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20 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Monasterio Copto de Daptra - Metmaq


Traducido del sitio The Miracle Hunter:

En la Edad Media (fecha incierta), a finales del mes de mayo, la Virgen se apareció durante cinco días consecutivos a muchos monjes de un monasterio copto en Dabra-Metmaq. Nuestra Señora estaba sentada en un círculo de luz en la iglesia construida en su nombre. Un ejército de ángeles con sus incensarios los rodeaba. Tanto cristianos como paganos lo vieron, según se relata en la crónica del monasterio.

Según los relatos del geógrafo y cronista musulmán Al-Maqrizi (1364-1442), la Virgen también se aparecía cada año en la iglesia del monasterio de Al-Maghti, conocido por los etíopes con el nombre de Dabra Metmaq, situado cerca del lago Bouroullos y al norte de Bilqas, en el delta oriental, el día 21 del mes copto de Bachnas (29 de mayo), cuando una gran multitud, procedente de todo Egipto, se reunía en este lugar para una peregrinación tan importante como la de la iglesia de la Resurrección en Jerusalén.

Según la tradición mariana conservada en Etiopía, siguiendo la explícita petición del Niño Jesús, formulada durante la huida de la Sagrada Familia a Egipto, la Virgen se aparecía anualmente a los fieles peregrinos, que la deseaban ardientemente ver desde lo más profundo de su corazón, en Al-Maghti, en el momento de la peregrinación que tenía lugar durante el mes copto de Bachnas (a finales de mayo), junto con los arcángeles Miguel y Gabriel, así como los santos mártires.

Maria
T. I, pags 390-391
Dictionary of the Apparitions
Laurentin
(2010)
 p. 201

14 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Primer Misterio Doloroso: La Agonía en el Huerto

 


Extraído de Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del blog María Valtorta:

Jesús abre sus ojos de nuevo. Con esfuerzo levanta la cabeza. Mira. Está solo, pero menos angustiado. Alarga una mano. Arrima hacia sí el manto que había dejado abandonado en la hierba y vuelve a secarse la cara, las manos, el cuello, la barba, el pelo. Coge una hoja ancha, nacida justo en el borde del desnivel, empapada de rocío, y con ella termina de limpiarse mojándose la cara y las manos y luego secándose de nuevo todo. Y repite, repite lo mismo con otras hojas, hasta que borra las huellas de su tremendo sudor. Sólo la túnica, especialmente en los hombros y en los pliegues de los codos, en el cuello y la cintura, en las rodillas, está manchada. La mira y menea la cabeza. Mira también el manto, y lo ve demasiado manchado; lo dobla y lo pone encima de la piedra, en el lugar en que ésta forma una concavidad, junto a las florecillas.

Con esfuerzo –como por debilidad– se vuelve y se pone de rodillas. Ora, apoyada la cabeza en el manto donde tiene ya las manos. Luego, tomando como apoyo la roca, se alza y, todavía tambaleándose ligeramente, va donde los discípulos. Su cara está palidísima. Pero ya no tiene expresión turbada. Es una faz llena de divina belleza, a pesar de aparecer más exangüe y triste que de costumbre.

Los tres duermen sabrosamente. Bien arrebujados en sus mantos, echados del todo, junto a la hoguera apagada. Se los oye respirar profundamente, con comienzo incluso de un sonoro ronquido.

Jesús los llama. Es inútil. Debe agacharse y dar un buen zarandeo a Pedro.

"¿Qué sucede? ¿Quién viene a arrestarme?" dice Pedro mientras sale, atónito y asustado, de su manto verde obscuro.

"Nadie. Te llamo Yo".

"¿Es ya por la mañana?".

"No. Ha terminado casi la segunda vigilia".

Pedro está todo entumecido.

Jesús da unos meneos a Juan, que emite un grito de terror al ver inclinado hacia él un rostro que, de tan marmóreo como se ve, parece de un fantasma. "¡Oh... me parecías muerto!".

Da unos meneos a Santiago, el cual, creyendo que le llama su hermano, dice: "Han apresado al Maestro?".

"...Todavía no, Santiago" responde Jesús. "Pero, alzaos ya. Vamos. El que me traiciona está cerca".

Los tres, todavía atónitos, se alzan. Miran a su alrededor... Olivos, Luna, ruiseñores, leve viento, paz... nada más. Pero siguen a Jesús sin hablar. También los otros ocho están más o menos dormidos alrededor del fuego ya apagado.

"¡Levantaos!" dice Jesús con voz potente. "¡Mientras viene Satanás, mostrad al insomne y a sus hijos que los hijos de Dios no duermen!».

"Sí, Maestro" .

"¿Dónde está, Maestro?".

"Jesús, yo...".

"Pero ¿qué ha sucedido?".

Y entre preguntas y respuestas enredadas, se ponen los mantos...

El tiempo justo de aparecer en orden a la vista de la chusma capitaneada por Judas, que irrumpe en el quieto solar y lo ilumina bruscamente con muchas antorchas encendidas: son una horda de bandidos disfrazados de soldados, caras de la peor calaña demacradas por sonrisas maliciosas demoníacas; hay también algún que otro representante del Templo.

Los apóstoles, súbitamente, se hacen a un lado. Pedro delante y, en grupo, detrás, los demás. Jesús se queda donde estaba.

Judas se acerca resistiendo a la mirada de Jesús, que ha vuelto a ser esa mirada centelleante de sus días mejores. Y no baja la cara. Es más, se acerca con una sonrisa de hiena y le besa en la mejilla derecha.

"Amigo, ¿y qué has venido a hacer? ¿Con un beso me traicionas?".

Judas agacha un instante la cabeza, luego vuelve a levantarla... Muerto a la reprensión como a cualquier invitación al arrepentimiento. Jesús, después de las primeras palabras, dichas todavía con la solemnidad del Maestro, adquiere el tono afligido de quien se resigna a una desventura. 

La chusma, con un clamor hecho de gritos, se acerca con cuerdas y palos y trata de apoderarse de los apóstoles –excepto de Judas Iscariote, se entiende– además de tratar de prender a Jesús.

"¿A quién buscáis?» pregunta Jesús calmo y solemne.

"A Jesús Nazareno".

"Soy Yo". La voz es un trueno. Ante el mundo asesino y el inocente, ante la naturaleza y las estrellas, Jesús da de sí –y yo diría que está contento de poder hacerlo– este testimonio abierto, leal, seguro.

¿Ah!, pero si de El hubiera emanado un rayo no habría hecho más: como un haz de espigas segadas, todos caen al suelo. Permanecen en pie sólo Judas, Jesús y los apóstoles, los cuales, ante el espectáculo de los soldados derribados se rehacen, tanto que se acercan a Jesús, y con amenazas tan claras contra Judas, que éste súbitamente se retira –huye al otro lado del Cedrón y se adentra en la negrura de una callejuela–, con el tiempo justo de evitar el golpe maestro de la espada de Simón, y seguido en vano de piedras y palos que le lanzan los apóstoles que no iban armados de espada.

"Levantaos. ¿A quién buscáis?, vuelvo a preguntaros".

"A Jesús Nazareno".

"Os he dicho que soy Yo" dice con dulzura Jesús. Sí: con dulzura. "Dejad, pues, libres a estos otros. Yo voy. Guardad las espadas y los palos. No soy un bandolero. Estaba siempre entre vosotros. ¿Por qué no me habéis arrestado entonces? Pero ésta es vuestra hora y la de Satanás...».

Mientras El habla, Pedro se acerca al hombre que está extendiendo las cuerdas para atar a Jesús y descarga un golpe de espada desmañado. Si la hubiera usado de punta, le habría degollado como a un carnero. Así, lo único que ha hecho ha sido arrancarle casi una oreja, que queda colgando en medio de un gran flujo de sangre. El hombre grita que le han matado. Se produce confusión entre aquellos que quieren arremeter y los que al ver lucir espadas y puñales tienen miedo.

