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9 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles

 

Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Evangelio del Día:

Pentecostés es la palabra griega que significa "cincuentena". Este día cincuenta que celebraba el pueblo judío, se contaba a partir del día que habían inmolado el cordero pascual; y eso era porque, cincuenta días después de la salida de Egipto, la Ley fue dada sobre la cumbre ardiente del monte Sinaí. De igual manera, en el Nuevo Testamento, cincuenta días después de la Pascua de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se les apareció en forma de lenguas de fuego. La Ley fue dada en el monte Sinaí, el Espíritu en el monte Sión; la Ley en la cima del monte, el Espíritu en el Cenáculo.

"Todos los discípulos estaba juntos el día de Pentecostés. De repente, un ruido del cielo"... Tal como lo dice un salmo: "el correr de las acequias alegra la ciudad de Dios" (Salmos 45,5). Un gran ruido acompaña la llegada de aquel que venía a enseñar a los fieles. Fijaos como eso está de acuerdo con lo que leemos en el Éxodo: "Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar" (19,6). El primer día fue la encarnación de Cristo; el segundo día, su Pasión; el tercer día el envío del Espíritu Santo. Llega ese día: se oye el trueno, hay un gran ruido, brillan los relámpagos –los milagros de los apóstoles-; un nube espesa –la compunción del corazón y la penitencia- cubre la montaña, el pueblo de Jerusalén (Hch 2,37-38). (...)

"Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas de fuego". Unas lenguas, las de la serpiente, de Eva y Adán, habían hecho entrar la muerte en este mundo. (...) Por eso el Espíritu aparece en forma de lenguas, oponiendo lenguas a lenguas, curando a través del fuego el veneno mortal. (...) "Y empezaron a hablar". Este es el signo de la plenitud; el vaso lleno hasta rebosar; el fuego que no se puede contener... Estas diversas lenguas son las diferentes lecciones que nos ha dejado Cristo, como son la humildad, la pobreza, la paciencia, la obediencia. Hablamos estas diversas lenguas cuando damos ejemplo de estas virtudes al prójimo. La palabra es viva cuando hablan las obras. ¡Hagamos hablar a las obras! 


San Antonio de Padua

10 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Guardiana de Corazones

 


Traducido del sitio Relevant Radio:

"¡No es culpa mía!" La excusa humana original.

El padre Simon comienza con algunas citas bíblicas:

Adán culpó a Eva. Eva culpó a la serpiente. Aarón dijo que el becerro de oro "simplemente salió" del fuego.

Él llama a esto "uno de esos testimonios de la estupidez humana" que secretamente le encanta. La cuestión es que siempre nos ha costado asumir la responsabilidad por el pecado. Y, sin embargo, Dios sigue persiguiéndonos con misericordia... en última instancia, a través de la Cruz.

Desnudos y asustados... espiritualmente hablando.

El padre Simon reflexiona sobre la "desnudez" de Adán y Eva tras el pecado.

"Estaban desnudos espiritualmente... ya no se encontraban en estado de gracia santificante".

Cuando no estamos revestidos de la gracia de Dios, somos vulnerables. Es entonces cuando el diablo aprovecha para atacar. Necesitamos la gracia como necesitamos abrigos de invierno en Wisconsin.

La costilla protege el corazón

El padre Simon recurre a un midrash, una interpretación judía de la creación de la mujer:

  • Eva no fue creada de la cabeza de Adán (para gobernarlo).

  • Ni de sus pies (para ser gobernada por él).

  • Sino de su costado... para caminar con él.

Entonces llega el momento revelador:

"La costilla protege el corazón".

Así, en el matrimonio, en la familia, en la fe... El padre explica que los hombres protegen del exterior, pero las mujeres protegen el interior. Protegen el corazón.

Y María es la expresión perfecta de eso.

María, Madre de la Iglesia y de nuestros corazones.

Este es el verdadero corazón (nunca mejor dicho) del episodio.

  • María fue la primera miembro de la Iglesia.

  • En un momento dado, Ella era toda la Iglesia.

Recibió a Cristo, en cuerpo y alma, y permaneció fiel al pie de la Cruz.

"María guarda el corazón de la Iglesia... porque Ella es el corazón".

El padre Simon relaciona esto con los iconos de la coronación: María sentada entre el Padre y el Hijo, coronada como Reina del Cielo. Esa no es solo su coronación... también es la nuestra. Estamos unidos a Ella, a la Iglesia, a través del bautismo, la Eucaristía y la gracia.

🧠 + 💖 = Iglesia real

El padre explica:

  • La Iglesia debe ser intelectualmente fuerte (¡sí, estudiad teología!)

  • Pero también tierna, maternal y amable (como María).

¿Si perdemos la amabilidad? ¿La compasión? ¿La calidez de la Iglesia? Entonces habremos perdido algo esencial.

Así que sí... defendamos la fe. Pero seamos también el tipo de católicos que hacen que la gente diga: "¡Es el gusano más sabroso que he visto nunca en un anzuelo!" (metáfora del padre Simon).

María no solo vela por la Iglesia, sino también por ti. Es la costilla que protege tu corazón. La primera cristiana. La Reina del Cielo. Y la Madre que siempre te da la bienvenida a casa.

María, Madre de la Iglesia... ¡Ruega por nosotros!


23 de enero de 2026

Los esponsales de Nuestra Señora y San José

 

Del sitio Gaudium Press:

Diversas voces se están haciendo escuchar para volver a instaurar en el calendario litúrgico la fiesta del esponsalicio de la Virgen Santísima con el Patriarca San José, que hasta 1961 se celebraba hoy 23 de enero.

Una de esas voces, no de poca importancia, es la de Luisella Scrosati, quien en La Nuova Bussola Quotidiana ha escrito con este fin la nota titulada Lo Sposalizio di Maria e Giuseppe, una festa da reintrodurre (Los esponsales de María y José, una fiesta a reintroducir). Entre otras razones para esta proposición, plantea que enviaría “un mensaje de extrema actualidad en tiempos de crisis del matrimonio”, pero también “de la vida consagrada”.

Retoma la filósofa italiana la argumentación expuesta en su momento por el otrora canciller de la Universidad de París, Jean Charlier de Gerson (1369-1420), a quien se le llamó Doctor Christianissimus, teólogo apasionado por la figura de San José, y quien “empleó numerosas energías para profundizar teológicamente la figura del padre putativo de Jesús y difundir su devoción. Él sostiene, por ejemplo, la santificación [de San José] en el vientre materno, de alguna manera análoga a aquella del Bautista”.

Pero su gran sueño era que “fuese reconocida y celebrada una fiesta litúrgica en honor de los esponsales del castísimo esposo con la Santísima Virgen”, y en este sentido escribió una epístola dirigida a todas las iglesias, una exhortación pública, un estudio titulado “Consideraciones sobre San José”, y hasta un poema de alrededor de 3.000 hexámetros latinos “y más de trescientas notas en dos volúmenes, que repasan los misterios de la vida de Cristo en relación con San José e introducen en la devoción católica la idea de una ‘trinidad’ terrenal, la de la Sagrada Familia”.

Es claro que Gerson recoge la doctrina Paulina (Efesios 5, 25-32) sobre el matrimonio como signo del matrimonio místico de Cristo con su Iglesia: “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”, dice el Apóstol. “Pero es de particular relevancia que la expresión del Apóstol, [Gerson] se atribuya al matrimonio de María y José, casi como para resaltar en este último una ejemplaridad arquetípica de todo matrimonio”, comenta Luisella Scrosati.

