Del sitio
Misioneros Digitales Católicos:
Recorriendo
el sur de la provincia de Buenos Aires (Argentina), más precisamente la
zona de la Sierra de la Ventana, sobre la ruta 76, pocos kilómetros más
allá de Tornquist o bien 17km antes de Villa Ventana se asoma, al pie
de las sierra, una bella construcción que no pasa desapercibida a quien
la recorre.
Después
de una pequeña señal que indica el acceso al Santuario de Nuestra
Señora de Fátima, ingresamos a la Villa, un día de sol y calor, pero con
la seguridad de que arriba del cerro nos esperaba Mamá María para
abrazarnos con su amor.
La historia de por qué la Virgen de Fátima llega a este paraje
comienza en el año 1961, cuando la familia Oliveira trae de Portugal una
réplica de la Virgen de Fátima.
Iba a ser entronizada en una iglesia en la localidad de Libertad
pero, debido a algunos problemas, no fue posible. Sin embargo, esto no
hizo que el matrimonio Oliveira bajara los brazos. Comenzaron a juntarse
en su domicilio, junto a otros devotos de nuestra Madre, a fin de
venerar y rezarle a Nuestra Señora de Fátima.
Como el grupo de oración y veneración de Nuestra Señora crecía, la
señora Carmen de Oliveira, consiguió que el señor Miguel Di Palma donara
cinco hectáreas de tierra, de su estancia llamada La Gruta, para la
construcción de un lugar de peregrinación y oración dedicado a la
Virgen.
Era el 14 de Julio del año 1986 cuando un grupo de portugueses
devotos de la Virgen conforman la Comisión Pro-Santuario, contando con
el apoyo de toda la Colectividad Portuguesa, siendo una de sus primeras
directivas edificar una “Capelinha” buscando igualar la CAPELA DAS
APARIÇÕES de Fátima, construida en el mismo lugar donde la Virgen se les
apareció a los tres pastorcitos en la Serra D’Aire.
El 24 de Octubre de 1986 se traslada en peregrinación la imagen de la
Virgen desde Buenos Aires y al día siguiente, después de celebrar la
Santa Misa en la parroquia Santa Rosa de Tornquist, el Arzobispo de Bahía Blanca, Monseñor Jorge Mayer, acompañado del párroco local, padre
Hugo Amaral y el capellán de la colectividad portuguesa, padre Sergio
Calza c/s, se llevó a cabo la entronización de la actual imagen de
Nuestra Señora de Fátima en dicha Capilla.
Ya para la década del 90 las obras van en avance, teniendo como meta
la construcción de un templo; durante esos años se logra construir la
cerca perimetral del predio, la santería, los baños; y en el año 1992 se
inaugura el salón del peregrino, destinado a albergar a los fieles que
se movilizan hacia el Santuario.
Tras mucho sacrificio y esfuerzo, el 7 de mayo de 2005, se llegó a
cumplir el sueño que muchos anhelaban desde que se inició la obra
inaugurándose el templo principal, que está enclavado, como dijimos, al
pie de las sierras.
La imagen de la Virgen de Fátima que se encuentra en Villa Serrana la
Gruta llegó a la Argentina, proveniente de Portugal, en febrero de
1961. La compra la realizó la familia De Oliveira, oriunda de ese país
europeo y con residencia en Libertad, partido de Merlo.
En principio se iba a destinar a una iglesia que se estaba
construyendo en ese lugar del Gran Buenos Aires, pero por diferentes
motivos quedó durante 27 años en la casa de los compradores.
Finalmente, tras un paseo de la familia por las sierras bonaerenses,
la imagen partió desde Buenos Aires el 24 de octubre de 1987, acompañada
por una caravana de peregrinos.
La elección de Villa Serrana La Gruta como lugar donde construir el
santuario para la Virgen de Fátima tuvo su inspiración en un amanecer en
el que la señora Carmen de Oliviera, compradora de la imagen de la
Virgen en el año 1961 y traída de Portugal, la hiciera pensar en que ese
sería el lugar indicado, por sus semejanzas a la Sierra de Aire en Cova
de Iria (Portugal).
“Desde que comenzó a construirse el santuario, siempre se decía
que querían levantar una iglesia, pero nosotros no creíamos, por las
dificultades que llevó concretar la capilla. Sin embargo, se lo
propusieron y lo hicieron”, destacó Bernardo Mazzarini, integrante de la comisión local de Fátima.
Fue inaugurado el templo en el año 2005 y demandó una inversión de
alrededor de 100 mil dólares en las cinco hectáreas donadas por Miguel
Di Palma en 1982. Di Palma hizo esta donación como agradecimiento al fin
de la Guerra de las Malvinas, momento en el que su hijo había sido
convocado a ella.
Esta particular y llamativa construcción resalta no solo por su
arquitectura sino que también, como mencionamos, se puede ver desde la
distancia al transitar la ruta provincial 76 con sentido a Buenos Aires,
teniendo como telón de fondo el Cerro Ventana y el Cerro Destierro Primero en el Parque Tornquist.
El templo posee una extraordinaria arquitectura, al igual que un sobrio y muy bello interior.
En el año 2006, la feligresa católica recibió la imagen que sería
entronizada en el templo, la cual fue traída directamente de Portugal,
siendo esta tallada en una sola pieza de madera de olivo, con
incrustaciones de piedras preciosas, de gran belleza, realizada por un
artesano y que mide más de 2m.
Actualmente obras, mantenimiento y preservación del lugar están a
cargo de la Comisión Pastoral Portuguesa del Santuario de Nuestra Señora
de Fátima en Tornquist con sede en Buenos Aires, la cual tiene a su
cargo también la organización de la Peregrinación Oficial Anual, que se
celebra en el mes de Mayo; y de la Peregrinación de Entronización, que
se celebra en Octubre.
Sabemos que la fe no se demuestra en obras arquitectónicas, pero a
veces alguna de estas obras nos ayuda a ver la devoción de un grupo de
personas.