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11 de abril de 2025

¿Por qué se celebra dos veces a Nuestra Señora de los Dolores?

En México la tradición hoy festeja a Nuestra Señora de los Dolores.

Del sitio Aleteia:

La Virgen de los Dolores tiene dos fiestas a lo largo del año litúrgico: una en septiembre y otra en Cuaresma, pero ¿Cuál es la razón de esta doble celebración?

Dos veces en el año tenemos la celebración de la Virgen de los Dolores, sin embargo, una fiesta está contemplada en el calendario litúrgico y la otra quedó, mas bien, en la tradición popular. ¿Cuál es la razón?

A partir de la reforma del calendario romano, emanado del Concilio Vaticano II, el Papa San Pablo VI publicó el documento Marialis cultus, donde se destaca el papel de la Santísima Virgen María y "ha permitido incluir de manera más orgánica y con más estrecha cohesión la memoria de la Madre dentro del ciclo anual de los misterios del Hijo" (MC 2).

Encontramos en dicho documento una reafirmación sobre el 15 de septiembre como la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, un día después de la Exaltación de la Santa Cruz. "ocasión propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto con el Hijo exaltado en la Cruz a la Madre que comparte su dolor" (MC 7).

Esta fiesta ya celebraba desde la edad media.

Asociando a la Santísima Virgen con los dolores de su Hijo en la cruz, también se realizaba una celebración en viernes después del Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos.

En el siglo XVII se celebraban dos conmemoraciones de los Siete Dolores de la Virgen y dos papas extendieron esta fiesta a toda la Iglesia: el Papa Benedicto XIII lo hizo con la fiesta del "Viernes de Dolores" en 1472; y el papa Pío VII, en 1814, fijó la celebración en el día 15 de septiembre.

En la actualidad encontramos que la fiesta litúrgica se celebra únicamente el 15 de septiembre, pero ha permanecido la tradición popular de hacer altares dedicados a la Madre Dolorosa el viernes anterior al Viernes Santo. Y, además, aún se conserva la bella costumbre de adornarlos con germinados de trigo y lenteja, colocando naranjas, flores y papel morado.

Y lo más bello, al menos en México: la gente sigue obsequiando agua de sabores y nieve, que representan las "lágrimas de la Virgen", precediendo a la Semana Santa.

22 de mayo de 2023

Nuestra Señora La "Madonnetta"

Del sitio Santuario della Madonnetta:

La iglesia ha sido construida sobre un terreno  por encima del convento de San Nicola, donado a los religiosos por el Senado de la República ( 6.8.1641) . En aquella  zona existía una antigua capillita, dedicada a Santiago, que Padre Carlo Giacinto hizo restaurar en el 1689, colocando allí una bellísima estatua de la Virgen María con el Niño en brazos, regalo de la noble  Isabella Moneglia, esposa del senador Paride Salvago. La imagen, esculpida en alabastro finamente decorado, es obra de Giovanni Romano (Trapani, sec.XVII) y viene afectuosamente llamada  la Madonnetta. Ha sido coronada  cuatro veces (14 agosto 1692;  14 agosto 1693; 25 Diciembre 1700 y 27 Junio 1920). Numerosos feligreses afluyeron muy pronto, desde la ciudad y los alrededores a la modesta capillita: por ello el fundador decidió apresurar el tiempo de  construcción del santuario.

Muchos años antes  (1674-75 ) tuvo una sorprendente visión en la capilla interna del noviciado: un día, estando en la oración mental del atardecer, veía un templo  en dicho lugar, consagrado a la Gran Madre de Dios,  ornado de más altares e imágenes sacras, pero sobre  todo, de una imagen de María dentro de una devotísima cripta como está actualmente. 

