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20 de abril de 2026

Nuestra Señora de Doncaster


 Traducido del sitio Doncaster History:

En el siglo XIII, un nuevo movimiento religioso llegó a Inglaterra. Los frailes, que se oponían a las tradiciones de las órdenes monásticas de clausura existentes, tenían mucho más contacto con la gente común y con la vida intelectual. Se "instalaron" en las ciudades para predicar al pueblo y sobrevivían gracias a las "limosnas" que recibían, llevando una vida sencilla. Las dos órdenes principales de frailes eran los franciscanos (seguidores de San Francisco de Asís, en Italia) y los dominicos (seguidores del español Santo Domingo). Había órdenes masculinas (monjes) y órdenes femeninas (monjas). A las monjas franciscanas se las llamaba "clarisas". Órdenes similares de frailes eran los carmelitas y los agustinos.

Los frailes carmelitas llegaron a Doncaster en 1346 y en 1350 se trasladaron a un terreno entre High Street y St Sepulchre Gate, cedido por Richard le Ewere de Doncaster y John Nightbrother de Eyan, con el patrocinio del rey Ricardo II y, posiblemente, de su hermano, Juan de Gante. En el terreno de seis acres, ahora ocupado en parte por la Mansion House de la década de 1740, crearon un priorato con una iglesia en honor a Santa María, alojamientos y un antiguo santuario dedicado a "Nuestra Señora de Doncaster". La puerta de entrada estaba frente a Scot Lane.

El priorato carmelita era un lugar de importancia en la Gran Carretera del Norte. Los miembros de la realeza y los peregrinos que pasaban por allí rendían culto a "Nuestra Señora" y se alojaban con los frailes blancos en la calle High Street. Estos son algunos de ellos:

  •     Enrique V en 1399

  •     Eduardo IV en 1470

  •     Enrique VII a finales de la década de 1480 (viajando hacia el norte desde Nottingham para asistir a misa ante el santuario de la Virgen)

  •     Margarita, hija de Enrique VII, de camino a Escocia para convertirse en la reina de Jacobo IV.

Dada la disolución del priorato en 1538, sin duda Enrique VIII contempló su adquisición mientras pasaba por Doncaster de camino a York en 1541 —o al menos la perspectiva de obtener ganancias mediante la venta de tierras y piedra a la nobleza local—. La estatua de "Nuestra Señora" ya había sido retirada por el arzobispo Lee de York y es posible que acabara siendo quemada en Londres junto con otras imágenes de Nuestra Señora.

El obispo Latimer, en una carta a Thomas Cromwell, canciller de Enrique, refiriéndose a Nuestra Señora de Worcester, dice: "Temo que haya sido un instrumento del diablo para llevar a muchos al fuego eterno; ahora Ella misma, junto con su hermana mayor de Walsingham, su hermana menor de Ipswich y sus dos hermanas de Doncaster y Penrhys, formarán una alegre reunión en Smithfield. No tardarían ni un día en quemarse".

El propio obispo Latimer fue quemado en la hoguera junto con los obispos Ridley y Cranmer frente al Balliol College de Oxford por edicto de la nueva reina católica María en la década de 1550, un breve período de resurgimiento católico. ¿Quizás la estatua de "Nuestra Señora" de Doncaster aún existe en algún escondite de una familia católica? ¡Pero probablemente no!

En el priorato carmelita, "Nuestra Señora" estaba rodeada de velas encendidas y cirios, y en ocasiones de ofrendas devocionales. El cilicio de Anthony Lord Rivers tras su ejecución en Pontefract al final del reinado de Eduardo IV en 1483, el cinturón de plata y oro de Constance Bigod de Settington (1449), el "vestido color rojizo" de Katherine Hasting (1506), "mis mejores oraciones" de Alice West de Ripon y la corona de plata dorada de John Twisilton. Es de suponer que la ropa de cama y el vestido se utilizaron como vestimentas.

Los priores recibían pagos de diversos miembros de la nobleza y la alta burguesía para encender velas en su nombre en un número determinado de celebraciones de misa diarias o mensuales. "Mi señor tiene por costumbre pagar anualmente por el coste de una luz de cera que arda ante Nuestra Señora en el púlpito de la fundación de mi señor a la hora de la misa diaria".

Justo antes de la disolución henriciana en 1524, William Nicholson de Townsburgh, cerca de Doncaster, vadeaba el río Don en una carreta tirada por bueyes que transportaba a la familia Leche y sus enseres domésticos. Una crecida volcó el carro, pero milagrosamente todos se salvaron. La esposa de Leche fue arrastrada río abajo y todos rezaron a Nuestra Señora por su seguridad; ella sobrevivió. De ahí que se celebrara una fiesta por el milagro en el Priorato el día de Santa María Magdalena, a la que asistieron 300 almas.