En las consideraciones del antiguo Canciller de la Universidad de París, el matrimonio de María y José “se eleva sobre todos los demás en cuanto a su capacidad de significar la unión entre Dios y la Iglesia, no sólo por la santidad moral de sus miembros, sino también por su característica de matrimonio contraído entre un hombre y una mujer a quien Gerson afirmaba que se le había concedido el privilegio singular de la santificación en el seno materno, es decir, de nacer sin pecado original”. Recordemos que aún no se había definido el dogma de la Inmaculada Concepción, pero ya Gerson sostiene la altísima conveniencia de que San José haya nacido sin pecado original, pues él fue “predestinado a ser no solo el Precursor del Hijo de Dios, como San Juan Bautista, del cual conocemos con certeza su santificación en el seno materno, pero también el Padre Putativo, por ser esposo castísimo de la siempre Virgen María”, expresa Scrosati.

Entretanto, la filósofa italiana quiere ir “un paso más adelante” que el propio Gerson, y recuerda que Juan Pablo II en Redemptoris Custos (n. 7) dice que “he aquí que en el umbral del Nuevo Testamento, como ya al comienzo del Antiguo, hay una pareja. Pero, mientras la de Adán y Eva había sido fuente del mal que ha inundado al mundo, la de José y María constituye el vértice, por medio del cual la santidad se esparce por toda la tierra. El Salvador ha iniciado la obra de la salvación con esta unión virginal y santa, en la que se manifiesta su omnipotente voluntad de purificar y santificar la familia, santuario de amor y cuna de la vida”. Es decir, si Cristo era el nuevo Adán, y la Virgen la nueva Eva, también al inicio del Nuevo Testamento hubo una nueva pareja, con carácter típicamente esponsal, la de María y José. Luisella Scrosati, desarrollará estas ideas:

El texto es notable, dice la filósofa italiana, porque retoma la gran idea teológica de la ‘recapitulación’ de san Ireneo de Lyon, pero esta vez intercalando el matrimonio de María y José. Recordemos que la recapitulación considera la redención de los hombres como una renovación del orden antiguo, desfigurado por el pecado. Y por tanto el primer Adán es recapitulado/renovado en el nuevo, Jesucristo, como la primera Eva lo es en la segunda, María Santísima, constituyendo así una nueva pareja (Jesús-María) que renueva y reemplaza a la antigua (Adán-Eva). La inclusión del matrimonio esponsal María-José llena, podríamos decir, un vacío en el paralelo [ndr. el paralelo de la recapitulación], porque la relación entre Jesús y María fue místicamente esponsal, pero en sus relaciones humanas fue la de madre e hijo. Era, pues, oportuno que una pareja verdaderamente nupcial a nivel humano inaugurara los nuevos tiempos, recapitulando y superando a la pareja antigua, que marcó el comienzo de los tiempos antiguos. El matrimonio de María y José inaugura una ‘nueva creación’: Dios conduce una vez más al hombre la nueva Eva (cf. Genesis 2, 22), pero esta vez en una relación no sólo libre de toda concupiscencia, sino elevada a la virginidad perpetua que sella y garantiza la intervención directa de Dios tanto en la concepción como en la persona que nacerá”.

Es claro que “el matrimonio de María y José significa así la unión de Cristo y la Iglesia más que cualquier otro matrimonio de la Nueva Alianza”, pero no solo “se convierte en el arquetipo tanto del matrimonio cuanto de la virginidad y el celibato consagrados. La falta de consumación no quita en absoluto la completa donación mutua de los esposos, que llegan a ser verdaderamente dueños del cuerpo del cónyuge, sino la salvaguarda de su integridad en el servicio de Dios; su unión mantiene así la nota de la custodia de la virginidad, característica de la relación entre Cristo y la Iglesia, sin sacrificar la verdadera fecundidad, que Dios concede de manera misteriosa, superior a la concebida en la creación. Por tanto, es en este matrimonio donde Dios puso los orígenes de la vida cristiana, expresada tanto en la forma de vida matrimonial como en la de virginidad para el Reino de los Cielos. En verdad, ‘¡grande es este misterio!’”. Por tanto, la relación de María y José, al mismo tiempo que casta, es fecunda, como debe ser la del célibe consagrado con la comunidad a la que sirve.

En estos tiempos, de “crisis radical tanto del matrimonio como de la vida consagrada, podría ser una gran gracia reintroducir esta fiesta en el calendario litúrgico”, gracia para la Iglesia Universal, concluye Scrosati.

 

18 de enero de 2026

¿En qué sentido Nuestra Señora es la Nueva Eva?


Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio

En el programa Father Simon Says, Tom, de Monterrey, llamó con una gran pregunta:

Si María es la Nueva Eva, ¿cómo explicamos que Jesús llamara "mujer" a María Magdalena en el jardín?

El padre Simon explicó que cuando Jesús dice "mujer", no es un término despectivo como podríamos pensar en español; es más bien como "mi señora" o "madame" en un sentido real y respetuoso. Era común que se dirigieran así a las mujeres respetadas, especialmente a las nobles o de la realeza.

El padre Simon respondió con una importante reflexión: Nuestra Santísima Madre no fue la primera persona en ser concebida sin pecado original. Adán y Eva también lo fueron, pero lo rechazaron. María, por el contrario, abrazó su Inmaculada Concepción y cumplió el papel que Eva debía desempeñar: la verdadera madre de todos los vivientes... en Cristo. 

Con su calidez y su ingenio habituales, y con una mención especial al "gran museo de los peces" de Monterrey, el padre Simón nos recordó cómo el "sí" de María revirtió el "no" del Edén... y lo que eso significa para nosotros hoy en día.

21 - mayo - 2025

4 de enero de 2026

¿Quieres adorar al Niño Dios? Descansa en el vientre de Nuestra Señora

 

Del sitio Píldoras de Fe:

Recientemente, me encontré anhelando sostener al Niño Dios mientras contemplaba este tiempo de Navidad/Adviento, pero para mantener la disciplina y tradición decidí esperar hasta la Noche Buena para desenvolver este grandioso regalo. Y al hacer esto, inmediatamente me encontré volteando hacia María y poniendo mi mano sobre su vientre, abriéndome para conectar con el Niño Dios ahí dentro.

Desde entonces, me encuentro uniéndome a Jesús en el vientre de María, primero desde afuera, pero luego, mientras paso tiempo con Jesús en adoración, me encuentro imaginándome que la capilla en donde estoy es el vientre de María, y empiezo a pasar más tiempo en el vientre con Jesús, abriéndome a mantenerme quieta ante Su Presencia, reposando en el amor de la Madre y del Padre Perfecto (María y nuestro Padre Celestial), tal como Jesús lo hizo… absorbiendo las verdades de mi propia dignidad e identidad como un hijo de Dios.

Y es que por esto fue que vino Jesús, para abrirnos las puertas del Cielo e invitarnos a regresar en comunión con nuestro Padre Celestial. Por Su Sangre hemos sido redimidos y recibimos de regreso nuestra dignidad e identidad, mismas que teníamos antes de la caída, siempre que hayamos elegido recibirlas.

Mi oración en este tiempo de Navidad/Adviento es que todos tengamos la gracias de reposar junto con el Niño Dios, para convertirnos en uno junto a Él, abriéndonos a la maravilla que fuimos hechos, la verdad sobre quién fuimos creados para ser.

Que entremos en la profunda gracia del tiempo de Navidad/Adviento; que lleguemos a conocer el amor de Dios, el amor de María, de una manera profunda e íntima. Nuestro Dios anhela unirse a nosotros como Sus Hijos. Quiere que descansemos en el vientre de Su Amor por nosotros, como Jesús lo hizo a través de su vida terrenal; que conozcamos el infinito e incondicional amor y aceptación de nuestro perfecto Padre Celestial.

Quiere que descansemos también en el vientre del amor de María por nosotros como Jesús lo hizo en su vida terrenal; que conozcamos el amor de la perfecta Madre a como Él lo hizo; que podamos experimentar el amor y la aceptación incondicional del Padre Celestial por nosotros a través del Corazón Maternal de María.

