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14 de abril de 2026

Nuestra Señora de Guam

 

Adaptado del sitio Auxiliadora Madre Mía:

 Nuestra Señora de Guam, la estatua milagrosa a la que los nativos tienen una devoción muy profunda, es de tres metros de altura; todo de marfil de la faz clásica delicada de la Virgen hasta el dobladillo de su vestido exquisito. Ella luce una cabellera de color castaño oscuro y ostenta una hermosa corona, además de los aros de oro que cuelgan de sus orejas pequeñas. De acuerdo con la historia de los jesuitas de la isla, la venida de la Virgen fue milagrosa. 

Un soldado español, en el año 1825, estaba pescando a una distancia de la costa entre el pueblo de Mirizo y Umatac cuando observó un objeto extraño flotando sobre las olas. Se acercó y vio que era una estatua, con el apoyo de gigantes cangrejos de oro, sosteniendo velas encendidas en sus garras. Los soldadosreclaman la estatua como propia y la instalan como Patrona en sus cuarteles. Hicieron un santuario para Ella, un hueco en la pared con las puertas, como un armario o Camarino. Por tal motivo también se la conoce como la Virgen de la Alacena lleva su nombre o Santa María del Camarino .

Ella hizo su casa desde hace muchos años en el cuartel, pero el ambiente no siempre fue del agrado de Ella. Veían que Ella a veces no estaba y aparecía nuevamente en el cuartel con el borde de su manto lleno de fresas. Nadie recuerda cómo llegaba a salir de los cuarteles de la catedral de Agana, pero el 14 de abril se produjo un gran terremoto, que aterrorizó a los indígenas y destruyó sus hogares. Se cree que en ese día abandonó a los soldados toscos y se mostró a si misma como la Patrona del pueblo y de Guam, en particular. Muchos milagros de protección se atribuyen a la Virgen de Guam en este día. 

En la víspera de este día las personas colocan una vela encendida fuera de sus persianas cerradas; hacen esto en memoria de sus padres que hicieron la promesa de Santa María de Camarino. En 1825 y nuevamente en 1834, se comprometieron a celebrar anualmente una fiesta especial para su protección desde Linao por el terremoto, y Pagyo por el tifón. Por su parte la estatua milagrosa ha la falta de vida devota desde entonces y que ese es tiempo perdido. Los terremotos y tifones dejaron mucha destrucción cuando ocurrieron, sin embargo, nunca ha llevado una vida o ha perjudicado a los niños de Santa María de Camarino, Nuestra Señora de Guam. 

Tal es la historia de Nuestra Señora de la Alacena, la virgen milagrosa de Guam; a los ojos de cualquiera, simplemente es una bella estatua, de unos tres pies de altura y realizada con todo el refinamiento del arte del siglo XVIII, Ella es toda de marfil, sin saber su procedencia, o lo que el artista formó esas manos exquisitas, sólo Ella puede decir la verdad de su venida a Guam.

Banderas de diferentes países han ondeado sobre los cocoteros reales de Agana: almirantes y gobernadores han ido y venido. Santa María de Camarino permanece a través de todos los cambios a acariciar su pueblo extrañamente elegido. Ella reina con cariño en los corazones de las personas, los indígenas, como su Reina y Patrona . 

Cuando los infantes de marina y soldados americanos, capturaron la isla de Guam durante los últimos días del mes de julio de 1944, la población nativa era en su mayor parte católica. La fe fue llevada allí, sin duda, por los sacerdotes españoles que acompañaron a Magallanes cuando navegó alrededor del mundo. Todos ellos sentían que María, Nuestra Señora de Guam o Nuestra Señora de la Alacena, los ama y los protege .

17 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a San Bernardino Realino

 


Del sitio Catholic.net:

En Lecce, en la región de Apulia, san Bernardino Realino, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, el cual, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, así como al ministerio de la palabra y de la penitencia.  († 1616).

Con San Bernardino Realino ocurrió un hecho insólito: Sin esperar a que traspasase el umbral de la muerte fue nombrado patrono celestial de la ciudad de Lecce, donde murió.

Ocurrió a comienzos de 1616. Por toda la ciudad corrió el rumor de que el padre Bernardino Realino, que había sido su apóstol durante cuarenta y dos años, estaba a punto de muerte. Era por entonces alcalde de la ciudad Segismundo Rapana, hombre previsor y decidido. Informado de la gravedad del "Santo Bernardino", se presenta con una comisión del Ayuntamiento en el colegio de los jesuitas. Los guardias le abren paso entre el gentío que se ha formado en la portería del colegio. Llegado a la presencia del moribundo, saca de su casaca un documento que llevaba preparado y lo lee delante de todos: "Grande es nuestro dolor, oh padre muy amado, al ver que nos dejáis, pues nuestro más ardiente deseo sería que os quedarais para siempre entre nosotros. No queriendo, sin embargo, oponernos a la voluntad de Dios, que os convida con el cielo, deseamos, por lo menos, encomendaros a nosotros mismos y a toda esta ciudad, tan amada por vos, y que tanto os ha amado y reverenciado. Así lo haréis, oh padre, por vuestra inagotable caridad, la cual nos permite esperar que queráis ser nuestro protector y patrono en el paraíso, pues por tal os elegimos desde ahora para siempre, seguros de que nos aceptaréis por fieles siervos e hijos, ya que con vuestra ausencia nos dejáis sumergidos en el más profundo dolor".

El anciano padre, acabado como estaba por la enfermedad, hizo un supremo esfuerzo y pudo, al fin, pronunciar un "Sí, señores" que llenó al alcalde y a toda la ciudad de inmenso júbilo.

Había nacido San Bernardino Realino en Carpi, ducado de Módena, el 1 de diciembre de 1530. Su familia pertenecía a la nobleza provinciana. Su padre, don Francisco Realino, fue caballerizo mayor de varias cortes italianas. Por este motivo estaba casi siempre ausente de su casa. La educación del pequeño Bernardino estuvo confiada a su madre, Isabel Bellantini.

Dicen que Bernardino era un niño hermoso, de finos modales, todo suavidad en el trato, siempre afable y risueño con todos. A su buena madre le profesó durante toda su vida un cariño y una veneración extraordinarios. Durante sus estudios un compañero le preguntó: "Si te dieran a escoger entre verte privado de tu padre o de tu madre. ¿qué preferirlas?" Bernardino contestó como un rayo: "De mi madre jamás." Dios, sin embargo, le pidió pronto el sacrificio más grande.

Su madre se fue al cielo cuando él todavía era muy joven. Su recuerdo le arrancaba con frecuencia lágrimas de los ojos. Ella se lo había merecido por sus constantes desvelos y principalmente por haberle inculcado una tierna devoción a la Virgen María.

En Carpi comenzó el niño Bernardino sus estudios de literatura clásica bajo la dirección de maestros competentes. "En el aprovechamiento —escribe el mismo Santo—, si no aventajó a sus discípulos, tampoco se dejó superar por ninguno de ellos." De Carpi pasó a Módena y luego a Bolonia, una de las más célebres universidades de su tiempo, donde cursó la filosofía.

Fue un estudiante jovial y amigo de sus amigos. Más tarde se lamentará de "haber perdido muchísimo tiempo con algunos de sus compañeros, con los cuales trataba demasiado familiarmente".

Fue, pues, muchacho normal. Hizo poesías. Llevó un diario íntimo como todos, y se enamoró como cualquier bachiller del siglo XX. Hasta tuvo sus pendencias, escapándosele alguna cuchillada que otra...

"Habiéndome introducido por senda tan resbaladiza —escribe el Santo refiriéndose a aquellos días—, vino el ángel del Señor a amonestarme de mis errores, y, retrayéndome de las puertas del infierno, me colocó otra vez en la ruta del cielo".

¿Quién fue este "ángel del cielo"?

Un día vio en una iglesia a una joven y quedó prendado de ella. La amó con un amor maravilloso, "hasta tal punto -son sus palabras- de cifrar toda mi dicha en cumplir sus menores deseos. No obedecerla me parecía un delito, porque cuanto yo tenía y cuanto era reconocía debérselo a ella". Esta joven se llamaba Clorinda. Bellísima, había dominado por sí misma, sin ayuda de nadie, el vasto campo de la literatura y la filosofía. Era profundamente piadosa. Frecuentaba la misa y la comunión. Precisamente la vista de su angelical postura en la iglesia fue lo que prendió en el corazón de Bernardino aquella llama de amor puro y bello que elevó su espíritu a lo alto, como lo demuestran las cartas y poesías que se cruzaron entre los dos y que todavía se conservan. Clorinda y Bernardino tuvieron una confianza cada día creciente, pero siempre delicada y noble.

