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13 de mayo de 2026

Los tres secretos de Nuestra Señora de Fátima

 


Hoy es la festividad de Nuestra Señora de Fátima

Del sitio Aleteia:

La Virgen María reveló tres "secretos" en 1917 a los videntes de Fátima, que han cautivado al mundo e incluso han advertido sobre el futuro.

 En 1917, tres niños pastores informaron de una serie de revelaciones privadas de la Virgen María, en las que Ella les reveló secretos que en ese momento resultaban confusos, pero que más tarde se vieron confirmados por los acontecimientos mundiales.

Una de las videntes, Lucía, escribió más tarde lo que vio y oyó, y el texto se puede encontrar en la página web del Vaticano.

1. Primer secreto: visión del infierno

 
La primera parte es la visión del infierno.

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar bajo la tierra. Sumergidos en este fuego había demonios y almas con forma humana, como brasas transparentes ardientes, todas ennegrecidas o de bronce bruñido, flotando en la conflagración, ahora elevadas en el aire por las llamas que salían de su interior junto con grandes nubes de humo, ahora cayendo por todos lados como chispas en un gran incendio, sin peso ni equilibrio, y en medio de gritos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. Los demonios se distinguían por su aterradora y repulsiva semejanza con animales espantosos y desconocidos, todos negros y transparentes. Esta visión duró solo un instante.   

Nuestra Señora les habló entonces y les explicó que la devoción al Inmaculado Corazón de María era un medio para salvar a las almas de ir al infierno.

"Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os digo, se salvarán muchas almas y habrá paz"

2. Segundo secreto: la Primera y la Segunda Guerra Mundial

La guerra va a terminar, pero si la gente no deja de ofender a Dios, estallará otra peor durante el pontificado de Pío XI. Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que Dios les da para indicar que está a punto de castigar al mundo por sus crímenes, mediante la guerra, el hambre y las persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre. Para evitarlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora los primeros sábados

Nuestra Señora de Fátima habló entonces de los "errores" de "Rusia", que muchos creen que es una referencia al "comunismo". El camino hacia la paz es una consagración mariana especial.

"Si se atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, extenderá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se concederá al mundo un período de paz".

3. Tercer secreto: penitencia y atentado contra el Papa

 El tercer secreto contiene muchas imágenes apocalípticas, incluida la visión de un Papa al que disparan. El papa Juan Pablo II creía que esta visión tenía mucho que ver con su propia experiencia, aunque la Virgen María nunca menciona detalles concretos.

Según la interpretación de los "pastorcitos", que también ha sido confirmada recientemente por la hermana Lucía, "el obispo vestido de blanco" que reza por todos los fieles es el Papa. Mientras se abre paso con gran dificultad hacia la cruz entre los cadáveres de los mártires (obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y muchos laicos), él también cae al suelo, aparentemente muerto, bajo una lluvia de disparos.

Tras el atentado del 13 de mayo de 1981, pareció evidente que fue "la mano de una Madre la que guió la trayectoria de la bala", permitiendo que "el Papa agonizante" se detuviera "en el umbral de la muerte".

Otra parte importante de esta tercera visión es la penitencia, que llama al mundo a volver a Dios.

"Después de las dos partes que ya he explicado, a la izquierda de Nuestra Señora y un poco más arriba, vimos a un ángel con una espada llameante en la mano izquierda; destellante, emitía llamas que parecían incendiar el mundo; pero se apagaban al entrar en contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba hacia él desde su mano derecha: señalando la tierra con su mano derecha, el ángel gritó con voz fuerte: '¡Penitencia, penitencia, penitencia!'".  

Cabe señalar que, aunque estas visiones son ciertamente sorprendentes y han cautivado al mundo, siguen entrando en la categoría de "revelación privada" y no forman parte de la "revelación pública" de la Iglesia que se encuentra en la Biblia y se interpreta en la Sagrada Tradición.

Los católicos no están obligados a dar su asentimiento religioso (creer) a nada que sea una revelación privada, como sí están obligados a dar su asentimiento religioso a las enseñanzas de la Iglesia.

Esto significa que, aunque muchos creen en las visiones de Nuestra Señora de Fátima, los católicos no están obligados a creer en ninguno de estos "secretos" ni a basar toda su espiritualidad en ellos. En el mejor de los casos, las apariciones tienen por objeto remitirnos a los Evangelios y recordarnos nuestra necesidad de arrepentirnos. Todo lo demás está en manos de Dios.

 28 - agosto - 2020

23 de febrero de 2026

¿Nuestra Señora de Fátima que cierra los ojos?

 

Del sitio WFLA:

¿Los ojos de una estatua bendita cobraron vida y luego se cerraron? Algunos de los que presenciaron el evento, que fue captado por la cámara, lo llaman un milagro.

Sabía que era un milagro porque la había estado mirando toda la mañana”, dijo Connie Liptak, quien presenció el fenómeno. “Están realmente cerrados. Quiero decir, realmente puedes ver que tiene las pestañas caídas”.

Sucedió el viernes en la Basílica de San Juan Bautista en Cantón.

La Estatua de la Virgen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima se encuentra actualmente haciendo paradas en el noreste de Ohio y estuvo en exhibición allí ese día.

La estatua viaja por el mundo difundiendo el mensaje de Nuestra Señora de Fátima.

La escultura fue encargada en 1947 siguiendo las especificaciones de la Venerable Sor Lucía, una de los tres niños pastores de Fátima, Portugal, que informó haber visto apariciones de María, la madre de Jesús, en 1917, revelando secretos del infierno y profecías de guerra y la necesidad de que la humanidad dejara de ofender a Dios.

También sucedió “el milagro del sol”, que, según dicen, fue predicho por María y presenciado por 70,000 personas y reportado en los periódicos de esa época.

Cuando el sol bailaba en el cielo, todos miraban hacia arriba y de repente comenzó a caer en picada a la tierra”, dijo Katie Moran, presidenta del Apostolado Mundial de Fátima Estados Unidos.

Katie capturó las imágenes de los ojos abriéndose y cerrándose. En el pasado, trabajó para traer otras versiones de la estatua al área. Ella dice que la estatua “internacional” es diferente y especial en muchos sentidos.

Se cree que la escultura es la semejanza más cercana a la que vieron los niños y fue bendecida por el obispo de Fátima y el Venerable Papa Pío XII.

Ha estado viajando desde entonces y dicen que informes de curaciones y milagros la siguen a dondequiera que vaya, desde el cáncer hasta la infertilidad.

Sabemos que lloró 15 veces”, dijo Larry Maginot, el custodio de las estatuas.

Larry viaja con la estatua y dice que ha escuchado numerosas afirmaciones y curas milagrosas, incluida la de un niño de 3 años en Vietnam que padecía malaria incurable.

Dijo: ‘los médicos se habían rendido conmigo'”, dijo Maginot, pero su padre lo llevó a la estatua, “y terminó recuperándose”.

Ahora bien, existe este último acontecimiento milagroso.

Según los teólogos, místicamente su presencia está allí con la estatua”, dijo Moran.

El lunes, compartió las imágenes con FOX 8 mientras la escultura estaba en exhibición en St. Andrews en Parma. Katie dijo que estaba tomando fotografías para publicarlas en las redes sociales cuando vio los ojos.

Lo tomé y pensé, ‘es realmente linda’, y tomé una más para estar seguro y cuando la miré, los ojos estaban cerrados y dije, ‘¡guau!’”, expresó.

Katie cree que Mary vuelve a enviar una advertencia al mundo y, en cuanto a los escépticos, tiene un mensaje.

Para aquellos que creen, no son necesarias pruebas. para aquellos que no lo hacen, no hay pruebas posibles”, dijo. “Es fe y creo”.

Simplemente digo: ‘No miento, sé lo que he visto y creo en lo que he visto'”, añadió Liptak.

26 de enero de 2026

Las imágenes peregrinas de Nuestra Señora de Fátima


 Del sitio Fundación Cari Filii:

 El Santuario de Fátima en Portugal cuenta con 13 esculturas de la Virgen Peregrina de Fátima, que recorren distintos itinerarios por todo el mundo cuando hay comunidades que los organizan, a menudo siguiendo la tradición de años anteriores, a veces de muchas décadas.

De esas 13 imágenes, diez tienen itinerarios ya marcados este año 2025.

La mayoría de estas peregrinaciones tienen lugar en mayo, mes dedicado a la Virgen, pero también hay imágenes viajando en otras épocas del año.

Suelen viajar por Europa y Sudamérica para marcar aniversarios significativos de cofradías, parroquias y diócesis. En Europa, Portugal, España e Italia son los tres países más visitados. En Sudamérica, Brasil es el país con más visitas, concentradas en São Paulo y Río de Janeiro.

La primera imagen peregrina de la Virgen de Fátima fue concebida según las instrucciones de Sor Lúcia, vidente de Fátima. Fue ofrecida al santuario por el entonces obispo de Leiria, José Alves Correia da Silva, y coronada solemnemente por el arzobispo de Évora el 13 de mayo de 1947. A partir de esa fecha, la imagen viajó por el mundo en varias ocasiones, llevando consigo un mensaje de paz y amor. Como era muy solicitada, se hicieron más réplicas, y en la actualidad hay 13. La primera imagen está entronizada en Fátima en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en una columna junto al altar mayor.

