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4 de mayo de 2026

Nuestra Señora de la Candelaria de Cayma

 


Traducido del sitio Where We Walked:

Según cuenta la tradición, en el siglo XVI, el emperador Carlos V de España envió tres imágenes sagradas al Virreinato del Perú, con destino a la ciudad de Cusco, situada al sureste: dos estatuas de la Virgen y un cuadro del Cristo de la Buena Suerte. Cuando los indígenas que transportaban a la Virgen de la Candelaria llegaron a la región montañosa de Arequipa, a unos 480 kilómetros al oeste de Cusco, oyeron una voz que decía en quechua: "Caimán, caimán" ("aquí, aquí, no más allá"), y aunque intentaron continuar su marcha, no pudieron mover la estatua.

La Virgen de la Candelaria se quedó allí, se construyó un santuario y en ese lugar surgió la localidad de Cayma, llamada así por su palabra. Las otras imágenes llegaron a Cusco y allí se veneran con los nombres de Nuestra Señora La Linda y El Señor de los Temblores, mientras que la Virgen de la Candelaria preside el altar mayor de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, en Cayma.

En Cayma, la festividad de la Virgen es el 2 de febrero, la Candelaria, la fiesta de la Purificación de la Virgen, celebrada en la Iglesia católica con la bendición de las velas en conmemoración de la visita ritual de María al templo 40 días después del nacimiento de Jesús. La Virgen de la Candelaria de Cayma sostiene una vela, al igual que su Niño. 

Ha sido testigo de numerosas catástrofes en la región. Cuatro años después de la enorme erupción del Huaynaputina, a unos 70 kilómetros al este, una epidemia de cólera azotó la ciudad de Arequipa. Los fallecidos fueron enterrados en fosas comunes. Desesperados por recibir ayuda divina, los habitantes trajeron la estatua de la Virgen desde Cayma, a unos ocho kilómetros al norte, y cuando la procesión atravesó la ciudad el 28 de agosto de 1604, la epidemia llegó a su fin. En acción de gracias, la estatua fue llevada desde la capilla a la ciudad anualmente en esa fecha durante 300 años. Los numerosos exvotos de la capilla dan testimonio de otros milagros y bendiciones a lo largo de los siglos. 

El 11 de mayo de 1947, la Virgen de Cayma regresó de nuevo a la ciudad de Arequipa, donde el cardenal Juan Gualberto Guevara, arzobispo de Lima y primado del Perú, coronó su estatua en una espléndida ceremonia celebrada en la Plaza de Armas.

16 de febrero de 2026

Nuestra Señora de la Nube

 


Del sitio Congregación de los Misioneros Oblatos de los Corazones Santísimos:

Nuestra Señora de la Nube, advocación mariana del Ecuador. La imagen de la Virgen María, se presenta como una Reina, en su mano derecha sujeta un cetro; la azucena representa su coraza y el olivo su fruto, símbolo de su vinculación con Israel; su brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús que lleva al Mundo en sus manos. Le sirve de pedestal la luna, el triunfo de María sobre el Islam.

En 1696, el Obispo Don Sancho de Andrade y Figueroa de Quito estaba enfermo y desahuciado por lo que el pueblo de Guálupo, de gran devoción a la Virgen María, decidió organizar una Novena por su salud; una procesión del Rosario salió camino a la catedral el 30 de diciembre y de repente una imagen de María apareció, formada por las nubes. Cerca de 500 personas fueron testigos del maravilloso hecho, mientras el obispo se curó repentinamente. El pueblo católico del Ecuador rinde su tributo de amor a María, con la advocación de Virgen de la Nube.

Al iniciar cada año, concretamente, cada primero de enero miles de creyentes de Ecuador y del exterior llegan a la ciudad de Azogues para venerar y participar de todos los actos preparados por los franciscanos, entre los que se destaca la procesión, que a más de ser un acto de fe, se ha convertido en un fantástico atractivo turístico de propios y visitantes.

En Perú, como un homenaje a la cuna de nacimiento de Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo, se decidió colocar éste lienzo para acompañar al Señor de los Milagros en la parte posterior de las Andas Sagradas el 20 de octubre de 1747, ambas salen en procesión multitudinaria en Lima en el mes de octubre, muestra a sus pies, en posición orante el Obispo favorecido de su mano, Sancho de Andrade y Figueroa, sobre el terreno se observa una pequeña iglesia, que algunos identifican como la Parroquia de Guálupo o el Santuario de Las Nazarenas.

Si bien la creencia popular ubica a la Virgen de la Nube como un culto de 1800; la Madre Antonia, fundadora del Monasterio de Las Nazarenas, ecuatoriana de nacimiento, habría traído la devoción en el siglo XVII. En esa época circularon también en el Ecuador muchos óleos retratando a esta Virgen y uno de ellos podría haber llegado al Perú.


4 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Alegría de los Cielos (Himno)


 Del sitio Tesoros de la Fe:

Es el título en castellano del "Hanaq Pachaq kusikuynin", uno de los himnos más antiguos dedicados a la Virgen en América Latina de los que se tienen notación, y maravillosa muestra de la predilección de la Santísima Virgen por el Nuevo Continente

Cuando un niño comienza a hablar, sus primeros balbuceos son recogidos con avidez por la familia, como señales precursoras de lo que podrá ser su personalidad adulta. Un interés semejante pero en sentido retrospectivo, nos despiertan ciertas obras del pasado llegadas hasta nuestros días, que nos permiten conocer cómo fueron los comienzos de la vida de determinados pueblos, naciones o áreas de civilización, cuando recién entraban al escenario de la Historia.    

Es muy interesante, por ejemplo, conocer cómo comenzó a esbozarse aquella inmensa realidad católica y mestiza surgida en el siglo XVI, hija de la conquista y evangelización del Nuevo Mundo, que es hoy América Latina; no sólo para saber hacia dónde apuntaban esas primeras manifestaciones de su identidad cultural, sino porque tal indagación adquiere especial interés en un momento en que crece en nuestro continente la confusión general y pesadas amenazas ensombrecen su horizonte, tornando difícil discernir hacia dónde nos encaminamos.

Cabe al Perú el honor de haber sido cuna de la más célebre música sacra que brotó de América recién evangelizada, con el nombre de Hanaq Pachaq kusi­kuy­nin, que en quechua significa “Alegría del Reino de los Cielos”. Es un himno procesional, uno de los más antiguos cánticos polifónicos dedicados a la Santísima Virgen en tierra americana, demostrando la temprana predilección de la Madre de Dios por aquel Nuevo Mundo que los Papas calificaron como “el continente de la esperanza”. El nombre de su autor no llegó hasta nosotros, pero por su forma de redacción, se especula que haya sido un aventajado estudiante indígena, ignorado de los hombres pero no de Dios y Nuestra Señora.    

El himno fue compuesto hacia 1610. El misionero franciscano fray Juan Pérez de Bocanegra le dio la notación musical “para que lo canten los cantores en las procesiones, al entrar en la iglesia”. Figura al final de un Ritual formulario e Institución de Curas compuesto por el mismo religioso y publicado en Cusco en 1631. La letra del Hanaq Pachaq kusikuynin fue recuperada por los padres jesuitas de Urcos, especialistas en el quechua litúrgico antiguo. El manuscrito original se conserva en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz, y existe también una partitura impresa original en la Biblioteca Nacional del Perú.

Fray Juan de Bocanegra fue párroco de Andahuaylillas, en Quispicanchis, al sur del Cusco. La parroquia se sitúa frente al monte Qoriorqo (Cerro de oro), así llamado por las famosas minas que existieron en el área. Dotado de gran talento artístico, aquel misionero amplió la iglesia de la localidad y la embelleció, al punto de ser hoy llamada la “Capilla Sixtina de los Andes”. Y hacia 1610 el mismo misionero mandó construir en el templo dos órganos que figuran entre los más antiguos de América y han sido recientemente restaurados.

Todo indica que ese himno cargado de ternura y unción fue cantado por primera vez en aquella iglesia. Su letra dulce y profunda, y su música, suave y sublime revelan tanto el talento de la raza indígena como su admirable capacidad para establecer una relación intensamente filial con Nuestra Señora y su divino Hijo.

