16 de febrero de 2026

Nuestra Señora de la Nube

 


Del sitio Congregación de los Misioneros Oblatos de los Corazones Santísimos:

Nuestra Señora de la Nube, advocación mariana del Ecuador. La imagen de la Virgen María, se presenta como una Reina, en su mano derecha sujeta un cetro; la azucena representa su coraza y el olivo su fruto, símbolo de su vinculación con Israel; su brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús que lleva al Mundo en sus manos. Le sirve de pedestal la luna, el triunfo de María sobre el Islam.

En 1696, el Obispo Don Sancho de Andrade y Figueroa de Quito estaba enfermo y desahuciado por lo que el pueblo de Guálupo, de gran devoción a la Virgen María, decidió organizar una Novena por su salud; una procesión del Rosario salió camino a la catedral el 30 de diciembre y de repente una imagen de María apareció, formada por las nubes. Cerca de 500 personas fueron testigos del maravilloso hecho, mientras el obispo se curó repentinamente. El pueblo católico del Ecuador rinde su tributo de amor a María, con la advocación de Virgen de la Nube.

Al iniciar cada año, concretamente, cada primero de enero miles de creyentes de Ecuador y del exterior llegan a la ciudad de Azogues para venerar y participar de todos los actos preparados por los franciscanos, entre los que se destaca la procesión, que a más de ser un acto de fe, se ha convertido en un fantástico atractivo turístico de propios y visitantes.

En Perú, como un homenaje a la cuna de nacimiento de Sor Antonia Lucía del Espíritu Santo, se decidió colocar éste lienzo para acompañar al Señor de los Milagros en la parte posterior de las Andas Sagradas el 20 de octubre de 1747, ambas salen en procesión multitudinaria en Lima en el mes de octubre, muestra a sus pies, en posición orante el Obispo favorecido de su mano, Sancho de Andrade y Figueroa, sobre el terreno se observa una pequeña iglesia, que algunos identifican como la Parroquia de Guálupo o el Santuario de Las Nazarenas.

Si bien la creencia popular ubica a la Virgen de la Nube como un culto de 1800; la Madre Antonia, fundadora del Monasterio de Las Nazarenas, ecuatoriana de nacimiento, habría traído la devoción en el siglo XVII. En esa época circularon también en el Ecuador muchos óleos retratando a esta Virgen y uno de ellos podría haber llegado al Perú.


15 de febrero de 2026

Somos hermanos de Jesus porque Nuestra Señora escuchó su palabra y la puso en práctica

 

Del sitio El Evangelio del Día:

 La Virgen María fue obediente cuando dijo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Eva, por el contrario, fue desobediente; desobedeció cuando todavía era virgen… De la misma manera, pues, que Eva desobedeciendo fue causa de muerte para ella misma y para todo el género humano, María, teniendo por esposo aquel que ya anteriormente le había sido destinado y siendo sin embargo virgen, obedeciendo llegó a ser causa de salvación para ella misma y para todo el género humano… Porque lo que ha sido atado no puede desatarse sino es deshaciendo, en sentido inverso, las argollas del nudo; de esta manera una primera atadura es desligada por una segunda, y la segunda no hace otro servicio que el de desligamiento con respecto a la primera.

Por eso el Señor dice que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. (Mateo 19,30) También el profeta hace la misma afirmación diciendo: “A cambio de tus padres tendrás hijos”(Salmos 44, 17). Porque el Señor, siendo “el primogénito de entre los muertos” y acogiendo en su seno a los padres antiguos, los hace renacer a la vida de Dios, siendo él mismo “el primero en todo” (Colosenses 1,18) porque Adán se hizo el primero de los muertos. Por eso Lucas comienza su genealogía por el Señor, para hacerla remontar desde Cristo hasta Adán (Lc 3,23s), indicando con ello que no son los padres los que han dado la vida al Señor, sino todo lo contrario, es él quien los ha hecho renacer a través del Evangelio de la vida. Así, de la misma manera, el nudo de la desobediencia de Eva ha sido desatado por la obediencia de María, porque lo que le virgen Eva había atado por su incredulidad, la Virgen María lo ha desatado por su fe. 

14 de febrero de 2026

Meditando el Rosario. Segundo Misterio Luminoso: Las bodas de Caná

Extraído del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Corazones Sagrados:

La hora parece matutina, yo diría que hacia las nueve - quizás antes - porque el campo tiene todavía ese aspecto fresco de las primeras horas del día por el rocío que hace aparecer más verde a la hierba y por el aire aún exento de polvo. 

La estación me parece primaveral pues la hierba de los prados no está quemada por el verano y el trigo de los campos está aún tierno y sin espiga, todo verde. Las hojas de la higuera y del manzano también están verdes, y todavía tiernas, y también las de la parra. Pero no veo flores en el manzano; y no veo fruta, ni en el manzano, ni en la higuera, ni en la vid. Señal de que el manzano ha florecido ya, pero hace poco tiempo, y los pequeños frutos todavía no se ven.

María, agasajada por un anciano que la acompaña - parece el dueño de la casa - sube la escalera exterior y entra en una amplia sala que parece ocupar toda o buena parte de la planta alta.

Creo comprender que los recintos de la planta baja son las habitaciones propiamente dichas, las despensas, los trasteros y las bodegas; mientras que ésta sería el recinto reservado para usos especiales, como fiestas de carácter excepcional, o para trabajos que requieran mucho espacio, o también para colocar holgadamente productos agrícolas. 

Si de fiestas se trata, lo vacían completamente y lo adornan, como hoy, con ramas verdes, esterillas y mesas ricamente surtidas de viandas. En el centro, suntuosamente provista de manjares, hay una de estas mesas; encima, ya preparado, ánforas y platos colmados de fruta. A lo largo de la pared de la derecha, respecto a mí que miro, otra mesa, aderezada, aunque menos ricamente. A lo largo de la pared izquierda, una especie de largo aparador y encima de él platos con quesos y otros manjares (me parecen tortas cubiertas de miel, y dulces). En el suelo, junto a esta misma pared, otras ánforas y tres grandes recipientes con forma de jarra de cobre (más o menos; son una especie de tinajas).

María escucha benignamente a todos; después, se quita el manto y ayuda, bondadosa, a terminar los preparativos del banquete. La veo ir y venir, poniendo en orden los divanes, derechas las guirnaldas de flores, mejorando el aspecto de los fruteros, comprobando si en las lámparas hay aceite. Sonríe y habla poquísimo y en voz muy baja, pero escucha mucho y con mucha paciencia.

Un gran rumor de instrumentos musicales viene del camino (realmente poco armónicos). Todos, menos María, corren afuera. Veo entrar a la novia, toda adornada y feliz, rodeada de parientes y amigos, al lado del novio, que ha sido el primero en salir presuroso a su encuentro.

