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6 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Encuentro de Katsi

 


Del sitio La Teja:

En la memoria de José Luis Pereira siempre quedará grabada una fecha: el 5 de mayo del 2015.

Este joven indígena de Katsi, Talamanca, estaba trabajando en la propiedad de su hermano y mientras hacía una zanja para colocar los cimientos de su casa, su pala chocó con algo duro que le llamó la atención.

Eran poco menos de las cuatro de la tarde y decidió empezar a remover la tierra con sus manos para ver de qué se trataba y, después de unos minutos, halló una imagen de piedra con la forma de una mujer con un niño en brazos, de inmediato la asoció con la Virgen de los Ángeles. Estaba a poco menos de un metro de profundidad.

De hecho la imagen, que hoy está al cuidado de la parroquia de Santiago Apóstol de Amubri, en Talamanca, tiene en su cabeza el golpe de la pala.

Un detalle curioso es que José Luis es Pereira, al igual que Juana, la indígena que se encontró la imagen de la patrona de Costa Rica en Cartago”, explicó el padre Rolando Gutiérrez Zúñiga, CM.

La réplica de la Negrita mide 9,5 centímetros de altura, está hecha en piedra caliza y fue sometida a análisis por especialistas en geología, historia y patrimonio del Museo Nacional, quienes la hicieron un tratamiento para que durara más tiempo.

José Luis cuenta que la colocó sobre un tronco de Laurel y la guardó para llevársela al padre Fabio Flores CM, párroco de Amubri para ese entonces.

El sacerdote Gutiérrez comentó que la llamaron Virgen de los Ángeles del Encuentro, porque el mismo José Luis dice que salió a su encuentro.

Katsi es uno de los pueblos más cercanos al centro de Talamanca, de ahí que están más empapados de la cultura católica, los misioneros vicentinos son quienes han evangelizado esas comunidades.

Que la Virgen como tal se aparezca en Talamanca es muy significativo, porque la Virgen siempre ha privilegiado los pueblos más rezagados y abandonados, esta vez no ha sido la excepción".

"Katsi es un pueblo donde sus habitantes no tienen cédula y Jesús, a través de su madre, se hace presente. La aparición de nuestra señora viene a ser como un impulso que le da alegría, motivación y esperanza a Talamanca y a Katsi porque se sienten acompañados por ella”, agregó el padre Rolando.

7 de febrero de 2024

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa

Del sitio Pintakasi:

Sucat se encuentra entre Parañaque City y Muntinlupa City, donde se puede ver una imagen de una escapada urbana, especialmente en Posadas Village. Es en este pueblo montañoso donde se encuentra el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, donde la gente de la ciudad puede encontrar consuelo y paz en los brazos extendidos de la Santísima Virgen María, como hizo con Santa Catalina Labouré en 1890.

La imagen de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa es una versión a tamaño natural de la imagen de la Santísima Virgen vista por Santa Catalina Labouré. En esta imagen, la Virgen está de pie sobre un globo terráqueo, aplastando a la serpiente, con las manos extendidas con rayos unidos a ella, la cabeza inclinada hacia abajo pero mirando directamente al espectador con una expresión encantadora. Viste túnica blanca, manto azul pintado al estilo estofado. Lleva un velo blanco y en la cabeza luce una corona con el diagnóstico doce estrellas.

La imagen está entronizada en el altar mayor de la imagen y puede verse fácilmente desde lejos.

En 1957, el Apostolado de la Medalla Milagrosa se estableció en la Parroquia de San Vicente de Paúl de Manila. Apenas seis meses después de asumir el cargo de Director del CdM, el P. Teodoro Barquín asumió también el de la MMA tras la muerte del P. Luis Angulo, CM primer director del Apostolado de la Medalla Milagrosa. El P. Barquín había suscrito la idea de mantener la visión de difundir la devoción a la Inmaculada Madre de Dios por medio de la Medalla Milagrosa y ayudar en la educación de los seminaristas vicentinos para el sacerdocio.

El P. Barquin visualizó en 1964 dos ambiciosos proyectos: un Centro Mariano y el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se levantarían en un terreno de 5 hectáreas en algún lugar de Quezon City en un futuro próximo; dos soberbias y modernas estructuras de acero y piedra que proclamarían la gloria de Dios. El Centro Mariano se realizó, no en un terreno de cinco hectáreas, sino en un terreno de unos 400 metros cuadrados junto a la iglesia de San Vicente de Paúl, de 85 años de antigüedad, también Santuario de Nuestra Señora, en la concurrida calle de San Marcelino, Manila, donde se encuentra hasta hoy la sede del Apostolado de la Medalla Milagrosa.

De 1964 a 1978, la visión de un Santuario Nacional nunca se desdibujó en la mente del P. Barquín. Quedó relegada temporalmente a un segundo plano, ocupado como estaba en sus numerosos deberes y funciones. Pero en los momentos de reflexión personal, sobre todo cuando estaba solo ante la imagen de María, sus pensamientos saboreaban la visión, rezando por el día en que se hiciera realidad.

La respuesta llegó inesperadamente. En 1978, un amigo le presentó a una matrona, Estela Posadas, devota mariana, cuya familia era propietaria de Posadas Village, en Sucat, Muntinlupa. Le dijo que su familia había decidido donar un terreno de 500 m2 en su subdivisión. Con la escritura de donación ya firmada, el P. Barquin contrató a dos destacados profesionales: José Zaragosa, Artista Nacional de Arquitectura, y Eduardo Santiago, contratista.

Y así, fue como el 19 de julio de 1979 se llevó a cabo la bendición de la primera piedra del nuevo santuario encabezada por el fallecido Arzobispo Jaime Cardenal Sin. La colocación de la primera piedra tuvo lugar ese día, un día después del 18, que en la historia de la Medalla Milagrosa es significativo, ya que fue el 18 de julio de 1830 cuando María se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré.

Así, el 19 de julio de 1979 tuvo lugar la bendición de la primera piedra del nuevo santuario, presidida por el difunto arzobispo Jaime Cardenal Sin. La colocación de la primera piedra tuvo lugar ese día, un día después del 18, que en la historia de la Medalla Milagrosa es significativo, ya que fue el 18 de julio de 1830 cuando María se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré.

Las obras del Santuario prosiguieron sin contratiempos con la ayuda de generosas donaciones y patrocinadores, y en julio de 1980 estaba terminado. Su inauguración y bendición se fijó dos meses más tarde, el 7 de septiembre de 1980, víspera de la natividad de María. Además, el año 1980 fue declarado Año Mariano, ya que se celebraba el 150 aniversario de la Medalla Milagrosa, la misma Medalla para cuya propagación se construyó y consagró el Santuario. Cerca de tres mil devotos marianos y peregrinos, incluidos invitados, se reunieron para asistir a la Solemne Dedicación del Santuario Nacional. El Vaticano envió un mensaje telegráfico, leído por el Rvmo. Rolando dela Goza, Provincial de la CM. Los prelados presidentes, sus Eminencias el Cardenal Jaime Sin de Manila y el Cardenal Julio Rosales de Cebú.