En menos de 15 años, "Nuestra Señora" había desaparecido y, al parecer, ya no era posible que ocurrieran más milagros. El 13 de noviembre de 1538, el prior Stubbis y otros siete priores entregaron el priorato a los comisionados del rey, Hugh Wirrel y Teshe. El inventario de la propiedad no incluía a "Nuestra Señora", ya que el arzobispo Lee de York ya la había retirado. Dado que Robert Aske, líder de la rebelión de la Peregrinación de la Gracia de 1536, había residido brevemente con los frailes grises en Marshgate, los carmelitas sin duda consideraron que cualquier protesta contra su disolución sería poco aconsejable. Los frailes blancos habían proporcionado alojamiento a los realistas del duque de Norfolk, a pesar de que el prior Cook era partidario de los rebeldes y, por lo tanto, fue destituido en 1537.

Hoy en día, en la iglesia católica romana de San Pedro Encadenado de Doncaster, en una capilla situada en el lado norte, se encuentra un nuevo santuario dedicado a Nuestra Señora, tallado en piedra de la abadía de Roche.

No queda nada del priorato y del santuario originales, salvo los nombres de las calles y una insignia de peregrino de unos dos centímetros y medio cuadrados, que actualmente se encuentra en el Museo de Lynn, en Kings Lynn, Norfolk. El priorato carmelita, al ser disuelto, proporcionó al Tesoro Público de Enrique 5,2 kg de plata, un alquiler anual de 10 libras por el terreno, los edificios, los jardines y los huertos, y 23 libras por la venta de ciertos edificios. La tumba de mármol de Margaret, condesa de Westmoreland, fue trasladada a la iglesia parroquial de San Jorge.

El prior Laurence Cook, de los carmelitas, estuvo encarcelado en la Torre de Londres de 1538 a 1540 por su apoyo a Robert Aske en 1536. Todavía se puede ver el nombre que talló en el primer piso de la Torre Beauchamp: "Doctor Cook".

Los franciscanos "Greyfriars", ubicados en un terreno de 6½ acres en Marshgate, fueron disueltos al mismo tiempo, cuando su director, Thomas Kirkham, seis frailes y tres novicios recibieron 3 libras para repartir entre ellos como compensación. Los edificios proporcionaron 46 toneladas de plomo, cuatro campanas y tres libras de plata. El edificio principal se vendió por 11 libras, más la venta futura del terreno de 6½ acres, que incluía cuatro estanques de peces.

Tras la disolución, la Corona también confiscó las dotaciones de la capilla de la capellanía, las tierras, la cabaña y la posada, y vendió todo ello, incluida la iglesia de Santa María Magdalena en la plaza del mercado, a la aristocracia local. Este último terreno, adquirido por el concejal Thomas Symkinson, fue donado a la Corporación de Doncaster en 1557 para su uso como sede del ayuntamiento, los tribunales y la escuela de gramática.

Tony Storey
Ciudadano honorario de Doncaster

17 de septiembre de 2025

Nuestra Señora del Tránsito de Zamora

 


Del sitio Vidas Santas:

De un autor anónimo:

Hace mucho tiempo, entre los siglos XVI y XVII, unos zamoranos piadosos, Doña Osorio y Don Juan de Carbajal, donaron su hacienda para que se fundara un convento de monjas descalzas de la orden de Santa Clara.

Se juzgó que las monjas más adecuadas serían las Descalzas de Gandía. Éstas aceptaron y tras duros caminos llegaron a Zamora. Una crecida del Duero les impidió llegar a la ciudad, así que se refugiaron durante varios días en el convento de los Jerónimos

Al fin, llegaron al convento y se asentaron. Pero la madre Priora estaba triste. Cuando las demás le preguntaron por qué estaba triste respondió: "Es que he añorado mucho la imagen de Nuestra Señora que teníamos en Gandía".

Las demás hermanas rezaron mucho porque se cumpliera el deseo de la madre Priora, porque ellas no tenían dinero.

Pasó un tiempo hasta que una mañana llegaron unos peregrinos de Santiago de Compostela. Eran conocedores del anhelo de la madre Priora y se ofrecieron a hacer una escultura de la Virgen. Sólo le pidieron una habitación dónde no fueran molestados hasta que ellos avisaran.

Y dicho esto, se pusieron a trabajar. Al principio se les oía trabajar, pero poco a poco, la madre Priora se fue poniendo nerviosa y llegó un momento en que no podían aguantar más.

Entraron en la habitación y ante sus atónitos ojos descubrieron la imagen de la Virgen del Tránsito, al abrir la puerta no encontraron ni rastro de los escultores. Se dice que eran dos ángeles y que a la Virgen le faltan dos dedos en un pie porque la curiosidad de la monja no les dio tiempo a terminar su obra.

Nuestra Señora del Tránsito se ha convertido en la patrona de la ciudad y ha salido de su clausura en los momentos en que la ciudad de Zamora ha pasado por grandes calamidades.

Imagen yacente de Nuestra Señora, que celebra su fiesta en Zamora, el día 15 de agosto. Es la imagen de la Virgen más venerada en la ciudad. Fue traída al convento de clarisas franciscanas fundado en 1597 por Sor Ana de la Cruz, nieta de San Francisco de Borja. Allí permaneció la imagen hasta 1750, en que se trasladó a la Iglesia.