Bernardino tenía proyectado graduarse en Medicina. Pero a Clorinda no le gustaba, y él se sometió dócilmente a los deseos de ella. Había que cambiar de carrera y comenzar la de Derecho.

-Grande y ardua empresa quieres que acometa- le dijo Bernardino.

-Nada hay arduo para el que ama- fue la respuesta de Clorinda.

Dicho y hecho. Bernardino se sumergió materialmente en los libros de leyes, que le acompañaban hasta en las comidas, y tan absorto andaba con Graciano y Justiniano, que a veces trastornaba extrañamente el orden de los platos, Por fin, el 3 de junio de 1546, a los veinticinco años, se doctoró en ambos Derechos, canónico y civil, coronando así gloriosamente el curso de sus estudios.

A los seis meses de terminar la carrera fue nombrado podestá, o sea alcalde, de Felizzano. Del gobierno de esta pequeña ciudad pasó al cargo de abogado fiscal de Alessandría, en el Piamonte. Después se le nombró alcalde de Cassine, De Cassine pasó a Castelleone de pretor a las órdenes del marqués de Pescara.

En todos estos cargos se mostró siempre recto y sumamente hábil en los negocios. He aquí el testimonio —un poco altisonante, a la manera de la época— de la ciudad de Felizzano al terminar en ella su mandato el doctor Realino: "Deseamos poner en conocimiento de todos que este integérrimo gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia, ni se dejó cegar por el odio, ni por codicia de riquezas. No es menos de admirar su prudencia en componer enemistades y discordias; así es que tanta paz y sosiego asentó entre nosotros, que creíamos había inaugurado una nueva era la tranquilidad y bonanza. Siempre tomó la defensa de los débiles contra la prepotencia de los poderosos; y tan imparcial se mostró en la administración de la justicia que nadie, por humilde que fuese su condición, desconfió jamás de alcanzar de él sus derechos".

El marqués de Pescara quedó tan satisfecho de las actuaciones de Realino que, cuando tomó el cargo de gobernador de Nápoles en nombre de España, se lo llevó consigo como oidor y lugarteniente general.

En Nápoles le esperaba a Bernardino la Providencia de Dios.

La felicidad de este mundo es poca y pasa pronto. Clorinda se cruzó en la vida de Bernardino rápida y bella como una flor. Ella, que le había animado tanto en los estudios, murió apenas daba los primeros pasos en el ejercicio de su carrera. La muerte de Clorinda abrió en el alma de Bernardino una herida profunda que difícilmente podría curarse. Fue una lección de la vanidad de las cosas de este mundo.

El recuerdo de aquella joven querida le alentaba ahora desde el cielo, presentándosele de tiempo en tiempo radiante de luz y de gloria y exhortándole a seguir adelante en sus santos propósitos.

Un día paseaba el oidor por las calles de Nápoles cuando tropezó con dos jóvenes religiosos cuya modestia y santa alegría le impresionó vivamente. Les siguió un buen trecho y preguntó quiénes eran. Le dijeron que "jesuitas", de una Orden nueva recientemente aprobada por la Iglesia.

Era la primera noticia que tenía Bernardino de la Compañía de Jesús. El domingo siguiente fue oír misa a la iglesia de los padres.

Entró en el momento en que subía al púlpito el padre Juan Bautista Carminata, uno de los oradores mejores de aquel tiempo. El sermón cayó en tierra abonada. Bernardino volvió a casa, se encerró en su habitación y no quiso recibir a nadie durante varios días. Hizo los ejercicios espirituales, y a los pocos días la resolución estaba tomada. Dejaría su carrera y se abrazaría con la cruz de Cristo.

Su madre había muerto, Clorinda había muerto. Su anciano padre no tardaría mucho en volar al cielo. No quería servir a los que estaban sujetos a la muerte. Pero, ¿cuándo pondría por obra su propósito? ¿Dónde? ¿No sería mejor esperar un poco?

Un día del mes de septiembre de 1564, mientras Bernardino rezaba el rosario pidiendo a María luz en aquella perplejidad, se vio rodeado de un vivísimo resplandor que se rasgó de pronto dejando ver a la Reina del Cielo con el Niño Jesús en los brazos. María, dirigiendo a Bernardino una mirada de celestial ternura, le mandó entrar cuanto antes en la Compañía de Jesús.

Contaba Bernardino, al entrar en el Noviciado, treinta y cuatro años de edad. Era lo que hoy decimos una vocación tardía. Por eso una de sus mayores dificultades fue encontrarse de la noche a la mañana rodeado de muchachos, risueños sí y bondadosos, pero que estaban muy lejos de poseer su cultura y su experiencia de la vida y los negocios. Con ellos tenía que convivir, y el exlugarteniente del virrey de Nápoles tenía que participar en sus conversaciones y en sus juegos, y vivir como ellos pendiente de la campanilla del Noviciado, siempre importuna y molesta a la naturaleza humana. Pero a todo hizo frente Bernardino con audacia y a los tres años de su ingreso en la Compañía se ordenó de sacerdote. Todavía continuó estudiando la teología y al mismo tiempo desempeñó el delicado cargo de maestro de novicios.

En Nápoles permaneció tres años ocupado en los ministerios sacerdotales como director de la Congregación, recogiendo a los pillos del puerto, visitando las cárceles y adoctrinando a los esclavos turcos de las galeras españolas. Pero en los planes de Dios era otra la ciudad donde iba a desarrollar su apostolado sacerdotal. Lecce era y es una población de agradable aspecto. Capital de provincia, a 12 kilómetros del mar Adriático, es el centro de una comarca rica en viñedos y olivares. Sus habitantes son gentes sencillas que se enorgullecen de las antiguas glorias de la ciudad, cargada de recuerdos históricos.

El ir nuestro Santo a Lecce fue sin misterio alguno. Desde hacia tiempo la ciudad deseaba un colegio de Jesuitas, y los superiores decidieron enviar al padre Realino con otro padre y un hermano para dar comienzo a la fundación y una satisfacción a los buenos habitantes de la ciudad, que oportuna e inoportunamente no desperdiciaban ocasión de pedir y suspirar por el colegio de la Compañía.

Los tres jesuitas, con sus ropas negras y sus miradas recogidas, entraron en la ciudad el 13 de diciembre de 1574. Por lo visto la buena fama del padre Bernardino Realino le había precedido, porque el recibimiento que le hicieron más parecía un triunfo que otra cosa. Un buen grupo de eclesiásticos y de caballeros salió a recibirles a gran distancia de la ciudad. Se organizó una lucidísima comitiva, que recorrió con los tres jesuitas las principales calles de Lecce hasta conducirlos a su domicilio provisional.

El padre Realino era el superior de la nueva casa profesa. En cuanto llegó puso manos a la obra de la construcción de la iglesia de Jesús y a los dos años la tenía terminada. Otros seis años, y se inauguraba el colegio, del cual era nombrado primer rector el mismo Santo.

Desde el primer día de su estancia en Lecce el padre Realino comenzó sus ministerios sacerdotales con toda clase de personas, como lo había hecho en Nápoles. Confesó materialmente a toda la ciudad, dirigió la Congregación Mariana, socorrió a los pobres y enfermos. Para éstos guardaba una tinaja de excelente vino que la fama decía que nunca se agotaba. Después de los pobres de bienes materiales, comenzaron a desfilar por su confesonario los prelados y caballeros, tratando con él los asuntos de conciencia. "Lo que fue San Felipe Neri en la Ciudad Eterna —dice León XIII en el breve de beatificación de 1895— "esto mismo fue para Lecce el Beato Bernardino Realino. Desde la más alta nobleza hasta los últimos harapientos, encarcelados y esclavos turcos, no había quien no le conociese como universal apóstol y bienhechor de la ciudad." El Papa, el emperador Rodolfo II y el rey de Francia Enrique IV le escribieron cartas encomendándose en sus oraciones. Tal era la fama de el "Santo de Lecce".

Los superiores de la Compañía pensaron en varias ocasiones que el celo del padre Realino podría tal vez dar mejores frutos en otras partes y decidieron trasladarle del colegio y ciudad de Lecce. Tales noticias ocasionaron verdaderos tumultos populares. En repetidas ocasiones los magistrados de la ciudad declararon que cerrarían las puertas e impedirían por la fuerza la salida del padre Bernardino. Pero no fue necesario, porque también el cielo entraba en la conjura a favor de los habitantes de Lecce. Apenas se daba al padre la orden de partir, empeoraba el tiempo de tal forma que hacía temerario cualquier viaje. Otras veces, una altísima fiebre misteriosa se apoderaba de él y le postraba en cama hasta tanto se revocaba la orden. De aquí el dicho de los médicos de Lecce: "Para el padre Realino, orden de salir es orden de enfermar".