Y en este momento la visión sufre un cambio. Veo, en vez de la casa, un pueblo. No sé si es Cana u otra aldea cercana. Y veo a Jesús con Juan y otro, que me parece que es Judas Tadeo (pero podría equivocarme respecto al segundo). Por lo que respecta a Juan, no me equivoco. Jesús está vestido de blanco y tiene un manto azul marino. Al oír el sonido de los instrumentos, el compañero de Jesús pregunta algo a un hombre de condición sencilla y transmite la respuesta a Jesús.

- Vamos a darle una satisfacción a mi Madre - dice entonces Jesús sonriendo. Y se encamina por las tierras, con sus dos compañeros, hacia la casa. Me he olvidado de decir que tengo la impresión de que María es o pariente o muy amiga de los parientes del novio, porque se ve que los trata con familiaridad.

Cuando Jesús llega, la persona de antes, puesta como centinela, avisa a los demás. El dueño de la casa, junto con su hijo, el novio, y con María, baja al encuentro de Jesús y lo saluda respetuosamente. Saluda también a los otros dos. El novio hace lo mismo.

Pero lo que más me gusta es el saludo lleno de amor y de respeto de María a su Hijo, y viceversa. No grandes manifestaciones externas. Pero la palabra de saludo: "La paz está contigo" va acompañada de una mirada de tal naturaleza, y una sonrisa tal, que valen por cien abrazos y cien besos. El beso tiembla en los labios de María pero no lo da. Sólo pone su mano blanca y menuda sobre el hombro de Jesús y apenas le toca un rizo de su larga cabellera: una caricia de púdica enamorada.

Jesús sube al lado de su Madre; detrás, los discípulos y los dueños de la casa. Entra en la sala del banquete, donde las mujeres se ocupan de añadir asientos y cubiertos para los tres invitados, inesperados según me parece. Yo diría que era dudosa la venida de Jesús y absolutamente imprevista la de sus compañeros.

Oigo con nitidez la voz llena, viril, dulcísima del Maestro decir al poner pie en la sala: "-La paz sea en esta casa y la bendición de Dios descienda sobre todos vosotros" - saludo global y lleno de majestad para todos los presentes. Jesús domina con su aspecto y estatura a todos. Es el invitado, y además fortuito, pero parece el rey del convite; más que el novio, más que el dueño de la casa. A pesar de ser humilde y condescendiente, es Él quien se impone.

Jesús toma asiento en la mesa del centro, con el novio, la novia, los parientes de los novios y los amigos más notables. A los dos discípulos, por respeto al Maestro, se les coloca en la misma mesa.

Jesús está de espaldas a la pared en que están las tinajas y los aparadores. Por ello, no lo ve, como tampoco ve el afán del mayordomo con los platos de asado que van siendo introducidos por una puertecita que está junto a los aparadores. 

Observo una cosa: menos las respectivas madres de los novios y menos María, ninguna mujer está sentada en esa mesa. Todas las mujeres están — y meten bulla como si fueran cien — en la otra mesa que está pegando a la pared, y se las sirve después de que se ha servido a los novios y a los invitados importantes. Jesús está al lado del dueño de la casa. Tiene enfrente a María, que está sentada al lado de la novia.

El banquete comienza. No falta el apetito, ni tampoco la sed. Los que comen y beben poco son Jesús y su Madre, la cual, además, habla poquísimo. Jesús habla un poco más. Pero, a pesar de ser parco de palabras, no se manifiesta ni enfadado ni desdeñoso. Es un hombre afable, pero no hablador. Si le consultan algo, responde; si le hablan, se interesa, expone su parecer, pero después se recoge en sí como quien está habituado a meditar. Sonríe, nunca ríe. Y, si oye alguna broma demasiado irreflexiva, hace como si no escuchara. María se alimenta de la contemplación de su Jesús, como Juan, que está hacia el fondo de la mesa y atentísimo a los labios de su Maestro.

María se da cuenta de que los criados cuchichean con el mayordomo y de que éste está turbado, y comprende lo que de desagradable sucede.

"- Hijo" - dice bajo, llamando la atención de Jesús con esa palabra "- Hijo, no tienen más vino".

"- Mujer, ¿qué hay ya entre tú y Yo?" - Jesús, al decir esta frase, sonríe aún más dulcemente, y sonríe María, como dos que saben una verdad, que es su gozoso secreto y que ignoran todos los demás.

Jesús me explica el significado de la frase:

- Ese ""ya", que muchos traductores omiten, es la clave de la frase y explica su verdadero significado. Yo era el Hijo sujeto a la Madre hasta el momento en que la voluntad del Padre me indicó que había llegado la hora de ser el Maestro. Desde el momento en que mi misión comenzó, ya no era el Hijo sujeto a la Madre, sino el Siervo de Dios. Rotas las ligaduras morales hacia la que me había engendrado, se transformaron en otras más altas, se refugiaron todas en el espíritu, el cual llamaba siempre "Mamá" a María, mi Santa. El amor no conoció detenciones, ni enfriamiento, más bien habría que decir que jamás fue tan perfecto como cuando, separado de Ella como por una segunda filiación, Ella me dio al mundo para el mundo, como Mesías, como Evangelizador. Su tercera, sublime, mística maternidad, tuvo lugar cuando, en el suplicio del Gólgota, me dio a luz a la Cruz, haciendo de mí el Redentor del mundo.

"¿Qué hay ya entre tú y Yo?". Antes era tuyo, únicamente tuyo. Tú me mandabas, yo te obedecía. Te estaba "sujeto". Ahora soy de mi misión. ¿Acaso no lo he dicho?: "Quien, una vez puesta la mano en el arado, se vuelve hacia atrás a saludar a quien se queda, no es apto para el Reino de Dios". Yo había puesto la mano en el arado para abrir con la reja no la tierra sino los corazones, y sembrar en ellos la palabra de Dios. Sólo levantaría esa mano una vez arrancada de allí para ser clavada en la Cruz y abrir con mi torturante clavo el corazón del Padre mío, haciendo salir de él el perdón para la Humanidad.

Ese "ya", olvidado por la mayoría, quería decir esto: "Has sido todo para mí, Madre, mientras fui únicamente el Jesús de María de Nazaret, y me eres todo en mi espíritu; pero, desde que soy el Mesías esperado, soy del Padre mío. Espera un poco todavía y, acabada la misión, volveré a ser todo tuyo; me volverás a tener entre los brazos como cuando era niño y nadie te disputará ya este Hijo tuyo, considerado un oprobio de la Humanidad, la cual te arrojará sus despojos para cubrirte incluso a ti del oprobio de ser madre de un reo. Y después me tendrás de nuevo, triunfante, y después me tendrás para siempre, tú también triunfante, en el Cielo. Pero ahora soy de todos estos hombres. Y soy del Padre que me ha mandado a ellos".

