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14 de abril de 2025

Nuestra Señora del Duomo de Ancona

 

Traducido del sitio Why Marche:

En lo alto de la colina del Guasco, en Ancona, se alza la catedral de San Ciriaco. La iglesia medieval, alto ejemplo de arte románico con elementos bizantinos y góticos mezclados, domina desde lo alto la ciudad dórica y su golfo.

Lugar de culto dedicado a San Ciriaco, la catedral de Ancona es uno de los símbolos de la ciudad: gracias a su posición en lo alto de la colina que domina el mar, ha representado y representa un punto de referencia para los navegantes, como un faro que desde lo alto infunde a los que vienen del mar una fuerte energía espiritual. 

Además de ser una de las iglesias arquitectónicamente más interesantes de la región de Las Marcas, la catedral es también muy importante por la devoción de los fieles a un pequeño cuadro que representa a la Virgen. La pequeña pintura, que no mide más de 40 centímetros, se conserva hoy en la cripta de la nave derecha de la catedral, dentro del edículo de mármol diseñado por el arquitecto Luigi Vanvitelli

La devoción a esta imagen sagrada comenzó en 1796, un periodo crítico en la historia de Ancona y de toda Italia. Napoleón Bonaparte avanzaba triunfante y el destino de la ciudad dórica parecía ya sellado. Antes de llegar al milagroso acontecimiento de la Virgen de San Ciriaco, es necesario volver atrás y contar cómo y por qué llegó este cuadro a Ancona.

Se cuenta que, en 1615, un capitán veneciano llamado Bartolo vio a su hijo caer al agua, arrastrado por las fuertes corrientes, durante una noche de tempestad en el mar. Desesperado, el hombre se dirigió a la Virgen rogándole que lo salvara. Las plegarias del capitán fueron escuchadas: el joven sobrevivió milagrosamente y, como muestra de gratitud y reconocimiento, el padre decidió, una vez desembarcado en el puerto de Ancona, donar este sencillo cuadro a la catedral.

La Virgen representada en el cuadro lleva una corona dorada, un manto azul y el rostro ligeramente inclinado hacia abajo con los ojos entrecerrados. Con el tiempo, la Virgen se convirtió en la patrona de la ciudad de Ancona y la imagen adoptó el nombre de Virgen de Todos los Santos.

Pasaron los años y cuando llegaron a Ancona noticias de la llegada de las tropas de Napoleón, los habitantes, preocupados por su suerte, comenzaron a rezar, implorando la intervención divina. Napoleón no sólo invadió la ciudad de Ancona, sino que con su ejército tenía plenos poderes, que le había concedido el Papa, para apoderarse a su antojo de las numerosas obras de arte conservadas en los lugares de culto. De hecho, el general Bonaparte, victorioso en su campaña italiana, obligó al papa Pío VI a firmar el armisticio de Bolonia el 20 de junio de 1796, permitiendo así que Ancona, junto con Bolonia y la propia Ferrara, fueran ocupadas por el ejército francés. La llegada de las nuevas ideas de la Ilustración y el jacobinismo y la liberación del dominio papal provocaron un momento inicial de euforia entre una parte de la población, aunque pronto se comprendió que, para sufragar los costes de la guerra, los franceses saquearían todos los edificios cristianos de sus obras de arte, incluida la pintura de la Madonna del Duomo.

Cuando el ejército francés llega a la ciudad, los habitantes de Ancona, atemorizados por las noticias de las incursiones francesas, se reúnen en la catedral en oración ante el cuadro. Mientras piden que se salve su ciudad, los fieles notan un cambio en el rostro de la Virgen representada en el pequeño cuadro. Sus ojos aparecen abiertos y vueltos hacia los fieles, su boca se abre en una sonrisa tranquilizadora. Es el 25 de junio de 1796. La noticia del milagro se difunde: fieles y curiosos acuden en masa. Incluso los que condenaron a los primeros curiosos de credulidad fácil o sugestión tuvieron que cambiar de opinión. El milagro se repite muchas veces hasta febrero de 1797. Ante los numerosos testigos, las autoridades iniciaron una investigación oficial, recurriendo a notarios, expertos científicos y testigos. La investigación no reveló ninguna alteración del cuadro y el milagro fue reconocido oficialmente. Toda la documentación se conserva aún hoy en los archivos.

