17 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a San Bernardino Realino

 


Del sitio Catholic.net:

En Lecce, en la región de Apulia, san Bernardino Realino, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, el cual, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, así como al ministerio de la palabra y de la penitencia.  († 1616).

Con San Bernardino Realino ocurrió un hecho insólito: Sin esperar a que traspasase el umbral de la muerte fue nombrado patrono celestial de la ciudad de Lecce, donde murió.

Ocurrió a comienzos de 1616. Por toda la ciudad corrió el rumor de que el padre Bernardino Realino, que había sido su apóstol durante cuarenta y dos años, estaba a punto de muerte. Era por entonces alcalde de la ciudad Segismundo Rapana, hombre previsor y decidido. Informado de la gravedad del "Santo Bernardino", se presenta con una comisión del Ayuntamiento en el colegio de los jesuitas. Los guardias le abren paso entre el gentío que se ha formado en la portería del colegio. Llegado a la presencia del moribundo, saca de su casaca un documento que llevaba preparado y lo lee delante de todos: "Grande es nuestro dolor, oh padre muy amado, al ver que nos dejáis, pues nuestro más ardiente deseo sería que os quedarais para siempre entre nosotros. No queriendo, sin embargo, oponernos a la voluntad de Dios, que os convida con el cielo, deseamos, por lo menos, encomendaros a nosotros mismos y a toda esta ciudad, tan amada por vos, y que tanto os ha amado y reverenciado. Así lo haréis, oh padre, por vuestra inagotable caridad, la cual nos permite esperar que queráis ser nuestro protector y patrono en el paraíso, pues por tal os elegimos desde ahora para siempre, seguros de que nos aceptaréis por fieles siervos e hijos, ya que con vuestra ausencia nos dejáis sumergidos en el más profundo dolor".

El anciano padre, acabado como estaba por la enfermedad, hizo un supremo esfuerzo y pudo, al fin, pronunciar un "Sí, señores" que llenó al alcalde y a toda la ciudad de inmenso júbilo.

Había nacido San Bernardino Realino en Carpi, ducado de Módena, el 1 de diciembre de 1530. Su familia pertenecía a la nobleza provinciana. Su padre, don Francisco Realino, fue caballerizo mayor de varias cortes italianas. Por este motivo estaba casi siempre ausente de su casa. La educación del pequeño Bernardino estuvo confiada a su madre, Isabel Bellantini.

Dicen que Bernardino era un niño hermoso, de finos modales, todo suavidad en el trato, siempre afable y risueño con todos. A su buena madre le profesó durante toda su vida un cariño y una veneración extraordinarios. Durante sus estudios un compañero le preguntó: "Si te dieran a escoger entre verte privado de tu padre o de tu madre. ¿qué preferirlas?" Bernardino contestó como un rayo: "De mi madre jamás." Dios, sin embargo, le pidió pronto el sacrificio más grande.

Su madre se fue al cielo cuando él todavía era muy joven. Su recuerdo le arrancaba con frecuencia lágrimas de los ojos. Ella se lo había merecido por sus constantes desvelos y principalmente por haberle inculcado una tierna devoción a la Virgen María.

En Carpi comenzó el niño Bernardino sus estudios de literatura clásica bajo la dirección de maestros competentes. "En el aprovechamiento —escribe el mismo Santo—, si no aventajó a sus discípulos, tampoco se dejó superar por ninguno de ellos." De Carpi pasó a Módena y luego a Bolonia, una de las más célebres universidades de su tiempo, donde cursó la filosofía.

Fue un estudiante jovial y amigo de sus amigos. Más tarde se lamentará de "haber perdido muchísimo tiempo con algunos de sus compañeros, con los cuales trataba demasiado familiarmente".

Fue, pues, muchacho normal. Hizo poesías. Llevó un diario íntimo como todos, y se enamoró como cualquier bachiller del siglo XX. Hasta tuvo sus pendencias, escapándosele alguna cuchillada que otra...

"Habiéndome introducido por senda tan resbaladiza —escribe el Santo refiriéndose a aquellos días—, vino el ángel del Señor a amonestarme de mis errores, y, retrayéndome de las puertas del infierno, me colocó otra vez en la ruta del cielo".

¿Quién fue este "ángel del cielo"?

Un día vio en una iglesia a una joven y quedó prendado de ella. La amó con un amor maravilloso, "hasta tal punto -son sus palabras- de cifrar toda mi dicha en cumplir sus menores deseos. No obedecerla me parecía un delito, porque cuanto yo tenía y cuanto era reconocía debérselo a ella". Esta joven se llamaba Clorinda. Bellísima, había dominado por sí misma, sin ayuda de nadie, el vasto campo de la literatura y la filosofía. Era profundamente piadosa. Frecuentaba la misa y la comunión. Precisamente la vista de su angelical postura en la iglesia fue lo que prendió en el corazón de Bernardino aquella llama de amor puro y bello que elevó su espíritu a lo alto, como lo demuestran las cartas y poesías que se cruzaron entre los dos y que todavía se conservan. Clorinda y Bernardino tuvieron una confianza cada día creciente, pero siempre delicada y noble.

Bernardino tenía proyectado graduarse en Medicina. Pero a Clorinda no le gustaba, y él se sometió dócilmente a los deseos de ella. Había que cambiar de carrera y comenzar la de Derecho.

-Grande y ardua empresa quieres que acometa- le dijo Bernardino.

-Nada hay arduo para el que ama- fue la respuesta de Clorinda.

Dicho y hecho. Bernardino se sumergió materialmente en los libros de leyes, que le acompañaban hasta en las comidas, y tan absorto andaba con Graciano y Justiniano, que a veces trastornaba extrañamente el orden de los platos, Por fin, el 3 de junio de 1546, a los veinticinco años, se doctoró en ambos Derechos, canónico y civil, coronando así gloriosamente el curso de sus estudios.

A los seis meses de terminar la carrera fue nombrado podestá, o sea alcalde, de Felizzano. Del gobierno de esta pequeña ciudad pasó al cargo de abogado fiscal de Alessandría, en el Piamonte. Después se le nombró alcalde de Cassine, De Cassine pasó a Castelleone de pretor a las órdenes del marqués de Pescara.

En todos estos cargos se mostró siempre recto y sumamente hábil en los negocios. He aquí el testimonio —un poco altisonante, a la manera de la época— de la ciudad de Felizzano al terminar en ella su mandato el doctor Realino: "Deseamos poner en conocimiento de todos que este integérrimo gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia, ni se dejó cegar por el odio, ni por codicia de riquezas. No es menos de admirar su prudencia en componer enemistades y discordias; así es que tanta paz y sosiego asentó entre nosotros, que creíamos había inaugurado una nueva era la tranquilidad y bonanza. Siempre tomó la defensa de los débiles contra la prepotencia de los poderosos; y tan imparcial se mostró en la administración de la justicia que nadie, por humilde que fuese su condición, desconfió jamás de alcanzar de él sus derechos".

El marqués de Pescara quedó tan satisfecho de las actuaciones de Realino que, cuando tomó el cargo de gobernador de Nápoles en nombre de España, se lo llevó consigo como oidor y lugarteniente general.