"Guardad esas armas. Os lo ordeno. Si quisiera, tendría como defensores a los ángeles del Padre. Y tú, queda sano. En el alma lo primero, si puedes". Y antes de ofrecer sus manos para las cuerdas, toca la oreja y la cura.

Los apóstoles gritan alteradamente... Sí, me duele decir esto, pero es así. Quién dice una cosa; quién, otra. Quién grita: "¡Nos has traicionado!", y quién: "¡Pero ha perdido la razón!», y quién dice: "¿Quién puede creerte?". Y el que no grita huye...

Y Jesús se queda solo... El y los esbirros... Y empieza el camino...

24 de diciembre de 2025

Oración a Nuestra Señora en Nochebuena

 


Del sitio La Tienda de Lourdes:

La noche de Navidad es un momento sagrado en el que celebramos el nacimiento de Jesús, fruto de la fe y la humildad de la Virgen María. En esta noche, dirigirse a ella con una oración es una forma de honrar su papel central en la historia de la salvación. He aquí una oración profunda y detallada, dedicada a María, para expresar nuestra gratitud y admiración en esta noche bendita.

Oración a la Virgen María en esta noche de Navidad

O María, Virgen inmaculada,

En esta noche sagrada en la que el mundo celebra el nacimiento de tu Hijo,

Acudimos a ti con el corazón lleno de gratitud y fe.

Tú fuiste quien dijo "" a Dios,

abriendo la puerta a la salvación de la humanidad.

Ayúdanos a seguir tu ejemplo de humildad y confianza.

Santísima Madre,

Tú que llevaste en tu seno la luz del mundo,

Ayúdanos a acoger a Jesús en nuestras vidas

Con la misma fe, la misma ternura y el mismo amor.

Ayúdanos a abrir nuestro corazón,

Para que esta noche no sea sólo una fiesta,

Sino un verdadero encuentro con tu Hijo.

O María, refugio de los pecadores,

En esta noche en que la paz desciende sobre la tierra,

Te confiamos nuestras debilidades, nuestras dudas y nuestros miedos.

Intercede ante tu Hijo para que transforme nuestros corazones,

Para que aleje las tinieblas de nuestras vidas

Y nos llene de su luz divina.

Madre de Jesús, que conociste la sencillez y la humildad,

Recuérdanos que la verdadera grandeza está en el servicio y el amor.

En esta noche en que los ángeles cantan la gloria de Dios,

Ayúdanos a cantar también,

Con nuestras vidas, la bondad y la misericordia de tu Hijo.

Te rogamos, oh María, por todos los que sufren,

Por los corazones rotos, las almas perdidas,

Y por todos los que buscan desesperadamente la paz.

Guíalos hacia Jesús, fuente de todo consuelo.

Inspíranos también a ser instrumentos de tu compasión,

Tendiendo la mano a los necesitados.

Por último, Virgen bendita,

Te confiamos nuestras familias, nuestros hogares y nuestras vidas.

Envuélvenos en tu manto de ternura,

Y vela por nosotros como velaste por Jesús.

Ayúdanos a vivir esta noche con alegría y serenidad,

Sabiendo que tu Hijo está con nosotros, ahora y siempre.

A la luz de esta noche de Navidad,

Te alabamos y te damos gracias,

Tú, Madre de Dios y Madre nuestra.

Amén.

Esta oración a la Virgen María en la noche de Navidad es una invitación a contemplar su papel único en la Natividad y a confiarle nuestra vida con confianza. Que Ella os inspire una devoción renovada y os guíe hacia un encuentro profundo con su Hijo Jesucristo. En esta noche bendita, que vuestros corazones se llenen de paz y de luz.

02 - junio -2025 

 

14 de octubre de 2025

Nuestra Señora de la Cruz del Monte Sant' Onofrio

 

Del sitio Muéstrame tu Rostro:

En el mes de febrero del año 2010, Michelino Marcovecchio, un laico de orígenes humildes y profesión de cocinero, comenzó a experimentar visiones interiores del rostro de la Virgen María durante la oración del Rosario, que recitaba diariamente junto a su familia. Estas manifestaciones, percibidas con los ojos cerrados y en un estado de recogimiento espiritual, se repitieron durante varias semanas hasta culminar el 29 de marzo de ese mismo año, cuando afirmó haber presenciado la primera aparición tangible de la Virgen en una iglesia cercana a su domicilio, justo al lado del tabernáculo. Este episodio marcó el inicio de un fenómeno espiritual que, según su testimonio, transformaría radicalmente su vida de fe y su compromiso con la oración y la penitencia.

Las apariciones continuaron en los meses posteriores, acompañadas de mensajes exhortativos atribuidos a la Virgen, que instaban a la oración por la paz y la conversión del corazón. En junio de 2011, Michelino recibió una invitación que, según él, le fue comunicada directamente por la Virgen María: organizar una Vía Crucis en el Monte Sant’Onofrio, una colina situada en las cercanías de Agnone, en la región del Molise. Para su sorpresa, al dirigirse con su familia a ese lugar, descubrieron que en la cima del monte ya existían signos de veneración: una gran cruz, un altar de piedra y una edícula con la imagen de la Virgen, construidos por devotos locales sin relación previa con Michelino. El 8 de agosto de 2011 se realizó por primera vez el ascenso al monte, durante el cual Michelino aseguró ver a la Virgen y también el alma de su difunta suegra, Livia Casciano.

Con el paso del tiempo, el monte se transformó en un lugar de peregrinación espontánea que comenzó a atraer a centenares de fieles provenientes de diversas regiones italianas. A pesar de la creciente afluencia de personas, las autoridades eclesiásticas locales, en particular la diócesis de Trivento, inicialmente recibieron el fenómeno con escepticismo y reservas. Esta actitud prudente se alineaba con las normas canónicas vigentes sobre el discernimiento de fenómenos sobrenaturales, particularmente las directrices publicadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 29 de mayo de 2012. Ante la magnitud de los hechos y la persistencia del fenómeno, el obispo Claudio Palumbo decidió, en octubre de 2020, la creación de una comisión de expertos en teología, filosofía, Mariología, psicología y derecho canónico para estudiar el caso con rigor y prudencia.

Los mensajes atribuidos a la Virgen María, recogidos a lo largo de varios años a partir del 2010, se caracterizan por un lenguaje maternal, exhortativo y lleno de referencias teológicas centradas en la misericordia divina, la penitencia, la reconciliación, el perdón y la paz. De modo reiterado, la Virgen invita a la humanidad a la oración sincera, especialmente por los gobernantes y los que sufren en el cuerpo y en el alma. Una constante temática aparece en la insistencia en vaciar el corazón del pecado para permitir que el amor de su Hijo pueda habitar en él. Los mensajes, pronunciados frecuentemente en días miércoles o durante celebraciones litúrgicas, incluyen súplicas para perseverar en la fe, buscar la confesión frecuente y acudir con devoción a la Eucaristía.

Asimismo, las palabras atribuidas a la Virgen incluyen llamados a los jóvenes y a las familias para que busquen una vida conforme al Evangelio, alejándose de la superficialidad del modernismo y de los peligros que entrañan las nuevas tecnologías. Un ejemplo concreto de esta preocupación se halla en el mensaje del 24 de junio de 2018, donde se advierte sobre un aumento futuro de enfermedades mentales vinculadas al uso indiscriminado de dispositivos digitales, exhortando a padres y madres a promover una educación más natural, basada en el diálogo y el amor familiar. Los mensajes también recalcan la importancia del Santo Rosario, considerado un arma espiritual poderosa, y subrayan el valor redentor del sufrimiento aceptado con amor.

