Mostrando entradas con la etiqueta Santa Isabel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Isabel. Mostrar todas las entradas

30 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María como Reina y Madre de Todo lo Creado

 

Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Diócesis de Cucuta:

"Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Apocalipsis 12, 1).

Este texto bíblico del Apocalipsis a lo largo del tiempo ha tenido diversas interpretaciones en torno a la figura de la Madre-Reina, haciendo referencia a Israel, Jerusalén y a la Iglesia como madre revestida del favor divino; pero sin duda la madre revestida de sol por excelencia es la Madre de Dios, de quien Lucas dice: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1, 26). Es fundamental iniciar diciendo que, de la maternidad divina de la Santísima Virgen, se desprenden todas las perfecciones y privilegios que le adornan como la llena de gracia; por la realeza de su Santísimo Hijo, Ella es la reina madre. Es posible hablar del reino de Jesús y de María, pues a la madre del rey le es propio el trono.

"La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores" (Lumen Gentium 59).

El sí de María ante las palabras del Ángel da el consentimiento libre a su papel fundamental en el plan salvífico de Dios. Efectivamente todo parte de la voluntad divina pero siempre respetando la libertad humana; ante la propuesta de ser la Madre de Dios (Theotokos) María dice: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38); reconociendo la grandeza de Dios quien la exaltaría por tan grande humildad y generosidad.

En este orden de ideas, María es bendita entre todas las mujeres, y es la perfecta discípula, es el ejemplo de las virtudes y la reina de la paz, sin duda su cooperación en la extensión del reino fue y es crucial para la Iglesia, ya que además es la Mater Ecclesiae, la cual cuida de sus hijos que son perseguidos: "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús" (Ap 12, 17).

"A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso la proclama Madre de Dios, se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo (…) Pero ya en un fragmento de una homilía, atribuido a Orígenes, aparece este comentario a las palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: 'Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres, tú, la madre de mi Señor, tú, mi Señora'. San Juan Damasceno atribuye a María el título de 'Soberana': 'Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas'".

Como ya se ha dicho, la realeza de María está subordinada a la de Cristo, quien no solo es rey por ser Hijo de Dios sino porque es el Redentor; la Madre de Dios es la nueva Eva que coopera en la obra de Dios y representa de manera especial al género humano. El misterio de la Ascención y la Asunción están relacionados, pues al ser asunta al cielo, María posee y ejerce sobre el universo una soberanía dada por su Hijo, lo cual no quiere decir que la realeza de María nos aleja de Ella, sino que por el contrario su solicitud para con sus hijos es permanente y a través de su intercesión obtenemos favores y gracias.

En definitiva, la Santísima Virgen es establecida por el Señor como Reina universal del cielo y de la tierra, ha sido elevada sobre todos los seres celestes y sobre la jerarquía de los santos y eso da a la Iglesia una especial gracia, la de tener una Madre-Reina que intercede, guía y acompaña. «Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo».

 Diác. Elkin Jesús Ardila Boada
Teólogo Bíblico
Parroquia Sagrada Familia

24 de abril de 2026

Nuestra Señora del Atlas

 


Adaptado del sitio Iglesia en Aragón:

Estamos a las puertas de las ceremonias de beatificación de monseñor Pierre Claverie, antiguo obispo de Orán, y 19 de sus compañeras y compañeros asesinados en Argelia entre 1994 y 1996 y entre ellos se encuentran nuestros siete hermanos del monasterio de Notre Dame de l’Atlas.

Los obispos de la Conferencia Episcopal Regional de África del Norte han destacado que los 20 mártires "son testigos de una fraternidad sin fronteras, un amor que no hace diferencias". Y "su muerte pone en evidencia el martirio de muchos argelinos, musulmanes, buscadores de un significado, artífices de la paz, perseguidos por la justicia, hombres y mujeres con un corazón correcto, permanecieron fieles a la muerte durante esta oscura década que ha ensangrentado Argelia"

Es un buen momento para hablar de la advocación de Notre Dame de l’Atlas, que lleva nuestra comunidad monástica. Hay que comenzar diciendo que todos los monasterios cistercienses están dedicados a Nuestra Señora.

Los monjes cistercienses, en un principio llegaron a Argelia en 1843, procedentes del monasterio de Notre Dame de Aiguebelle y se establecieron en Staouëli a 17 kilómetros al oeste de Argel, creando la comunidad de Notre Dame de Staouëli. La fundación la iniciaron 13 monjes, poniendo la primera piedra el 14 de septiembre de 1843, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Consagrándose el monasterio el 30 de agosto de 1845, contando con 67 monjes presentes y llegando en 1845 a los 120 monjes. El monasterio fue erigido en la abadía en 11 de julio de 1846.  Entre los moradores del monasterio podemos contar al Beato Carlos de Foucauld que vivió allí un tiempo.

Cuando en 1843, los Trapenses se instalaron en Staouëli, Monseñor Dupuch obispo de Argel, regala la estatua de María, en bronce que a su vez le habían regalado las Religiosas del Sagrado Corazón de la Rue Varenne, de París, al P. Regis, abad de Staouëli. Los monjes entronizan la imagen de la Virgen sobre la puerta del monasterio, con una  inscripción: “Posuerunt me custodem” (“me pusieron de guardiana”). Fue rodeada allí de la oración de los monjes cistercienses de Notre-Dame de Staouëli y velaba sobre ellos. 

En 1857 Monseñor PAVI les pide la imagen a los monjes para que presida la Basílica que construye en Argel. Fue Monseñor PAVY, se dirigió a la Trapa de STAOUËLI y les dijo: “hiciste de esta Virgen la guardiana de vuestra casa, y yo he venido a pediros que la hagan la reina de África”. La solicitud fue aceptada. Una vez construida la basílica de Argel, la ceremonia de entronización bajo el nombre de “Basílica de Notre-Dame de África” se fijó para el 30 de abril de 1876, fecha elegida para celebrar a Nuestra Señora de África en todo el continente. Se convirtió en el signo de la intercesión de María, y como dice la inscripción del perímetro del ábside de la basílica, “Rogad por nosotros y por los musulmanes” (tal como aparecía ya en Staoueli). Y es así como la imagen de Notre-Dame d’Afrique llegó desde la Trapa a la Basílica de Argel.

Hay otra estatua de la Virgen, en el cementerio de  Staouëli, es grande, como de unos 3 metros y se cree salió de los talleres de Virebent de Toulouse. Es a los pies de esta imagen ante la que posiblemente se recogería el Beato Carlos de Foucauld, durante su estancia de un año en el monasterio de Staouëli, antes de salir para el Sahara en octubre de 1901. Por desgracia, durante la introducción de las leyes de secularización de Combes de 1901, el superior vendió, por un precio ridículo, las tierras de la Trapa; entonces la comunidad se vio obligada a salir y desapareció en 1904 la presencia cisterciense Argelia.

Pero vuelven otra vez los monjes al Norte de África. Y es en 1934, cuando un grupo de monjes del monasterio de Notre-Dame de la Délivrance en Eslovenia, ante el miedo a ser expulsados, marchan a Argelia y abren un “refugio” en una casa situada en un lugar llamado Ouled Triff. La casa es una granja de la Sociedad de Arboricultura de Titteri, está aislada (lo que la hace excelente) pero pequeña, incómoda y falta de agua. La comunidad es muy pequeña, consta de 2 monjes y 3 hermanos conversos. Es a partir de este lugar que el nuevo monasterio comienza a llamarse Notre-Dame de l’Atlas. Solamente resisten un año en este lugar poco acogedor y en 1935 descienden a Ben-Chicao, donde encuentran una finca grande con grandes edificaciones, que podrían acoger a una gran comunidad; pronto llegaron a ser 15 monjes en Notre-Dame de l’Atlas. Pero hay un problema, la propiedad pertenece a la Asistencia Pública y, por lo tanto no podían quedarse ni como inquilinos. Había que localizar un lugar para la Fundación definitiva.