Las heridas de un padre y de una madre son las heridas más profundas que se pueden tener, porque nuestras madres y nuestros padres son los primeros en reflejar y atraernos al amor de Dios.

Su último propósito al amarnos es inclinarnos hacia la receptividad del Amor de nuestro Padre Celestial y nuestra Madre; que conozcamos el amor perfecto, incondicional de Dios y su aceptación.

Pero nuestros padres se quedan cortos en la vida en diversos aspectos debido a sus propias heridas, transmitidas de sus propios padres, y así todo el camino de regreso hasta Adán y Eva. Y así, podemos permanecer pobres de corazón, sin darnos cuenta de cuán profunda, incondicional e infinitamente somos amados.

Que este tiempo de Navidad/Adviento sea un tiempo para que todos nosotros vayamos a la fuente de la cual todo amor y verdad fluye, al unirnos con el Niño Dios, abriéndonos a recibir y reclamar nuestra verdadera dignidad e identidad como "hijos de Dios".

Mientras compartí con Sor Mary Clare mi reflexión de entrar en el vientre de María con Jesús, se sintió atraída a entrar también y después quiso compartir un poco de su experiencia:

Medité en el absoluto silencio de toda la Creación mientras esperaba el "" de María cuando el ángel Gabriel le anunció que Ella concebiría y llevaría un Hijo y Su nombre sería Jesús. Cuando María dio su "", ¡entró luz en su vientre y en este mundo! Mientras reflexionaba sobre entrar al vientre de María, vi una luz brillante y me di cuenta de que estaba con Jesús, ¡Luz del Mundo! Luego fui invitada por María a formarme tal a como ella estaba formando a Jesús en su vientre. En Su vientre estaba el Amor personificado, el gozo y la paz. ¡Me encontré descansando en este Amor, Gozo y Paz! También me di cuenta de que Jesús y María me estaban pidiendo, de hecho a todos nosotros, reparar la oscuridad en los vientres de algunas madres, causada por el pecado del aborto. Muchas madres dicen "No" a la vida en sus vientres, y sus vientres se convierten en lugares de oscuridad, faltos de amor, paz y gozo

Traducción y adaptación:
 María Mercedes Vanegas
 Nicaragüense viviendo en Alemania
soltera, ingeniera y misionera

8 de diciembre de 2025

Preservada del pecado desde el instante de su concepción


 Traducido del sitio Nomidis:

Desde tiempos inmemoriales, las Iglesias orientales celebran la pureza original de María con la fiesta de la "Concepción de la Santa Madre de Dios" o, más exactamente, la fiesta de la concepción de María en el seno de Santa Ana

Los latinos la adoptaron progresivamente a partir del siglo X, pero San Bernardo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino seguían siendo reacios a aceptar esta "Inmaculada Concepción". San Juan Duns Escoto fue el primero en hacerla triunfar y en imponerse en la Sorbona de París

Los Papas intervinieron muchas veces a lo largo de los siglos para acallar esta disputa, hasta que Pío IX la definió como dogma de fe en 1854: "Desde el primer momento de su concepción, por gracia y privilegio únicos de Dios Todopoderoso, la Santísima Virgen María fue preservada del pecado original"

Al igual que el primer día de la Creación, cuando Adán y Eva salieron de las manos del Creador, la madre de su Hijo estaba allí, una minúscula célula humana con un alma toda santa. Así, Ella "se convirtió en la gloria de nuestra naturaleza pecadora".

1 de octubre de 2025

Nuestra Señora al pie del Monte Calvario

 


Traducido del sitio Aleteia:

La imagen de la Santísima Madre de pie en el Monte Calvario sirve tanto como invitación como recordatorio. En 2033 se cumplirán 2000 años de la crucifixión y resurrección.

Mientras la Iglesia universal se prepara para el Gran Jubileo de 2033, que marcará los 2000 años desde la crucifixión y resurrección de Cristo, la Arquidiócesis de Denver ha presentado un nuevo y poderoso icono para guiar a los fieles en la oración y la reflexión.

El martes, el arzobispo Samuel J. Aquila, junto con la artista sacra local y columnista católica de Denver Elizabeth Zelasko, presentó el nuevo icono, María al pie de la cruz, en una ceremonia sencilla pero emotiva en el Centro Pastoral Arquidiocesano.

La imagen de la Santísima Madre de pie en el Monte Calvario sirve tanto como invitación como recordatorio: caminar con María, confiar como Ella confió y abrazar el discipulado con la misma profundidad de amor.

"Durante los próximos nueve años, en nuestro camino hacia 2033, se nos recordará año tras año lo que significa para nosotros entregarnos como discípulos, tal y como se entregó María", dijo el arzobispo Aquila a André Escaleira, Jr., según se lee en Denver Catholic.

La inauguración precede a la publicación de la Nota Pastoral del arzobispo, De pie con María al pie de la cruz, que presenta formalmente una novena de nueve años que culmina con el jubileo.

Esta iniciativa, ya iniciada por su equipo de liderazgo el año pasado, anima a los fieles a recurrir a María como modelo de confianza y entrega. 

La imagen de la Santísima Madre de pie en el Monte Calvario sirve tanto de invitación como de recordatorio: caminar con María, confiar como Ella confió y abrazar el discipulado con la misma profundidad de amor.

Zelasko, la creadora del icono, le contó a Escaleira el proceso de oración que guió su trabajo. "Es una oportunidad realmente hermosa para rezar por nuestra comunidad aquí, una comunidad de la que formo parte de manera tan específica, al pie de la Cruz", dijo a Denver Catholic. "Por favor, sepan que se rezaron oraciones especiales por cada uno de ustedes individualmente mientras trabajaba en esta imagen".

Los asistentes se emocionaron visiblemente con la presencia del icono. Denver Catholic explica cómo Kateri Joda Williams, directora del Ministerio Católico Afroamericano, expresó su admiración: "¡El icono es magnífico! Estoy impresionada por su belleza. Es mucho más hermoso de lo que podría haber imaginado. ¡Estoy agradecida por un regalo tan precioso! ¡Qué bendición!".

Forest Barnette, coordinador de proyectos de la Oficina de Escuelas Católicas, reflexionó sobre el significado del icono en el mundo actual. "Parece que todo el mundo está chocando contra un muro en este momento. Este icono nos recuerda que, al igual que el momento de la muerte de Cristo parecía un momento de absoluta desesperación y pérdida, pero estaba sustentado por la esperanza, María al pie de la cruz y su Hijo Jesús están ahí, guiándonos hacia nuestra salvación", le dijo a Escaleira.

La carta pastoral del arzobispo Aquila explica el icono de la siguiente manera:

    Rico en simbolismo, el icono invita a los fieles a unirse a María en la oración. Ella aparece representada con las manos abiertas y vacías, sosteniendo el paño con el que se envolvió a Jesús al nacer. Esto recuerda el dolor de una Madre cuyos brazos una vez acunaron a su Hijo recién nacido, pero que ahora permanecen vacíos al pie de su cruz. El gesto también refleja su entrega a la voluntad de Dios, reflejando su fiat en la Anunciación.

    Dos ángeles están de pie junto a María, consolándola en su dolor, al igual que los ángeles estuvieron presentes a lo largo de su vida y del ministerio de Jesús (Lucas 1:26, Mateo 4:11, Lucas 22:43). Las estrellas de su manto son un guiño a Nuestra Señora de Guadalupe y al Apocalipsis 12:1: 'Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol... y sobre su cabeza una corona de doce estrellas'. Tradicionalmente, se colocan tres estrellas en los iconos marianos —en la cabeza y los hombros— que simbolizan su virginidad perpetua antes, durante y después del nacimiento de Cristo.

