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17 de septiembre de 2025

Nuestra Señora del Tránsito de Zamora

 


Del sitio Vidas Santas:

De un autor anónimo:

Hace mucho tiempo, entre los siglos XVI y XVII, unos zamoranos piadosos, Doña Osorio y Don Juan de Carbajal, donaron su hacienda para que se fundara un convento de monjas descalzas de la orden de Santa Clara.

Se juzgó que las monjas más adecuadas serían las Descalzas de Gandía. Éstas aceptaron y tras duros caminos llegaron a Zamora. Una crecida del Duero les impidió llegar a la ciudad, así que se refugiaron durante varios días en el convento de los Jerónimos

Al fin, llegaron al convento y se asentaron. Pero la madre Priora estaba triste. Cuando las demás le preguntaron por qué estaba triste respondió: "Es que he añorado mucho la imagen de Nuestra Señora que teníamos en Gandía".

Las demás hermanas rezaron mucho porque se cumpliera el deseo de la madre Priora, porque ellas no tenían dinero.

Pasó un tiempo hasta que una mañana llegaron unos peregrinos de Santiago de Compostela. Eran conocedores del anhelo de la madre Priora y se ofrecieron a hacer una escultura de la Virgen. Sólo le pidieron una habitación dónde no fueran molestados hasta que ellos avisaran.

Y dicho esto, se pusieron a trabajar. Al principio se les oía trabajar, pero poco a poco, la madre Priora se fue poniendo nerviosa y llegó un momento en que no podían aguantar más.

Entraron en la habitación y ante sus atónitos ojos descubrieron la imagen de la Virgen del Tránsito, al abrir la puerta no encontraron ni rastro de los escultores. Se dice que eran dos ángeles y que a la Virgen le faltan dos dedos en un pie porque la curiosidad de la monja no les dio tiempo a terminar su obra.

Nuestra Señora del Tránsito se ha convertido en la patrona de la ciudad y ha salido de su clausura en los momentos en que la ciudad de Zamora ha pasado por grandes calamidades.

Imagen yacente de Nuestra Señora, que celebra su fiesta en Zamora, el día 15 de agosto. Es la imagen de la Virgen más venerada en la ciudad. Fue traída al convento de clarisas franciscanas fundado en 1597 por Sor Ana de la Cruz, nieta de San Francisco de Borja. Allí permaneció la imagen hasta 1750, en que se trasladó a la Iglesia.

26 de marzo de 2019

Nuestra Señora de Monserrat

Del sitio web Aleteia:

El culto de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino

Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron.

 Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales.

Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino. 

La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. 

A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche.

 En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño "La Moreneta" (La Morenita). La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. 

Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono. 

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues.

La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por supuesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Santísima Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. 

Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.


Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.


Oración a Nuestra Señora de Montserrat
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia,
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas.
Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros
seres queridos y a todos los que se sienten
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.
Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros.


14 de junio de 2018

Nuestra Señora del Camino

Del sitio Catholic.net:

La Madonna della Strada o Nuestra Señora del Camino, es la Patrona de la Compañía de Jesús y la primera ante la cual San Ignacio de Loyola y los otros fundadores de la Compañía oraban en Roma. Su día conmemorativo ayuda a recordar a los jesuitas que son peregrinos, inspirándose en uno sus fundadores que eligió ser llamado "el Peregrino". 

En el año 425, la familia Astalli erigió un santuario a la Virgen María en el distrito siete de la antigua ciudad de Roma. La Virgen de este santuario es a veces llamada la "Madonna degli Astalli", o la "Virgen de la Astalli familia". A este icono se le llamará Madonna della Strada. 

La imagen original de esa "Virgen del Camino" es un anónimo producto de la escuela romana realizada entre los siglos XV y XVI. Antes que la Compañía de Jesús obtuviera la aprobación de la Santa Sede, Ignacio de Loyola y sus compañeros fueron admirados por su celo apostólico y buenas obras. La localización de los primeros jesuitas era una pequeña iglesia dedicada a Nuestra Señora del Camino (Madonna della Strada), donde Ignacio y varios de sus compañeros a menudo predicaban y celebraban misa. 

Uno de los jesuitas iniciales fue un sacerdote diocesano llamado Pietro Codacio, que en 1539 se convirtió en el primer italiano a entrar en la Compañía de Jesús. Después de establecer la Compañía de Jesús en 1540, Pablo III dio la primera Iglesia a San Ignacio y sus compañeros en febrero de 1541. 

El 22 de abril de aquel año, San Ignacio de Loyola y sus cinco compañeros (Salmerón, Laínez, Broet, Jay y Codure), los primeros jesuitas, hicieron los votos solemnes ante esta imagen de la Santísima Virgen, a quien desde ese día la conocen como Madre de la Compañía de Jesús. 

