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25 de septiembre de 2023

Nuestra Señora de Crea

Del blog Luzeiro:

La región italiana del Piamonte, situada en los Alpes, en la frontera con Francia, es una de las más bellas de Europa. 

Pues en este verdadero paraíso de la naturaleza, en el Monte de Crea, hacia el año 350 d.C., San Eusebio, obispo de Vercelli, hizo construir una capilla en honor de Nuestra Señora. La intención era santificar el lugar, anteriormente consagrado a divinidades paganas. 

Diez años más tarde, el propio santo trajo de Oriente, donde había estado exiliado, tres estatuas de la Virgen María. Una la envió a la capilla de Crea y las otras dos a Oropa y Cerdeña, su tierra natal. Esta información procede de sus manuscritos encontrados en los archivos de la diócesis de Vercelli, que datan de su episcopado.

La antigua estatua de Nuestra Señora de Crea fue expuesta a una larga investigación científica durante su restauración, finalizada en 1981. Por ello, ha perdido el color negro y poético original del restringido grupo de "Nuestras Damas Negras o Morenas" al que pertenece. 

La capilla de esta devoción, verdadera reliquia de la Iglesia primitiva y corazón del santuario de Crea, también tuvo que ser reconstruida a lo largo de los siglos.A principios del segundo milenio, los canónigos regulares de Asti se establecieron en el convento de Crea. En 1483, tras una breve estancia de los Servitas, les sucedieron los monjes Lateranenses. A la presencia de estos hombres de gran cultura y sensibilidad artística, basada en la sólida formación religiosa dictada por la Orden, se debe el desarrollo del Santuario del Sacro Monte de Crea, hoy recorrido obligado para todos los cristianos del mundo oriental y occidental. 

Tras este periodo, en 1820, la Santa Sede cedió la custodia del Santuario a la exquisita Orden de los Frailes Menores de la Observancia. El 5 de agosto de 1890, cuando el arduo trabajo de restauración era ya considerable, la venerada escultura de Nuestra Señora de Crea recibió el manto de Reina y fue solemnemente coronada, junto con el Niño Jesús que lleva en brazos. 

Los franciscanos necesitaron ciento setenta años para que el Santuario de Nuestra Señora del Sacro Monte de Crea recuperase su esplendor original y desempeñase el papel de "Ciudad del Espíritu" propuesto por su fundador, San Eusebio de Verselli. En los últimos tiempos se ha convertido en un importante centro de acontecimientos marianos para el mundo cristiano, pero siempre con una creciente afluencia de peregrinos y romeros devotos de María. 

En 1980, el gobierno italiano delimitó la zona del Santuario como reserva ecológica, que fue donada al Vaticano para su conservación. Desde 1992, este santuario mariano está bajo el cuidado de los sacerdotes de la diócesis de Casale Monferrato.

17 de septiembre de 2023

El Escapulario Negro de Nuestra Señora de los Dolores

Del sitio Los Dolores de María Santísima:

Durante la Edad Media era común para los cristianos devotos unirse a las órdenes religiosas, en forma auxiliar,  algunas de estas asociaciones a veces fueron llamadas Órdenes Terceras o Terciarias porque se basaban en la Tercera Regla de las  mismas Órdenes. Aunque estas personas estaban autorizadas para usar el “hábito terciario”, sin haber hecho los respectivos votos religiosos, su vestimenta tenía variantes en el velo, cruz pectoral y sobre todo en el escapulario. Con el tiempo, este quedó siendo el único distintivo autorizado para los terciarios. 

Convertirse en miembro de una congregación era considerado muy importante, sobre todo a nivel espiritual, porque los terciarios participaban de las obras y méritos espirituales de toda la orden, o sea, de las misas, indulgencias, penitencias y oraciones de los miembros de la Primera (frailes) y Segunda Orden (monjas). Aportaciones económicas, de servicio, caritativas podían ser la aportación de los terciarios a la Orden, aunque sabemos que sus méritos espirituales no serían menos.

