Dedicado a María Santísima y a sus distintas advocaciones en el mundo, para que todos conozcan la historia de cada una de las Fiestas de Nuestra Reina del Cielo
La Pureza de Nuestra Señora, Nuestra Señora de la Pureza, Virgen de la Pureza o la Pureza de María, es una advocación de la Iglesia católica que tiene sus raíces en la Orden de los Teatinos y que luego fue adquirida por otras congregaciones religiosas como la Congregación de la Pureza de María.
Su festividad como patrona de los Teatinos y a nivel de la Iglesia Católica universal se celebra el 8 de mayo; pero su fiesta figuraba en los Misales anteriores al Concilio Vaticano II el 16 de octubre. Y, con el Concilio Vaticano II, se les pidió a los Teatinos festejarla el 8 de mayo, dentro la Pentecostés Pascual, como atestigua el ”Misal Propio de los Teatinos”, aprobado después de Vaticano II.
Los Teatinos festejan a su Patrona, “Madonna della Purità”, Santa María de la Puridad, la “Mater Purissima” de las letanías lauretanas.
Pero todo comienza con un cuadro de María que fue donado a la Orden teatina por un tal Diego de la familia napolitana Bernardo de Mendoza, a la iglesia de San Pablo el Mayor; el cuadro hasta ese momento no tenía un nombre. Diego consultó a su confesor, el padre José Caracciolo, ilustrado hombre de la Orden teatina quien estimó justo pedirle a la misma Virgen del Cielo le revelara con cuál nombre le gustaría ser invocada. Para lo cual, Caracciolo estimó cosa buena decorar la imagen con el hermoso nombre de Pureza, título aprobado por Diego y los padres teatinos. Entonces, con júbilo se comenzó a llamar el cuadro: Virgen de la Pureza.
Una copia de la espléndida imagen mariana fue enviada, este mismo año de 1646, por Don Diego Bernaldo de Mendoza, al entonces Prepósito General de la Orden, Reverendísimo Padre Gregorio Carafa, quien, a sus expensas, mandó colocarla en la hoy Basílica de Sant’Andrea della Valle. La capilla, entonces dedicada a la Sagrada Familia, quedó así, desde el 1º de febrero de 1647, intitulada a Nuestra Señora de la Pureza.
En 1956, en la basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles, donde se encuentran los restos mortales de san Cayetano, fundador de la Orden teatina, se descubrió que en el fondo del cuadro estaban presentes algunas letras posiblemente cubiertas por las diversas restauraciones. Por encargo del padre March, General de los teatinos se descubrió el nombre del autor del cuadro: Luis Morales, pintor español llamado "El Divino"; además de las palabras "Du unu fit aliut no amictitur", es decir, "Mientras se hace una cosa no se pierde la otra", cuya interpretación maridó lógica el que se interpretara como "Mientras en su vientre generaba al Hijo de Dios, quedaba integra su virginidad".
La devoción a la Virgen de la Pureza se difundió rápidamente en Nápoles, al grado que los padres teatinos de la iglesia de San Pablo la eligieron protectora de la casa Teatina. En 1647 fue elegido como nuevo superior el padre Juan de los Duques de Guastala. Al mismo tiempo que fue tomada la siguiente decisión: Que la mencionada Virgen María bajo el título de la Pureza, fuera la Patrona y Protectora de toda la Orden Teatina.
Desde entonces, en su honor, se han levantado altares y capillas en todas las iglesias teatinas del mundo. Gracias al celo iluminado del Prepósito General P. D. Antonio March (1903-1988), muchas iglesias teatinas de hoy pudieron contar con una imagen de Ntra. Sra. de la Pureza. A ella fue dedicada la Provincia teatina de USA.
No hace muchos años, a mediados del siglo pasado, un monje cisterciense oía zumbar con frecuencia en su cabeza la palabra "equilibrio".
Sin embargo, ese mismo día por la tarde, mientras rebuscaba entre algunos objetos del desván, encontró, entre las cosas inútiles que había acumulado a lo largo del tiempo, una placa de bronce en la que se reproducía una imagen de la Virgen María, precisamente Santa María del Equilibrio, Alma Æquilibrii Mater.
La imagen se reprodujo posteriormente en color y se conservó en la abadía de Frattocchie, en Roma.
Una copia de esta imagen fue entregada al Papa Pablo VI, que se mostró encantado porque era "justo lo que se necesitaba...".
En la abadía cisterciense de Frattocchie, en Roma, se recita esta oración:
Santa María, Madre del Perenne Consentimiento al Amor Divino, necesitamos tu penetrante equilibrio para que también nosotros lleguemos a ser verdaderos testigos cristianos de una Realidad Divina que santifica toda realidad terrena.
Por eso te rogamos, Madre del equilibrio, que seas nuestra guía. En esa madurez cristiana que hace crecer en nosotros a Cristo entero, para que, siguiendo tu ejemplo, lo irradiemos a los demás.
Queremos que seas nuestra maestra en la síntesis vital entre la oración y la acción, entre los valores humanos y los valores divinos.
Queremos amar a todos, queremos ayudarte a salvar a todos y llegar a los que están lejos, pero nos damos cuenta de que no nos amamos demasiado ni siquiera entre nosotros, los cristianos. Hablamos de diálogo, de paz, de entendimiento universal, pero estamos llenos de controversias y disputas.
Virgen del equilibrio, Tú ves cuán inmaduros somos. Sé Tú nuestra estrella, Tú que en tiempos de angustia has guardado silencio, admirando los designios de Dios, y fuiste decidida hacia todos sacrificándote: pon en nuestros corazones este tu equilibrio de acción y de vida. El mundo necesita recuperar el orden y el buen camino hacia Jesús; demasiado profundos son los desequilibrios que nos desgarran.
Por eso, sé con nosotros y para nosotros la madre del equilibrio que hace que todos encuentren el camino de la salvación que está sólo y siempre en tu Hijo, a quien llevas en tus brazos con tanto amor".
Las características particulares que
concurren en las dos imágenes de la Virgen que han recibido culto como
patrona de Alcantarilla -la destruida en la Guerra Civil y la actual-
bajo la advocación de La Salud, constituyen un interesante motivo para
un análisis histórico-artístico. En ambos casos, se trata de una
representación de María Niña que corresponde a la Presentación de la Virgen en el Templo, lo que confiere a nuestra patrona una destacable
singularidad iconográfica en el ámbito de la región de Murcia.
Aunque la
imagen actual de Ntra. Sra. la Virgen de la Salud data del siglo XX, la
tradición y la historia de la Virgen, se remonta a la Edad Media, pero
la ausencia de documentos que versen sobre la aparición, leyenda y
cambio de advocación de la primitiva imagen nos impide precisar con
certeza sus orígenes y características formales.
Cuenta la tradición
que, junto a la ribera del río, entre el Puente de las Pilas y la Rueda,
antiguo emplazamiento de la población de Alcantarilla, apareció la
imagen de una Virgen Niña de pequeña talla; por ello la llamaron Virgen
de la Presentación o Nuestra Señora la Pequeña. Esta tradición popular
mantenida por los alcantarilleros puede fundamentarse si tenemos en
cuenta que, a finales del siglo XIII, existía un “monesterio de freyles
de penitencia” ubicado cerca de la acequia, que coincidiría con el
comienzo en Europa de la expansión de esta iconografía de la
presentación de María en el Templo, a través de las órdenes monásticas.
Otros autores apuntan que sus orígenes se remontan a época visigoda,
como una imagen venerada y escondida, con anterioridad a la conquista
del reino de Murcia por Alfonso X el Sabio, una hipótesis que hasta la
fecha es imposible de determinar, al menos desde el punto de vista
documental e iconográfico.