Pasaron muchos años y la santidad de Bernardino se acrisoló. Recibió grandes favores del cielo. Una noche de Navidad estaba en el confesonario y una penitente notó que el padre temblaba de pies a cabeza a causa del intenso frío. Terminada la confesión la buena señora fue al que entonces era padre rector a rogarle que mandara retirarse al padre Bernardino a su habitación y calentarse un poco. Obedeció el Santo la orden del padre rector. Fue a su cuarto y mientras un hermano le traía fuego se puso a meditar sobre el misterio de la Navidad. De repente una luz vivísima llenó de resplandor su habitación y la figura dulcísima de la Virgen María se dibujó ante él. Como la otra vez, llevaba al Niño Jesús en sus brazos. "¿Por qué tiemblas, Bernardino?", le preguntó la Señora. "Estoy tiritando de frío", le respondió el buen anciano. Entonces la buena Madre, con una ternura indescriptible, alarga sus brazos y le entrega el Niño Jesús. Sin duda fueron unos momentos de cielo los que pasó San Bernardino Realino. Lo cierto es que, al entrar poco después el hermano con el brasero, le oyó repetir como fuera de sí: "Un ratito más, Señora; un ratito más." En todo aquel invierno no volvió a sentir frío el padre Bernardino.

Llegó el año 1616. La vida del padre Realino se extinguía. "Me voy al cielo", dijo, y con la jaculatoria "Oh Virgen mía Santísima" lo cumplió el día 2 de julio. Tenía ochenta y dos años, de los cuales la mitad, cuarenta y dos, los había pasado en Lecce, dándonos ejemplo de sencillez y de constancia en un trabajo casi siempre igual.

Muerto el padre, el ansia de obtener reliquias hizo que el pueblo desgarrara sus vestidos y se los llevara en pedazos, lo cual hizo imposible la celebración de la misa y el rezo del oficio de difuntos. Y, así, los funerales de este hombre tan popular y tan querido de todos tuvieron que celebrarse a puerta cerrada y en presencia de contadísimas personas.

Fue canonizado por el Papa Pío XII en el año 1947.

8 de marzo de 2026

De un cardenal a sus sacerdotes sobre Nuestra Señora después de un retiro


 Traducido del sitio María de Nazareth:

"Mañana volverán a casa. Les pido a todos que hagan un gesto y una oración".

"Cuando lleguen y abran la puerta de su iglesia, deténganse un momento. Digan a María: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. A partir de ahora, en esta morada que es tuya y mía, quiero rezar contigo, predicar y confesar contigo: quiero vivir todo mi sacerdocio contigo'. "

"Luego irán a la casa parroquial. Después de abrir la puerta, deténganse un momento, inviten a María a pasar delante de ustedes y díganle: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. Quiero vivir contigo en este hogar, y muy cerca de ti, quiero vivir en mortificación, en paciencia, en pureza, en caridad.' "

"Por último, cuando abras la puerta de tu habitación, detente una vez más, invita a tu Madre a pasar delante de ti y dile: "Aquí sobre todo, oh Madre mía, no me dejes más. Quiero aquí rezar, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón".

Souvenir de mes retraites pastoralesCité dans : Maria – études sur la Vierge Marie 
sous la direction d'Hubert du Manoir, s. j.
Tome III
1954
p. 677

4 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Alegría de los Cielos (Himno)


 Del sitio Tesoros de la Fe:

Es el título en castellano del "Hanaq Pachaq kusikuynin", uno de los himnos más antiguos dedicados a la Virgen en América Latina de los que se tienen notación, y maravillosa muestra de la predilección de la Santísima Virgen por el Nuevo Continente

Cuando un niño comienza a hablar, sus primeros balbuceos son recogidos con avidez por la familia, como señales precursoras de lo que podrá ser su personalidad adulta. Un interés semejante pero en sentido retrospectivo, nos despiertan ciertas obras del pasado llegadas hasta nuestros días, que nos permiten conocer cómo fueron los comienzos de la vida de determinados pueblos, naciones o áreas de civilización, cuando recién entraban al escenario de la Historia.    

Es muy interesante, por ejemplo, conocer cómo comenzó a esbozarse aquella inmensa realidad católica y mestiza surgida en el siglo XVI, hija de la conquista y evangelización del Nuevo Mundo, que es hoy América Latina; no sólo para saber hacia dónde apuntaban esas primeras manifestaciones de su identidad cultural, sino porque tal indagación adquiere especial interés en un momento en que crece en nuestro continente la confusión general y pesadas amenazas ensombrecen su horizonte, tornando difícil discernir hacia dónde nos encaminamos.

Cabe al Perú el honor de haber sido cuna de la más célebre música sacra que brotó de América recién evangelizada, con el nombre de Hanaq Pachaq kusi­kuy­nin, que en quechua significa “Alegría del Reino de los Cielos”. Es un himno procesional, uno de los más antiguos cánticos polifónicos dedicados a la Santísima Virgen en tierra americana, demostrando la temprana predilección de la Madre de Dios por aquel Nuevo Mundo que los Papas calificaron como “el continente de la esperanza”. El nombre de su autor no llegó hasta nosotros, pero por su forma de redacción, se especula que haya sido un aventajado estudiante indígena, ignorado de los hombres pero no de Dios y Nuestra Señora.    

El himno fue compuesto hacia 1610. El misionero franciscano fray Juan Pérez de Bocanegra le dio la notación musical “para que lo canten los cantores en las procesiones, al entrar en la iglesia”. Figura al final de un Ritual formulario e Institución de Curas compuesto por el mismo religioso y publicado en Cusco en 1631. La letra del Hanaq Pachaq kusikuynin fue recuperada por los padres jesuitas de Urcos, especialistas en el quechua litúrgico antiguo. El manuscrito original se conserva en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz, y existe también una partitura impresa original en la Biblioteca Nacional del Perú.

Fray Juan de Bocanegra fue párroco de Andahuaylillas, en Quispicanchis, al sur del Cusco. La parroquia se sitúa frente al monte Qoriorqo (Cerro de oro), así llamado por las famosas minas que existieron en el área. Dotado de gran talento artístico, aquel misionero amplió la iglesia de la localidad y la embelleció, al punto de ser hoy llamada la “Capilla Sixtina de los Andes”. Y hacia 1610 el mismo misionero mandó construir en el templo dos órganos que figuran entre los más antiguos de América y han sido recientemente restaurados.

Todo indica que ese himno cargado de ternura y unción fue cantado por primera vez en aquella iglesia. Su letra dulce y profunda, y su música, suave y sublime revelan tanto el talento de la raza indígena como su admirable capacidad para establecer una relación intensamente filial con Nuestra Señora y su divino Hijo.

Además del “Ritual formulario” que contiene el Hanaq Pachaq kusikuynin, Fray Bocanegra escribió la primera gramática fonética hispano-quechua. Fue también canónigo magistral de la catedral del Cusco y administrador de los inmensos bienes del marquesado de Santiago de Oropesa, cuyo título nobiliario fue creado por el rey Felipe III de España para la descendencia real incaica por la línea femenina de María de Loyola y Coya-Inca.

La administración del Marquesado confiada a Fray Bocanegra era, por tanto, un cargo honrosísimo y de la mayor importancia. Por eso admira ver que, a pesar de sus numerosas y tan importantes ocupaciones, el erudito religioso tuvo, sin embargo, la sensibilidad de alma necesaria para entender y musicar esa tierna plegaria indígena, al mismo tiempo humilde y maravillada.

En Hanaq Pachaq kusikuynin, los fieles preguntan a la Madre de Dios cuál es el lugar que su Hijo reserva a los mortales en el Reino de los Cielos. Los versos iniciales, los más cantados, son dirigidos a Nuestra Señora: "Hanaq pachaq kusikuynin, waranqakta much’asqayki, yupay ruru puquq mallki, runakunap suyakuynin, kallpannaqpa q’imikuynin, waqyasqayta". (Oh, Alegría del Cielo por siempre te adoraré, árbol florido que nos das el Fruto Sagrado, esperanza de la Humanidad, fortaleza que me sustenta estando yo por caer).

