13 de septiembre de 2026

¡Cuánto desagrada el pecado a Nuestra Señora!

 


Traducido del sitio Magnificat:

En las cartas anuales de la Compañía de Jesús se lee que, en la India, un joven, al salir de su habitación para cometer un pecado, escuchó una voz que le gritaba: "¡Detente! ¿Adónde vas?"

Se dio la vuelta y sus ojos se fijaron en una estatua de Nuestra Señora de los Dolores que se encontraba allí y que, sacando la espada clavada en su pecho, se la presentó diciéndole: "Toma esta espada y traspásame a mí antes que herir a mi Hijo con ese pecado"

Al oír estas palabras, el joven, completamente contrito y desahogándose en lágrimas, se postró en el suelo, pidió perdón a Dios y a la Santísima Virgen por su falta y lo obtuvo.

12 de septiembre de 2026

Cuatro cosas que debes saber sobre el Dulce Nombre de Nuestra Señora


 Del sitio Church Pop:

Cada 12 de septiembre celebramos la fiesta del Santísimo Nombre de María. Estos son algunos datos sobre su precioso Nombre que pueden ayudar a hacer crecer nuestro amor y devoción a la Madre del Cielo.

Señora o Soberana: el significado de María según los Padres de la Iglesia

Los Padres explican que el nombre de la Virgen deriva del arameo y del hebreo "Miriam" o "Mariam": "Señora" o "Soberana", significado que los egipcios conocían en forma masculina y recogían en los papiros. En los escritos de algunos de los Padres se observa que desde los primeros siglos existió una devoción especial al Nombre de María:

San Pedro Crisólogo (siglos III y IV): "el nombre hebreo María se traduce como Domina" en latín; el Ángel le da, por tanto, el título de ”Señora'» (Sermón sobre la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María, 142).

Santo Tomás de Aquino (siglo XII) coincide con él y asegura que a la Santísima Virgen: "le es muy propio el nombre de María, que en siríaco significa 'Señora'" (Sobre Avemaría, 1.c., p. 183). En la misma obra dice también que "significa iluminada" (p. 182) y que "significa 'estrella del mar`, así como la estrella del mar dirige a los navegantes hacia el puerto, María dirige a los cristianos hacia la gloria" (p. 185).

San Beda el Venerable (siglos VI y VII) explica la diferencia entre estos dos significados: "la palabra María significa en hebreo Estrella del Mar, y en siríaco Señora. Con razón, porque mereció llevar en su seno al Señor del mundo y la luz eterna de los siglos" (Catena Aurea, vol. V, p. 36).

San Jerónimo está de acuerdo con él y sugiere que 'maor' (estrella) con 'yam' (mar) forma 'estrella del mar', traducción aceptada también por San Bernardo.

María es uno de los nombres más populares del mundo. Se calcula que hay 61 millones de personas (mujeres, pero también hombres) que se han llamado así. He aquí las traducciones más populares:

  •     Español: María

  •     Holandés, italiano, rumano, danés: Maria

  •     Checo, francés: Marie

  •     Inglés: Mary

  •     Alemán: Marietta

  •     Portugués: Míriam

  •     Hebreo, arameo: Miriam o Mariam

  •     Griego: Mapa

  •     Ruso, esloveno: Marija

  •     Húngaro: Mária

  •     Vasco: Miren

  •     Árabe: Maryam

  •     Turco: Meryem

En el libro Las Glorias de María, San Alfonso María de Ligorio nos habla de las gracias que obtenemos al invocar el Nombre de María:

"¡Qué hermosas son las gracias que Jesucristo ha prometido a los devotos del nombre de María! Él mismo se lo hizo saber a Santa Brígida cuando se dirigía a su santa Madre: 'Quien invoque tu nombre con confianza y con la intención de convertirse, recibirá tres gracias singulares: un perfecto dolor por sus pecados, la satisfacción de los mismos, la fuerza para alcanzar la perfección y, lo que es más, la gloria del paraíso. Porque tus palabras me son tan dulces y tan queridas, que no puedo negarte lo que me pides". San Efrén llega a decir que "el nombre de María es la llave de la puerta del cielo" y, por tanto, San Buenaventura tiene razón al llamar a María: "Salvación a todos los que te invocan», como si invocar el nombre de María y obtener la salvación eterna fueran la misma cosa".

También recomienda pronunciar con frecuencia los Nombres de Jesús y de María, sobre todo si estamos en peligro, en la hora de nuestra muerte, ante la tentación y cuando estemos angustiados: 

"(...) los demonios -dice Tomás de Kempis- temen tanto a la Reina del Cielo, que en cuanto oyen su nombre, huyen como del fuego ardiente. La misma Virgen bendita reveló a Santa Brígida: 'No hay pecador en esta vida tan frío en el amor de Dios, que si invoca mi nombre con intención de convertirse, el demonio no se aleje inmediatamente de él'. Y en otra ocasión le dijo: 'Todos los demonios veneran y temen tanto este nombre que, en cuanto lo oyen, liberan inmediatamente el alma de los clavos con que la tenían cautiva'. Así como los ángeles rebeldes se alejan de los pecadores que invocan el nombre de María, los ángeles buenos se acercan a las almas justas que lo pronuncian devotamente. Y lo que la Virgen reveló a Santa Brígida. San Germán dice que, así como respirar es signo de vida, así el pronunciar frecuentemente el nombre de María es señal de que ya se vive en gracia divina o de que la vida llegará pronto, pues este poderoso nombre tiene la virtud de obtener ayuda y vida para quienes lo invocan devotamente". (Las glorias de María, primera parte, capítulo X, 4).

Cuando deseamos invocar el Nombre de nuestra Madre, podemos recitar esta hermosa oración escrita por San Bernardo de Claraval:

    "Oh grande, oh piadosa, 
digna de toda alabanza, 
santa Virgen María, 
tu nombre es tan dulce y amable 
que no puede ser pronunciado por nadie 
sin que se inflame de amor hacia ti y hacia Dios. 
Al contrario, 
basta que ocurra a los pensamientos de los que te aman 
para consolarlos e inflamarlos cada vez más con tu amor" 
Las Glorias de María
Parte I
 Capítulo X, 3

Que estos cuatro hechos nos sirvan de estímulo para invocar constantemente el Nombre de nuestra Madre, uniendo nuestros corazones al suyo.