A principios del siglo XVII, la intercesión de la Virgen en la
erradicación de las epidemias que azotaron la comarca motivó su cambio
de nombre, pasando a denominarse, en los siglos sucesivos, Nuestra
Señora de la Salud. La primera referencia escrita a su carácter
milagroso es el informe de Fray Juan de Pereda, Los mudéjares murcianos en vísperas de la expulsión, año 1612 : una imagen devotíssima de Nuestra Señora que hiço un milagro en uno dellos de salud.
Asimismo, a principios del siglo XVIII, en el manuscrito de don José
Villalva y Córcoles, presbítero de la catedral, en su obraEl Pénsil del Ave María, hace referencia a nuestra patrona en los siguientes términos: La prodigiosa imagen de Ntra. Sra. de la Salud que venera la villa de Alcantarilla: "Es
muy milagrosa esta Santa imagen. Su altura es de una vara poco más o
menos. Su rostro muy agraciado, pues parece derrama amores, y los
reparte a quién con debida atención mira. Venerábase antes esta imagen
en dicha iglesia por muchos años de antigüedad, cuya colocación, siendo
tan antigua se ignora el año, como también el de si fue aparecida".
Por
fotografías antiguas conocemos la imagen de la Virgen Niña que
antecedió a la actual y que fue destruida en la persecución religiosa de
la guerra civil española. Se trataba de una pequeña imagen de vestir,
con las características estéticas y artísticas de finales del siglo XVII
y las primeras décadas del siglo XVIII. Según testimonios orales, era
de dimensiones mayores que la de nuestros tiempos.
Una imagen de vestir
que respondía a la tipología por excelencia de la imaginería religiosa
barroca, siguiendo las pautas del Concilio de Trento, que buscaba atraer
la devoción de los fieles a través del realismo y la expresividad,
concentrada en la cabeza (con ojos de cristal, pelo natural y pestañas) y
las manos. Así dotándola de túnica y manto, corona imperial, alhajas,
media luna a los pies, etc.
La imagen antigua de la Virgen de la Salud
podría ser un ejemplo de la corriente que, a partir del siglo XVII, se
desarrolló en toda la península en la mayoría de las imágenes de la
Virgen veneradas desde antiguo, y que se fueron adoptando a los gustos
estéticos del Barroco, caso de las vírgenes de la Fuensanta, la Arrixaca
(que no recuperará su estado primitivo hasta finales del siglo XIX), la
Consolación de Molina de Segura, y la de la Huertas en Lorca, entre
otras. En líneas generales, podríamos decir que las imágenes de vestir
de esta época encierran un cargado carácter devocional popular y son
claves para entender la mentalidad religiosa del barroco murciano.
Siguiendo las modas y gustos del momento, las antiguas tallas
medievales, se reforman o se enmascaran bajo mantos y postizos o bien se
sustituyen por otra de nueva factura.
Hasta el siglo XVIII, la Patrona se
veneraba en la primitiva ermita de Ntra. Sra. de la Salud, actualmente
desaparecida, ubicaba en los alrededores del Paraje del “Agua Salá”
lugar donde se instalaron los frailes de la orden de San Francisco de Paula cuando llegaron a Alcantarilla a principios del siglo XVIII. Las
autoridades civiles y religiosas del momento cedieron a los frailes la
ermita para su cuidado y lugar de oración. Cuando los religiosos se
trasladaron al nuevo convento – actualmente la fábrica de palas -,
conocido como el Convento de San Francisco de Paula, llevaron con ellos
la imagen de la Virgen Niña, dando continuidad a la devoción y efectos
protectores de Ntra. Sra. de la Salud, sobre la localidad.
Los
primeros datos de la imagen actual de la Virgen de la Salud nos remiten
al año 1939, lo cual indica que los alcantarilleros tardaron muy poco
tiempo en recuperar su culto. En estos momentos, fue fundamental el
papel desempeñado por Antonio Domingo, el Manco, muy devoto de la
Virgen, que por iniciativa y promesa personal le encargó la imagen al
reconocido escultor murciano Nicolás Martínez Ramón. Para adquirirla,
según testimonios orales, realizó una colecta, casa por casa y por
suscripción popular, de dos reales o cinco pesetas, consiguió que los
alcantarilleros participasen activamente en la recuperación de la imagen
de la Virgen de la Salud, a la que, desde hacía siglos, se venía
considerando patrona de Alcantarilla.
Se trata de una pequeña imagen de
vestir de 78 cm. de altura, 27cm. de ancho y 22 cm. de profundidad. La
cabeza y las manos están talladas en madera de pino policromado.
Lamentablemente, no se han conservado pruebas documentales del encargo
de la obra. Según apunta Anastasio Martínez Valcárcel (hijo del
escultor), los libros de asiento desaparecieron cuando se cerró el
taller de los Aguadores de Murcia en 1969. Como dato anecdótico, el
escultor Anastasio recuerda: "en el taller de mi padre
ubicado en la calle Judas (hoy Gran Vía) en Murcia, siempre se comentaba
la frecuencia con que Antonio, el Manco, lo visitaba aportándole
fotografías de la antigua y desaparecida imagen de la Virgen de la
Salud, con el interés en recuperar fielmente su iconografía de Virgen
Niña". De la numerosa producción artística de Nicolás
Martínez, en su mayoría obras monumentales (como la delSagrado Corazón de Jesús de Monteagudo de 16 m. de altura, entre otros), la de nuestra
patrona está considerada como una de las escasas obras que realizó en la
tipología de imagen de vestir, y la única con la iconografía de Virgen
Niña en su extensa obra de carácter religioso, tras la Guerra Civil.
La imagen actual se veneró también
en la ermita del Convento de San Francisco de Paula, hasta que en el año
1967 fue trasladada a la Iglesia de San Pedro Apóstol, entronizándose
en su capilla propia en 2009, obra de Anastasio Martínez Valcárcel.
Como hemos expuesto, a lo largo de
los siglos, Alcantarilla ha profesado devoción a la Virgen de la Salud,
invocándola como patrona. Igualmente, el Ayuntamiento, en sesión
plenaria extraordinaria de 24 de abril de 1955, le nombró “Alcaldesa
Honoraria” y patrocinado por la alcaldía, en 1973, se adquirieron los
terrenos y se construyó una ermita bajo la advocación de la Salud, en
las proximidades del emplazamiento primitivo del eremitorio de la
Virgen, en donde se asentaba la población de Alcantarilla, y cercana al
lugar en que, según la tradición, apareció la imagen de la Virgen Niña,
junto al cauce del río Segura.
Las
primeras representaciones de la Presentación de María en el Templo se
plasmaron mediante mosaicos, murales e iconos durante la época
bizantina, y pronto se difundieron por todo el imperio. En Occidente, a
partir del siglo XIII comenzó a reproducirse en miniaturas para la
ilustración de los Libros de Horas, hasta el siglo XVI. Serían los pintores italianos del Trecento y Quattrocento los que estereotiparon la
iconografía de la Virgen de la Presentación, coincidiendo en
representar a una niña en el momento de subir las escalinatas de acceso
al Tempo de Jerusalén, con las manos abiertas esperando el saludo del
sumo sacerdote, o también recogidas sobre el pecho en oración, la melena
suelta y la cabeza inclinada y levemente vuelta, como buscando la
mirada de Joaquín y Ana, sus padres, que la acababan de dejar a los pies
de la escalinata. En otras obras también se le representa sin volver la
vista atrás, como las de Giotto, Giovanni da Milano y Pietro Nelly.
