31 de agosto de 2026

Aparición de Nuestra Señora a la beata Catalina de Racconigi





Traducido del sitio A Moment with Mary

Catalina de Racconigi (Caterina Mattei) nació en Racconigi, Piamonte, en junio de 1486, en el seno de una familia modesta. Su padre, Giorgio Mattei, era cerrajero, y su madre, Billia Ferrari, tejedora. La familia se fue sumiendo poco a poco en la pobreza debido a las repetidas guerras que asolaban el país. A los cinco años, para la dulce niña no había mayor felicidad que arrodillarse ante una estatua de la Santísima Virgen o retirarse a un lugar tranquilo para orar. 

Una mañana, se encontraba en su pequeña habitación cuando una paloma blanca se posó en su hombro. Asustada, Catalina gritó: "¡Jesús, Jesús!". Inmediatamente, un rayo de luz emanó del pico de la paloma y tocó sus labios. Al mismo tiempo, apareció una hermosa dama vestida de luz y dijo:

"Que el nombre de Jesús esté siempre en tu corazón, hija mía".

"¿Quién es usted, señora? ¿Y cómo entró sin abrir la puerta?"

"Soy la Madre de Jesucristo, y quiero que te entregues por completo a mi Hijo".

"¿Dónde está su Hijo?"

"Lo verás pronto, pero debes entregarte a él con todo lo que más aprecias".

"¡Ay! Soy tan pobre, ¿qué puedo ofrecerle?"

"¡Mi Hijo solo quiere tu corazón!"

"Mi corazón, ¿dónde está? ¡Si lo encuentras, se lo daré con mucho gusto!"

 La Reina de las Vírgenes, con una sonrisa, puso su mano sobre el pecho de Catalina y le dijo:

"Tu corazón está ahí; se lo darás a mi Hijo cada vez que obedezcas sus mandatos y sufras algo por su amor".

Aunque se sentía atraída por la vida religiosa, Catalina comenzó a trabajar como tejedora de cintas en su infancia. A los 23 años, se puso bajo la guía espiritual de un famoso predicador llamado Domenico Onesti, de Bra. Luego se unió a la Tercera Orden Dominicana en Racconigi. Sus visiones de Jesús y la Virgen María se multiplicaron y recibió los estigmas. Muchas personas acudían a visitarla para pedirle consejo espiritual y oraciones. Catalina se enfrentó entonces a una ola de calumnias y persecución. Incluso se emitió una orden a los conventos de la región prohibiéndoles brindarle dirección espiritual. Se refugió en la ciudad de Caramagno, donde se estableció con otras dos jóvenes que, como ella, eran terciarias. Falleció el 4 de septiembre de 1547 y fue beatificada en 1808.

30 de agosto de 2026

La Verdad ha nacido de Nuestra Señora

 


Traducido del sitio Un Minuto con María:

San Agustín explica con admirable brevedad: "¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Pregunta de dónde ha nacido Cristo y verás que la verdad ha brotado de la tierra... la verdad ha nacido de la Virgen María" (En. in Ps. 84:13).

Y en un sermón de Navidad dice que "en esta fiesta anual celebramos el día en que se cumplió la profecía: 'La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde el cielo'. La Verdad, que está en el seno del Padre, ha brotado de la tierra, para estar también en el seno de una madre. La Verdad que gobierna el mundo entero ha brotado de la tierra, para ser sostenida en los brazos de una mujer...

La Verdad que el cielo no puede contener ha brotado de la tierra, para ser depositada en un pesebre. ¿En beneficio de quién un Dios tan elevado se hizo tan humilde? Ciertamente no por su propio beneficio, sino por nuestro gran beneficio, si creemos' (Sermones, 185, 1).

Mensaje Urbi et Orbi
"Veritas de terra orta est!"
 "La verdad ha brotado de la tierra" 
 (Salmos 85, 12)
25 - diciembre - 2012


29 de agosto de 2026

Nuestra Santa Señora, ilumina nuestro camino

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Somos tus hijos que te imploramos que 
nos obtengas la gracia de acercarnos a tu Inmaculado Corazón
desde nuestro propio corazón, para aprender a amarte y 
a honrarte con el amor que el Señor Jesús te tiene.
 
Madre Santa, Virgen María, 
ilumina nuestro camino, 
haznos ver nuestras faltas, 
llévanos por el camino del arrepentimiento, 
y haznos dignos de gozar las bienaventuranzas de tu Hijo.
 
Oh, dulce María, 
fuente de amor y compasión, 
que tu bondad nos haga conocer la gracia que 
tú has hallado junto a Dios; 
que podamos recurrir siempre a ti, 
para aliviar nuestro corazón sediento de la misericordia divina.

Amén

 

28 de agosto de 2026

Nuestra Señora del Amparo de Pozuelos

 


Del sitio Wikipedia:

Nuestra Señora del Amparo de Pozuelos es una advocación mariana de la Iglesia católica en Puerto La Cruz cuya imagen tiene su principal centro de culto en el Santuario Mariano del mismo nombre en el Municipio Sotillo del estado Anzoátegui en Venezuela.

En torno a la llegada y hallazgo del Óleo sobre tela que representa a la "Virgen del Mar" a las actuales tierras portocruzanas, se entreteje esta historia:

Cuenta la leyenda, que en época de conquista, salió de España un Barco rumbo a la Bahía de Pozuelos, con la imagen de Nuestra Señora del Amparo. La comisión tenía el encargo de entregarla a las autoridades o personas Religiosas del lugar.   
Para esa fecha no existía Barcelona, tampoco Guanta, mucho menos Puerto la Cruz, y se denominaba Pozuelo cuatro ranchos de Indios pescadores que habían escogido este sitio para defenderse de los Piratas.