11 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Coromoto: Reina de la misericordia sin fin

 


Hoy es la Fiesta de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela

Del sitio Gaudium Press:

El año del Señor de 1492, las castellanas naves de Cristóbal Colón arribaron a las playas de un nuevo mundo. Y la vieja Europa se maravillaba con los relatos de los osados navegantes que volvían de esas tierras recién descubiertas: ríos inmensos, como nunca antes vistos, cordilleras altísimas e infranqueables, florestas que parecían no tener fin, deliciosos frutos desconocidos, habitantes feroces, cuyas flechas envenenadas eran más mortíferas que la picadura de una serpiente…

Entretanto, cumplido un siglo y medio del descubrimiento, varias generaciones de colonizadores civilizaron una gran parte de aquellas extensiones salvajes, mientras legiones de heroicos e infatigables misioneros ampliaron tanto como pudieron las fronteras del Reino de Jesús, introduciendo en la Santa Iglesia de Dios a un incalculable número de esos indígenas que habían vagado durante siglos en las tinieblas del paganismo y de la barbarie.

No obstante, en 1651 todavía permanecían aislados en las montañas y en la selva de la provincia de Venezuela los indios coromotos, sin querer contacto alguno con los misioneros ni con la civilización.

Cierto día  - a fines del mismo año o quizá a inicios del siguiente - cuando el valiente e  irascible cacique de esa tribu se disponía a vadear un riachuelo en compañía de su mujer, vieron a una dama de indescriptible majestad y hermosura avanzando en su dirección, caminando sobre las aguas. Perplejos y extasiados, se quedaron inmóviles contemplando a la misteriosa Señora que, cuando se aproximó, les sonrió maternalmente y dijo en lengua de los coromotos: "Vayan adonde están los hombres blancos para que derramen agua sobre sus cabezas y así puedan ir al Cielo".

Tanta bondad e imperio emanaban de la presencia y de las palabras de la celestial Dama, que el indómito cacique, maravillado, se dispuso a cumplir su voluntad.

Según describen las antiguas crónicas coloniales, la misteriosa aparición se manifestó repetidas veces a varios otros miembros de la tribu. Los hijos de los indios la veían con frecuencia caminando sobre el curso del arroyo, cuando llegaban ahí en busca de agua. Como tardaban mucho tiempo por esta causa, eran después severamente reprendidos por sus padres. Y para justificarse, los niños declararon que una bellísima Señora aparecía cuando estaban sacando agua, causándoles una alegría tan grande que no era posible dejar de contemplarla.

Luego de todos esos prodigios, los indígenas comenzaron a notar que el agua venida del riachuelo tenía efectos sobrenaturales. Tanta era su confianza en la acción de aquella Dama desconocida que comenzaron a colgarse al cuello, como objetos sagrados, las piedrecitas que recogían allá.

Decidido a llevar su tribu hasta los hombres blancos, el cacique se puso al acecho, esperando que alguno pasara por esos parajes solitarios. Y la Divina Providencia, que todo lo dispone con bondad infinita para nuestro bien y salvación, no hizo esperar mucho a los indios escogidos por la Reina de todos los corazones.

Juan Sánchez, un honrado español que cultivaba tierras en la región, tuvo necesidad de ir apresuradamente a la distante aldea de El Tocuyo, una de las pocas entonces existentes en la provincia. Así, pasó por las cercanías del lugar donde vivían los coromotos.

El cacique se le presentó y, del mejor modo posible, relató la misteriosa aparición de la "bella Señora" y la orden expresa de recibir el "agua en la cabeza".

Se maravilló Juan Sánchez cuando oyó tal relato. Hombre de Fe, vio que el hecho mostraba grandes posibilidades de ser realmente una manifestación sobrenatural, y prometió estar de regreso en ocho días para conducir a los indios hasta tierra de blancos.

Cumplido ese plazo, la tribu entera - unas cien personas - se puso en marcha, encabezada por Juan Sánchez, hasta llegar a una planicie situada a casi 20 kilómetros de la villa de Espíritu Santo de Guanare. El español se encaminó al poblado y contó a las autoridades todo lo sucedido. El cabildo dispuso que los indios se quedaran en donde estaban, y le dio a Juan Sánchez la ardua misión de enseñarles los fundamentos de nuestra santa religión.

El esforzado castellano, ayudado por su fiel esposa, tomó todos los cuidados para convertir y civilizar a los coromotos, que siguieron con fervor y alegría la catequesis recibida.

Pasaron los meses, y los mismos indios que habían venerado las aguas sobre las que apareció la Santísima Virgen, inclinaban piadosamente su cabeza para recibir las aguas purificadoras del santo Bautismo.

Sin embargo, el feroz cacique, el primero en ver a la Virgen, se negaba a recibir el bautismo y tomaba distancia paulatinamente de las clases de catecismo. La nostalgia de la vida sin freno ni moral que llevaba en la selva irrumpía como un volcán en el fondo de su alma.

La tarde del sábado 8 de septiembre de 1652, Juan Sánchez mandó reunir a todos los coromotos para participar en un acto religioso en alabanza a María.

Enfurecido, el cacique se rehusó a comparecer a una ceremonia destinada a la misma que lo había hecho abandonar la vida salvaje y pagana. Al atardecer, estaba en su choza junto a su mujer, a su cuñada Isabel y a un sobrino de doce años, todos bautizados ya y fervorosos cristianos.

Súbitamente apareció en el umbral de la cabaña la Santísima Virgen, la misma "bella Señora" que habían visto caminando sobre las aguas del arroyuelo. Emanaba tanto fulgor de la celestial aparición, que toda la choza se iluminó con esta luz "igual a la del sol cuando está en el mediodía, pero sin quemar como ésta", según declaró más tarde la india Isabel.

El cacique, sin levantarse de la rústica alfombra donde descansaba, gritó encolerizado:

"¿Hasta cuándo me persigues? Ándate de una vez, porque no haré más lo que mandas. ¡Lo dejé todo por ti y vine aquí a sufrir fatigas!"

Deslumbrada con la excelsa visitante y llena de vergüenza por la inconcebible dureza del indio, la esposa lo reprendió:

" No hables así con la 'bella Señora'. ¡No tengas tan mal corazón!"

