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18 de mayo de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora de Turín (Basílica)

 


Del sitio Don Bosco Norte:

María Auxiliadora se presenta como benefactora de los cristianos y en especial como inspiradora de toda la obra salesiana en el mundo. Don Bosco eligió esta advocación por varios motivos, entre ellos el carácter misional de la Congregación Salesiana: todos los que formamos parte de esta familia debemos ser auxiliadores para los demás. Buenos cristianos y honestos ciudadanos, que hagan de este mundo un lugar mejor. Ese era el mensaje de las buenas noches en el oratorio de Valdocco y María era la maestra que guiaba toda acción generosa en favor de los otros.

Fue Ella la que le dijo a Don Bosco, con solo 9 años, "deberás encargarte de mis hijos" y algún tiempo después, a María Mazzarello, "ellas también son mis hijas". La Madre se preocupa y es previsora; no desampara a sus pequeños, sino que les provee lo necesario antes de que se lo pidan. Don Bosco ha llegado a entablar una relación muy cercana a la Virgen y confía plenamente en Ella. Sigue su modelo, guarda todo en el corazón, lo comprenderá "a su tiempo".

Según la tradición, la edificación del templo de María Auxiliadora comenzó el 27 de abril de 1865 con unas pocas monedas, tres o cuatro, en un momento económicamente complicado. La Revolución Francesa ponía en el centro al ser humano y su capacidad racional, por lo que las autoridades civiles habían comenzado un proceso de laicización que incluía, por ejemplo, la supresión de las órdenes religiosas. Esta situación complejizaba la posibilidad de recaudar fondos. Ante la dura realidad, Don Bosco insistía: "Si es la Virgen quien quiere esta Iglesia, Ella ya pensará cómo pagarla».

La convicción del santo partía de un sueño-visión que tuvo alrededor de 1860. En él, la Virgen le decía que deseaba ser honrada bajo el nombre de "Auxiliadora" y para ello pedía la construcción de un templo en Turín. Años atrás, Don Bosco les había contado a sus chicos sobre la aparición de un globo luminoso, como de fuego, que indicaba el lugar donde la Virgen quería quedarse. José Buzzeti le preguntó en 1887: "¿No será la cúpula de María Auxiliadora iluminada"?

Lo cierto es que el arquitecto Antonio Spezia recibió un primer pago de más o menos cuarenta céntimos. Después, fueron apareciendo generosas e inesperadas donaciones de turinenses y al cabo de 3 años la Iglesia estuvo terminada. A las 10.30 del 9 de junio de 1868 el arzobispo de Turín Monseñor Alejandro Riccardi celebró la primera misa. Al finalizar, Don Bosco presidió la segunda y se estima que habían 1200 jóvenes presentes.

"Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", decía Don Bosco. Testificaba lo que había experimentado en carne propia: "propaguen la devoción a María Auxiliadora. Confíen en Ella y verán lo que son los milagros".

La fachada del edificio conserva el estilo neo renacentista de la segunda mitad del siglo XIX, está sostenida por cuatro columnas y cuenta con una gran inscripción al frente: "María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros". El arquitecto había diseñado un templo en forma de cruz latina, sin demasiados ornamentos pero siguiendo las instrucciones del sacerdote Bosco: que fuera de tal magnitud que pudiese acoger a un gran número de fieles y rindiese "el honor debido la Augusta Reina del Cielo” .

En 1911 fue declarada Basílica menor y en 1938 renovada y ampliada. Actualmente, cuenta con cuatro capilla dedicadas a Don Bosco, María Mazzarello, Domingo Savio y San José. Esta última es la única que conserva el estilo querido por Bosco: puede verse una imagen del niño Jesús ofreciendo rosas rojas y blancas – símbolos de las gracias de Dios - a San José, que las deja caer sobre la Basílica. En las demás, se encuentran las reliquias de estos y otros santos de la Familia Salesiana.

El corazón de la Basílica es el retablo del altar mayor, donde se encuentra el cuadro de María Auxiliadora, de más de 7 mts. de alto por 4 de ancho, pintado por Tomás Andrés Lorenzone a pedido de Don Bosco. Él mismo describe sobre el cuadro: 

"Se presenta a la vista como una aparición de María Auxiliadora de la siguiente manera: la Virgen campea en un mar de luces y majestad, puesta sobre un trono de nubes. La cubre un manto sostenido por un grupo de ángeles […] Con la derecha sostiene el cetro, que es símbolo de su poder, como aludiendo a las palabras dichas por Ella en el Evangelio: 'Hizo por mí obras grandes el que es todopoderoso.' En la mano izquierda sostiene al Niño, que tiene los brazos abiertos, ofreciendo así sus dones y su misericordia a todo el que recurra a su augusta Madre. En la cabeza tiene la diadema, es decir, la corona con la que es proclamada Reina de cielo y tierra.

De la parte de arriba sale un rayo de luz celestial, que, desde el ojo de Dios, va a posarse en la cabeza de María. En él están escritas estas palabras: 'El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.' Por la parte superior del otro lado bajan otros rayos, que parten de la paloma (Espíritu Santo) y van a posarse también en la cabeza de María, teniendo en medio estas palabras: 'Ave, gratia plena` […]

Más abajo están los santos Apóstoles y los evangelistas; san Lucas y san Marcos en tamaño un poco mayor que el natural. […] Finalmente, en el fondo del cuadro aparece la ciudad de Turín con otros devotos, que agradecen a la Virgen los favores recibidos y le suplican que siga mostrándose Madre de misericordia en los graves peligros de la vida presente".

