25 de marzo de 2026

El fiat de Nuestra Señora cambió la historia del mundo


 Hoy es la festividad de la Anunciación de Nuestro Señor Jesucristo.

 Traducido del sitio Un Minuto con María:

"El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque trajo al Salvador al mundo, porque, gracias a su Sí, Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y permanece así para siempre".

El Maligno tiene poder en este mundo, como vemos y experimentamos continuamente; tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. (...) 

Pero desde que Dios mismo tomó un corazón humano y así ha orientado la libertad humana hacia el bien, la libertad de elegir el mal ya no tiene la última palabra. Desde entonces, la palabra que prevalece es esta: "En el mundo tendréis tribulación, pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16, 33). 

Comentario teológico sobre el tercer secreto de Fátima


24 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Rostov - on -Don


Traducido del sitio María de Nazareth:

 En Rostov del Don, Rusia, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, la iglesia de San Serafín, situada en la calle Gaulovskala, fue cerrada y convertida en un cine. En el lado derecho de la iglesia había un magnífico fresco que representaba a la Virgen María. Cuando la iglesia se convirtió en cine, este fresco fue cubierto con una gruesa capa de cal, pero ocurrió algo totalmente inesperado. 

Cada vez que se apagaban las luces del cine, aparecía la imagen mariana, brillando con tanta intensidad que la pantalla se oscurecía. Alertada de esta extraña aparición, una comisión municipal acudió varias veces para ver qué estaba pasando. En cada proyección, la comisión pudo observar el fenómeno. Se consideró que la capa de cal no era lo suficientemente gruesa, pero a pesar de las nuevas capas añadidas, la imagen seguía iluminándose, atrayendo la atención del público. 

Los "habitantes supersticiosos" de la ciudad (según los comunistas) comenzaron a difundir la noticia del milagro que tenía lugar en el cine. Finalmente, este fue cerrado. Durante la guerra, cuando los alemanes ocuparon la ciudad de Rostov, la iglesia fue reabierta y sigue estándolo hasta el día de hoy. Las autoridades soviéticas pensaron que era mejor que la gente fuera a ver un cuadro milagroso en una iglesia que dar a las "mentes retrógradas" la oportunidad de hablar del milagro.

"Les nouveaux martyrs russes"
 (Los nuevos mártires rusos)
M. Polsky
 Publicado en Recueil marial
 del hermano Albert Pfleger
número 10.

23 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Líbanoy su "giro"


Traducido y adaptado del sitio Ici Beyrouth:

Las maravillas realizadas por la Virgen María en el Líbano son imposibles de enumerar. ¿Quién puede dudar ni por un segundo del papel que desempeñó, por ejemplo, junto a San Charbel y otros gigantes de la santidad, luminarias que iluminan la noche de nuestra fe? Las Iglesias aún tienen que descubrir una de las figuras más impactantes de nuestro tiempo en la persona de Mathilde Riachi. Esta mujer analfabeta descifró la estructura trinitaria de las letras del alfabeto árabe y supo inspirar al filósofo cristiano libanés Kamal Youssef el-Hage algunas de sus páginas más profundas. "Baja de la cruz y te creeremos", le gritaron a Cristo crucificado para burlarse de él. También con burlas se recibió inicialmente el apostolado de oración puesto en marcha por esta visionaria, cuyas advertencias y alertas contra la guerra del Líbano fueron tomadas a la ligera y quedaron en parte sin efecto.

Desde el amanecer hasta el atardecer, la Santísima Virgen no escatimó esfuerzos durante la guerra civil para hacerse presente ante decenas de miles de libaneses en la persona de Mathilde Riachi, cuya acogida, memoria, oraciones y sacrificios aún esperan la investigación de la Iglesia greco-católica. Cómo olvidar, en un momento en que nuestras fronteras están expuestas al peligro, que una formidable barrera de pequeñas cruces de estaño, enterradas en la tierra por Mathilde Riachi en todo el Líbano en los años 70, sigue protegiéndolo de forma invisible, por medios tanto humanos como misteriosos.

"¡El Líbano me pertenece!", llegó a decir, en nombre de la Santísima Virgen, esta visionaria. No es otra cosa lo que dice su estatua instalada en Harissa, el santuario fundado en 1908 en honor al dogma de la Inmaculada Concepción. Y no hay nada demasiado grande que la Virgen María no hiciera para salvar a su patria de la desaparición. Que las carmelitas de clausura de Harissa les cuenten la asombrosa historia de la maternal visita que les hizo en plena "guerra de liberación", cuando los proyectiles disparados por el ejército sirio, apostado en Ouyoun el-Simane, pasaban por encima de sus cabezas.

Era el 6 de mayo de 1989. Hacia las 14:00 horas, se oyen intensos disparos de ametralladoras en Jounieh, y las monjas, confinadas en su convento y sin atreverse a subir a las terrazas, piensan: "Es una boda o un funeral" (*). Pero hacia las 16:00 horas, suena inesperadamente el teléfono. Al otro lado de la línea, la superiora del Carmelo oye a una señora decirle: "Madre, ¿no ve que la Virgen está girando?", un arabismo que significa que la estatua de la Virgen de Harissa se anima y gira por momentos en diferentes direcciones.

Ante la respuesta incierta, pero caritativa, de la superiora del monasterio, la española Teresa de Jesús, la mujer repite, con entusiasmo en su voz: "Sí, sí, madre, se lo aseguro, vaya a ver, la Virgen lleva dos horas girando. ¿No ha oído las ametralladoras que lo anunciaban?". La madre Teresa no sabía que en el Líbano se anuncian estas cosas con ametralladoras.

Por pura caridad, la superiora decide ir a ver por sí misma y se dice a sí misma: "¡La Virgen se está girando! ¡Qué sufrimiento!". Al no ver nada extraordinario, y siendo ese día el primer sábado del mes, propone a las religiosas que se sitúen en una ventana del monasterio desde donde se ve la estatua de la Virgen y recen el rosario por la paz.

Llevaban allí unos instantes, recitando tranquilamente su rosario, cuando, para su total sorpresa, las monjas vieron que la estatua de la Virgen de Harissa cobraba vida, se volvía hacia ellas como una persona viva y avanzaba hacia el monasterio. La visita despertó un indescriptible concierto de oraciones, súplicas, cánticos y exclamaciones. La visión permaneció allí, sonriente, durante unos minutos, antes de abandonarlas y volver a su lugar en lo alto de la torre de Harissa. 

"Era algo que no se puede expresar, que flotaba, vivo, sonriente", explicaría la madre Teresa de Jesús al narrador. "Solo la vimos de busto, como en un medallón. Estaba a unos cuatro metros de la ventana. Estaba allí. Nada de piedra. Su velo se movía. Era Ella, no una nube. Algo vivo, y lo que más nos atrajo fue su sonrisa. Y cantábamos. Ella no dijo nada, pero lo que sentimos en lo más profundo de nuestro corazón fue: 'No temáis, ¡yo estoy aquí!'. Sonreía, estaba tranquila, y nosotras aún más. Pero no se puede explicar". Sí, evitemos explicaciones innecesarias y sepamos de una vez por todas que en el Líbano, cuando la Virgen "aparece", el mundo entero se vuelve hacia Ella, que su intercesión es todopoderosa y que tiene en sus manos la llave de la paz, siempre y cuando accedamos a sus peticiones.

