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28 de noviembre de 2023

Nuestra Señora de Caacupé de Pedro Juan Caballero

 

Del sitio Aleteia:

La ciudad de Pedro Juan Caballero, Departamento de Amambay, considerada como terreno fértil para el crimen organizado, tiene desde el pasado fin de semana la imagen de la Virgen María más grande de Paraguay, en su advocación de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé.

La Virgen más grande del Paraguay fue inaugurada el pasado fin de semana frente al campo de exposiciones y ferias de la Asociación Rural del Paraguay (ARP).

La imagen tiene un total de 25 metros de altura y supera a la de María Auxiliadora que se sitúa a la entrada de la Ciudad de Concepción. Su base, está construida con rocas que representan a la Cordillera de Amambay.

La enorme escultura fue construida por el artista plástico local, Anicio Vera, quien explicó que el trabajo demoró unos tres meses.

La Virgen de Caacupé de Pedro Juan Caballero, también es la más grande del mundo que hace referencia a esta advocación mariana. Con su instalación, se busca crear un punto de referencia para grandes celebraciones religiosas en el Departamento de Amambay.

Durante la inauguración de la imagen mariana, Eulalio Gómez, presidente de la ARP, manifestó que fue un aporte para el pueblo. Dijo que había "una necesidad imperiosa" de instalar una imagen positiva de la región y nada mejor que en ese punto, que es la entrada y salida de la ciudad.

Por su parte, el obispo de Amambay y Concepción, monseñor Miguel Ángel Cabello, dijo en su homilía, que Pedro Juan Caballero siempre se caracterizó por su "devoción mariana" y tiene un "cariño especial" por la Virgen de los Milagros de Caacupé.

"Va a ser un punto de devoción, de recogimiento, para nuestra gente de aquí", celebró.

Del acto de inauguración que fue precedido por una misa, participaron autoridades locales y de la ARP, Caballero de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) y la feligresía en general.

Pedro Juan Caballero es una ciudad situada al norte del Paraguay, en Departamento de Amambay, a unos 452 kilómetros de Asunción y se separa mediante una avenida de Ponta Porã, Estado de Mato Grosso do Sul, Brasil.

La condición de frontera seca con el Brasil, hace que en esta zona tenga una fuerte presencia de grupos criminales como el Primer Comando Capital (PCC), el Comando Vermelho, entre otros, que se disputan los territorios con mucha violencia.

Según datos de la Policía Nacional, al cierre del primer semestre del 2019, en Amambay se registraron 76 homicidios, en su mayoría vinculados al narcotráfico.

A pesar de que los grupos criminales están presentes en esta región, Pedro Juan Caballero alberga a una gran cantidad de fieles católicos con devoción mariana.

3 de marzo de 2023

Nuestra Señora de Itacuá

Del sitio Encarnación.com:

La Virgen de Itacuá, es una de las advocaciones marianas más importantes de la región llamada también “Virgen de los pobres”. Cuenta con un santuario ubicado a 9 km del casco urbano de la ciudad de Encarnación.

A ambos costados del santuario hay escalinatas que conducen a una gruta que da al río Paraná, en la que se venera una imagen de la Virgen de Itacuá.

Tiene un santuario en la que hay una gruta que contiene la imagen de la Virgen de Itacuá, ubicado a 9 km del casco urbano de la ciudad de Encarnación.

Según cuentan, la Virgen se le aparecía a las personas cuando cruzaban por el lugar, para ayudarles a no chocar con las rocas del lecho del río, que son muchas en esa parte del río y que constituían un peligro para la seguridad de los barcos.

A principios del siglo XX, mediante gestiones de misioneros del Verbo Divino se instaló en la gruta una pequeña imagen de la Virgen traída desde Europa, con lo que la costumbre de peregrinar hasta el lugar cobró fuerza.

La fecha en que se celebra la llegada de la Virgen de Itacuá es el 8 de diciembre (coincidiendo con la Inmaculada Concepción de María, al igual que otras encarnaciones de la misma como ser la Virgen de Caacupé en Paraguay o la Virgen de Guadalupe en México), llegando a convocar a miles de feligreses para el comienzo de la solemne misa que se celebra en el Santuario.