"Uyariway much’asqayta, Diospa rampan, Diospa maman, yuraq tuqtu haman­q’ayman, yupasqalla qullpasqayta, wawaykiman suyusqayta, rikuchillay". (Toma en cuenta mi veneración, Tú, mano guiadora de Dios, Madre de Dios, Floreciente amancaicito de tiernas y blancas alas, mi adoración y mi llanto; a este tu hijo hazle conocer el lugar que le reservas en el Reino de los Cielos).

En la segunda mitad del siglo pasado no faltaron tentativas por parte de la izquierda ecologista y liberacionista para sustituir la letra del Hanaq Pachaq kusikuynin por otra indigenista y neopagana. Pero felizmente, serias y meritorias investigaciones para esclarecer su contenido original permitieron identificarlo plenamente y mantener así intacta esta joya de la devoción a Nuestra Señora en Sudamérica.    

El renovado aprecio por nuestras raíces cristianas es una señal alentadora para nuestros días tan conturbados, cuando de México a la Patagonia, corrientes neo revolucionarias, abiertamente apoyadas por la izquierda seudo católica, intentan nuevamente precipitar a América Latina en las tinieblas del marxismo y del neo tribalismo. Pero esta arremetida viene encontrando un escollo insalvable en la fe popular, que tiene en la devoción a la Santísima Virgen y a los santos perua­nos su escudo protector indestructible.

Por la intercesión de Nuestra Señora, las tres Américas saldrán de las convulsiones actuales purificadas y encaminadas de lleno hacia la realización de su misión providencial, que es resplandecer como el Continente de la Fe en el Reino de María previsto en Fátima, espejo de la “Alegría de los Cielos”.     

 Santiago Fernández

25 de enero de 2026

San Francisco de Sales y Nuestra Señora de la Buena Liberación

 

Del sitio Aleteia:

La Virgen María intervino para que san Francisco de Sales se liberara de una terrible obsesión que le hacía dudar y le quitaba la paz espiritual

¿Sabías que en su temprana juventud, el doctor del amor divino estuvo muy cerca de ser abrumado hasta el punto de la desesperación por el sentimiento de su indignidad? Una de las imágenes parisinas más famosas de la Virgen lo libró de esta tentación. 

San Francisco de Sales nació en Thorens el 21 de agosto de 1567 en esa Saboya a caballo entre los Alpes de habla francesa cuyos soberanos también reinaban en el Piamonte italiano. Pertenecía a una familia de la nobleza. 

Siendo muy joven, mientras su padre elaboraba para él ambiciosos planes de futuro, soñaba con entregarse a Dios. 

A los 11 años, Francisco fue tonsurado. Esa ceremonia, aunque estaba ligada al clero, no le obligaba a abrazar el sacerdocio. Solo le otorgaba el título de abad y la posibilidad, muy ventajosa, de recibir beneficios eclesiásticos. No era esta la idea de Francisco que, a partir de entonces, se sintió Iglesia y pensaba solo en el servicio a Dios. 

Poco después, sus padres lo enviaron a continuar sus estudios a París, al colegio de Clermont, el actual Lycée Louis-le-Grand. Allí los jesuitas formaban a la élite católica francesa. 

Rápidamente se dieron cuenta de que el estudiante era brillante y de una virtud superior a su edad que hacía que sus compañeros lo apodaran "el Ángel". 

Sin embargo, fue precisamente esa virtud y esa inteligencia las que fueron, al amanecer de su 18º cumpleaños, violentamente puestas a prueba en una crisis espiritual de rara violencia.

La Iglesia emergió, no sin dificultades, especialmente en Francia, de las terribles perturbaciones nacidas de la Reforma y de las guerras de religión. 

La recuperación deseada por el Concilio de Trento, clausurado en 1563, se hizo paulatinamente a través de la catolicidad. Pero, a pesar de todo ello, un punto de teología planeaba sobre la mente de la gente. Era una cuestión nacida de una mala interpretación de san Agustín que ya había nutrido el pensamiento protestante, como alimentó el jansenismo: el tema de la gracia y la predestinación. 

¿Están algunos, a pesar de sus esfuerzos y de una vida edificante, destinados igualmente a ser condenados mientras otros que habrán "pecado fuertemente", en palabras de Lutero, se salvarán porque Dios habría destinado antes a algunas de sus criaturas al infierno? Esto parece absurdo e indignante. Pero apoyado en la inmensa autoridad agustiniana, estaba en el centro de los debates sobre la salvación. Y provocaba respuestas contradictorias y disputas infinitas, hasta el punto de que Roma acabó por prohibir discutir.

Una duda abominable lo atormenta: ¿y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna?

Francisco de Sales, estudiante brillante, seguía esos debates, conocía las tesis y las antítesis de los mismos. Las defendían personas de tanto valor, que en ese año 1586 ya no sabía dónde estaba, ni lo que debía pensar, ni qué creer...

Una duda abominable- de la que ya no somos capaces, porque la gravedad del asunto se nos escapa hoy- lo atormentaba: ¿Y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna? ¿Y si, por alguna desgracia irremediable, él fuera uno de ellos? ¿Qué hay que hacer ? ¿Por qué pelear? ¿Por qué creer?

Francisco ya no dormía, no comía, tan obsesionado y desesperado estaba por esa posibilidad. Primero, como buen intelectual, buscó respuestas en los libros, pero solo lo confundieron más. Y su desesperación no hizo más que crecer. 

Las peores ideas empezaron a obsesionarlo cuando, casi por casualidad, empujó la puerta de una iglesia (luego demolida durante el Terror) cerca de su casa. Era la iglesia de Saint-Étienne-des-Grès. La tradición afirma que fue fundada por san Dionisio, primer obispo de París. Lo que la hacía famosa era que en ella se veneraba a una antigua Virgen negra: Nuestra Señora de la Buena Liberación. Ella es conocida por asegurar a las mujeres embarazadas un parto feliz, su supervivencia y la de su hijo.

La verdad es que la imagen es casi inquietante por lo poco agraciada que es. Pero los parisinos no se fijan en este detalle y se agolpan a sus pies, confiando en su milagrosa intercesión. 

El joven señor de Sales ciertamente no se veía afectado por estos poderes taumatúrgicos, pero eso no le impedía ir a menudo a orar frente a Nuestra Señora de la Buena Liberación. Fue frente a ella donde, unos meses antes, hizo un voto perpetuo de castidad y virginidad.

Eso fue antes de esa horrible crisis que lo dejaron jadeando. 

¿Por qué se arrastró como un moribundo, en sentido espiritual, hasta su altar? Porque en el fondo de su ser, una voz le susurraba que María era la única, lejos de todos los discursos secantes de los intelectuales, capaz de iluminarlo y arrancarlo de sus tormentos íntimos. Desplomado ante ella, llorando, el joven murmuró una oración admirable, un grito de un alma abrumada de amor a Cristo que trataba, en un último esfuerzo, de arrancarse la duda:

"Oh Señor, si no debo llegar a verte, no permitas, al menos, que jamás te maldiga ni te blasfeme! ¡Y si no puedo amarte en la otra vida, porque nadie te alaba en el infierno, que al menos aproveche para amarte todos los momentos de mi corta existencia aquí abajo!"

En ese momento, el manto de angustia que oprimía su alma desapareció de repente. Nuestra Señora de la Buena Liberación había liberado a Francisco de Sales. Desde entonces, pudo, hasta su último suspiro, dedicarse a su servicio y al de su Hijo. 

23 - enero - 2025

21 de enero de 2026

Nuestra Señora del Nuevo Adviento

 


Del sitio El Pueblo Católico:

El 16 de diciembre, la arquidiócesis de Denver celebra la fiesta de Nuestra Señora del Nuevo Adviento. El ícono fue creado hace 29 años por el padre William Hart McNichols, jesuita, para la arquidiócesis a petición del entonces arzobispo, ahora cardenal, J. Francis Stafford. El padre McNichols, de 64 años, es hijo del exgobernador de Colorado Stephen McNichols y Marjory McNichols.

En el ícono de Nuestra Señora del Nuevo Adviento, María está vestida de púrpura, el color del Adviento, y levanta las manos en la postura de oración en un gesto de intercesión. El Niño Jesús, que brilla desde dentro de Ella, sostiene en la mano izquierda una aguileña: la flor del estado de Colorado. Detrás de la futura madre, las Montañas Rocosas se elevan desde las llanuras de Colorado.

La oración de Nuestra Señora del Nuevo Adviento, que se incluye en español a continuación, fue compuesta por las monjas benedictinas de la abadía de St. Walburga ubicada en Virginia Dale, Colorado, para complementar este ícono que ocupa un lugar especial para los fieles de la arquidiócesis de Denver.