19 de junio de 2024

Nuestra Señora de las Rosas

Del sitio Foros de la Virgen:

Durante la noche entre el 3 y el 4 de enero de 1417 la Santísima Virgen se apareció a dos mercaderes. Estaban en oración a ella porque se habían extraviado. Primero se les presentó diciéndoles “ESTE ES EL CAMINO, VAYAN POR AHÍ”. Y mas tarde se les mostró sentada sobre una guirnalda de rosas, lo que dio nombre a la advocación.

Se construyeron varios templos sucesivamente y la imagen mostró ser muy milagrosa. Como en 1855 que libró a la población de una epidemia de peste…

A pocos kilómetros de Bérgamo, sobre la ruta que va al Balneario Trescore, en una apacible llanura, se encuentra Albano Sant’Alessandro. Una pequeña ciudad ilustre tanto por sus orígenes romanos, como por haber sido luego escenario de numerosos episodios históricos y de sangrientas batallas entre Güelfos y Gibelinos. En nuestro tiempo es reconocida por el bello Santuario de Nuestra Señora de las Rosas.

Hasta 1855, aquel que transitase por esa carretera iba a encontrarse con una pequeña y rústica Capilla sin nada en particular, ni pinturas ni inscripciones, que indicase su propósito y significado. La única particularidad era la devoción y reverencia que demostraban hacia ella quienes por allí pasaban. 

El Párroco de Albano se dedicó con piadosa perseverancia a investigar entre los documentos antiguos si aquella devoción provenía de alguna tradición popular. Pero no encontraba datos que lo confirmaran con solidez. Los más viejos y mejor informados del pueblo, aseguraban que, según contaban sus mayores, en aquel lugar se había obtenido una gracia prodigiosa.

Ávido de rastrear ese culto vago, pero no obstante siempre vivo; así como algún dato sobre la historia de aquella capilla humilde y ruinosa, pero que aun en su simpleza y vetustez inspiraba tanta devoción, hurgó entre las viejas cartas de la Parroquia, consultó los antiguos archivos de las bibliotecas, indagó y revisó leyendas, crónicas y relatos tradicionales de Bérgamo. Hasta que por fin logró trazar una minuciosa historia sobre los hechos maravillosos a los se debía la devoción que aquella pobre y deteriorada Capilla había representado para tantas generaciones.

De esta recopilación, impresa en Bérgamo en 1880, podemos obtener una justa idea sobre el origen del Santuario de la Virgen de las Rosas en Albano Sant’Alessandro.

La noche entre el 3 y el 4 de enero de 1417, dos mercaderes de la Romagna que se dirigen desde Brescia rumbo a Bérgamo, se extravían en medio de un bosque cercano a un poblado llamado Albano.

Bérgamo dista tan sólo ocho kilómetros de allí, pero para ellos no ven salida: en la oscuridad, entre espinos y charcas cubiertas de nieve, presienten que van a morir de frío y de miedo. Ruegan entonces fervorosamente al Señor, invocando a la Virgen y prometen construir una capilla en su honor, si consiguen librarse de esa desesperada situación.

De pronto, desde el cielo, rompiendo las tinieblas, brotan unos rayos de luz y una estela brillante de rocío les indica el camino. Recobrando el ánimo y llenos de gratitud siguen aquel sendero que parece decirles: “este es el camino, vayan por ahí”. Que por fin los devuelve a la ruta principal, y así amparados por una acogedora claridad, llegan en poco tiempo a la ciudad de Bérgamo.

Embargados por el deseo de agradecer de inmediato a la Virgen, acuden a la basílica de Santa María la Mayor, quieren entrar, pero dada la hora de la noche, todavía está cerrada. Buscan cobijo en una torre cercana, que hallan abandonada y abierta, semiderruida y maltratada por tantas guerras. Ingresan temerosos y vacilantes por la densa penumbra que reina en el recinto, con ansia de recogerse en oración.

Pero de pronto un gran resplandor les corta el paso y los envuelve, al tiempo que elevándose desde la tierra, sentada sobre una guirnalda de rosas que la adorna por completo, aparece la Virgen Inmaculada estrechando contra su pecho al Niño Jesús. Quien a su vez sostiene en una de sus manitos un ramillete de rosas blancas, en gesto de ofrecimiento a la Madre. Los ojos de la Virgen y del Divino Hijo se vuelven complacidos hacia los dos mercaderes, a esta altura fuera de sí ante aquel espectáculo celestial. Desde esa noche, el lugar de la aparición será llamado la Colina de las Rosas.

Al romper el día, la noticia se difunde como mancha de aceite, llega a oídos del Obispo y de las Autoridades Civiles. El prodigio es juzgado por todos como un signo de bienaventuranza de parte del Cielo hacia la ciudad de Bérgamo afligida por tantos problemas, hacia una Italia martirizada por encarnizadas enemistades y discordias, hacia la Iglesia desgarrada por las divisiones del cisma. San Bernardino de Siena, que por aquellos días se encuentra en Bérgamo, considera que aquella aparición nocturna es una bendición de la Virgen. 

