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5 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Madre de los Pecadores

 


Del sitio Aleteia:

Entre los títulos de la Santísima Virgen María está la de madre de los pecadores, pero ¿por qué le llamamos así? Es obvio que se trata de un regalo de Dios

Quien se acoge a la Virgen María y recurre a Ella en sus necesidades nunca quedará defraudado, afirman los santos. Es tan poderosa y efectiva su intercesión ante su divino Hijo que podemos llamarla Madre porque lo es realmente. Pero lo que más impresiona al alma es que es madre de los pecadores arrepentidos.

31 de enero de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Gozoso: Jesús perdido y hallado en el Templo

 

Del sitio María Luz Divina:

Veo a Jesús. Es ya un adolescente. Lleva una túnica blanca que le llega hasta los pies; me parece que es de lino. Encima, se coloca, formando elegantes pliegues, una prenda rectangular de un color rojo pálido. Lleva la cabeza descubierta. Los cabellos, de una coloración más intensa que cuando lo vi de niño, le llegan hasta la mitad de las orejas. Es un muchacho de complexión fuerte, muy alto para su edad (muy tierna aún, como refleja el rostro). 

Me mira y me sonríe tendiendo las manos hacia mí. Su sonrisa de todas formas se asemeja ya a la que le veo de adulto: dulce y más bien seria. Está solo. Por ahora no veo nada más. Está apoyado en un murete de una callecita toda en subidas y bajadas, pedregosa y con una zanja que está aproximadamente en su centro y que en tiempo de lluvia se transforma en regato; ahora, como el día está sereno, está seca. 

Me da la impresión de estarme acercando yo también al murete y de estar mirando alrededor y hacia abajo, como está haciendo Jesús. Veo un grupo de casas; es un grupo desordenado: unas son altas, otras, bajas; van en todos los sentidos. Parece - haciendo una comparación muy pobre pero muy válida - un puñado de cantos blancos esparcidos sobre un terreno oscuro. Las calles, las callejas, son como venas en medio de esa blancura. Ora aquí, ora allá, hay árboles que descuellan por detrás de las tapias; muchos de ellos están en flor, muchos otros están ya cubiertos de hojas nuevas: debe ser primavera. 

A la izquierda respecto a mí que estoy mirando, se alza una voluminosa construcción, compuesta de tres niveles de terrazas cubiertas de construcciones, y torres y patios y pórticos; en el centro se eleva una riquísima edificación, más alta, majestuosa, con cúpulas redondeadas, esplendorosas bajo el sol, como si estuvieran recubiertas de metal, cobre u oro. El conjunto está rodeado por una muralla almenada (almenas de esta forma: M, como si fuera una fortaleza). Una torre de mayor altura que las otras, horcada en su base sobre una vía más bien estrecha y en subida, cual severo centinela, domina netamente el vasto conjunto. 

Jesús observa fijamente ese lugar. Luego se vuelve otra vez, apoya de nuevo la espalda sobre el murete, como antes, y dirige su mirada hacia una pequeña colina que está frente al conjunto del Templo. El collado sufre el asalto de las casas sólo hasta su base, luego aparece virgen. Veo que una calle termina en ese lugar, con un arco tras el cual sólo hay un camino pavimentado con piedras cuadrangulares, irregulares y mal unidas; no son demasiado grandes, no son como las piedras de las calzadas consulares romanas; parecen más bien las típicas piedras de las antiguas aceras de Viareggio (no sé si existen todavía), pero colocadas sin conexión: un camino de mala muerte. 

 El rostro de Jesús toma un aspecto tan serio, que yo fijo mi atención buscando en este collado la causa de esta melancolía. Pero no encuentro nada de especial; es una elevación del terreno, desnuda, nada más. Eso sí, cuando me vuelvo, he perdido a Jesús; ya no está ahí. Y me quedo adormilada con esta visión.  

Cuando me despierto, con el recuerdo en mi corazón de lo que he visto, recobradas un poco las fuerzas y en paz, porque todos están durmiendo, me encuentro en un lugar que nunca antes había visto. En él hay patios y fuentes, pórticos y casas (más bien pabellones, porque tienen más las características de pabellones que de casas). Hay una gran muchedumbre de gente vestida al viejo uso hebreo, y mucho griterío. Me miro a mi alrededor y, al hacerlo, me doy cuenta de que estoy dentro de esa construcción que Jesús estaba mirando; efectivamente, veo la muralla almenada que circunda el conjunto, y la torre centinela, y la imponente obra de fábrica que se yergue en el centro, pegando a la cual hay pórticos, muy bellos y amplios, y, bajo éstos, multitud de personas ocupadas, quiénes en una cosa, quienes en otra. 

Comprendo que se trata del recinto del Templo de Jerusalén. Veo fariseos, con sus largas vestiduras ondeantes, sacerdotes vestidos de lino y con una placa de precioso material en la parte superior del pecho y de la frente, y con otros reflejos brillantes esparcidos aquí o allá por los distintos indumentos, muy amplios y blancos, ceñidos a la cintura con un cinturón también de material precioso. Luego veo a otros, menos engalanados, pero que de todas formas deben pertenecer también a la casta sacerdotal, y que están rodeados de discípulos más jóvenes que ellos; comprendo que se trata de los doctores de la Ley. Entre todos estos personajes me encuentro como perdida, porque no sé qué pinto yo ahí. 

Me acerco al grupo de los doctores, donde ha comenzado una disputa teológica. Mucha gente hace lo mismo. 

Entre los "doctores" hay un grupo capitaneado por uno llamado Gamaliel y por otro, viejo y casi ciego, que apoya a Gamaliel en la disputa; oigo que le llaman Hil.lel (pongo la hache porque oigo una aspiración al principio del nombre), y creo que es o maestro o pariente de Gamaliel: lo deduzco de la confidencia y al mismo tiempo respeto con que éste lo trata. 

El grupo de Gamaliel es de mentalidad más abierta, mientras que el otro grupo, que es el más numeroso está dirigido por uno llamado Siammai, y adolece de esa intransigencia llena de resentimiento, y retrógrada, tan claramente descrita por el Evangelio

Gamaliel, rodeado de un nutrido grupo de discípulos, hábil de la venida del Mesías, y, apoyándose en la profecía de Daniel, sostiene que el Mesías debe haber nacido ya, puesto que ya han pasado unos diez años desde que se cumplieron las setenta semanas profetizadas contando desde que fue publicado el decreto de reconstrucción del Templo. 

Siammai le plantea batalla afirmando que, si bien es cierto que el Templo fue reconstruido, no es menos cierto que la esclavitud de Israel ha aumentado, y que la paz que debía haber traído Aquél que los Profetas llamaban "Príncipe de la paz" está bien lejos de ser una realidad en el mundo, y especialmente en Jerusalén, oprimida bajo el peso de un enemigo que osa extender su dominio hasta incluso dentro del recinto del Templo, controlado por la Torre Antonia, que está llena de legionarios romanos dispuestos a aplacar con la espada cualquier tumulto de independencia patria. 

La disputa, llena de cavilosidades, está destinada a durar. Cada uno de los maestros hace su alarde de erudición, no tanto para vencer a su rival, cuanto para atraerse la admiración de los que escuchan; este propósito es evidente. 

Del interior del nutrido grupo de fíeles se oye una tierna voz de niño: "Gamaliel tiene razón"

Movimiento en la gente y en el grupo de doctores: buscan al que acaba de interrumpir; de todas formas, no hace falta buscarlo, Él no se esconde; antes bien, se abre paso entre la gente y se acerca al grupo de los "rabíes". Reconozco en Él a mi Jesús adolescente. Se le ve seguro y franco, y sus ojos centellean llenos de inteligencia. 

"-¿Quién eres?-" le preguntan.

"-Un hijo de Israel que ha venido a cumplir con lo que la Ley ordena"

Gusta esta respuesta intrépida y segura, y obtiene sonrisas de aprobación y de benevolencia. Despierta interés el pequeño israelita. 

"-¿Cómo te llamas?" 

"-Jesús de Nazaret"

Y aquí acaba la benevolencia del grupo de Siammai. Sin embargo, Gamaliel, más benigno, prosigue el diálogo junto con Hil.lel. Es más, es Gamaliel el que, con deferencia, le dice al anciano: "-Pregúntale alguna cosa al niño".

"-¿En qué basas tu seguridad?" -pregunta Hil.lel.

(Encabezo las respuestas con los nombres para abreviar y para que sea más claro) 

Jesús: "-En la profecía, que no puede errar respecto a la época, y en los signos que la acompañaron cuando llegó el tiempo de su cumplimiento. Cierto es que César nos domina". 

