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28 de enero de 2022

Nuestra Señora de la Costura

 Del sitio Aleteia:

Una bella pintura que se encuentra en el Quirinal y que tiene un gran significado teológico.

Entre los frescos del Palacio del Quirinal podemos encontrar una de las pinturas más amadas de San Pablo VI, una imagen poco común: “La Virgen de la costura”. Esta es su historia…

El palacio que se encuentra en uno de las siete colinas de Roma, el Quirinal, es muy conocido actualmente por haber sido la residencia oficial del rey de Italia desde 1870 y luego del presidente de la República Italiana, desde el 1946. 

Fue comisionado por papa Gregorio XIII, en el 1573, convirtiéndose en el Palacio Apostólico del Quirinal. 

Pero quien la llevaría a su esplendor es papa Pablo V quien consolidó el palacio como residencia permanente de los papas. 

El Quirinal acogió a 30 papas, desde el Papa Gregorio XIII hasta el Papa Pío IX

Durante su pontificado, llamó a importantes arquitectos y artistas, como Guido Reni, que pintó junto con la colaboración de otros artistas, la rica capilla decorada dedicada a la Anunciación. Aquí, entre los frescos se encuentra esta curiosa pintura: “La Virgen de la costura”. 

En esta pintura, bastante inusual, se puede ver a la Virgen María, con aguja e hilo en mano, apoyando su trabajo en un almohadón sobre sus rodillas.

A sus lados, se encuentran dos “ángeles anunciadores” y arriba dos angelitos, llamados «putti», que sostienen en sus manos unas cintas con el siguiente texto: “La Virgen concebirá y dará a luz un Hijo” y “Aquel que desde el principio trae a su tiempo los acontecimientos”.

La imagen que tanto amaba Pablo VI, como dijimos, no era tan querida para algunos cardenales, que no entendían mucho el porqué de ver a Nuestra Santa Madre en un “quehacer tan común y ordinario”. 

Sin embargo, es un preludio de uno de los “grandes misterios” de quien fue elegida por Dios, como Madre de su Hijo y Madre de la Iglesia: Una escena que precede a la “Anunciación”. 

Según la leyenda áurea, esta fase de la vida de María se caracterizó por la oración diaria y el trabajo de aguja que la hicieron más santa mientras experimentaba la constante compañía de los ángeles. 


8 de abril de 2020

Nuestra Señora Negra del Sacro Monte de Viggiano

Del sitio de la Comuna de Viggiano

Los orígenes del Santuario de Viggiano, como los de muchos otros santuarios marianos, permanecen envueltos en el misterio. La hipótesis más acreditada se remonta al siglo XI y relaciona su nacimiento con la caída de Grumentum, atacada en varias ocasiones por los sarracenos desde el siglo IX y finalmente arrasada hacia 1050. El simulacro de la Virgen, de hecho, fue guardado inicialmente en la Catedral de Grumentum. Desde allí habría sido trasladado y escondido en la cima del Monte di Viggiano para evitar que fuera destruido por los invasores sarracenos.

En este punto la leyenda entra en el campo, que cuenta cómo algunos pastores del valle de abajo, atraídos por extraños fenómenos de luz observados en la cima de la montaña, encontraron allí, milagrosamente intacto, el sagrado simulacro, transportado inmediatamente a Viggiano y colocado en la capilla de Santa María extramuros, que desde entonces se llamó el Depósito y que más tarde se convirtió en la sede urbana del Santuario, en el centro del pueblo de nuestros días. La leyenda siempre ha intervenido para explicar, con una traducción milagrosa, el origen de la doble peregrinación que ha marcado la vida del Santuario durante siglos: el primer domingo de mayo, cuando el simulacro de la Virgen es llevado a la cima del Monte, al lugar donde fue encontrado, donde pronto se construyó una capilla; y el primer domingo de septiembre, cuando una gran multitud lo acompaña a Viggiano, para la larga parada de invierno.

El corazón del Santuario, es la preciosa escultura de madera que alberga, un artefacto artístico de rara belleza, que la secular veneración del pueblo de Lucania ha enriquecido con valor y significado, hasta el punto de convertirlo en el emblema de su turbulenta historia y su fe: "En la Madonna del Sacro Monte di Viggiano, Lucania se reconoce y se refleja. En sus vidas de nuevo una historia que habla de destrucción y persecución, de trabajo duro ascenso y defensa de la fe, de los peregrinos que rezan hacia la luz y la montaña sagrada, que es Cristo" (Mons. Aurelio Sorrentino).