Todos coinciden en la intención de erigir un Templo en reconocimiento por las abundantes gracias de la Virgen. Así el obispo de Bérgamo, Monseñor Francesco Agazzi, informa al Papa Martín V, electo por el Concilio de Costanza el 11 de noviembre de aquel mismo año de 1417. De este modo es el propio Papa quien autoriza la construcción de la iglesia dedicada a Santa María de las Rosas que sería inaugurada el 30 de mayo de 1418. En 1425 el obispo Agazzi, a pedido personal de San Bernardino de Siena, inauguró a su vez el monasterio anexo de las Hermanas Clarisas. Este Santuario bergamasco fue destruido hasta sus cimientos en 1846.

Por su parte, mientras en Bérgamo se cursaban las gestiones para aquella construcción, los dos afortunados videntes vuelven a Albano y compran el terreno donde tuvieron la primera visión, en el punto exacto donde el sendero de luz se introdujo en la ruta principal a Bérgamo. Y levantan ahí la Capillita que convocará la devoción de los fieles por 438 años, hasta 1855.

Cuando, finalizada la terrible epidemia de cólera, por voto unánime de la población va a ser edificado el Santuario que, varias veces remozado con el correr de los años, se mantiene hasta hoy para nuestra admiración. La devoción a la Virgen de las Rosas, que con el paso del tiempo había ido decayendo, vuelve a encenderse en Albano al desatarse la epidemia de cólera de 1855.

A instancias del Comuno Suardi –que ya desde 1853 se hallaba empeñado en reavivar la memoria y la fe en aquellos prodigios de 1417-, el Párroco de entonces, Don Giacomo Canini no sólo exhortó a su grey a recurrir con la oración a la Virgen de las Rosas, sino también a prometerle la construcción de un Santuario en el predio de la capilla si les concedía la gracia de poner término al contagio. La oración y el voto formulado obtuvieron la respuesta deseada. El contagio cesó y el 20 de setiembre de 1855 fue colocada la primera piedra del nuevo Santuario fue solemnemente inaugurado el 4 de enero de 1858, recordando el milagro ocurrido cuatro siglos atrás.

Lamentablemente este edificio se demostró bien pronto totalmente inadecuado e insuficiente, por lo que el 6 de marzo de 1879 el Santuario debió ser demolido, dando inicio de inmediato a las obras para la construcción del nuevo templo que sería abierto al culto en 1883.

En el 1900, el ábside y la cúpula del Templo son ornados con frescos de Luigi Tagliaferri, las paredes laterales decoradas con cuadros de la Natividad de María y de la Declaración de Jesús desde la Cruz de Vittorio Manini; el cuadro central de la Aparición y los medallones de entorno son de Arturo Compagnoni.

El mayor deseo de los fieles hubiera sido ver la imagen de la Virgen de las Rosas coronada en 1917, quinto centenario de la Aparición, pero la feroz guerra que entonces azotaba al mundo entero lo impide, postergando la solemne ceremonia hasta el 14 de setiembre de 1920.

La devoción a Nuestra Señora de las Rosas se fue extendiendo, naturalmente, mucho más allá de las fronteras locales, especialmente durante las últimas guerras mundiales. La fiesta de la Aparición se conmemora cada 30 de mayo, pero se festeja también el último domingo de mayo con una celebración solemne, y también los días 3 y 4 de enero, que fue cuando se presentó la aparición.

27 de marzo de 2023

Nuestra Señora de las Luces

Del sitio Aleteia:

En San Severino, (Marcas, Italia) en los años 1560 y 1584 y durante un cierto período de tiempo, varias personas fueron testigos de un hecho increíble entorno a una imagen de la Virgen María.

Dicha imagen de la Virgen María con el Niño Jesús, fue encargada por una familia pudiente del lugar, para colocarla a la entrada de su finca agrícola.

La obra fue realizada por el entonces renombrado artista local Giangentile Di Lorenzo en el año 1560.

La tradición sostiene que en el mismo año que fue pintada  la imagen, comenzó a resplandecer con una luz milagrosa, de misteriosas pequeñas llamas suspendidas alrededor del retrato.

Por un cierto periodo, pasantes, curiosos, fieles, como así también las religiosas de los conventos cercanos pudieron admirar el evento extraordinario.

Quizás aún más extraordinario fue la reaparición del milagro en la noche del 16 de enero de 1584 hasta abril del mismo año.

A partir de este momento, las monjas clarisas del convento cercano quisieron oportunamente iniciar la construcción de un santuario para proteger la imagen milagrosa y fue denominada Virgen de las luces.

Inicialmente, la congregación de los Padres Filipinos (de san Felipe Neri) fueron los encargados de custodiar el santuario, para luego pasar a ser cuidado primero por los Padres Barnabitas y luego por los monjes cistercienses que custodiaron con celo el santuario y la venerada escultura de la Virgen María.

En el año 1747, el Papa Benedicto XIV hizo coronar la imagen de la Virgen y el Niño con una diadema de oro. Todos serían conscientes de la importancia de la figura pródiga.

El santuario está situado en la colina que domina la ciudad de San Severino, no lejos de donde se encuentra la antigua catedral de la ciudad y no lejos de los monasterios femeninos de las monjas cistercienses y clarisas.

La iglesia tiene un diseño modificado a cruz griega. Está conformada por la nave y cuatro capillas laterales.

En la primera capilla a la derecha se encuentra representado san Carlos Borromeo atribuido a Felice Torelli.

