18 de abril de 2026

Meditando el Rosario: Quinto misterio doloroso: Crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo


Del sitio María, Luz Divina

Ahora -ya es de noche- dice Jesús (a María Valtorta):

-Has visto cuánto cuesta ser Salvadores. Lo has visto en mí y María. Has tenido conocimiento de nuestras torturas.

Has visto qué generosidad, heroísmo, paciencia, mansedumbre, constancia y fortaleza las hemos sufrido por la caridad de salvaros.

Todos aquellos que quieran, que pidan al Señor Dios hacer ellos 'salvadores', deben pensar que Yo y María somos el modelo que ésas son las torturas que hay que compartir para salvar: la cruz, las espinas, los clavos, los azotes no serán materiales. Serán otros, con otra forma y naturaleza; pero igualmente dolorosos e inmoladores. Y sólo inmolándose en medio de estos dolores se puede ser salvador. 

Es misión austera, la más austera de todas. Una misión respecto a la cual la vida del monje o de la religiosa de la más severa regla es como una flor comparada con un montón de espinas. Porque ésta es no regla de Orden humana, sino Regla de un sacerdocio y un rito de ingreso en el estado monacal divinos, cuyo Fundador soy Yo. Yo soy el que consagra y acoge -en mi Regla, en mi Orden-a los elegidos para ella. Y soy el que les impone el hábito (el mío): el Dolor total llevado hasta el sacrificio. 

Has visto mis sufrimientos, dirigidos a hacer reparación por vuestras culpas. Nada en mi Cuerpo ha estado exento de ellos, porque nada en el hombre está exento de culpas, y todas las partes de vuestro yo físico y moral -ese yo que Dios os ha dado con una perfección de obra divina y que vosotros habéis degradado con la culpa del progenitor y con vuestras tendencias al mal, con vuestra voluntad mala-son instrumentos de los que os servís para cumplir el pecado.

Pero Yo he venido para cancelar los efectos del pecado con mi Sangre y mi dolor, lavando en ellos cada una de vuestras partes físicas y morales, para purificarlas y fortalecerlas contra las tendencias culpables. 

Mis Manos fueron heridas y aprisionadas, después de haberse cansado llevando la Cruz, para reparar por todos los delitos cometidos con la mano del hombre. Desde los verdaderos actos de sujetar y usar un arma contra un hermano, haciéndoos así Caínes, hasta de robar o escribir acusaciones falsas o llevar a cabo actos contrarios al respeto de vuestro cuerpo o del cuerpo ajeno, o de estar ociosos en una holgazanería que es terreno propicio para vuestros vicios. Por las ilícitas libertades de vuestras manos, he dejado crucificar las mías, clavándolas al madero, privándolas de todo movimiento más que lícito y necesario.

Los Pies de vuestro Salvador, después de haberse fatigado y herido en las piedras de mi camino de Pasión, fueron traspasados, inmovilizados, para hacer reparación por todo el mal que vosotros hacéis con los pies, haciendo de ellos el medio para ir a vuestros delitos, hurtos, fornicaciones. He marcado las calles, las plazas, las casas, las escaleras de Jerusalén, para purificar todas las calles, las plazas, las escaleras, las casas de la tierra, de todo el mal que dentro y fuera de ellas había nacido, todo lo que había sido sembrado y sería sembrado, en los siglos pasados y en los futuros, por vuestra mala voluntad obediente a las instigaciones de Satanás

Mi Carne se manchó, recibió contusiones y heridas, para castigar en mí todo el culto exagerado, la idolatría, que vosotros ofrecéis a esta carne y a la de quien amáis, por capricho sensual o incluso por afecto, que en sí no es reprobable, pero que lo hacéis reprobable al amar a un padre, a un cónyuge, a un hijo o a un hermano, más que a Dios.

No. Por encima de cualquier amor y vínculo terrenos está, debe estar, el amor al Señor Dios vuestro. Ninguno, ningún otro afecto de ser superior a éste. Amad a los vuestros en Dios, no por encima de Dios. Amad con todo vuestro ser a Dios. Ello no absorberá vuestro amor hasta el punto de haceros indiferentes para con los vuestros; antes al contrario, la perfección tomada de Dios -quien ama a Dios tiene en sí a Dios y, teniendo a Dios, tiene la Perfección-alimentará vuestro amor hacia ellos.

Yo hice de mi Carne una llaga para extraer de las vuestras el veneno de la sensualidad, del no pudor, del no respeto, de la ambición y admiración por la carne destinada a volver al polvo. No es dando culto a la carne como se lleva la carne a la belleza; antes bien, es con el desapego de ella con lo que se le da la Belleza eterna en el Cielo de Dios. Mi Cabeza fue torturada con mil torturas (golpes, sol, gritos, espinas) para hacer reparación por las culpas de vuestra mente. Soberbia, impaciencia, insoportabilidad, falta de aguante, pululan en vuestro cerebro como terreno fungífero. Yo hice de él un órgano torturado, cerrado dentro de un arca decorada con sangre, para hacer reparación por todo lo que brota de vuestro pensamiento.

Has visto la única corona que Yo he querido: una corona que sólo un loco o un torturado pueden llevar. Ninguno, que sea sano de mente (humanamente hablando) y que esté en posesión de su libertad, se impone. Pero a mí me consideraban loco, y loco, sobrenaturalmente, divinamente loco lo era, queriendo morir por vosotros -que no me amáis o que me amáis tan poco-, queriendo morir para vencer al Mal en vosotros, sabiendo que lo amáis más que a Dios. Y estuve a merced del hombre; y prisionero del hombre, condenado suyo. Yo, Dios, condenado por el hombre.

¡Cuántas impaciencias tenéis, por naderías; cuántas incompatibilidades, por bagatelas; cuántas exasperaciones, por simples malestares! Mirad a vuestro Salvador. Meditad en lo exasperante que debían ser esas punzadas continuas en nuevos sitios, esos enredos en los mechones del cabello, ese desplazamiento continuo sin posibilitar mover la cabeza, apoyarla, en ningún modo que no produjera tormento. 

Pensad en lo que debieron significar para mi Cabeza torturada, dolorida, febril, los gritos de la muchedumbre, los golpes en la cabeza, el sol abrasador. Reflexionad en el dolor que debía tener en mi pobre cerebro, que había ido a la agonía del Viernes convertido ya por entero en un dolor por el esfuerzo sufrido durante la noche del Jueves; en mi pobre cerebro al que le subía la fiebre de todo el Cuerpo lacerado y de las intoxicaciones provocadas por las torturas. 

Y, en la Cabeza, también los ojos tuvieron su parte, y la boca, y la nariz y la lengua. Para hacer reparación por vuestras miradas tan amantes de ver lo malo y tan olvidadas de buscar a Dios; para hacer reparación por las demasiadas y demasiado embusteras y sucias y lujuriosas palabras que decís en vez de usar los labios para orar, para enseñar, para confortar. Y recibieron su tortura la nariz y la lengua para hacer reparación por vuestra avidez gustativa y por vuestra sensualidad olfativa, por las cuales cometéis imperfecciones que son terreno para más graves culpas, y cometéis pecados con la avidez de alimentos superfluos sin tener piedad de los que tienen hambre, de alimentos que os podéis permitir, muchas veces recurriendo a medios ilícitos de ganancia.

Mis entrañas no quedaron exentas de sufrimiento. Ninguna de ellas. Sofocación y tos para los pulmones, los cuales, por la bárbara flagelación recibida, estaban contusos, y edemáticos por la postura en la cruz; congoja y dolor en el corazón, que había sido desplazado y estaba enfermo, por causa de la cruel flagelación, y del dolor moral que había precedido a ésta, por el esfuerzo de la subida bajo la pesada carga del madero y por la anemia consiguiente a toda la sangre que ya había vertido. El hígado congestionado, el bazo congestionado, los riñones contusos y congestionados.