Oración a Nuestra Señora del Nuevo Adviento

¡Oh, Señora y Madre
de Aquel que fue, es y ha de venir;
oh, amanecer de la Nueva Jerusalén;
te pedimos ardientemente
que nos ayudes con tu intercesión
a vivir en el amor,
de tal modo que la Iglesia, el Cuerpo de Cristo,
pueda permanecer en la oscuridad de este mundo
como un ícono resplandeciente de la Nueva Jerusalén.

Te pedimos que nos obtengas esta gracia
por medio de Jesucristo, tu Hijo y Señor,
que vive y reina
con el Padre en el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

5 de enero de 2026

Nuestra Señora de la Asunción de Palanga

Traducido y adaptado del sitio Parroquia de Palanga:

La pintura "La Santa Virgen María de la Asunción" en el altar mayor de la Iglesia de la Asunción de Palanga, en el verano de 2006 por iniciativa del obispo de Telšiai, Dr. Jonas Boruta SJ, fue llevada al Centro de Restauración Pranas Gudynas del Museo de Arte Lituano. Hasta entonces, esta obra de arte sacro, muy apreciada por los fieles, no había sido estudiada. 

La imagen de la Virgen en el altar fue cubierta con láminas de aluminio en la segunda mitad del siglo XX, y sólo eran visibles fragmentos de la pintura, que había sido restaurada y sustituida muchas veces sin éxito. No se sabía nada sobre el origen y la historia del cuadro.

La historia del cuadro se aclaró gracias a los datos encontrados en documentos de archivo y a los pocos hechos publicados en la literatura.

Los documentos conservados muestran que ya existía una iglesia en Palanga en 1540, pero aún no se ha encontrado información específica sobre ella. Se sabe mucho más sobre la iglesia de madera de Palanga construida a finales del siglo XVI, (la fecha mencionada es 1597), aunque se desconoce la época exacta de su construcción y no se han encontrado descripciones del edificio, su equipamiento e inventario anteriores a un documento de finales de la década de 1780. El Acta de visita de la iglesia de Palanga de 1677 describe el altar mayor y la pintura sobre lienzo de su primera etapa se titula "Bochnia St". La primera parte del cuadro es la imagen de la Virgen María de Bochnia. Aún no se menciona el revestimiento del cuadro.

La iglesia de Palanga, su inventario y parte de su historia se describen en la ilustración de 1715. La descripción del altar mayor muestra que es el mismo altar que estaba en la iglesia en 1677. En la primera ranura de este altar también se menciona una imagen de María pintada sobre lienzo, pero ya se le ha dado el nombre de Iglesia de Santa María de Czestochowa. La pintura de la Virgen de Czestochowa ya no es la misma.

Un documento de 1715 muestra que la pintura del altar mayor era muy apreciada. Se describen tres pares de cortinas para este altar, una de color "naranja" y las otras dos de color rojo oscuro ("borsch"). En la diócesis de Samogitia, las cortinas se utilizaron para cubrir las imágenes sagradas de los altares de muchas iglesias en los siglos XVII y XIX, pero primero se compraron para cubrir las pinturas y esculturas más preciosas. En la iglesia de Palanga, en 1715, sólo el altar mayor de la Santísima Virgen María estaba cubierto con cortinas. La imagen de la Virgen estaba confinada al altar. 

Signos de reverencia hacia las personas divinas y santas representadas, o el ofrecimiento de votos, se convirtieron en parte tradicional de la cultura religiosa y artística católica hacia mediados del siglo XVII. La lustración de 1715 enumera los siguientes objetos de metales preciosos: piezas de plata del Santísimo Sacramento y el sacramento de la Santísima Virgen. Entre las piezas de lingotes de plata figuran los ornamentos de la Virgen y el Niño, las coronas de plata dorada de ambos y los engastes de las figuras de ángeles. Además, en los carros de la Santísima Virgen María están representados los ángeles de la Virgen María y los ángeles de los ángeles de la Virgen María. Del pecho de la Virgen colgaba un adorno de plata dorada.

El acta fragmentaria conservada de la visita eclesiástica de 1775 describe la iglesia de la Bienaventurada Virgen María, construida en 1767 como un santuario católico anterior en esta zona. La tercera iglesia consagrada en Palanga en 1768 fue la primera iglesia católica de la zona consagrada en 1768 bajo el título de la Asunción de la Virgen María. En esta iglesia, el cuadro "Santísima Virgen de Czestochowa" se instaló en el nuevo altar mayor, de modo que volvió a colgar en el lugar más venerable del santuario.

Como ya se ha mencionado, la  imagen de la Virgen María siempre ha estado decorada con láminas metálicas ornamentales, y más tarde con láminas metálicas más nuevas. Ocultaban una inscripción en la parte inferior de la obra, dos líneas de texto en polaco que hacían referencia a la imagen del primer plano: "WIZERVNEK OBRAZV CVDOWNEGO NAYSWIETSZEY PAN(Y) / MARIEY KTORA IEST WBOCHNIEY VOYCOW DOMINIKAN(OW)", ("Imagen de la milagrosa imagen de la Santísima Virgen María por los Padres Dominicos de Bochnia"). En el original, los "puntos" están sobre la "I" y la "Z". 

La imagen de la Virgen María en la Iglesia de Palanga cayó en el olvido. Es una obra artística de la pintura eclesiástica lituana de mediados del siglo XVII, con una larga historia de veneración y raros detalles iconográficos. Es la única imagen conocida de María que representa el llamado tipo de pintura del llanto en la Lituania actual.

El estilo de las coronas y otras partes de las molduras confirma los datos históricos de que estas molduras, que decoran la pintura sagrada y que la honran y tal vez atestiguan sus gracias, se añadieron a la pintura del Gran Altar de Palanga en 1677-1702. Los ornamentos utilizados permiten sugerir que esto tuvo lugar probablemente antes de la última década del siglo XVII. Las coronas y los adornos son ejemplos de la orfebrería lituana de estilo barroco y son valiosos para el estudio de las características específicas del trabajo de los artesanos regionales lituanos y para la determinación de las peculiaridades de la orfebrería de Samogitia.

La Virgen María con el Niño y sus ornamentos -coronas y herrajes- son reliquias religiosas y artísticas de esta iglesia, que atestiguan el culto a la Madre de Dios que se profesaba en esta parroquia, y reflejan vívidamente el culto a la Santísima Virgen María con el Niño. Es también una bella representación de la tradición de veneración de la Virgen María en Lituania. Probablemente sea un signo de la especial devoción personal de Stanislovas y Elžbieta Vainas y de su contribución al fortalecimiento de la fe católica en el mar Báltico.

Basado en Regimanta Stankevičienė
Palangos Svč
Vilna
 2008

26 de diciembre de 2025

La Sagrada Familia también sufrió dificultades

 

Del sitio Píldoras de Fe:

¿Cómo fue la historia de la Sagrada Familia? La Sagrada familia también vivió sobresaltos, dificultades y problemas. Como toda familia se enfrentaron a retos y desafíos de una nueva vida. Pero no miraron atrás, confiaron en los planes de Dios y en su protección por cada nuevo camino que les tocaba vivir. Aunque esta familia era guiada por la mano de Dios, también experimentó las luchas diarias de la vida.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Tenían que llevar a sus hijos desde los 13 años con la mayoría de edad, pero las familias piadosas los llevaban un año antes.

Era la primera visita de Jesús al gran Templo de Jerusalén, lleno de mármol y de oro. Mil sacerdotes hacían de albañiles terminando de construir el Templo.

Allí se sacrificaban en Pascua miles de animales. Allí estaba el Sancta Sanctorum, reservado a la presencia de Dios, adonde el Sumo Sacerdote solo podía entrar una vez al año a quemar incienso y a pedir perdón por los pecados de todo el pueblo. Para los israelitas era el lugar más sagrado de la tierra. Y allí Jesús, a sus 12 años de adolescente, tuvo una crisis de identidad.

Jesús buscaba una dirección para su vida, sus raíces más profundas. Y allí empieza a descubrir su origen, su propia identidad y su vocación. Como Hijo del Padre, comienza a preguntarse: "¿Dios Padre necesitaba tanto animal sacrificado, tanto mármol y tanto oro para hacerse presente?"

Jesús necesitaba tiempo para pensar y orar, y gente con quien conversar sobre todo esto. Y allí había muchos letrados. Y decidió quedarse en el Templo, aun sin permiso de sus padres. Y José y María, yendo una vez más al Templo después de tres días de búsqueda, se quedaron atónitos, viendo a Jesús tranquilo en medio de los doctores, preguntando y respondiendo como una persona mayor.

