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5 de abril de 2026

¿Se apareció Jesús Resucitado a Nuestra Señora?

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

Muchas procesiones de Domingo de Pascua y de Lunes Santo, muchas tradiciones populares y grandes obras de la Historia del Arte recogen la escena del encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen María.

Los Evangelios no recogen esa escena ni tampoco los otros textos del Nuevo Testamento. La Iglesia no enseña oficialmente que tal cosa pasara en vida de María.

Pero la devoción popular y la imaginación de los artistas siempre han querido imaginar la escena, igual que muchos cristianos que han perdido a seres queridos pueden encontrar alegría y consuelo imaginando el reencuentro con ellos en el Cielo, ante la presencia de Dios.

Muchos teólogos han escrito sobre esta posibilidad. El sacerdote y teólogo agustino recoleto Donato Jiménez Sanz escribió hace unos años: "¿Qué añade esta aparición de Jesús a su Madre? Nada en lo esencial. O sí. Es bueno caer en la cuenta de que las acciones de Dios discurren muchas veces fuera del carril meticuloso que fabrican los hombres. Y que los más sabrosos secretos de Dios quedan ocultos a los ojos de los humanos. Es la teología de lo escondido que tanto inculca Jesús y que S. Mateo coloca como principio de santidad auténtica". Y añade: "Es, pues, justo y natural, es teológico, pensar que Jesús dio 'por añadidura' este gozo a su Madre".

Algunos santos que reflexionaron sobre ello

Jiménez Sanz cita algunos santos que hablan de esa posible aparición de Cristo a su madre la Virgen María, aunque los más antiguos (San Ambrosio, San Paulino de Nola) son autores del siglo IV. En la Edad Media la defendían San Alberto Magno y San Bernardino de Siena. Ya en el siglo XVI hablan de ella San Lorenzo de Brindisi y San Ignacio de Loyola, que en sus Ejercicios escribe: "Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento como está escrito".

Incluso en nuestros días hay teólogos y teólogas más o menos modernistas que por afán feminista están dispuestos a asegurar que Jesús se debió aparecer a María antes que a nadie más (y que una iglesia machista y molesta debió esconder tal hecho).

En España, y en lengua española, una de las visualizaciones más detalladas y difundidas de ese reencuentro se puede leer en la Mística Ciudad de Dios, la famosa obra escrita por la venerable y religiosa concepcionista Sor María de Jesús de Ágreda (1602-1665), en su célebre obra Mística Ciudad de Dios publicada en 1670. Recogemos dos fragmentos de su obra que describen escenas ligadas a la Resurrección de Jesús y a la Virgen María.

“Y en el mismo instante que el alma santísima de Cristo entró en su cuerpo y le dio vida, correspondió en el de la purísima Madre la comunicación del gozo, que […] estaba detenido en su alma santísima y como represado en ella aguardando la resurrección de su Hijo santísimo. Y fue tan excelente este beneficio, que la dejó toda transformada de la pena en gozo, de la tristeza en alegría y de dolor en inefable júbilo y descanso".

"Sucedió que en aquella ocasión el Evangelista San Juan fue a visitarla, como el día de antes lo había hecho, para consolarla en su amarga soledad, y encontróla repentinamente llena de resplandor y señales de gloria a la que antes apenas conocía por su tristeza. Admiróse el Santo Apóstol y, habiéndola mirado con grande reverencia, juzgó que ya el Señor sería resucitado, pues la divina Madre estaba renovada en alegría”.

"Estando así prevenida María santísima, entró Cristo nuestro Salvador resucitado y glorioso, acompañado de todos los Santos y Patriarcas. Postróse en tierra la siempre humilde Reina y adoró a su Hijo santísimo, y Su Majestad la levantó y llegó a sí mismo. Y con este contacto —mayor que el que pedía la Magdalena de la humanidad y llagas santísimas de Cristo— recibió la Madre Virgen un extraordinario favor, que sola ella le mereció, como exenta de la ley del pecado. Y aunque no fue el mayor de los favores que tuvo en esta ocasión, con todo eso no pudiera recibirle si no fuera confortada de los Ángeles y por el mismo Señor para que sus potencias no desfallecieran".