En el siglo XI el escapulario monástico se fue transformando paulatinamente y reduciendo visiblemente, y pasó de ser de una prenda del hábito a un pequeño objeto sacramental, para expresar la devoción de individuos que no fueran miembros de cierta orden, pero que deseaban alguna afiliación con ella. Esta transformación se dio sobre todo por comodidad y acercamiento a todo el mundo. Por ejemplo, los nobles, eclesiásticos no podían usar un escapulario enorme sobre las ropas, pero sí un pequeño “scapulae” junto al cuerpo. En 1280 ya existía  la costumbre de imponer escapularios a seglares que no podían pertenecer a la Primera o Segunda Orden, a benefactores o fundadores de monasterios que eran casados.

Ya comienza a existir el escapulario tal y como hoy lo conocemos: dos rectángulos de tela unidos por una cinta o cordón. Así, aunque aún más grande que los modernos.  Estos escapularios grandes son utilizados aún por miembros de la “Tercera Orden” (hoy llamadas Órdenes Seglares) de franciscanos, carmelitas, servitas, trinitarios y dominicos en ocasiones especiales. Para ganar las indulgencias asociadas a cada Orden, los miembros deben usar esta prenda constantemente, pero en 1883, León XIII permitió ganarlas si se usaba una pieza de menor tamaño. Una vez más y por los mismos motivos, el escapulario se reduce. El fin: no ser un objeto obstructivo.

Al extenderse la costumbre se hace necesaria la identificación y diferenciación, así que, al menos, los Mercedarios, los Trinitarios, los Carmelitas y los Servitas añaden el escudo de la Orden al Escapulario y comienzan a vestir a sus  advocaciones marianas propias con el hábito de la Orden y el escapulario.

 Estando históricamente aprobado que el hábito negro y el escapulario de los Siervos de María fue dado por la mismísima Virgen a los siete santos fundadores de la orden. en el monte Senario, Nuestra Señora se volvió a aparecer a los siete fundadores, mostrándoles un hábito negro y recomendando que lo llevasen en memoria de la Pasión de su Hijo. Les dio también las reglas de San Agustín, que debían seguir, fundando así una nueva orden religiosa. En memoria de esa aparición, que tuvo lugar el Viernes Santo del año 1239. 

Hacia la mitad del siglo XV se empezó a reforzar el sentido que tiene el escapulario de ser el hábito negro original de la orden, estando esta idea también en la bula del Papa Inocencio VIII . El escapulario negro también se le conoce el del hábito del dolor pues recuerda el luto y el dolor de la Virgen por la pasión del Señor. María Santísima promete su ayuda en la vida y su protección y asistencia en la muerte para todos los que lleven su escapulario y le tengan devoción a sus dolores.

15 de julio de 2023

Detalle de la bondad de Nuestra Señora a un perfecto devoto suyo

Ejemplo 19 de Las Glorias de María:

El B. Joaquín Picolomini, muy devoto de María, desde su infancia, visitaba hasta tres veces al día una imagen de la Virgen de los Dolores que se veneraba en una iglesia, y los sábados ayunaba para mejor honrarla. A media noche se levantaba para meditar en sus dolores. Y María Santísima le recompensó estos obsequios. 

En su juventud le dijo que entrara en la Orden de los Servitas, lo que, sin demora, ejecutó el Beato. Al final de su vida, se le apareció también la Virgen María trayéndole dos coronas: una de rubíes, en premio de la compasión que había tenido de sus dolores, y otra de perlas, como premio a la virginidad que le había consagrado. 

Poco antes de morir, se le volvió a aparecer, y el enfermo le pidió la gracia de morir el mismo día en que murió Jesucristo. La Virgen Santísima le consoló diciendo: “Pues bien, prepárate, porque mañana, viernes, morirás de repente, como deseas, y estarás conmigo en el paraíso”. 

En efecto, así sucedió. Mientras en la iglesia cantaban la Pasión de Cristo según san Juan, al decir las palabras “Estaba junto a la cruz de Jesús su Madre”, el paciente entró en agonía, y al decir: “E inclinando la cabeza entregó su espíritu”, el bienaventurado entregó también su alma al Señor, a la vez que el templo se iluminaba con misterioso resplandor, y un suave y desconocido aroma se esparcía en el ambiente.
 

ORACIÓN DE AMOR HACIA MARÍA

Reina del cielo y de la tierra!

 ¡Madre del soberano Señor del Universo!

 ¡Criatura la más sublime, excelsa y amable!