¿Qué le dijo María a Jesús?

- "Hijo, ¿por qué te has portado así?". 

Y Jesús respondió:

- "¿No saben que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre?"

María y José no salían de su asombro. ¿Cómo es eso de que Dios es su Padre? ¿Se refiere a su nacimiento especial? ¿Cuáles son esos "asuntos de mi Padre"? No comprendieron entonces lo que acababa de decirles. Y regresaron a Nazaret con Jesús... Y María, como discípula dócil a la Palabra divina, guardaba todo fielmente en su corazón.

Y Jesús permaneció con ellos hasta los 30 años. Esto indica la importancia y prioridad que Jesús le da a la vida familiar: Jesús empleó tres años en su vida pública y profesional, pero estuvo 30 años en vida familiar. Claro que esos años fueron también de una seria preparación de lo que vendría después en su vida pública.

Aquí aparece el primer desconcierto de unos padres ante la autonomía de su hijo. Entonces: ¿qué son los hijos? Hay un pensador, Jalil Gibran, que nos responde así: "Tus hijos no son tus hijos... Vienen a través de ti, pero no de ti y, aunque están contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen los suyos propios. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas: sus almas habitan en la casa del mañana, que tú no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no intentes que sean como tú". (Jalil Gibran)

Hay muchas historias como la siguiente: "Un año, cuando la niña tenía 11 años, la sirvienta de toda la vida dejó la casa y el trabajo. Los padres de la niña estaban a punto de emprender un viaje al extranjero y, a toda prisa, tuvieron que buscar otra sirvienta para que la cuidara. Unos días antes del viaje, la niña observaba cómo su madre guardaba todas sus joyas y la vajilla de plata en la caja fuerte. Nunca lo había hecho antes. La niña le preguntó a su madre por qué lo guardaba todo bajo llave. La madre le dijo que no se fiaba de la nueva sirvienta. Esta observación hirió tanto a la niña que nunca lo olvidó: "¿Acaso no era ella la joya más valiosa de la familia? ¿Acaso no valía ella más que todos los cuchillos y tenedores de plata? ¿Por qué la dejaba a ella con una sirvienta de la que no se fiaba?" (Félix Jiménez, escolapio)

La Sagrada Familia, que consideramos como la familia perfecta e ideal, también vivió sus sobresaltos y problemas: dudas sobre la paternidad, pobreza, nacimiento en un establo, persecución de Herodes, desplazamiento a Egipto, vuelta a Nazaret, búsqueda continua de un nuevo trabajo, desentendimiento entre los padres y Jesús...

Pero Dios se sirvió de María y de José, de esa pareja hermosa y escogida, de esa pareja en tantos aspectos parecida a muchas otras, para ir criando a su hijo Jesús.

Todo comenzó con el SÍ de los esposos, el día de la boda, aquel día mágico. Y ese SÍ se renovó a lo largo de muchos días, no tan mágicos. Cuando nacieron los hijos, se reforzó el SÍ de una forma abierta y gozosa. En el bautismo ponen a sus hijos en las manos de un nuevo Padre y repiten SÍ a una nueva vida, que acompañan en el santuario del hogar con la educación cristiana. Y ese SÍ diario a Dios se prolongó en la educación cristiana de los hijos.

La Sagrada familia nos enseña que, a pesar de las dificultades y problemas que podamos estar viviendo, podemos dejarnos llevar por la mano de Dios, aunque no miremos bien el camino. Aunque se presenten obstáculos, no debemos mirar atrás. Hay un ser maravilloso que nos aguarda con paciencia, un Dios amoroso que lo da todo para que sus hijos siempre encuentre los caminos que los conduzcan a Él. Así, la Sagrada familia, aunque vivió también sus problemas, nos enseñan el gran valor de la confianza y de la fe verdadera. Sagrada Familia de Nazaret, rueguen por las familias del mundo. Amén. 

5 de noviembre de 2025

Nuestra Señora del Pilar de Manila

Traducido y adaptado del sitio Pintakasi:

En las concurridas calles de las modernas zonas de Quiapo y Santa Cruz, es habitual ver establecimientos comerciales, desde los omnipresentes centros comerciales hasta las bangketas, que venden de todo, desde ropa hasta comida y joyas, y que cubren toda la zona.

Con ese ambiente moderno y amenazador del distrito, es fácil olvidar que este mismo distrito fue en su día uno de los arrabales (barrios) más aristocráticos y arrogantes durante la época gloriosa de la antigua Manila. El distrito en el que solían residir varias familias adineradas y aristócratas y donde prosperaba el comercio. El vínculo entre los días de gloria de la antigua Manila y su atmósfera actual se encuentra en la dominante iglesia parroquial de Santa Cruz, la milagrosa imagen centenaria de Nuestra Señora del Pilar. La hermosa imagen plateada y dorada de "La Pilarica" es la testigo silenciosa de la colorida historia del distrito.

A medida que pasaban los siglos con guerras, calamidades y otras adversidades, ella seguía dando a su pueblo la alegría y la fuerza que los habitantes de Manila necesitaban.

La imagen de La Pilarica de Santa Cruz es una talla de madera de caoba cubierta de plata, con la cabeza y las manos de la Madre y el Niño hechas de marfil. La imagen se encuentra en un pilar basado en el relato de la famosa aparición de la Santísima Madre al apóstol Santiago el Mayor en Zaragoza, España. La imagen lleva un manto/capa bordada, pelucas y coronas tanto para la Madre como para el Niño.

No se sabe con certeza si estas piezas datan de la época jesuita, ya que son las partes que en todas las esculturas se deterioran más fácilmente y, por lo tanto, son más susceptibles de cambios e innovaciones. Además, con el deseo de preservar la imagen con el paso del tiempo, se consideró necesario cubrirla con placas de plata, que fueron tan profundamente grabadas y fijadas que no ha perdido sus detalles más finos. Se comprobó que el trabajo estaba cuidadosamente realizado y era muy extenso.

La opulencia de la gente de la antigua Santa Cruz es muy evidente en la apariencia de la Virgen. Se dice que el cabello de la Virgen tenía varios mechones de cadenas de diamantes que servían como redecilla y que le fueron regalados por sus devotos. Los habitantes de este arrabal, antaño aristocrático, colmaron a la Virgen de honores como acto de agradecimiento por todos los milagros que había obrado para el pueblo y por la prosperidad del comercio y los negocios de ese distrito que en otro tiempo fue llamado la cuna de la "aristocracia tagalog".

La imagen de Nuestra Señora del Pilar fue traída a Filipinas por los jesuitas desde Zaragoza, España, en algún momento antes de 1743. Antes de su llegada, ya existía una cofradía desde 1743 en el distrito, por lo que la llegada de la Virgen del Pilar hizo oficial la devoción. A mediados del siglo XIX, La Pilarica se convirtió en la reina y patrona del distrito de Santa Cruz hasta el día de hoy.

Como patrona del distrito de Santa Cruz, era objeto de oraciones, misas los sábados al mediodía y recitación del rosario. Durante las novenas, la estatua se colocaba en un carruaje y se situaba a la izquierda del altar hasta después de la procesión.

Durante la ocupación japonesa, el padre Lucio García colocó la imagen de la Virgen del Pilar en una cámara acorazada del Banco Nacional de Filipinas en Escolta para preservarla de los invasores y de la posterior destrucción durante la liberación de Manila en 1945. Tras la destructiva guerra, la imagen regresó a su santuario y se colocó en el lado de la epístola del altar, donde permanece hasta el día de hoy.

Durante siglos, sus devotos dan testimonio de los milagros que la Virgen les ha concedido, desde el florecimiento de los negocios en la antigüedad, que convirtió al distrito de Santa Cruz en el más estable comercialmente y el más rico.

En algún momento de 1863, un violento terremoto sacudió y cubrió la ciudad de Manila de desolación y ruinas. Muchas casas, edificios e iglesias se derrumbaron, así como el frontispicio y gran parte de la iglesia de Santa Cruz. Tras el incidente, se llevó a cabo la labor de retirar la imagen sagrada de los escombros en los que quedó sepultada, pero tuvieron tantas dificultades para localizarla que abandonaron la búsqueda.