"El beneficio fue que el glorioso cuerpo del Hijo encerró en sí mismo al de su purísima Madre, penetrándose con ella o penetrándole consigo, como si un globo de cristal tuviera dentro de sí al sol, que todo lo llenara de resplandores y hermoseara con su luz. Así quedó el cuerpo de María santísima unido al de su Hijo por medio de aquel divinísimo contacto, que fue como puerta para entrar a conocer la gloria del alma y cuerpo santísimo del mismo Señor. Y por estos favores, como por grados de inefables dones, fue ascendiendo el espíritu de la gran Señora a la noticia de ocultísimos sacramentos. Y estando en ellos oyó una voz que le decía: Amiga, asciende más alto (Lucas 14, 10)".

"Y en virtud de esta voz quedó del todo transformada y vio la divinidad intuitiva y claramente, donde halló el descanso y el premio, aunque de paso, de todos sus trabajos y dolores. Forzoso es aquí el silencio, donde de todo punto faltan las razones y el talento para decir lo que pasó a María santísima en esta visión beatífica, que fue la más alta y divina que hasta entonces había tenido. Celebremos este día con admiración de alabanza, con parabienes, con amor y humildes gracias de lo que nos mereció y ella gozó y fue ensalzada".

Estas escenas y reflexiones han despertado la imaginación de pintores y artistas cristianos de todas las épocas.

 

22 de agosto de 2025

La realeza de Nuestra Señora

 


Del sitio Catholics New Agency:

La Iglesia católica celebra anualmente la fiesta de la Realeza de María el 22 de agosto. La mayoría de la gente, al oír hablar de esta celebración, pensaría en Ella como algo más bien dulce y sentimental, una devoción pintoresca para abuelas con gusto por la espiritualidad sacarina. Pero cuando examinamos esta fiesta como deberíamos, a través de los ojos bíblicos, surge una imagen muy diferente.

La indicación bíblica más clara de que María de Nazaret es una reina es un pasaje notable del capítulo 12 del Apocalipsis.El autor de la visión ve una señal extraordinaria en el cielo: una mujer vestida con el sol, la luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Doce, por supuesto, es una designación de las tribus de Israel, y la corona es una indicación bastante inequívoca de que se trata de una figura real. Pronto queda claro que esta mujer no es sólo una reina, sino, más exactamente, una reina madre, pues oímos que está dando a luz a un rey, uno que está "destinado a gobernar las naciones con vara de hierro".

Tanto la reina madre como el niño rey se ven envueltos en una terrible lucha. El vidente nos dice que un temible dragón se dispone a devorar al niño en cuanto nazca.

Pero Dios arrebata al niño y lo lleva a la seguridad del trono divino, mientras que la madre huye al desierto donde encuentra refugio. A raíz de esto, estalla una guerra entre "Miguel y sus ángeles" y el dragón y sus partidarios angélicos.Esta imagen es, por supuesto, simbólicamente rica y multivalente, pero como mínimo indica que la reina y su hijo real son protagonistas de una guerra espiritual de cierta magnitud. Son, en una palabra, guerreros.

Justo antes de este pasaje, al final del capítulo 11 del Apocalipsis (y recuérdese que las denominaciones de los capítulos llegaron muchos siglos después de que se compusiera originalmente este texto), encontramos la visión del templo celestial. En medio de relámpagos, truenos y una poderosa tormenta de granizo, el vidente ve el Arca de la Alianza dentro del templo.

El arca, recordemos, era el contenedor de los restos de los Diez Mandamientos, y por tanto el objeto más sagrado para el antiguo Israel. Colocada en el Sancta Sanctorum del Templo de Jerusalén, el arca se consideraba el vínculo entre el cielo y la tierra, el portador definitivo de la presencia divina.

Cuando el rey David llevó el arca a la Ciudad Santa, bailó ante ella con temerario abandono. Además, en varios momentos de su historia, Israel llevó el arca a la batalla, sobre todo cuando los sacerdotes marcharon con ella siete veces alrededor de las murallas de Jericó, antes de que éstas se derrumbaran.

Ahora bien, la yuxtaposición de la visión del arca en el templo celestial y la visión de la reina madre vestida del sol no puede haber sido casual. El autor del Apocalipsis nos está diciendo que María, portadora del Verbo de Dios hecho carne, era el Arca de la Alianza por excelencia.