Fue el propio Padre Codacio quien se convirtió en el pastor de Santa Maria della Strada el año siguiente y, a petición de éste la iglesia fue formalmente puesto bajo el cuidado de la Sociedad en 1542. 

Entre 1569 y 1575 debió de estar expuesta en la cercana iglesia de San Marcos. En 1696 la capilla fue adornada con mármoles, frescos y tablas que representan escenas de la vida de la Virgen y se añadió una inscripción latina que recuerda a san Ignacio y a san Francisco de Borja celebrando la eucaristía ante la Virgen. 

A esta imagen san Ignacio y sus primeros compañeros profesaron gran devoción: san Francisco Javier, apóstol de Oriente; el beato Pedro Fabro, primer compañero de Ignacio, hombre bueno y misionero en Europa; san Pedro Canisio, autor del catecismo y fundador de colegios en Alemania; san Estanislao de Kostka, novicio enviado por Canisio a Roma, que fue recibido por san Francisco de Borja, y san Felipe Neri. Todos buscaban en María el consuelo y la intercesión de la Señora.

Nuestra Señora del Camino atrajo la devoción de los primeros jesuitas, así como muchos de los fieles. En 1568, el Cardenal Alessandro Farnese comenzó la construcción de la Iglesia Gesú de Roma, la Iglesia madre de los Jesuitas, en lugar de la iglesia donde se exhibía el icono, "Madonna della Strada". Concebida por vez primera en 1551 por san Ignacio de Loyola, el Gesú fue también el hogar del General Superior de la Compañía de Jesús hasta la supresión de la orden en 1773. Cuando la Iglesia de Santa Maria della Strada fue derrumbada para dar paso a la monumental iglesia madre de la sociedad, la Iglesia del Gesú, la imagen de la Madonna della Strada consagrada en la antigua iglesia se conservó en una capilla del santuario. La tradición era que para conmemorar los santuarios y las iglesias que ya existían en las tierras usadas para nuevas iglesias, se construían capillas dedicados a esos iconos desplazados, dentro de la nuevas y más grandes iglesias. Por lo tanto, en la Iglesia de Gesú se hizo una capilla a la "Madonna della Strada". 

La imagen de la Virgen de la Strada es un fresco de excelente factura de la segunda mitad del S. XIII y primera mitad del S. XIV. Se trata de una representación iconográfica anónima de la Virgen, aunque los elementos compositivos la sitúan en la escuela romana medieval; de todos modos no se descarta la posibilidad de que pertenezca al círculo de Cavallini, teniendo en cuenta que Madre e Hijo hay que atribuirlos a distintos artistas. Ella aparece representada de medio busto, ataviada con un manto dorado revestido a modo de seda que la envuelve, siendo visibles las líneas doradas del Espíritu Santo. Con la mano izquierda sostiene al Niño, al tiempo que la mano derecha se encuentra abierta hacia los fieles. La mirada es frontal y el rostro sereno. La cabeza se halla coronada y circundada por el nimbo. En conjunto, podemos afirmar que estamos ante una imagen de María como Madre y mediadora de todas las gracias. El Niño aparece nimbado en forma de cruz. Su postura recuerda al Pantocrátor. Su mirada es igualmente frontal y, como su Madre, también presenta un rostro sereno. En su mano izquierda sostiene el Libro de la Vida, mientras que la derecha aparece en actitud de bendecir. A la izquierda de la Virgen quedan restos de la estrella dorada, siguiendo el canon de la época, junto con las tres estrellas colocadas, en las dos espaldas y una sobre la cabeza, que indicaban la fe en la virginidad de María. 

La Imagen de la Virgen del Camino fue coronada canónicamente en 1638, y es muy venerada por los fieles que la visitan. 

Dicho acto fue repetido en 1885. Ella es para la Compañía de Jesús la memoria de sus comienzos.
A causa de esta veneración el Papa León XIII, en 1890, concedió a los jesuitas la fiesta litúrgica de la Virgen del Camino o della Strada, con misa propia para el 24 de mayo. Como la Compañía de Jesús se propagó por todo el mundo, la imagen y el nombre de Madonna della Strada se propagó también. Muchas capillas jesuitas han sido nombrados Madonna della Strada, ayudando a fortalecer aún más los lazos de la Sociedad a la devoción a la Virgen del Camino. 

Y el 25 de septiembre de 1978 (AR XVII, 205) la Santa Sede otorga a toda la Compañía su misa y oficio litúrgico para el mismo día como memoria libre.