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4 de noviembre de 2025

Icono de Nuestra Señora, Madre de Dios de Iverskaya

 

Del sitio 1000 razones para creer:

Un día de 1930, Pavlov, un ruso blanco que había huido a París para escapar de los bolcheviques, pasaba por la calle Saint-Honoré y se detuvo, fascinado, ante el escaparate de una tienda de segunda mano. Tardó un momento en darse cuenta de lo que le había llamado la atención: en un rincón del escaparate, desprovisto de sus adornos de oro, plata, perlas y piedras preciosas, que sólo dejaban ver el rostro y las manos, había un gran icono antiguo de María odoghitria ("la que muestra el camino", en griego). La sagrada imagen está sucia y dañada. De repente, tuvo la certeza: ¡se trataba de la Theotokos Iverskaya, patrona de Moscú, desaparecida en 1812 tras el incendio de la ciudad! El camino para devolverla a la veneración de los fieles aún es largo, pero también está sembrado de señales del Cielo.

El icono de la Virgen Iverskaya está oficialmente desaparecido desde finales del verano de 1812, cuando los franceses llegaron a Moscú y la ciudad se incendió. Por supuesto, las autoridades imperiales afirman haber conservado la santa imagen a salvo, pero entonces ¿por qué los monjes del Monte Athos tuvieron que hacer una copia de ella cuando reconstruyeron la capilla? En realidad, nadie sabe si la santa imagen desapareció en las llamas o si fue uno de los objetos robados por las tropas francesas durante el saqueo de Moscú. Lo cierto es que, desde hace más de un siglo, nadie puede decir qué ha sido de ella.

El original puede haberse perdido, pero su copia es bien conocida por los moscovitas, y de hecho por todos los rusos, ya que saludarlo al entrar en la ciudad es un ritual al que casi todo el mundo se adhiere, y porque reproducciones del mismo cuelgan en iconostasios familiares y aparecen en numerosos libros. Así que es fácil reconocerlo, siempre que se tengan antecedentes religiosos o artísticos, como es el caso de Pavlov.

Como casi todos los refugiados rusos en París, huyó de su país sin llevarse nada consigo. Sobreviviendo penosamente en el exilio, a menudo desprovisto incluso de lo estrictamente necesario, no tuvo tiempo de pasearse por los anticuarios, ni mucho menos medios para comprar nada. Pero hay una señal providencial en su improbable parada ante este escaparate, sus ojos atraídos por este icono polvoriento.

Pavlov entra en la tienda, aunque es obvio que no puede ser cliente, y pregunta al vendedor de segunda mano dónde consiguió el icono y cómo llegó a París. Lo que le cuenta el tendero refuerza su certeza de que está ante la imagen auténtica, robada por un oficial francés en 1812, antes de que los rusos tuvieran tiempo de quemar la capilla y llevarse los objetos preciosos.

Este oficial de los ejércitos de la Revolución despreciaba todo lo que tuviera que ver con el cristianismo; si se apoderó del icono y lo salvó de las llamas fue porque el cuadro estaba cubierto de una capa de oro, perlas y piedras preciosas, que sólo dejaba ver los rostros y las manos de la Virgen y el Niño, y tenía la intención de venderlo cuando regresara a Francia. Sin embargo, por razones desconocidas, en lugar de deshacerse posteriormente del icono, el oficial lo conservó, y la imagen permaneció en su familia durante más de un siglo antes de que sus descendientes decidieran venderla.

Es innegable el aspecto milagroso de la supervivencia del icono y el hecho de que reapareciera en ese preciso momento, como para consolar a sus fieles, ante un exiliado ruso que supo identificarlo y que hizo todo lo posible por devolverlo a la veneración ortodoxa.

La historia es lo bastante verosímil como para que Pavlov acuda a la parroquia rusa de París e informe a las autoridades religiosas de que cree haber encontrado la Iverskaya. Abrumado, el metropolita Eulogy consideró inmediatamente la posibilidad de recomprar el icono. Sin embargo, primero pidió consejo a un experto que, tras examinarlo, confirmó la antigüedad de los pigmentos de la pintura y de su soporte de madera. A partir de entonces, salvar la Iverskaya se convirtió en una prioridad para la comunidad rusa en el exilio.

Por desgracia, la llegada del experto puso sobre aviso al anticuario. Al darse cuenta de que tenía en sus manos una obra de arte de gran valor, aceptó venderla por el entonces astronómico precio de 250.000 francos (el equivalente a mil meses de sueldo), dándole un año para reunir el dinero... Desgraciadamente, a pesar de los esfuerzos y la generosidad de todos, la suma necesaria para recomprarlo no se había reunido en el plazo previsto, y el icono tuvo que ser devuelto al tendero, que anunció su intención de subastarlo en breve. Todo parecía perdido.

Ese mismo año, 1931, otro prelado ortodoxo, el obispo Benjamin Fedchenkov, con fama de santidad, decidió abrir un nuevo lugar de culto, la iglesia de los Tres Santos Doctores. La noticia de que la Iverskaya había sido devuelta al vendedor de segunda mano disgustó al obispo, que lo consideró un sacrilegio. Suplicó a la Virgen María que le ayudara a recuperar la imagen... Aunque no tenía dinero, monseñor Fedtchenkov acudió al anticuario con la esperanza de conseguir una prórroga o una rebaja del precio.

El tendero no quiso. Apenado, el obispo le imploró que le dejara ver el icono por última vez. Aunque afirmaba guardarlo como su tesoro más preciado, el obispo descubrió que el comerciante lo había bajado al sótano y lo había colocado en un rincón oscuro y húmedo, donde lo había puesto ostensiblemente boca abajo, lo que el santo varón analizó como un intento deliberado de profanación y blasfemia. En un intento de enmendarse, cayó de rodillas ante la Virgen y comenzó a llorar a voz en grito, reprochándose su incapacidad para encontrar el dinero.

De repente, Mons. Fedchenkov oyó claramente una voz femenina que le decía: "¿Por qué dudas? ¿Dónde está tu fe?" Estaba seguro de que estas palabras procedían del icono y que María acababa de hablarle a través de él. Monseñor Fedtchenkov es muy piadoso, pero el único milagro que quería era encontrar donantes generosos. No es de los que se inventan dichos milagrosos, sobre todo porque éste no resuelve su problema de dinero...

Sin embargo, parece que el obispo no fue el único que oyó hablar al icono, y que el anticuario también escuchó la misteriosa voz de la mujer. Ahora bien, el Sr. Cohen es judío y no parece tener ninguna simpatía por las creencias cristianas, y mucho menos por las imágenes sagradas que contravienen la prohibición judaica de representación.

Sin embargo, cambió completamente de actitud, bajó el precio a 30.000 francos y aceptó un plan de pago sin intereses ni plazos. Mejor aún, entregó inmediatamente la Iverskaya a monseñor Fedtchenkov y le pidió que se la llevara para colgarla esa misma tarde en la iglesia de los Tres Santos Doctores, donde desde entonces se venera solemnemente. Este giro es inexplicable, a menos que la Virgen interviniera y tocara el corazón del anticuario.