Ese día, la imagen de altar de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, encargada a España, fue entronizada solemnemente en su altar y coronada simbólicamente por el entonces Nuncio Papal Bruno Torpigliani y el P. Frank Vargas, CM.

Para hacer frente a las crecientes necesidades pastorales de la comunidad, el Santuario Nacional se estableció como parroquia, abarcando entonces subparroquias desde Taguig hasta Cupang, en la ciudad de Muntinlupa, el 2 de febrero de 1981.

Desde su fundación, el santuario se ha convertido en un lugar de peregrinación para los devotos marianos. También se han registrado milagros por intercesión de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa. Su fiesta, el 27 de noviembre, es muy concurrida por los residentes de Posadas Village, sus barangays vecinos, peregrinos, estudiantes de diferentes escuelas de la zona y devotos de Nuestra Señora.

En una homilía del obispo Teotimo Pacis, destacó por qué es necesario el santuario en una zona muy serena de la ciudad, lo que resume esta entrada de blog dedicada a la Virgen de la Medalla Milagrosa: "El Santuario es un hogar para todos: los pobres y los ricos; los humildes y los poderosos; los creyentes y los incrédulos; los pecadores y los santos. Un hogar donde la Madre de Dios reza por la humanidad. Encima del santuario hay una cruz alta y altísima, tan alta que el mundo puede saber que la salvación del mundo es Cristo, pero a través de María. El Santuario nos invita a acercarnos a Cristo a través de los brazos amorosos de su Madre, María, cuya medalla llevamos como símbolo de nuestra fe, esperanza y amor".

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

9 de agosto de 2023

Nuestra Señora de China de Iloio

Del sitio Pintakasi:

En la progresista ciudad de Iloilo, con un largo vínculo histórico con la comunidad china desde los primeros años de nuestra historia, no fue hasta la década de 1950 que llegaría la Virgen de su patria, en circunstancias difíciles, que resultó ser providencial para la comunidad filipino-china de la ciudad de Hiligaynon. Bajo el manto de Nuestra Señora de la China de Iloilo, guió a sus hijos, independientemente de su raza, pues es la Madre de todas las naciones, como Su Hijo es el Rey de Todas las Naciones.

Aunque sus vestiduras sean paganas, ella pertenece a todas las épocas, a todos los pueblos y a todas las razas. La imagen de Nuestra Señora de China en Iloilo es una figura de pie de la Virgen y el Niño que llevan el estilo oriental de la ropa de la Corte Imperial China, el vestido tradicional amarillo con adornos de colores, el peinado de diagnóstico de una noble china, el Niño Jesús calvo, y los ojos siníticos de la Madre y el Niño que da con una mezcla de una fuerte voluntad, pero la impresión maternal.

La devoción a Nuestra Señora de China comenzó durante los tiempos oscuros de la historia china. En abril de 1900, cuando estalló la Rebelión de los Bóxers, cerca de 10.000 soldados hostiles atacaron la pequeña y empobrecida aldea misionera de Dong Lu (cerca de Peiping), hogar de entre 700 y 1.000 cristianos y fundada por padres vicentinos. La Virgen María apareció como una hermosa dama vestida de blanco en el cielo rodeada de luz. Los soldados, presos de una rabia insensata, empezaron a disparar al cielo. Luego, de repente, huyeron, asustados, y no volvieron cuando un jinete de fuego -quizá San Miguel- ahuyentó a los atacantes de la aldea. El párroco chino del pueblo, el padre Wu, había rezado pidiendo la intercesión de Nuestra Señora.

En agradecimiento a la protección de la Virgen, se construyó una hermosa iglesia en su honor. Su objetivo era recordar constantemente al pueblo la protección maternal y amorosa de María.

El sacerdote consiguió un cuadro de la emperatriz viuda Ci Xi, durante mucho tiempo soberana de la dinastía manchú Qing, vestida con ropajes imperiales, y encargó a un artista que lo utilizara como fondo para la imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos. El cuadro se colgó sobre el altar de la iglesia de Dong Lu, que a partir de 1924 se convirtió en un famoso lugar de peregrinación. Ese mismo año, el Sínodo de Obispos de Shanghai, la primera conferencia nacional de obispos del país, eligió esta imagen para denominarla "Nuestra Señora de China" o "Nuestra Señora Reina de China". La gente empezó a acudir al santuario. Tras el acontecimiento, el arzobispo Celso Costantini, delegado apostólico en China, junto con todos los obispos del país, declaró al pueblo chino consagrado a Nuestra Señora de China, utilizando la imagen oficial.

La Iglesia no ha emitido un juicio oficial sobre la aparición de Dong Lu. El establecimiento por el Papa Pío XI de la iglesia como Santuario Mariano oficial constituye una aprobación implícita. En 1941, el Papa Pío XII designó la fiesta como fiesta oficial del calendario litúrgico católico. Tras el Concilio Vaticano II, la Conferencia Episcopal China, con la aprobación de la Santa Sede, situó la fiesta en la vigilia (día anterior) del Día de la Madre (segundo domingo de mayo).

La parroquia de Santa María, Nuestra Señora de China, en Iloilo City es, con diferencia, la única parroquia católica china de Iloilo City. Sus orígenes se remontan a 1953, cuando los jesuitas chinos llegaron de China continental. Los jesuitas chinos fueron expulsados de China debido a la toma del poder por los comunistas. Desde su llegada, comenzaron su labor apostólica entre la comunidad étnica china local como continuación de su labor misionera en China continental. Con el incesante apoyo de las comunidades filipina y china de Iloilo, el Rev. P. Guerrino Marsecano, SJ, misionero jesuita italiano, estableció la parroquia de Santa María bajo el patrocinio de Nuestra Señora de China.

A medida que la parroquia crecía, los jesuitas empezaron a aceptar alumnos para el jardín de infancia hasta que se convirtió en el Ateneo de Iloilo - Santa Maria Catholic School. Aunque la escuela se trasladó a su emplazamiento actual, la parroquia ha permanecido y se ha convertido en un centro de peregrinación en Iloilo.

La devoción a Nuestra Señora de China en Iloilo creció en las últimas décadas desde su fundación. Los jesuitas continuaron administrando las necesidades de la comunidad china y filipino-china de la ciudad. Las misas en la parroquia se dicen en inglés y en chino pin yin. La fiesta de la Virgen de China se celebra cada segundo domingo de septiembre.

Para concluir este blogpost dedicado a la Virgen de China, he aquí una oración dedicada a ella por la conversión del pueblo chino a la verdadera fe:

Dios te salve, Santa María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo,
Madre de todas las naciones y de todos los pueblos.
Tú eres la Madre celestial especial del pueblo chino. 
Enséñanos tu camino de obediencia total a la voluntad de Dios y
 ayúdanos a vivir fieles a nuestra fe. 
Llena nuestros corazones de amor ardiente a Dios y a los demás.
Suscita en nuestra juventud una entrega incondicional al servicio de Dios.
Invocamos tu poderosa intercesión por la paz, 
la reconciliación y la unidad entre los creyentes 
y la conversión de los infieles en China y en todo el mundo, 
porque la misericordia de Dios es nuestra única esperanza.
 