Has visto la corona de moratones que estaba alrededor mis riñones. Vuestros científicos, para dar una prueba para vuestra incredulidad respecto a esa prueba de mis padecimientos que es la Sábana Santa (se conserva y venera en Turín: para los escritos valtortianos, es auténtica), explican que la sangre, el sudor cadavérico y la urea de un cuerpo ultrafatigado pudieron, mezclándose con los ungüentos, producir esa pintura natural de mi Cuerpo extinto y torturado.

Mejor sería creer sin tener necesidad de tantas pruebas para creer. Mejor sería decir: "Esto es obra de Dios" y bendecir a Dios, que os ha concedido disponer de la prueba irrefutable de mi Crucifixión y de las torturas que la precedieron. 

Pero, dado que, ahora, no sabéis ya creer con la sencillez de los niños, sino que tenéis necesidad de pruebas científicas ­pobre fe vuestra que sin el apoyo y el acicate de la ciencia no sabe mantenerse en pie y caminar-, sabed que las atroces contusiones de mis riñones fueron el agente químico más potente en el milagro de la Sábana Santa. Mis riñones, casi rotos por los azotes, ya no pudieron trabajar.

 Como los de los que han ardido en una llamarada, no fueron capaces de filtrar, y la urea se acumuló y se esparció en mi sangre, en cuerpo, produciendo los sufrimientos de la intoxicación urémica y el reactivo que, rezumando de mi cadáver, fijó la imagen en la tela. Pero los que de entre vosotros son médicos, o los que de entre vosotros están enfermos de uremia, pueden comprender qué sufrimientos debieron producirme las toxinas urémicas, tan abundantes como para ser capaces de producir una huella indeleble.

La sed. ¡Qué tortura, la sed! Y, a pesar de todo, ya has visto que no hubo ni siquiera uno, de entre tantos, que supiera en aquellas horas darme una gota de agua. Desde después de la Cena, no tuve ninguna confortación. Y la fiebre, el sol, el calor, el polvo, el desangramiento, producían mucha sed a vuestro Salvador.

Has visto que rechacé el vino mirrado. No quería atenuaciones de mi sufrimiento. Cuando nos hemos ofrecido como víctimas, tenemos que serlo sin transacciones piadosas, sin arreglos, sin atenuaciones. Es necesario beber el cáliz como se nos da. Saborear el vinagre y la hiel, hasta la hez. No el vino con añadido de drogas que produce una mitigación del dolor.

¡Oh, muy severo es el sino victimal! ¡Pero, bienaventurado el que lo elige como suyo! 

Esto respecto al sufrimiento de tu Jesús en su Cuerpo inocente. Y no te hablo de las torturas de mi sentimiento hacia mi Madre y hacia su dolor. Se requería ese dolor. Pero para mí fue la congoja más cruel. ¡Sólo el Padre sabe lo que sufrió su Verbo en el espíritu, en lo moral y en lo físico! Y la presencia de mi Madre, aunque fue la cosa más deseada por mi corazón, que tenía necesidad de esa confortación en la soledad infinita que lo rodeaba, infinita, soledad procedente de Dios y de los hombres, fue tortura.

Ella debía estar allí, ángel de carne, para impedir el asalto de la desesperación, de la misma forma que el ángel espiritual la había impedido en el Getsemaní; debía estar allí para unir mi Dolor con el suyo para vuestra Redención; debía estar allí para recibir la investidura de Madre del género humano. Pero verla morir a cada uno de mis estremecimientos fue mi mayor dolor. Ni siquiera la traición, ni siquiera el saber que mi Sacrificio sería inútil para muchos – esos dos dolores que pocas horas antes me habían parecido tan grandes que me habían hecho sudar sangre-, eran comparables a éste. 

Pero tú has visto lo grande que fue María en aquella hora. La congoja no le impidió ser mucho más fuerte que Judit. Ésta mató (Judit 13). María se dejó matar a través de su Hijo. Y ni imprecó ni odió. Oró, amó, obedeció. Siempre Madre, hasta el punto de pensar, en medio esas torturas, que su Jesús tenía necesidad de su velo virginal para cubrir sus carnes inocentes, para defensa de su pudor, supo al mismo tiempo ser Hija del Padre de los Cielos y obedecer a la tremenda voluntad del Padre en aquella hora. No imprecó, no se rebeló; ni contra Dios ni contra los hombres: a éstos los perdonó; a Aquél le dijo 'Fiat`. También después la has oído: '¡Padre, te amo, y Tú nos has amado!'. Recuerda y proclama que Dios la ha amado y le renueva su acto de amor. ¡En aquella hora! Después de que el Padre la había traspasado y privado de su razón de ser. Lo ama. 

No dice: 'Ya no te amo por haber descargado tu mano sobre mí'. Lo ama. Y no se aflige por el propio dolor, sino por el que sufre su Hijo. No grita por el propio corazón quebrantado, sino por mi corazón traspasado. De esto pide razón al Padre, no del propio dolor. Pide razón al Padre en nombre del Hijo de ambos. 

Ella es auténticamente la Esposa de Dios. Ella es auténticamente la que concibió por unión con Dios. Sabe que a su Hijo no lo engendró un contacto humano, sino que fue solamente Fuego que descendió del Cielo para entrar en su seno inmaculado y depositar en él el Germen divino, la Carne del Hombre-Dios, del Dios-Hombre, del Redentor del mundo. Ella lo sabe, y como Esposa y Madre pide razón de esa herida. Las otras debían producirse. Pero ésta, cuando todo estaba cumplido, ¿por qué? 

¡Pobre Mamá! Hubo un porqué que tu dolor no te ha permitido leer en mi herida. Y ese porqué fue el que los hombres vieran el Corazón de Dios. Tú lo has visto, María. Y no lo olvidarás nunca.

Pero ya ves que María, a pesar de no ver en ese momento las razones sobrenaturales de esa herida, enseguida piensa que no me ha hecho daño, y por ella bendice a Dios. No se preocupa del mucho daño que esa herida le haya hecho a Ella; no me ha hecho daño a mí, y eso le basta y le sirve para bendecir a Dios, a ese Dios que la inmola. Lo único que pide es un poco de confortación para no morir. Es necesaria para la naciente Iglesia de la que ha sido creada Madre pocas horas antes.

La Iglesia, como un recién nacido, necesita cuidado y leche maternos. María dará esto a la Iglesia sosteniendo a los apóstoles, hablándoles del Salvador, orando por la Iglesia. ¿Pero cómo podría hacerlo si expirara esa noche? La Iglesia, a la que le quedan pocos días para estar ya sin quien es su Cabeza, se quedaría huérfana del todo si además expirara la Madre. Y la suerte de los recién nacidos huérfanos es siempre precaria.

Dios nunca defrauda una justa oración y conforta a los hijos suyos que en Él esperan. María lo experimenta en el consuelo de la Verónica. Ella, la pobre Mamá, había imprimido en sus ojos la efigie de mi Rostro apagado. No podía resistir verlo. No es su Jesús ese Jesús envejecido, hinchado, con esos ojos cerrados que ya no la miran, con esa boca torcida que ni le habla ni le sonríe. El de la Verónica es un rostro de Jesús vivo; doliente, herido, pero todavía vivo. Su mirada la mira, su boca parece decirle: '¡Mamá!'. Su sonrisa la saluda todavía.

¡Oh, María! Busca a Jesús en tu dolor. Él vendrá siempre y te mirará, te llamará, te sonreirá. Compartiremos el dolor, ¡pero estaremos unidos!

Juan, oh pequeño Juan, compartió con María y Jesús el dolor. Sé siempre como Juan. También en esto. Ya te lo he dicho: 'No serás grande por las contemplaciones y los dictados -esto es mío-, sino por tu amor; y el amor más alto está en compartir el dolor'. Esto proporciona la manera de intuir hasta los más pequeños deseos de Dios y hacerlos realidad a pesar de todos los obstáculos.