Además del “Ritual formulario” que contiene el Hanaq Pachaq kusikuynin, Fray Bocanegra escribió la primera gramática fonética hispano-quechua. Fue también canónigo magistral de la catedral del Cusco y administrador de los inmensos bienes del marquesado de Santiago de Oropesa, cuyo título nobiliario fue creado por el rey Felipe III de España para la descendencia real incaica por la línea femenina de María de Loyola y Coya-Inca.

La administración del Marquesado confiada a Fray Bocanegra era, por tanto, un cargo honrosísimo y de la mayor importancia. Por eso admira ver que, a pesar de sus numerosas y tan importantes ocupaciones, el erudito religioso tuvo, sin embargo, la sensibilidad de alma necesaria para entender y musicar esa tierna plegaria indígena, al mismo tiempo humilde y maravillada.

En Hanaq Pachaq kusikuynin, los fieles preguntan a la Madre de Dios cuál es el lugar que su Hijo reserva a los mortales en el Reino de los Cielos. Los versos iniciales, los más cantados, son dirigidos a Nuestra Señora: "Hanaq pachaq kusikuynin, waranqakta much’asqayki, yupay ruru puquq mallki, runakunap suyakuynin, kallpannaqpa q’imikuynin, waqyasqayta". (Oh, Alegría del Cielo por siempre te adoraré, árbol florido que nos das el Fruto Sagrado, esperanza de la Humanidad, fortaleza que me sustenta estando yo por caer).

"Uyariway much’asqayta, Diospa rampan, Diospa maman, yuraq tuqtu haman­q’ayman, yupasqalla qullpasqayta, wawaykiman suyusqayta, rikuchillay". (Toma en cuenta mi veneración, Tú, mano guiadora de Dios, Madre de Dios, Floreciente amancaicito de tiernas y blancas alas, mi adoración y mi llanto; a este tu hijo hazle conocer el lugar que le reservas en el Reino de los Cielos).

En la segunda mitad del siglo pasado no faltaron tentativas por parte de la izquierda ecologista y liberacionista para sustituir la letra del Hanaq Pachaq kusikuynin por otra indigenista y neopagana. Pero felizmente, serias y meritorias investigaciones para esclarecer su contenido original permitieron identificarlo plenamente y mantener así intacta esta joya de la devoción a Nuestra Señora en Sudamérica.    

El renovado aprecio por nuestras raíces cristianas es una señal alentadora para nuestros días tan conturbados, cuando de México a la Patagonia, corrientes neo revolucionarias, abiertamente apoyadas por la izquierda seudo católica, intentan nuevamente precipitar a América Latina en las tinieblas del marxismo y del neo tribalismo. Pero esta arremetida viene encontrando un escollo insalvable en la fe popular, que tiene en la devoción a la Santísima Virgen y a los santos perua­nos su escudo protector indestructible.

Por la intercesión de Nuestra Señora, las tres Américas saldrán de las convulsiones actuales purificadas y encaminadas de lleno hacia la realización de su misión providencial, que es resplandecer como el Continente de la Fe en el Reino de María previsto en Fátima, espejo de la “Alegría de los Cielos”.     

 Santiago Fernández

16 de enero de 2025

Nuestra Señora de las Hilanderas


Del sitio Biblioteca del Congreso Nacional:

Para esta nueva propuesta de acercamiento al arte colonial, es necesario considerar que no debemos juzgar estas obras acorde a las pautas del arte europeo de la misma época, porque su finalidad es diferente. Estaban dirigidas a una población distinta y, además, eran realizadas por mestizos e indios que no tenían formación académica o de maestros experimentados, ya que no cumplían los requisitos establecidos por las normas españolas, como tener conocimientos teóricos, ser cristiano, viejo y vecino del lugar.

Por otra parte, sus obras se basaban en grabados enviados desde la metrópoli, por lo tanto no poseían conocimiento pleno del volumen, que provocó que se acercaran más a los modelos medievales.

Vamos a analizar una obra anónima de fines del siglo XVII-comienzos del XVIII realizada en los talleres populares de Cusco, Perú.

Aquí vemos a la Virgen como una niña sedente en un sillón de estilo renacentista español, hilando lana con un huso y flanqueada por guirnalda de flores a la manera de las pinturas flamencas.

Como podemos apreciar, no luce una vestimenta europea sino el traje de ñusta, es decir, de las princesas incas. Asimismo, la vincha es de tradición autóctona, al igual que el tupu (alfiler con que sujeta el manto) que es característico de los pueblos de los Andes.

También es frecuente en la pintura colonial andina la falta de expresión de los personajes y el carácter aporcelanado de la piel.

Toda la escena se desarrolla en un espacio neutro que niega la tercera dimensión; solamente el sillón, que está visto de perfil y el giro de la cabeza de la niña nos señalan cierta volumetría.

Hay abundancia de dorado, heredado de las obras de la Edad Media, conocido como "brocateado”, realizado con láminas delgadas de oro que se adherían a obra una vez seco el óleo y concluida la pintura.

Existen varias obras de este tipo en museos de Perú y en colecciones particulares. En la ciudad de Buenos Aires se pueden apreciar en el Museo Fernández Blanco, sito en Suipacha 1422.

3 de junio de 2024

Nuestra Señora de los no nacidos

Adaptado del sitio Aleteia:

"Muchas mamás y también papás vienen a pedir su propia sanación y reconciliación con sus hijos abortados" dijo el Padre Etienne Méténier. 

"Para permitir la sanación de los padres e interceder por la conversión de los padres y del personal médico y político, la Virgen de Guadalupe embarazada, que puso fin a los sacrificios aztecas de innumerables niños al sanguinario dios serpiente Quetzalcóatl, nos ha parecido evidentemente la figura más adecuada", afirmó el religioso.

"Muy pronto, los padres de niños no necesariamente abortados, sino también nacido muertos o que murieron muy jóvenes, también nos han pedido que grabáramos en el santuario el nombre que le dio a su pequeño y la fecha estimada", recordó.

El padre Etienne contó que para este caso también encontraron "providencialmente" un primer modelo de un santuario que acabada de construirse en Lacrosse, Estados Unidos y que espera que otros se sigan construyendo en el mundo.

"Acogemos peticiones de oración también a distancia (Secretaría: +51 994 779 984)", finalizó Etienne, quien también resaltó las bondades de Perú y los talladores de madera.  

15 de mayo de 2024

Nuestra Señora que une y sana los Matrimonios

Adaptado del sitio Aleteia:

"América Latina tiene muchos padres, pero pocos padres. Tan pocas familias unidas por el sacramento y fieles hasta el final", dijo el Padre Etienne Méténier.

"Este fenómeno se amplifica con la debilidad de la predicación sobre la familia, por un lado, la secularización mundial por el otro.  Las separaciones son grandes injusticias que provocan ríos de sufrimiento para cónyuges e hijos, como cuando se intenta separar un trozo de cinta adhesiva del papel sobre el que está pegada", indicó.  

Pero también insistió y profundizó: "Con María todo es posible: la Inmaculada purifica y sana todo lo que toca (…)".

Etienne también explicó la Abadía de Solesmes en Francia acababa de inaugurar un santuario similar en ese país, tras lo cual obtuvieron el permiso para inspirarse en su modelo.  

 "Acogemos peticiones de oración también a distancia (Secretaría: +51 994 779 984)", finalizó Etienne, quien también resaltó las bondades de Perú y los talladores de madera. 

13 de mayo de 2024

Nuestra Señora de Fátima que recorre Perú

Del sitio Cari Filii:

Un día cualquiera en el Perú de 1984, Nicolás, un niño de 10 años vio pasar a la Virgen de Fátima por las calles de su ciudad natal, Trujillo. El joven quedó admirado por la belleza de la imagen peregrina, que comenzó a cobrar relevancia en diversos puntos del país. Ocho años después, pasó por la céntrica iglesia de San Francisco, abarrotada por cientos de personas. Intrigado, preguntó qué congregaba a tantos fieles y supo que María estaba de nuevo en su ciudad. En aquel momento decidió dedicar su vida por completo a llevar la Virgen a los hogares y familias de todo el país.