Parece ser que la navegación no fue del todo buena como lo pensaran los Españoles y una mañana decidieron cambiar el rumbo de la nave, cuando pusieron en práctica el viraje de la misma notaron con gran sorpresa que un fuerte temporal obligaba a la embarcación a buscar nuevamente su rumbo, fue entonces cuando grito un marinero : "!Capitán¡ ¿Qué hacemos?" Y este le respondió: "¡Sin timón y rota las velas! dejemos que el Barco siga a la deriva". Ya al tercer día de haberse originado aquel temporal la nave encalló en la Bahía de Pozuelo, los navegantes al tocar tierra bajaron el cuadro grande que contenía la imagen del Amparo y lo colocaron sobre unas canoas pertenecientes a los indios de Pozuelo.

Los navegantes tan pronto arreglaron las averías del buque se dieron nuevamente al mar. Los indios de Guanire, que periódicamente realizaban sus pesquerías con arcos y arpones, quedaron admirados de ver un cuadro tan grande con colores llamativos que fue la novedad de la comarca. De inmediato los indígenas empezaron por construir un rancho a manera de Capilla y empezaron a adorar aquel cuadro sagrado. Cuenta más tarde la historia que todo pescador que se daba al mar, primero tenía que ver a la Virgen del Amparo y después se concretaba a sus faenas marítimas.

Siglos después, la Iglesia colonial que fue edificada para albergar el Oleo fue presa de la rapiña de los piratas, siendo reducido a cenizas por estos en una de sus incursiones en tierra firme, pero para asombro de los nativos sobrevivientes, el Cuadro de Nuestra Señora del Amparo no fue tocado por las intensas llamas, esto incentivó mucho más la devoción que hacia Ella ya existía, considerándose este extraordinario evento como un milagro realizado por la mano del Omnipotente, que no permitió que sus hijos quedaran desprovistos del amparo de la Madre de su Verbo Divino.

Hoy la devoción a Santa Maria, Nuestra Señora de el Amparo de Pozuelo esta pujante y vivas como en aquellos primeros años en las tierras del antiguo Echinicuar, las gracias obtenidas por su Omnipotencia Suplicante se evidencian en la cantidad de Exvotos que se pueden visualizar en el Santuario Mariano, en donde Ella, serena y majestuosa, contempla el horizonte vigilante, custodiando a sus hijos.

Cada 8 de Noviembre, día en que, ocurrió la Invención (Hallazgo) del Cuadro de la Virgen de el Amparo, los Pozueleros irradian de alegría y se aprestan a celebrar con todo entusiasmo las festividades de esta Excelsa Patrona.

Hay otra versión acerca del origen del Cuadro, la cual señala que este fue elaborado por un Fraile de la Orden de San Francisco que habitaba en la misión cercana de Piritu, lo cierto es en ambos casos, que el Cuadro no posee firma alguna.

La sagrada Efigie, además, tiene fama de ser milagrosa:

En una ocasión hubo una sequía tan grande en Pozuelos, que, pese a que había nacido y crecido el maíz, no había señal de fruto alguno, así que, temiendo perder la cosecha, los conuqueros de la comunidad acudieron a su amada Patrona, la Virgen del Amparo.

Sacaron el venerable oleo en procesión hasta la bahía de Pozuelos y ahí la petición fue unísona: !Virgencita, mándanos agua, así sea del mar. Los pozueleros devotos luego emprenden el retorno a la Iglesia con su Madre no habían terminado de llegar cuando se formó una nube en el horizonte y arrecio el aguacero. Bastó con esa lluvia para que la cosecha de la que dependían para su sustento fuese abundante".

"En otra ocasión, sucedió que un comerciante, que poseía un peñero con el cual viajaba a Margarita a comprar mercancía para venderla en Pozuelos, en uno de sus viajes de retorno, fue asediado en alta mar por un fuerte vendaval, el cual lo alejó de la bahía de Pozuelos y lo fue trasladando hasta las cercanías del Morro de Barcelona, con el riesgo inminente de naufragar. Así que presa del temor exclamó: "¡Virgencita que estas en Pozuelos…sálvame la vida!". De repente el vendaval cesó y una brisa suave sopló de contragolpetrasladando el peñero a las cercanías de la bahía de Pozuelos. El comerciante agradecido más adelante colaboró en las fiestas de la Virgen Madre de Echinicuar por tal prodigio"

Estos relatos son memorias de algunos de los pobladores nativos de la comunidad de Pozuelos…hay algunos más recientes:

Hubo en una ocasión en que un joven de la comunidad, fue víctima de un parásito asesino, el cual se le alojo en el cerebro. Este se fue a Caracas a ser intervenido quirúrgicamente para extraerle el antedicho huésped mal deseado de la cabeza. Como devoto pozuelero, se encomendó a la Virgen del Amparo y tenía a la mano una estampa de la Madre de Dios, la cual colocó debajo de su almohada pese a la férrea oposición de los doctores tratantes. Fue intervenido y pese a lo riesgoso de la operación salió totalmente exitosa y su mejoría fue increíblemente rápida. El joven al regresar a la comunidad, en ocasión de las festividades del 8 de noviembre, con lagrimas en los ojos narró el milagro que Dios le obró por la Omnipotencia Suplicante de Maria del Amparo.

27 de agosto de 2026

Nuestra Señora del Triunfo o Sunturhuasi


Adaptado del sitio Tesoros de la Fe:

Entre los numerosos acontecimientos de orden sobrenatural que marcaron la cristianización del Perú, ninguno más notable que éste, acaecido en la ciudad del Cusco el 23 de mayo de 1536, tanto por la calidad de sus protagonistas cuanto por las circunstancias apremiantes que le rodearon.