(*) El relato completo de este episodio de la guerra se recoge en la obra 
Devastación y redención, relato de las apariciones de la Virgen en tiempos de guerra. 
Publicaciones del Instituto de Estudios Islámico-Cristianos de la Universidad Saint-Joseph
Prólogo de René Laurentin
(agotado, en proceso de reimpresión)

22 de marzo de 2026

Los huérfanos no se quedan sin nadie

 


Del sitio Ortodoxia en Chile:

En la persona de la madre, cada uno tiene un tesoro carísimo, frente al cual no hay nada más importante en el mundo. Y quienes pierden a su madre antes de tiempo sufren mucho, por el vacío inmenso que queda sin llenar. ¡Mas la Iglesia dice que en Dios no hubo, no hay y no habrá huérfanos jamás! Todos los que vivimos en la tierra tenemos una Mamá amada, santa, amorosa y presta a consolarnos, quien nos cuida con ternura desde que nacemos hasta que morimos, y ella es nuestra Reina Celestial.

Amados hermanos y hermanas, ¡feliz de quien tenga una madre buena y amorosa! Siempre recibirá de ella, amor sincero, consuelo y palabras de aliento que nacen de su corazón. Siempre tendrá a su lado una guía, una guardiana de la vida en pureza. ¡Y qué fervorosas oraciones elevan los labios de una madre, por su hijo, al Trono del Altísimo! Y aunque muriera, su principal cuidado serán siempre sus hijos. En la persona de la madre, cada uno tiene un tesoro carísimo, frente al cual no hay nada más importante en el mundo. Y quienes pierden a su madre antes de tiempo sufren mucho, por el vacío inmenso que queda sin llenar.

Compadecemos a quienes han perdido a su mamá, llamándolos huérfanos. ¡Mas la Iglesia dice que en Dios no hubo, no hay y no habrá huérfanos jamás! Todos los que vivimos en la tierra tenemos una Mamá amada, santa, amorosa y presta a consolarnos, quien nos cuida con ternura desde que nacemos hasta que morimos, y ella es nuestra Reina Celestial.

Archimandrita Cirilo Pavlov 

21 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo

  

 

Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Formación Católica:

"Estoy sufriendo un dolor aun mayor del que estás viendo. Y me dio a conocer por cuales pecados se sometió a la flagelación…" así relata Sor Faustina la visión que tuvo sobre la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, así como también, quienes azotan y castigan su cuerpo con mucha dureza.

El extraordinario "Diario de Sor Faustina" contiene revelaciones místicas muy profundas. En él es posible contemplar el infinito amor de un Dios misericordioso, así como también, los terribles padecimientos que sufrió durante su amarga pasión por la indiferencia de la humanidad.

Sor Faustina tuvo la siguiente visión:

Jueves, Adoración nocturna. Al venir a la adoración, en seguida me envolvió un recogimiento interior y vi al Señor Jesús atado a una columna, despojado de las vestiduras y en seguida empezó la flagelación. Vi a cuatro hombres que por turno azotaban al Señor con disciplinas. El corazón dejaba de latir al ver esos tormentos. Luego el Señor me dijo estas palabras: "Estoy sufriendo un dolor aun mayor del que estás viendo". Y Jesús me dio a conocer por cuales pecados se sometió a la flagelación, son los pecados impuros. Oh, cuanto sufrió Jesús moralmente al someterse a la flagelación. Entonces Jesús me dijo: "Mira y ve el género humano en el estado actual". En un momento vi cosas terribles: Los verdugos se alejaron de Jesús, y otros hombres se acercaron para flagelar los cuales tomaron los látigos y azotaban al Señor sin piedad. Eran sacerdotes, religiosos y religiosas y máximos dignatarios de la Iglesia, lo que me sorprendió mucho, eran laicos de diversa edad y condición, todos descargaban su ira en el inocente Jesús. Al verlo mi corazón se hundió en una especie de agonía; y mientras los verdugos lo flagelaban, Jesús callaba y miraba a lo lejos, pero cuando lo flagelaban aquellas almas que he mencionado arriba, Jesús cerró los ojos y un gemido silencioso pero terriblemente doloroso salió de su Corazón. Y el Señor me dio a conocer detalladamente el peso de la maldad de aquellas almas ingratas: "Ves, he aquí un suplicio mayor que Mi muerte". Entonces mis labios callaron y empecé a sentir en mi la agonía y sentía que nadie me consolaría ni me sacaría de ese estado sino aquel que a eso me había llevado (Diario 445).

Entonces el Señor me dijo: "Veo el dolor sincero de tu corazón que ha dado un inmenso alivio a Mi Corazón, mira y consuélate".

Entonces vi a Jesús clavado en la cruz. Después de estar Jesús colgado en ella un momento, vi. toda una multitud de almas crucificadas como Jesús. Vi la tercera muchedumbre de almas y la segunda de ellas. La segunda infinidad de almas no estaba clavada en la cruz, sino que las almas sostenían fuertemente la cruz en la mano; mientras tanto la tercera multitud de almas no estaba clavada ni sostenía la cruz fuertemente, sino que esas almas arrastraban la cruz detrás de si y estaban descontentas. Entonces Jesús me dijo: "Ves, esas almas que se parecen a Mi en el sufrimiento y en desprecio, también se parecerán a Mi en la gloria; y aquellas que menos se asemejan a Mi en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes a Mi también en la gloria". La mayor parte de las almas crucificadas pertenecían al estado eclesiástico; vi también almas crucificadas que conozco y eso me dio mucha alegría. De repente Jesús me dijo: "En la meditación de mañana reflexionaras sobre lo que has visto hoy". Y en seguida el Señor Jesús desapareció (Diario 446).

Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia.

Y en otro apartado dice:

A pesar de estar enferma decidí hacer hoy, como de costumbre, la Hora Santa. En esta hora vi a Jesús flagelado junto a la columna. Durante este terrible tormento Jesús rezaba y un momento después me dijo: "Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias" (Diario 737).

La Misericordia Divina quiere envolvernos en su amor y su misericordia, y desea que todos recurran a la Fuente de su Misericordia.

"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá (Diario 230) el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos. Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia. Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad", manifestó nuestro Señor a Sor Faustina mientras rezaba la coronilla.

Urge consolar el corazón herido de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecer sacrificio y oraciones en reparación a tantas ofensas y tantas injurias que recibe de los hombres que no le aman y le son indiferentes. Nos corresponde a todos unirnos a los ruegos que claman al Señor: "Ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero".

Diario de Santa Faustina Kowalska

 

20 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Monasterio Copto de Daptra - Metmaq


Traducido del sitio The Miracle Hunter:

En la Edad Media (fecha incierta), a finales del mes de mayo, la Virgen se apareció durante cinco días consecutivos a muchos monjes de un monasterio copto en Dabra-Metmaq. Nuestra Señora estaba sentada en un círculo de luz en la iglesia construida en su nombre. Un ejército de ángeles con sus incensarios los rodeaba. Tanto cristianos como paganos lo vieron, según se relata en la crónica del monasterio.