-Pero el mundo gozaba de gran paz y estaba muy tranquila Palestina cuando se cumplieron las setenta semanas. Tanto es así que le fue posible a César ordenar el censo en sus dominios; no habría podido hacerlo si hubiera habido guerra en el Imperio o revueltas en Palestina. De la misma forma que se cumplió ese tiempo, ahora se está cumpliendo ese otro de las sesenta y dos más una desde la terminación del Templo, para que el Mesías sea ungido y se cumpla lo que conlleva la profecía para el pueblo que no lo quiso. 

-¿Podéis dudarlo? No recordáis que la estrella fue vista por los Sabios de Oriente y que fue a detenerse justo en el cielo de Belén de Judá, y que las profecías y las visiones, desde Jacob en adelante, indican ese lugar como el destinado a recibir el nacimiento del Mesías, hijo del hijo del hijo de Jacob, a través de David, que era de Belén? ¿No os acordáis de Balaam? "Una estrella nacerá de Jacob". Los Sabios de Oriente, cuya pureza y fe abría sus propios ojos y sus propios oídos, vieron la Estrella y comprendieron su Nombre; "Mesías", y vinieron a adorar a la Luz que había descendido al mundo. 

Siammai, con mirada maligna: "-¿Dices que el Mesías nació cuando la Estrella, en Belén Efratá?" 

 Jesús: "-Yo lo digo".

Siammai: "-Entonces ya no existe. ¿No sabes, niño, que Herodes mandó matar a todos los nacidos de mujer de un día a dos años de edad de Belén y de los alrededores? Tú, Tú que sabes tan bien la Escritura, debes saber también que "un grito se ha oído en lo alto... Es Raquel que está llorando por sus hijos". Los valles y las alturas de Belén, que recogieron el llanto de la agonizante Raquel, se llenaron de llanto revivido por las madres ante sus hijos asesinados. Entre ellas estaba, sin duda, también la Madre del Mesías".  

Jesús: "-Te equivocas, anciano. El llanto de Raquel hízose himno, pues donde ella había dado a luz al "hijo de su dolor", la nueva Raquel dio al mundo al Benjamín del Padre celestial, Hijo de su derecha, Aquel que ha sido destinado para congregar al pueblo de Dios bajo su cetro y liberarlo de la más terrible de las esclavitudes"

Siammai: "-¿Y cómo, si lo mataron?"

Jesús: "-¿No has leído de Elías que fue raptado por el carro de fuego? ¿Y no va a haber podido salvar el Señor Dios a su Emmanuel para que fuera Mesías de su pueblo? Él, que separó el mar ante Moisés para que Israel pasase sin mojarse hacia su tierra, ¿no va a haber podido mandar a sus ángeles a librar a su Hijo, a su Cristo, de la crueldad del hombre? En verdad os digo; el Cristo vive y está entre vosotros, y cuando llegue su hora se manifestará en su potencia." La voz de Jesús, al decir estas palabras que he subrayado, resuena en un modo que llena el espacio. Sus ojos centellean aún más, y, con un gesto de dominio y de promesa, tiende el brazo y la mano derecha, y luego los baja, como para jurar. Es todavía un niño, pero ya tiene la solemnidad de un hombre. 

Hil.lel: "-Niño, ¿quién te ha enseñado estas palabras? "

Jesús: "-El Espíritu de Dios. Yo no tengo maestro humano. Ésta es la Palabra del Señor que os habla a través de mis labios." 

 Hil.lel: "-Ven aquí entre nosotros, que quiero verte de cerca, ¡oh niño!, para que mi esperanza se reavive en contacto con tu fe y mi alma se ilumine con el sol de la tuya". 

Y lo sientan a Jesús en un asiento alto y sin respaldo, entre Gamaliel e Hil.lel, y le entregan unos rollos para que los lea y los explique. Es un examen en toda regla. La muchedumbre se agolpa atenta. 

La voz infantil de Jesús lee: -"Consuélate, pueblo mío. Hablad al corazón de Jerusalén, consoladla porque su esclavitud ha terminado... Voz de uno que grita en el desierto: preparad los caminos del Señor... Entonces se manifestará la gloria del Señor...

Siammai: "-Como puedes ver, nazareno, aquí se habla de una esclavitud ya terminada. Y nosotros somos ahora más esclavos que nunca. Aquí se habla de un precursor. ¿Dónde está? Tú desvarías"

Jesús: "-Yo te digo que tú y los que son como tú, más que los demás, necesitáis escuchar la llamada del Precursor. Si no, no verás la gloria del Señor, ni comprenderás la palabra de Dios, porque las bajezas, las soberbias, las dobleces, te obstaculizarán ver y oír".

Siammai: "-¿Así le hablas a un maestro?" 

Jesús: "-Así hablo y así hablaré hasta la muerte. Porque por encima de mi propio beneficio está el interés del Señor y el amor a la Verdad, de la cual soy Hijo. Y además te digo, rabí, que la esclavitud de que habla el Profeta, que es de la que Yo hablo, no es la que crees, como tampoco la regalidad será la que tú piensas. Antes bien, por mérito del Mesías, el hombre será liberado de la esclavitud del Mal que lo separa de Dios, y la señal del Cristo, liberados los espíritus de todo yugo, hechos súbditos del Reino eterno, signará a éstos. Todas las naciones inclinarán su cabeza, ¡oh, estirpe de David!, ante el Vástago de ti nacido, árbol ahora que extiende sus ramas sobre toda la Tierra y se alza hacia el Cielo. 

Y en el Cielo y en la Tierra toda boca glorificará su Nombre y doblará su rodilla ante el Ungido de Dios, ante el Príncipe de la Paz, el Caudillo, ante Aquel que, tomando de sí mismo, embriagará a toda alma cansada y saciará toda alma hambrienta; el Santo que estipulará una alianza entre la Tierra y el Cielo no como la que fue estipulada con los Padres de Israel cuando los sacó de Egipto (siguiendo considerándolos de todas formas siervos), sino imprimiendo la paternidad celeste en el espíritu de los hombres con la Gracia de nuevo infundida por los méritos del Redentor por el cual todos los hombres buenos conocerán al Señor y el Santuario de Dios no volverá a ser derruido y hollado".

Siammai: "-¡Pero, niño, no blasfemes! Acuérdate de Daniel, que dice que, cuando hayan matado al Cristo, el Templo y la Ciudad serán destruidos por un pueblo y por un caudillo venidero. ¡Y tú sostienes que el Santuario de Dios no volverá a ser derribado! ¡Respeta a los Profetas!" 

Jesús: "-En verdad te digo que hay Uno que está por encima de los Profetas, y tú no lo conoces, ni lo conocerás, porque te falta el deseo de ello. Y has de saber que todo cuanto he dicho es verdad. No conocerá ya la muerte el Santuario verdadero. Al igual que su Santificador, resucitará para vida eterna y, al final de los días del mundo, vivirá en el Cielo"

Hil.lel: "-Préstame atención, niño. Ageo dice: '... Vendrá el Deseado de las gentes... Grande será entonces la gloria de esta casa, y de esta última más que de la primera'. ¿Crees que se refiere al Santuario de que Tú hablas?" 

Jesús: "-Sí, maestro. Esto es lo que quiere decir. Tu rectitud te conduce hacia la Luz, y Yo te digo que, una vez consumado el Sacrificio del Cristo, recibirás paz porque eres un israelita sin malicia". 

Gamaliel: "-Dime, Jesús: ¿Cómo puede esperarse la paz de que hablan los Profetas, si tenemos en cuenta que este pueblo ha de sufrir la devastación de la guerra? Habla y dame luz también a mí". 

Jesús: "-¿No recuerdas, maestro, que quienes estuvieron presentes la noche del nacimiento del Cristo dijeron que las formaciones angélicas cantaron: 'Paz a los hombres de buena voluntad'? Ahora bien, este pueblo no tiene buena voluntad, y no gozará de paz; no reconocerá a su Rey, al Justo, al Salvador, porque lo espera como rey con poder humano, mientras que es Rey del espíritu; y no lo amará, puesto que el Cristo predicará lo que no le gusta a este pueblo. Los enemigos, los que llevan carros y caballos, no serán subyugados por el Cristo; sí los del alma, los que doblegan, para infernal dominio, el corazón del hombre, creado por el Señor. Y no es ésta la victoria que de El espera Israel. Tu Rey vendrá, Jerusalén, sobre 'la asna y el pollino', o sea, los justos de Israel y los gentiles; mas Yo os digo que el pollino le será más fiel a Él y, precediendo a la asna, le crecerá en el camino de la Verdad y de la Vida. Israel, por su voluntad, perderá la paz, y sufrirá en sí, durante siglos, aquello mismo que hará sufrir a su Rey al convertirlo en el Rey de dolor de que habla Isaías".  

Siammai: "-Tu boca tiene al mismo tiempo sabor de leche y de blasfemia, nazareno. Responde: ¿Dónde está el Precursor? ¿Cuándo lo tuvimos?" 