    En la esquina superior derecha, las letras griegas 'MP ΘV' significan Meter Theou, que significa 'Madre de Dios', un título confirmado por la Iglesia en el Concilio de Éfeso en el año 431 d. C. Debajo de la cruz, los huesos de Adán se representan en forma de 'XC', la abreviatura griega de Cristo. La tradición antigua sostiene que Cristo fue crucificado sobre el lugar de enterramiento de Adán, el primer hombre, estableciendo un vínculo directo entre la caída de la humanidad y su redención. Los huesos son simbólicos: uno es una costilla, que apunta a la creación de Eva y a María como la Nueva Eva; el otro es un hueso del antebrazo, que recuerda el alcance de Adán hacia el fruto prohibido, en contraste con la aceptación voluntaria de María del plan de Dios.

    Al fondo, las murallas de Jerusalén nos recuerdan que Jesús fue crucificado fuera de la ciudad (Hebreos 13:12). Arriba, un eclipse oscurece el cielo, en referencia a Lucas 23:44-45: 'Se hizo oscuridad sobre toda la tierra [...] y la luz del sol se oscureció'. El cielo oscurecido por el eclipse se funde sutilmente con el velo oscuro de María, reforzando su dolor y la gravedad del momento.

  Cada detalle del icono invita al espectador a la oración, llevándonos a reflexionar sobre la profundidad del sufrimiento de María, su fe y su papel en la historia de la salvación.

 07 - marzo - 25

7 de septiembre de 2025

Nuestra Señora y el fin de los tiempos

 

Del sitio Catholic 365:

Tras la última trompeta y las violentas granizadas apareció una gran señal en el cielo. Así comienza una sección que describe el poder del mal, que se representa como un dragón. Los dragones señalan los poderes seculares del imperio romano y sus agentes.

El signo que aparece en el cielo es una mujer vestida de sol que está encinta. Alrededor de su cabeza hay 12 estrellas, que representan las tribus de Israel, formando una corona alrededor de su cabeza y la luna bajo sus pies. Estos son antiguos símbolos judíos del pueblo elegido de Dios, pero es claramente la Virgen María. Llora con el dolor del parto (tal como se le predijo a Eva después de la caída). El Israel de antaño da paso ahora al nacimiento del Mesías.

Juan continúa describiendo otra señal en el cielo. Se trata de un enorme dragón rojo. Lleva 7 cabezas, con 10 cuernos y 7 diademas. Su cola barre un tercio de las estrellas del cielo, arrojándolas a la tierra hacia la mujer que intenta devorar a su hijo. Pero el niño es arrebatado a Dios y la mujer escapa. Es un gran drama. Entonces estalla la guerra en el cielo entre Miguel y el dragón y sus ángeles. El ejército de Satanás es expulsado del Cielo porque son engañadores y se oponen a Dios.

Sin embargo, Satanás no se da por vencido. Persigue a la mujer, que ha recibido las alas de un águila, que representan la rapidez y el poder. Ahora puede huir del desierto, pero se topa con otra serpiente que arroja un torrente de agua por la boca e intenta ahogarla. La tierra acude en su ayuda absorbiendo toda el agua en su interior y ella se salva. Posteriormente, el dragón se marcha furioso, derrotado de nuevo, prometiendo hacer la guerra a su descendencia. Esto explica en esta alegoría por qué sufrimos tantas tentaciones. Algunos días parece que está ganando. Nosotros, sin embargo, somos hijos de María y ella lucha en nuestro favor.

A esta asombrosa historia le sigue la proclamación de un juicio inminente sobre toda la tierra. Fue la tierra o la naturaleza la que sirvió para salvar a la mujer, pero en nuestro siglo, algunos piensan que la tierra se está rebelando contra la humanidad con incendios, inundaciones, terremotos y tsunamis. Algunos culpan de estos sucesos al cambio climático, mientras que otros dicen que es un ciclo normal de la naturaleza. Personalmente, creo que son actos de Dios para llamar nuestra atención y cambiar nuestras vidas.

Los ataques contra la Iglesia, María y sus hijos no han hecho más que empezar, ya que las bestias continúan sus ataques. La primera bestia emerge del mar con diez cuernos y siete cabezas. En los cuernos hay diademas, coronas enjoyadas y nombres blasfemos. Parecía una cabeza de leopardo con pies de oso y boca de león. Desearía tener la habilidad para ilustrarlo. Ahora el dragón le había dado a esta bestia algo de su propio poder, un trono y gran autoridad. Parece que en una de las 7 cabezas había una herida que había sanado. Trágicamente, el mundo entero siguió a esta bestia y adoró al dragón. Porque el dragón había otorgado tanto poder a las bestias diciendo: "¿Quién puede compararse con las bestias?". La boca de la bestia está llena de orgullosas jactancias y blasfemias contra Dios, Su casa y todo el Cielo. A la bestia incluso se le permitió hacer la guerra contra los Santos. Sus nombres estaban escritos en el Libro de la Vida y pertenecían al Cordero. Estos son los fieles que soportaron el asalto del dragón y fueron destinados a ser muertos por la espada o hechos cautivos. Oramos para que nuestros propios nombres estén en el Libro de la Vida. ¿Ves alguna similitud con nuestra situación política actual?

Cuando la segunda Bestia aparece, emerge de la tierra pero solo tiene dos cuernos como un cordero, pero esto es engañoso porque esta bestia habla como un dragón con autoridad para hacer que los habitantes de la tierra adoren a la Primera bestia cuya herida mortal ha sido sanada.

Parece que las bestias están imitando al Cordero de Dios que fue inmolado y restaurado a la vida conduciendo todas las almas a su Padre. Las bestias realizaron señales y maravillas (imitando al Cordero) haciendo bajar fuego del cielo. Esto también es engaño y decepción. La segunda bestia dice a los habitantes de la tierra que hagan una imagen de la primera bestia (como el becerro de oro). A la misma bestia se le permite insuflar vida en su propia creación (imitando a Dios), para que pudiera hablar y matar a los que no adoraran a la bestia. Todos fueron obligados a llevar la imagen de esta bestia estampada en la frente o en las manos. El rechazo impediría a la gente comprar y vender. Aquí se necesita sabiduría para determinar a quién seguirás, al Cordero o a la bestia. El nombre de la bestia fue calculado igual a 666 (incompletitud, maldad). Algunos profetas modernos afirman que esto ya ha sucedido bajo las restricciones de Covid y esperan que en el futuro, si uno no se vacuna, experimentará restricciones en la compra y venta.

En el capítulo 14 encontramos quien está con el Cordero. De pie con él en el Monte Sión hay 144.000 que llevan el nombre del Padre en su frente, frente a los paganos que llevan el nombre o número de la bestia. 144,000 no es una cuenta literal, es el cuadrado de 12 veces 1000. Este número es el cuadrado de 12 Apóstoles y representa a todas las personas que no son contaminadas por la ramera. Los 144.000 son las vírgenes que siguieron al Cordero. Han sido rescatadas por las primicias de la humanidad.

Un ángel proclama las buenas nuevas: "Temed a Dios (tenedle temor) y dadle gloria porque ha llegado su hora para el juicio." Así que ahora los dragones y las bestias recibirán su merecido.

Un segundo ángel anuncia: "Caída es Babilonia, que obligó a las naciones a seguir sus pasiones licenciosas". Es decir, la cultura de la muerte y la inmoralidad ha terminado. Espera, aquí viene un tercer ángel diciendo: "Cualquiera que adore a la bestia o, acepte su marca beberá del vino de la furia de Dios". Serán atormentados por azufre ardiente y su humo se elevará para siempre. No habrá alivio. Yo diría que esto describe el dolor interminable del Infierno.