En Portugal, la escultura número 8 viaja por la diócesis de Oporto y el Santuario de Santa Quitéria, por iniciativa de la Cofradía del Inmaculado Corazón de María y Santa Quitéria.

También en Oporto, la imagen número 2 participa en el 40º aniversario de la peregrinación a Fátima de la parroquia de São Pedro de Castelões y de la parroquia de São João Batista de Cepelos.

La imagen número 10 recorre parroquias de la diócesis de Santarém, diócesis creada hace 50 años. La imagen número 11 recorre parroquias de la vicaría de Mafra, en la diócesis de Lisboa.

En España, la quinta imagen peregrina visita la diócesis de Badajoz. La imagen número dos visitó antes de mayo El Pedroso (Sevilla), la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, al cumplirse 70 años de su primera visita.

La tercera imagen peregrina recorre Poncarale y Borgo, en Brescia, Italia.

La cuarta imagen recorre Lombardía y Véneto, en una iniciativa promovida por el Apostolado Mundial de Fátima.

La imagen número doce recorre las diócesis de Sabina-Poggio Mirteto y de Lanciano-Ortona, donde se llevan a cabo celebraciones marianas durante este Año Jubilar.

La decimotercera imagen viajará también a Brescia y a otras diócesis en una iniciativa del Movimiento Eclesial Familias del Corazón Inmaculado de María, llamada “Peregrinatio Marie e Missioni al Popolo”.

En América, la Virgen Peregrina de Fátima ha estado en mayo en Brasil, con dos imágenes. La sexta fue a la ciudad de Guarujá y la novena a la diócesis de Campos dos Goytacazes (con el Apostolado Mundial de Fátima).

La undécima visitará a finales de 2025 el noroeste de Venezuela, en la parroquia de Nuestra Señora de Las Mercedes, diócesis de San Felipe, en el municipio de Arístides Bastidas, en el estado venezolano de Yaracuy.

4 - junio - 2025 

19 de diciembre de 2025

Nuestra Señora del Ejército Azul

 


Traducido del sitio Our Lady's Blue Army:

 En los primeros años de la Guerra Fría, tras descubrir el mensaje de Nuestra Señora de Fátima, Mons. Harold V. Colgan se asoció con John M. Haffert para crear el "Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima".

Los miembros de este "Ejército Azul" eran la fuerza espiritual que se oponía a las políticas ateas de la Unión Soviética y su Ejército Rojo. Se comprometieron a ofrecer sus sufrimientos y dificultades diarios por la conversión de los pecadores, a rezar el rosario todos los días, a llevar el escapulario marrón como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María y a practicar la devoción de los cinco primeros sábados.

El compromiso, que la propia sor Lucía ayudó a formular, ganó rápidamente popularidad en todo Estados Unidos y pronto se convirtió en un movimiento mundial, con entre treinta y cuarenta millones de personas que firmaron el Compromiso del Ejército Azul.

A principios de la década de 1950, monseñor Colgan, junto con John Haffert, fundó el Instituto Ave María en la granja de John Haffert en Washington, Nueva Jersey. La granja sirvió como centro administrativo para enviar y recibir nuevas tarjetas de compromiso, gestionar la correspondencia, publicar la revista Soul Magazine y coordinar los viajes de la estatua de la Virgen Peregrina. Por esa misma época, también compraron un terreno en Fátima y construyeron el hotel y centro de conferencias Domus Pacis, que sigue acogiendo a peregrinos y sirviendo como sede del Apostolado Internacional Mundial de Fátima.

Más tarde, John donó su granja al Ejército Azul y construyó un gran santuario con un techo altísimo y una estatua de bronce de María de 7 metros de altura en la propiedad. Hoy en día, este lugar se conoce como el Santuario Nacional del Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima, dedicado al Inmaculado Corazón de María.

El Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima se convirtió oficialmente en el Apostolado Mundial de Fátima y el 7 de octubre de 2010 fue nombrado Asociación Internacional Pública de Fieles. Hoy en día somos la voz oficial de la Iglesia sobre el auténtico mensaje de Fátima.
Ejército Azul de Nuestra Señora.

Respondamos a la llamada de Nuestra Señora de Fátima a la oración y al sacrificio para obtener el triunfo de su Inmaculado Corazón.

12 de octubre de 2025

El día en el que el sol bailó


Del sitio 1000 razones para creer

Tras el asesinato del rey Carlos I en 1908 y la expulsión de su sucesor Manuel II en 1910, se instauró un régimen republicano profundamente anticlerical, que emprendió violentas persecuciones contra la Iglesia.

El 13 de mayo de 1917, tres pastorcillos, Lucia dos Santos (de diez años), Francisco Marto (de nueve) y su hermana Jacinta (de siete), contaron a sus padres que habían visto a la Virgen María encima de una pequeña encina en la Cova da Iria, añadiendo que había prometido volver el día 13 de los cinco meses siguientes. Después de la aparición del 13 de julio, los tres pequeños videntes anunciaron que la Santísima Virgen realizaría un milagro el 13 de octubre a mediodía, en el mismo lugar, y que todo el mundo podría verlo. Lo confirmaron después de las apariciones del 19 de agosto y del 13 de septiembre.

Desde la víspera del 13 de octubre, 70.000 personas de todas las clases sociales, creyentes y no creyentes, se concentraron en Cova de Iria. Entre ellos había periodistas y un fotógrafo. Muchos habían acudido, absolutamente convencidos de que no pasaría nada, pero con curiosidad por ver cómo acababa el engaño. Fue una asistencia récord en la historia de las apariciones, y tanto más excepcional cuanto que, en aquella época, los medios de comunicación y de transporte estaban mucho menos desarrollados que hoy.

Desde primera hora de la mañana, el cielo ha estado encapotado y ha llovido sin cesar. Todo el mundo estaba empapado hasta los huesos. Hacia la una de la tarde, como no había pasado nada, la curiosidad empezó a decaer y los anticlericales pusieron el grito en el cielo. Poco después, los pequeños videntes vieron a la Santísima Virgen. Al final de la aparición, Lucía exclamó: "Se va", y luego: "Mira el sol". Era alrededor de las 13.30 hs, lo que corresponde a la hora solar del mediodía, es decir, la hora en que el sol alcanza su punto máximo (la hora legal está adelantada dos horas -Portugal ha adoptado la hora vigente en Europa). Según las declaraciones unánimes de todos los testigos entrevistados, esto es lo que ocurre a continuación.

Deja de llover. Las nubes se separan y el sol comienza a abrirse paso a través de la espesa capa de nubes. El cielo se despeja casi por completo y adquiere un tono gris perla, el sol destaca sobre un cielo perfectamente despejado. Las nubes restantes parecen pasar por detrás del sol sin ocultarlo, dando la impresión de que se ha acercado tanto como las nubes.

El sol adquiere un color similar al de la plata mate, pero más claro y rico, con matices parecidos al oriente de una perla. Parece un disco tallado en nácar, con un contorno muy claro. Cualquiera puede mirarlo sin deslumbrarse. Su luz no hiere los ojos. Parece haberse desvanecido como detrás de un velo. Pero no hay niebla, y el disco de plata no aparece velado ni borroso. A pesar de ello, sigue siendo luminoso y se puede ver todo muy claramente, a diferencia de lo que ocurre durante un eclipse.

Al cabo de unos instantes, el sol comienza a girar sobre sí mismo a una velocidad vertiginosa, proyectando chorros de luz de todos los colores en todas direcciones, como una rueda de fuegos artificiales. En un momento dado, se detiene durante unos instantes y reanuda su danza de luz de forma aún más deslumbrante. Se detiene de nuevo para iniciar por tercera vez su fantástico espectáculo pirotécnico, una proeza que ningún experto en fuegos artificiales habría podido imaginar.

A lo largo de todo el fenómeno, todo adquiere sucesivamente los mismos colores que el sol, como si su luz entrara por las vidrieras de una inmensa catedral. El firmamento, las nubes, la tierra, los árboles, las rocas, los rostros, las ropas de los pequeños videntes y de la multitud silenciosa aparecen sucesivamente teñidos de azul, amarillo, rojo, púrpura... Todo tenía el mismo color, miraras por donde miraras. Cuando la luz se vuelve amarilla, la gente tiene un aspecto feo y desgarbado, como si sufriera de ictericia. Esta luz coloreada se extiende perfectamente uniforme hasta el infinito, sobre las encinas, sobre las piedras, sobre todo el paisaje circundante.

De repente, manteniendo su rápida rotación, el sol parece desprenderse del cielo y, como una rueda de fuego, zigzaguea hacia la tierra, desprendiendo un fuerte calor, como si fuera a caer sobre la multitud y aplastarla. Un grito de espanto salió de todos los pechos. Finalmente, tras bailar y agitarse durante unos instantes, el sol volvió a ocupar su lugar en el cielo. El fenómeno duró diez minutos.

 Todos los testigos describieron el fenómeno exactamente de la misma manera, y fue imposible encontrar una sola persona que afirmara no haber visto nada. El fenómeno también fue visto por muchas personas en un radio de unos cuarenta kilómetros alrededor de Fátima, en particular por los habitantes del pueblo de Albiturel, a unos diez kilómetros, así como por el poeta Alfonso López Vieira, que se encontraba en su residencia de São Pedro de Muel, a orillas del océano, a cuarenta kilómetros de distancia. En los días siguientes, numerosos periódicos se hicieron eco del suceso.