De repente, para asombro de los vecinos más cercanos a la iglesia, vieron a medianoche una gran luz que provenía del montón de escombros y encontraron sobre ellos, como un pedestal victorioso, majestuosamente erguida y sin un solo rasguño, la imagen sagrada que habían estado buscando con filial ansiedad.  Los feligreses de Santa Cruz, llenos de asombro y gratitud, acudieron sin demora al cercano establecimiento del comerciante chino, lo despertaron y le compraron un gran paquete de velas, con las que acompañaron los maravillosos resplandores que ardían alrededor de la Virgen.

Otro milagro notable tuvo lugar durante la administración de la Orden de los Agustinos Recoletos. Se dice que, durante uno de los habituales paseos nocturnos de un fraile recoleto por los alrededores de la iglesia, vio a una anciana encerrada accidentalmente en el atrio. El sacerdote trató de buscar las llaves, abrió la puerta y le pidió a la señora que se marchara. La mujer no respondió y el sacerdote la obligó a salir, pero ella se dirigió a un rincón de la iglesia donde crecía hierba cogón y el sacerdote la siguió rápidamente. Al día siguiente, se descubrió que el bosque en miniatura sin cultivar se había convertido en un hermoso jardín. Fue entonces cuando el sacerdote se dio cuenta de que era la propia Virgen la que gustaba pasear por el atrio de su casa.

Los empresarios locales de Binondo y Santa Cruz siguen implorando hasta el día de hoy su intercesión para que les ayude a alcanzar la estabilidad económica. En los últimos años, los estudiantes que se presentan a los exámenes de licenciatura y las personas que buscan mejores oportunidades laborales aquí y en el extranjero acuden constantemente a la iglesia para implorar su guía y fuerza para alcanzar sus objetivos en la vida. La Virgen, por su parte, no hizo oídos sordos y concedió generosamente estas gracias a sus devotos.

En aquella época, Gran Bretaña y Francia eran beligerantes en lo que más tarde se denominó la Guerra de los Siete Años. A medida que avanzaba la guerra, el gobierno neutral español comenzó a preocuparse por el hecho de que la serie de importantes derrotas francesas a manos de los británicos se estuvieran convirtiendo en una amenaza para los intereses españoles. Francia negoció con éxito un tratado con España conocido como el Pacto Familiar, que se firmó el 15 de agosto de 1761. Mediante una convención secreta auxiliar, España se comprometió a preparar la guerra contra Gran Bretaña. Gran Bretaña declaró la guerra a España el 4 de enero de 1762 y, el 18 de enero de 1762, España emitió su propia declaración de guerra contra Gran Bretaña. El 24 de septiembre de 1762, una flota británica compuesta por ocho navíos de línea, tres fragatas y cuatro buques de aprovisionamiento, con una fuerza de 6839 soldados, marineros e infantes de marina, zarpó de Madrás hacia la bahía de Manila. La expedición, dirigida por el general de brigada William Draper y el contralmirante Samuel Cornish, capturó Manila, "la mayor fortaleza española del Pacífico occidental". La resistencia del gobierno colonial español provisional establecido por los miembros de la Real Audiencia de Manila, liderados por el vicegobernador Simón de Anda y Salazar y sus aliados filipinos, impidió que las fuerzas británicas tomaran el control del territorio más allá de las ciudades vecinas de Manila y Cavite.

La Guerra de los Siete Años terminó con la firma del Tratado de París el 10 de febrero de 1763. En el momento de la firma, los signatarios no sabían que Manila había sido tomada por los británicos y, en consecuencia, quedó sujeta a la disposición general de que todas las demás tierras no contempladas en el tratado fueran devueltas a la Corona española. Sin embargo, los británicos finalmente recibieron la orden de retirarse a principios de marzo. La ceremonia de entrega tuvo lugar en la plaza de la iglesia de Santa Cruz, en Manila, y se dice que la imagen de Nuestra Señora del Pilar de Manila se orientó hacia la plaza para este acto. 

Los jesuitas construyeron la iglesia el 20 de junio de 1619 con piedra y madera, y fue dedicada inicialmente a San Estanislao Kotska. Los jesuitas consagraron la imagen de Nuestra Señora del Pilar en 1743 para atender a los residentes de la zona, en su mayoría chinos. Con el paso de los años, los materiales primitivos fueron sustituidos por otros más resistentes. El 3 de junio de 1863, un terremoto destruyó la iglesia. El padre Agustín de Mendoza comenzó las obras de reconstrucción de la iglesia en 1868. Hoy en día, la arquitectura de la iglesia presenta una silueta de fachada de misión española de California con la ornamentación barroca filipina (asiático-hispana) habitual. La fachada de la iglesia está coronada por una estatua efigie de Nuestra Señora del Pilar. En la actualidad, la iglesia está bajo la administración de la Orden Sacramentina de San Pedro Julián Eymard y fue consagrada como Santuario del Santísimo Sacramento, donde se expone diariamente el Santísimo Sacramento.

La imagen milagrosa de La Pilarica, con siglos de antigüedad, fue coronada canónicamente el 7 de diciembre de 2017. Los ritos de coronación fueron presididos por el arzobispo de Manila, Su Eminencia Luis Antonio Cardenal Tagle, junto con el nuncio papal, el arzobispo Gabriele Caccia, obispos y sacerdotes invitados de la archidiócesis de Manila y otras diócesis y órdenes religiosas, y la Orden Sacramentina. Peregrinos de todo el país asistieron a los ritos de coronación, que comenzaron con el Caracol de Cavite y una solemne procesión tras la coronación, en la que personas de todos los ámbitos de la vida rindieron homenaje a La Pilarica. Los ritos de coronación fueron retransmitidos por TV María y Radio Veritas, y fueron vistos por miles de devotos de diferentes partes del país y del mundo.

La Virgen del Pilar celebra dos fiestas, la fiesta litúrgica del 12 de octubre y la fiesta patronal tradicional que se celebra cada tercer domingo de octubre. La procesión de La Pilarica es una de las más esperadas del mes de octubre en la antigüedad. Durante la época española hasta el periodo anterior a la guerra, la procesión del tercer domingo de La Pilarica de Manila es conocida por su pompa y grandeza, en la que la gente, especialmente las mujeres, lucen sus mejores joyas, desde sapatillas (zapatillas con incrustaciones de diamantes) hasta brillantes broches, al igual que su reina.

La devoción por la Virgen del Pilar de Manila sigue viva a lo largo de los años, y los habitantes de Santa Cruz están eternamente agradecidos a su querida Reina. La Virgen se convirtió en testigo silenciosa de la colorida historia de su querido distrito, pero nunca dejó de derramar las gracias de su Hijo sobre aquellos que las necesitaban y se convirtió en la fuente de fortaleza y alegría del pueblo de Santa Cruz a lo largo de los siglos, ya que siempre confían en ella y ella, a su vez, los dirige hacia su Hijo, el Redentor, la verdadera fortaleza y alegría de nuestra vida.

Nuestra Señora del Pilar de Manila, La Fuerza y Alegría, ¡Ipanalangin mo kami!

05 - Diciembre - 2017

21 de julio de 2025

Nuestra Señora de Marienthal

 


Del sitio Muéstrame tu Rostro:

Marienthal, ubicado aproximadamente a una hora de la ciudad de Haguenau en la región de Alsacia, Francia, es uno de los lugares de peregrinación más célebres de la zona. Desde el siglo XIII, Nuestra Señora de Marienthal ha atraído a peregrinos en busca de consuelo y milagros. Según crónicas antiguas, numerosos milagros han sido concedidos a los creyentes que visitaron la iglesia antigua, destacándose como un lugar de gracia y sanación.

Los relatos mencionan que la Virgen María, en su benevolencia, ofrecía alivio a los afligidos, curaba a los enfermos y otorgaba perdón a los pecadores. Se dice que los cojos y lisiados regresaban a casa curados, dejando sus muletas en la iglesia, mientras que los ciegos recuperaban la vista y los sordos volvían a oír. Las madres obtenían la salud de sus hijos y los jóvenes que habían perdido la paz mental por el pecado encontraban el perdón y la tranquilidad. Incluso los marineros en peligro y los soldados en batalla invocaban la ayuda de la Virgen y nunca lo hacían en vano.

La iglesia permanecía abierta día y noche para permitir a los peregrinos acceder a la gracia en cualquier momento, lo que también atrajo intentos de robo. Sin embargo, la Virgen María protegía su hogar. En un incidente, un ladrón intentó robar una joya del altar, pero fue inmovilizado por una fuerza sobrenatural hasta que los monjes del monasterio cercano lo encontraron y lo entregaron a las autoridades.

