en el Alentejo portugués, concretamente en Vila Viçosa. Cuéntase que unos trabajadores estaban dedicándose a replobar los hermosos viñedos de la zona, descubrieron una caja de plomo, de cortas dimensiones, enterrada desde remota época. Tras la apertura de la citada caja, todos pudieron contemplar en su interior una bella imagen de la Virgen. Comenzaron a darle culto solemnemente primero en la iglesia del pueblo y después en un pequeño santuario que en su honor edificaron en el mismo viñedo donde apareciera.

Su fama se extendió a todas partes y la sencilla y celebre ermita portuguesa, fue visitada por gente de muy diversas clases. Transcurridos los años, el mismo pueblo que de manera elocuente demostró su acendrado amor a la Reina del cielo, fue poco a poco abandonando la ermita hasta el punto de extinguir prácticamente el culto a la Santísima Virgen aparecida.

Por su asiduidad y fervor, un pobre vaquero castellano llamado Hernando, llevado por el intenso afecto que sentía, tomó la imagen y, metiéndola con el mayor respeto en el interior de su zurrón, emprendió el camino de Córdoba. Tras detenerse en la sierra cordobesa llamada de las Gamonosas en la amplia concavidad del tronco de un frondoso alcornoque encontró el nuevo lugar de culto para la imagen.

Este fue el primer altar y el más antiguo retablo que la imagen de la Virgen de Villaviciosa ha tenido en Córdoba. En este lugar, con el paso del tiempo, se construyó un santuario en su honor y un laborioso pueblo, levantado en su proximidad, fruto de las gentes y aldeas enteras que alrededor de la Virgen trasladaron su hogar y que recibió el nombre de la Virgen venida de Vila Viçosa: Villaviciosa, que ya en edad moderna, concretamente en 1775, Carlos III otorgó el título de villa como Villaviciosa de Córdoba. Este pueblo fundado, por tanto, asumió el mismo nombre de su Madre y Señora quien traduciendo el topónimo portugués al castellano se denominó como la Virgen de Villaviciosa, una imagen que Córdoba atesora como la imagen de gloria más antiguas de la capital.

Cuenta la leyenda que un numeroso cortejo de caballeros portugueses lograron encontrar el paradero del vaquero y lo que codiciosamente buscaban: la desaparecida imagen de la Virgen. A pesar de no hacer resistencia, lo apresaron con grandes precauciones y emprendieron el viaje de regreso. Hernando fue encarcelado y procesado siendo condenado a pena de muerte en la horca. Hernando imploró siempre a la Virgen bendita de Villaviciosa y llegada la mañana de la ejecución, el calabozo estaba desierto. Hernando, milagrosamente había sido liberado de la cárcel y la milagrosa imagen restituida al alcornoque de la sierra cordobesa.

Los portugueses, recorrieron de nuevo el camino y, llegando a las Gamonosas, descubrieron a Hernando, que delante de la Virgen entonaba sus cantos pastoriles, burlando a la justicia portuguesa. Maniatado, tomaron camino de regreso hacia Portugal, con la imagen bendita. Tras varios días caminando sin por las ya conocidas sendas, comprobaron que, después de tan largo recorrido estaban en el mismo lugar de partida.

Tomando por milagro lo sucedido determinaron, que la sagrada imagen de la Virgen de Villaviciosa no quería abandonar aquel altar de la sierra cordobesa. Disculpándose una y mil veces del apenado vaquero, entregáronle sus armas, caballos, alhajas, etc., para que con el producto de su venta comenzase a labrar un pequeño templo. Tan grande fue la expansión de la devoción a la citada imagen que la ciudad de Córdoba tomó por suya la causa, prendiendo la gran llama de la devoción a la Virgen de Villaviciosa.

La primera vicisitud de la imagen de Nuestra Señora de Villaviciosa ocurre cuando un pastor antequerano, en la primera mitad del siglo XVI, enamorado de la singular Señora y atraído por la encantadora tradición de Hernando, decide seguirle en sus pasos, cogiendo la imagen nuevamente de la ermita de la sierra cordobesa y trasladándola en su zurrón a su tierra de Antequera. Allí hizo entrega de la venerada imagen, sin darle cuenta de su hurto, al venerable padre y amigo suyo Fray Martín de las Cruces, el cual la colocó en el altar mayor de su convento y le dio el mismo nombre de Nuestra Señora de los Remedios que poseía el convento.