Otro hecho sorprendente: después del baile del sol, ¡todos los testigos notaron que sus ropas estaban secas!

Hasta ahora no se ha encontrado ninguna explicación natural. Es más, el fenómeno es único en la historia. Nunca había ocurrido antes y nunca ha vuelto a repetirse.

Así que no hay explicación natural para esta danza del sol. ¿Cómo pudieron tres pastores incultos predecir con tres meses de antelación el lugar, la fecha y la hora de semejante fenómeno, que no sólo es único en la historia, sino que desafía las leyes de la naturaleza? Algunos han sugerido que el fenómeno se debió a "espíritus" que avisaron a los niños. Pero, ¿por qué "espíritus" y con qué propósito? La única explicación real es que una persona celestial, dotada de un poder considerable, avisó a los niños y, el día en cuestión, desencadenó el fenómeno. Esta persona era la Santísima Virgen, que autentificó su llegada mediante un milagro extraordinario. Ninguna aparición ha sido jamás autentificada de forma tan extraordinaria. Este milagro excepcional no es sólo la prueba irrefutable de la intervención divina, sino también un signo de la importancia del mensaje transmitido por Nuestra Señora: Dios quiere instaurar en todo el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María.

Yves de Lassus
coordinador del sitio web Cap Fatima


31 de agosto de 2024

Nuestra Señora de Fátima y las cinco oraciones que reveló a los pastorcitos

 Del sitio Fundación Cari Filii:

El 13 de mayo de 1917 la Virgen se aparecía en Fátima a tres pastorcitos, a los hermanos Francisco y Jacinta Marto, y a su prima Lucía dos Santos. Durante seis meses cada día 13 de mes María se siguió apareciendo a estos tres niños en las que han sido una de las apariciones marianas más importantes de la historia.

Durante estas apariciones, la Virgen María fue revelando a los niños distintos mensajes y tres secretos. También que los dos hermanos morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio.

Y además de las llamadas a la conversión y la petición de la Virgen de rezar el Rosario, en Fátima María también reveló cinco oraciones a los tres pastorcitos. Las recoge el semanario Desde la Fe:

¡Oh, Jesús Mío!

¡Oh! Jesús mío, 
perdona nuestros pecados, 
líbranos del fuego del infierno, 
lleva al cielo a todas las almas, 
especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia. 
Amén”.

Oración al Santísimo Sacramento

te adoro, Dios mío, 
te amo en el Santísimo Sacramento
Santísima Trinidad, 
Padre, Hijo y Espíritu Santo
yo te adoro profundamente y 
te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo,
 presente en todos los Sagrarios del mundo, 
en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. 
Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús 
te pido la conversión de los pecadores”.

Oración pidiendo perdón

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! 
¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!”.

Oración del Ángel

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, 
yo Te adoro profundamente y 
te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo,
 presente en todos los Sagrarios del mundo, 
en reparación por las atrocidades, 
sacrilegios e indiferencias con los que Te ofendemos,  
por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús y 
el Inmaculado Corazón de María, y por la conversión de los pecadores. 
Amén”.

Oración para ofrecer sacrificios

¡Jesús, te ofrezco este sacrificio por amor a Ti, 
por la conversión de los pecadores y 
en reparación de los pecados que tanto ofenden 
a Tu Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de María!”.

7 de julio de 2024

La Reina de los Ángeles en los últimos tiempos

Del sitio Un Minuto con María:

San Luis María Grignion de Monfort y Marta Robin subrayaron la importancia que la Madre del Salvador asumirá cada vez más hacia el final de los tiempos. El Reino de Cristo seguirá entonces el mismo camino que recorrió en su primera venida: con y por María, en compañía de las legiones angélicas como en Belén. 

En esos tiempos futuros, los representantes visibles de los ángeles invisibles serán lo que Luis María de Monfort llama “los grandes santos de los últimos tiempos”, es decir, hombres y mujeres totalmente imbuidos del espíritu mariano, dóciles ante la inspiración del Espíritu Santo y fuertes como ejército listo para la batalla (cf. Ct, 6:4). Serán los últimos cruzados, los últimos portadores de la cruz del amor, los últimos vencedores de los ángeles de las tinieblas con sus servidores humanos que rechazan hasta el final todo perdón y contrición.

Según santa Faustina (1905-1938), esos tiempos en los que la realeza angelical de María se hará más presente y donde los acontecimientos se acelerarán, no están tan lejos de nosotros. Esta parece ser también la convicción de sor Lucía de Fátima, si damos crédito a la confidencia que le hizo en 1957 al P. Fuentes: "La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos que vivimos, ha dado nueva eficacia al rezo del Rosario".

Mientras tanto, nosotros permanezcamos tranquilos, activos en el bien y atentos a los signos que el Señor no dejará de darnos a su debido tiempo, ya que estará con nosotros, "hasta el fin del mundo".

Hermano, Bernardo María, OFS
Extracto del Boletín de la l'OEuvre des Campagnes n°205, 
enero - marzo 2003.

3 de enero de 2024

Santuario del Inmaculado Corazón de María (Pontevedra)

Del sitio El Debate:

Cuando Nuestra Señora de Fátima se les apareció a los tres pastorcillos de Cova de Iría, Lucía, Francisco y Jacinta, en 1917 les prometió que volvería. El 10 de diciembre de 1925, en la segunda planta de lo que es hoy el Santuario de las Apariciones en Pontevedra, sor Lucía presenció otra aparición de la Virgen y el Niño. Era la primera vez que Jesús participaba del mensaje de Fátima, al que Madre e Hijo añadieron la petición de extender la devoción al primer sábado de cada mes, durante cinco meses consecutivos, y así reparar su Inmaculado Corazón.

Allí donde María y el Niño hablaron al mundo a través de Lucía es hoy un lugar en ruinas. Los arquitectos que han planificado la restauración del santuario han confirmado que la madera que sostiene la techumbre está dañada por hongos y podrida por la humedad y las filtraciones por agua. Los soportes de piedra de los muros están asimismo deteriorados, por lo que ha acabado lloviendo en el interior del edificio.
Las religiosas que allí continúan viviendo afirman que lo más especial del lugar es la presencia de la Virgen, cómo cuida de ellas, que son a su vez las que cuidan del santuario. Por mucho que mantienen el santuario, su reconstrucción se ha hecho ya inevitable.

La Conferencia Episcopal Española ha adquirido la propiedad, que hasta hace un año estaba en manos del Apostolado Mundial de Fátima en España, y la primera fase de las obras se completó en octubre. Esta incluyó cambiar el techo y rehacer el suelo en la celda de las apariciones.

El plan de reconstrucción incluye también una capilla más grande para el santuario, que se extenderá hasta el punto exacto donde María y el Niño se aparecieron ante Lucía aquel frío 10 de diciembre de 1925. Pero un obstáculo ha surgido en el camino: no hay fondos.

Se estima que el proyecto total de reparación tendrá un coste de 900.000 euros, de los que a través de una campaña de crowdfunding se han recaudado 200.000. A través de la página web del santuario se puede también realizar una aportación individual, por ejemplo, para comprar una teja, un banco de madera, una ventana o para adecuar la sacristía o las viviendas de las monjas; para que "este santuario perdure en los siglos y quede así el mensaje de María para siempre".

13 de septiembre de 2023

La crisis de fe y el mensaje de Nuestra Señora en Fátima

Del sitio Reflexionando:

En una de las entrevistas que realizaran a la Hermana Lucía, la mayor y única sobreviviente durante muchos años de los Pastorcitos de Fátima, a raíz de las cuales fueron publicadas posteriormente sus Memorias, cuando aún no había sido dado a conocer el tan esperado Tercer Secreto de Fátima, respondió: “Está todo en los Evangelios y en el Apocalipsis, leedlo”. Frase que a muchos dejó llenos de perplejidad.

Lo que fuera llamado Tercer Secreto constituye, como ya hemos tenido oportunidad de explicar, la tercera parte de un mismo secreto. La Virgen había pedido que sea revelado en el año 1960, pero, por circunstancias que no están aún claras, fue dado a conocer en el año 2000. No fueron pocos los especialistas en Fátima, escritores de todo tipo, entre ellos destacados periodistas, que comenzaron a levantar todo tipo de observaciones, tanto al texto como a lo que se llamó de “interpretación teológica” del mismo, aseverando taxativamente de que no habría sido revelado en su totalidad. Ante este comentario interpretativo surgieron, dentro del comprensible derecho de disentir, afirmaciones, bien documentadas, sobre la hipótesis de que pueda existir una parte aún no revelada.

La década del 60 -fecha límite que la Virgen pidió fuera revelado el Mensaje en toda su plenitud- fue marcada por un optimismo, que abría camino a los convulsionados momentos del mundo y de la Iglesia que se viven hoy. Los pastorcitos – que llegaron a ser calificados como “profetas de calamidades”- realmente vaticinaron las tragedias que vemos en los días de hoy, tanto en el campo temporal como en el espiritual. Ellos fueron heraldos de un Mensaje de advertencia, misericordia y triunfo de la Santísima Virgen en ese lejano año de 1917.

Quiso la Virgen hablar a tres pequeños pastorcitos analfabetos para un mundo lleno de un “saber” alejado de Dios, que caminaba a un “progreso” que, al contrario de llevar a la tan deseada paz y tranquilidad, encamina a la destrucción y a la desesperación.