Francisco Pizarro, el legendario conquistador extremeño, llegó al Perú en los intersticios de una guerra fratricida, desatada tras la muerte del Inca Huayna Cápac entre sus hijos Huáscar y Atahualpa. Hecho que no puede dejar de considerarse providencial, pues allanó el camino para el dominio europeo y la consecuente implantación de la fe católica en nuestra patria. Muertos los dos enfrentados e irreconciliables hermanos, el experimentado soldado y hábil negociador otorgó la borla imperial a Manco Inca Yupanqui en el Cusco, como símbolo de reconciliación.

Pacificada la tierra, pretendía el Inca que le fuera devuelto el pleno ejercicio del poder; pero tal demanda no figuraba en la agenda de los españoles. Decepcionado, condolido por algunos maltratos sufridos e instigado particularmente por el Víllac Umu -el sumo sacerdote pagano-, el menor de los vástagos de Huayna Cápac decidió levantarse contra los cristianos. Aprovechándose de la ausencia de Almagro, que había partido hacia la conquista de Chile, y de la de Pizarro, que se encontraba en la costa, Manco Inca se retiró al valle de Yucay desde donde clamó por un levantamiento general.

La antigua capital del Imperio fue rodeada entonces por decenas de miles de guerreros, que comenzaron a amedrentar a sus contrarios. Los asaltos continuos que sobrevinieron, fueron ejecutados de tal modo y con tal fuerza, que los cristianos se vieron obligados a parapetarse en un amplio galpón de la plaza, llamado Sunturhuasi, que en quechua significa “casa de armas y escudos”. El cerco se fue estrechando y los atacantes decidieron incendiar las casas adyacentes a la plaza, cuyos techos de paja fueron rápidamente presa del fuego, salvo el del Sunturhuasi que milagrosamente quedó exento. Acorralados por las huestes del Inca, conjeturando un trágico final al sitio que el propio Pizarro sufría en Lima y el fracaso de las sucesivas expediciones que les fueron enviadas en su auxilio, con más de mil españoles muertos en toda la contienda, no esperaban ya más socorro que del Cielo.

Estando ya los indios para arremeter contra los cristianos, se les apareció en el aire Nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos, con grandísimo resplandor y hermosura, y se puso delante de ellos. Los infieles, mirando aquella maravilla, quedaron pasmados: sentían que les caía en los ojos un polvo, ya como arena, ya como rocío, con que se les quitó la vista de los ojos que no sabían dónde estaban. Tuvieron por bien volverse a su alojamiento antes que los españoles saliesen a ellos. Quedaron tan amedrentados que en muchos días no osaron salir de sus cuarteles(Inca Garcilaso de la Vega, Historia General del Perú, Libro II, Capítulo XXV).

Esta maravillosa intervención de la Santísima Virgen con su Divino Hijo, que alejó las perspectivas de una terrible noche triste como la sufrida por Cortés en la conquista de México, no fue vista por ojo de español sino exclusivamente por los indígenas, quienes transcurridos los hechos contaron lo sucedido.

Y de aquí nació —continúa Garcilaso— que después de apaciguado aquel levantamiento de los indios, los naturales del Cusco y las demás naciones que se hallaron en aquel cerco, viendo que la Virgen María los venció y rindió con su hermosísima vista y con el regalo del rocío que les echaba a los ojos, le hayan cobrado tanto amor y afición”.

26 de agosto de 2026

Nuestra Señora de Czestochowa, Reina de Polonia


Hoy se festeja a Nuestra Señora de Czestochowa:

Traducido del sitio A Moment with Mary:

En la época de las grandes invasiones suecas (1655), conocidas en la memoria popular como "el diluvio sueco", cuando todo parecía perdido y el rey y su ejército habían sido derrotados, fueron los monjes de Jasna Góra quienes se levantaron en resistencia.

Estaban decididos a no rendirse, y el poderoso ejército sueco nunca logró vencer a esos pocos monjes polacos acurrucados en un antiguo monasterio. Tal fue la resistencia espiritual organizada en torno al monasterio que los suecos pronto se vieron obligados a retirarse. 

La increíble victoria se atribuyó a la Virgen María, cuya famosa imagen de la Virgen Negra estaba entronizada en el monasterio de Jasna Góra. El rey Juan Casimiro proclamó a la Madre de Dios Reina del Reino de Polonia. 

Desde entonces, el santuario de Jasna Góra ha sido el lugar donde se condensa la historia de Polonia, y todos los grandes acontecimientos de la nación están vinculados a él de una forma u otra: "Hay que escuchar este lugar para sentir cómo late el corazón de la nación en el corazón de su Madre".

04 - junio - 1979
Primera visita oficial de su pontificado a Polonia



25 de agosto de 2026

Icono de Nuestra Señora Madre de Dios "DE AGOSTO" (Augustovkaya)


Traducido del sitio Deva Maria:

La aparición del ícono de la Madre de Dios tuvo lugar el 14 de septiembre de 1914, durante la Primera Guerra Mundial, en el período de la lucha por Prusia Oriental, en la región de Augustovo. En aquel entonces, Augustovo era la capital del distrito de la provincia de Suwałki, en el Reino de Polonia. En vísperas de la batalla decisiva, los regimientos de coraceros de la Guardia Imperial de Gatchina y Tsarskoye Selo se dirigían al lugar de los combates. Alrededor de las 11 de la noche, la Virgen María se apareció a los soldados del regimiento de coraceros en el oscuro cielo nocturno estrellado.

La visión de la Virgen María duró entre 30 y 40 minutos. Todos los soldados y oficiales se arrodillaron y rezaron. La Virgen María se presentó envuelta en un resplandor inusual, con el Niño Jesús en su brazo izquierdo. Con su mano derecha señalaba hacia el oeste, en la dirección en que avanzaban las tropas rusas. Poco después de los combates cerca de Augustów, el ejército ruso obtuvo una gran victoria. Por ello, esta aparición de la Virgen María recibió el nombre de "El Signo de la Victoria de Augustów" o "La Aparición de Augustów".