Delante de aquella imagen había multitud de personas, las cuales me parecía que tenían los ojos como dos ríos de agua, tantas eran las lágrimas que derramaban. Además me parecía que por debajo del cuerpo de la iglesia hubiera una devotísima representación de la pasión  de N.S. Jesucristo y de Nuestra Señora con su Dios e Hijo  en  brazos . Vi en ese pequeño espacio grandes cosas: gracias, privilegios, ayudas y favores que la divina Madre habría concedido o intercedido a los feligreses. No sé todavía como explicárselo.  Esto es lo que se está construyendo ahora, no obstante el arquitecto dudase inicialmente de la ejecución del  proyecto (relación del S.Templo).

He aquí el proyecto que inspiró a grandes líneas  al arquitecto lígure Antón María Ricca. El lo tradujo fielmente desarrollando una concepción personalísima y original de iglesia, la cual   tuvieron como prototipo ideal otros arquitectos operantes en la Liguria del siglo XVIII (Arenzano, Bogliasco, Soori, Casella, Larvego …). 

El 4 de mayo de 1695 inició la construcción de la iglesia y el 15 de Agosto de 1696 viene abierta al público. En el mismo día, con decreto del Senado de la República, solicitado por el P. Carlo Giacinto, la ciudad de Génova se reconsagraba a María a lo largo de  una solemne ceremonia  en la catedral de S. Lorenzo. El –para subrayar los lazos  de unión espiritual de la Madonnetta con la ciudad– colocó en una niquia del abside la estatua lignea de Maria  SS. Reina de Génova, que bendice  su ciudad. El 18  abril de 1706 Mons. Giambattista Costa a nombre del Arzobispo de Génova Card. Lorenzo Fieschi, consagró el templo dedicándolo a la Natividad de N.S. Jesucristo y a la Madre de Dios, Virgen Inmaculada, Asunta en el cielo y Reina de los Ángeles y de los Mártires.

El fundador quiso que el santuario, en su totalidad y en los más pequeños detalles, diera una rigurosa e inmediata lectura del misterio cristiano. Por esto, dedicando la iglesia a la Asunción, hizo disponer numerosísimas reliquias de santos y mártires, provenientes  sobre todo de las catacumbas romanas, ya sea en los ovales de las paredes como en el altar mayor y debajo de los otros altares  para que asemejase un espacio celeste, donde los ángeles y los santos glorifican a María. Además evidenció la finalidad específica del Santuario –la misericordia divina que perdona a los pecadores – con el Crucifijo ligneo del altar mayor y dos espléndidas Piedad:  una en la plaza de entrada y la otra en la capilla que se encuentra debajo de la nave central.  Esta específica espiritualidad del Santuario está ilustrada no solo del genio figurativo del arquitecto y de los artistas, sino también de un centenar de inscripciones bíblicas, colocadas sabiamente por doquier, que constituyen un ejemplo único de funcionalidad didáctica. El complejo arquitectónico, en el curso de algunos decenios, fue decorado y enriquecido con numerosas y preciadas obras de arte.

El Santuario se convierte muy pronto en centro de vida religiosa y meta tradicional de peregrinaciones de la ciudad y del interior de Génova, de las dos Riberas de la Liguria, del Piamonte  y de la Lombardía. Dan testimonio entre otros  los numerosos privilegios acordados por los Papas: Clemente XI, Inocencio XIII, Benedicto XIII, Pio VI. Este último agregó la Madonnetta a la Basílica Lateranense con los mismos privilegios e indulgencias (7.12.1777). En el 1712 el Senado estableció que el domingo sucesivo a la fiesta de la Asunción, una delegación oficial  de la  República genovesa, compuesta de cuatro senatores pertenecientes a las más prestigiosas familias patricias, subiera al santuario para asistir a la misa solemne,  durante la cual venía consagrada la ciudad a la Virgen, mientras la artillería del Muelle disparaba cuarenta salvas como señal de saludo y de fiesta.