Reconocida la imagen, a los dos años, por un caballero cordobés, se dio cuenta al Cabildo y al Obispo, y se determinó que se encargase la diligencia de restitución de la imagen a Córdoba por el Deán Don Juan Fernández de Córdoba. Después de vencer no pocas dificultades, la imagen regresó a Córdoba donde, en el Campo de la Verdad, la esperaba el Cabildo Eclesiástico para ofrecerle una gran fiesta con solemne misa de acción de gracias y trasladarla seguidamente a la Iglesia Catedral, en cuyo altar mayor fue colocada.

Este suceso obligo a tomar mejores medidas de seguridad hacia la imagen, por parte del pueblo de Córdoba, de lo que fue fruto el levantamiento de un suntuoso templo, bien dotado, con amplias dependencias y extensas propiedades servido por dos capellanías. Los Cabildos de la ciudad se habían constituido ya patronos del mismo, quedando mutuamente obligados a proceder de acuerdo, siempre que tuviese lugar algún traslado de la sagrada imagen. La Hermandad de la Virgen, fundada años antes, recibe nueva savia y vigor al ser confirmadas sus nuevas constituciones por este tiempo, en 1528. 

Comenzó pues la nueva era que bien pudiera llamarse la edad de oro de la devoción de la Virgen de Villaviciosa, que comprende principalmente los siglos XVI y XVII. Para confirmarlo, basta decir que fueron 22 las veces que la imagen fue traída de su serrana ermita a la ciudad, celebrándose multitud de fiestas y procesiones en su honor, con motivo de públicas calamidades y graves necesidades.

Después del hurto de Antequera, como es Llamado, la primera traída fue en el ario 1529 y la Ultima en 1698, fecha desde la cual la imagen es custodiada por el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, cuya Capilla Mayor preside.

Durante este tiempo de todo ha habido en la historia de tan querida imagen desde la suntuosa capilla que lleva su nombre en la Catedral, hasta el sacrílego robo, en 1711, de todas sus alhajas, entre las que figuraba un magnifico pectoral de esmeraldas regalo del Cardenal Salazar, sustituido por otro del entonces Obispo Trinitario Fray Juan de Bonilla y Vargas.

Grandes y notadas fueron las fiestas hechas en su honor los años 1733, con motivo de una terrible tempestad, y 1755 con motivo de un espantoso terremoto  de Lisboa, con la presencia de ambos cabildos que concurrían a postrarse en acción de gracias ante su patrona, la Virgen de Villaviciosa, quien permanece desde entonces en la Capilla Mayor de la Catedral.

La Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa se funda con anterioridad a 1479 en la Real Parroquia de San Lorenzo Mártir de Córdoba. Sus objetivos son la organización de los cultos anuales a la Virgen en su santuario y en dicho templo para festejar la Natividad de la Santísima Virgen María, así como la organización de los traslados de la imagen de la sierra. Se fusionó con la hermandad de San Juan de Letrán y obtuvo, en 1598, bula del Papa Clemente VIII, agrgándola a la Basílica Mayor de San Juan de Letrán de Roma. Permaneció en dicha ermita hasta 1974 en que se traslada al lugar de su fundación: la parroquia fernandina.

1 de septiembre de 2018

Nuestra Señora de los Remedios

Del sitio Foros de la Virgen:

Es la imagen más antigua que se venera en México, en Virtud de que fue traída por un soldado del ejército de Hernán Cortés durante la Conquista.

La imagen de la Virgen de los Remedios llegó a tierras mexicanas en 1519 con Juan Rodríguez de Villafuerte, quien la trajo de Vasconia, España, como protectora en su viaje de conquista. Fue en Veracruz donde presidió la primera misa que se hizo en México, el 21 de abril de 1519.

La Virgen de los Remedios es una advocación mariana que numerosas ciudades han tomado como su patrona, y muchas iglesias y templos están consagrados a su nombre.

La difusión de la advocación mariana de “Los Remedios” fue llevada acabo por la Orden de la Santísima Trinidad, los Trinitarios, congregación fundada por San Juan de Mata y San Felix de Valois, y aprobada por el Papa Inocencio III; extendiéndose a partir del siglo XIV por Europa y América

Del latín remedius, acepción de “auxilio” (siglo XVI).