El ícono de la Madre de Dios fue pintado con la bendición del metropolitano de Moscú Macario (Nevski) en 1916 y, por lo tanto, antes de 1917 no tuvo tiempo de difundirse en gran cantidad de copias. Además, tras la revolución, las copias de este ícono fueron destruidas con especial saña, al igual que las copias del Ícono de la Madre de Dios de la Dignidad. Solo se conocen cinco copias conservadas de este ícono; una de ellas se encuentra en Canadá y es venerada especialmente por la familia de los descendientes de la dinastía real de los Romanov.

24 de agosto de 2026

Nuestra Señora de Crag at Knaresborough

 


Traducido y adaptado del sitio The Chapel of Our Lady of the Crag:

En los registros judiciales de 1408, la licencia otorgada a John Mason dice lo siguiente, traducida del latín: "John Mason recibió del señor un terreno baldío situado debajo de la cantera, con licencia para excavar allí, debajo de la cantera, con el fin de construir y mantener una capilla; la cual él y sus sucesores tendrán y mantendrán durante toda su vida a cambio de una renta anual".

Hay una leyenda que atribuye la fundación de la capilla a un milagro divino. Su fundamento histórico es incierto, pero se ha convertido en parte del folclore del santuario. 

La historia cuenta lo siguiente: un día, el hijo pequeño de John había acompañado a su padre a la cantera. Mientras jugaba allí, se produjo un desprendimiento de rocas sin previo aviso y el hijo de John quedó justo en su trayectoria. John estaba demasiado lejos para poner a salvo a su hijo, pero elevó una plegaria a María para que protegiera al niño. Milagrosamente, el desprendimiento de rocas cambió de rumbo y el niño salió ileso. 

Fue en agradecimiento por esto que John fundó la capilla. Es interesante señalar que en 1428 el arzobispo de York visitó Knaresborough y que el sacerdote de la iglesia parroquial de Santa María en ese momento era... John Mason. ¡Es bonito pensar que el hijo de Juan, quien se salvó del desprendimiento de rocas, acabó convirtiéndose en sacerdote y celebró misa en la capilla de su padre!

23 de agosto de 2026

La Segunda Guerra Mundial llevó a Pío XII a proclamar a Nuestra Señora Reina


 Traducido del sitio Aleteia:

La fiesta de la Realeza de María está estrechamente relacionada con su Inmaculado Corazón y con las revelaciones de Fátima.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, había que hacer algo. El papa Pío XII, al ver toda la matanza, tomó la firme decisión de consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María como respuesta directa a la súplica de la Santísima Virgen María en Fátima.

La consagración se llevó a cabo el 31 de octubre de 1942, durante el año en que se celebraba el 25.º aniversario de las apariciones de Fátima. El papa Pío XII rezó: "¡Oh, Madre de la Misericordia, obtén para nosotros la paz de Dios! Intercede especialmente por aquellas gracias que puedan convertir rápidamente los corazones humanos. Aquellas gracias que puedan preparar, establecer y asegurar la paz. Reina de la Paz, ruega por nosotros; concede al mundo en guerra la paz que todos anhelan, paz en la verdad, la justicia y la caridad de Cristo. Concédeles la paz de las armas y la paz de la mente, para que en la tranquilidad y el orden se expanda el reino de Dios".

Dos años después, el 4 de mayo de 1944, el papa Pío XII estableció la fiesta del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, octava de la fiesta de la Asunción. Lo hizo para que, por su intercesión, se obtuviera "la paz entre las naciones, la libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de la virtud".

Avanzamos rápidamente hasta 1954, cuando la Guerra Fría se encontraba en sus primeras etapas y el papa Pío XII publicó su encíclica "Ad Caeli Reginam". En ella declaró: "Por nuestra autoridad apostólica, decretamos y establecemos la fiesta de la Realeza de María, que se celebrará cada año en todo el mundo el 31 de mayo. Asimismo, ordenamos que ese mismo día se renueve la consagración de la raza humana al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, con la esperanza de que, a través de dicha consagración, pueda comenzar una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana y en el triunfo de la religión".

Posteriormente, tras el Concilio Vaticano II y la revisión del Calendario General, el papa Pablo VI decidió intercambiar estas fiestas. La fiesta del Inmaculado Corazón de María se unió a la del Sagrado Corazón de Jesús (celebrada el sábado siguiente a la fiesta del Sagrado Corazón) y la Realeza de María se trasladó al 22 de agosto. Esto se hizo, en parte, para reconocer el hecho de que la realeza de María está estrechamente relacionada con su Asunción al cielo.

No obstante, estas dos fiestas están claramente interrelacionadas. Como recitamos en la Letanía de Loreto, María es la "Reina de la Paz", pero también se la conoce como la "Reina de los Corazones". Simeón habló proféticamente de este título cuando le dijo a la Virgen María: "y una espada traspasará también tu propia alma, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones" (Lucas 2:35). Ella conoce nuestros corazones, ve el dolor que hay en ellos y responde cuando le presentamos nuestras preocupaciones.

La institución de estas dos fiestas muestra que la realeza de María está estrechamente ligada a su Inmaculado Corazón, y es desde ese corazón que Ella desea la paz en nuestros corazones y en el mundo. Si anhelamos la paz en este mundo durante el año del centenario de Nuestra Señora de Fátima, acudamos a la Virgen María y oremos a Ella, con la esperanza de que "comience una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana".

22 - Agosto - 2017

22 de agosto de 2026

Nuestra Señora, Reina y Madre

 


Traducido del sitio Mary Undoer of Knots:

El 22 de agosto, ocho días después de la Asunción, celebramos la fiesta de la Realeza de María. Esta fiesta, instituida en octubre de 1954 por el papa Pío XII a través de su encíclica "Ad caeli Reginam", nos invita a reflexionar sobre lo que significa y cómo se ejerce esta realeza, íntimamente vinculada a la de Cristo.