De hecho, cuando visitó a su prima Isabel, embarazada de Juan el Bautista, éste saltó de alegría en el vientre de su madre, una hermosa imitación infantil de la danza de David ante el arca verdadera.Tanto el arca como la reina están asociados a la guerra espiritual.

En su oración del Magnificat, recogida en el Evangelio de Lucas, María habla del Dios "que ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes". Como su Hijo, María no lucha con las armas enclenques del mundo, sino con las armas del amor, el perdón, la compasión y la no violencia provocadora.

Quienes hayan hecho un retiro jesuita basado en los ejercicios espirituales de San Ignacio reconocerán la meditación de los "dos estandartes". Ignacio pide al ejercitante que imagine un gran campo de batalla. A un lado, bajo el estandarte de la Iglesia, está el ejército de Cristo; al otro, bajo el estandarte de Satanás, está el ejército de los poderes oscuros. Entonces Ignacio obliga al ejercitante a tomar una decisión, de hecho la elección más fundamental e importante que se pueda imaginar, la elección que determinará todo lo demás que dirá y hará durante el resto de su vida: ¿A qué ejército te unirás?

Bob Dylan planteó la misma cruda opción espiritual en su canción de 1979 "Gotta Serve Somebody" ("Puede ser el diablo o puede ser el Señor, pero tendrás que servir a alguien"). En otras áreas de la vida, se requiere una buena cantidad de matices y sutilezas, pero en el nivel más básico, en el que uno determina la orientación fundamental de su vida, las cosas se vuelven en realidad bastante sencillas y claras.

La fiesta de la Realeza de María tiene que ver con esta elección: ¿Cuál es tu posición en la gran lucha espiritual? ¿Con qué ejército luchas? ¿Marchas bajo el estandarte de la Reina Madre y su Hijo, o con sus enemigos? ¿Sales con el Arca de la Alianza o contra ella? Di lo que quieras sobre estas preguntas, pero no son ni dulces ni sentimentales.

23 de julio de 2025

Nuestra Señora de la Viña o del Roble de Viterbo




Traducido del sitio Roman Catholic Saints:

El abad Orsini escribió: "Nuestra Señora de la Viña, Toscana, Italia. Una hermosa iglesia, situada cerca de Viterbo, ocupada en la actualidad por los dominicos".

La ciudad de Viterbo se encuentra a los pies del monte Cimino, en la provincia de Roma. Viterbo cuenta actualmente con 34 parroquias independientes, con 8 casas religiosas para hombres y 18 casas para hermanas. No encuentro ninguna referencia a Nuestra Señora de la Vid, o Madonna della Vito, en toda la región de la Toscana.

Encontré dos referencias a conventos dominicos. La primera era Nuestra Señora del Roble, o Madonna della Quercia, que también tiene un convento dominico anexo. La segunda era Santa Maria dei Gradi, de la que solo queda la iglesia. Fue uno de los primeros conventos dominicos, aunque ahora se utiliza principalmente como casa de retiro.

La Madre Celestial, como todas las madres, no discrimina entre sus hijos, ya que su ayuda es para todos. Continuamos ahora con Nuestra Señora del Roble, que es casi con toda seguridad el lugar al que se refiere el buen abad como Nuestra Señora de la Viña.

Hubo un tiempo en Viterbo en el que vivía un hombre llamado Mastro Baptist Magnano Iuzzante, que era un devoto muy piadoso de la gloriosa Virgen María. En el año 1417, contrató a un pintor llamado Monetto para que pintara en una baldosa una imagen de la gloriosa Virgen María sosteniendo a su Hijo en brazos. Mastro Baptist colocó entonces con amor la baldosa en un roble que se encontraba al borde de su viñedo, cerca del camino que conducía a Bagnaia y a lo largo del cual los ladrones solían esperar para atacar a los viajeros desprevenidos.

La imagen permaneció allí durante unos 50 años al amparo de las ramas del roble, y al cabo de un tiempo solo unas pocas mujeres que pasaban por allí se detenían a rezar y a admirar la belleza de un tabernáculo natural que había creado una enredadera silvestre que había abrazado al roble.