Estamos ante una profunda crisis de fe, ante una pérdida del sentido religioso, que constituye el mayor desafío para la Iglesia de hoy”, afirmaba el Papa Benedicto XVI (27-01-2012).

No sólo los fieles creyentes, sino también sacerdotes y obispos, observan con preocupación cómo los que van regularmente a la iglesia son cada vez más ancianos, y su número disminuye continuamente; cómo hay un estancamiento de las vocaciones al sacerdocio; cómo crecen el escepticismo y la incredulidad.

Ante eso no puede dejar de surgir un preocupante interrogante: ¿la Iglesia estaría exenta de esta crisis? No pareciera, al menos en el pensamiento de Benedicto XVI, que afirmaba en Friburgo a los miembros del Consejo del Comité Central de los Católicos Alemanes que: “la verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe” (24-9-2011).

Crisis de la Iglesia, crisis de fe, términos que nos llevan a pensar en las proféticas palabras de Nuestra Señora al mundo comunicadas a los tres pastorcitos portugueses, pero que de hecho, en el texto conocido, no están las palabras “crisis de la Iglesia” o “crisis de fe”. Circunstancia que no deja de llamar la atención de los diversos investigadores del conocido Mensaje.

Ante este panorama tan brumoso, considero apropiado transmitir las palabras esclarecedoras y valientes del arzobispo de Évora (Portugal), Monseñor Francisco Senra Coelho, el 22 de abril pasado en el Santuario de Fátima, con motivo del XVIII Encuentro del Apostolado del Oratorio de los Heraldos del Evangelio en ese país.

Reflexionaba el citado arzobispo, durante su magistral homilía, sobre los momentos que todo el orbe vive la alegría y el júbilo del Tiempo Pascual de la Resurrección del Señor. Pero, por otro lado, agregaba: “no podemos cerrar los ojos para la dolorosa realidad que nos cerca”, “este es, de hecho, un momento doloroso para la Iglesia, esta institución divina que, a semejanza de su Divino Fundador, pasa actualmente por un dolorosísimo calvario. Sin exageración, podemos afirmar que la Esposa Mística de Cristo vive hoy su Vía Crucis. Combatida y difamada por sus enemigos, llagada, abofeteada, coronada de espinas. Se repite hoy la escena del ‘Ecce Homo’, en la cual la Iglesia es ultrajada y apuntada como pecadora”.

¿Quién la defenderá? ¿Quién estará con la Iglesia? En un tiempo en que tantos se apartan de la Fe, en que la ortodoxia de la doctrina perenne del Evangelio es arrojada por tierra, presionada por multitudes que se proclaman ‘aggiornatas’ (actualizadas), en que naciones, otrora cristianas, se venden a los vientos ignominiosos de la moda, ¿quién estará junto a nuestra Madre, la Iglesia? ¿Quién luchará por Ella?

Queridos hermanos -exhortaba con firmeza- ruego para que cada uno de nosotros permanezca fiel en estos tiempos”, y continuaba diciendo que, al mirar la gran familia de los Heraldos del Evangelio, veo que: “son auténticos campanarios que tañen las campanas imperecederas de la tradición, campanas siempre antiguas y siempre nuevas, que cantan las glorias del pasado, y al mismo tiempo, el esplendoroso porvenir de la Iglesia”, “en medio de los vientos impetuosos que se abaten sobre la Esposa Mística de Cristo”, “con una fidelidad diamantina y audaz”.

Dirigía, a los casi 9 mil asistentes a la celebración, el señor arzobispo de Évora, “una palabra de confianza. De confianza sí, pues hoy todos vivimos tiempos difíciles, que requieren mucha confianza. Y hablar de confianza significa hablar de fidelidad; pues, delante de los tormentosos tiempos que vivimos, ¡sólo sabrán ser fieles aquellos que supieran confiar!

Finalmente resaltaba, a los asistentes a la Eucaristía solemnizada por los Heraldos del Evangelio, que la veía marcada en toda su dimensión litúrgica: “por gestos, posturas, bellísimos paramentos, envolventes cánticos, todo eco de la multisecular liturgia de la Iglesia, siempre fiel a sí misma, en caminata serena y majestuosa a lo largo de la Historia, como Reina de sagrado y majestuoso porte, que va enseñando a los hombres la magnificencia de Dios y el culto verdaderamente agradable a Dios”.

Sean heraldos de la fidelidad – exclamaba enérgicamente al finalizar su homilía – pues la Iglesia, tiene las promesas del Salvador, de que, ‘las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella’”.

P. Fernando Gioia, EP

6 de mayo de 2023

Devoción de los Cinco Primeros Sábados a Nuestra Señora (Quinto sábado)


 Del sitio The Communal First Saturday:

La Devoción de los Primeros Sábados, también conocida como los "Cinco Primeros Sábados" es una petición especial de Nuestro Señor y Nuestra Señora para hacer reparación por todos los pecados cometidos contra el Corazón Inmaculado de María. La Virgen prometió la salvación personal si cumplíamos los cinco Primeros Sábados consecutivos. Sin embargo, debemos seguir cumpliéndolos cada mes para consolar los Corazones de Jesús y María y reparar los pecados de los demás. La práctica continua de los Primeros Sábados ayudará a conseguir un período de paz y la salvación de muchas almas, como prometió Nuestra Señora (Fátima, 13 de julio de 1917).

El 10 de diciembre de 1925, el Niño Jesús y María le hablaron a Sor Lucía.

El Niño Jesús habló primero diciendo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de las espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya alguien que haga un acto de reparación para arrancárselas".

¿Qué quiere decir el Niño Jesús con "compasión"? Compasión es otra palabra para "misericordia". De hecho, la práctica de la misericordia empieza por tener misericordia del Sagrado Corazón de Jesús, que contempló todos nuestros actos durante su Pasión y necesita ser consolado también. 

Entonces, Nuestra Señora dijo: “Hija mía, mira mi Corazón, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme; y di prometo ayudar a la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en el primer sábado de cinco meses consecutivos vayan a Confesión y reciban la Sagrada Comunión, reciten cinco misterios del Rosario y me acompañen por un cuarto de hora mientras meditan en los misterios del Rosario, con la intención de hacer reparación a mí".

Ahora sabemos que para hacer reparación por estos pecados, se nos pide que recibamos la Sagrada Comunión de Reparación, pero no hay que olvidar que la Virgen también pidió que se hicieran otras prácticas para cumplir su petición. Las cuatro prácticas que deben cumplirse en el Primer Sábado, con la intención de hacer reparación al Corazón Inmaculado de María, como pidió la Virgen en 1925, son los siguientes:

  •     Confesión*
  •     Recibir la Sagrada Comunión*.
  •     Rezar el Rosario*
  •     Hacerle compañía durante 15 minutos mientras se meditan los misterios del Rosario*.

* Cada una de estas prácticas debe hacerse con la intención de hacer reparación al Inmaculado Corazón de María.

Entonces, ¿cómo podemos tener compasión del Corazón de Nuestra Madre?

¡Con los Primeros Sábados!

¿Cuáles son las dos promesas de la Virgen?

Primera promesa: Al cumplirse las peticiones que incluyen la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la devoción de los Primeros Sábados, la Virgen promete un período de paz y la salvación de muchas almas (13 de julio de 1917). (Para que esto ocurra es necesaria mucha reparación a través de la devoción de los Primeros Sábados).

Segunda promesa: A quienes cumplan cinco Primeros Sábados consecutivos, la Virgen les promete la salvación personal (10 de diciembre de 1925).

Del sitio Foro Mariano:

MEDITACIÓN PARA EL QUINTO SÁBADO
JUAN PABLO II
Miércoles 1 de octubre de 1997
MARÍA MEDIADORA

1. Entre los títulos atribuidos a María en el culto de la Iglesia, el capítulo VIII de la Lumen gentium recuerda el de "Mediadora".
Aunque algunos padres conciliares no compartían plenamente esa elección (cf. Acta Synodalia III, 8, 163-164), este apelativo fue incluido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, confirmando el valor de la verdad que expresa. Ahora bien, se tuvo cuidado de no vincularlo a ninguna teología de la mediación, sino sólo de enumerarlo entre los demás títulos que se le reconocían a María.
Por lo demás, el texto conciliar ya refiere el contenido del título de "Mediadora" cuando afirma que María "continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna" (Lumen gentium, 62).
Como recuerdo en la encíclica Redemptoris Mater, "la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas" (n. 38).
Desde este punto de vista, es única en su género y singularmente eficaz.

2. El mismo Concilio quiso responder a las dificultades manifestadas por algunos padres conciliares sobre el término "Mediadora", afirmando que María "es nuestra madre en el orden de la gracia" (Lumen gentium, 61). Recordemos que la mediación de María es cualificada fundamentalmente por su maternidad divina. Además, el reconocimiento de su función de mediadora está implícito en la expresión "Madre nuestra", que propone la doctrina de la mediación mariana, poniendo el énfasis en la maternidad. Por último, el título «Madre en el orden de la gracia» aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad.

