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26 de enero de 2025

Nuestra Señora Auxiliadora, verdadera amiga

 

Del sitio Gaudium Press:

Cuando nos encontramos con la figura de Nuestra Señora bajo la advocación del Auxilio de los Cristianos, nuestra primera reacción suele ser de respeto ante su suprema majestad. En efecto, en esta imagen contemplamos a María Santísima ceñida con una corona y con un cetro en la mano, como una verdadera Reina, llevando en su brazo a su Divino Hijo, el Rey del Universo.

Se representa así a Nuestra Auxiliadora para subrayar que su ayuda es, sin duda alguna, poderosa. Ninguna gracia supera su capacidad de intercesión, ya que la Madre de Dios todo lo obtiene de su Hijo, y para Él "nada es imposible" (Lucas 1,37)...

Sin embargo, el mayor error que alguien podría cometer sería pensar que, por ser tan indeciblemente alta, María es inaccesible, como tantos poderosos de este mundo. ¡Eso es un error!

María nos engendró a la gracia cuando, en la Anunciación, dio su consentimiento a la Encarnación de nuestro Salvador (cf. Lucas 1, 38) y, más tarde, cuando ofreció la vida de su Divino Hijo en el Calvario. El mismo Señor Jesucristo quiso confirmar esta verdad, pues nos la transmitió oficialmente desde su adorable Cruz, en la persona del Apóstol San Juan: "Cuando Jesús vio a su Madre y al discípulo que amaba, que estaban junto a ella, dijo a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: 'Ahí tienes a tu madre'" (Jn 19, 26-27).

Con este gesto, el Dios Humanizado erigió a María en Madre, Auxiliadora y Defensora de los "hijos degradados de Eva". Así, no es descabellado pensar que el Altísimo la creó llena de gracias también con vistas a defender la causa de sus hijos hasta la consumación de los siglos.

Ante tal responsabilidad, la humildísima Sierva del Señor no estuvo ociosa. Ella es nuestra Madre por excelencia, que nunca se deja superar en solicitud y beneficia incluso a quienes la ignoran o la odian. De hecho, no faltan ejemplos históricos de ello.

Y si María es tan buena Madre incluso para los ingratos e indiferentes que la invocan poco y la aman, "¿qué clase de Madre será para los que la aman y la invocan a menudo? “Los que la aman la encuentran fácilmente” (Sabiduría 6,13). [...] Ella protesta que no puede abandonar a los que la aman".

Cuentan que una vez, en una clase de catequesis, tuvo lugar esta sorprendente escena: el catequista preguntó a los alumnos el nombre de sus mejores amigos y una niña respondió sin dudar: "¡Mi mejor amiga es mi mamá, maestra!" ¡Y tenía razón!

Entonces, ¿cómo definir a un amigo? Es aquel que protege y consuela, que acoge y ama, que está del mismo lado en una causa; aquel con quien compartimos tanto las alegrías como las amarguras, y con quien podemos contar en todas las dificultades, porque nunca falta. Y nadie hace esto mejor que nuestra Madre, sobre todo en los primeros albores de la vida. Ahora bien, si tratamos a la Virgen como Madre, ¿por qué no considerarla nuestra Amiga? Su ayuda no es distinta de la de nuestro mejor amigo.

María es la verdadera Amiga que, al ver nuestra necesidad, ya se apresura a socorrernos, a arreglar la situación, a aliviarnos de nuestras preocupaciones, incluso antes de que se lo pidamos. Como bien describe San Luis Grignion de Montfort, "Ella ama [a sus hijos] no sólo con afecto, sino también con eficacia. [Busca [...] ocasiones favorables para darles algún bien, para engrandecerlos, para enriquecerlos. Ella ve claramente en Dios todos los bienes y todos los males, las buenas y las malas fortunas, las bendiciones y las maldiciones divinas, y por eso, aun desde lejos, dispone las cosas para eximir a sus siervos de todo mal y colmarlos de todo bien."

"Al buen amigo se le reconoce en las horas inciertas", dice el refrán. Y cuántas horas inciertas hay en la vida... Sin embargo, para quien tiene a la Virgen como Madre y Amiga, no hay nada que temer, porque "es imposible que una Reina tan benigna vea la necesidad de un alma sin acudir incontinentemente en su ayuda".

En este sentido, el episodio de las Bodas de Caná es elocuente: "Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: “Ya no tienen vino”" (Juan 2,3).

El texto no deja lugar a dudas. La Virgen se dio cuenta de la angustiosa situación de los novios y probablemente no le pidieron nada. Ella misma se adelantó para ayudar, intercediendo ante su Divino Hijo. En otras palabras, no es como el amigo del hombre problemático de la parábola (cf. Lucas 11,5-8), que sólo acudió en su ayuda después de mucho insistir. Al contrario. La "gran compasión de María por nuestras miserias la lleva a ayudarnos y consolarnos, incluso cuando no la invocamos".

La Virgen es una amiga para siempre, dispuesta a ayudar en cualquier lugar y situación. Y para que su intercesión sea más eficaz, sólo necesita confianza. La mayor alegría de esta buena Madre es ver en quienes se acercan a ella una dependencia total.

Un niño pequeño, aunque tenga la ropa sucia después de un ajetreado partido, no dudará en correr a los brazos de su madre cuando se sienta amenazado por un perro furioso... Ésta debe ser la actitud perenne del fiel hacia la Virgen: aunque esté manchado por el pecado -¡sobre todo si la falta es grave! - debe correr a María Santísima, porque Ella tiene las llaves del Corazón misericordioso de Jesús y el remedio justo para todos nuestros males. Así que no tenemos por qué desconfiar de Ella, de quien nunca se ha rumoreado que abandone a nadie, ¡por muy malo que sea!

Es verdad que ha habido, hay y habrá siempre almas que no se fían de María.

Y, sin embargo, Ella va al encuentro de esos pobres desgraciados con una solicitud increíble. El comportamiento de la Virgen hacia las almas es tan inescrutable como los mismos designios divinos, pero una cosa es cierta: no puede resistirse a confiar en las almas, como una madre no puede resistirse al cariño de un hijo.