Por otra parte, ciertos mensajes incluyen visiones simbólicas de realidades escatológicas. En varias ocasiones Michelino afirma haber contemplado almas en riesgo de condenación, para luego asistir —a través de la oración ofrecida— al paso de estas almas a una luz tenue, interpretada como la entrada en el purgatorio. De igual modo, se hace frecuente referencia a la intercesión de la Virgen como mediadora de gracias y guía en el camino hacia la vida eterna. La Virgen aparece orante, serena o llorando, mostrando compasión por el estado espiritual de la humanidad. Su tono es firme pero afectuoso, exhortando a la conversión y al compromiso personal con la fe, al tiempo que se denuncia la acción divisoria del mal y la incredulidad de algunos pastores.

Uno de los aspectos que ha llamado especialmente la atención tanto de los fieles como de los estudiosos del fenómeno es la designación del Monte Sant’Onofrio como “Monte Santo”, título que se repite en numerosos mensajes. Este lugar, según la voz que se atribuye a la Virgen, ha sido elegido por voluntad de Dios Padre como un punto de encuentro entre el cielo y la tierra, dotado de significados espirituales particulares. En este contexto se inscribe también la mención a una “agua viva” surgida en la cima del monte, bendecida por el Espíritu Santo y recomendada para la curación de enfermedades, con especial referencia a los trastornos mentales. El uso de esta agua, no exento de indicaciones precisas sobre el número de gotas y la disposición espiritual requerida, ha intensificado la percepción del monte como lugar de gracia.

Otro signo significativo fue la colocación del primer ladrillo de la llamada “Casa de oración por el sufrimiento de las almas del purgatorio”, construida junto a la capilla ya existente en la cima del monte. Este hecho, acompañado de una visión de la Virgen en actitud orante y del canto de los ángeles, fue interpretado por los fieles como una confirmación celestial de la obra emprendida. El sitio web madonnadelmontesantonofrio.com recoge numerosos testimonios de oración, peregrinación y transformación espiritual vividos por quienes acuden al lugar, así como el desarrollo de una devoción creciente bajo el título “Virgen de la Cruz del Monte Sant’Onofrio”.

Finalmente, cabe destacar que esta experiencia ha sido acompañada por una progresiva apertura eclesial, que sin emitir un juicio definitivo, ha optado por la vía del discernimiento mediante una comisión especializada. Este enfoque, en fidelidad a las normas de la Iglesia, pretende verificar la autenticidad espiritual del fenómeno, discernir su origen y salvaguardar la fe de los fieles. En tanto el juicio canónico permanece abierto, el testimonio de Michelino Marcovecchio, caracterizado por su sencillez y perseverancia en la oración, continúa suscitando interés, oración y debate, en un marco en el que se entrecruzan la religiosidad popular, la teología mística y la prudencia pastoral.

17 de agosto de 2025

Juan Pablo II y la Asunción de Nuestra Señora

 


Del sitio Píldoras de Fe:

La Asunción de la Virgen María (o la Asunción de la Virgen) es una doctrina de la Iglesia Católica que enseña que después de la muerte de la madre de Jesús, ella fue resucitada, glorificada y llevada corporalmente al cielo (es decir, física y espiritualmente), para vivir con Dios Padre, con su hijo (Jesucristo), con el Espíritu Santo, los Ángeles y todos los santos del Cielo por toda la eternidad.

La palabra asunción se toma de una palabra latina que significa "tomar". La Asunción de María es enseñada tanto por la Iglesia Católica, así como por la Iglesia Ortodoxa Oriental en menor grado.

Todos los seres humanos tenemos que esperar hasta el fin de los tiempos para nuestra resurrección corporal, pero el cuerpo de María fue capaz de ir directamente al cielo porque su alma no había sido contaminada por el pecado original (Inmaculada).

A continuación una hermosa reflexión de San Juan Pablo II sobre la Asunción de la Virgen María al Cielo que no debes perderte: "Apareció un gran signo en el cielo: una Mujer vestida del sol" (Apocalipsis 12, 1).

Hemos venido en peregrinación a este signo. Es la solemnidad de la Asunción al cielo: he aquí que el signo alcanza su plenitud. Una mujer vestida del sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad.

"Llena de gracia": ella está llena del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que se dan a ella como único Dios, el Dios de la creación y de la revelación, el Dios de la alianza y de la redención, el Dios del principio y del fin. El Alfa y Omega. El Dios-Verdad, el Dios-Amor, el Dios-Gracia, el Dios-Santidad.

Una mujer vestida del sol. Realizamos hoy la peregrinación a este signo. Es el signo de la Asunción al cielo, que se realiza sobre la tierra, y al mismo tiempo se eleva partiendo de la tierra.

Nadie se ha sumergido como María en el corazón del misterio de la redención. Nadie como Ella puede acercar este misterio a nosotros. Ella se encuentra en el centro mismo del misterio.

Nos encontramos, en el día de la solemnidad de la Asunción de María al cielo, cuando la Iglesia proclama la gloria de su nacimiento definitivo para el cielo. Queremos participar en esta gloria, sobre todo mediante la liturgia. Se puede decir que la liturgia nos presenta la Asunción de María al cielo bajo tres aspectos.

1. La Visitación en la casa de Zacarías.

Santa Isabel dice: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre... Dichosa la que creyó que se cumplirían las cosas que le dijeron de parte del Señor" (Lucas 1,42.45)

María creyó en las palabras que le fueron dichas de parte del Señor, y acogió al Verbo que en ella se hizo carne, y que es el fruto de sus entrañas.

La redención se ha basado en la fe de María, ha estado vinculada a su fíat en el momento de la Anunciación; ha comenzado a realizarse por el hecho de que "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". (Cfr. Juan 1, 14).

Durante la Visitación, María, en el umbral de la casa hospitalaria de Zacarías y de Isabel, pronuncia una frase que se refiere al comienzo del misterio de la redención. Dice: "Hizo en mí grandes cosas el que es poderoso, y santo su nombre". (Lucas 1,49).

Esta frase, tomada del contexto de la Visitación, se inserta a través de la liturgia de hoy, en el contexto de la Asunción. Todo el Magníficat, pronunciado durante la Visitación, se convierte, a través de la liturgia de hoy, en el himno de la Asunción de María al cielo.

La Virgen de Nazaret pronunció estas palabras cuando, por obra suya, el Hijo de Dios iba a nacer sobre la tierra. Con qué fuerza las pronunciaría de nuevo cuando, por obra de su Hijo, ella misma iba a nacer para el cielo.

2. Segundo aspecto de la Asunción.

Se nos presenta en las palabras del Apóstol san Pablo tomadas de su primera carta a los Corintios. La Asunción de la Madre de Cristo al cielo forma parte de la victoria sobre la muerte, de esa victoria cuyo comienzo se encuentra en la resurrección de Cristo: "Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto". (1 Co 15, 20).

La muerte es la herencia del hombre después del pecado original: "Por Adán murieron todos". (1 Co 15, 22). La redención realizada por Cristo ha destruido esta herencia: "Por Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los de Cristo". (1 Co 15, 22-23).

¿Y quién pertenece más a Cristo que su Madre? ¿Quién ha sido más que ella rescatado por él? ¿Quién ha cooperado como ella a la propia redención, de forma más íntima, mediante su fíat en la Anunciación y su fíat al pie de la cruz?

Así pues, la victoria sobre la muerte experimentada por la Madre del Redentor, es decir, su Asunción al cielo, encuentra su fuente en el corazón mismo de la redención realizada con la cruz en el Calvario, en la potencia misma de la redención revelada en la resurrección (...).

3. Tercer aspecto de la Asunción

Aparece en las palabras del Salmo responsorial (...): toda radiante de gloria entra la hija del Rey; su vestido está tejido de oro; entra para ocupar su puesto al lado del trono del Rey: "¡Tu trono subsiste por siempre jamás! ¡Cetro de rectitud es tu cetro real!". (Salmo 45/44,7)

María, la Madre del Redentor, es la primera en participar de este reino de gloria y de unión con Dios en la eternidad. Su nacimiento para el cielo es el comienzo definitivo de la gloria que los hijos y las hijas de esta tierra alcanzarán en Dios mismo en virtud de la redención de Cristo (...)