Entre la nobleza visigoda de Toledo, en los inicios del ya muy lejano siglo VIII, y aventuras de guerreros mercenarios extremeños de la época de Hernán Cortés, a finales del siglo XV, enmarcan a la pequeña imagen de la Virgen de los Remedios y el diminuto “niño” que sobre su pecho alberga.

Trataré de ubicar primeramente, en el tiempo y el espacio, a la imagen que al pasar de los siglos sería conocida como Virgen de los Remedios, y para ello, recordemos previamente que los visigodos dominaron a España del 412 al 711 de nuestra era y que allá por el año 700, la nieta del entonces ya fallecido Rey Chindavisto, llamada doña Luz, y a quien la crónica de la época pinta como a una hermosa mujer, era objeto de tenaz persecución amorosa por parte del Rey Witiza, monarca en turno de la imperial Toledo.

No obstante que el rey no dejaba ni a sol de campo ni a sombra de castillo a doña Luz, ésta se unió secretamente con don Favila, duque de Cantabria, de quien, secretamente también, tuvo un niño (éste sería, con los años, don Pelayo, Libertador de España).

Antes de que el ya receloso monarca lograra descubrir la prueba del “pecado”, doña Luz hizo subrepticiamente sacarlo del castillo y, en una muy superada versión de la leyenda del patriarca Moisés, el infante, acompañado por una pequeña Virgen María y su niño, fue cuidadosamente acomodado en una arca que una camarera de doña Luz depositó sobre las aguas del río Tajo, allá en Toledo.

Después de un recorrido de casi 40 leguas, según leyenda, el arca, sobre el mismo río Tajo, fue vista y resaltada en un sitio aledaño a la Villa de Alcántara (Extremadura) por el noble don Garfres, quien ahí se hallaba ejercitándose en la cacería.

Aquel caballero descubrió también, al lado del infante, unas joyas y una casa del origen noble del niño, sin dar ninguna noticia de quiénes eran sus progenitores.

Don Gafres condujo y adoptó en su castillo al Niño, y a la Virgen la entregó a la iglesia de Santiago, ya desaparecida, de la Villa de Alcántara.

Casi ocho siglos después, ya por algún extraño privilegio, o tal vez por un acto de compraventa, el cura de aquella iglesia entregó la Virgen a un soldado extremeño que habría de partir a la guerra de Italia.

Cuando este soldado regresó de su aventura, a su villa natal, y supo que su hermano Juan Rodríguez de Villafuerte se enlistaría entre los hombres de Cortés para venir a “la conquista de las Indias”, aquí al Nuevo Mundo, le aconsejó a éste traer consigo aquella Virgen, diciéndole que a él le había, no solamente, dado fortuna, sino también la había remediado sus heridas. De ahí, posiblemente, el nombre de Virgen de los Remedios.

Nuestra Señora de los Remedios es una pequeña representación de 27 cm de alto, de pie, en su brazo izquierdo lleva al niño Jesús, ambos coronados. Está ataviada con bellas capas, en su mano derecha porta un bastón de mando, banda cruzada al pecho que la designa generala del ejército español, por su origen; sobre peana y luna de plata.

Es la imagen más antigua que se venera en México, en Virtud de que fue traída por un soldado del ejército de Hernán Cortés durante la Conquista.

La imagen de la Virgen de los Remedios llegó a tierras mexicanas en 1519 con Juan Rodríguez de Villafuerte, quien la trajo de Vasconia, España, como protectora en su viaje de conquista. Fue en Veracruz donde presidió la primera misa que se hizo en México, el 21 de abril de 1519.

Hernán Cortés, a más de encargarse de la conquista “militar” de México Tenochtitlán, se empeñó en amparar la “conquista espiritual” colocando una cruz y una imagen de Nuestra Señora en el Templo Mayor de la Gran Tenochtitlan, después de haber derrocado a los ídolos de lo alto del Teocalli.

Juan Rodríguez de Villafuerte se encargó, bajo expreso mandato de Cortés, de llevar a buen fin esta hazaña que ahuyentaba la idolatría. Allí permanecieron estos signos cristianos hasta el episodio conocido como “La Noche Triste”, en la cual el ejército español salió huyendo de la persecución de los indios a lo largo de la calzada de Tlacopan.