Sólo faltaba encontrar el dinero. Era una tarea difícil, como habían demostrado los vanos esfuerzos del año anterior. A los problemas financieros se añaden las rencillas que minan a la comunidad rusa exiliada, dividida en facciones antagónicas que se destrozan mutuamente en lugar de unirse y trabajar juntas por el interés general. Sin embargo, la recaudación de fondos para la Iverskaya, que no había funcionado en 1930, tuvo un extraño éxito en 1931, y ayudó a reconciliar a toda esta gente en torno a la Theotokos.

En enero de 1932, el icono volvió definitivamente a la devoción de los fieles. Esta oleada de fe, así como las oraciones y sacrificios que la hicieron posible, constituyen, por su fuerza y duración, una prueba en sí misma del carácter milagroso del caso.

Anne Bernet

22 de octubre de 2025

Nuestra Señora de Lubyatov

 


Del sitio Vidas Santas:

Este santo icono, que sus datos empiezan a partir del décimo quinto siglo, estaba en la iglesia del monasterio de San Nicolás en la región de Pskov.

Había una vez una placa de plata con una inscripción que data del año de 1890 en el revés del icono. Vino un tal Tsar Ivan el cual era llamado el terrible al monasterio de San Nicolás de Lubyatov el cual lo destruyó en el año de 1570. Se había estanciado allí para castigar a su manera a la gente de Pskov, porque el creyó que todos estaban a punto de dar sus lealtades al príncipe de Lituania.

Entonces, al día siguiente, en la mañana cuando era servido se acerco al lugar donde estaba el icono y lo miró, entonces empezó a sentir como un remordimiento dentro de su corazón. Entonces dijo: "Dejen de promulgar la masacre, guarden sus espadas y no las toquen". Los soldados del rey polaco Esteban Batory lanzaron al suelo el icono como ellos atacaron a su manera la ciudad de Pskov en el año de 1581. Los comunistas confiscaron el icono en el año de 1928, y en el 1930 fue colocado en la galería de Tretiakov.

El icono tiene elementos que salen a partir de otros tres tipos de iconos de la Santísima Virgen. Esencialmente, pertenece al estilo de Elousa, como el icono de Vladimir (21 de mayo, 23 de junio y 26 de agosto). El gesto del divino Niño se asemeja con el icono del "Dulce Beso" o de la "Dulzura" icono de Smolensk (que se celebra este mismo 19 de marzo), y la voluta parece ser que viene del icono de Hodigitria (28 de julio).

 

20 de enero de 2025

Nuestra Señora de Idris

Del sitio Oltre L'Arte Matera:

La iglesia de Santa María De Idris se encuentra en la parte alta del espolón rocoso de Montirone (o Monterrone), cerca de San Pietro Caveoso. El emplazamiento es precioso y ofrece una vista única de la ciudad y de la Gravina.

La iglesia de Santa María de Idris data de los siglos XIV y XV y forma parte de un complejo rocoso que también incluye la cripta más antigua, dedicada a San Giovanni in Monterrone. Esta cripta es importante por los frescos que conserva, que van de los siglos XII al XVII. Las dos iglesias están comunicadas.

El nombre del templo - Idris - deriva casi con toda seguridad del griego Odigitria (guía de la calle, o del agua). En Constantinopla se llamaba así y se veneraba a la Virgen María, cuyo culto fue introducido en el sur de Italia por los monjes bizantinos. La iglesia tiene planta irregular y se caracteriza por dos partes bien diferenciadas: una construida y otra excavada. La fachada, modesta y de toba, fue reconstruida en el siglo XV, tras un derrumbe.

Está embellecida por un pequeño pero elegante campanario. El interior consta de una sola sala y presenta algunos frescos bastante bellos, en parte dañados por el tiempo y el abandono. El altar está adornado con un temple del siglo XVII que representa a la Virgen con el Niño; a la derecha se encuentran las pinturas de San Antonio, la Sagrada Familia y la Conversión de San Eustaquio.

A la izquierda del altar hay una Anunciación y a la derecha una Crucifixión.

19 de mayo de 2024

El bello comentario sobre la Salve

Del sitio Info Católica:

La "Salve" es una de las piezas gregorianas que conoció una amplísima difusión y una gran popularidad: muchos católicos incluso ancianos la conocían y cantaban, aún personas que del latín no conocían más que unos pocos cantos gregorianos. Comentarla implica señalar rasgos mayores de la espiritualidad católica.

"Salve…": el comienzo es el saludo romano equivalente al "Ave" de la Anunciación, que inicia el "Avemaría", quizá la oración mariana más popular. La referencia a la Anunciación identifica el saludo "Salve" con la expresión que el evangelista Lucas atribuye al Arcángel Gabriel: jaíre, que literalmente significa "alégrate". En italiano se conserva el "Ave", y en francés se dice "je vou salue". "Salve Regina". El título de Reina se aplica a María desde muy antiguo. Más recientemente Pío XII estableció una fiesta litúrgica para celebrar la realeza de la Virgen y publicó la encíclica "Ad Caeli Reginam". La condición real de la Madre del Señor se entiende en relación a la realeza de Cristo: la Madre del Rey es Reina. Podemos recordar una imagen visual: en la Basílica romana Santa María in Trastevere se ve en el ábside un mosaico del siglo XII que presenta a Jesús y a María entronizados como el Rey y la Reina. Un detalle bellísimo a destacar es que Jesús pasa su brazo derecho sobre el hombro de María, como abrazándola.

"…Mater misericordiae" por ser misericordiosa y por ser Madre de Cristo, que es la misericordia misma. Esta atribución es retomada cuando la oración menciona los "ojos misericordiosos", o sea que expresan la misericordia del alma y miran con cariño redentor. Se pide que esos ojos vuelvan a mirarnos. "…vita, dulcedo et spes nostra" Decirle a María que ella es nuestra vida puede tener un significado general, a saber, se la llama así a la persona a la que se ama intensamente. Pero también ese apelativo que le damos se refiere a lo que Cristo es para nosotros. San Pablo escribe: "Para mí la vida de Cristo". Dios es nuestra vida: en él vivimos, no movemos y somos; Cristo es nuestra vida como Verbo Creador y como Redentor. En este caso la referencia es a la vida sobrenatural de la gracia. Llamamos vida a María porque ella es la Mediadora, no una pantalla que nos separa de Cristo, sino todo lo contrario, nos une a él. "Dulzura nuestra", otra expresión de intenso amor. "Gustar" a María con todos los sentidos espirituales del alma. Decirle que es nuestra esperanza tiene una amplia significación: ante la seriedad del Juez contamos con su intercesión maternal. Ella es el reaseguro de que disponemos. Se trata entonces de la esperanza teologal, que tiene por término a Dios y al cielo; Ella "entra en el sistema" de nuestra relación con Dios en Cristo. "Nuestra" es el posesivo: hemos sido agraciados con el don de tenerla como vida, dulzura y esperanza. Después diremos también que es nuestra Abogada.

Otra vez el saludo: salve, que da inicio a lo que puede considerarse otra estrofa de la antífona: "a ti clamamos" o si se quiere, "llamamos"; es la invocación que hace el orante, que se identifica como desterrado o exiliado hijo de Eva. Es esta una clara referencia a la expulsión del Paraíso. "Suspiramos gimiendo y llorando". Suspirar o aspirar con deseo a la ayuda; es un grito de socorro de quien se haya sumergido en "este valle de lágrimas".