Este momento de la vida de la Virgen María fue muy repetido durante el
Barroco siguiendo el mismo esquema compositivo, pero generalmente en
obras pictóricas, siendo muy poco frecuente su representación en
escultura. De ahí, la singularidad de las dos imágenes que se han
venerado en Alcantarilla, como Virgen de la Salud, repitiendo
iconográficamente a la Niña María, erguida, con la cabeza levemente
inclinada hacia la derecha y las manos abiertas.
Como
apuntábamos al inicio, se dan unas características particulares, que
evidencian la importancia de la Virgen de la Salud. Por una parte, la
veneración que durante siglos le ha profesado Alcantarilla, en cuyo
honor celebra las “Fiestas de Mayo”, y por otra el hecho de ser una de
las pocas (quizá la única) imagen de la Virgen Niña en nuestra Región.
Todo ello, le confiere un considerable
valor cultural, histórico y, por supuesto, devocional, que la liga
secularmente a Alcantarilla y a su Ayuntamiento como Alcaldesa
Honoraria.
La Virgen de la Dulce Espera
es una advocación mariana que representa el momento en el que María se
encuentra embarazada, y se la asocia con el Adviento o espera de la
Natividad de Cristo y la esperanza de un nuevo comienzo. Es también
conocida como la Virgen de la Esperanza.
Esta
advocación de la Virgen María embarazada, considerada por la Iglesia
Católica, como la "Patrona de las madres que esperan un hijo", es una de las más veneradas.
Muchas mujeres y parejas del mundo se encomiendan a la Virgen para conseguir no sólo el milagro del embarazo, sino queeste se desarrolle con normalidad y que la salud de la madre, así como la del futuro bebé, siempre estén presentes.
También las que tienen dificultades para quedar embarazadas y las
parejas que han abierto su corazón a la noble y desinteresada tarea de
la adopción de niños necesitados de cariño, atención y hogar.
A María se le pide la protección y el consejo, la sabiduría y la capacidad de orar y tener fe para enfrentar este gran desafío en la vida de ser padres.
La Devoción a Nuestra Señora de la Dulce Espera tiene siglos de existencia.
Hay referencias del siglo V. Se la reconoce como una de las primeras
imágenes de culto que se generó para la devoción cristiana.
En la
Argentina esta devoción entra a través del matrimonio Strega. Estando
ellos de viaje por España, específicamente en Compostela, se refugian
durante una tormenta de lluvia y viento en la Catedral de Santiago de Compostela. Bajan a la cripta y se encuentran con la imagen de piedra de
María embarazada. Y comienzan a rezar, con mucho amor y fe, por la hija
de ellos que no podía quedar embarazada. Tiempo después la hija
pudo tener dos hijos. Sus padres entonces se comprometieron a traer la
imagen y su réplica fue entronizada, con la debida aprobación eclesiástica, en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Devoto (Buenos Aires), el 15 de mayo del año 1980.
El día 15 se celebra el día de la Virgen de la Dulce Esperay
al final de la misa se bendicen y se entregan zapatitos de lana, (escarpines), a
mujeres embarazadas que cursan el octavo o noveno mes de gestación. Al
mismo tiempo, madres que recibieron esos zapatitos vuelven un mes
después, con sus bebés, para agradecer a la Virgen el éxito de sus
partos.
El papa San Juan Pablo II, en su Carta a las Mujeres, dice: "Te
doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con
la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te
hace sonrisa de Dios para el Niño que viene a la luzy te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida".
La devoción a la Virgen de Monte-Sión viene dada por una leyenda. En
el año 1755 tuvo lugar un temporal de unas condiciones climatológicas
antes nunca vistas, cerrándose el cielo completamente y acompañado de un
viento descomunal que provocó grandes destrozos, incluso llegó a
derribar casas, árboles, etc. Se llegó a pensar que era el "fin del
mundo".
Cuenta la secular crónica, como los lucainenses angustiados ante
inhóspita situación, fueron a la Iglesia y decidieron sacar a la Virgen.
De manera improvisada organizaron una procesión y al punto que la
Sagrada Imagen asomó el dintel de la puerta principal del Templo
Parroquial, comenzó a despejarse el cielo y la Stma. Virgen María disipó
el peligro que castigaba con dureza a su pueblo.
El consuelo que los vecinos sintieron ante este acontecimiento
les hizo considerar que aquello no podía ser otra cosa que un milagro de
esta Virgen, por eso la consideraron Patrona del pueblo.
Durante la Guerra Civil Española,
fueron quemadas todas las imágenes que recibían culto en la Iglesia,
perdiéndose así esta imagen, excepto la imagen de Santa Ana que pudo
salvarse, ya que la escondieron en una cueva del pueblo, siendo
posteriormente llevada a la Iglesia una vez finalizada esta guerra,
conservándose hasta a día de hoy.
Tras finalizar este conflicto, volvieron a recuperarse las imágenes de la Iglesia, incluyendo una nueva imagen de la patrona.
En el año 1955 fue declarada Alcaldesa Perpetua del pueblo y se le regaló la vara de alcaldesa y un nuevo manto procesional.
En el año 2014, el Excmo. Sr. Alcalde D. Juan Herrera Segura, le
donó la vara de Alcaldesa a la Santísima Virgen de Monte-Sión y le hizo
entrega de la medalla de oro del pueblo.
La
corona fue regalo de todo el pueblo de Lucainena de las Torres, fue
posible gracias a la colaboración de muchas personas, todas las
donaciones de la gente, dinero que recaudaban personas del pueblo,
subvenciones y en especial a D. Francisco Ortega Viñolo, hijo adoptivo
del pueblo, quien colaboró especialmente.
D. Francisco Ortega Viñolo, fue nombrado Presidente Honorífico y
su mujer María Luisa fue nombrada Camarera Honorífica por laMayordomía de la Virgen de Monte-Sión en el año 2017.
Era entonces, alcalde Miguel Pérez, que, junto a José Marín
Ortega y la demás corporación municipal fueron también partícipes para
hacer esta celebración realidad.
El glorioso día 21 de enero de 1995, fue cuando el entonces
prelado almeriense Monseñor D. Rosendo Álvarez Gastón ciñió sobre sus
sienes la grandiosa y bella corona que le ofrendó a su madre su pueblo
de Lucainena de las Torres.
Cabe destacar la magnífica estampa inédita que nos dejó dicha
efeméride, la Salida Extraordinaria de la Virgen de Monte-Sion aquel
domingo 22 de enero junto a nuestro patrón San Sebastián por las
encaladas y coloridas calles de Lucainena de las Torres.
Nuestro Patrón San Sebastián salía en procesión con motivo de su
festividad en las fiestas patronales celebradas en su honor, como es de
costumbre, dejando de esta manera una estampa inolvidable para el
recuerdo del pueblo.
¿Has experimentado cómo María regala a los que le piden? Cuando se obtiene algo que se pidió, ¿cómo darle las gracias?
Algunos encuentran en María un consuelo en el dolor, como Romina Power, estrella de los años 80 que encontró la paz interior gracias al Rosario tras la desaparición de su hija Ylenia. Otros la invocan para superar la soledad excesiva, como testimonia Charles de Foucauld en sus escritos espirituales. También la Virgen María puede, con su infinita benevolencia, ayudar a un enfermo a superar el sufrimiento y el miedo a la muerte y a caminar sin miedo hacia el Padre Celestial, como hizo con el pequeño Antonio, de 8 años.
La gracia de la Virgen María es especial porque María es la primera en todo: la primera en haber acogido a Cristo, la primera en haber participado de la Pasión, la primera en haber entrado en la eternidad con Dios.