En medio de la retirada y el desconcierto, algunos soldados se fueron dispersando, mientras otros resistían en medio de una batalla que hubiera costado la derrota total de los invasores. Fue entonces que en su auxilio intervino la Virgen Conquistadora…

Se cree que, en medio de la confusión, la pequeña imagen de la Virgen fue rescatada de entre los ídolos paganos, y se atribuye a Villafuerte el haberla ocultado “en el cue de Otomcapulco, debajo del maguey”, esto es, un adoratorio indígena, en el cerro de Otomcapulco, donde actualmente está el Santuario.

Luego de permanecer enterrada en aquel lugar, en 1540 el indio cacique Juan Tovar, durante uno de sus recorridos por el cerro de Totoltepec, tuvo una visión en la cual la Virgen María se le mostró resplandeciente y lo exhortó para que rescatara su imagen de aquel olvido.

Así, determinó comunicar lo ocurrido a los religiosos franciscanos, quienes juiciosos, no tomaron por cierta la noticia de aquel mensajero indígena.

Para enfatizar su voluntad, María Santísima intervino milagrosamente cuando el indio sufrió un accidente mortal, al momento de estar trabajando en la fábrica de la iglesia franciscana de Tacuba. Esta señal del cielo obligó al indio a hurgar en dicho paraje registrando cautelosamente el terreno, y así “halló [debajo de un maguey] todas las Aves en la Ave llena de gracia, María Virgen y Madre de Dios en su prodigiosa imagen de los Remedios”.

Fue entonces que el agraciado cacique tomó con reverencia la pequeña talla y la colocó en su casa como objeto de su particular devoción. Desde un principio se manifestó como “La primera señal de posesión que aprehendía Dios de estos reinos”.

De 1540 a 1550, la Virgen de los Remedios es venerada primeramente en la casa de Ce Cuautli, Juan Tobar, cacique del pueblo de San Juan Totoltepec, y fue posteriormente en una ermita construida cerca de su casa; habiendo sido nombrado capellán de esta ermita el Pbro. Alonso Gentil, por el Maestrescuelas de la Catedral de México D. Alvaro Treviño y sacristán D. Gabriel López, agricultor y vecino de este mismo pueblo.

En una antiquísima relación mexicana de la Sma. Virgen de Guadalupe, se lee que en 1544 el cacique D.Juan de Águila el vidente de los Remedios, infectado de la peste, fue a suplicar a la Virgen del Tepeyac su curación y que ella queriendo manifestarle que sus dos advocaciones, Remedios y Guadalupe, son la misma persona, le contestó sonriente: “Levántate! Ya estas sano, ¡vuelve a tu casa!, te ordeno que en la cumbre donde están los magueyes y viste mi imagen, erijas el templo en que he de estar. Y le mandó que hiciera otras cosas. Al momento sanó”.

En 1550, la Virgen de los Remedios que misteriosamente se venía de la casa de Ce Cuautli al Cué de Otomcapulco, es trasladada de Totoltepec a la primera ermita que se le construyó donde fue encontrada y que se ubicó donde actualmente está su Santuario. Esta ermita se registra en el mapa de Santa Cruz con el nombre Nuestra Señora de la Victoria, nombre alternativo al de los Remedios.

En 1574, el Cabildo y el Ayuntamiento de la Ciudad de México, por instancias e iniciativa de D. García Albornoz, Regidor del Ayuntamiento y obrero Mayor de la Cd. de México, decretan y patrocinan la construcción del templo de Ntra. Sra. de los Remedios, el cual se empezó en mayo de 1574 y se terminó en agosto de 1575, sobre las ruinas de la ermita que se construyó en 1550. Su primer capellán nombrado por el Arzobispo Moya de Contreras y el Virrey, fue el Lic. Felipe de Peñafiel.

Don García de Albornoz, solicita del Cabildo se funde la COFRADÍA DE NTRA. SRA. DE LOS REMEDIOS. Las constituciones de la misma se firmaron el 18 de Marzo de 1575, quedando como cofrades y esclavos de la Virgen todos los capitulares de la ciudad y muchos caballeros principales; la cofradía tenía como objetivo incrementar el culto de la Virgen, velar por el decoro de la Ermita, cuidar los donativos y atender a los peregrinos.