 Es verdad que muchos ni te conocen ni te aman;
pero miríadas de ángeles y santos en el cielo
te aman y no cesan de cantar tus alabanzas;
y aun en la tierra ¡cuántos felizmente
se consumen en tu amor,
y andan de tu bondad enamorados!

 ¡Ojalá te amara yo también, mi amable Señora!

 ¡Quién me diera el pensar siempre en ti
servirte, alabarte y honrarte,
y trabajar para que de todos fueras honrada y amada!

 Has llegado a enamorar a Dios,
y con tu belleza, por decirlo así,
lo has atraído del seno del eterno Padre,

y lo has hecho venir a la tierra
para hacerse hombre e Hijo tuyo.
 
 Y yo, pobre gusanillo, ¿viviré sin amarte?
 
También yo te quiero amar de verdad,
y hacer cuanto pueda por verte amada por todos.
Ya ves, Señora, el deseo que tengo de amarte;
ayúdame para cumplirlo.
 
Sé que a tus amantes,
tu Dios los mira complacido;
Él, después de su gloria, nada desea más que la tuya,
verte honrada y amada por todos.
 
Toda mi dicha la espero de ti, Señora,
tú me has de obtener
el perdón de todos mis pecados;
tú, la perseverancia;
tú me has de asistir en la hora de la muerte;
tú me has de librar del purgatorio;
tú, en fin, me has de conducir al paraíso.
 
Todo esto han esperado de ti los que te aman,
y ninguno se ha visto defraudado.
 
Lo mismo espero yo,
ya que te amo con todo el corazón,
y sobre todas las cosas, después de Dios.

26 de noviembre de 2022

La oración a Nuestra Señora que tiene un poder indescriptible

 Del sitio Patheos:

El Rosario, tal y como lo conocemos hoy, se originó a mediados o finales del siglo XV, aunque la leyenda dice que surgió de Santo Domingo, a principios del siglo XIII, antes de caer en desuso. El Rosario se basaba en tradiciones de oración que utilizaban múltiples repeticiones de la misma oración, al principio el Padre Nuestro, utilizando nudos en una cuerda para llevar la cuenta.

En la Irlanda del siglo IX, los laicos empezaron a utilizar una cuerda de cuentas para llevar la cuenta de los ciento cincuenta padrenuestros que rezaban para reflejar el número de salmos rezados por el clero regular de los conventos en el Oficio Divino; en aquella época se llamaba "Salterio de Nuestra Señora". En una práctica similar en la Iglesia de Oriente, los laicos solían utilizar cuerdas anudadas.

La intención era reflejar los 150 salmos. En los primeros siglos, algunos rezaban 150 padrenuestros, otras 150 avemarías, otras 150 alabanzas a Jesús, otras 150 alabanzas a María. En el siglo XIV, cada repetición de la oración principal iba acompañada de breves meditaciones, con series de 50, de 100 y de 150.

En contra de la creencia popular, el Saludo Angélico no es sólo una aberración occidental.

Casi todas las traducciones orientales al inglés traducen la primera palabra como "Rejoice!" en lugar de "Hail!". San Jerónimo, que tradujo la Vulgata del griego al latín, no era ni mucho menos un sabio lingüístico. La palabra griega "Chaire" significa "Alégrate", al igual que "Ave" significa "Salve". Donde Jerónimo dice "gratia plena", o "lleno de gracia", el griego original tiene la palabra "kerecharitomene", o "favorecido".

En Oriente, las dos frases de Lucas unidas como una sola se utilizaban en una oración regular ya en el siglo V. De hecho, forma parte de la liturgia de Santiago de Jerusalén, de San Marcos de Alejandría, de San Basilio el Grande y de los jacobitas abisinios. Algunos estudiosos y teólogos orientales conjeturan que su uso se remonta al siglo IV, o se remonta a la introducción del Tercer Concilio Ecuménico de Éfeso en el año 431.

Al componer su fórmula para el Sacramento del Bautismo en el año 647, San Severo, Patriarca de Alejandría, incluyó la oración así "La paz sea contigo, María, favorecida, porque el Señor está contigo. Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesucristo. Santa María, Theotokos, ruega por nosotros, pecadores. Amén". Este es el primer caso que se conoce de una petición añadida al final de la Salutación Angélica, pero nunca se difundió en Oriente.