Según los relatos del geógrafo y cronista musulmán Al-Maqrizi (1364-1442), la Virgen también se aparecía cada año en la iglesia del monasterio de Al-Maghti, conocido por los etíopes con el nombre de Dabra Metmaq, situado cerca del lago Bouroullos y al norte de Bilqas, en el delta oriental, el día 21 del mes copto de Bachnas (29 de mayo), cuando una gran multitud, procedente de todo Egipto, se reunía en este lugar para una peregrinación tan importante como la de la iglesia de la Resurrección en Jerusalén.

Según la tradición mariana conservada en Etiopía, siguiendo la explícita petición del Niño Jesús, formulada durante la huida de la Sagrada Familia a Egipto, la Virgen se aparecía anualmente a los fieles peregrinos, que la deseaban ardientemente ver desde lo más profundo de su corazón, en Al-Maghti, en el momento de la peregrinación que tenía lugar durante el mes copto de Bachnas (a finales de mayo), junto con los arcángeles Miguel y Gabriel, así como los santos mártires.

Maria
T. I, pags 390-391
Dictionary of the Apparitions
Laurentin
(2010)
 p. 201

19 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Allingtree

 


Del sitio Once I was A Clever Boy:

Antes de que la peregrinación mariana virtual abandone el valle del Severn y su interior, incluiré en esta entrada y en las dos siguientes dos pequeños santuarios que sin duda tenían fieles locales y quizá recibían a visitantes que viajaban por las carreteras de la Inglaterra medieval tardía.

El primero es Nuestra Señora de Allingtree, sobre el que no puedo decir nada más que estaba junto a la carretera que va hacia el oeste desde Hereford, en la orilla sur del Wye, hacia Abergavenny y los señoríos de Marcher.

Cerca del emplazamiento de la capilla medieval hay una iglesia católica moderna, Nuestra Señora Reina de los Mártires, construida en 1996 y atendida por los monjes de la abadía de Belmont, situada a poca distancia al oeste. 

La página web de la parroquia se encuentra aquí.

Nuestra Señora de Allingtree, ruega por nosotros.

18 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Myślenice

 


Traducido del sitio Sanktuarium Matki Bożej Pani Myślenickiej:

La Señora de Myślenice es Eleusa, un tipo iconográfico que representa a la Virgen María sosteniendo en sus brazos a Jesús, quien, abrazando su cuello, se acurruca contra su mejilla. Es una imagen de una madre cariñosa, cordial y amorosa, que también expresa dolor por el futuro sufrimiento de su Hijo.

Según la leyenda, esta imagen fue pintada en Italia en el siglo XVI. Pertenecía al papa Sixto V y, posteriormente, a la nieta de su hermana, abadesa de un convento en Venecia. Esta última regaló la imagen al príncipe Jerzy Zbaraski, quien la colocó en su casa de Cracovia.

Sin embargo, las investigaciones científicas de Myślenicka Eleusa de la década de 1990 indican otro origen de la pintura. Según estas investigaciones, fue creada en el siglo XVII y es obra de un pintor ajeno al círculo artístico polaco. Las características estilísticas, la colorística y la técnica de ejecución apuntan al entorno de los manieristas práticos de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo. Este reconocido centro de la cultura europea se encontraba en la ruta de viaje del mencionado príncipe Jerzy Zbaraski.

En la década de 1620, una epidemia de peste se desató en Cracovia, por lo que se decidió quemar el cuadro. El funcionario Marcin Grabysza lo salvó de la destrucción trasladándolo a su casa en Łagiewniki, cerca de Cracovia. Unos años más tarde, la familia Grabysz llevó el cuadro a su casa en Górna Wieś, cerca de Myślenice. 

A principios de mayo de 1633 ocurrieron unos hechos extraordinarios: Marcin Grabysza, que estaba perdiendo la vista, recuperó la salud y en el cuadro comenzaron a aparecer gotas perfumadas con consistencia de aceite. El entonces párroco de Myślenice, el padre Wojciech Ofiarowicz, decidió investigar el fenómeno. Una comisión de teólogos de Cracovia dictaminó que se trataba de un milagro. En la festividad de la Visitación de la Santísima Virgen María, el 2 de julio de 1633, la imagen de la Virgen María fue llevada en procesión solemne a la iglesia y declarada famosa por sus gracias.

Unos años más tarde, la imagen milagrosa fue colocada en la capilla fundada por el gran hetman de la Corona Stanisław Koniecpolski y su esposa Krystyna Lubomirska. El edificio fue construido en 1656 como ofrenda por la curación del hijo del hetman, Aleksander Koniecpolski, por parte de Nuestra Señora de Myślenice.

La idea de coronar la imagen surgió a principios de la década de 1960. La idea encajaba con las celebraciones eclesiásticas relacionadas con la Gran Novena previa a la celebración del Milenio del Bautismo de Polonia, entre otras cosas, la peregrinación de la imagen de Nuestra Señora de Częstochowa. En esos años también tuvieron lugar en la archidiócesis de Cracovia coronaciones de otras imágenes de María. El culto mariano crecía, también en Myślenice. 

El 22 de enero de 1967, la Santa Sede dio su consentimiento para la imposición de las coronas papales a la imagen de Nuestra Señora de Myślenice. El honor de la coronación recayó en el cardenal Karol Wojtyła. La ceremonia tuvo lugar el domingo 24 de agosto de 1969. La misa fue presidida por el arzobispo metropolitano de Poznań, Antoni Baraniak.

 En 1983, cuando se celebraba el 350 aniversario de la fundación del santuario, se produjo un robo de las coronas de la imagen milagrosa. Las nuevas coronas fueron consagradas por el papa Juan Pablo II durante la misa celebrada en Błonia, Cracovia, el 22 de junio de ese mismo año. La recoronación fue realizada por el cardenal Franciszek Macharski en la festividad de la Natividad de la Virgen María, el 8 de septiembre de 1983.

Historia de la parroquia del Nacimiento de la Santísima Virgen María en Myślenice, Breslavia
Myślenice
2011
 pp. 273-293, 541-543, 562, 573


Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

17 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a San Bernardino Realino

 


Del sitio Catholic.net:

En Lecce, en la región de Apulia, san Bernardino Realino, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, el cual, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, así como al ministerio de la palabra y de la penitencia.  († 1616).

Con San Bernardino Realino ocurrió un hecho insólito: Sin esperar a que traspasase el umbral de la muerte fue nombrado patrono celestial de la ciudad de Lecce, donde murió.