En Nápoles le esperaba a Bernardino la Providencia de Dios.

La felicidad de este mundo es poca y pasa pronto. Clorinda se cruzó en la vida de Bernardino rápida y bella como una flor. Ella, que le había animado tanto en los estudios, murió apenas daba los primeros pasos en el ejercicio de su carrera. La muerte de Clorinda abrió en el alma de Bernardino una herida profunda que difícilmente podría curarse. Fue una lección de la vanidad de las cosas de este mundo.

El recuerdo de aquella joven querida le alentaba ahora desde el cielo, presentándosele de tiempo en tiempo radiante de luz y de gloria y exhortándole a seguir adelante en sus santos propósitos.

Un día paseaba el oidor por las calles de Nápoles cuando tropezó con dos jóvenes religiosos cuya modestia y santa alegría le impresionó vivamente. Les siguió un buen trecho y preguntó quiénes eran. Le dijeron que "jesuitas", de una Orden nueva recientemente aprobada por la Iglesia.

Era la primera noticia que tenía Bernardino de la Compañía de Jesús. El domingo siguiente fue oír misa a la iglesia de los padres.

Entró en el momento en que subía al púlpito el padre Juan Bautista Carminata, uno de los oradores mejores de aquel tiempo. El sermón cayó en tierra abonada. Bernardino volvió a casa, se encerró en su habitación y no quiso recibir a nadie durante varios días. Hizo los ejercicios espirituales, y a los pocos días la resolución estaba tomada. Dejaría su carrera y se abrazaría con la cruz de Cristo.

Su madre había muerto, Clorinda había muerto. Su anciano padre no tardaría mucho en volar al cielo. No quería servir a los que estaban sujetos a la muerte. Pero, ¿cuándo pondría por obra su propósito? ¿Dónde? ¿No sería mejor esperar un poco?

Un día del mes de septiembre de 1564, mientras Bernardino rezaba el rosario pidiendo a María luz en aquella perplejidad, se vio rodeado de un vivísimo resplandor que se rasgó de pronto dejando ver a la Reina del Cielo con el Niño Jesús en los brazos. María, dirigiendo a Bernardino una mirada de celestial ternura, le mandó entrar cuanto antes en la Compañía de Jesús.

Contaba Bernardino, al entrar en el Noviciado, treinta y cuatro años de edad. Era lo que hoy decimos una vocación tardía. Por eso una de sus mayores dificultades fue encontrarse de la noche a la mañana rodeado de muchachos, risueños sí y bondadosos, pero que estaban muy lejos de poseer su cultura y su experiencia de la vida y los negocios. Con ellos tenía que convivir, y el exlugarteniente del virrey de Nápoles tenía que participar en sus conversaciones y en sus juegos, y vivir como ellos pendiente de la campanilla del Noviciado, siempre importuna y molesta a la naturaleza humana. Pero a todo hizo frente Bernardino con audacia y a los tres años de su ingreso en la Compañía se ordenó de sacerdote. Todavía continuó estudiando la teología y al mismo tiempo desempeñó el delicado cargo de maestro de novicios.

En Nápoles permaneció tres años ocupado en los ministerios sacerdotales como director de la Congregación, recogiendo a los pillos del puerto, visitando las cárceles y adoctrinando a los esclavos turcos de las galeras españolas. Pero en los planes de Dios era otra la ciudad donde iba a desarrollar su apostolado sacerdotal. Lecce era y es una población de agradable aspecto. Capital de provincia, a 12 kilómetros del mar Adriático, es el centro de una comarca rica en viñedos y olivares. Sus habitantes son gentes sencillas que se enorgullecen de las antiguas glorias de la ciudad, cargada de recuerdos históricos.

El ir nuestro Santo a Lecce fue sin misterio alguno. Desde hacia tiempo la ciudad deseaba un colegio de Jesuitas, y los superiores decidieron enviar al padre Realino con otro padre y un hermano para dar comienzo a la fundación y una satisfacción a los buenos habitantes de la ciudad, que oportuna e inoportunamente no desperdiciaban ocasión de pedir y suspirar por el colegio de la Compañía.

Los tres jesuitas, con sus ropas negras y sus miradas recogidas, entraron en la ciudad el 13 de diciembre de 1574. Por lo visto la buena fama del padre Bernardino Realino le había precedido, porque el recibimiento que le hicieron más parecía un triunfo que otra cosa. Un buen grupo de eclesiásticos y de caballeros salió a recibirles a gran distancia de la ciudad. Se organizó una lucidísima comitiva, que recorrió con los tres jesuitas las principales calles de Lecce hasta conducirlos a su domicilio provisional.

El padre Realino era el superior de la nueva casa profesa. En cuanto llegó puso manos a la obra de la construcción de la iglesia de Jesús y a los dos años la tenía terminada. Otros seis años, y se inauguraba el colegio, del cual era nombrado primer rector el mismo Santo.

Desde el primer día de su estancia en Lecce el padre Realino comenzó sus ministerios sacerdotales con toda clase de personas, como lo había hecho en Nápoles. Confesó materialmente a toda la ciudad, dirigió la Congregación Mariana, socorrió a los pobres y enfermos. Para éstos guardaba una tinaja de excelente vino que la fama decía que nunca se agotaba. Después de los pobres de bienes materiales, comenzaron a desfilar por su confesonario los prelados y caballeros, tratando con él los asuntos de conciencia. "Lo que fue San Felipe Neri en la Ciudad Eterna —dice León XIII en el breve de beatificación de 1895— "esto mismo fue para Lecce el Beato Bernardino Realino. Desde la más alta nobleza hasta los últimos harapientos, encarcelados y esclavos turcos, no había quien no le conociese como universal apóstol y bienhechor de la ciudad." El Papa, el emperador Rodolfo II y el rey de Francia Enrique IV le escribieron cartas encomendándose en sus oraciones. Tal era la fama de el "Santo de Lecce".

Los superiores de la Compañía pensaron en varias ocasiones que el celo del padre Realino podría tal vez dar mejores frutos en otras partes y decidieron trasladarle del colegio y ciudad de Lecce. Tales noticias ocasionaron verdaderos tumultos populares. En repetidas ocasiones los magistrados de la ciudad declararon que cerrarían las puertas e impedirían por la fuerza la salida del padre Bernardino. Pero no fue necesario, porque también el cielo entraba en la conjura a favor de los habitantes de Lecce. Apenas se daba al padre la orden de partir, empeoraba el tiempo de tal forma que hacía temerario cualquier viaje. Otras veces, una altísima fiebre misteriosa se apoderaba de él y le postraba en cama hasta tanto se revocaba la orden. De aquí el dicho de los médicos de Lecce: "Para el padre Realino, orden de salir es orden de enfermar".