Según la simbología bíblica, a Dios se lo encuentra en la montaña; para encontrarse con Él es necesario subir, como lo hicieron Moisés y Aarón y los ancianos de Israel. En este sentido, el valle en el que se halla el exiliado hijo de Eva significa la lejanía de Dios que sigue al pecado original. El realismo de esta oración es impresionante, desautoriza el vacuo optimismo que valoriza exageradamente el mundo presente. El Antiguo Testamento es bien claro al respecto. Citemos, como ejemplo indiscutible el salmo 89 (90): la vida del hombre es de 70 años, en el más robusto hasta 80, pero la mayor parte de esos años son "fatiga inútil" porque pasan aprisa, y nosotros "volamos".

"Eia, ergo…", en castellano: ¡ea, pues!, Tiene valor de saludo e invocación, es como si se comenzar de nuevo; se dirige a la "Abogada nuestra". Se señala así la mediación de María en nuestro favor; Ella "aboga" por nosotros ante el Señor. Ahora se le pide que vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos: otra vez su misericordia se inclina -eso pedimos- sobre nuestra miseria, que ha sido claramente descrita. El último pedido suplica que nos muestre a Jesús. Evoquemos las escenas del nacimiento y puesta en el pesebre; nada impide pensar que a las visitas (pastores, magos) ella mostraba, señalaba a Jesús. En el ícono oriental de la Odigitria la mano de María muestra o señala a Jesús. El pedido es para que ello suceda "post hoc exsilium", es decir, tras nuestra muerte. Es como volver al Paraíso.

Notar también la identificación de Jesús como "fruto bendito de tu vientre", como en el Avemaría. La "ostensio Christi" puede ser referida al silencioso papel de María en la Eucaristía de la Iglesia, una relación que muy pocos teólogos han advertido. El final de la antífona es otra invocación a quien es "Clemens", "Pía", "Dulcis", títulos que responden a las descripciones que se hacen en el texto del papel de la Virgen respecto de nosotros. La clemencia, la piedad y la dulzura (o suavidad) son nombres de una misma actitud en nuestro favor. En este breve comentario queda claro que la Salve resume toda la Mariología, condición que podría ampliarse respecto de todas las verdades católicas que atañen a la Madre del Señor.

 + Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata

22 de diciembre de 2023

Nuestra Señora de Constantinopla (Italia)

Del sitio Un Paso al Día:

Alrededor de 1528, en medio de la peste, la Virgen de Constantinopla apareció a una anciana, pidiéndole que se erigiera un templo allí.

 Donde había estado su imagen pintada en un muro de una iglesia sepultada.

La celebre imagen original fue considerada durante parte del Imperio Romano como la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente. Los emperadores la portaban a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de "Odigitria".

Para comprender esta aparición mariana es necesario partir de lejos y precisamente de la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente, de Constantino el Grande, a caballo del Bósforo y del Corno de Oro, sobre el lugar de la antigua Bizancio.

La ciudad tenía un culto particular por la Madre de Dios la Virgen Theotokos, del cual no era extraña la madre de Constantino, la emperatriz Elena.

En el siglo V había en Constantinopla tres basiliquetas marianas. La imagen venerada en una de ellas, en Odeghi, representaba a la Virgen con el niño en brazos.

La denominación Odigitria, de odos, "vía", significa "palabra que indica el camino".

Y el nombre deriva del hecho que los soldados (odigoi) se llegaban a este monasterio a rezar, igual que a otro de la vía de la ciudad imperial, Iglesia que era llamada popularmente “de la guía”, y que conservaba una imagen similar, venerada como obra del evangelista Lucas.

Sucesivamente adquirió un significado personal a causa de la posición del brazo de María que indica al Hijo como la vía "camino, verdad y vida".

Esta celebre imagen fue considerada la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente.

Los emperadores comenzaron a portarla a la cabeza de su corte triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de "Odigitria".

Para el incremento del culto en Constantinopla contribuyó la emperatriz Pulcheria que desarrolló una devoción particular a la Madre de Dios los días martes.

Esto porque la definición dogmática de la Divina Maternidad parece que sucedió el martes, por eso, en los sucesivo se traslada a Pentecostés, que por intercesión de la Madonna, el pueblo de Constantinopla habría tenido una victoria sobre los persas que habían sitiado la ciudad.

El tipo iconográfico de Santa María de Constantinopla, muestra la ciudad de las torres y los muros llenos de llamas, lo que algunos historiadores describieron como un imponente incendio, como consecuencia de un ataque sarraceno.

"El año 1528 fue muy infeliz para toda Italia, particularmente para nuestro Reino de Nápoles porque cayeron tres flagelos de DIOS: guerra, peste y hambre".

"Los napolitanos, presas del pánico, organizaban procesiones de penitencia, y el virrey invitó al pueblo a reunirse a orar en la Iglesia".

Contemporáneamente en el 1528, el vizconde de Lautrec, informado de la dificultad de Nápoles concerniente al hambre y a la sed, marchó sobre Nápoles.

Pero la peste hizo un verdadero exterminio de la tropa de Lautrec.

Los restos fueron entregados a la armada francesa el 8 septiembre de 1528, día de la Natividad de María.

Nápoles fue liberada del enemigo externo, pero continuaba presa del terrible enemigo interno; la peste que no cesaba de provocar muerte y luto.

La epidemia perduraba y atacó con mayor violencia en el mes de marzo. Pero sorpresivamente, el flagelo dio señales de desaparecer.

El periodista Rosso lo atribuyó a la intervención de la Madonna, como el fin de asedio, así quedó purificado de aquella peste:

"En el mes de junio del año 1529, el tercer día de Pascua Rosada (martes de Pentecostés), fue encontrada al lado del muro de la ciudad de Nápoles una imagen de la Madonna Santísima Madre de Dios, por revelación de una viejecita, que habitaba vecino a ella, a la cual le fue prometido por la Madre de DIOS el fin de la peste, como sucedió en efecto. Y por consiguiente la Ciudad de Nápoles dio principio a la edificación de una Iglesia dedicada a la Imagen, con lo titulo de Madonna de Constantinopla, y se espera, que la proteja de dicho morbo que pueda venir en tiempos futuros. Y no solamente la Madonna de Constantinopla liberó Nápoles de la peste, sino también de la guerra…".

La Virgen dijo a la viejecita: "Alégrate, oh Hija, porque se ha aplacado la ira de mi Divino Hijo; lleva esta buena nueva a todos los ciudadanos afligidos. Dirás, de parte mía, que en honor a la gracia que vino acá a la tierra, encontrarán una pintura mía oculta debajo de las ruinas de una antigua capilla. Aquí deseo que, en honor de Mi Hijo Jesús y a Mi Nombre, sea edificada una Iglesia, donde honrándome me haré conocer como la piadosa abogada".