Esto es lo que quiere decir ese pequeño, y tan denso de significado, "ya".

María ordena a los criados: - Haced lo que El os diga - María ha leído en los ojos sonrientes del Hijo el asentimiento, revestido de una gran enseñanza para todos los "llamados".

Y Jesús ordena a los criados: - Llenad de agua los cántaros.

Veo a los criados llenar las tinajas de agua traída del pozo (oigo rechinar la polea subiendo y bajando el cubo que gotea). Veo al mayordomo echarse en la copa un poco de ese líquido con ojos de estupor, probarlo con gestos de aún más vivo asombro, degustarlo y hablarles al dueño de la casa y al novio (estaban cercanos).

María mira una vez más al Hijo y sonríe; luego, tras una nueva sonrisa de Jesús, inclina la cabeza, ruborizándose tenuemente; se siente muy dichosa.

Un murmullo recorre la sala, las cabezas se vuelven todas hacia Jesús y María; hay quien se levanta para ver mejor, quien va a las tinajas... Silencio, y, después, un coro de alabanzas a Jesús.

Pero El se levanta y dice una frase: - Agradecédselo a María - y se retira del banquete. Los discípulos lo siguen. En el umbral de la puerta vuelve a decir: - La paz sea en esta casa y la bendición de Dios descienda sobre vosotros - y añade: - Adiós, Madre.

La visión cesa.

Jesús me instruye así: - Cuando dije a los discípulos: "Vamos a hacer feliz a mi Madre", había dado a la frase un sentido más alto de lo que parecía. No la felicidad de verme, sino de ser Ella la iniciadora de mi actividad taumatúrgica y la primera benefactora de la Humanidad. Recordadlo siempre: mi primer milagro se produjo por María; el primero: símbolo de que es María la llave del milagro. Yo no niego nada a mi Madre. Por su oración anticipo incluso el tiempo de la gracia. Yo conozco a mi Madre, la segunda en bondad después de Dios. Sé que concederos una gracia es hacerla feliz, porque es la Toda Amor. Por esto, sabiéndolo, dije; "Vamos a hacerla feliz".

Además quise mostrar al mundo su potencia junto a la mía. Destinada a unirse a mí en la carne - puesto que fuimos una carne: Yo en Ella, Ella en torno a mí, como pétalos de azucena en torno al pistilo oloroso y colmo de vida -, destinada a unirse a mí en el dolor - puesto que estuvimos en la cruz Yo con la carne y Ella con su espíritu, de la misma forma que la azucena perfuma tanto con la corola como con la esencia que de ésta se desprende -, era justo unirla a mí en la potencia que se muestra al mundo.

Os digo a vosotros lo que les dije a aquellos invitados: "Dad gradas a María. Por Ella os ha sido dado el Dueño del milagro y por Ella tenéis mis gracias, especialmente el perdón".

13 de febrero de 2026

Nuestra Señora Árabe

 


Del sitio Aleteia:

La imagen de Jesús acurrucado en los brazos de la Virgen María ha sido una fuente inagotable de inspiración para los artistas durante más de dos mil años. Pero quizás sea el pintor Albert Louis Aublet quien realizó la representación más conmovedora.

Casi nada se sabe de la Virgen María, que sostuvo tiernamente en sus brazos al Salvador de la humanidad. La Biblia dice simplemente que era "llena de gracia" (Lucas 1,28) y "bendita entre las mujeres" (Lc 1,42). Pero nada sobre su aspecto, los rasgos de su rostro, la curva de su nariz o el color de sus ojos.

Sin embargo, lo poco que sabemos fue suficiente para inspirar a pintores y escultores, que durante dos mil años han seguido representándola con el Niño Jesús en sus brazos amorosos. Carlo Crivelli, Alberto Durero, Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci, Rafael… Muchos la han representado magníficamente.

Aleteia le invita a contemplar de cerca a una Virgen con el Niño poco conocida: la "Virgen árabe" de Alebert Louis Aublet.

Creada por el pintor francés en 1898 y conservada actualmente en el Museo Diocesano de Płock (Polonia), es quizá una de las "Madonas con Niño" más conmovedoras jamás realizadas.

María está representada en estilo oriental, vestida como las mujeres del norte de África o de Oriente Próximo a finales del siglo XIX. Lleva un vestido oscuro y un turbante azul. Está arrodillada en el desierto, con gesto protector, velando al Niño Jesús.

María mira al Niño con una expresión de puro amor y contemplación. Su rostro expresa una mezcla de ternura maternal y silenciosa premonición sobre el destino de Jesús. El Niño está tendido en el suelo, dormido. Pero su postura, con los brazos abiertos, recuerda la forma de una cruz, presagio de la Pasión y la Resurrección.

La obra desprende una atmósfera de paz y ternura que cautiva a quienes la contemplan, pero también una profundidad espiritual. Vincula visualmente el nacimiento de Cristo (Encarnación) con su posterior sacrificio por la humanidad.

Albert Louis Aublet (1851-1938) fue un pintor académico francés, conocido por sus retratos y obras orientalistas. Este movimiento artístico reflejaba una fascinación por las culturas de Oriente Próximo y del norte de África, a menudo idealizadas por los artistas occidentales de la época. La elección de vestir a María a la manera de las mujeres orientales refleja probablemente esta tendencia orientalista. También podría subrayar una proximidad geográfica y cultural entre la Sagrada Familia y estas tradiciones del vestir.

A diferencia de muchas obras con proporciones idealizadas y cánones de belleza clásicos, el cuadro de Albert Louis Aublet destaca por su singularidad, ofreciendo una representación realista y accesible de la Virgen con el Niño.

Su significado espiritual es también profundamente conmovedor: nos invita a contemplar no solo la maternidad de María y el Salvador de la humanidad hecho hombre, sino también a tocar el plan divino de la Redención con el sacrificio de Cristo en la cruz para la salvación de la humanidad.

08 - enero - 2025

12 de febrero de 2026

Nuestra Señora Inmaculada Concepción de Granada (La Conchita)


Adaptado del sitio Muéstrame tu Rostro:

Cada diciembre, cuando los vientos alisios anuncian el fin de la estación lluviosa, la ciudad colonial de Granada, conocida como la "Gran Sultana", se transforma. Sus calles empedradas, flanqueadas por coloridas fachadas de adobe y teja, se convierten en el escenario de una de las manifestaciones de fe más profundas y visualmente impactantes de Nicaragua. El aire se impregna del aroma a incienso y flores de pascua, el eco de los cantos marianos resuena entre los muros históricos y una atmósfera de solemne devoción envuelve a la comunidad. Este fervor tiene un epicentro claro, un corazón que late con fuerza en el pecho de cada granadino: la veneración a la Inmaculada Concepción de María, encarnada en una imagen legendaria y querida, popularmente conocida como "La Conchita".