La búsqueda de los Padres y la ayuda de los amigos les llevó a descubrir la finca de Tibhirine, con regadío y agua abundante, a 90 km al sur de Argel, a 1100 metros de altitud y a 7 km de la ciudad de Medea. Es allí que se funda el monasterio definitivo de Notre-Dame de l’Atlas y bajo la filiación de Notre.Dame de Aiguebelle. La comunidad cuenta de salida con 13 monjes (alguno de ellos antiguos monjes de Staouëli). La cruz de la Fundación se erigió el 7 de marzo de 1938, coincidiendo con la fiesta de las santas bereberes Felicidad y Perpetua, mártires de Cartago en el año 203.

El 24 de diciembre de 1938 el priorato es oficialmente erigido y consagrado a Nuestra Señora del Atlas. Y es en agosto de 1939 que los hermanos Cèlestin  y Eugène, van la antigua abadía de Staouëli a buscar en su cementerio la gran estatua de la Virgen. Esta imagen representa a María encinta, sobre una media luna y la cabeza coronada por doce estrellas. La traen a Tibhirine y la colocan sobre un pedestal que habían construido en lo alto del cerro Abb-el-Kader, en la montaña, dominando todo el valle. La imagen es bendecida el 8 de septiembre, en la fiesta de la Natividad de la Virgen. En ese tiempo ya son 20 monjes en comunidad, que viven de lo que produce la finca del monasterio.

Esta imagen es idéntica a la que corona la fachada de la Basílica de Notre-Dame d’Afrique en Argel. Otro vinculo más con Notre-Dame d’Afrique. Pero la imagen de N.-D. de l’Atlas en Tibhirine está muy destrozada, voluntariamente y por el paso del tiempo. Le faltan los brazos, tiene rota la corona y destrozos en la cara.

Es en el año 2000 que la comunidad se traslada definitivamente de Fez a Midelt, donde se encuentra actualmente. El monasterio sigue siendo Notre-Dame de l’Atlas, aunque la imagen que acompaña hoy a los monjes, no es ninguna estatua, sino el icono de la Ternura, al que contemplaban los hermanos durante la Salve y los rezos del Angelus.

María, la madre de Jesús, es un tema privilegiado del diálogo entre cristianos y musulmanes. La oración diaria es cerrada tradicionalmente por la Salve Regina. La comunidad de Notre-Dame de l’Atlas se miró muy especialmente en el misterio de la Visitación, y esa quiso que fuese su presencia entre los hermanos del Islam, como María llevando a Jesús a su prima Isabel.

 José Luis Navarro
 27 - noviembre - 2018

22 de noviembre de 2025

Oración a Nuestra Señora del Puerto Seguro

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Cuando nos sentimos perdidos, 
Ella nos toma de la mano. 
Ante todo, la Virgen es madre. 
Con infinita ternura, 
nos ayuda a levantarnos cada vez que tropezamos 
y nos impulsa hacia adelante.
 
Cuando todo parece oscuro, 
María es la estrella que nos marca el camino. 
Su prontitud para ir a visitar a Isabel
su compasión en las Bodas de Caná; 
su firmeza al pie de la cruz, son modelos para seguir.
 
Cuando nos cuesta discernir qué senda tomar, 
Ella nos acompaña con su oración. 
 
Santa María, 
puerto seguro”, 
hoy te encomendamos nuestras dudas y dolores. 
Confiamos en tu intercesión, 
estamos en busca de la paz.

María, ruega por nosotros.

Amén

 

20 de octubre de 2025

Nuestra Señora del Magníficat

 


Del sitio de los Misioneros Servidores de la Palabra:

Los Servidores de la Palabra vemos en la Madre del Señor Jesús a nuestra propia Madre, y el mejor ejemplo a imitar, por eso la honramos muy especialmente en la advocación de la Virgen del Magnificat, y la celebramos el día 31 de mayo, en ocasión de su visita a su prima Isabel.

¿Qué simbolizan las diferentes partes que integran el icono de la Virgen del Magnificat?

La Virgen exulta, extasiada, ante el misterio de la Encarnación, descubierto por Isabel. Con los brazos extendidos, María glorifica al Señor, proclamando las maravillas que Él hace con los humildes, a beneficio de la humanidad.

Su cabeza está rodeada por el halo que simboliza su santidad, y desde la parte superior de Ella, hasta los extremos de ambas manos, se dibuja el Triángulo de la Santísima Trinidad. María queda envuelta en el Misterio divino al convertirse, por su obediencia y total entrega, en hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo.

En el seno purísimo de María aparece un círculo, y dentro de éste una flama. Es el símbolo de la presencia del Verbo divino que se encarna en Ella. 

Desde la ventana se ve el cielo, símbolo de la morada de Dios. 

2 de septiembre de 2025

Nuestra Señora María de Nazaret


Del blog Peregrinaciones:

Hoy, 8 de abril, celebramos litúrgicamente la Fiesta de la Anunciación, una ocasión que nos invita a sumergirnos en la esencia misma del misterio de nuestra fe: Dios hecho hombre. Aunque esta festividad se conmemora el 25 de marzo, este año ha sido excepcionalmente pospuesta debido que el 25 de marzo pasado coincidió en los días de la Semana Santa, en la cual meditamos los profundos misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

En este día especial, queremos dirigir nuestra mirada hacia la majestuosa obra escultórica que adorna la Basílica de la Anunciación en Nazaret, en Tierra Santa: "María de Nazaret". Esta impresionante obra, realizada en 1998 por el talentoso escultor Gregor Mussner, fue concebida como parte de la "Peregrinación Mundial de María", en preparación al Año Santo Jubilar del 2000.

Con una altura de 165 cm y un peso aproximado de 65 kilos, esta escultura de madera de tilo, pintada al óleo, no solo es una obra de arte, sino también un mensaje para nuestra fe.

La escultura representa a la Virgen María en uno de los momentos más trascendentales de la historia: el instante posterior de que recibe el anuncio del Ángel Gabriel que sería la Madre de Cristo. Su juventud y alegría resplandecen en la expresión de su rostro, mientras el movimiento de su pie y sus ropas sugiere una prisa amorosa por acudir en ayuda de su prima Isabel, que también estaba encinta en su vejez como le había anunciado el ángel (Lucas 1,39).

Cada detalle de esta escultura lleva consigo un profundo significado. Las manos de María nos hablan: la izquierda vuelta hacia su pecho, indicando que lleva a Jesús en su seno, ofreciéndolo al mundo con amor materno; la derecha extendida, invitándonos a caminar con Ella en el camino de la fe.

La vestimenta de María refleja con sencillez su triple realeza: Reina del mar (esmeralda), de la tierra (pardo) y del cielo (azul), representadas en los colores de su vestido, capa y manto respectivamente. Esta imagen original de "María de Nazaret" reposa en un nicho frente a la casa-gruta de la Virgen María en la Basílica de la Anunciación, en el corazón mismo de Tierra Santa.