Durante este periodo, un ermitaño de Siena, Pier Domenico Alberti, cuya ermita se encontraba al pie de Palanzana, recorría el campo y las ciudades cercanas de Viterbo diciendo: "Entre Bagnaia y Viterbo hay un tesoro".

Muchas personas, impulsadas por la codicia, comenzaron a excavar allí, pero no encontraron nada y pidieron una explicación al ermitaño. Domenico los llevó entonces bajo el roble elegido por la Virgen y les señaló el verdadero tesoro, la Virgen. Les contó el día en que había decidido llevarse la imagen sagrada a su ermita y cómo había regresado al roble.

Domenico no fue el único en vivir esta experiencia. Una mujer devota llamada Bartolomea solía pasar por delante del roble y se detenía cada vez para rezar a la Santísima Virgen. Un día, ella también decidió llevarse la teja a su casa. Después de rezar sus oraciones vespertinas, Bartolomea se acostó, pero al despertarse por la mañana descubrió que la imagen había desaparecido. Al principio pensó que su familia la había llevado a otro lugar, pero al saber que no era así, corrió hacia el roble y vio lo que ya había imaginado: la teja había vuelto milagrosamente a su lugar entre los zarcillos de la enredadera.

Bartolomea lo intentó de nuevo, pero la imagen sagrada siempre volvía al árbol. Al principio no dijo nada a nadie para que no la tomaran por loca.

Luego, en 1467, durante el mes de agosto, toda la región se vio afectada por el mayor flagelo de aquellos tiempos: la peste. Por todas partes había cadáveres tendidos en las calles desiertas, y por todas partes había gran llanto y luto. Algunos recordaron entonces la imagen pintada en la humilde teja y, como impulsados por una fuerza inexplicable, fueron a arrodillarse bajo el roble. Nicolás de Tuccia, un historiador, dijo que en un solo día se reunieron allí 30 000 personas para implorar misericordia.

Unos días más tarde, la peste cesó y entonces 40 000 fieles regresaron para dar gracias a la Virgen María. El pueblo de Viterbo estaba encabezado por su obispo Pietro Gennari, y había muchos procedentes de otras regiones.

A principios de septiembre del mismo año ocurrió otro acontecimiento extraordinario.

Un buen caballero de Viterbo tenía muchos enemigos, como suele ocurrir a los seguidores de Cristo. Un día fue sorprendido por sus enemigos fuera de las murallas de Viterbo. Solo y desarmado, y sin poder hacer frente al peligro mortal, huyó al bosque cercano. Fatigado y desesperado por llegar a su destino, el caballero oyó los gritos de los enemigos cada vez más cerca. Finalmente llegó al roble con la imagen sagrada de María, donde cayó a sus pies con gran fe y abrazó el tronco del árbol, poniendo su vida en manos de su Madre Celestial.

Los enemigos del caballero llegaron al roble, pero se sorprendieron al ver que ya no podían ver al caballero. Comenzaron a buscar detrás de cada árbol y arbusto, pero ninguno pudo verlo, ya que había desaparecido ante sus propios ojos. Al no encontrarlo después de mucho tiempo de búsqueda, se dieron por vencidos con disgusto.

Entonces el caballero, tras dar las gracias a la Virgen María, regresó a Viterbo y contó a todos lo que había sucedido. Bartolomea escuchó su relato y, animada por sus palabras, describió los milagros de los que había sido testigo. Contaron a todos lo que les había sucedido con tanto entusiasmo, fe y devoción que las historias se difundieron como la pólvora, y muchas personas, procedentes de las más diversas regiones de Italia, acudieron en masa a los pies del roble para implorar la ayuda de la Santísima Virgen.

Se decidió construir un altar y luego una capilla de tablones antes de que el papa Pablo II diera el permiso necesario para construir una pequeña iglesia en 1467. Muchos papas y santos han sido devotos de la imagen, entre ellos San Carlos Borromeo, San Pablo de la Cruz, San Ignacio de Loyola, San Crispín de Viterbo y San Maximiliano Kolbe, entre muchos otros.

El 20 de enero de 1944, durante el bombardeo de Viterbo, una escuadrilla de 12 bombarderos se dirigió hacia el roble, pero al llegar a su destino, inexplicablemente viró hacia la derecha y las bombas lanzadas no destruyeron nada fuera del asilo, que estaba vacío. Los restos de las bombas, tres grandes trozos, se conservan detrás del altar de la Virgen.