Ocurrió a comienzos de 1616. Por toda la ciudad corrió el rumor de que el padre Bernardino Realino, que había sido su apóstol durante cuarenta y dos años, estaba a punto de muerte. Era por entonces alcalde de la ciudad Segismundo Rapana, hombre previsor y decidido. Informado de la gravedad del "Santo Bernardino", se presenta con una comisión del Ayuntamiento en el colegio de los jesuitas. Los guardias le abren paso entre el gentío que se ha formado en la portería del colegio. Llegado a la presencia del moribundo, saca de su casaca un documento que llevaba preparado y lo lee delante de todos: "Grande es nuestro dolor, oh padre muy amado, al ver que nos dejáis, pues nuestro más ardiente deseo sería que os quedarais para siempre entre nosotros. No queriendo, sin embargo, oponernos a la voluntad de Dios, que os convida con el cielo, deseamos, por lo menos, encomendaros a nosotros mismos y a toda esta ciudad, tan amada por vos, y que tanto os ha amado y reverenciado. Así lo haréis, oh padre, por vuestra inagotable caridad, la cual nos permite esperar que queráis ser nuestro protector y patrono en el paraíso, pues por tal os elegimos desde ahora para siempre, seguros de que nos aceptaréis por fieles siervos e hijos, ya que con vuestra ausencia nos dejáis sumergidos en el más profundo dolor".

El anciano padre, acabado como estaba por la enfermedad, hizo un supremo esfuerzo y pudo, al fin, pronunciar un "Sí, señores" que llenó al alcalde y a toda la ciudad de inmenso júbilo.

Había nacido San Bernardino Realino en Carpi, ducado de Módena, el 1 de diciembre de 1530. Su familia pertenecía a la nobleza provinciana. Su padre, don Francisco Realino, fue caballerizo mayor de varias cortes italianas. Por este motivo estaba casi siempre ausente de su casa. La educación del pequeño Bernardino estuvo confiada a su madre, Isabel Bellantini.

Dicen que Bernardino era un niño hermoso, de finos modales, todo suavidad en el trato, siempre afable y risueño con todos. A su buena madre le profesó durante toda su vida un cariño y una veneración extraordinarios. Durante sus estudios un compañero le preguntó: "Si te dieran a escoger entre verte privado de tu padre o de tu madre. ¿qué preferirlas?" Bernardino contestó como un rayo: "De mi madre jamás." Dios, sin embargo, le pidió pronto el sacrificio más grande.

Su madre se fue al cielo cuando él todavía era muy joven. Su recuerdo le arrancaba con frecuencia lágrimas de los ojos. Ella se lo había merecido por sus constantes desvelos y principalmente por haberle inculcado una tierna devoción a la Virgen María.

En Carpi comenzó el niño Bernardino sus estudios de literatura clásica bajo la dirección de maestros competentes. "En el aprovechamiento —escribe el mismo Santo—, si no aventajó a sus discípulos, tampoco se dejó superar por ninguno de ellos." De Carpi pasó a Módena y luego a Bolonia, una de las más célebres universidades de su tiempo, donde cursó la filosofía.

Fue un estudiante jovial y amigo de sus amigos. Más tarde se lamentará de "haber perdido muchísimo tiempo con algunos de sus compañeros, con los cuales trataba demasiado familiarmente".

Fue, pues, muchacho normal. Hizo poesías. Llevó un diario íntimo como todos, y se enamoró como cualquier bachiller del siglo XX. Hasta tuvo sus pendencias, escapándosele alguna cuchillada que otra...

"Habiéndome introducido por senda tan resbaladiza —escribe el Santo refiriéndose a aquellos días—, vino el ángel del Señor a amonestarme de mis errores, y, retrayéndome de las puertas del infierno, me colocó otra vez en la ruta del cielo".

¿Quién fue este "ángel del cielo"?

Un día vio en una iglesia a una joven y quedó prendado de ella. La amó con un amor maravilloso, "hasta tal punto -son sus palabras- de cifrar toda mi dicha en cumplir sus menores deseos. No obedecerla me parecía un delito, porque cuanto yo tenía y cuanto era reconocía debérselo a ella". Esta joven se llamaba Clorinda. Bellísima, había dominado por sí misma, sin ayuda de nadie, el vasto campo de la literatura y la filosofía. Era profundamente piadosa. Frecuentaba la misa y la comunión. Precisamente la vista de su angelical postura en la iglesia fue lo que prendió en el corazón de Bernardino aquella llama de amor puro y bello que elevó su espíritu a lo alto, como lo demuestran las cartas y poesías que se cruzaron entre los dos y que todavía se conservan. Clorinda y Bernardino tuvieron una confianza cada día creciente, pero siempre delicada y noble.

Bernardino tenía proyectado graduarse en Medicina. Pero a Clorinda no le gustaba, y él se sometió dócilmente a los deseos de ella. Había que cambiar de carrera y comenzar la de Derecho.

-Grande y ardua empresa quieres que acometa- le dijo Bernardino.

-Nada hay arduo para el que ama- fue la respuesta de Clorinda.

Dicho y hecho. Bernardino se sumergió materialmente en los libros de leyes, que le acompañaban hasta en las comidas, y tan absorto andaba con Graciano y Justiniano, que a veces trastornaba extrañamente el orden de los platos, Por fin, el 3 de junio de 1546, a los veinticinco años, se doctoró en ambos Derechos, canónico y civil, coronando así gloriosamente el curso de sus estudios.

A los seis meses de terminar la carrera fue nombrado podestá, o sea alcalde, de Felizzano. Del gobierno de esta pequeña ciudad pasó al cargo de abogado fiscal de Alessandría, en el Piamonte. Después se le nombró alcalde de Cassine, De Cassine pasó a Castelleone de pretor a las órdenes del marqués de Pescara.

En todos estos cargos se mostró siempre recto y sumamente hábil en los negocios. He aquí el testimonio —un poco altisonante, a la manera de la época— de la ciudad de Felizzano al terminar en ella su mandato el doctor Realino: "Deseamos poner en conocimiento de todos que este integérrimo gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia, ni se dejó cegar por el odio, ni por codicia de riquezas. No es menos de admirar su prudencia en componer enemistades y discordias; así es que tanta paz y sosiego asentó entre nosotros, que creíamos había inaugurado una nueva era la tranquilidad y bonanza. Siempre tomó la defensa de los débiles contra la prepotencia de los poderosos; y tan imparcial se mostró en la administración de la justicia que nadie, por humilde que fuese su condición, desconfió jamás de alcanzar de él sus derechos".

El marqués de Pescara quedó tan satisfecho de las actuaciones de Realino que, cuando tomó el cargo de gobernador de Nápoles en nombre de España, se lo llevó consigo como oidor y lugarteniente general.

En Nápoles le esperaba a Bernardino la Providencia de Dios.

La felicidad de este mundo es poca y pasa pronto. Clorinda se cruzó en la vida de Bernardino rápida y bella como una flor. Ella, que le había animado tanto en los estudios, murió apenas daba los primeros pasos en el ejercicio de su carrera. La muerte de Clorinda abrió en el alma de Bernardino una herida profunda que difícilmente podría curarse. Fue una lección de la vanidad de las cosas de este mundo.

El recuerdo de aquella joven querida le alentaba ahora desde el cielo, presentándosele de tiempo en tiempo radiante de luz y de gloria y exhortándole a seguir adelante en sus santos propósitos.

Un día paseaba el oidor por las calles de Nápoles cuando tropezó con dos jóvenes religiosos cuya modestia y santa alegría le impresionó vivamente. Les siguió un buen trecho y preguntó quiénes eran. Le dijeron que "jesuitas", de una Orden nueva recientemente aprobada por la Iglesia.