María es la primera de los redimidos. Y en ella también ha comenzado ya la transformación de la historia del cosmos en el reino de Dios. Esto es lo que expresa el misterio de la Asunción al cielo: el nacimiento para el cielo con su alma y su cuerpo (...)

¡Hermosa Señora! ¡Mujer vestida del sol! Ayúdanos a penetrar en tu misterio:

El misterio de la Virgen Madre, el misterio de la Reina Esclava, el misterio de tu omnipotencia suplicante. Ayúdanos a descubrir cada vez más plenamente en tu misterio a Cristo, Redentor del mundo, Redentor del hombre.

Tú que estás vestida del sol, el sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad. "Llena de gracia" hasta el vértice de la Asunción al cielo. Y al mismo tiempo, para nosotros que vivimos en esta tierra, para nosotros, pobres hijos de Eva, en el destierro, estás vestida del sol de Cristo (...), del sol de la Redención del hombre y del mundo, realizada mediante la cruz y la resurrección de tu Hijo.

Haz que este sol resplandezca sin cesar para nosotros en la tierra. Haz que no se oscurezca nunca en el alma de los hombres. Haz que ilumine los caminos terrenos de la Iglesia, de la que tú eres la primera figura. Y que la Iglesia, fijando su mirada en ti, Madre del Redentor, aprenda continuamente ella misma a ser madre (...).

16 de agosto de 2025

Oración a Nuestra Señora Asunta al Cielo por Confianza y Perseverancia

 


Del sitio Píldoras de Fe:

El día de la fiesta de la Asunción de María los cristianos celebramos que Dios elevó en cuerpo y alma a la Virgen María al Cielo después de su muerte. También se le llama la fiesta de Asunción de la Santísima Virgen María, la Dormición de la Santísima Madre de Dios (en algunos países del Este), o la Fiesta de la Asunción. Con la oración de confianza y perseverancia por la Asunción de María, pedimos además la protección de Nuestra Señora.

Contemplando a María en la gloria celestial, entendemos que la tierra no es la patria definitiva para nosotros, y si vivimos con la mirada fija en los bienes eternos, compartiremos algún día con nuestra Madre esta misma gloria. No debemos perder la paz aun en medio de las innumerables dificultades que nos enfrentemos en la vida. El signo celestial de la Santísima Virgen elevada al cielo, debe iluminarnos con mucha mayor intensidad cuando las sombras tristes del sufrimiento y de la violencia parecen asomarse en el horizonte.

Podemos estar seguros de que, desde lo alto, María sigue nuestros pasos con dulce preocupación, disipa la oscuridad en los momentos de angustia y desesperación, nos tranquiliza con su mano maternal.

La siguiente meditación y oración corresponde a un extracto del maravilloso libro de San Alfonso María de Ligorio: "Las Glorias de María", que ha dedicado con pasión y grandeza a exaltar las bondades de nuestra Santa Madre.

Parecería justo que la Iglesia, en el día de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo, nos invitara a llorar más que a la alegría, ya que nuestra dulce madre se va de esta tierra y nos deja privados de su amada presencia; como decía san Bernardo: "Parece que más que aplaudir debemos llorar". Pero no, la santa Iglesia nos invita al júbilo: "Alegraos todos en el Señor al celebrar este día en honor de santa María Virgen".

Y con toda razón, porque si amamos a esta nuestra madre, debemos congratularnos más de su gloria que de nuestro consuelo personal. ¿Qué hijo no se alegraría, aunque tuviera que separarse de su madre, si supiera que esta va a tomar posesión de un reino?

María es coronada Reina del cielo cuando ocurre la Asunción, ¿cómo no celebrar la fiesta si verdaderamente la amamos? Alegrémonos todos, alegrémonos.

Oración por confianza y perseverancia en la Asunción de María.

María, señora y madre nuestra, has dejado la tierra y subido al cielo, donde ahora estás sentada como Reina sobre los coros de los ángeles. Como de ti canta la Iglesia: "Has sido exaltada sobre los coros angélicos en el reino celestial". Nosotros, pecadores, sabemos que no somos dignos de tenerte en este valle de tinieblas que atravesamos. Pero sabemos también, que en tu grandeza no te has olvidado de nosotros, tus hijitos, perdidos y extraviados, miserables pecadores; y con ser sublimada a tanta gloria, no se ha perdido sino, acrecentado tu compasión hacia nosotros, los pobres hijos de Adán.

Desde tu excelso trono de Reina, vuelve María, hacia nosotros, esos tus ojos misericordiosos y ten piedad de nosotros. Recuerda que al dejar esta tierra prometiste acordarte de nosotros. Míranos y socórrenos. Ya ves cuántas tempestades tendremos que arrastrar hasta que lleguemos al final de nuestra vida.

Por los méritos de tu Gloriosa Asunción, consíguenos la santa confianza y perseverancia en la amistad divina, para que salgamos finalmente de este mundo en la gracia de Dios y así podamos llegar un día a besar tus plantas en el paraíso y, unidos a los bienaventurados, alabar y cantar tus glorias como lo mereces. 

Amén.

3 de agosto de 2025

¿Por qué celebrar la Asunción de Nuestra Señora?

 

Del sitio Gaudium Press:

Los últimos años de la existencia terrena de Nuestra Señora estuvieron marcados por la paz y por un intenso diálogo con lo sobrenatural. Diariamente recibía la visita de su Divino Hijo y de su castísimo esposo San José, acompañados de muchos ángeles. Venían a socializar por un tiempo y a aliviar la inmensa nostalgia causada por su separación.

Con cada nuevo viaje, con cada nueva visita, la Virgen intensificaba su enamoramiento de ellos, hasta el momento en que ya no era posible aumentarlo, porque su Corazón estaba completamente inundado de amor. Sin embargo, como el fuego nunca se sacia, ardía en deseos de dilatarlo aún más. En ese momento, Nuestro Señor le dijo a su Madre que había llegado el momento de que dejara esta tierra y se dirigiera al Reino de los Cielos. Ella le preguntó entonces si prefería partir sin pasar por la muerte o seguir el camino de todos los hombres, el que él había recorrido.

A María no se le planteó la cuestión: si Jesús había elegido la muerte para sí mismo, y su virginal esposo había hecho lo mismo, ¿cómo podía Ella elegir otro camino? Sin la menor vacilación, eligió la más perfecta imitación de su Divino Hijo: ¡quiso el camino de la muerte! Complacido con su actitud, Nuestro Señor le dijo que su voluntad sería respetada; sin embargo, determinó una muerte indolora, porque no le permitiría sufrir más de lo que ya había padecido durante su vida, especialmente durante la Pasión, que, soportada con extrema valentía, le valió los títulos de Reina de los Mártires y Redentora de la Humanidad.

Los últimos años de la existencia terrena de Nuestra Señora estuvieron marcados por la paz y por un intenso diálogo con lo sobrenatural. Diariamente recibía la visita de su Divino Hijo y de su castísimo esposo San José, acompañados de muchos ángeles. Venían a socializar por un tiempo y a aliviar la inmensa nostalgia causada por su separación.

Esta es la maravilla de una criatura humana que, de plenitud en plenitud, de perfección en perfección, había llegado al límite extremo de todas las medidas, hasta casi no haber diferencia entre su comprensión del universo y su propia visión de Dios. ¿Qué le faltaba?

Su corazón se dilató tanto de amor que su cuerpo no pudo resistir... ¡Un éxtasis la llevó a la eternidad y se durmió en el Señor, con su Divino Hijo y San José a su cabecera! Una multitud de ángeles cantó y se sintieron gracias sobreabundantes.