En la siguiente capilla a la derecha, un lienzo representa la Vida de la Virgen, obra de Giovanni Andrea Urbini.

Las capillas de la izquierda fueron decoradas por el pintor Felice Damiani y Vincenzo da Camerino. Entre las representaciones se encuentran la Visitación, el Sueño de San José y el Viaje de María y José a la Casa de Isabel.

También se encuentran los restos del beato Pellegrino da Falerone y Bentivoglio de Bonis da San Severino, ambos entre los primeros discípulos de San Francisco.

En la segunda capilla podemos ver la  Adoración de los Reyes Magos, la Circuncisión y la Adoración de los Pastores.

En el año 2016 debido al terrible terremoto que azotó parte de Las Marcas, la iglesia quedó inutilizable por un tiempo. Actualmente puede ser visitada y está administrada por las Hermanas Misioneras del Amor de Cristo.

Hoy pedimos una oración especial, por las víctimas  y los daños ocasionados por el fuerte aluvión en Las Marcas ocurrido la noche del jueves 15 de septiembre de 2022

Un Ave María en especial por los dos desaparecidos entre el fango Brunella (56 años) y el pequeño Mattia (8 años).

A ti Madre de Luz te los encomendamos

17 de marzo de 2023

Nuestra Señora de la Confianza

Del sitio Ob Amorem Dei:

La Santísima Virgen enseñó esta advocación a la Sierva de Dios Clara Isabella Fornari, con el fin de que, quienes pidieran su protección ante su imagen, consiguieran además de sus pedidos, la gracia de la Confianza, del arrepentimiento de sus pecados y del amor a Ella: virtudes importantísimas para nuestra salvación.

El 25 de junio de 1697, un hogar católico en la Ciudad Eterna celebraba el nacimiento de una hija. No imaginaban los felices padres que la Divina Providencia había destinado a esa pequeña niña para ser el noble instrumento de sus manos con el fin de introducir en la Iglesia una de las más hermosas advocaciones de la Santísima Virgen: “Madonna della Confianza” (Nuestra Señora de la Confianza).

Siendo aún joven, Clara Isabella Fornari se hizo religiosa y llegó a ser la venerable abadesa del convento de las Pobres Clarisas de San Francisco en la ciudad de Todi, Italia.

Ella adoptó desde el principio una severa vida de penitencia y soportó valientemente pruebas indecibles durante muchos años.

La hermana Clara también nutrió una muy especial devoción a la Virgen María, que dejó representada en cuadros sagrados que la talentosa sierva de Dios pintó con sus propias manos.

Muchos de los cuadros de la “Madonna” de la hermana Clara – ya sean las copias o los originales – circularon ampliamente debido a que su confesor los entregó a amigos y conocidos. Los que recibieron los cuadros encontraron siempre auxilio en sus necesidades.

Hasta su muerte en olor de santidad en 1744, la hermana Clara siempre mantuvo consigo un cuadro oval que retrataba la maternal figura de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos.

Muchas gracias extraordinarias se han atribuido a este cuadro, que permanece en la ciudad de Todi. Especialmente beneficiados fueron los enfermos que recurrieron a la intercesión de la Madre Santísima delante del cuadro.

Una copia de este cuadro se venera actualmente en el Seminario Mayor de Roma, cerca de la Basílica de San Juan de Letrán. La imagen dio origen a una devoción de la Santísima Virgen, bajo el título de Madre de la Confianza. Esta conocidísima reproducción de Nuestra Señora de la Confianza llegó a la capital de la Cristiandad acompañada por la copia de un documento escrito por la Sierva de Dios con una promesa para todo aquel que venerara la imagen.

El seminario ha mantenido siempre a la imagen en gran estima. Los estudiantes que recurrieron a ella en sus necesidades más apremiantes, fueron siempre atendidos por Nuestra Señora.

Durante la Primera Guerra Mundial, la Santísima Virgen protegió a más de 100 seminaristas que habían recurrido a Ella con redoblada confianza. Muchos seminaristas fueron enviados a la guerra y hay numerosas cartas escritas desde el campo de batalla reconociendo las maravillas realizadas por la “Madonna” en aquellos que habían pedido su intercesión.

Las más grandes gracias reservadas para todos aquellos que tienen esta devoción, están contenidas en la promesa de la Santísima Virgen a la venerable hermana Clara Isabella: “La divina Señora se dignó revelarme que cada alma que con confianza se presente delante del cuadro – teniendo verdadero dolor y arrepentimiento – experimentará la contrición por sus pecados y obtendrá de su Divino Hijo el perdón. Mi Divina Señora me aseguró, con el amor de una verdadera madre, que garantizaría una especial devoción hacia Ella, a todos los que contemplaran este cuadro.

Así debemos repetir con confianza y de todo corazón: “Mater mea, Fiducia mea” (Madre mía, Confianza mía.)

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

ORACION 

MADRE DE LA CONFIANZA

Madre siempre fiel,
cuando te asaltó la incertidumbre,
cuando las cosas se te hacían complicadas,
supiste confiar.

¡Y cómo confiaste!
En el momento cumbre de la historia
con decisión y firmeza
pronunciaste aquel bienaventurado
"Hágase", del que viene nuestra paz.