Era la primera noticia que tenía Bernardino de la Compañía de Jesús. El domingo siguiente fue oír misa a la iglesia de los padres.

Entró en el momento en que subía al púlpito el padre Juan Bautista Carminata, uno de los oradores mejores de aquel tiempo. El sermón cayó en tierra abonada. Bernardino volvió a casa, se encerró en su habitación y no quiso recibir a nadie durante varios días. Hizo los ejercicios espirituales, y a los pocos días la resolución estaba tomada. Dejaría su carrera y se abrazaría con la cruz de Cristo.

Su madre había muerto, Clorinda había muerto. Su anciano padre no tardaría mucho en volar al cielo. No quería servir a los que estaban sujetos a la muerte. Pero, ¿cuándo pondría por obra su propósito? ¿Dónde? ¿No sería mejor esperar un poco?

Un día del mes de septiembre de 1564, mientras Bernardino rezaba el rosario pidiendo a María luz en aquella perplejidad, se vio rodeado de un vivísimo resplandor que se rasgó de pronto dejando ver a la Reina del Cielo con el Niño Jesús en los brazos. María, dirigiendo a Bernardino una mirada de celestial ternura, le mandó entrar cuanto antes en la Compañía de Jesús.

Contaba Bernardino, al entrar en el Noviciado, treinta y cuatro años de edad. Era lo que hoy decimos una vocación tardía. Por eso una de sus mayores dificultades fue encontrarse de la noche a la mañana rodeado de muchachos, risueños sí y bondadosos, pero que estaban muy lejos de poseer su cultura y su experiencia de la vida y los negocios. Con ellos tenía que convivir, y el exlugarteniente del virrey de Nápoles tenía que participar en sus conversaciones y en sus juegos, y vivir como ellos pendiente de la campanilla del Noviciado, siempre importuna y molesta a la naturaleza humana. Pero a todo hizo frente Bernardino con audacia y a los tres años de su ingreso en la Compañía se ordenó de sacerdote. Todavía continuó estudiando la teología y al mismo tiempo desempeñó el delicado cargo de maestro de novicios.

En Nápoles permaneció tres años ocupado en los ministerios sacerdotales como director de la Congregación, recogiendo a los pillos del puerto, visitando las cárceles y adoctrinando a los esclavos turcos de las galeras españolas. Pero en los planes de Dios era otra la ciudad donde iba a desarrollar su apostolado sacerdotal. Lecce era y es una población de agradable aspecto. Capital de provincia, a 12 kilómetros del mar Adriático, es el centro de una comarca rica en viñedos y olivares. Sus habitantes son gentes sencillas que se enorgullecen de las antiguas glorias de la ciudad, cargada de recuerdos históricos.

El ir nuestro Santo a Lecce fue sin misterio alguno. Desde hacia tiempo la ciudad deseaba un colegio de Jesuitas, y los superiores decidieron enviar al padre Realino con otro padre y un hermano para dar comienzo a la fundación y una satisfacción a los buenos habitantes de la ciudad, que oportuna e inoportunamente no desperdiciaban ocasión de pedir y suspirar por el colegio de la Compañía.

Los tres jesuitas, con sus ropas negras y sus miradas recogidas, entraron en la ciudad el 13 de diciembre de 1574. Por lo visto la buena fama del padre Bernardino Realino le había precedido, porque el recibimiento que le hicieron más parecía un triunfo que otra cosa. Un buen grupo de eclesiásticos y de caballeros salió a recibirles a gran distancia de la ciudad. Se organizó una lucidísima comitiva, que recorrió con los tres jesuitas las principales calles de Lecce hasta conducirlos a su domicilio provisional.

El padre Realino era el superior de la nueva casa profesa. En cuanto llegó puso manos a la obra de la construcción de la iglesia de Jesús y a los dos años la tenía terminada. Otros seis años, y se inauguraba el colegio, del cual era nombrado primer rector el mismo Santo.

Desde el primer día de su estancia en Lecce el padre Realino comenzó sus ministerios sacerdotales con toda clase de personas, como lo había hecho en Nápoles. Confesó materialmente a toda la ciudad, dirigió la Congregación Mariana, socorrió a los pobres y enfermos. Para éstos guardaba una tinaja de excelente vino que la fama decía que nunca se agotaba. Después de los pobres de bienes materiales, comenzaron a desfilar por su confesonario los prelados y caballeros, tratando con él los asuntos de conciencia. "Lo que fue San Felipe Neri en la Ciudad Eterna —dice León XIII en el breve de beatificación de 1895— "esto mismo fue para Lecce el Beato Bernardino Realino. Desde la más alta nobleza hasta los últimos harapientos, encarcelados y esclavos turcos, no había quien no le conociese como universal apóstol y bienhechor de la ciudad." El Papa, el emperador Rodolfo II y el rey de Francia Enrique IV le escribieron cartas encomendándose en sus oraciones. Tal era la fama de el "Santo de Lecce".

Los superiores de la Compañía pensaron en varias ocasiones que el celo del padre Realino podría tal vez dar mejores frutos en otras partes y decidieron trasladarle del colegio y ciudad de Lecce. Tales noticias ocasionaron verdaderos tumultos populares. En repetidas ocasiones los magistrados de la ciudad declararon que cerrarían las puertas e impedirían por la fuerza la salida del padre Bernardino. Pero no fue necesario, porque también el cielo entraba en la conjura a favor de los habitantes de Lecce. Apenas se daba al padre la orden de partir, empeoraba el tiempo de tal forma que hacía temerario cualquier viaje. Otras veces, una altísima fiebre misteriosa se apoderaba de él y le postraba en cama hasta tanto se revocaba la orden. De aquí el dicho de los médicos de Lecce: "Para el padre Realino, orden de salir es orden de enfermar".

Pasaron muchos años y la santidad de Bernardino se acrisoló. Recibió grandes favores del cielo. Una noche de Navidad estaba en el confesonario y una penitente notó que el padre temblaba de pies a cabeza a causa del intenso frío. Terminada la confesión la buena señora fue al que entonces era padre rector a rogarle que mandara retirarse al padre Bernardino a su habitación y calentarse un poco. Obedeció el Santo la orden del padre rector. Fue a su cuarto y mientras un hermano le traía fuego se puso a meditar sobre el misterio de la Navidad. De repente una luz vivísima llenó de resplandor su habitación y la figura dulcísima de la Virgen María se dibujó ante él. Como la otra vez, llevaba al Niño Jesús en sus brazos. "¿Por qué tiemblas, Bernardino?", le preguntó la Señora. "Estoy tiritando de frío", le respondió el buen anciano. Entonces la buena Madre, con una ternura indescriptible, alarga sus brazos y le entrega el Niño Jesús. Sin duda fueron unos momentos de cielo los que pasó San Bernardino Realino. Lo cierto es que, al entrar poco después el hermano con el brasero, le oyó repetir como fuera de sí: "Un ratito más, Señora; un ratito más." En todo aquel invierno no volvió a sentir frío el padre Bernardino.