Pasaron muchos años y la santidad de Bernardino se acrisoló. Recibió grandes favores del cielo. Una noche de Navidad estaba en el confesonario y una penitente notó que el padre temblaba de pies a cabeza a causa del intenso frío. Terminada la confesión la buena señora fue al que entonces era padre rector a rogarle que mandara retirarse al padre Bernardino a su habitación y calentarse un poco. Obedeció el Santo la orden del padre rector. Fue a su cuarto y mientras un hermano le traía fuego se puso a meditar sobre el misterio de la Navidad. De repente una luz vivísima llenó de resplandor su habitación y la figura dulcísima de la Virgen María se dibujó ante él. Como la otra vez, llevaba al Niño Jesús en sus brazos. "¿Por qué tiemblas, Bernardino?", le preguntó la Señora. "Estoy tiritando de frío", le respondió el buen anciano. Entonces la buena Madre, con una ternura indescriptible, alarga sus brazos y le entrega el Niño Jesús. Sin duda fueron unos momentos de cielo los que pasó San Bernardino Realino. Lo cierto es que, al entrar poco después el hermano con el brasero, le oyó repetir como fuera de sí: "Un ratito más, Señora; un ratito más." En todo aquel invierno no volvió a sentir frío el padre Bernardino.

Llegó el año 1616. La vida del padre Realino se extinguía. "Me voy al cielo", dijo, y con la jaculatoria "Oh Virgen mía Santísima" lo cumplió el día 2 de julio. Tenía ochenta y dos años, de los cuales la mitad, cuarenta y dos, los había pasado en Lecce, dándonos ejemplo de sencillez y de constancia en un trabajo casi siempre igual.

Muerto el padre, el ansia de obtener reliquias hizo que el pueblo desgarrara sus vestidos y se los llevara en pedazos, lo cual hizo imposible la celebración de la misa y el rezo del oficio de difuntos. Y, así, los funerales de este hombre tan popular y tan querido de todos tuvieron que celebrarse a puerta cerrada y en presencia de contadísimas personas.

Fue canonizado por el Papa Pío XII en el año 1947.

16 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Calvario de Kalwaria Zebrzydowska


Del sitio Sanktuarium Pasyjno Maryjne Kalwaria Zebrzydowska

La imagen de Nuestra Señora de Calvario es un ícono del Amor de Dios. Muestra la escena de Belén, donde nació Jesús, y con su nombre remite a la cruz del Calvario, dice el padre Cyprian Moryc,OFM, custodio del santuario, sobre la imagen venerada desde hace casi 400 años

En el aniversario del fenómeno sobrenatural que tuvo lugar en la mansión de los Paszkowski en Kopytówka, donde aparecieron lágrimas de sangre en la imagen de la Virgen con el Niño, el padre Cyprian recuerda el significado de esta santa imagen:

"La imagen, modesta desde el punto de vista artístico, se mantiene en el tipo iconográfico de Eleusa, es decir, la Virgen Misericordiosa y Tierna, como lo demuestra la conmovedora disposición de las figuras, unidas entre sí no solo por un abrazo físico, sino sobre todo por una atmósfera de unidad espiritual y mística, dice el superior, llamando la atención sobre el misterioso claroscuro de la imagen.

La Madre de Dios, que envuelve a su Hijo con su amor y su cuidado maternal, parece invitar a cada persona a una comunión tan vivificante en la fe. El Amor Misericordioso y la Ternura son una emanación del mismo Dios y no se puede experimentar su sabor sanador más que a través de una entrega incondicional y, al mismo tiempo, totalmente confiada a Él. María es la primera defensora y garante del gesto salvífico que abre el camino de nuestra unión con Dios. El otro nombre de la imagen (nombre de culto), Nuestra Señora de Calvario, precisa aún más su función espiritual. Es el cumplimiento del testamento de Cristo desde la cruz: "He aquí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa" (Juan 19, 26-27). El contexto topográfico de la colina del Calvario transmite que la ternura de Dios ilustrada en el ícono no es un sentimiento sentimental pasajero o un estado de felicidad, sino una decisión de la mente y el corazón más fuerte que la persecución e incluso la muerte martirial — señala el padre Custodio, refiriéndose al significado de la imagen de Nuestra Señora de Calvario.

La milagrosa imagen de Nuestra Señora de Calvario se venera en el santuario desde el 5 de mayo de 1641. Su anterior propietario, Stanisław Paszkowski, trajo la imagen y la entregó a los bernardinos tras los acontecimientos que tuvieron lugar en su mansión. En 1887, el cardenal Albin Dunajewski coronó la imagen con coronas consagradas por el papa León XIII. Innumerables multitudes rezan ante la imagen de Nuestra Señora de Kalwaria, entre ellas el papa Francisco (durante la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia), el papa Benedicto XVI y San Juan Pablo II, el mayor peregrino de Kalwaria.

15 de marzo de 2026

La hora de Nuestra Señora como Madre

 


Del sitio Zenit:

Mientras que el Viernes Santo es por excelencia la "Hora" de Jesús, que amó a los suyos hasta el punto de ofrecerse en el altar de la Cruz, el Sábado Santo es la "Hora" de la Madre, la cumbre de su largo y fatigoso camino de fe. María se situó al pie de la Cruz, como la nueva Eva, uniéndose al sacrificio de su Hijo y acogiendo como hijos suyos a todos los hombres redimidos por su divina Sangre.

Cuando los discípulos depositaron a Jesús en el sepulcro la tarde del Viernes Santo, la fe de María no se quebró, ni tampoco su unión indisoluble con su Hijo Redentor. Al contrario, solo en Ella se encontraba la fe de toda la Iglesia, y en Ella se reunían las esperanzas del mundo. Por eso es la Madre de nuestra fe.

San Juan Pablo II
escribió: "El Sábado Santo, la Iglesia se identifica con María: toda su fe se concentra en Ella, la primera creyente. En la oscuridad que envuelve la creación, solo Ella mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el gozoso y sorprendente anuncio de la resurrección".

Y el papa Francisco le rezó así: "Virgen y Madre María... Tú, que permaneciste firme junto a la Cruz con fe inquebrantable y recibiste el gozoso consuelo de la resurrección... Obtén para nosotros ahora un nuevo ardor nacido de la resurrección, para que podamos llevar a todos el Evangelio de la vida que triunfa sobre la muerte» (Evangelii gaudium, 288).

17 - abril - 2025

14 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Primer Misterio Doloroso: La Agonía en el Huerto

 


Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del blog María Valtorta:

Jesús abre sus ojos de nuevo. Con esfuerzo levanta la cabeza. Mira. Está solo, pero menos angustiado. Alarga una mano. Arrima hacia sí el manto que había dejado abandonado en la hierba y vuelve a secarse la cara, las manos, el cuello, la barba, el pelo. Coge una hoja ancha, nacida justo en el borde del desnivel, empapada de rocío, y con ella termina de limpiarse mojándose la cara y las manos y luego secándose de nuevo todo. Y repite, repite lo mismo con otras hojas, hasta que borra las huellas de su tremendo sudor. Sólo la túnica, especialmente en los hombros y en los pliegues de los codos, en el cuello y la cintura, en las rodillas, está manchada. La mira y menea la cabeza. Mira también el manto, y lo ve demasiado manchado; lo dobla y lo pone encima de la piedra, en el lugar en que ésta forma una concavidad, junto a las florecillas.