Surge la pregunta: "¿Qué será de los santos?" Una voz del Cielo proclama: "Bienaventurados (felices) los muertos que mueren en el Señor".  A continuación todo se sumerge en una inmensa nube blanca. El Hijo del Hombre (Cristo) está sentado en la nube llevando su corona y sosteniendo una hoz.  Un ángel le dice: "Usa tu hoz y siega la mies". La siega simboliza la reunión de los elegidos, los santos, en el Cielo y el aplastamiento de las uvas de los impíos.

Pronto seguirá la séptima y última plaga y un ángel más con un cuenco, seguido de la caída de Babilonia.

17 de agosto de 2025

Juan Pablo II y la Asunción de Nuestra Señora

 


Del sitio Píldoras de Fe:

La Asunción de la Virgen María (o la Asunción de la Virgen) es una doctrina de la Iglesia Católica que enseña que después de la muerte de la madre de Jesús, ella fue resucitada, glorificada y llevada corporalmente al cielo (es decir, física y espiritualmente), para vivir con Dios Padre, con su hijo (Jesucristo), con el Espíritu Santo, los Ángeles y todos los santos del Cielo por toda la eternidad.

La palabra asunción se toma de una palabra latina que significa "tomar". La Asunción de María es enseñada tanto por la Iglesia Católica, así como por la Iglesia Ortodoxa Oriental en menor grado.

Todos los seres humanos tenemos que esperar hasta el fin de los tiempos para nuestra resurrección corporal, pero el cuerpo de María fue capaz de ir directamente al cielo porque su alma no había sido contaminada por el pecado original (Inmaculada).

A continuación una hermosa reflexión de San Juan Pablo II sobre la Asunción de la Virgen María al Cielo que no debes perderte: "Apareció un gran signo en el cielo: una Mujer vestida del sol" (Apocalipsis 12, 1).

Hemos venido en peregrinación a este signo. Es la solemnidad de la Asunción al cielo: he aquí que el signo alcanza su plenitud. Una mujer vestida del sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad.

"Llena de gracia": ella está llena del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que se dan a ella como único Dios, el Dios de la creación y de la revelación, el Dios de la alianza y de la redención, el Dios del principio y del fin. El Alfa y Omega. El Dios-Verdad, el Dios-Amor, el Dios-Gracia, el Dios-Santidad.

Una mujer vestida del sol. Realizamos hoy la peregrinación a este signo. Es el signo de la Asunción al cielo, que se realiza sobre la tierra, y al mismo tiempo se eleva partiendo de la tierra.

Nadie se ha sumergido como María en el corazón del misterio de la redención. Nadie como Ella puede acercar este misterio a nosotros. Ella se encuentra en el centro mismo del misterio.

Nos encontramos, en el día de la solemnidad de la Asunción de María al cielo, cuando la Iglesia proclama la gloria de su nacimiento definitivo para el cielo. Queremos participar en esta gloria, sobre todo mediante la liturgia. Se puede decir que la liturgia nos presenta la Asunción de María al cielo bajo tres aspectos.

1. La Visitación en la casa de Zacarías.

Santa Isabel dice: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre... Dichosa la que creyó que se cumplirían las cosas que le dijeron de parte del Señor" (Lucas 1,42.45)

María creyó en las palabras que le fueron dichas de parte del Señor, y acogió al Verbo que en ella se hizo carne, y que es el fruto de sus entrañas.

La redención se ha basado en la fe de María, ha estado vinculada a su fíat en el momento de la Anunciación; ha comenzado a realizarse por el hecho de que "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". (Cfr. Juan 1, 14).

Durante la Visitación, María, en el umbral de la casa hospitalaria de Zacarías y de Isabel, pronuncia una frase que se refiere al comienzo del misterio de la redención. Dice: "Hizo en mí grandes cosas el que es poderoso, y santo su nombre". (Lucas 1,49).

Esta frase, tomada del contexto de la Visitación, se inserta a través de la liturgia de hoy, en el contexto de la Asunción. Todo el Magníficat, pronunciado durante la Visitación, se convierte, a través de la liturgia de hoy, en el himno de la Asunción de María al cielo.

La Virgen de Nazaret pronunció estas palabras cuando, por obra suya, el Hijo de Dios iba a nacer sobre la tierra. Con qué fuerza las pronunciaría de nuevo cuando, por obra de su Hijo, ella misma iba a nacer para el cielo.

2. Segundo aspecto de la Asunción.

Se nos presenta en las palabras del Apóstol san Pablo tomadas de su primera carta a los Corintios. La Asunción de la Madre de Cristo al cielo forma parte de la victoria sobre la muerte, de esa victoria cuyo comienzo se encuentra en la resurrección de Cristo: "Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto". (1 Co 15, 20).

La muerte es la herencia del hombre después del pecado original: "Por Adán murieron todos". (1 Co 15, 22). La redención realizada por Cristo ha destruido esta herencia: "Por Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los de Cristo". (1 Co 15, 22-23).

¿Y quién pertenece más a Cristo que su Madre? ¿Quién ha sido más que ella rescatado por él? ¿Quién ha cooperado como ella a la propia redención, de forma más íntima, mediante su fíat en la Anunciación y su fíat al pie de la cruz?

Así pues, la victoria sobre la muerte experimentada por la Madre del Redentor, es decir, su Asunción al cielo, encuentra su fuente en el corazón mismo de la redención realizada con la cruz en el Calvario, en la potencia misma de la redención revelada en la resurrección (...).

3. Tercer aspecto de la Asunción

Aparece en las palabras del Salmo responsorial (...): toda radiante de gloria entra la hija del Rey; su vestido está tejido de oro; entra para ocupar su puesto al lado del trono del Rey: "¡Tu trono subsiste por siempre jamás! ¡Cetro de rectitud es tu cetro real!". (Salmo 45/44,7)

María, la Madre del Redentor, es la primera en participar de este reino de gloria y de unión con Dios en la eternidad. Su nacimiento para el cielo es el comienzo definitivo de la gloria que los hijos y las hijas de esta tierra alcanzarán en Dios mismo en virtud de la redención de Cristo (...)

María es la primera de los redimidos. Y en ella también ha comenzado ya la transformación de la historia del cosmos en el reino de Dios. Esto es lo que expresa el misterio de la Asunción al cielo: el nacimiento para el cielo con su alma y su cuerpo (...)

¡Hermosa Señora! ¡Mujer vestida del sol! Ayúdanos a penetrar en tu misterio:

El misterio de la Virgen Madre, el misterio de la Reina Esclava, el misterio de tu omnipotencia suplicante. Ayúdanos a descubrir cada vez más plenamente en tu misterio a Cristo, Redentor del mundo, Redentor del hombre.

Tú que estás vestida del sol, el sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad. "Llena de gracia" hasta el vértice de la Asunción al cielo. Y al mismo tiempo, para nosotros que vivimos en esta tierra, para nosotros, pobres hijos de Eva, en el destierro, estás vestida del sol de Cristo (...), del sol de la Redención del hombre y del mundo, realizada mediante la cruz y la resurrección de tu Hijo.

Haz que este sol resplandezca sin cesar para nosotros en la tierra. Haz que no se oscurezca nunca en el alma de los hombres. Haz que ilumine los caminos terrenos de la Iglesia, de la que tú eres la primera figura. Y que la Iglesia, fijando su mirada en ti, Madre del Redentor, aprenda continuamente ella misma a ser madre (...).

11 de julio de 2025

Nuestra Señora de Piekary o Madre de la Justicia Social y del Amor

 


Traducido del sitio Niedzela:

El camino de devoción mariana del Primado del Milenio nos ha traído hoy a la cuenca minera de Silesia, donde se encuentra la ciudad de Piekary Śląskie. Aquí se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Piekary, muy querido por la población de Silesia, llamada Madre de la Justicia y del Amor Social. 