Es importante destacar que esta escultura fue coronada en 1998 por su Santidad Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, en un gesto que simboliza la reverencia y la devoción que millones de fieles depositan en la Madre de Dios. En aquel mismo año, emprendió una peregrinación por 35 países de los 5 continentes, llevando consigo el mensaje de esperanza y amor que María personifica. 

Una réplica más pequeña de la misma escultura preside la procesión de velas de cada sábado en Nazaret, conocida como la Fiaccolata, donde peregrinos y cristianos locales se unen en comunión y oración. Personalmente, como otros peregrinos, he tenido la bendición de llevar la hermosa imagen en andas durante la procesión. Sentir su presencia cercana, su mirada serena y su amor maternal nos llena de consuelo y fortaleza en nuestro caminar de fe.

En este día especial, recordamos con gratitud y reverencia el misterio de la Encarnación: Cristo, el Hijo de Dios, hecho hombre en el seno de María para nuestra salvación. Que la figura de "María de Nazaret" nos inspire a seguir su ejemplo de humildad, obediencia y entrega total a la voluntad de Dios. Que su amor maternal nos acompañe siempre en nuestro camino hacia la plenitud de la vida en Cristo. ¡Feliz Fiesta de la Anunciación!
 

22 de agosto de 2025

La realeza de Nuestra Señora

 


Del sitio Catholics New Agency:

La Iglesia católica celebra anualmente la fiesta de la Realeza de María el 22 de agosto. La mayoría de la gente, al oír hablar de esta celebración, pensaría en Ella como algo más bien dulce y sentimental, una devoción pintoresca para abuelas con gusto por la espiritualidad sacarina. Pero cuando examinamos esta fiesta como deberíamos, a través de los ojos bíblicos, surge una imagen muy diferente.

La indicación bíblica más clara de que María de Nazaret es una reina es un pasaje notable del capítulo 12 del Apocalipsis.El autor de la visión ve una señal extraordinaria en el cielo: una mujer vestida con el sol, la luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Doce, por supuesto, es una designación de las tribus de Israel, y la corona es una indicación bastante inequívoca de que se trata de una figura real. Pronto queda claro que esta mujer no es sólo una reina, sino, más exactamente, una reina madre, pues oímos que está dando a luz a un rey, uno que está "destinado a gobernar las naciones con vara de hierro".

Tanto la reina madre como el niño rey se ven envueltos en una terrible lucha. El vidente nos dice que un temible dragón se dispone a devorar al niño en cuanto nazca.

Pero Dios arrebata al niño y lo lleva a la seguridad del trono divino, mientras que la madre huye al desierto donde encuentra refugio. A raíz de esto, estalla una guerra entre "Miguel y sus ángeles" y el dragón y sus partidarios angélicos.Esta imagen es, por supuesto, simbólicamente rica y multivalente, pero como mínimo indica que la reina y su hijo real son protagonistas de una guerra espiritual de cierta magnitud. Son, en una palabra, guerreros.

Justo antes de este pasaje, al final del capítulo 11 del Apocalipsis (y recuérdese que las denominaciones de los capítulos llegaron muchos siglos después de que se compusiera originalmente este texto), encontramos la visión del templo celestial. En medio de relámpagos, truenos y una poderosa tormenta de granizo, el vidente ve el Arca de la Alianza dentro del templo.

El arca, recordemos, era el contenedor de los restos de los Diez Mandamientos, y por tanto el objeto más sagrado para el antiguo Israel. Colocada en el Sancta Sanctorum del Templo de Jerusalén, el arca se consideraba el vínculo entre el cielo y la tierra, el portador definitivo de la presencia divina.

Cuando el rey David llevó el arca a la Ciudad Santa, bailó ante ella con temerario abandono. Además, en varios momentos de su historia, Israel llevó el arca a la batalla, sobre todo cuando los sacerdotes marcharon con ella siete veces alrededor de las murallas de Jericó, antes de que éstas se derrumbaran.

Ahora bien, la yuxtaposición de la visión del arca en el templo celestial y la visión de la reina madre vestida del sol no puede haber sido casual. El autor del Apocalipsis nos está diciendo que María, portadora del Verbo de Dios hecho carne, era el Arca de la Alianza por excelencia.

De hecho, cuando visitó a su prima Isabel, embarazada de Juan el Bautista, éste saltó de alegría en el vientre de su madre, una hermosa imitación infantil de la danza de David ante el arca verdadera.Tanto el arca como la reina están asociados a la guerra espiritual.

En su oración del Magnificat, recogida en el Evangelio de Lucas, María habla del Dios "que ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes". Como su Hijo, María no lucha con las armas enclenques del mundo, sino con las armas del amor, el perdón, la compasión y la no violencia provocadora.

Quienes hayan hecho un retiro jesuita basado en los ejercicios espirituales de San Ignacio reconocerán la meditación de los "dos estandartes". Ignacio pide al ejercitante que imagine un gran campo de batalla. A un lado, bajo el estandarte de la Iglesia, está el ejército de Cristo; al otro, bajo el estandarte de Satanás, está el ejército de los poderes oscuros. Entonces Ignacio obliga al ejercitante a tomar una decisión, de hecho la elección más fundamental e importante que se pueda imaginar, la elección que determinará todo lo demás que dirá y hará durante el resto de su vida: ¿A qué ejército te unirás?

Bob Dylan planteó la misma cruda opción espiritual en su canción de 1979 "Gotta Serve Somebody" ("Puede ser el diablo o puede ser el Señor, pero tendrás que servir a alguien"). En otras áreas de la vida, se requiere una buena cantidad de matices y sutilezas, pero en el nivel más básico, en el que uno determina la orientación fundamental de su vida, las cosas se vuelven en realidad bastante sencillas y claras.

La fiesta de la Realeza de María tiene que ver con esta elección: ¿Cuál es tu posición en la gran lucha espiritual? ¿Con qué ejército luchas? ¿Marchas bajo el estandarte de la Reina Madre y su Hijo, o con sus enemigos? ¿Sales con el Arca de la Alianza o contra ella? Di lo que quieras sobre estas preguntas, pero no son ni dulces ni sentimentales.

29 de junio de 2025

Viajando con Nuestra Señora en el Año Jubilar 2025

Traducido del sitio Catholic 365:

2025 es el Año Jubilar, siguiendo la tradición de la Iglesia de celebrar uno cada veinticinco años. En el documento que declara este año jubilar, Spes Non Confundit, el papa Francisco exhorta a todos a que este año sea "un momento de auténtico encuentro personal con el Señor Jesús, 'la puerta' (cf. Juan 10, 7.9) de nuestra salvación, a quien la Iglesia tiene el encargo de proclamar siempre, en todas partes y a todos como nuestra 'esperanza' (1 Timoteo 1, 1)". El jubileo, pues, es y debe ser sobre Jesucristo. Es un tiempo para construir y/o profundizar la relación con Jesucristo, la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo de Dios y el hijo de María. El año jubilar es, pues, un año "de esperanza... Jesús, nuestra esperanza".

Esto se hace eco de las palabras del papa Benedicto XVI, quien expresó tan bellamente lo que significa ser cristiano. Escribió: Ser cristiano no es el resultado de una elección ética de una idea elevada, sino el encuentro con un acontecimiento, una persona que da a la vida un nuevo horizonte y una dirección decisiva (Deus Caritas Est). El año jubilar es, por tanto, un año de encuentro con Jesucristo. Ser cristiano es ser un pueblo pascual.