En 1984, la Virgen Peregrina de Fátima comenzó su andadura en Perú y parece no tener fin. Desde entonces, ha visitado a más de 30.000 familias y 110.000 personas en cerca de 200 pueblos y ciudades de la costa, sierra y selva del Perú, habiendo participado en las visitas y recibido gracias y favores más de 400.000 personas.

Podría pensarse que esta desorbitada labor surge de una organización empresarial con cientos de voluntarios. La realidad es muy distinta. Los organizadores de El Perú necesita de Fátima son los responsables de esta labor, una campaña compuesta por tan solo once personas. Nicolás Verástegui es uno de ellos.

Verástegui ha atendido a CariFilii desde Trujillo (Perú), en plena campaña de la Virgen Peregrina. Es 3 de noviembre (de 2023), ha dirigido un rosario público a las 10:00 de la mañana y se dispone a visitar a su familia acompañado de un joven sacerdote que vio nacer su vocación gracias a las imágenes de la Virgen.

La historia de Nicolás es un ejemplo de fe, confianza y devoción en la Virgen y en la Providencia.

Como él mismo explica, antes de pertenecer a la campaña trabajaba en una gran distribuidora de medicamentos con una prometedora carrera empresarial por delante. Sin embargo, tras acudir a un retiro organizado por la campaña El Perú Necesita de Fátima fue consciente de que su misión en la vida era otra muy distinta.

"Entendí que era un llamado de Dios para dedicarme a esta labor y renuncié a la empresa aún teniendo muchas posibilidades de desarrollo. Me puse a entera disposición de la organización. Me costó aceptar pero ahora vivo bajo la Providencia", comenta.

Más de dos décadas después, continua su misión. Ha llevado a la Virgen por todos los rincones del país, desde el inmenso Amazonas hasta altitudes superiores a los 4.000 metros.

Su colaboración formal comenzó precisamente cuando en la Iglesia de San Francisco le dieron la oportunidad de inscribirse para recibir a la Virgen, proponiéndole además "un reto".

"El primero era reunir a 100 personas y la segunda, que todas deberían estar sentadas. Asumí el reto, tenía muchos amigos y vecinos y cada incitado tenía que llevar su silla", comenta entre risas. La realidad fue que no cabía tanta gente en su casa, y por difícil que parezca, escogió como lugar de recepción un campo de fútbol: "Mi sorpresa fue que no llegaron 100 personas… ¡Fueron más de 300!".

Como detalla el portal de la organización Alianza de Fátima, las visitas de la Virgen consisten en peregrinaciones privadas a los hogares de Perú con el objetivo fundamental de "dar a conocer el mensaje de Fátima, promover el rezo del Santo Rosario y fortalecer la institución familiar" a lo largo y ancho del país.

Verástegui explica entre risas que en ocasiones le gustaría "tener el don de la bilocación como San Martín de Porres para poder atender todas las solicitudes". Por el momento, sus organizadores se conforman con disponer de cuatro imágenes peregrinas -réplicas de la Virgen de Fátima de 1,25 metros-, lo que en cierta manera les permite "estar en varios lugares a la vez recorriendo el Perú y visitando los hogares".

Pero ¿en qué consisten esas visitas a las que Verástegui ha entregado, literalmente, su vida? En primer lugar, llama la atención que no son visitas "a demanda". De hecho, informan que para recibir a la Virgen en los hogares es necesario haberlo solicitado previamente. Entre la fecha de la solicitud y la realización de la visita, hay un tiempo de espera que depende de la distancia a recorrer, los medios disponibles para ello y del número de familias en la lista de espera. En el caso de Lima hay un promedio de espera de uno a tres meses y las visitas son prácticamente a diario.

Una vez la imagen llega a los hogares, permanece en ellos durante una hora y media, en la que o bien unos pocos anfitriones o en ocasiones hasta cientos de personas pueden disfrutar de la presencia de la Virgen, escuchar explicaciones sobre las apariciones y el mensaje de Fátima, rezar el Santo Rosario y ser incluidos en las intenciones del mismo.

¿Eres de Perú y quieres que la Virgen visite tu casa? Pincha en este enlace.

Las visitas, sin embargo, no son la única ocupación de la campaña. También se celebra una Misa mensual y un Rosario los días 13 de cada mes y una religiosa carmelita ofrece sus oraciones de cada día por las intenciones de los voluntarios e inscritos, que además se encuentran entre los mil rosarios al año que llevan a cabo en la institución. También disponen de una publicación mensual, Tesoros de la Fe, así como un canal de YouTube y un boletín de WhatsApp y otras aplicaciones que llega diariamente a miles de personas.

Tras más de dos décadas al servicio de la Virgen María, Verástegui asegura que "es como si hubiese empezado ayer".

"Es una buena señal que no sintamos el paso de los años, no lo vemos como algo pesado, al contrario, lo digo con mucha alegría", exclama. Durante más de 20 años, Verástegui ha sido testigo de multitud de conversiones, gracias y experiencias y ha recorrido un camino en el que, literalmente, les han "abierto las puertas en todos los lugares del Perú". Y no solo de los hogares: explica que también ha llevado el mensaje y las imágenes de la Virgen a conventos, hospitales, parroquias, cuarteles e incluso cárceles y centros de reclusión para jóvenes.

"Es impresionante como, cuando hacemos algo que nos gusta, el tiempo no pasa. Parece que empecé ayer y ya estoy preparando una nueva visita", explica en referencia a uno de los colegios que visitó el mes de octubre o a la actual de Trujillo.

Mientras habla con Cari Filii, Verástegui habla de visitas a escuelas, centros penitenciarios o viajes de cientos de kilómetros casi a diario como si fuesen costumbre. Como se desprende de su historia, llevar a la Virgen a cuestas no es cansado para él. De hecho es su vocación, y la vive feliz y agradecido junto con el equipo de El Perú Necesita de Fátima: "Me siento muy afortunado aunque inmerecedor de tal privilegio: ser el peregrino de Nuestra Señora, o quizás como una buena religiosa me dijo: `El borriquito´ de la Virgen".

Antes de despedirse, Verástegui rememora una de sus visitas a la selva del Perú marcada por largas caminatas bajo un sol abrasador para llevar a la Virgen a los fieles que lo solicitaron.

"Aún recuerdo las palabras de nuestro anfitrión: `Gracias por haber venido desde tan lejos. Nos han dado una inyección de fe´. Y eso es lo que pretendemos y buscamos, fortalecer los coágulos religiosos del país. Aún hay una mecha de fe que humea y hay que fortalecerla, hay que reforzar los ámbitos católicos porque eso será un avance frente a toda la orquestación anticristiana", concluye.

14 de noviembre de 2023

Nuestra Señora del Triunfo o del Sunturhuasi

 

Del sitio Tesoros de la Fe:

Entre los numerosos acontecimientos de orden sobrenatural que marcaron la cristianización del Perú, ninguno más notable que éste, acaecido en la ciudad del Cusco el 23 de mayo de 1536, tanto por la calidad de sus protagonistas cuanto por las circunstancias apremiantes que le rodearon.

Francisco Pizarro, el legendario conquistador extremeño, llegó al Perú en los intersticios de una guerra fratricida, desatada tras la muerte del Inca Huayna Cápac entre sus hijos Huáscar y Atahualpa. Hecho que no puede dejar de considerarse providencial, pues allanó el camino para el dominio europeo y la consecuente implantación de la fe católica en nuestra patria. Muertos los dos enfrentados e irreconciliables hermanos, el experimentado soldado y hábil negociador otorgó la borla imperial a Manco Inca Yupanqui en el Cusco, como símbolo de reconciliación.

Pacificada la tierra, pretendía el Inca que le fuera devuelto el pleno ejercicio del poder; pero tal demanda no figuraba en la agenda de los españoles. Decepcionado, condolido por algunos maltratos sufridos e instigado particularmente por el Víllac Umu —el sumo sacerdote pagano—, el menor de los vástagos de Huayna Cápac decidió levantarse contra los cristianos. Aprovechándose de la ausencia de Almagro, que había partido hacia la conquista de Chile, y de la de Pizarro, que se encontraba en la costa, Manco Inca se retiró al valle de Yucay desde donde clamó por un levantamiento general.