Posteriormente,  otros personajes ilustres se han interesado en el Santuario. En el 1818 Vittorio Emanuele I subió peregrino con su esposa María Teresa de Saboya;  en el 1829 la reina, ya viuda, volvió de nuevo, acompañada de sus hijas: María, futura emperatriz de Austria, y la venerable Maria Cristina, futura reina de Nápoles. También algunos fundadores de congregaciones religiosas han tenido  un estrecho lazo espiritual con la Madonnetta: la Ven. Solimani, fundadora de las Bautistinas (1725);  Sta. Paola Frassinetti, fundadora de las Doroteas;  la madre Eugenia Ravasco, Fundadora de las Hijas de los Sagrados Corazones: el Ven. Giuseppe Frassinetti, fundador de las Hijas de María; Madre Anna Maria Castello, fundadora de las Hermanas Petrinas; y otros muchos. 

No menos importante, la fundación del periódico católico Il Cittadino (30.9.1873) por obra del P. Persoglio S.J  Y cuando el Gobierno italiano del 1855  suprimió y confiscó el Santuario con el adjunto convento, el senador Giuseppe Cataldi lo rescató, permitiendo a los religiosos de continuar su vida comunitaria con el hábito eclesiastico, esperando tiempos mejores.

15 de septiembre de 2022

Beneficios de Nuestra Señora de los Dolores a quienes la veneran

Del sitio Gaudium Press:

Es imposible no sentir una profunda emoción al contemplar alguna expresiva imagen de la Madre Dolorosa y meditar estas palabras del profeta Jeremías, que la piedad católica aplica a la Madre de Dios: “Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante a mi dolor” (Lam 1,12). 

No olvides los dolores de tu madre” (Eclo 7,27). Es grato imaginar que este precepto del Espíritu Santo haya inspirado en los cristianos de los primeros siglos una especial veneración por los sufrimientos de la Madre de Dios y nuestra. 

A tal respecto, Santa Isabel de Hungría (†1231) afirma haber sido agraciada con una aparición de San Juan Evangelista. San Juan le contó una la visión que él mismo tuvo el día de la partida de la Virgen al Cielo, visión en la que se le mostraba el encuentro de Ella con su Divino Hijo, tras la resurrección del Señor. 

En ese primer encuentro – relató San Juan – el Redentor y su Madre conversaron sobre los sufrimientos que ambos soportaron en el Calvario. Al final, la Virgen María pidió a Jesús gracias y privilegios especiales para todos los que recordaran y se compadecieran en la tierra con los lamentos, las lágrimas y los dolores que ella padeció en unión a Él, para nuestra Redención. Y su Divino Hijo atendió prontamente ese pedido, concediéndole cuatro grandes favores. 

Primero: quien invoque a la Virgen María por sus dolores y llantos tendrá la dicha de hacer verdadera penitencia de sus pecados antes de morir. 

Segundo: tendrá la protección y el amparo de Nuestra Señora de los Dolores en todas las adversidades y trabajos, especialmente en la hora de la muerte. 

Tercero: quien, rememorando los dolores y llantos de la Santísima Virgen, también incluya los de la Pasión en su entendimiento, recibirá en el Cielo un premio especial.

Cuatro: de esa Soberana Señora obtendrá todo cuanto pida para su salvación y utilidad espiritual. 

Ya el siglo IV algunos insignes doctores de la Iglesia – San Efrén, San Ambrosio y San Agustín – desarrollaron conmovedoras reflexiones sobre los dolores de María. A fines del siglo XI otro doctor de la Iglesia, San Anselmo, propagaba la devoción a Nuestra Señora de los Dolores. Muchos monjes benedictinos y cistercienses hacían coro a esta difusión. En el siglo siguiente, el gran San Bernardo de Claraval, también doctor de la Iglesia, llevó más lejos la práctica de esta devoción. A todo ellos se sumaron los ardorosos frailes servitas, ya en el siglo XIII. 