En el Evangelio de Juan, Cristo declaró: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí". Es evidente que Jesucristo es el Camino hacia el Padre. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el camino hacia Jesucristo? Muchos no se plantean esta pregunta. Nuestra fe nos enseña que los sacramentos son el camino obvio hacia Cristo. A través de estos canales de gracia instituidos por el mismo Cristo, nos encontramos con Él. El más destacado de estos sacramentos es la Eucaristía, que es la fuente y la cumbre de nuestra vida cristiana. Encontramos a Cristo en cada misa. En el sacerdote que actúa en la persona de Cristo. Lo encontramos en y a través de su Palabra proclamada en las lecturas. Recordemos: Esta es la Palabra del Señor y el Evangelio del Señor. Por supuesto, lo encontramos en la Sagrada Comunión. Incluso en el pueblo de Dios reunido: donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy en medio de ellos. 

El mismo Cristo dijo: "Todo lo que hagáis al más pequeño de estos, me lo hacéis a mí". En Spes Non Confundit Nº 10-15, el papa Francisco enumera algunas de estas formas en las que podemos encontrarnos con Jesús: a) los presos; b) los enfermos en casa o en el hospital; c) los jóvenes; d) los migrantes; e) los ancianos, que a menudo se sienten solos y abandonados; f) los pobres, que a menudo carecen de lo esencial para vivir. 

Llegamos a Cristo a través de María, su madre. Durante este año jubilar, una forma de encontrar a Jesús es encontrar a María. Esto se expresa maravillosamente en las expresiones teológicamente ricas: A través de María a Jesús y María Stella Maris - Llévanos a Cristo. Se puede sentir la inquietud de los escépticos marianos. Si el jubileo tiene como objetivo el encuentro con Jesús, ¿por qué se propone el camino con María? No es un año mariano. ¿Por qué introducir a María en todo?

La razón es simple: existe un vínculo intrínseco entre Jesús y María, entre el hijo y la madre. Es una verdad muy simple y un hecho de las relaciones humanas que los hijos y sus madres suelen estar muy unidos. En algunas culturas africanas tradicionales, donde el gobernante tradicional, el Fon/Jefe, ejerce el poder, la Reina Madre ocupa una posición destacada, especialmente en las sociedades matrilineales. En cierto sentido negativo, el dominio de las suegras, bendición o maldición de muchos matrimonios, aclara este punto.

Nadie explica este punto de manera más hermosa que el santo papa Juan Pablo II, quien albergaba dudas sobre la intensidad de la devoción a María. Escribió: Empecé a cuestionar mi devoción a María, creyendo que si se volvía demasiado grande, podría terminar comprometiendo la supremacía del culto debido a Jesús. Aprendió de San Luis de Montfort, quien escribió que toda verdadera piedad mariana era cristocéntrica, o centrada en Cristo: toda verdadera devoción a María nos señalaba necesariamente a Cristo y, a través de Cristo, que es tanto Hijo de Dios como hijo de María, al misterio de Dios mismo. En lugar de ser un obstáculo para el encuentro con Cristo vivo, María es un vehículo privilegiado para encontrarse con Cristo el Señor.

El papa Francisco, a través de sus homilías para la solemnidad de María, Madre de Dios, que se celebra el 1 de enero de cada año (de 2014 a 2024), ofrece una perspectiva sobre la que basar esta propuesta. En 2015, destacó la inseparabilidad de Cristo y María. "Existe una relación muy estrecha entre ellos, como la que existe entre todo hijo y su madre. La carne de Cristo (caro) —que, como dice Tertuliano, es el eje (cardo) de nuestra salvación— se formó en el seno de María (cf. Salmo 139, 13). Esta inseparabilidad también queda clara por el hecho de que María, elegida de antemano para ser la Madre del Redentor, participó íntimamente en toda su misión, permaneciendo al lado de su hijo hasta el final en el Calvario. Francisco proclama en voz alta: Jesús no puede entenderse sin María."

El Concilio Vaticano II nos enseñó que cuando se honra a la madre, el hijo es debidamente conocido, amado y glorificado. Por lo tanto, al buscar encontrar a Jesucristo en el Año Jubilar a través de María, conoceremos, amaremos y glorificaremos a Jesús.

Cristo mismo nos señala, o más bien nos deja con su madre y a su madre con nosotros. Y en esa famosa frase del milagro en las bodas de Caná, María nos señala a su hijo, Cristo: Haced lo que él os diga. Estos dos pasajes, que solo se encuentran en el Evangelio de Juan, establecen para nosotros la razón de ser de invocar a María para que nos acompañe en nuestro camino. Afirmar una relación personal directa que pasa por alto o elude a María es, en el mejor de los casos, reduccionista y delirante. Si tu camino hacia Cristo no se cruza con María, entonces está claro que vas por el camino equivocado. Cristo vino a través de María para que podamos llegar a Él a través de ella.

Encontramos una increíble riqueza de recursos en la carta apostólica del papa Juan Pablo II de 2002, Rosarium Virginis Mariae, donde ofrece una base apasionada para el rosario. La imagen del rosario como escuela de María es muy poderosa y contiene la esencia de lo que logra la devoción a María. En el capítulo uno de ese documento "imprescindible", Juan Pablo II invita a todos a inscribirse en la escuela de María. Es una escuela de contemplación en la que, por ejemplo, cuando rezamos el rosario, contemplamos el rostro de Cristo en unión con su Santísima Madre y en su escuela. El santo papa Juan Pablo II afirma que "María es un modelo de contemplación, ya que, de manera única, el rostro de Jesús pertenece a María. Fue en su seno donde Cristo se formó, recibiendo de ella una semejanza humana que apunta a una cercanía espiritual aún mayor. Nadie se ha dedicado a la contemplación del rostro de Cristo con tanta fidelidad como María".

María atesoraba estas cosas y las guardaba en su corazón es un versículo que se repite dos veces en el Evangelio (Lucas 2, 19 y 51). Los recuerdos de María son preciosos e inestimables. Ella estuvo allí desde los comienzos ocultos en el seno materno, pasando por su vida, hasta la tumba y la resurrección. ¿Quién mejor que María para enseñarnos sobre Jesucristo? Y como señaló San Juan Pablo II: "Entre las criaturas, nadie conoce a Cristo mejor que María; nadie puede introducirnos en un conocimiento profundo de su misterio mejor que su Madre" (14). Aprendemos de María, la mejor maestra sobre Cristo. 

Cuando viajamos con María, estamos rezando a Cristo, dice Juan Pablo II. El papa Francisco presenta el Año Jubilar como una peregrinación. Encontramos a Cristo en y a través de una peregrinación. El jubileo es una peregrinación de esperanza. Es un año de viaje. Los Evangelios retratan a María como una viajera. Después de la anunciación, María partió apresuradamente para visitar a su prima Isabel. Ella lleva a Cristo a Isabel. Luego viaja a Belén para el censo, donde da a luz a Cristo. A continuación, huye a Egipto llevando a su bebé recién nacido, Jesús, y regresa a casa. Viaja a Jerusalén y lleva a Cristo al templo. Recordemos la Presentación. Luego, durante las fiestas religiosas anuales, María y José llevaban a Jesús al templo y, durante una de ellas, se perdió y más tarde fue encontrado. Ella viajó con su hijo al Calvario. Es desde esta cruz que Cristo ofrece a su Madre al cuidado de su amado apóstol Juan y ofrece a Juan a la protección maternal de María. En su homilía de 2014, el papa Francisco resume esto diciendo que María siempre ha estado presente en los corazones, la piedad y la peregrinación de fe del pueblo cristiano. La Iglesia viaja a través del tiempo... y en este viaje sigue el camino ya recorrido por la Virgen María. (Redemptoris Mater, 3). Nuestro camino de fe es el mismo que el de María, por lo que sentimos que ella está especialmente cerca de nosotros. En lo que respecta a la fe, eje de la vida cristiana, la Madre de Dios compartió nuestra condición.