La antigua capital del Imperio fue rodeada entonces por decenas de miles de guerreros, que comenzaron a amedrentar a sus contrarios. Los asaltos continuos que sobrevinieron, fueron ejecutados de tal modo y con tal fuerza, que los cristianos se vieron obligados a parapetarse en un amplio galpón de la plaza, llamado Sunturhuasi, que en quechua significa “casa de armas y escudos”. El cerco se fue estrechando y los atacantes decidieron incendiar las casas adyacentes a la plaza, cuyos techos de paja fueron rápidamente presa del fuego, salvo el del Sunturhuasi que milagrosamente quedó exento. Acorralados por las huestes del Inca, conjeturando un trágico final al sitio que el propio Pizarro sufría en Lima y el fracaso de las sucesivas expediciones que les fueron enviadas en su auxilio, con más de mil españoles muertos en toda la contienda, no esperaban ya más socorro que del Cielo.

Estando ya los indios para arremeter contra los cristianos, se les apareció en el aire Nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos, con grandísimo resplandor y hermosura, y se puso delante de ellos. Los infieles, mirando aquella maravilla, quedaron pasmados: sentían que les caía en los ojos un polvo, ya como arena, ya como rocío, con que se les quitó la vista de los ojos que no sabían dónde estaban. Tuvieron por bien volverse a su alojamiento antes que los españoles saliesen a ellos. Quedaron tan amedrentados que en muchos días no osaron salir de sus cuarteles” (Inca Garcilaso de la Vega, Historia General del Perú, Libro II, Capítulo XXV).

Esta maravillosa intervención de la Santísima Virgen con su Divino Hijo, que alejó las perspectivas de una terrible noche triste como la sufrida por Cortés en la conquista de México, no fue vista por ojo de español sino exclusivamente por los indígenas, quienes transcurridos los hechos contaron lo sucedido.

Y de aquí nació —continúa Garcilaso— que después de apaciguado aquel levantamiento de los indios, los naturales del Cusco y las demás naciones que se hallaron en aquel cerco, viendo que la Virgen María los venció y rindió con su hermosísima vista y con el regalo del rocío que les echaba a los ojos, le hayan cobrado tanto amor y afición”.

El P. Vargas Ugarte en su Historia del Culto de María, trae una larga relación de autoridades y otros declarantes que dan testimonio del milagro. Hubo dos cronistas presentes en el hecho que lo consignan: Alonso Enríquez de Guzmán y Pedro Pizarro. Los demás, desde Guamán Poma hasta el P. José de Acosta, estuvieron en contacto con los testigos, siendo que los testigos indígenas certifican siempre que la Aparición fue vista por ellos. Tienen los cronistas expresiones como “yo mismo se lo oí a personas fidedignas que lo vieron” (Acosta).

La gratitud de todos aquellos que se vieron directamente favorecidos con la aparición celestial, y de las generaciones posteriores que por la tradición la celebraron, nos han legado uno de los mayores monumentos a la fe de un pueblo. Es la magnífica Iglesia del Triunfo de Nuestra Señora, que adorna el flanco izquierdo de la Catedral del Cusco, levantada sobre los mismos pétreos cimientos del Sunturhuasi.

En su interior se conservan insignes recuerdos de nuestro pasado histórico. En el altar mayor, un portentoso retablo de piedra finamente labrada de 18 metros de altura, se encuentra la célebre Cruz de la Conquista que acompañó desde Panamá a Fray Vicente de Valverde, primer obispo del Perú, en todas sus incursiones evangelizadoras. Y una imagen de piedra blanca, vestida con primorosos mantos, de la Santísima Virgen en su advocación de la Asunción.

En uno de los arcos sobre sus muros, se estampa un enorme lienzo representando la milagrosa descensión de la Virgen Santísima sobre el galpón del Sunturhuasi, rodeada de ángeles; aparecen a su lado el Apóstol Santiago y el Profeta Elías; y debajo, tres príncipes y princesas incas portando sendos cirios en actitud de reverencia.

En la cripta de la Iglesia del Triunfo yacen los restos del ilustre mestizo cusqueño, Inca Garcilaso de la Vega, que oyó en su infancia las primeras narraciones sobre la Virgen del Triunfo, la cual propagó en sus escritos y le fue devoto durante toda su vida.

El demonio, padre de la mentira, reconociendo la inmensa derrota sufrida con la pérdida de la gentilidad, a modo de revancha atizó desde entonces la lucha civil entre los propios conquistadores (que se concretó con la llegada de Almagro al Cusco, después de su desastrosa expedición a Chile) y que vino a retardar por algunos años —pero ya no a impedir— la fulminante irradiación de la fe católica en el corazón de la América meridional.    

9 de octubre de 2023

Nuestra Señora del Carmen de Paucuartambo

Del sitio Agencia Peruana de Noticias Andina:

Son varias las versiones sobre el origen de la festividad en honor a la Virgen del Carmen. Lo cierto es que desde el inicio de su veneración, en la segunda mitad del siglo XVI, se convirtió en una de las celebraciones más importantes del Perú y ello se constata en la fastuosa efeméride que acontece en la provincia cusqueña de Paucartambo.

La escultura de la Virgen del Carmen llegó al virreinato del Perú procedente de España junto con la imagen de la Virgen de la Candelaria y la Virgen del Carmen de la Legua.

Una primera versión indica que llegaron dos imágenes de la Virgen del Carmen destinadas a los corregimientos de Paucartambo y Paucarqolla. La segunda era más grande y hermosa, pero por error fue enviada a Paucartambo y se encuentra actualmente en el templo de la Virgen del Rosario.  

El reclamo del corregimiento de Paucarqolla no tardó en llegar, exigiendo la devolución de la imagen que consideraban suya. Ante la oposición del corregimiento de Paucartambo, se generaron enfrentamientos sin solución que con el tiempo desaparecieron, pero quedaron expresados en la danza del Qhapaq Qolla durante la festividad de la Virgen del Carmen.
Otra versión cuenta que existían grupos de comerciantes venidos del altiplano, llamados “Qollas”, quienes intercambiaban productos como cañiwa, chuño y quesos con otros con azúcar, licor de caña, chancaca y otros procedentes de la costa.

La tradición indica que un día, al momento de bajar los productos que venían del altiplano, uno de los Qollas encontró entre las vasijas la cabeza de la imagen de la Virgen del Carmen. Esto provocó sorpresa y asombro entre los pobladores.

La cabeza de la imagen fue entregada a una mujer que ofrecía hospedaje a los viajeros y fue ella quien mandó a confeccionar el cuerpo de la Virgen del Carmen, el cual subsiste hasta la actualidad. Desde entonces los Qollas le rinden pleitesía y honores a la patrona.

La tercera versión refiere que en la época colonial existían en Paucartambo haciendas y colonos españoles que se dedicaban a la extracción de minerales en los lavaderos de Qosñipata. Al observar que se propagaban enfermedades como el paludismo y otras que atacaban fácilmente a los lugareños, los hacendados se vieron en la necesidad de llevar desde la costa a esclavos afroperuanos para realizar dichos trabajos.

Estos nuevos moradores, que eran devotos de la Virgen del Carmen, llevaron la imagen a las haciendas y la veneraban a escondidas. Cuentan que el patrón de una de las haciendas los descubrió y tras convertirse en devoto mandó a construir una capilla para rendirle culto. Esta versión se respalda en la danza Qhapaq Negro, una de las más celebradas en la festividad de la Virgen de Paucartambo.

31 de agosto de 2023

Nuestra Señora de Belén (Cusco)

Del sitio El Perú necesita de Fátima:

La Virgen de Belén, más conocida por el apelativo filial de Mamacha Belén, es una de las imágenes que nunca faltan a la tradicional y multitudinaria procesión del Corpus Christi en el Cusco.

Su bello y apacible rostro ha sido el encanto de incontables generaciones. Sus vestidos son engalanados desde hace siglos por sus fervientes devotos. Primorosas sedas y encajes, hilos de oro bordados y piedras preciosas, esconden su sobria talla. Mientras que, inseparable, en sus maternales brazos lleva al Divino Niño, “hualtadito”, es decir, graciosamente arropado a la usanza andina.

Una semana antes de la procesión, baja hasta el convento de Santa Clara, en donde se encuentra con la imagen de San José que viene de la iglesia de San Pedro. Ahí se ultiman los detalles, las religiosas escogen de su valioso ajuar las joyas que lucirá para la gran fiesta del Cuerpo y Sangre de su Divino Hijo.