Nuestra Señora de China, Madre de Jesús, 
escucha nuestras súplicas y ruega por nosotros. 
Amén.


6 de febrero de 2023

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Monte Picayo de Sagunto

 

Del sitio Foros de la Virgen:

¡Así hizo Construir el santuario la Virgen! ¡Así lo hizo restaurar!

Una historia de devociones, milagros y mucho amor.
De gente común que es llamada por la Virgen para que primero se construya un santuario en su honra. Y luego de que éste fuera abandonado, para que se lo pusiera de nuevo en condiciones y en funcionamiento…

En el año 1961, el padre Fernando Molluna Monné, acompañado de los alumnos del colegio Virgen de Begoña, del que era profesor, realizó una excursión al Monte Picayo, situado en Sagunto (Valencia).

Y allí recibió la inspiración de fundar un santuario a la Virgen, al que él, por ser paúl, puso la advocación de Milagrosa.

Comunicada la idea a los superiores surgió la polémica (como todas las obras de Dios) entre defensores y detractores.

Después de muchos sacrificios, que el padre superó con mucha fe y esperanza en la Virgen, el santuario se levantó y el padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Virgen.

En 1982, el padre Fernando enfermó de cierta gravedad, y los superiores decidieron mandarle para reponerse a Cataluña, de donde es oriundo.

Con la marcha del padre Fernando desapareció toda actividad en el santuario y culto a la Virgen, quedando todo abandonado. 

En octubre de 1993, de nuevo la Virgen toma la iniciativa. Y por medio de una voz interior, muestra su deseo de ser venerada de nuevo en ese santuario, a una persona que no quiere ser identificada, y que le lleva a restaurar el santuario.

En mayo de 1994, la Virgen, por medio de un cuadro, fue puesta al culto y veneración de los que quisieran visitarla.

En mayo de 1995, ya restaurado el santuario, se procedió a la inauguración que realizó el padre Fernando, desplazado desde Barcelona a sus 86 años con un permiso especial del padre Provincial.

El Santuario se encuentra en el Monte Picayo, en la parte perteneciente al término municipal de Sagunto, provincia de Valencia.

El principal protagonista de esta historia inicial es el padre Fernando Molluna Monné de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, en Cataluña.

El año 1947 estaba el padre Fernando en la parroquia de la Santísima Virgen de Monteolivete, de Valencia, regida por los Padres Paúles, ejerciendo su ministerio pastoral entre los feligreses de la misma.

Mostraba un especial interés sacerdotal en la administración de los sacramentos de confesión y comunión viático a los enfermos que lo requerían, tanto de día como de noche.

Era proverbial entre los feligreses la devoción del padre Fernando a la Santísima Virgen y el entusiasmo y fervor que mostraba cuando hablaba de Ella.

Luego fue a trabajar en Puerto Sagunto, en esta ciudad la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl tenían un colegio apostólico, donde los jóvenes aspirantes a religiosos sacerdotes se preparaban mediante los estudios primarios.

Los sacerdotes también paúles regentaban dos parroquias en la ciudad: una dedicada a la Santísima Virgen del Carmen y la otra a la Santísima Virgen de Begoña.

En el curso escolar 1960-61, el padre Fernando con los alumnos del Colegio Apostólico hizo una excursión a lo alto del Monte Picayo entre Sagunto y Puzol.

Y contemplando desde esa altura a 385 metros sobre el nivel del mar, la maravilla que la madre naturaleza ponía ante sus ojos, tuvo la inspiración de en ese inaccesible pero maravilloso lugar, de construir un santuario en honor de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, que sin él saberlo sería el único dedicado a la Milagrosa en toda la Comunidad Valenciana.

Comunicada la idea a los superiores, éstos, después de un tiempo de reflexión y consultar a los superiores mayores, decidieron, por lo inaccesible del lugar y lo costoso que sería construirlo, desistir de la idea.

Y sin dar un no rotundo y definitivo se pospuso para más adelante, si esa era la voluntad de Dios y deseo de la Virgen inspiradora de ser allí venerada.

El padre Fernando, obediente, aceptó la decisión de los superiores y todo quedó olvidado por el momento. Pero la semilla estaba echada, y la fe mueve montañas…

A principios del año 1964 fue requerido el padre Fernando Molluna Monné por don Jesús Gómez Escardó, fundador de la urbanización Monte Picayo, de Sagunto Puzol, para que se encargara en calidad de sacerdote de la ermita dedicada a santa Alicia construida dentro de la urbanización.

Como el padre Fernando vivía en el Puerto de Sagunto, se acordó que en principio sólo se celebraría la Eucaristía los domingos y días festivos de precepto, hasta que el padre Fernando consiguiera una vivienda más cerca y prestar mejor servicio a los feligreses a él encomendados. Posteriormente pasó a ocupar una vivienda muy cerca de la ermita.

El lugar donde unos años antes había concebido la idea inspiración de construir un santuario en honor de la Virgen Milagrosa estaba a sólo 30 minutos a pie subiendo por la montaña, de donde actualmente residía el padre Fernando.

Ese mismo año 1964, el padre Ángel Miserach, director de anales de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl de la provincia de Barcelona, le pide al padre Fernando más información respecto al Monte Picayo, de Sagunto Puzol.

El padre Fernando le escribe y de nuevo, como al principio, surge la polémica de lo conveniente o no de la construcción del santuario en honor de la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo de Sagunto.

Ante los detractores y defensores más detractores que defensores, le dio motivo al padre Fernando para decir estas casi proféticas palabras: "El Monte Picayo, signo de contradicción porque así son las cosas y empresas de Dios en la vida."

El proyecto era justo es reconocerlo muy difícil y costoso hacerlo realidad en el lugar escogido: 385 metros sobre el nivel del mar en pleno monte, sin ningún camino para llegar hasta él, sin luz eléctrica y sin agua.

Sombrío era el panorama que se le presentaba al padre Fernando: la construcción del santuario a la Virgen en ese lugar. Pero esa era la voluntad de Dios y había que obedecer a Dios, antes que a los hombres.

Finalmente sus superiores le dieron plenos poderes para la realización material de la construcción del santuario a la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo. Pero con la condición que durante la realización del proyecto que la Congregación no contribuiría en nada económicamente a su construcción.

El padre Fernando aceptó las condiciones, confiando sólo y exclusivamente en la protección y ayuda de la Santísima Virgen sabiendo que no lo abandonaría.

El día 13 de junio de 1965, el Ministerio de Agricultura cede a la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, por un período de noventa y nueve años, cinco hectáreas de monte para la construcción del santuario solicitado.