En concomitancia a este crecimiento de la devoción, fueron floreciendo espléndidos monumentos artísticos y literarios de alabanza a la Madre de los Dolores. Uno de ellos – el himno Stabat Mater, compuesto hacia 1300 por Iacopone de Todi – fue adoptado en la liturgia y despierta en los oyentes los mejores sentimientos de ternura y compasión hacia la Virgen sufriente: “Estaba la Madre dolorosa en llanto a los pies de la Cruz, de la cual pendía su Hijo…” 

En la imaginería sagrada se destaca la “Piedad”, representación de la Madre desconsolada y bañada en lágrimas, contemplando el cuerpo sagrado e inerte del Hijo que yace en sus brazos virginales. Y la “Soledad”: el Hijo fue sepultado ya, y la Madre, privada incluso del divino cadáver para contemplar, sólo guarda en sus manos un sudario. 

En 1423, para reparar los ultrajes de los herejes husitas que desfiguraban, con sacrílego furor, las imágenes de Nuestro Señor y de la Virgen Santísima, el Concilio Provincial de Colonia instituyó la conmemoración litúrgica de los Dolores de María. Tres siglos más tarde, en 1727, el Papa Benedicto XIII la inscribió en el Calendario Romano, ampliando la celebración a la Iglesia del mundo entero. 

Actualmente, la liturgia rinde tributo a Nuestra Señora de los Dolores hoy 15 de septiembre, fecha establecida por el Papa San Pío X en 1913. 

Los siete dolores, las siete tristezas o las siete espadas… El relato de los Santos Evangelios proporcionó a la piedad popular los elementos para formar la colección de los siete padecimientos de la Virgen Madre. 

Una espada atravesará tu alma” (Lc 2,35), profetizó Simeón a María en el Templo. Fue su primer gran dolor. Siguen después los demás, en el orden cronológico del Evangelio: la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en el Templo, la subida al Calvario, la Crucifixión de Nuestro Señor, el descendimiento de la Cruz y la sepultura

Durante cierto tiempo, la memoria de la Virgen de los Dolores se conmemoró bajo el título de celebración de los Siete Dolores de María, introducida en la liturgia en 1668 por iniciativa de la Orden de los Frailes de los Siervos de María (Servitas). Esta Orden goza el privilegio de un prefacio propio para la conmemoración litúrgica del 15 de septiembre, en donde se recita esta emocionante oración a Dios Padre, verdadera joya de piedad y teología: “Tú, para restaurar al género humano, con sabio designio asociaste benignamente la Virgen a tu Hijo Unigénito; y Ella, que por la acción fecunda del Espíritu había llegado a ser su madre, por un nuevo don de tu bondad se hizo su auxiliar en la Redención; y los dolores que no sufrió trayendo al mundo su Hijo, los sufrió severísimos para hacernos renacer en ti”.

Por Lucía Pérez Wheefock

3 de agosto de 2021

Nuestra Señora del Arco

Del sitio Parroquia San Martín de Porres:

Entre los muchos Santuarios que salpican el territorio italiano, dedicado a la Virgen y entre los muchos títulos que se le han atribuido a lo largo de los siglos, hay uno que lo venera bajo el título de Madonna dell'Arco. 

El santuario homónimo y el tributo popular de culto es uno de los tres polos principales de la devoción mariana en Campania: Madonna del Rosario di Pompei, Madonna di Montevergine y Madonna dell'Arco.

El comienzo del culto está relacionado con un episodio que ocurrió a mediados del siglo XV; era un lunes de Pascua, el día del llamado 'Lunes de Pascua', que es el famoso recorrido fuera de la ciudad y cerca de Pomigliano d'Arco, algunos jóvenes jugaban en un campo de "mazo", hoy diríamos cuencos ; en el borde del campo había un quiosco en el que se representaba una imagen de la Virgen con el Niño Jesús, pero más propiamente se pintó bajo un arco de acueducto; de estos arcos salen los nombres de Madonna dell'Arco y Pomigliano d'Arco.

A medida que el juego se desarrollaba, la pelota terminó en contra de un viejo tilo, cuyas ramas cubrían en parte la pared pintada con frescos, el jugador que se había perdido el tiro, en la práctica perdió el juego; en el colmo de la ira, el joven tomó la pelota y maldijo violentamente contra la imagen sagrada, golpeándola en la mejilla que comenzó a sangrar. 