La viejecita fue creída rápidamente porque la ciudad estaba al extremo de sus fuerza por la peste. Efectuada la excavación, se encontraron los restos de una antigua Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la imagen mariana. La Iglesia fue rápidamente re edificada y consagrada el 15 de agosto del mismo año.

La imagen de la Virgen es de inspiración claramente bizantina: el fresco fue puesto sobre una tabla de mármol de un manierista napolitano a fines del 1400.

La Virgen es representada a medio busto, sobre una nube, en el acto de llevar sobre la diestra al Niño Jesús, que lo tiene sobre su pecho.Usa una blusa roja y un manto azul que envuelve toda la cabeza de cabellos rubios. Detrás en lo alto, dos ángeles tienen sostenida una cortina verde que da fondo a la Virgen y a dos personajes que la flanquean: San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

Debajo, dos ángeles en el acto de llevar la nube que divide la visión celeste del panorama de la ciudad de Constantinopla presa de las llamas, sobre la cual dos pequeños ángeles tiran agua desde dos ánforas.

Engenio Caracciolo, historiador napolitano del 1600, se refiere con seriedad documentaria, que la Iglesia de Santa María de Constantinopla en Nápoles era "de grandísima devoción y no solo el día de su festividad, sino todos los martes del año concurría todo Nápoles, y buena parte de esa gente se abstenía de comer carne. La fiesta principal del titulo con grandísima solemnidad si celebra el primer martes después de Pentecostés con extraordinaria concurrencia de pueblo".

6 de octubre de 2022

Icono de Nuestra Señora Vatopedeskaya ("Alegría" o "Consuelo")

 

Traducido del sitio Deva - María:

El icono de la Madre de Dios "VATOPEDSKAYA" se encuentra en el monasterio de Vatopedsky en el Athos, en la Iglesia de la Anunciación a la Santísima Madre de Dios. La historia de esta imagen está relacionada con los acontecimientos que tuvieron lugar el 21 de enero de 807. Una banda de ladrones, que había decidido robar el monasterio de Vatopede, desembarcó en la oscuridad en la orilla y se escondió en los alrededores del monasterio, con la intención de esperar a que se abrieran las puertas del mismo.

Mientras los ladrones esperaban a que se abrieran las puertas, los maitines, (oficio religioso nocturno que se celebra entre la medianoche y el amanecer, antes que laudes, y que constituye una de las horas canónicas), terminaron y los hermanos comenzaron a dispersarse a sus celdas para descansar temporalmente. Sólo el abad del monasterio permaneció en la iglesia. De repente, desde un icono cercano de la Madre de Dios, oyó la voz de una mujer que advertía del peligro que amenazaba al monasterio. El hegúmeno miró el icono y vio que los rostros de la Madre de Dios y del Niño habían cambiado. El icono de la Madre de Dios era similar al de la Hodegetria, en el que el Divino Niño siempre está representado con una mano de bendición.

Y entonces el Abad ve a Jesús levantando la mano, tapando la boca de la Virgen con las palabras: "No, Madre mía, no les digas esto: que sean castigados por sus pecados". Pero la Virgen, eludiendo su mano, pronunció dos veces las mismas palabras: "No abras hoy las puertas del monasterio, sino sube a los muros del mismo y dispersa a los ladrones."

El abad, asombrado, reunió inmediatamente a los hermanos. Todo el mundo se asombró de la apariencia cambiante del icono de la Madre de Dios. Tras una oración de agradecimiento ante la santa imagen, los entusiastas monjes escalaron los muros del monasterio y repelieron con éxito el ataque de los ladrones.

Desde entonces, el icono se llama "Alegría" o "Consuelo", ya que el rostro de la Madre de Dios expresa claramente el amor compasivo, sus ojos respiran misericordia y dulzura, y en sus labios descansa una tranquila sonrisa de consuelo. El rostro del Niño es severo.


Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

7 de abril de 2022

Nuestra Señora de San Luca (Bolonia, Italia)

 

Del sitio Santuario della Beata Vergine di San Luca:

El icono de Nuestra Señora de San Lucas llegó a la ciudad a finales del siglo XIII. Estos fueron los años que vieron nacer el Santuario de la Santísima Virgen de San Luca en Bolonia. Llevada por un peregrino piadoso, la imagen fue confiada posteriormente por la nobleza de la ciudad a un grupo de monjas de un convento de Colle della Guardia que, con el tiempo, la adornaron con flores y joyas. Punto de convergencia de la devoción popular, el icono representa a una Virgen con el Niño según la iconografía oriental clásica del tipo Hodigitria, también debido a los intensos contactos entre las corrientes orientales y occidentales.

Diversas fuentes atestiguan que el origen del santuario boloñés deriva de la petición de una mujer boloñesa de buena familia al Papa de construir un lugar de culto en el Monte della Guardia. En 1193, el Papa Celestino III envió al obispo de Bolonia la primera piedra del nuevo edificio, pidiéndole que la colocara en la montaña, iniciando así la construcción del oratorio. Unos meses más tarde, el 25 de mayo de 1194, el obispo de Bolonia, Gerardo Gisla, enterró la primera piedra. Este fue el comienzo de esta aventura cristiana, que sigue siendo de especial importancia para los boloñeses, ya que cada año, en mayo, celebran a la Madonna di San Luca transportando el venerado icono desde la montaña hasta la ciudad. La bula del 2 de julio de 1228 dirigida a Pietro, prior de la iglesia de Santa Maria del Monte della Guardia, atestigua el origen del nombre de la iglesia. Cabe destacar la descripción de un sello del Capítulo de la Iglesia de Monte, también fechado en 1228, en el que aparece una imagen de María con su Hijo. Un sello que recuerda, por primera vez, al propio icono.

Entre los fieles hay una percepción común: mirando durante mucho tiempo el icono sagrado de la Virgen del Santuario de la Santísima Virgen de San Luca en Bolonia, uno se siente seguido por su mirada maternal. Este sentimiento es especialmente fuerte cuando se acerca al icono desde los escalones que conducen al altar.

3 de febrero de 2022

Nuestra Señora de la Asunción de Krekenava (Lituania)

Del sitio Piligrimu kelias

El templo es conocido desde la antigüedad por un cuadro milagroso de la Madre de Dios y el Niño, así como por sus fiestas de la Asunción de la Virgen María, que atraen a muchísimos peregrinos de la región de Aukštaitija del norte y central. Se piensa que el cuadro de tipo iconográfico Hodegetria (muestra el camino) de la Madre de Dios con el Niño fue pintado en el siglo XV. 

Los abundantes exvotos de los creyentes recuerdan los milagros concedidos a personas que rezaron por la intercesión de la Madre de Dios. Se preserva un exvoto del siglo XVI. 

 Según la leyenda, el piadoso caballero Shiling trajo el cuadro desde Cracovia y se lo entregó al misionero Alberto que proclamaba el Evangelio junto al río Nevėžis. Se cree que la historia del catolicismo en Krekenava comenzó con este cuadro.

Las crónicas escritas dicen que al principio el cuadro estaba colocado en una pequeña capilla y más tarde se trasladó a la iglesia donde se hizo conocido por su supuesta milagrosidad. Cuando la iglesia se incendió en el siglo XVIII, una anciana salvó el cuadro y, desde entonces, adquirió aún más fama.