Su singular historia que se confunde con la leyenda está inmortalizada en uno de los formidables lienzos que decoran el interior de la Catedral del Cusco, mandado a pintar por el célebre obispo y mecenas cuzqueño Don Manuel de Mollinedo y Angulo, quien aparece en el cuadro arrodillado y con las manos juntas a sus pies.

Hacia mediados del siglo XVI, pescadores del pueblo de San Miguel, llamado vulgarmente Pitipiti, hallaron flotando plácidamente sobre las aguas del mar chalaco una caja de madera de grandes proporciones. La llevaron con la mayor presteza a la orilla, para abrirla y examinar su contenido. Cuál sería su regocijo al depararse con una hermosa talla representando a la Virgen María. Junto a ella había un sobre con un escrito que a la letra decía: “Imagen de Nuestra Señora de Belén para la Ciudad del Cusco”.

El suceso corrió de boca en boca y del Callao la noticia llegó rápidamente a Lima. Ante las voces de “milagro”, tanto el Virrey como el Arzobispo tomaron cartas en el asunto, y luego de investigar lo ocurrido resolvieron remitir aquel hermosísimo tesoro a la Ciudad Imperial. Al llegar la imagen al Cusco la alegría no fue menor, y por disposición del Señor Obispo se echaron las suertes para determinar cuál sería el templo que le guardaría. Al salir electa la iglesia de los Reyes Magos, ésta cambió a partir de entonces su nombre por el de Nuestra Señora de Belén, en testimonio por tan gran dicha.

Algún tiempo después, durante una fuerte sequía que asoló aquella pródiga tierra, la ciudad que la había jurado como Patrona resolvió invocar la piedad de tan dulce Señora. Por tal motivo fue sacada en procesión. Ya de regreso a su templo, se desató una abundante lluvia que cubrió a todos de felicidad, mas al cruzar un puente la imagen casi se precipita al agua, si no fuera porque Selenque, un joven de vida disoluta, ayudó en este trance. Esa misma noche, cuando Selenque pasó cerca del cementerio, vio a Cristo en un Tribunal y a los demonios que pedían justicia contra varias personas del lugar y contra él, a quien se lo querían llevar; pero también vio a la Virgen que por él intercedía. Le pedía de rodillas a su Divino Hijo que le permitiera a Selenque cambiar de vida, ya que había ayudado a cargar su sagrada imagen. El joven, entonces, se convirtió.

La Virgen de Belén es una de las imágenes infaltables en la tradicional procesión del Corpus Christi. 

Como bien resume el historiador Padre Vargas Ugarte: “La Virgen no ha cesado, desde entonces, de dispensar a manos llenas sus favores y ha sido y continúa siendo el refugio de los pecadores, el remedio de los enfermos y el consuelo de los afligidos

En prueba de ello, hace 70 años, el 8 de diciembre de 1933, en medio del repicar de las viejas campanas, del tronar de los cañones y de las aclamaciones de la multitud, el arzobispo Pedro Farfán Pascual ciñó sobre sus sienes la corona de oro que en eterna gratitud le ofrendaron sus hijos del Cusco.

Hoy rememoramos aquel bello gesto que trasciende el alma de un gran pueblo. La devoción a la Santísima Virgen impregna a los pueblos como a las almas. Cuántas veces hemos leído, emocionados, historias de salvación, en las que una Avemaría piadosamente recitada cuando niño, una vigorosa defensa de la Inmaculada cuando joven, o hasta un pequeño auxilio prestado a una de sus imágenes, como en el citado caso de Selenque, le valieron al pecador la posibilidad de una enmienda de vida, cambiando un destino eterno que parecía sellado. ¡Cuánto perdieron los pueblos antiguos frente a la Justicia de Dios, por no conocer a la misericordiosa María! ¡Cuánto pierden los protestantes y los seguidores de tantas sectas que hoy existen, por no reconocer a María como Madre! ¡Cuánto perdemos hoy nosotros, por no recurrir a María en nuestras diarias necesidades!

Llevemos a la Virgen en nuestras almas, llevémosla en nuestros actos y afinemos nuestras ideas a su Inmaculado Corazón.    

26 de julio de 2023

Nuestra Señora del Rosario de Rimác o la Capillita del Puente

Del sitio Aleteia:

La iglesia Nuestra Señora del Rosario del distrito de Rímac en Lima, Perú, suele ser un sitio de atracción para turistas y visitantes, en especial en tiempos como Semana Santa. Pero esto sucede por un hecho particular.

En efecto, es que para muchos esta iglesia, también conocida como Capilla del Puente, es considerada "la más pequeña del mundo". Mide cerca de 50 metros cuadrados, tiene 10 metros de alto, cinco de ancho y 12 de profundidad.

Según recuerdas diversas reseñas, como una publicada por El Comercio, fue construida en el Siglo XVI y tiene dos altares, confesionario, coro, púlpito. Lo mismo que imágenes de varios santos (Nuestra Señora del Rosario, San Judas Tadeo, el Señor del Triunfo, por ejemplo).

Pero además de la peculiaridad de su tamaño y que desde fuera se la puede apreciar casi "apretada" entre otras estructuras, la Capilla del Puente también se caracteriza por haber sido declarada patrimonio por la Unesco. Lo mismo con respecto a ser una de las más antiguas de Lima.

También se recuerda que perteneció a un acaudalado capitán español y forma parte de la rica historia del Rímac, sitio recomendado para conocer.  

En tanto, tal cual prosiguen otros medios como RPP, aquello de la persistencia de la reverencia y el silencio que es respetado de manera rigurosa por los visitantes. Lo propio con respecto a la tradición del "pase del algodón". En este caso, una tradición que consta en tomar un pedacito (copo), pasarlo por una imagen de Cristo de yeso y llevarla a los enfermos para su mejoría.

4 de julio de 2023

Nuestra Señora de la Natividad de Huayllabamba

Del sitio Facebook

En un acto de fe y devoción, cada 8 de setiembre en el distrito de Huayllabamba la festividad de la santísima virgen María de La Natividad donde calles y plazas se abarrotan de fieles y devotos para visitar a nuestra patrona y protectora, Madre de los Huérfanos.

Cuentan los lugareños de anteaño en el distrito de Huayllabamba, localizado en la provincia de Urubamba, del departamento del Cusco, en las faldas del Cerro Llaullimocco, mientras niños pasteaban su rebaño, encontraron impregnada una piedra de la imagen de la virgen, lugar en cual fue elegido para su santuario, donde permanece hasta hoy día. 

Cada 8 de setiembre Lugareños del Valle Sagrado de los Incas y de otros lugares en medio de rezos, danzas, música y jubilo. Similar celebración que se realiza en medio de un impresionante paisaje del Valle Sagrado hasta donde todos sus fieles de los mas pequeños hasta los mas ancianos junto a las comparsas de danzas acuden para participar en la misa que inician a las 10 a.m. Una vez concluida la misa cada comparsa después de danzar para la virgen retornan hacia el pueblo recorriendo con vitalidad a su paso diversas calles del distrito hasta llegar a sus moradas. 

Alrededor de las 3:00 p.m. suenan las campanas convocando a todos los fieles para la procesión, pobladores y danzantes toman rumbo hacia el santuario y quien sale en procesión acompañado de las danzas. Popular recorrido realiza por las chacras del pueblo donde cada familia prepara un altar para derramar su bendición.
Más de 10 danzas acompañan en la festividad, 

Es la festividad mayor del distrito, una de las manifestaciones más arraigadas del distrito, donde la población se viste de alegría fiesta para enriqueces esta tradición que pervive a través del tiempo.

14 de noviembre de 2022

Nuestra Señora de las Mercedes de Lima


 Del sitio Aci Prensa:

La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes en el Perú se remonta a los tiempos de la fundación de Lima. Consta que los Padres Mercedarios, que llegaron al Perú junto con los conquistadores, habían edificado ya su primitiva iglesia conventual hacia 1535, templo que sirvió como la primera parroquia de Lima hasta la construcción de la Iglesia Mayor en 1540.