El paso del estado sufriente al glorioso no significó para María Inmaculada una ruptura devastadora en su ser, como para las personas corrientes. Desde su nacimiento, había estado en contacto constante e intenso con los espíritus angélicos, y más aún con su Hijo, el Verbo Encarnado, que nunca cesó, incluso después de la Ascensión. A medida que pasaban los años, nuevos universos de gracias y dones resplandecían en su alma, porque su conocimiento y su amor a Dios, aunque siempre plenos, estaban sujetos a crecimiento. En un momento dado, la fe dio paso a la visión, y subió al cielo llena de virtudes y de gloria; en definitiva, llena de la Santísima Trinidad.

En vista de ello, es esencial corregir cierta visualización que ofrecen algunas obras de arte, incluso piadosas, en las que María aparece envuelta en una nube, elevada al cielo por unos angelitos, la mayoría de las veces representados como si se esforzaran por conducirla.
En realidad, como su alma estaba en la visión beatífica, su cuerpo resucitado gozaba ya de agilidad, una de las cualidades de este estado.Se movía con extraordinaria facilidad, con la rapidez del pensamiento, pudiendo ascender al cielo por sí misma. 

¿La habrían acompañado los ángeles? Sí, pero por veneración, sin tener que cargar con ella, ya que tenía más gloria que todos ellos juntos.

Otra razón de la idoneidad de este magnífico acontecimiento es la restitución hecha a Dios por todos los beneficios concedidos a la raza humana. Puesto que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad bajó del cielo para encarnarse, trayendo al mundo la divinidad humanizada, era justo que una persona humana hiciera una ofrenda armónicamente opuesta y llevara al cielo lo mejor de la santidad, lo más bello, excelente y extraordinario que podía existir en la tierra: la humanidad divinizada.Tal misión estaba reservada a María.

Por otra parte, ella fue el tabernáculo del Hijo de Dios durante los nueve meses en los que dio a luz a la santísima humanidad de Cristo. Era comprensible que, habiéndola recibido como tabernáculo en la tierra, la acogiera también en su santuario celestial.

Esta solemnidad de la Asunción nos abre grandes puertas y nos abre un camino florido y lleno de luz en lo que se refiere a la salvación eterna. Ante la prenda de nuestra resurrección, que nos da el misterio de la Asunción de María Santísima, debemos considerarnos según este ideal, como si ya estuviéramos resucitados, porque por encima de las tinieblas y pruebas de esta vida brilla la esperanza de la glorificación hacia la que nos encaminamos.

Con sólo recordar que moriremos, seremos enterrados y esperaremos a recomponernos gloriosamente, hasta adquirir un cuerpo espiritualizado, anticipamos ya ese momento de extraordinaria belleza en el que triunfaremos, como Nuestra Señora el día de la Asunción.

Vivamos buscando el bien de lo alto, y que nuestros pensamientos sigan el camino que siguió la Virgen María. Ella entró en el cielo en cuerpo y alma y fue exaltada; nosotros, en la actualidad, ya que no podemos entrar físicamente en él, hagámoslo al menos en el deseo. Dirijámonos al trono de María Asunta, y así recibiremos gracias sobre gracias para estar siempre en este camino que nos conducirá a la feliz y eterna resurrección, cuando recuperaremos nuestros cuerpos en estado glorioso.

15 de julio de 2025

Nuestra Señora de Esquernes


Traducido del sitio Roman Catholic Saints:

El santuario de Nuestra Señora de Esquernes se encuentra a media legua de Lille, en Flandes (Francia). Esta imagen comenzó a obrar milagros hacia el año 1162, y sigue siendo muy venerada por los prodigios que María sigue obrando por su intercesión.

Cuenta la leyenda que mientras el pintor responsable de la imagen de María en el santuario antes mencionado, ponía todo su empeño y talento para representar a la Madre de Dios tan bella como fuera posible concebir por la mente humana. El diablo intentó intervenir. La Virgen suspendió al pintor en el aire hasta que llegó el Obispo para pronunciar el exorcismo, y el Maligno no molestó más al pintor.

Se sabe que la Orden del Císter fue establecida por tres monjes benedictinos en el siglo XI, y que la nueva orden creció rápidamente cuando San Bernardo se unió a ellos. Pronto se formaron también numerosos conventos para mujeres, y muchas de estas casas se establecieron en el Flandes francés. Uno de esos conventos cistercienses aún se encuentra en Esquernes, y es posible que estén relacionados con la imagen.

"Que todos los hijos de la Iglesia católica que Nos son más queridos oigan estas Nuestras palabras y, con un celo más ardiente de piedad, religión y amor, procedan a adorar, invocar y rezar a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, concebida sin pecado original, y acudan con entera confianza a esta dulcísima Madre de Misericordia y Gracia en todos los peligros, dificultades, dudas y temores. Porque nada hay que temer, y nada hay que desesperar bajo su guía, bajo sus auspicios, bajo su favor, bajo su protección, que, teniendo hacia nosotros un afecto maternal, y ocupándose de los asuntos de nuestra salvación está solícita por todo el género humano, y, designada por Dios Reina del Cielo y de la Tierra, y exaltada por encima de todos los coros de ángeles y órdenes de santos, de pie a la diestra del Hijo unigénito, Jesucristo Nuestro Señor, intercede poderosamente y obtiene lo que pide, y no puede ser frustrada." Papa Pío IX

9 de mayo de 2025

Nuestra Señora de Auvernia

 


Del sitio Muéstrame Tu Rostro:

La aparición de Nuestra Señora a San Bonet, obispo de Clermont en Auvernia, es un relato venerado en la tradición católica. San Bonet, conocido por su profunda devoción a la Virgen María, fue obispo de Clermont durante diez años en el siglo VII. Según la tradición, San Bonet experimentó una aparición celestial mientras rezaba en solitario en la iglesia.

Durante su oración, San Bonet fue interrumpido por voces angelicales que cantaban en armonías celestiales. Al levantar la vista, vio una multitud de ángeles que ingresaban a la iglesia, iluminándola con su resplandor. Junto a ellos estaban muchos santos, que procesionaban detrás de los ángeles. La Reina del Cielo, la Virgen María, estaba sentada en un trono magnífico sostenido por los serafines. La aparición se detuvo ante el altar principal, y la Virgen María misma se dirigió a San Bonet, declarándolo digno de oficiar la Santa Misa. Los santos lo acompañaron al coro, donde lo vistieron con una casulla de maravilloso trabajo traída por la Virgen para esa ocasión. Los ángeles y santos asistieron al obispo durante la misa como acólitos.

Al concluir la ceremonia, la Virgen María, los santos y los ángeles dejaron al obispo solo nuevamente. Dos años después, San Bonet se retiró y se trasladó al monasterio de Manlieu, donde vivió hasta su muerte en el año 710. La casulla, regalo de la Virgen, fue preservada en Clermont hasta el año 1793, cuando fue destruida junto con otras reliquias sagradas durante la Revolución Francesa.

 

6 de abril de 2025

Nuestra Señora entre los coptos etíopes


Del sitio Enciclopedia Mariana:

Herederos de la teología de san Atanasio y san Cirilo de Alejandría, los coptos siempre han apoyado la maternidad divina de María. Las Theotokies, - composiciones poéticas en honor de la Madre de Dios -,  el oficio mariano del mes de Kiahk, las homilías y las colecciones de milagros dan fe de ello.

Cuando se habla de María Theotokos, los coptos ven su destino como Madre universal. Ella fue Madre en sentido pleno: Madre de Cristo-hombre, Madre de Cristo-Dios, Madre del Cristo místico, Madre de la Iglesia y Madre de cada fiel.

La virginidad perpetua de María es la principal fuente de inspiración de toda su literatura religiosa. Los atributos más utilizados son: “puerta sellada”, “zarza ardiente”, “tierra fértil”, etc. Para los coptos, el privilegio de la virginidad es también una gloria para María: en la tierra se parece a los ángeles y en el cielo merece una gloria mayor que ellos.

María es “superlativa”: grande por su perfección personal y por la función que desempeña siguiendo a Jesús. Su santidad es don de la Santísima Trinidad, pero también la merece por una vida de sacrificio. María dio su “” de forma voluntaria y generosa a lo largo de toda su vida.