Resguardada en el altar mayor de la imponente Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, "La Conchita" no es solo una escultura religiosa; es la patrona de la Diócesis de Granada, un faro espiritual y un símbolo tangible de la identidad cultural de la ciudad. Su presencia trasciende los muros del templo, convirtiéndose en el eje de una tradición centenaria que, si bien se enmarca en la celebración nacional de "La Purísima", adquiere en Granada matices únicos y distintivos. Durante el novenario que precede a la gran fiesta del 8 de diciembre, la imagen recorre las principales avenidas en procesiones diarias, un acto que moviliza a barrios enteros en una demostración de fe comunitaria, donde los altares efímeros adornan las calles y las familias se congregan para recibir su bendición.

Toda gran devoción se cimienta en una historia fundacional, un relato que trasciende el tiempo y se instala en el imaginario colectivo como una verdad revelada. Para los habitantes de Granada, ese relato es la milagrosa llegada de su patrona, una narrativa cargada de misterio y simbolismo divino que explica el origen del profundo vínculo entre la ciudad y su "Conchita". La leyenda, transmitida oralmente de generación en generación y recopilada por historiadores, no es una simple anécdota; es la piedra angular sobre la que se construye una fe que ha perdurado por más de tres siglos.

La historia nos transporta a una mañana del 7 de diciembre de 1721. En las orillas del vasto Lago Cocibolca, también conocido como el Gran Lago de Nicaragua, un grupo de mujeres se afanaba en sus labores diarias de lavado de ropa al final de la histórica calle La Calzada. Su rutina fue interrumpida por un objeto inusual que flotaba en las aguas: un gran cajón de madera, cerrado y de procedencia desconocida. Movidas por la curiosidad, intentaron acercarse para recuperarlo, pero, según cuenta la leyenda, ocurrió un hecho inexplicable. Cada vez que se aproximaban, el cajón se alejaba misteriosamente, como si tuviera voluntad propia y se negara a ser tocado por ellas. Asustadas y convencidas de estar ante un suceso sobrenatural, corrieron a avisar a los frailes franciscanos del Convento de San Francisco, el centro religioso de la ciudad en aquella época.

Los frailes, encabezados según algunas versiones por Fray Toribio de Benavente y Paredes, acudieron al lugar acompañados por una creciente multitud de curiosos. Al llegar a la orilla, presenciaron el mismo fenómeno: el cajón se mantenía esquivo. Sin embargo, cuando los propios religiosos decidieron introducirse en el agua, el comportamiento del objeto cambió radicalmente. Ante el asombro de todos los presentes, el cajón, que antes se resistía, se entregó dócilmente a las manos de los frailes. Este acto fue interpretado de inmediato como una señal divina, una elección deliberada que confería al hallazgo un carácter sagrado y destinado. La noticia se esparció como la pólvora por toda Granada, y la expectación por conocer el contenido del misterioso cofre era inmensa.

Con gran solemnidad, los frailes llevaron el cajón a la parroquia, que hoy es la Santa Iglesia Catedral. Allí, ante la mirada expectante de los feligreses, procedieron a abrirlo. La admiración y la alegría estallaron al descubrir en su interior no una, sino dos imágenes de la Virgen María, ambas talladas con exquisita belleza. El misterio se profundizó y se aclaró al mismo tiempo, pues cada imagen traía consigo su propio destino claramente indicado. Una era la imagen de la Virgen de la Asunción, destinada a la vecina ciudad de Masaya. La otra, la imagen de la Inmaculada Concepción, estaba inequívocamente dirigida a Granada.

Para disipar cualquier duda, la imagen de la Concepción traía prendida en su vestido azul y blanco una estrofa que se ha convertido en un verso sagrado para los granadinos, una promesa y una declaración de intenciones que resuena hasta nuestros días:

"Desde El Castillo he venido
En un cajón embarcada
A la ciudad de Granada
para ser vuestra abogada."

Estrofa tradicional asociada a la imagen

Estas palabras confirmaron su misión: había llegado para ser la defensora y protectora de la ciudad. La escena, como relatan las crónicas populares, fue de un júbilo indescriptible. Se desgranaron rosarios, se elevaron salmos y se cantó con un fervor renovado a la Madre de Dios. Las dos imágenes fueron llevadas en procesión, y mientras "La Conchita" era entronizada en Granada, su compañera de viaje fue llevada a Masaya, donde también se convirtió en un pilar de la fe local, protagonizando sus propios milagros, como el desvío de una corriente de lava del volcán Masaya en 1775.

Los relatos de los milagros atribuidos a la Inmaculada Concepción de Granada son parte fundamental del acervo cultural y religioso de la ciudad. Estas historias, contadas con fervor por abuelos y padres, han cimentado su reputación como refugio seguro ante las catástrofes naturales y las calamidades humanas.

La Erupción del Volcán Cosigüina (1835): Uno de los milagros más recordados ocurrió en 1835, cuando la violenta erupción del volcán Cosigüina, a cientos de kilómetros de distancia, sumió a gran parte de Nicaragua en una oscuridad casi total. Una lluvia de ceniza fina y densa cubrió el cielo durante días, haciendo necesario el uso de lámparas y candelas a plena luz del día. La población, aterrorizada y creyendo que había llegado el fin del mundo, recurrió a su último recurso: la fe. Según relatos transmitidos por generaciones, el obispo organizó una procesión de rogativa. La imagen de "La Conchita" fue sacada de la catedral y llevada por las calles, seguida por el clero y un pueblo que lloraba y rezaba. De repente, en medio de la procesión, una claridad tenue comenzó a filtrarse a través del manto de ceniza. La luz se hizo progresivamente más viva, como un amanecer inesperado, y antes de que la imagen regresara al templo, la lluvia de ceniza había cesado por completo y el sol volvía a brillar. El suceso fue aclamado como una intervención directa y milagrosa de su patrona.

La Plaga de Chapulines: En otra ocasión, una plaga de langostas (chapulines) de una magnitud nunca antes vista amenazó con devastar la región. Nubes de insectos oscurecían el cielo y arrasaban con cada brizna de vegetación, amenazando los cultivos y la subsistencia de la población. El zumbido incesante de los enjambres generaba una atmósfera de tormenta y desesperación. Nuevamente, los granadinos se encomendaron a su Virgen de la Concepción con el mismo fervor sencillo y profundo. La leyenda cuenta que, de manera inexplicable, del sur aparecieron inmensas bandadas de pájaros que se lanzaron sobre las langostas, decapitándolas y cubriendo el suelo con sus restos. La plaga fue erradicada, y el milagro se sumó a la creciente lista de intervenciones divinas de "La Conchita".