En 1198, la Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de los Cautivos comenzó a rezar el Rosario de la Santísima Trinidad en una coronilla de tres grupos sobre nueve cuentas. La oración en torno a la cual se estructuró la coronilla es el Trisagio.

En 1233, la Orden de los Siervos de María, conocida como los Servitas, instituyó su rosario conocido como el Rosario de los Siete Dolores de Nuestra Señora. La forma se utiliza con una coronilla de siete décadas.

En 1422, la Orden de los Frailes Menores (los franciscanos) estableció el Rosario de las Siete Alegrías de Nuestra Señora, también conocido como la Corona Franciscana. Este rosario se reza con siete decenas de Avemarías, rematadas por un Padre Nuestro y una Doxología Menor, con dos Avemarías más añadidas al final.

En 1851, el Vaticano aprobó la Coronilla de San Miguel, que consta de nueve grupos de tres cuentas pequeñas separadas por una cuenta grande. Las oraciones utilizadas son el Padrenuestro y el Ave María.

En 1912, la Orden de la Visitación instituyó el Rosario de las Cinco Llagas, rezado en una coronilla de cinco decenas pero con oraciones diferentes.

En 1935, las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia instituyeron la Coronilla de la Divina Misericordia, rezada en una coronilla de cinco decenas pero con oraciones especiales.

En 1983, los videntes de Medjugorje, Croacia, introdujeron, o revivieron, una forma conocida como el Rosario de Jesús. Consiste en siete meditaciones de cinco cuentas cada una, antes de las cuales se reza en voz alta el misterio y la intención, seguidas de cinco Padres Nuestros, concluyendo con esta colecta: "Oh Jesús, sé fuerza y protección para nosotros". Al final, se recitan siete Doxologías Menores.

El Rosario es muy apreciado en la Iglesia Católica. El arzobispo Fulton Sheen dijo:  "El rosario es el libro de los ciegos, donde las almas ven y representan el mayor drama de amor que el mundo ha conocido; es el libro de los sencillos, que los inicia en misterios y conocimientos más satisfactorios que la educación de otros hombres; es el libro de los ancianos, cuyos ojos se cierran sobre la sombra de este mundo, y se abren sobre la sustancia del próximo. El poder del rosario es indescriptible."

15 de septiembre de 2022

Beneficios de Nuestra Señora de los Dolores a quienes la veneran

Del sitio Gaudium Press:

Es imposible no sentir una profunda emoción al contemplar alguna expresiva imagen de la Madre Dolorosa y meditar estas palabras del profeta Jeremías, que la piedad católica aplica a la Madre de Dios: “Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante a mi dolor” (Lam 1,12). 

No olvides los dolores de tu madre” (Eclo 7,27). Es grato imaginar que este precepto del Espíritu Santo haya inspirado en los cristianos de los primeros siglos una especial veneración por los sufrimientos de la Madre de Dios y nuestra. 

A tal respecto, Santa Isabel de Hungría (†1231) afirma haber sido agraciada con una aparición de San Juan Evangelista. San Juan le contó una la visión que él mismo tuvo el día de la partida de la Virgen al Cielo, visión en la que se le mostraba el encuentro de Ella con su Divino Hijo, tras la resurrección del Señor. 

En ese primer encuentro – relató San Juan – el Redentor y su Madre conversaron sobre los sufrimientos que ambos soportaron en el Calvario. Al final, la Virgen María pidió a Jesús gracias y privilegios especiales para todos los que recordaran y se compadecieran en la tierra con los lamentos, las lágrimas y los dolores que ella padeció en unión a Él, para nuestra Redención. Y su Divino Hijo atendió prontamente ese pedido, concediéndole cuatro grandes favores. 

Primero: quien invoque a la Virgen María por sus dolores y llantos tendrá la dicha de hacer verdadera penitencia de sus pecados antes de morir. 

Segundo: tendrá la protección y el amparo de Nuestra Señora de los Dolores en todas las adversidades y trabajos, especialmente en la hora de la muerte. 

Tercero: quien, rememorando los dolores y llantos de la Santísima Virgen, también incluya los de la Pasión en su entendimiento, recibirá en el Cielo un premio especial.

Cuatro: de esa Soberana Señora obtendrá todo cuanto pida para su salvación y utilidad espiritual. 