¡Y siempre lo mantuviste!
Las desconfianzas de otros,
los decires de tantos
nunca te apartaron
de la santa confianza.

Obténme con tu ternura,
Santa María de la Confianza,
el auxilio divino
que me permita superar
las incertidumbres cuando me acosen,
Para poder seguir fielmente a tu Hijo, Jesús.

Que así sea.

23 de junio de 2021

Nuestra Señora de Ocotlán

 Del sitio de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y de María:

Durante el año 1541 una devastadora plaga desolaba los pueblos de la zona de Ocotlán, México. El indio Juan Diego, un joven piadoso que servía con los religiosos y cuidaba a los enfermos, subía la ladera occidental del cerro de San Lorenzo y se adentró en un bosque de ocotes (pinos) que había allí junto a una barranca. 

De repente, se le presentó la Virgen Santísima quien con amabilidad le dijo: "Dios te salve, hijo mío, ¿a donde vas?".

Juan Diego quedó sorprendido pero gozoso por aquel encuentro. El amaba mucho a la Virgen y se cuidaba de mantener su altar lleno de flores. Logró decir: "Llevo agua del río para mis enfermos que mueren sin remedio". 

La Madre de Dios le invitó a que le siguiera: "Ven en pos de mi, yo te daré otra agua con que se extinguirá el contagio y sanen, no solo tus parientes, sino cuantos bebieren de ella; porque mi corazón, siempre dispuesto a favorecer a los desvalidos, ya no sufre ver tantas desdichas sin remediarlas".

Juan Diego, que conocía bien la zona, nunca había visto ningún manantial por allí, pero, humildemente siguió a Nuestra Señora hasta una quebrada del cerro donde Ella le mostró la fuente de Agua Santa. "Tomad de esta agua cuanta queráis, seguros de que con el contacto de la mas pequeña gota, sentirán los enfermos no solo alivio sino perfecta salud".

Juan Diego, obediente, llenó su cántaro con el agua milagrosa y siguió su camino a su aldea natal de Xiloxoxtla. Allí suministró el agua a los enfermos de la peste y todos recobraron la salud rápidamente. El suceso se propagó en seguida y llegaron muchas gentes en busca de curación y para escuchar el testimonio de la aparición de la Zoapilzin (Señora), la Virgen María.

La Virgen había ordenado a Juan Diego: "Avisa a los religiosos de mi parte que en este sitio hallarán una imagen mía, que no solo representa mis perfecciones sino que por ella prodigaré mis piedades y clemencias: la que hallada, quiero que sea colocada en la capilla de San Lorenzo".

Los religiosos cuestionaron a Juan Diego y fueron al lugar del suceso. Llegando allí ya de noche, quedaron asombrados por el prodigio que contemplaban: Arboles ardían con grandes llamaradas sin consumirse. De aquí el nombre Ocotlán que procede de dos palabras nahuas: ocotl: (ocote o pino) y tlatla: (arder). Es decir Ocotlán, el ocote que arde.

Llamó sobre todo la atención un gran árbol de ocote al que le pusieron una señal antes de regresar al convento. Al día siguiente, volvieron al lugar y abrieron con hacha abrieron el ocote señalado. Encontraron para su asombro que el corazón de aquel árbol era una preciosa talla de la Inmaculada Virgen María

La multitud jubilosa, junto con los religiosos, llevaron a hombros la Imagen hasta la capilla de San Lorenzo, aproximadamente medio kilómetro arriba, en la cumbre de la colina. La colocaron en el trono que ocupaba el Santo Mártir San Lorenzo

Según se cuenta, el sacristán, enojado de que hubiesen quitado a San Lorenzo, por dos veces sacó a la Virgen Madre del trono para poner a San Lorenzo. Cada vez, de noche, alguien ponía a la Virgen de nuevo en el trono. Por tercera vez el sacristán quitó a la Virgen en favor de San Lorenzo. Esta vez la puso en un baúl sobre el cual se echó a dormir para prevenir que la volviesen a poner en el trono. Cual fue su sorpresa cuando vio que los mismos ángeles vinieron y, de manera prodigiosa, restituyeron la Reina al trono. 

La Virgen quiso quedarse con sus hijos y estamos seguros que San Lorenzo, como todos los santos, están felices de cederle el lugar que bien le corresponde por ser Madre de Dios.

La capilla de San Lorenzo con el tiempo fue remplazada con la preciosísima basílica de Nuestra Señora de Ocotlán. Los cimientos de la actual basílica se pusieron el 13 de enero de 1687. Desde allí la Madre sigue recibiendo a sus hijos para adentrarlos en el corazón de Jesús y de su Iglesia.