El Incendio de Granada (1856): Quizás el milagro más simbólico de su capacidad de resistencia y protección ocurrió durante uno de los episodios más trágicos de la historia de Nicaragua: la Guerra Nacional contra los filibusteros. En 1856, las tropas al mando de William Walker, en su retirada, recibieron la orden de incendiar y destruir por completo la ciudad de Granada. La parroquia, junto con innumerables edificios, fue consumida por las llamas. En medio de ese "mar crepitante de llamas que quemaron los ornamentos, los altares, las imágenes", como lo describen las crónicas, la imagen de la Inmaculada Concepción permaneció milagrosamente intacta. Este hecho no solo fue visto como un milagro de preservación, sino como un símbolo de la indestructibilidad del espíritu de Granada, encarnado en su patrona. Ella sobrevivió al fuego, al igual que la fe y la identidad de su pueblo.

11 de febrero de 2026

Nuestra Señora de Lourdes del Bronx


 Traducido del sitio The Bronx Journal:

 La gruta de Nuestra Señora de Lourdes en la iglesia de Santa Lucía es un refugio seguro para muchos habitantes del Bronx y una forma de experimentar el fenómeno espiritual sin tener que viajar a Francia. Inspirada en la famosa gruta de Lourdes, en Francia, la gruta del Bronx se construyó en 1939 cerca de Allerton Avenue. La original se creó tras las múltiples apariciones de la Santísima Virgen María que se registraron a mediados de la década de 1850 en Francia.

Tres mujeres contemplan los milagros de Nuestra Señora de Lourdes. Una se arrodilla y reza frente a las velas, otra toca el agua bendita que fluye a través de las piedras, mientras que otra espera su turno.

La famosa estatua de Bernadette o "Señora", que tuvo visiones de la Virgen María. Cuando visitan el lugar, las personas traen flores para colocarlas alrededor de la Señora en señal de amor y respeto. En algunos casos, acuden para expresar su gratitud si el santuario les ha curado de alguna manera.

Las personas colocan velas delante de las piedras y las encienden para rezar por el descanso eterno de las almas. El memorial contiene los nombres de muchas personas que fallecieron en la parroquia.

El reverendo Pasquale T. Lombardo, fundador de la iglesia de Santa Lucía y la persona que se inspiró para recrear la gruta después de un viaje a Francia.

Sabrina Olavarria 

10 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Guardiana de Corazones

 


Traducido del sitio Relevant Radio:

"¡No es culpa mía!" La excusa humana original.

El padre Simon comienza con algunas citas bíblicas:

Adán culpó a Eva. Eva culpó a la serpiente. Aarón dijo que el becerro de oro "simplemente salió" del fuego.

Él llama a esto "uno de esos testimonios de la estupidez humana" que secretamente le encanta. La cuestión es que siempre nos ha costado asumir la responsabilidad por el pecado. Y, sin embargo, Dios sigue persiguiéndonos con misericordia... en última instancia, a través de la Cruz.

Desnudos y asustados... espiritualmente hablando.

El padre Simon reflexiona sobre la "desnudez" de Adán y Eva tras el pecado.

"Estaban desnudos espiritualmente... ya no se encontraban en estado de gracia santificante".

Cuando no estamos revestidos de la gracia de Dios, somos vulnerables. Es entonces cuando el diablo aprovecha para atacar. Necesitamos la gracia como necesitamos abrigos de invierno en Wisconsin.

La costilla protege el corazón

El padre Simon recurre a un midrash, una interpretación judía de la creación de la mujer:

  • Eva no fue creada de la cabeza de Adán (para gobernarlo).

  • Ni de sus pies (para ser gobernada por él).

  • Sino de su costado... para caminar con él.

Entonces llega el momento revelador:

"La costilla protege el corazón".

Así, en el matrimonio, en la familia, en la fe... El padre explica que los hombres protegen del exterior, pero las mujeres protegen el interior. Protegen el corazón.

Y María es la expresión perfecta de eso.

María, Madre de la Iglesia y de nuestros corazones.

Este es el verdadero corazón (nunca mejor dicho) del episodio.

  • María fue la primera miembro de la Iglesia.

  • En un momento dado, Ella era toda la Iglesia.

Recibió a Cristo, en cuerpo y alma, y permaneció fiel al pie de la Cruz.

"María guarda el corazón de la Iglesia... porque Ella es el corazón".

El padre Simon relaciona esto con los iconos de la coronación: María sentada entre el Padre y el Hijo, coronada como Reina del Cielo. Esa no es solo su coronación... también es la nuestra. Estamos unidos a Ella, a la Iglesia, a través del bautismo, la Eucaristía y la gracia.

🧠 + 💖 = Iglesia real

El padre explica:

  • La Iglesia debe ser intelectualmente fuerte (¡sí, estudiad teología!)

  • Pero también tierna, maternal y amable (como María).

¿Si perdemos la amabilidad? ¿La compasión? ¿La calidez de la Iglesia? Entonces habremos perdido algo esencial.

Así que sí... defendamos la fe. Pero seamos también el tipo de católicos que hacen que la gente diga: "¡Es el gusano más sabroso que he visto nunca en un anzuelo!" (metáfora del padre Simon).

María no solo vela por la Iglesia, sino también por ti. Es la costilla que protege tu corazón. La primera cristiana. La Reina del Cielo. Y la Madre que siempre te da la bienvenida a casa.

María, Madre de la Iglesia... ¡Ruega por nosotros!


9 de febrero de 2026

Icono de la Madre de Dios Glinskaya (Nacimiento de Nuestra Señora)


Traducido del sitio Deva Maria:

 Este icono, "NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA", apareció milagrosamente a principios del siglo XVI ante unos apicultores que estaban instalando colmenas en el bosque. 

En 1648, en el lugar de la aparición del icono, se fundó el monasterio de Glinsk, que recibió su nombre de los benefactores del monasterio, la familia de boyardos Glinski, propietarios de los terrenos circundantes. 

El icono de la Madre de Dios se hizo famoso por sus múltiples curaciones. Lamentablemente, en la actualidad, el milagroso icono de la Madre de Dios se ha perdido. 

En el antiguo icono de la Madre de Dios hay tres imágenes separadas entre sí por contornos especiales: el justo Joaquín, la justa Ana y la sirvienta que sostiene en sus brazos a la Virgen María. En las listas modernas, estas imágenes no están separadas, pero una característica distintiva de todos los tipos de iconos de Glinsk es la imagen de Dios Sabaoth en la parte superior. 

La ermita de la Santa Natividad de la Virgen María de Glinsk, tras décadas de olvido y ruina, fue devuelta a la Iglesia en 1994. Se encuentra en Ucrania (diócesis de Konotop): pueblo de Sosnovka, distrito de Glukhov (cerca de la frontera de Ucrania con Rusia).