El cuadro representa a la Virgen María con el Niño en brazos. En 1960 se estableció que el cuadro es de una escuela italiana; la prenda está hecha por joyeros de Vilnius.

El cuadro, restaurado en 1961, es el núcleo de las fiestas litúrgicas que cada año atraen a varios miles de personas en las fiestas de la Asunción de la Santísima Virgen María.

Una canción antigua de Krekenava dedicada a la Virgen María fue traducida y editada del polaco al lituano por el poeta lituano Maironis, que vivió en los tiempos de la primera guerra mundial. Esta fue incluida en su conjunto de poemas “Pavasario balsai“ (Voces de primavera). 

En el 2009 el templo de Krekenava estableció unas relaciones espirituales especiales con la basílica papal mayor de la Santísima Virgen María en Roma. Esta iglesia es una iglesia sucursal de la basílica en Lituania. Los Papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI conceden indulgencias universales a los peregrinos que visitan el santuario de Krekenava en cualquiera de los ocho días de la celebración de la Asunción de la Virgen María, el día 15 de cada mes, o en toda solemnidad de la Santísima Virgen María.

20 de noviembre de 2021

Nuestra Señora de Mellieha

 

Del sitio Aleteia:

Según cuenta una tradición, esta conmovedora imagen de la Santa Madre vestida con tela púrpura y sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos fue pintada directamente sobre la roca por el evangelista Lucas en el 60 d. C., cuando llegó a Malta con san Pablo

Una evaluación reciente por historiadores del arte muestra que la versión actual del icono fecha del siglo XIII. El estilo del mural revela elementos clásicos de la iconografía bizantina. 

La Santísima Virgen María está representada como una figura majestuosa, vistiendo el color de la realeza (el morado) y mirando al espectador con ojos orgullosos. Una flor sobre su frente simboliza su virginidad, mientras su dedo señala al Niño Cristo como fuente de salvación. Esta disposición pictórica, conocida como Virgen Odighitria (“la Virgen que muestra el camino”), era típica de los iconos marianos bizantinos durante los siglos XI y XII. 

Desde su creación, el icono ha atraído a peregrinos de todo el mundo, incluyendo al papa Juan Pablo II, que, como es sabido, rezó frente al icono en 1990. Junto con otros veinte santuarios marianos, el santuario nacional de Mellieha es parte actual de la Red Mariana Europea

Es muy probable que la práctica cristiana, en este lugar y en la iglesia-cueva que da cobijo a este icono, sea considerablemente más antigua que el icono sículo-bizantino del siglo XIII. Ciertamente, un relato tradicional confirma este hecho y cuenta que, en 409 d. C., una serie de obispos católicos visitaron la reverenciada cueva y la consagraron como una iglesia. Esto sucedió muy cerca del concilio de Éfeso de 431 d. C., cuando la Virgen María fue universalmente reconocida y aclamada como Theotokos, (Madre de Dios Cristo, Mater Dei en latín). Por tanto, es posible que el actual icono de la Mater Dei no sea el primer icono de la Virgen presente en este lugar sagrado.

22 de septiembre de 2020

Nuestra Señora Hodigitria

Del sitio ACI Prensa:

El nombre de Hodigitria se remonta probablemente a una imagen de la Virgen del monasterio "ton dodegon" (el que indica el camino), de Constantinopla, donde fueron atribuidos numerosos milagros al icono original. 

Tal vez también quepa buscar el significado de ese nombre en el texto del himno Akatistos: "Que se salude a los hombres que indican el camino a los hombres que caminan por las sombras". O al versículo 6 de Juan, 14, que dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". 

Cuando le faltaron las fuerzas a Lucas, estando pintando esta imagen, imploró la ayuda celestial y el icono mismo acabó la pintura. El icono original desapareció en 1453 con ocasión de la conquista de Constantinopla por los turcos

Hoy día se tiene como concepto fundamental de las "Vírgenes Hodigitria" a todos los iconos en donde la Virgen extiende la mano derecha, menos las que deben ser clasificadas entre las Smelenskaia, Tickvinskaia, etcétera. 

En las iglesias ortodoxas se hallan a menudo representaciones de la Virgen Hodigitria a la derecha de la Puerta del Rey, mientras que su pareja a izquierda es el Pantocrator

Las representaciones rusas de la Virgen producen un efecto severo y triste, y esto explica por qué los creyentes veneran los iconos y les rezan de manera especial.

29 de abril de 2020

Nuestra Señora del Divino Amor

Del sitio Catholic.net:

Sancte Marie de Divino Amore, -Santa María del Divino Amor-, es una advocación romana, nombre que se le da en el siglo XVII a un ícono bizantino de la Virgen y el Niño, que procede de los cristianos medievales. Se encuentra en la Basílica della Madonna del Divino Amore en Roma.

En la iconografía —en particular en la ortodoxa— se designa a este tipo de ícono mariano con el nombre de Odighitria, que significa etimológicamente "Aquella que muestra el camino".

El ícono de Santa María del Divino Amor se remonta al siglo XIII. En una zona de la campiña romana se levantaba una fortaleza de la familia Savelli-Orsini, llamada Castel di Leva (Castillo de Leva). En una de las torres del castillo se encontraba esta imagen votiva de la Virgen María, a la que se representa sentada en un trono y sosteniendo al niño Jesús en su brazo derecho. Con su brazo izquierdo señala ligeramente al Niño como el verdadero camino mientras que Jesús levanta la mano derecha en un gesto de bendición. Su mano izquierda esta cubierta con el manto rojo, y parece que mira a su madre, en tanto que la mirada de María se dirige hacia otro lado diferente de los espectadores y del niño. Los ángeles inciensan la escena que se sitúa en un arco, con el que se significa a María como templo y a Jesús como eucaristía. Una paloma desciende sobre María como símbolo del Espíritu Santo, que en la teología cristiana significa el Amor Divino. La imagen, fue pintada al fresco, y fue muy venerada por los pastores locales.

La historia del Santuario de Nuestra Señora del Divino Amor, inicia en el siglo XIII, cuando en la zona del agro romano había una especie de fortaleza de la familia Savelli-Orsini, llamada Castillo de Leva. Sobre una torre del castillo había una imagen de la Virgen sentada en un trono con el Niño Jesús en brazos y con la paloma descendiente sobre ella como el símbolo del Espíritu Santo, que es el Divino Amor. La imagen, pintada en fresco en esa misma época, era muy venerada por los pastores de la zona.

En la primavera del 1740 un viandante que se encontraba a Roma cerca a los alrededores de la torre, fue atacado por una turba de perros y estaba por ser despedazado; el viandante alzó los ojos, vio la Sagrada Virgen y pidió ayuda a la Madre de Dios; el milagro sucede: los perros se dispersaron improvisadamente huyendo por el campo.

Después del prodigio, el 5 de septiembre del mismo año, la imagen fue quitada del muro y transferida a la vecina hacienda dicha "La Falconiana", en la cual estaba la pequeña iglesia de Santa Maria ad Magos.

