7 de julio de 2026

Nuestra Señora de Baffie

 

Traducido del sitio Lieux Sacrés:

La estatua, que sustituía a la antigua diosa celta y fue robada en diciembre de 1997, presentaba todas las características propias de las vírgenes negras. Datada en el siglo XII, seguía la misma línea de las vírgenes de Auvernia, representadas en actitud majestuosa, con el niño en sus regazos. Estaba esculpida en madera de enebro, probablemente procedente de Fenicia. El velo esculpido alrededor de su rostro debía extenderse en pliegues concéntricos sobre su torso y sus brazos y prolongarse en una túnica, al igual que sus hermanas de Vauclair y Gervazy. Los rostros son serios; el del niño presenta rasgos de adulto.

En el siglo XVI, la antigua estatua fue mutilada. Entonces se reconstruyó toscamente un nuevo cuerpo, al que se pegaron las dos cabezas y que se ocultó con una vestimenta. De Virgen en majestad, pasó a ser una virgen de pie. Afortunadamente, nos queda una foto antigua de ella.

Pasemos a las leyendas. Como ocurre con muchas Vírgenes negras, la primera cuenta que San Luis la trajo de las cruzadas en 1254 y se la regaló a Guillaume de Baffie. Me parece que el pobre hombre debió de haber traído desde aquellas tierras lejanas un carro lleno de estatuas.

La segunda cuenta la historia de un menestrillo (músico de las fiestas de pueblo) que, al querer cantar ante la Virgen, no pudo más que tocar su violín, ya que estaba lleno de pecados. La Virgen le sonrió, inclinó la cabeza, y él pudo retomar su canción.

La tercera nos cuenta la tendencia de la estatua a regresar al lugar que ella misma había elegido: tres veces la trasladaron, y tres veces regresó por sí sola a la orilla del río Aix. La última vez, apoyó la rodilla sobre una roca que conservó su huella. Esta leyenda estaba tan arraigada en la mente de la gente que, después de la Revolución, cuando la estatua fue colocada en la iglesia de Saint-Genis-Laval, la ataron con cadenas al altar sobre el que se encontraba.

Otra leyenda, relatada en los "Misterios del Loira", cuenta que un tal Hugues Baffie, señor y bandido, robó la estatua. Las flores de lis doradas se fueron cayendo poco a poco del manto de la Virgen, dejando en el suelo un rastro a lo largo del camino que había recorrido. Arrepentido, Hugues devolvió la estatua y mandó construir la capilla.

Se invocaba a Nuestra Señora de Baffie para pedir buena salud para los niños y para las malformaciones óseas, sobre todo en las piernas. Fue ella quien, siempre según la leyenda, impidió que la peste llegara a Saint-Germain-Laval. Era la protectora de las uniones matrimoniales, y aún hoy los recién casados le llevan el ramo de la novia como homenaje.  

Por último, Nuestra Señora de Baffie, al ritmo de las estaciones, lleva un vestido de seda blanca en primavera y uno de terciopelo azul oscuro en otoño. Les dejo a ustedes la tarea de profundizar en el simbolismo de todo esto.

6 de julio de 2026

Nuestra Señora de la Raíz

 


Del sitio San Gregorio Michoacán:

Existen dos versiones antiguas del origen de la Imagen. Una de fray Mateo Escobar, O. S. A., escrita en la “MICHOACANA THEBAIDA”, en 1740, y otra de Dn. Antonio Villaseñor y Sánchez, publicada en 1748, en su “Teatro Americano”. Ambas coinciden en lo sustancial al referir se a la imagen.

 El superior del Convento de San Agustín en Jacona, Fray Jerónimo Sáenz, con varios vecinos acudieron a admirar la Imagen de la choza del indio y comenzaron a llamar a la bendita imagen; Nuestra Señora de la Raíz. 

La Imagen es diminuta, apenas de un metro con toda y la peana en que posa; es obra graciosa, sin obra de arte antiguo o moderno. Dice la tradición que el Niño, fruto de sus entrañas que originalmente tenía en sus brazos, se lo llevó un Fraile a España y la Señora quedó con el rostro elevado; fijos en el Cielo los ojos, al modo como se retratan los bultos de la Asunción de Nuestra Señora. 