8 de febrero de 2026

Como Nuestra Señora educa a la princesa Juana de Francia

 

Del sitio María de Nazaret:

Santa Juana de Francia (1464-1505) fue hija del rey Luis XI y de la reina Carlota de Saboya. A la edad de doce años, fue obligada a casarse con el duque Luis de Orleans y nunca aceptaría esta unión forzada. Cuando en 1498 accedió al trono de Francia, pidió a Roma que declarara nulo su matrimonio.

Juana, liberada de sus deberes matrimoniales, fundó entonces en Bourges la Orden de la Virgen María (las Anunciadas). Durante las apariciones, la Virgen María enseñó a Juana tres cosas capaces de hacerla avanzar en el camino para agradar a Dios y unirse a Cristo: 

  • la escucha de la Palabra de Dios, 

  • la meditación de la Pasión de Cristo, 

  • el amor a la Eucaristía.

El confesor de Juana refiere que la Virgen también le pidió que fuera pacificadora allí donde estuviera; que fuera su abogada con sus conversaciones y palabras; que buscara establecer la paz entre todos aquellos entre quienes vivía; que no dijera nada más que palabras de paz; que se preocupara por la salvación de las almas; que se esforzara por no escuchar palabras calumniosas, por perdonar siempre, por disculpar siempre. Hacer esto es un camino de vida.

Hermana Marie-Emmanuel
Monasterio de la Anunciada


 

7 de febrero de 2026

Meditando el Rosario. Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús

 Del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Extraído del sitio Difusión de la Obra de María Valtorta:

Juan, después de haberle mirado atentamente con su ojo penetrante, exclama: “He aquí el Cordero de Dios. ¿Cómo es que viene a mí mi Señor?”. 

Jesús responde lleno de paz: “Para cumplir el rito de penitencia”.

 Juan: “Jamás, mi Señor. Soy yo quien debe ir a Ti para ser santificado, ¿y Tú vienes a mí?”. 

Y Jesús, poniéndole una mano sobre la cabeza, porque Juan se había inclinado ante Él, responde: “Deja que se haga como deseo, para que se cumpla toda justicia y tu rito se convierta en el inicio de otro misterio mucho más alto y se anuncie a los hombres que la Víctima está en el mundo”. 

 Juan le mira con los ojos dulcificados por una lágrima y le precede hacia la orilla. Allí Jesús se quita el manto, la túnica, y la prenda interior quedándose con una especie de pantalón corto; luego baja al agua, donde ya está Juan, que le bautiza vertiendo sobre su cabeza agua del río, tomada con una especie de taza que lleva colgada del cinturón y que a mí me parece como una concha o una media calabaza secada y vaciada. Jesús es exactamente el Cordero. Cordero en la pureza de la carne, en la modestia del porte, en la mansedumbre de la mirada. 

Mientras Jesús remonta la orilla y, después de vestirse, se recoge en oración, Juan le señala ante las turbas y testifica que le ha reconocido por el signo que el Espíritu de Dios le había indicado como señal infalible del Redentor. Pero yo estoy polarizada en mirar a Jesús orando, y solo tengo presente esta figura de luz que resalta sobre el fondo de hierba de la ribera. 

Escrito el 3 de Febrero de 1944

 

6 de febrero de 2026

Nuestra Señora de Cuatrovidas


 Traducido del sitio SOS Família & Juventude:

 El 25 de julio es la fiesta de la Virgen de Cuatrovidas, patrona de Bullullos, España. En el lugar donde se esperaba encontrar solo una fuente de agua, se encontró una fuente de gracias para toda la región.

 Se cuenta en Bollullos que, en tiempos antiguos, la imagen de la Santísima Virgen, su actual patrona, fue encontrada dentro de un pozo, en una localidad conocida como Cuatrovidas. En aquella ocasión, fue un pastor de ovejas, agotado y sediento, quien se acercó al pozo y lo vio iluminado por una luz misteriosa. La noticia se extendió por toda la región, muchos acudieron a investigar y, al adentrarse en el pozo, ¡encontraron la imagen milagrosa dentro de una pequeña cueva!

En las proximidades del pozo también había un monasterio. Muchos años antes, este edificio había sido construido para ser una mezquita musulmana. Sin duda, fue para ocultar la imagen de estos invasores árabes que se escondió en el pozo.

 Tatiana Correa

5 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Madre de los Pecadores

 


Del sitio Aleteia:

Entre los títulos de la Santísima Virgen María está la de madre de los pecadores, pero ¿por qué le llamamos así? Es obvio que se trata de un regalo de Dios

Quien se acoge a la Virgen María y recurre a Ella en sus necesidades nunca quedará defraudado, afirman los santos. Es tan poderosa y efectiva su intercesión ante su divino Hijo que podemos llamarla Madre porque lo es realmente. Pero lo que más impresiona al alma es que es madre de los pecadores arrepentidos.

4 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Alegría de los Cielos (Himno)


 Del sitio Tesoros de la Fe:

Es el título en castellano del "Hanaq Pachaq kusikuynin", uno de los himnos más antiguos dedicados a la Virgen en América Latina de los que se tienen notación, y maravillosa muestra de la predilección de la Santísima Virgen por el Nuevo Continente

Cuando un niño comienza a hablar, sus primeros balbuceos son recogidos con avidez por la familia, como señales precursoras de lo que podrá ser su personalidad adulta. Un interés semejante pero en sentido retrospectivo, nos despiertan ciertas obras del pasado llegadas hasta nuestros días, que nos permiten conocer cómo fueron los comienzos de la vida de determinados pueblos, naciones o áreas de civilización, cuando recién entraban al escenario de la Historia.    

Es muy interesante, por ejemplo, conocer cómo comenzó a esbozarse aquella inmensa realidad católica y mestiza surgida en el siglo XVI, hija de la conquista y evangelización del Nuevo Mundo, que es hoy América Latina; no sólo para saber hacia dónde apuntaban esas primeras manifestaciones de su identidad cultural, sino porque tal indagación adquiere especial interés en un momento en que crece en nuestro continente la confusión general y pesadas amenazas ensombrecen su horizonte, tornando difícil discernir hacia dónde nos encaminamos.

Cabe al Perú el honor de haber sido cuna de la más célebre música sacra que brotó de América recién evangelizada, con el nombre de Hanaq Pachaq kusi­kuy­nin, que en quechua significa “Alegría del Reino de los Cielos”. Es un himno procesional, uno de los más antiguos cánticos polifónicos dedicados a la Santísima Virgen en tierra americana, demostrando la temprana predilección de la Madre de Dios por aquel Nuevo Mundo que los Papas calificaron como “el continente de la esperanza”. El nombre de su autor no llegó hasta nosotros, pero por su forma de redacción, se especula que haya sido un aventajado estudiante indígena, ignorado de los hombres pero no de Dios y Nuestra Señora.    