Después de cinco años, el 19 de abril de 1745, la imagen fue llevada de nuevo a su antigua sede, donde en tanto habían construido una iglesia que viene sucesivamente consagrada en 1750 por el Cardenal Cario Rezzonico, después haciéndose Papa Clemente XIII. Desde entonces iniciaron los peregrinajes populares que se hicieron cada vez más numerosos, continuando todavía. Entre los mas importantes, los que se hacen desde la Pascua hasta los últimos días de octubre, cada sábado en la noche a pie, desde el paseo Arqueológico cubriendo una distancia de cerca 15 km.

El 13 de mayo de 1883, el Capitulo Vaticano, corona la imagen de la Virgen.

En el 1930, viene nombrado rector Don Umberto Terenzi.

El 8 de diciembre de 1932, el Santuario se convierte en parroquia, y Don Umberto es el primer párroco.

El 25 de marzo del 1942, Don Umberto instituye la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora del Divino Amor, siguiendo veinte años después los sacerdotes Oblatos, que desde entonces el Santuario es custodiado por ellos.

En el 1944, mientras Roma corre el peligro de ser destruida por los eventos bélicos, el 24 de enero el cuadro de la Virgen viene transferido a la ciudad en varias iglesias, terminando en aquella de San Ignacio donde el 4 de junio del 1944 el pueblo romano, para obtener la liberación de la ciudad, hace un voto a la Virgen de renovar la propia vida, de construir un nuevo Santuario y de realizar una obra de caridad en su honor. La Virgen cumplió el Milagro y Roma fue salvada.

El Papa Pío XII el 11 de junio de 1944 va a orar con los romanos y le da a Nuestra Señora del Divino Amor el titulo de "Salvadora de la Urbe".

"Nosotros miramos hacia tí, Madre del Divino Amor, esperando de tí, de tu materna intercesión nuestra salvación... proteje tu Roma". (Pio XII, 11 de junio 1944).

Después de la guerra el Santuario reabre sus puertas y se desarrollan obras caritativas, culturales y de apostólado. Comienza la publicación de las revistas "Parrocchia" en 1946 y "La Madonna" en 1954, mientras el folleto "La Madonna del Divino Amore" hecho en 1931, reanuda sus publicaciones.

En la casa de las hermanas vienen a habitar las primeras huérfanas, mientras poco a poco se forman otras casas religiosas en varias partes de Italia y al exterior con las Misiones en Colombia en 1971,en Brasil en 1991 y en Perú en 1993.

El 3 de enero de 1974 muere Don Umberto Terenzi; sus restos reposan al Santuario en la cripta de la Addolorata.

El primero de mayo de 1979 el Papa Juan Pablo II visita el Divino Amor y lo define "El Santuario Mariano de Moma". Vuelve para el 7 de junio de 1987 para la apertura del Año Mariano.

Desde 1983 está en función la Casa del Peregrino, para convenciones, retiros, ejercicios espirituales.

Desde 1983 el domingo de Ramos y Viernes Santo a las 20.30, se hace la mas espectacular y sagrada representación romana del Via Crucis.

En los años 80 se han hecho muchos trabajos de restauración del Santuario y en 1991 se hizo la delicada restauración del altar y del antiguo y precioso fresco de Nuestra Señora del Divino Amor.

El 29 febrero de 1991 ha sido publicado el edicto del Cardenal Vicario Gamillo Ruini, para la canonización del Siervo de Dios Don Umberto Terenzi, fundador de la obra de Nuestra Señora del Divino Amor.

El Sínodo Diocesano abierto en 1986 y concluido en 1993 delante a Nuestra Señora del Divino Amor en la plaza de San Pedro, constituye el evento más importante de la Iglesia Romana para dar el voto a través de la renovación espiritual, y el crecimiento de la comunión en la misión de la Iglesia hacia la Ciudad y hacia el Mundo.

El 19 de febrero 1991 se firmó el permiso de construcción para el Nuevo Santuario que habrá por techo un prado verde, un espejo de agua en el sagrario, por paredes unas inmensas vidrieras de colores que darán una luz mística a todo el espacio. La construcción se está realizando a los pies de la colina, fuera de los antiguos muros sin violar el encanto del campo romano y el conjunto monumental del setecientos.

Cada sábado de Pascua se hace el peregrinaje nocturno a pie, a partir de la medianoche desde plaza Porta Capena, Roma, terminando en el Santuario a las 5 a.m. del domingo. Un peregrinaje nocturno también se realiza el 7 de diciembre vigilia de la Imaculada. Los peregrinos de la noche recorren la famosa via Appia antigua hasta el Quo Vadis, donde toman la ria Ardeatina pasando sobre las catacumbas de San Calixto y delande el museo de las fosas Ardeatinas, llevando a los pies de la Virgen, junto a las propias intenciones también las necesidades, las obras y la misión de la Iglesia Romana y de la Ciudad Eterna.


El sitio America, The Jesuit Review juntó a Nuestra Señora Salus Populi y a Nuestra Señora del Divino Amor para publicar un artículo llamado Nuestra Señora del Coronavirus

7 de abril de 2020

Nuestra Señora Salus Populi Romani

Del sitio ACIPrensa:

Es habitual que el Papa Francisco, cada vez que hace un viaje internacional o en alguna ocasión especial, se remita a un momento de oración para pedir la intercesión de la Virgen María representada en el ícono de la Salus Populi Romani, custodiada en la Basílica de Santa María la Mayor.

Según la tradición este ícono fue realizado por San Lucas sobre un trozo de madera de la mesa que se utilizó en la Última Cena o en una mesa construida por Jesús y que la Virgen María guardó tras la crucifixión. Además, la tradición afirma que esta imagen fue descubierta en Jerusalén por Santa Elena y llevada a Roma.

Sin embargo, en un artículo publicado en enero de 2018 en L’Osservatore Romano, el Cardenal Stanislaw Rylko, Arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor, indicó que según estudios más recientes “sería obra de un autor anónimo datada entre los siglos IX y XII”.

Representa a María con el Hijo en brazos, que con una mano bendice y con la otra tiene el libro. Se trata de una Virgen Odigitria, es decir que indica el camino que es el Hijo”, señaló.

El Purpurado afirmó que los rostros de la Virgen y el Niño “son de una belleza fascinante: sus ojos se fijan de modo amoroso y penetrante. En la mano izquierda María tiene un pañuelo, lista para secar las lágrimas de quien llorando se acerca a ella para pedir ayuda. Las letras griegas en el fondo son las abreviaturas de mèter theoù, ‘Madre de Dios’, según la definición del Concilio de Éfeso”.

En 1256 el ícono es colocado en la nave central de la Basílica Santa María la Mayor, y en 1613 en la capilla Paulina, construida por Pablo V, y donde se encuentra actualmente.

El pueblo de Roma se dirigía a la Virgen para presentarle todas sus necesidades, especialmente durante las pestes, calamidades naturales o guerras, cuando era llevada en procesión por las calles de la ciudad. Así, delante de la Salus Populi Romani han encontrado eco los acontecimientos más importantes de la vida religiosa y civil”, afirmó el Cardinal Rylko.

Así, cada año, en el último domingo de enero, se celebra la fiesta de la Traslación de este ícono, en el cual los romanos ven “a su Virgen, la Virgen de Roma, el ícono mariano más amado y honrado”.