Jesús: "-Él ya es una realidad. ¿No dice Malaquías: 'Yo envío a mi ángel para que prepare delante de mí el camino; enseguida vendrá a su Templo el Dominador que buscáis y el Ángel del Testamento, anhelado por vosotros'? Luego entonces el Precursor precede inmediatamente al Cristo. Él es ya una realidad, como también lo es el Cristo. Si transcurrieran años entre quien prepara los caminos al Señor y el Cristo, todos los caminos volverían a llenarse de obstáculos y a hacerse retortijados. Esto lo sabe Dios y ha previsto que el Precursor preceda en una hora sólo al Maestro. Cuando veáis al Precursor, podréis decir: '"Comienza la misión del Cristo'. Y a ti te digo que el Cristo abrirá muchos ojos y muchos oídos cuando venga a estos caminos; mas no vendrá a los tuyos, ni a los de los que son como tú. Vosotros le daréis muerte por la Vida que os trae. Pero cuando - más alto que este Templo, más alto que el Tabernáculo que está dentro del Santo de los Santos, más alto que la Gloria que está sostenida por los Querubines - el Redentor ocupe su trono y su altar, de sus numerosísimas heridas fluirán: maldición para los deicidas; vida para los gentiles. Porque Él, ¡oh, maestro insipiente!, no es, lo repito, Rey de un reino humano, sino de un Reino espiritual, y sus súbditos serán únicamente aquellos que por su amor sepan renovarse en el espíritu y, como Jonás, nacer una segunda vez, en tierras nuevas, 'las de Dios', a través de la generación espiritual que tendrá lugar por Cristo, el cual dará a la Humanidad la Vida verdadera.

Siammai y sus seguidores: "-¡Este nazareno es Satanás!" 

Hil.lel y los suyos: "-No. Este niño es un Profeta de Dios. Quédate conmigo, Niño; así mi ancianidad transfundirá lo que sabe en tu saber, y Tú serás Maestro del pueblo de Dios. 

Jesús: "-En verdad te digo que si muchos fueran como tú, Israel sanaría; mas la hora mía no ha llegado. A mí me hablan las voces del Cielo, y debo recogerlas en la soledad hasta que llegue mi hora. Entonces hablaré, con los labios y con la sangre, a Jerusalén; y correré la misma suerte que corrieron los Profetas, a quienes Jerusalén misma lapidó y les quitó la vida. Pero sobre mi ser está el del Señor Dios, al cual Yo me someto como siervo fiel para hacer de mí escabel de su gloria, en espera de que Él haga del mundo escabel para los píes del Cristo. Esperadme en mi hora. Estas piedras oirán de nuevo mi voz y trepidarán cuando diga mis palabras últimas. 

Bienaventurados los que hayan oído a Dios en esa voz y crean en Él a través de ella: el Cristo les dará ese Reino que vuestro egoísmo sueña humano y que, sin embargo, es celeste, y por el cual Yo digo: 'Aquí tienes a tu siervo, Señor, que ha venido a hacer tu voluntad. Consúmala, porque ardo en deseos de cumplirla'". 

Y con la imagen de Jesús con su rostro inflamado de ardor espiritual elevado al cielo, con los brazos abiertos, erguido entre los atónitos doctores. 

 Dice Jesús: "-Volvemos muy atrás en el tiempo, muy atrás. Volvemos al Templo, donde Yo, con doce años, estoy disputando; es más, volvemos a las vías que van a Jerusalén, y de Jerusalén al Templo." 

Observa la angustia de María al ver - una vez congregados de nuevo juntos hombres y mujeres - que Yo no estoy con José

No levanta la voz regañando duramente a su esposo. Todas las mujeres lo habrían hecho; lo hacéis, por motivos mucho menores olvidándoos de que el hombre es siempre cabeza del hogar. No obstante, el dolor que emana del rostro de María traspasa a José más de lo que pudiera hacerlo cualquier tipo de reprensión. No se da tampoco María a escenas dramáticas. Por motivos mucho menores, vosotras lo hacéis deseando ser notadas y compadecidas. No obstante, su dolor contenido es tan manifiesto (se pone a temblar, palidece su rostro, sus ojos se dilatan) que conmueve más que cualquier escena de llanto y gritos. 

Ya no siente ni fatiga ni hambre. ¡Y el camino había sido largo, y sin reparar fuerzas desde hacía horas! Deja todo; deja al camastro que se estaba preparando, deja la comida que iban a distribuir. Deja todo y regresa. Está avanzada la tarde, anochece; no importa; todos sus pasos la llevan de nuevo hacia Jerusalén; hace detenerse a las caravanas, a los peregrinos; pregunta. José la sigue, la ayuda. Un día de camino en dirección contraria, luego la angustiosa búsqueda por la Ciudad. 

¿Dónde, dónde puede estar su Jesús? Y Dios permite que Ella, durante muchas horas, no sepa dónde buscarme. Buscar a un niño en el Templo no era cosa juiciosa: ¿qué iba a tener que hacer un niño en el Templo? En el peor de los casos, si se hubiera perdido por la ciudad y, llevado de sus cortos pasos, hubiera vuelto al Templo, su llorosa voz habría llamado a su mamá, atrayendo la atención de los adultos y de los sacerdotes, y se habrían puesto los medios para buscar a los padres fijando avisos en las puertas. Pero no había ningún aviso. 

Nadie sabía nada de este Niño en la ciudad. ¿Guapo? ¿Rubio? ¿Fuerte? ¡Hay muchos con esas características! Demasiado poco para poder decir: "¡Lo he visto! ¡Estaba allí o allá!". 

Y vemos a María, pasados tres días, símbolo de otros tres días de futura angustia, entrando exhausta en el Templo, recorriendo patios y vestíbulos. Nada. Corre, corre la pobre Mamá hacia donde oye una voz de niño. Hasta los balidos de los corderos le parecen el llanto de su Hijo buscándola. Mas Jesús no está llorando; está enseñando. Y he aquí que desde detrás de una barrera de personas llega a oídos de María la amada voz diciendo: "Estas piedras trepidarán...". Entonces trata de abrirse paso por entre la muchedumbre, y lo consigue después de una gran fatiga: ahí está su Hijo, con los brazos abiertos, erguido entre los doctores. 

María es la Virgen prudente. Pero esta vez la congoja sobrepuja su conocimiento. Es una presa que derriba todo lo que pilla a su paso. Corre hacia su Hijo, lo abraza, levantándolo y bajándolo del escabel, y exclama: "¡Oh! ¿Por qué nos has hecho esto! Hace tres días que te estamos buscando. Tu Madre está a punto de morir de dolor, Hijo. Tu padre está derrengado de cansancio. ¿Por qué, Jesús?". 

No se preguntan los "porqués" a Aquel que sabe, los "porqués" de su forma de actuar. A los que han sido llamados no se les pregunta "por qué" dejan todo para seguir la voz de Dios. Yo era Sabiduría y sabía; Yo había "sido llamado" a una misión y la estaba cumpliendo. Por encima del padre y de la madre de la tierra, está Dios, Padre divino; sus intereses son superiores a los nuestros; su amor es superior a cualquier otro. Y esto es lo que le digo a mi Madre.  

Termino de enseñar a los doctores enseñando a María, Reina de los doctores. Y Ella no se olvidó jamás de ello. 

Volvió a surgir el Sol en su corazón al tenerme de la mano, de esa mano humilde y obediente; pero mis palabras también quedaron en su corazón. Muchos soles y muchas nubes habrían de surcar todavía el cielo durante los veintiún años que debía Yo permanecer aún en la tierra. 

Mucha alegría y mucho llanto, durante veintiún años, se darán el relevo en su corazón. Mas nunca volverá a preguntar: "¿Por qué nos has hecho esto, Hijo mío?". 

 ¡Aprended, hombres arrogantes! 

14 de diciembre de 2025

Las antífonas de Nuestra Señora de la O

 

Del sitio Gaudium Press:

Entre el 17 y el 23 de diciembre entramos propiamente en el período de la Semana de Preparación previa a la Navidad, antes de la llegada de Nuestro Señor, vivimos un período de expectación, por lo que durante esos días celebramos la memoria litúrgica de Nuestra Señora de la Expectación, Nuestra Señora del Parto o Nuestra Señora del Ó, de ahí también las antífonas del Ó.

Las "Antífonas del Ó" son pequeños estribillos que se cantan en la oración de la tarde (vísperas), en el canto del Magnificat: la Iglesia entona estos estribillos hasta el 23 de diciembre. Al recitarlas, alimentamos en nosotros los mismos sentimientos de la Virgen María y esperamos con alegría la venida de Nuestro Señor. Constituyen además un resumen de la teología del Adviento y expresan el deseo de salvación de la humanidad y la expectativa por la venida de Jesucristo, invocado con títulos mesiánicos del Antiguo Testamento.