Llegó el año 1616. La vida del padre Realino se extinguía. "Me voy al cielo", dijo, y con la jaculatoria "Oh Virgen mía Santísima" lo cumplió el día 2 de julio. Tenía ochenta y dos años, de los cuales la mitad, cuarenta y dos, los había pasado en Lecce, dándonos ejemplo de sencillez y de constancia en un trabajo casi siempre igual.

Muerto el padre, el ansia de obtener reliquias hizo que el pueblo desgarrara sus vestidos y se los llevara en pedazos, lo cual hizo imposible la celebración de la misa y el rezo del oficio de difuntos. Y, así, los funerales de este hombre tan popular y tan querido de todos tuvieron que celebrarse a puerta cerrada y en presencia de contadísimas personas.

Fue canonizado por el Papa Pío XII en el año 1947.

16 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Calvario de Kalwaria Zebrzydowska


Del sitio Sanktuarium Pasyjno Maryjne Kalwaria Zebrzydowska

La imagen de Nuestra Señora de Calvario es un ícono del Amor de Dios. Muestra la escena de Belén, donde nació Jesús, y con su nombre remite a la cruz del Calvario, dice el padre Cyprian Moryc,OFM, custodio del santuario, sobre la imagen venerada desde hace casi 400 años

En el aniversario del fenómeno sobrenatural que tuvo lugar en la mansión de los Paszkowski en Kopytówka, donde aparecieron lágrimas de sangre en la imagen de la Virgen con el Niño, el padre Cyprian recuerda el significado de esta santa imagen:

"La imagen, modesta desde el punto de vista artístico, se mantiene en el tipo iconográfico de Eleusa, es decir, la Virgen Misericordiosa y Tierna, como lo demuestra la conmovedora disposición de las figuras, unidas entre sí no solo por un abrazo físico, sino sobre todo por una atmósfera de unidad espiritual y mística, dice el superior, llamando la atención sobre el misterioso claroscuro de la imagen.

La Madre de Dios, que envuelve a su Hijo con su amor y su cuidado maternal, parece invitar a cada persona a una comunión tan vivificante en la fe. El Amor Misericordioso y la Ternura son una emanación del mismo Dios y no se puede experimentar su sabor sanador más que a través de una entrega incondicional y, al mismo tiempo, totalmente confiada a Él. María es la primera defensora y garante del gesto salvífico que abre el camino de nuestra unión con Dios. El otro nombre de la imagen (nombre de culto), Nuestra Señora de Calvario, precisa aún más su función espiritual. Es el cumplimiento del testamento de Cristo desde la cruz: "He aquí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa" (Juan 19, 26-27). El contexto topográfico de la colina del Calvario transmite que la ternura de Dios ilustrada en el ícono no es un sentimiento sentimental pasajero o un estado de felicidad, sino una decisión de la mente y el corazón más fuerte que la persecución e incluso la muerte martirial — señala el padre Custodio, refiriéndose al significado de la imagen de Nuestra Señora de Calvario.

La milagrosa imagen de Nuestra Señora de Calvario se venera en el santuario desde el 5 de mayo de 1641. Su anterior propietario, Stanisław Paszkowski, trajo la imagen y la entregó a los bernardinos tras los acontecimientos que tuvieron lugar en su mansión. En 1887, el cardenal Albin Dunajewski coronó la imagen con coronas consagradas por el papa León XIII. Innumerables multitudes rezan ante la imagen de Nuestra Señora de Kalwaria, entre ellas el papa Francisco (durante la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia), el papa Benedicto XVI y San Juan Pablo II, el mayor peregrino de Kalwaria.

15 de marzo de 2026

La hora de Nuestra Señora como Madre

 


Del sitio Zenit:

Mientras que el Viernes Santo es por excelencia la "Hora" de Jesús, que amó a los suyos hasta el punto de ofrecerse en el altar de la Cruz, el Sábado Santo es la "Hora" de la Madre, la cumbre de su largo y fatigoso camino de fe. María se situó al pie de la Cruz, como la nueva Eva, uniéndose al sacrificio de su Hijo y acogiendo como hijos suyos a todos los hombres redimidos por su divina Sangre.

Cuando los discípulos depositaron a Jesús en el sepulcro la tarde del Viernes Santo, la fe de María no se quebró, ni tampoco su unión indisoluble con su Hijo Redentor. Al contrario, solo en Ella se encontraba la fe de toda la Iglesia, y en Ella se reunían las esperanzas del mundo. Por eso es la Madre de nuestra fe.

San Juan Pablo II
escribió: "El Sábado Santo, la Iglesia se identifica con María: toda su fe se concentra en Ella, la primera creyente. En la oscuridad que envuelve la creación, solo Ella mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el gozoso y sorprendente anuncio de la resurrección".

Y el papa Francisco le rezó así: "Virgen y Madre María... Tú, que permaneciste firme junto a la Cruz con fe inquebrantable y recibiste el gozoso consuelo de la resurrección... Obtén para nosotros ahora un nuevo ardor nacido de la resurrección, para que podamos llevar a todos el Evangelio de la vida que triunfa sobre la muerte» (Evangelii gaudium, 288).

17 - abril - 2025

14 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Primer Misterio Doloroso: La Agonía en el Huerto

 


Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del blog María Valtorta:

Jesús abre sus ojos de nuevo. Con esfuerzo levanta la cabeza. Mira. Está solo, pero menos angustiado. Alarga una mano. Arrima hacia sí el manto que había dejado abandonado en la hierba y vuelve a secarse la cara, las manos, el cuello, la barba, el pelo. Coge una hoja ancha, nacida justo en el borde del desnivel, empapada de rocío, y con ella termina de limpiarse mojándose la cara y las manos y luego secándose de nuevo todo. Y repite, repite lo mismo con otras hojas, hasta que borra las huellas de su tremendo sudor. Sólo la túnica, especialmente en los hombros y en los pliegues de los codos, en el cuello y la cintura, en las rodillas, está manchada. La mira y menea la cabeza. Mira también el manto, y lo ve demasiado manchado; lo dobla y lo pone encima de la piedra, en el lugar en que ésta forma una concavidad, junto a las florecillas.

Con esfuerzo –como por debilidad– se vuelve y se pone de rodillas. Ora, apoyada la cabeza en el manto donde tiene ya las manos. Luego, tomando como apoyo la roca, se alza y, todavía tambaleándose ligeramente, va donde los discípulos. Su cara está palidísima. Pero ya no tiene expresión turbada. Es una faz llena de divina belleza, a pesar de aparecer más exangüe y triste que de costumbre.

Los tres duermen sabrosamente. Bien arrebujados en sus mantos, echados del todo, junto a la hoguera apagada. Se los oye respirar profundamente, con comienzo incluso de un sonoro ronquido.

Jesús los llama. Es inútil. Debe agacharse y dar un buen zarandeo a Pedro.

"¿Qué sucede? ¿Quién viene a arrestarme?" dice Pedro mientras sale, atónito y asustado, de su manto verde obscuro.

"Nadie. Te llamo Yo".

"¿Es ya por la mañana?".

"No. Ha terminado casi la segunda vigilia".

Pedro está todo entumecido.

Jesús da unos meneos a Juan, que emite un grito de terror al ver inclinado hacia él un rostro que, de tan marmóreo como se ve, parece de un fantasma. "¡Oh... me parecías muerto!".