El ícono mariano, al que el Papa Francisco le tiene una gran devoción, fue restaurado recientemente y colocado en altar habitual en enero de 2018.

En ese entonces, la directora de los Museos Vaticanos, la doctora Barbara Jatta, explicó que la restauración permitió revelar los delicados colores de los rostros de María y Jesús, así como el brillo de las vestiduras doradas del Niño y la túnica azul de la Madre de Dios.

Además de limpiar la imagen y corregir restauraciones previas, los expertos diseñaron un nuevo marco para el ícono que es más liviano y que permite su traslado con mayor facilidad.

En el proceso de la restauración también intervino una comisión presidida por el Arcipreste de la Basílica de Santa María La Mayor, Cardenal Stanislaw Rylko.

3 de abril de 2019

Nuestra Señora Orante o del Signo

Del sitio Rezando con los Iconos:

El Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel” (Isaías 7, 14).

"Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: 'Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros'. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer. Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús" (Mateo 1, 22-25)

La profecía de Isaías se cumple en María. El icono muestra la belleza de la Virgen, su ámbito inmenso de santidad, el sagrario del Verbo y, simultáneamente, la evocadora imagen de la Sabiduría divina. El Niño Dios es mostrado, mitad como aún en el vientre materno de María, mitad como el Enmanuel, el Señor-con-nosotros prometido.

La actitud de orar con las manos levantadas se registra ya en las catacumbas romanas, denotando la tensión entre la finitud humana y la esperanza de ser levantado de ella. Es la posición natural de quien se reconoce criatura y se dirige a su creador. Es la actitud natural de una existencia menesterosa, la propia del mendigo.

Universal es el significado de esta actitud que recoge la liturgia de la Iglesia en sus celebraciones, y más concretamente en la Eucaristía, cuando se dirige al Padre con las manos levantadas, mostrando las palmas, en signo inequívoco de súplica

 La necesidad de “levantarse” para dirigirse a Dios se recoge en autores tan distantes como Juan Damasceno (675-749 y Fray Luis de Granada (1504-1588), que definen la oración diciendo:  

“Oración es levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes “(Fray Luis de Granada, De la oración vocal)

La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (S. Juan Damasceno)

Los iconos de la Virgen en actitud orante la presentan, ya de lado, ya de frente, pero siempre con los brazos abiertos y las palmas hacia arriba, en clara distinción de la iconografía  de la Virgen Hodigitria,  que la representa  con las manos de forma indicativa, señalando a su Hijo que es el Camino verdadero.

La imagen primera es también conocida como la Virgen del Signo, porque al llevar en su seno al Mesías hace cumplimiento  en ella de la profecía de Isaías: “El Señor mismo os dará un signo: la virgen concebirá y dará a luz un hijo” (Isaías 7, 14)

Este icono presente recuerda extraordinariamente al  de “La sabiduría divina”, la Santa Sofía”. La Virgen  María, que ha portado la Palabra de Dios hecha carne, es el signo de la Sofía divina, que une la divinidad y la criatura desde el primer momento de la creación. La Virgen María es la Teofanía de este encuentro.

También recibe el nombre de  Platytera , que procede del griego y nos hace recordar que la Virgen está hecha "más allá del cielo".

Generalmente, la “Virgen del signo” está pintada de frente, sentada o de pie,  en una actitud mayestática y seria, con mirada fija en un punto muy alejado tras el espectador, rebasando su posición cercana.

Su hijo está sentado sobre su regazo, haciendo con las manos levantadas, unas veces, la señal sacerdotal de bendición,  y en este caso porta en su mano izquierda el rollo de las escrituras. Otras, las más frecuentes, el Niño imita a su madre abriendo los brazos hacia el cielo en clara figura suplicante.  Siempre tiene  expresión de adulto en su rostro muy poco infantil, con la habitual cabellera bien doitada , y así ya indica  que es el Salvador. Las tres letras del nimbo cruciforme, característico de Cristo, significan "El que es", o "Yo soy el que soy", como el nombre de Yhavé revelado a Moisés.

La nomenclatura usual IC XC representa las iniciales y las finales de la palabra griega que significa Jesucristo, mientras que las letras MP OY definen a la Madre de Dios (Mater Theoi).

 En este último motivo, la madre tiene las dos manos en un gesto de plegaria; el niño está pintado en un escudete redondo, sobre el mismo seno de su madre, evocando el alumbramiento.

3 de junio de 2018

Nuestra Señora de la Ternura

Del sitio Monasterio de la Madre de Dios Buenafuente del Sistal:

Entre todos los iconos que se veneran en las iglesias orientales, destaca el de la Virgen de Vladimir, de principios del siglo XII, el más antiguo de origen bizantino, y uno de los más célebres y venerados de Rusia. Desde 1930 se conserva en la galería Tretiakov de Moscú

Te invito a que fijes tus ojos en los de la Virgen, y establezcas el diálogo al que ella te invita con la indicación que te hace con la mano izquierda. 

En los iconos de la Zeotocos (Madre de Dios) que conocemos, se observan diferencias muy notables. En unos, la Virgen muestra al Niño Jesús separado de su rostro, y en otros, como el que ahora contemplamos, el pequeño Jesús nos lleva a dar un beso a la Madre. En este caso, la representación toma el sobrenombre de Virgen de la Ternura.

Para interpretar el lenguaje de la imagen, también es muy importante fijarse en la mano, que nos conduce a Jesús. A la Virgen que se muestra con este gesto, se la denomina Hodigitria, la que señala el Camino. 

Observa las estrellas dibujadas sobre el manto: una en la cabeza, otra en el hombro izquierdo, y la del lado derecho, ocupada por el Niño Jesús. Esto es símbolo de la plenitud de gracia. María, la llena de gracia, la amada de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Si obedeces a las indicaciones que te muestra el icono, y has permanecido orante ante la imagen, muy pronto vas a entrar en el círculo amoroso que inspira. La Virgen, a la vez que te recibe con su mirada, llena de amor y de ternura, te está indicando a quién debes dirigirte, que es a su Hijo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, pero sorprendentemente, el Niño te lleva a dar un beso a la Madre, completándose así un círculo de amor. 

El amor de Dios es abierto, trinitario, no encierra, ni secuestra, es misionero, siempre envía y sugiere formas de entrega, hasta el extremo de dar la vida por amor. 

La luz que despide el icono es revelación de la gloria divina, todo el campo queda transfigurado por el resplandor de quien es la Luz del mundo, el Sol que nace de lo alto. 

A lo largo de la historia, muchas personas que han contemplado este icono, y lo han venerado con fe y amor, han recibido el don de la oración continua, el saberse siempre mirados con ternura a través de los ojos maternos de María, que nos lleva a Jesús.

17 de marzo de 2018

Nuestra Señora de Blaj

Del sitio Catholic net: 

Blaj es una ciudad de origen rumano, capital histórica de Transilvania. La catedral fue construida en 1700 y en ella se venera un icono mariano del tipo de la Hogiditria, cuya postura es característica: la Virgen sostiene al Niño con el brazo izquierdo y con la mano derecha lo designa como "el Camino, la Verdad y la Vida".