El 10 de febrero de 1797, Napoleón llega a Ancona y, avisado de lo que estaba ocurriendo, llega a la catedral con la intención de detener las oraciones de los fieles destruyendo el cuadro que había unido y cohesionado a toda la ciudad. Una vez dentro, coge el cuadro, mira el collar de perlas y piedras preciosas colocado a modo de corona sobre la imagen de la Virgen y, cuando está a punto de cogerlo, el general se muestra dubitativo, palidece y, dejando el cuadro inesperadamente, ordena que lo cubran con un paño. 

¿También él fue testigo del milagro? ¿Intervención divina o jugada estratégica del general? Según algunos historiadores, los franceses querían evitar exacerbar las fricciones con la población católica. Además, parece ser que la conservación del cuadro contó con el apoyo de un exponente pro francés, quien, según se dice, había retirado años atrás una imagen sagrada colocada en la fachada de una casa que había comprado, lo que provocó fuertes reacciones entre la población. Lo cierto es que Napoleón dejó el cuadro en su lugar y el prodigioso fenómeno de la Madonna del Duomo adquirió un vasto eco, generando un fenómeno devocional generalizado, amplificado por el temor a la ocupación napoleónica. 

En aquel año de agitación para Italia, se contaron por centenares las imágenes, casi todas marianas, que movían los ojos o cambiaban de forma y color. Los prodigios se produjeron en iglesias, casas particulares, conventos y en lugares abiertos del estado pontificio. Después de esta primera aparición, que tuvo lugar en la catedral de San Ciriaco, se calcula que en total cerca de medio millón de personas fueron testigos de los milagros marianos de 1796. Aún hoy, en Roma, Ancona y otras ciudades, placas e inscripciones conmemoran los milagros ocurridos en el año de la invasión napoleónica del estado pontificio.

El 13 de mayo de 1814, el Papa Pío VII coronó el prodigioso cuadro, y la devoción a la imagen de la Virgen continuó ininterrumpidamente, al menos hasta el 17 de diciembre de 1936, cuando el cuadro fue robado. El prodigioso cuadro fue encontrado un mes después, despojado de sus preciosos ornamentos, en la capilla de Tor Mezzavalle en Albano Laziale. Regresó a Ancona el 31 de enero de 1937.

 S. Cecconi

22 de mayo de 2023

Nuestra Señora La "Madonnetta"

Del sitio Santuario della Madonnetta:

La iglesia ha sido construida sobre un terreno  por encima del convento de San Nicola, donado a los religiosos por el Senado de la República ( 6.8.1641) . En aquella  zona existía una antigua capillita, dedicada a Santiago, que Padre Carlo Giacinto hizo restaurar en el 1689, colocando allí una bellísima estatua de la Virgen María con el Niño en brazos, regalo de la noble  Isabella Moneglia, esposa del senador Paride Salvago. La imagen, esculpida en alabastro finamente decorado, es obra de Giovanni Romano (Trapani, sec.XVII) y viene afectuosamente llamada  la Madonnetta. Ha sido coronada  cuatro veces (14 agosto 1692;  14 agosto 1693; 25 Diciembre 1700 y 27 Junio 1920). Numerosos feligreses afluyeron muy pronto, desde la ciudad y los alrededores a la modesta capillita: por ello el fundador decidió apresurar el tiempo de  construcción del santuario.

Muchos años antes  (1674-75 ) tuvo una sorprendente visión en la capilla interna del noviciado: un día, estando en la oración mental del atardecer, veía un templo  en dicho lugar, consagrado a la Gran Madre de Dios,  ornado de más altares e imágenes sacras, pero sobre  todo, de una imagen de María dentro de una devotísima cripta como está actualmente. 