Mira con qué viva y delicada sensibilidad Juan actúa desde la noche del Jueves hasta la del Viernes. Y pasada esa noche. Pero, observémoslo en aquellas horas. Un momento de desconcierto. Una hora de pesantez. Pero, una vez superado el sueño con la agitación de la captura, y esa agitación con el amor, viene, trayéndose tras sí a Pedro, para que el Maestro sienta confortación al ver a la Cabeza de los apóstoles y al Predilecto de entre los Apóstoles.

Y luego piensa en la Madre, a quien algún cruel puede gritar que su Hijo ha sido capturado. Y va donde Ella. No sabe que María ya vive la congoja del Hijo y que, mientras los apóstoles dormían, Ella velaba y oraba, agonizando con su Hijo. Él no lo sabe. Y va donde Ella y la prepara para la noticia.

Y luego hace de enlace entre la casa de Caifás y el Pretorio, entre la casa de Caifás y el palacio de Herodes, y otra vez va de la casa de Caifás al Pretorio. Hacer eso esa mañana, cruzando por entre la muchedumbre ebria de odio, con un atuendo que lo delata como galileo, no es una cosa cómoda. Pero el amor lo sostiene, y Juan no piensa en sí mismo, sino en los dolores de Jesús y de la Madre. Podría ser apedreado por ser seguidor del Nazareno. No importa. Desafía todo. Los otros han huido, están escondidos: la prudencia y el miedo los guían. A él lo guía el amor, y se queda y se muestra. Es un hombre puro. El amor prospera en la pureza.

Y si su piedad y su buen sentido de lugareño lo inducen a mantener a María alejada de la multitud y del Pretorio -no sabe que María participa de todas las torturas de su Hijo padeciéndolas espiritualmente-, cuando juzga que ha llegado la hora en que Jesús necesita a su Madre y que no es lícito tener más tiempo a la Madre separada del Hijo, la lleva a Él, la sostiene, la defiende. 

¿Qué es ese puñado de personas fieles (un hombre solo, indefenso, joven, sin autoridad, a la cabeza de unas pocas mujeres) contra toda una muchedumbre embrutecida? Nada. Un montoncito de hojas que el viento puede desparramar. Una barquichuela en un océano borrascoso que puede sumergirla. No importa. El amor es su fuerza y su vela. Éste es su arma, y con éste protege a la Mujer y a las mujeres hasta el final.

Juan poseyó el amor de compasión como nadie más en el mundo, excepción hecha de mi Madre. Juan es el príncipe de los que aman con este amor. Es tu maestro en esto. Sigue el ejemplo que te da de pureza y caridad, y serás grande.

Y, dado que preveo las observaciones de los demasiados Tomases (incrédulos) y de los demasiados escribas de ahora sobre una frase de este dictado, que parece contrastar con el sorbo de agua ofrecido por Longinos... -¡oh, cómo gozarían los negadores de lo sobrenatural, los racionalistas de la perfección al revés, si pudieran encontrar una fisura en el magnífico complejo de esta obra de bondad divina y sacrificio tuyo, pequeño Juan, para poder, haciendo palanca en esa fisura con el pico de su mortífero racionalismo, provocar el derrumbamiento de todo!-previniendo a éstos, digo y explico.

Aquel pobre sorbo de agua -una gota en el incendio de la fiebre y en la sequedad de las venas vaciadas-tomado por amor a un alma a la que había que persuadir de amor para llevarla a la Verdad, tomado con suma fatiga en medio del jadeo agudo que me estrangulaba la respiración y obstaculizaba la deglución -tan quebrantado estaba por los atroces azotes-no proporcionó más alivio que el sobrenatural. 

Desde el punto de vista de la carne no fue nada, por no decir un tormento... Ríos habrían sido necesarios para mi sed de entonces... Y no podía beber por el jadeo del dolor precordial. Y tú sabes lo que es este dolor... Ríos habrían sido necesarios después... y no me fueron dados. Y tampoco hubiera podido aceptarlos por el sofoco cada vez más fuerte. ¡Pero cuánto alivio habrían procurado a mi Corazón si me hubieran sido ofrecidos! Era de amor de lo que moría. De amor no dado. La piedad es amor. Y en Israel no hubo piedad. 

Cuando contempláis, vosotros los buenos, o analizáis, vosotros los escépticos, aquel 'sorbo', dadle su justo nombre: 'piedad', no bebida. Puede, por tanto, decirse, sin incurrir por ello en falsedad, que 'desde la Cena no recibí alivio'. De toda la masa que me circundaba, no hubo ni uno que me procurase alivio, considerando que el vino drogado no quise sorberlo. Recibí vinagre y burlas. Recibí traiciones y golpes. Eso es lo que recibí. Nada más. 

María Valtorta
El Evangelio como me fuera revelado

 

17 de abril de 2026

Nuestra Señora del Aire

 


Traducido del sitio Aleteia:

¿Quién mejor que la Virgen María, Reina del Cielo, también conocida en algunos lugares como Nuestra Señora del Aire, para llevar paz y consuelo a quienes no les gusta volar?

Entre los muchos títulos y advocaciones de la Santísima Virgen María, hay uno del que quizá no hayas oído hablar: Nuestra Señora del Aire, o Nuestra Señora de las Vías Aéreas, la intercesora perfecta para los viajes en avión.

En Estados Unidos, Canadá y Filipinas, Nuestra Señora de las Vías Aéreas se asocia a menudo con iglesias o capillas cercanas o dentro de aeropuertos (como la capilla del Aeropuerto Logan de Boston) o bases de las fuerzas armadas (como la capilla de ese nombre en Ottawa).

Esta atribución responde a las necesidades pastorales de los viajeros y de las personas que trabajan en la industria de la aviación.

Nuestra Señora del Aire (Notre-Dame des Airs) es el nombre de al menos dos lugares en Francia: la Capilla de Nuestra Señora del Aire en Saint-Cloud y el monumento de Nuestra Señora del Aire en Dieulouard, entre Nancy y Metz. Ambos fueron construidos en la época de la Primera Guerra Mundial y surgieron como respuesta a este acontecimiento histórico específico y dramático.

La capilla de Saint-Cloud, originalmente llamada Nuestra Señora del Socorro de Val d’Or, fue reconsagrada en 1919 con el nombre de Nuestra Señora de los Aereos. Según el cardenal Léon Amette, arzobispo de París, la Iglesia hizo esto "para invocar la protección especial de la Reina del Cielo sobre los valientes aviadores que a menudo surcan los cielos de esta región".

El monumento conmemorativo de Dieulouard se erigió después de la guerra y se inauguró en 1929. El padre Gustave Clanché, párroco local, quería agradecer a la Virgen María por haber salvado al pueblo. Dos bombas habían atravesado la iglesia, pero sin explotar.

Muchos de nosotros tomamos un avión como pasajeros durante las vacaciones de verano o en días festivos importantes, para visitar a familiares y amigos. Disfrutemos o no de la experiencia de volar, es bueno encomendarnos a la intercesión de la Virgen María, verdadera Reina del Cielo, antes de un viaje en avión. Esto puede ayudarnos a calmar nuestros nervios y protegernos incluso de la remota posibilidad de peligro.

He aquí una oración con este fin compuesta por Aleteia:

 Oración antes de volar en avión

    Nuestra Señora del Aire,
    Tú cuidas con amor maternal de todos aquellos que imploran tu protección.
    Protégeme de todo peligro.
    Tú que reinas sobre la tierra y los cielos,
    asegúrate de que todo sea como debe ser
    para que yo pueda llegar sano y salvo.

    Tú, que acompañaste a tu Hijo por los caminos de Galilea,
    quédate conmigo durante este viaje.
    Calma mis inquietudes,
    quita todos mis temores,
    y llévame a donde debo estar
    según la voluntad de tu Hijo Jesucristo.

    Amén. 