"Basilicata es la tierra de María. Es en su nombre, en sus santuarios, bajo la dulce mirada de los iconos, que nuestro pueblo se reúne y redescubre su entidad e identidad histórica" (Mons. Giuseppe Vairo).

La composición actual del simulacro - que es fundamentalmente de estilo bizantino, aunque influenciado por las corrientes romanas - es obra de varias reediciones, inspiradas, entre otras cosas, en el estilo de Nuestra Señora del famoso santuario español de Monserrat, tan similar al nuestro y del que hay incluso reproducciones con el mismo nombre en municipios vecinos, prueba del dominio español en el sur de Italia. Originalmente parece probable que la estatua sólo consistiera en un busto en alto relieve, a lo sumo complementado por nubes y ángeles, quizás para representar la asunción de María al cielo. Es casi seguro que fueron los españoles, en el siglo XVII, los que transformaron la estatua y le dieron su aspecto actual, muy similar, como se decía, a la Madonna di Monserrat española, pero sin alterar el rostro original, una verdadera obra maestra de dulzura y belleza.

En la versión final, la Virgen es representada sentada en un trono, con el niño Jesús bendiciendo de rodillas. Tanto el rostro de la Madre como el del Hijo son de color oliva (lo que, por otra parte, no es raro y recuerda el origen oriental de la Virgen), mientras que toda la escultura está cubierta de oro puro, describiendo un fuerte contraste entre la pobreza y la sencillez del rostro de madera y la riqueza redundante de los paños que cubren los cuerpos.

La actitud en la que se representa a la Virgen es también muy significativa: no sólo no sujeta al Niño a su pecho, sino que casi parece inducirle a bajar de sus rodillas, en una actitud de ofrecimiento que recuerda al lector experto la función propia de María y, por consiguiente, de la Iglesia: la de dar a Cristo al mundo, después de haberlo dado a luz en la fe.

Desde aquel lejano y misterioso día del descubrimiento de la imagen sagrada, la devoción a la Hermosa Señora del Monte ha ido creciendo gradualmente, madurando aquellas formas de religiosidad popular y de auténtica piedad mariana que, aún hoy, son patrimonio indiscutible del pueblo de Basilicata. Las piadosas caravanas de peregrinos a los montes y peñascos de la región detrás de los estandartes llevados por los jóvenes y los "cinti" llevados por las muchachas, acompañados de gaitas y organillos; la subida a la cumbre a pie desnudo; la vuelta alrededor de la capilla del Monte tres veces antes de arrodillarse en el suelo delante de la imagen sagrada; tocar la urna de la Virgen con ramas o flores recogidas en el bosque; luchar por el honor de llevar sobre los hombros el dulce peso del simulacro de Viggiano a Monte y viceversa, por centenares de jóvenes de todas las condiciones sociales y de todos los pueblos, han sido y siguen siendo signos de una fe sencilla y sincera, que ni siquiera el paso de los siglos ha conseguido arañar.

La devoción y el afecto de los fieles no han constituido, sin embargo, la única nota de privilegio del Santuario de Viggiano. Junto a ellos, de hecho, ha habido muchos reconocimientos oficiales de las autoridades eclesiásticas, tanto de los obispos de Marsico y Potenza como de la Sede Apostólica. Es cierto que desde la Edad Media el Monte de Viggiano y el Monte de Novi Velia, también de origen basiliense, fueron los dos polos de la religiosidad mariana de los lucanos. Es necesario esperar, sin embargo, a principios del siglo XVI para que el Papa Julio II y Pablo V den personalidad jurídica al Santuario, confiándolo a una administración laica.

Bajo el pontificado de Clemente XII, y precisamente el 12 de junio del año 1740, el Santuario fue incorporado por el Capítulo de Liberia a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, con derecho a disfrutar de los mismos derechos y privilegios espirituales. El 4 de septiembre de 1892 Monseñor Tiberio Durante, obispo de Marsico y Potenza, por decreto del Papa León XIII y del Capítulo de San Pedro, obtuvo y llevó a cabo la coronación de la venerada imagen, ante una impresionante multitud, que llegó a Viggiano desde todos los rincones de la región casi exclusivamente a pie. Tras los Pactos Lateranenses de 1929, Monseñor Ignazio Monterisi obtuvo finalmente para la diócesis de Potenza la gestión del Santuario, que paradójicamente cayó en manos de la masonería ya en el siglo anterior, presente en Viggiano con una logia entre las más importantes del Sur.