Los Mercedarios no sólo evangelizaron a la región sino que fueron gestores del desarrollo de la ciudad al edificar los hermosos templos que hoy se conservan como valioso patrimonio histórico, cultural y religioso.

Junto con estos frailes llegó su celestial patrona, la Virgen de la Merced, advocación mariana del siglo XIII.

Esta Orden de la Merced, aprobada en 1235 como orden militar por el Papa Gregorio IX, logró liberar a miles de cristianos prisioneros, convirtiéndose posteriormente en una dedicada a las misiones, la enseñanza y a las labores en el campo social. Los frailes mercedarios tomaron su hábito de las vestiduras que llevaba la Virgen en la aparición al fundador de la orden.

La imagen de la Virgen de la Merced viste totalmente de blanco; sobre su larga túnica lleva un escapulario en el que está impreso, a la altura del pecho, el escudo de la orden. Un manto blanco cubre sus hombros y su larga cabellera aparece velada por una fina mantilla de encajes. En unas imágenes se la representa de pie y en otras, sentada; unas veces se muestra con el Niño en los brazos y otras los tiene extendidos mostrando un cetro real en la mano derecha y en la otra unas cadenas abiertas, símbolo de liberación. Esta es la apariencia de la hermosa imagen que se venera en la Basílica de la Merced, en la capital limeña, que fue entronizada a comienzos del siglo XVII y que ha sido considerada como patrona de la capital.

Fue proclamada el 20 de septiembre de 1730 "Patrona de los Campos del Perú"; "Patrona de las Armas de la República" el 22 de septiembre 1823; y al cumplirse el primer centenario de la independencia de la nación, la imagen fue solemnemente coronada y recibió el título de "Gran Mariscala del Perú" el día 24 de septiembre de 1921, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, desde entonces declarado fiesta nacional, ocasión en que cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de "Mariscala del Ejército del Perú" nombrada el día  22 de setiembre de 1923. La imagen porta numerosas condecoraciones otorgadas por la república de Perú y sus gobernantes e instituciones nacionales. El 09 de diciembre de 1954 el Presidente de la República Manuel A. Odría impone la condecoración: Gran Cruz de la Orden Militar de Ayacucho a la imagen de la Virgen de las Mercedes y el 23 de Setiembre de 1969 el Gobierno oficializa el Título honorifico de Gran Mariscala del Perú de la Virgen de las Mercedes

En 1970 el cabildo de Lima le otorgó las "Llaves de la ciudad" y en 1971 el presidente de la República le impuso la Gran Cruz Peruana al Mérito Naval, gestos que demuestran el cariño y la devoción del Perú a esta advocación considerada por muchos como su Patrona Nacional.

5 de noviembre de 2022

Nuestra Señora de la Natividad de Acos o Mamacha de la Natividad

 Del sitio de la Plataforma Digital Única del Estado Peruano:

La devoción a la Virgen Natividad de Acos, se sostiene en su aparición milagrosa entre los matorrales cerca al sector de Albana Pata, donde se halló una piedra que contenía su imagen llevando en los brazos al Niño Jesús.
 
En ese lugar, se edificó la capilla en su honor, hasta donde llegan los fieles para venerar su imagen, solicitándole favores, necesidades y darle gracias por los beneficios recibidos, convirtiéndose en intermediaria entre el mundo cotidiano-natural y el sobrenatural-sagrado, configurando su mundo simbólico.
 
Las celebraciones de los residentes de Acos en honor a su Santa Patrona, se reflejan en las costumbres y tradiciones que se ponen de manifiesto los días de fiesta, que están a cargo de los Carguyoq o Mayordomos centrales, responsables de mantener vigentes, las tradicionales comparsas como los Alzados, K’achampa, Qanchi, Majeño, que fortalecen su identidad cultural, que le son inherentes como parte de la cultura del pueblo y que son transmitidas generacionalmente.
 
La Festividad es celebrada del 7 al 12 de setiembre en Acos. En ella subsisten jerarquías, rituales, espacios y tiempos, que dan cuenta de su vigencia y expresan los valores que sus portadores le asignan.

21 de octubre de 2022

Nuestra Señora de Cocharcas

Del sitio El Perú necesita de Fátima:

«Cocharcas» significa en quechua «pantano» o «lugar cenagoso». En la noche oscura del paganismo, en medio de un lodazal, surgió el lirio de la devoción a la purísima Virgen de la Candelaria. Encandiló al indio y lo condujo a la práctica de la religión verdadera. Hoy, en medio del terrible pantano moral en que nos encontramos, volvamos las miradas a la Virgen de Cocharcas, para que haga renacer en el Perú esa misma Fe y devoción mariana, apresurando así el triunfo de su Inmaculado Corazón.

En las márgenes del río Pampas, en la provincia de Chincheros, Apurímac, sobre una florida meseta está situado este monumental Santuario Mariano.

Su historia remonta a los primeros tiempos del Virreinato. Hacia fines del siglo XVI vivía en San Pedro de Cocharcas un joven, descendiente del curaca Chuquisullca, llamado Sebastián Quimichi. En la víspera de la fiesta patronal, se hirió con un hacho de maguey encendido, cuyas astillas le atravesaron la muñeca de lado a lado. Lisiado y desdeñado en su tierra, se fue al Cusco a buscar trabajo. Allí, en casa de una palla (dama noble) del linaje de los Incas, se enteró que la Santísima Virgen tenía un santuario en el Collao, al borde del Titicaca, donde obraba incontables prodigios. Lleno de confianza, decidió marchar a Copacabana.

Puesto en camino, una noche tuvo un sueño sobrenatural, y al despertar descubrió que las astillas, que hacía tanto tiempo tenía dentro de la mano, habían quedado fuera sin lesión ni dolor alguno. Al llegar al santuario, recuperado completamente, sintió un gozo y una paz indefinibles y, postrándose ante el altar de María, dejó que sus ojos y su alma le expresasen con lágrimas y suspiros la gratitud de su corazón. En retribución, se propuso llevar a su pueblo una copia de aquella imagen y promover su culto.

Para tal fin, viajó a La Paz y después a Potosí a la procura de limosnas. Con ellas adquirió, de regreso a Copacabana, una réplica de la venerada imagen que el propio escultor de ésta, Francisco Tito Yupanqui, había tallado para un clérigo del Tucumán fallecido antes de serle entregada. Feliz con su preciado tesoro, Sebastián iba ya a partir, cuando sucede algo inesperado: el Prior del Santuario ordena incautarle la imagen. Al parecer, supuso que el devoto había recogido esas limosnas a nombre de la Virgen de Copacabana y sin la autorización competente. Como ni sus ruegos, ni sus explicaciones bastaron, el buen Quimichi decidió ir hasta Chuquisaca y exponer ante el Obispo y la Audiencia la justicia de su causa. Finalmente, tras mover cielo y tierra pudo rescatar su  imagen.

El retorno a Cocharcas fue un continuo triunfo: “Iba por el camino Sebastián con sus compañeros —narra el cronista Fernando de Montesinos cantándole a la Virgen grandes elogios, que los montes y las peñas y los caminos se allanaban, dando paso a la Virgen, y que por donde pasaba, salían rosas, alhelíes y clavelinas y todas flores”. No escasearon los favores de Nuestra Señora a aquellas gentes sencillas, como tampoco faltaron las contradicciones. Al llegar a Urcos, extrañó al cura que un indio causase tanto alboroto y que, sin la autoridad del Prelado del Cusco, promoviese estas demostraciones. Avisó al Obispo, Don Antonio de la Raya, y éste ordenó que antes de entrar en la ciudad, decomisaran la imagen y condujesen a Sebastián a su palacio.

El devoto indio fue encarcelado y la imagen llevada a la Iglesia de la Compañía. Luego que todo se aclaró, el Prelado le autorizó a proseguir su viaje. Este incidente sirvió para que trascendiese más lo que ya se sabía de esta imagen y dio ocasión a que los vecinos del Cusco la honrasen y aclamasen. El Obispo concedió asimismo la facultad de venerarla en San Pedro de Cocharcas y fundar una cofradía en su honor.

