Adaptado del sitio La Angostura Digital:
En el Parque Nacional Lanín, a orillas del lago Paimún y frente al volcán Lanín, la Capilla María Auxiliadora del Paimún propone una experiencia donde espiritualidad, arquitectura y naturaleza se encuentran en un mismo paisaje. Es, además, la primera Capilla de Gendarmería Nacional del país y forma parte del Camino de la Fe Neuquino.
Hay lugares donde la arquitectura parece haber sido pensada para contemplar. La Capilla María Auxiliadora del Paimún es uno de ellos. Allí, en un rincón de la cordillera neuquina, la fe encuentra un escenario singular: el lago Paimún, los bosques del Parque Nacional Lanín y, como telón de fondo, la imponente silueta del volcán Lanín.
A unos 60 kilómetros de Junín de los Andes, el templo se presenta ante el visitante casi como una prolongación del paisaje. No busca imponerse sobre el entorno, sino integrarse a él. Sus grandes ventanales reemplazan buena parte de los muros tradicionales y permiten que el lago, la montaña y los cambios de luz ingresen al espacio de oración.
Desde el interior, el Lanín adquiere una presencia especial. La naturaleza se convierte en parte de la experiencia espiritual y el paisaje funciona, de algún modo, como un gran retablo patagónico. En días despejados, la cumbre nevada aparece frente a los ojos de quienes llegan hasta allí y transforma una simple visita en un momento de contemplación.
El interior es pequeño, cálido y profundamente ligado a los materiales de la región. La madera tiene un papel central: las columnas de raulí, el mobiliario y el altar construido en una sola pieza de ciprés patagónico aportan una atmósfera serena y acogedora.
Pero la belleza del lugar también está en los detalles. La puerta de ingreso, tallada en madera maciza, posee una pequeña escotilla que invita a quien entra a inclinarse. El gesto remite a la entrada al templo de Belén y propone, simbólicamente, “hacerse pequeño” frente a lo sagrado.
En el interior, distintos bajorrelieves cuentan parte de la historia de la evangelización en la región y recorren los períodos jesuita, salesiano y actual. De esta manera, la capilla no solo invita a la oración, sino también a reconocer las huellas de la historia y de la fe que forman parte de la identidad cordillerana.
Algunos de sus vitrales, además, incorporan referencias inspiradas en la obra El Señor de los Anillos, un detalle particular que suma otra dimensión a un espacio donde conviven tradición, cultura, imaginación y espiritualidad.
La Capilla María Auxiliadora del Paimún integra el Camino de la Fe Neuquino que nace en Ailinco, en el norte, y finaliza en Villa La Angostura, una propuesta que permite descubrir el patrimonio religioso de la provincia y, al mismo tiempo, acercarse a paisajes, historias y comunidades que dieron forma a la identidad neuquina.
En este recorrido, llegar hasta Paimún tiene un significado especial. No se trata de una capilla ubicada en un área urbana o en un sitio de paso. Para encontrarla hay que emprender el camino hacia la cordillera, atravesar paisajes naturales y dejar atrás, progresivamente, el ritmo cotidiano.
Sentarse en uno de los bancos de la capilla y observar el lago o la silueta del Lanín puede convertirse en una experiencia de recogimiento. El silencio, la inmensidad y el movimiento de las nubes sobre la montaña crean un escenario donde la contemplación aparece de manera natural.
Por eso, el lugar atrae tanto a peregrinos y fieles como a viajeros, fotógrafos, caminantes y visitantes que simplemente buscan unos minutos de tranquilidad.
La Capilla María Auxiliadora del Paimún tiene además un valor particular por su vínculo con Gendarmería Nacional: es reconocida como la primera Capilla de Gendarmería Nacional del país.
Su ubicación y sus características hacen que no cuente con la dinámica de una parroquia urbana. Por ese motivo, quienes deseen participar de una celebración religiosa deben consultar previamente por los horarios de misas y actividades, ya que no necesariamente existe una agenda pública y permanente.
También es conveniente llegar con las provisiones necesarias. La zona mantiene un carácter natural y aislado, con una infraestructura turística limitada en las inmediaciones. Para quienes buscan desconexión, esa condición constituye precisamente uno de sus mayores atractivos.
Hay templos que se recuerdan por sus torres, otros por sus imágenes, sus vitrales o su historia. La Capilla María Auxiliadora del Paimún se recuerda, además, por lo que ocurre cuando se abren sus ventanas.
Entonces aparecen el lago, el bosque y el Lanín. La arquitectura deja de ser protagonista y se convierte en un puente entre el visitante y el paisaje.
En ese diálogo entre la fe y la naturaleza reside buena parte de la identidad de esta pequeña capilla cordillerana. Un lugar donde llegar implica recorrer un camino, detenerse, mirar y escuchar. Un espacio donde la espiritualidad no termina en sus paredes, sino que continúa afuera, en la montaña, en el agua y en el silencio.
En el Camino de la Fe Neuquino, Paimún ofrece así una de esas experiencias que trascienden la visita: un encuentro sereno con la historia, la naturaleza y aquello que invita, simplemente, a detenerse y contemplar.
19 - agosto - 2026