Da unos meneos a Santiago, el cual, creyendo que le llama su hermano, dice: "Han apresado al Maestro?".

"...Todavía no, Santiago" responde Jesús. "Pero, alzaos ya. Vamos. El que me traiciona está cerca".

Los tres, todavía atónitos, se alzan. Miran a su alrededor... Olivos, Luna, ruiseñores, leve viento, paz... nada más. Pero siguen a Jesús sin hablar. También los otros ocho están más o menos dormidos alrededor del fuego ya apagado.

"¡Levantaos!" dice Jesús con voz potente. "¡Mientras viene Satanás, mostrad al insomne y a sus hijos que los hijos de Dios no duermen!».

"Sí, Maestro" .

"¿Dónde está, Maestro?".

"Jesús, yo...".

"Pero ¿qué ha sucedido?".

Y entre preguntas y respuestas enredadas, se ponen los mantos...

El tiempo justo de aparecer en orden a la vista de la chusma capitaneada por Judas, que irrumpe en el quieto solar y lo ilumina bruscamente con muchas antorchas encendidas: son una horda de bandidos disfrazados de soldados, caras de la peor calaña demacradas por sonrisas maliciosas demoníacas; hay también algún que otro representante del Templo.

Los apóstoles, súbitamente, se hacen a un lado. Pedro delante y, en grupo, detrás, los demás. Jesús se queda donde estaba.

Judas se acerca resistiendo a la mirada de Jesús, que ha vuelto a ser esa mirada centelleante de sus días mejores. Y no baja la cara. Es más, se acerca con una sonrisa de hiena y le besa en la mejilla derecha.

"Amigo, ¿y qué has venido a hacer? ¿Con un beso me traicionas?".

Judas agacha un instante la cabeza, luego vuelve a levantarla... Muerto a la reprensión como a cualquier invitación al arrepentimiento. Jesús, después de las primeras palabras, dichas todavía con la solemnidad del Maestro, adquiere el tono afligido de quien se resigna a una desventura. 

La chusma, con un clamor hecho de gritos, se acerca con cuerdas y palos y trata de apoderarse de los apóstoles –excepto de Judas Iscariote, se entiende– además de tratar de prender a Jesús.

"¿A quién buscáis?» pregunta Jesús calmo y solemne.

"A Jesús Nazareno".

"Soy Yo". La voz es un trueno. Ante el mundo asesino y el inocente, ante la naturaleza y las estrellas, Jesús da de sí –y yo diría que está contento de poder hacerlo– este testimonio abierto, leal, seguro.

¿Ah!, pero si de El hubiera emanado un rayo no habría hecho más: como un haz de espigas segadas, todos caen al suelo. Permanecen en pie sólo Judas, Jesús y los apóstoles, los cuales, ante el espectáculo de los soldados derribados se rehacen, tanto que se acercan a Jesús, y con amenazas tan claras contra Judas, que éste súbitamente se retira –huye al otro lado del Cedrón y se adentra en la negrura de una callejuela–, con el tiempo justo de evitar el golpe maestro de la espada de Simón, y seguido en vano de piedras y palos que le lanzan los apóstoles que no iban armados de espada.

"Levantaos. ¿A quién buscáis?, vuelvo a preguntaros".

"A Jesús Nazareno".

"Os he dicho que soy Yo" dice con dulzura Jesús. Sí: con dulzura. "Dejad, pues, libres a estos otros. Yo voy. Guardad las espadas y los palos. No soy un bandolero. Estaba siempre entre vosotros. ¿Por qué no me habéis arrestado entonces? Pero ésta es vuestra hora y la de Satanás...».

Mientras El habla, Pedro se acerca al hombre que está extendiendo las cuerdas para atar a Jesús y descarga un golpe de espada desmañado. Si la hubiera usado de punta, le habría degollado como a un carnero. Así, lo único que ha hecho ha sido arrancarle casi una oreja, que queda colgando en medio de un gran flujo de sangre. El hombre grita que le han matado. Se produce confusión entre aquellos que quieren arremeter y los que al ver lucir espadas y puñales tienen miedo.

"Guardad esas armas. Os lo ordeno. Si quisiera, tendría como defensores a los ángeles del Padre. Y tú, queda sano. En el alma lo primero, si puedes". Y antes de ofrecer sus manos para las cuerdas, toca la oreja y la cura.

Los apóstoles gritan alteradamente... Sí, me duele decir esto, pero es así. Quién dice una cosa; quién, otra. Quién grita: "¡Nos has traicionado!", y quién: "¡Pero ha perdido la razón!», y quién dice: "¿Quién puede creerte?". Y el que no grita huye...

Y Jesús se queda solo... El y los esbirros... Y empieza el camino...

13 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a Santa María Magdalena de Pazzi


 Traducido del sitio Un Minuto con María:

Santa María Magdalena de Pazzi (1566-1607) profesó como monja carmelita en el convento de Santa María degli Angeli en Florencia, Italia. Fue en esa época cuando comenzó a experimentar su primera serie de visiones místicas, conocidas como los "Cuarenta Días", que duraron hasta el 5 de julio de 1584.

Esos frecuentes éxtasis, ricos en significado teológico y simbólico, duraban entre dos y tres horas cada uno. También tuvo locuciones, estigmas, diversas visiones, una participación moral y física en la Pasión de Cristo y revelaciones centradas en el Cristo sufriente.

Ella escribió: "Vi a la Santísima Virgen en el Paraíso a la derecha de Jesús; ella parecía decirme con una sonrisa: 'No estás tomando en cuenta el don que recibiste el día que tomaste el velo'. Este don era la pureza de la Virgen que Jesús me había dado. Vi a la Virgen tan hermosa que no puedo expresarlo; vi que del seno de la Virgen María manaban dos fuentes, una de leche y otra de sangre. La fuente de leche manaba sobre todas las almas benditas del Paraíso. La fuente de sangre manaba sobre todas las criaturas.

También vi a la Virgen decir este versículo: 'Mi corazón se conmueve por un tema noble, mientras canto mi oda al rey'. (Salmos 45, 2); la palabra que sale de Ella es Jesús, a quien Ella trajo al mundo por nosotros. Y la Virgen le contó esta obra al Rey, es decir, al Padre Eterno: vi que ella era una fuente inmensa, con muchos chorros de agua que brotaban, esparciendo agua por todo el mundo y enviando corrientes de gracia».

Los Cuarenta Días
pag. 64-65 y 139
Y Diccionario de Apariciones
Padre Laurentin
Fayard
 2007







12 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Guadalupe de Kodeń


Del sitio Info Católica:

La historia de la Virgen de Guadalupe no se limita a un solo país ni a una sola época. Su imagen y devoción traspasó la sierra de Extremadura y el cerro del Tepeyac, en México, hasta llegar a lugares inesperados como Polonia. Según fuentes cristianas, la talla original de la Virgen fue realizada en el siglo I por San Lucas, quien plasmó en una tabla el rostro de María.