A diario decenas —o inclusive cientos— de personas llegan al santuario para orar, cumplir promesas o simplemente por motivos turísticos.

El Santuario se encuentra en la saliente de tierra llamada “Punta Itacua”, ubicada a 9 km al sudeste del casco histórico de la ciudad de Encarnación. Además en las cercanías se encuentra el Museo de Itacua, muy conocido en la región, por contener valiosos objetos de tiempos del presidente Carlos Antonio López y de los jesuitas.

El Santuario de la Virgen de la Itacuá, una alternativa para los que visitan Encarnación, está ubicado a 8 kilómetros del Centro de Encarnación, departamentos de Itapúa. Lindante con las aguas del Río Paraná, se convierte en uno de los sitios favoritos de los que visitan el sur del país.

Las características particulares del lugar hacen del mismo un sitio de paz, con un gran paisaje. El santuario recibe diariamente a cientos de visitantes del país y del extranjero.

La estructura del Santuario de la Virgen se combina con un diseño similar al de un barco. Además cuenta con un mirador con aproximadamente 20 metros de altura, a orillas del caudaloso Paraná.

Además del Santuario, se puede apreciar en el lugar una gruta ubicada frente al río. La misma cuenta con una imagen de la que muchos llaman la “milagrosa Virgen de Itacuá”.

Al momento que alguna embarcación pase por la gruta, el capitán hace sonar la bocina para saludar a la imagen de la gruta, como símbolo de respeto.

A diario cientos de turistas acuden al lugar. El oratorio se encuentra a 8 kilómetros de la zona céntrica de la ciudad.

11 de julio de 2022

Nuesra Señora del Paso de Itapé

Del sitio del Academic:

El 16 de diciembre del año 1954, la ciudad de Itapé esperaba la visita de la imagen de la Virgen de Caacupé. El día 18 de diciembre llegó la virgen al pueblo de Itapé, proveniente de Villarrica (a 17 kilómetros). En ese trayecto los peregrinos debían cruzar un río, que se encontraba con las aguas bajas por tener poco caudal. El lugar del cruce se denomina "Paso Tuya". Al hacer este cruce la capa de la virgen rozó las aguas. Una de las peregrinas mojó a su hijo enfermo con agua debido al calor, y al parecer luego de esto su hijo sanó. Es por ello que se cree que el agua del río está bendecida. Los tres dias que permaneció en el pueblo la Imagen Sagrada, fueron de penitencia y de perdón, ya que los habitantes del pueblo se confesaron y tomaron la comunión. 

Con el tiempo, las personas comenzaron a peregrinar al Paso Tuya, donde se hacían ceremonias y se rezaba al considerarlo un lugar milagroso.

Considerando que muchas personas del pueblo y de otros lugares acudían al Paso, en memoria del cruce por él de la Virgen en fecha conocida, los señores Francisco Antonio Molas y Juan Esteban Alfonso Molas consultaron entre sí sobre lo que se podía hacer en este lugar para que las visitas se hicieran con mayor devoción. Pensaron colocar un gran tablero con la inscripción: "Por este lugar pasó la Virgen de Caacupé". 

El señor Juan E. Alfonso opinó que se lo reemplazara con una gran cruz. Para el efecto reunió a la comisión del Barrio de la Inmaculada Concepción, en cuya jurisdicción se halla el Paso de la Virgen . De inmediato elevaron una nota al señor Cura Párroco, solicitando la realización del deseo expresado. El padre Arzamendia aceptó la proposición, confirmándolo con su firma y sello. 

Al mismo tiempo expidió una nota a la Comisión del Barrio en que autorizaba que se pidiera contribución para sufragar los gastos de la erección del monumento. Adquiridos los medios materiales para llevar a efecto la obra, se buscó el técnico que la dirigiera, ofreciéndose voluntariamente el señor César Alfonso Ramos. En poco tiempo, la obra estuvo terminada, estimulando una vez más la fe del vecindario y de la caravana de peregrinantes que ya por entonces afluían al lugar. El 8 de diciembre de 1955 se bendijo el lugar. Así comenzó la historia de la Virgen del paso, como la denominó Monseñor Dr. Agustín Rodriguez, y con este nombre se la venera. 