3. La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo. En efecto, el Concilio, después de haberse referido a María "mediadora", precisa a renglón seguido: "Lo cual sin embargo, se entiende de tal manera que no quite ni añada nada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, único Mediador" (ib., 62).
Y cita, a este respecto, el conocido texto de la primera carta a Timoteo: "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos" (1 Tm 2, 5-6).
El Concilio afirma, además, que "la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia" (Lumen gentium, 60).
Así pues, lejos de ser un obstáculo al ejercicio de la única mediación de Cristo, María pone de relieve su fecundidad y su eficacia. "En efecto, todo el influjo de la santísima Virgen en la salvación de los hombres no tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así. Brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia" (ib.).

4. De Cristo deriva el valor de la mediación de María y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen "favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo" (ib.).

La intrínseca orientación hacia Cristo de la acción de la "Mediadora" impulsa al Concilio a recomendar a los fieles que acudan a María "para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador" (ib., 62).
Al proclamar a Cristo único Mediador (cf. 1 Tm 2, 5-6), el texto de la carta de san Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. En efecto, antes de subrayar la única y exclusiva mediación de Cristo, el autor recomienda "que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de
gracias por todos los hombres"
(1 Tm 2, 1). ¿No son, acaso, las oraciones una forma de mediación? Más aún, según san Pablo, la única mediación de Cristo está destinada a promover otras mediaciones dependientes y ministeriales. Proclamando la unicidad de la de Cristo, el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación
autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.

5. Es posible participar en la mediación de Cristo en varios ámbitos de la obra de la salvación. La Lumen gentium, después de afirmar que "ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor", explica que las criaturas pueden ejercer algunas formas de mediación en dependencia de Cristo. En efecto, asegura: "así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente" (n. 62).
En esta voluntad de suscitar participaciones en la única mediación de Cristo se manifiesta el amor gratuito de Dios que quiere compartir lo que posee.

6. ¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: "La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles" (ib.).
María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres.
La Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta "continuamente" la eficacia de la acción de la "Madre en el orden de la gracia".

12 de marzo de 2023

El Rosario de Nuestra Señora, única arma permitida

Del sitio Arlington Catholic Herald:

Todos los católicos conocemos lo que es el Rosario, ese pequeño collar de 59 piedras que muchos cargamos en el bolsillo, en el cuello u otros que de forma equivocada han colgado en el espejo retrovisor del carro y lo llevan nada más como un adorno. Desafortunadamente, lo tenemos pero no apreciamos su gran valor espiritual, porque desconocemos las gracias que podemos recibir con tan solo recitar con nuestros labios y el corazón esas cincuenta aves marías cada día y meditar de forma pausada los misterios del nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección del Señor.

El Santo Rosario es un arma poderosa contra las asechanzas del mal; es tan poderoso que desarma al demonio y cambia los corazones tibios en corazones ardientes, y enamorados de Jesús nuestro Señor. Cuando lo rezamos con devoción nos vamos configurando con el Señor. Según los testimonios de Sor Lucía, vidente en Fátima, cuando lo rezamos con amor, el cielo se abre y se derraman muchas gracias sobre la persona que lo reza. Por tal razón, es importante el orarlo con amor, desgranar esas aves marías con alegría y entusiasmo, sabiendo que apaleamos y destruimos toda acechanza del demonio.

El demonio es astuto, y sabe lo que le hace daño y le molesta, por ello siembra en nosotros la desidia y la pereza; hace que nos desinteresemos y no lo recemos, o que lo hagamos de manera rutinaria y con una devoción fingida, o sin piedad. En una ocasión, Sor Lucia pregunto a la Virgen, ¿qué pasa si durante el rezo hay una o más personas que no rezan con devoción, no se derraman esas gracias sobre ellas? Y la Madre le contesto: “Las personas que están rezando sin devoción es como si se pusieran un paraguas rechazando las gracias, mientras que aquellos que rezan con devoción las reciben con plenitud”. El Santo Rosario se debe rezar pausadamente, recemos con amor, recordemos que los Misterios son la descripción grafica de la vida de nuestro Señor Jesucristo. 

Muchas personas afirman que esta oración les parece monótona; en lo particular considero que cuando se entiende el porqué se ora de esa forma y se hace con amor no es monótona, sino todo lo contrario, enriquece el alma y el espíritu. Yo comparo esta oración con las actitudes de los enamorados, ellos, no se cansan de decir las mismas palabras, nunca se cansan de decirse cuanto se quieren y entre mas se lo dicen su amor crece más; pues, lo mismo sucede cuando recitamos pausadamente el Ave María muchas veces, con nuestros labios solo ofrecemos una rosa mas a nuestra Madre y ella la lleva a los pies de su hijo y Él nos devuelve su bendición que se transforma en gracia en nuestras vidas.

San Josemaría Escriba decía que: "El Santo Rosario es un arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado" (Camino, 558). Esta confianza al rezar se manifiesta en creer en la poderosa intercesión de la Virgen María ante cualquier problema o dificulta por el cual pasemos. Si vemos la historia como la batalla de Lepanto entre otros, el Rosario era un arma demoledora, ahora al ver el desorden moral en el que vivimos, la Madre la ha convertido en un arma nuclear, así lo afirmaba ella a los videntes en Fátima, ella le ha dado nueva eficacia, hasta tal punto que no hay problema ni cuestión, por más difícil que sea, temporal, o sobre todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o inclusive de la vida de los pueblos y de las naciones, que no puedan ser resueltas por el Rosario. No hay problema, ni cuestión por difícil que sea, que no pueda resolverse por medio de la oración del Santo Rosario. Oremos el Santo Rosario, dejemos de usarlo como un adorno y comencemos a desgastar esas cuentas y a cosechar las gracias y bendiciones reservadas para nosotros. ¿Qué te parece si hacemos una cadena de rosarios y le damos una paliza al demonio?  
 

Padre Alexander Díaz

 vicario parroquia en Nuestra Señora de los Ángeles

Woodbridge.


6 de febrero de 2023

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Monte Picayo de Sagunto

 

Del sitio Foros de la Virgen:

¡Así hizo Construir el santuario la Virgen! ¡Así lo hizo restaurar!

Una historia de devociones, milagros y mucho amor.
De gente común que es llamada por la Virgen para que primero se construya un santuario en su honra. Y luego de que éste fuera abandonado, para que se lo pusiera de nuevo en condiciones y en funcionamiento…

En el año 1961, el padre Fernando Molluna Monné, acompañado de los alumnos del colegio Virgen de Begoña, del que era profesor, realizó una excursión al Monte Picayo, situado en Sagunto (Valencia).

Y allí recibió la inspiración de fundar un santuario a la Virgen, al que él, por ser paúl, puso la advocación de Milagrosa.

Comunicada la idea a los superiores surgió la polémica (como todas las obras de Dios) entre defensores y detractores.

Después de muchos sacrificios, que el padre superó con mucha fe y esperanza en la Virgen, el santuario se levantó y el padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Virgen.

En 1982, el padre Fernando enfermó de cierta gravedad, y los superiores decidieron mandarle para reponerse a Cataluña, de donde es oriundo.

Con la marcha del padre Fernando desapareció toda actividad en el santuario y culto a la Virgen, quedando todo abandonado. 

En octubre de 1993, de nuevo la Virgen toma la iniciativa. Y por medio de una voz interior, muestra su deseo de ser venerada de nuevo en ese santuario, a una persona que no quiere ser identificada, y que le lleva a restaurar el santuario.

En mayo de 1994, la Virgen, por medio de un cuadro, fue puesta al culto y veneración de los que quisieran visitarla.

En mayo de 1995, ya restaurado el santuario, se procedió a la inauguración que realizó el padre Fernando, desplazado desde Barcelona a sus 86 años con un permiso especial del padre Provincial.

El Santuario se encuentra en el Monte Picayo, en la parte perteneciente al término municipal de Sagunto, provincia de Valencia.

El principal protagonista de esta historia inicial es el padre Fernando Molluna Monné de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, en Cataluña.

El año 1947 estaba el padre Fernando en la parroquia de la Santísima Virgen de Monteolivete, de Valencia, regida por los Padres Paúles, ejerciendo su ministerio pastoral entre los feligreses de la misma.

Mostraba un especial interés sacerdotal en la administración de los sacramentos de confesión y comunión viático a los enfermos que lo requerían, tanto de día como de noche.

Era proverbial entre los feligreses la devoción del padre Fernando a la Santísima Virgen y el entusiasmo y fervor que mostraba cuando hablaba de Ella.

Luego fue a trabajar en Puerto Sagunto, en esta ciudad la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl tenían un colegio apostólico, donde los jóvenes aspirantes a religiosos sacerdotes se preparaban mediante los estudios primarios.

Los sacerdotes también paúles regentaban dos parroquias en la ciudad: una dedicada a la Santísima Virgen del Carmen y la otra a la Santísima Virgen de Begoña.

En el curso escolar 1960-61, el padre Fernando con los alumnos del Colegio Apostólico hizo una excursión a lo alto del Monte Picayo entre Sagunto y Puzol.

Y contemplando desde esa altura a 385 metros sobre el nivel del mar, la maravilla que la madre naturaleza ponía ante sus ojos, tuvo la inspiración de en ese inaccesible pero maravilloso lugar, de construir un santuario en honor de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, que sin él saberlo sería el único dedicado a la Milagrosa en toda la Comunidad Valenciana.

Comunicada la idea a los superiores, éstos, después de un tiempo de reflexión y consultar a los superiores mayores, decidieron, por lo inaccesible del lugar y lo costoso que sería construirlo, desistir de la idea.