Tras la muerte del evangelista, la imagen permaneció junto a su sepultura, hasta que en el siglo IV el emperador Teodosio la trasladó a Constantinopla. Años más tarde, en 582, el cardenal Gregorio –futuro papa– llevó la sagrada talla a Roma. Antes de donar la escultura al arzobispo de Sevilla, encargó una copia pintada de la imagen santísima realizada por San Agustín de Canterbury. La historia de la Virgen de Kodeń está relacionada justamente con esa pintura.

En el siglo XVII, según la tradición, el noble Mikołaj Sapieha peregrinó a Roma para pedir la curación de una grave enfermedad. Tras rezar larga y fervientemente ante la Virgen de Guadalupe –también llamada Gregoriana– habría recibido una sanación milagrosa. Quiso entonces llevar la imagen a su iglesia en Podlasie, pero el papa se lo negó. Sin rendirse, Sapieha tomó una decisión arriesgada: robó la pintura y la trasladó en secreto a Kodeń con ayuda de un sacristán al que sobornó. La reacción no se hizo esperar: el papa Urbano VIII lo excomulgó y exigió la devolución del cuadro. 

Sin embargo, Sapieha prestó un gran servicio a su patria al oponerse con éxito a los planes del rey polaco Władysław Waza que pretendía casarse con la princesa protestante Elisabeth Neuburg, evitando así que Polonia cayera bajo la influencia del protestantismo. En reconocimiento a estos méritos, el pontífice levantó la excomunión y permitió que la imagen permaneciera definitivamente en Kodeń. 

Aunque algunas fuentes sostienen que Sapieha pudo haber comprado el cuadro –tal vez incluso en España–, lo cierto es que llegó a Kodeń y allí se convirtió en un símbolo de identidad y resistencia. En los años 70. el cardenal y futuro papa Karol Wojtyła reflexionaría sobre aquel episodio: Según el juicio humano, Sapieha cometió un acto impío. Sin embargo, parece que para comprender esta bendita culpa hay que darse cuenta de que, antes de ser sustraída, la imagen le había sido regalada de alguna manera. No por el papa Urbano VIII. Creo que se la regaló la propia Madre de Dios.

Durante las particiones de Polonia en el siglo XIX, la Virgen de Kodeń volvió a situarse en el centro de la historia del país. En 1875, la administración zarista destruyó la iglesia original, la convirtió en un templo ortodoxo y ordenó trasladar la imagen a Częstochowa. La confiscación formaba parte de un plan de represión que los rusos emplearon contra los católicos tras el levantamiento de enero de 1863: se prohibieron peregrinaciones, se suprimieron rituales y miles de fieles fueron obligados a integrarse en la Iglesia ortodoxa. El cuadro permaneció lejos de su santuario hasta la recuperación de la independencia polaca tras la Primera Guerra Mundial.

La historia de la Virgen también se entrelaza con la posguerra polaca. El final de la II guerra mundial no significó la libertad para Polonia. Los soldados malditos continuaron la resistencia armada contra el régimen comunista desde los bosques de Podlasie. Muchos llevaban escapularios con la Virgen de Kodeń, y algunos se los introducían en la boca antes de ser ejecutados. Enterrados en tumbas sin nombre, su existencia quiso ser borrada a toda costa por el agresor ruso, pero un rastro de su identidad permaneció intacto: los escapularios ennegrecidos con la imagen de la Virgen. Estos hallazgos confirman la fuerte intercesión que la Virgen ejerció sobre quienes, incluso al borde de la muerte, seguían defendiendo la fe y la patria.

La historia de la Virgen de Guadalupe revela una continuidad espiritual que atraviesa siglos y fronteras. Desde su talla atribuida a san Lucas hasta su presencia en Roma, y su sucesiva llegada a España y América, y finalmente su arraigo en Polonia, la figura mariana refleja un puente entre culturas y tierras distantes, pero unidas bajo la misma fe. España, México y Polonia reconocen en ella no solo a una intercesora celestial, sino a un símbolo de identidad colectiva. A lo largo de los siglos, la imagen de Guadalupe ha acompañado a sus fieles en la evangelización, en la defensa de su identidad e incluso en su lucha por la supervivencia. Las invasiones musulmanas en la península ibérica, la opresión zarista o la ocupación nazi y comunista en Polonia hicieron de estas advocaciones símbolos de una fuerza espiritual capaz de sostener a un pueblo en los momentos más oscuros. 

Hoy, siglos después de aquel controvertido "robo" y tras múltiples episodios de represión, la Virgen de Kodeń sigue siendo uno de los iconos más venerados de Polonia. Cada año, cientos de peregrinos se acercan de rodillas hacia su santo rostro pidiendo favores y agradeciendo milagros.

 

11 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Fátima de Ecuador (Santuario con fisonomía coreana)

 

Adaptado del sitio Aleteia:

Una iglesia de estructura octagonal hecha con aportes de asiáticos católicos en medio de una zona turística y costera del país sudamericano. Ubicado en lo alto de un cerro de la comuna Palmar, provincia ecuatoriana de Santa Elena, Ecuador, el Santuario Virgen de Fátima representa una gran invitación para respirar hondo, encontrar la paz, rezar y deleitarse con una maravillosa panorámica de esa zona costeña ecuatoriana.

Según recuerda una reseña para una tesis de grado publicada en 2008 que hace referencia a la historia de Palmar (ver aquí), en 1888 fue un sacerdote el encargado de darle el nombre a la localidad debido a la cantidad de palmeras del lugar.

La principal actividad que realizaban sus pobladores, algo que se mantiene hasta el día de hoy, era la pesca, en aquel momento artesanal. No en vano, una de sus fiestas religiosas más importantes se celebra el 16 de julio, Día de la Virgen del Carmen, considerada patrona de los pescadores”.

Es sobre este maravilloso mirador natural que se erige esta particular estructura religiosa que homenajea a la Virgen de Fátima, que llama la atención por su forma octagonal y que fue inaugurado en el año 2000.

Detrás de este santuario, quien impulsó su desarrollo, se encuentra el misionero surcoreano Pablo María Kyu Up Choi. En ese sentido, recuerda un reporte publicado en junio de este año en El Telégrafo, la construcción fue posible gracias a los recursos provenientes de la propia comunidad, así como de católicos de Corea del Sur residentes en Ecuador y fuera del país.

Pero este templo, además de su estructura, esconde otros encantos y secretos.

  1. 33 por 33: El templo mide 33 metros de ancho por 33 de largo, algo que simboliza la edad de Cristo al momento de su muerte.

  2. EvangeliosAl ingreso es posible toparse con cuatro columnas que son “ideograma a los cuatro evangelios de la Biblia, (Juan, Lucas, Mateo y Marcos)”, prosigue el reporte de El Telégrafo.

  3. Los 12 apóstoles y las 12 tribus de IsraelAl lado del púlpito es posible visualizar 12 asientos que representan a los apóstoles, mientras que en el techo hay 12 escalinatas que emulan a las tribus de Israel.

  4. Los profetasPor último, otro de los encantos de este templo con fisonomía coreana son las 72 columnas que se perciben en el exterior en una plaza, algo que busca simbolizar a los profetas enviados para anunciar la llegada del Mesías.

  14-  septiembre - 2018