El cacique no pudo soportar más tiempo la presencia de la Madre de Dios, que permanecía en el umbral de la casa mirándolo con maternal bondad. Se levantó de un salto y tomó el arco y las flechas, bramando desesperadamente:

" ¡Matándote me dejarás!" En ese instante la Santísima Virgen, majestuosa y refulgente, ingresó a la choza y se adelantó en dirección al indio, de modo tal que no le dejó espacio para disparar la flecha.

Enajenado de odio, tiró las armas al piso y se precipitó sobre la Soberana Señora con la intención de arrojarla fuera de casa. Pero al estirar los brazos para agarrarla, Ella desapareció repentinamente. Una triste oscuridad reemplazó a la magnífica luz sobrenatural.

Largo tiempo el cacique permaneció inmóvil, en la misma posición que había tomado al abalanzarse sobre la aparición, apretando alguna cosa que había quedado en uno de sus puños.

Finalmente dijo con voz temblorosa: "Aquí la tengo atrapada".

Las dos mujeres se acercaron temerosas, el cacique abrió la mano y todos, atónitos, observaron la imagen de la "bella Señora" reproducida en un diminuto óvalo de 27 por 22 mm., de un material semejante al pergamino, irradiando luz vivísima.

¡Qué misterio de predilección y misericordia! La Reina del Cielo y de la Tierra manifestaba su poder y retribuía con insondable amor la inconcebible dureza del indio, dejándole como recuerdo su virginal imagen.

Sin embargo, con odio siempre creciente, el cacique envolvió la preciosa reliquia en unas hojas y la guardó entre las pajas del techo, diciendo:

"Te quemaré para que me dejes".

Al día siguiente, domingo 9 de septiembre, el niño -que lo había presenciado todo y estaba horrorizado con la maldad del cacique- aprovechó que todos estaban ausentes, se apoderó de la milagrosa imagen y la entregó a Juan Sánchez, contándole lo ocurrido.

Ese mismo día, bajo una lluvia torrencial, el cacique ordenó que la tribu entera volviera a las montañas, abandonando la civilización. Los pobres indios recién convertidos siguieron a su jefe en el camino de la infidelidad y la barbarie. Pero apenas se habían adentrado en la floresta cuando el cacique rodó por tierra, dando gritos de dolor. Una serpiente venenosa lo había picado… le quedaban pocos minutos de vida. Viéndose perdido y reconociendo que la Divina Justicia lo castigaba por tanta maldad, comenzó a implorar el perdón en alta voz y a clamar por el Bautismo.

¿Pero quién podría derramar las aguas regeneradoras sobre él en aquellas soledades? La tribu asistía muda y confundida a su agonía.

En esta tierra todo tiene un límite. ¡Tantas veces y con tan grandes prodigios había llamado la Virgen al infeliz cacique! ¡Y hasta qué extremos de egoísmo y dureza había llegado éste, al rechazar los maternales llamamientos de la "bella Señora"! Se diría que incluso la misericordia celestial tiene un término.

No obstante, María Santísima siempre triunfa.

Al oír los angustiados clamores del moribundo, llegó presuroso un mulato que andaba por esos parajes e inmediatamente lo bautizó. Sereno y resignado entonces, el cacique recomendó a la tribu que nunca dejara de cumplir la voluntad de la Madre de Dios, exhalando a continuación su último suspiro.

Purificada y santificada por el santo Bautismo, el alma de Coromoto cruzó los umbrales eternos para contemplar por los siglos de los siglos, en los ojos virginales de la Reina de Misericordia, el reflejo de la Luz increada de Dios.

En las apariciones de Coromoto, la Virgen quiso mostrarle al mundo, y a América de modo especial, que Ella es Soberana sobre todo en su bondad. ¿Es posible imaginar mayor dureza espiritual que la del cacique? No obstante, la misericordia de María triunfa sobre la más empedernida de las maldades humanas.

En la persona del indio objeto de tan inmensa clemencia, estaba representada la humanidad entera, estábamos cada uno de nosotros, estábamos usted y yo, querido lector. Así es, porque tantas veces se nos invita a confiar en su maternal amparo, en ese perdón que dulcifica cualquier dureza, en esa bondad que vence a la más obstinada ingratitud.

Pidamos a Nuestra Señora de Coromoto la gracia de confiar siempre en su auxilio, sin desfallecimientos ni vacilaciones. Y así, al ocaso de esta vida, Ella misma será quien nos introduzca en la gloria sempiterna.

10 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Trastevere encontrada en el Tiber

 


Del sitio Church Pop:

En un barrio romano cuyo nombre es difícil de pronunciar tanto para los peregrinos como para los turistas en Roma, se lleva a cabo una tradición centenaria en honor a María.

La estatua de María fue encontrada en la desembocadura del río Tíber en 1535 por pescadores corsos que residían en Trastevere y es llevada actualmente en procesión.

El sábado siguiente a la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen (16 de julio), una procesión recorre las calles de Trastevere con una gran estatua de la Virgen María.

Una semana después, la misma estatua se embarca en un bote lleno de cofradías romanas para concluir las festividades de la Fiesta de "Noantri" en una procesión por el río Tíber con la Madonna "Fiumarola", que significa Nuestra Señora "que viene del río”, recordando el evento de 1535 cuando la estatua de cedro fue encontrada en el Tíber después de una tormenta.

Julio en Roma está lleno de devoción a María bajo el título de Nuestra Señora del Carmen. El domingo antes del 16 de julio, una parroquia carmelita que se encuentra a la sombra de la Basílica de San Pedro recorre las calles del barrio del Vaticano, incluida la conocida calle Borgo Pio.

Dentro de la Iglesia de Santa Maria en Traspontina, se puede visitar durante todo el año esta estatua de Nuestra Señora con el Niño Jesús en su regazo, ofreciendo el Escapulario Marrón.

Una procesión aún más grande, o mejor dicho, dos procesiones tienen lugar justo al sur del Vaticano en el barrio de Trastevere.

El nombre "Trastevere" proviene del latín Trans Tiberim, que significa "más allá del Tíber".

Está situado en el río Tíber, frente al centro histórico de Roma, conectado por el famoso puente de peregrinos de Ponte Sisto, que fue construido para proporcionar otra ruta para los peregrinos, especialmente durante los años jubilares, para poder llegar a la Basílica de San Pedro.

Cruzar el puente hacia Trastevere desde el centro antiguo de Roma da el significado preciso al nombre del barrio.