Y sin dar un no rotundo y definitivo se pospuso para más adelante, si esa era la voluntad de Dios y deseo de la Virgen inspiradora de ser allí venerada.

El padre Fernando, obediente, aceptó la decisión de los superiores y todo quedó olvidado por el momento. Pero la semilla estaba echada, y la fe mueve montañas…

A principios del año 1964 fue requerido el padre Fernando Molluna Monné por don Jesús Gómez Escardó, fundador de la urbanización Monte Picayo, de Sagunto Puzol, para que se encargara en calidad de sacerdote de la ermita dedicada a santa Alicia construida dentro de la urbanización.

Como el padre Fernando vivía en el Puerto de Sagunto, se acordó que en principio sólo se celebraría la Eucaristía los domingos y días festivos de precepto, hasta que el padre Fernando consiguiera una vivienda más cerca y prestar mejor servicio a los feligreses a él encomendados. Posteriormente pasó a ocupar una vivienda muy cerca de la ermita.

El lugar donde unos años antes había concebido la idea inspiración de construir un santuario en honor de la Virgen Milagrosa estaba a sólo 30 minutos a pie subiendo por la montaña, de donde actualmente residía el padre Fernando.

Ese mismo año 1964, el padre Ángel Miserach, director de anales de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl de la provincia de Barcelona, le pide al padre Fernando más información respecto al Monte Picayo, de Sagunto Puzol.

El padre Fernando le escribe y de nuevo, como al principio, surge la polémica de lo conveniente o no de la construcción del santuario en honor de la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo de Sagunto.

Ante los detractores y defensores más detractores que defensores, le dio motivo al padre Fernando para decir estas casi proféticas palabras: "El Monte Picayo, signo de contradicción porque así son las cosas y empresas de Dios en la vida."

El proyecto era justo es reconocerlo muy difícil y costoso hacerlo realidad en el lugar escogido: 385 metros sobre el nivel del mar en pleno monte, sin ningún camino para llegar hasta él, sin luz eléctrica y sin agua.

Sombrío era el panorama que se le presentaba al padre Fernando: la construcción del santuario a la Virgen en ese lugar. Pero esa era la voluntad de Dios y había que obedecer a Dios, antes que a los hombres.

Finalmente sus superiores le dieron plenos poderes para la realización material de la construcción del santuario a la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo. Pero con la condición que durante la realización del proyecto que la Congregación no contribuiría en nada económicamente a su construcción.

El padre Fernando aceptó las condiciones, confiando sólo y exclusivamente en la protección y ayuda de la Santísima Virgen sabiendo que no lo abandonaría.

El día 13 de junio de 1965, el Ministerio de Agricultura cede a la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, por un período de noventa y nueve años, cinco hectáreas de monte para la construcción del santuario solicitado.

De lo que tuvo que luchar el padre Fernando para adquirir fondos para realizar su ambicionado proyecto, vista la negativa de sus superiores a cooperar económicamente, sólo Dios y él lo saben. Empezó por la campaña "MILLÓN DE LADRILLOS", que por medio de boletos de 5 pesetas vendía a los que quisieran ayudarle. También algunas personas de la urbanización Monte Picayo le ayudaron bastante.

Con el dinero recogido por los medios ya mencionados, se procedió, con el asesoramiento y cooperación de arquitectos y aparejadores, planificar y preparar el terreno del lugar donde se construiría el santuario. Se hizo un boceto de cómo quería el padre Fernando fuera el edificio que albergara en su interior la Santísima Virgen Milagrosa.

Al principio fueron bastantes los albañiles maestros y peones que trabajaban en las obras, y que a pesar de lo inaccesible del lugar se realizaban bastante bien. Pero pronto llegó la hora de la prueba, y la cruz como en todas las obras de Dios se hizo presente para que, cargado con ella, fuera compañera inseparable del padre Fernando hasta el final de las obras comenzadas.

Las personas que con ilusión y generosidad empezaron a darle dinero para ayudarle, empezaron a recortar las cantidades que le daban al principio e incluso muchos de ellos dejaron de darle. La venta de boletos de la campaña "millón de ladrillos" había perdido interés por lo larga de la misma y la colaboración de particulares había mermado considerablemente e producían las obras emprendidas.

Un día, estando en la ermita de Santa Alicia de la urbanización Monte Picayo, preparándose para celebrar la santa misa, mirando la Virgen al pie de la cruz que preside el altar, sintió una paz y una alegría interior como no había sentido nunca. Él continuaba mirando la Virgen al pie de la cruz con el Hijo muerto en sus brazos, que le decía:"Continúa sin desfallecer la construcción del santuario en mi honor.
La cruz que cargaste cuando se te encomendé esta misión, seguirá pesando sobre tus hombros hasta el final, que tú contemplarás con gran satisfacción.
"

"Para el feliz éxito de la misión encomendada es necesario: Primero: Que desistas de la grandiosidad del santuario programado al principio, por otro más sencillo y de menos coste. Segundo: Para recoger el dinero necesario para la construcción hasta el final, acude a las Religiosas Hijas de la Caridad. Ellas acogerán con interés tu propuesta y cooperarán contigo con los medios que sean necesarios."

No podía la Virgen haber escogido mejores cooperadoras. Las Religiosas Hijas de la Caridad aceptaron con entusiasta alegría la propuesta del padre Fernando y empezaron, mediante la venta de participaciones de lotería, rifas, boletos y todo lo que fuera necesario, su laboriosa y larga colecta que duró varios años. Todas las religiosas mayores preguntadas recuerdan con cariño y satisfacción esta ayuda a la construcción del santuario.

Las obras continuaron lentamente con la valiosa cooperación de las religiosas. 

Pero a pesar de todos los esfuerzos los gastos superaban los ingresos y se pensó reducir más el número de trabajadores cualificados por no poderles pagar el sueldo, quedando sólo uno que, ayudado por el mismo padre Fernando, continuó trabajando.

Todos los días, desde la urbanización Monte Picayo, donde residía el padre Fernando, subían los dos solos a trabajar.

Se desconoce la fecha exacta de la terminación de las obras y la inauguración oficial del santuario; se calcula los años 1974-75, pero llegó la hora de la gratitud, y el padre Fernando, ante el altar de la Virgen Milagrosa, pudo decir: "MISIÓN CUMPLIDA. GRACIAS MADRE Y PROTECTORA".

El padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Santísima Virgen Milagrosa en su santuario del Monte Picayo, compaginando con la ermita de Santa Alicia de la urbanización su ministerio sacerdotal. Así pasó unos años propagando la devoción a la Virgen Milagrosa y organizando convivencias y días de retiro espiritual a los que lo solicitaban.

En el año 1980-82 con alrededor de 70 años, el padre Fernando enferma de cierta gravedad y los superiores decidieron destinarle a Reus, provincia de Tarragona, a una pequeña residencia de los Padres Paúles para su recuperación. Los responsables de continuar la labor comenzada por el padre Fernando no creyeron necesario continuarla y la abandonaron por completo, cesando toda actividad en el santuario.

El año 1989, ocho- diez años después de haber sido abandonado, deciden los superiores prescindir de los derechos y obligaciones que tenían respecto al santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo. Con fecha 20 de junio de 1990, se les comunica oficialmente que la solicitud había sido considerada y aceptada, y que desde esa fecha era responsabilidad de la parroquia de Santa María, de Sagunto, la atención del santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo.

El rector de la parroquia de Santa María se dio por enterado de la resolución tomada por la Consellería y se hizo cargo del santuario. También el Ayuntamiento de Sagunto se comprometió a cuidar y limpiar el monte que rodea la zona; compromiso que cumplió hasta 1994, que dejó de prestar este servicio.

Los largos años de completo abandono deterioraron considerablemente tanto el interior del santuario como los adjuntos edificios complementarios de alrededor.

En el mes de octubre de 1993 un señor, por medio de una casual, yo diría, providencial lectura se entera que en el Monte Picayo existe un santuario a la Virgen Milagrosa. A la que declara tener una especial devoción, gratitud y amor, por haber recibido de ella muchas muestras de maternal protección y amparo.

Recordando los beneficios que a manos llenas derrama la Virgen sobre él, pensó visitarla en ese santuario para darle gracias. Pero pasó el tiempo, y aunque siempre que pasaba en el tren por Sagunto miraba el monte pensando dónde estaría el santuario, la deseada visita no se realizó.

Por medio de unos signos providenciales varias veces repetidos, el segundo fundador cuyo nombre no se menciona, vio claramente que a sus 63 años de edad, con seis intervenciones quirúrgicas en su cuerpo, con gran cantidad de pecados de toda índole y gravedad; sin saber leer ni escribir correctamente, sólo lo imprescindible para no ser completamente analfabeto y con muchas faltas de ortografía; residir en una ciudad a 40 Km. de distancia donde estaba el santuario a 385 metros de altura, sin vehículo propio para desplazarse, desconocer el monte pues no había estado nunca, estaba completamente solo para llevar a feliz término la misión que se le encomendaba.

Aquí empieza la historia que con las vicisitudes, problemas y contrariedades que llevan consigo todas las obras de Dios.

Terminaba el último domingo del mes de mayo de 1994 con la entronización, para ser públicamente venerada la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa en su santuario del Monte Picayo como lo había pedido. Pero la transformación que desde que la Virgen estaba allí se había producido en el santuario y sus alrededores pronto dio sus frutos.