La gracia de María es particular porque es perfecta y primera. Si María nos regala una gracia, ¿cómo podemos agradecerle la altura de su amor por nosotros? Aquí algunas sugerencias:
1 Reza el Magnificat
Durante la Visitación, cuando María visita a su prima Isabel después de la Anunciación, la Virgen María pronuncia el cántico de acción de gracias del Magníficat (Lc 1, 46-55). A este respecto, san Luis María Grignion de Montfort cita el comentario de Jean Gerson: “La Santísima Virgen María lo rezaba a menudo Ella misma, y particularmente después de la Sagrada Comunión, en acción de gracias. Recemos nosotros este himno también llamado “Cántico de María”, para dar gracias infinitas a quien fue ella misma un ejemplo perfecto de gratitud”.
Cantarlos en el coche, en la cocina o incluso mientras trabajas puede ser una gran idea para darle las gracias.
3. Lleva una medalla de la Virgen
Para agradecer a María por estar ahí para nosotros, ¿por qué no llevar una medallón de María? Hay muchas, de distintas advocaciones, entre las que elegir.
Algunos de estos altos lugares de oración se han convertido incluso, por la fuerza de su influencia, en lugares de peregrinación que reúnen a miles de visitantes cada año. Para agradecer a María, ¿por qué no caminar con ella, por Ella y hacia Ella?
Como dijo el Papa Juan Pablo II en Fátima: “Hay (…) algunos lugares donde los hombres sienten la presencia de su Madre de manera particularmente viva. A veces, estos lugares irradian su luz ampliamente, atrayendo a personas de lejos. Su influencia puede extenderse a una diócesis, a una nación entera, incluso a varias naciones e incluso a varios continentes".
5. Escríbele una carta
Encontrar palabras bonitas y escribírselas a María puede ser una manera hermosa de darle las gracias, especialmente cuando rezar directamente nos resulta difícil.
Cada palabra escrita para Ella resonará en los cielos y le dará infinitas gracias por todos los beneficios obtenidos.
Las cartas a María se pueden dejar en los buzones de algunos santuarios dedicados a María, como se ofrece en Lourdes. Si viajar te resulta imposible, hay “carteros” que se ofrecen a dejarla por ti.
La carta también se puede colocar simplemente en un rincón de oración personal, o incluso debajo de tu almohada.
6. Crea un rincón de oración dedicado a María
Si María está tan dispuesta a responder a nuestras solicitudes, ¿por qué no ofrecerle un lugar escogido en casa?
Una cajita de madera, un icono de la Virgen, un Rosario y una imagen mariana bastarán para preparar un bonito rincón de oración reservado a nuestra Madre del cielo.
Este "rincón de María" te traerá gracia y decorará con mucha delicadeza un dormitorio o una pared del salón.
Para decir gracias, rezar sigue siendo una ofrenda universal e inmediata. La oración más directa a María, el Ave María, contiene en sí todas las cosas más perfectas que se pueden decir a María para agradecerle.
Lo explica san Luis María Grignion de Montfort, en su Tratado sobre la verdadera devoción a la Santísima Virgen María: “El Ave María es la más hermosa de todas las oraciones después del Padrenuestro; es el piropo más perfecto que podéis hacer a María, ya que es el piropo que el Altísimo le envió por medio de un arcángel para conquistar su corazón; y era tan poderoso sobre su corazón, por los encantos secretos de que está lleno, que María dio su consentimiento a la Encarnación del Verbo, a pesar de su profunda humildad. Es por este cumplido también que infaliblemente ganarás su corazón, si lo dices bien. (…). El Ave María bien dicho, es decir con atención, devoción y modestia, es, según los santos, enemigo del diablo, que lo hace huir y del martillo que aplasta, la santificación del alma, la alegría de los ángeles, la melodía de los predestinados, el cántico del Nuevo Testamento, la alegría de María y la gloria de la Santísima Trinidad".
8. Ofrece un voto
Desde hace varios siglos, ha sido tradición en la Iglesia ofrecer exvotos en señal de profunda gratitud por una gracia obtenida.
Los más antiguos datan del siglo XV en forma de pequeños artefactos de cera. No fue hasta el siglo XVI que aparecieron cuadros pintados, muy a menudo relacionados con naufragios evitados.
Las losas de mármol clavadas en las paredes de las iglesias florecieron a partir del siglo XIX y durante todo el XX. Una tradición aún vigente en muchos santuarios.
9 Elige un nombre inspirado en María
En el caso de un nacimiento muy deseado, y por el cual habéis rogado ardientemente a la Virgen, ¿por qué no dar a vuestro hijo el nombre de pila de la Madre de Jesús, o alguno de sus derivados?
María, de origen hebreo y egipcio, es un derivado del nombre hebreo Miryam que significa “gota del mar”. Según otras fuentes, proviene del antiguo "mérito" egipcio que significa "amado". Una forma de rendir un bonito homenaje a la madre de Jesús.
En Llena de Gracia (fullofgracefilm.com), una película hermosa y contemplativa de 2015, vemos a los apóstoles llegando de distintas partes del mundo para estar con la Virgen María en sus últimos días terrenales. Todos la saludan llamándola "Madre", como lo hizo su Maestro, el mismo Jesús. Quizá esta película sea la que mejor ha recogido a María como Madre de la Iglesia, a partir de su maternidad adoptiva de los apóstoles.
Desde 2018, por indicación del Papa Francisco, el lunes después de Pentecostés se celebra la fiesta de "María, Madre de la Iglesia". Aunque esta advocación y su simbología vienen de tiempos muy antiguos, y en varios países y regiones ya se celebraba litúrgicamente con grandes honores, el Papa Francisco ha querido que sea una fiesta de la Iglesia universal. San Pedro vuelve de un viaje y saluda a María como madre que lo recibe en el film Llena de Gracia.
El cardenal Sarah, que era Prefecto de Culto Divino en 2018, lo recordaba así en el decreto que lo promulgaba: "La Sede Apostólica, especialmente después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían".
La motivación del Papa argentino la detallaba también Sarah: "El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año. Esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".
Con el nuevo decreto de Culto Divino, desde 2018 se establece que esa memoria "deberá aparecer en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas", y detalla que "donde la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un día diverso con un grado litúrgico más elevado, según el derecho particular aprobado, puede seguir celebrándose en el futuro del mismo modo". Pontificio Colegio Maria Mater Ecclesiae en Roma.
A los pies de Jesús sólo había un apóstol, Juan, junto con María. Y Él encarga al apóstol que reciba a María «como algo suyo» o "como de su casa", es decir, como su Madre. "Madre, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre", les dice. Juan, símbolo de la Iglesia, acoge a María como Madre (Juan 19,25).
María, recuerda Sarah, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial".
Sarah recordó enseñanzas de antiguos padres de la Iglesia.
San Agustín (354 – hacia 430) decía que María es "madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia".
El Papa San León Magno (s.V) dijo que "el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo", es decir, que si María es la que da a luz a Cristo, cabeza de la Iglesia, también da a luz a los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia, los cristianos.
Así, San Pablo VI se inspiró en todos estos precedentes para declarar en 1964, en la tercera sesión del Concilio Vaticano II, a la bienaventurada Virgen María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título". María como Madre de la Iglesia ligada a Pentecostés, los apóstoles y sus dones.
Después, San Juan Pablo II retoma ese título de Madre de la Iglesia en su su Carta Encíclica Redemptoris Mater de 1987 citando al Concilio Vaticano II.
Así, retoma un texto de 1968 conocido como el "Credo del pueblo de Dios": "Creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos".
Y citando a Pablo VI añadió: "El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será siempre la clave para la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia». «María está presente en la Iglesia como Madre de Cristo y, a la vez, como aquella Madre que Cristo, en el misterio de la redención, ha dado al hombre en la persona del apóstol Juan. Por consiguiente, María acoge, con su nueva maternidad en el Espíritu, a todos y a cada uno en la Iglesia, acoge también a todos y a cada uno por medio de la Iglesia. En este sentido María, Madre de la Iglesia, es también su modelo», insiste Juan Pablo II.