Fernando de Montesinos nos relata la llegada de la imagen a Cocharcas (pocos años después de la entrada de su gemela a Copacabana, en 1583): “Hubo muchas fiestas en el recibimiento de la imagen, danzas, cofradías de toda la doctrina con sus pendones, arcos de flores y regocijos de fuego. Entró en su casa la soberana Señora por el mes de Setiembre del año 1598; así como la imagen divisó el pueblo, comenzó a llover, estando sereno el cielo, y continuó la lluvia hasta que llegó a la iglesia; que se advierte, por presagio de bienes, en la relación desta historia, que se guarda en aquella santa Iglesia. Pusieron la imagen en el altar mayor, y luego comenzó Dios a obrar por ella grandes maravillas. Al principio se iban pintando los milagros; hoy como son tantos, no se cuida desto”.

Pasado algún tiempo, viendo lo pobre que estaba su iglesia, Sebastián emprendió otra peregrinación a Chuquisaca para conseguir más limosnas. Sin embargo, en Cochabamba le aguardaban nuevas aflicciones: el vicario, no dando crédito a las licencias que portaba, rasgó los papeles y le incautó lo recolectado. Al fin, el piadoso Sebastián cayó gravemente enfermo y, con cristiana resignación, entregó santamente su alma al Creador.

Al poco tiempo el dinero fue liberado y destinado a las mejoras del templo. Fue el primer Obispo de Huamanga, Fray Agustín de Carvajal, quien dispuso que la fiesta de la Virgen se trasladase al 8 de setiembre, dado que el 2 de febrero coincide con la estación de lluvias, lo cual era un obstáculo para la afluencia de peregrinos y una amenaza constante para los que se arriesgaban a llegar hasta el santuario.

En 1623 se le dedicó una nueva iglesia, que años más tarde reedificó y culminó el ilustre Obispo de Huamanga, Don Cristóbal de Castilla y Zamora. En un letrero, aún visible, se lee: “Acabóse esta Iglesia y Retablo de Ntra. Sra. de Cocharcas. Año 1675”. Su amplio interior atrae la atención por las muchas pinturas que decoran los muros, encerradas todas en valiosos marcos. Mons. Fidel Olivas Escudero hizo trasladar los restos de Sebastián a la sacristía el 14 de setiembre de 1903 y en la lápida que los cubre hizo grabar la siguiente inscripción: “Aquí yacen los restos de Sebastián Martín, Quimichu de la Virgen de Cocharcas. Año 1600”.

Tal es el más notable santuario de los Andes del Perú, tan afamado en los tiempos virreinales y cuya romería, concurridísima antaño, daba ocasión a una feria que ha decaído con el tiempo. También la iglesia ha sufrido algún deterioro, en especial a raíz del incendio de 1992. Y el tesoro de la imagen ha disminuido notablemente: el anillo de oro obsequiado por el Papa en 1600, las coronas imperiales donadas por los Reyes de España, la valiosa custodia del Santísimo y hasta el viejo libro manuscrito con la historia original, han desaparecido.

La venerada imagen de la Mamacha Cocharcas es una hermosa talla en madera policromada de regular tamaño. No sobresale por la finura de sus rasgos, pero es devota y tiene indudable parecido con su gemela de Copacabana. De pie, sostiene al Niño en su brazo izquierdo y la consabida candela y el canastillo en el derecho. Sobresale el amplio manto y el vestido, riquísimamente bordados.

En 8 de setiembre de 1946 se realizó la solemne coronación canónica de la imagen, precedida de una asamblea mariana en Ayacucho, a la que siguió un Congreso Mariano realizado en torno al mismo santuario.

La popularidad de esta devoción determinó que se extendiera rápidamente a otros valles. Existen réplicas de la Virgen de Cocharcas, por ejemplo, en el distrito de Sapallanga, en Huancayo, así como en Orcotuna. También en Lima hay un templo de esta advocación, cuyo origen data de tiempos virreinales, situado en el Jr. Huánuco, en Barrios Altos.     

17 de octubre de 2022

Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso de Cañete

 Del sitio Opus Dei:

La imagen de Nuestra Señora, Madre del Amor Hermoso, que se venera en Cañete, es un regalo de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, a la Prelatura de Cañete-Yauyos-Huarochirí en el año 1964.

Original de la imagen de la Virgen 'Madre del Amor Hermoso' ubicada en el Santuario de Cañete que lleva el mismo nombre.

La idea de regalar una imagen de la virgen surgió en el año 1962 por parte de San Josemaría, estando en Roma Mons. Ignacio María de Orbegozo, primer prelado de la Prelatura de Yauyos, quien participaba de las sesiones del Concilio Vaticano II.

Es una imagen de bulto hecha por el escultor español Manuel Caballero (ya fallecido), con la asesoría de San Josemaría, quien volcó todo su cariño al Perú en esta obra. Procuró conseguir diversas fotografías, así como diapositivas de mujeres de Yauyos, para que el escultor recogiera mejor los datos del color de la piel, de las trenzas y de los rasgos de la cara de las peruanas y niños de esta zona de la sierra peruana. Además, desde el Perú, se enviaron a Roma telas con los colores típicos y también postales y fotografías para facilitar el parecido.

La imagen llegó al Perú en noviembre de 1965 y se trasladó a una Ermita ubicada en el Seminario menor “Nuestra Señora del Valle” de Nuevo Imperial, en la provincia de Cañete, donde estuvo durante 26 años.

Durante la primera estancia del Papa San Juan Pablo II en nuestro país, en Febrero de 1985, la imagen fue trasladada a la Nunciatura Apostólica (residencia del Papa durante su estancia en tierras peruanas) donde Juan Pablo II tuvo ocasión de bendecirla. La imagen de la virgen, Madre del Amor Hermoso permaneció allí durante toda la estadía del Santo Padre en nuestro país.

Con la presencia de Mons. Luigi Dossena, Nuncio Apostólico de Su Santidad en el Perú en ese entonces, el 31 de mayo de 1991 la imagen se trasladó a su lugar definitivo: Un Santuario –al aire libre– construido a la entrada de San Vicente de Cañete, el cual puede albergar a miles de personas y al que se le añadió un hermoso retablo de madera tallada, de estilo colonial.

El lugar donde ahora se ubica el santuario, era originalmente un teatro donde se hacía la representación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo durante la Semana Santa de cada año. Esta representación prosigue año a año.

La fiesta de la Virgen, Santa María, Madre del Amor Hermoso se celebra en San Vicente de Cañete el último domingo de mayo de cada año, a la cual asisten cada vez más personas del Valle y sus alrededores.

Por otro lado, una copia de la misma escultura de la Virgen “Madre del Amor Hermoso” permanece en el sitio donde estuvo originalmente esta imagen: el Seminario menor en Nuevo Imperial, lugar donde sigue siendo venerada por los alumnos y exalumnos del seminario, sacerdotes y la población del lugar.

La advocación Santa María, Madre del Amor Hermoso (Sancta Maria, Mater Pulchrae Dilectionis), fue escogida por San Josemaría para pedir a la Virgen la virtud de la Santa Pureza, el amor limpio y casto que deben tener todas las hijas e hijos de María, solteros o casados, jóvenes y menos jóvenes. Es también una petición en favor de la familia y de los matrimonios para que conserven siempre la pureza y juventud del amor conyugal.

También conviene decir que el Amor Hermoso es el Niño Jesús, con quien los cristianos debemos procurar identificarnos.

5 de octubre de 2022

Nuestra Señora del Carmen de Cuyo

 Del sitio Dirección Nacional de Escuelas de Mendoza:

La devoción por la Virgen del Carmen, ampliamente difundida por toda Europa, llegó a América a mediados del siglo XVI. 

Ya desde el siglo XVIII se encuentra en Mendoza la imagen que hoy veneramos, pues don Pedro de Núñez «caballero de gran fortuna y devoción, donó la imagen y todo lo necesario para el culto de la Virgen del Carmen». Primero estuvo en el templo de los Padres Jesuitas pero en 1776, a raíz de la expulsión de la Orden, la imagen fue trasladada a San Francisco, desde donde presidiría una de las más bellas jornadas de la historia de nuestra patria.