Antes de que Trastevere fuera anexado a la ciudad de Roma, era un asentamiento etrusco a orillas del río Tíber. Con el surgimiento de la República Romana, alrededor del año 509 a.C. (que duró hasta el año 27 a.C. con el establecimiento del Imperio Romano, el momento en que Trastevere se convirtió en el 14º barrio de Roma), más y más marineros y pescadores se establecieron allí.

Los pescadores del barrio serían los que encontrarían la estatua de María en las aguas del Tíber y luego la protegerían durante casi 400 años hasta hoy.

Los residentes de Trastevere siempre han tenido un gran orgullo en su distinción del centro antiguo de Roma. Estos residentes, llamados Trasteverini, también tienen un gran orgullo en su particular devoción a la Virgen María. Por esta razón, tienen su propia procesión llamada "Noantri", del dialecto romano que significa la fiesta de "nosotros", en contraste con la fiesta de "ustedes que viven en otros barrios".

Incluso con este particular orgullo de barrio, toda Roma se une para esta procesión mariana con la Madonna, que "vino del río”.  

Encontrada en 1535, la estatua sería custodiada por los Trasteverini, y se convertiría en la protectora del barrio de Trastevere.

La estatua fue eventualmente entregada a los Carmelitas que cuidaban de la Basílica de San Crisógono. Por esta razón, estas procesiones se vincularon a la fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

A lo largo del año, la estatua se guarda en la Iglesia de Santa Águeda, que se encuentra junto a la Basílica de San Crisógono, ahora bajo el cuidado de los Padres Trinitarios.

En la década de 1920 cuando la estatua sería llevada en procesión con el objetivo de reavivar las tradiciones populares italianas.

Desde entonces, desde la Iglesia de Santa Águeda, cada año el sábado después de la conmemoración litúrgica de Nuestra Señora del Carmen, la estatua sale de la iglesia para ser llevada por las calles de Trastevere.

La estatua luego regresa a la Iglesia de Santa Águeda, donde se exhibe solemnemente durante una semana, hasta el domingo siguiente cuando tiene lugar la tradicional procesión por el río Tíber.

La estatua se coloca en un bote desde un punto al norte del río y viaja por el río hasta el barrio de Trastevere.

La estatua de María luego es recibida por una estatua de San José cuando desembarca del bote.

La procesión continúa hasta la Basílica de Santa Maria en Trastevere, donde la estatua permanece hasta la mañana siguiente. Hay una bendición solemne, y a la mañana siguiente, se celebra la Santa Misa en la Basílica. La estatua luego se lleva en procesión de regreso a la Iglesia de Santa Águeda donde espera hasta el año siguiente.

9 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Porto Venere

 


Traducido y adaptado del sitio Filiconia Mariana:

 El culto religioso a la Virgen Blanca está vinculado a un acontecimiento milagroso, tal como cuenta la leyenda popular, ocurrido en 1399 durante la ocupación francesa en el pueblo costero de Portovenere, asolado por la peste. 

La tradición afirma que un tal Lucciardo, un aldeano, invocó ante una imagen que representaba a la Virgen María la liberación de dicha enfermedad y, de repente, los colores del cuadro se iluminaron resplandeciendo. 

Al interpretar este extraño fenómeno como un probable milagro, vinculado a la desaparición de la peste atribuida a la Virgen, el cuadro fue trasladado a la cercana iglesia de San Lorenzo, dando inicio a la devoción de los fieles hacia la imagen y hacia la Virgen Blanca, nombre que deriva del tono claro de la piel representada en el cuadro, patrona de la comunidad. 

Cada año, con motivo de la fiesta patronal de Porto Venere, celebrada el 17 de agosto y dedicada a la Virgen Blanca, por las calles del pueblo se lleva a cabo por la noche una procesión con antorchas.

8 de septiembre de 2026

Natividad de Nuestra Señora y una gracia vinculada a su fiesta

 


Traducido del sitio Mary Undoer of the Knots:

El mes de septiembre está marcado por varias fiestas marianas: la Natividad de María el 8 de septiembre, el Santo Nombre de María el 12 de septiembre y Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre. La fiesta de la Natividad de María se remonta a textos apócrifos.

La fiesta de la Natividad de María, una de las veinte fiestas marianas del calendario litúrgico católico, fue establecida el 8 de septiembre en Occidente por el papa Sergio I en el siglo VII. Esta fiesta, ya muy extendida en la Iglesia oriental, es una de las cuatro fiestas marianas de origen oriental. La fiesta de la Natividad se complementó posteriormente con la fiesta de la Concepción de María, nueve meses antes, el 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada Concepción). Estas fiestas marianas reflejan el deseo de honrar a la Virgen María desde su Concepción hasta su Asunción. Por ello, a María se la llama "el alba que precede al sol" (Cardenal de Bérulle).

Esta fiesta es una ocasión para regocijarnos en el "amanecer de nuestra salvación", al meditar sobre el plan providencial de Dios Padre, quien eligió a la Virgen María para concebir, dar a luz y acompañar a Su Hijo, Jesucristo; para honrar la santidad de María; y para celebrar su perfecta obediencia a la voluntad y al amor de Dios, así como su maternidad.

La beata Ana Catalina Emmerich, una de las grandes místicas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, relata en su Vida de la Virgen María (cap. XXV) que "La Santísima Virgen se me apareció y me dijo, entre otras cosas, que quien hoy, por la tarde, recite devotamente nueve Avemarías en honor a sus nueve meses en el vientre de su madre y a su nacimiento, y continúe con este piadoso ejercicio durante nueve días, entrega a los ángeles nueve flores cada día para formar un ramo que Ella recibe en el cielo y presenta a la Santísima Trinidad con el fin de obtener una gracia para la persona que ha rezado estas oraciones".

Sigamos, pues, la recomendación de María y pidámosle una gracia especial recitando nueve Avemarías durante nueve días, en honor a los nueve meses de su crecimiento en el vientre de Santa Ana.