Y como otra opción, aquí hay una oración de la Parroquia de Nuestra Señora de las Vías Aéreas, Mississauga, Ontario (Canadá):

Oración a Nuestra Señora de las Vías Aéreas, Protectora de la Aviación

    OH MARÍA, Nuestra Señora de las Vías Aéreas, mi Madre Celestial,
    me pongo bajo tu guía y protección
    en este viaje que estoy a punto de emprender,
    y te pido que, con tu ayuda celestial y con el soplo de los vientos,
    este viaje terrenal pueda llegar a un aterrizaje seguro.

   Que también pueda pedir que, sobre las alas de la oración,
    y a través de tu intercesión celestial, mi último viaje en esta vida
    pueda terminar en el Aeropuerto Eterno de la Vida Eterna contigo
    y tu Divino Hijo en el Cielo.

    Amén.  

Imprimatur: +James Charles Cardenal McGuigan, Arzobispo de Toronto, 15 de agosto de 1949

20 - julio - 2025

16 de abril de 2026

La Señora de Blanco, padre José Charminade y su protección de la policía revolucionaria

 


Del sitio María de Nazaret:

La policía revolucionaria, que perseguía a los sacerdotes que se habían negado a jurar lealtad al nuevo régimen, se topó un día con el padre José Chaminade y lo reconoció. Este logró escapar y corrió por delante de ellos para alejarse.

Al pasar por una casa donde era bienvenido, entró y se unió a la familia reunida alrededor de la chimenea.

El sacerdote se sentó junto a un niño pequeño y se unió a la conversación. Los policías que lo seguían entraron en la casa. Sabían que estaba allí; lo habían visto entrar, pero no podían verlo. Registraron todas las habitaciones, pasando una y otra vez a su alrededor, pero no pudieron encontrarlo. "Ya no está aquí", se dijeron, y se marcharon para continuar su búsqueda infructuosa en otro lugar.

Tan pronto como salieron a la calle, los miembros de la familia se abalanzaron sobre el sacerdote: "¡Oh, padre! ¿Cómo es que no se lo llevaron? ¡Lo tenían justo ahí, delante de ellos, al alcance de la mano!".

Entonces el niño pequeño que estaba sentado junto al "sacerdote refractario*", uno de esos queridos inocentes a quienes Dios a veces permite ver lo invisible, les dijo a todos: "No pudieron ver al sacerdote, porque la hermosa señora de blanco que entró al mismo tiempo que ellos se paró frente a él todo el tiempo para ocultarlo".

La policía no había visto a la "Señora". Ciertamente no merecían tal gracia. Pero la Señora había hecho invisible para ellos a aquel a quien protegía. Gracias a múltiples disfraces, infinitas precauciones y, sobre todo, al cuidado protector de la Virgen Inmaculada, el padre Chaminade escapó así de la muerte en numerosas ocasiones. Sin embargo, no pudo evitar el exilio algún tiempo después.

* Se llamaba "refractario" a un sacerdote que se negaba a firmar un juramento de lealtad a la Constitución Civil del Clero, que le exigía anteponer el Estado al Papa; por lo tanto, tenía que esconderse de las autoridades.

Le Bon père Chaminade
Geneviève Veuillot
 1909-1991

15 de abril de 2026

Nuestra Señora de la Palma de Algeciras

 


Del sitio Llamadas a la Libertad por la Obediencia:

 Patrona de la ciudad de Algeciras es la Virgen de la Palma desde que el 26 de marzo de 1344, domingo de Ramos, Alfonso XI consagrara en su nombre la mezquita mayor de la ciudad tras su conquista por parte de Castilla. Años después se consagraría esta mezquita como catedral compartiendo la ciudad junto a Cádiz sede de la diócesis. La imagen original de la virgen abandonó la ciudad junto a sus habitantes con la reconquista musulmana de 1369 y no volvería hasta la repoblación de la ciudad durante el siglo XVIII.

Actualmente las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de La Palma tienen lugar durante la primera quincena de agosto con una procesión de la imagen desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Palma por distintas calles de la ciudad.

Simultáneamente tiene lugar una romería marítima en la que otra imagen de la patrona es rescatada del fondo de la bahía, donde ha permanecido un año completo, para ser limpiada en la playa del Rinconcillo y venerada el día completo con ofrendas florales para volver al atardecer de nuevo al fondo de las aguas.

La imagen se encuentra sumergida a unos 15 metros de profundidad en las cercanías de la Bahía de Algeciras y allí permanece bajo el control de los buzos que cada mes bajan a visitarla para limpiarla de algas y evitar que las corrientes la desplacen de su refugio. Y es que, aunque nunca ha faltado a la cita, hay ocasiones en las que Virgen no ha sido hallada hasta el mismo día de la procesión.

La romería suele comenzar al alba, cuando los barcos engalanados salen del puerto de Algeciras y se adentran en la Bahía para que los submarinistas del club de buceo El Estrecho rescaten la imagen. Una talla de 1,10 metros de altura, realizada por el escultor Nacho Falgueras en marmolina y que pesa unos 100 kilos. La comitiva sale del mar con ella a hombros y la lleva hasta la playa, donde llegan hacia la una y media de la tarde.

Durante todo el día, la imagen de la Patrona de la ciudad permanece en la Plaza de la Virgen del Mar. En torno a las ocho de la tarde se celebra una misa en la playa y sobre las once y media de la noche la devuelven a la gruta en la que permanece todo el año. Al filo de la medianoche, los fuegos artificiales, marítimos y terrestres, la despiden hasta el año próximo. 

 

14 de abril de 2026

Nuestra Señora de Guam

 

Adaptado del sitio Auxiliadora Madre Mía:

 Nuestra Señora de Guam, la estatua milagrosa a la que los nativos tienen una devoción muy profunda, es de tres metros de altura; todo de marfil de la faz clásica delicada de la Virgen hasta el dobladillo de su vestido exquisito. Ella luce una cabellera de color castaño oscuro y ostenta una hermosa corona, además de los aros de oro que cuelgan de sus orejas pequeñas. De acuerdo con la historia de los jesuitas de la isla, la venida de la Virgen fue milagrosa. 

Un soldado español, en el año 1825, estaba pescando a una distancia de la costa entre el pueblo de Mirizo y Umatac cuando observó un objeto extraño flotando sobre las olas. Se acercó y vio que era una estatua, con el apoyo de gigantes cangrejos de oro, sosteniendo velas encendidas en sus garras. Los soldadosreclaman la estatua como propia y la instalan como Patrona en sus cuarteles. Hicieron un santuario para Ella, un hueco en la pared con las puertas, como un armario o Camarino. Por tal motivo también se la conoce como la Virgen de la Alacena lleva su nombre o Santa María del Camarino .

Ella hizo su casa desde hace muchos años en el cuartel, pero el ambiente no siempre fue del agrado de Ella. Veían que Ella a veces no estaba y aparecía nuevamente en el cuartel con el borde de su manto lleno de fresas. Nadie recuerda cómo llegaba a salir de los cuarteles de la catedral de Agana, pero el 14 de abril se produjo un gran terremoto, que aterrorizó a los indígenas y destruyó sus hogares. Se cree que en ese día abandonó a los soldados toscos y se mostró a si misma como la Patrona del pueblo y de Guam, en particular. Muchos milagros de protección se atribuyen a la Virgen de Guam en este día. 

En la víspera de este día las personas colocan una vela encendida fuera de sus persianas cerradas; hacen esto en memoria de sus padres que hicieron la promesa de Santa María de Camarino. En 1825 y nuevamente en 1834, se comprometieron a celebrar anualmente una fiesta especial para su protección desde Linao por el terremoto, y Pagyo por el tifón. Por su parte la estatua milagrosa ha la falta de vida devota desde entonces y que ese es tiempo perdido. Los terremotos y tifones dejaron mucha destrucción cuando ocurrieron, sin embargo, nunca ha llevado una vida o ha perjudicado a los niños de Santa María de Camarino, Nuestra Señora de Guam. 

Tal es la historia de Nuestra Señora de la Alacena, la virgen milagrosa de Guam; a los ojos de cualquiera, simplemente es una bella estatua, de unos tres pies de altura y realizada con todo el refinamiento del arte del siglo XVIII, Ella es toda de marfil, sin saber su procedencia, o lo que el artista formó esas manos exquisitas, sólo Ella puede decir la verdad de su venida a Guam.