No sabemos exactamente cuándo apareció en el templo de Piekary el icono que representa a la Madre de Dios. Tampoco se conoce el autor de la imagen. Sin embargo, los historiadores coinciden en que el icono data del siglo XV.

Representa a la Virgen María con el Niño en su mano izquierda. En su mano derecha, María sostiene una manzana, símbolo de Eva. El Niño levanta su mano derecha en gesto de bendición y en la izquierda sostiene un Evangelio

Un momento importante en la historia del cuadro de Piekary fue la llegada del padre Jakub Roczkowski a la parroquia de Piekary. El nuevo párroco era un hombre joven y enérgico. Una de sus primeras decisiones fue renovar la iglesia. Con esta ocasión, también se limpió el cuadro de la Virgen María del altar lateral. La renovación del cuadro se debió también a un fenómeno extraordinario que quedó registrado en las crónicas parroquiales, que mencionan que "del icono emanaba un agradable aroma a rosas". Animado por este signo inusual, el párroco colocó el icono en el altar mayor. Este acontecimiento tuvo lugar el 27 de agosto de 1659 y se considera el inicio del culto mariano propiamente dicho en Piekary. Gracias al padre Roczkowski, se iniciaron las oraciones conjuntas ante el cuadro para reavivar la fe y aumentar el amor a María. 

La vida religiosa de la parroquia comenzó a desarrollarse dinámicamente. La fama de la imagen se extendió y, con ella, comenzaron a llegar a Piekary numerosos peregrinos. Así fue durante siglos, por lo que, tras la recuperación de la independencia de Polonia y la posterior incorporación de parte de la Alta Silesia a la madre patria, por iniciativa del entonces administrador de la Alta Silesia, el siervo de Dios card. August Hlond, se planteó la idea de coronar la milagrosa imagen. Esto se llevó a cabo el 15 de agosto de 1925, en la festividad de la Asunción de la Virgen María, cuando el nuncio apostólico cardenal Wawrzyniec Lauri colocó sobre las cabezas de María y del Niño las coronas papales de oro, entregadas por Pío XI

Durante la Segunda Guerra Mundial se produjo un sacrilegio, cometido por desconocidos en la noche del 7 al 8 de diciembre de 1940. Las coronas papales fueron robadas. El piadoso pueblo de Silesia compensó esta pérdida el 13 de junio de 1965, cuando volvió a coronar a su protectora e intercesora. Las ceremonias de coronación en la colina de Kalwaria fueron presididas por el siervo de Dios, el cardenal Stefan Wyszyński. Junto con el siervo de Dios, el cardenal Stefan Wyszyński, arrodillémonos ante la imagen de la Madre de Dios y clamemos con el pueblo de Silesia: 

Te rendimos homenaje, Madre de Cristo, Señora y Patrona. (...) 
Desde lo alto del altar, tus ojos maternales nos miran. 
Permítenos, Madre, levantar nuestra mirada confiada hacia ti, 
especialmente aquellos que tienen el corazón apesadumbrado, 
los que están agotados, cansados, enfermos y débiles. 
 
Con tu poderosa intercesión, 
lleva al Corazón de Dios a nuestros hermanos 
que se han desviado del camino de la fe y los mandamientos, 
y pide para todos la gracia de vivir como hijos de Dios.
 
Intercede por nosotros, 
por los que aran la tierra y los que trabajan en las profundidades de la tierra, 
protege todos los talleres de trabajo. 
Sé la Señora de las ciudades y los pueblos, 
vela por nuestros caminos. 
 
Intercede por nosotros para que tengamos fuerza en la fe, 
seguridad, prosperidad en nuestras acciones, alegría, esperanza y paz. 
Protege a nuestros obispos, sacerdotes y todas nuestras parroquias. 
Implora la bendición para nuestros hogares y cabañas, 
para nuestros padres e hijos...
 
Que tu bondad y tu poderosa intercesión dirijan 
nuestros pensamientos y acciones hacia Jesús, 
tu Hijo y nuestro Redentor, para que, como tú, hagamos todo por Él. 
 
Amén.


12 de abril de 2025

Nuestra Señora, puerta del cielo, espejo de la luz divina


 Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Oh, María Inmaculada, Asunta al cielo, 

tú que eres la más bendita en la visión de Dios: 

de Dios Padre que te exaltó entre todas las criaturas, 

de Dios Hijo que quiso que lo llevaras como Hijo tuyo y que fueras su Madre, 

de Dios Espíritu Santo que realizó en ti la concepción humana del Salvador. 

Oh, María, purísima,

Oh, María, dulcísima y hermosa,

Oh, María, mujer fuerte y reflexiva, 

Oh, María, pobre y dolorosa, 

Oh, María, virgen y madre.

Mujer muy humana como Eva, más que Eva; 

estás cerca de Dios por tu gracia y por tus privilegios,

en tus misterios, en tu misión, en tu gloria. 

Oh, María, asumida en la gloria de Cristo 

en la perfección completa y transfigurada de nuestra naturaleza humana.

Consuélanos desde el cielo, oh, Madre misericordiosa, 

y guíanos por tus caminos de pureza y esperanza 

hasta el día de ese encuentro bendito contigo y con tu divino Hijo nuestro Salvador, Jesús. 

Amén.

Extracto de la Oración a María  Asunta

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


26 de enero de 2025

Nuestra Señora Auxiliadora, verdadera amiga

 

Del sitio Gaudium Press:

Cuando nos encontramos con la figura de Nuestra Señora bajo la advocación del Auxilio de los Cristianos, nuestra primera reacción suele ser de respeto ante su suprema majestad. En efecto, en esta imagen contemplamos a María Santísima ceñida con una corona y con un cetro en la mano, como una verdadera Reina, llevando en su brazo a su Divino Hijo, el Rey del Universo.

Se representa así a Nuestra Auxiliadora para subrayar que su ayuda es, sin duda alguna, poderosa. Ninguna gracia supera su capacidad de intercesión, ya que la Madre de Dios todo lo obtiene de su Hijo, y para Él "nada es imposible" (Lucas 1,37)...

Sin embargo, el mayor error que alguien podría cometer sería pensar que, por ser tan indeciblemente alta, María es inaccesible, como tantos poderosos de este mundo. ¡Eso es un error!

María nos engendró a la gracia cuando, en la Anunciación, dio su consentimiento a la Encarnación de nuestro Salvador (cf. Lucas 1, 38) y, más tarde, cuando ofreció la vida de su Divino Hijo en el Calvario. El mismo Señor Jesucristo quiso confirmar esta verdad, pues nos la transmitió oficialmente desde su adorable Cruz, en la persona del Apóstol San Juan: "Cuando Jesús vio a su Madre y al discípulo que amaba, que estaban junto a ella, dijo a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: 'Ahí tienes a tu madre'" (Jn 19, 26-27).

Con este gesto, el Dios Humanizado erigió a María en Madre, Auxiliadora y Defensora de los "hijos degradados de Eva". Así, no es descabellado pensar que el Altísimo la creó llena de gracias también con vistas a defender la causa de sus hijos hasta la consumación de los siglos.

Ante tal responsabilidad, la humildísima Sierva del Señor no estuvo ociosa. Ella es nuestra Madre por excelencia, que nunca se deja superar en solicitud y beneficia incluso a quienes la ignoran o la odian. De hecho, no faltan ejemplos históricos de ello.

Y si María es tan buena Madre incluso para los ingratos e indiferentes que la invocan poco y la aman, "¿qué clase de Madre será para los que la aman y la invocan a menudo? “Los que la aman la encuentran fácilmente” (Sabiduría 6,13). [...] Ella protesta que no puede abandonar a los que la aman".