Al concluir el Concilio Vaticano II, el 1'11 de diciembre de 1965, con la bula "Lucanae genti" el Papa Pablo VI elevó el Santuario de Viggiano a la dignidad de Basílica Papal, proclamando a Nuestra Señora del Sacro Monte Patrona y Reina del pueblo Lucano, como se puede leer todavía en el texto autógrafo conservado en la sacristía: "Se sabe que en el territorio de las diócesis de Potenza y Marsico hay un templo sagrado, palacio casi augusto, querido por todo el pueblo de Lucania, dedicado a la Santísima Madre de Dios María "del Sacro Monte de Viggiano". De hecho, está el Simulacro venerando, ilustre por su antigüedad y belleza, a la Virgen María, regente del Niño Jesús; este Simulacro, como se asegura, fue encontrado prodigiosamente, indicado por una llama celestial, en el cercano Monte, que se encuentra entre las montañas más altas de Lucania; y María Santísima, bajo el mismo título, que le fue dado y junto con el templo y el lugar, fue siempre proclamada y venerada como Patrona y Reina de toda la región" .

No menos gloriosas son algunas páginas de la historia más reciente. El 28 de abril de 1991, el Papa Juan Pablo II, con ocasión de su histórica visita a las iglesias de la Basilicata, renovó en Potenza el rito de la coronación de la venerada imagen, mientras que el 1 de diciembre de 1995, en el trigésimo aniversario de la elevación del Santuario a la Basílica papal, el arzobispo Ennio Appignanesi, arzobispo de Potenza, a petición del Consejo Municipal local, confirió a Viggiano el prestigioso título de "Ciudad de María" gloriosa, pero sobre todo de testimonios simples y ocultos de gente pobre, acostumbrada al cansancio y al dolor, pero al mismo tiempo dotada de una fe generosa y fuerte.

 Esta historia, que las crónicas oficiales ignoran, fue y sigue siendo sin duda la verdadera gloria de Viggiano y su Santuario.

7 de abril de 2020

Nuestra Señora Salus Populi Romani

Del sitio ACIPrensa:

Es habitual que el Papa Francisco, cada vez que hace un viaje internacional o en alguna ocasión especial, se remita a un momento de oración para pedir la intercesión de la Virgen María representada en el ícono de la Salus Populi Romani, custodiada en la Basílica de Santa María la Mayor.

Según la tradición este ícono fue realizado por San Lucas sobre un trozo de madera de la mesa que se utilizó en la Última Cena o en una mesa construida por Jesús y que la Virgen María guardó tras la crucifixión. Además, la tradición afirma que esta imagen fue descubierta en Jerusalén por Santa Elena y llevada a Roma.

Sin embargo, en un artículo publicado en enero de 2018 en L’Osservatore Romano, el Cardenal Stanislaw Rylko, Arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor, indicó que según estudios más recientes “sería obra de un autor anónimo datada entre los siglos IX y XII”.

Representa a María con el Hijo en brazos, que con una mano bendice y con la otra tiene el libro. Se trata de una Virgen Odigitria, es decir que indica el camino que es el Hijo”, señaló.

El Purpurado afirmó que los rostros de la Virgen y el Niño “son de una belleza fascinante: sus ojos se fijan de modo amoroso y penetrante. En la mano izquierda María tiene un pañuelo, lista para secar las lágrimas de quien llorando se acerca a ella para pedir ayuda. Las letras griegas en el fondo son las abreviaturas de mèter theoù, ‘Madre de Dios’, según la definición del Concilio de Éfeso”.

En 1256 el ícono es colocado en la nave central de la Basílica Santa María la Mayor, y en 1613 en la capilla Paulina, construida por Pablo V, y donde se encuentra actualmente.

El pueblo de Roma se dirigía a la Virgen para presentarle todas sus necesidades, especialmente durante las pestes, calamidades naturales o guerras, cuando era llevada en procesión por las calles de la ciudad. Así, delante de la Salus Populi Romani han encontrado eco los acontecimientos más importantes de la vida religiosa y civil”, afirmó el Cardinal Rylko.

Así, cada año, en el último domingo de enero, se celebra la fiesta de la Traslación de este ícono, en el cual los romanos ven “a su Virgen, la Virgen de Roma, el ícono mariano más amado y honrado”.

El ícono mariano, al que el Papa Francisco le tiene una gran devoción, fue restaurado recientemente y colocado en altar habitual en enero de 2018.