Ya el siglo IV algunos insignes doctores de la Iglesia – San Efrén, San Ambrosio y San Agustín – desarrollaron conmovedoras reflexiones sobre los dolores de María. A fines del siglo XI otro doctor de la Iglesia, San Anselmo, propagaba la devoción a Nuestra Señora de los Dolores. Muchos monjes benedictinos y cistercienses hacían coro a esta difusión. En el siglo siguiente, el gran San Bernardo de Claraval, también doctor de la Iglesia, llevó más lejos la práctica de esta devoción. A todo ellos se sumaron los ardorosos frailes servitas, ya en el siglo XIII. 

En concomitancia a este crecimiento de la devoción, fueron floreciendo espléndidos monumentos artísticos y literarios de alabanza a la Madre de los Dolores. Uno de ellos – el himno Stabat Mater, compuesto hacia 1300 por Iacopone de Todi – fue adoptado en la liturgia y despierta en los oyentes los mejores sentimientos de ternura y compasión hacia la Virgen sufriente: “Estaba la Madre dolorosa en llanto a los pies de la Cruz, de la cual pendía su Hijo…” 

En la imaginería sagrada se destaca la “Piedad”, representación de la Madre desconsolada y bañada en lágrimas, contemplando el cuerpo sagrado e inerte del Hijo que yace en sus brazos virginales. Y la “Soledad”: el Hijo fue sepultado ya, y la Madre, privada incluso del divino cadáver para contemplar, sólo guarda en sus manos un sudario. 

En 1423, para reparar los ultrajes de los herejes husitas que desfiguraban, con sacrílego furor, las imágenes de Nuestro Señor y de la Virgen Santísima, el Concilio Provincial de Colonia instituyó la conmemoración litúrgica de los Dolores de María. Tres siglos más tarde, en 1727, el Papa Benedicto XIII la inscribió en el Calendario Romano, ampliando la celebración a la Iglesia del mundo entero. 

Actualmente, la liturgia rinde tributo a Nuestra Señora de los Dolores hoy 15 de septiembre, fecha establecida por el Papa San Pío X en 1913. 

Los siete dolores, las siete tristezas o las siete espadas… El relato de los Santos Evangelios proporcionó a la piedad popular los elementos para formar la colección de los siete padecimientos de la Virgen Madre. 

Una espada atravesará tu alma” (Lc 2,35), profetizó Simeón a María en el Templo. Fue su primer gran dolor. Siguen después los demás, en el orden cronológico del Evangelio: la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en el Templo, la subida al Calvario, la Crucifixión de Nuestro Señor, el descendimiento de la Cruz y la sepultura

Durante cierto tiempo, la memoria de la Virgen de los Dolores se conmemoró bajo el título de celebración de los Siete Dolores de María, introducida en la liturgia en 1668 por iniciativa de la Orden de los Frailes de los Siervos de María (Servitas). Esta Orden goza el privilegio de un prefacio propio para la conmemoración litúrgica del 15 de septiembre, en donde se recita esta emocionante oración a Dios Padre, verdadera joya de piedad y teología: “Tú, para restaurar al género humano, con sabio designio asociaste benignamente la Virgen a tu Hijo Unigénito; y Ella, que por la acción fecunda del Espíritu había llegado a ser su madre, por un nuevo don de tu bondad se hizo su auxiliar en la Redención; y los dolores que no sufrió trayendo al mundo su Hijo, los sufrió severísimos para hacernos renacer en ti”.

Por Lucía Pérez Wheefock

28 de marzo de 2020

Nuestra Señora del Monte Berico

Del sitio María de Nazaret:

Un precioso manuscrito, guardado en la biblioteca Bertoliana de Vicenza, en Véneto (Italia), cuenta con gran detalle los hechos ocurridos en esta ciudad del norte de Italia, "sacudida y diezmada" por una epidemia muy grave de peste, entre 1426 y 1430.

El 7 de marzo de 1426, Vincenza Parisi, de 70 años, vio en la colina de Monte Berico, cerca de Vicenza, una mujer con la apariencia de una magnífica reina vestida con ropas más resplandecientes que el sol y envuelta en mil perfumes. Ante tanta belleza, sus fuerzas la abandonaron y cayó al suelo. Entonces la señora hermosa la levantó y le dijo: —"Soy la Virgen María, la Madre de Cristo que murió en la cruz por la salvación de los hombres. Por favor, ve y dile a la gente de Vicenza en mi nombre que construyan una iglesia en este lugar, en mi honor, si quieren recuperar la salud. De lo contrario, la plaga continuará".