Delante de aquella imagen había multitud de personas, las cuales me parecía que tenían los ojos como dos ríos de agua, tantas eran las lágrimas que derramaban. Además me parecía que por debajo del cuerpo de la iglesia hubiera una devotísima representación de la pasión  de N.S. Jesucristo y de Nuestra Señora con su Dios e Hijo  en  brazos . Vi en ese pequeño espacio grandes cosas: gracias, privilegios, ayudas y favores que la divina Madre habría concedido o intercedido a los feligreses. No sé todavía como explicárselo.  Esto es lo que se está construyendo ahora, no obstante el arquitecto dudase inicialmente de la ejecución del  proyecto (relación del S.Templo).

He aquí el proyecto que inspiró a grandes líneas  al arquitecto lígure Antón María Ricca. El lo tradujo fielmente desarrollando una concepción personalísima y original de iglesia, la cual   tuvieron como prototipo ideal otros arquitectos operantes en la Liguria del siglo XVIII (Arenzano, Bogliasco, Soori, Casella, Larvego …). 

El 4 de mayo de 1695 inició la construcción de la iglesia y el 15 de Agosto de 1696 viene abierta al público. En el mismo día, con decreto del Senado de la República, solicitado por el P. Carlo Giacinto, la ciudad de Génova se reconsagraba a María a lo largo de  una solemne ceremonia  en la catedral de S. Lorenzo. El –para subrayar los lazos  de unión espiritual de la Madonnetta con la ciudad– colocó en una niquia del abside la estatua lignea de Maria  SS. Reina de Génova, que bendice  su ciudad. El 18  abril de 1706 Mons. Giambattista Costa a nombre del Arzobispo de Génova Card. Lorenzo Fieschi, consagró el templo dedicándolo a la Natividad de N.S. Jesucristo y a la Madre de Dios, Virgen Inmaculada, Asunta en el cielo y Reina de los Ángeles y de los Mártires.

El fundador quiso que el santuario, en su totalidad y en los más pequeños detalles, diera una rigurosa e inmediata lectura del misterio cristiano. Por esto, dedicando la iglesia a la Asunción, hizo disponer numerosísimas reliquias de santos y mártires, provenientes  sobre todo de las catacumbas romanas, ya sea en los ovales de las paredes como en el altar mayor y debajo de los otros altares  para que asemejase un espacio celeste, donde los ángeles y los santos glorifican a María. Además evidenció la finalidad específica del Santuario –la misericordia divina que perdona a los pecadores – con el Crucifijo ligneo del altar mayor y dos espléndidas Piedad:  una en la plaza de entrada y la otra en la capilla que se encuentra debajo de la nave central.  Esta específica espiritualidad del Santuario está ilustrada no solo del genio figurativo del arquitecto y de los artistas, sino también de un centenar de inscripciones bíblicas, colocadas sabiamente por doquier, que constituyen un ejemplo único de funcionalidad didáctica. El complejo arquitectónico, en el curso de algunos decenios, fue decorado y enriquecido con numerosas y preciadas obras de arte.

El Santuario se convierte muy pronto en centro de vida religiosa y meta tradicional de peregrinaciones de la ciudad y del interior de Génova, de las dos Riberas de la Liguria, del Piamonte  y de la Lombardía. Dan testimonio entre otros  los numerosos privilegios acordados por los Papas: Clemente XI, Inocencio XIII, Benedicto XIII, Pio VI. Este último agregó la Madonnetta a la Basílica Lateranense con los mismos privilegios e indulgencias (7.12.1777). En el 1712 el Senado estableció que el domingo sucesivo a la fiesta de la Asunción, una delegación oficial  de la  República genovesa, compuesta de cuatro senatores pertenecientes a las más prestigiosas familias patricias, subiera al santuario para asistir a la misa solemne,  durante la cual venía consagrada la ciudad a la Virgen, mientras la artillería del Muelle disparaba cuarenta salvas como señal de saludo y de fiesta.

Posteriormente,  otros personajes ilustres se han interesado en el Santuario. En el 1818 Vittorio Emanuele I subió peregrino con su esposa María Teresa de Saboya;  en el 1829 la reina, ya viuda, volvió de nuevo, acompañada de sus hijas: María, futura emperatriz de Austria, y la venerable Maria Cristina, futura reina de Nápoles. También algunos fundadores de congregaciones religiosas han tenido  un estrecho lazo espiritual con la Madonnetta: la Ven. Solimani, fundadora de las Bautistinas (1725);  Sta. Paola Frassinetti, fundadora de las Doroteas;  la madre Eugenia Ravasco, Fundadora de las Hijas de los Sagrados Corazones: el Ven. Giuseppe Frassinetti, fundador de las Hijas de María; Madre Anna Maria Castello, fundadora de las Hermanas Petrinas; y otros muchos. 