En ese entonces, la directora de los Museos Vaticanos, la doctora Barbara Jatta, explicó que la restauración permitió revelar los delicados colores de los rostros de María y Jesús, así como el brillo de las vestiduras doradas del Niño y la túnica azul de la Madre de Dios.

Además de limpiar la imagen y corregir restauraciones previas, los expertos diseñaron un nuevo marco para el ícono que es más liviano y que permite su traslado con mayor facilidad.

En el proceso de la restauración también intervino una comisión presidida por el Arcipreste de la Basílica de Santa María La Mayor, Cardenal Stanislaw Rylko.

28 de octubre de 2019

Nuestra Señora del Buen Suceso

Del sitio Amor a la Verdad:

Como ya muchos saben, sobre todo si hacen la novena de la Virgen del Buen Suceso, existe una preciosa historia sobre la Virgen del Buen Suceso de España, y particularmente de Madrid. Nuestro comentarista de Brasil, que se apoda “brasileño” nos ha enviado una reseña de la historia de esta Virgen: Cómo fue hallada milagrosamente en una serranía valenciana, cómo fue presentada al papa  por los hermanos “obregones“, y como fue establecido su santuario en Madrid, con el favor de reyes y prelados.

Es particularmente emotiva la narración de los avatares sufridos por los hermanos obregones, con el final feliz -buen suceso- que determinó el título de esta advocación de Nuestra Señora, dado por el papa Paulo V a esta Virgen, que en nuestros días se venera en la Iglesia del Buen Suceso, antigua Iglesia del Hospital del Aire (nuevamente levantada).

Me he alegrado muchísimo que nos dé la historia de los obregones, pues todavía existe en Madrid, la “Congregación de Hermanos de San Felipe Neri, al servicio de los pobres enfermos”, que es la misma fundada por Don Bernardino de Obregónque me honro en conocer -y amar- muy bien por algunas circunstancias personales.

Estos hermanos que son los herederos de la primitiva congregación de “obregones” que había estado bajo el patrocinio de San Francisco de Paula, fundada por el caballero de Felipe II, Venerable Don Bernardino de Obregón, de una vida en todo pareja a la del caballero sevillano, Don Miguel de Mañara fundador también de una congregación llamada Hermandad de la Caridadal servicio de los enfermos del Hospital Sevillano de la Santa Caridad (según algunos fue el que inspiró a Tirso de Molina -seudónimo de Fray Gabriel Téllez,  1579-1648-  célebre autor barroco, dramaturgo español, poeta y narrador, fraile mercedario, autor de “El condenado por desconfiado” y  el “Burlador de Sevilla”, que creó el personaje luego convertido en mito de Don Juan Tenorio“, que conocemos por la obra de Zorrilla “Don Juan Tenorio“)

He dado estas referencias históricas a los dos caballeros venerables y grandes santos, como homenaje personal a estos españoles ilustres de la historia, que han ejercido una gran  influencia hasta  nuestros días en las dos ciudades españolas, Madrid y Sevilla.

La historia de la Virgen del Buen Suceso, española y americana, nos trae a la memoria la de la Virgen de Guadalupe, también española y mejicana.

 Este es el relato que nos aportabrasileño”:

En España, hay imagenes milagrosas de la Virgen del Buen Suceso. Traigo aqui un articulo de la revista italiana Chiesa Viva, de febrero 2009. Sigue:

María del Buen Suceso, Virgen del Buen Suceso o Nuestra Señora del Buen Suceso era una invocación bien conocida en España. Las huellas de esta invocación se remonta a la época de las guerras de liberación de los musulmanes. Es al “Buen Suceso” que un magnífico altar fuera dedicado por la victoria de El Cid al entrar triunfante en la ciudad de Almenara. El significado del término “Buen Suceso” o “buen éxito” es el milagro o la intervención sobrenatural de la Madre de Dios que intercede a favor de sus hijos. Es el acontecimiento extraordinario que convierte una imagen de piedra o de madera, en una “puerta” a Dios o “puerta del Cielo”.

La Virgen del Buen Suceso era patrona de Sagunto-Valencia. Es una estatua de mármol de 40 cm. de altura que se venera en el convento de las Religiosas (Siervas de María) de la ciudad. La leyenda dice que la estatua apareció flotando en las aguas del mar, rodeada de 5 estrellas.