Actualmente, estas antífonas están presentes en la oración de la Liturgia de las Horas, antes del canto evangélico de las vísperas, el Magnificat (Lucas 1, 46-55), y también en la aclamación del Evangelio en la misa. Además de prepararnos para la venida de Nuestro Señor Jesucristo, las antífonas se convierten en oraciones de agradecimiento a Dios por tantos bienes que nos ha dado. Incluso el canto del Magnificat es la expresión de gratitud de Nuestra Señora por tantos bienes que Dios ha hecho a favor de ella y de su pueblo.

Las antífonas están precedidas por el vocativo "oh", para que podamos rezarlas con toda confianza durante este tiempo de Adviento, exaltando la grandeza de Dios y las maravillas que Él ha realizado en nuestra vida. Que estas antífonas nos recuerden que la Navidad es, ante todo, esperar la venida de Cristo y no de Papá Noel, ya que Cristo es el mayor regalo que podemos recibir en Navidad.

Estas antífonas del ó fueron compuestas entre los siglos VII y VIII, siendo un compendio de cristología de la antigua Iglesia, un resumen expresivo del deseo de salvación, tanto de Israel en el Antiguo Testamento, que esperaba ansiosamente la venida del Mesías, como de la Iglesia en el Nuevo Testamento. Sin duda, el nacimiento de Jesús representa el deseo de salvación para todos los pueblos, no solo para los judíos, sino para toda la humanidad.

Al encender las velas de la corona de Adviento sentimos al Señor más cerca de nosotros, porque poco a poco la luz de Cristo ilumina las tinieblas. Del mismo modo, a medida que cantamos las antífonas del ó y nos acercamos a la séptima, sentimos que el Señor está cada vez más cerca. Esperemos al Señor con alegría y confianza, del mismo modo que esperaban el pueblo de Israel y la Virgen María.

La primera antífona del 17 de diciembre es:

Ó Sabiduría: que saliste de la boca del Altísimo,
 y llegaste hasta los confines de todo el universo 
y con fuerza y suavidad gobiernas el mundo entero:
¡oh, ven a enseñarnos el camino de la prudencia!

Jesús es la Palabra que se hizo carne, el Verbo encarnado entre nosotros. Dios, al crear el universo, utilizó la sabiduría, y esa sabiduría de Dios es la Palabra, y Cristo es la Palabra encarnada. Pidamos a Dios Padre que nos enseñe el camino de la prudencia y, tal y como nos orienta la espiritualidad de este tiempo de Adviento, permanezcamos en constante oración y vigilancia, y a partir de la Palabra de Dios, sabiduría eterna, podamos esperar al Señor que viene.

La segunda antífona del 18 de diciembre es:

Ó Adonai: guía de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente 
y le diste tu ley en el Sinaí: 
¡ven a salvarnos con tu brazo poderoso!

Adonai se refiere al nombre con el que el pueblo de Israel se dirigía a Dios, lo que significaba, en cierto modo, reconocer la "señoría de Dios". Reconocer la "señoría" de Dios significa reconocer todo lo bueno que Dios ha hecho por su pueblo a lo largo de la historia de la salvación. Dios es el salvador y libertador de Israel, y los cristianos esperan ansiosamente la venida de Cristo.

La tercera antífona del 19 de diciembre es: 

"Oh raíz de Jesé": ¡Oh estandarte,
levantado en señal para las naciones!
Ante ti se callarán los reyes de la tierra, 
y las naciones implorarán misericordia: 
¡Ven a salvarnos! ¡Libéranos sin demora!.

Esta tercera antífona se refiere a lo que suplicamos al Señor durante este tiempo de Adviento: "¡Ven a salvarnos! Líbranos sin demora". Con el nacimiento del Mesías esperamos que Él nos libere a todos y nos traiga paz, justicia, perdón y misericordia. El niño Jesús nace en Belén, en Judea, para cumplir la profecía, ya que era la ciudad de David.

La cuarta antífona del 20 de diciembre es:

"Oh llave de David": 
Cetro de la casa de Israel, 
que abres y nadie cierra, que cierras y nadie abre: 
ven pronto y libera al hombre prisionero, 
que en las tinieblas y en la sombra de la muerte está sentado.

La llave es el símbolo del poder, Jesús pertenece a la dinastía davídica, Jesús es el sucesor de David en el reino de Israel, y luego Jesús le pasa las llaves a Pedro, que le sucede en el reinado davídico, con el fin de restaurar el reino de Israel. El Mesías, Jesús de Nazaret, recibió del Padre todo el poder en el cielo y en la tierra, en sus manos están "las llaves del Reino".

La quinta antífona del 21 de diciembre es: 

"Oh sol naciente": justiciero, resplandor de la Luz eterna:
¡Oh, ven y ilumina a los que yacen en las tinieblas 
y en la sombra del pecado y de la muerte, están sentados!.

Jesús es la luz del mundo, Él viene a iluminar nuestras tinieblas, por eso, durante el tiempo de Adviento encendemos cada domingo las velas de la corona de Adviento, y Juan Bautista, como precursor, vino a llamar a los hijos de Israel para que salieran de las tinieblas y buscaran el camino de la luz. Juan predicaba un bautismo de conversión y Jesús bautizaba en agua y en espíritu.

La sexta antífona del 22 de diciembre es: 

"Oh Rey de las Naciones": Deseado de los pueblos; 
oh Piedra angular, que unes a los opuestos: 
Oh, ven y salva a este hombre tan frágil, 
que un día creaste del barro de la tierra!

La llegada del Mesías es esperada por todos los pueblos, Él es el Dios de la paz, el príncipe de las naciones que vino a gobernar Israel con "cetro de hierro", pero en lugar de tomar las armas o los palos, el Mesías enseñó a todos el camino del amor. El Reino de Jesús no es de este mundo, sino del Reino eterno, donde muchos de nosotros deseamos estar.

La séptima antífona del 23 de diciembre es:

 "Oh Emanuel": Dios con nosotros, nuestro Rey Legislador, 
Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos; 
Ven, por fin, a salvarnos, oh Señor y Dios nuestro! 

El Mesías es Emanuel, Dios con nosotros, el príncipe de la paz, Él es esperado desde siempre por todos. Nosotros, los cristianos, esperamos la segunda venida de Cristo, por eso repetimos siempre: "Ven, Señor Jesús". Mientras que los judíos aún esperan la primera venida del Mesías. Por eso, en esta Navidad, esperemos que el Señor nazca en nuestro corazón y podamos repetir "Ven, Señor Jesús". El niño que nacerá en la noche de Navidad es definitivamente la presencia de Dios entre los hombres, vino a mostrarnos el camino del amor y a mostrar a todos la salvación.

Tomemos estas antífonas y meditemos cada día preparando nuestro corazón y nuestra vida para celebrar la Navidad del Señor. Que podamos llevar dentro de nosotros los mismos sentimientos que Nuestra Señora llevaba en ese momento y que podamos envolver al mundo con la luz de Cristo.

arzobispo de Río de Janeiro.

17 de noviembre de 2025

Las apariciones de Nuestra Señora a Santa Catalina de Siena

 


Del sitio Un Minuto con María:

 Catalina de Siena (1347-1380), santa italiana, terciaria dominica, doctora de la Iglesia, fue canonizada en 1461.

Antes del comienzo de la Cuaresma, mientras rezaba en su celda, Cristo le dijo: "Has desechado y huido, por mi causa, de todas las vanidades del mundo. Despreciando todos los deleites de la carne, has puesto en mí solo el placer de tu corazón. Por eso, en este momento [...] yo también he querido celebrar solemnemente contigo la fiesta del compromiso de tu alma. Como te prometí, quiero casarme contigo en la fe."

Inmediatamente, "apareció la Virgen, su gloriosa Madre, Juan Evangelista, el glorioso apóstol Pablo, santo Domingo y con ellos el profeta David. La Virgen, Madre de Dios, tomó con su santísima mano la de nuestra virgen, extendió los dedos hacia su Hijo y le pidió que se dignara casarse con Catalina en la fe. El Hijo único de Dios, con un amable gesto de asentimiento, le presentó un anillo de oro. Con su mano derecha, colocó este anillo en el dedo anular de la mano derecha de nuestra virgen...", según su biógrafo Raimundo de Capua (†1399), Vida de Santa Catalina de Siena, alrededor de 1395, citado por Barnay, 135.

Este autor relata otra visión: "Me dirigía hacia el cajón de la harina cuando vi a mi dulcísima Señora María aparecer ante mí, acompañada de santos y ángeles. Me ordenó hacer lo que había planeado y se dignó amablemente amasar conmigo estos panecillos, cuyo número se multiplicó por la virtud de sus diminutas manos. Nuestra Señora me presentó los panes que estaba haciendo"

Ibid., citado por Barnay
137



8 de septiembre de 2025

¿Dónde nació Nuestra Señora?