No menos importante, la fundación del periódico católico Il Cittadino (30.9.1873) por obra del P. Persoglio S.J  Y cuando el Gobierno italiano del 1855  suprimió y confiscó el Santuario con el adjunto convento, el senador Giuseppe Cataldi lo rescató, permitiendo a los religiosos de continuar su vida comunitaria con el hábito eclesiastico, esperando tiempos mejores.

3 de octubre de 2021

Nuestra Señora de Siluva

Del sitio de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

En 1251 Lituania se convirtió en la última nación europea en aceptar el cristianismo y entrar en la Iglesia católica. Lituania estuvo muy cerca de perder su fe católica pero en 1608, cuando dominaba en la nación el protestantismo, un milagro ocurrió en la pequeña aldea de Siluva que restauró la fe de la nación a la Iglesia católica. 

Doscientos cincuenta años antes de Lourdes y de Fátima la Virgen Maria apareció en la aldea de Siluva, Lituania. 

La historia de nuestra señora de Siluva comenzó realmente en 1457, cuando Peter Giedgaudas, diplomático para Vytautas el grande, construyó la primera iglesia en el área y dio la tierra a la iglesia católica. En uno de sus muchos recorridos fue a Roma y obtuvo un pintura magnífica de la Virgen Maria que sostenía al niño Jesús. Trajo la pintura a Lituania y la puso en el santuario de la nueva iglesia en Siluva. Por varias generaciones los fieles adoraron a Dios y honraron a la madre María en su pequeña iglesia. 

Cuando el norte de Europa fue cayendo en el protestantismo, ni siquiera la pequeña aldea escapó el impacto. En 1532, el gobernador local se hizo calvinista al igual que mucha de la nobleza y los intelectuales. Los católicos de Siluva estaban desamparados. Las autoridades querían confiscar las tierras de la iglesia y dárselas a los calvinistas. 

El Padre Juan Holubka, sacerdote de la parroquia de la iglesia de Siluva, escuchando lo que sucedía, construyó una caja, envolvió cuidadosamente la pintura de la Virgen Maria, las vestiduras litúrgicas y los documentos que probaron que Vytautas el grande había dado la tierra a la iglesia católica y los puso en la caja. Después selló la caja y la enterró cerca de una roca grande. Su acción fue de verdad inspirada porque un corto tiempo después las autoridades tomaron la iglesia. Parecía como si la fe católica hubiera acabado en la aldea de Siluva. 

Pasados ochenta años Dios, los fieles católicos, sin pastor y sin guía habían desapareciendo gradualmente. Solamente algunos de los más viejos recordaban que había habido una iglesia católica en su aldea. Los niños crecieron en el credo del calvinista. 

Repentinamente, con una aparición de la Virgen Maria, Dios intervino milagrosamente. Esta aparición fue reconocida por un decreto Papal publicado por Pío VI el 17 de agosto de 1775. La característica más notable es el hecho de que el milagro ocurrió a personas que no eran católicas. 

En el verano de 1608, unos pastorcitos, mientras tendían sus ovejas cerca de la aldea de Siluva, ven a una mujer hermosa. Jugaban cerca de una gran roca, cerca de una zona forestada. Repentinamente uno después del otro quedaron quietos, mirando fijamente en la dirección de la roca. En el silencio, podían oír un llanto fuerte. Entonces los niños vieron una mujer joven hermosa que estaba parada en la roca y que sostenía a un bebé en los brazos. Ella lloraba amargamente. Su pena abrumadora era evidente. Ella no habló, pero les miró con gran tristeza, como si su corazón se rompiese. Tan profusas eran las lágrimas que rodaban por sus mejillas y salpicaban sobre la roca. La mujer vestía un traje azul y blanco, diferente de cualquier vestido conocido por los niños. Su pelo largo, marrón claro caía suavemente sobre sus hombros. Una luz extraña rodeaba a la mujer y al niño. 