La noticia del milagro se extendió por la zona, llegando al conde de Sarno, un noble local, con la tarea de 'verdugo'; detrás de la furia de la gente, el conde estableció un juicio contra el joven blasfemo, y lo condenó a la horca. 

La sentencia se ejecutó de inmediato y el joven fue ahorcado en el tilo cerca del quiosco, pero dos horas más tarde todavía con su cuerpo colgando, se secó bajo la mirada de la multitud aturdida. 

Este milagroso episodio despertó el culto a la Madonna dell'Arco, que se extendió de inmediato por todo el sur de Italia; multitudes de creyentes corrieron al lugar del prodigio, por lo que fue necesario construir una capilla con las ofrendas de los fieles para proteger la imagen sagrada de los elementos. 

Un siglo después del 2 de abril de 1589, tuvo lugar un segundo episodio prodigioso, fue esta vez un lunes después de Pascua, ahora consagrado a la fiesta de la Madonna dell'Arco y una mujer Aurelia Del Prete, que desde la cercana Santa Anastasia, hoy que pertenece a la zona de Madonna dell'Arco, iba a la capilla para agradecer a la Virgen, disolviendo así un voto hecho por su marido, curado por una grave enfermedad ocular.
Mientras avanzaba lentamente entre la multitud de fieles, huyó de un pequeño cerdo que había comprado en la feria, tratando de atraparlo, deslizándose entre las piernas de la gente, tuvo una reacción inconsciente, se presentó frente a la iglesia, lanzó el exvoto de la feria. El marido, lo pisoteó maldiciendo a la imagen sagrada, quién lo había pintado y quién lo veneraba. 

La multitud estaba horrorizada, el marido intentó en vano detenerla, amenazándola con caerse, con quien había profanado el voto a la Virgen; sus palabras fueron proféticas, el desafortunado comenzó a tener dolores atroces en los pies que se hinchaban y oscurecían visiblemente. 

En la noche entre el 20 y el 21 de abril de 1590, la noche del Viernes Santo, "sin más dolor y sin una gota de sangre" salió un pie y durante el día también el otro. Los pies fueron expuestos en una jaula de hierro y todavía hoy son visibles en el Santuario, porque la gran resonancia del evento trajo una gran multitud de peregrinos, devotos, curiosos, que querían verlos; con ellos llegaron las ofertas, se hizo necesario construir una gran iglesia, de la cual fue nombrado rector Giovanni Leonardi por el Papa Clemente VIII

El 1 de mayo de 1593, se colocó la primera piedra del Santuario actual y los siguientes padres se hicieron cargo y todavía son del año siguiente los padres dominicos. El templo fue construido alrededor de la capilla de la Virgen, que también fue restaurada y embellecida con mármol, en 1621; la imagen después de estas obras estaba parcialmente cubierta por un mármol, por lo que durante todo este tiempo y solo la parte superior del fresco, la mitad de la longitud de la Virgen y el Niño, permaneció visible; obras muy recientes han sacado a la luz y venerado a los fieles toda la imagen. 

Varios prodigios se repitieron alrededor de la efigie sagrada, que comenzó a sangrar en 1638 durante varios días, en 1675 se vio rodeada de estrellas, fenómeno que también observó el Papa Benedicto XIII

En sus salas y en las paredes, el Santuario recoge miles de votos ex plata, pero sobre todo miles de tablas votivas pintadas, que representan los milagros recibidos por los postores, que constituyen más allá del testimonio de devoción, una visión histórica muy interesante de los siglos pasado.

El culto a la Madonna dell'Arco se basa en la antigua devoción popular, propagada por asociaciones laicas, diseminadas por toda el área de Campania, pero especialmente napolitana, sus miembros se llaman 'battenti' o 'fujenti', es decir, los que huyen, corren; Las compañías de estos devotos se llaman 'paranze' y tienen una organización con oficinas, presidentes, tesoreros, abanderados y miembros. 