La confianza en la Virgen es, por tanto, el fundamento de toda amistad con Ella. Y tenerla como amiga es garantía de ayuda indefectible.

Sin embargo, debemos comprender otro aspecto muy importante de este vínculo con nuestra Madre Auxiliadora.

A menudo parece que la Reina del Cielo hace "oídos sordos" a nuestras oraciones... Sin embargo, es precisamente en este momento cuando debemos reconocerla. Si parece que falta, su aparente ausencia es su propia ayuda.

Un ejemplo tomado de la vida de San Juan Bosco -el gran devoto y amigo de María Auxiliadora- durante la construcción del conocido santuario en su honor, puede ayudarnos a comprender esta verdad.

"La Virgen tenía que ayudar a Don Bosco a realizar lo que Ella misma le había sugerido. Y así lo hizo. Al contratista que vino a pedirle un anticipo, Don Bosco le tendió su monedero: '¡Es todo lo que tengo!' Y cayeron cuarenta céntimos: 'Pero ya verás que la Virgen piensa en ello y tendrás tu dinero'. Y así fue, pero a veces con grandes dificultades".

¡Tenemos que convenir en que Don Bosco debía poseer extraordinarias dotes de persuasión, para que un contratista, falto de dinero, sólo aceptara buenas palabras!

Y esto, más o menos, de un modo u otro, durante cinco años... Cinco años en los que la vida fue para él, por así decirlo, un continuo tormento, una verdadera carrera por el dinero.

Su fecunda imaginación siempre estaba inventando nuevas formas de forzar la apertura de los monederos. Organizó rifas, envió circulares, pidió ayuda al Consejo de la Comuna, cogió su sombrero y fue a llamar a las puertas de sus grandes benefactores en Roma y Florencia. Y cuando todos los medios humanos se mostraron ineficaces, el taumaturgo despertó en él para pedir al Cielo los milagros que le permitieran pagar las deudas del edificio y alimentar a sus muchachos.

"Y un buen día de 1866, el santuario quedó terminado. Un gran día. Una verdadera multitud asistió a las ceremonias. [...] El santuario fue consagrado el 9 de junio de 1868. Y durante veinte años, Don Bosco tuvo la alegría de ver aquella cúpula dominando la 'ciudad' de Valdocco, sirviendo de corona a aquella 'ciudad' que sus manos habían erigido. Ahora Don Bosco descansa en el templo que construyó en honor de Nuestra Señora Auxiliadora... ¡Un merecido descanso!".

La Virgen nunca falla y podría perfectamente haber facilitado los medios económicos a favor del que trabaja para Ella, obrando un milagro como el que hizo en Caná.

Sin embargo, si San Juan Bosco hubiera contado con todos los donativos necesarios desde el principio, ¿habría tenido la misma confianza en la Providencia al final de la obra? Más que una iglesia de piedra, nuestra Madre del Cielo quiso construir un monumento de confianza en el alma de su amigo.

No es raro que la Santísima Virgen permita que las dificultades se interpongan en el camino de sus más allegados. Y esto por una razón muy sencilla: conociendo de antemano todos los peligros del camino, no duda en obligarnos a tomar atajos que, a nuestros ojos precipitados, parecen desviarnos. En realidad, nos guía por el camino más fácil y seguro. Sólo tenemos que dejarnos guiar por la mano amiga de María.

La mayoría de las veces, sin embargo, nos gustaría tener una solución inmediata. Es difícil convencernos de que, en materia de progreso en la vida espiritual, es preferible una solución eficaz a una solución instantánea...

Cuando la cruz aparece en el horizonte de la vida, algunos se asombran y hasta se enojan, pensando que fue la mano del mismo Dios quien la colocó, subestimando que nos pone a prueba para nuestro mayor beneficio.

Imaginemos que en una ciudad ningún centro de enseñanza, ya sea primaria, secundaria o superior, exigiera a sus alumnos presentarse a exámenes. ¿Quién se atrevería a dejarse operar por un neurocirujano "formado" según semejante método de enseñanza?

Por eso, con gran razón, la Providencia nos envía duras pruebas en la vida para ser dignos del Cielo y... ¡para estrechar nuestros lazos con la Madre de Dios! De hecho, sería casi imposible aprobar los "exámenes de la vida" con todas las notas si no fuera por la ayuda dulcificadora de Nuestra Señora.

Sin embargo, esta poderosa Amiga no permite concesiones a nuestros lados malos y quiere que demos lo mejor de nosotros mismos a Dios en cada oportunidad. Es una relación que nos empuja a ir cada vez más alto.

Por último, si es verdad que la Virgen es más Madre que Reina, en palabras de la Santa de Lisieux, de todo lo que hemos dicho podemos concluir también que es tan Amiga como Madre de todos los hombres.

"Un amigo fiel es una protección poderosa: quien lo ha encontrado, ha descubierto un tesoro" (Eclesiastes 6,14), proclama con razón el Eclesiástico. Así que no perdamos tiempo, ¡porque el precioso tesoro de la amistad con la Virgen está al alcance de la mano!
 

Sor Mariana de Oliveira
mayo de 202

19 de diciembre de 2024

Nuestra Señora de Heroldsbach

Del sitio Paracatólicos:

Desde 1949 a 1952 en Heroldsbach (a 35 km al norte de Nuremberg, Alemania, en la región de Franconia Media de la católica Baviera, el estado federal alemán de donde procede el Papa emérito Benedicto XVI) se le apareció a 7 videntes niñas, prácticamente el Cielo completo, pues a la Santísima Virgen, que se presentó como la Reina de las Rosas (como la aparición en Bayside, Nueva York), la acompañó nada menos que la Santísima Trinidad y multitud de santos. No es la primera vez que hay apariciones relacionadas, como sucedió en Akita, Japón, y la Señora de Todos los Pueblos, a Ida Peerdeman en Países Bajos. También la Emperatriz de las Américas, la Virgen de Guadalupe, tiene relación con la rosas, las que hizo cortar al santo chichimeca San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y que después se plasmaron en la imagen de su tilma de ayate (Ayatlen en lengua náhuatl), tela confeccionada con la fibra del maguey. Y por supuesto Santa María Rosa Mística, etc.