Los coptos están profundamente convencidos de la misión mediadora de María y precisan que Ella es intermediaria entre Cristo y las criaturas dignas de la gracia divina. Se ponen bajo su protección las personas, las instituciones y la Iglesia universal. María actúa a favor de los casos desesperados, cura el desaliento, actúa contra las enfermedades y vela en la hora de la muerte.

En cuanto a la "escatología mariana", es decir, todo lo relativo al final de la vida terrena de María y a su vida después de la muerte, los coptos creen que María murió el 21 de tubah (finales de enero) y, como su Hijo, que su cuerpo no sufrió corrupción.

Después de 206 días, y por acción de su Hijo, su cuerpo se reunió con su alma y esta fue llevada al paraíso donde María triunfa, cerca del trono de Dios, con un grado de gloria que sobrepasa todo lo que podamos imaginar. María es la verdadera reina: reina junto al trono de su Hijo y su reino es un reino de misericordia.

La Iglesia copta se sorprendió mucho al saber que la Iglesia Romana no hubiera definido un dogma sino hasta 1950 para lo que ha sido una verdad de fe desde la antigüedad.

Según la tradición, Jesús y María hicieron un pacto. Según ese pacto, Jesús concede el perdón a todo aquel que invoque el nombre de María y celebre su memoria.

Este pacto de misericordia es el nombre de Nuestra Señora, Virgen María Madre de Dios. Cuando se invoca este pacto, tiembla el firmamento y las entrañas de la tierra, hasta sus cimientos en la profundidad de los abismos. Las alas de los ángeles se agitan de miedo como hojas al viento.

Cuando se invoca este nombre, no solo temen las criaturas, sino que además Nuestro Señor y Salvador, su Hijo, que tiene en sus manos la omnipotencia, cuando manda traer ante sí al pecador para pronunciar su juicio, al ver el nombre de la Virgen escrito con los colores de este pacto en su frente, abandona con clemencia la sala del juicio y suspende la sentencia".

5 de abril de 2025

Bendito sea Dios

 
Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción,

Nuestra Señora del Santísimo Sacramento,
gloria del pueblo cristiano, gozo de la Iglesia universal,
ruega por nosotros y concede a todos los fieles
verdadera devoción a la Sagrada Eucaristía,
siendo dignos de recibirla cada día.

Amén.

10 de marzo de 2025

Nuestra Señora de la Paz de Peñablanca (no aprobada)


 Del sitio La Auténtica Defensa:

Las apariciones de la Virgen en el pueblo de Peñablanca, Chile, comenzaron el 12 de junio de 1983, continuando por 5 años. El vidente, llamado Miguel Angel Poblete, de 17 años, era huérfano y no poseía una educación espiritual y humana.

Así habló la Madre Santa al vidente:

"¡Tierra chilena! ¡No quieres obedecer a lo que Tu Madre ha dicho! El Padre está muy triste por vosotros, ¡rezad para no caer, hijos mios!" "He venido para dar otra oportunidad al hombre, para que esté preparado para la Segunda venida de Mi Hijo". "Yo estoy presente con Mi intercesión, como Reina del mundo y Madre de la Iglesia verdadera, en este mundo lleno de corrupción y de maldad que traspasa Mi Corazón Inmaculado".

En el mes de Octubre del ´83, la Santa Virgen hizo conocer al vidente un mensaje que por el tema tratado y la fuerza recuerda el mensaje de La Salette de hacía 137 años:

"Los Sacerdotes ministros de Mi Hijo por su impiedad en celebrar los Santos Misterios, por su amor al dinero, al honor y al placer se han convertido en cloacas de impureza...si claman venganza, la venganza está sujeta sobre sus cabezas...Maldición a los Sacerdotes y a las personas consagradas a Dios que con su mala vida y sus infidelidades crucifican a Dios nuestro Señor".

"¡Desventurados los habitantes de la tierra! ¡Dios está por mostrar su cólera y nadie podrá sustraerse de tantos males reunidos!". Haced sacrificios y penitencia: ¡Rezad por quienes no rezan! Ha llegado la hora de luchar contra Satanás, rey de la mentira y de la soberbia y la energía atómica es una de estas mentiras que llevará a la destrucción humana. "La hora está por llegar: ¡el tiempo de los tiempos y el fin de los tiempos están cerca! He aquí que llega la señal de los Tiempos. Soy vuestra Señora de Peñablanca. Yo no soy el Redentor, no soy más que la Corredentora. Mi Hijo es el Redentor y Yo le ayudo a salvar almas. Daré a mis hijos bendiciones y les protegeré con Mi manto Inmaculado. Mis Hijos predilectos deberán preocuparse del rebaño de Mi Hijo y llevarles por el camino correcto".

Mientras Miguel Angel y sus éxtasis eran estudiados por los médicos y expertos, la Virgen continuaba confiando Sus mensajes al joven...:

"El mundo está próximo a una gran confusión. Habrá guerra en todo el mundo. La pobreza llegará hasta en las más grandes capitales. Pero ésto no es todo. Los científicos están haciendo una bomba que destruirá la mitad del mundo. ¡Pobres de aquellos que queden vivos!, porque querrán haber muerto y gritarán: "¡Quiero morir!". Pero será demasiado tarde. Satanás se impone sobre los grandes científicos y mete en sus mentes la maldad y la soberbia... La naturaleza se horrorizará a causa de los hombres, por lo que el mar se calentará y todo, todo el vapor subirá al cielo y recaerá como lluvia ardiente. Os pido que os refugieis en Nuestros Corazones que emanan paz y amor, para transmitirlo a todo el mundo, para obedecer a lo que dice Vuestro Señor Jesús Cristo... Ama y ten paciencia, porque la venida de mi Hijo está cerca. Reza por Rusia, haz penitencia, cambia la vida, porque Cristo está por llegar. Muchos no nos creen, pero por cierto les digo que el Hijo del Hombre vendrá en Gloria y Majestad a juzgar a todas las naciones. Preparaos a la segunda venida de Cristo. No tengais miedo. Ocurrirá muy pronto".

Pero la Virgen hizo otra extraordinaria revelación, anunció que en esta espera el hombre no estará solo para afrontar el gran evento: los hombres de buena voluntad y aquellos que ponen en práctica los dictámenes del Evangelio, serán ayudados por Seres que descienden del cielo. "Los Ángeles descienden del Cielo para preparar el Camino del Señor".

Además la Virgen dijo que la espera no debe estar llena de ansias y de miedos, sino de certeza y laboriosidad por la paz y la justicia en el mundo porque: "Dios ama tanto al mundo que manda a Su Madre para preparar la Segunda Venida de Su Hijo. Yo soy la Theotokos".

La Theotokos, es decir "Aquella que genera Dios", la Divina Madre que se afana por salvar a cuantas más almas sea posible antes de que el Divino Juez, Su Hijo, cumpla Su Misión.

31 de enero de 2025

Nuestra Señora de Olawa


Del sitio María de Nazareth (Italia):

En 1981, la Virgen se apareció a Kasimir Domanski (1934-2002), trabajador de una fábrica, casado y con hijos. El hombre fue atropellado por un camión y sufrió graves heridas, sobre todo en la cabeza. Ingresado en el hospital para someterse a una operación cerebral, la Virgen se le apareció la noche antes de la operación y le dijo: "Levántate, hijo, estás curado, y ahora curarás a los enfermos por la gracia de mi Hijo Jesucristo y la mía".

A partir de entonces, María se le apareció 81 veces más, dándole otros tantos mensajes que el vidente transcribió en un Diario. Jesús también se le apareció repetidas veces.

María y Jesús se le aparecieron inicialmente en el jardín de su casa; tras la construcción de la capilla, que la Virgen le pidió erigir en 1983, se aparecieron allí acompañados de ángeles y santos.