  • María Reina, Madre de Cristo Rey

En su audiencia general del 22 de agosto de 2012, el Papa Benedicto XVI explicó la profunda conexión entre la realeza de María y la realeza de Jesús: "María es Reina porque está unida de manera única a su Hijo, tanto en su camino terrenal como en la gloria del Cielo". El gran santo de Siria, Efrén el Sirio, afirma, con respecto a la realeza de María, que "deriva de su maternidad: Ella es la Madre del Señor, el Rey de reyes (cf. Isaías 9,1-6), y nos señala a Jesús como nuestra vida, nuestra salvación y nuestra esperanza".

  • La realeza de Cristo y la realeza de María

Esta realeza espiritual de María es completamente similar a la realeza espiritual de Cristo. En palabras del mismo papa Benedicto XVI: "En Cristo, la realeza se mezcla con la humildad, el servicio y el amor: es ante todo servir, ayudar y amar. Recordemos que Jesús fue proclamado rey en la cruz con esta inscripción escrita por Pilato: 'Rey de los judíos' (cf. Marcos 15,26). En ese momento en la cruz, se reveló como rey. ¿Y cómo es rey? Al sufrir con nosotros, por nosotros, al amar hasta el final, y así gobierna y crea la verdad, el amor y la justicia".

La Virgen María participó en la Pasión de su Hijo, ofreciendo su sufrimiento y su Persona por nuestra salvación. A través de este inmenso sacrificio, cooperó así en nuestra redención y en el reino de amor de Dios.

  • María, Reina del Amor

La Virgen María es "reina del amor, que vive la entrega de sí misma a Dios para entrar en el plan de salvación de la humanidad. (...) Ella es reina precisamente porque nos ama, porque nos ayuda en todas nuestras necesidades; es nuestra hermana, nuestra humilde sierva". La realeza de amor de María se ejerce, por lo tanto, velando por nosotros.

  • María, Reina del Cielo

El papa Pío IX dijo: "Nombrada Reina del Cielo y de la Tierra por el Señor, exaltada por encima de todos los coros de ángeles y santos, y sentada a la diestra de su único Hijo, Jesucristo nuestro Señor, [María] intercede poderosamente por nosotros con oraciones maternales. Así obtiene lo que pide y no puede ser rechazada". La realeza de María es, por lo tanto, inseparable de su maternidad: ella es a la vez Madre de Dios y Madre de los hombres en el orden de la gracia. Santa Teresa de Lisieux dijo de la Virgen María que "es más Madre que Reina".

Confiemos, pues, con confianza a la Virgen María, Reina del Cielo y del amor, el hilo de nuestra vida: Ella sabrá brindarnos su ayuda maternal, desatar los nudos y guiarnos hacia su Hijo.

21 de agosto de 2026

Relatos de testigos presenciales sobre Nuestra Señora de Knock


Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de Knock:

Traducido del sitio Aleteia:

Lee relatos de primera mano sobre cómo se apareció Nuestra Señora de Knock el 21 de agosto de 1879.

A menudo, cuando Nuestra Señora se aparece a personas en revelaciones privadas, solo se da a conocer ante un pequeño número de personas. De hecho, la mayoría de las veces se aparece ante una o dos personas a la vez.

Sin embargo, en Knock, Irlanda, el 21 de agosto de 1879, la Virgen María se apareció ante una gran variedad de personas. Su aparición fue muy pública y varias personas la vieron en esa noche milagrosa.

Se entrevistó a todos los que presenciaron la visión y sus relatos como testigos presenciales quedaron registrados en el libro "Las apariciones y los milagros en Knock", publicado en 1880, menos de un año después de la aparición original.

A continuación se presentan algunas selecciones de ese libro, que destacan diferentes relatos del mismo evento extraordinario.

"Soy Patrick Hill. Vivo en Claremorris; mi tía vive en Knock. Recuerdo el 21 de agosto pasado; ese día estaba sacando turba del pantano. Mientras estaba en casa de mi tía, alrededor de las 8 de la noche, Dominick Beirne entró a la casa y gritó: '¡Vengan a la capilla a ver las luces milagrosas y las hermosas visiones que se pueden ver allí!'... juntos corrimos hacia la capilla. Mientras corríamos hacia el suroeste, nos alejamos tanto del pueblo que, al dar la vuelta, el frontón quedó a la vista e inmediatamente contemplamos las luces: una luz blanca y clara que cubría la mayor parte del frontón, desde el suelo hasta la ventana y más allá. Era una especie de luz brillante y cambiante que a veces se elevaba muy alto y otras veces no tanto. Vimos las figuras de la Santísima Virgen, San José y San Juan, y un altar con el Cordero sobre él y una cruz detrás del Cordero."

" Contemplé claramente a la Santísima Virgen María, de tamaño natural, de pie a unos dos pies más o menos sobre el suelo, vestida con túnicas blancas que se le ataban en el cuello; tenía las manos levantadas a la altura de los hombros, como en oración, con las palmas una frente a la otra, pero inclinadas hacia adentro, hacia el rostro; las palmas no estaban voltadas hacia la gente, sino una frente a la otra, tal como lo he descrito; parecía estar rezando; sus ojos, según vi, estaban dirigidos hacia el cielo; llevaba una corona resplandeciente en la cabeza y, sobre la frente, donde la corona se unía con la ceja, una hermosa rosa; la corona parecía brillante y de un resplandor dorado de un tono más profundo, que tendía a un amarillo suave, en contraste con la llamativa blancura de las vestiduras que llevaba; la parte superior de la corona parecía estar formada por una serie de destellos o cruces resplandecientes."