La fachada tiene en el centro a la Virgen Inmaculada, la mujer del Apocalipsis(12:1). La Virgen apoya sus pies sobre tres mundos que San Francisco carga de rodilla. Estos son: los religiosos franciscanos, las clarisas y la orden terciaria de laicos. Alrededor de la Virgen están los siete arcángeles (San Miguel arriba). A la derecha de la puerta principal: San Ambrosio y sobre el: San Jerónimo. A la izquierda de la puerta: San Agustín y sobre el: San Gregorio. Se trata de cuatro doctores teólogos que escribieron inspirados sobre la Virgen. Los 12 Apóstoles aparecen, 3 en cada columna, simbolizando que son ellos los pilares de la Iglesia. También vemos en la fachada muchas frutas: Jesús es fruto del vientre de María Santísima. Todos los que allí entran están llamados a recibir muchos frutos espirituales.
Vale la pena visitar el camarín de la Virgen, repleto de arte religiosa y acceso mas cercano a la Santísima Virgen. En la cúpula está el Espíritu Santo, Jesucristo con sus Apóstoles y los santos.

Las tres promesas de la Virgen María en Ocotlán:

1- "Ven tras de mi, que yo te daré otra agua con que sanen cuantos bebieren de ella y sientan los enfermos no sólo alivio, sino perfecta salud"  

La Virgen nos recuerda las palabras de Jesús a la Samaritana junto al pozo. El agua a que se refiere la Virgen es la misma: Jesús es el agua viva que nos da vida eterna. En el evangelio de San Juan 4:14 leemos: "pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.» El agua que tomamos en el pozo milagroso es un signo del bautismo, por el que llegamos a ser miembros de Cristo y de su Iglesia. Por eso es esencial que abramos el corazón en fe para vivir nuestro bautismo. 

2- "Mi corazón ya no sufre ver tantas desdichas sin remediarlas" La Virgen en muchas apariciones manifiesta su dolor materno por ver a sus hijos, no solo enfermos físicamente, sino, sobre todo, por la condición de pecado. La vemos llorar, por ejemplo, en La Salette y en Fátima. La Virgen coopera con la obra redentora de su Hijo. Ver: "Por que llora la Virgen" 

3-"Hallarán una imagen mía que representa mis perfecciones y por ella prodigaré mis piedades y clemencia". La Virgen María, siendo Inmaculada, no tuvo nunca mancha de pecado. En ella encontramos todas las virtudes en grado de perfección. Quien se acerca a ella recibe las gracias necesarias para la santificación. Así ocurrió a Santa Isabel y a su niño en el vientre, San Juan Bautista. Lucas 1:41 "Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo"

Oremos

Virgen Santísima, Madre de Dios y madre nuestra, 
que en Ocotlán nos visitasteis para traernos la esperanza y la curación.
 
A ti acudimos con nuestras necesidades, 
pero mas que todo porque te amamos y 
porque queremos ser siempre tuyos para que nos lleves a Jesús, 
fuente de vida eterna.

9 de abril de 2019

Nuestra Señora Madre de Dios de Subukia

Del sitio de los Misioneros Oblatos o. cc.ss:

El pueblo de Subukia está situado  a 210 km al oeste de Nairobi, en el Valle del Rift Rejilla, en la Diócesis católica de Nakuru.

El santuario mariano en Kenia fue propuesto por el cardenal Michael Otunga (2003).  Fue el Rvdmo Raphael Ndingi Mwana Nzeki entonces obispo de Nakuru, quien había pedido buscar un lugar adecuado.  El cardenal Otunga propuso que el santuario se llamara "Villa de María, Madre de Dios".

En 1984, algunas personas afirmaron que vieron a una señora.  Aunque la Iglesia no confirmó oficialmente las apariciones, sin duda han ayudado a los cristianos a redescubrir la importancia de la presencia de la Virgen en su vida e hizo que el lugar se tornara popular para los peregrinos que vienen a alabar a Dios, pidiendo a María que interceda por ellos.

En 1988, la "Villa de María, Madre de Dios", fue proclamada oficialmente como Santuario Mariano Nacional.  Un año más tarde un esperado simpatizante bueno, ofreció 50 hectáreas de tierra para la nueva sede del Santuario, dado que la parroquia de San Juan Evangelista se quedó pequeña. El 9 de mayo 1991 se celebró la primera Eucaristía ya en el nuevo lugar como una acción de gracias por la generosidad de la gente local.

Una fecha significativa fue el 8 de diciembre de 1991, la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María.  En la víspera de ese día, el jefe de los trabajadores de compensación de la espesa selva en la colina se encontró con una zona húmeda de la tierra, que tenía un pequeño manantial de agua clara.  En la apertura de un pequeño barranco por la decantación, el agua comenzó a fluir hacia fuera, y ha seguido fluyendo sin falta desde entonces.  Para la gente era una clara señal del cielo, porque por aquellos días afrontaban una terrible sequía y las tribus luchaban por el agua.

Un escandaloso incidente tuvo lugar en la noche del 19 de abril de 1998, cuando los refugios de la estatua y el altar con su vivienda se incendiaron. La estatua de María traída de Irlanda fue completamente destruida, y la cabeza dañada después se encontró en el monte. Uno de los grupos que admitieron la responsabilidad de este vandalismo declaró que fue dicho por Dios que fueran a destruir la estatua, que para ellos era un ídolo, y Dios prohibió la adoración de ídolos.  Después  el Padre John Jones (el administrador del Santuario) se abocó a sustituir la antigua estatua por una nueva, tallada en madera de jacarandá de la residencia de Nuncio Apostólico en Nairobi y después de la aprobación de los obispos fue llevada a Subukia y bendecida el 9 de diciembre de 2000.