Antes de la Coronación de la imagen, la vestían como las imágenes coloniales con el vestido en forma de abanico abierto hacia abajo. A partir de la Coronación y hasta ahora, lleva una camisa interior de lino bordado, un vestido encarnado bordado con hilos de oro, luego una tunicela blanca, el manto azul más corto que el vestido. La cabellera está hecha de pelo natural. 

La mano derecha está separada del cuerpo y en ella lleva una azucena; la izquierda completamente caída, en actitud de imploración. 

El rostro es redondo, la boca ligeramente entreabierta deja ver los pequeños dientes superiores. El mentón se pierde casi con el cuello un poco grueso, pero sin hacer desaparecer la gracia del rostro hermosamente juvenil. Se le ponen zarcillos, anillos y collares. 

Fray Mateo de Escobar afirmó en su tiempo que aun se atiende vestida con algunas raíces, aunque adornada de costosas telas que le han dado la devoción. Así la describen los primeros que la vieron: La Imagen de la Virgen Señora Nuestra, es de estatura de poco más de tres cuartas, en la siguiente forma: en el brazo y mano siniestra, un perfectísimo Niño en tamaño de una cuarta sentado sobre dicho brazo viéndose suntuosamente los rostros y las manos del Niño inclinadas a acariciar el rostro de la Santísima Señora; el Niño descansa reclinado, mas estaba pendiente al pecho de la Virgen con una sutil y delgada raicilla que naciendo del costado de la Señora remataba en la espaldita del Niño. El brazo diestro de Maria Santísima tiene alguna inclinación como que ayuda al siniestro a tener al Niño, mas la mano esta vuelta hacia arriba, y medio de la palma se le halló en su invención un palito pequeño parecido en forma de cetro, y coronado este con una florecita pequeña. La cabeza de la Señora y de el Niño se hallaron cubiertas de sutiles raicesitas que le servía de cabello, la Imagen de la cintura abajo, otras muchas que le servían o le cubrían el medio cuerpo, en tal forma, compostura y proporción que hacia oficio de enaguas, de la cuales hasta hoy se mantienen y le cubre un vestido de plata que le adorna. El Niño, que es un hermosísimo Adonis, que tenía cuando fue hallada la Señora, esta en ademán de un tierno infante, que procura alimentarse de los pachos de su Madre. 

Recién descubierta la Imagen, comenzaron a darle culto en la misma casa del indio Juan. Hacia el año de 1711, siendo Prior del Convento de Jacona Fray Marcelo de Lizarraráz, contando con el permiso del Obispo de Valladolid Don Juan Antonio de Ortega y Montañés, dedico una capilla de adobe, junto a la casa del indio ya que la Imagen adquirió fama de Milagrosa y aumento la devoción culto; también se estableció una crecida Cofradía para honrar y dar a conocer a Nuestra Señora bajo de esta advocación. 

En octubre de 1751, los habitantes de la República indígena de Jacona, viendo que aquella Capilla por estar cerca del rió se inundaba con frecuencia, ofrecieron un solar junto a la Plaza del Pueblo y a proporcionar la cantera y material necesario. 

El Cura Ministro de Jacona Fray José de Villegas, como consta en uno de lo Libros de Archivo Parroquial, consiguió el 2 de Noviembre de 1751 la licencia del Obispo de Michoacán Ilmo. Sr. Don Martín de Elizacoechea, para la construcción de dicha Capilla a la Soberana Reina de los Ángeles, deseando fuese para su mayor Culto y Veneración. 

El Culto a la Prodigiosa Imagen, “Aquella de quien únicamente se atreven los hombres a esperar la salvación” fue echando ondas raíces en las almas de los habitantes y de la religión, ya que acudía en numerosas peregrinaciones, gracias a la obra desarrollada por los Sacerdote, que se esforzaban por imbuir a su feligreses en esta advocación.  