De lo que tuvo que luchar el padre Fernando para adquirir fondos para realizar su ambicionado proyecto, vista la negativa de sus superiores a cooperar económicamente, sólo Dios y él lo saben. Empezó por la campaña "MILLÓN DE LADRILLOS", que por medio de boletos de 5 pesetas vendía a los que quisieran ayudarle. También algunas personas de la urbanización Monte Picayo le ayudaron bastante.

Con el dinero recogido por los medios ya mencionados, se procedió, con el asesoramiento y cooperación de arquitectos y aparejadores, planificar y preparar el terreno del lugar donde se construiría el santuario. Se hizo un boceto de cómo quería el padre Fernando fuera el edificio que albergara en su interior la Santísima Virgen Milagrosa.

Al principio fueron bastantes los albañiles maestros y peones que trabajaban en las obras, y que a pesar de lo inaccesible del lugar se realizaban bastante bien. Pero pronto llegó la hora de la prueba, y la cruz como en todas las obras de Dios se hizo presente para que, cargado con ella, fuera compañera inseparable del padre Fernando hasta el final de las obras comenzadas.

Las personas que con ilusión y generosidad empezaron a darle dinero para ayudarle, empezaron a recortar las cantidades que le daban al principio e incluso muchos de ellos dejaron de darle. La venta de boletos de la campaña "millón de ladrillos" había perdido interés por lo larga de la misma y la colaboración de particulares había mermado considerablemente e producían las obras emprendidas.

Un día, estando en la ermita de Santa Alicia de la urbanización Monte Picayo, preparándose para celebrar la santa misa, mirando la Virgen al pie de la cruz que preside el altar, sintió una paz y una alegría interior como no había sentido nunca. Él continuaba mirando la Virgen al pie de la cruz con el Hijo muerto en sus brazos, que le decía:"Continúa sin desfallecer la construcción del santuario en mi honor.
La cruz que cargaste cuando se te encomendé esta misión, seguirá pesando sobre tus hombros hasta el final, que tú contemplarás con gran satisfacción.
"

"Para el feliz éxito de la misión encomendada es necesario: Primero: Que desistas de la grandiosidad del santuario programado al principio, por otro más sencillo y de menos coste. Segundo: Para recoger el dinero necesario para la construcción hasta el final, acude a las Religiosas Hijas de la Caridad. Ellas acogerán con interés tu propuesta y cooperarán contigo con los medios que sean necesarios."

No podía la Virgen haber escogido mejores cooperadoras. Las Religiosas Hijas de la Caridad aceptaron con entusiasta alegría la propuesta del padre Fernando y empezaron, mediante la venta de participaciones de lotería, rifas, boletos y todo lo que fuera necesario, su laboriosa y larga colecta que duró varios años. Todas las religiosas mayores preguntadas recuerdan con cariño y satisfacción esta ayuda a la construcción del santuario.

Las obras continuaron lentamente con la valiosa cooperación de las religiosas. 

Pero a pesar de todos los esfuerzos los gastos superaban los ingresos y se pensó reducir más el número de trabajadores cualificados por no poderles pagar el sueldo, quedando sólo uno que, ayudado por el mismo padre Fernando, continuó trabajando.

Todos los días, desde la urbanización Monte Picayo, donde residía el padre Fernando, subían los dos solos a trabajar.

Se desconoce la fecha exacta de la terminación de las obras y la inauguración oficial del santuario; se calcula los años 1974-75, pero llegó la hora de la gratitud, y el padre Fernando, ante el altar de la Virgen Milagrosa, pudo decir: "MISIÓN CUMPLIDA. GRACIAS MADRE Y PROTECTORA".

El padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Santísima Virgen Milagrosa en su santuario del Monte Picayo, compaginando con la ermita de Santa Alicia de la urbanización su ministerio sacerdotal. Así pasó unos años propagando la devoción a la Virgen Milagrosa y organizando convivencias y días de retiro espiritual a los que lo solicitaban.

En el año 1980-82 con alrededor de 70 años, el padre Fernando enferma de cierta gravedad y los superiores decidieron destinarle a Reus, provincia de Tarragona, a una pequeña residencia de los Padres Paúles para su recuperación. Los responsables de continuar la labor comenzada por el padre Fernando no creyeron necesario continuarla y la abandonaron por completo, cesando toda actividad en el santuario.

El año 1989, ocho- diez años después de haber sido abandonado, deciden los superiores prescindir de los derechos y obligaciones que tenían respecto al santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo. Con fecha 20 de junio de 1990, se les comunica oficialmente que la solicitud había sido considerada y aceptada, y que desde esa fecha era responsabilidad de la parroquia de Santa María, de Sagunto, la atención del santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo.

El rector de la parroquia de Santa María se dio por enterado de la resolución tomada por la Consellería y se hizo cargo del santuario. También el Ayuntamiento de Sagunto se comprometió a cuidar y limpiar el monte que rodea la zona; compromiso que cumplió hasta 1994, que dejó de prestar este servicio.

Los largos años de completo abandono deterioraron considerablemente tanto el interior del santuario como los adjuntos edificios complementarios de alrededor.

En el mes de octubre de 1993 un señor, por medio de una casual, yo diría, providencial lectura se entera que en el Monte Picayo existe un santuario a la Virgen Milagrosa. A la que declara tener una especial devoción, gratitud y amor, por haber recibido de ella muchas muestras de maternal protección y amparo.

Recordando los beneficios que a manos llenas derrama la Virgen sobre él, pensó visitarla en ese santuario para darle gracias. Pero pasó el tiempo, y aunque siempre que pasaba en el tren por Sagunto miraba el monte pensando dónde estaría el santuario, la deseada visita no se realizó.

Por medio de unos signos providenciales varias veces repetidos, el segundo fundador cuyo nombre no se menciona, vio claramente que a sus 63 años de edad, con seis intervenciones quirúrgicas en su cuerpo, con gran cantidad de pecados de toda índole y gravedad; sin saber leer ni escribir correctamente, sólo lo imprescindible para no ser completamente analfabeto y con muchas faltas de ortografía; residir en una ciudad a 40 Km. de distancia donde estaba el santuario a 385 metros de altura, sin vehículo propio para desplazarse, desconocer el monte pues no había estado nunca, estaba completamente solo para llevar a feliz término la misión que se le encomendaba.

Aquí empieza la historia que con las vicisitudes, problemas y contrariedades que llevan consigo todas las obras de Dios.

Terminaba el último domingo del mes de mayo de 1994 con la entronización, para ser públicamente venerada la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa en su santuario del Monte Picayo como lo había pedido. Pero la transformación que desde que la Virgen estaba allí se había producido en el santuario y sus alrededores pronto dio sus frutos.

Y visto el interés que las buenas gentes devotas de la Virgen Milagrosa, que habían sido testigos del abandono y brutal deterioro progresivo durante varios años, tenían por saber el motivo de este resurgir y callado trabajo que para conseguirlo se estaba realizando, pensó contra su voluntad y deseo de mantenerlo en secreto para evitar que en lo sucesivo si se contaba de palabra se interpretara mal. 