Vincenza le preguntó: —"Pero la gente no me creerá. ¿Y dónde encontrar, oh Madre gloriosa, el dinero para hacer estas cosas?" —"Tú insistirás en que la gente lleve a cabo mi voluntad" —respondió la Virgen— "de lo contrario, nunca serán liberados de la peste y, mientras la gente no obedezca, verán a mi Hijo irritado contra ellos".

Y prosiguió: “Como prueba de lo que digo, que excaven aquí y de la roca árida y viva brotará agua, y tan pronto como se inicie la construcción, el dinero no faltará”, y marcó en la tierra, con una rama de olivo, el lugar donde la iglesia se construiría, el lugar preciso donde se encuentra hoy el altar mayor del santuario.

Todos los que visiten esta iglesia con devoción —agregó—, con motivo de mis festividades y el primer domingo de cada mes, recibirán como regalos la abundancia de las gracias y la misericordia de Dios, así como la bendición de mi mano materna”. Cuando bajó a la ciudad, Vincenza contó todo, pero nadie le creyó y el obispo, Pietro Emiliani, la despidió diciendo que se había vuelto loca.

Dos años después, la Virgen se le apareció nuevamente a Vincenza Parisi, el 1 de agosto de 1428. La ciudad estaba en una situación extrema y la Virgen repitió su petición y sus promesas a la anciana. Vincenza volvió a la ciudad y esta vez se le creyó. Las autoridades de la ciudad, el Consejo de los Cien y el Consejo de los Quinientos, reunidos en el gran salón de la Razón, decidieron construir en muy poco tiempo la iglesia en Monte Berico. Comenzaron veinticuatro días después.

La Virgen había hablado con Vincenza sobre una fuente de agua que brotaría de la roca viva en el lugar donde se construiría el santuario y, efectivamente, eso fue lo que sucedió: durante las obras, "brota como fuente de agua maravillosa e increíble... hasta el punto de desbordarse en este lugar como un río abundante que descendió con gran ruido a lo largo de la montaña".

Y, de acuerdo con la segunda promesa de la Virgen, el dinero fluyó en cantidad suficiente. Finalmente, "…la construcción comenzó el 25 de agosto, la gran plaga desapareció en parte y la iglesia se completó en tres meses. Toda esta provincia quedó totalmente liberada de esta gran calamidad, de modo que desde ese día, con la ayuda de Dios, no sufrió absolutamente más la enfermedad”.

El muy popular santuario de la Virgen del Monte Berico se ha convertido hoy en día en uno de los lugares más importantes de devoción mariana de Europa: "El primer domingo del mes, tenemos en promedio 22,000 confesiones. A veces nos quedamos hasta las diez de la noche en el confesionario”, informan los Servitas de María, que custodian este hermoso sitio y su magnífico panorama desde en 1435.

7 de septiembre de 2019

Nuestra Señora de las Angustias

Del sitio de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

La iglesia de San Bartolomé, ubicada en pleno centro histórico de la ciudad de Murcia, alberga una de las imágenes marianas más veneradas por sus habitantes: la de Ntra. Sra. de las Angustias. Se trata de una talla en madera policromada y estofada plenamente barroca, representando a María sosteniendo el cuerpo inerte de Jesucristo al pié de la Cruz, completando el grupo escultórico cuatro angelitos que acompañan a la Virgen en esta representación tan cargada de dolor y dramatismo. 

La obra fue realizada en 1740 por el insigne Salzillo, quien recibió el encargo por parte de la Cofradía de Servitas. Su belleza y perfección anatómica es indiscutible, constituyendo uno de los mejores ejemplos que de este icono pasional existen a lo largo y ancho del mundo.