Con el tiempo, se transformaron otras invocaciones de la Virgen en la de “Buen Suceso”: en el ámbito de la Traiguera, Castellón, la gente venera, como la patrona de las tierras, la Virgen de la Fuente De Salud, que fue encontrada, según la tradición, por dos pastores: Anastasio y Jaime Sorli, en 1384. Esta invocación se había transformado en la de Nuestra Señora del Buen Suceso.

En el área de Cabanes-Castellón, un día, a la madre de un niño gravemente enfermo, Francisco Gavaldá – el futuro Obispo de Segorbe – sucedió que, como ella estaba rezando ante la Virgen del Rosario, vio cómo la estatua comenzaba a sudar. La madre secó la transpiración de la estatua con un paño que dejó debajo de la almohada de su hijo. A la mañana siguiente, el niño se despertó completamente curado. Este “Buen Suceso”, el primero de muchos “logros”, que siguieron, dio lugar al cambio del nombre de la Estatua Sagrada.

Lo más importante, sin embargo, fué el sello de autoridad, puesto en la invocación de Nuestra Señora del Buen Suceso que ha sido crucial para el éxito. La promoción de su devoción, se originó directamente de la voluntad de un Papa: (1065-1621, Pablo V).

Bernardino de Obregón (1540-1599) era un jóven Español, rico y orgulloso. Un día, en 1567, sintió tanto la humildad de un pobre transeúnte, que cambió su vida y decidió dedicarse a servir a los pobres y a los enfermos.

Con la aprobación del Nuncio y el Rey Felipe II de España, fundó, en virtud de la Regla de la Orden Tercera de San Francisco de la Paola, la “Congregación religiosa de los Mínimos para la asistencia de enfermos” (que sirvió sobre todo en los hospitales).

Los votos fueron castidad, pobreza, obediencia y hospitalidad. En 1599, Obregón murió y fué enterrado em el Hospital General de Madrid, donde sus “Obregones” estaban trabajando. En 1606, el sucesor, el Hermano Gabriel de Fontanet, con el Hermano Guillermo de Rigosa, fué a Roma para pedir al Papa la aprobación de la extensión de su jurisdicción no solamente sobre la ciudad de Madrid sino sobre la de España entera.

Hicieron el viaje a pié. Habiendo pasado Valencia, cerca de la frontera con Cataluña, en el cruce de la sierra de Valdancha entre Traiguera y Castellón, los dos Hermanos perdieron su camino y una terrible tormenta vino sobre ellos durante la noche. Cuando rezaban para encontrar un lugar seguro donde morir, ya que ambos temían que la furia de la tormenta podría causar su muerte, vieron una luz brillante en lo alto de la cordillera. Decidieron subir hacia la luz.

Al hacerlo, no sólo veían una hermosa luz dentro de una cueva, sino también un santuario a la Madre de Dios con bellas flores fragantes y raras que allí crecían. Al entrar en la cueva, descubrieron una estatua de una Virgen María sonriente, el Niño Jesús en el brazo izquierdo, un cetro en su mano derecha y una corona maravillosa em su cabeza.

La estatua era más bien pequeña, de sólo 53 cm de alto, con el Niño Jesús de 11 cm de altura. Ambos tenían el pelo castaño, los ojos negros, la piel encarnada. La estatua era de madera de ciprés.

¡No sólo había algo milagroso en este descubrimiento, sino que el asombro de los dos hermanos es que no podrían imaginar quién podría esculpir una obra de arte de tal belleza y perfección!

Colocaron la estatua en una canasta y continuaron su viaje a Roma. El Papa Pablo V recibió a los dos Hermanos y escuchó la historia del descubrimiento de la Estatua.

Comprendiendo la naturaleza sobrenatural del caso, se arrodilló, puso su cruz pectoral alrededor del cuello de la estatua, la abrazó y la besó y, exclamó: «¡Mira,sonríe! ¿Por qué está sonriendo? ¡Qué buen éxito ha logrado con este viaje! No hay duda que Nuestra Señora ha decidido protegerlo a usted y apoyarle en su trabajo. Así que no soy yo quien vaya en contra Suya. ¡Que sus deseos tengan un Buen Suceso!».

Muchas indulgencias, le dió el nombre de “Nuestra Señora del Buen Suceso” y ordenó que su devoción fuera promovida.

En memoria de la cruz pectoral que Pablo V había colocado en Nuestra Señora del Buen Suceso, autorizó a que los hermanos, de la Orden, utilizaran una cruz de tela en su túnica de color negro.