Banderas de diferentes países han ondeado sobre los cocoteros reales de Agana: almirantes y gobernadores han ido y venido. Santa María de Camarino permanece a través de todos los cambios a acariciar su pueblo extrañamente elegido. Ella reina con cariño en los corazones de las personas, los indígenas, como su Reina y Patrona . 

Cuando los infantes de marina y soldados americanos, capturaron la isla de Guam durante los últimos días del mes de julio de 1944, la población nativa era en su mayor parte católica. La fe fue llevada allí, sin duda, por los sacerdotes españoles que acompañaron a Magallanes cuando navegó alrededor del mundo. Todos ellos sentían que María, Nuestra Señora de Guam o Nuestra Señora de la Alacena, los ama y los protege .

13 de abril de 2026

Nuestra Señora de Szczyrzyc


Extracto del sitio Fundación Cari Filii

Un icono milagroso que se venera en una peculiar abadía cisterciense: la abadía tiene la única manada de vacas rojas polacas de toda Polonia y la única cervecería que hace cerveza de monasterio en el país. 

La abadía escondió refugiados de todo tipo en la Segunda Guerra Mundial.

La imagen de la Virgen con el Niño, de origen italiano, es simpática: la Virgen tiene un rostro hermoso y alegre y el Niño mira al espectador y sonríe. 

Fue coronada en 1984, aún bajo el comunismo, por el Primado de Polonia, Józef Glemp. Sus coronas las consagraría luego Juan Pablo II en su viaje a Jasna Góra de 1983.

 

12 de abril de 2026

Nuestra Señora no busca fuera sino dentro


 Traducido del sitio María de Nazareth:

La Palabra que viene de lo alto llama a María a ser la madre del tan esperado Mesías davídico. Él será rey, no a la manera humana y carnal, sino a la manera divina y espiritual. Su nombre será "Jesús", que significa "Dios salva" (cf. Lucas 1,31; Mateo 1,21), recordando a todos y para siempre que no es el hombre quien salva, sino solo Dios. Jesús, en efecto, es quien cumple las palabras del profeta Isaías: "No fue un enviado ni un mensajero, sino su presencia la que los salvó con su amor y su misericordia" (Is 63, 9).

Esta maternidad absolutamente única conmueve a María. Y como mujer inteligente que es, es decir, capaz de leer en el interior de los acontecimientos (cf. Lc 2, 19.51), busca comprender, discernir lo que le está sucediendo. María no busca en el exterior, sino en el interior. Y es allí, en lo más profundo de su corazón abierto y sensible, donde escucha la invitación a confiar plenamente en Dios, que ha preparado para ella un "Pentecostés" especial. Como al principio de la creación (cf. Génesis 1, 2), Dios quiere "incubar" a María con su Espíritu, una fuerza capaz de abrir lo que está cerrado sin violarlo, sin afectar a la libertad humana; quiere envolverla en la "nube" de su presencia (cf. 1 Corintios 10,1-2) para que el Hijo viva en Ella y Ella viva en Él.

Y María se ilumina con la confianza: es "una lámpara con muchas luces". María acoge al Verbo en su propia carne y se compromete así en la mayor misión jamás confiada a una criatura humana. Se pone al servicio, no como esclava, sino como colaboradora de Dios Padre, llena de dignidad y autoridad para administrar, como lo hará en Caná, los dones del tesoro divino, para que muchos puedan saciar sus manos.

Hermanas y hermanos, aprendamos de María, Madre del Salvador y nuestra Madre, a abrir nuestros oídos a la Palabra divina, a acogerla y conservarla, para que transforme nuestros corazones en tabernáculos de su presencia, en hogares hospitalarios donde crece la esperanza.

Papa Francisco
Extractos de su catequesis del
22 de enero de 2025

11 de abril de 2026

Meditando el Rosario. Cuarto Misterio Doloroso: Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario

 


Del sitio Directorio Franciscano:

Después de haberse burlado de Jesús, los soldados le quitaron el manto de púrpura que le habían echado encima, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz detrás de Jesús.

Lo seguía una gran multitud del pueblo y también unas mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos...".

Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados a un lugar llamado Gólgota, que quiere decir Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores.

Este misterio propone a la contemplación y meditación del creyente el Vía Crucis o Camino de la Cruz, los pasos que dio Jesús, por las calles de Jerusalén, caminando hacia el Calvario para ser allí ajusticiado. Es normal que los sumos sacerdotes y los demás miembros del Sanedrín trataran de dar la máxima publicidad a la ejecución de Jesús en una ciudad repleta de peregrinos llegados para las celebraciones pascuales; los enemigos del Señor no podían dejar escapar la oportunidad de prolongar y magnificar ante la muchedumbre su triunfo y la humillación de Jesús, cuyos seguidores y simpatizantes debían quedar advertidos. Las únicas personas que protestaron públicamente contra esa ejecución fueron las piadosas mujeres. Como, según la tradición, fue una mujer, llamada Verónica, la que, abriéndose paso entre la muchedumbre, limpió, llena de piedad, el rostro del Señor con un velo en el que Jesús dejó grabada su Santa Faz. Ciertamente, en el profeta Isaías podemos ver la descripción del rostro de Jesús, la imagen que ofrecía en aquel momento: No tenía apariencia ni presencia, lo vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar; despreciable y desecho de hombres...

El Evangelio, que habla de María junto a la cruz de su Hijo, no menciona su presencia durante el camino hacia el Calvario. La cuarta estación del Vía crucis tradicional considera precisamente el encuentro de Jesús con su Madre en la calle de la amargura. Bien estuviera cerca de Jesús, en medio de la multitud, bien se mantuviera algo más retirada, lo cierto es que le acompañaba en sus dolores y sufrimientos, y sentía en su propia alma el desprecio y ultraje público de que era objeto el Hijo, y que, en definitiva, vivía con la máxima intensidad su condición de madre de aquel ajusticiado, y de corredentora de los hombres, asociada al Redentor.

10 de abril de 2026

Nuestra Señora de las Carreteras


 

Traducido del sitio de los Oblatos de San Francisco de Sales:

Tras un trágico accidente automovilístico ocurrido en la Interestatal 95 a finales de la década de 1960, los Oblatos erigieron un santuario dedicado a Nuestra Señora de las Carreteras. 

Así comenzó un movimiento espiritual que pide a María, la Madre de Jesús, que interceda y proteja a los viajeros de todo el país. Este movimiento se conoció como "Mary's Travelers" y es una forma en que los Oblatos y sus colaboradores han ayudado a las personas en el camino de la vida durante más de 50 años

¿Por qué un santuario a María junto a la carretera?

En 1968, en una noche brumosa de octubre, siete automóviles chocaron en la Interestatal 95, a solo unos metros de una casa de los Oblatos. Muchos Oblatos prestaron asistencia a los heridos y moribundos en esta concurrida carretera.

Más tarde, los Oblatos erigieron una estatua de Nuestra Señora como homenaje a los fallecidos y como recordatorio a todos los conductores de que conduzcan con precaución. Este monumento fue consagrado como Santuario de Nuestra Señora de las Carreteras para invocar a María, la madre de Cristo, como protectora de los viajeros.

Así comenzó un movimiento espiritual que pide a la Madre de Jesús que interceda y proteja a los viajeros de todo el país. Esto se conoció como "Mary's Trvelers", (Viajeros de María), y es una forma en que los Oblatos y sus colaboradores han ayudado a las personas en el camino de la vida.

La estatua original medía 1,5 metros de altura y estaba hecha de cemento. Esta fue reemplazada en 1986 por una estatua de mármol de 3,6 metros de altura, tallada en mármol de Carrara.  

Oración del viajero a Nuestra Señora de las Carreteras.

Nuestra Señora de las Carreteras, que mi viaje sea para el honor y la gloria de tu Divino Hijo.