La Orden de Servitas (o Siervos de María) aparece en Murcia en 1665, siendo la veneración y fomento del culto a Nuestra Señora de las Angustias uno de los principales fines de sus cófrades. Desde el momento en que se adquiere la talla, la Virgen de los Servitas empezaría a tomar parte en los desfiles de Semana Santa de la ciudad, surgiendo con ellos el creciente fervor de los murcianos hacia esta advocación mariana. En 1797 sería entronizada en una hermosa capilla de estilo barroco que a tal efecto fue edificada en el templo de San Bartolomé, la misma que actualmente ocupa y donde recibe culto durante todo el año. Incluso sería nombrada protectora del gremio de plateros, comerciantes que tradicionalmente han desarrollado su actividad en las calles aledañas a esta iglesia.

Clemente XII concedió indulgencia plenaria a cuantos visitaran la capilla de Ntra. Sra. de las Angustias durante el Domingo de Ramos. Y en 1830, Pio VIII concede otra indulgencia plenaria para todos los que lo hicieran desde la víspera del Viernes de Dolores hasta ponerse el sol en dicho día, que es cuando se celebra su festividad.

Nuestra Señora de las Angustias desfila la noche de Viernes Santo en la llamada "Procesión de los Servitas", recorriendo a hombros unas calles repletas de fieles que esperan el solemne paso de la Virgen. El color negro de las túnicas de sus cófrades y penitentes tiñe de luto la primavera murciana desde hace más de doscientos años, constituyendo uno de los desfiles más emotivos de cuantos se celebran en la capital.

3 de octubre de 2017

Nuestra Señora del Pozo

Del sitio Reina del Cielo:

El Obispo de nuestra Diocesis trajo a la iglesia una imagen de “La Señora del Pozo”, a la que presento como “La Patrona de los que sufren depresión”. En un mundo donde mas y mas gente cae en el pozo de la depresión, esta advocación Mariana viene a oficiar como bastón y ayuda de quienes desean encontrar en el amor a Dios el camino de salida de la tristeza extrema. Un mal moderno por definición, la depresión nos invade poniendo un vacío que nos distancia de la esperanza y la alegría de ser hijos de Dios. Puede ser clasificada claramente como un desierto espiritual, que el hombre debe aprender a sobrellevar como una cruz que Jesús nos invita a compartir con Él. Vista de este modo, la tristeza o depresión adquieren un valor espiritual inmenso, porque nos unen con la angustia que el Señor sufrió en el Getsemaní, la noche en que iba a ser traicionado y entregado. Jesús vera con agrado nuestra ofrenda, y nos sacará a la luz de la esperanza cuando nuestra alma este lista para recibir Su Gracia.

De este modo, La Señora del Pozo es la perfecta intercesora con Aquel que, todo amor, nos espera con los Brazos abiertos para ser nuestro motivo de alegría y esperanza, fe y amor. María es, una vez mas, el camino mas corto y simple para reencontrarnos con Jesús.

El origen de la devoción a la Advocación Mariana de La Madonna del Pozzo se remonta al siglo XIII, en la Roma de la edad media. La tradición indica que alguien arrojó, voluntariamente, una imagen de María realizada sobre una pieza de piedra dentro de un pozo cisterna o pozo de agua. El profundo hoyo se encontraba ubicado en el establo de la residencia de un Cardenal en las inmediaciones de Roma.

En la noche entre el 26 y el 27 de septiembre del año 1256 se produce el prodigioso hecho de que el agua empieza a brotar con tal fuerza desde el pozo, que eleva a la superficie la imagen de la Virgen retratada en piedra. Los testigos advirtieron no solo el fluir violento del agua sino de modo mucho mas resaltable, que se elevaba a la superficie la piedra con la imagen de la Virgen. El hecho fue inmediatamente reconocido como un milagro, al punto que el propio Pontífice realizo una procesión hasta el lugar de los hechos. Desde entonces esta advocación de María es conocida como la Señora del Pozo, o la Madonna del Pozzo.

En la actual Iglesia-Santuario esta imagen es venerada en una Capilla, donde muchos fieles se acercan cotidianamente para beber el agua del antiguo pozo, que luego de tantos siglos sigue brotando.

El contiguo convento de los Siervos de María fue abierto en el año de 1513, que era anteriormente convento de la Observancia y despues de Mantua. Desde el año 1803 forma parte de la Provincia de Romaña, hoy Provincia de Piemonte-Romaña de los Siervos de Maria. Los sacerdotes servitas custodian este santo lugar, señalado por la Gracia de Dios.