Una noche, en el mes de octubre de 1993, ¿durmiendo?, ¿despierto? No se sabe. Lo que sí asegura (el señor del que no se conoce su nombre) es haber escuchado una voz interior muy clara y con autoridad, lo siguiente: "QUIERO EN EL SANTUARIO A MÍ DEDICADO DEL MONTE PICAYO HOY ABANDONADO VOLVER A SER VENERADA DE NUEVO."

La verdad que no le di ninguna importancia, pues se es más amante de la fe creída que de la razón vista. 

Por la proximidad a Puzol del Monte Picayo, se puso en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo saber la existencia de ese santuario en su tiempo bastante importante y que hasta incluso se llegaron a hacer días de retiros y otras actividades de carácter pastoral. Pero que actualmente aquello estaba todo roto, las puertas y ventanas arrancadas y todo completamente destruido. Se dio por válida la información del párroco y dejé el caso cancelado.

Pero aquella misma noche la misma voz interior, claramente me decía: "INSISTE, NO TE CANSES, NO TE HAN DICHO TODA LA VERDAD. EN ESE SANTUARIO POR MÍ ESCOGIDO TENGO QUE SER VENERADA DE NUEVO."

En vista de lo sucedido, de nuevo me puse en comunicación por teléfono con el párroco de los Santos Juanes, de Puzol, insistiéndole, me dijo que esa zona pertenece a la parroquia de El Salvador, de Sagunto. Me puse en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de El Salvador, de Sagunto, que me confirmó pertenecer la zona a la parroquia, pero que él desconocía la existencia de ningún santuario a la Milagrosa en ese lugar.

Decidí por mi cuenta buscar el santuario de la Milagrosa, que la voz interior me decía que existía, pero que nadie sabía nada del lugar donde estaba enclavado.Como primer paso, y viendo que los sacerdotes de las parroquias cercanas preguntados no me daban ninguna respuesta satisfactoria verídica ni clara al respecto, pensé dirigirme a Puzol y preguntar a la gente de la calle, al pueblo sencillo y noble. A todos los que veía mayores les preguntaba, pero nadie sabía nada del santuario ni el lugar donde estaba para indicarme su subida.

Al llegar a casa aquella noche, postrado de rodillas a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa que compré en París cuando fui a visitarla, le dije: “Madre mía, ¿qué hago? Yo quiero lo que tú quieras. Dame luz y fuerzas para continuar sin desfallecer hasta encontrar el lugar donde según tu manifestada voluntad deseas ser honrada y venerada de nuevo.

Transcurridos unos días y en vista de que la paz interior no la recuperaba, que no vivía durante el día ni descansaba por la noche, pensé nuevamente encaminarme a Puzol para entrevistarme con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo que había que ir con vehículo hasta el Alfinach y desde allí a pie subir al santuario.

El taxista me hace ver que ese no es el camino más indicado para subir allí por la distancia que lo separa y me dice que él conocía al padre Fernando, fundador de ese santuario, que vivía en la urbanización Monte Picayo y que fue su guardián hasta su muerte hace unos años. Me llevó hasta un lugar donde había un camino de tierra bastante ancho y me dijo: "esta es la subida".

Le pagué el servicio, y rezando el Rosario como siempre, empecé la subida; pero a los 100-200 metros el camino hasta entonces ancho se empieza a estrechar hasta el punto de hacerse intransitable por completo. El taxista se había equivocado. Vuelta a Puzol, esta vez a pie y sin lograr mi objetivo.

Después de una fervorosa y confiada oración a la Virgen Santísima pidiéndole su ayuda y protección, me encaminé hacia Sagunto.

Le expongo a otro taxista el caso del santuario, me dice no saber nada de ello, pero que en vista del interés que tenía me subiría a lo más alto de la montaña; a pesar de una cuidadosa y paciente búsqueda a pie del monte y sus alrededores, nada positivo encontré. Cuando ya bajaba con el taxi sin ningún resultado positivo y alentador y con la firme resolución por mi parte de dejar el caso como irrealizable, una voz interior me decía: "¡PARA! ¡BAJA! y ¡MIRA!". Le dije al taxista que parara, por favor. Entonces pude observar que bastante lejos y sin ningún camino visible para llegar hasta allí. Un pequeño grupo de construcciones que desde arriba no tenía visos de ser ningún edificio religioso, pero que la voz interior como antes me decía ser ese el santuario que buscaba.

Llegado a casa, una vez más me puse a los pies de la Virgen para darle gracias y renovarle mi confianza en su ayuda y protección. Estaba localizado el santuario, por lo menos a lo lejos.

El presentimiento que sentí al acostarme se cumplió. Y como en otras veces anteriores de nuevo la voz interior de siempre que me dice: "QUIERO QUE SUBAS OTRA VEZ PERO A PIE, Y QUE HAGAS EN EL SANTUARIO UN ACTO DE HUMILDE REPARACIÓN Y AMOR, POR LOS QUE NO ME AMAN Y OFENDEN."

A primera hora de la tarde y sin pensarlo ni un momento, desde Puzol y a pie como se me había mandado, me lancé al monte y saltando una alambrada de hierro que había, por un cortafuegos que desde arriba vi el día anterior, emprendí la subida. Sólo Dios y yo sabemos lo que pasé en esa accidentada subida. Pero valió la pena, pues después de ciento cinco días de intensa búsqueda la Virgen premió mi incondicional sacrificio y constancia en buscar el santuario de la Virgen Milagrosa en pleno monte. Por fin el feliz hallazgo del tan deseado y buscado santuario.

Estaba ante un sólido, bonito y bien construido santuario. La pequeña campana que ocupaba la espadaña arriba de la puerta de entrada había desaparecido. La puerta estaba abierta porque la cerradura estaba rota. El aspecto exterior estaba bastante aceptable. Pasado el umbral de la puerta, el panorama que a primera vista se presentó ante mí fue triste, lamentable y desolador. Contemplar hasta dónde es capaz de llegar la mano destructora del ser humano.

Había llegado la hora de hacer el acto de reparación pedido la noche anterior, que puesto de rodillas al pie del altar y con los brazos en cruz realicé, cumpliendo así el motivo para lo que había sido convocado en ese lugar concretamente ese día.

Aquella misma noche, de nuevo la voz interior ya familiarizada de siempre, me dice: "A PARTIR DE AHORA TIENES QUE BUSCAR AYUDA Y COOPERACIÓN. TENDRÁS MUCHAS DIFICULTADES, CONTRARIEDADES Y POCA COMPRENSIÓN; PERO NO TE DESANIMES, PUES YO ESTOY CONTIGO."

Como primer paso había que buscar los actuales responsables del santuario y comunicarles lo sucedido.

Después de largas y costosas indagaciones, me enteré que en el Palacio Arzobispal de Valencia sección patrimonios están registrados todos los edificios religiosos de la diócesis.