 

Del sitio Aleteia:

Para entender la escasez de informaciones sobre la vida de Nuestra Señora en los primeros siglos conviene tener en cuenta las particularidades de aquella época.

El mundo pagano, por efecto de la decadencia en que se encontraba, era politeísta, o sea, los hombres adoraban simultáneamente a varios dioses. Los paganos no consideraban ilógico que existieran varias divinidades o que estas fueran imperfectas.

Incluso consideraban normal que los dioses dieran ejemplo de devastación moral, siendo, por ejemplo, adúlteros, ladrones o borrachos.

Obviamente no todos los dioses eran representados por esos vicios. Pero el hecho de que hubiera varios en esas condiciones dificultaba que los paganos entendieran la noción católica del verdadero y único Dios, de perfección infinita.

Por eso la Iglesia primitiva tuvo mucho cuidado al representar a Nuestra Señora como Madre de Dios, porque aquellos pueblos, con fuerte influencia del paganismo, rápidamente tenderían a transformarla en una diosa.

Aunque nunca se ocultó la importancia fundamental de la Virgen Santísima en la historia de la salvación, fue sólo tras la caída del imperio romano de Occidente y de la sucesiva cristianización de los pueblos cuando la Iglesia empezó a colocar a Nuestra Señora en la evidencia que le compete, exaltando sus maravillas. Y con ello hizo un bien indescriptible.

Es fácil comprender por qué en ese largo periodo, de cerca de 400 años, muchas informaciones relativas a la Virgen María se perdieran y otras se hallaran en fuentes no totalmente confiables.

A pesar de ello, la Tradición de la Iglesia conservó fielmente esos atributos de María que eran necesarios para la integridad de la fe de los católicos.

Lo esencial se transmitió y para un Hijo que ama a su Madre cualquier dato relativo a ella es importante.

Entre los datos sobre los que permanece un velo de misterio está el lugar en el que nació Nuestra Señora.

Tres ciudades se disputan la honra de haber sido el lugar de nacimiento de la Madre de Dios.

La primera es Belén. Esa tradición se debe al hecho de que Nuestra Señora es de estirpe real, de la casa de David.

Siendo Belén la ciudad de David, fue esa la razón por la que san José y la Virgen Santísima, ambos descendientes del profeta rey, se dirigieron a esa localidad en ocasión del censo romano que ordenaba que todos se registraran en el lugar originario de sus familias.

Por eso el niño Jesús nació en Belén y es aclamado, en el Evangelio, como hijo de David.

El principal argumento de los que sustentan la tesis de que Nuestra Señora nació en Belén se basa en un documento titulado De Nativitate Sanctae Mariae [“Sobre el nacimiento de Santa María“], incluido en la continuación de las obras de san Jerónimo.

Hay una tradición, en paralelo, que señala la pequeña localidad de Séforis, localizada a pocos kilómetros al norte de Belén, como lugar de nacimiento de la Virgen María.

Esa opinión tiene como base que, ya en la época del emperador Constantino, a principios del siglo IV, se construyó una iglesia en la localidad para celebrar a san Joaquín y santa Ana, padres de Nuestra Señora, que residían allí.

San Epifanio menciona este santuario. Los defensores de otras hipótesis señalan que el hecho de que los padres de la Virgen residieran allí no indica necesariamente que Nuestra Señora hubiera nacido en esa localidad.

La hipótesis que congrega el mayor número de adeptos es la de que María nació en Jerusalén.

San Sofronio, patriarca de Jerusalén (634-638) escribió en el año 603 que esa es la ciudad natal de María Santísima. San Juan Damasceno defiende la misma postura.

Valdis Grinsteins

22 de agosto de 2025

La realeza de Nuestra Señora

 


Del sitio Catholics New Agency:

La Iglesia católica celebra anualmente la fiesta de la Realeza de María el 22 de agosto. La mayoría de la gente, al oír hablar de esta celebración, pensaría en Ella como algo más bien dulce y sentimental, una devoción pintoresca para abuelas con gusto por la espiritualidad sacarina. Pero cuando examinamos esta fiesta como deberíamos, a través de los ojos bíblicos, surge una imagen muy diferente.

La indicación bíblica más clara de que María de Nazaret es una reina es un pasaje notable del capítulo 12 del Apocalipsis.El autor de la visión ve una señal extraordinaria en el cielo: una mujer vestida con el sol, la luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Doce, por supuesto, es una designación de las tribus de Israel, y la corona es una indicación bastante inequívoca de que se trata de una figura real. Pronto queda claro que esta mujer no es sólo una reina, sino, más exactamente, una reina madre, pues oímos que está dando a luz a un rey, uno que está "destinado a gobernar las naciones con vara de hierro".

Tanto la reina madre como el niño rey se ven envueltos en una terrible lucha. El vidente nos dice que un temible dragón se dispone a devorar al niño en cuanto nazca.

Pero Dios arrebata al niño y lo lleva a la seguridad del trono divino, mientras que la madre huye al desierto donde encuentra refugio. A raíz de esto, estalla una guerra entre "Miguel y sus ángeles" y el dragón y sus partidarios angélicos.Esta imagen es, por supuesto, simbólicamente rica y multivalente, pero como mínimo indica que la reina y su hijo real son protagonistas de una guerra espiritual de cierta magnitud. Son, en una palabra, guerreros.

Justo antes de este pasaje, al final del capítulo 11 del Apocalipsis (y recuérdese que las denominaciones de los capítulos llegaron muchos siglos después de que se compusiera originalmente este texto), encontramos la visión del templo celestial. En medio de relámpagos, truenos y una poderosa tormenta de granizo, el vidente ve el Arca de la Alianza dentro del templo.

El arca, recordemos, era el contenedor de los restos de los Diez Mandamientos, y por tanto el objeto más sagrado para el antiguo Israel. Colocada en el Sancta Sanctorum del Templo de Jerusalén, el arca se consideraba el vínculo entre el cielo y la tierra, el portador definitivo de la presencia divina.

Cuando el rey David llevó el arca a la Ciudad Santa, bailó ante ella con temerario abandono. Además, en varios momentos de su historia, Israel llevó el arca a la batalla, sobre todo cuando los sacerdotes marcharon con ella siete veces alrededor de las murallas de Jericó, antes de que éstas se derrumbaran.

Ahora bien, la yuxtaposición de la visión del arca en el templo celestial y la visión de la reina madre vestida del sol no puede haber sido casual. El autor del Apocalipsis nos está diciendo que María, portadora del Verbo de Dios hecho carne, era el Arca de la Alianza por excelencia.

De hecho, cuando visitó a su prima Isabel, embarazada de Juan el Bautista, éste saltó de alegría en el vientre de su madre, una hermosa imitación infantil de la danza de David ante el arca verdadera.Tanto el arca como la reina están asociados a la guerra espiritual.

En su oración del Magnificat, recogida en el Evangelio de Lucas, María habla del Dios "que ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes". Como su Hijo, María no lucha con las armas enclenques del mundo, sino con las armas del amor, el perdón, la compasión y la no violencia provocadora.

Quienes hayan hecho un retiro jesuita basado en los ejercicios espirituales de San Ignacio reconocerán la meditación de los "dos estandartes". Ignacio pide al ejercitante que imagine un gran campo de batalla. A un lado, bajo el estandarte de la Iglesia, está el ejército de Cristo; al otro, bajo el estandarte de Satanás, está el ejército de los poderes oscuros. Entonces Ignacio obliga al ejercitante a tomar una decisión, de hecho la elección más fundamental e importante que se pueda imaginar, la elección que determinará todo lo demás que dirá y hará durante el resto de su vida: ¿A qué ejército te unirás?

Bob Dylan planteó la misma cruda opción espiritual en su canción de 1979 "Gotta Serve Somebody" ("Puede ser el diablo o puede ser el Señor, pero tendrás que servir a alguien"). En otras áreas de la vida, se requiere una buena cantidad de matices y sutilezas, pero en el nivel más básico, en el que uno determina la orientación fundamental de su vida, las cosas se vuelven en realidad bastante sencillas y claras.

La fiesta de la Realeza de María tiene que ver con esta elección: ¿Cuál es tu posición en la gran lucha espiritual? ¿Con qué ejército luchas? ¿Marchas bajo el estandarte de la Reina Madre y su Hijo, o con sus enemigos? ¿Sales con el Arca de la Alianza o contra ella? Di lo que quieras sobre estas preguntas, pero no son ni dulces ni sentimentales.

19 de febrero de 2025

Nuestra Señora de Hasselth

 


Del sitio Christian Pure:

Desde hace 340 años, en la ciudad de Hasselt, al noreste de Bélgica, se celebra cada siete años un gran acontecimiento mariano, en honor de la "Virga Jesse", mediante procesiones, liturgias e iniciativas culturales. Este año, se espera que decenas de miles de personas asistan a la 47ª reunión, del 11 al 25 de agosto.