En 1986, el papa San Juan Pablo II proclamó a Nuestra Señora del Roble patrona de la nueva diócesis de Viterbo, formada por la unión de las de Viterbo, Tuscania, Montefiascone, Acquapendente y Bagnoregio.

Aún hoy la Virgen protege a sus devotos, y la devoción a la Santísima Virgen del Roble es muy fuerte.

Cada año, el segundo domingo de septiembre, los fieles conmemoran los "Beneficios de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Roble". Muchas ciudades y pueblos, con sus cofradías, participan en la procesión de acción de gracias, llamada "Pacto de Amor". El alcalde de Viterbo, en nombre de todos los participantes, renueva la consagración hecha antiguamente por toda la región en 1467.

James Fitzhenry
roman-catholic-saints.com
Calendario Mariano

30 de mayo de 2024

Nuestra Señora de Cranganor

 Del sitio Roman Catholic Saints:

En las Indias Orientales se encuentra la iglesia y el santuario de Nuestra Señora de Cranganor, que, según se afirma, fue construido por uno de los tres Reyes que visitaron al Divino Niño y a su Bendita Madre. La India fue uno de los países que tuvo el privilegio de recibir la luz de la fe en los albores del cristianismo.

La historia cuenta que Santo Tomás Apóstol llegó a la India en Cranganor en el año 52 d.C.. Allí, los cristianos siguen siendo conocidos como fieles de Santo Tomás. Kerala, como también se conoce el lugar, está aislado por las cordilleras del resto de la India, y se ha mantenido firme en la Fe, a pesar de la penumbra del resto del continente. La profunda espiritualidad de los católicos evidencia su gran amor por la Madre de Dios, Nuestra Señora de Cranganor. Nala-bat, como también se llama el país, puede traducirse como el país de María, el homónimo de María. Se cree que cuando Santo Tomás llegó a Cranganor, trajo consigo un cuadro de Nuestra Señora, pintado por San Lucas; éste se perdió después del martirio de Santo Tomás, pero más tarde se descubrió en una cueva en Little Mount, Madrás, cerca del lugar de su muerte.

En 1498, cuando los portugueses llegaron a Cranganor, se sorprendieron al encontrar tantas iglesias dedicadas a María. San Francisco Javier encontró a los habitantes de Cranganor muy fuertes en la fe y devotos de María, Nuestra Señora de Cranganor; no escatimó esfuerzos para encender su devoción a la Madre de Dios.

Cabe preguntarse por qué la devoción a María arraigó y floreció con tanta fuerza en Kerala, casi como si respondiera a una profunda necesidad religiosa y psicológica. Quizá la razón de esta devoción espontánea se encuentre en la posición de la madre en la familia hindú. Porque, aunque el amor, la obediencia, la devoción y la dependencia de la madre son naturales en todos los pueblos y naciones, en Cranganor la posición exaltada de la madre adquiere proporciones singulares, si no únicas. La madre lo es todo en la familia; depender de ella es una tendencia muy arraigada en todos los niños de Kerala. Mucho más que el padre, la madre es el sostén de la familia. Posee, compra y vende propiedades y gobierna la casa sin consultar con el padre; él puede ausentarse con frecuencia, pero ella siempre permanece en casa. Sus hermanos no tienen derecho a la propiedad, sólo a un subsidio de subsistencia y alojamiento. Este sistema matriarcal ha sido cuidadosamente protegido por la mayoría de los hindúes. Está en el corazón mismo del modo de vida tradicional de Kerala; una costumbre consagrada que ha contribuido a dar a la devoción mariana una fácil acogida y un rápido crecimiento.

San Ignacio de Loyola llevaba siempre el rosario bien visible sobre la sotana. Para su gran satisfacción, la iglesia de Nuestra Señora "Madre de Dios" le fue asignada a su llegada a Cochin, sustituyendo a Cranganor como puerto de tráfico con el mundo occidental. Cuando San Francisco llegó, encontró una Cofradía de la Santísima Virgen María ya establecida y la fomentó celosamente durante su vida.

26 de marzo de 2019

Nuestra Señora de Monserrat

Del sitio web Aleteia:

El culto de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino

Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron.

 Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales.

Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino. 

La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. 

A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche.

 En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño "La Moreneta" (La Morenita). La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. 

Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono. 

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues.

La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por supuesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Santísima Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. 

Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.


Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.


Oración a Nuestra Señora de Montserrat
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia,
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas.
Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros
seres queridos y a todos los que se sienten
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.
Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros.


12 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Calle Ancha

Del sitio Puntadas Marianas:

La capilla de Nuestra Señora de la Calle Ancha se encuentra en la ciudad de Roma. Su nombre deriva del fresco de la Madonna della Strada, venerado como milagrosa y especialmente querido por San Ignacio.

La imagen de la Madonna della Strada es un fresco hecho probablemente, entre la segunda mitad del siglo XIII y la primera mitad del XIV. Actualmente se encuentra en un soporte de pizarra de 68 x 75 cm.

La Virgen está representada por el busto con el niño apoyado en su brazo izquierdo, mientras que la derecha se halla abierta, dirigida a los fieles. Su cabeza se halla coronada rodeada de un halo, y toda la figura está rodeada por un manto de oro. El niño tiene su cabeza una cruz y la postura sentada en el regazo de su Madre, la mirada se inspiró en una serena tranquilidad y con su mano derecha en un gesto de bendición.

En general, la imagen parece evocar la naturaleza de la Madre y Mediadora de gracias, al mismo tiempo, pide confianza en el Hijo y con Él intercede.

La imagen estuvo originalmente en la pequeña iglesia de la Astalli.

El medio ambiente en su conjunto ha sido diseñado y decorado por Giuseppe Valeriano (1542-1596), que también tiene pinturas sobre madera que representan episodios de la vida de la Virgen.

Los frescos de la cúpula, con ángeles tocando las trompetas, son obra de GP Pozzi (1561 - 1589), activo pintor durante el pontificado de Sixto V

El piso de mármoles y bronces dorados se hallan cubiertos de estrellas.

La imagen de la Madonna della Strada fue limpiado y restaurado en el año 2006.




14 de junio de 2018

Nuestra Señora del Camino

Del sitio Catholic.net:

La Madonna della Strada o Nuestra Señora del Camino, es la Patrona de la Compañía de Jesús y la primera ante la cual San Ignacio de Loyola y los otros fundadores de la Compañía oraban en Roma. Su día conmemorativo ayuda a recordar a los jesuitas que son peregrinos, inspirándose en uno sus fundadores que eligió ser llamado "el Peregrino". 

En el año 425, la familia Astalli erigió un santuario a la Virgen María en el distrito siete de la antigua ciudad de Roma. La Virgen de este santuario es a veces llamada la "Madonna degli Astalli", o la "Virgen de la Astalli familia". A este icono se le llamará Madonna della Strada. 

La imagen original de esa "Virgen del Camino" es un anónimo producto de la escuela romana realizada entre los siglos XV y XVI. Antes que la Compañía de Jesús obtuviera la aprobación de la Santa Sede, Ignacio de Loyola y sus compañeros fueron admirados por su celo apostólico y buenas obras. La localización de los primeros jesuitas era una pequeña iglesia dedicada a Nuestra Señora del Camino (Madonna della Strada), donde Ignacio y varios de sus compañeros a menudo predicaban y celebraban misa. 

Uno de los jesuitas iniciales fue un sacerdote diocesano llamado Pietro Codacio, que en 1539 se convirtió en el primer italiano a entrar en la Compañía de Jesús. Después de establecer la Compañía de Jesús en 1540, Pablo III dio la primera Iglesia a San Ignacio y sus compañeros en febrero de 1541. 

El 22 de abril de aquel año, San Ignacio de Loyola y sus cinco compañeros (Salmerón, Laínez, Broet, Jay y Codure), los primeros jesuitas, hicieron los votos solemnes ante esta imagen de la Santísima Virgen, a quien desde ese día la conocen como Madre de la Compañía de Jesús. 

Fue el propio Padre Codacio quien se convirtió en el pastor de Santa Maria della Strada el año siguiente y, a petición de éste la iglesia fue formalmente puesto bajo el cuidado de la Sociedad en 1542. 