Al final, Pablo V decretó que la Congregación: “Religiosos de los Mínimos para la asistencia de enfermos“ fuera establecida como una Orden Religiosa.En su viaje de regreso, los dos hermanos, llegaron a Valencia, que estaba en las garras de la peste. Descubrieron que nueve de sus doce hermanos murieron por contagio. Continuaron su camino a Madrid y pusieron la Estatua Sagrada en el altar de la iglesia del Hospital General, hasta que, el encargado del Hospital Real de la Corte, en la “Puerta del Sol” en Madrid, sustituyera la estatua de la enfermería.

Este hospital, fundado por el Rey Fernando e Isabel de Castilla para la asistencia y cuidado de soldados infectados, fue ampliado por el Emperador Carlos V en 1529. El Rey Felipe II personalmente trazó el plan de de su pequeña iglesia, y el Hospital y la iglesia fueron declarados Patronato Real.

El 6 de Junio de 1611, el Rey Felipe II hizo la dedicación de la nueva iglesia y, en la presencia de la Reina y toda la Corte, puso la Estatua de Nuestra Señora del Buen Suceso en la iglesia, encima de la tercera capilla. El 19 de septiembre de 1641, en una solemne ceremonia, la Estatua Sagrada, que dió su nombre al Hospital de la Corte y su iglesia, fue colocada sobre el altar principal.

La iglesia recibió privilegios considerables: fue hecha una parroquia, según el Patriarca de las Indias, como la Capilla Mayor de los Reyes y del Vicario General de los ejércitos y de las Fuerzas Armadas.

La estatua se quedó, en esta iglesia de la “Puerta del Sol” de Madrid, durante unos doscientos años.

Se trasladó durante los horrores, las matanzas y la destrucción de la Guerra de Sucesión española, cuando los ejércitos extranjeros invadieron España y, en el patio del Hospital, fueron fusilados muchos héroes de Madrid.

A raíz de las ruinas causadas por la guerra, la estatua Sagrada fue colocada en un nicho de la iglesia del Buen Suceso, hasta que fue trasladada en 1832, en primer lugar, a la Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto, y a continuación, en la Capilla del Palacio Real.

El área del Hospital de la Corte y de su iglesia fue asignado para otros usos, y así, en los últimos años, en esos lugares, nuevos y magníficos edificios se habían levantado.

Había un proyecto para reconstruir la iglesia del Hospital del Buen Suceso en una zona denominada Prado, enfrente del Jardín Botánico,pero la idea fue abandonada.

Fue la Reina Isabel II, quien insistió en que la idea de la reconstrucción de la iglesia dedicada al Buen Suceso no fuera abandonada, así que fue erigida en el barrio de Pozas, en 1868, frente al Hospital Central del Aire (el Hospital Militar), aunque no tan grande y magnífica como estaba previsto en el proyecto original de la reconstrucción.

El Rey Felipe III colocó allí la Estatua Sagrada con un privilegio sin precedente en España y en el mundo: era la única iglesia en el mundo donde la Misa se celebraba desde las 5 de la mañana hasta las 2 de la tarde. ¡Ni siquiera en Roma había una iglesia con tal privilegio!

18 de agosto de 2018

Nuestra Señora Stella Maris

Del sitio Mar Argentino. Un lugar:

La advocación a nuestra Señora Stella Maris es casi tan antigua como la divulgación de la fe cristiana. Los primeros registros escritos donde aparecen referencias a María como Estrella del Mar, son las letanías lauretanas aprobadas en el siglo XVII por el Papa Paulo V. A fines de dicho siglo el mismo Papa aprobó otras letanías surgidas en Hispanoamérica en las que se encuentran mayor cantidad aún de referencias a Stella Maris.

La Virgen María siempre estuvo muy presente en los navegantes cristianos y su representación como Stella Maris emanó de los mismos corazones de los marinos de antaño.

El 22 de marzo de 1908 se colocó en Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina, la piedra fundamental de la capilla Stella Maris, ubicada en una lomada próxima a la costa a la que caracterizó a tal punto que desde entonces es conocida como la loma de Stella Maris. Comenzó como un pequeño edificio y fue finalmente bendecida el 7 de marzo de 1912. El templo y el colegio construido en 1918, son conducidos desde aquel entonces por la Congregación de Hermanas Adoratrices.

La ciudad de Mar del Plata se caracterizó desde sus orígenes por la actividad pesquera desarrollada por familias de inmigrantes, en particular de origen italiano. A partir de 1917, cuando se habilitaron las facilidades portuarias, cien lanchas a motor y a vela comenzaron a operar desde la conocida banquina de pescadores, aumentando constantemente la importancia de esta actividad productiva. Desde esa misma época y en especial a partir de 1925, con la inauguración de la Base Naval, se incrementó la operación de unidades de la Armada Argentina desde el puerto marplatense.