Con esfuerzo –como por debilidad– se vuelve y se pone de rodillas. Ora, apoyada la cabeza en el manto donde tiene ya las manos. Luego, tomando como apoyo la roca, se alza y, todavía tambaleándose ligeramente, va donde los discípulos. Su cara está palidísima. Pero ya no tiene expresión turbada. Es una faz llena de divina belleza, a pesar de aparecer más exangüe y triste que de costumbre.

Los tres duermen sabrosamente. Bien arrebujados en sus mantos, echados del todo, junto a la hoguera apagada. Se los oye respirar profundamente, con comienzo incluso de un sonoro ronquido.

Jesús los llama. Es inútil. Debe agacharse y dar un buen zarandeo a Pedro.

"¿Qué sucede? ¿Quién viene a arrestarme?" dice Pedro mientras sale, atónito y asustado, de su manto verde obscuro.

"Nadie. Te llamo Yo".

"¿Es ya por la mañana?".

"No. Ha terminado casi la segunda vigilia".

Pedro está todo entumecido.

Jesús da unos meneos a Juan, que emite un grito de terror al ver inclinado hacia él un rostro que, de tan marmóreo como se ve, parece de un fantasma. "¡Oh... me parecías muerto!".

Da unos meneos a Santiago, el cual, creyendo que le llama su hermano, dice: "Han apresado al Maestro?".

"...Todavía no, Santiago" responde Jesús. "Pero, alzaos ya. Vamos. El que me traiciona está cerca".

Los tres, todavía atónitos, se alzan. Miran a su alrededor... Olivos, Luna, ruiseñores, leve viento, paz... nada más. Pero siguen a Jesús sin hablar. También los otros ocho están más o menos dormidos alrededor del fuego ya apagado.

"¡Levantaos!" dice Jesús con voz potente. "¡Mientras viene Satanás, mostrad al insomne y a sus hijos que los hijos de Dios no duermen!».

"Sí, Maestro" .

"¿Dónde está, Maestro?".

"Jesús, yo...".

"Pero ¿qué ha sucedido?".

Y entre preguntas y respuestas enredadas, se ponen los mantos...

El tiempo justo de aparecer en orden a la vista de la chusma capitaneada por Judas, que irrumpe en el quieto solar y lo ilumina bruscamente con muchas antorchas encendidas: son una horda de bandidos disfrazados de soldados, caras de la peor calaña demacradas por sonrisas maliciosas demoníacas; hay también algún que otro representante del Templo.

Los apóstoles, súbitamente, se hacen a un lado. Pedro delante y, en grupo, detrás, los demás. Jesús se queda donde estaba.

Judas se acerca resistiendo a la mirada de Jesús, que ha vuelto a ser esa mirada centelleante de sus días mejores. Y no baja la cara. Es más, se acerca con una sonrisa de hiena y le besa en la mejilla derecha.

"Amigo, ¿y qué has venido a hacer? ¿Con un beso me traicionas?".

Judas agacha un instante la cabeza, luego vuelve a levantarla... Muerto a la reprensión como a cualquier invitación al arrepentimiento. Jesús, después de las primeras palabras, dichas todavía con la solemnidad del Maestro, adquiere el tono afligido de quien se resigna a una desventura. 

La chusma, con un clamor hecho de gritos, se acerca con cuerdas y palos y trata de apoderarse de los apóstoles –excepto de Judas Iscariote, se entiende– además de tratar de prender a Jesús.

"¿A quién buscáis?» pregunta Jesús calmo y solemne.

"A Jesús Nazareno".

"Soy Yo". La voz es un trueno. Ante el mundo asesino y el inocente, ante la naturaleza y las estrellas, Jesús da de sí –y yo diría que está contento de poder hacerlo– este testimonio abierto, leal, seguro.

¿Ah!, pero si de El hubiera emanado un rayo no habría hecho más: como un haz de espigas segadas, todos caen al suelo. Permanecen en pie sólo Judas, Jesús y los apóstoles, los cuales, ante el espectáculo de los soldados derribados se rehacen, tanto que se acercan a Jesús, y con amenazas tan claras contra Judas, que éste súbitamente se retira –huye al otro lado del Cedrón y se adentra en la negrura de una callejuela–, con el tiempo justo de evitar el golpe maestro de la espada de Simón, y seguido en vano de piedras y palos que le lanzan los apóstoles que no iban armados de espada.

"Levantaos. ¿A quién buscáis?, vuelvo a preguntaros".

"A Jesús Nazareno".

"Os he dicho que soy Yo" dice con dulzura Jesús. Sí: con dulzura. "Dejad, pues, libres a estos otros. Yo voy. Guardad las espadas y los palos. No soy un bandolero. Estaba siempre entre vosotros. ¿Por qué no me habéis arrestado entonces? Pero ésta es vuestra hora y la de Satanás...».

Mientras El habla, Pedro se acerca al hombre que está extendiendo las cuerdas para atar a Jesús y descarga un golpe de espada desmañado. Si la hubiera usado de punta, le habría degollado como a un carnero. Así, lo único que ha hecho ha sido arrancarle casi una oreja, que queda colgando en medio de un gran flujo de sangre. El hombre grita que le han matado. Se produce confusión entre aquellos que quieren arremeter y los que al ver lucir espadas y puñales tienen miedo.

"Guardad esas armas. Os lo ordeno. Si quisiera, tendría como defensores a los ángeles del Padre. Y tú, queda sano. En el alma lo primero, si puedes". Y antes de ofrecer sus manos para las cuerdas, toca la oreja y la cura.

Los apóstoles gritan alteradamente... Sí, me duele decir esto, pero es así. Quién dice una cosa; quién, otra. Quién grita: "¡Nos has traicionado!", y quién: "¡Pero ha perdido la razón!», y quién dice: "¿Quién puede creerte?". Y el que no grita huye...

Y Jesús se queda solo... El y los esbirros... Y empieza el camino...

13 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a Santa María Magdalena de Pazzi


 Traducido del sitio Un Minuto con María:

Santa María Magdalena de Pazzi (1566-1607) profesó como monja carmelita en el convento de Santa María degli Angeli en Florencia, Italia. Fue en esa época cuando comenzó a experimentar su primera serie de visiones místicas, conocidas como los "Cuarenta Días", que duraron hasta el 5 de julio de 1584.

Esos frecuentes éxtasis, ricos en significado teológico y simbólico, duraban entre dos y tres horas cada uno. También tuvo locuciones, estigmas, diversas visiones, una participación moral y física en la Pasión de Cristo y revelaciones centradas en el Cristo sufriente.

Ella escribió: "Vi a la Santísima Virgen en el Paraíso a la derecha de Jesús; ella parecía decirme con una sonrisa: 'No estás tomando en cuenta el don que recibiste el día que tomaste el velo'. Este don era la pureza de la Virgen que Jesús me había dado. Vi a la Virgen tan hermosa que no puedo expresarlo; vi que del seno de la Virgen María manaban dos fuentes, una de leche y otra de sangre. La fuente de leche manaba sobre todas las almas benditas del Paraíso. La fuente de sangre manaba sobre todas las criaturas.