Entre 1569 y 1575 debió de estar expuesta en la cercana iglesia de San Marcos. En 1696 la capilla fue adornada con mármoles, frescos y tablas que representan escenas de la vida de la Virgen y se añadió una inscripción latina que recuerda a san Ignacio y a san Francisco de Borja celebrando la eucaristía ante la Virgen. 

A esta imagen san Ignacio y sus primeros compañeros profesaron gran devoción: san Francisco Javier, apóstol de Oriente; el beato Pedro Fabro, primer compañero de Ignacio, hombre bueno y misionero en Europa; san Pedro Canisio, autor del catecismo y fundador de colegios en Alemania; san Estanislao de Kostka, novicio enviado por Canisio a Roma, que fue recibido por san Francisco de Borja, y san Felipe Neri. Todos buscaban en María el consuelo y la intercesión de la Señora.

Nuestra Señora del Camino atrajo la devoción de los primeros jesuitas, así como muchos de los fieles. En 1568, el Cardenal Alessandro Farnese comenzó la construcción de la Iglesia Gesú de Roma, la Iglesia madre de los Jesuitas, en lugar de la iglesia donde se exhibía el icono, "Madonna della Strada". Concebida por vez primera en 1551 por san Ignacio de Loyola, el Gesú fue también el hogar del General Superior de la Compañía de Jesús hasta la supresión de la orden en 1773. Cuando la Iglesia de Santa Maria della Strada fue derrumbada para dar paso a la monumental iglesia madre de la sociedad, la Iglesia del Gesú, la imagen de la Madonna della Strada consagrada en la antigua iglesia se conservó en una capilla del santuario. La tradición era que para conmemorar los santuarios y las iglesias que ya existían en las tierras usadas para nuevas iglesias, se construían capillas dedicados a esos iconos desplazados, dentro de la nuevas y más grandes iglesias. Por lo tanto, en la Iglesia de Gesú se hizo una capilla a la "Madonna della Strada". 

La imagen de la Virgen de la Strada es un fresco de excelente factura de la segunda mitad del S. XIII y primera mitad del S. XIV. Se trata de una representación iconográfica anónima de la Virgen, aunque los elementos compositivos la sitúan en la escuela romana medieval; de todos modos no se descarta la posibilidad de que pertenezca al círculo de Cavallini, teniendo en cuenta que Madre e Hijo hay que atribuirlos a distintos artistas. Ella aparece representada de medio busto, ataviada con un manto dorado revestido a modo de seda que la envuelve, siendo visibles las líneas doradas del Espíritu Santo. Con la mano izquierda sostiene al Niño, al tiempo que la mano derecha se encuentra abierta hacia los fieles. La mirada es frontal y el rostro sereno. La cabeza se halla coronada y circundada por el nimbo. En conjunto, podemos afirmar que estamos ante una imagen de María como Madre y mediadora de todas las gracias. El Niño aparece nimbado en forma de cruz. Su postura recuerda al Pantocrátor. Su mirada es igualmente frontal y, como su Madre, también presenta un rostro sereno. En su mano izquierda sostiene el Libro de la Vida, mientras que la derecha aparece en actitud de bendecir. A la izquierda de la Virgen quedan restos de la estrella dorada, siguiendo el canon de la época, junto con las tres estrellas colocadas, en las dos espaldas y una sobre la cabeza, que indicaban la fe en la virginidad de María. 

La Imagen de la Virgen del Camino fue coronada canónicamente en 1638, y es muy venerada por los fieles que la visitan. 

Dicho acto fue repetido en 1885. Ella es para la Compañía de Jesús la memoria de sus comienzos.
A causa de esta veneración el Papa León XIII, en 1890, concedió a los jesuitas la fiesta litúrgica de la Virgen del Camino o della Strada, con misa propia para el 24 de mayo. Como la Compañía de Jesús se propagó por todo el mundo, la imagen y el nombre de Madonna della Strada se propagó también. Muchas capillas jesuitas han sido nombrados Madonna della Strada, ayudando a fortalecer aún más los lazos de la Sociedad a la devoción a la Virgen del Camino. 

Y el 25 de septiembre de 1978 (AR XVII, 205) la Santa Sede otorga a toda la Compañía su misa y oficio litúrgico para el mismo día como memoria libre.