Tan asombrados estaban los niños que no podrían hablar. Permanecían parados mirado fijamente. El asombro pronto dio paso al miedo cuando desapareció la mujer con su bebé tan misteriosamente como había aparecido. Entonces todos comenzaron a hablar excitados sobre lo que habían visto. Uno de los muchachos fue a la aldea para decirle al pastor del calvinista. Le dijeron que parase de hacer un cuento tan fantástico y que se fuera de nuevo a los campos. 

Cuando los niños volvieron a casa por la tarde, relataron a sus padres y vecinos sobre la mujer que llora. La noticia se propagó rápidamente a través de la pequeña aldea y a la mañana siguiente la mayoría del pueblo estaba congregado alrededor de la roca. Algunos se burlaban en alta voz, pero otros estaban impresionados por los niños que con insistencia y llantos aseguraban decir la verdad. Esto fue probado porque, si preguntaban a los niños por separado o juntos, cada uno contaba la misma historia con exactitud hasta el detalle más pequeño. 

Enterado de que la muchedumbre había ido al lugar de las apariciones, el pastor se alarmó de la ingenuidad de su gente al creer lo que el consideraba una "superstición romana". Él advirtió que éste era el trabajo de Satanás para llevarse a la gente. Mientras que el pastor calvinista se detuvo brevemente para recuperar su respiración, un sonido desgarrador de llanto fue oído. Todos los ojos dieron vuelta a la roca, y allí, parada en su medio, estaba la señora que lloraba con el bebé en brazos, tal como los niños la habían descrito. La gente estaba estupefacta. El pastor no podía sino también mirar fijamente. La cara de la mujer reflejaba un dolor profundo y sus mejillas estaban llenas de lágrimas. Finalmente el pastor recuperó su calma y le preguntó, "¿por qué llora usted?" En una voz llena de dolor, Ella contestó, "había una época en que mi Amado Hijo era adorado por mi pueblo en este mismo lugar. Pero ahora han dado este suelo sagrado al arado, a la siembra y a los animales de pasto" Sin otra palabra, ella desapareció. 

La creencia que la madre del Dios había aparecido en persona para regañarlos por su negligencia hacia la fe católica creció rápidamente entre la gente. La mayoría de ella prestó atención a su mensaje y comenzó a volver a la iglesia verdadera fundada por su hijo divino, Jesucristo. Tan completo fue este retorno que una década más tarde, en la fiesta de la Natividad de la Virgen Maria, más de 11.000 personas recibió el comunión durante una misa ofrecida en el lugar de las apariciones. 

Grande fue el milagro de la madre del Dios en la aldea de Siluva, donde no había habido iglesia, ni sacerdote, ni misa, por casi ochenta años. El obispo designó al sacerdote Juan Kazakevicius para investigar el fenómeno y cuestionar a todos los testigos a los acontecimientos. 

Como en muchas apariciones de la madre de Dios, en Siluva también hubo una imagen asociada con el milagro. Un hombre ciego, con mas de 100 años de edad, vivía en una aldea cercana. Supo de las apariciones y recordó que, unos ochenta años atrás, él había ayudado al padre Holubka a enterrar un cofre con los tesoros de la iglesia junto a una gran roca. Los aldeanos lo condujeron al campo de las apariciones a ver si él podría ayudar a localizar el lugar en donde los tesoros fueron enterrados. Tan pronto llegó al lugar su vista fue restaurada milagrosamente. Cayendo de rodillas con alegría y gratitud, él señaló el punto exacto donde el cofre había sido enterrado. 

El cofre fue cavado de la tierra y dentro encontraron, preservada perfectamente, una pintura grande de la Madonna con el niño, varios cálices del oro, vestiduras, títulos de la iglesia, y otros documentos. La pintura fue puesta permanentemente en la Basílica de la Natividad de la Virgen Maria donde sigue siendo venerada como la imagen milagrosa de Siluva. 

A través de los años, se han registrado muchos milagros y la capilla ha experimentado cambios numerosos. Iglesias más grandes tuvieron que ser construidas para acomodar a los peregrinos. La devoción a nuestra señora de Siluva crecía hasta que la Segunda Guerra Mundial acabó con la libertad en Lituania. 