Con esta espina clavada en el corazón, a primeros de mayo de 1994 viajé a Pontevedra (Galicia) para terminar la práctica de los primeros sábados de mes. Después de la comunión, dando gracias en la pequeña capilla de la aparición antes celda de la hermana Lucía, cuando yo menos lo esperaba ni me acordaba de ello, de nuevo la tan conocida voz interior de siempre: "ANTES QUE TERMINE EL MES DE MAYO QUIERO SER VENERADA DE NUEVO EN EL SANTUARIO A Mí DEDICADO DEL MONTE PICAYO."

Alarmado y al mismo tiempo deseoso de cumplir lo mandado, cuando llegó a Valencia consultó el caso con mi confesor, que me dijo: "Insiste, eso es obra de Dios y mediadora la Santísima Virgen María. Tendrás dificultades por la actual burocracia pero al final se hará lo que ella quiere. Cierra por tu cuenta si puedes económicamente la puerta rota y abierta del santuario y entrega las llaves al responsable. De momento evitarás la posible profanación de ese santo lugar, escogido por la Virgen para ser de sus amantes hijos visitada y venerada."

Subí dos veces al santuario, con taxi desde Sagunto, limpié con medios rudimentarios lo que pude. Saqué unos animales muertos que había y con las manos sacó las piñas y las hojas de los pinos que prácticamente cubrían todo el piso. Los bancos rotos de madera, la cómoda también de madera y el armario de hierro. Yo solo no podía. Se estaba cumpliendo lo dicho por la voz interior: "Desde ahora tienes que buscar ayuda y cooperación."

En estos días también gestioné en una casa de imágenes religiosas la compra de una imagen de la Virgen Milagrosa.

El día 22 de mayo de 1994, me presenté en la residencia de religiosas Hijas de la Caridad, pregunto por la superiora y me pasan a la sala de lecturas de la residencia para que espere mientras avisan a una hermana. 

Encima de la estantería que guardan los libros había una imagen del Corazón de Jesús y otra de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Pues bien, nada más poner los ojos en la imagen de la Milagrosa se transformó en una potente luz que me cegó como cuando miras al sol, hasta el extremo de tener que frotarme los ojos para poder recuperar la vista. Y a continuación, de nuevo la voz interior de siempre, ya conocida y familiar: "ÉSTA ES LA IMAGEN QUE SERÁ VENERADA EN MI SANTUARIO DEL MONTE PICAYO."

Sale la superiora, y me invita a pasar a un salón diferente y empieza la conversación sobre el santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo de Sagunto. Entra en otra sala y señalándome la imagen de la Milagrosa me dice: "AHÍ TIENE A LA VIRGEN MILAGROSA PARA SER VENERADA EN EL SANTUARIO DEL MONTE PICAYO.

Sólo faltaban siete días para que terminara el mes de mayo. De nuevo acudí a la maternal protección y ayuda de la Virgen por medio de la oración. Puesto de rodillas a los pies del cuadro de la Virgen Milagrosa, le pido que me iluminara e inspirara lo que debía hacer.

Con la lámina de un calendario de la Milagrosa se improvisó un cuadro, que sirvió para hacer realidad el mandato de la Virgen a primeros de mayo. Resuelta ya cómo tomaría posesión de nuevo la Virgen del santuario a Ella dedicado, quedaba todavía pendiente ya con carácter de urgencia la necesidad de retirar los objetos rotos. Bancos, cómoda, armario, que tirados por el suelo daban un lamentable estado de deterioro que me hacían sufrir mucho, pues no quería ni era digno de la Reina y Señora que tenía que habitarlo. Al menos limpio y barrido.

Después de varios intentos de contratar ayudantes, le dije a la señora que me limpia la casa si por favor podía venir conmigo a Sagunto para limpiar y adecentar un poco el santuario de la Milagrosa, en lo alto del Monte Picayo. Cogimos el cuadro, que resultó ser bastante grande y representativo, y lo más imprescindible de artículos de limpieza y nos fuimos en tren hasta Sagunto. Allí alquilamos un taxi diciéndole a quien guié y subimos.

Por el camino le dije al taxista lo que teníamos que hacer y que decidiera por lo que más le interesara: o quedarse y cobrar la espera o bajar y volver a subir a por nosotros.Decidió esperarse y cooperar con nosotros en la limpieza del santuario, que hizo con mucho interés y para mí con mucho amor a la Virgen. Se cumplió una vez más lo advertido en su día: "TENDRÁS DIFICULTADES PERO NO TEMAS, PUES YO ESTOY CONTIGO."

 Terminado el trabajo de limpieza y adecentamiento del santuario, se procedió a colocar el cuadro de la Virgen Milagrosa en el altar que por cierto lo puso el taxista. Se pusieron a los pies del cuadro un ramo de flores que llevaba de tela y así con ese sencillo pero entrañable acto de entronización quedaba cumplida la misión encomendada en su día de ser venerada la Virgen Milagrosa en el santuario a ella dedicado en el Monte Picayo, antes de terminar el mes de mayo de 1994.

Una vez más: "LA SANTÍSIMA VIRGEN, VENCEDORA DE TODAS LAS BATALLAS DE DIOS, HABÍA VENCIDO", de los enemigos que habían querido hacer desaparecer de la Comunidad Valenciana el único santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, abandonándolo el año 1980.

Después de rezada la felicitación sabatina, estuve unos momentos mirándola y oyendo por última vez la voz interior de siempre esta vez en forma de inspiración más que de viva voz. Que prometía a los que el último domingo del mes de mayo y el día 27 de noviembre, fiesta litúrgica de la Virgen de la Medalla Milagrosa, suban a visitarla y, postrados a los pies del altar la veneren y con confianza y fervor se las pidan, obtendrán gracias especiales.

De esta inspiración nació la idea de que todos los años el último domingo de mayo y 27 de noviembre se organiza una romería que, saliendo de diferentes puntos de la Comunidad Valenciana. Se reúnen en torno a la Virgen Milagrosa en este su escogido santuario del Monte Picayo para rogarle con confianza y fervor que nos mire con ojos misericordiosos y nos ayude en nuestras humanas necesidades. Ha prometido gracias especiales a los que ese día suban a visitarla y ella siempre cumple lo que promete. ¡PRUÉBALO!.

De momento la Virgen, según su deseo, ya estaba en su santuario. Pobre pero limpio. Esa fue la primera noche que descansé y dormí bien, desde octubre de 1993.

En el mes de junio subió el carpintero para arreglar la puerta, que después de fortalecerla por dentro y por fuera, puso fuertes cerraduras y candados, quedando por fin cerrada la puerta, evitando con ello una posible profanación que me preocupaba y quería evitar a toda costa y que gracias a Dios conseguí.

A pesar de mi gran interés e intensa y preocupante búsqueda, nada había podido solucionarse respecto a los actuales propietarios o responsables del santuario del Monte Picayo y los adjuntos edificios.