Y visto el interés que las buenas gentes devotas de la Virgen Milagrosa, que habían sido testigos del abandono y brutal deterioro progresivo durante varios años, tenían por saber el motivo de este resurgir y callado trabajo que para conseguirlo se estaba realizando, pensó contra su voluntad y deseo de mantenerlo en secreto para evitar que en lo sucesivo si se contaba de palabra se interpretara mal. 

Una noche, en el mes de octubre de 1993, ¿durmiendo?, ¿despierto? No se sabe. Lo que sí asegura (el señor del que no se conoce su nombre) es haber escuchado una voz interior muy clara y con autoridad, lo siguiente: "QUIERO EN EL SANTUARIO A MÍ DEDICADO DEL MONTE PICAYO HOY ABANDONADO VOLVER A SER VENERADA DE NUEVO."

La verdad que no le di ninguna importancia, pues se es más amante de la fe creída que de la razón vista. 

Por la proximidad a Puzol del Monte Picayo, se puso en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo saber la existencia de ese santuario en su tiempo bastante importante y que hasta incluso se llegaron a hacer días de retiros y otras actividades de carácter pastoral. Pero que actualmente aquello estaba todo roto, las puertas y ventanas arrancadas y todo completamente destruido. Se dio por válida la información del párroco y dejé el caso cancelado.

Pero aquella misma noche la misma voz interior, claramente me decía: "INSISTE, NO TE CANSES, NO TE HAN DICHO TODA LA VERDAD. EN ESE SANTUARIO POR MÍ ESCOGIDO TENGO QUE SER VENERADA DE NUEVO."

En vista de lo sucedido, de nuevo me puse en comunicación por teléfono con el párroco de los Santos Juanes, de Puzol, insistiéndole, me dijo que esa zona pertenece a la parroquia de El Salvador, de Sagunto. Me puse en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de El Salvador, de Sagunto, que me confirmó pertenecer la zona a la parroquia, pero que él desconocía la existencia de ningún santuario a la Milagrosa en ese lugar.

Decidí por mi cuenta buscar el santuario de la Milagrosa, que la voz interior me decía que existía, pero que nadie sabía nada del lugar donde estaba enclavado.Como primer paso, y viendo que los sacerdotes de las parroquias cercanas preguntados no me daban ninguna respuesta satisfactoria verídica ni clara al respecto, pensé dirigirme a Puzol y preguntar a la gente de la calle, al pueblo sencillo y noble. A todos los que veía mayores les preguntaba, pero nadie sabía nada del santuario ni el lugar donde estaba para indicarme su subida.

Al llegar a casa aquella noche, postrado de rodillas a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa que compré en París cuando fui a visitarla, le dije: “Madre mía, ¿qué hago? Yo quiero lo que tú quieras. Dame luz y fuerzas para continuar sin desfallecer hasta encontrar el lugar donde según tu manifestada voluntad deseas ser honrada y venerada de nuevo.

Transcurridos unos días y en vista de que la paz interior no la recuperaba, que no vivía durante el día ni descansaba por la noche, pensé nuevamente encaminarme a Puzol para entrevistarme con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo que había que ir con vehículo hasta el Alfinach y desde allí a pie subir al santuario.

El taxista me hace ver que ese no es el camino más indicado para subir allí por la distancia que lo separa y me dice que él conocía al padre Fernando, fundador de ese santuario, que vivía en la urbanización Monte Picayo y que fue su guardián hasta su muerte hace unos años. Me llevó hasta un lugar donde había un camino de tierra bastante ancho y me dijo: "esta es la subida".

Le pagué el servicio, y rezando el Rosario como siempre, empecé la subida; pero a los 100-200 metros el camino hasta entonces ancho se empieza a estrechar hasta el punto de hacerse intransitable por completo. El taxista se había equivocado. Vuelta a Puzol, esta vez a pie y sin lograr mi objetivo.

Después de una fervorosa y confiada oración a la Virgen Santísima pidiéndole su ayuda y protección, me encaminé hacia Sagunto.

Le expongo a otro taxista el caso del santuario, me dice no saber nada de ello, pero que en vista del interés que tenía me subiría a lo más alto de la montaña; a pesar de una cuidadosa y paciente búsqueda a pie del monte y sus alrededores, nada positivo encontré. Cuando ya bajaba con el taxi sin ningún resultado positivo y alentador y con la firme resolución por mi parte de dejar el caso como irrealizable, una voz interior me decía: "¡PARA! ¡BAJA! y ¡MIRA!". Le dije al taxista que parara, por favor. Entonces pude observar que bastante lejos y sin ningún camino visible para llegar hasta allí. Un pequeño grupo de construcciones que desde arriba no tenía visos de ser ningún edificio religioso, pero que la voz interior como antes me decía ser ese el santuario que buscaba.

Llegado a casa, una vez más me puse a los pies de la Virgen para darle gracias y renovarle mi confianza en su ayuda y protección. Estaba localizado el santuario, por lo menos a lo lejos.

El presentimiento que sentí al acostarme se cumplió. Y como en otras veces anteriores de nuevo la voz interior de siempre que me dice: "QUIERO QUE SUBAS OTRA VEZ PERO A PIE, Y QUE HAGAS EN EL SANTUARIO UN ACTO DE HUMILDE REPARACIÓN Y AMOR, POR LOS QUE NO ME AMAN Y OFENDEN."

A primera hora de la tarde y sin pensarlo ni un momento, desde Puzol y a pie como se me había mandado, me lancé al monte y saltando una alambrada de hierro que había, por un cortafuegos que desde arriba vi el día anterior, emprendí la subida. Sólo Dios y yo sabemos lo que pasé en esa accidentada subida. Pero valió la pena, pues después de ciento cinco días de intensa búsqueda la Virgen premió mi incondicional sacrificio y constancia en buscar el santuario de la Virgen Milagrosa en pleno monte. Por fin el feliz hallazgo del tan deseado y buscado santuario.

Estaba ante un sólido, bonito y bien construido santuario. La pequeña campana que ocupaba la espadaña arriba de la puerta de entrada había desaparecido. La puerta estaba abierta porque la cerradura estaba rota. El aspecto exterior estaba bastante aceptable. Pasado el umbral de la puerta, el panorama que a primera vista se presentó ante mí fue triste, lamentable y desolador. Contemplar hasta dónde es capaz de llegar la mano destructora del ser humano.

Había llegado la hora de hacer el acto de reparación pedido la noche anterior, que puesto de rodillas al pie del altar y con los brazos en cruz realicé, cumpliendo así el motivo para lo que había sido convocado en ese lugar concretamente ese día.

Aquella misma noche, de nuevo la voz interior ya familiarizada de siempre, me dice: "A PARTIR DE AHORA TIENES QUE BUSCAR AYUDA Y COOPERACIÓN. TENDRÁS MUCHAS DIFICULTADES, CONTRARIEDADES Y POCA COMPRENSIÓN; PERO NO TE DESANIMES, PUES YO ESTOY CONTIGO."

Como primer paso había que buscar los actuales responsables del santuario y comunicarles lo sucedido.

Después de largas y costosas indagaciones, me enteré que en el Palacio Arzobispal de Valencia sección patrimonios están registrados todos los edificios religiosos de la diócesis.

Con esta espina clavada en el corazón, a primeros de mayo de 1994 viajé a Pontevedra (Galicia) para terminar la práctica de los primeros sábados de mes. Después de la comunión, dando gracias en la pequeña capilla de la aparición antes celda de la hermana Lucía, cuando yo menos lo esperaba ni me acordaba de ello, de nuevo la tan conocida voz interior de siempre: "ANTES QUE TERMINE EL MES DE MAYO QUIERO SER VENERADA DE NUEVO EN EL SANTUARIO A Mí DEDICADO DEL MONTE PICAYO."

Alarmado y al mismo tiempo deseoso de cumplir lo mandado, cuando llegó a Valencia consultó el caso con mi confesor, que me dijo: "Insiste, eso es obra de Dios y mediadora la Santísima Virgen María. Tendrás dificultades por la actual burocracia pero al final se hará lo que ella quiere. Cierra por tu cuenta si puedes económicamente la puerta rota y abierta del santuario y entrega las llaves al responsable. De momento evitarás la posible profanación de ese santo lugar, escogido por la Virgen para ser de sus amantes hijos visitada y venerada."

Subí dos veces al santuario, con taxi desde Sagunto, limpié con medios rudimentarios lo que pude. Saqué unos animales muertos que había y con las manos sacó las piñas y las hojas de los pinos que prácticamente cubrían todo el piso. Los bancos rotos de madera, la cómoda también de madera y el armario de hierro. Yo solo no podía. Se estaba cumpliendo lo dicho por la voz interior: "Desde ahora tienes que buscar ayuda y cooperación."

En estos días también gestioné en una casa de imágenes religiosas la compra de una imagen de la Virgen Milagrosa.

El día 22 de mayo de 1994, me presenté en la residencia de religiosas Hijas de la Caridad, pregunto por la superiora y me pasan a la sala de lecturas de la residencia para que espere mientras avisan a una hermana. 