Nuestra peregrinación de fe ha estado indisolublemente ligada a María desde que Jesús, muriendo en la cruz, nos la entregó como Madre, diciendo: "¡He aquí a tu Madre!". (Juan 19, 27). Estas palabras sirven como testamento que lega al mundo una madre. Cuando la fe de los discípulos fue puesta a prueba por las dificultades y las incertidumbres, Jesús los confió a María, que fue la primera en creer y cuya fe nunca fallaría. (Enero de 2014).

Acoger a la Madre en nuestras vidas no es una cuestión de devoción, sino un requisito de la fe: si queremos ser cristianos, debemos ser marianos, es decir, hijos de María. Durante este año jubilar, dediquemos tiempo a caminar con María para encontrar a Cristo.

Y como afirma el papa Francisco en Spes Non Confundit: "La esperanza encuentra su testimonio supremo en la Madre de Dios. En la Santísima Virgen vemos que la esperanza no es un optimismo ingenuo, sino un don de la gracia en medio de las realidades de la vida... Estoy seguro de que todos, especialmente los que sufren y los más necesitados, llegarán a conocer la cercanía de María, la más afectuosa de las madres, que nunca abandona a sus hijos y que, para el pueblo santo de Dios, es 'signo de esperanza segura y consuelo'." [21]
 

 26 - diciembre - 2024

31 de mayo de 2025

Nuestra Señora partió y fue sin demora

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. (Lucas 1, 39-40)

María, una vez que diste el sí a Dios, 
seguiste el soplo del Espíritu Santo 
y emprendiste viaje hacia la casa de tu prima, Isabel, 
para ofrecerle tu ayuda y cariño. 
¿Qué irías pensando en el camino, con el Verbo encarnado en tus entrañas? 
Acompañar a Isabel y compartir su dicha; también la tuya, 
porque no podías guardar tu tesoro sólo para ti. 
Y en ese momento, 
Isabel podría comprender algo de las maravillas que Dios estaba haciendo. 
 
Madre, te sentiste mirada y amada por Dios, 
y comprendiste con inmenso agradecimiento que te había elegido por pura gracia. 
Por eso entonaste un hermoso canto de alabanza a Dios: el Magnificat.
 
Contemplándote y siguiendo tu ejemplo de amor, humildad, disponibilidad y servicio, 
nuestra vida estará cada vez más abierta a las necesidades de los demás.
 
Entonces podremos rezar contigo al Padre: 
Mi alma canta la grandeza del Señor, 
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador

3 de abril de 2025

Nuestra Señora Madre de la Eucaristía

 

Del sitio Peregrinos de la Eucaristía:

El padre capuchino Miguel de Cosenza, en el siglo XVII, fue el primero en llamar a la Virgen con el nombre de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Posteriormente, san Pedro Julián Eymard (1811-1868), apóstol de la Eucaristía y de María, funda la Congregación de los Sacramentinos el 13 de mayo de 1856, dejando como legado para sus miembros este título mariano y su devoción. Sin embargo, sólo hasta 1921 consiguen la autorización de la santa Sede para celebrar cada año la conmemoración solemne de “Nuestra Señora del Santísimo Sacramento”; y el papa san Juan XXIII codificó este título mariano, el 9 de diciembre de 1962, fecha en que canonizó a este santo fundador.

Por otra parte, recordemos que la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima ocurrió también un 13 de mayo, y meses más tarde, Ella misma pidió, por medio de los santos pastorcitos, que se construyera en aquel lugar una capilla "para la adoración y oración a su Hijo Eucarístico". Estos dos hechos, lejos de ser una coincidencia fortuita, constituyen un maravilloso regalo de la Providencia Divina para darnos a conocer y al mismo tiempo confirmarnos el mensaje Eucarístico de Nuestra Santísima Madre.

En la Anunciación, la Santísima Virgen responde al Ángel: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lucas 1,38); en aquel mismo momento, el Verbo de Dios se encarna en su Seno por obra y gracia del Espíritu Santo. Este Misterio se actualiza en cada celebración de la Santa Misa, donde, una vez pronunciadas por el sacerdote las palabras consagratorias sobre el pan y el vino, el Espíritu Santo desciende y transforma estos dones en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. María es, Madre de Dios, por ende, Madre de la Eucaristía, porque allí Dios mismo se hace presente real y substancialmente.

Dirijamos ahora nuestra mirada hacia la imagen. En esta preciosa advocación, Nuestra Señora está vestida de blanco, como se presentó a los niños en Fátima (Esta advocación es una profundización del mensaje de Nuestra Señora en Fátima); el borde de su manto está adornado con los signos eucarísticos del trigo y la vid. En su Corazón se encuentra el Cordero de Dios, como se nos presenta el Señor en la Eucaristía, para quitar el pecado del mundo con su Sacrificio. Este signo nos habla también acerca del modo como nuestra Dulce Mamá guardaba cuidadosamente cada Palabra salida de la boca de Dios, meditándola en su Corazón.

La mano izquierda de la Virgen señala su vientre, revelando que la Palabra del Padre se ha encarnado en Ella. Y al hallarse encinta subraya el Misterio de su maternidad Divina. En su mano derecha lleva el Santo Rosario, medio por el cual concede un sinnúmero de gracias, y a la vez, es un llamado incesante a la oración, meditando en los misterios de nuestra fe. Su rostro dulce y puro transmite aquella paz y alegría de vivir en la Voluntad de Dios. Se muestra bajando del cielo –también este detalle coincide con la aparición a los pastorcitos de Fátima–, avanzando de camino a visitar a su prima santa Isabel para ponerse a su servicio.

Todos estos signos visibles, nos hablan acerca de la estrecha unión que María vive con el Señor. En la Anunciación, queda manifiesta su disponibilidad en la acogida de la Voluntad de Dios y su humildad, que reconoce en todo momento la Omnipotencia Divina. En la Pasión del Señor, su silencio interior refleja su profunda confianza y relación con Dios, también la entrega y amor con que cuidó a Jesús nuestro Señor, aun en las circunstancias más adversas, de modo que padecía, sufría y lloraba junto a Jesús su Hijo, en estrecha comunión y sumisión a la Divina Voluntad.

San Juan Pablo II, hijo amante y devotísimo de nuestra Señora, exclamó: "María es testigo particularmente sensible de ese amor que encuentra su expresión sacramental precisamente en la Eucaristía". Y en uno de los mensajes dados al padre Gobbi, la Virgen nos dice: "Yo soy Madre de la Eucaristía. Y, como Madre, Yo estoy siempre al lado de mi Hijo. Lo estuve en esta tierra; lo estoy ahora en el Paraíso, por el privilegio de mi Asunción corporal al Cielo; estoy también donde Jesús está presente, en todos los Tabernáculos de la tierra. […] Mi Corazón Inmaculado, le hace de vivo, palpitante, materno Tabernáculo de amor, de adoración, de gratitud y de perenne reparación."