"Virga Jesé", que se traduce como "tronco de Jesé", es un término antiguo para designar a la Virgen María. En el Antiguo Testamento, el profeta Isaías predice el nacimiento de Cristo con estas palabras "Saldrá una rama del tronco de Jesé, padre de David; un retoño brotará de sus raíces" (Is 11,1). La tradición cristiana ha dado a la madre de Cristo, descendiente de la tribu de David, el saludo de "raíz de Jesé".

La celebración septenal de la Virga Jesse forma parte de una tradición de procesiones marianas en la Eurorregión Mosa-Rin, que reúne parte de Flandes en Bélgica, la parte sudoriental de Holanda y la parte occidental de Alemania. Las festividades septenales se celebran en Tongeren (Bélgica), Susteren (Holanda) y Aquisgrán (Alemania).

Este año, la ciudad de Hasselt, en Bélgica, ha organizado las fiestas en torno a su estatua mariana de la Basílica de Nuestra Señora. La estatua gótica de roble de María se venera en Hasselt desde el siglo XIV, y la tradición de las fiestas septenales comenzó en 1682. 

De un metro de altura y policromada, esta preciosa escultura está cargada de simbolismo. La túnica del niño Jesús, una mezcla de amarillo y marrón, hace referencia a lo divino y lo terrenal, según la sitio web oficial de la Virga Jesse de Hasselt.

Los habitantes de Hasselt sienten un gran apego por su Virgen, a la que han invocado en tiempos de calamidad a lo largo de generaciones. La Virgen de Hasselt recibió un reconocimiento oficial en una historia relatada en el sitio web de las fiestas. 

Durante el invierno de 1867, la peste bovina, una enfermedad vírica contagiosa que afecta a los animales de pezuña hendida, afectó gravemente a los rebaños de Hasselt, amenazando la supervivencia de los destiladores de jenever (antepasado de la ginebra moderna), especialidad local, debido a que utilizaban caballos. Como habían hecho durante siglos, los habitantes de Hasselt se refugiaron al pie de la Virga Jesse, iniciando una novena.

La enfermedad fue vencida y los habitantes, movidos por una profunda gratitud a su patrona, pidieron al Vaticano que coronara a la Virga Jesse. Roma accedió, y el 15 de agosto de 1867, la estatua recibió tales honores con la visita de un representante papal, Monseñor Xavier de Merode, en el centro de la ciudad.

Esta historia ha reforzado aún más la determinación de los habitantes de la ciudad de reunirse cada siete años para celebrar Virga Jesse. 

"Es una tradición espiritual, pero también cultural", dijo a CNA Luc Vandeweyer, responsable de comunicación del Comité Virga Jesse de Hasselt. "Las fiestas se centran en la Virgen María, pero se han desarrollado muchas iniciativas en los barrios, con adornos, tableaux vivants en las calles".

Aunque Vandeweyer reconoció que el catolicismo "se ha puesto menos de moda en las últimas décadas" en Bélgica, dijo estar encantado de que esta tradición mariana siga "viva y coleando". 

"Conseguimos reunir a más de 1.300 participantes en cada procesión, basada en episodios de la vida de María", dijo.

Durante meses, ocho grupos han estado preparando textos, canciones y danzas que ilustran la vida de la Virgen María en torno a temas como la apertura a Dios, la alegría, la fe, el amor eterno, la esperanza y la gratitud, con la ayuda del Comité organizador Virga Jesse de Hasselt y de un productor profesional. 

Por primera vez, este año los participantes pudieron contribuir activamente al contenido y la configuración de la procesión. El comité reservó espacio para entrevistas con los participantes en el folleto del programa escrito para los visitantes del festival. Por ejemplo, el hombre de más edad de la procesión, que tiene 97 años, seguirá la procesión en silla de ruedas. También está la historia de una familia que participa con cuatro generaciones de mujeres: abuela, hija y nieta embarazada de una hija. 

El propio comité organizador cuenta con unos 20 miembros y 250 voluntarios en agosto, que coordinan tres procesiones alrededor de la Virgen los días 15, 18 y 24 de agosto, así como la música, los trajes, la decoración y la seguridad de las celebraciones. Sólo cada procesión atrae a unos 20.000 visitantes.

En las calles de Hasselt, las pinturas representarán los "milagros" realizados por la patrona de Hasselt, y son muchos los hechos milagrosos atribuidos a Virga Jesse. 

La tradición cuenta que un niño que jugaba en una buhardilla se cayó por una ventana y su madre lo encontró muerto sobre los adoquines. Llevando al niño a la estatua de la Virga Jesse, la madre obtuvo de la Virgen la vuelta a la vida de su hijo.

En otra historia, "El hombre errante", un nativo de Hasselt llamado Christianus emprendió una peregrinación a Rocamadour, en Francia. Una noche, se adentró en un bosque, acabando siempre en el mismo lugar, incapaz de encontrar el camino de vuelta. Sumido en una angustia extrema, gritó "¡Virga Jesse, sálvame!". Y de repente sintió que la Virgen María le cogía de la mano y le ponía a salvo.

En otra historia milagrosa en torno a la Virga Jesse, la noche del 16 de agosto de 1659, un ladrón irrumpió en la basílica, atraído por las joyas de oro y plata, las piedras preciosas y los vestidos de encaje que cubrían la estatua de la Virgen. El ladrón llenó una bolsa con el botín y trepó por la valla entre el coro y el crucero cuando se dio cuenta de que estaba extrañamente pegado a la valla, a pesar de todos sus intentos de huir. Aquí lo encontró la policía.

Otro milagro data de la Segunda Guerra Mundial. En la noche del 3 al 4 de noviembre de 1944, una bomba destruyó gran parte de la iglesia que albergaba la Virga Jesse. Sin embargo, la estatua fue encontrada intacta bajo los escombros.

Además de las procesiones mencionadas, entre el 11 y el 25 de agosto tendrán lugar unos 50 servicios de oración, 100 conciertos, 70 representaciones teatrales y una docena de exposiciones. 

Una tradición que no hay que perderse es el reparto de "sopa de guisantes", que tiene lugar en la plaza frente a la basílica bajo la mirada del "Langeman", una estatua de 16 pies de altura de un gigante de la tradición local, que sólo sale de su sótano para las fiestas de Virga Jesse o la llegada de un nuevo rey belga.

Todo esto lo completan los "rotten", nombre tradicional en inglés de los 45 comités callejeros de los barrios del centro de Hasselt que decoran las calles y plazas de la ciudad con banderas, flores, obras de arte, banderines y cintas colgadas de los árboles. Estos mismos grupos también se encargan de representar todos los "milagros" que rodean a la querida Virga Jesse de la ciudad.

17 de enero de 2025

Nuestra Señora de Medjugorje


Del sitio 1000 razones para creer:

Hace 42 años, la Virgen María se aparece a seis niños, de edades comprendidas entre los 10 y los 16 años, en Medjugorje, una pequeña aldea de Bosnia-Herzegovina. Esto ha atraído a lo largo de los años a millones de peregrinos procedentes de todos los rincones del mundo y ha desencadenado una ola de conversiones a escala mundial poco frecuente y muy impresionante. "Es el Altísimo quien me ha enviado", dijo la Virgen María, quien afirmó: "He elegido esta parroquia de manera especial" (21 de marzo de 1985). Ella nos invita a "vivir sus mensajes" y a venir aquí: "Si supierais cuánto os amo, lloraríais de felicidad" (18 de marzo de 2009). Según el Cardenal Hans Urs von Balthazar, "sólo hay un peligro con Medjugorje, y es perdérselo".

Las apariciones comenzaron el 24 de junio de 1981; al día siguiente, la Virgen María pronunció mensajes y se presentó como la "Reina de la Paz", pidiendo a la gente que rezara por la paz "en sus corazones, en sus familias y en el mundo entero". Nadie entendió entonces su insistencia, pero diez años después, tras los referendums, las declaraciones de independencia de Eslovenia, Croacia y Bosnia provocaron la desintegración de Yugoslavia que desembocó en la terrible guerra de Bosnia (1992-1995).    

Los milagros se multiplicaron en el pueblo, antes, durante y después de la guerra, y la oración continua, intensa y concurrida que sucede cada tarde, entre las 18 y las 21 horas, impresiona a los visitantes.

Medjugorje es también un lugar asombroso para las confesiones (hasta 150 confesores en ciertos días) y el retorno a Dios experimentado in situ, que es innumerable, puede verse en muchas parroquias de todo el mundo.

Hace 42 años, los seis videntes, ya adultos, afirmaron recibir estas visitas de la Virgen María; siempre han mantenido su testimonio con coherencia a lo largo de los años, a pesar de las intimidaciones, los cuestionamientos y las críticas.