La Divina Trinidad (Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo) se presentó sobre unos árboles (abedules) con el símbolo JHS en color verde, color de la Vida y la Esperanza. Esa sigla corresponde de la siguiente forma:

J   :  HEBREO   Jehovah, Jeowaeh, Yahveh, Tetragrámaton hebreo YHVH (jota sonando como ye)  Ej. AlleluYah (alaben a Yah, apócope de Yahvé [forma hispana])

H  :  GRIEGO   Hiós (υιός, Hijo en griego)

S  :  LATÍN      Spiritus Sanctus (Espíritu Santo en latín)

Los tres idiomas usados en el Titulus Crucis, la tabla con la condena del infame Poncio Pilato a JesuChristo, sobre la Cruz.

Quizás la repetida histeria de la iglesia, que primero se opone, para luego volcar una gran devoción, sea la explicación. El buen católico tiene que entender que la Providencia permite esto en su Plan Divino, para que las cosas sucedan en el momento preciso que Dios lo quiere.

Después de que la peregrinación a Heroldsbach tuviera por medio siglo una estricta prohibición por parte las autoridades eclesiásticas, el Arzobispo de Bamberg, en 1998, ha reconocido oficialmente el lugar de las Apariciones como “Lugar de oración”, permitiendo la celebración de la Santa Eucaristía y otros Sacramentos.

Las 4 videntes primarias fueron: Kuni Schleicher, Grete Gügel, Erika Müller, Marie Heimann y las tres posteriores: Betty Büttner, Antoine Saam, Irma Mehl

Fueron muchas las apariciones desde el 9 de octubre de 1949. Todo comenzó cuando las cuatro primeras videntes, las niñas Marie, Grete, Kuni y Erika, fueron a un bosque de abedules a buscar las hojas que el otoño doraba y estando en esa tarea encontraron una tabla con las letras JHS, al tiempo que aparecía la Virgen como una monja vestida de blanco pero de apariencia transparente. Las videntes se lo contaron al cura, de nombre Johannes Gailer, que como suele suceder en estos casos, ya sea por prudencia, ya sea por incredulidad, tomo al principio distancia de estos relatos, pero con el correr del tiempo y el debido escrutinio, se fue iluminando de la veracidad de la aparición.

Cuatro días más tarde se repitió, ya con un corto diálogo, de lo que se iría convirtiendo en una de las más asombrosas revelaciones y que sin embargo no tiene la debida difusión hasta el día de hoy:

Videntes: "¿Qué desea?" 

La Virgen (pausadamente): "La gente debe orar fervientemente"

Y bendiciéndolas desapareció. 

Ocho días después vuelve a ocurrir. El cura Johannes Heer las adiestra para preguntar:

Videntes: "Amada Madre de Dios, ¿para que te has aparecido a nosotras?" 

La Virgen: "Voy a instar a la gente a la oración y la penitencia, la gente debe orar con perseverancia"

Entonces la fe del pueblo se pone en acción, aún con las advertencias del Arzobispado con respecto a esta peregrinación a Heroldsbach, que alcanza un día las 60.000 almas.

El 31 de octubre el que adoctrina a las niñas a preguntar es el profesor Walz, que muy inteligentemente inquiere veladamente sobre el dogma de la Asunción de la Virgen (que habrá de proclamarse el 1º de noviembre de 1950, durante estas apariciones):

Videntes: -"Amada Madre de Dios, ¿has sido recibida con tu cuerpo en el Cielo?" (el Dogma de la Asunción establece que la Virgen ha sido asunta al Cielo en cuerpo y alma)

La Virgen: -"Sí, pero he permanecido como una pequeña sierva"

(A Benjamín Solari Parravicini la Reina del Cielo se le apareció como una humilde monjita)

Testimonio de Padre Gailer

El 8 de diciembre de 1949 había celebrado una procesión.Al regreso vi multitudes de varios miles de personas que miraban sorprendidas al cielo y llamaron mi atención hacia el sol. Cuando también miré vi al disco solar hacer un movimiento como que caía a la Tierra y, a continuación, volver a su posición original.Este cambio era totalmente inexplicable en términos naturales. Notamos una aureola alrededor del sol, mientras que estaba por caer, una gran corona de rosas. Antonie Saam vio en el sol a la Madre de Dios con el Niño en sus brazos. El prodigio duró alrededor de media hora. Estábamos cinco sacerdotes presentes en el fenómeno. Nunca podré olvidarlo.

Las videntes testimoniaron que vieron a la Virgen en el sol mientras éste se revolucionaba y que Ella dijo: "Esto lo hice para que los que no creen, crean"

Con las presencia de 4000 asistentes las videntes vieron a Santa María y al Niño Jesús.

La Virgen les dejó el siguiente mensaje: "Los hombres deben hacer más penitencia y orar con perseverancia en el tiempo de Navidad. La gente debe dar más culto a la Sagrada Familia y rezar cada día el Santo Rosario. Además, deben practicar todos los días la contemplación al Corazón de María Santísima.

En visiones, que alcanzaron las 19 horas, las videntes vieron La Anunciación, la Gruta del Nacimiento de Jesús y la Huída a Egipto. 

El 9 de febrero de 1950 las niñas ven a la Santísima Trinidad y testimonian: "Eso es lo mejor que hemos visto en la vida, sería maravilloso si todos pronto pudiéramos ir a los Cielos"

En mayo de 1950 una mujer tuvo una visión apocalíptica del futuro: "Había desastres en todo el mundo por las bombas atómicas; la sociedad humana se quedó de pronto sin el progreso: no había luz eléctrica, ni autos, ni aviones... A las ciudades las inundaban las olas del mar" (posiblemente tsunamis). "Gran parte de la comida estaba envenenada, la ingerían igual (posiblemente porque no había que comer) y morían con violentos espasmos".