Así pues, el título "Madre de la Eucaristía", nos recuerda que allí donde está Jesús, está Ella, y donde esté Ella, está Jesús. Por lo tanto, como verdadera Madre, sufre y se conduele al ver la indiferencia e ingratitud con que tratamos a su amado Hijo; así se lo expresó al padre Gobbi: "Con frecuencia Jesús Eucarístico es puesto en un rincón perdido, cuando debe ser colocado en el centro de la Iglesia y en el centro de vuestras reuniones eclesiales, porque la Iglesia es su Templo, que ha sido construido en primer lugar para Él y después para vosotros. Amarga profundamente a mi Corazón de Madre el modo con que Jesús, presente en el Tabernáculo, es tratado en tantas iglesias, donde es arrinconado, como un objeto cualquiera para usar en vuestras reuniones eclesiales".

22 de enero de 2025

Nuestra Señora de la Peregrina

 

Del sitio Pintakasi:

Quienes visiten la iglesia V.O.T (Venerable Orden Terciaria de la Orden Franciscana) en Bustillos, Sampaloc, Manila, dedicada a San Antonio de Padua, se encontrarán con esta singular imagen de María, la de la Inmaculada Concepción, bajo el aspecto de una peregrina. Esta bella imagen es la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Peregrina, que fue uno de los puntos focales de las peregrinaciones durante siglos. Su imagen se atesora y venera con amor en el Santuario de San Antonio - Iglesia V.O.T. en Bustillos, Sampaloc, Manila.

La venerable imagen de la Peregrina recuerda su visita a Santa Isabel para ayudarla en el nacimiento de San Juan Bautista, que implica un largo y tedioso viaje a la región montañosa de Judea. La Peregrina La particularidad de esta advocación mariana es que la cabeza de la Virgen está coronada con doce estrellas, viste atuendo de peregrina, está de pie sobre un globo terráqueo y aplasta bajo sus talones a la serpiente. La Virgen también lleva un sombrero de paja y sostiene un bastón con una calabaza para significar su papel de guía de peregrinos.

El tallista de la imagen es desconocido pero la imagen fue traída por el Reverendo Padre José de Santaella desde Madrid. Salió de Cádiz el 16 de agosto de 1731 a bordo del navío San Antonio el 9 de octubre del mismo año. Durante el viaje y por petición del capitán del barco, se organiza una misión para todos los pasajeros y se saca la imagen y se organizan varios actos de veneración. Gracias a la protección dispensada por la Virgen , los pasajeros salen sanos y salvos del naufragio.

Y en 1794, se construye la Capilla de las Terciarias Franciscanas junto a la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto. Ésta se puso bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peregrina y su imagen se instaló en su altar mayor. Esta capilla se convirtió en escenario de ceremonias religiosas en su honor. La característica de la devoción a Nuestra Señora de la Peregrina era la procesión anual a la que acudían miles de personas. Cabe mencionar que Teodora Alonzo, la madre del héroe nacional filipino José Rizal, era también una ferviente devota de La Peregrina y sus devotos en cierto modo igualan o rivalizan con los de la Virgen de Antipolo de los jesuitas. En 1783, los frailes franciscanos de la provincia de San Gregorio Magno trasladaron el centro de la Tercera Orden de San Francisco de Asís a Sampaloc.

En julio de 1880, la capilla de la Venerable Orden Tercera resultó muy dañada por un terremoto. El Rvdo. P. Pedro Flores, OFM, inició las primeras reparaciones de la capilla. Pero fue bajo el Rev. P. Ramón Cervices, OFM, que se terminó un edificio totalmente nuevo en 1888.

Sin embargo, este santuario a la Santísima Virgen María fue totalmente destruido en la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. En los primeros días de febrero de 1945 - durante la Liberación de Manila, la capilla V.O.T fue destruida por el fuego. Pero gracias a los esfuerzos del Rev. P. José Pamintuan - párroco de Nuestra Señora de Loreto, la imagen de la Peregrina se salvó. Durante un tiempo ocupó un altar provisional en la Residencia Sacerdotal, compartiéndolo con la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Loreto.

Después de la guerra, el Rvdo. P. Mariano Montero, OFM trasladó la imagen y devoción de San Antonio de Padua desde su refugio temporal en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, Santa Ana, Manila a las ruinas de la Capilla V.O.T. en Sampaloc y una vez construido de nuevo el Santuario, fue rededicado a San Antonio de Padua en 1947 por Su Eminencia Rufino Santos, D.D., Arzobispo de Manila. Desde entonces, la devoción a San Antonio de Padua floreció en este nuevo Santuario.

Sin embargo, en lugar de permitir que la antigua imagen se desvaneciera en el olvido, el P. Montero dio a la Peregrina un majestuoso trono en lo alto del nicho de San Antonio en el altar mayor. Ocupó esta exultante posición hasta que el retablo fue demolido en 1973 de acuerdo con los preceptos del Vaticano II. El Rev. P. Francisco Reyes, OFM hizo trasladar la imagen al nicho lateral derecho, cerca del ambón. En 1980, el Rvdo. P. Batazar Obico, OFM, hizo bajar la imagen de la Peregrina e instalar la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Fue el comienzo del doloroso exilio de Nuestra Señora de la Peregrina.

Primero fue colocada en el rellano de la escalera del campanario. Después, en los confines solitarios del lavadero. Pero fue durante estos años deplorables cuando el hno. Fernando "Popong" Martínez y el hno. Dennis de Jesús, se esforzaron por mantener viva su devoción. Cada 13 de junio, fiesta de San Antonio, contribuían con sus humildes recursos a sacar su imagen en procesión. Pero incluso esto se interrumpió.

Durante el mandato del P. Wilfredo Benito, OFM, como rector del Santuario (2001-2004), resurgió de nuevo el interés por Nuestra Señora de la Peregrina. Con los esfuerzos de sus fieles devotos, lograron convencer a los frailes de trasladar la antigua imagen dentro del convento y se realizaron investigaciones en los archivos de la Universidad de Santo Tomás que impulsaron a la Comunidad de San Antonio OFM a considerar la posibilidad de que la imagen regresara al interior del santuario.

El día más deseado, 8 de diciembre de 2003 - Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Tras 23 años de absurdo exilio, la Virgen de la Peregrina fue entronizada de nuevo en la hornacina lateral derecha. En una ceremonia sencilla pero significativa, la imagen fue llevada al trono en medio del canto de la Salve Regina, tras lo cual fue incensada.

En su homilía durante la Santa Misa, el P. Benito la presentó a los fieles. Narró con elocuencia la historia de su devoción y animó a todos a recurrir a ella.

La fiesta tradicional de Nuestra Señora de la Peregrina se celebra el tercer domingo de Adviento. Es la patrona de los peregrinos, los viajeros, las mujeres embarazadas y las parejas sin hijos, las comadronas, los enfermos y los trabajadores de la salud. Actualmente se están realizando esfuerzos para resucitar la devoción en Honor de Nuestra Señora de la Peregrina. Por lo tanto, rogamos a todos los devotos marianos que recen por el renacimiento de su devoción para que vuelva a ser exaltada como lo fue en los siglos anteriores.