Encima de la estantería que guardan los libros había una imagen del Corazón de Jesús y otra de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Pues bien, nada más poner los ojos en la imagen de la Milagrosa se transformó en una potente luz que me cegó como cuando miras al sol, hasta el extremo de tener que frotarme los ojos para poder recuperar la vista. Y a continuación, de nuevo la voz interior de siempre, ya conocida y familiar: "ÉSTA ES LA IMAGEN QUE SERÁ VENERADA EN MI SANTUARIO DEL MONTE PICAYO."

Sale la superiora, y me invita a pasar a un salón diferente y empieza la conversación sobre el santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo de Sagunto. Entra en otra sala y señalándome la imagen de la Milagrosa me dice: "AHÍ TIENE A LA VIRGEN MILAGROSA PARA SER VENERADA EN EL SANTUARIO DEL MONTE PICAYO.

Sólo faltaban siete días para que terminara el mes de mayo. De nuevo acudí a la maternal protección y ayuda de la Virgen por medio de la oración. Puesto de rodillas a los pies del cuadro de la Virgen Milagrosa, le pido que me iluminara e inspirara lo que debía hacer.

Con la lámina de un calendario de la Milagrosa se improvisó un cuadro, que sirvió para hacer realidad el mandato de la Virgen a primeros de mayo. Resuelta ya cómo tomaría posesión de nuevo la Virgen del santuario a Ella dedicado, quedaba todavía pendiente ya con carácter de urgencia la necesidad de retirar los objetos rotos. Bancos, cómoda, armario, que tirados por el suelo daban un lamentable estado de deterioro que me hacían sufrir mucho, pues no quería ni era digno de la Reina y Señora que tenía que habitarlo. Al menos limpio y barrido.

Después de varios intentos de contratar ayudantes, le dije a la señora que me limpia la casa si por favor podía venir conmigo a Sagunto para limpiar y adecentar un poco el santuario de la Milagrosa, en lo alto del Monte Picayo. Cogimos el cuadro, que resultó ser bastante grande y representativo, y lo más imprescindible de artículos de limpieza y nos fuimos en tren hasta Sagunto. Allí alquilamos un taxi diciéndole a quien guié y subimos.

Por el camino le dije al taxista lo que teníamos que hacer y que decidiera por lo que más le interesara: o quedarse y cobrar la espera o bajar y volver a subir a por nosotros.Decidió esperarse y cooperar con nosotros en la limpieza del santuario, que hizo con mucho interés y para mí con mucho amor a la Virgen. Se cumplió una vez más lo advertido en su día: "TENDRÁS DIFICULTADES PERO NO TEMAS, PUES YO ESTOY CONTIGO."

 Terminado el trabajo de limpieza y adecentamiento del santuario, se procedió a colocar el cuadro de la Virgen Milagrosa en el altar que por cierto lo puso el taxista. Se pusieron a los pies del cuadro un ramo de flores que llevaba de tela y así con ese sencillo pero entrañable acto de entronización quedaba cumplida la misión encomendada en su día de ser venerada la Virgen Milagrosa en el santuario a ella dedicado en el Monte Picayo, antes de terminar el mes de mayo de 1994.

Una vez más: "LA SANTÍSIMA VIRGEN, VENCEDORA DE TODAS LAS BATALLAS DE DIOS, HABÍA VENCIDO", de los enemigos que habían querido hacer desaparecer de la Comunidad Valenciana el único santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, abandonándolo el año 1980.

Después de rezada la felicitación sabatina, estuve unos momentos mirándola y oyendo por última vez la voz interior de siempre esta vez en forma de inspiración más que de viva voz. Que prometía a los que el último domingo del mes de mayo y el día 27 de noviembre, fiesta litúrgica de la Virgen de la Medalla Milagrosa, suban a visitarla y, postrados a los pies del altar la veneren y con confianza y fervor se las pidan, obtendrán gracias especiales.

De esta inspiración nació la idea de que todos los años el último domingo de mayo y 27 de noviembre se organiza una romería que, saliendo de diferentes puntos de la Comunidad Valenciana. Se reúnen en torno a la Virgen Milagrosa en este su escogido santuario del Monte Picayo para rogarle con confianza y fervor que nos mire con ojos misericordiosos y nos ayude en nuestras humanas necesidades. Ha prometido gracias especiales a los que ese día suban a visitarla y ella siempre cumple lo que promete. ¡PRUÉBALO!.

De momento la Virgen, según su deseo, ya estaba en su santuario. Pobre pero limpio. Esa fue la primera noche que descansé y dormí bien, desde octubre de 1993.

En el mes de junio subió el carpintero para arreglar la puerta, que después de fortalecerla por dentro y por fuera, puso fuertes cerraduras y candados, quedando por fin cerrada la puerta, evitando con ello una posible profanación que me preocupaba y quería evitar a toda costa y que gracias a Dios conseguí.

A pesar de mi gran interés e intensa y preocupante búsqueda, nada había podido solucionarse respecto a los actuales propietarios o responsables del santuario del Monte Picayo y los adjuntos edificios.

En este compás de espera confiado estaba cuando, al fin, superando todas mis aspiraciones, aparece la grandiosa noticia, el padre Fernando, fundador y alma del santuario de la Virgen Milagrosa del Monte Picayo (Sagunto), a quien todos daban por muerto estaba en Reus, provincia de Tarragona. Mi alegría fue inmensa. De nuevo la protección de la Virgen, no me abandonó y una vez más, después de probar mi constancia en servirla, vino en mi ayuda. ¡Gracias Madre!.

Recabada la información tan deseada, tantas veces buscada y por tan diferentes medios, por fin ya estaba en mi poder de labios de su iniciador, fundador, alma y mantenedor del mismo, hasta que una enfermedad le alejó de su querido santuario, obligado por su voto de obediencia religioso que tiene hecho. También me entregó todo lo que había escrito al respecto desde el principio hasta la fecha y que tanto me sirvió para continuar luchando hasta conseguir hacer realidad la misión que se me encomendó en su día.

Transcurridos los primeros momentos de satisfacción y alegría, había que poner manos a la obra y trabajar en el santuario. Los bancos de madera para sentarse, rotos e inservibles, junto con la cómoda también de madera y un armario de hierro todo estropeado y fuera de uso. No había soporte ni urna de cristal para poner dignamente la imagen de la Virgen después de restaurada. En las pequeñas ventanas que dan luz y ventilación no había cristales. La puerta de entrada necesitaba una mano de pintura. Se había puesto una mirilla en la puerta, para que desde el exterior se viera el interior y la Virgen Milagrosa en su altar. 

Ante la pronta entrega de la imagen de la Virgen Milagrosa en restauración había que preparar un no lujoso pero sí digno soporte que, junto a una urna de cristal, sirviera para guardar y preservar del posible deterioro la imagen de la Virgen Milagrosa escogida para ser allí venerada.

Viendo cómo el carpintero hacía las cosas le dije si sería posible restaurar el mobiliario viejo. Al principio se resistió, pues verdaderamente aquello estaba inservible a todas luces. Pero después, como era para la Virgen que él también quiere mucho, aceptó. Y ahí están restaurados, pintados y pulimentados, dando un aspecto más acogedor y propio de un santuario. ¡En nombre de la Virgen, gracias carpintero!.

El día 8 de septiembre de 1994, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen, me comunica el restaurador que la imagen ya restaurada la tenía a mi disposición para cuando quisiera retirarla. Unos días después la retiro y la tengo unos días en casa.

Aunque el santuario presentaba un aspecto bastante aceptable de orden y limpieza, no sucedía lo mismo en el altar. Para solucionar este problema, antes de subir la imagen lo primero que hice fue dirigirme a las religiosas Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia que contribuyeron confeccionando unos ramos de flor artificial.

Yo, por mi parte, compré unos candelabros de cerámica, a los que puse cuatro velas azules, improvisé un mantel para el altar con una sábana azul mía, cogí un crucifijo de plástico que tenía en casa y marché al santuario a preparar el altar para colocar la imagen de la Virgen.

El día 7 de octubre de 1994, fiesta de la Virgen del Rosario, fue el escogido para llevar la imagen. Con la colocación de la imagen de la Virgen Milagrosa, en la urna del altar, se había cumplido el deseo mandato que por medio de un providencial fenómeno extraordinario había empezado en lo alto de una estantería de libros, en la sala de lectura de la residencia de ancianos de Manises, el 24 de mayo de 1994, como se ha explicado anteriormente.

Para testimoniar la fe y esperanza en la intercesión de la Virgen, se encendieron dos luces que día y noche arden a sus pies, con la intención de pedirle favores y darle gracias por los ya concedidos.

Se continuó trabajando para mejorar en el embellecimiento y adorno del altar para el día 27 de noviembre de 1994, fiesta litúrgica de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa. Se pusieron dos paneles, uno a la derecha y otro a la izquierda, con la historia de las dos apariciones en París, escritas por santa Catalina Labouré, que las vivió personalmente; y dos pequeños cuadros, uno de san Vicente de Paúl y otro de santa Catalina Labouré. Posteriormente también se puso un cuadro con unas fotos de cómo está en la actualidad el santuario de las apariciones de la Virgen Milagrosa, en París (Francia).

Para no hacer más largo este pequeño trabajo, escrito sólo y exclusivamente para informar de lo sucedido a los que lo quieran leer, se deja a la consideración de los que visitaron este santo lugar durante los años que estuvo completamente abandonado comparen la diferencia de entonces a ahora.