Tienen banderas, labars, visten de blanco, hombres, mujeres y niños, con una banda roja y azul en el hombro, que los caracteriza. Organizan peregrinaciones, generalmente en el lunes del Ángel, que, partiendo de los diversos lugares donde se encuentran, llevan simulacros del tamaño de un hombro para usar treinta, cuarenta hombres y siempre a pie y a la vez, correr muchos kilómetros para converger en el Santuario , muchos están descalzos; en el camino recogemos ofertas para el Santuario, algo que han estado haciendo durante un par de meses antes, recurriendo a grupos con banderas, bandas de música y ropa devocional para los distritos, los barrios y las calles de las ciudades y pueblos. 

Pero si el Santuario con el grandioso convento dominico contiguo es el centro de culto, en muchas calles y rincones de Nápoles y la región de Campania, se han levantado sombreros, santuarios, iglesias dedicadas a la Virgen dell'Arco, cada uno haciéndose cargo de proteger, cuidar y embellecer, para continuar la devoción durante todo el año y cerca de la casa.

9 de marzo de 2019

Nuestra Señora de los Desamparados (Valencia)

 
Fue en la mañana del primer domingo de Cuaresma de 1409, cuando se dirigía a predicar en la homilía de la Misa mayor en la Catedral de Valencia, el religioso de la orden mercedaria, Fray Juan Gilabert Jofré, coetáneo y amigo de San Vicente Ferrer, observó, durante el trayecto, que un grupo de muchachos maltrataba cruelmente a un pobre loco. Intervino el buen fraile en socorro del desgraciado y tras detener y reprender a los jóvenes, prosiguió su camino vivamente impresionado por el suceso. Tanto fue así que modificó el contenido de su sermón, incluyendo en él una emotiva llamada a la caridad y a favor de los “ignoscentes” que abandonados a su miseria por las calles, eran sujeto de toda clase de abusos y, asimismo, proteger a los ciudadanos de sus inconscientes acciones.

No cayeron en vacío sus palabras pues sus encendidas razones calaron en el ánimo de los presentes, entre los cuales se encontraba un mercader llamado Lorenzo Salom, que se erigió en principal valedor y promotor efectivo de la idea, de tal manera que diecinueve días después el Consejo General de la Ciudad estudiaba la iniciativa y dos meses y medio más tarde comenzaban las obras de un hospital con esta finalidad. El documento de su fundación, firmado por el rey Martín V el Humano, el 15 de marzo de 1410, establece, y en esto radica la originalidad de la propuesta, que a la atención humanitaria dispensada a los allí acogidos, se les proporcionará además asistencia médica, lo cual significaba, cultural y científicamente, la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo. La institución recibió el nombre en valenciano de “Hospital dels Ignocens, Folls e Orats” que, según la moderna psiquiatría, corresponde a “oligofrénico, psicósico y demenciados”.
 
En principio, el Papa Benedicto XIII dio por titulares y patronos del nuevo hospital a los Santos Inocentes Mártires, por ser los únicos santos a quien la iglesia tributa culto sin haber alcanzado el uso de razón en su breve vida mortal. Sin embargo, llevado por el fervor de su espíritu mariano, el pueblo valenciano empezó a tomar la costumbre de denominar al nuevo hospital con el nombre de “Nostra Dona Sancta Maria dels Innocens”, es decir, Nuestra Señora de los Inocentes. Tal fue el arraigo que alcanzó el nombre que el propio pontífice aceptó el nombre en el privilegio de fundación de una Cofradía. De este curioso modo nació una advocación de la Virgen antes que su imagen representativa.