5 de julio de 2026

7 santos que recibieron el Escapulario marrón de Nuestra Señora del Carmen

 


Del sitio Aleteia:

 Dado por la Virgen del Carmen, el escapulario es un sacramental que ayudará a quien lo use para alcanzar a salvación, aunado a una verdadera vida cristiana.

El escapulario es un sacramental que fue entregado por la santísima Virgen del Carmen a san Simón Stock, con la promesa de que quien lo portara alcanzaría la salvación.

Por supuesto, no se trata únicamente de traerlo puesto como si fuera un amuleto, a la par, hay que llevar una vida cristiana coherente y apegarse a la petición de la Virgen de orar y hacer la voluntad de su Hijo.

Pero para entender su fuerza espiritual y el alcance de las promesas de santa María, la vivencia de los santos nos alecciona con respecto a su uso.

1. San Simón Stock

Él fue quien tuvo la gracia de recibir el escapulario de las manos de la Reina del Cielo. El mismo día, san Simón lo apoyó en el cuerpo de un moribundo impenitente y obtuvo el primer milagro del escapulario: la conversión del enfermo.

2. San Juan de la Cruz

Al fraile que lo asistía en su última enfermedad, san Juan le preguntó muchas veces qué día de la semana era y explicó: 

"Pregunto porque me vino a la memoria qué beneficio tan grande es el que hace Nuestra Señora a los religiosos de su orden que han llevado su hábito y han hecho lo que pide ese privilegio".

San Juan de la Cruz falleció en la alborada del sábado 14 de diciembre de 1591.

3. Santa Teresa de Jesús

Con frecuencia, santa Teresa de Jesús se gloriaba de llevar el escapulario "como indigna carmelita" y velaba para que sus religiosas no dejaran de dormir con él puesto. Se dirigía a ellas escribiendo: "Solo puedo confiar en la misericordia del Señor… y en los merecimientos de su Hijo y la Santísima Virgen María, su Madre, cuyo hábito indignamente traigo y vos traéis".

4. San Alfonso María de Ligorio

Usaba el escapulario y lo recomendaba insistentemente a los fieles. El escapulario con el que san Alfonso fue enterrado permaneció incorrupto en el sepulcro y hoy es venerado en un relicario en Marianella, su ciudad natal.

5. San Pedro Claver

Se sirvió incesantemente del escapulario del Carmen en su apostolado con los esclavos en Colombia. Se conserva una pintura representando a san Pedro Claver en el lecho de muerte, con un crucifijo en una de las manos y el escapulario sobre el pecho; alrededor de su cama, los fieles a quienes sirvió también traen el escapulario al cuello.

6. San Juan Bosco

Lo recibió en la infancia y lo difundió durante toda la vida. San Juan Bosco fue enterrado en 1888 con el escapulario. En 1929, el escapulario fue encontrado en perfecto estado de conservación, bajo las ropas podridas y los restos mortales momificados del gran apóstol e incomparable educador de la juventud.

7. San Buenaventura

San Buenaventura decía:"Desahoguen el pecho frente a la Virgen del Carmen los pecadores empedernidos: revístanse de su santo escapulario y ella los conducirá al puerto de la conversión. Hónrenla con el uso del escapulario y demás obligaciones u obsequios de la cofradía".

 16 - julio - 2020

4 de julio de 2026

Oración de San Juan Damasceno a Nuestra Señora


 Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

 Te saludo, oh María,
esperanza de los cristianos.
Acepta la súplica de un pecador que te ama tiernamente,
que te ama entrañablemente,
te honra y pone en ti toda esperanza de salvación.
Gracias a ti tengo vida.

 Me conduces de nuevo a la gracia de tu Hijo
y eres la prenda segura de mi salvación.
Te suplico que me liberes de la carga de mis pecados,
destruye la oscuridad de mi mente,
destierra las ataduras terrenales de mi corazón,
reprime las tentaciones de mis enemigos, y guía mi vida,
para que pueda alcanzar por tu medio y bajo tu guía,
a la felicidad eterna del Paraíso.

Así sea.