"Yo, Mary M. Loughlin, vivo en Knock. Soy la ama de llaves del reverendo archidiácono Cavanagh. Recuerdo que la tarde del 21 de agosto, alrededor de las siete o un poco más tarde, cuando aún había luz del día, pasé de la casa del reverendo archidiácono, junto a la capilla, hacia la casa de la señora Beirne, una viuda. Al pasar junto a la capilla, y a poca distancia de ella, vi una cantidad asombrosa de figuras o apariciones extrañas en el frontón: una parecida a la Santísima Virgen María, otra a San José, vi también a un obispo y un altar."

"Le dije entonces a la señorita Beirne que fuera a buscar a su tío Bryan Beirne y a su tía, la señora Bryan Beirne, o a cualquiera de los vecinos que viera, para que pudieran ser testigos del espectáculo que estaban contemplando en ese momento".

"Soy hermano de Mary Beirne, quien ya ha prestado testimonio. Vivo cerca de la capilla de Knock; tengo veinte años. Contemplé las tres imágenes o figuras que ya se han descrito: la Santísima Virgen, San José y San Juan, como mi hermana llamó al obispo, quien parecía estar predicando con las manos levantadas a la altura de los hombros y los dedos índice y medio extendidos, mientras que los otros dos dedos estaban apretados contra el pulgar de su mano izquierda; sostenía un libro y estaba girado de tal manera que miraba mitad hacia el altar y mitad hacia la gente; se podían ver los ojos de las imágenes; eran como figuras, en el sentido de que no hablaban. Me llené de asombro ante lo que veía. Me sentí tan conmovida que derramé lágrimas. Seguí observando durante una hora completa y luego me fui a visitar a la señora Campbell, quien se encontraba en estado terminal; cuando regresamos, la visión había desaparecido". 

Muchos otros relatos de testigos presenciales añaden diversos detalles, pero todos coinciden notablemente entre sí, sin importar si eran adultos o niños. Todos vieron la visión milagrosa y sus vidas cambiaron a raíz de la experiencia.

21 - agosto - 2021

20 de agosto de 2026

Nuestra Señora, Arca de Dios


Traducido del sitio Catholic 365:

Al celebrar la Asunción de Nuestra Santísima Madre, el Arca de la Alianza aparece en las lecturas tanto de la Misa de Vigilia como de la Misa del día. De hecho, en la lectura del Apocalipsis vemos dos Arcas: el Arca que construyó Moisés, alrededor de la cual bailó David, y también el Arca de la Nueva Alianza, la Virgen Madre de Jesús.

Entonces, ¿cuál es la relación entre el hecho de que David llevara el Arca de la Alianza a Jerusalén en la primera lectura (Misa de Vigilia) y la Asunción de María al cielo? En primer lugar, recordemos que el Arca que David llevaba a Jerusalén contenía las tablas que Moisés bajó de la montaña con los mandamientos de Dios inscritos en ellas. Esa era la Palabra de Dios. Y luego vemos a María, quien llevó a Jesús, la Palabra de Dios encarnada, en su vientre. Por lo tanto, Ella es el Arca de la Nueva Alianza. Teniendo esto en cuenta, la conexión comienza a quedar clara. Mi Misal dominical de San José explica la conexión con mayor detalle: "Y su Asunción al cielo se considera prefigurada en el solemne traslado del Arca a Jerusalén, la ciudad de Dios, donde encontró su lugar definitivo entre el pueblo de Dios". Y el lugar de María entre el pueblo de Dios es el de Madre de la Iglesia.

La misa del día continúa con esta conexión, ya que en la lectura del Apocalipsis se mencionan ambas Arcas: tanto el Arca de la Alianza en el templo de Dios como la "Mujer vestida de sol". También vemos que la mujer lleva una corona de doce estrellas. La mayoría de los estudiosos de la Biblia reconocen que la mujer es María, la madre de Jesús (el Mesías). Su corona también la designa como reina. Y, dado que está a punto de dar a luz (a un hijo varón), también es madre.

Reconocemos a Jesús como rey de la Iglesia, entonces, ¿cómo puede María ser la Reina? Para entender esto mejor, debemos remontarnos a los libros históricos de la Biblia, especialmente a 1 Reyes 2:19-20, donde aprendemos sobre el cargo de la reina madre. La Biblia de Estudio Católica de Ignacio explica: "El cargo de reina lo ocupaba la madre del rey, tal como ocurría en muchas otras cortes reales del Cercano Oriente". Esto se debía a que los reyes de la antigüedad solían tener muchas esposas (como fue el caso de David y Salomón), pero solo una madre; por lo tanto, la madre del rey asumía el cargo de reina.

El salmo responsorial de la Misa de vigilia continúa con el tema del arca: "Señor, sube al lugar de tu descanso, tú y el arca de tu santidad". En retrospectiva, esto también podría verse como una referencia a la Santísima Madre, como el arca de la santidad de Dios (Su único Hijo), quien ahora está en el Cielo, el lugar de descanso.

El salmo responsorial de la misa diurna retoma el concepto de la realeza: "La reina está a tu diestra, ataviada de oro". Allí ocupa el lugar que le corresponde, ataviada como es debido. En la Última Cena, Jesús les dijo a sus apóstoles que iba a preparar un lugar para ellos (Juan 14:2). ¿Cuánto más apropiado es suponer que también prepararía un lugar para su madre?

Ambas segundas lecturas provienen del capítulo quince de la carta de San Pablo a los Corintios. En la misa de vigilia nos enteramos de la victoria de Cristo sobre la muerte. "La muerte ha sido devorada por la victoria… por medio de nuestro Señor Jesucristo". La lectura de la misa diurna es un preludio de esto, donde Pablo señala: "El último enemigo en ser destruido es la muerte". En este pasaje, Pablo también habla del reinado de Cristo, así como de su resurrección y de cómo esto prefigura nuestra resurrección por medio de Él.