Según la tradición, el 17 de marzo de 1764, durante el entierro del obispo san Pedro Pablo Aron, fiel devoto de la Virgen y defensor enérgico de la unión con Roma, se vio llorar al icono. Después de ocurrido este prodigio, la catedral se convirtió en un santuario mariano muy conocido que ha visto una multitud de peregrinos arrodillarse ante María "Hogiditria".
 
Desde en abril de 1991 el santuario ha sido confiado a los católicos de rito oriental.

4 de noviembre de 2017

Nuestra Señora de Mariapocs

Del sitio El Perú necesita de Fátima

A fines del siglo XVII, época de grandes tribulaciones, en especial para los países de Europa próximos a Turquía, los habitantes de la aldea de Pócs, Austria, eran en su mayoría greco - católicos de origen ruteno, es decir, ucranianos. Los incesantes ataques de las fuerzas musulmanas, precursores del tremendo cerco de Viena en 1683, producían horribles devastaciones, logrando que incontables católicos cayeran prisioneros y fueran reducidos a la esclavitud. 

En 1675, un habitante de Pócs, Läszlö Csigri, escapó milagrosamente del cautiverio turco. Cumpliendo una promesa, en señal de gratitud, encomendó a Istvan Pap, hermano menor del párroco de Pócs, un cuadro de la Virgen para la iglesia local. No obstante, cuando el cuadro quedó terminado, Csigri no disponía del dinero necesario para pagarlo. Un habitante rico de la aldea, Lorinc Hurta, compró entonces el cuadro y lo donó a la iglesia. 

Sobre madera noble, el cuadro de 70 x 50 cm representa a Nuestra Señora envuelta en un manto rojo, teniendo al Niño Jesús en el brazo izquierdo, mientras señala con la mano derecha a su divino Hijo, que es el camino. De ahí la invocación griega Odighitria, que significa: la que muestra el camino. Dos estrellas, una en la cabeza y otra en el hombro izquierdo de María,simbolizan su virginidad perpetua. Sobre la cabeza de la Virgen y la del Niño Jesús el artista pintó una aureola. En el cuadro están también escritas abreviadamente las palabras Madre de Dios y Jesucristo. En los bordes del cuadro se pueden ver las cabezas de dos querubines. En la parte de abajo está escrito en eslavo antiguo, probablemente por orden de su comprador Lorinc Hurta: “Mandó hacer este cuadro el Siervo de Dios [nombre ilegible] para remisión de sus pecados”. 

En cuanto obra de arte, no es una pintura de gran valor. Sin embargo, la Madre de Dios se valió de ella para operar maravillas, y como tal su valor se volvió inestimable.

El cuadro de la Santísima Virgen que señala el camino ––la buena vía para evitar los peligros, y también el modo eficaz de vencer a los enemigos–– fue desde luego objeto de gran devoción de los habitantes de Pócs, la cual aumentó cuando la imagen lloró milagrosamente. 

El día 4 de noviembre de 1696, durante la misa rezada por el párroco Pap, el campesino Mihaly Eory notó que lágrimas escurrían de los ojos de la Virgen. El milagro, atestiguado por los fieles presentes en la misa, fue investigado por dos comisiones, una civil y otra eclesiástica. La comisión civil fue presidida por el conde Corbelli, comandante en jefe del ejército imperial en Hungría del este. El día 8 de diciembre, acompañado de especialistas y ante más de 300 personas, entre ellas innumerables protestantes evangélicos y calvinistas, el general Corbelli examinó minuciosamente el cuadro, constató que estaba íntegro, y enjugó con un pañuelo de seda las lágrimas que corrían de los ojos de la Virgen. Al final de sus investigaciones, el general Corbelli envió un manuscrito al obispo de Eger y un informe al emperador, a respecto del milagro de las lágrimas. 

La investigación eclesiástica estuvo a cargo de György Fenesy, obispo de Eger, el cual declaró que se trataba de un auténtico milagro. Los protocolos de estas investigaciones, que comenzaron el día 26 de diciembre de 1696, contiene las declaraciones de 36 personas, incluso protestantes, todas ellas atestiguando el milagro de las lágrimas.
Los documentos del proceso están guardados hasta hoy en la Colección Hevenesi de la Biblioteca de la Universidad de Budapest

La noticia del milagro se esparció rápidamente. Al mismo tiempo llegó a Viena el informe del general Corbelli, para el conocimiento de Leopoldo I, emperador de Austria y rey de la Hungría. Atendiendo a un deseo de la emperatriz Eleonora, Leopoldo I ordenó que el cuadro milagroso fuese trasladado a Viena. Los católicos de Pócs, apesadumbrados, tuvieron que doblegarse a la voluntad de su emperador. El día 4 de julio de 1697, el cuadro fue recibido pomposamente en la capital austríaca, donde se celebraron misas solemnes y se organizaron con él más de 33 procesiones en las parroquias de la ciudad. 

Un hecho histórico de gran importancia contribuirá sin embargo a fomentar la devoción a la Virgen de Pócs, en todo el imperio austríaco. El príncipe Eugenio de Saboya, comandante de las tropas imperiales, había infligido el día 11 de setiembre de 1696, en la batalla de Zenta, una fragorosa derrota a los ejércitos mahometanos de Turquía. Después del fracaso del cerco de Viena (1683), fue este el golpe definitivo a las pretensiones turcas de imponer un dominio islámico sobre Europa. 

 El mismo emperador Leopoldo I atribuyó esta victoria a la intercesión de Nuestra Señora de Pócs, en una bula de 1701. Pues, según él, la creencia en el poder de María Pötsch hizo con que el pueblo pidiera insistentemente a la Virgen la victoria sobre los turcos. 

Los habitantes de Pócs no se conformaban con la pérdida de su cuadro milagroso. Lo querían de regreso y escribieron en tal sentido al emperador. Este no obstante, a través del obispo de Eger, respondió que sólo les daría una copia del cuadro. Efectivamente Mons. Telekesy mandó hacer, por encargo del emperador, una copia que sustituyó al original, y fue colocado en su nicho en la iglesia de Pócs. 

El cuadro original nunca más vertió lágrimas, ni las numerosas copias que de él fueron hechas. No obstante, la predilección de la Santísima Virgen por sus fieles de esa pequeña aldea se manifestó aún en dos ocasiones a lo largo de los siglos: la copia de la iglesia de Pócs lloró el día 1º de agosto de 1715, y una vez más el 19 de diciembre de 1905. Ambas lacrimaciones fueron debidamente documentadas. La última fue incluso noticiada por la prensa.  Mientras la bella iglesia de Pócs conserva en su ornamentado altar la copia del cuadro milagroso, el original se encuentra en el Stephansdom luego de trasponer el portal de entrada, al lado derecho, atrayendo incesantemente la veneración de los vieneses y austríacos de todas las regiones. Y a todos, en la pequeña ciudad húngara y en la metrópoli austríaca, va María Pötsch desempeñando su papel de odighitria, la que muestra el camino. Ella lo mostró en la batalla de Zenta al príncipe Eugenio de Saboya, cuyos restos mortales reposan actualmente en la misma catedral de Viena, en una pequeña capilla.