11 de diciembre de 2024

San Juan Pablo II y el vínculo de las dos Guadalupes

 Del sitio Cari Filii:

El 22 de octubre se celebra la fiesta de San Juan Pablo II, uno de los Papas que más cariño y devoción ha despertado. A lo largo de su largo pontificado, que duró casi 27 años, dejó numerosas muestras de su amor a la Virgen María y a las fuentes desde donde el amor a la Virgen se propagó a todo el mundo.

Por eso destaca la especial relación que el Papa polaco tuvo con Guadalupe, pero no sólo por la gran advocación mexicana, sino también por la española, a las que el propio San Juan Pablo II vinculó entre ellas durante su visita a Extremadura en 1982.

Allí es difícil olvidar la visita del ahora santo, que además fue el primer Papa en visitar un monasterio situado en una tierra en la que nacieron muchos de los que fueron llevando el Evangelio a América.

En aquella ocasión, Juan Pablo II dijo a las miles de personas congregadas en el pequeño pueblo extremeño: “Es indiscutible la estima tan grande que le tengo a la Virgen de Guadalupe de México. Pero me doy cuenta de que aquí están sus orígenes. Antes de haber ido a la Basílica del Tepeyac, debería haber venido aquí para comprender mejor la devoción mexicana”.

De ese modo vinculaba dos advocaciones que comparten nombre y que aunque eran muy diversas entre sí compartían el celo por llevar a la Virgen al mundo entero, especialmente a tierras españolas y americanas.

En su homilía de aquel 4 de noviembre de 1982 y con un pontificado todavía dando sus primeros pasos afirmaba el Papa:

Junto con los hombres, junto con las generaciones de esta tierra extremeña y de España, caminaba también María, la Madre de Cristo. En los nuevos lugares de habitación Ella saludaba, en el poder del Espíritu Santo, a los nuevos pueblos, que respondían con la fe y la veneración a la Madre de Dios."

»De esta manera, la promesa mesiánica hecha a Abraham se difundía en el Nuevo Mundo y en Filipinas. ¿No es significativo que hoy nos encontremos en el santuario mariano de Guadalupe de la tierra española, y que contemporáneamente el santuario homónimo de México se haya convertido en el lugar de peregrinación para toda Hispanoamérica? También yo he tenido la dicha de ir como peregrino al Guadalupe mexicano al principio de mi servicio en la Sede de Pedro".

"Y he aquí que, como en otras lenguas, pero sobre todo en español —ya que en esta lengua se expresa la gran familia de los pueblos hispánicos— resuenan constantemente las palabras con las que un día Isabel saludó a María: ‘¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó el niño en mi seno. Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor’”.

A lo largo del tiempo también han surgido los escépticos que han asegurado que el Guadalupe mexicano es un mito inspirado en la historia española con el objetivo de inspirar devociones entre los nativos americanos.

Sin embargo, monseñor Eduardo Chávez, rector y cofundador del Instituto de Estudios Guadalupanos en la Ciudad de México, explica a Angelus News que existe abundante evidencia histórica de que los paralelos entre los guadalupes mexicanos y españoles no son de origen humano.

De hecho, señala que las dos historias de Guadalupe no son los únicos casos en los que María pide que sus apariciones sean informadas a las autoridades de la Iglesia; se dieron instrucciones similares en las apariciones de Lourdes y Fátima, entre otras.

No es que la historia mexicana se inventa para corresponder con la española”, dijo, sino que la Virgen María, cuando realmente es ella, es eclesial. Ella es Iglesia. Y eso se demuestra cuando envía a Juan Diego para que vaya al obispo”.

Además, las dos imágenes son completamente diferentes, incluso en su forma misma. La española muestra a María sosteniendo al niño Jesús, mientras que la tilma mexicana representa a una Virgen embarazada.

Al revelarse a sí misma como “Santa María de Guadalupe” a Juan Bernardino, el tío de Juan Diego, María “quería un nombre conocido por los españoles”, agregó Chávez porque "si no, los españoles habrían quemado su imagen de inmediato".

Al igual que el Camino de Santiago más conocido en el norte de España, Guadalupe se asocia con peregrinaciones a pie. Hay 23 rutas de peregrinaje oficiales en toda España que conducen al monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993.

La curación es un tema importante, explica Pilar Gordillo, historiadora del arte y delegada de Cultura del Arzobispado de Toledo, donde se encuentra el santuario mariano.

Esta experta cuenta que Guadalupe era históricamente conocida por los hospitales establecidos por los monjes jerónimos en la ciudad para tratar a los peregrinos y personas de las áreas rurales circundantes. “Los pacientes iban a ser curados, pero también recibirían el cuidado de la Virgen, a través de los ángeles que eran estos monjes”, asegura.

Al final de su estancia, los pacientes recibieron un par de zapatos de los monjes, un gesto práctico y simbólico. Por ello, añade que “a través del encuentro humano, la curación del alma te da zapatos, te da pies, te da alas, para caminar y volver al mundo, y poder afrontar lo que se te presente”.

11 de octubre de 2024

Maternidad de Nuestra Señora

Del sitio Enciclopedia Mariana:

En el Concilio de Éfeso, en el año 431, la Virgen María fue proclamada “Theotokos”, “Madre de Dios”. Este es el primer dogma mariano de la Iglesia. La maternidad divina de María constituye el motivo principal del culto mariano: esto aparece en la actitud de Isabel y Juan el Bautista en el momento de la Visitación (Lucas 1,39-45), que es la continuación de la Anunciación:

  • Juan Bautista se estremece en el vientre de su madre porque está lleno del Espíritu Santo.

  • El Espíritu Santo introduce a Isabel en el misterio de la maternidad de María.

  • Isabel reconoce a María como Madre del Señor.

  • Es una maternidad virginal: María es virgen (Lc 1,27) y dice “No conozco varón” (Lc 1,34).

  • Es una maternidad real: este hijo es de la descendencia de David y su reinado no tendrá fin. Cumple las promesas de Natán (2 Sam 7) y la profecía de Isaías 7, 14, que tienen en común la iniciativa unilateral de Dios y su fidelidad. Madre del mesías davídico, María es la Reina Madre a quien se dirige el homenaje y la veneración de todo el pueblo mesiánico. El Príncipe que nacerá de Ella no es solo el hijo de David, sino el Hijo de Dios (obsérvese la progresión entre Lc 1,32 y Lc 1,35).

  • Es una maternidad por obra del Espíritu Santo, que con su poder divino pone a la Virgen María bajo su sombra, como la nube que cubrió el Arca de la Alianza haciendo presente al Señor.

Semejante maternidad virginal, real, divina, obra del Espíritu Santo, es objeto de una veneración llena de asombro por parte de Isabel, prima de María y por parte de la Iglesia: “Y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? (...) ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1, 43-45).

Françoise Breynaert 
(con el apoyo del P. Ignazio Calabuig)

8 de septiembre de 2024

Con la Natividad de Nuestra Señora se ha creado un Cielo en la tierra

 Del sitio Enciclopedia Mariana:

Los evangelistas no nos dicen dónde nació María. Solo sabemos que estaba emparentada con Isabel que vivía en Judea. Por tanto, no es imposible que ella misma fuera originaria de Jerusalén, como dice una antigua tradición de la que encontramos huellas en el evangelio apócrifo de Santiago, que nos habla de los padres de la Virgen, Joaquín y Ana.

Había una casa en Jerusalén llamada "la Casa de Ana" cerca del estanque de Betsaida. Cerca de esta casa se erigió una iglesia cuya inauguración tuvo lugar el 8 de septiembre. Al principio fue la Basílica de la Natividad de María y, más tarde, en el siglo XII, se convirtió en la Iglesia de Santa Ana.