También vi a la Virgen decir este versículo: 'Mi corazón se conmueve por un tema noble, mientras canto mi oda al rey'. (Salmos 45, 2); la palabra que sale de Ella es Jesús, a quien Ella trajo al mundo por nosotros. Y la Virgen le contó esta obra al Rey, es decir, al Padre Eterno: vi que ella era una fuente inmensa, con muchos chorros de agua que brotaban, esparciendo agua por todo el mundo y enviando corrientes de gracia».

Los Cuarenta Días
pag. 64-65 y 139
Y Diccionario de Apariciones
Padre Laurentin
Fayard
 2007







12 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Guadalupe de Kodeń


Del sitio Info Católica:

La historia de la Virgen de Guadalupe no se limita a un solo país ni a una sola época. Su imagen y devoción traspasó la sierra de Extremadura y el cerro del Tepeyac, en México, hasta llegar a lugares inesperados como Polonia. Según fuentes cristianas, la talla original de la Virgen fue realizada en el siglo I por San Lucas, quien plasmó en una tabla el rostro de María.

Tras la muerte del evangelista, la imagen permaneció junto a su sepultura, hasta que en el siglo IV el emperador Teodosio la trasladó a Constantinopla. Años más tarde, en 582, el cardenal Gregorio –futuro papa– llevó la sagrada talla a Roma. Antes de donar la escultura al arzobispo de Sevilla, encargó una copia pintada de la imagen santísima realizada por San Agustín de Canterbury. La historia de la Virgen de Kodeń está relacionada justamente con esa pintura.

En el siglo XVII, según la tradición, el noble Mikołaj Sapieha peregrinó a Roma para pedir la curación de una grave enfermedad. Tras rezar larga y fervientemente ante la Virgen de Guadalupe –también llamada Gregoriana– habría recibido una sanación milagrosa. Quiso entonces llevar la imagen a su iglesia en Podlasie, pero el papa se lo negó. Sin rendirse, Sapieha tomó una decisión arriesgada: robó la pintura y la trasladó en secreto a Kodeń con ayuda de un sacristán al que sobornó. La reacción no se hizo esperar: el papa Urbano VIII lo excomulgó y exigió la devolución del cuadro. 

Sin embargo, Sapieha prestó un gran servicio a su patria al oponerse con éxito a los planes del rey polaco Władysław Waza que pretendía casarse con la princesa protestante Elisabeth Neuburg, evitando así que Polonia cayera bajo la influencia del protestantismo. En reconocimiento a estos méritos, el pontífice levantó la excomunión y permitió que la imagen permaneciera definitivamente en Kodeń. 

Aunque algunas fuentes sostienen que Sapieha pudo haber comprado el cuadro –tal vez incluso en España–, lo cierto es que llegó a Kodeń y allí se convirtió en un símbolo de identidad y resistencia. En los años 70. el cardenal y futuro papa Karol Wojtyła reflexionaría sobre aquel episodio: Según el juicio humano, Sapieha cometió un acto impío. Sin embargo, parece que para comprender esta bendita culpa hay que darse cuenta de que, antes de ser sustraída, la imagen le había sido regalada de alguna manera. No por el papa Urbano VIII. Creo que se la regaló la propia Madre de Dios.

Durante las particiones de Polonia en el siglo XIX, la Virgen de Kodeń volvió a situarse en el centro de la historia del país. En 1875, la administración zarista destruyó la iglesia original, la convirtió en un templo ortodoxo y ordenó trasladar la imagen a Częstochowa. La confiscación formaba parte de un plan de represión que los rusos emplearon contra los católicos tras el levantamiento de enero de 1863: se prohibieron peregrinaciones, se suprimieron rituales y miles de fieles fueron obligados a integrarse en la Iglesia ortodoxa. El cuadro permaneció lejos de su santuario hasta la recuperación de la independencia polaca tras la Primera Guerra Mundial.

La historia de la Virgen también se entrelaza con la posguerra polaca. El final de la II guerra mundial no significó la libertad para Polonia. Los soldados malditos continuaron la resistencia armada contra el régimen comunista desde los bosques de Podlasie. Muchos llevaban escapularios con la Virgen de Kodeń, y algunos se los introducían en la boca antes de ser ejecutados. Enterrados en tumbas sin nombre, su existencia quiso ser borrada a toda costa por el agresor ruso, pero un rastro de su identidad permaneció intacto: los escapularios ennegrecidos con la imagen de la Virgen. Estos hallazgos confirman la fuerte intercesión que la Virgen ejerció sobre quienes, incluso al borde de la muerte, seguían defendiendo la fe y la patria.

La historia de la Virgen de Guadalupe revela una continuidad espiritual que atraviesa siglos y fronteras. Desde su talla atribuida a san Lucas hasta su presencia en Roma, y su sucesiva llegada a España y América, y finalmente su arraigo en Polonia, la figura mariana refleja un puente entre culturas y tierras distantes, pero unidas bajo la misma fe. España, México y Polonia reconocen en ella no solo a una intercesora celestial, sino a un símbolo de identidad colectiva. A lo largo de los siglos, la imagen de Guadalupe ha acompañado a sus fieles en la evangelización, en la defensa de su identidad e incluso en su lucha por la supervivencia. Las invasiones musulmanas en la península ibérica, la opresión zarista o la ocupación nazi y comunista en Polonia hicieron de estas advocaciones símbolos de una fuerza espiritual capaz de sostener a un pueblo en los momentos más oscuros. 

Hoy, siglos después de aquel controvertido "robo" y tras múltiples episodios de represión, la Virgen de Kodeń sigue siendo uno de los iconos más venerados de Polonia. Cada año, cientos de peregrinos se acercan de rodillas hacia su santo rostro pidiendo favores y agradeciendo milagros.

 

11 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Fátima de Ecuador (Santuario con fisonomía coreana)

 

Adaptado del sitio Aleteia:

Una iglesia de estructura octagonal hecha con aportes de asiáticos católicos en medio de una zona turística y costera del país sudamericano. Ubicado en lo alto de un cerro de la comuna Palmar, provincia ecuatoriana de Santa Elena, Ecuador, el Santuario Virgen de Fátima representa una gran invitación para respirar hondo, encontrar la paz, rezar y deleitarse con una maravillosa panorámica de esa zona costeña ecuatoriana.

Según recuerda una reseña para una tesis de grado publicada en 2008 que hace referencia a la historia de Palmar (ver aquí), en 1888 fue un sacerdote el encargado de darle el nombre a la localidad debido a la cantidad de palmeras del lugar.

La principal actividad que realizaban sus pobladores, algo que se mantiene hasta el día de hoy, era la pesca, en aquel momento artesanal. No en vano, una de sus fiestas religiosas más importantes se celebra el 16 de julio, Día de la Virgen del Carmen, considerada patrona de los pescadores”.

Es sobre este maravilloso mirador natural que se erige esta particular estructura religiosa que homenajea a la Virgen de Fátima, que llama la atención por su forma octagonal y que fue inaugurado en el año 2000.

Detrás de este santuario, quien impulsó su desarrollo, se encuentra el misionero surcoreano Pablo María Kyu Up Choi. En ese sentido, recuerda un reporte publicado en junio de este año en El Telégrafo, la construcción fue posible gracias a los recursos provenientes de la propia comunidad, así como de católicos de Corea del Sur residentes en Ecuador y fuera del país.