3 de julio de 2026

El Sagrado Cinturón de Nuestra Señora


 Traducido del sitio Mary Undoer of Knots:

La fiesta de Santo Tomás Apóstol, el 3 de julio, es una oportunidad para presentar un importante tema iconográfico en las representaciones de la vida de Santo Tomás: la escena en la que Santo Tomás recibe el Santo Cinturón de la Virgen María en la Asunción.

Tomás, llamado Dídimo ("el gemelo") o Tomás el Apóstol, fue uno de los pocos discípulos que Jesús eligió, desde el comienzo de su vida pública, para ser sus apóstoles: San Juan, en su Evangelio (Juan 20:24), afirma que Tomás era "uno de los Doce".

Un episodio conocido sobre Tomás en el Evangelio es su incredulidad en la Resurrección, por lo que a veces se le llama "Tomás el incrédulo". De hecho, según se relata en el Evangelio de Juan, Tomás, que no estaba presente cuando Cristo resucitado se apareció a los apóstoles, expresó su incredulidad y provocó una nueva aparición de Cristo resucitado, esta vez en presencia de Tomás:

"Tomás, llamado Dídimo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Entonces los otros discípulos le dijeron: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les respondió: 'Si no veo la marca de los clavos en sus manos y meto mi dedo en las marcas de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré'. Una semana más tarde, sus discípulos estaban de nuevo dentro y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, aunque las puertas estaban cerradas, se puso en medio de ellos y les dijo: 'La paz sea con ustedes'. Luego le dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y ponla en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente'. Tomás le respondió y le dijo: '¡Señor mío y Dios mío!'. Jesús le dijo: '¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que no han visto y han creído' (Jn 20, 24-29).

Después de ver a Jesús resucitado, Tomás se convirtió en un ferviente misionero, evangelizando Siria, luego Edesa, la India y China, antes de regresar a la India, donde fue martirizado en Mylapore, ahora llamado "Monte de Santo Tomás», cerca de Madrás. Sus restos se encuentran en la cripta de la basílica de Santo Tomás en Chennai, India.

Otro episodio de la vida de Santo Tomás está relacionado con la Asunción de María. Los relatos apócrifos (no canónicos) recogen diferentes versiones del regalo que la Virgen María hizo a Santo Tomás de su cinturón durante su Asunción al cielo, como prueba de su Asunción. Tomás fue el único apóstol que no estuvo presente al final de la vida de María en la tierra. Sin embargo, las excavaciones realizadas en la catedral de Nuestra Señora del Cinturón en Homs, Siria, llevaron al descubrimiento de un cinturón que data de la época romana, que llegó de Edesa en 476, al mismo tiempo que el traslado de algunas de las reliquias de Santo Tomás desde la India en 232.

Esta tradición del Santo Cinturón es conocida y celebrada tanto en Oriente como en Occidente: la fiesta ortodoxa del 31 de agosto celebra la Deposición del Cinturón de la Virgen en Chalcoprateia, en la iglesia de Santa María. En Occidente, esta tradición sigue muy viva: se pueden encontrar varias reliquias en Francia (en Puy-Notre-Dame, en Saumur; en la basílica de Notre-Dame de la Délivrance, en Quintin, en Bretaña; en la colegiata de Notre-Dame, en Loches, etc.). Una reliquia del Cinturón de la Virgen, traída de Jerusalén en 1141 por un comerciante de Prato, también se conserva en la catedral de Prato (Italia, Toscana). La Ostensión del Santo Cinturón (o Cinturón, o Cintura) tiene lugar allí cinco veces al año, en particular el 15 de agosto, día de la Asunción, y el 8 de septiembre, día de la Natividad de María.

Las representaciones del regalo del Cinturón Sagrado a Tomás se remontan al siglo XII en Francia (en la iglesia de Cabestany). En Italia, fue el pintor italiano de la escuela florentina prerrenacentista Agnolo Gaddi quien recibió el encargo de pintar los frescos de la leyenda de la Sacra Cintola en el Duomo, en la capilla del mismo nombre, que contiene la famosa reliquia.