La virgen María aparecía llorando exhortando a la oración y a la expiación de los pecados para detener el brazo, ablandar el Sagrado Corazón de Jesús, para evitar la catástrofe que se cernirá sobre el mundo.

El 26 de septiembre, ya apareciendo como la Reina del Cielo con su manto azul y su corona de oro enseña a las videntes la siguiente jaculatoria:

"Oh María, déjanos estar bajo tu manto azul, refugio seguro de las ruinas"

Nótese la similitud con la de la Medalla Milagrosa de la Inmaculada Concepción: "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos"

El 13 de marzo de 1951 el Cielo completo se hace presente para bregar por la pureza: La aparición incluye a la Virgen, al Niño y a multitud de santos. Los Santos bendijeron a las videntes en sus manos para asegurarse de que sus manos no hagan actos impuros diciendo: "Ustedes siempre deben guardar en los ojos a la Virgen, al Niño Jesús y a los santos. No deben nunca ceder ante el cuerpo y sus sentidos. En el Juicio todo será revelado, el bien y el mal. El cielo se ha abierto sobre este lugar, pero pronto se cerrará de nuevo."

La Virgen anuncia el final de las apariciones para el 31 de octubre de 1952. Dijo Nuestra Señora con el Niño: "Nosotros no hemos venido a hacer milagros, sino para insistirles a Uds. a la plegaria y la expiación. Continúen rezando en esta colina aún cuando nosotros no aparezcamos más".

Las niñas vieron multitud de ángeles y santos, entre los que se encontraban: San José, San Pio X, Santa Teresita de Lisieux (que también apareció en Bayside, Nueva York), María Goretti, San Antonio de Padua, San Fernando III, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, San Francisco Xavier, Santa Rosa de Lima (patrona de la Independencia argentina), santos Jacinta y Francisco Marto de Fátima… El Cielo completo se dio cita en Heroldsbach y esto permaneció escondido durante medio siglo, exactamente el medio siglo en que los demonios se devoraron a los fieles católicos y a gran parte del clero.

21 de octubre de 2024

Nuestra Señora del Encuentro

Del sitio Reinado de María:

Decía el P. Rodrigo Molina: "María es la guía para Dios. Tener una Madre Inmaculada es un tesoro nunca lo bastante alabado. Ponte bajo la dirección de María: el camino que Ella te señale es un camino recto y seguro para el encuentro con Dios".

La imagen de María en su advocación de Nuestra Señora del Encuentro con Dios tomó rostro visible, cuando en abril de 1994 un matrimonio español de Villanueva de los Infantes, D. Loreto Rodríguez (q.e.p.d.) y D.ª Paquita Sánchez Remiro, ofreció al P. Molina un pequeño recordatorio de la Virgen María con el Niño en sus brazos, que el párroco de su pueblo, D. Luis Gallego, había entronizado en su parroquia, porque pensaba en Santa María como mediadora eficaz en ese momento último de la vida y así quería inculcarlo a sus feligreses. Aunque aún no se decidía por el nombre para esa imagen. Deliberando con este piadoso matrimonio, D. Loreto propuso el nombre de Encuentro: Nuestra Señora del Encuentro.

D. Loreto y D.ª Paquita ofrecen al P. Molina la nueva imagen. La coincidencia en el nombre y en la idea de la mediación, hacen que el P. Molina, como quien se encuentra con la Señora y Dueña de su corazón, cayera rendido a sus pies y aceptara esta generosa oferta. 

Enseguida un artista plasma el retrato en óleo, partiendo del azulejo primitivo, de acuerdo a las indicaciones que sugiere el mismo P. Molina. 

A "Nuestra Señora del Encuentro", el Padre Molina añade "con Dios". Y la noción de una intercesión circunscrita al momento de la muerte, queda enriquecida con la consoladora comprensión de una mediación materna y universal de todas las gracias. Realmente la mediación es la primera función de María como Madre. 

El P. Rodrigo Molina dejó a Nuestra Señora del Encuentro con Dios como Madre y Patrona de todas sus obras y empresas apostólicas y es patrona del Reinado de María. Su celebración se une a la de Nuestra Señora la Virgen del Rosario, el 7 de octubre.

Consagrarse a Santa María es una ratificación voluntaria de las promesas bautismales, un acto de confianza y una voluntad de reparación del pecado. No es la mera recitación de una fórmula, ni sentir gran consolación al decirla.

Varios santos, impulsados por el Espíritu Santo, se han consagrado a la Virgen María con variadas fórmulas o modalidades, pero en definitiva con el deseo de pertenecer a la Virgen María. San Ildefonso de Toledo que se autoproclamó "el esclavo de la Esclava del Señor", San Juan Eudes, San Teófano Vénard (al que le profesaba intensa devoción Santa Teresita), San Maximiliano María Kolbe, San Juan Pablo II, Santa Teresa de Calcuta. 

San Luis María Grignion de Monfort es el estandarte supremo de esta consagración a la Virgen María. De modo más preciso: "la perfecta consagración a Jesús por María" (VD 119. 120). Es una ratificación voluntaria de los votos bautismales, un acto de confianza y una voluntad de reparación del pecado. Afirmó: La devoción más perfecta es la que nos une más a Jesús: "Como quiera que toda nuestra perfección consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de las devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, nos une y nos consagra lo más perfectamente posible a Jesucristo. Ahora bien, siendo María, de todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones, la que más consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devoción a María, su Santísima Madre, y que cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo (VD 120)"

El P. Molina enseñaba: "Mediante la consagración yo paso a ser obra, posesión y propiedad de Santa María a la manera que un hijo es obra, posesión y propiedad de su madre. Al emitir yo mi CONSAGRACIÓN MARIANA quito todos los obstáculos que se oponen a que Ella pueda realizar en mí toda la capacidad, que tiene dada por Dios, para engendrarme como engendró a mi cabeza: Cristo, y a que yo quede hecho automáticamente posesión, propiedad de Ella tan plena como un hijo es posesión, propiedad plena de su madre, para que Ella haga en mí según su Voluntad, en mi alma y en mi cuerpo; en mi vida y en mi muerte, en mi eternidad."