La Virgen se manifestaba, entrando, durante la oración, por la puerta cercana al altar, a menudo con el Niño Jesús en brazos, siempre con el rosario en la mano derecha. Jesús se les aparecía, generalmente saliendo del sagrario y haciéndose gradualmente tan grande como una persona normal.

Se erigió una gran cruz en la plaza, delante de la capilla, y durante la misa de 1992, de repente emitió rayos de luz, mientras que de las cinco heridas de la frente de la estatua de Cristo manaba sangre, que todos los presentes vieron. También en 1994, la misma estatua sangró, y durante una semana, los peregrinos disfrutaron de la visión de Nuestra Señora con el Niño Jesús. La estatua de Nuestra Señora colocada en la iglesia lloró lágrimas de sangre el 6 de septiembre de 1986.

Kasimir fue encarcelado por abuso de la credulidad popular, pero la estatua siguió llorando y se reconoció la veracidad del suceso sobrenatural. La Virgen dijo que era la Inmaculada Madre de Dios, Reina de la Paz y del Mundo. El 7 de octubre de 1984, Jesús le dijo que sería perseguido, pero que también recibiría muchas gracias. Recibió advertencias de que pronto habría un castigo y una gran purificación, así como la amenaza de una tercera guerra mundial.

Los mensajes aconsejaban rezar mucho, acercarse a los sacramentos, confesión, comunión, rezar el Santo Rosario todos los días en familia, así como la Coronilla de la Divina Misericordia y la Coronilla de las Santas Llagas. El vidente recibió facultades taumatúrgicas, pero la policía comunista le impidió trabajar como sanador. Tras la caída del régimen comunista, esta prohibición también caducó y muchas personas han sido curadas por él. 

El 8 de diciembre de 1985, decenas de miles de personas fueron testigos de un prodigio solar que presentaba similitudes con el prodigio de Fátima. Hasta ahora, la Iglesia ha aceptado las peregrinaciones de devoción sin pronunciarse sobre las apariciones. Sin embargo, ha avalado la construcción, expresamente solicitada por la Virgen, de una gran iglesia, cuya primera piedra fue bendecida por el Papa Juan Pablo II.

8 de septiembre de 2023

Bendito el día que vio nacer a Nuestra Señora

De la Revista Heraldos del Evangelio

La salida del sol es una pálida imagen del resplandeciente amanecer que fue la aparición de María Santísima en esta tierra. ¡Bendito el momento en que vino al mundo la criatura virginal destinada a ser la Madre del Salvador!

El nacimiento de Nuestra Señora trajo algo desconocido para la humanidad hasta entonces: una criatura libre de toda mancha, un lirio de belleza incomparable que iba a deleitar a los coros de ángeles y a toda la tierra. En medio del exilio del género humano corrompido, apareció un ser inmaculado, concebido sin pecado original.

Traía consigo todas las riquezas naturales que podían caber en una mujer. Dios le había dado una personalidad valiosísima y su presencia entre los hombres representaba, también en este sentido, un tesoro verdaderamente incalculable.

Si a sus dones naturales añadimos los inconmensurables tesoros de gracia que la acompañaron -los mayores que Dios Nuestro Señor haya concedido jamás a nadie-, comprenderemos la enorme trascendencia de su venida al mundo. El amanecer es una pálida realidad en comparación con la resplandeciente aurora que fue la aparición de María Santísima en esta tierra.

La entronización más solemne de un rey o una reina, o los fenómenos más grandiosos de la naturaleza no son nada comparados con el Nacimiento de la Virgen. En aquel momento bendito, saludado ciertamente por la alegría de todos los Ángeles del Cielo, es de suponer que surgieron inusitados sentimientos de júbilo en las almas rectas esparcidas por el mundo. Y bien podrían expresarse con una paráfrasis de las palabras de Job: "¡Bendito el día que vio nacer a Nuestra Señora, benditas las estrellas que contemplaron a su pequeño, bendito el momento en que vino al mundo la virginal criatura destinada a ser la Madre del Salvador!".Su venida al mundo fue el principio de nuestra redención.

Si se puede decir que la redención de los hombres comenzó con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, lo mismo se puede decir, con la debida proporción, de la natividad de la Virgen, pues todo lo que nos trajo el Salvador comenzó con la que lo daría al mundo.

Podemos comprender, pues, las esperanzas de salvación, indulgencia, reconciliación, perdón y misericordia que se abrieron para la humanidad en aquel día bendito en que María nació en esta tierra de exilio. Momento feliz y magnífico, fue el punto de partida de la existencia insondablemente perfecta, pura y fiel de quien estaba destinado a ser la mayor gloria del género humano en todas las épocas, sólo superado por Nuestro Señor Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado.

Muchos teólogos afirman que, habiendo sido concebida sin pecado original, la Virgen estaba dotada de uso de razón desde el primer instante de su ser. En el seno de Santa Ana, donde vivía como en un sagrario, ya habría tenido pensamientos muy elevados y muy sublimes.

Se puede establecer un paralelismo entre esta situación y lo que la Sagrada Escritura nos dice de San Juan Bautista. Él, que había sido engendrado en el pecado original, al oír la voz de la Virgen saludando a Santa Isabel, se estremeció de alegría en el seno de su madre.

Es posible, por tanto, que la Santísima Virgen, con el altísimo conocimiento que había recibido por la gracia de Dios, ya hubiera comenzado a orar en su seno por la venida del Mesías, y que se hubiera fijado en su mente la exaltadísima intención de convertirse un día en la sierva de la Madre del Redentor.

En cualquier caso, su mera presencia en la tierra era fuente de gracia para quienes se acercaban a ella y a Santa Ana, y lo sería aún más después de su nacimiento. Si, como nos dice el Evangelio, las virtudes curativas irradiaban de la túnica de Nuestro Señor a quien la tocaba, ¡cuánto más para la Madre de Dios, Vasija de Elección!

Si la venida del Salvador derrotó al mal en el género humano, la natividad de la Santísima Virgen vio la luz marcó el comienzo de la victoria del bien y el aplastamiento del demonio. Él mismo se dio cuenta de que algo de su cetro estaba irremediablemente roto. La Virgen empezaba a influir en el destino de la humanidad.

El mundo de entonces estaba hundido en el paganismo más radical, en una situación muy parecida a la de nuestros días: reinaban los vicios, las más diversas formas de idolatría habían dominado la tierra, y la decadencia amenazaba incluso a la religión judía, anticipo de la católica. En todas partes triunfaban el error y el demonio.

Sin embargo, en el momento decretado por Dios en su misericordia, derribó el muro del mal, trayendo a Nuestra Señora al mundo. De la raíz de Jesé floreció el lirio divino, Nuestro Señor Jesucristo. Con su nacimiento comenzó la destrucción irreversible del reino de Satanás.

Este primer triunfo de la Virgen sobre el mal sugiere otra reflexión.

¡Cuántas veces en nuestra vida espiritual nos encontramos inmersos en la lucha contra las tentaciones, retorciéndonos en las dificultades! Y no tenemos idea de cuándo llegará el bendito día en que una gran gracia, un gran favor, ponga fin a nuestros tormentos y luchas, y nos traiga por fin un gran progreso en la práctica de la virtud.

En ese momento tendrá lugar una especie de nacimiento de la Santísima Virgen en nuestras almas. Ella aparecerá en la noche de las mayores pruebas y de las más profundas tinieblas, superando desde el primer momento las dificultades a las que nos enfrentamos. Ella surgirá como una aurora en nuestra existencia, viniendo a representar en nuestra vida espiritual un papel hasta ahora desconocido para nosotros.

Este pensamiento debe llenarnos de alegría y esperanza, dándonos la certeza de que la Virgen nunca nos abandona. En las horas más difíciles, parece irrumpir en nosotros, resolviendo nuestros problemas, calmando nuestro dolor y dándonos la combatividad y el valor necesarios para cumplir con nuestro deber hasta el final, por arduo que sea. El mayor consuelo que nos trae es precisamente este fortalecimiento de la voluntad, que nos permite emprender la lucha contra los enemigos de nuestra salvación.