La autoría de la titular mariana de esta Fervorosa Hermandad corresponde al granadino Andrés Cabello Requena, quien recién llegado a Málaga, ingresó como profesor de talla en la desaparecida escuela de formación profesional Francisco Franco, hoy, instituto de La Rosaleda.
Al ser esta institución Hermano Mayor Honorario de la Hermandad y su director Hermano Mayor de la misma, sintió el deseo de regalar la Imagen de María Santísima del Gran Perdón. Comenzó a ejecutarla en mayo de 1956 y la culminó poco antes de la Cuaresma de 1957, realizada íntegramente en las dependencias de la escuela, varios módulos se vieron implicados en su realización, así el profesor de carpintería José Caro se encargó de proporcionar la madera de pino rojo necesaria. De la policromía se hizo cargo el pintor Luis Ramos Rosas.
Se presentó en la casa de la Cultura de Málaga durante la exposición de enseres procesionales en marzo de 1957, la prensa la calificaba de este modo: "escultura artística y bella factura, a la vez que de fino sentimiento de dolor y ternura, obra de Andrés Cabello Requena, tan buen cofrade, como brillante escultor."
En palabras de su autor, es una imagen de tamaño natural y de una expresión puramente imaginaria en su concepción, posee un dolor suave en el rostro como corresponde más a una Virgen de Gracia que a una Dolorosa, y en el perfil tiene aires de hebrea al tener la nariz un poco aguileña.
La Virgen inclina la cabeza hacia abajo y al lado derecho, dirigiendo la mirada hacia el suelo. Los ojos son policromados. Lleva tres lágrimas de cristal, una en la mejilla derecha y dos en la izquierda. La boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores tallados. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario la izquierda.
La
iglesia de San Juan del Hospital alberga numerosos tesoros en su
interior que, sin embargo, pueden pasar totalmente desapercibidos. En
este caso, hoy hablamos de una curiosa y preciosa virgen del siglo XII o
XIII a la que profesan devoción aquellos que, principalmente, están en
época de exámenes: Nuestra Señora de los Estudiantes.
Y es que a pesar de que laoración a la Virgen María,
así como a Santa Catalina de Alejandría, patrona de las mujeres
solteras y estudiantes, San José de Cupertino o a Santa Gema Galgani, a
quien también le dedican oraciones para tener éxito en los exámenes,
sean los que más oraciones acaparan para pedir suerte y éxito en
numerosas pruebas, ejercicios, oposiciones o convocatorias (bien sea en
la Universidad o en cualquier lugar donde se tenga que superar un
examen), sin olvidar por supuesto al rey de las peticiones en Valencia (San Judas Tadeo), es
la talla de Nuestra Señora de los Estudiantes de la iglesia de San Juan
del Hospital una de las que más oraciones acumula en la ciudad de
Valencia.
En
una de nuestras visitas, tal y como nos comentaron, es habitual ver en
ocasiones a jóvenes estudiantes poniendo en manos de la Virgen de los
Estudiantes sus próximos exámenes.
La imagen
llama poderosamente la atención al visitante si, tras cruzar la puerta a
la iglesia, gira su mirada a una capilla lateral derecha. Allí podrá
ver una Virgen sentada con el Niño de pie, la cual muestra en su
radiante colorido y simplicidad de líneas la interpretación popular de
otras formas más cultas. Destaca el contraste entre la impasibilidad de
la Virgen y la humanización y movilidad del Niño. Se trata de una talla
románica de madera policromada de autor desconocido y perteneciente a
los siglos XII o XIII. Es la imagen de la Virgen María con el Niño Jesús
sentado sobre su rodilla izquierda.
Esta escultura tiene una simpática historia, tal y como nos cuentan desdesanjuandelhospital.es. Fue
adquirida por unos pastores en el pueblo de Rada de Haro, partida de
Belmonte, en la provincia de Cuenca, a un pastor, quien la tenía en una
corraliza junto a maderas y leña. Costó lo que pidió: dos jamones que
acababan de adquirir en un pueblo y el dinero que disponían (unas 1.500
pesetas) del año 1967.
Por
entonces, tras su adquisición, faltaban en la talla la mano derecha, la
corona, había algún pliegue astillado y la policromía era casi
inapreciable. En 1968 fueron reintegradas la mano derecha y la corona, y
posteriormente fue restaurada en 1975 por J. Esteve Edo y policromada
por A. Barat.
Oración
Madre mía Inmaculada,
que, por haber recibido en tu seno
al Verbo de Dios, eres Trono de la Gloria
y de la Sabiduría,
alcánzame la gracia de estudiar
con orden y constancia, con intensidad y presencia de Dios,
con pureza de intención y afán de servicio.
Haz que mi trabajo me acerque
cada día más a ti y a tu divino Hijo;
que nunca me olvide de ofrecértelo,
como ahora lo hago,
para que mis horas de estudio
sean, de verdad, horas de oración.
Ayúdame también, Señora,
a lograr el fruto humano y sobrenatural
que Dios espera de mi estudio,
para que, santificándome en el trabajo,
alcance la dicha de amarte para siempre en el Cielo.
Según la tradición, el icono fue traído a Moscú por la gran duquesa Sofía, hija del príncipe lituano Vitovt, que se convirtió en la esposa del gran duque Vasili Dimitrievich (1389 - 1425).
"Cielo, como has hecho brillar el Sol de la Justicia; Cielo, como eres la Flor de la incorrupción; Virgen, como eres incorruptible; Madre pura, como tienes en tus santos brazos al Hijo, todo Dios. Pídele que salve nuestras almas".
A veces a esta imagen se la llama "Lo que te llamamos", según las primeras palabras de la oración. Las versiones de los antiguos creyentes de este icono de la Madre de Dios se llama a menudo "Cómo te llamas, oh, Alegre". Así comenzaba el texto de la oración a la Madre de Dios antes de las reformas del Patriarca Nikon.
Ante el icono de la Madre de Dios "Bendito Cielo" se reza para que se le guíe hacia la salvación y la herencia del Reino de los Cielos, así como para que se curen diversas dolencias mentales y físicas, para que se pueda viajar con seguridad en avión, para que se eviten las herejías y los cismas, y para que se instruya en la fe ortodoxa.
También existe una versión totalmente diferente -multifigurada, en forma iconográfica compleja- de la imagen de la Madre de Dios "Cielo bendito" con la imagen de Cristo, los antiguos profetas, los santos ortodoxos y las escenas evangélicas. Debido a la complejidad del lenguaje pictórico y del simbolismo, la imagen es bastante rara.
Oración a la Santísima Madre de Dios ante el icono de su "Gracia Celestial"
¿Cómo te llamamos, oh Santísima Madre de Dios, Siempre Virgen María? ¿Con qué himnos te engrandeceremos, glorificado en el cielo y en la tierra, por los ángeles y los hombres?
Porque en Ti se ha revelado el misterio, inaudito en la tierra desde todas las épocas y desconocido para los ángeles en el cielo, más allá de la mente y de la palabra, de la encarnación de Dios Verbo, engendrado del Padre sin madre y encarnado en Tu vientre y con el sello inmaculado de Tu virginidad, que nació.
¡Oh, maravilla de todas las maravillas antiguas y nuevas! La palabra inmutable de Dios mismo sobre la semilla triunfante de la mujer se cumplió y se cumplió en la virgen.