Ilumina mi camino y protégeme en este viaje.

Llévame de regreso a casa sano y salvo en mente, cuerpo y alma.

Por Cristo, tu Hijo.

Amén. 

9 de abril de 2026

Nuestra Señora del Carmen de Puerto de La Cruz


Adaptado del sitio Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife:

Los marinos tinerfeños eligieron una Imagen Sagrada para que les guiase y protegiera a llegar a buen puerto, colocándola en la parte alta de la Isla.

Según Álvarez Rizo (Puerto de La Cruz 1796-1883), desde el siglo XVIII muchos hombres y mujeres acudían a la romería que se celebraba el sábado de Naval en La Esperanza, donde este pueblo campesino le expresaba su advocación a Nuestra Señora del Carmen, cantándole la Salve con un tono semejante al que usaban los marineros cuando levaban anclas.

Sin embargo, Juan Primo de la Guerra (San Cristóbal de La Laguna 1775-1819) ubica a la primera imagen de la Virgen del Carmen en la ermita santacrucera de San Telmo, donde los marineros la veneraban junto a pequeños cuadros que representan tormentas y embarcaciones en peligro, la mayoría de ellos ofrendas de los navegantes.

Por tanto, la devoción a Nuestra Señora del Carmen es propia de los hombres y mujeres de la mar y de tierra adentro, pues todos somos marineros a la hora de capear tempestades, sortear escollos y huir de los enemigos; sin embargo, son los hombres y mujeres de la mar la que la utilizan como abogada suya y la invocan para pedir protección, confianza y seguridad a la hora de capear tempestades, sortear escollos y huir de los enemigos, evocándola como la "Estrella de los Mares”.

La Virgen del Carmen sería proclamada Patrona de la Marina de Guerra española y de todos los Navegantes el 19 de abril de 1901, según una Orden de la Reina regente María Cristina de Habsburgo.

En la actualidad, la Virgen del Carmen es la Patrona de toda la Gente de la Mar; es decir, la perteneciente a la Armada, la Marina Mercante, la Pesquera y la Deportiva.

En nuestra Isla son muchas las ciudades y pueblos de la costa que celebran su festividad con procesiones marítimas y ciudades y pueblos del interior de la Isla que la sacan en procesión por sus calles.

Su nombre se encuentra muy arraigado en la población femenina -Carmen o Carmela, y masculina -Carmelo-.  

En Santa Cruz de Tenerife su devoción data de 1670. La imagen de la Virgen del Carmen se hallaba en la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de La Concepción, y pertenecía a doña Margarita de Vera Villavicencio, que la había heredado de su padre, el capitán Cristóbal Perdomo de Vera. Cuando esta señora falleció, se la dejó en herencia a doña María Águeda Van de Unde, madre de don Rodrigo y don Ignacio Logman, vicario y beneficiado de la mencionada parroquia, respectivamente, quienes comenzarían a ofrecerle culto religioso con solemnidad a partir de 1720, construyéndole una capilla, con su correspondiente retablo de madera tallada, altar y sacristía, dotándola de custodia, copón y cáliz de plata.

La primera procesión de la Virgen del Carmen en esta capital tendría lugar el 16 de julio de 1720, y estuvo acompañada de la Cruz Fundacional y de todas las Cofradías de la parroquia.

La Imagen, ataviada con manto de seda y un gran escapulario de plata colgando de su mano, iba en un trono con andas repujadas. Junto a las andas marchaban los Patronos, el Vicario, el Beneficiado de la parroquia y el capellán del Hospital.

En la cabecera de la procesión iban las autoridades civiles y militares, vestidas de gala, y dos filas de monjes con los cirios encendidos.

Detrás, la banda de tambores y clarines retenía la larga cola de vecinos y devotos que habían llegado de todos los rincones de la Isla.

La comitiva recorrió las calles hasta llegar a la plaza de la Pila (actual La Candelaria), bajando luego hasta el castillo San Cristóbal donde tomó la rampa de la caleta de Blas Díaz hasta llegar a la calle Grande (actual Plaza de la Iglesia).

Al pasar por delante de la casa de los hermanos Logman, la venerada imagen descansó sobre una alfombra de flores que le habían confeccionado, mientras sonaban las campanas de todas las iglesias de la capital.

Esta procesión se mantendría con todo su esplendor hasta 1919, año en que el armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Mundial vendría a cambiar su forma de celebración; pues, el entonces párroco de Nuestra Señora de la Concepción, para agradecerle a la Virgen del Carmen la llegada de la Paz, el 16 de Julio, decidió llevarla hasta el muelle de Santa Cruz, subirla en una gabarra arrastrada por un remolcador, y realizar con ella un paseo marítimo por la bahía. Este acontecimiento sería acompañado por infinidad de veleros y barquitas, así como por un gran gentío que llenaba los aledaños de las instalaciones portuarias. En la celebración del año 1924, con el fin de que acudieran más embarcaciones, la mejor engalanada fue premiada con 100 pesetas.

A partir de 1931, el Ayuntamiento capitalino aprobó en Pleno que la Onomástica de la Virgen del Carmen fuera declarada fiesta oficial, junto con la de Santiago, la Santa Cruz y el martes de Carnaval.

Desde entonces, Santa Cruz de Tenerife celebra con gran júbilo y devoción esta tradición centenaria y así, cada 16 de julio, después de celebrarse la función religiosa, la Virgen del Carmen sale en procesión desde la Parroquia Matriz, donde el Grupo La Zarzuela del Circulo de Amistad XII de Enero, acompañado de la Banda Sinfónica Municipal, interpretan la Salve, Estrella de los Mares.

Al llegar al muelle la Imagen es entronizada en un remolcador del servicio portuario y navega por el interior de la dársena de Anaga, desde el muelle de Enlace hasta la bocana del muelle Sur, donde se tira una corona de flores al mar, en recuerdo de los marinos fallecidos. Durante el trayecto, la Virgen es acompañada por las autoridades civiles y militares, representantes de la cofradía de la Virgen, etc

Durante el recorrido es escoltada por numerosas embarcaciones procedentes de los puertos pesqueros y deportivos y los remolcadores del Puerto. A su paso, los barcos surtos en el Puerto, engalanados con sus empavesadas, hacen sonar sus sirenas y bocinas, formando un conglomerado multicolor y sonoro.  

Para presenciar el paso de la Estrella de los Mares por la bahía, multitud de personas se agolpan en el paseo de la avenida Francisco La Roche, mientras que otras llenan los muelles de Enlace, Sur y Norte, al igual que las instalaciones del Real Club Náutico de Tenerife y del Club Deportivo Militar de Paso Alto.

Cuando al anochecer, la Virgen del Carmen desembarca por la Marquesina del muelle, la rondalla de la Unión Artística El Cabo, acompañada por la Banda Sinfónica Municipal, interpreta en su honor la Salve Marinera; previamente al desembarco, los citados músicos han ofrecido al público asistente varias habaneras.

Salve Marinera

Salve, estrella de los mares
de los mares iris de eterna ventura
Salve, oh fénix de hermosura
Madre del Divino Amor.
 
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia de consuelo
fervoroso llegue al cielo 
y hasta Ti, hasta Ti, nuestro clamor.
 
Salve, salve, Estrella de los mares

José Manuel Ledesma Alonso

8 de abril de 2026

Nuestra Señora de Hierro de Brdy

 

Traducido del sitio Plzen:

La estatua de hierro fundido de la Virgen María, llamada por los lugareños "Virgen de Hierro", se encuentra en el sureste de Brdy, concretamente cerca de Rožmitál pod Třemšínem. La imponente estatua sin duda llamará la atención no solo de los creyentes.