En marzo de 1956 se comentaba en el Paso de la Virgen entre varios vecinos del pueblo y otros peregrinantes, la enorme escasez de carne en la comarca, en esos días. El tema había sido materia de general preocupación, pues los vecinos se trasladaban de un punto a otro, inútilmente, en busca de alimento. El día 7 de marzo se escuchó un ruido bajo el agua, sin que en la superficie de la misma se descubriera el motivo causante del extraño ruido. Mas un rato después se pudo constatar que la superficie del agua del río, en la parte que da al frente del monumento, estaba cubierto de millares de peces. Se atribuyó este hecho a un milagro concedido por la Virgen, pues ya había pasado en mucho la época del viaje de los peces en cardumen. 

El señor Genaro León, vecino de la ciudad de Asunción y esposo de doña Concepción Garay, oriunda de Itapé, se había propuesto proveer a la sustitución de la Estampa de la Virgen que se veneraba en el Paso de la Virgen, por una imagen de la misma. El público de Itapé aguardaba la llegada de la estatua representativa de la Virgen. El 15 de diciembre de 1957, hacia el mediodía llegaría la Sagrada Imagen adquirida en Asunción. El pueblo de Itapé, con sus compañías, se volcó en las calles del pueblo. El camino por donde debía pasar la Virgen se cubrió de adornos, coronas de rosas y jazmines, arcos y guirnaldas, así como carteles alusivos. Esos preparativos se extendieron desde el arroyo Quiñónez, distante 7 Km de Itapé y limítrofe de la jurisdicción de Coronel Martínez. Allí aguardaba el pueblo, a pie, a caballo y en carretas. La imagen había sido bendecida solemnemente en la Iglesia de Caacupé, por el cura del Santuario de la Virgen de los Milagros. Llegada la sagrada imagen, a orillas del arroyo Quiñónez, en brazos de la señora Concepción Garay de Leon, el pueblo se postró en tierra, entonando el himno de la Virgen de Caacupé. Luego de reposar un rato en la casa del Sr. Ernesto Alfonso, fueron solemnemente conducidas hasta el Paso de la Virgen la Estampa y la Imagen,escoltadas por una caballeria de mas de 300 hombres, que venía acompañando a la Virgen desde el arroyo Quiñónez. 

Actualmente, aquel lugar pantanoso se ha convertido en un parque, el Santuario Natural de la Virgen del Paso, un predio de 2 hectáreas aproximadamente. Dista a 800 metros del centro del pueblo. En el 2004, con motivo de la celebración del cincuentenario de la devoción a la virgen, el santuario fue elevado a la categoría de Santuario Diocesano.

28 de junio de 2022

Nuestra Señora de los Milagros de Santa Fé (Argentina)

 Del sitio Santuario de Nuestra Señora de los Milagros:

Un 15 de noviembre de 1573, a orillas del Río de los Quiloazas, nacía la ciudad de Santa Fe. Su fundador, Don Juan de Garay, daba cumplimiento al mandato de abrir puertas a la tierra. Esta expresión señalaba la necesidad de establecer un puerto intermedio entre Asunción y Buenos Aires, que sirviera de escala segura para los viajeros.

Los fundadores que vinieron con Garay, eran criollos nacidos en estas tierras y le darán a la ciudad el carácter de una nueva síntesis cultural mestiza.

El naciente caserío manifiesta pronto su deseo de contar con la presencia de religiosos de la Compañía de Jesús. En 1595 los cabildantes le escriben al Padre Provincial Juan Romero, SJ, residente en Asunción, suplicándole el envío de religiosos jesuitas. Este pedido fue satisfecho recién en 1609, cuando llegaron a Santa Fe, el Padre Francisco del Valle, SJ y el Hermano Juan de Sigordia, SJ. Al año siguiente comenzará a edificarse la escuela y la iglesia que los jesuitas ocuparon hasta el traslado de la ciudad, hecho ocurrido entre los años 1651 a 1660 aproximadamente, en el sitio que actualmente ocupa.

En 1634 de paso por la ciudad rumbo a la Reducción de San Ignacio Miní, un artista de fina sensibilidad, el Hermano Luis Berger, SJ. A pedido de los Congregantes Marianos, accedió gustoso a representar la Mujer del capítulo 12 del Apocalipsis. El cuadro se llamó como la Congregación Mariana: “de la Pura y Limpia Concepción”. Fue plasmada en un lienzo que mide 1,33 x 0,96 mts. y que actualmente se venera en el Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Santa Fe.