Pronto se hizo evidente que el pueblo de María en Subukia es un lugar de gran potencial nacional para llevar los kenianos en una sola familia, en virtud de nuestra Madre, María. El sacramento de la Reconciliación y la misa se ofrecen en el santuario para los peregrinos que vienen de todo el país ayunando y orando para que la paz y la unidad puedan prevalecer en Kenia. También vienen a causa de su amor a María, y por sus propias necesidades personales físicas y espirituales.

Tras el regreso a Irlanda del Padre John Jones, los obispos iniciaron la búsqueda de la orden religiosa a continuar la misión.  El  P. Francisco de Eldoret de la Diócesis fue administrador del Santuario por un momento, pero en 2005 la Conferencia Episcopal propuso que se hicieran cargo de los franciscanos.  El 29 de agosto 2005 se definió la Custodia Franciscana de Kenia, aceptaron la propuesta y el 5 de octubre de 2006, los frailes oficialmente entraron en el Santuario.

Los peregrinos que visitan Subukia encontrarán allí una gruta, capilla con la imagen de la Virgen, El Camino de la Cruz, la capilla de la primavera.  Los nuevos administradores franciscanos, tienen  planeado convertirla en un hermoso lugar de la oración y la meditación.  Depende de la ayuda financiera de los fieles, habrá una gran iglesia, el albergue de peregrinos, centro de retiro, el monasterio de las Hermanas Clarisas, una capilla para el sacramento de la reconciliación y la adoración perpetua, sala de conferencias multiuso, etc.

2 de marzo de 2019

Nuestra Señora de la Confianza

Del sitio Gaudium Press:

La imagen del a Virgen de la Confianza ha sido venerada por cerca de dos siglos en el Seminario Romano Mayor. La pintura muestra a Nuestra Señora con el Niño Jesús que se diferencia de otras imágenes porque el pequeño Hijo de Dios, a quien María lleva en su brazo izquierda, aparece señalando a la Virgen, como indicando que en ella debemos confiar.

La Madonna, ubicada en un retablo de óvalo que se entronizó en una capilla de mármol, es una copia de una obra que pertenecía a la Sierva de Dios Isabella Fornari, religiosa clarisa que actualmente se encuentra en proceso de Beatificación y fue abadesa el Monasterio de la Ciudad de Todi.

Cuentan que la religiosa recibió diversas gracias místicas y era gran devota de la Madre de Dios. Esto era notorio ya que siempre llevaba consigo un hermoso cuadro de la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos, imagen a la que le atribuían milagros.

Debido a los regalos que esta pintura daba, fue naciendo una especial devoción bajo el título de la Madonna della Fiducia - Virgen de la Confianza-, realizándose un sinnúmero de copias. Una de estas es la que se encuentra en el Pontificio Seminario Mayor de Roma.

Como patrona del Seminario la devoción a Nuestra Señora de la Confianza fue creciendo, sobre todo durante el siglo XX, extendiéndose incluso por el mundo, gracias a los antiguos alumnos y sus deberes pastorales en diversos puntos del planeta.

Dicen, además, que fue gracias a esta venerada imagen que el Seminario se vio librado en dos ocasiones de la tragedia: cuando Roma se vio durante tres décadas, entre los años 1837 y 1867, asolada por la epidemia de cólera, que no afectó a ninguno; y cuando cien seminaristas que fueron enviados a la Primera Guerra Mundial se vieron salvos gracias a la intervención de la Madre de Dios.

Estos hechos han llevado a que la Madonna de la Fiducia sea particularmente venerada por los seminaristas, quienes todos los años durante su fiesta le rinden especiales tributos, y renuevan su voto de confianza a Nuestra Señora.

19 de junio de 2018

Nuestra Señora de la Misericordia de Riminí

Del sitio web Flickr:

El santuario se encuentra en la iglesia de Santa Clara, construido en el siglo XIV por las monjas Clarisas que vivían en el monasterio adyacente de Santa Maria degli Angeli. El pintor Giuseppe Soleri Rimini en 1796 pintó la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia en óleo sobre lienzo y se lo dio a la hermana clarisa Sor Clara.

En 1810 el cuadro fue colocado en el altar de la iglesia de Santa Chiara, que en 1825 fue transferido a los Misioneros de la Preciosa Sangre.

El 11 de mayo 1850 fue el movimiento prodigioso de los ojos de la Virgen, un evento que se dice una y otra vez. La noticia se difundió de inmediato y al día siguiente fue el 12 de mayo se decidió asignar a conmemorar el milagro.

El 15 de agosto 1850 el beato Papa Pío IX quiso coronar la imagen sagrada, se presentó en el marco de oro, plata y piedras preciosas en las que se encuentra el lienzo.

La iglesia de Santa Chiara, después de los hechos milagrosos, que fue ampliado y restaurado en estilo neoclásico por el arquitecto Juan Benedictinos, tomando el nombre del Santuario de Nuestra Señora de la Misericordia.

Tacho Juarez Herrera 
Doméstico de su Santidad y 
Canónigo Honorario de la Basílica de Ocotlán