La citada Cofradía o hermandad surgió con la idea de apoyar al Hospital con mayores recursos materiales y humanos. Sus miembros se propusieron practicar las mismas obras de misericordia del hospital y además, asistir al entierro de los dementes y cofrades, sufragar gastos del Hospital y de actos religiosos. El celo y entusiasmo de esta Cofradía pronto quiso ampliar el campo de sus asistencias más allá del Hospital y, así, se establece entre sus normas la ayuda a los condenados a muerte, proporcionándoles consuelo espiritual y cristiana sepultura, también se establecieron socorros y ayudas para los propios cofrades en caso de enfermedades, viudedad o defunción. Pronto empezó a atender a náufragos, desamparados y prostitutas por expresa gracia de Doña María de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo, Rey de la Corona de Aragón.
 
La Cofradía alcanzó gran expansión, creándose otro hospital donde tenían acogida y eran atendidos toda clase de marginados. Se estipularon ayudas para dotes de huérfanas, para los encarcelados y necesitados, para los expósitos, y cantidades destinadas al pago de rescate de cautivos en tierras de infieles.
 
En este contexto, se vio la necesidad de proporcionar una nueva imagen de la Virgen para representar el patrocinio sobre los dementes del Hospital y la piadosa Cofradía, por lo que, sin pretenderse, había surgido una nueva advocación la Santísima Virgen destinada a tener un alcance universal. Por decreto del Rey Fernando el Católico firmado en Barcelona el 3 de junio de 1493, la advocación recibió el título de Nuestra Señora de los Inocentes y de los Desamparados.
 
La imagen, que se diseñó en tamaño natural y con dorso plano con el propósito de poderse acomodar sobre el féretro de los cofrades fallecidos en posición yacente, aunque en fiestas y solemnidades aparecía en posición vertical y con un manto de sedas, origen del actual, para disimular esta circunstancia. En un principio la imagen se guardaba y veneraba en casa del Clavario de la Cofradía, pero tras doscientos años de pervivencia de esta costumbre, y ante los graves inconvenientes que ello presentaba, se destinó una pequeña capilla en la Plaza de la Seo, lugar donde se alzó más tarde, en 1652, la actual Basílica menor, dignidad otorgada por el Papa Pío XII, mediante la que se reconocía, más que su valor artístico, su valor espirtitual como centro y símbolo de la devoción mariana de Valencia y aliento de innumerables obras de misericordia. Ya en pleno siglo XX el Papa Juan XXIII, declara “... a la BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA bajo el título de NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS, Celestial PATRONA PRINCIPAL ante Dios DE TODA LA REGIÓN VALENCIANA...”

La onomástica de las “Amparos” se celebra el 8 de Mayo, aunque en la ciudad de Valencia se celebra con grandes solemnidades y festejos el segundo domingo de ese mes. La devoción a esta advocación de la Virgen ha llegado hasta L’Alguer (Sicilia), Manila (Filipinas), Iglesia de Santa Ana, Buenos Aires (Argentina), Basílica de San Nicolás; una población de Costa Rica lleva el nombre de “Desamparados”; también en Llobasco (El Salvador), varias poblaciones de Guatemala, Nicaragua y Venezuela; México conserva vestigios en Puebla y le han dedicado la “Ciudad de los Muchachos” y la fructífera obra del Padre Álvarez en Monterrey. Asimismo, se le reza en diversas misiones de la India y África.

8 de octubre de 2018

Nuestra Señora de Hungría

Del sitio Un Minuto con María:

Sería imposible borrar el recuerdo de tantas victorias famosas que deben ser atribuidas a la poderosa intercesión de la Virgen María.

En Hungría, el 5 de Agosto de 1716, Carlos VI, emperador del Sacro Imperio Romano, se enfrentó una vez más con una fuerte invasión de los islamitas turcos. Mientras se daba la batalla, la Cofradía del Santo Rosario ofreció una oración pública y solemne en la ciudad eterna de Roma. Un número muy grande de personas participaron en este evento, implorando la intercesión poderosa de la Santa Madre de Dios por la liberación del pueblo cristiano.

Casi inmediatamente, la antigua ciudad Católica de Belgrado, la joya del bajo Danubio, que era como un bastión importante en la defensa de la Europa cristiana, fue recuperada por las fuerzas católicas.