Cuentan que una vez, en una clase de catequesis, tuvo lugar esta sorprendente escena: el catequista preguntó a los alumnos el nombre de sus mejores amigos y una niña respondió sin dudar: "¡Mi mejor amiga es mi mamá, maestra!" ¡Y tenía razón!

Entonces, ¿cómo definir a un amigo? Es aquel que protege y consuela, que acoge y ama, que está del mismo lado en una causa; aquel con quien compartimos tanto las alegrías como las amarguras, y con quien podemos contar en todas las dificultades, porque nunca falta. Y nadie hace esto mejor que nuestra Madre, sobre todo en los primeros albores de la vida. Ahora bien, si tratamos a la Virgen como Madre, ¿por qué no considerarla nuestra Amiga? Su ayuda no es distinta de la de nuestro mejor amigo.

María es la verdadera Amiga que, al ver nuestra necesidad, ya se apresura a socorrernos, a arreglar la situación, a aliviarnos de nuestras preocupaciones, incluso antes de que se lo pidamos. Como bien describe San Luis Grignion de Montfort, "Ella ama [a sus hijos] no sólo con afecto, sino también con eficacia. [Busca [...] ocasiones favorables para darles algún bien, para engrandecerlos, para enriquecerlos. Ella ve claramente en Dios todos los bienes y todos los males, las buenas y las malas fortunas, las bendiciones y las maldiciones divinas, y por eso, aun desde lejos, dispone las cosas para eximir a sus siervos de todo mal y colmarlos de todo bien."

"Al buen amigo se le reconoce en las horas inciertas", dice el refrán. Y cuántas horas inciertas hay en la vida... Sin embargo, para quien tiene a la Virgen como Madre y Amiga, no hay nada que temer, porque "es imposible que una Reina tan benigna vea la necesidad de un alma sin acudir incontinentemente en su ayuda".

En este sentido, el episodio de las Bodas de Caná es elocuente: "Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: “Ya no tienen vino”" (Juan 2,3).

El texto no deja lugar a dudas. La Virgen se dio cuenta de la angustiosa situación de los novios y probablemente no le pidieron nada. Ella misma se adelantó para ayudar, intercediendo ante su Divino Hijo. En otras palabras, no es como el amigo del hombre problemático de la parábola (cf. Lucas 11,5-8), que sólo acudió en su ayuda después de mucho insistir. Al contrario. La "gran compasión de María por nuestras miserias la lleva a ayudarnos y consolarnos, incluso cuando no la invocamos".

La Virgen es una amiga para siempre, dispuesta a ayudar en cualquier lugar y situación. Y para que su intercesión sea más eficaz, sólo necesita confianza. La mayor alegría de esta buena Madre es ver en quienes se acercan a ella una dependencia total.

Un niño pequeño, aunque tenga la ropa sucia después de un ajetreado partido, no dudará en correr a los brazos de su madre cuando se sienta amenazado por un perro furioso... Ésta debe ser la actitud perenne del fiel hacia la Virgen: aunque esté manchado por el pecado -¡sobre todo si la falta es grave! - debe correr a María Santísima, porque Ella tiene las llaves del Corazón misericordioso de Jesús y el remedio justo para todos nuestros males. Así que no tenemos por qué desconfiar de Ella, de quien nunca se ha rumoreado que abandone a nadie, ¡por muy malo que sea!

Es verdad que ha habido, hay y habrá siempre almas que no se fían de María.

Y, sin embargo, Ella va al encuentro de esos pobres desgraciados con una solicitud increíble. El comportamiento de la Virgen hacia las almas es tan inescrutable como los mismos designios divinos, pero una cosa es cierta: no puede resistirse a confiar en las almas, como una madre no puede resistirse al cariño de un hijo.

La confianza en la Virgen es, por tanto, el fundamento de toda amistad con Ella. Y tenerla como amiga es garantía de ayuda indefectible.

Sin embargo, debemos comprender otro aspecto muy importante de este vínculo con nuestra Madre Auxiliadora.

A menudo parece que la Reina del Cielo hace "oídos sordos" a nuestras oraciones... Sin embargo, es precisamente en este momento cuando debemos reconocerla. Si parece que falta, su aparente ausencia es su propia ayuda.

Un ejemplo tomado de la vida de San Juan Bosco -el gran devoto y amigo de María Auxiliadora- durante la construcción del conocido santuario en su honor, puede ayudarnos a comprender esta verdad.

"La Virgen tenía que ayudar a Don Bosco a realizar lo que Ella misma le había sugerido. Y así lo hizo. Al contratista que vino a pedirle un anticipo, Don Bosco le tendió su monedero: '¡Es todo lo que tengo!' Y cayeron cuarenta céntimos: 'Pero ya verás que la Virgen piensa en ello y tendrás tu dinero'. Y así fue, pero a veces con grandes dificultades".

¡Tenemos que convenir en que Don Bosco debía poseer extraordinarias dotes de persuasión, para que un contratista, falto de dinero, sólo aceptara buenas palabras!

Y esto, más o menos, de un modo u otro, durante cinco años... Cinco años en los que la vida fue para él, por así decirlo, un continuo tormento, una verdadera carrera por el dinero.

Su fecunda imaginación siempre estaba inventando nuevas formas de forzar la apertura de los monederos. Organizó rifas, envió circulares, pidió ayuda al Consejo de la Comuna, cogió su sombrero y fue a llamar a las puertas de sus grandes benefactores en Roma y Florencia. Y cuando todos los medios humanos se mostraron ineficaces, el taumaturgo despertó en él para pedir al Cielo los milagros que le permitieran pagar las deudas del edificio y alimentar a sus muchachos.

"Y un buen día de 1866, el santuario quedó terminado. Un gran día. Una verdadera multitud asistió a las ceremonias. [...] El santuario fue consagrado el 9 de junio de 1868. Y durante veinte años, Don Bosco tuvo la alegría de ver aquella cúpula dominando la 'ciudad' de Valdocco, sirviendo de corona a aquella 'ciudad' que sus manos habían erigido. Ahora Don Bosco descansa en el templo que construyó en honor de Nuestra Señora Auxiliadora... ¡Un merecido descanso!".

La Virgen nunca falla y podría perfectamente haber facilitado los medios económicos a favor del que trabaja para Ella, obrando un milagro como el que hizo en Caná.

Sin embargo, si San Juan Bosco hubiera contado con todos los donativos necesarios desde el principio, ¿habría tenido la misma confianza en la Providencia al final de la obra? Más que una iglesia de piedra, nuestra Madre del Cielo quiso construir un monumento de confianza en el alma de su amigo.

No es raro que la Santísima Virgen permita que las dificultades se interpongan en el camino de sus más allegados. Y esto por una razón muy sencilla: conociendo de antemano todos los peligros del camino, no duda en obligarnos a tomar atajos que, a nuestros ojos precipitados, parecen desviarnos. En realidad, nos guía por el camino más fácil y seguro. Sólo tenemos que dejarnos guiar por la mano amiga de María.

La mayoría de las veces, sin embargo, nos gustaría tener una solución inmediata. Es difícil convencernos de que, en materia de progreso en la vida espiritual, es preferible una solución eficaz a una solución instantánea...

Cuando la cruz aparece en el horizonte de la vida, algunos se asombran y hasta se enojan, pensando que fue la mano del mismo Dios quien la colocó, subestimando que nos pone a prueba para nuestro mayor beneficio.

Imaginemos que en una ciudad ningún centro de enseñanza, ya sea primaria, secundaria o superior, exigiera a sus alumnos presentarse a exámenes. ¿Quién se atrevería a dejarse operar por un neurocirujano "formado" según semejante método de enseñanza?

Por eso, con gran razón, la Providencia nos envía duras pruebas en la vida para ser dignos del Cielo y... ¡para estrechar nuestros lazos con la Madre de Dios! De hecho, sería casi imposible aprobar los "exámenes de la vida" con todas las notas si no fuera por la ayuda dulcificadora de Nuestra Señora.