Nota de José Luis Salvia: Pasa por una iglesia y, ante su imagen, no te olvides de cantarle hoy el Feliz Cumpleaños a Nuestra Mamá del Cielo

7 de septiembre de 2026

Aparición de Nuestra Señora a Marcelle Lanchon


Traducido del sitio A Moment with Mary:

El 8 de septiembre de 1914, en la fiesta de la Natividad de María, Marcelle Lanchon, de 23 años, tuvo su primera aparición de la Santísima Virgen en la Capilla de los Ejércitos en Versalles (Francia), precisamente el mismo día en que la Virgen detuvo a los alemanes en el Marne, a las puertas de París.

La vidente, quien más tarde adoptó el nombre de Marie France al convertirse en virgen consagrada en la Pía Unión de Adoradoras del Corazón de Jesús -que ella misma fundó-, transmitió una oración para recitar por Francia: "Hijo mío, perdónala, ella aún te ama porque nunca ha dejado de amarme...", así como una hermosa promesa de la Virgen:

"Aunque amo a todas las naciones que mi Divino Hijo ha redimido con su Sangre, mira cómo aprecio especialmente a tu amado país... Mi Hijo desea que se hagan imágenes y estatuas que me representen de esta manera y que se me invoque bajo el título de Nuestra Señora de Francia. Si se cumple este nuevo deseo de Su Divino Corazón, Francia volverá a mí de manera especial; la tomaré para siempre bajo mi protección maternal, y mi Hijo se complacerá en derramar abundantes bendiciones sobre ella".

El obispo Roland Gosselin, obispo de Versalles de 1931 a 1952, aprobó oficialmente la Pía Unión de Adoradores del Sagrado Corazón y permitió que se imprimiera la imagen de "María, Reina de Francia" junto con la oración revelada durante las apariciones, aunque nunca hubo un juicio canónico definitivo sobre estos acontecimientos, que hoy en día están un tanto olvidados.

Les Apparitions de Versailles – 
Marie Reine de France
Jésus, Roi de France
Jean Robin
Editions Pierre Téqu

6 de septiembre de 2026

¿Por qué septiembre está dedicado a Nuestra Señora de los Dolores?

 


Extraído del blog Asalta el Cielo con tu Rosario

Traducido del sitio Catholic 365:

El otoño se acerca rápidamente(*), ya que nos encontramos en septiembre: el mes de Nuestra Señora de los Dolores. María conoció el dolor de la pérdida, el duelo y el sufrimiento más que nadie, y sus dolores reflejan nuestras propias luchas de hoy.

Ya sea que nunca hayas oído hablar de los Siete Dolores de María, quieras empezar a dedicarle tiempo a Nuestra Señora o estés buscando formas de profundizar tu fervor, te invito a que te tomes unos minutos para conocer esta devoción sagrada y solemne.

Aunque los cristianos han meditado sobre los sufrimientos de María desde los primeros siglos, la devoción formal a Nuestra Señora de los Dolores data del siglo XII, cuando comenzó a difundirse bajo la influencia de San Anselmo y San Bernardo.

Las órdenes cisterciense y servita contribuyeron a difundirla por toda la Iglesia hasta que, en 1423, un concilio de Maguncia estableció la fiesta de los Dolores de María.

En 1727, Benedicto XIII añadió la fiesta al Calendario Romano, asegurando así que los católicos de todo el mundo honraran la profunda unión de María con la Pasión de su Hijo.

Al igual que con toda devoción, hay una razón por la que septiembre se dedica específicamente a Nuestra Señora de los Dolores.

La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre. En septiembre se celebran muchas otras fiestas marianas: su Natividad, el Santísimo Nombre de María, Nuestra Señora del Rescate, etc.

La devoción a Nuestra Señora de los Dolores es esencial y sagrada. Los santos han contemplado los sufrimientos de María desde los primeros tiempos de la Iglesia.

Los Siete Dolores son:

  1.     La profecía de San Simeón

  2.     La huida a Egipto

  3.     La pérdida de Jesús en el Templo

  4.     El encuentro de Jesús y María en el Vía Crucis

  5.     La crucifixión

  6.     María recibe el cuerpo de Jesús bajado de la cruz

  7.     El entierro de Jesús

Meditar sobre los dolores de María nos ayuda a acercarnos más a Ella y a despertar una contrición más profunda. Al hacerlo, expiamos nuestros pecados y complacemos tanto a Ella como a su Hijo.

Además, María prometió gracias especiales a quienes honran sus dolores. Estos nos enseñan lecciones importantes sobre el sufrimiento y la resiliencia.

Este mes de septiembre, te animo a elegir al menos una forma de practicar la devoción a Nuestra Señora de los Dolores.

  • Medita sobre cada dolor: reserva tiempo cada día para reflexionar sobre uno de los dolores, colocándote junto a María en su sufrimiento.

  • Infórmate sobre las gracias prometidas: María ofrece favores especiales a quienes practican la devoción a sus dolores.

  • Lee un libro espiritual: muchos santos y místicos han escrito sobre los Siete Dolores. Elige un libro y úsalo para guiar tu oración este mes.

  • Ofrece tus sufrimientos: une tus luchas diarias a los dolores de María, ofreciéndolos a Jesús por la salvación de las almas.

  • Recita oraciones a Nuestra Señora de los Dolores, como la Novena a Nuestra Señora de los Dolores o el Rosario de los Siete Dolores.

Un último aliento: Caminar con María en sus dolores

Este mes, María nos invita a meditar sobre sus dolores —no para quedarnos en la tristeza, sino para encontrar esperanza, fortaleza y gracia al unir nuestros sufrimientos a los suyos.

Si estás buscando una manera de profundizar tu relación con la Madre María, ahora es el momento: honra sus dolores y ella te llevará más cerca de su Hijo.

Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros.

(*) Hemisferio norte

5 de septiembre de 2026

Nuestra Señora amorosa, compañera de mi peregrinar en el mundo

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Virgen María, 
quiero entregarte toda mi vida y ponerla en tus manos.  
Ayúdame a perseverar en mi vida de oración y 
mantenerme firme en mis actitudes cotidianas, 
haciendo cada pequeño acto por amor a Dios y a los demás.
 
Gracias, Jesús, 
por habernos dado a tu Madre como nuestra Madre amorosa, 
compañera de mi peregrinar por este mundo, 
luz que ilumina mis pasos,
y ejemplo de que debo hacer la voluntad de tu Padre en todo momento.
 
María, 
¡gracias, por amarme como me amas! 
Enséñame a vivir dócil a la Palabra de Dios 
y dejarme guiar por ella.