La Virgen nos da también la fuerza para convertirnos en celosos hijos de la Iglesia y defensores de la religión católica. Hay elementos históricos para afirmar que todas las grandes almas que han combatido las diversas herejías a lo largo de los siglos fueron suscitadas especialmente por Ella. Esto es lo que insinúa bellamente el escudo de los claretianos, donde, además del Corazón Inmaculado de María, se representa a San Miguel Arcángel, y aparece el lema "Sus hijos se levantaron y la proclamaron bienaventurada".

Este levantamiento de los devotos de la Santísima Virgen para glorificarla, ¿no es también una forma de su nacimiento como aurora magnífica en el tejido de la historia?

Así, los verdaderos hijos de Nuestra Señora deben desear y pedirle la gracia de ser indomables e implacables contra el demonio y sus secuaces que, en nuestros días, pretenden mancillar la gloria de la inmortal Iglesia de Cristo.

8 de marzo de 2023

Nuestra Señora, verdadero ejemplo y modelo de mujer

 

Del sitio Gaudium Press:

Hoy, 8 de marzo, la sociedad civil celebra el Día Internacional de la Mujer, una convención moderna que en épocas anteriores no era necesaria. Al menos esto es lo que se deduce de los fragmentos que transcribiremos de un discurso pronunciado por Juan Donoso Cortés el 16 de abril de 1848, al tomar posesión de su plaza en la Real Academia de la Lengua:

Si se tiene en cuenta la distancia entre la familia gentil y la familia hebrea, se verá inmediatamente que están separadas por un profundo abismo: la familia gentil está formada por un amo y sus esclavos, mientras que la familia hebrea está formada por el padre, la esposa y sus hijos.

Los deberes y derechos absolutos entran como elementos constitutivos de los primeros; los segundos, de los deberes y derechos limitados. La familia gentil se basa en la servidumbre; la familia hebrea se funda en la libertad. El primero es el resultado del olvido, el segundo del recuerdo; el olvido y el recuerdo de las tradiciones divinas, prueba evidente de que el hombre no ignora sino porque olvida, y no sabe sino porque aprende.

Ahora será fácil comprender por qué la mujer hebrea pierde en los poemas bíblicos todo lo que era oscuro y siniestro entre los gentiles; y por qué el amor hebreo, a diferencia del gentil, que era fuego de los corazones, es bálsamo de las almas.

Abrid los libros de los profetas bíblicos, y en todos esos cuadros, risueños o sombríos, con los que daban a entender a las multitudes sobresaltadas que las nubes pasaban o que la ira de Dios estaba próxima, encontraréis siempre en primer lugar a las vírgenes de Israel, siempre bellas y revestidas de un bello resplandor, elevando entonces sus corazones al Señor en melodiosos himnos y cantos angélicos, o depositando, bajo el peso de la pena, los dulces azúcares de sus frentes. [...]

En la noche del Sábado Santo, también conocida como Vigilia Pascual, se honra la sepultura de Jesucristo, su descenso al limbo y su gloriosa resurrección.

Los hebreos no se contentaban con confiar a las mujeres el suave cetro de sus hogares, sino que a menudo ponían en su mano fuerte y victoriosa el estandarte de las batallas y el gobierno del Estado.

La ilustre Débora gobernaba la república como juez supremo de la nación; como general de los ejércitos, luchaba y ganaba sangrientas batallas; como poetisa, celebraba los triunfos de Israel y cantaba himnos de victoria, manejando al mismo tiempo, con igual libertad y maestría, la lira, el cetro y la espada.

En el tiempo de los reyes, la viuda de Alejandro Jannaeus mantuvo el cetro diez años; la madre del rey Asa gobernó en nombre de su hijo, y la esposa de Hirkanus Maccabaeus fue designada por este príncipe para gobernar el estado después de sus días.

Incluso el espíritu de Dios, que se comunicaba a unos pocos, descendió también sobre la mujer, abriendo sus ojos y su entendimiento para que pudiera ver y comprender las cosas que estaban por venir.

Huldah fue iluminada con el espíritu de la profecía, y los reyes acudieron a ella sobresaltados con gran temor, contritos y temerosos, para saber de sus labios lo que estaba escrito en el libro de la Providencia de su imperio.

La mujer, entre los hebreos, a veces gobierna la familia, a veces dirige el Estado, a veces habla en nombre de Dios, a veces abruma los corazones, cautivos de sus encantos.

Era un ser benéfico, que ya participaba de la naturaleza angélica y humana.

Leed el Cantar de los Cantares y decidme si ese amor suavísimo y delicado, si esa esposa vestida de lirios odoríferos y olorosos, si esa música armoniosa, si esos raptos inocentes y elevados, y esos jardines deliciosos, no son más que cosas vistas, oídas y sentidas en la tierra, cosas que se nos presentan como sueños del paraíso.

Y sin embargo, señores, para conocer a la mujer por excelencia, para tener conocimiento cierto del cargo recibido de Dios, para considerarla en toda su inmaculada y altísima belleza, para formarse alguna idea de su influencia santificadora, no basta con poner los ojos en esos hermosos ejemplos de poesía hebrea que hasta ahora han deslumbrado nuestros ojos y amargado dulcemente nuestros sentidos.

El verdadero modelo y ejemplo de mujer no es Rebeca, ni Débora, ni la esposa del Cantar de los Cantares, llena de fragancia como un cuenco de perfume.

Es necesario ir más allá, y elevarse más alto; es necesario alcanzar la plenitud de los tiempos, el cumplimiento de la antigua promesa.

Para sorprender a la manera de Dios, formando el tipo perfecto de mujer, es necesario subir al trono resplandeciente de María.

Ella es una criatura aparte, más bella por sí misma que toda la creación; el hombre no es digno de tocar sus blancas vestiduras, la tierra no es digna de servirle de frontón, ni las telas brocadas de alfombra; su blancura supera a la nieve que se amontona en las montañas; su rubor, al rosado de los cielos; su esplendor al brillo de las estrellas.
María es amada por Dios, venerada por los hombres, servida por los ángeles.

El Padre la llama su Hija y le envía embajadores; el Espíritu Santo la llama su Esposa y la sombrea con sus alas; el Hijo la llama su Madre y hace de su vientre sagrado su morada.

Los Serafines forman su corte; los cielos la llaman Reina; los hombres la llaman Señora: nació sin mancha, libró al mundo, murió sin dolor, vivió sin pecado.

Contemplad a la mujer, señores, contemplad a la mujer, porque Dios en María las ha santificado: a las vírgenes, porque fue Virgen; a las esposas, porque fue Novia; a las viudas, porque fue Viuda; a las hijas, porque fue Hija; a las madres, porque fue Madre.

El cristianismo ha hecho grandes y portentosas maravillas para el mundo: ha hecho la paz entre el cielo y la tierra, ha destruido la esclavitud, ha proclamado la libertad humana y la fraternidad del hombre.

Pero junto a todo esto, la más portentosa de todas sus maravillas, la que más profundamente ha influido en la constitución de la sociedad doméstica y civil, es la santificación de la mujer, proclamada desde las alturas del Evangelio.

Y además, señores, desde que Jesucristo habitó entre nosotros, no es lícito arrojar desprecios e insultos a las mujeres pecadoras, porque incluso sus pecados pueden ser lavados con sus lágrimas.

El Salvador de los hombres puso a la Magdalena bajo su protección. Y cuando llegó el día terrible, cuando el sol se oscureció, y los despojos de la tierra temblaron y se movieron, su inocentísima Madre y el pecador arrepentido estuvieron juntos al pie de su cruz, dándonos así a entender que sus brazos amorosos estaban abiertos por igual a la inocencia y al arrepentimiento.

(Extracto del discurso pronunciado por Juan Donoso Cortés, 

16 de abril de 1848, 

Toma de posesión de su cargo en la Real Academia de la Lengua)