Sin embargo, esta poderosa Amiga no permite concesiones a nuestros lados malos y quiere que demos lo mejor de nosotros mismos a Dios en cada oportunidad. Es una relación que nos empuja a ir cada vez más alto.

Por último, si es verdad que la Virgen es más Madre que Reina, en palabras de la Santa de Lisieux, de todo lo que hemos dicho podemos concluir también que es tan Amiga como Madre de todos los hombres.

"Un amigo fiel es una protección poderosa: quien lo ha encontrado, ha descubierto un tesoro" (Eclesiastes 6,14), proclama con razón el Eclesiástico. Así que no perdamos tiempo, ¡porque el precioso tesoro de la amistad con la Virgen está al alcance de la mano!
 

Sor Mariana de Oliveira
mayo de 202

17 de diciembre de 2024

Nuestra Señora de Altenmarkter

 

Del sitio Wikipedia:

La Madona de Altenmarkt (en alemán: Altenmarkter Madonna) es una imagen de la Virgen con el Niño venerada en la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, en Altenmarkt im Pongau, Salzburgo (Austria).

Se conoce que la imagen fue creada por un escultor anónimo en 1393 y que fue probablemente importada de Praga. El 14 de agosto del mismo año, el nuncio papal Ubaldinus da Torres redactó una carta de indulgencia en el Vyšehrad declarando que todos aquellos que rezasen frente a la milagrosa imagen de la Madona recibirían una indulgencia.

La estatua estuvo durante mucho tiempo situada en el coro, siendo traslada en 1638 a un altar lateral, obra del escultor Hans Pernegger.

La escultura, de 88 centímetros de altura y realizada en piedra caliza pulida, se encuadra en el estilo de las bellas Madonas, una corriente artística surgida en torno a 1400. El Niño Jesús aparece desnudo y sosteniendo con la mano izquierda una manzana, representación del fruto prohibido que probaron Adán y Eva cuando cometieron el pecado original, mientras que con la mano derecha agarra el dobladillo del manto de la Virgen, quien figura en contrapposto, característica presente en todas las bellas Madonas.

La Madona de Altenmarkt es sacada en procesión el 15 de agosto, día de la Asunción.

7 de septiembre de 2024

Oración de Confianza a la Natividad de Nuestra Señora

Del sitio Píldoras de Fe:

La Iglesia Católica observa con especial devoción el cumpleaños real (el día en que nacieron) de dos grandes santos: San Juan Bautista (24 de junio), y la Natividad de la Virgen María, la Madre de Jesús (8 de septiembre) El Nacimiento de la Santísima Virgen es una Fiesta en la que honramos a Dios por habernos dado a esta niña dulce y pura que fue capaz de dar el más grado alto de aceptación de la Voluntad del Plan de Dios.

En el caso de todos los demás santos, especialmente los mártires, ellos son venerados en el día de su muerte, el cual es llamado "su dies natalis", o "cumpleaños", que significa "el día de su nacimiento al cielo".

Tu nacimiento, oh Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo, porque de Ti se ha levantado el Sol de Justicia, Cristo nuestro Dios. Él nos libera de las ataduras del pecado, de la antigua maldición y nos hizo bendecidos; destruyó la muerte y nos dio la vida eterna.

El nacimiento de la Virgen María señala el comienzo de nuestra salvación. De María nos vino Jesús, el Hijo de Dios, y por medio de Él nos llegó la salvación y la reconciliación con Dios, al fin se ha completado. Sabemos que Dios escogió a la Virgen María para una tarea especial, incluso desde el momento de su concepción.

A continuación, una oración para este momento histórico para la humanidad, escrita por el Padre José Medina y publicada originalmente en su Blog, que puede servirnos como una meditación profunda sobre este grandioso acontecimiento para la humanidad

Oración de confianza a la Natividad de la Virgen María.

Qué grande gozo e incomparable alegría debe tener todo el mundo el día de tu sagrado nacimiento, 
oh niña santísima, 
pues con la luz que tú, 
como alba divina, 
le trajiste, 
se bañó de nueva claridad y comenzó a respirar.
 
A toda la Santísima Trinidad alegraste con tu nacimiento; 
al Padre, por haber nacido su dulce esposa, 
al Hijo, porque habías de ser su Madre, 
y al Espíritu Santo, porque eras su templo, 
y por su virtud habías de concebir en tu vientre virginal al Verbo Eterno.
 
Los santos patriarcas vieron en este día cumplidos sus deseos; 
los profetas acabadas aquellas sombras y figuras debajo de las cuales tantas veces te dibujaron y pintaron, 
los ángeles, su Reina y Señora, y los hombres de honra, 
ornamento y gloria de todo el linaje humano; 
y finalmente, todos los judíos y gentiles, justos y pecadores tienen hoy causa de particular regocijo, 
por haber salido a luz la que había de darnos al que es luz y vida del mundo.
 
Tú, niña gloriosa, naciste hoy la más linda, 
la más bella y hermosa y más adornada de gracias que ninguna pura criatura. 
Porque así como tu precioso Hijo te fue muy parecido en el ser natural como hijo a su madre, 
así tú fuiste muy semejante a tu Hijo en el ser de gracia, 
en la cual él era nuestro Padre; 
y así convino que en el alma y en el cuerpo no hubiese cosa criada que contigo se pueda comparar.
 
Tú eres la segunda Eva y madre de los vivientes que vivirán para siempre, 
tú, más dichosa que Sara, más prudente que Rebeca, más hermosa que Raquel
más fecunda que Lía, más excelente que Míriam, hermana de Moisés y Aarón
más sabia que Débora, más fuerte que Judith, más graciosa que Ester
más humilde que Abigaíl, más casta que Susana.
 
Porque eres aquella mujer vestida de sol y coronada de estrellas, 
que tiene la luna debajo de sus pies, 
y aquel santuario que Dios hizo para habitar en él, 
y aquella arca fabricada de madera de Setin, y forrada por dentro de oro purísimo, 
que son todas las virtudes con las que Dios te adornó.
 
Dios te salve, María suavísima, 
hija eres de Eva, más para reparar las miserias de Eva; 
hija eres de hombre, más madre de Dios; 
virgen eres, más no sin fruto; 
fecunda eres, más sin detrimento de tu pureza virginal.
 
Dios te salve, Virgen sacratísima, 
tálamo del Esposo celestial, templo de la sapiencia increada, 
sagrario del Espíritu Santo, huerto de delicias, 
paraíso de deleites, vena de aguas vivas, y depositaria de todas las gracias y dones de Dios, 
y singular entre todas las criaturas; 
pues no hay cosa que se iguale a ti, y todo lo que tiene ser está sobre ti o debajo de ti, 
porque Dios solamente es sobre ti, 
y todo lo que no es Dios está debajo de ti.
 
Desde este punto y desde esta hora en que saliste al mundo para bien del mundo, 
yo te reconozco y tomo por Señora mía, 
y te doy el parabién y vasallaje como a Reina soberana del cielo y de la tierra, 
y madre de mi Señor Jesucristo.
 
Tú, Virgen purísima y niña sacratísima, 
tómame por esclavo perpetuo y de tu Hijo santísimo, 
para que yo, con verdadero y santo gozo, 
me goce hoy de tu glorioso nacimiento. 
 
Amén.
 
Que, por la Natividad de la Virgen María, 
podamos ser edificados en el amor y la humildad y alcanzar, 
junto a nuestra Señora, la salvación para siempre. 
 
Amén.

 

Qriswell Quero
Venezolano, esposo y padre de familia, 
servidor, ingeniero y misionero de la fe. 
Comprometido con el anuncio del Evangelio. 
Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. 
Quien a Dios tiene nada lo detiene.