Desde entonces, el mundo ha visto muchos cambios y sufrimos una pérdida de fe y moral. Hoy, Nuestra Señora de Siluva es nuestra intercesora ante Dios todopoderoso. Ya en una ocasión ella devolvió la fe a Lituania. De nuevo la iglesia, roguemos para que por su intercesión la fe sea restaurada.

"Movidos por tus lágrimas, 
que nosotros como nuestros antepasados, 
revivamos el espíritu de adoración de tu hijo, 
fortalezcamos la débil estructura del santuario familiar. 
Busca de nuevo a tus hijos dispersos y 
perdona los pecados de nuestra nación.   
 
Nuestra Señora de Siluva, 
intercede por tus hijos perdidos . . . 
devuélvelos a Jesus

22 de junio de 2021

Nuestra Señora de la Oración y de la Muerte

 Del sitio Port Mobility:

Desde Plaza Leandra, pasando a través del Archetto, se sobrepasa Plaza Aurelio Saffi y se llega a la Iglesia de Santa María de la Oración, en pasado Rotonda del Sufragio pero conocida por todos como Iglesia de la Muerte. 

La Iglesia de la Muerte es totalemente la más antigua de toda Civitavecchia y si estáis paseando entre las características callejuelas del centro histórico merece una visita. Costruida en 1685, la iglesia está ligada al nacimiento y a la obra de la Confraternidad de la Muerte y Oración, instituida en la segunda mitad del siglo XVI para dar digna sepultura y sufragio a los cadáveres abandonados fuera de las murallas de la ciudad o dispersos en el mar.

La Iglesia es una auténtica joya arquitectónica, con una estructura típica de las iglesia barrocas de la segunda mitad del siglo XVII. Restaurada completamente en 1702, resistió incluso a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El edificio está dotado de una planta central de cruz griega y una gran sala elíptica que evoca la forma de una calavera. En los extremos de la sala se abren tres Capillas: la capilla del Altar Mayor, la capilla del SS. Crucifijo y la capilla de los Beatos Benedicto y Ana. Además cuatro puertecitas simétricas conducen respectivamente a las cuatro capillas: la capilla Guglielmi (dedicada a la Beata Virgen de los Siete Dolores), la capilla de San Miguel (que hacía de Oratorio), la sacristía y el despacho parroquial.

En 1698 la iglesia fue dotada de un campanario de estilo barocco, con encima una particularísima cúpula en forma de bulbo.

En el interior de la Iglesia de la Muerte es posible admirar obras de arte de gran valor. Entre ellas, los frescos del célebre Cavaliere Giuseppe Errante de Trapani como "Nuestra Señora con el Niño" y otros que decoran el interior de la cúpula y dos célebres estatuas de madera, que representan a Jesús Crucifijo y Jesús Resucitado.

Sobre la entrada se encuentra el órgano protegido por una da una balaustrada extraída de la parte de la popa de la Galera San Pedro, buque insignia del Estado Pontifício, que combatió victoriosamente en la famosa batalla de Lepanto en 1571, donde se enfrentaron las flotas musulmanas del Imperio Otomano con las cristianas de la Liga Santa.

Desde 2012 el edificio vive una intensa obra de restauración, que entre otras cosas ha sacado a la luz la belleza del actual retablo del altar “Nuestra señora con el niño y las almas del Purgatorio” y de la Capilla Guglielmini, dedicada a Nuestra Señora de los  Siete Dolores. La restauración se está centrando actualmente también en los frescos de la cúpula del ábside y de las dos cúpulas laterales.

La capilla de San Michele, que toma el nombre del "Príncipe de los Ángeles”, Protector de dicha Cofradía, era el antiguo oratorio de la Cofradía de Santa María de la Oración y la Muerte.

En su interior se encuentran elementos de notable valor como el Breviario de Pío VI del 19 agosto de 1775 (con el privilegio concedido a la Cofradía para liberar cada año a un nuevo reo condenado a cadena perpetua, por cualquier delito, excepto el de homicidio y hurto); el altar con la Talla del Arcángel (siglo XVIII), ubicada en un nicho, y, en lo alto, un medallón con la Virgen y el Niño, atribuido al artista Giuseppe Errante.