San Juan Bosco
citado en Escalante
2018
 p.34

27 de septiembre de 2019

Nuestra Señora de los Siete Dolores (Eslovaquia)

Del sitio Aleteia:

Eslovaquia, en Centroeuropa, es uno de los territorios que evangelizaron san Cirilo y san Metodio, hoy copatronos de Europa, en el siglo IX d.C. 

Por aquel entonces, el enclave denominado Sastín era un castillo, una fortificación que protegía el trazado de comunicaciones por el Danubio y el área de la Gran Moravia que hoy corresponde a la República Checa. En el reparto de territorios actual, sin embargo, la población de Šaštín se encuentra en Eslovaquia.

El primer texto escrito que hace referencia al castillo es de 1204 en el que Imrich II hace donación de la propiedad. Allí residía el señor del condado y además tenía su sede el arzobispo. En la fortaleza existía una capilla. 

El lugar que hoy encuentra el visitante es una basílica rodeada de jardín y bosque, en un enclave precioso. Ya la palabra de Šaštín lo recoge, porque en su origen se formó a partir de las palabras “Shaas” y “Tín”. Así, sería un castillo de árboles apretados.

Desde aquella época medieval, se sabe que cerca de Šaštín había un árbol del que los ya cristianos colgaron una pintura de los Siete Dolores de la Virgen. Aquella imagen concentró la mirada de los fieles durante siglos y fue el germen de una devoción que ha alcanzado nuestros días. 

En el año 1564, Angelika Bakičová, la esposa del conde Imrich Czobor, que era el dueño de Šaštin, tenía un problema familiar y prometió a Dios que si se solucionaba haría esculpir una estatua de los Siete Dolores de Nuestra Señora. 

Así fue, el problema se solventó y la señora del castillo encargó la estatua, que fue colocada en una capilla triangular que puede visitarse en la actualidad.

En la segunda mitad del siglo XVI, debido a los constantes ataques de los turcos, la imagen peligraba y se decidió su traslado provisional a un castillo cercano para que quedara más protegida. Quedó en la capilla de san Imrich. 

En 1710 de nuevo regresó a Šaštín y la fama milagrosa de los Siete Dolores de la Virgen no paró de aumentar.

En 1732, en vista de la fama que rodeaba a la imagen, el obispo de Esterházy creó una Comisión que estudiaría los 726 casos que hasta el momento se documentaban acerca de posibles curaciones milagrosas. El resultado fue que la imagen fue declarada milagrosa y el 10 de noviembre de aquel año, en medio de una fiesta que convocó a gentes de todo el país, se refrendó su valor milagroso. 

En 1733, la Orden Paulina se hace cargo de los Siete Dolores de la Virgen y construyen una iglesia y un monasterio. Sin interrupción es centro de peregrinación de los fieles que acuden a Nuestra Señora. 

En 1760 ya se había cubierto aguas y el constructor imperial, Hildebrandt, se encarga de la decoración interior del templo, del altar de mármol rojo y de la fachada. Los gastos corren a cargo de las gentes de la zona, que contribuyen generosamente con donativos y a ellos se suma una aportación de la emperatriz María Teresa.
En 1762 se consagra el templo. 

El 8 de septiembre de 1864, la estatua fue enriquecida con dos coronas de oro bendecidas por el Papa Pío IX. Por los textos históricos sabemos que asistieron a la ceremonia unos 300 clérigos y 120.000 laicos. 

En 1914, a causa de la Primera Guerra Mundial, se retiraron las campanas para fundirlas y emplearlas como material bélico. Estas no serían sustituidas hasta 1928, en que llegaría una campaaa de más de 4 toneladas. 

El 22 de abril de 1927, el papa Pio XI, con el decreto Celebre apud Slovaccham gentem, declara a la Virgen María de los Siete Dolores la santa patrona de Eslovaquia. Un mes después, el 22 de mayo, fue proclamada solemnemente por tres obispos y 40,000 peregrinos. 

Šaštín ha sido testimonio de la persecución religiosa, primero con la disolución de la Orden Paulina y más tarde, en 1950, con la represión comunista que expulsó a los salesianos. El sacerdote diocesano era quien se hizo cargo entonces y, contra todo pronóstico, las peregrinaciones no pararon. 

En 1964, pasa a ser basílica menor por nombramiento papal. 

En 1990, con la caída del Muro de Berlín y el declive del comunismo, el santuario vuelve al cuidado de los salesianos.

Ese mismo año, el Papa San Juan Pablo II sobrevuela la basílica en helicóptero y afirma que tiene el deseo de acudir a los Siete Dolores en peregrinación. Así es, en julio de 1995, en su visita a la que entonces era Checoslovaquia, el Papa visita a la Virgen. 

Otra santa, la Madre Teresa de Calcuta, también peregrinó al santuario. Fue el 6 de junio de 1987 y de aquella visita se conservan unas pocas imágenes fotográficas.

La basílica ha establecido varias peregrinaciones anuales que tienen una afluencia numerosísima de personas: por San Valentín (14 de febrero), la peregrinación de hombres (día después del Domingo de Resurrección), de maestros (el 6 de mayo por Santo Domingo Savio), de embarazadas (para el Día de la Madre, el 2 de mayo), de los católicos griegos de la eparquía de Bratislava (sábado después de la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús), del último sábado de junio, de la Hermandad del Rosario (7 de octubre) y de corazones rotos (divorcios, matrimonios y familias en crisis), en octubre. 

La gran fiesta de peregrinación nacional se celebra cada 15 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de los Dolores en toda la Iglesia universal.