Amén

4 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Ludźmierz


 Traducido y adaptado del sitio Szalak Maryjini:

El Santuario de Nuestra Señora, Reina de Podhale, en Ludźmierz, es uno de los centros de peregrinación marianos más importantes de la arquidiócesis de Cracovia. Es la capital espiritual de Podhale, la capital espiritual de los montañeses. Desde hace siglos, los fieles de Podhale y de los rincones más recónditos de Polonia, así como de Eslovaquia y Hungría, acuden aquí para buscar consuelo ante la imagen milagrosa de la Señora de Podhale y pedirle a María su protección.

El culto a la imagen de la Virgen de Ludźmierz, famosa por sus gracias, se desarrolló gradualmente en Podhale a partir de la Edad Media. 

El culto a la Virgen María, en la imagen famosa por sus gracias de la "Gaździna de Podhale", experimentó un claro desarrollo durante el período de la renovación postridentina. Las actas de las visitas episcopales y decanales de los siglos XVII y XVIII dan fe de este culto. 

En los documentos posteriores a la visita del decano Zaskalski de 1765 se lee: "En el altar lateral del lado del Evangelio hay una escultura de madera dorada de la Virgen María, que sostiene en sus brazos a Jesús, famosa desde tiempos inmemoriales por sus grandes gracias".

El flujo de peregrinos a Ludźmierz en la segunda mitad del siglo XVIII ya era tan grande que, en 1776, las autoridades diocesanas acordaron que la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Ludźmierz fuera colocada en el altar mayor. 

En 1795 se erigió un altar rococó especialmente para la imagen. Mieczysław Orłowicz, en su "Guía ilustrada de Galicia, Bucovina, Spiż, Orava y Silesia de Cieszyn", al describir Ludźmierz con su iglesia, que "cuenta con un cuadro milagroso de la Virgen", señaló que durante la fiesta principal "el 8 de septiembre se reúnen aquí hasta 20 000 montañeses de todo Podhale, y todos los caminos de los alrededores están llenos de sus carretas blancas. Esta fiesta, que reúne a multitud de montañeses de Podhale y Orava, merece la pena ser vista por sus trajes festivos y sus hermosos rostros". 

Por su parte, Władysław Orkan (1875–1930), en el poema "Sobre Janek y Liptak" (1903), le confesó a la Señora de Podhale: "Señorita de Ludźmierz, refugio de los hombres. Más pobres que pecadores, tú, que caminas por el camino lechoso —Reina de los cuentos de hadas. ... Más poderosa que la de Odrowąska, más hermosa que la de Kalwaryjska, ayúdame con tu recuerdo. En este recuerdo de tu gente".

Entre los años 1869 y 1877, en el lugar donde se encontraba la antigua iglesia demolida, se erigió el actual templo neogótico de mampostería. El 15 de agosto de 1890, el obispo de Cracovia, el cardenal Albin Dunajewski, consagró el templo.

El culto secular a la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz y la importancia del santuario en la historia de la Iglesia católica en Podhale y en la arquidiócesis de Cracovia fueron reconocidos mediante un acto de la Congregación para el Culto Divino y los Sagrados Sacramentos del 22 de febrero de 2001, en el que la iglesia santuario dedicada a de la Asunción de la Santísima Virgen María en Ludźmierz fue elevada al rango de basílica menor. La ceremonia solemne de proclamación de este título se llevó a cabo el 18 de mayo de 2001.

En 1934, el párroco de Ludźmierz, el padre Józef Styrylski, inició los trámites para la coronación de la imagen. Lamentablemente, el estallido de la Segunda Guerra Mundial frenó este proyecto. 

El siguiente párroco de Ludźmierz, el padre Leonard Harędziński, retomó los esfuerzos para la coronación. Estos se culminaron el 15 de agosto de 1963. Las coronas papales fueron colocadas sobre la imagen milagrosa de la Reina de Podhale por el cardenal Stefan Wyszyński y el obispo Karol Wojtyła. Al concluir la ceremonia de coronación, cuatro obispos levantaron el feretrón con la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz para llevar en procesión la imagen coronada al interior de la iglesia. En el momento de levantar el feretrón, la imagen se inclinó y el cetro se le cayó de la mano a la Reina de Podhale; el obispo Karol Wojtyła lo atrapó con un reflejo excepcional. Este insólito suceso (grabado en un video amateur) fue comentado en ese momento por el P. Primado del Milenio, quien se dirigió al obispo Wojtyła con estas palabras: "Bueno, Karol, la Virgen te está entregando el poder". Unos meses después (el 13 de enero de 1964), el obispo Karol Wojtyła fue nombrado arzobispo metropolitano de Cracovia, y 15 años más tarde fue elegido sucesor de San Pedro.

San Juan Pablo II, durante su pontificado, se "encontró" en dos ocasiones con la milagrosa imagen de Gaździna de Podhale. 

Durante su primera peregrinación a Polonia y la misa celebrada por el Papa en el aeropuerto de Nowy Targ el 8 de junio de 1979, sobre el altar se encontraba la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz. En la homilía que pronunció entonces ante varios cientos de miles de peregrinos -en su mayoría montañeses-, Juan Pablo II dijo: "La Virgen María siempre se parece a la gente de su tierra. Cuando ahora contemplaba en México a la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los indígenas, lo que más me venía a la mente era la Virgen de Ludźmierz, porque es una auténtica Gaździna de Podhale...».

El segundo encuentro de San Juan Pablo II con la Virgen de Ludźmierz tuvo lugar el 7 de junio de 1997. En esa ocasión, el Papa polaco visitó el santuario de Ludźmierz y rezó el rosario ante la imagen milagrosa de la Gaździna de Podhale. El Santo Padre recibió entonces como regalo una réplica del cetro de la Virgen María, Reina de Ludźmierz, con el cual bendijo a una multitud de 200 mil fieles reunidos en el Jardín del Rosario. 

Al concluir el encuentro, Juan Pablo II dijo: "Contemplo con admiración este santuario, que tanto ha crecido y se ha embellecido. Es una señal de su devoción y generosidad. Es su regalo para María, pero también para los peregrinos que llegan aquí. Es necesario que hoy el Papa -un peregrino de Ludźmierz- les agradezca en nombre de todos ellos por esta hospitalidad. ¡Que Dios los bendiga! Los bendigo de todo corazón. ¡Señora de Ludźmierz, Anfitriona de Podhale, ruega por nosotros!»