En la lectura del Evangelio de la misa de vigilia, una mujer clama a Jesús, proclamando: "Bienaventurado el vientre que te llevó". Esto se relaciona con la lectura de la misa del día, donde "Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó en voz alta y dijo: 'Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre'". Tras la exclamación inspirada de Isabel, escuchamos el hermoso canto de alabanza de María, que llamamos el "Magnificat".

La Biblia de Estudio Católica de Ignacio amplía este encuentro de la siguiente manera: "Por un lado, narra un encuentro gozoso entre dos madres embarazadas; por otro, evoca historias memorables del Antiguo Testamento sobre el Arca de la Alianza". Al aludir a estas antiguas tradiciones, Lucas amplía considerablemente la visión del lector atento. Pues nos lleva a ver a María como el Arca de la Nueva Alianza de Dios e insinúa que el sagrado Arca de la Antigua Alianza simplemente prefiguraba un Arca más maravillosa por venir: la Madre del Mesías divino.

Y así vemos en esta celebración el trasfondo de la Sagrada Tradición que la Iglesia mantiene sobre María como Reina del Cielo, Reina de la Iglesia y Nuestra Santísima Madre (puesto que ella es la Madre de Jesús y nosotros somos el Cuerpo de Cristo). Resulta inexplicable que muchos cristianos se nieguen a reconocer la importancia de María y por qué los católicos la veneran (no la adoran) como Reina y Madre. Sin embargo, incluso algunos protestantes destacados (C. S. Lewis, por ejemplo) la veneraban, y tantos santos se le dedicaron. Además, según el National Catholic Register, el papa León XIV también muestra una gran devoción por Nuestra Santísima Madre. El papa San Juan Pablo II atribuyó a la Santísima Madre el haberle salvado la vida cuando recibió un disparo, al desviar la bala para evitar daños mortales. En vista de su elevado estatus, deberíamos sentirnos libres de pedirle que rece por nosotros, así como que interceda por nosotros ante su Santo Hijo, pues ¿qué Hijo amoroso podría negarle los deseos a su madre?


19 de agosto de 2026

Nuestra Señora de la Aparición de Pellestrina

 

Del sitio Ana Stpaul:

El Santuario de la Virgen de la Aparición en Pellestrina se construyó en julio de 1717, un año después de la aparición de la Virgen en la isla. 

El suceso del 4 de agosto de 1716, festividad de Santo Domingo, fue de hecho confirmado como verdadero mediante un proceso canónico: un niño de Pellestrina se encontró con una mujer que le aconsejó que le dijera al párroco que celebrara una misa y rezara por la salvación de Venecia, que, en ese momento, estaba sitiada por los turcos. Al día siguiente, a la misma hora de la aparición, los venecianos ganaron la batalla de Petrovaradin contra los turcos.

Durante todo el año, el santuario es destino de numerosos peregrinos y devotos en busca de gracia y, aún hoy, el 4 de agosto en Pellestrina se celebra durante tres días a la Virgen de la Aparición y la victoria de Venecia.

18 de agosto de 2026

¿Por qué Nuestra Señora está amamantando a San Bernardo de Claraval


Hoy se conmemora a San Bernardo de Claraval:

Traducido del sitio Aleteia:

Hay mucho simbolismo detrás de la popular imagen medieval de la Virgen María amamantando a un santo.

En el arte medieval, era común representar a la Santísima Virgen María con los senos al descubierto, extrayéndose leche manualmente de ellos. En ocasiones, aparecía un santo recibiendo la leche, como San Bernardo de Claraval.

Esta imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María se debe a una leyenda popular relacionada con su vida.

San Bernardo fue un devoto monje cisterciense del siglo XII que sentía un profundo amor por la Virgen María. Su nombre se asocia a menudo con el "Memorare", una de las oraciones marianas más populares de todos los tiempos, aunque él no fue quien compuso esta oración.

Según diversas historias medievales sobre su vida, San Bernardo tuvo una visión de la Virgen María. El autor Richard Storrs relata la historia en su libro sobre San Bernardo.

"[L]a Santísima Virgen se le había aparecido, acompañada de santos, en medio de su grave enfermedad, y con un toque suave había aliviado su angustia, curado su dolencia y detenido el intenso flujo de saliva que brotaba de sus labios, para que esos labios pudieran pronunciar libremente las palabras más sabias y autoritarias que se habían escuchado hasta entonces en Europa.

Una versión más extrema que la leyenda adoptó posteriormente ha sido inmortalizada por Murillo en un célebre cuadro de la Galería Real de Madrid, donde se representa a la Virgen María apareciéndose a Bernardo mientras está sentado entre sus libros, y haciendo que la leche de su pecho caiga sobre sus labios, no solo para sanarlos, sino para dotarlos de elocuencia celestial, mientras los querubines la rodean en un resplandor de gloria celestial. 

A este episodio se le suele llamar "La lactancia de San Bernardo", y por lo general se representa como un chorro de leche que entra en la boca de Bernardo, aunque a veces las historias relatan que la Virgen María le dio tres gotas de su leche.

La historia y su posterior representación no resultaban extrañas para los cristianos medievales, ya que la lactancia materna era un hecho común de la vida y se asociaba tradicionalmente con el hecho de que una persona fuera alimentada tanto física como espiritualmente. Que la Virgen María mostrara sus pechos para alimentar a los fieles cristianos no era escandaloso en absoluto y tenía por objeto simbolizar una realidad espiritual más profunda.

En el Antiguo Testamento, la lactancia materna se relacionaba a menudo, en un sentido espiritual, con la recepción de la sabiduría o de las bendiciones de Dios:

    Alégrense con Jerusalén y regocíjense por ella,
    todos los que la aman;
    alégrense con ella en alegría,
    todos los que lloran por ella;
    para que puedan mamar y saciarse
    de sus pechos consoladores;
    para que puedan beber a sorbos con deleite
    de la abundancia de su gloria. 