 Consagración a Nuestra Señora del Encuentro con Dios
 
¡Oh Bendita Madre de Dios y tierna Madre mía! 
A Ti me dirijo, Virgen de Corazón Inmaculado,
 Nuestra Señora que nos lleva al Encuentro con Dios. 
Eres a la vez Poderosa Señora y Madre de los pequeños, 
olvidados y miserables. 
Te confieso Mediadora maternal de todas las gracias, 
Corredentora en el dolor de compasión, 
Madre compasiva de tus hijos desvalidos. 
A Ti Dios quiso confiar toda la economía de la Misericordia, 
donde Tú entras, obtienes la gracia de la conversión y de la santificación.
 
Animado con esta confianza en tan Bondadosa Madre, 
reconociéndome pecador, 
lleno de miseria y necesitado de la gracia y misericordia que Tú posees, 
me postro a tus pies, 
renuevo y ratifico hoy en tus manos las promesas de mi Bautismo; 
renuncio para siempre a Satanás
a sus pompas y obras malignas y libremente me consagro a Ti, 
Nuestra Señora del Encuentro con Dios, 
me consagro a tu Inmaculado Corazón, 
para que tú seas mi Madre amantísima: 
vida, dulzura y esperanza, corazón de mi corazón. 
Sí, Madre, hazme hijo tuyo a tu gusto, 
configúrame según tu Inmaculado Corazón. 
Te proclamo mi Dueña, mi Reina y Señora, 
mi Maestra y Consejera. 
 Serás de modo irrevocable la que me lleve al feliz Encuentro con el Dios de mi vida.
 
Madre, haz que persevere en este amor santo que hoy me has inspirado. 
Necesito perderme y abandonarme confiadamente en Ti, 
sin condiciones e irrevocablemente. 
Y que todo lo haga en Ti, María, Contigo, 
desde Ti, por Ti y para eterna alabanza de la Santísima Trinidad
Dios Uno y Trino a Quien adoro y amo, 
creo en Su Amor, 
y espero en Su Misericordia cantar Contigo 
¡oh María! –para siempre– la alabanza de su Gloria. 
 
Amén.

30 de junio de 2024

Nuestra Señora, ¿Por qué te amo tanto?

 Del sitio María de Nazareth:

Desde la Pascua de 1896 hasta su muerte, un año y medio después, Teresa vivió una noche de fe en la que se sintió separada de la certeza del Cielo, de la Patria celestial como por "un muro que se eleva hasta el cielo"; pero reconoce en María “sumida en la angustia del corazón” el ejemplo del alma que busca al Señor “en la noche de la fe”. “No, la Santísima Virgen nunca se me ocultará”.

Durante el retiro de septiembre de 1896, comprendió de un modo nuevo su llamada al amor infinito: "Mi vocación es el amor (…) Sí, he encontrado mi lugar en la Iglesia (…), en el corazón de la Iglesia, Madre mía, seré el Amor. Así seré todo".

El último poema que escribió en mayo de 1897 se tituló “Por qué te amo, oh María”. En este poema, "dije todo lo que predicaría sobre Ella", dijo en agosto, en el gran sufrimiento de su enfermedad. Encontramos en esta poesía el fruto de las meditaciones de Teresa, que leyó "ante todo el Evangelio" para descubrir a María "en su vida real".

En junio de 1897, continuó escribiendo la historia de su vida, el Manuscrito C, dedicado a la madre priora María de Gonzague. Muestra allí el modo de vivir la noche “cuando solo queda el amor”, la alegría de amar como ama Jesús, la fuerza de la oración “que dilata el corazón y une a Jesús”. Admite que "toda su vida le costó mucho rezar (su) Rosario":

"Por mucho que intento meditar los misterios del Rosario, no consigo concentrarme (...). Durante mucho tiempo lamenté esta falta de devoción que me asombraba, porque amo tanto a la Santísima Virgen que debería serme fácil hacer en su honor oraciones que le sean agradables. Ahora me preocupa menos, pienso que la Reina del Cielo, siendo mi Madre, debe ver mi buena voluntad y contentarse… La Santísima Virgen me demuestra que no está enojada conmigo, nunca deja de protegerme tan pronto como la invoco".

3 de marzo de 2024

Diez Frases compuestas por Santa Teresa del Niño Jesus a Nuestra Señora

Del sitio Píldoras de Fe:

La pequeña florecilla de Dios, Santa Teresita, amaba muchísimo a la Santísima Virgen María. Tales expresiones de este amor, han sido recogidas en distintos textos. Aquí mostramos algunas. Sin ningún orden en particular:

  1. "¡Oh, cuánto amo a la Santísima Virgen! Si fuese sacerdote, ¡con cuánta frecuencia le hablaría! La describen como inalcanzable, cuando más bien debería ser señalada como modelo. Ella es más una Madre que una Reina". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  2. "No tiemblo al ver mi debilidad, porque los tesoros de la madre pertenecen también a su hija, y yo soy tu hija, mi querida Madre María". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  3. "No temas amar en exceso a la Santísima Virgen. Nunca se la puede amar lo suficiente. Y Jesús estará muy feliz, porque la Santísima Virgen es su madre". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  4. "¡Oh, Virgen María, cambia mi corazón para que se convierta en el más hermoso y puro corporal, y así recibir la blanca Hostia en la que se esconde nuestro dulce Cordero!". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  5. "En esta primera "fusión" con Jesús [Santa Comunión], fue de nuevo mi Madre Celestial quien me acompañó hasta el altar, porque fue Ella misma quien colocó a su Jesús en mi alma". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  6. "Me consagré con todo mi corazón a la Santísima Virgen María, y le pedí que cuidase de mí. Me pareció que miraba con cariño a su Florecilla y que le sonreía de nuevo". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  7. "¡Qué alegría recordar que ella [María] es nuestra Madre! Puesto que ella nos ama y conoce nuestras fragilidades, ¿qué hemos de temer?" (Santa Teresita del Niño Jesús)