En síntesis, la presencia de navegantes, y sus familiares, en la ciudad se aumentó incesantemente.

La capilla Stella Maris era la más visitada buscando protección o consuelo, pero también había otras personas devotas que asistían a sus celebraciones. Entre ellas la señorita Brenda Bassi, poetisa y pintora, con varios libros publicados, era allegada a las Hermanas Adoratrices por su frecuencia en la capilla.

En 1936, encontrándose en Mar del Plata, la Hermana Superiora le comentó que muchos pescadores, marinos y familiares concurrían a la capilla a orar y a solicitar estampitas y alguna guía sobre la mejor forma de rogar a la Virgen. Es así como le propusieron que escribiera una plegaria.

Brenda Bassi escribió dos plegarias a Stella Maris. Una en italiano, que llamó Preghiera del Pescatore, y otra en castellano Plegaria del Marino. Esta última es la que da origen a la actual Plegaria a Stella Maris.El texto original sufrió modificaciones ante la necesidad de actualizarlo a la terminología de la Armada y a aspectos que es lógico que la poetisa no dominara. Por ejemplo, se agregaron referencias a la Aviación Naval, a la Infantería de Marina y a la Gran Familia Naval. Ambas plegarias están fechadas el 17 de julio de 1936.

En agosto de 1937 por decreto del Poder Ejecutivo, firmado por el General Agustín P. Justo, Presidente de la Nación, fue aprobada la designación de Nuestra Señora Stella Maris como patrona de la Armada Argentina, y el obispado fijó como fecha de su celebración el último viernes del mes de noviembre, tal como lo estipula el Reglamento de Ceremonial Naval. En los considerando del decreto se hace referencia a la devoción manifiesta del personal de la Armada hacia Stella Maris.


Plegaria del Marino
Original

Oh María, Estrella que derramas el fulgor
inagotable de tu gracia sobre la amarga
soledad marina, que dominas los vientos y el oleaje
y señalas su ruta al navegante, protégenos
piadosa en las tempestades del alma
y en los embates del mar.

Bendice a la Armada de la Nación Argentina,
fuerte en la paz, valerosa en la guerra
y generosa en la victoria, y haz que siempre sea
la suya misión de amor y de concordia
en todas la latitudes del mundo!

Bendice a los seres amados que implorando
tu protección nos vieron un día partir,
y, en la dulce quietud del hogar,
aguardan con ansiedad nuestro retorno!
Bendice a quienes desde la férrea nave
custodiamos sobre el mar el honor de
nuestra patria y la pureza de su bandera!

Madre y Señora nuestra, Stella Maris,
escucha la plegaria de nuestros corazones,
forjados por la guerra, que te imploran
nos concedas en la vida y en la muerte la
misericordiosa dulzura de la paz!

23 de junio de 2018

Nuestra Señora de Ardesio

Del sitio Don Bosco - Torino:

La ciudad de Ardesio, situado a 38 km de Bérgamo, en el Alto Valle Seriana Superiore, en una llanura abierta, donde el valle, superando al Serio, se estrecha. En la antigüedad era conocida por sus vetas de plata (ahora agotadas) y las ricas cuevas de mármol negro y rosa. Tal vez su nombre se deriva de estas canteras de pizarra.

Otra etimología del nombre se deriva del pozo del escudo de la ciudad bajo el negro fénix, ave mítica que renace de sus propias cenizas, que lleva el lema "Ardeo et Renascor" "Me quemo, y resucitar" en la memoria de un fuego primitivo habitadas, en la localidad Balatroni con la aldea Ustigno (de ustus = quemado). Más allá de los acontecimientos históricos, sin embargo, la gloria de Ardesio está vinculada al estupendo santuario construido después de la aparición de Nuestra Señora de la Gracia.En la casa de Marco Salera hay una habitación, llamada dei Santi, pintada al fresco en 1449 por un sacerdote piadoso con una serie de imágenes sagradas. El grupo central es el crucifijo con la Virgen de los Dolores, San Juan Bautista, San Jorge y San Agustín, por un lado, y por otro Santa María Magdalena, San Pedro, San Pablo y San Juan Evangelista. Esta habitación decorada de esta manera demuestra la gran fe del sacerdote piadoso y devoción de la gente local que también se expresan a través de las muchas capillas devotas dedicadas a la Virgen María en sus alrededores. 