El sol ya tomaba distancia del horizonte de islas en la fresca mañana de otoño, iluminando el humilde caserío. Era el 9 de mayo de 1636 y la pequeña Santa Fe iniciaba un nuevo día de arduas tareas.

En el templo de la Compañía de Jesús, edificado sobre uno de los costados de la plaza mayor, el Padre Rector del Colegio y de la Iglesia, Pedro de Helgueta, SJ, oraba arrodillado frente al cuadro de Nuestra Señora, como todas las mañanas. Habiendo finalizado la Misa, alrededor de las ocho horas, el Padre levantó la vista hacia el cuadro y se sorprendió por lo que creyó era humedad del ambiente condensada en la pintura. Pero pronto comprendió que el brillo tenía un origen distinto. 

"Incorporándose descubrió que de la mitad de la Imagen para arriba la pintura estaba totalmente seca, mientras que hacia abajo corrían hilos de agua resultantes de innumerables gotas emanadas en forma de sudor. Siguió recorriendo con la vista hacia abajo y comprobó que el caudal ya estaba mojando los manteles del altar y el piso." 

Al ver el asombro del sacerdote, varias personas que aún permanecían en la iglesia se acercaron y pudieron conocer lo que estaba ocurriendo. Comenzaron a embeber aquel agua en algodones y lienzos, mientras el número de fieles y curiosos crecía junto al júbilo y las exclamaciones. Las campanas de la Iglesia no pararon de repicar, para anunciar a todo el pueblo lo que estaba sucediendo. A pocos minutos llegaron el Vicario y Juez Eclesiástico de Santa Fe (Cura Hernando Arias de Mansilla), el Teniente de Gobernador y Justicia Mayor (Don Alonso Fernández Montiel), el General Don Juan de Garay (hijo del fundador) y el Escribano del Rey, Don Juan López de Mendoza.

Subido en un banco el propio Vicario tocó con sus dedos la tela del cuadro, procurando contener los hilos de agua que descendían, pero por el contrario, continuaba manando copiosamente cambiando de dirección al contacto con la mano. Esto duró algo más de una hora, como lo atestigua el acta que se conserva hasta hoy en el Santuario. También se conserva una reliquia de los algodones tocados en el sudor y que besan agradecidos todos los fieles cada 9 de mes.

En las semanas, meses y años siguientes a este milagro, comenzaron a sumarse otras numerosísimas manifestaciones del amor de Dios para con sus hijos. Las curaciones más asombrosas fueron también recopiladas por el Escribano del Rey. Así fue que los santafesinos empezaron a invocar a su Madre con el título de “Nuestra Señora de los Milagros”.

En pocos días, Monseñor Cristóbal de Aresti, Obispo de la Diócesis de Asunción del Paraguay, de la que dependía entonces Santa Fe, reconoció al sudor como auténtico milagro, pues según los requisitos establecidos por la Iglesia, se contaba con suficientes testimonios probatorios del extraordinario suceso. En tal sentido las actas labradas, la calidad y cantidad de testigos y las reliquias conservadas por la gente que seguían obrando curaciones, daban fe de ello.

Antes de cumplirse el año de este suceso, el 22 de diciembre, el propio Monseñor Aresti pudo pasar por Santa Fe, camino hacia Buenos Aires, y certificar personalmente estos acontecimientos milagrosos. 

Hacia 1660 se había completado el traslado de la ciudad a unos 80 kilómetros más al sur, al sitio que hoy ocupa. Diversas razones motivaron este desplazamiento, entre las que podemos citar las periódicas inundaciones, el constante acecho de los malones de aborígenes que tenían en vilo a los pobladores y las plagas de langosta que devoraban las pocas cosechas. En la nueva ciudad, que pasó a llamarse Santa Fe de la Vera Cruz, los padres jesuitas ocuparon el mismo lugar que tenían en Santa Fe La Vieja. 

El templo actual, declarado Monumento Histórico Nacional, se terminó de construir en 1670. Al cumplirse los 300 años del sudor milagroso, fue erigido como Santuario el mismo día que se realizó la Coronación Pontificia del Cuadro. A su lado se encuentra el Colegio de la Inmaculada Concepción, de fecunda y dilatada trayectoria en la educación de la juventud. 