La estatua coloreada, de tamaño natural, fue fundida en las fundiciones de Blansko. También está relacionada con una leyenda: "Se dice que un joven conde fue herido de bala aquí durante una cacería. Mientras yacía en el suelo cubierto de sangre, se le apareció la Virgen María y él prometió que, si sobrevivía, mandaría construir una estatua de la Virgen María en este lugar memorable. Esto ocurrió el 8 de octubre de 1880. El conde cumplió su promesa y, desde ese año, esta estatua se encuentra aquí", explicó Rudolf Šimek, conservador de las colecciones del Museo Podbrdské.

Otra versión de la historia, que sin embargo no tiene respaldo en fuentes relevantes, es que en el pasado Eduard Pálffy, señor de Březnice, fue tiroteado aquí por cazadores furtivos.

"Iconográficamente, la estatua podría identificarse como la Inmaculada, es decir, la estatua de la Virgen María Inmaculada. Esta costumbre se caracteriza por el hecho de que la Virgen María está de pie sobre el globo terráqueo, aunque pocos se dan cuenta de que también está de pie sobre una media luna, y el globo terráqueo está rodeado por una serpiente, a la que ella aplasta con su pie, mientras que la serpiente tiene en la boca la manzana de Adán. La serpiente simboliza a Satanás y la Virgen María predestina a Jesucristo, que derrotará a Satanás", describió Šimek.

"Algunos la llaman Virgen María de Březnice, pero la gente confunde un poco los conceptos. La Virgen María de Březnice es la Virgen Negra, una pintura gótica tardía situada en la capilla del castillo de Březnice", aclaró el empleado del museo sobre un error frecuente.

"En conjunto, es una construcción bastante compleja, por lo que seguramente se trataba de alguien rico. La estatua de hierro fundido está protegida por un enorme arco de granito. Según cuenta la historia, la estatua era demasiado grande, por lo que tuvieron que cortar el arco para que cupiera debajo", concluyó Rudolf Šimek.

7 de abril de 2026

Nuestra Señora del Pollino (Argentina)


 Del sitio Buenos Aires Italian It:

Encontrarse con el corazón del Pollino en pleno Caballito es algo impresionante, especialmente si tiene que ver con la fe de uno. James Joyce decía que las epifanías son momentos reveladores, que nos permiten entender la esencia de cada individuo. Son inconscientes. No se plasman, no se eligen. Simplemente llegan.

Nací en una ciudad de mar entre tradiciones y costumbres de un pueblo de montaña. De mi padre heredé sus ojos de migrante y los verdes valles de su amado monte: el Pollino. Había emigrado a la ciudad en búsqueda de un sueño y sin darse cuenta había construido, a pesar de la nostalgia, su nuevo hogar. Yo hice lo mismo. Compré un pasaje de avión y terminé a once millones de kilómetros siguiendo, inconscientemente, su misma quimera. Como en un poema de Rosalía de Castro había dejado mis ríos y montañas y había llegado a otra tierra más llana y más sonámbula.

Un día caluroso de verano me había perdido, como de costumbre, por las geométricas calles de Buenos Aires y me había topado sin querer en una tímida iglesia amarillenta. Entré y observé sus colores calmos y su perfume. Arriba del presbiterio se destacaba un crucifijo de madera. Todo parecía sereno. En la nave izquierda estaba –cubierta con su manto azul– una estatua de la Virgen del Pollino. Fue ahí que tuve mi epifanía: confieso que nunca me sentí tan cerca estando tan lejos.

La historia de la Madonna del Pollino empezó en el lejano 1725 en un pequeño pueblo de la Basilicata, San Severino Lucano. Una mujer llamada Rosa Maria decidió con la ayuda de su hermana Vittoria subir al Monte Pollino, la montaña más alta de la zona. Rosa María había escuchado que un pastor había visto allí a la Virgen María y pensaba que era la última posibilidad para salvar a su marido, Antonio Perrone, que padecía de una enfermedad incurable.

El camino a la montaña no era fácil. Las dos mujeres tenían mucha sed, que no podían saciar. Todo parecía imposible hasta que apareció, de repente, un chorro de agua, que brotaba enérgicamente de una cueva. Al acercarse, sintieron el impulso de entrar en ella y ahí descubrieron una pequeña estatua de la Virgen y el Niño Jesús. La sonrisa de María parecía un poco descolorida y desgastada por el tiempo pero bastó para apaciguar las almas de las dos aventureras.

Una vez que se hizo tarde, empezaron a bajar, y al llegar a San Severino se encontraron con una emocionante sorpresa: Antonio estaba bien. Las lágrimas de la mujer no se contuvieron y Antonio al oír la historia no perdió tiempo para decidir construir una pequeña capilla arriba en el monte. Desde aquel entonces, el monte se convirtió en un lugar de fe donde el peregrino busca saciar su sed espiritual y encontrar la paz.

La imagen está en la Iglesia del Buen Pastor*

A los inicios del siglo XX la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor sintió la necesidad de construir en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires un oratorio y una parroquia para cobijar a sus fieles. La iglesia fue un proyecto del ingeniero Rómulo Ayerza. Es una iglesia neorrománica adornada por rosetones, columnillas y ventanas largas y angostas. Entre las numerosas estatuas, se encuentra nuestra Virgen, que fue querida desde la fundación de la parroquia por la comunidad calabro-lucana del barrio, que sentía la necesidad de tener cerca el recuerdo de su verde y salvaje montaña, y de poder revivir tres veces por año con una pequeña procesión las fiestas de su añorada tierra.

* Nota de José Luis Salvia

6 de abril de 2026

Nuestra Señora "Virgo Fidelis"


Del sitio María Mediadora

 "...De entre tantos títulos atribuidos a la Virgen, a lo largo de los siglos, por el amor filial de los cristianos, hay uno de profundísimo significado: Virgo Fidelis, Virgen fiel. ¿Qué significa esta fidelidad de María?¿Cuáles son les dimensiones de esa fidelidad?

La primera dimensión se llama búsqueda. María fue fiel ante todo cuando, con amor se puso a buscar el sentido profundo del Designio de Dios en Ella y para el mundo. 'Quomodo fiet? -¿Cómo sucederá esto?', preguntaba Ella al Ángel de la Anunciación. Ya en el Antiguo Testamento el sentido de esta búsqueda se traduce en una expresión de rara belleza y extraordinario contenido espiritual: 'buscar el Rostro del Señor '. No habrá fidelidad si no hubiere en la raíz esta ardiente, paciente y generosa búsqueda; si no se encontrara en el corazón del hombre una pregunta, para la cual sólo Dios tiene respuesta, mejor dicho, para la cual sólo Dios es la respuesta.

La segunda dimensión de la fidelidad se llama acogida, aceptación. El 'quomodo fiet' se transforma, en los labios de María, en un 'fiat'. Que se haga, estoy pronta, acepto: éste es el momento crucial de la fidelidad, momento en el cual el hombre percibe que jamás comprenderá totalmente el cómo; que hay en el Designio de Dios más zonas de misterio que de evidencia; que, por más que haga, jamás logrará captarlo todo. Es entonces cuando el hombre acepta el misterio, le da un lugar en su corazón así como 'María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón'. Es el momento en el que el hombre se abandona al misterio, no con la resignación de alguien que capitula frente a un enigma, a un absurdo, sino más bien con la disponibilidad de quien se abre para ser habitado por algo – ¡por Alguien! – más grande que el propio corazón. Esa aceptación se cumple en definitiva por la fe que es la adhesión de todo el ser al misterio que se revela.

Coherencia, es la tercera dimensión de la fidelidad. Vivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vida al objeto de la propia adhesión. Aceptar incomprensiones, persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree: esta es la coherencia. Aquí se encuentra, quizás, el núcleo más intimo de la fidelidad.

Pero toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. Por eso la cuarta dimensión de la fidelidad es la constancia. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El 'fiat' de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el 'fiat' silencioso que repite al pie de la cruz. Ser fiel es no traicionar en las tinieblas lo que se aceptó en público.

De todas les enseñanzas que la Virgen da a sus hijos, quizás la más bella e importante es esta lección de fidelidad..." 