A partir del año 1814, San Martín hará de los pacíficos habitantes de Cuyo heroicos soldados forjadores de libertad y ellos necesitan una Madre que los ampare y dé sentido a tanto sacrificio. Es de todos conocida la profunda devoción que el Libertador profesó a la Virgen y que lo hizo nombrarla Generala de su Ejército. Tanta importancia dio al tema que lo decidió con su Estado Mayor: la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en Cuyo y casi todos los soldados llevaban su escapulario, por eso fue ella la que tuvo preferencia. Luego, en la brillante ceremonia de 5 de enero de 1817, San Martín le entrega su bastón de mando, la nombra Generala, y hace bendecir también la Bandera de los Andes saludada por dianas y la banda con cajas y clarines, mientras rompía una salva de veintiún cañonazos, ante el ejército de gran gala y todo el pueblo de Mendoza.

Más tarde, después de sus triunfos, entregará definitivamente su bastón, esta vez en el silencio que acompaña a todo lo grande y dejando estas palabras: «la protección que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala la Virgen del Carmen son demasiado visibles…» Ambas reliquias, el bastón y la carta, se conservan hoy en el Camarín de la Virgen, en el templo de San Francisco, como mudos testigos de la parte que Ella tuvo en la grandeza de alma de nuestro Libertador. Siendo Generala del Ejército Argentino, junto a la banda, acompaña a la imagen nuestra bandera, como así también las banderas de Perú y Chile, al ser esta advocación Patrona de los dos países vecinos.

14 de junio de 2022

Nuestra Señora de la Concepción de Socopachi

 Del sitio de Isabel Velasco:

Esta es una leyenda muy linda y se las cuento tal como la contaron los abuelos de mis abuelos y como me la contaba mi mami cada vez que se preparaba para ir a la fiesta, la misa y la celebración, cada ocho de diciembre, fecha en la cual el barrio de Sopocachi festeja el milagro de la Virgen de la Concepción que se venera en la Iglesia del Montículo.

Ateniéndonos al retrato del Padre Calancha, quien con lujo de detalles ha contado este suceso, el mismo que sacudió hondamente el espíritu religioso del pueblo paceño y de las graves repercusiones que tuvo la catástrofe sísmica ocurrida en esa zona paceño en el año de 1579, yo se los relato ahora y para el recuerdo de aquellos sopocachinos que tanto aman a su barrio y al Montículo!

Dicen que era Anco Anco un pueblo de muchos centenares de habitantes a cuya cabeza estaba Don Juan de la Riva y Dona Lucrecia de Sansoles, primera pareja española que acompaño al Capitan Alonso de Mendoza en la fundación de nuestra ciudad.

Este pueblo se hallaba situado en la región oeste de Sopocachi y comprendía las zonas de Llojeta y Tembladerani. El pueblo tenía dos mil y tantos habitantes indígenas y fue confiado a los padres agustinos, entre los que comenzaron a catequizarlos estaba el Padre Agustín de Santa Mónica, sacerdote virtuoso y devoto fiel de San Nicolás de Tolentino.

Comenzó el Padre Agustín, su santa misión con un celo digno de San Francisco, pero todo su fervor fue a estrellarse contra la dura indiferencia de los habitantes bellacos de esa región que prefirieron seguir viviendo en pleno relajamiento de sus costumbres.

Anco Anco era una región propicia para el cultivo de papas, maíz, habas y arvejas, así también como para la caza a la cual se dedicaba la gente de aquel tiempo. Los indígenas del lugar no veían con buenos ojos ni a los cazadores ni a los catequistas y, reacios a toda sujeción, mostraron franca hostilidad, a unos y otros. Se hicieron peligrosos en su consigna de mutismo y negativa; hubo que renunciarlos a las buenas costumbres.

Los padres agustinos, cansados de predicar y exhortar en la fe del cristianismo a estos indios que no querían escuchar y que sin duda tenían el demonio metido en su cuerpo, abandonaron el pueblo, sacudiendo el polvo de sus sandalias dejaron Anco Anco indómito y rebelde como antes.

No se podía, sin embargo, dejar el pueblo abandonado a sus vicios, sin insistir hasta el último extremo, el Obispo Fray Domingo de Santo Tomas se apercibió del abandono en que yacía Anco Anco y envió allí al clérigo David Francisco Pérez para que siguiera predicando la penitencia y anunciando a los indígenas la venganza divina!

Este frailecito, moderno Lot de la biblia, era un varón virtuoso que comenzó su obra con entusiasmo y decisión, pero los indios seguían en sus placeres sin oír las exhortaciones del buen sacerdote. Al fin Dios se canso de tanto esperar una conversión que tal vez la veía imposible y resolvió en sus altos designios castigar a ese pueblo rebelde.

El cura de Anco Anco ejercía su santo ministerio con esa abnegación ejemplar de los primeros ministros de Cristo. ¡Era un sacerdote modelo “como pocos de esas épocas y como ninguno de la nuestra”!

Una noche apareció el pueblo rodeado enteramente de fuego y el incendio creció en las siguientes noches, pero los indígenas reacios no escuchaban la voz del cura que les dijo que aquello era “aviso de Dios” que estaba furioso y comenzaría la seguidilla de castigos. La corrupción ardía como nunca y la medida se colmaba. ¡Sodoma y Gomorra se habían reencarnado en Anco Anco!

Sucedió pues que una tarde el frailecito fue solicitado para auxiliar a un enfermo que se hallaba a una legua de distancia más o menos de la iglesia de Anco Anco. El sacerdote caminó y fue a cumplir una de las preciosas obligaciones de su ministerio.

¡Cuando Francisco Pérez volvió al amanecer, una melancólica penumbra lo rodeaba! Por más vueltas que dio no pudo encontrar su pueblo. ¡Corrió por todos lados, desandando lo andado, se había perdido el camino!

Más él, acostumbrado a recorrer desde su niñez esos senderos y parajes, aseguró que estaba en el pueblo.

La sorpresa del sacerdote no pudo ser mayor. No se oía ni a los perros, ni los lascivos gritos de corrupción, ni siquiera él se podía recuperar de la sorpresa terrible en que se encontraba.

Por fin amaneció el día y junto con otros campesinos se cercioraron de que realmente estaban en el pueblo, ¡pero este no existía! Había desparecido sin dejar rastró de su existencia.

Un horrendo movimiento sísmico, producido en esta región el 4 de Febrero de 1579 causó el definitivo derrumbe de sus colinas y la muerte catastrófica de sus pobres habitantes.

Todo estaba sepultado por el cataclismo, hombres casas, animales y arboleda, una masa uniforme de restos mutilados de personas y bestias imposibilitó el reconocimiento de las víctimas. La hecatombe había triunfado, Anco Anco desapareció en menos de lo que canta un gallo.

De la pequeña capilla de la virgen no quedó ni huella, cuando la patrona del pueblo fue buscada, nadie pudo hallarla... Alguien dijo que durante la noche había brillado una lucecilla atrayente en la cumbre que se había salvado por el acaso. 

¡¡¡Solo una indiecita pudo salvarse de tan terrible castigo!!! Dice que ella había implorado a la Virgen María y vino esta en forma de una señora hermosa y la salvo de la muerte: “Mejor Ángel-dice Calancha- sacó a esa niña que a Lot, privilegio de la inocencia y presteza de los socorros de la Virgen”,

Al cabo de un día encontraron sana y salva la Imagen Santísima de la Virgen María junto a la indiecita. Estaban refugiados en el mismo Sopocachi lugar de su preferencia.

De aquí nació la idea de construirle una nueva capilla, como que así se hizo, levantando la edificación del trono de la Purísima e Inmaculada Concepción en el sitio exacto donde hubo aparecido, después de la catástrofe y donde hasta hoy se encuentra ella…con el tiempo la iglesia ha sido modificada, es allí donde muchos enamorados que se juraron amor eterno en el Montículo, se casaron en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, quien está en su primitivo lugar. Justo donde fue encontrada después del desastre hace cinco siglos.

La fiesta de la Virgen se celebra con gran alegría y entusiasmo desde siempre el 8 de Diciembre, los sopocachinos saben adorar a su virgencita y así también los paceños de tradición.

Ojalá que los que se dicen “Notables Ciudadanos” se olviden de salvar el “casco viejo que ya no tiene solución” (creo que ya lo han hecho) y se preocupen de lo que verdaderamente es tradición y obra de milagros, salvando y conservando siempre el Montículo y la Iglesia de la Inmaculada Concepción.