Con la expulsión de la Compañía de Jesús de las tierras españolas, y con las severas restricciones de mantener cerrados el Colegio y la Iglesia, el culto a Nuestra Señora de los Milagros se tuvo que suspender desde 1767 hasta 1862. Ante las insistencias de los congregantes y feligreses, el Cabildo permitió retirar el cuadro de la Iglesia (cerrada al público) y trasladarlo a la Iglesia Matriz (Catedral). Recién unos veinticinco años más tarde se regresó con júbilo a su altar, con la llegada de los padres Mercedarios, quienes vivieron en el Colegio y se hicieron cargo de la Iglesia. Tuvo que correr casi un centenar de años para que los Jesuitas volvieran a Santa Fe; sin embargo el amor a María y el agradecimiento a Dios por los milagros nunca se olvidaron. 

El 9 de mayo de 1936 el Papa Pío XI otorgó la Coronación Pontificia al cuadro de Nuestra Señora, cambiándolo al centro del altar mayor. Presidió la ceremonia el Cardenal Santiago Copello y vinieron fieles y jesuitas de otras regiones del país. La Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de los Milagros, fue declarada Patrona de la Provincia Argentino – Uruguaya de la Compañía de Jesús.

28 de enero de 2019

Nuestra Señora de las Amas de Casa

Del sitio ACI Prensa:

Las mujeres que día a día sirven a sus familias con amor y sacrificio en sus hogares tienen ahora una especial advocación a quien pueden encomendarse. Se trata de Nuestra Señora Ama de Casa o Virgen Ama de Casa, la nueva advocación mariana aprobada en la arquidiócesis de Asunción en Paraguay.

El 5 de marzo de 2016 Mons. Pastor Cuquejo, Arzobispo Emérito de Asunción, entronizó la imagen de Nuestra Señora Ama de Casa en la Catedral Metropolitana de la capital paraguaya. 

La efigie fue traída en andas desde un lugar conocido como “el Panteón de los Héroes” por un grupo de mujeres representantes de la Liga de Amas de Casa.

En un comunicado publicado en el sitio web de la Arquidiócesis, señalan que la iniciativa surgió de estas mujeres que desde hace tres años se reunían y encomendaban sus tareas domésticas y sus familias a la Virgen. Un día quisieron contar el apoyo espiritual de una advocación mariana específica.

Por ello Mons. Edmundo Valenzuela, actual Arzobispo de Asunción, aprobó la advocación y la imagen.

Esta Virgen lleva en uno de sus brazos al Niños Jesús y en el otro una bolsa que contiene diversos frutos paraguayos. A sus pies tiene un cántaro y está vestida con una túnica rústica y está adornada con ñandutí, un encaje típico del país que simboliza a las amas de casa.

La imagen de Nuestra Señora Ama de Casa estará expuesta a la entrada de la Catedral y hasta que crezca su devoción y se le pueda construir una capilla u oratorio. Hasta ahora la han visitado miles de personas. 

Próximamente contará con una oración aprobada oficialmente.

La Virgen María también fue ama de casa. Ella cocinaba para San José y Jesús, lavaba y confeccionaba la ropa, ordenaba y limpiaba su hogar en Nazaret, entre otras tareas que hacía con mucho amor y dedicación.

Del blog Francisco Oliveira Silva:

  Oración para  la Virgen María Ama de Casa

Señora: discípula y misionera de tu Hijo Jesús, frente a ti y a tus pies pongo mis tareas, las repetidas, diarias y necesarias labores de  la casa, dentro y fuera de ella, y las responsabilidades que tengo con mi familia.

Deseo me ayudes a realizarlas con amor y alegría como tú las hacías para  tu Divino Hijo y tu Santo Esposo.

Ayúdame a  admirar en cada tarea bien hecha, el brillo del rostro de Dios en las cosas cotidianas.

Ayúdame a mejorar  cada día  mi vida y  la de los que amo, a fin de que el Padre, y Tu Hijo Amantísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo,  a través de tu mediación, me bendigan hoy y siempre.   