Esta historia del cinturón liso del Cinturón Sagrado, una reliquia-regalo de la Virgen María, nos invita a rezar a María, por intercesión de Santo Tomás Apóstol, para deshacer los nudos de la "cinta" de nuestras vidas que están atados a la incredulidad, para que podamos crecer en la fe a pesar de ellos, o más bien, como solía decir San Juan Pablo II, "gracias a ellos".

2 de julio de 2026

Nuestra Señora de Vilna

 


Traducido del sitio Deva - Maria:

Según una de las tradiciones, el ícono de la Virgen de Vilna, del tipo "HODIGITRIA" (la que guía), fue pintado por el evangelista Lucas. Desde Palestina, el ícono llegó a Tsargrád (Constantinopla). Posteriormente, el emperador griego se la envió al rey de Galitzia y de la Rus Roja. Tras la caída del principado de Galitzia, el ícono de la Virgen pasó a ser propiedad del príncipe de Moscú. Según otra tradición, este ícono fue traído a Moscú por la princesa Sofía, quien se casó con Juan III

En 1495, el Gran Príncipe de Moscú, Juan III, bendijo con el ícono a su hija Elena, quien se casaba con el príncipe lituano Alejandro. El ícono fue trasladado a la capital de Lituania, Vilna (la actual Vilnius), donde recibió su nombre: el de Vilna.

Cuando Elena falleció, el santo ícono de la Madre de Dios fue colocado en la Catedral de la Purificación, sobre su tumba. Cuando se rompió el vínculo familiar entre las cortes de Moscú y Lituania, el zar Iván Vasílievich el Terrible intentó recuperar este ícono milagroso para Moscú y le ofreció al rey Segismundo 50 prisioneros lituanos de alto rango a cambio, pero el rey se opuso rotundamente, ya que todo el clero, tanto ortodoxo como uniat, no quería privarse de este tesoro. 

En la catedral de la Purificación, el ícono de la Madre de Dios de Vilna permaneció hasta mediados del siglo XVIII, y luego fue trasladado junto con la metrópolis al monasterio de la Santísima Trinidad, que en ese entonces estaba a disposición de los católicos. La catedral de la Purificación, por su parte, fue entregada a los uniatas. No fue sino hasta 1839 que el Monasterio de la Santísima Trinidad, junto con el ícono de Vilna, fue devuelto a los ortodoxos. A partir de ese momento, la imagen de la Virgen de Vilna sustituyó en el monasterio al ícono perdido de Ostrobramskaya. 

Durante la Primera Guerra Mundial, ante la amenaza de ocupación de Lituania por las tropas alemanas, el arzobispo de Vilna y Lituania, Tikhon (futuro patriarca de Rusia), autorizó la evacuación a Rusia de todos los relicarios ortodoxos, incluido el icono de Vilna. La imagen milagrosa fue trasladada al Monasterio Donskoy de Moscú. Posteriormente, el ícono desapareció y se desconoce su paradero.

1 de julio de 2026

Nuestra Señora de la Guía

 


Traducido del sitio Where We Walked:

Esta fiesta, que en sus orígenes era una celebración de los marineros, comienza en las primeras horas del día con una salva de apertura y la tradicional salida de los Dominguines, dos grandes muñecos de trapo que cuelgan de una cuerda atada a las barandas de los balcones a ambos lados de la calle Coscojales. 

Al mismo tiempo, los fieles ofrecen una ofrenda floral a la Virgen, cuya imagen se encuentra en un extremo de la calle, en una hornacina de la fachada de la Plaza del Mercado. A partir de ese momento, los tambores, las fanfarrias, los acordeones y las máscaras animan la calle. 

Exactamente a la medianoche, la Virgen Guía y su séquito desfilan desde lo alto de la empinada calle, siguiendo a la Banda Municipal al son de una marcha. Una serenata final concluye con una salva de cierre.  

Cuando rema en el mar, el marinero canta:

"A quien más amo
está en Portugalete.
Es una mujer hermosa,
es la luz de mi alma,
es la Virgen Guía
que protege nuestro amor
".