En 1986, el equipo del profesor Henri Joyeux realizó experimentos con los niños durante las apariciones; los electroencefalogramas demostraron que no se trataba de una simulación, al poner de relieve la sincronización de sus reacciones oculares, auditivas, cardíacas y cerebrales.

Los mensajes mensuales transmitidos el 25 de cada mes llaman a la oración, a la conversión, a la fe, a la paz, a la reconciliación, a la confesión y al ayuno. En consonancia con la doctrina católica, son ampliamente seguidos, inspirando y alimentando la vida de fe de muchos fieles en todo el mundo.

El arzobispo Henry Hoser, "enviado especial" del Papa en el lugar, dijo en 2017 que "las siete primeras apariciones podrían ser reconocidas" y que "el culto está ahora autorizado en Medjugorje" y que "el mayor milagro de Medjugorje son los confesionarios" . El Papa Francisco dice también que "hay personas que van allí, se convierten, personas que encuentran a Dios y cambian de vida [...] Este hecho espiritual y pastoral no se puede negar."

El 12 de mayo de 2019, el Santo Padre anunció en un comunicado de prensa que la Iglesia católica autorizaba ahora las peregrinaciones a Medjugorje. Dice el comunicado: "Dada la notable afluencia de personas a Medjugorje y los abundantes frutos de gracia que de ello se han derivado, tal disposición forma parte de la particular atención pastoral que el Santo Padre ha querido prestar a esta realidad, destinada a fomentar y promover los buenos frutos".

"Debemos evitar siempre que estas peregrinaciones sean interpretadas como una autentificación de hechos conocidos, que todavía deben ser examinados por la Iglesia. Por tanto, debemos evitar que tales peregrinaciones creen confusión o ambigüedad en el aspecto doctrinal. Esto vale también para los pastores de todas las órdenes y grados que tengan la intención de ir a Medjugorje y celebrar o concelebrar allí, incluso de manera solemne". Un paso muy lógico, dado que las apariciones continúan hasta nuestros días.

"El Evangelio se conoce por los frutos que da, y el santuario de Medjugorje ha producido ríos de gracia", concluye Mons. Schönborn, primer cardenal que visitó Medjugorje.

Actualmente no existe ningún lugar en el mundo, en ninguna religión, que pueda compararse a este sorprendente y verdaderamente único santuario de Medjugorje.

En Medjugorje, la Virgen María propone "como David" el arma de las "cinco piedrecitas", muy importante en la batalla espiritual de hoy: la oración (rosario), la lectura de la Biblia, la misa (semanal), la confesión (mensual) y el ayuno (los miércoles y viernes).

Olivier Bonnassies

5 de enero de 2025

Cuando Jesús se dirige a Nuestra Señora

 Del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

En este extracto de La verdadera vida en Dios, un texto místico que recibió el imprimatur y el nihil obstat de dos obispos, Jesús se dirige a su Madre:

¡Obra maestra de mi Padre! ¡Sublime obra maestra de Yahvé! ¡Esposa del Espíritu Santo! ¡Mi tabernáculo radiante! […] Tu Corazón es mi jardín cerrado, una fuente sellada. Tu Corazón es fuente que fecunda los jardines. Tu Corazón, oh adorable, es mi trono, en el cual he sido honrado. […] ¿Cómo puede alguna de mis criaturas renegar de Tu Corazón?

Tú, arca del poder, toda revestida de virtudes, mi cántico nuevo, mi arpa, mi ciudadela; Tú, en cuya magnificencia se deleita el creador del cielo y de la tierra; Tú que estás en nuestra presencia y te mantienes más cerca que nunca de todos los que te invocan. Sin embargo, ¿cómo pudo el hombre haber caído tan bajo y haber tomado el camino engañoso de renegar de Tu corazón?"

Aquí Jesús se dirige nuevamente a cada uno de nosotros:

Miren, no solo la he elegido para ser Reina de mis ángeles y de mis criaturas, sino que la he elegido para ser mi trono. La reina del cielo y de la tierra es el trono del Rey de reyes porque yo, el Señor de todos, le he dado el primer lugar en mi Sagrado Corazón, nacida para ser mi corona de esplendor, nacida para ser el vaso de la luz verdadera que se hizo carne del linaje de David, nacida para ser mi honra y orgullo. El Espíritu, yo y el Padre dijimos:

"María, llena eres de gracia, estamos contigo. No te esconderemos ninguno de nuestros secretos. Nuestro aliento será tu aliento, pura emanación de nuestra gloria. María, imagen de nuestra bondad, te damos nuestra paz en tu corazón. En este corazón perfecto, yo, el Hijo, triunfaré. Nuestro corazón será tu corazón, horno del fuego del amor divino. Nuestra alma será tu alma, un tesoro augusto, un paraíso para nosotros. Nuestro espíritu será tu espíritu. Sí, porque quien está unido a nosotros es un solo espíritu con nosotros".

La Vraie Vie en Dieu, tomo 1. 
Vassula Ryden, Parvis, 
3ª edición 2019, 
págs. 946-952.

15 de julio de 2024

El origen y el sentido del escapulario de Nuestra Señora del Carmen

 Del sitio Fundación Cari Filii:

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario.

La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a Ella.

Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros.

Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. 

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. 

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario.

Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento).

Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. 

El escapulario tiene 3 significados:

  • El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

– Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón)

Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

  • Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
  • Consagración: “pertenecer a María” es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que el escapulario sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos". Quien usa el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Dice Jesús: "Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera". (Mt 11:29). El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. El escapulario es un signo de nuestra identidad como cristianos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación, lo que exige que seamos pobres, castos y obedientes por amor. 

Al usar el escapulario constantemente estamos haciendo silenciosa petición de asistencia a la Madre, y Ella nos enseña e intercede para conseguirnos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos, y nos está recordando que nuestra meta es el cielo y que todo lo de este mundo pasa.

En la tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden dice: "No lleguemos a la conclusión de que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos…Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la Misericordia."

El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)

El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. 

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.

Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario."

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice: "Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"

El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Se sabe de un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo:

-"Padre, yo no soy católico".

-"¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote.

-"He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente."

-"Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?"

Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.

Oración a la Virgen del Carmen
Súplica para tiempos difíciles

Tengo mil dificultades:
ayúdame.
 
De los enemigos del alma:
sálvame.
 
En mis desaciertos:
ilumíname.
 
En mis dudas y penas:
confórtame.
 
En mis enfermedades:
fortaléceme.
 
Cuando me desprecien:
anímame.
 
En las tentaciones:
defiéndeme.
 
En horas difíciles:
consuélame.
 
Con tu corazón maternal:
ámame.
 
Con tu inmenso poder:
protégeme.
 
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
 
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
 
Amén.

26 de mayo de 2024

¿Por qué algunos evangélicos odian a Nuestra Señora?

Del blog Asalta el Cielo con tu Rosario:

Extraído de Gaudium Press:

En un acto de afrenta, falta de respeto e intolerancia religiosa, un pastor evangélico del interior de São Paulo se refirió a la Virgen como "Satanás de azul". ¿Cómo queda el ecumenismo propuesto por el Papa Francisco ante este odio abierto a uno de los principales iconos de la fe católica?

Unos más, otros menos; unos de forma velada, otros más abiertamente; unos susurrando, otros gritando, lo cierto es que un buen número de evangélicos se sienten muy incómodos con la devoción católica a la Virgen María, y el agresivo discurso del párroco de Bastos es una muestra de ello.

Sabemos que los errores de unos pocos no pueden condenar a todos, pero tratar este episodio como una exageración o un caso aislado contribuye a legitimar los prejuicios y la intolerancia religiosa.

Pocos días después del incidente, el pastor publicó una carta de retractación en la página web de la iglesia que representa, pidiendo disculpas "a los católicos que se sintieron ofendidos" y justificando que, "debido a la libertad de creencia, pensamiento y expresión" garantizada por la Constitución, "no había infringido ninguna ley". Y que su intención era "mostrar su descontento con el uso de dinero público para un símbolo restringido a una sola religión". Sin embargo, no fue eso lo que mostró con sus palabras.

No nos corresponde a nosotros juzgar, pero la impresión es que la retractación se debe más a la intención de evitar una demanda por intolerancia religiosa que al arrepentimiento por la blasfemia cometida contra la Madre de Dios.

Hace unos años, un abogado que trabajaba conmigo pasó de cordero a lobo en un instante cuando me oyó decir "Nuestra Señora". Antes amable y servicial, el hombre gritó: "¡Nuestra Señora no! Su Señoría!" Y, por si el discurso en el que me acusaba de mi "idolatría" no fuera suficiente, a partir de ese día, el tipo hizo todo lo posible por "convertirme" a su confesión religiosa "para que aprendiera que María era una mujer como cualquier otra".