Pero este templo, además de su estructura, esconde otros encantos y secretos.

  1. 33 por 33: El templo mide 33 metros de ancho por 33 de largo, algo que simboliza la edad de Cristo al momento de su muerte.

  2. EvangeliosAl ingreso es posible toparse con cuatro columnas que son “ideograma a los cuatro evangelios de la Biblia, (Juan, Lucas, Mateo y Marcos)”, prosigue el reporte de El Telégrafo.

  3. Los 12 apóstoles y las 12 tribus de IsraelAl lado del púlpito es posible visualizar 12 asientos que representan a los apóstoles, mientras que en el techo hay 12 escalinatas que emulan a las tribus de Israel.

  4. Los profetasPor último, otro de los encantos de este templo con fisonomía coreana son las 72 columnas que se perciben en el exterior en una plaza, algo que busca simbolizar a los profetas enviados para anunciar la llegada del Mesías.

  14-  septiembre - 2018

10 de marzo de 2026

Nuestra Señora de la LLuvia

 


Traducido del sitio Mary, The Inmaculate:

Una crónica de 1851 narra el descubrimiento de la imagen mariana que dio origen a la construcción de la iglesia: el incendio de una casa junto a las murallas provocó la caída de madera y escombros, que no fueron retirados hasta 1367, cuando se llevaron a cabo excavaciones en la zona para crear el nuevo canal del Reno, ahora enterrado, y llevar agua a los molinos. Durante las obras, una pintura de la Virgen con el Niño emergió de los escombros.

La imagen fue colocada en el Oratorio de San Bartolomeo di Reno, construido en 1204 y propiedad de la Compagnia dei Mercanti. Adosadas a esta iglesia había unas salas, inicialmente utilizadas como refugio para los peregrinos que se dirigían a Roma, que en 1330 se utilizaron como hospital para los pobres y en 1527 para la acogida de huérfanos. La imagen también tomó el nombre de Madonna dei Putti di San Bartolomeo y se convirtió en objeto de gran veneración tras el episodio de la curación milagrosa de un ciego.

En 1561, año de sequía prolongada con la amenaza de una terrible hambruna, la pintura fue llevada repetidamente en procesión a las cuatro antiguas cruces de la ciudad. Las procesiones tuvieron lugar a principios de agosto y, a finales de mes, llegó la tan esperada lluvia. A partir de este acontecimiento, la imagen mariana toma su nuevo nombre de Nuestra Señora de la Lluvia. Desde entonces, cada año, los fieles llevan la imagen en procesión a una de las cuatro cruces de la ciudad, donde permanece durante ocho días, al final de los cuales es llevada al cementerio de San Petronio para la bendición de la ciudad.

En 1604 fue trasladada del oratorio a la iglesia de abajo, donde el 21 de marzo del mismo año fue coronada con una corona de plata de más de medio kilo de peso, adornada con piedras preciosas. En 1621, los cofrades de San Bartolomé solicitaron y obtuvieron la imagen con el nombre de Madonna della Pioggia, que aún hoy la distingue. Como prueba de su principal prerrogativa, se han transmitido a lo largo del tiempo las fechas en las que se obtuvo la lluvia por su intercesión.

En 1732 fue colocada en la hornacina sobre el altar mayor, en sustitución de una estatua de terracota de San Bartolomé. A partir de ese momento, la iglesia asumió la doble dedicatoria, a San Bartolomé y a la Madonna della Pioggia (Nuestra Señora de la Lluvia), y la tradicional procesión (que continuó hasta la retirada de las cruces durante la dominación francesa) se trasladó al tercer domingo de Cuaresma.

Hoy en día, el Santuario de la Madonna della Pioggia se convierte en un centro de "lluvia de misericordia" donde se reza todos los días el Rosario de la Divina Misericordia gracias al celo de las monjas polacas del santuario.

Vídeo en italiano que explica la gran "lluvia de misericordia" en este santuario donde se reza todos los días el Rosario de la Divina Misericordia.

9 de marzo de 2026

Nuestra Señora Santísima Madre de Dios "Alegría de todos los Afligidos"


 Del sitio El ícono, imagen sagrada:

Se trata de una advocación relativamente reciente, pues su auge se da a partir del siglo XVIII, posteriormente han aparecido numerosas variantes en los siglos posteriores.

El ícono de la Madre de Dios “Alegría de Todos los Afligidos (todos los que sufren)” manifestó su milagrosa gloria en el año 1688. La hermana del Patriarca Joaquín (1674-1690), Eufemia, que vivía en Moscú, sufría desde hacía mucho tiempo una enfermedad incurable.

Una vez por la mañana, durante la oración, escuchó una voz que le dijo: “¡Eufemia! Ve al templo de la Transfiguración de mi Hijo; allí hay un ícono llamado 'Alegría de Todos los Afligidos'. El sacerdote servirá un molyeben con bendición de las aguas, y recibirás la curación de tu enfermedad”.

Al conocer Eufemia que aquel ícono existía realmente y se encontraba en el Templo de la Transfiguración en la calle Bolshaia Ordynka, Moscú; cumplió todo lo que la Santísima Madre de Dios le había ordenado, y fue curada. Esto tuvo lugar el día 24 de octubre de 1688.

Entre los muchos milagros recibidos por los diferentes íconos de la Madre de Dios “Alegría de Todos los Afligidos” existe uno muy famoso que ocurrió el 23 de Julio de 1888, en una capilla en la aldea de Klochki, cerca de San Petersburgo, en la cual había un ícono “Alegría de Todos los Afligidos”.

Sucedió que durante una tormenta cayó un rayo e incendió la capilla y el fuego la destruyó íntegramente, pero el Santo ícono “Alegría de Todos los Afligidos” no solamente permaneció intacto sino que fue renovado y adornado por monedas que se soldaron a él, estas monedas eran aquellas que estaban en la caja de donaciones, la cual estaba situada al lado del ícono y había sido también destruída por el incendio.

Las partes esenciales son: en el centro la Madre de Dios de pie, con Jesús en el brazo izquierdo. A veces también se representa sin el Niño.

Por encima de ellos en una aureola formada por nubes, Dios Padre rodeado de ángeles o en ocasiones también se puede encontra a Cristo sobre una nube.

A los lados de la Santísima Virgen María se encuentran enfermos, ancianos, y demás afligidos que levantan en una de sus manos un pergamino en donde expresan sus súplicas.

En este ícono, la Virgen, de pie, recibe las solicitudes de los fieles en las cartelas que le presentan los ángeles custodios.

La Santísima Virgen lleva corona y regias vestiduras. Muestra un motivo floral en la mano derecha, como en el ícono Flor Inmarcesible, y en la izquierda un rollo con la oración “Oh Hijo clementísimo, vuelve tu mirada hacia tu Madre y oye las plegarias de tus siervos”.

Los textos de las súplicas son los siguientes: “Soberana, visítanos y socórrenos en la vejez y la enfermedad”; “Ayuda a los que sufren el tormento del hielo y de la desnudez”; “Da alimento a los hambrientos”; “Viaja con los que viajamos”.

La festividad del Santo ícono “Alegría de Todos los Afligidos” es celebrada el 6 de Noviembre.