En este compás de espera confiado estaba cuando, al fin, superando todas mis aspiraciones, aparece la grandiosa noticia, el padre Fernando, fundador y alma del santuario de la Virgen Milagrosa del Monte Picayo (Sagunto), a quien todos daban por muerto estaba en Reus, provincia de Tarragona. Mi alegría fue inmensa. De nuevo la protección de la Virgen, no me abandonó y una vez más, después de probar mi constancia en servirla, vino en mi ayuda. ¡Gracias Madre!.

Recabada la información tan deseada, tantas veces buscada y por tan diferentes medios, por fin ya estaba en mi poder de labios de su iniciador, fundador, alma y mantenedor del mismo, hasta que una enfermedad le alejó de su querido santuario, obligado por su voto de obediencia religioso que tiene hecho. También me entregó todo lo que había escrito al respecto desde el principio hasta la fecha y que tanto me sirvió para continuar luchando hasta conseguir hacer realidad la misión que se me encomendó en su día.

Transcurridos los primeros momentos de satisfacción y alegría, había que poner manos a la obra y trabajar en el santuario. Los bancos de madera para sentarse, rotos e inservibles, junto con la cómoda también de madera y un armario de hierro todo estropeado y fuera de uso. No había soporte ni urna de cristal para poner dignamente la imagen de la Virgen después de restaurada. En las pequeñas ventanas que dan luz y ventilación no había cristales. La puerta de entrada necesitaba una mano de pintura. Se había puesto una mirilla en la puerta, para que desde el exterior se viera el interior y la Virgen Milagrosa en su altar. 

Ante la pronta entrega de la imagen de la Virgen Milagrosa en restauración había que preparar un no lujoso pero sí digno soporte que, junto a una urna de cristal, sirviera para guardar y preservar del posible deterioro la imagen de la Virgen Milagrosa escogida para ser allí venerada.

Viendo cómo el carpintero hacía las cosas le dije si sería posible restaurar el mobiliario viejo. Al principio se resistió, pues verdaderamente aquello estaba inservible a todas luces. Pero después, como era para la Virgen que él también quiere mucho, aceptó. Y ahí están restaurados, pintados y pulimentados, dando un aspecto más acogedor y propio de un santuario. ¡En nombre de la Virgen, gracias carpintero!.

El día 8 de septiembre de 1994, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen, me comunica el restaurador que la imagen ya restaurada la tenía a mi disposición para cuando quisiera retirarla. Unos días después la retiro y la tengo unos días en casa.

Aunque el santuario presentaba un aspecto bastante aceptable de orden y limpieza, no sucedía lo mismo en el altar. Para solucionar este problema, antes de subir la imagen lo primero que hice fue dirigirme a las religiosas Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia que contribuyeron confeccionando unos ramos de flor artificial.

Yo, por mi parte, compré unos candelabros de cerámica, a los que puse cuatro velas azules, improvisé un mantel para el altar con una sábana azul mía, cogí un crucifijo de plástico que tenía en casa y marché al santuario a preparar el altar para colocar la imagen de la Virgen.

El día 7 de octubre de 1994, fiesta de la Virgen del Rosario, fue el escogido para llevar la imagen. Con la colocación de la imagen de la Virgen Milagrosa, en la urna del altar, se había cumplido el deseo mandato que por medio de un providencial fenómeno extraordinario había empezado en lo alto de una estantería de libros, en la sala de lectura de la residencia de ancianos de Manises, el 24 de mayo de 1994, como se ha explicado anteriormente.

Para testimoniar la fe y esperanza en la intercesión de la Virgen, se encendieron dos luces que día y noche arden a sus pies, con la intención de pedirle favores y darle gracias por los ya concedidos.

Se continuó trabajando para mejorar en el embellecimiento y adorno del altar para el día 27 de noviembre de 1994, fiesta litúrgica de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa. Se pusieron dos paneles, uno a la derecha y otro a la izquierda, con la historia de las dos apariciones en París, escritas por santa Catalina Labouré, que las vivió personalmente; y dos pequeños cuadros, uno de san Vicente de Paúl y otro de santa Catalina Labouré. Posteriormente también se puso un cuadro con unas fotos de cómo está en la actualidad el santuario de las apariciones de la Virgen Milagrosa, en París (Francia).

Para no hacer más largo este pequeño trabajo, escrito sólo y exclusivamente para informar de lo sucedido a los que lo quieran leer, se deja a la consideración de los que visitaron este santo lugar durante los años que estuvo completamente abandonado comparen la diferencia de entonces a ahora.

8 de mayo de 2018

Nuestra Señora de Lujan

Del sitio A Cristo por María:

A 60 kilómetros al oeste de Buenos Aires se halla la villa de Luján.

En 1630 no había en aquel paraje ningún rastro de población y sólo era frecuentado por las caravanas de carretas y las recuas de mulas tucumanas que bajaban o subían del puerto de Buenos Aires.

Sucedió que un portugués dueño de una estancia, a cuarenta leguas de la ciudad, trató de erigir en ella una modesta capilla dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Para esto le pidió a un amigo de Brasil que le envíe una imagen pequeña de la Virgen. Su amigo le envió dos imágenes en bulto: una que representaba a María en su Inmaculada Concepción y que hoy se venera en el santuario de Luján y otra que tenía en sus brazos al Niño Jesús y ahora es venerada en Sumampa.

Partió entonces de Buenos Aires el encargado de conducir las imágenes. En la tarde del tercer día se detuvo la caravana para pasar la noche y al día siguiente el conductor de las imágenes preparó los bueyes para proseguir el viaje pero éstos no se movían. Vinieron en su ayuda troperos y peones pero no tuvieron suerte. Finalmente juzgaron que era necesario aliviar el peso de la carreta. Descargaron las imágenes y en ese momento los bueyes pudieron moverse con facilidad. Queriendo cerciorarse si el obstáculo provenía de las imágenes las pusieron nuevamente en la carreta y no se pudo mover. Entonces viendo que las imágenes se querían quedar en aquel lugar decidieron que una de ellas permaneciera en la Cañada y la entregaron al dueño de esas tierras. La fama del prodigio corrió hasta Buenos Aires y no faltaron quienes emprendieron un viaje a Luján para contemplar la imagen.

En 1887 la imagen fue coronada canónicamente por el Papa León XIII.

La Basílica está construida sobre unos terrenos donados por la señora de Mattos antes de su fallecimiento, siendo la primera capilla inaugurada en 1685. Un año después, llegó hasta el oratorio un párroco llamado Don Pedro Montalvo que, sumamente enfermo de tisis, deseaba rogar allí a la Virgen por su curación. Poco antes de llegar su estado se agravó. Llevado ante la imagen el Negro Manuel lo consoló diciéndole que la Virgen quería que él fuera su capellán, cosa que el religioso prometió si la Virgen le devolvía la salud. Como así sucedió Don Pedro fue capellán durante el resto de sus días.

Como la cantidad de fieles iba aumentando día a día, el 23 de octubre de 1730 el Obispado de Buenos Aires decidió otorgar al santuario el carácter de Parroquia.