 La vida cristiana se vive en un ambiente de fe y devoción que contribuye a la preservación de la doctrina católica, en aquellos años acosados ​​ por las ideas luteranas y calvinistas que se propagan desde Suiza en el valle. Por lo tanto, la aparición de Nuestra Señora en Ardesio se siente como una defensa de la integridad de la fe católica frente a las tendencias herejes del norte. Además de su padre Marco, la familia Salera está formada por su madre Maddalena y sus hijas Maria de 11 y Caterina de 7 años. Las condiciones económicas de la familia no se conocen. De los documentos se puede deducir que tiene un molino y prados para la producción de heno. De hecho, en la inminencia de la tormenta, la madre está preocupada por el heno aún disperso en el campo. La señora Maddalena entonces, habla de un molino al que se dirige en la madrugada. En la tarde del 23 de junio de 1607, densas nubes amenazantes descendieron de las montañas, anunciando una tormenta furiosa. Asustada y preocupada por la cosecha, su madre envía a las dos niñas a implorar a la Virgen, en la "Sala de los Santos".

Mientras oraba, con la amenazante oscuridad de la tormenta, las dos chicas ven al pie de la cruz, un esplendor y al siguiente, en un trono de oro, la Virgen María con el Hijo, en un gesto de ayuda materna.Como por arte de magia, el viento se calma, la furia de la tormenta se desvanece, el sereno vuelve a aparecer en una magnífica puesta de sol. Las niñas gritan "¡La Virgen! Nuestra Señora!". Los miembros de la familia, los vecinos se apresuran y claman al milagro.La noticia se extiende en un instante, la gente corrió: "Nuestra Señora apareció en la casa de la Salera en Ardesio, ¡vamos a ver!".¡La Virgen no habla! El hecho permanece aislado y las apariciones posteriores no se repiten.  

La Virgen se muestra una sola vez a los pies de la imagen de la "Sala de los Santos", pero fenómenos inexplicables suceden a lo largo del mes de junio, julio y parte de agosto. El pastor se refiere e informa al obispo de Bérgamo, que da a considerar el caso, a un tribunal canónico compuesto por un notario público, por dos sacerdotes y otras personas notables en relación con los miembros del jurado. El tribunal determina, con las diversas declaraciones de testigos, que ahora se conservan en el Santuario, y junto con el obispo reconocer la realidad de los hechos, y autoriza la construcción de una capilla. 

Se les otorga el permiso deseado para erigir una iglesia en memoria de la aparición, el Ayuntamiento, en su reunión del 13 de enero, 1608, asigna la suma de 4.300 liras imperiales para comprar la casa de Marcos Salera y otra adyacente que son demolidas, mientras la habitación de los santos se mantiene intacta para formar la capilla principal de la iglesia.

 El 24 de junio de 1608, con una procesión solemne, el pastor Don Gaffney coloca la primera piedra, con la inscripción de plomo, en latín: "En el día de 24 de junio de, 1608, como el Papa Pablo V  y Ducal de Venecia Leonardo Donati, Obispo de Bérgamo Giovanni Battista Milani, la primera piedra de esta iglesia se encuentra en las manos de Andrea Gaffney sacerdote, pastor". Los trabajos proceden con diligencia.  

El Ayuntamiento, por decisión unánime, "no sea que la Virgen María que interceda ante Dios para este municipio", ofrece sus bosques para madera y otras sumas a pagar por el trabajo. La población presta su colaboración ofreciendo, a su vez, un día de trabajo. Ya el 5 de agosto de 1608, sobre la capilla del altar mayor, el párroco Don Gaffney tuvo la alegría de celebrar la primera misa, a continuación, una segunda misa es celebrada por el Arcipreste de Clusone.  

Esta fecha se conmemorará solemnemente hasta 1691, cuando la fiesta del Santuario está programada para el 23 de junio, el día de la aparición de Nuestra Señora. Al año siguiente, con un breve del 27 de enero de 1609, el Papa Pablo V concede indulgencia plenaria a los que visitan el santuario de la Anunciación de la Virgen María. 

Con el tiempo, el amor de los fieles de la Virgen de las Gracias está creciendo con gratitud, el santuario está adornada con innumerables obras de arte, y 24 de junio de 1872, el obispo de Bérgamo, Mons. Luigi Speranza, rodeado de los Obispos de Como , Cremona y Crema, procede a la solemne coronación de la imagen devota. 

Don Mario Morra