El ícono se convirtió en la meta de muchos peregrinos y enfermos que pedían ayuda a María en sus tribulaciones.

En 1711 el ícono  fue llevado a San Petersburgo, donde luego  la emperatriz Isabel Petrovna le hizo construir una iglesia, en el lugar había un hospital y un orfanato.

En 1720, el zar Pedro el Grande se llevó una copia a la guerra contra los turcos y a su residencia imperial de San Petersburgo.

06 - noviembre - 2016 

8 de marzo de 2026

De un cardenal a sus sacerdotes sobre Nuestra Señora después de un retiro


 Traducido del sitio María de Nazareth:

"Mañana volverán a casa. Les pido a todos que hagan un gesto y una oración".

"Cuando lleguen y abran la puerta de su iglesia, deténganse un momento. Digan a María: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. A partir de ahora, en esta morada que es tuya y mía, quiero rezar contigo, predicar y confesar contigo: quiero vivir todo mi sacerdocio contigo'. "

"Luego irán a la casa parroquial. Después de abrir la puerta, deténganse un momento, inviten a María a pasar delante de ustedes y díganle: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. Quiero vivir contigo en este hogar, y muy cerca de ti, quiero vivir en mortificación, en paciencia, en pureza, en caridad.' "

"Por último, cuando abras la puerta de tu habitación, detente una vez más, invita a tu Madre a pasar delante de ti y dile: "Aquí sobre todo, oh Madre mía, no me dejes más. Quiero aquí rezar, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón".

Souvenir de mes retraites pastoralesCité dans : Maria – études sur la Vierge Marie 
sous la direction d'Hubert du Manoir, s. j.
Tome III
1954
p. 677

7 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía

 
Extraído del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Misioneras de la Divina Revelación:

La narración más antigua de la institución de la Eucaristía es la que San Pablo hace en la primera carta a los Corintios. Esta narración es parte de un contexto de reprensión por los abusos en contra de la caridad que los corintios hacían respecto a los más pobres e indigentes.

En sus banquetes fraternos que seguían después de la Eucaristía y que tenían la finalidad de recordar las circunstancias históricas en las cuales la Eucaristía había sido instituida o de satisfacer las necesidades de las personas en la comunidad, se asistía a divisiones y a comportamientos faltantes de caridad hacia los más pobres que no tenían nada de comer, mientras que los ricos hacían sus banquetes. 

San Pablo reprende a los Corintios, haciéndoles entender que ese no era el modo justo para disponerse a la Cena del Señor y para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento de vida eterna y escuela de caridad. San Pablo narra lo que sucedió durante la Cena del Señor, recordándoles así a los corintios la razón de sus reuniones: “Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido” (v.23). 

El binomio “recibir-transmitir”, tomado del vocabulario de la tradición rabínica, expresa la fidelidad a un dato recibido: Pablo, ha trasmitido, lo que él primero ha recibido, es decir, “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía'. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: 'Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía'. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva (vv. 23-26). La formula de la consagración del pan: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes" (v. 24) expresa bien el aspecto de sacrificio y de redención del rito eucarístico y la presencia real de Cristo.

Con respecto a la consagración del cáliz, San Pablo usa una formula diferente a la que usa San Mateo (26,26 ss) y San Marcos (14,22 ss) diciendo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza", poniendo de esta forma el acento en la nueva alianza con la cual Cristo, con su sangre, sustituye la antigua alianza, también esa estipulada con sangre, entre Dios e Israel. Ya sea después de la primera formula, que después de la segunda, a diferencia del Evangelio de San Lucas (22,19 s), San Pablo agrega: "«Hagan esto en memoria mía" (vv. 24.25). de este modo San Pablo subraya que el rito Eucarístico es el memorial de la Ultima Cena que se diferencía del rito sacrifical del cordero del Antiguo Testamento, en el cual se recuerda la liberación de los Hebreos de Egipto. En el Antiguo Testamento el Cordero Pascual era solo el recuerdo simbolico y evocador, mientras que la celebración Eucarística realiza y reproduce el sacrificio de Cristo. Es una memoria no solo evocativa, sino creadora del hecho al cual se refiere.

Juan Pablo II afirma en la enciclica Ecclesia de Eucharistia que en la celebración eucarística el sacrificio redentor de Cristo “se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado… En efecto, "el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio"… el único y definitivo sacrificio redentor de Cristo se actualiza siempre en el tiempo” (n. 12). Si se tratara solo de una presencia simbolica, San Pablo no podria decir que “Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor” (1Cor 11,27). 

Ahora, para que el rito eucarístico sea verdadero memorial, es necesario que quien lo cumple se haya invertido en Cristo mismo de un poder especial de consagración. Las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena: “Hagan esto en memoria mia”, eran dirigidas solo a los apóstoles que en aquel preciso momento fueron ordenados sacerdotes por el mismo Cristo. Es por lo tanto, el sacerdote ministerial quien "cumple el sacrificio Eucarístico en persona de Cristo y lo ofrece a Dios a nombre de todo el pueblo" (Ecclesia de Eucharistia, n. 28). En persona de Cristo significa que el sacerdote, en el momento de la consagración se identifica sacramentalmente “con el Sumo y Eterno Sacerdote, que es el autor y el principal sujeto de su propio sacrificio, en el cual en verdad no puede ser sustituido por ninguno” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). “El ministerio de los sacerdotes, en virtud del sacramento del Orden, en la economía de salvación querida por Cristo, manifiesta que la Eucaristía celebrada por ellos es un don que supera radicalmente la potestad de la asamblea y es insustituible en cualquier caso para unir válidamente la consagración eucarística al sacrificio de la Cruz y a la Última Cena”. El Misterio eucarístico, por lo tanto, “no puede ser celebrado en ninguna comunidad si no es por un sacerdote ordenado” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). Demos gracias al Señor por el “don incomparable” de la Eucaristía y pidámosle que mande santos sacerdotes a la Iglesia para que se perpetúe en los siglos el sacrificio de la Eucaristía.

6 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Encuentro de Katsi

 


Del sitio La Teja:

En la memoria de José Luis Pereira siempre quedará grabada una fecha: el 5 de mayo del 2015.

Este joven indígena de Katsi, Talamanca, estaba trabajando en la propiedad de su hermano y mientras hacía una zanja para colocar los cimientos de su casa, su pala chocó con algo duro que le llamó la atención.

Eran poco menos de las cuatro de la tarde y decidió empezar a remover la tierra con sus manos para ver de qué se trataba y, después de unos minutos, halló una imagen de piedra con la forma de una mujer con un niño en brazos, de inmediato la asoció con la Virgen de los Ángeles. Estaba a poco menos de un metro de profundidad.

De hecho la imagen, que hoy está al cuidado de la parroquia de Santiago Apóstol de Amubri, en Talamanca, tiene en su cabeza el golpe de la pala.

Un detalle curioso es que José Luis es Pereira, al igual que Juana, la indígena que se encontró la imagen de la patrona de Costa Rica en Cartago”, explicó el padre Rolando Gutiérrez Zúñiga, CM.