En otra ocasión, en vísperas del 12 de octubre, fiesta de la Patrona de Brasil, oí decir a una autodenominada pastora, denominación común para las esposas de los pastores evangélicos: "¡Esto sólo puede ser obra del diablo que ciega a estos católicos! Imagínense que Jesús, nuestro Salvador, es hijo de esa negra!".

La abogada era de una iglesia tradicional; el pastor, de una de las miles de pequeñas iglesias independientes que existen en Brasil, creada por ella y su marido, y que, como muchas otras, anunciaba que "en ese ministerio estaba la salvación".

Cuando alguien se propone criticar, debería, como mínimo, preocuparse de tener algún conocimiento de la causa que va a tratar. Nuestra Señora de Aparecida no es negra, es una imagen de Nuestra Señora de la Concepción que se oscureció por estar mucho tiempo bajo las aguas del río Paraíba. Pero si fuera negra, ¿qué tendría de malo?

En el contexto histórico de cuando la imagen fue encontrada, en octubre de 1717, todavía había esclavos en Brasil, ya que la esclavitud sólo fue abolida en mayo de 1888. Por lo tanto, podemos concluir que la Sabiduría Divina permitió que esto sucediera para demostrar su inmenso amor por todos y su sensibilidad ante el sufrimiento de cada pueblo en cada época. Prueba de ello es que uno de los primeros milagros registrados en Aparecida fue concedido a un esclavo cuya cadena se rompió delante de varios testigos.

Así, aunque sepamos que la imagen encontrada por los pescadores es una representación de Nuestra Señora de la Concepción, se ha vuelto común ver a Nuestra Señora de Aparecida como una mujer negra. Pero, desgraciadamente, los argumentos contra los prejuicios racistas son inútiles, porque es algo que las personas llevan dentro.

Son sólo dos ejemplos que utilizo para ilustrar que este odio y profundo rechazo a la Virgen por parte de personas que profesan otros credos no es un hecho aislado. Hay evangélicos que parecen respetar a la Virgen María como "Madre de Jesús", pero no permiten que nos refiramos a ella como "Madre de Dios". Incluso hay predicadores famosos en Internet que bromean al respecto, diciendo que "María no puede ser la madre de Dios porque Dios es más viejo que Ella". Y un pastor llegó a publicar que "no hay diferencia entre María y el portero de tu edificio".

Lo que pasa es que vivimos en una época de hipocresía en la que todo el mundo quiere aparentar y ser políticamente correcto, incluidos muchos católicos. Así que montan un desfile de carnaval con Jesucristo y representaciones del diablo en la misma carroza. Algunos protestan un poco, pero acaban dejándolo pasar, al fin y al cabo "hay que respetar la libertad de expresión". Hemos sabido de cultos satanistas, de profanaciones de hostias consagradas y de destrucción de iglesias, pero "es mejor no decir nada, al fin y al cabo, los católicos tenemos que ser tolerantes".

Hace unos años, en un acto grotesco y violento, un representante de una de las mayores iglesias evangélicas del país pateó una imagen de la Virgen en un programa de televisión y se aceptó la explicación de que actuó por su cuenta, que no representaba el pensamiento de la iglesia, que era algo fuera de contexto.

El Papa Francisco propone un movimiento ecuménico para que haya armonía entre las distintas confesiones religiosas, y la gente tiene la idea equivocada de que debemos aceptar todo lo que nos impongan y dejar de lado nuestro catolicismo para no ofender a otras religiones.

Por eso rezamos el rosario, pero lo hacemos a escondidas, a menudo metiéndonos las cuentas en el bolsillo, para que no se vea el rosario, "porque hay que respetar a la gente que piensa diferente, y rezar en la calle o en los transportes públicos podría ofender a nuestros hermanos de otras confesiones" ...

Veneramos a Nuestra Señora, la Llena de Gracia, la Bendita entre todas las mujeres, pero evitamos tener imágenes o estampas suyas en lugares donde puedan verse, incluso en los salones de nuestras casas, "porque la gente podría ofenderse y llamarnos idólatras...".

Como dijo el predicador de la ciudad de Bastos sobre la imagen de Nuestra Señora de Aparecida: "Ponedle un huevo, ponedle una gallina, ponedle lo que queráis, ¡pero no pongáis a Satanás vestido de azul a la entrada de la ciudad!". El oficio que presidía estaba siendo retransmitido por internet y pronto se hizo viral, atrayendo muchas críticas y llamando la atención de la prensa.

Esperamos que la hermosa escultura no sea objeto de vandalismo, porque si esto está ocurriendo incluso dentro de las iglesias, ¡imagínense en un lugar público después de un discurso como ese!

El alcalde de Bastos comentó el caso diciendo que "no era necesaria ninguna polémica, ya que muchos municipios brasileños rinden homenaje a los santos, a Jesucristo y al Espíritu Santo" y que, para complacer también a los evangélicos, decidió atender su petición colocando una escultura de una Biblia y una paloma blanca a la entrada de la ciudad, además de la imagen de Nuestra Señora, que representa al Espíritu Santo.

"Hemos intentado hacerlo lo mejor posible en un espacio ecuménico, porque creemos que las religiones deben coexistir pacíficamente", dijo el alcalde, declarando que incluso había recibido amenazas a causa de la imagen de Nuestra Señora de Aparecida.

Debemos entender que el ecumenismo no es una religión, sino un movimiento que busca la unidad y el diálogo entre diferentes confesiones. Antes de ser ecuménicos, debemos recordar que somos católicos y no permitir que se falte al respeto a nuestra fe.

Existe un odio incomprensible a la devoción mariana, que constituye una agresión no sólo contra la fe católica, sino contra Dios mismo, ya que eligió el seno sagrado de la Virgen María para hacerse hombre y nacer entre nosotros. Ni siquiera Martín Lutero, cuya Reforma protestante dio origen a esta profusión de iglesias, se refirió jamás a la Santísima Virgen María con una actitud irrespetuosa.

Es poco probable que este artículo sea leído por el público evangélico, por lo que sugiero a los católicos que me lean, especialmente a los que respetan el ecumenismo defendido por el Santo Padre, que guarden las palabras que siguen y se las ofrezcan a los detractores de la doctrina católica cada vez que los encuentren dispuestos a ofender y escandalizar a nuestra Iglesia y a nuestra fe:

"Ser Madre de Dios es una prerrogativa tan alta, tan inmensa, que sobrepasa todo intelecto. De ahí proviene todo su honor y su alegría, y esto la convierte en la única persona en todo el mundo, superior a todas las que han existido y que no tiene igual en la excelencia de tener un hijo pequeño en común con el Padre Celestial. En estas palabras se encierra, pues, todo el honor de María. Nadie podría predicar cosas más magníficas en su honor, aunque poseyera tantas lenguas como flores y hojas hay en la tierra, estrellas en los cielos y granos de arena en el mar. [...] ¿Quiénes son todas las mujeres, siervos, señores, príncipes, reyes y monarcas de la tierra comparados con la Virgen María que, nacida de ascendencia real (desciende del rey David), es también la Madre de Dios, la mujer más sublime de la tierra? Ella es, en toda la cristiandad, el tesoro más noble después de Cristo, a quien nunca podremos exaltar lo suficiente, la más noble emperatriz y reina, exaltada y bendecida por encima de toda nobleza, con sabiduría y santidad".

Aunque puedan parecer palabras pronunciadas por un Papa o un teólogo católico, fueron escritas por Martín Lutero y aparecen en el Manifiesto de Dresde, una declaración de teólogos luteranos de Alemania Oriental, publicada en la revista luterana Spiritus Domini, nº 5, en mayo de 1982.

En este mismo documento, refiriéndose a los milagros de Lourdes, los teólogos luteranos adoptan la siguiente postura: "Sería el colmo de la insensatez ignorar la voz de Dios que habla al mundo a través de la mediación de María, y darle la espalda únicamente porque hace oír su voz a través de la Iglesia católica. Puede ser que al rechazar o ignorar el mensaje que Dios nos envía a través de María, estemos rechazando la gracia última que nos ofrece para nuestra salvación."

Nuestro Señor Jesucristo nos enseña a no juzgar y, como ya se ha dicho, no podemos, por la actitud prejuiciosa de algunos, generalizar el pensamiento de todos, pero confieso que, dentro de mi pequeñez, me resulta muy difícil pasar por un episodio como éste sin indignarme. Al fin y al cabo, es difícil llamar hermano a alguien que ofende así a nuestra querida Madre.

Ante el desprecio de este pastor, es difícil repetir las palabras que Cristo pronunció en lo alto de la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23,34), ya que, por desgracia, creo que sí lo saben. Es lamentable que tantas personas se dejen llevar por blasfemos. Deberíamos compadecerlos, porque dejarse llevar y engañar en la fe es una de las peores tragedias que pueden ocurrir en la vida de un cristiano.

Por Afonso Pessoa