  8. "¡De rodillas escucho, sublime Reina de todos los Ángeles, ese dulce cántico que derrama tu alma! ¡Enséñame, pues, cómo cantar cómo lo hacen los bellos ángeles celestiales! Y a glorificar a mi Jesús, que solo Él puede llenarme". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  9. "Pedirle algo a la Santísima Virgen no es lo mismo que pedirle algo a Dios. Ella sabe bien qué hacer con todos mis pequeños deseos, y a ella le corresponde decidir si pedirlos o no". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  10. "Mi querida Madre María, creo que soy más feliz que tú. Porque yo te tengo como Madre, y tú no tienes a la Santísima Virgen para amarla, como te tengo yo". (Santa Teresita del Niño Jesús)

Santa Teresita del Niño Jesús, con su vida espiritual, entregó un mensaje sencillo, pero poderoso que todavía hoy resuena en los corazones de millones de personas. Aún murió a la tierna edad de 24 años, ella cumplió con la voluntad de Dios pasando su cielo, haciendo el bien en la tierra. Su prometida "lluvia de rosas" comenzó y se ha convertido en un torrente en la Iglesia desde entonces. Fue declarada Doctora de la Iglesia por el Papa San Juan Pablo II, convirtiéndose en la segunda monja carmelita en recibir esa distinción después de Santa Teresa de Ávila. Al respecto de ella, San Juan Pablo II declaró:

"Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de todos los "Doctores de la Iglesia", pero su ardiente itinerario espiritual muestra tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas que merecen un lugar entre los grandes maestros espirituales".

Aquella prometida lluvia de rosas de Santa Teresita, comenzó a su muerte y se ha convertido en una fuente de espiritualidad profunda para muchos en la Iglesia desde entonces. 

Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Amén.

12 de febrero de 2024

Nuestra Señora de Bayside (no aceptada por la Iglesia)

Del sitio World Religions and Spirituality Project:

Las apariciones en Bayside comenzaron con Veronica Lueken, una ama de casa católica de Bayside, Nueva York, que se convirtió en una vidente mariana. Las primeras experiencias místicas de Lueken siguieron al asesinato del senador Robert Kennedy el 5 de junio de 1968. Al día siguiente, mientras Kennedy yacía en el hospital, Lueken estaba orando por su recuperación cuando se sintió rodeada por una abrumadora fragancia de rosas. Aunque el senador murió tarde esa noche, el inexplicable olor a rosas continuó atormentándola. Pronto se despertaría para descubrir que había escrito poesía que no recordaba haber escrito. Había rezado a Santa Teresa de Lisieux para que salvara al senador Kennedy y sospechaba que Teresa era de alguna manera la verdadera autora de estos poemas. Habló de estas experiencias con los sacerdotes de su parroquia, San Roberto Belarmino, pero sintió que no la tomaban en serio. Su esposo, Arthur, también desanimó cualquier discusión sobre milagros.

Ese verano sus visiones se oscurecieron. En el cielo sobre Bayside, vio la visión de un águila negra gritando "¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra!" Se convenció de que estas visiones aterradoras significaban un desastre inminente. Escribió al cardenal Richard Cushing en Boston y le advirtió que algo terrible iba a suceder. También sintió que su creciente sensación de peligro estaba de alguna manera relacionada con el Concilio Vaticano II que había concluido en 1965. Lueken sintió que la Iglesia le había dado la espalda a las tradiciones católicas que había practicado desde que era una niña. En 1969, escribió una carta al Papa Pablo VI y le pidió que se opusiera a las reformas del Consejo.

En abril, 1970, la Virgen María se apareció a Lueken en su apartamento. Anunció que aparecería en San Roberto "cuando las rosas están en flor". 

La noche del 18 de junio de 1970, Lueken se arrodilló sola bajo la lluvia rezando el rosario ante una estatua de la Inmaculada Concepción fuera de su iglesia. Aquí, María se apareció a Lueken y le dijo que era una esposa de Cristo, que lloraba por los pecados del mundo y que todos debían volver a rezar el rosario. Lueken anunció que se debería construir un santuario nacional en los terrenos de la iglesia y que María aparecería allí en lo sucesivo todos los días festivos católicos. 

Durante los siguientes dos años, un pequeño grupo de seguidores se unió a Lueken en sus vigilias frente a la estatua. En cada aparición, Lueken entregaría un "mensaje del cielo", hablado a través de ella por María, así como por un creciente elenco de santos y ángeles. Estos mensajes generalmente incluían jeremías sobre el peso de los pecados de Estados Unidos y advertencias de un castigo venidero (Lueken 1998: vol. 1).

En 1973, las visiones de Lueken atrajeron la atención de Los Peregrinos de San Miguel, un movimiento católico conservador de Quebec. Los Peregrinos también eran conocidos como "los Boinas Blancas" por los sombreros que llevaban. Como Lueken, se sintieron perturbados por las reformas del Vaticano II. Los Boinas Blancas declararon que Lueken era "la vidente de la época" e imprimieron sus mensajes del cielo en su boletín. También comenzaron a organizar autobuses que transportaban a cientos de peregrinos para asistir a las vigilias frente a la iglesia parroquial de Lueken. Los mensajes de Lueken comenzaron a insinuar conspiraciones globales, una guerra nuclear que se avecinaba y un cuerpo celeste llamado "La bola ardiente de la redención" que pronto golpearía la Tierra, causando la destrucción de todo el planeta.

Las autoridades de la iglesia habían tolerado las actividades de Lueken durante tres años, pero su creciente movimiento estaba creando una crisis. La iglesia de San Roberto Belarmino estaba rodeada de casas privadas por todos lados y la Asociación Cívica de Bayside Hills (BHCA) estaba horrorizada por las multitudes de peregrinos que habían llegado a su tranquilo vecindario. Los residentes se opusieron a las vigilias que a menudo duraban hasta la medianoche. Los peregrinos, afirmaron, pisoteaban sus cuidados jardines y reducían el valor de las propiedades de sus hogares. La BHCA ejerció una inmensa presión sobre la parroquia y la Diócesis de Brooklyn para hacer que Lueken y sus seguidores se pusieran de acuerdo (Caulfield 1974).