En las Constituciones de la Cofradía de la Virgen de los Remedios, aprobadas en 1575, consta que la FIESTA TITULAR del Santuario fue la Visitación de la Virgen María, el 2 de Julio. También se habrían de celebrar: el 2 de Febrero, la Purificación; el 25 de Marzo, la Anunciación; el 15 de Agosto, la Asunción y el 8 de Septiembre, la Natividad de la Virgen. La principal de éstas, fue el 15 de Agosto. Actualmente FIESTA TITULAR del Santuario es 1 de Septiembre.

Desde 1577 hasta 1922, fue llevada la Virgen de los Remedios más de 75 veces en PROCESIÓN SOLEMNE desde su Santuario a la Catedral de México, como REMEDIO de las necesidades públicas. De estas famosas procesiones que conmovían a la ciudad, dan fe las Actas del Cabildo de la Ciudad; en estas actas se encuentra el interesante motivo de cada una, las personalidades que la acompañaban, lo mismo que los admirables festejos a la ida y regreso, la dignidad de las andas, el coche y las magníficas ofrendas, etc. etc.

Con fecha 25 de agosto de 1998, el Santuario de Ntra. Sra. de los Remedios es elevado a la dignidad de BASÍLICA MENOR, por Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

26 de noviembre de 2017

Nuestra Señora de los Remedios (Filipinas)


Del sitio Pintakasi:
 
En el paisaje histórico cerca de la bahía de Manila, donde las olas se estrellan contra las rocas de la costa de esa capital, se encuentra el moderno Roxas Boulevard y su floreciente negocio de restaurantes y tiendas que comprende la moderna ciudad de Manila. Sin embargo, en medio del escenario moderno, hay una Iglesia antigua que se encuentra en esta área donde las madres acuden en masa para curar sus dolencias posteriores al parto y otros milagros que se atribuyen a su afortunada patrona: Nuestra Señora de los Remedios de Malate. 
 
La Virgen de los Remedios venerada en Malate es una de las devociones marianas más célebres del país donde la gente acude en masa a su iglesia, especialmente durante su fiesta en el mes de noviembre para buscar refugio y remedio a su dolencia física y espiritual y la Virgen a su vez no hace oídos sordos y continuamente los cubre de milagros. Nuestra Señora de los Remedios fue el título otorgado a la Santísima Virgen María por los devotos que atribuyeron su rápida recuperación a través de su intercesión.
 
La imagen actual de Nuestra Señora de los Remedios de Malate es de madera y vestida con ropa real. Tiene un rostro sereno e infantil y sus manos están abiertas como ofreciendo su remedio a aquellos que lo necesitan. También se ven varios querubines en la primera base que están acurrucados en las nubes y lucen una corona y doce estrellas. La estatua actual es muy elegante en sus líneas y tiene una belleza muy distintiva. El traje, con grandes hombros inflados, el estilo palikpik se convirtió en su aspecto distintivo.

La imagen actual de los Remedios es una réplica de la imagen original más pequeña que se dice que vino de España a través de un fraile agustino. La imagen original era de marfil y también estaba destinada a ser adorada. Sin embargo, esta imagen de marfil fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial. La nueva estatua se hizo lo más parecida posible a la original.
 
El origen de la devoción data de unos 850 años, cuando los cristianos en Europa estaban siendo capturados y vendidos como esclavos por miles. Nadie sabía qué hacer con este problema hasta que un francés, San Juan de Mata, encontró una solución. Junto con San Félix de Valois, fundaron la Orden Trinitaria que recibió la aprobación papal en 1198 y cuya principal misión sería ir a los mercados de esclavos, comprar los esclavos cristianos y liberarlos. Para hacer esto, necesitaban grandes cantidades de dinero, por lo que colocaron sus esfuerzos de recaudación de fondos bajo el patrocinio de María como la Dama del Remedio. En agradecimiento por su ayuda, Juan honró a María con el título de Nuestra Señora de Buen Remedio. A menudo se la representa en el acto de entregar una bolsa de dinero a San Juan de Mata. La Iglesia y la Orden Trinitaria celebran su fiesta el 8 de octubre.
 
De las 17 iglesias listadas en Filipinas que honran a María con el título "Nuestra Señora de los Remedios", Malate es la más antigua. Fue establecida por los frailes agustinos el 8 de septiembre de 1588. La imagen de la Virgen de los Remedios fue traída de España a Malate por Fray Juan de Guevara de la Orden de San Agustín (más popularmente conocida como la Orden Agustina) en 1624.
 