(Isaías 66:10-11) 

San Pablo, en el Nuevo Testamento, vincula de manera similar la lactancia materna con la transmisión de la fe cristiana: " Pero yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como niños en Cristo. Los alimenté con leche, no con alimento sólido; pues no estaban preparados para ello; y aún ahora no lo están, pues siguen siendo carnales". (1 Corintios 3:1-3). 

El papa Francisco alentó a las mujeres a amamantar a sus hijos, vinculándolo con el hecho de darles a los niños un regalo de sí mismas: " Los bebés tienen su propio dialecto. Si uno empieza a llorar, los demás lo siguen, como en una orquesta. Si empiezan a dar el "concierto", es porque no se sienten cómodos. O tienen demasiado calor, o no se sienten cómodos, o tienen hambre. Si tienen hambre, amamántalos sin miedo, aliméntalos, porque ese es el lenguaje del amor".  

La imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María es una obra de arte que tiene mucha historia y belleza, con un simbolismo espiritual detrás que nos recuerda la dignidad del cuerpo humano.

20 - agosto - 2019

17 de agosto de 2026

Nuestra Señora María, Reina de la Paz de Neviges


 Adaptado del Blog Las líneas torcidas:

La historia comienza en el siglo XVI, durante la época de la Reforma. El pueblo de Neviges pertenecía al señorío de Hardenberg, que se unió a la confesión calvinista, de modo que apenas quedaron personas fieles a la fe católica.

En el año 1589 se realizó el primer sínodo de la comunidad reformada en la casa parroquial de Neviges. En la iglesia principal (ahora iglesia evangélica municipal) dejaron de celebrarse misas, aun cuando cuando años después el entonces señor de Hadenberg, Johann Sigismund von Bernsau, regresó a la fe católica. A su muerte, los protestantes impidieron de manera violenta la celebración de su misa de réquiem en la iglesia principal. Su viuda, Anna von Asbeck, decidió entonces mandar construir una pequeña iglesia en los límites del pueblo, que fue consagrada a Santa Ana. Llamó a integrantes de la Misión Franciscana, que por entonces hacía labor evangelizadora contra las doctrinas reformadas, quienes desde 1676 asumieron la labor pastoral en esa iglesia.

En ese mismo año el P. Antonius Schirley, del Convento Franciscano de Dorsten, durante su oración diaria ante una sencilla estampa de la Virgen Inmaculada, escuchó una voz que le decía: "¡Llévame a Hardenberg, allí quiero ser venerada!" Dado que la voz también le predijo una curación milagrosa, el franciscano envió la estampa mariana a Neviges en Hardenberg. El entonces arzobispo de Paderborn y Münster, Ferdinand von Fürstenberg, quien estaba gravemente enfermo, oyó de estas cosas e hizo una peregrinación en acción de gracias el 25 de octubre de 1681, debido a la gracia obtenida de su curación. Celebró entonces una misa pontifical en la iglesia de Santa Ana. Este fue el inicio de las peregrinaciones marianas a Neviges, donde hasta la actualidad se sigue venerando la estampa de la Virgen Inmaculada.

Con el incremento de la cantidad de peregrinos que acudían al santuario, se vio la necesidad de construir una iglesia de mayor tamaño, la cual fue erigida en el año 1728 con dinero aportado por el entonces duque Johann Wilhelm II de Düsseldorf, quien, junto con su esposa y muchos otros peregrinos, realizó varias peregrinaciones para venerar la imagen de la Inmaculada, a cuyo nombre se dedicó la nueva iglesia. Ésta era al principio un simple salón de estilo gótico, pero con el pasar de las décadas fue decorada con una profusa imaginería barroca, que aun hoy se puede admirar.

La corriente de peregrinos fue creciendo con el pasar de los años. En el año 1854, cuando el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, el número había alcanzado tal magnitud, que ya había problemas de espacio para atender pastoralmente a tantos creyentes. En el año 1889, junto a las dos iglesias ya existentes, se construyó una capilla para confesiones. Sin embargo, ya en ese entonces, en ocasiones especiales, las misas eran celebradas al aire libre, puesto que no había suficiente espacio para acoger a tantos peregrinos.

Es así que, llegado el siglo XX, se vio la necesidad de construir una iglesia más espaciosa. Luego de varios proyectos, esta intención recién se pudo concretar en la década de los ’60, cuando en 1964 el arquitecto Gottfried Böhm de la ciudad de Colonia ganó el concurso que se había convocado para tal fin. La construcción de la nueva iglesia se inició el 17 de julio de 1966 y fue dedicada el 22 de mayo de 1968, bajo la advocación de “María, Reina de la Paz”.

Esta nueva iglesia, una imponente estructura de hormigón, cuenta con varios espacios para acoger a los peregrinos. En el interior, en una especie de capilla, se ha erigido una imponente estela con motivos religiosos, en la cual se puede ver todavía la antigua estampa de la Inmaculada que dio origen al culto. Siempre hay infinidad de velas ardiendo, que los peregrinos encienden como acción de gracias o simplemente como un acto de confianza en la Madre del Señor, la Inmaculada vencedora de la antigua serpiente, el Demonio o Maligno.

Los franciscanos siguen estando a cargo de este santuario mariano. Éste uno de los pocos lugares en la zona donde hay horarios de confesiones continuos: todos los días de 9 a 12 de la mañana y de 3 a 6 de la tarde. Esto es extraño en un país donde la costumbre de acudir al sacramento de la reconciliación se ha ido perdiendo entre los católicos, y donde la mayoría de las parroquias ofrecen sólo una hora a la semana para confesiones (aunque también se puede sacar cita para un día y hora determinados).