Extracto de Homilía
Catedral de Ciudad de México
26 - enero - 1979 

5 de abril de 2026

¿Se apareció Jesús Resucitado a Nuestra Señora?

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

Muchas procesiones de Domingo de Pascua y de Lunes Santo, muchas tradiciones populares y grandes obras de la Historia del Arte recogen la escena del encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen María.

Los Evangelios no recogen esa escena ni tampoco los otros textos del Nuevo Testamento. La Iglesia no enseña oficialmente que tal cosa pasara en vida de María.

Pero la devoción popular y la imaginación de los artistas siempre han querido imaginar la escena, igual que muchos cristianos que han perdido a seres queridos pueden encontrar alegría y consuelo imaginando el reencuentro con ellos en el Cielo, ante la presencia de Dios.

Muchos teólogos han escrito sobre esta posibilidad. El sacerdote y teólogo agustino recoleto Donato Jiménez Sanz escribió hace unos años: "¿Qué añade esta aparición de Jesús a su Madre? Nada en lo esencial. O sí. Es bueno caer en la cuenta de que las acciones de Dios discurren muchas veces fuera del carril meticuloso que fabrican los hombres. Y que los más sabrosos secretos de Dios quedan ocultos a los ojos de los humanos. Es la teología de lo escondido que tanto inculca Jesús y que S. Mateo coloca como principio de santidad auténtica". Y añade: "Es, pues, justo y natural, es teológico, pensar que Jesús dio 'por añadidura' este gozo a su Madre".

Algunos santos que reflexionaron sobre ello

Jiménez Sanz cita algunos santos que hablan de esa posible aparición de Cristo a su madre la Virgen María, aunque los más antiguos (San Ambrosio, San Paulino de Nola) son autores del siglo IV. En la Edad Media la defendían San Alberto Magno y San Bernardino de Siena. Ya en el siglo XVI hablan de ella San Lorenzo de Brindisi y San Ignacio de Loyola, que en sus Ejercicios escribe: "Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento como está escrito".

Incluso en nuestros días hay teólogos y teólogas más o menos modernistas que por afán feminista están dispuestos a asegurar que Jesús se debió aparecer a María antes que a nadie más (y que una iglesia machista y molesta debió esconder tal hecho).

En España, y en lengua española, una de las visualizaciones más detalladas y difundidas de ese reencuentro se puede leer en la Mística Ciudad de Dios, la famosa obra escrita por la venerable y religiosa concepcionista Sor María de Jesús de Ágreda (1602-1665), en su célebre obra Mística Ciudad de Dios publicada en 1670. Recogemos dos fragmentos de su obra que describen escenas ligadas a la Resurrección de Jesús y a la Virgen María.

“Y en el mismo instante que el alma santísima de Cristo entró en su cuerpo y le dio vida, correspondió en el de la purísima Madre la comunicación del gozo, que […] estaba detenido en su alma santísima y como represado en ella aguardando la resurrección de su Hijo santísimo. Y fue tan excelente este beneficio, que la dejó toda transformada de la pena en gozo, de la tristeza en alegría y de dolor en inefable júbilo y descanso".

"Sucedió que en aquella ocasión el Evangelista San Juan fue a visitarla, como el día de antes lo había hecho, para consolarla en su amarga soledad, y encontróla repentinamente llena de resplandor y señales de gloria a la que antes apenas conocía por su tristeza. Admiróse el Santo Apóstol y, habiéndola mirado con grande reverencia, juzgó que ya el Señor sería resucitado, pues la divina Madre estaba renovada en alegría”.

"Estando así prevenida María santísima, entró Cristo nuestro Salvador resucitado y glorioso, acompañado de todos los Santos y Patriarcas. Postróse en tierra la siempre humilde Reina y adoró a su Hijo santísimo, y Su Majestad la levantó y llegó a sí mismo. Y con este contacto —mayor que el que pedía la Magdalena de la humanidad y llagas santísimas de Cristo— recibió la Madre Virgen un extraordinario favor, que sola ella le mereció, como exenta de la ley del pecado. Y aunque no fue el mayor de los favores que tuvo en esta ocasión, con todo eso no pudiera recibirle si no fuera confortada de los Ángeles y por el mismo Señor para que sus potencias no desfallecieran".

"El beneficio fue que el glorioso cuerpo del Hijo encerró en sí mismo al de su purísima Madre, penetrándose con ella o penetrándole consigo, como si un globo de cristal tuviera dentro de sí al sol, que todo lo llenara de resplandores y hermoseara con su luz. Así quedó el cuerpo de María santísima unido al de su Hijo por medio de aquel divinísimo contacto, que fue como puerta para entrar a conocer la gloria del alma y cuerpo santísimo del mismo Señor. Y por estos favores, como por grados de inefables dones, fue ascendiendo el espíritu de la gran Señora a la noticia de ocultísimos sacramentos. Y estando en ellos oyó una voz que le decía: Amiga, asciende más alto (Lucas 14, 10)".

"Y en virtud de esta voz quedó del todo transformada y vio la divinidad intuitiva y claramente, donde halló el descanso y el premio, aunque de paso, de todos sus trabajos y dolores. Forzoso es aquí el silencio, donde de todo punto faltan las razones y el talento para decir lo que pasó a María santísima en esta visión beatífica, que fue la más alta y divina que hasta entonces había tenido. Celebremos este día con admiración de alabanza, con parabienes, con amor y humildes gracias de lo que nos mereció y ella gozó y fue ensalzada".

Estas escenas y reflexiones han despertado la imaginación de pintores y artistas cristianos de todas las épocas.

 

4 de abril de 2026

Nuestra Señora toma la lanza donde está la sangre de su Hijo

 

Del sitio María de Nazaret

En este extracto de "El Evangelio tal como me fue revelado", la Virgen María está encerrada en el Cenáculo con María Magdalena, el Sábado Santo, cuando el dueño de casa viene a anunciarle que Longino, el oficial romano que traspasó el corazón de Cristo con su lanza, desea verla:

María Magdalena va a buscar a la Virgen: "Madre, Longino está afuera... Te quiere ofrecer la lanza”.

"Hazlo pasar.

El dueño de casa, que está en el umbral, refunfuña: "Pero él es un pagano."

"Yo soy la Madre de todos, como Él es el Redentor de todos."

Longino entra, y en el umbral te saluda a la romana con un gesto del brazo (se ha quitado la capa) y luego vocalmente: "Ave, Domina. Un romano te saluda: Madre de la raza humana. La verdadera Madre. No habría querido estar en... en... en esto, pero recibí órdenes de estarlo. Sin embargo, si sirvo para darte lo que deseas, perdono al destino por haberme elegido para esta horrible cosa. Toma". Y le da la lanza, sin el asta, envuelta en una tela roja.

María la toma, poniéndose aún más pálida. Sus labios se desvanecen debido a su palidez. Parece que la lanza le está haciendo perder sangre. Toda Ella se estremece y tiembla, mientras dice: "Que Él te guíe hacia Él, por tu bondad".

Fue el único Hombre Justo que conocí en el vasto imperio de Roma. Lamento haberlo conocido solo por las palabras de mis compañeros. Ahora... ¡es demasiado tarde!

 No, hijo. Él ya terminó de evangelizar, pero su Evangelio permanece en su Iglesia.

- ¿Dónde está su Iglesia? - Longino se muestra ligeramente irónico.

Ella está sacudida y dispersa, pero mañana se recompondrá como un árbol que recupera sus hojas después de la tormenta. - Y aunque no quedara nadie, yo estoy aquí. Y el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios y mío, está escrito íntegramente en mi corazón. Solo tengo que mirar mi corazón para poder repetirlo. 

- Vendré. Una religión que tiene como líder a un héroe así sólo puede ser divina. ¡Salve, Señora! 

Y Longino se marcha.

María besa la lanza todavía con la Sangre de su Hijo... No quiere separarse de Su Sangre, "rubí de Dios en la lanza cruel", dice...

El Evangelio tal como me fue revelado
Extracto del volumen 10
§ 614.6