Sobrevivió a la invasión china de 1662, la ocupación británica de la iglesia en 1762, el Gran Terremoto de 1863 y la destrucción de la iglesia en febrero de 1945. A partir de ese momento, los fieles han mostrado un gran amor y devoción a Nuestra Señora de Remedios.
 
 A lo largo de los siglos, la Iglesia de Malate se ha asociado con las enfermedades de las mujeres y los niños. Los sábados, las madres llevan a sus pequeños para ponerlos bajo el cuidado y la protección de Nuestra Señora de los Remedios. Las madres jóvenes filipinas que se recuperan del parto o con niños enfermos van a orar por una recuperación rápida. La práctica se volvió habitual a través del paso de los años y la imagen llegó a ser conocida como la Virgen de los Remedios y la Patrona de las Madres y los Niños. Los devotos acuden a la iglesia y ofrecen regalos y oraciones en acción de gracias por los favores que reciben.
 
En 1588, los frailes agustinos construyeron una iglesia en honor de Nuestra Señora de los Remedios. La iglesia de piedra y el convento, construido en 1591, sufrieron mucho durante el terremoto de 1645 y 1863, mientras que ambos edificios fueron derribados en 1667 por orden del gobernador general Manrique de Lara, que temía una invasión del pirata Koxinga. Pero el corsario chino murió en Formosa o Taiwán justo antes de la invasión, y la iglesia fue reconstruida más tarde ese año, y durante los próximos tres, con el uso de las mismas piedras y ladrillos.
  
Cuando los británicos llegaron a Manila en 1762, hicieron de la iglesia su cuartel general. Las reparaciones tuvieron que hacerse después de que los británicos se fueran al año siguiente. Pero tanto la iglesia como el convento fueron destruidos irreparablemente por el tifón de junio de 1868. La iglesia actual fue reconstruida por tercera vez en su totalidad, gracias al párroco, el padre Francisco Cuadrado, quien, junto con los pescadores pobres de su parroquia, recorrió la ciudad y las provincias cercanas para recaudar los fondos necesarios. La fachada superior de la iglesia se completó tres décadas más tarde. La ocupación japonesa resultó desastrosa para la iglesia en Malate. Tanto la iglesia como el convento fueron quemados, quedando en pie solo las paredes. Afortunadamente, los padres de Columbano reconstruyeron el techo, el altar principal, la cúpula y el crucero alrededor de 1950, y en 1978, se pintó el interior de la iglesia, los ladrillos y las piedras del exterior se hicieron nuevos. La campana que se encuentra a la entrada del convento lleva esta inscripción: "Nuestra Señora de los Remedios. Se fundió el 30 de Enero de 1879. "
 
La fachada de la actual iglesia de Malate es una "buena mezcla de arquitectura musulmana y barroca; la sólida estructura de piedra compacta se ve reforzada por los contrafuertes cilíndricos, las pocas aberturas y la ornamentación general del diseño. La fachada de tres pisos integra con ingenio los contrafuertes cilíndricos, formas hexagonales convertidas en campanarios." La Iglesia fue administrada por primera vez por los Agustinos durante siglos hasta la Revolución Filipina. Hasta la Segunda Guerra Mundial, varias órdenes religiosas se convirtieron en custodios del Santuario hasta que los irlandeses Columbanos se hicieron cargo del Santuario y actualmente son los custodios de la iglesia y la imagen venerada.
 
El día de la fiesta de Nuestra Señora de los Remedios se celebra cada tercer domingo de noviembre. Está coronada por una procesión que recorre las calles de Malate. La devoción a Nuestra Señora de los Remedios se convirtió en una tradición muy importante. Ella ha hecho de la Iglesia de Malate un lugar histórico de adoración de tal carácter, que es donde los devotos a través de los siglos han encontrado fácilmente a Dios y, con muchas oraciones contestadas por Nuestra Madre, hicieron que no la olviden.
 
Nota de José Luis Salvia:
La Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, ubicada en el distrito de Malate de la ciudad de Manila, ha sido declarada por el Museo Nacional de Filipinas como “importante patrimonio cultural” el 22 de abril de 2023.