El aniversario de esta consagración se conmemoraba cada año. La festividad se extendió a Constantinopla en el siglo V y luego a Occidente. Posteriormente, se le añadió la festividad de su concepción, nueve meses antes, de ahí la fecha del 8 de diciembre.

La Natividad de María es una de las grandes festividades del año litúrgico bizantino, porque inaugura la economía de la salvación y la entrada de la Palabra de Dios en la historia de los hombres: “Este día es el preludio de la alegría universal. En este día comenzaron a soplar los vientos de la salvación” (liturgia bizantina).

Fue en la Basílica de la Natividad de María donde san Juan Damasceno, padre y doctor de la Iglesia (†749), proclamó: “Venid todos: ¡celebremos con alegría la alegría del mundo entero! Hoy, de la naturaleza terrenal, se ha formado un Cielo en la tierra. ¡Hoy es el comienzo de la salvación para el mundo!”.

20 de julio de 2024

La gran amistad de Nuestra Señora y su prima Isabel

 Hoy 20 de julio en Argentina se festeja el Día del Amigo.

Del sitio Gaudium Press

Un amigo fiel es un rico tesoro”, dice la Escritura, “su descubrimiento está prometido a los que temen a Dios”.

¡El cielo te hizo encontrar, oh María, este precioso tesoro en Isabel, a quien también fuiste dada por Dios como tesoro!

Ambas nos ofrecen el modelo de la amistad más perfecta, santa y purificada de todo lo que suele corromper las amistades humanas. Prevalecía entre ellas una feliz conformidad de sentimiento religioso.

En cuanto a ti, Virgen Santa, tanto progresaste en santidad en casa de tu prima, como si hubieras permanecido en tu retiro en Nazaret. La separación no detuvo el amor: la virtud que une dos corazones no puede estar sujeta a la inconstancia.

Por tanto, no debemos jactarnos de nuestras amistades. Amando la virtud, encontraremos un amigo que sea digno de nosotros, como un despliegue de nosotros mismos. En la medida de lo posible, hagamos de nuestras amistades un motivo de edificación, mediante el cual daremos buen ejemplo a los demás.

Sin embargo, aprendamos qué es un verdadero amigo: ayuda en la necesidad, consuelo en las aflicciones, consejo en las dudas, guía en los negocios, sinceridad y carácter. Nos anima, sobre todo con sus palabras y con sus ejemplos, a practicar nuestros deberes.

ANÓNIMO. 
Imitação de Maria. 
São Paulo: Cultor de Livros, 
2020, p.99.

31 de mayo de 2024

La visitación de Nuestra Señora por la Conversión de los Musulmanes

Del sitio Fraternité Saint-Vincent-Ferrier:

Aunque María se menciona más en el Corán que en las Escrituras cristianas, su lugar en él es mucho más limitado. Para los musulmanes, ella no es otra cosa que la Madre de Jesús profeta. El Corán no se expresa sobre los motivos que llevaron a Dios a elevar a esta criatura por encima de todas las demás. ¿No deberíamos preguntarnos sobre la falta de curiosidad de los eruditos musulmanes que "no investigaron las razones por las que María había sido colmada de gracias y favores por el Altísimo"?

Hoy, los cristianos están invitados a depositar su esperanza en la misteriosa presencia de la Santísima Virgen en el Corán. Se les invita a considerar que María también es Madre de los musulmanes, como sugirieron anticipadamente los promotores de la basílica de Argel (consagrada en 1872 por el cardenal Lavigerie), colocando esta delicada invocación sobre la entrada del coro: "Nuestra Señora de África, reza por nosotros y por los musulmanes”. Debemos interceder para que por fin sus hijos del islam atraviesen el misterio de María y que, a través de la Virgen conocida en plenitud, descubran la verdad de Jesucristo.

Para el padre Abdeljalil, a pesar de sus rasgos equívocos, la María del Corán “constituye una especie de preparación interior a la verdad total y pura, siempre que no solo se manifieste en los libros, sino también y, sobre todo, en la vida, en la vida de cada cristiano".

Este autor concluye con estas recomendaciones: "Hoy más que nunca es necesario un esfuerzo heroico de testimonio vivo por parte de los cristianos “insertando la verdad en la caridad”. El misterio mariano que por excelencia se debe vivir con los musulmanes es el de la Visitación". Entonces, ¿por qué no dedicar la recitación de este misterio a la conversión de los musulmanes? En otras palabras, así como María una vez llevó a Jesús físicamente a su prima Isabel, hoy podemos llevarlo místicamente a los musulmanes.

Periodista, escritora y política francesa.

18 de marzo de 2024

Nuestra Señora de los Humildes

Del sitio El Blog de Deiber:

Este título se debe al ejemplo que la Madre de Jesús nos da de humildad. María es la Madre de los humildes porque, en cuanto recibió el encargo del ángel de ser la Madre del Salvador, se puso a su servicio, diciendo: "He aquí la esclava del Señor" (Lc 1, 38). A menudo, recibimos una tarea o una misión de alguien y queremos discutirla, diciendo: "¡Eso no es para mí, es para fulanito!". Otras veces, queremos discutir sobre nuestra capacidad para desempeñar ese papel, queriendo hacer las tareas más complejas que corresponden a nuestras capacidades, y despreciando las más sencillas. No es que ser la Madre de Nuestro Señor sea una tarea sencilla, ni mucho menos, pero la Virgen tiene la humildad de colocarse como sierva.

Los humildes son aquellos que merecen ser servidos, pero que se ponen a nuestro servicio. También nos lo enseña la Virgen cuando, sabiendo ya que llevaba en su seno al Hijo de Dios, se puso en camino hacia la casa de su prima Isabel. Fue a servir a su prima, que en su vejez se ocupaba del embarazo de Juan Bautista. Una persona humilde tiene la capacidad única de ponerse en el lugar de los demás, incluso antes que en el suyo propio.

La vida de la Virgen es una sucesión de lecciones de humildad. Más aún en un mundo competitivo como el nuestro. Al principio, la gente no reconoce al humilde, entre otras cosas porque no ve el reconocimiento en medio de una multitud ansiosa de minutos de fama. Hace falta otra mirada, más detallada, más escrutadora, para ver que la persona humilde destaca sobre las demás. Y el humilde siempre destaca, porque se encoge ante la arrogancia: "Yo soy pequeño, el otro es grande".

Quizá los teólogos, los estudiosos de la vida de Cristo, se fijaron primero en Dios Hombre, en su humildad, en su mansedumbre. Pero luego vieron también la humildad de María. Pronto se dieron cuenta de que Jesús tenía alguien en quien apoyarse. Por eso la Virgen es también Nuestra Señora de los Humildes.

OREMOS:

Virgen Santa, ¡cómo necesitamos aprender de ti la humildad! 

Enséñanos a callar cuando el momento pide que callemos nosotros, para que hable Dios. 

Enséñanos el don de ser servidores. La gracia de servir, de servir. 

Que estemos siempre disponibles para los demás, sin despreciar las tareas más elementales. 

Que sepamos esperar nuestro mérito, sin reclamar el lugar de los demás. 

Danos la empatía que tanto ha marcado tus caminos. 

Enséñanos a ponernos en el lugar del otro, haciéndole crecer en nuestra presencia, crecer en Dios.

Amén