Cuando una investigación apresurada de la diócesis informó que sus experiencias no fueron sobrenaturales, se le pidió a Lueken que dejara de realizar sus vigilias en St. Robert Belarmine's. Cuando ella se negó, los funcionarios diocesanos comenzaron a interrumpir sus vigilias con un megáfono, leyendo una carta del obispo y ordenando a todos los católicos leales que no participaran. Lueken y sus seguidores respondieron que tales tácticas solo demostraban hasta dónde se había extendido una conspiración satánica por la Iglesia desde el Vaticano II. La BHCA comenzó a realizar vigilias en contra y a abuchear a los peregrinos. La situación se volvió peligrosa y se envió a un número creciente de policías para mantener la paz. Varios residentes fueron arrestados por alteración del orden público y agresión a agentes de policía. Algunos incluso fueron hospitalizados tras violentos enfrentamientos con la policía o los peregrinos. Estos eventos llegaron a llamarse "La batalla de Bayside" (Cowley 1975). La situación se resolvió finalmente en 1975 cuando la Corte Suprema de Nueva York emitió una orden judicial que prohibía a Lueken realizar sus vigilias cerca de St. Robert Belarmine's (Thomas 1975; Everett 1975). La noche antes de aceptar la orden judicial, Lueken recibió un mensaje de María y Jesús para trasladar las vigilias al Parque Flushing Meadows Corona (Lueken 1998 vol. 3, págs. 106-07).

El nuevo sitio de la vigilia era un monumento que marcaba el lugar donde se encontraba el Pabellón Vaticano durante la Exposición Universal.

Se compró una estatua de fibra de vidrio de la Virgen María que fue llevada al parque para las vigilias. Las multitudes solo siguieron creciendo. Los Peregrinos de San Miguel finalmente retiraron su apoyo y regresaron a Canadá. Pero para entonces, los seguidores de Lueken habían creado su propia misión organizada. El movimiento creó la corporación “Santuario de Nuestra Señora de las Rosas”, que administraba una lista de correo internacional de miles. Un grupo llamado Orden de San Miguel dirigió los esfuerzos misioneros del movimiento. Los miembros de la Orden, que incluía a antiguos miembros de los Peregrinos de San Miguel, vivían en comunidad y dedicaban todo su tiempo al santuario. El 18 de junio de 1983, quince mil peregrinos de todo el mundo se reunieron en Flushing Meadows Park para el decimotercer aniversario de la aparición en Bayside.

Los católicos que creían en los mensajes de Lueken llegaron a llamarse a sí mismos "Baysiders" después de la ubicación original de la aparición. Irónicamente, los residentes de Bayside, Nueva York, también se referían a sí mismos como "Baysiders". Consideraban a los peregrinos como una fuerza invasora y extranjera y estaban confundidos de que reclamarían este título para sí mismos. Durante la década de 1980, se establecieron capítulos independientes de Baysider en los Estados Unidos y Canadá. Los mensajes de Lueken se tradujeron a muchos idiomas y se difundieron entre las comunidades católicas de todos los continentes.

Los Baysiders profesaban ser católicos tradicionales leales al derecho canónico y a la Santa Sede. Sin embargo, su desafío a la diócesis de Brooklyn hizo que muchos católicos los consideraran un movimiento insubordinado y cismático. Poco después de llegar a Flushing Meadows, Lueken entregó una revelación que resolvió esta paradoja, al menos para sus seguidores. El papa Pablo VI, que había apoyado las reformas del Vaticano II, era un impostor. El verdadero papa fue mantenido sedado por los conspiradores, y el hombre que ahora dice ser Pablo VI fue en realidad un doppelganger comunista creado con cirugía plástica. Los Baysider no estaban en rebelión contra su Iglesia, solo estaban cuestionando las órdenes de conspiradores e impostores que se habían infiltrado en la jerarquía de la Iglesia (Lueken 1998 vol. 3, p. 241).

En 1986, Francis J. Mugavero, obispo de Brooklyn, hizo un anuncio reiterando que las visiones de Lueken eran falsas y contradecía la doctrina católica (Goldman 1987). Los hallazgos de Mugavero se enviaron a trescientos obispos de los Estados Unidos y a cien conferencias de obispos de todo el mundo. A pesar de esta censura de las autoridades de la Iglesia, los seguidores de Lueken todavía se identifican como católicos con buena reputación y defienden sus puntos de vista citando el derecho canónico. Sostienen que las visiones de Lueken nunca recibieron una investigación adecuada dirigida por un obispo y que, por lo tanto, el despido de Lueken por parte de la diócesis no es legítimo. Si alguien ha violado la ley de la Iglesia, argumentan, son los modernistas a quienes Lueken condenó por recibir la comunión en la mano y otras transgresiones rituales que van en contra de la tradición católica establecida desde hace mucho tiempo.

Lueken continuó dando mensajes regulares desde el cielo hasta su muerte en 1995. En total, María, Jesús y una variedad de otros seres celestiales le hablaron más de 300 veces. Estos mensajes se consolidaron en un canon conocido como las Profecías de Bayside. Aunque las multitudes no se acercan al tamaño que tenían antes de la muerte de Lueken, los habitantes de Bayside todavía viajan a Flushing Meadows desde lugares tan lejanos como India y Malasia. En Internet, los mensajes de Lueken se han convertido en parte de un entorno más amplio de teorías de conspiración y especulaciones milenarias. Los habitantes de la bahía todavía esperan "El Castigo" descrito en los mensajes de Lueken. Muchos habitantes de Bayside creen que cuando Dios castiga a la humanidad por sus pecados, el castigo tomará dos formas, la Tercera Guerra Mundial (que incluirá un intercambio nuclear a gran escala) y un cometa ardiente que chocará con la Tierra y devastará el planeta.

Después de la muerte de Lueken, el Santuario de Nuestra Señora de las Rosas continuó realizando vigilias, promoviendo las Profecías de Bayside y coordinando peregrinaciones a Flushing Meadows con seguidores de todo el mundo. 