Oh, la profundidad inconmensurable de la sabiduría y la majestad de Dios. ¿Qué nombres te llamaremos, oh Esposo? ¿Te llamaremos la aurora del sol que nace en el cielo? Pero tú eres el mismo cielo, porque de ti surge el Sol de Justicia: Cristo, nuestro Dios, el Salvador de los pecadores. ¿Debemos llamarte la puerta del paraíso que nuestros antepasados perdieron, el paraíso que abunda en todas las bendiciones? Pero tú mismo, tú eres el paraíso de la gracia, que produce la flor de la incorrupción, que cura y aleja el hedor del pecado y el hedor de la decadencia de nuestros antepasados. ¿Debemos llamarte una joven Virgen pura, que no conoció el matrimonio? Pero tú eres inocente hasta la vejez, y permaneciste virgen hasta el nacimiento, y en el parto, y después del nacimiento del Hijo. ¿Te llamamos María, pura y santa, que supera la pureza de todas las madres y antecesoras? Pero tú no sólo diste a luz a ese niño Cristo, sino que lo llevaste en tus brazos y lo alimentaste con tu leche materna, la que alimenta a toda criatura, ante la que todas las potencias del cielo se posan temerosas y temblorosas, y a la que todo aliento y criatura alaba.
Oh, ciertamente eres maravillosa en las esposas, maravillosa en las vírgenes, inimitable en las madres. Ante tu divino rostro nos arrodillamos, y ante tus santos pies arrojamos y depositamos todos nuestros pensamientos, deseos, intenciones y sentimientos. Santifícalos por tu Cuidado Inmaculado y levántalos como sacrificio de nuestro humilde corazón, como una pequeña parte de nuestra pobreza espiritual, al Trono de tu Hijo, nuestro Salvador, para que a través de ellos guíe nuestro camino hacia la salvación y la herencia de su Reino, que no tiene fin por los siglos de los siglos.
Amén.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
En torno a la Aparición de La Virgen del Henarexisten
varias Leyendas aunque la más popular, sin lugar a dudas, es la que
cuenta como la talla de la imagen llegó a la localidad cuellarense desde
Antioquía, en el Año 67 después de Cristo. Y que tras ser enterrada tras la invasión musulmana se le apareció a un niño que cuidaba el rebaño de su padre en el año 1580 en la Fuente del Cirio.
La imagen le pidió que fuese a llamar a su padre, quién le regañó por
haber dejado solo al rebaño, por lo que regresó con él. La Virgen pidió
al niño que cogiera una piedra y la lanzase. El niño era manco y su
brazo quedó sanado, y fue corriendo a comunicárselo a su padre.
La familia del pequeño, al ver el Milagro se desplazó al lugar, y la
Virgen se apareció de nuevo pidiendo que cavaran en ese lugar para
encontrar su Talla. Petición que realizaron de inmediato y efectivamente
encontraron la Talla de La Virgen con un cirio a su lado.
Allí comenzó a brotar el agua, por lo que hoy, a dicho espacio se le conoce con el nombre de La Fuente del Cirio, y es uno de los lugares más visitados durante la Romería pues los fieles creen que es un agua bendecida por La Virgen del Henar.
El 9 de Agosto de 1621, el papa Gregorio XVconcedió, a través de un breve pontificio, la celebración de la fiesta anual de Nuestra Señora del Henar para el domingo más cercano a la festividad de San Mateo, el 21 de Septiembre.
Desde 1621 se han festejado cuatrocientos años de celebración ininterrumpida de la Fe por parte de nuestros antepasados, honrando a la Madre de Dios en el Henar.
A la Virgen del Henar se la conoce como “La Reina de Castilla”, “La Flor de Castilla”, “La Morenita de Castilla”y su Santuario es uno de los más importantes de Castilla y León.
En la histórica ciudad de Bantay, en Ilocos Sur, famosa por su Torre, se encuentra uno de los lugares de peregrinación más frecuentados desde hace siglos debido a la milagrosa Patrona de la ciudad: Nuestra Señora de la Caridad de Bantay, o más popularmente conocida como "Apo Caridad". Desde su entronización en Bantay, ha colmado a sus devotos con numerosos milagros que le han hecho merecedora del título de "Reina de Ilocandia".
Se dice que la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Caridad de Bantay es la primera imagen de la Virgen en Ilocandia. La imagen de la Virgen es la de Nuestra Señora de la Consolación y Correa ya que lleva el cordón agustiniano y su santuario es una de las muchas iglesias fundadas por los agustinos en la región de Ilocos.
La Virgen es representada con el Niño Jesús, fuente de todo consuelo y caridad, en una mano y con la otra abierta, como si quisiera derramar favores sobre sus devotos. La imagen es de vestir, con cuerpo de bastidor de madera, cabeza y manos de la Virgen y el Niño Jesús de marfil. La Madre y el Niño llevan un conjunto de coronas mientras que la Virgen lleva el diagnóstico Doce Estrellas y un rostrillo en la cara.
Lo interesante de esta imagen es que la cabeza y las manos de la Virgen son de una talla de estilo polinesio con un cuello alargado y unos ojos desproporcionadamente grandes. (Se dice que los ojos originales de la imagen están hechos de diamantes negros). La Imagen también tiene una prenda distintiva que es un delantar, una pieza parecida a un delantal, que se coloca en su cintura junto con la Correa Agustina.
Según la historia local, se dice que la imagen fue encontrada dentro de una caja de madera que flotaba en el río Bantoay, en Ilocos Sur, y que muchos intentaron buscar la imagen, pero sin éxito, hasta que los habitantes de Bantay lograron encontrarla fácilmente. La imagen fue entronizada posteriormente por el reverendo Fray Juan Bautista de Montoya, de la Orden de los Agustinos, en la Parroquia de San Agustín de Bantay "con sus propias manos".
Durante el Salubio de Pascua, la imagen de Apo Caridad se convierte en la Virgen de Alegría que se reunirá con la imagen del Cristo Resucitado y la imagen del Niño Jesús se mantuvo durante algún tiempo. Esta fue la razón por la que para algunas réplicas y fotografías de la Virgen, ésta era solitaria.
La Virgen de la Caridad de Bantay celebra dos fiestas, la primera es cada 12 de enero, para conmemorar su Coronación Canónica en 1956 y cada primer domingo de septiembre conocida como la "Fiesta de la Correa" ya que al fin y al cabo era una imagen de Nuestra Señora de la Consolación y Correa, la Madre de la Orden Agustina. La fiesta de la coronación de Nuestra Señora de la Caridad es una de las más esperadas e igualmente importantes para los ilicitanos católicos porque esta Señora era considerada como la Madre de Ilocandia.
Una tragedia imprevista tendría lugar años más tarde cuando la cabeza original de marfil de la Virgen fue robada el 4 de noviembre de 1968 y su mano de marfil fue robada más tarde el 15 de junio de 1973. En 1994, el Museo Arquidiocesano donó a la Iglesia de Bantay una antigua cabeza inacabada de la Virgen, que fue reconstruida y que actualmente la sustituye.
Desde la entronización de la Virgen en Bantay, se le atribuyeron numerosos milagros por su intercesión que más tarde serían un factor clave para nombrarla como Nuestra Señora de la Caridad o "Apo Caridad".
Apo Caridad se convirtió en la "Guardiana de los Campos" de Ilocos debido a su constante asistencia a los agricultores y a su protección contra las plagas que dañaban las cosechas. También se dice que los devotos colocaban una imagen o fotografía de Apo Caridad delante de los campos para pedir su ayuda y daban fe de que no había plagas que se infiltraran en sus campos. Los devotos contaban que había abrojos de amorseco pegados en el dobladillo inferior del vestido de la Virgen y especulaban que Apo Caridad salía a pasear por los campos.