Con la llegada de la herejía de Martín Lutero, los lugares sagrados católicos fueron ridiculizados y atacados. Los peregrinos eran hostigados y Marienthal estaba amenazado con la destrucción. En respuesta, los devotos ocultaron dos pinturas milagrosas y una estatua de la Virgen Dolorosa con el Niño Jesús. La estatua derramó lágrimas durante su traslado, un hecho presenciado por todos los presentes. Las imágenes fueron devueltas a la iglesia una vez que la amenaza inicial pasó, aunque los peregrinos eran menos numerosos debido a la persecución protestante.

En 1569, nuevas persecuciones devastaron Alsacia. Una mujer llamada Hochstatter intentó proteger las imágenes sagradas transportándolas a Haguenau. Aunque la estatua era pesada, una oración ferviente le dio la fuerza para llevarla hasta su destino.

Después de periodos de abandono y persecución, la iglesia de Marienthal fue restaurada por los jesuitas a finales del siglo XVI, reviviendo las antiguas creencias y exterminando la herejía en gran parte de Alsacia. Sin embargo, la Revolución Francesa trajo nuevas dificultades. Los objetos sagrados fueron trasladados a Ottersweier para su protección, y Marienthal fue ocupada por tropas alemanas. En 1803, las imágenes sagradas fueron restauradas a Marienthal en una procesión triunfal, marcando el renacimiento del lugar como sitio de peregrinación. El obispo de Estrasburgo celebró una Misa Pontifical, estableciendo un día de celebración anual que continúa hasta hoy.

Actualmente, Marienthal sigue siendo un destino de peregrinación popular, especialmente en las festividades de Nuestra Señora. Los muros del coro de la iglesia están cubiertos de ofrendas votivas, y los soldados jóvenes de Alsacia y Lorena suelen visitar la iglesia antes de comenzar su servicio militar para pedir la protección de la Virgen. Incluso algunos protestantes, impresionados por los milagros reportados, envían sus nombres en secreto para que otros recen y ofrezcan donaciones en su nombre.

La historia de Nuestra Señora de Marienthal refleja la profunda devoción y la fe persistente de los creyentes a lo largo de los siglos, a pesar de las adversidades y persecuciones. Su legado de milagros y protección divina sigue inspirando a peregrinos de todas partes, demostrando el poder de la fe y la intercesión de la Virgen María.

 

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


22 de enero de 2025

Nuestra Señora de la Peregrina

 

Del sitio Pintakasi:

Quienes visiten la iglesia V.O.T (Venerable Orden Terciaria de la Orden Franciscana) en Bustillos, Sampaloc, Manila, dedicada a San Antonio de Padua, se encontrarán con esta singular imagen de María, la de la Inmaculada Concepción, bajo el aspecto de una peregrina. Esta bella imagen es la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Peregrina, que fue uno de los puntos focales de las peregrinaciones durante siglos. Su imagen se atesora y venera con amor en el Santuario de San Antonio - Iglesia V.O.T. en Bustillos, Sampaloc, Manila.

La venerable imagen de la Peregrina recuerda su visita a Santa Isabel para ayudarla en el nacimiento de San Juan Bautista, que implica un largo y tedioso viaje a la región montañosa de Judea. La Peregrina La particularidad de esta advocación mariana es que la cabeza de la Virgen está coronada con doce estrellas, viste atuendo de peregrina, está de pie sobre un globo terráqueo y aplasta bajo sus talones a la serpiente. La Virgen también lleva un sombrero de paja y sostiene un bastón con una calabaza para significar su papel de guía de peregrinos.

El tallista de la imagen es desconocido pero la imagen fue traída por el Reverendo Padre José de Santaella desde Madrid. Salió de Cádiz el 16 de agosto de 1731 a bordo del navío San Antonio el 9 de octubre del mismo año. Durante el viaje y por petición del capitán del barco, se organiza una misión para todos los pasajeros y se saca la imagen y se organizan varios actos de veneración. Gracias a la protección dispensada por la Virgen , los pasajeros salen sanos y salvos del naufragio.

Y en 1794, se construye la Capilla de las Terciarias Franciscanas junto a la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto. Ésta se puso bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peregrina y su imagen se instaló en su altar mayor. Esta capilla se convirtió en escenario de ceremonias religiosas en su honor. La característica de la devoción a Nuestra Señora de la Peregrina era la procesión anual a la que acudían miles de personas. Cabe mencionar que Teodora Alonzo, la madre del héroe nacional filipino José Rizal, era también una ferviente devota de La Peregrina y sus devotos en cierto modo igualan o rivalizan con los de la Virgen de Antipolo de los jesuitas. En 1783, los frailes franciscanos de la provincia de San Gregorio Magno trasladaron el centro de la Tercera Orden de San Francisco de Asís a Sampaloc.

En julio de 1880, la capilla de la Venerable Orden Tercera resultó muy dañada por un terremoto. El Rvdo. P. Pedro Flores, OFM, inició las primeras reparaciones de la capilla. Pero fue bajo el Rev. P. Ramón Cervices, OFM, que se terminó un edificio totalmente nuevo en 1888.

Sin embargo, este santuario a la Santísima Virgen María fue totalmente destruido en la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. En los primeros días de febrero de 1945 - durante la Liberación de Manila, la capilla V.O.T fue destruida por el fuego. Pero gracias a los esfuerzos del Rev. P. José Pamintuan - párroco de Nuestra Señora de Loreto, la imagen de la Peregrina se salvó. Durante un tiempo ocupó un altar provisional en la Residencia Sacerdotal, compartiéndolo con la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Loreto.

Después de la guerra, el Rvdo. P. Mariano Montero, OFM trasladó la imagen y devoción de San Antonio de Padua desde su refugio temporal en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, Santa Ana, Manila a las ruinas de la Capilla V.O.T. en Sampaloc y una vez construido de nuevo el Santuario, fue rededicado a San Antonio de Padua en 1947 por Su Eminencia Rufino Santos, D.D., Arzobispo de Manila. Desde entonces, la devoción a San Antonio de Padua floreció en este nuevo Santuario.

Sin embargo, en lugar de permitir que la antigua imagen se desvaneciera en el olvido, el P. Montero dio a la Peregrina un majestuoso trono en lo alto del nicho de San Antonio en el altar mayor. Ocupó esta exultante posición hasta que el retablo fue demolido en 1973 de acuerdo con los preceptos del Vaticano II. El Rev. P. Francisco Reyes, OFM hizo trasladar la imagen al nicho lateral derecho, cerca del ambón. En 1980, el Rvdo. P. Batazar Obico, OFM, hizo bajar la imagen de la Peregrina e instalar la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Fue el comienzo del doloroso exilio de Nuestra Señora de la Peregrina.

Primero fue colocada en el rellano de la escalera del campanario. Después, en los confines solitarios del lavadero. Pero fue durante estos años deplorables cuando el hno. Fernando "Popong" Martínez y el hno. Dennis de Jesús, se esforzaron por mantener viva su devoción. Cada 13 de junio, fiesta de San Antonio, contribuían con sus humildes recursos a sacar su imagen en procesión. Pero incluso esto se interrumpió.

Durante el mandato del P. Wilfredo Benito, OFM, como rector del Santuario (2001-2004), resurgió de nuevo el interés por Nuestra Señora de la Peregrina. Con los esfuerzos de sus fieles devotos, lograron convencer a los frailes de trasladar la antigua imagen dentro del convento y se realizaron investigaciones en los archivos de la Universidad de Santo Tomás que impulsaron a la Comunidad de San Antonio OFM a considerar la posibilidad de que la imagen regresara al interior del santuario.

El día más deseado, 8 de diciembre de 2003 - Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Tras 23 años de absurdo exilio, la Virgen de la Peregrina fue entronizada de nuevo en la hornacina lateral derecha. En una ceremonia sencilla pero significativa, la imagen fue llevada al trono en medio del canto de la Salve Regina, tras lo cual fue incensada.

En su homilía durante la Santa Misa, el P. Benito la presentó a los fieles. Narró con elocuencia la historia de su devoción y animó a todos a recurrir a ella.

La fiesta tradicional de Nuestra Señora de la Peregrina se celebra el tercer domingo de Adviento. Es la patrona de los peregrinos, los viajeros, las mujeres embarazadas y las parejas sin hijos, las comadronas, los enfermos y los trabajadores de la salud. Actualmente se están realizando esfuerzos para resucitar la devoción en Honor de Nuestra Señora de la Peregrina. Por lo tanto, rogamos a todos los devotos marianos que recen por el renacimiento de su devoción para que vuelva a ser exaltada como lo fue en los siglos anteriores.