Con ocasión del censo nacional "I Luoghi del Cuore" (Lugares Queridos) 2016. promovido por el FAI (Fondo Ambiente Italiano), gracias l esfuerzo de la Asociación "La Civetta di Civitavecchia", la capilla de San Michele ha obtenido 11.491 votos, quedando en el 25° puesto de 33.264 lugares en toda Italia y el 1r puesto en el Lacio.

3 de septiembre de 2018

Nuestra Señora la Divina Pastora

Del sitio Santa Virgen María:

El origen se debe a San Isidoro de Sevilla. En en el año 1681 ingresó en la Orden Capuchina y se ordenó sacerdote en 1687, dedicándose a la predicación. Fue el primer propagador de la devoción del rosario por las calles.

La noche del 15 de agosto de 1703, estando en oración, la Santísima Virgen se le apareció con traje y aspecto de pastora, mandándole predicar la devoción a Ella bajo este título. Al día siguiente de esta aparición, Isidoro se entrevistó con el famoso pintor Alonso de Tobar, al que describió lo que había visto y le encargó que lo pintara.

Este fue la primera representación de la Divina Pastora en un cuadro tal como la pensó el San Isidoro: Un rostro lo más bello que pudiera pintar, sentada en una piedra sobre un montecillo, rodeada de árboles y blancas ovejas que portaban en la boca una rosa cada una, que le ofrecían como tributo de veneración y cariño. Tendría la mano derecha sobre la cabeza de un cordero, que representa a su Divino Hijo, según lo vio San Juan en el Apocalipsis. La Virgen vestiría una túnica talar ceñida a la cintura y sobre la misma una zamarra como acostumbraban a llevar los pastores, el manto recogido en el brazo derecho, un sombrero caído hacia la espalda y cubriendo su cabeza un finísimo velo. Separada de la imagen, una oveja portaría en su boca un cartel que diría AVE MARIA y tras una roca un dragón acechándola, mientras un ángel, vendría volando raudo espada en mano”. 

El 8 de septiembre de 1703 fue presentado el retrato de Santa María, Divina Pastora, por las calles de Sevilla. San Isidoro cantaba: “Oh, Tú, la más hermosa entre las mujeres, sal, fuera y sigue las huellas del rebaño y apacienta a los cabritos junto a las cañadas de los pastores”.

En 1729 el rey Felipe V visitó el convento los capuchinos en Sevilla y con este motivo el P. Isidoro le dio a conocer la nueva devoción fundada por él.

El Beato Diego José de Cádiz, después de muerto de Isidoro, en 1750 será también capuchino, quien popularizará y difundirá por toda la geografía española esta devoción mariana.

Posteriormente el Papa Pío VI aprobó para los capuchinos la devoción y el culto, señalando para el rezo y fiesta, el segundo domingo después de Pascua.En 1863, muchos Cardenales, Obispos y Superiores de otras órdenes religiosas pidieron a Pío IX poder celebrar la fiesta de la Divina Pastora, en todas las diócesis que lo desearan.

Actualmente se le conoce con la denominación de Madre del Divino Pastor, patrona titular de la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, fundadas por el Venerable sacerdote catalán José Tous y Soler.

La Virgen María recibe el nombre pastora porque su hijo es llamado el buen pastor y porque ademas de eso ella se preocupa de las ovejas del rebaño en general y cada una de ellas particularmente sean miembros de la iglesia de Cristo o no. María ademas es pastora porque realiza muchas de las funciones del pastor, sobre todo defender su rebaño de los lobos que andan sueltos. El monje Pedro, obispo de Argos decia: «María sé la compañera de nuestro viaje de quien está en camino y sé navegante para quien está en el mar».

Cuando invocamos a María como madre de los desamparados y/o refugio de los pecadores, la preocupación de María es la de ir en busca de la oveja perdida. Ella nos llama con su voz maternal para que regresemos al rebaño y podamos escuchar y seguir la voz del Pastor. Ella es la pastora que toma en sus brazos a las ovejas necesitadas.