Apo Caridad también se dio a conocer como curandera de enfermos debido a las numerosas curaciones reportadas y debidamente registradas de sus suplicantes de numerosas enfermedades hasta el presente. Los que se curaban regalaban numerosos ex votos a la Virgen desde vestimentas, juego de coronas y accesorios entre otros. También es interesante notar que si vamos a mirar de cerca a la Correa de la Virgen, había ex votos de alfileres de diferentes partes del cuerpo que se adjuntan a la Correa que dice que dolencia del cuerpo que se curaron con la ayuda de Apo Caridad.
Algunos de los milagros conocidos y registrados de la Virgen tuvieron un impacto en la historia de Ilocandia. En 1660, Andrés Malong, un cacique de Pangasinan, dirigió un ejército de 3.000 hombres formado por calanes, tingguanes y aetas de Zambales que invadió Ilocos y Cagayan. Al año siguiente, saquearon la ciudad de Bantay, dejando 800 muertos. Los zambales intentaron incendiar la iglesia por tres veces. Pero, afortunadamente, el fuego no se inició aunque el techo de cogon estaba muy seco. Este incidente fue bien documentado por el Rev. P. Pedro Murillo Velarde, SJ en su libro "Historia de Filipina de la Compania de Jesus" que relata vívidamente: "Ellos (los rebeldes) quemaron Bantay, y aunque prendieron fuego tres veces a la Iglesia, ésta fue librada por la Nuestra Señora de la Caridad mediante su especial protección".
Durante la revuelta de Diego Silang de 1762 - 1763, encarceló al obispo Bernardo Ustariz de Nueva Segovia y todos los sacerdotes de la diócesis fueron encarcelados en la iglesia de Bantay y los amenazó con ejecutarlos. Desesperados, pidieron la intercesión de la Virgen de Bantay para que los salvara y prometieron componer una novena en su honor. Cuando Silang ordenó a uno de sus hombres que matara al obispo, se contuvieron y optaron por consultar a los espíritus de la tinaja y esperar el florecimiento del árbol adaan. El tercer día de la novena, en mayo de 1763, Silang fue asesinado por Miguel Vicos.
En otra rebelión registrada el 24 de diciembre de 1772, los rebeldes, en su ceguera, cometieron muchos actos atroces contra el pueblo de Bantay y el resto de Ilocandia hasta mayo de 1773. Sin embargo, por reverencia a Apo Caridad, desistieron de dañar a los ministros de Dios que se habían refugiado en el santuario.
Durante la Segunda Guerra Mundial, tres bombas cayeron sobre el tejado de la iglesia, pero ninguna de ellas explotó. Cuando estallaron otras bombas, las paredes quedaron destrozadas y, en medio de ellas, se encontró la estatua de la Virgen, indemne como si no hubiera pasado nada.
La Virgen de la Caridad de Bantay se convirtió en fuente de esperanza y caridad para los habitantes de la región de Ilocos debido a los numerosos milagros que se le atribuyeron y fue coronada canónicamente el 12 de enero de 1956 por el entonces Nuncio Apostólico, Monseñor Egidio Vagnozzi y fue declarada Reina de Ilocandia.
La devoción a Apo Caridad de Bantay sigue siendo más fuerte en los últimos años con más milagros que se reportaron por su intercesión. A pesar de los altibajos en la historia de Apo Caridad de Bantay, se convirtió en parte integrante de la vida de todos los ilocanos y continuó nutriendo la región con las gracias de su Hijo, fuente de toda Consolación.
La Virgen de Coronada es la patrona de Calañas. Las fiestas en su honor, son las más importantes del pueblo, suelen ser en primavera, y su fecha depende de la Semana Santa, comenzando los actos el Domingo de Resurrección.
Según la leyenda recogida por Fray Felipe de Santiago, la imagen se apareció a un pastor. Se trata de una pequeña talla de la Virgen con el Niño Jesús, que fue considerada muy milagrosa.
En el año 1720 Fray Felipe de Santiago recoge una hermosa leyenda en la que se relata la aparición de la imagen de la Virgen de Coronada. Según una piadosa tradición, se remonta la imagen de la Virgen a la época Visigoda. Parece ser que en el Archivo de Palos de la Frontera, existe un memorial en el que se relata la leyenda siguiente:
Cuenta que por los años 1520 pastando su ganado Pedro Márquez, que después llamaron de la Santa por habérsele aparecido la Virgen de Coronada que fue así.
Estando este sencillo hombre en el paraje donde está la ermita de esta Señora (de España) al abrigo (por razón de una tempestad) y atemorizado se encomendó a la Madre de Dios de España, y creciendo más el temor se resolvió a dejar el ganado e irse a la Iglesia de su devota y al mover los pies reparó que se movía una laja y reparándose, sacó un puñal que traía y levantó la piedra y halló a la Señora de la Coronada y de repente sosegó la tormenta. Es del tamaño de una tercia y tiene el Niño en el brazo izquierdo y esta imagen es de tosca hechura de talla pero muy milagrosa.
Y el buen pastor, contento con su hallazgo, se la llevo a su tenencia y la puso con la mayor decencia que pudo y registrando el sitio por la mañana, no la hallo; y muy sentido volvió a buscarla y la halló; y esto le sucedió por tres veces, hasta que entrando en cuidado, dio noticia al párroco que era un religioso de la tercera orden de San Francisco y llevó a la Señora para testigo y juntamente un escrito que decía así:
Tomasuco, hijo de Juan Andúbalo, Alcaide que fue del Rey en estos obrajes de quien descendía; del Gentil, suya era esta tierra y por eso el Rey los tenía en honrosos oficios; y llegando la total pérdida de España estaban a la sazón padre e hijo con su familia. Y quedando por último yo Tomasuco, fiel compañero del padre Capellán, poco tiempo antes de la pérdida de esta tierra fui a visitar a Nuestra Señora del Pilar y al Cristo de Burgos. Yo como vi a tal Señor y Señora, hice las imágenes de Cristo y su Madre y el Padre Capellán puso al Cristo en Santa María de las Herrerías y yo me quedé con mi Señora que era mi compañía, guía de noche y de día y Ella me libraba de los fieros moros y llegando mi última enfermedad puse aquí esta Señora para cuando Dios fuese servido que la descubran se llama Santa María de la Coronada, y que la amen mucho y verán cómo lo hace con ellos como lo ha hecho conmigo y guardándome siempre. Y esta es su firma Tomasuco Andúvalo.
Después de leído el escrito, el Cura llevó a la Señora a la Iglesia y sucedió lo mismo que antes y todo el pueblo tenía ya noticia de ello, por la demostración que había hecho en la Iglesia y fueron con Pedro y la hallaron en su sitio, con todos los demás del pueblo y en este caso fue más la devoción por ser público: y discurriendo sitio la pusieron en su término y por dos veces se volvió al sitio: y con esto se quitaron las contiendas entre Valverde y Calañas.
Pedro y su mujer Alfonsa dieron su ganado y cuanto tenían para la fábrica de la Iglesia y también ayudó todo el pueblo y así marido como mujer se apellidaron de la Santa a distinción de otros Márquez aunque todos eran unos. Y ellos se dedicaron a vivir en el culto de esta Señora. Y por medio de esta Santa Imagen de continuo se ven prodigios.
Original de la imagen de la Virgen 'Madre del Amor Hermoso' ubicada en el Santuario de Cañete que lleva el mismo nombre.
La
idea de regalar una imagen de la virgen surgió en el año 1962 por parte
de San Josemaría, estando en Roma Mons. Ignacio María de Orbegozo,
primer prelado de la Prelatura de Yauyos, quien participaba de las
sesiones del Concilio Vaticano II.