El himno fue compuesto hacia 1610. El misionero franciscano fray Juan Pérez de Bocanegra le dio la notación musical “para que lo canten los cantores en las procesiones, al entrar en la iglesia”. Figura al final de un Ritual formulario e Institución de Curas compuesto por el mismo religioso y publicado en Cusco en 1631. La letra del Hanaq Pachaq kusikuynin fue recuperada por los padres jesuitas de Urcos, especialistas en el quechua litúrgico antiguo. El manuscrito original se conserva en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz, y existe también una partitura impresa original en la Biblioteca Nacional del Perú.

Fray Juan de Bocanegra fue párroco de Andahuaylillas, en Quispicanchis, al sur del Cusco. La parroquia se sitúa frente al monte Qoriorqo (Cerro de oro), así llamado por las famosas minas que existieron en el área. Dotado de gran talento artístico, aquel misionero amplió la iglesia de la localidad y la embelleció, al punto de ser hoy llamada la “Capilla Sixtina de los Andes”. Y hacia 1610 el mismo misionero mandó construir en el templo dos órganos que figuran entre los más antiguos de América y han sido recientemente restaurados.

Todo indica que ese himno cargado de ternura y unción fue cantado por primera vez en aquella iglesia. Su letra dulce y profunda, y su música, suave y sublime revelan tanto el talento de la raza indígena como su admirable capacidad para establecer una relación intensamente filial con Nuestra Señora y su divino Hijo.

Además del “Ritual formulario” que contiene el Hanaq Pachaq kusikuynin, Fray Bocanegra escribió la primera gramática fonética hispano-quechua. Fue también canónigo magistral de la catedral del Cusco y administrador de los inmensos bienes del marquesado de Santiago de Oropesa, cuyo título nobiliario fue creado por el rey Felipe III de España para la descendencia real incaica por la línea femenina de María de Loyola y Coya-Inca.

La administración del Marquesado confiada a Fray Bocanegra era, por tanto, un cargo honrosísimo y de la mayor importancia. Por eso admira ver que, a pesar de sus numerosas y tan importantes ocupaciones, el erudito religioso tuvo, sin embargo, la sensibilidad de alma necesaria para entender y musicar esa tierna plegaria indígena, al mismo tiempo humilde y maravillada.

En Hanaq Pachaq kusikuynin, los fieles preguntan a la Madre de Dios cuál es el lugar que su Hijo reserva a los mortales en el Reino de los Cielos. Los versos iniciales, los más cantados, son dirigidos a Nuestra Señora: "Hanaq pachaq kusikuynin, waranqakta much’asqayki, yupay ruru puquq mallki, runakunap suyakuynin, kallpannaqpa q’imikuynin, waqyasqayta". (Oh, Alegría del Cielo por siempre te adoraré, árbol florido que nos das el Fruto Sagrado, esperanza de la Humanidad, fortaleza que me sustenta estando yo por caer).

"Uyariway much’asqayta, Diospa rampan, Diospa maman, yuraq tuqtu haman­q’ayman, yupasqalla qullpasqayta, wawaykiman suyusqayta, rikuchillay". (Toma en cuenta mi veneración, Tú, mano guiadora de Dios, Madre de Dios, Floreciente amancaicito de tiernas y blancas alas, mi adoración y mi llanto; a este tu hijo hazle conocer el lugar que le reservas en el Reino de los Cielos).

En la segunda mitad del siglo pasado no faltaron tentativas por parte de la izquierda ecologista y liberacionista para sustituir la letra del Hanaq Pachaq kusikuynin por otra indigenista y neopagana. Pero felizmente, serias y meritorias investigaciones para esclarecer su contenido original permitieron identificarlo plenamente y mantener así intacta esta joya de la devoción a Nuestra Señora en Sudamérica.    

El renovado aprecio por nuestras raíces cristianas es una señal alentadora para nuestros días tan conturbados, cuando de México a la Patagonia, corrientes neo revolucionarias, abiertamente apoyadas por la izquierda seudo católica, intentan nuevamente precipitar a América Latina en las tinieblas del marxismo y del neo tribalismo. Pero esta arremetida viene encontrando un escollo insalvable en la fe popular, que tiene en la devoción a la Santísima Virgen y a los santos perua­nos su escudo protector indestructible.

Por la intercesión de Nuestra Señora, las tres Américas saldrán de las convulsiones actuales purificadas y encaminadas de lleno hacia la realización de su misión providencial, que es resplandecer como el Continente de la Fe en el Reino de María previsto en Fátima, espejo de la “Alegría de los Cielos”.     

 Santiago Fernández

3 de febrero de 2026

Nuestra Señora Mater Populis Fidelis

 


Del sitio Vaticano News:

La Virgen María, de pie junto a la cruz, recibió una misión maternal que ejerce cuidando con amor materno a los hermanos de su Hijo. Su corazón de madre, transfigurado por su plena participación en la gloria divina, ama profundamente a cada uno de sus hijos y busca los caminos para acercar el consuelo de su cercanía y el poder de su intercesión maternal. La devoción mariana es la respuesta humana a este desbordante amor materno. Como el discípulo amado, el cristiano recibe a María y la lleva entre sus cosas más íntimas.

Mater Populi Fidelis quiere ser –según afirmó el cardenal Fernandez en su presentación a los medios– un canto a la devoción popular mariana. Para captar esta intención de sus redactores, es útil leer el texto a la luz de los seis párrafos de la Presentación que lo precede. Allí se explica el contexto en el que hay que interpretar esta Nota doctrinal dedicada a clarificar el uso de algunos títulos marianos relativos a la maternidad de María respecto a los creyentes. Considera a la devoción mariana como un tesoro de la Iglesia y la ve expresada sobre todo en la piedad del Pueblo Fiel de Dios, especialmente en los pobres, que en el rostro de María encuentran la ternura y el amor de Dios y en Ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. También el último punto del documento llama a contemplar la piedad mariana popular que suscita la cercanía de María y cita las bellas palabras con que la Conferencia de Aparecida expresa el hondo valor teologal de esta experiencia. Quiere contemplarla, no para corregirla, sino para valorarla, admirarla y alentarla, ya que expresa la confianza en Dios que el Espíritu Santo suscita.

Sin embargo, la necesidad de clarificar algunos títulos marianos nace de la actividad de grupos cuya devoción mariana no expresa las mismas características de la devoción popular, sino que proponen un determinado desarrollo dogmático que por su falta de armonía puede confundir la fe de los fieles sencillos. Las propuestas de estos grupos, muy activos en las redes y algunos con cierta beligerancia, muchas veces expresan un maximalismo mariológico bajo el cual puede leerse una eclesiología preconciliar.