En agradecimiento por esas gloriosas victorias, y por la protección singular de la Virgen durante el asalto de los infieles, el papa Clemente XI extendió la festividad del Santo Rosario a toda la Iglesia universal. El Papa Benedicto XIII decretó que todos estos acontecimientos debían ser incluidos en las clases de historia del Breviario Romano.


Ver también: Nuestra Señora del Buen Remedio

20 de mayo de 2018

Nuestra Señora de Zhyrovichy

Del sitio Where We Walked:

Zhyrovichy* se halla en la región de Grodno, en el este de Bielorrusia, que perteneció al Gran Ducado de Lituania cuando comienza esta historia. 

Una noche alrededor de 1500 (contadores de historias y eruditos discrepan sobre el año), algunos pastores notaron una luz radiante de peral silvestre, cuya fuente en las ramas resultó ser un jaspe ovalado, del tamaño de la mano de un niño, tallado con la imagen de una mujer y un niño, y la inscripción eslava, "Más honorable que los querubines, y más glorioso que los serafines en comparación" En la virginidad le dio a Dios el Verbo, verdadera Madre de Dios, lo magnificamos ". El retrato era reconocible como un icono tipo Eleousa o Ternura, con la mejilla del niño contra la de su madre y las palabras como el estribillo del Magnificat en la liturgia ortodoxa. 

Los pastores llevaron su hallazgo al propietario, Alexander Soltan, quien lo colocó en un cofre, pero cuando el objeto reapareció en el bosque, Soltan construyó allí una iglesia de madera. Unos cincuenta años después, se incendió. Posteriormente, algunos niños que pasaban por el lugar vieron a una mujer radiante sosteniendo el ícono de piedra. Cuando sus padres regresaron allí con el sacerdote, ella desapareció, pero el ícono estaba allí en la roca donde se había sentado. Se construyó una nueva iglesia de piedra, a la que acudieron los peregrinos de toda Lituania y Ucrania.

En 1558, el santuario se hizo famoso por un milagro de resurrección. Los médicos habían abandonado a la gravemente enferma Iryna, de 17 años, prescribiendo una peregrinación a Zhyrovichy como remedio de último recurso. Pero cuando la familia llegó al santuario, la niña ya estaba muerta. Sus padres decidieron enterrarla allí. Tres días después, en el funeral, Iryna sorprendió a los dolientes levantándose de su ataúd para arrodillarse ante el ícono. Se hizo monja en un convento en Pinsk, donde sirvió como abadesa durante muchos años.

En 1575, el señor de Zyrovichy estableció un monasterio ortodoxo en el santuario. A principios de 1600, el monasterio quedó bajo los monjes basilianos del nuevo rito greco católico. Una copia de la imagen de piedra fue llevada a Roma, donde es reverenciada como la Madonna del Popolo en la Iglesia de los Santos Sergio y Baco. En 1730, Atanasio Sheptitsky, metropolitano greco católico de Kiev y Galicia, coronó solemnemente a la Madre de Dios de Zhyrovichy con una corona romana bendecida por el Papa Benedicto XIII. En la década de 1800, el monasterio regresó a la ortodoxia.

En 1915, el ícono fue trasladado a la cripta de la Catedral de San Basilio en la Plaza Roja en Moscú. Sacado de contrabando de la Unión Soviética en un cargamento de mermelada, regresó a la diócesis de Grodno en 1938, faltando la mayoría de sus adornos. Ahora está en la Iglesia de la Exaltación de la Cruz en el monasterio de la Santa Dormición en Zhyrovichy. Las iglesias ortodoxas rusas y bielorrusas celebran la fiesta de la Madre de Dios de Zhyrovichy el 20 de mayo (7 de mayo en el calendario juliano).

 
* El nombre Жыровічы se translitera diversamente: Zhirovichi, Zhirovits, Zhirovitsy, Zhuravichi, Zhyrovichy, Žyrovičy, Żyrowice.