En 1731 se comenzaron las obras para un nuevo templo, pero debido a numerosos inconvenientes que concluyeron con el derrumbe de las partes recién construidas, se demoró mas de 20 años en reanudar su construcción.

En 1754 se comenzaron nuevamente los trabajos de construcción, que se prolongaron durante nueve años con el aporte económico de Don Juan Lezica, agradecido a la Virgen de Luján por la cura de una enfermedad que había sido declarada incurable por sus médicos. El Santuario, que fue el más importante de la región, recibió la imagen de Nuestra Señora, en solemne ceremonia, el 8 de diciembre de 1763.

La concurrencia de fieles al Santuario llegó a hacerse tan numerosa que en los momentos de peregrinación, Luján parecía más una ciudad que un pueblo. La atención espiritual de tantos devotos, requería de un importante número de sacerdotes, por lo cual las autoridaes eclesiásticas ofrecieron al Santuario a las Congregaciones de Padres Vicentinos y Padres Bayonenses. Ambas congregaciones iniciaron su actividad en 1874. Un misionero Vicentino, el Padre Salvaire, sería quien impulsaría la construcción de la hermosa basílica que actualmente conocemos.

Sucedió que el Padre Salvaire, habiendo sido enviado en misión evangelizadora a los territorios ocupados en ese entonces por los indios, cayó en manos de un grupo de éstos que se proponían darle muerte. El Padre, viéndose ante tal amenaza, se encomendó a Nuestra Señora, prometiéndole, si era salvado, erigir un nuevo santuario. Instantes más tarde, llegó al lugar el hijo del cacique, a quien el padre había salvado, y lo puso bajo su protección.

Pasado el incidente, viajó a Europa donde hizo labrar una corona para la Virgen que fue bendecida por el entonces Papa León XIII.

De regreso a Buenos Aires, se abocó a la tarea de la construcción del nuevo templo, tal como lo había prometido, haciéndose cargo incluso de la confección de parte de los planos.

En 1890, con el decidido apoyo del Arzobispo de Buenos Aires, comenzó la obra con tesón y sin descanso. Algunos años más tarde recibió el nombramiento de Cura Párroco y Capellán. El Padre no llegó a ver la obra concluida, pues falleció en 1899, pero ésta fue continuada por su sucesor el Padre Dávani.

Ese esfuerzo fructificó hacia diciembre de 1910 al concluir los trabajos principales que permiten sea inaugurada y bendecida con extraordinario regocijo popular. Aún faltaban construir las dos esbeltas torres que hoy se elevan casi 110 metros sobre el horizonte pampeano.

La obra quedó terminada recién hacia 1930, cuando al celebrarse el tercer centenario de la milagrosa detención de la carreta, la Virgen de Luján es jurada como patrona de la Argentina, del Paraguay y del Uruguay.

Este Santuario, de estilo gótico francés, conocido en todo el orbe católico, ha sido desde su origen centro de la piedad argentina

6 de noviembre de 2017

Nuestra Señora de Valfleury

Del sitio María Madre Celestial

Un día, alrededor de la Navidad, alrededor del año 800, en Goutelle (Francia) un pastor conduce su rebaño cuando vio con asombro a la fuente misma de Dureyze una escoba en flor. Se acercó y quita suavemente las ramas hasta llegar a ver una estatua de la Virgen sentada en un trono y sosteniendo a su pequeño hijo. 

Pronto se corrió la voz y todo el mundo quería ver allí el prodigio. Un sacerdote llevó a la estatua milagrosa de su iglesia. Pronto, la gente salió en masa a venerar. Grande fue la sorpresa cuando notaron que la estatua se había ido, a pesar de que las puertas del templo se habían cerrado de noche para aparecer en el lugar donde descansaba en la roca llamada la silla de la Virgen. Ella se encontró con la admiración que el pastor de Goutelle había descubierto el día anterior, y supo que quería ser honrado en este lugar.

La gente entendió el mensaje de Nuestra Madre y erigió ahí mismo una capilla: Pero lamentablemente, la capilla se derrumbó pronto. 

La imagen de Nuestra Señora está tallada en haya y mide 68 cm. de altura, se sabe que fue restaurada a finales del siglo XI probablemente por los monjes de La Chaise - Dieu, luego de una grave mutilación se produjo después de la caída de la capilla original.

La Virgen se ve pisoteando la hidra de dos cabezas, la cual tiene grandes garras y una boca con dientes enormes. La amplia banda alrededor de la cabeza de la Virgen es, probablemente, un turbante o gorro en forma de corona que llevan los reyes carolingios. 

El Niño Jesús (el original se ha perdido , por desgracia) es una característica de la proyección de la Virgen remota ( influencia bizantina). No hay duda de que el cuerpo de la estatua fue esculpida en el período carolingio en los talleres de Renania a finales de la época merovingia.

Ella está sentada en un trono en una pose frontal estática y seria, presentando al mundo su mano derecha abierta bendiciendo y a su hijo Jesús Niño, sentado en su regazo. María está sentada en un trono cubierto con un paño y ambos pies de la Virgen María se basa en dos animales respaldados, lo cual puede hacer referencia a la lucha entre la mujer y el dragón en el libro del Apocalipsis (Ap 12,1-6). Los dos animales se muestran acechantes, abriendo sus bocas con dientes enormes y estirando sus lenguas o tal vez escupiendo llamas. Esto nos recuerda el libro del Génesis, donde la mujer aplasta la cabeza de la serpiente (Génesis 3:14-15). María aplasta a la bestia, ya que lleva consigo la salvación del mundo: Jesucristo.

La Virgen María está cubierta con una gran capa con pliegues suaves , que cae en el brazo y se extiende en el asiento, delante de él cae de rodillas, como una casulla. La cabeza de la Virgen está coronada con una diadema, que sostiene un velo que cae sobre sus hombros.

Rastros de pintura sugieren que la estatua fue originalmente policromada como se practicaba en la Edad Media en la que se utiliza para pintar las paredes y esculturas de la casa de Dios. La imagen fue escondida en una cueva durante la Revolución Francesa. En 1969 se sometió a una extracción que se devolvió el color "madera vieja".

Abrigos tejidos que datan de finales del siglo XIX y que sustituye a otros que existían en 1803. La Virgen y el Niño y la estatua de Nuestra Señora de la Escoba de Oro, se coronó en las fiestas - Marian- dos coronas de plata. Ambas coronas fueron creadas en Roma. Por delegación de Roma, la Coronación de la Virgen y el Niño, se convirtió en 31 de mayo 1860 por el obispo Leoncio , obispo de Valencia (sub - delegado del arzobispo de Lyon)

Cada 15 de agosto, tiene lugar una gran Peregrinación, la cual es muy antigua, en la cual miles de peregrinos acuden al Santuario de Nuestra Señora de Valfleury . Algunas de estas peregrinaciones organizadas por las diócesis y en las parroquias por otras asociaciones con otras escuelas y colegios.

Actualmente cuatro Vicentinos viven en Valfleury, quienes están a cargo del santuario y hogar de cuidado de la residencia