La réplica de la Negrita mide 9,5 centímetros de altura, está hecha en piedra caliza y fue sometida a análisis por especialistas en geología, historia y patrimonio del Museo Nacional, quienes la hicieron un tratamiento para que durara más tiempo.

José Luis cuenta que la colocó sobre un tronco de Laurel y la guardó para llevársela al padre Fabio Flores CM, párroco de Amubri para ese entonces.

El sacerdote Gutiérrez comentó que la llamaron Virgen de los Ángeles del Encuentro, porque el mismo José Luis dice que salió a su encuentro.

Katsi es uno de los pueblos más cercanos al centro de Talamanca, de ahí que están más empapados de la cultura católica, los misioneros vicentinos son quienes han evangelizado esas comunidades.

Que la Virgen como tal se aparezca en Talamanca es muy significativo, porque la Virgen siempre ha privilegiado los pueblos más rezagados y abandonados, esta vez no ha sido la excepción".

"Katsi es un pueblo donde sus habitantes no tienen cédula y Jesús, a través de su madre, se hace presente. La aparición de nuestra señora viene a ser como un impulso que le da alegría, motivación y esperanza a Talamanca y a Katsi porque se sienten acompañados por ella”, agregó el padre Rolando.

5 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Pew


 Traducido del sitio Westminster Abbey:

 La hermana Concordia Scott O.S.B., de la abadía de Minster, cerca de Ramsgate, en Kent, esculpió la delicada estatua de alabastro de la Virgen con el Niño que se encuentra en el nicho de la capilla de Nuestra Señora del Banco, en la abadía de Westminster. Tardó 14 meses en completarla y fue colocada en la capilla el 10 de mayo de 1971. La estatua original había desaparecido hacía siglos. El diseño se inspiró en una Virgen de alabastro inglesa del siglo XV que se encuentra en la catedral de Westminster. 

Esta pequeña capilla, excavada en el grosor de la pared entre dos capillas del deambulatorio norte, constituye ahora la entrada a la capilla de San Juan Bautista. La entrada original a esa capilla quedó bloqueada cuando se colocó la tumba del obispo Ruthall frente a ella.

En su forma original, el Pew (que significa "pequeño recinto") era un hueco rectangular independiente de unos cinco pies cuadrados con un nicho y un soporte para una estatua (el contorno y los ganchos aún se conservan). Mary, condesa de Pembroke (fallecida en 1377), viuda de Aymer de Valence (se colocó un monumento moderno en su memoria no muy lejos de esta capilla), donó una imagen a la capilla.

Mientras Enrique VII construía la nueva Capilla de Nuestra Señora, es muy probable que esta capilla se utilizara como tal. Como la antigua capilla de San Erasmo, al sur de la anterior Capilla de Nuestra Señora de 1220, fue demolida en esa época (1502), el abad Islip rescató parte de su decoración y la colocó sobre la puerta del Pew. El nombre de San Erasmo está pintado debajo de esta escultura.

La bóveda pintada, con una clave tallada que representa la Asunción, data de la segunda mitad del siglo XIV. Las paredes están pintadas con gran detalle, incluyendo lágrimas que contienen flores de lis (que simbolizan el dolor de la Virgen María) y el escudo blanco con el ciervo de Ricardo II. Las medias puertas de madera con púas y un soporte de hierro en la pared para una caja de limosnas o una lámpara son originales.

4 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Milagro de Relleu

 


Traducido del sitio SOS Família & Juventude:

El 11 de abril es la fiesta de Nuestra Señora del Milagro en Relleu, España. Cuando la ciudad necesitaba una gran gracia, fue la patrona de otro lugar la que les concedió lo que necesitaban.

En 1710, la ciudad española de Relleu sufrió una sequía tan terrible que todas las cosechas se dieron por perdidas. Los habitantes ya habían organizado varias novenas y oraciones a algunos santos, pero nada parecía hacer que la tan esperada lluvia cayera del cielo.

Fue entonces cuando el padre José Sellés, párroco de Relleu, decidió sugerir que se rezara a Nuestra Señora del Milagro, patrona de Cocentaina, su ciudad natal. Como el padre Sellés era muy devoto de esta Virgen, tenía consigo un cuadro de ella, una copia de la imagen de Cocentaina, y exhortó a sus fieles a que también confiaran en esta amada Madre.

La Virgen fue llevada en procesión a la ermita de San Alberto, donde recibió las oraciones de sus nuevos devotos durante la novena que siguió. En aquellos días de oración, la imagen era llevada siempre en procesión por las calles de Relleu; sin embargo, el cielo parecía empeorar en su tono rojizo por el calor, con vientos cálidos que no dejaban de soplar.

El 11 de abril de 1710 era el último día de la novena; el calor no había amainado en absoluto y tampoco había señales de lluvia en el horizonte. Sin embargo, cuando la Virgen salió para la procesión de ese día, la gente pudo ver una ligera nube que se elevaba desde el mar y se dirigía hacia la ciudad.

Tan pronto como terminó la procesión y la imagen volvió a entrar en la iglesia, la lluvia cayó finalmente torrencialmente, restaurando los cultivos y generando una cosecha abundante para la gente de ese pueblo. Ese día, Relleu fue el único lugar de la región bendecido por esa misteriosa lluvia.

Fue una hermosa representación de las gracias que Nuestra Señora del Milagro quería derramar allí. La Virgen fue rápidamente proclamada patrona de Relleu y el 11 de abril fue decretado día santo dedicado a ella.

Hacia 1820, la Virgen del Milagro volvió a demostrar su protección contra el cólera que asoló la ciudad. Así, en 1995, se añadió otro título a esa patrona, el de alcaldesa perpetua de Relleu.

3 de marzo de 2026

¿Aparición de Nuestra Señora ante una multitud?


Del sitio Reina del Cielo

Los testimonios publicados en esta sección son responsabilidad de quien los firma. Al publicarlos Reina del Cielo no está emitiendo ninguna opinión sobre la veracidad de los dichos, sino que sólo ha entendido que sus contenidos no contienen nada que atente contra las verdades de la fe y la moral y sí entiende que pueden ser favorables para el crecimiento espiritual de nuestros lectores. El juicio final sobre los hechos publicados corresponde a la Iglesia, a la que nos sometemos.

Nos llega el siguiente video que ponemos a su disposición. En él vemos una posible aparición de la Virgen.

El video comienza enfocando hacia la copa de unos árboles donde, después de un momento, se ve la figura de la que posiblemente sea la Virgen, quizás bajo la advocación de la Medalla Milagrosa, aunque es dificil de discernir. No se sabe con certeza el lugar donde fue filmado, y sin embargo el efecto que produce el material nos lleva a compartirlo con ustedes.

El video, en el que aparentemente se forma la silueta de la Virgen María en el sol, fue grabado en Costa de Marfil. Miles de personas contemplaron un extraño suceso en el barrio de Yopougon, en Abidján, a nueve días desde el golpe de Estado que ocurrió en ese país.

No afirmamos que tal manifestación esté aprobada por nuestra Santa Madre Iglesia, simplemente publicamos este video porque nos parece oportuno compartirlo como un testimonio posible de Nuestra Madre, particularmente resaltado por la reacción de la multitud que presenció el hecho.