Para interpretar adecuadamente Mater Populi Fidelis es necesario reconocer esta diversidad de sujetos: la piedad popular mariana y la devoción de grupos eclesiales que no expresan bien la armonía del mensaje cristiano. El documento llama a apreciar la piedad popular mariana, que tanto valora la presencia de María en la vida cristiana. De hecho, si contemplamos estos dos milenios de misión maternal de María vemos que siempre estuvo rodeada de un halo de exuberancia afectiva. De Maria nunquam satis dice la famosa expresión atribuida a San Bernardo. El cardenal Newman, recientemente nombrado doctor de la Iglesia, explicaba que la devoción mariana toca los afectos más profundos del corazón humano y despierta energías que no son fáciles de controlar. Además, el amor verdadero comporta cierta tendencia a la exageración: “para hablar con franqueza, yo no daría mucho por un amor que nunca exagerara” (Carta a Pusey, Ed. Encuentro, 103). En el ámbito de los sentimientos y las pasiones la vida no conoce límites precisos. El Papa Francisco es consciente de eso cuando explica que “las cosas bonitas que la Iglesia y los santos dicen de María… son expresiones de amor como un hijo a la madre… el amor siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor” (Audiencia general, 24 de marzo de 2021).

Pero no todos los desbordes nacen del mismo cauce. Hay un maximalismo mariano que poco tiene que ver con la vitalidad de la piedad popular. Por ejemplo, no es lo mismo el título Reina del Cielo en los labios de un creyente sencillo en un santuario que esa expresión en el contexto de quienes insisten en la devoción a Cristo Rey como un signo de la vocación de la Iglesia a ser rectora de los destinos de la humanidad. Se trata de grupos que conjugan su admiración a María con posturas que no terminan de recibir la eclesiología del Concilio Vaticano II y que muestran poca sensibilidad frente a la necesidad de encontrar formulaciones doctrinales que sean significativas en los tiempos actuales. En el peor de los casos, la exaltación de María se vuelve caldo de cultivo de los clericalismos.

Sobre el título Corredentora el documento reconoce que se ha usado con naturalidad durante siglos, pero considera que en el contexto actual su uso resulta inoportuno porque, si no se lo explica adecuadamente, puede dar la idea de una acción de María de algún modo independiente de la de Cristo. No sería un verdadero honor a la Madre presentarla desplazando al Hijo de su lugar exclusivo. Esto no niega la incomparable participación de María en la obra redentora del Hijo. Sólo pide que se evite esa expresión por las resonancias confusas que ofrece. Como afirmó en una entrevista Joseph Ratzinger: “una intención correcta se expresa con un vocablo erróneo” (Dios y el mundo, Sudamericana, 2005, 288). Es llamativo la cantidad de veces que el documento usa la expresión “la cooperación de María en la obra de la redención”. Puede pensarse que intenta rescatar con una terminología más adecuada lo que puede haber de válido en el título Corredentora.

También sostiene que el título de Mediadora debe usarse con prudencia, considerando siempre que se trata de una mediación participada de la única mediación de Cristo (cf. n.28). Más reservas presenta al título Mediadora de todas las gracias, aclarando que la maternidad de María en el orden de la gracia debe entenderse como dispositiva y que cualquier lenguaje sobre su ‘mediación’ en la gracia debe entenderse en analogía remota con Cristo y su mediación única” (n.53).

Esta Nota doctrinal, que por llevar la firma del Papa pertenece al magisterio ordinario de la Iglesia, también puede ser entendida como un capítulo más de la profunda reformulación que afecta a la mariología desde el Concilio Vaticano II. Es sabido que en el aula conciliar colisionaron dos posturas contrapuestas que se resolvieron aceptablemente en el capítulo VIII de Lumen Gentium al presentar a María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Si bien la mariología del Concilio es ampliamente admitida, hay tópicos que se siguen discutiendo y requieren una mayor maduración para ofrecer una formulación a la altura de estos tiempos. Uno de ellos es el influjo salvífico de María en la vida de los creyentes, al que se lo suele denominar maternidad espiritual o –especialmente desde Redemptoris Matermediación materna.

La aparición de este documento magisterial demuestra la actualidad del tema y la necesidad de que los teólogos trabajen en explicar de un modo culturalmente adecuado la participación de la Virgen en la única mediación histórico-salvífica de Cristo. Esta necesidad fue claramente presentada por la Pontificia Academia Mariana Internacional a principios del siglo XXI en su carta a los cultivadores de la mariología, que expone una propuesta en favor de la mediación mariana. Allí se explica que no se trata de regresar al enfoque preconciliar, ya superado, sino de avanzar en el camino del Concilio como hizo San Juan Pablo II en Redemptoris Mater y escuchando atentamente al sensus fidei fidelium (cf. La Madre del Signore… n.52).

Esta es la huella en la que es conveniente leer a Mater Populi Fidelis. No quiere ser un documento que obstaculice la devoción a María. Por el contrario, reconoce que Ella está como Madre en el corazón del Pueblo Fiel y quiere custodiar esa presencia de posibles instrumentalizaciones. Su intención es ofrecer un marco doctrinal para profundizar en el conocimiento del lugar único y singular de la Virgen en la salvación de la humanidad contemplando la piedad popular mariana que, como enseñó Francisco, siempre será “un lugar teológico al que debemos prestar atención” (Evangelii Gaudium 126). Clarificado el uso de estos títulos marianos, queda para los teólogos el desafío de formular la mariología vivida por el pueblo sencillo, que ama a la Madre y se siente amado por Ella, la ve siempre junto al Hijo trabajando con amor materno por la salvación, y “lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (Evangelii Gaudium 285). 

Enrique Ciro Bianchi
Profesor de mariología
Facultad de Teología de Buenos Aires

2 de febrero de 2026

Purificación de Nuestra Señora


Adaptado del sitio Fundación Cari Filii:

El 2 de febrero, el mismo día de la Presentación de Jesús en el Templo se celebra la Purificación de la Virgen. Aunque era pura por nacimiento y libre de pecado, siguió al pie de la letra la ley judía. La Ley de Moisés contemplaba de manera precisa lo que una mujer judía como María debía hacer: "Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días; será impura como en el tiempo de sus reglas. Al octavo día será circuncidado el niño en la carne de su prepucio; pero ella permanecerá todavía 33 días purificándose de su sangre. No tocará ninguna cosa santa ni irá al santuario hasta cumplirse los días de su purificación

De este modo, 40 días después del parto la Virgen cumplió con la ley judía, a la vez que el niño Jesús era presentado en el templo.

La Purificación de la Virgen María es la fiesta mariana más antigua de la liturgia y una de las más antiguas de la Iglesia. En Jerusalén ya se celebraba a finales del siglo IV. Más adelante, ya en el año 542, durante el mandato de Justiniano, comenzó a celebrarse el 2 de febrero, justamente 40 días después del 25 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesús. Hasta el siglo VII no se introdujo esta fiesta en Occidente, aunque a finales de este siglo ya estaba bastante extendida. Mientras que en Oriente, al coincidir con la Presentación de Jesús en el templo, la fiesta tenía un carácter más cristológico, en Occidente tenía un mayor acento mariano.