Es una imagen de bulto hecha
por el escultor español Manuel Caballero (ya fallecido), con la asesoría
de San Josemaría, quien volcó todo su cariño al Perú en esta obra.
Procuró conseguir diversas fotografías, así como diapositivas de mujeres
de Yauyos, para que el escultor recogiera mejor los datos del color de
la piel, de las trenzas y de los rasgos de la cara de las peruanas y
niños de esta zona de la sierra peruana. Además, desde el Perú, se
enviaron a Roma telas con los colores típicos y también postales y
fotografías para facilitar el parecido.
Durante la primera estancia
del Papa San Juan Pablo II en nuestro país, en Febrero de 1985, la imagen
fue trasladada a la Nunciatura Apostólica (residencia del Papa durante
su estancia en tierras peruanas) donde Juan Pablo II tuvo ocasión de
bendecirla. La imagen de la virgen, Madre del Amor Hermoso permaneció
allí durante toda la estadía del Santo Padre en nuestro país.
Con
la presencia de Mons. Luigi Dossena, Nuncio Apostólico de Su Santidad
en el Perú en ese entonces, el 31 de mayo de 1991 la imagen se trasladó a
su lugar definitivo: Un Santuario –al aire libre– construido a la
entrada de San Vicente de Cañete, el cual puede albergar a miles de
personas y al que se le añadió un hermoso retablo de madera tallada, de
estilo colonial.
El lugar donde ahora se ubica el santuario, era
originalmente un teatro donde se hacía la representación de la Pasión de
Nuestro Señor Jesucristo durante la Semana Santa de cada año. Esta
representación prosigue año a año.
La fiesta de la Virgen, Santa
María, Madre del Amor Hermoso se celebra en San Vicente de Cañete el
último domingo de mayo de cada año, a la cual asisten cada vez más
personas del Valle y sus alrededores.
Por
otro lado, una copia de la misma escultura de la Virgen “Madre del Amor
Hermoso” permanece en el sitio donde estuvo originalmente esta imagen:
el Seminario menor en Nuevo Imperial, lugar donde sigue siendo venerada
por los alumnos y exalumnos del seminario, sacerdotes y la población del
lugar.
La advocación Santa María, Madre del Amor Hermoso (Sancta
Maria, Mater Pulchrae Dilectionis), fue escogida por San Josemaría para
pedir a la Virgen la virtud de la Santa Pureza, el amor limpio y casto
que deben tener todas las hijas e hijos de María, solteros o casados,
jóvenes y menos jóvenes. Es también una petición en favor de la familia y
de los matrimonios para que conserven siempre la pureza y juventud del
amor conyugal.
También conviene decir que el Amor Hermoso es el Niño Jesús, con quien los cristianos debemos procurar identificarnos.
Sin embargo, el 7 de octubre, en que se celebra la fiesta a la
Virgen del Rosario, ha sido reservado para el pueblo, al igual que antes
lo era el 10 de septiembre, fecha en que se celebraba el tradicional
“Baño de la Virgen”, un día antes del novenario de su renovación,
ocurrida el 19 de septiembre de 1644. Actualmente, bastantes fieles
acuden también durante estos días, además de los que llegan a visitarla
cualquier día del año.
La imagen de la Virgen de Talpa, se dice, fue modelada por los
indios tarascos del Estado de Michoacán y llevada a Talpa en el año de
1585; desde entonces ha concedido cientos de milagros a los innumerables
peregrinos que han pasado frente a Ella con un rostro de sufrimiento y
palabras de alabanza.
Los nativos del lugar, al tratar de recordar alguno de sus
grandes milagros, difícilmente pueden escoger alguno de entre ellos y
relatan más bien los que están escritos en la historia, como lo fue su
prodigiosa renovación, ocurrida cuando la imagen de caña liviana y en
mal estado iba a ser enterrada, y al ser colocada en un hoyo, en medio
de un resplandor y se observó que la imagen que se iba a desechar se
había inexplicablemente renovado.
El pueblo de Talpa también le agradece a su Virgen la milagrosa
restauración de la torre izquierda de su Basílica, que debido a un
fuerte sismo ocurrido en la década de los 20´s, en el siglo pasado,
había quedado peligrosamente inclinada, pero ese mismo día, por la
tarde, otro temblor puso la torre en su lugar.
La historia nos refiere que la
Virgen iba a ser sepultada, el 19 de septiembre de 1644, en un hoyo
abierto en la sacristía de la iglesia de aquellos tiempos, por
encontrarse muy apolillada, carcomida, rota y empolvada, por disposición
del señor Cura Pedro Rubio Félix. Fue la indígena María Tenanchi la
encargada de envolver en manteles viejos las imágenes que iban a ser
enterradas; la mujer tomó un mantel viejo y al querer tocar a la Virgen,
hecha de pasta de caña de maíz, brotaron de Ella rayos de fuego y una
luz muy intensa la cubrió, entonces la capilla se llenó de nubes y
ángeles; los indígenas presentes cayeron al suelo desmayados por el
susto y la impresión. La imagen sufrió una transubstanciación, o sea, un
cambio de sustancia, pasó de ser de pasta de caña de maíz a una especie
de cedro firme e incorrupto. A esto le llamamos el milagro de laRenovación.
Se tiene noción de que hacia el año 1700 ya se
realizaba este acto de imponerle a la Imagen de Nuestra Señora del
Rosario algunos vestidos y joyas en la fecha del 10 de Septiembre;
quienes lo hacían eran llamadas las indias Tenanchis, en recuerdo de la
vidente del milagro de la Renovación: María Tenanchi. En la actualidad,
"las Camareras de la Virgen", mujeres que no han contraído matrimonio y
que viven en fe y castidad, son quienes, después de un proceso
espiritual, realizan este ritual con sumo cuidado y devoción, que
consiste en despojar a la Virgen de sus vestidos y joyas, acto seguido
se limpia la imagen-escultura y tras colocarla en su peana, se procede a
imponerle un conjunto de vestido nuevo, que llevará durante todo el año
hasta el próximo 10 de Septiembre.
En los días anteriores a la fecha ya referida se
colocan cortinajes y emblemas marianos en la Basílica; en el Camarín de
la Virgen se erige el gran altar, colmado de flores, para poner la
Imagen ya una vez cambiada. Cuando la imagen es retirada de su trono y
conducida al Camarín inicia el ritual del Baño de la Virgen: sólo las
Camareras pueden ingresar, en tanto los fieles y devotos entonan
alabanzas y recitan oraciones. En el exterior de la Basílica se apostan
los vecinos de los barrios de San Miguel, San Rafael y San Gabriel, que
se dedican a elaborar una gran alfombra de flores, follaje, aserrín
pintado, granos y semillas.
El día 10 de septiembre se
anuncia la salida de la Virgen; para dar comienzo a su recorrido. La
Virgen se ve radiante llevada en andas, luciendo un nuevo vestido;
camina entre flores, y flores le arrojan a su paso; pero la flor más
bella es Ella misma. Es llevada a la parroquia del Señor San José, donde
se encuentra el pocito, donde iba a ser sepultada por encontrarse en un
estado deplorable el 19 de septiembre de 1644; sin embargo, el Señor la
restauró por completo. Terminado el sencillo homenaje, la procesión
reanuda su marcha hacia su Basílica: ya puesta en el altar se entona la
Salve en latín y se imparte la bendición; luego se deposita en su trono.
Así comienza el Novenario de la Renovación, acompañado de
peregrinaciones, juegos pirotécnicos, serenatas en la plaza principal,
Misas solemnes, rosarios con ofrecimientos, etcétera; la novena culmina
el 19 de septiembre en recuerdo de aquel lejano año de 1644.