Pero en 1997, se produjo un cisma entre el director del santuario, Michael Mangan, y el viudo de Lueken, Arthur Lueken. Un juez falló a favor de Arthur Lueken, declarándolo presidente del Santuario de Nuestra Señora de las Rosas (OLR) y otorgándole todos los bienes e instalaciones de la organización. Sin desanimarse, Mangan formó su propio grupo, el Apostolado Mundial de San Miguel (SMWA). Ambos grupos continuaron llegando al sitio sagrado del movimiento en Flushing Meadows, donde realizaron vigilias rivales. Una vez más, se envió a la policía para mantener la paz (Kilgannon 2003). 

Hoy, este conflicto se ha convertido en una distensión. Sus celebraciones de días festivos católicos a veces se programan de tal manera que solo un grupo estará presente en el parque en un día determinado. Para eventos donde ambos grupos deben estar presentes, como la hora santa del domingo por la mañana, se alternan qué grupo tendrá acceso al monumento. Un grupo puede colocar su estatua de la Virgen María en el Monumento del Vaticano, el otro debe usar una isla de tráfico cercana. Los grupos rivales han decidido que a todos les conviene parecer profesionales mientras están en el parque.

24 de diciembre de 2018

Celebración del Matrimonio Virginal de María y José

Del sitio Reina del Cielo:

El matrimonio de María y de José es una verdad clara y repetidamente enseñada en el Evangelio. En una primera etapa se celebraba el matrimonio legal (verdadero matrimonio hasta tal punto que si a la mujer se la sorprendía en adulterio se la podía lapidar) y después de un tiempo, un año más o menos, el esposo la llevaba solemnemente a su casa. Antes, pues, de convivir con María, José es el esposo de María. Por eso el ángel de parte de Dios le dice que no tema tomar a María, su mujer, en su casa.

Pues bien, “el hecho de ser ella la esposa prometida de José está contenido en el designio mismo de Dios”(RC 1), lo que significa que San José pertenece al orden hipostático. Cuando Dios se dirige a él lo hace en calidad de esposo de María, y lo que ha sucedido en Ella por obra del Espíritu Santo es una afirmación del vinculo esponsal, existente ya entre María y José. Y este vínculo esponsal se había realizado por voluntad de Dios y, consiguientemente, hay que conservarlo. En su maternidad divina María tiene que continuar viviendo como una virgen desposada con un hombre llamado José.

De ahí que intervenga de nuevo el Señor por medio del ángel y le diga a José que tiene que tomar a María, su mujer en su casa para ratificar y culminar este matrimonio. “En estas palabras de la 'anunciación nocturna` José escuchó no solo la verdad divina acerca de la inefable vocación de su Esposa, sino que también vuelve a escuchar la verdad sobre su propia vocación. Este hombre justo que en el espíritu de las más nobles tradiciones del pueblo elegido amaba a la Virgen de Nazaret y se había unida a ella con amo esponsal, es llamado de nuevo por Dios a este amor”(RC 19).

El matrimonio de José y María es un matrimonio que se realiza por voluntad de Dios, en especial en la segunda etapa. Es un matrimonio llevado a cabo por el Espíritu Santo, en el que prima el más sublime y más puro amor. Como dice el Abad Ruperto de Deutz: “Oh matrimonio verdadero y santo, matrimonio celeste y no terreno, pues ¿cómo o en qué estuvieron maritados? Ciertamente en que entre ellos no había más que un espíritu, una sola fe; sólo no existió allí la corrupción de la carne… en que la vida de los esposos y su unión era totalmente celeste, del Espíritu Santo era el amor conyugal de ambos, cuyo trato era en los cielos y en ambos tenía la primacía. Dios había encomendado a la mujer a la fe de este marido, y formando la humanidad (de Jesús) de la carne de la Virgen había infundido radicalmente, totalmente en este varón paterno el amor a aquel niño que de ella nacía” (Commentarium in Matheum, l.I, PL 170,3919). “Su amor, como hombre, ha sido regenerado por el Espíritu Santo… José, obediente al Espíritu Santo, encontró justamente en él la fuente del amor, de su amor esponsal de hombre y este amor fue más grande que el que de aquel varón justo podía esperarse, según la medida del propio corazón humano”(RC 19).

María, unida a José, el hombre justo, por un estrechísimo vínculo de amor y José, mediante el sacrificio total de sí mismo, expresa su amor generoso hacia la Madre de Dios haciéndole don esponsal de sí (RC 20); se aman con abismos de amor que hay en sus corazones; estos abismo de amor son la grandeza de María, en sentir de Santa Teresita.

"Y como el matrimonio es el máximo consorcio y amistad, -al que de por sí va unida la comunión de bienes- se sigue que si Dios ha dado a José como esposo a la Virgen María se lo ha dado no solo como compañero de vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase por medio el pacto conyugal de su excelsa grandeza”.(RC 20).

Este amor es la vida de la Sagrada Familia, la Trinidad de la tierra, para dar a entender que si el amor es la esencia de la Trinidad del cielo –el amor que su esencia se decía- lo es también de la Trinidad de la tierra. No se comprende que María pertenezca al orden hipostático y que no pertenezca san José, que por el matrimonio es carne de María. Es el matrimonio de José y María el que es ordenado por voluntad de Dios desde toda la eternidad a la realización del misterio de la Encarnación.

La familia de Nazaret, inserta directamente en el misterio de la Encarnación constituye un misterio especial. Y –al igual que en la Encarnación- a este misterio pertenece también una verdadera paternidad: la forma humana de la familia del Hijo de Dios, verdadera familia humana formada por el misterio divino. En esta familia José es el Padre.”(RC 21).

Este matrimonio de José y María, contenido en el designio eterno de Dios, inspirado y llevado a cabo por el Espíritu Santo y realizado por voluntad expresa de Dios en su segunda etapa, está totalmente ordenado y únicamente a acoger el misterio de la Salvación, al Salvador del mundo, que tenía que nacer por disposición de Dios desde la eternidad de una virgen María, desposada con un hombre llamado José.

P. Román Llamas