Amén

22 de diciembre de 2018

Nuestra Señora del Paso (Paraguay)

Del sitio de la Secretaría de Turismo de Paraguay:

Cuentan que la presencia de la imagen de la Virgen de Caacupé en la localidad de Itapé, como parte de una gira, se demoraba más de lo previsto a causa de una fuerte tormenta. Esto obligó a vecinos a arriesgar el cruce del río Tebicuary con la imagen en una frágil canoa.

Días después, una mujer ya desahuciada por una grave enfermedad decidió concurrir al sitio donde se hizo la operación, rezó allí a la Virgen y mojó su cabeza con el agua del río produciéndose el milagro de una cura ya imposible.

Este hecho ocurrió en el año 1954, pronto se convirtió en leyenda y despertó en la comunidad un fervor incontenible y una fe total en los poderes de la Virgen, a la que desde entonces se la llama Virgen del Paso.

La familia de aquella enferma que recibió el favor de la curación hizo construir un pequeño santuario para la Virgen, cuya fiesta se celebra en diciembre, ocho días después de la fiesta de Caacupé, a la que todos los años peregrinos de todas partes del país llegan con sus ofrendas y pedidos a la virgen, en un número que crece cada vez más.

19 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Caacupé

Del sitio de las Siervas de los Corazones Traspados de Jesús y María:

En el Paraguay abundan las bellezas naturales: pero entre esa multitud de dones que sembró la Providencia en su bondad hacia nosotros, ha de sobresalir Caacupé, la villa de los milagros rodeada por cerros, arroyos y una prodigiosa vegetación.

Caacupé es como un estuche de esmeralda que guarda una preciosa joya: la Virgen de los Milagros, hasta la cual no cesan de llegar los peregrinos de toda la república, en busca de consuelo y curas de sus males del espíritu y del cuerpo, o a pagar su deuda por una u otra salud recuperada.

En ómnibus, automóviles, carretas, a caballo y de a pie, todos los Paraguayos hemos ido siquiera una vez en nuestras vidas a visitar a nuestra Virgencita de Caacupé en busca de consuelo o para agradecerle alborozados sus divinos bienes.

Nos cuenta la historia que corría el año 1600.....cuando cierta mañana un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní con intención de darle muerte, tal vez por pertenecer a otra tribu dominante del área, o tal vez porque el indio guaraní convertido al cristianismo y era feligrés de los franciscanos, a los que los Mbayaes temían tanto como al diablo.

Completamente acorralado como estaba y desesperado por la suerte mortal que le esperaba, el indiecito convertido se escondió detrás de un gran árbol que le parecía protector. Agazapado y tembloroso, se le iluminó de pronto el recuerdo de la Inmaculada Concepción, que era la Virgen de su predilección. Entre súplicas y suspiros, entre miedo y esperanzas, le prometió a la Reina de los Cielos que si lo libraba de sus injustos y feroces enemigos, le haría una imagen de la misma madera de aquel árbol.

Milagrosamente, los Mbayaes no lo encontraron en aquel monte y al caer la noche se vieron obligados a volver a sus tolderias. El indiecito guaraní se vio luego libre......y no vivió más que para cumplir su promesa.

Esperando un prudencial tiempo, el guaraní vuelve al árbol protector, ya con sus primitivas herramientas. Desgajó de aquel tronco la madera necesaria para su propósito, puso a secarla, y pacientemente, con todo el arte de sus manos y el fervor de su alma, se puso a esculpir dos estatuas de la Virgen: una, mas grande, destinada a la Iglesia de Tobatí, cercana al lugar, y otra, mas pequeña, para su devoción particular.

Esta imagen menor es la Virgen de los Milagros que se la venera en la ciudad de Caacupé; imagen menor que iba a resultar la mayor, por la abundancia de sus dones y de sus fieles. Según la opinión de los críticos de arte en madera, la imagen es una creación artística genial de belleza extraterrena.

La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo mas de aquel indiecito guaraní y cristiano, pero aunque nunca sepamos a quien deben la fe y la iglesia esa obra de inspiración divina, nuestra fe nos dice que ya está desde hace tiempo compartiendo con nuestra Madre Celestial..... y quien podría negar que no estuviera hoy intercediendo por todos los que estamos hoy aquí reunidos brindándole este homenaje.