Cabe destacar que, durante su segunda peregrinación a su patria, el 23 de junio de 1983, en los Błonia de Cracovia, Juan Pablo II consagró nuevas coronas para la Virgen de Ludźmierz (las coronas colocadas sobre la imagen durante la coronación de 1963 habían sido robadas en marzo de 1983). La nueva coronación de la imagen milagrosa de Gaździna de Podhale la realizó el cardenal Franciszek Macharski el 15 de agosto de 1983.

En el 40.º aniversario de la coronación de la imagen milagrosa de Gaździna de Podhale, Juan Pablo II obsequió al santuario una pica, la cual se colocó en el altar junto a la imagen. Cabe destacar que una réplica de la imagen de Gaździna de Podhale permaneció en las habitaciones privadas de San Juan Pablo II durante todo su pontificado. El día de la canonización de Juan Pablo II por el papa Francisco (27 de abril de 2014), se colocó en el cetro de Nuestra Señora de Ludźmierz un anillo con reliquias del santo papa polaco.

Durante la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María en 2017, el arzobispo Marek Jędraszewski consagró la capilla dedicada a San Juan Pablo II, que se encuentra debajo del altar papal.

Las últimas investigaciones han revelado que la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz, Reina de Podhale, fue realizada alrededor del año 1400. Los historiadores del arte clasifican esta escultura dentro del tipo conocido como las "Madonas Bellas" de la llamada escuela de Nowy Sącz o de Spisz-Sącz. Un artista desconocido talló la imagen en madera de tilo. La escultura dorada mide 125 cm de altura y representa a la Virgen María, quien sostiene un cetro en su mano derecha y al Niño Jesús en la izquierda. El rostro de la Señora de Podhale es lleno de gracia y presenta una leve sonrisa.

A lo largo de los siglos, surgieron varias leyendas en torno a la figura de la Virgen de Ludźmierz, que intentaban explicar los orígenes del culto. La primera leyenda cuenta que a unos comerciantes que viajaban hacia Hungría se les apareció la Virgen. En el lugar de la aparición se construyó una iglesia y se colocó una estatua de la Virgen María. 

La segunda leyenda cuenta que un comerciante húngaro, que vendía vino, se dirigía a la feria de Nowy Targ. La noche lo sorprendió en los pantanos y turberas de Ludźmierz. Cuando comenzó a rezar, pidiendo ayuda a Dios, vio la figura de una Señora sonriente envuelta en una nube dorada. Ella lo animó a hacer un último intento por salir del pantano. De repente, los caballos recuperaron fuerzas de manera inesperada y el comerciante logró sacar la carreta al camino. Siguió su camino, guiado por la figura luminosa, que lo llevó hasta la iglesia de Ludźmierz. Comprendió que se trataba de la Virgen María. Cuando quiso arrodillarse para darle las gracias, la aparición se desvaneció y, en el lugar donde se había arrodillado, brotó un manantial. El comerciante hizo la promesa de llevar a la iglesia una estatuilla similar a la que había visto. Al parecer, esas promesas le agradaron a Dios, pues aquel lugar comenzó a ser famoso por sus gracias.

Junto a la iglesia de Ludźmierz se encuentra un extenso Jardín del Rosario. Bellamente diseñado y cuidado, recuerda la visita de San Juan Pablo II a Podhale y al santuario de Ludźmierz en 1997, así como su enseñanza sobre la importancia de la oración del rosario. Este lugar de oración, con 20 capillas de la región de Podhale que representan los misterios del Santo Rosario, fue fundado por habitantes de Podhale residentes en EE. UU. y Canadá, peregrinos, sacerdotes y feligreses. En la parte central del jardín se encuentra una escultura de tamaño natural que representa a San Juan Pablo II arrodillado, sosteniendo un rosario en sus manos.

Canto vespertino a la Virgen de Ludźmierz

¡Salve, María, Gaździna de Podhale!
Que toda la creación de la tierra te alabe.
Por tu protección, que todos tus hijos han experimentado
en las dificultades a lo largo del día.

Que tu poder nos envuelva en las tinieblas de la noche
 —te lo pedimos de todo corazón—,
¡María de Ludźmierz!

3 de septiembre de 2026

Nuestra Señora, la "Moreneta blanca"

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

Donada en 1963 a Pablo VI por el entonces embajador brasileño, la escultura de madera del siglo XVIII de Nuestra Señora de Montserrat ha estado presente en las principales celebraciones papales en el Vaticano durante 15 años. Vatican News cuenta su historia.

Durante catorce años, el Laboratorio de Restauración de Pintura y Materiales de Madera de los Museos Vaticanos ha tenido un paciente especial. Se trata de una estatua de madera del siglo XV de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña, conocida como La Moreneta. En el verano de 1963, con motivo de la entronización de Pablo VI, fue donada al Papa por el entonces presidente de Brasil, João Goulart. Fue creada en el país sudamericano en el siglo XVIII y reproducía la imagen de la Virgen en madera de castaño.

A diferencia del original, el ejemplar del Vaticano tiene la piel pálida. Lleva un vestido ricamente decorado que ondea al viento. Originalmente también llevaba collar y pendientes. Sus ojos están delicadamente elaborados en pasta de vidrio. En sus brazos está el Niño Bendiciendo, sosteniendo un globo terráqueo en la mano izquierda. El Papa Montini, gran admirador de las esculturas de madera, lo mandó colocar en la antecámara papal.

Desde 2011, por encargo de Benedicto XVI, la escultura ha acompañado las principales celebraciones papales en la Basílica Vaticana y la Plaza de San Pedro. Para preservar su extraordinaria belleza, esta preciosa pieza, sujeta a frecuentes traslados, ha estado bajo el cuidado de Stefania Colesanti, restauradora principal del Laboratorio de los Museos Vaticanos, durante casi quince años.

Llevo casi treinta años trabajando con esculturas de madera: es una pasión para mí”, explica, sin ocultar un vínculo profesional, emocional y espiritual especial con la Virgen de Montserrat. “Cuando llegó aquí en 2011, presentaba problemas de conservación: además de constantes depósitos de polvo, se le había caído una mano. Por ello, restauramos la estructura de madera y limpiamos la pieza”.

2 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Les Places

 


Traducido y adaptado del sitio CGHML:

En 1664, se encontró en el castillo de Les Places, que ya no existe, una estatua de piedra que representaba a la Santísima Virgen sosteniendo en su regazo el cuerpo inerte de su adorable hijo. Esta estatua se colocó inicialmente en la capilla, hoy destruida, llamada Capilla de Santa Foy. Gabriel Foucaud de Saint-Germain-Beaupré mandó construir, en 1686, en la ladera de un cerro, cerca de una fuente ya consagrada a la Santísima Virgen, la capilla que hoy se ve allí. 

La fecha mencionada se lee en el dintel de la puerta, junto al escudo de armas del fundador, que es: de azur sembrado de flores de lis de oro. Este escudo también está esculpido en el retablo del altar. La estatua encontrada en el castillo de Les Places fue trasladada a esta capilla, conocida desde entonces como Notre-Dame-des-Places. A la fecha, sigue siendo visitada por numerosos peregrinos.

1 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Kieff

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

 Kieff, a orillas del río Dniéper, fue el primer lugar de descanso de la famosa imagen de la Virgen María. Se cuenta que el apóstol san Andrés se detuvo aquí en camino de Constantinopla a Roma. Un día por la mañana, mientras admiraba las colinas de Kieff, escuchó: “¿Ves esas colinas? En esas colinas resplandecerán en adelante la gracia de Dios”.

Fue hasta el año 1010 que se cumplió aquella profecía, antes de que el príncipe ruso Vladimir fuera bautizado en Kieff con todo su pueblo, y las enseñanzas del Evangelio comenzaron a salir desde las alturas de las colinas que tanto habían impresionado al apóstol.

El príncipe mandó traer de Kherson una imagen de la Virgen que, según la leyenda, fue pintada por Constantino. El príncipe encomendó al monasterio de Petchersk la custodia del cuadro y ahí permaneció hasta el siglo XV.

En 1467 Iván III, gran duque de Moscú, construyó la Iglesia de la Asunción en el Kremlin con motivo de su matrimonio, para lo que mandó traer el famoso cuadro de Kieff. Los habitantes de Kieff se entristecieron y protestaron porque no querían perder su tesoro más querido.

La Santísima Virgen se le apareció en sueños al príncipe y le pidió que devolviera la imagen, y Ella personalmente se encargaría de que fuera reemplazada. A la mañana siguiente, el príncipe devuelve la pintura a Kieff, y para su sorpresa cuando entra a su iglesia encuentra otro cuadro idéntico al que había devuelto.

31 de agosto de 2026

Aparición de Nuestra Señora a la beata Catalina de Racconigi





Traducido del sitio A Moment with Mary

Catalina de Racconigi (Caterina Mattei) nació en Racconigi, Piamonte, en junio de 1486, en el seno de una familia modesta. Su padre, Giorgio Mattei, era cerrajero, y su madre, Billia Ferrari, tejedora. La familia se fue sumiendo poco a poco en la pobreza debido a las repetidas guerras que asolaban el país. A los cinco años, para la dulce niña no había mayor felicidad que arrodillarse ante una estatua de la Santísima Virgen o retirarse a un lugar tranquilo para orar. 

Una mañana, se encontraba en su pequeña habitación cuando una paloma blanca se posó en su hombro. Asustada, Catalina gritó: "¡Jesús, Jesús!". Inmediatamente, un rayo de luz emanó del pico de la paloma y tocó sus labios. Al mismo tiempo, apareció una hermosa dama vestida de luz y dijo:

"Que el nombre de Jesús esté siempre en tu corazón, hija mía".

"¿Quién es usted, señora? ¿Y cómo entró sin abrir la puerta?"

"Soy la Madre de Jesucristo, y quiero que te entregues por completo a mi Hijo".

"¿Dónde está su Hijo?"

"Lo verás pronto, pero debes entregarte a él con todo lo que más aprecias".

"¡Ay! Soy tan pobre, ¿qué puedo ofrecerle?"

"¡Mi Hijo solo quiere tu corazón!"

"Mi corazón, ¿dónde está? ¡Si lo encuentras, se lo daré con mucho gusto!"

 La Reina de las Vírgenes, con una sonrisa, puso su mano sobre el pecho de Catalina y le dijo:

"Tu corazón está ahí; se lo darás a mi Hijo cada vez que obedezcas sus mandatos y sufras algo por su amor".

Aunque se sentía atraída por la vida religiosa, Catalina comenzó a trabajar como tejedora de cintas en su infancia. A los 23 años, se puso bajo la guía espiritual de un famoso predicador llamado Domenico Onesti, de Bra. Luego se unió a la Tercera Orden Dominicana en Racconigi. Sus visiones de Jesús y la Virgen María se multiplicaron y recibió los estigmas. Muchas personas acudían a visitarla para pedirle consejo espiritual y oraciones. Catalina se enfrentó entonces a una ola de calumnias y persecución. Incluso se emitió una orden a los conventos de la región prohibiéndoles brindarle dirección espiritual. Se refugió en la ciudad de Caramagno, donde se estableció con otras dos jóvenes que, como ella, eran terciarias. Falleció el 4 de septiembre de 1547 y fue beatificada en 1808.

30 de agosto de 2026

La Verdad ha nacido de Nuestra Señora

 


Traducido del sitio Un Minuto con María:

San Agustín explica con admirable brevedad: "¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Pregunta de dónde ha nacido Cristo y verás que la verdad ha brotado de la tierra... la verdad ha nacido de la Virgen María" (En. in Ps. 84:13).

Y en un sermón de Navidad dice que "en esta fiesta anual celebramos el día en que se cumplió la profecía: 'La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde el cielo'. La Verdad, que está en el seno del Padre, ha brotado de la tierra, para estar también en el seno de una madre. La Verdad que gobierna el mundo entero ha brotado de la tierra, para ser sostenida en los brazos de una mujer...

La Verdad que el cielo no puede contener ha brotado de la tierra, para ser depositada en un pesebre. ¿En beneficio de quién un Dios tan elevado se hizo tan humilde? Ciertamente no por su propio beneficio, sino por nuestro gran beneficio, si creemos' (Sermones, 185, 1).

Mensaje Urbi et Orbi
"Veritas de terra orta est!"
 "La verdad ha brotado de la tierra" 
 (Salmos 85, 12)
25 - diciembre - 2012